Minisite sobre Kapuscinski

El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

lunes, 7 de julio de 2008

Blog de Xavier Velasco

¿Te importa si me persigno?

Hace gracia pensar que aún hace veinte años había quienes realmente creían que ciertos discos de larga duración tocados en reversa reproducían mensajes diabólicos. Hoy, cuando aquella complicada operación puede hacerse impecablemente en cualquier editor digital de sonido, no se sabe de un solo hallazgo al respecto. Ahora bien, veinte años no pasan en balde; especialmente para el demonio, que no por ser más diablo es menos vulnerable al efecto del tiempo. Cada vez que aparece en la televisión uno de aquellos grupos de rock de la era del demoniaco disco de vinil, hay un hedor a azufre que satura el ambiente, como en esas historias de pactos con el diablo donde el protagonista sin querer lo invocaba y él se le aparecía en medio de una nube amarillenta, generalmente con un contrato en la mano.

  —¿Me llamaba, colega? —una de las ventajas de trabajar de musa es saberse invocada a todas horas, como la buena suerte y el amor. No acostumbran quedarse mucho tiempo, y si lo hacen nos dejan deudas estratosféricas, pero su compañía es tan deliciosa que mientras dura nos hace creer invencibles. Según Afrodita, es ella quien me dicta los renglones; según yo, son sus ojos estupefacientes los que me orientan entre la negrura.

El rock es como el diablo que te ofrece un contrato por cierto número de años en los que gozarás de su milagrosa y divertidísima protección, y pasado ese tiempo regresa para cobrarse con tu alma. No es extraño que numerosos rock stars busquen la compañía de las porn queens, si unos y otras brillan con la fecha de caducidad impresa en la etiqueta. Quiero decir que estoy aquí pasmado delante de un concierto de los New York Dolls y observo que la sola estampa de David Johansen bastaría para lanzar una edificante campaña Ahmadineyad-made, en pro de la moderación y el recogimiento. ¿Qué hace el mundo con sus rockeros caducados, auténticos desechos nucleares de sí mismos? ¿Dónde meter a quienes lo apostaron todo por el presente, al extremo de envanecerse desterrando al pasado y repitiendo que no había futuro? ¿De verdad es mejor arder que desvanecerse? ¿Quién echa el primer leño sobre Iggy Pop?

  —La fotogenia es privilegio de muertos puntuales, colega. A ver, ¿cuándo le ha visto una arruga a Jim Morrison? Con todos mis respetos para el señor de allá abajo, no me parece pulcro que se lleve las almas y deje aquí los cuerpos apestando a azufre. Ahora que, si hemos de ponernos sinceros, a usted no le preocupan los New York Dolls. Lo que realmente le horroriza es toparse con un reloj tan riguroso. Si hubiera que atenerse al estándar vetusto de los Sex Pistols, todo rockero mayor de 25 años sería técnicamente un anciano, y por supuesto ya no un rockero.

Los mensajes diabólicos del rock no están ocultos. Basta con asomarse al semblante vacío de una estrella descontinuada para entender que el del trinche y los cuernos es hombre de palabra y a la letra cumple con sus contratos. No sería del todo descabellado aventurar que gente como Kurt Cobain, Janis Joplin y Sid Vicious no hicieron sino romper con el contrato que a tantos en su gremio ha condenado a vivir como zombis memoriosos.

  —¿Ha visto a Chrissie Hynde recientemente, colega?

  —La vi ayer, en la tele. Una muñeca de 56 con el cuerpo de una viejecilla de 27. Lo que yo llamaría haber firmado un buen contrato.

  —Es lo bueno de ser mujer, traen la musa integrada. No necesitan de esa visión femenina sin la cual, por ejemplo, usted mismo estaría invocando al diablo en este momento. ¿Sabe por qué los escritores viven más años que los rockeros? Yo sé lo que le digo: las musas somos dramáticamente más saludables que los demonios. De hecho, no sé si se haya dado cuenta que hace tiempo soy yo quien lidia con ellos...

  —Creí que tu presencia los había ahuyentado...

  —Soy su musa, colega, no su hada madrina. Los soborno, pero no los domino. Así que no me eche la culpa si cualquier día de estos se acuesta con el cutis de Brian Jones y se levanta con el de Keith Richard, ya ve que a los del trinche les gustan esas bromas.

  —Si yo fuera tu padre, te obligaría a hacer buches de agua bendita

  —¿Lo dice usted, o está citando a Cat Stevens?

[Publicado el 24/7/2007 a las 11:42]

[Enlace permanente] [Imprimir] [Enviar a un amigo]

Compartir: añadir a delicious  añadir a digg  añadir a technorati  añadir a yahoo  añadir a meneame 

Comentarios (10)

  • Estás guapísimo!
    Me encantas Xavier =)

    Comentado por: Abril el 11/10/2007 a las 00:42

  • Gabriel: ¡ánimo! no creo que el daño sea peor que el provocado por las ardillitas en navidad je je je

    Comentado por: car el 26/7/2007 a las 17:03

  • si car. cantaba las tablas de multiplicar con tin y ton (otros dos payasos). supongo que desde ese entonces tengo serios daños psicologicos.

    Comentado por: gabriel revelo el 26/7/2007 a las 09:25

  • ¿lagrimita tenía disco? yo a lo más que llegué fue al de Cepillín

    Comentado por: car el 25/7/2007 a las 17:37

  • así pasa xavier, el señor de las tinieblas es cosa de cuidado, sobre todo desde que se ensaño con el rock y lo convirtió (para fortuna de todos) en su genero favorito.

    antes era un hallazgo cuando alguien encontraba un mensaje oculto en algun vinil. era muy exporadico, vamos, hasta miedo daba. ahora en cambio, cualquier niño gordo de un club de fans puede encontrarlos con ayuda de su pc.

    mensajes en discos de rbd, de christian castro y hasta del payaso lagrimita vienen a confirmar que tiempos pasados fueron mejores, ¿o será que el boom tecnologico está dejando desempleado hasta al diablo?

    saludos!

    http://gabrielrevelo.blogspot.com/

    Comentado por: gabriel revelo el 25/7/2007 a las 15:11

  • Como bien menciona en "Éste que ves", lo peor de pactar con El Maligno es el hecho de pensar que es para siempre.

    Viene al caso el tema de James Brown, que aún cuando parecía que la había librado cuando lo sacaron con los botines de diamantina por delante, su cuerpecito aún carece de santa sepultura y engalana la sala de su casa dentro de un estuche sellado al vacio.

    Un abrazo maestro Velasco, su texto en Milenio semanal me animó a asistir a la Academia de baile Balderas, sucursal Puente de Alvarado.

    Comentado por: pedro escobar el 25/7/2007 a las 07:20

  • Esto texto me recuerda mucho a los que solías hacer para Switch. Es bueno ver que sigues y seguirás siendo capaz de hablar de diversas cosas sin perder ya ese estilo propio tan desfachado, voraz, irónico y sin duda bien cuidado.
    Yo acá sigo leyendote.
    Un abrazo.
    Con cariño
    Alfredo I, Duque de Puebla de los ángeles, no más que ahora en la meritita Internet.

    Comentado por: Fredo el 25/7/2007 a las 04:37

  • Si aquellos que murieron jóvenes vivieran ahora no serían, por mucho, tan míticos como hoy lo son.

    Comentado por: car el 24/7/2007 a las 16:32

  • Como sea Lucía tu musaraña, te la mando para acá y verás lo que es bueno. Ahora mismo, coleguita.

    Comentado por: escarola el 24/7/2007 a las 13:30

  • Afrodita A.trabajó un tiempo para Chanel y Elisabeth Arden.En gratitud a sus servicios ahora es una musa de 36 en un cuerpo de 30 con un cutis de 27(bueno, no tan poco, pero la literatura está para exagerar ¿no?). Bueno, las de 27 ya quisieran...

    Comentado por: escarola el 24/7/2007 a las 12:49

Deja un comentario




Tu correo electrónico:


Escribe los caracteres de la imagen (para evitar SPAM):
captcha


Comentario:


Foto autor

Biografía

Oriundo y reincidente colono de San Ángel, al sur de la ciudad de México. Se inició a edad temprana en la escritura, sin sospechar que el juego llegaría tan lejos, y todavía hoy cree en él como una fechoría intensa y subyugante, comparable a vivir huyendo de la ley a bordo de una Suzuki 1100. Comparte hogar con dos gigantes de los Pirineos; vive un largo romance con la música brasileña; escribe semanalmente en el periódico mexicano Milenio la columna "Pronóstico del clímax". En el presente siglo ha publicado Diablo Guardián, Premio Alfaguara de Novela 2003, El materialismo histérico (fábulas cutrefactas de avidez y revancha), Luna llena en las rocas (crónicas de antronautas y licántropos), y recientemente la novela confesional Este que ves (Alfaguara, 2007), donde hurga en sus raíces narrativas y declara: "Los cobardes no escriben novelas, o cuando menos no deben escribirlas."

© 2005 La Oficina del Autor (Grupo PRISA) | Gran Vía, 32 6ª planta - 28013 Madrid | | Aviso Legal | RSS

Página desarrollada por Tres Tristes Tigres