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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

miércoles, 20 de agosto de 2008

Blog de Xavier Velasco

El etéreo retorno

Queridísimo cliente,

Escribo la presente desde un punto lo bastante lejano para que nadie ose imaginar que soy yo quien remite, de modo que si intentas atribuirme estas líneas no sólo te será imposible incriminarme, sino que encima de eso despertarás sospechas ominosas en torno a tu reciente salud mental. Sin la cual, a propósito, difícilmente podríamos tú y yo entrar en lo nuestro, pero debes saber que necesitas límites. No puedo permitirte ir por la vida como un ejemplo de equilibrio emocional e higiene irreprochable en materia de pensamiento, palabra, obra y emisión. Me darías un asco terrible, Darling. No lo tomes a mal, pero prefiero verte solo y desesperado mordisqueando la pata de la cama por mí que a mi lado, panzón y satisfecho.

Odio tener que comenzar así lo que debió haber sido una postal ligera y afectuosa, pero he de recordarte que mi misión no es darte afecto, ni aligerar tus hombros de pesadumbre alguna, sino concretamente escatimarte ambos servicios. Sé que hay mujeres que entregan su vida por un hombre y le hacen mucho bien, pero no hay bien que pueda ser apreciado si antes no se conoce la desdicha que yo te dosifico. Eso hacemos las musas: proveer insatisfacción y amargura, a partir de un borroso espejismo de empatía. ¿Recuerdas a cada una de esas chicas amables que con palabras lindas te dijeron que no? Pues yo soy todas ellas en una. Soy la que se acostó con todos tus amigos excepto tú, que eras un caballero. Soy la que nunca quiso bailar contigo y la que casi se dejaba besar, pero sólo para encelar a otro menos patentemente enamorado. Soy esa que detestas y aquella que aún extrañas, la mejor y la peor bajo la misma piel. Así que ya lo sabes, entre más me maldigas, más me estarás rezando.

“Miénteme más, muñeca”, titulaste la última entrega, y entendí que era a mí a quien invocabas. Perdona si exagero, pero había un tonito de rencor en esas líneas que muy difícilmente me iba a pasar de noche. Lo sabías, ¿no es cierto? Sería también por eso que me diste la espalda durante el texto entero, en un acto evidente de desesperación que a la distancia me pareció patético. ¿Recuerdas todavía lo que te dije en mi carta anterior? ¿Y después de eso crees que, cerca o lejos de ti, podría darme el lujo de quitarte de encima la mira y el cañón?

Entiendo que me taches de mentirosa. Supones que me empeño en negar que un día, no sé cuándo, me arrebataste Un Beso Inolvidable, y lo único que yo realmente niego es recordarlo. Es posible, Mi Vida, que así haya sucedido, pero esas cosas se me olvidan más pronto que el rostro de un taxista a media noche, aun si a la mañana siguiente despertó el pobre diablo junto a mí. ¿Entiendes ya quién soy, Amor Mío? ¿Te das cuenta que a cada nueva decepción te obligas a justificarme de modo más abyecto y lastimero, sin que yo colabore con al menos un guiño que te reconforte, porque soy algo así como una perra en celo que tiene el corazón en la entrepierna? ¿Sabes siquiera a qué me dedicaba justo antes de firmar contrato contigo?

No sé si ahora recuerdes la mentirota que escribiste sobre tus canes y yo, acto vil que ya un buen samaritano te advirtió cuánto me lastimaría. ¿Desde cuando me gruñen Boris o Don Vittorio, rata pestilente? ¿Basta con que me ausente un par de días para que me calumnies con esa saña de eunuco despechado? ¿Querías mentiras, Mi Amor? Búscalas, entonces. Te he espolvoreado algunas en esta carta. Encuéntralas y táchalas, por falsas, o en su defecto cólmate el coco de fantasmas. Lo que te haga sentir más miserable será lo que te ponga a trabajar y eche a andar ese humor negro y psicótico sin el cual esta vida sería repugnantemente satisfactoria y no tendrías ni que voltear a verme. Menos con esos ojos que me agarran de almuerzo incluso y más aún cuando no estoy. Te envío un besito, Baby. Póntelo donde más cosquillas sientas. Con cariñito,

Tu Afro.

[Publicado el 03/9/2007 a las 10:40]

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Comentarios (6)

  • ¿Ah, sí? Pues cuando ud conciba un pensamiento complejo no deje de avisarme,que acudiré corriendo a lo que sin duda será considerado el segundo milagro de Fátima.

    Comentado por: escarola el 04/9/2007 a las 21:34

  • Creo que efectivamente Afrodita sólo estaba haciendo su trabajo cuando te sirvió de musa. Y siento decírtelo, pero parece que nunca sintió nada, nada de nada, por tí. Vuestra relación fue meramente profesional (para ella), debes aceptarlo y seguir viviendo.

    Además me parece que cuando es ella misma, fuera de su trabajo, es más simple que como profesional.

    Comentado por: Fátima el 04/9/2007 a las 17:31

  • ¿pero es que aquí nadie se atreve a hablar del control? porque se ve tediosamente (ojo que es bueno el término) controlado. Demasiado controlado, diría yo. Oiga, tipo, queremos descontrol (un poco) que parece usted investigador de archivos.
    ¿Le va la marcha?

    Comentado por: mindundi el 04/9/2007 a las 02:16

  • vaya sorpresas, ahora es el autor acorralado por su propia musa. no sé como harás para escapar de una musa que en su silencio se antoja prescindible y en sus palabras es cruel y lo peor, siempre tiene a la razón de su lado (y si no es así, la maquilla, faltaba más).

    lamento decirte que estás corralado, te tiene en sus garras, ruega a Dios por que sus intenciones, al final, sean buenas.

    http://gabrielrevelo.blogspot.com/

    Comentado por: gabriel revelo el 04/9/2007 a las 00:47

  • P.D. Mira, Velasco, esto no puede ser, no funciona. Estamos confundiendo al personal. Se van a pensar que esto es una conversación privada entre tú y yo en la que más vale no entrometerse. No se dan cuenta de que yo tu musa, soy la suma de todas las musas, cual monstruo de Frankestein, empiezan a dudar de mi existencia, que es lo peor que le puede pasar a una musa, que crean en ella. Pero, de todas formas, dudo, puesto que si yo te inspiro tan bellas mentiras, qué más da si las demás se alejan.

    Comentado por: escarola el 03/9/2007 a las 19:59

  • Que estranha forma de vida
    Tem este meu corarão
    Vive de vida perdida
    Quem lhe daria o condão
    Que estranha forma de vida

    Comentado por: Cable el 03/9/2007 a las 19:54

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Biografía

Oriundo y reincidente colono de San Ángel, al sur de la ciudad de México. Se inició a edad temprana en la escritura, sin sospechar que el juego llegaría tan lejos, y todavía hoy cree en él como una fechoría intensa y subyugante, comparable a vivir huyendo de la ley a bordo de una Suzuki 1100. Comparte hogar con dos gigantes de los Pirineos; vive un largo romance con la música brasileña; escribe semanalmente en el periódico mexicano Milenio la columna "Pronóstico del clímax". En el presente siglo ha publicado Diablo Guardián, Premio Alfaguara de Novela 2003, El materialismo histérico (fábulas cutrefactas de avidez y revancha), Luna llena en las rocas (crónicas de antronautas y licántropos), y recientemente la novela confesional Este que ves (Alfaguara, 2007), donde hurga en sus raíces narrativas y declara: "Los cobardes no escriben novelas, o cuando menos no deben escribirlas."

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