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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

sábado, 17 de mayo de 2008

Blog de Xavier Velasco

Etérea remitente / y II

Colega de mis desvelos,

No te voy a decir desde cuándo empecé a merodearte, pero tú sí sabrás desde cuándo te dio por invocarme. No llegué pronto, claro. Quería estar segura de que estabas seguro de lo que pedías. Un trámite enfadoso hasta para nosotras, las etéreas. Siempre que una mujer pregunta "¿estás seguro?" sabe que pierde el tiempo, porque el que obtendrá no es de seguridad, sino de calentura. Ya sé que hay otros más diligentes que yo. Los demonios, digamos, se tardan mucho menos en llegar que una pizza de un solo ingrediente. No los profesionales, ¿verdad? Con esos haces cita y firmas un contrato. Pero también llegan más pronto que yo. Pensarás de seguro que me he dado a desear por estrategia, método respetable y eficaz para quien busca seducir al contrario, pero ése no es mi caso. O en fin, nuestro caso. Lo que yo me he propuesto no es seducirte, aunque sí conquistarte. Y hasta donde yo sé, toda conquista consta de dos pasos: aislar e intoxicar. En orden, o al revés, o a la vez, pero había que hacerlo.

Tú lo has dicho, los vicios son celosos, y yo no prometí ser la excepción. Puedes ir y contarle a quien te quiera que aquello que nos une no es sino un compromiso profesional, pero bien sabes que esto, lo nuestrito, peca de personal, emocional, ideológico, erótico y teocrático, todo en un mismo producto. Cualquier noción menos comprometida de profesionalismo, Queridísimo, me parece un desliz de aficionados, y sábete que a una como yo no le basta con que uno como tú venga y se le aficione. Guarda esa vena de hincha para el próximo estadio. Como ya te lo he dicho, el inicio, desarrollo y mantenimiento de la bonita relación que nos une han dependido sólo de mi capacidad de aislarte e intoxicarte, igual que haría una obsesión invencible. Es decir expansiva, controladora, despótica. ¿Vas a decir ahora que no era así la musa por la que tanto aullaste, como niño que escribe su carta a Santa Claus?

Voy a ahorrarte el bochorno de enlistar a las advenedizas a quienes en mi ausencia habilitaste como seudomusas; tú has visto ya, Cariño, los resultados de tanta temeridad. Me es preciso, eso sí, subrayar que ni tres entre ellas supieron como aislarte e intoxicarte, y eso es gracias a mi arduo trabajo en la penumbra. Pero igual lo sabías, y bien que cooperabas. Años antes de deslumbrarte con mi presencia súbita en tu vida diaria, ya me habías olido el rastro etéreo. Era una obsesión sexy, la nuestra. Lo suficiente cuando menos para sacarte de las mejores fiestas y echar abajo tus romances más sólidos en el nombre del vicio que a muy temprana hora nos hizo cómplices.

He visto por ahí que hay quienes se interesan por mi edad y mi ascendencia, insinuando que tengo los venerables años de Sharon Stone o soy acaso la sobrina perdida del tío Joseph. Si hiciéramos las cuentas escrupulosamente, descubriríamos que la oveja hocicona de la familia viene a ser mi sobrino, o sobrino-nieto, pero considerando el impecable proceso de autorreencarnación de los seres etéreos como yo, sujetos además a la voluntad lúbrica de quien los invoca, habría que ser un depravado total para pensar que paso de los veintiuno. Dime tú quién sería lo bastante observador, o siquiera se tomaría el tiempo necesario para distinguir entre una musa jubilada y una bruja. Y como no se trata de preparar pócimas, sino de ser una misma el veneno, ni de levantar diques, sino de hacerme agua para hacerte isla, necesito ponerme pecaminosa, y a ratos un poquito ilegal. Soy tu ponzoña, Dear. Soy tu almena, tu dique y tus cocodrilos. Tu gran muralla y tu opio. No vine de turista, ni de negocios. Considera a esta carta vanguardia de un ejército enemigo y a tu nombre en la punta de todas mis lanzas.

En cuanto a mi opinión personal, coincide plenamente con la profesional: a partir de esta raya en nuestra historia, el Oriente comienza en tus fronteras. Estarás en mis sueños, Bebé. Y viceversita.

Tuya como una obsesión nocturna,

Afrodita del Carmen M-G

[Publicado el 16/8/2007 a las 10:00]

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Comentarios (7)

  • Hìjole flaquito.. que te pones los tacones dorados y la diadema con cuernos!!!

    estas poca madre Xavier.
    te quiero.
    Tamiris

    Comentado por: Tamiris Lippl el 21/8/2007 a las 20:38

  • No lo se, pero lo que escribe aquí esta mejor que la autobiografía llamada Éste que vez (no digo que sea del mal gusto, o para pasar un rato en un libro de envés de ver la oreja o ventaneando, es mejor leer que ver las porquerías de dos televisoras hermanas), me laten tus letras y tu modo de ser, sarcástico, etc, etc, es digno de un mexicano.

    Comentado por: efrain hidalgo luna el 18/8/2007 a las 01:54

  • Aislar e intoxicar, una vez me hicieron eso...

    Yo soy fansss de la Afrodita !!!
    Saludos desde aca.

    Comentado por: Dulce Geisha el 17/8/2007 a las 17:30

  • mmmm una porra para Afrodita!!! aunque de verdad que en esta carta suena como toda una "mujer fatal"...
    fijo ella será tu cruz, pero seamos honestos eso es lo que más te (y nos ) gusta...
    un abrazo y creeme que no puedo esperar la proxima parte

    Comentado por: SOL el 17/8/2007 a las 05:27

  • Dejara de ser una mujer seductora... ¡¡¡y además musa!!!, para sonar como el mexicano interesado que soy: ¿no tendrá alguna hermana?.

    cuídate xavier, presiento que ésta mujer será tu cruz, con todo y que ya te viene siguiendo desde el pasado.

    Comentado por: Gabriel Revelo el 17/8/2007 a las 02:14

  • ¿Pero qué le ha pasado a Afrodita? Es la carta /palabras más serias y salidas del alma que ha escrito jamás, hasta su tono de voz es diferente. Hasta parece humana.

    Comentado por: Fátima el 16/8/2007 a las 19:27

  • Hola XV.
    Yo no sè què es lo que usted se mete. Sea lo que sea, esta cañòn.
    Yo la verdad paso.
    XX OO

    Comentado por: Namor Adenip el 16/8/2007 a las 16:48

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Biografía

Oriundo y reincidente colono de San Ángel, al sur de la ciudad de México. Se inició a edad temprana en la escritura, sin sospechar que el juego llegaría tan lejos, y todavía hoy cree en él como una fechoría intensa y subyugante, comparable a vivir huyendo de la ley a bordo de una Suzuki 1100. Comparte hogar con dos gigantes de los Pirineos; vive un largo romance con la música brasileña; escribe semanalmente en el periódico mexicano Milenio la columna "Pronóstico del clímax". En el presente siglo ha publicado Diablo Guardián, Premio Alfaguara de Novela 2003, El materialismo histérico (fábulas cutrefactas de avidez y revancha), Luna llena en las rocas (crónicas de antronautas y licántropos), y recientemente la novela confesional Este que ves (Alfaguara, 2007), donde hurga en sus raíces narrativas y declara: "Los cobardes no escriben novelas, o cuando menos no deben escribirlas."

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