El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
sábado, 5 de julio de 2008
Tópicos misantrópicos
La noticia del gato es reveladora. Se llama Óscar, tiene dos años y habita en una clínica geriátrica de Rhode Island, donde acostumbra detectar y hacer compañía a los pacientes próximos a la muerte. En otro sitio, aunque no necesariamente en otra época, semejante desplante de clarividencia felina podía haberle costado que lo quemaran vivo. No vayamos más lejos, en casi todas partes se le vería como un gato de mal agüero, y aún allí, en la clínica, no falta el ingenioso que se pregunte si Óscar tiene dotes paranormales. "Es posible que haya una explicación química", opina una doctora, y a partir de ese punto proliferan los enterados que aventuran hipótesis no menos gaznápiras que nada nos revelan sobre el gato, y demasiado sobre la condición humana. Si un gato sabe hacer algo más que miau, necesitamos de una explicación; de lo contrario habría que revisar miles de años de estúpido antropocentrismo.
—¿Es usted un misántropo, colega?
—Sí, pero pertenezco al ala moderada.
—¿Y eso por qué es mejor?
—No sé si sea mejor, pero al menos produce menos tumores. Los misántropos radicales serían los mejores clientes de los oncólogos si no gastaran tanto tiempo en odiarlos.
—Qué envidia, coleguita. Quién pudiera tener enemigos autodesechables...
Cualquiera que haya dormido abrazado de un perro sabe hasta dónde sentimientos y emociones son transmisibles por simple contacto. Cuantificamos el efecto de drogas y virus en ratas y monos, pero apenas nos interesa experimentar con la administración de afecto, material muy difícilmente disponible en un laboratorio. Sabemos, sin embargo, que un hombre enfermo de odio es infinitamente más peligroso que un perro con rabia. Y contra el odio ciego no existe la vacuna. Es un tumor que se alimenta solo y muy difícilmente se deja cortar. Hay, también, quienes viven de fertilizarlo. O de disimularlo, que igual paga. Se cuentan, además, por legiones los misántropos radicales cuyo negocio está en hacerse pasar por filántropos. Radicales, también.
—Todos los radicales son del mismo pueblo, no tienen que ir muy lejos para cambiar de equipo.
—Permíteme anotar. Radical: pueblerino expansionista. Es para mis apuntes misantrópicos.
—No me diga que no hay mañanas en que se me despierta con auténticas ganas de pasarse al equipo de los radicales.
—Momento ideal para ir a lavarse los dientes, alimentarse y encender la música, si lo que quiere uno es recobrar la confianza en el género humano.
—Pero usted es misántropo, colega. ¿cómo va a recobrar lo que ni tenía?
—Insisto: moderado. Sé negociar.
—¿Negociaría con la telefonista que le llama a las diez de la madrugada para intentar venderle un paquete funerario?
—Los moderados no negociamos con criminales, pero en lugar de contraatacar a ciegas buscamos un apoyo confiable. Alguien lo suficientemente inteligente para no regatearnos su desinteresada comprensión en las horas difíciles. Alguien a quien pueda uno abrazar y besar sin tener que temerle a sus abogados.
—Un cuadrúpedo, claro.
—De preferencia. A mis abuelas les gustaban los pájaros.
—¿Por eso los tenían enjaulados?
—Afrodita querida, como hasta hoy has pretendido ignorarlo, vivo, además de ti, con dos gigantes de los Pirineos que me acomplejan cada día que pasa con la querendona evidencia de que soy miembro de una especie inferior, tal como mis queridos ancestros. Si a mis cuadrúpedos les fuera dado elegir, no vivirían en Tetelpan, San Ángel, correteando a los gatos que se meten al jardín, sino entre las montañas de Francia, España o Andorra, donde serían el terror de los lobos y se divertirían mareando a los osos. Pero pasa que viven bajo la bota de un ser de baja especie...
—...que a manera de acto elemental de contrición se declara carnívoro cariñoso.
—El término es misántropo moderado.
—Suena serio, colega, perdóneme el desliz. ¿Ha pensado en fundar una ONG?
[Publicado el 30/7/2007 a las 11:34]
Estamos recogiendo firmas, sobre todo de intelectuales, contra las "fiestas populares con animales" en España, donde se maltratan tantos , como el Toro dela Vega en Tordesillas, o el de Coria, o los correbous, ensogados, vacas al agua y todo ese horror que recorre nuestra geografia , sobre todo durante el verano. Si me manda su dirección de correo electrónico, le mandare el Manifiesto y la dirección donde debe mandarlo firmado. Muchísimas gracias por ayudar a los que no tienen voz para defenderse. Saludos
Pepa Sanz Ballvé
www.pacma.es
Comentado por: Pepa Sanz Ballvé el 11/8/2007 a las 00:54
Gracias Xavier por glosar la fauna que nos salva
Duque
Una nubecilla que se llueve sobre los muebles y , adormecida, escampa en mi regazo. Un fósforo que me obsequió Belcebú para encender la llama de mi paciencia en los días del cólera y la ira. Un torbellino de nata y moka que devora mis libros, manuscritos y periódicos, las plantas, sábanas y colchones, las sardinas y el pollo al curry, y se bebe mi limonada. Ser tan terrenal como extraterrestre, es la prueba fehaciente, irrefutable, de que hay vida ahí fuera y de que viven entre nosotros. Tiene cuatro párpados y siete vidas. Conoce los ciclos de la luna y desprecia soberanamente la ley de la gravedad (que no existe, como es bien sabido). Inspirador de Bram Stoker y la literatura gótica, para Baudelaire sería un vampiro azucarado. Imparable bola de pelo y fuego, adora bailar al son de las estrellas. Su perfil egipcio se repite por todos los rincones y estancias de mi casa, que es la suya, faraón que pernocta en la pirámide, irrepetible señor de sus dominios. Tan surrealistamente curioso (su cuerpo ya ha digerido el quinto tomo de las Obras Completas de Sidmund Freud, Madrid, Editorial Biblioteca Nueva, 1972-1975), que cuando duermo me introduce su lengua lijadora en el oído para comprobar la temperatura de mis sueños. Y me desvela, mientras él se queda dormido, y me quedo mirándolo, barquito de azúcar y canela que navega mecido por las aguas de su sueño. Campo de lana, mares repletos de atún y gambas. Él sueña, se está soñando (y yo soy porque me sueña). Eterno partidario del más vale cien pájaros en garra que uno volando, le gustan los Nocturnos de Chopin y los caramelos de clorofila, el olor a hierba fresca y la escalada, el boxeo y el tomate frito, jugar al fútbol y espiar el curso ascendente del humo. Mordisquear este lapicero y saltar sobre mi entrepierna --despertador infalible-- a las cinco de la mañana. Chet Baker. Que le acaricie. Un tango. Hacerme compañía. Mirar por la ventana. El movimiento acompasado de mis manos. Tu fotografía. Puñadito de encendida nieve, algodón con llamas, suavísimo envés de mi áspera acedía, cumple seis meses --yo algunos más-- y no sabe que su regalo de cumpleaños será una compañera, blanca cenicienta de inmensos ojos claros. Ah, se llama Duque, y para muchos sólo es un gato.
Comentado por: Fer el 05/8/2007 a las 18:04
Saludos a Don Vittorio y al joven Boris (que a veces pienso, tienen más fama que el autor de Éste que ves)...
Quienes tenemos un perro (el mio se llama Margarito), no podemos sentirnos en desventaja ante su inteligencia y civilidad.
Saludos.
Comentado por: Gabriel Revelo el 31/7/2007 a las 03:03
05/7/2008 02:40
Publicado por: Israel Buitrón
03/7/2008 21:12
Los demonios de la lengua?! ...
Publicado por: Dulce Geisha
03/7/2008 21:08
Publicado por: Dulce Geisha
03/7/2008 19:09
Publicado por: Marce
03/7/2008 18:57
Es una pena gigantesca que en...
Publicado por: Sofía
03/7/2008 16:43
Una vez que te haz declarado...
Publicado por: Kiddo
03/7/2008 07:32
Publicado por: Karen Koltrane
03/7/2008 01:02
Publicado por: Guada
02/7/2008 02:04
Publicado por: persona con ese aliento de albañal
02/7/2008 01:26
Publicado por: Marce
© 2005 La Oficina del Autor (Grupo PRISA) | Gran Vía, 32 6ª planta - 28013 Madrid | | Aviso Legal | RSS
Página desarrollada por Tres Tristes Tigres