El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
viernes, 10 de octubre de 2008
Sauerkraut à la Rochefoucauld
Toda pena de amor, decía La Rochefoucauld, es de amor propio. Supongo que por eso se goza compartiéndolas, alguien adentro crece cada vez que consigue montar el espectáculo del alma espinada. Así, quien nos consuela no lo hace tanto porque le conmueva todo lo que sufrimos, como para evitar que creamos que nuestro sufrimiento espiritual le tiene sin cuidado. Esto es, que ni flagelándonos así parece nuestra vida tener gracia. Y eso sí que sería una ingratitud, pues la función social de las penas de amor consiste justamente en dar al propio tiempo consuelo y buenas nuevas a quienes hasta ayer nos temían dichosos.
—A la pregunta "¿cómo estás?" sólo suele seguirle una conversación si la respuesta es "mal". Imagine, colega, un país donde todos estuvieran siempre bien: la República de los Papanatas. De entrada, usted se moriría de hambre. Yo por mi parte me haría bruja, por pura piedad. Iría de pueblo en pueblo haciendo el mal sin mirar a cual, la gente se echaría a sollozar a mis pies. ¡Gracias, Bruja Afrodita, sin ti seríamos todos unos pazguatos! —insisto, hay en mi musa un dejo de virgen piadosa. ¿Cómo no hallar una alta generosidad en la conducta de quien, contradiciendo al mismo La Rochefoucauld, va por la vida disfrazando sus virtudes de vicios?
Cierto es que no cualquiera tiene penas de amor, igual que no a cualquiera le anotan goles. Yo, por ejemplo, no he recibido uno solo desde que era niño, y para asegurarme de seguir así me abstengo de siquiera pisar una cancha. A cambio de ello, tampoco los anoto. Puedo vivir sin goles y ahorrarme cantidad de dramas y festejos prescindibles, pero me daría horror engrosar, así fuera por unos cuantos días, el regimiento gris de quienes son inmunes a las penas de amor. "Los recuerdos son huellas de lágrimas", apunta Wong Kar-Wai en los inicios de su 2046.
—Me gustó esa película, colega, y más todavía me gusta que reconozca al fin el valor de mi trabajo. No sé si usted lo sepa, pero el ego es un órgano elástico. Despierta en la mañana hinchado como un Zeppelin y luego de unos pocos desencantos vuelve a la cama con la autoestima de un condón desechado. Es lo normal, le digo. Como sucede con otras zonas del cuerpo, no pocas de ellas conectadas al ego, la hinchazón o el encogimiento permanentes son taras indeseables. Por eso le decía la otra vez que mi trabajo no es hacerlo feliz. Para eso tiene usted a su trabajo. Mi papel es tratar de evitar que el ego se le ponga rígido por efecto del entumecimiento, y entonces se nos vuelva un apestoso victimista, o por causa del sobrecalentamiento, y en tal caso termine como uno de esos idiotazas que escriben más libros de los que leen.
—¿Cómo sabes que un ego se pasa de tieso? ¿No hay por ahí egos engarrotados y asintomáticos? ¿Es tan malo tener un amor propio incestuoso? —la provoco sólo por comprobar que es mala, y entonces obligarme a justificarla fabricando las pruebas de que es buena. Si el amor propio no fuera corrupto, habríamos millones de muertos por amor.
—¿Que cómo sé que uno de mis clientes tiene rígido el ego? Muy simple: trae el culo apretado, como si medio mundo lo codiciara. Y ni siquiera hay que asomarse para comprobarlo: se les ve en las facciones, en los ojos, hasta en la forma de ver el reloj. Fíjese en los políticos que peor le caigan, ¿no juraría que sufren estreñimiento crónico, entre otras retenciones inútilmente díscolas?
Siento hervir un inútil rencor en la boca del ego cada vez que Afrodita me embarra a sus clientes y da a entender que estoy en esa lista. ¿Qué puede hacer un hombre de ego elástico y corazón abierto cuando siente llegar nuevas penas de amor? La Rochefoucauld lo resolvía en dos patadas: Nunca es uno tan infeliz como cree, ni tan feliz como quisiera.
[Publicado el 25/7/2007 a las 11:11]
mood of love rules...
oye pues...saludos. Ya casi acabo mi novela de los perros y voy a necesitar que seas mi Perez-Reverte..je
Comentado por: David Buen Abad el 26/7/2007 a las 06:49
¿Me pregunto si te ofenderias cuando alabase tu obra?, asi como el mentiroso apela a la incredulidad para no caer victima de su verdad, me gustaria creer que apelas a la modestia para no caer victima de tu ego, sea el caso no puedo ofrecer mi opinion con mas animo de sobornarte cual transeunte que se arriesga a pasarse un alto con la cartera vacia y una patrulla en contraesquina sabiendo que cuando me detenga el policia seguro me pedira que lo ofenda para dejarme seguir mi camino.
Gracias por tus libros, son un parote.
Comentado por: Victor X. el 25/7/2007 a las 22:19
2046 es una gran película! Es raro que se le mencione, pues paso quizá oscurecida por su semi-precuela In the Mood for love (esa sí, con seguridad una obrita maestra). Animo a todos a que la vean (las vean).
Comentado por: Kame el 25/7/2007 a las 19:48
2046 es una gran película! Es raro que se le mencione, pues paso quizá oscurecida por su semi-precuela In the Mood for love (esa sí, con seguridad una obrita maestra). Animo a todos a que la vean (las vean).
Comentado por: Kame el 25/7/2007 a las 19:48
Tengo que confesar que Afrodita no me caía en gracia, mis múltiples prejuicios me hacían verla con malos ojos, pero hoy me ha hecho reír ampliamente. Contrario a lo que pensaba estas musas no sólo están para ser admiradas, están para cuidar los egos ja ja ja para eso sí que se necesita ciencia. No puedo saber si tiene muchos o pocos clientes, pero sí sé que los potenciales son millones.
Comentado por: car el 25/7/2007 a las 17:19
"por causa del sobrecalentamiento, y en tal caso termine como uno de esos idiotazas que escriben más libros de los que leen"
cuanta razón xavier, que bueno que tú no entras en esa categoría. las penas de amor son como las vacunas, desagradables pero al fin y al cabo, necesarias para no enfermar de tedio.
saludos!
http://gabrielrevelo.blogspot.com/
Comentado por: gabriel revelo el 25/7/2007 a las 16:09
En fín, Velasco. En fín. No sé adónde iremos a parar. Cuando Afrodita se enteró aquí en el informe que le pasamos en la agencia de que tus penas de amor no eran provocadas sólo por ella, se lanzó a por ti con un bisturí en la mano, dispuesta a abrirte el corazón de cuajo, presa no, no, no pienses mal, no de celos, no es tan vulgar, no , de curiosidad. Pero, ah, menos mal que le mostramos la cláusula 20.46 del estatuto de las musas: no te cargues al autor antes de lanzarle a la fama, esto te dejará a ti en el anonimato y no merece la pena. Así que tuvo que contenerse, o más bien, nos dejó la agencia hecha trizas. Presume demasiado, no tiene a tantos en su lista. Esto del pluriempleo es ocasional, gajos del oficio. Ella es fiel, no se sabe muy bien a quien, pero fiel. Y tiene más de la concentración de la paranoia que de la dispersión de la esquizofrenia. En cualquier caso, te aprecia.
Comentado por: escarola el 25/7/2007 a las 12:55
10/10/2008 22:07
Publicado por: ¿por favor?
10/10/2008 19:37
Publicado por: Evelyn
10/10/2008 18:58
Publicado por: Marce
10/10/2008 18:02
Publicado por: Israel Velázquez Rivera
09/10/2008 23:35
Publicado por: Guada
09/10/2008 23:07
Es muy cierto lo que dice ese...
Publicado por: Tamiris Lippl
09/10/2008 22:47
Publicado por: Di*
09/10/2008 22:19
Publicado por: memoriafutura.net
09/10/2008 17:22
Publicado por: yorkperry
09/10/2008 16:53
Publicado por: gabriel revelo
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