El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
sábado, 17 de mayo de 2008
Museless
Cada vez que a la musa le da por esfumarse sin más explicación, conviene oír a quienes consideran que las musas están sobrevaluadas. Se las espera con místicas ansias, se las recibe con virtual beatitud, se las perdona con cristiana resignación porque después de tanto haberse hecho soñar no son capaces de llevar a cabo una sola tarea práctica. Puede uno morirse de hambre, pena o frío en su impasible presencia, que no habrán de mover un dedo para impedirlo. Son, como los pegasos y los unicornios, esencialmente una especie ingrata y voluble, frente a la cual un gato parecería un perro. Cree uno saber, de muy torpe antemano, todo el bien que la musa le hará a su trabajo, por eso está dispuesto a pagar cualquier precio por retenerla, como a un enervante injertado en combustible. Pues por pagarme el vicio que aquí a diario despliego sería capaz de endeudar de por vida a mis tataranietos y vender a los suyos como esclavos en Júpiter, y las musas lo saben tan de cierto que pueden elevar sus honorarios astronómicamente sin tener que sentarse a negociar. ¿Existe condición negociadora más favorable ante un cliente supersticioso que la de presentarse como talismán?
Las musas son sensibles a los rituales. Igual que sus clientes, creen poco o nada en las casualidades y lo atribuyen todo a las coincidencias. ¿O es acaso casual que estas líneas ocurran precisamente durante un plenilunio, cuando más y mejor le brincotea a uno el animal interno? Momento ideal, por cierto, para tomar al toro por los cuernos y enseñarle a esa vampiresa intrusa quién hace aquí bailar al murciélago. Si a la musa le crecen los colmillos en una noche así, uno tiene de pronto las manos peludas y el hocico babeando para responderle. ¿Qué quiere Vampirella? ¿Mi hemoglobina? Ni siquiera enterrándome un colmillo en la yugular y el otro en la carótida conseguiría mi musa persuadirme de esa fruslería. La sangre que ella busca, etérea al fin, no es otra que mi fe, que al cabo es la moneda corriente de la ficción. Con tal de conseguir la fe de quien me lee soy capaz de saltarle al cuello, encajarle completa mi sed de quimera y esperar que la suya no sea menos ansiosa. Puedo hacerme abismal, y hasta normal; puedo si es necesario confesar la verdad a grito pelado, pero no sin el tanque repleto de una fe francamente fanática. Necesito creer en lo invisible por encima de lo palpable, y para eso las musas son de gran ayuda. “Por algo habrá llegado”, supone uno, y así construye un puente entre su arribo y el mundo imaginario donde vive, con apenas un poco de interés por el resto.
Durante un plenilunio no se es supersticioso impunemente. Se da por hecho, aparte, que toda esa energía selenita no hará menos que exacerbar la vena licantrópica y afilar los colmillos del interesado. Situación que comparto con Boris y Don Vittorio, los dogos pirenáicos cazadores de lobos que cohabitan conmigo y ahora mismo hacen dueto de aullidos en el jardín, mientras yo aquí resisto con mediano decoro la tentación de unírmeles. Por eso al fin sigo elevando el volumen de la música, de modo que la voz de Nina Simone termine de extender la madrugada como se extiende un cheque por todo el crédito del mundo. Y eso es de lo que estamos borrachos ella y yo, nos bañamos en crédito uno al otro, aun (y con más ganas) a costillas del público descrédito. Pero un momento, Boris, Vittorio, Afrodita donde quiera que estés: ¿qué estoy haciendo aquí tratando de explicarlo, si el puro piano atrás de la canción lo relata con lujo de crucifixiones? Wild is the Wind, se llama, y si la canta Nina Simone soy capaz de creer en cualquier cosa, incluso en que la musa volverá con el alba. No para darme ideas, ni ayuda, ni consuelo, sino su puro crédito. Necesito que venga y me diga que cree, no me importa que el resto sean mentiras. Y si hemos de creer el uno en el otro, contra todas las leyes de la realidad, ¿ya que de raro tiene aullar por su retorno?
Anda, Afrodita, ven. Ya no aguanto las ganas de sobrevaluarte. (Siguen aullidos.)
Videos de pie de página
Wild is the Wind, por Nina Simone.
[Publicado el 29/8/2007 a las 11:21]
Aquí no hay musas. La mejor manera de erradicarlas o hacer notable su ausencia es dedicarles mente. Lo que ha hecho este cuasi-lobo es ponerle trampas al lector/ratón/quesero y la emboscada mayor ha sido Afrodicita roja.
Les voy a susurrar algo: (el autor lo mencionó y ustedes se taparon los ojos lagañiazules) Este escrito es un experimento, un examen irregular creditómetro; no tiene intención más grande que la de medir el fanatismo del quesero/ratón/lector.
Ccevé les envió polillas claras, que afanosos atraparon con sus redes de metal duro ( sentido extracomunizado).
Sólo por hoy, no reparemos tanto en amores, inspiración o música longalbera; a este cánido no le falta aullar por ello, aúlla para detectar miradas de confusión renovadas.
Lectura filtrada del final mal amarrado:
"Anda, roedor, ven. Ya no aguanto las ganas de sobrevaluar con tu fe".
Buen estilo, ladino, desmusado.
Gracias.
Comentado por: Rodoñol el 31/8/2007 a las 07:49
Se ha vuelto Vampira la musa. Y el escritor , lobo aullando, espera su retorno.
Volverá, porque todo queda entre monstruos, y a todos nos viene siempre bien un poco de crédito extra.
Y el escritor cuenta ya con la fé de sus lectores, porque sabemos, algunos, que también nos instruirá musicalmente. Gracias por eso y por todo.
Comentado por: Nicky el 30/8/2007 a las 01:08
Estimado Xavier Velasco
Es la primera vez que leo tu blog y me ha gustado bastante. Respecto a las musas, me parece que la posibilidad que los demás comentarios exponen (aquello de que regrese, de que se invoque, de que si con aullidos o no, etc., etc.) es indiferente. Eso es la literatura: un juego de dualidades y de preguntas que un lector se puede hacer. Me recordó mucho, también, a un texto que leí de una poeta mexicana que hablaba de una musa que fue despedida por un poeta misógino, la deja sin liquidación y ella debe irse a otros lares... Bueno, finalmente creo que las musas son necesarias tanto para hombres como para mujeres, homosexuales y heterosexuales. ¿Cómo será la relación entre una musa homosexual y un homofóbico...?, me pregunto.
Saludos,
Plutónica
Comentado por: Plutónica el 30/8/2007 a las 00:51
preludio de luna... dos perroa aullando, un escritor que extravio a su musa y una interpretación mágica en medio de la madrugada...
afrodita no te abandono. se transfiguro en todo caso. quizá una de las funciones de las musas sea probarnos con su ausencia, hacer creación desde la desesperanza, suplantar el dolor por letras.
todo eso ocurria... por una mujer.
http://gabrielrevelo.blogspot.com/
Comentado por: Gabriel Revelo el 30/8/2007 a las 00:42
Comentado por: Tamiris Lippl el 30/8/2007 a las 00:18
Pero ¡hombre de poca fe!, ¿Acaso dudas del buen gusto de tu musa?¿ No ves que la mejor prueba que existe de tu propia valía es que yo te haya elegido?, ¿crees que perdería el tiempo a tu lado si por un momento dudara de la brillantez exultante de esa prosa torrencial y frenética con que cada día me arrastras por tu columna… bueno, esas metáforas las dejo para ti, que mi escritura es más bien de secano que de regadío. En fín, que sí, que tienes mi fe, para cuando te falte la tuya, o alguna de tus otras musas.
Comentado por: escarola el 29/8/2007 a las 20:18
I'm musless, also.
Pero hagámosle caso a Fátima. El asunto está en ignorarlas. La musa te quiere en su harem y con eso le basta, aunque no te pele. Al diablo con ella. Aquí uno es el sultán. Y a ella, si acaso, sólo le corresponde una noche al mes de concubinato.
Comentado por: oxidente el 29/8/2007 a las 19:52
Y por cierto, ¿realmente quieres que regrese? Las musas deben ser inalcanzables. Si piensas dedicarte a mirar películas con ella se te acabará la inspiración y terminarán discutiendo por quien maneja el control remoto de la TV.
Comentado por: Fátima el 29/8/2007 a las 19:33
No sé, Xavier, pero Afrodita me parece el tipo de mujer a la que no se conquista con aullidos ni arrastres. Párate fuerte, demuéstrale indiferencia, demuéstrale que puedes vivir esta y la otra vida sin ella; creo que sólo así la verás regresando fingiendo dignidad.
Comentado por: Fátima el 29/8/2007 a las 19:31
Nina y su voz que no se sabe de que profundidad le sale. La luna llena que la madrugada de ayer ademas resistio la afrenta de un eclipse, porque la luna, X, somo las musas, es demasiado soberana para soportar con gracia que la opaquen, ensombrezcan, oculten. Por eso ayer vino con furia, con venganza. Por eso ayer aullabas y Afrodita escapaba. Volverá cuando la luna mengue y tu condicion animal haya bajado la intensidad, cuando se te haya acabado la espuma. Volverá cuando de nuevo estés dispuesto a ser dócil y maleable.
Comentado por: Mayté/Palas el 29/8/2007 a las 18:45
Sin palabras me ha dejado Nina Simone, fantástica!. Te dijé que te escribiría después de mi corto viaje pero el vídeo me ha superado. Espero que vuelva tu musa, aunque para la próxima vez, guarda una de repuesto en tu escritorio.
Besos
Comentado por: guada el 29/8/2007 a las 16:58
17/5/2008 01:47
Contestando a lo que dice rana,...
Publicado por: Dèmina Demiana
16/5/2008 20:24
Pues yo no puedo leer tu blogg...
Publicado por: Kiddo
16/5/2008 18:18
Publicado por: Zarema
16/5/2008 18:06
Dicen que Dios los hace, y ellos...
Publicado por: rana
16/5/2008 18:02
Publicado por: Fátima
16/5/2008 16:59
Yum-Yumbina.......Cuantas y de a...
Publicado por: Lilith
16/5/2008 16:52
Publicado por: Víctor
16/5/2008 05:18
Publicado por: ¨Goofy¨
16/5/2008 02:46
Publicado por: arros
16/5/2008 01:22
Oye por cierto, no quieres ser...
Publicado por: Dulce Geisha
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