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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

martes, 27 de octubre de 2020

 Félix de Azúa

La memoria histórica

Lo vemos a veces en reportajes televisivos con vocación geográfica: hay lugares en el planeta tan pobres, miserables y raquíticos que los nativos rascan la tierra, escupen sobre ella y clavan un grano de cereal robado. Luego, esperan. Al cabo de cierto tiempo nace una espiguilla escuálida de la que vivirá una familia entera durante semanas.

Nosotros somos más civilizados y nos habita un alma santa y trascendental. También nuestra tierra es un secarral, está cubierta por pedrizas cortantes, la habitan víboras y hormigas rufas, pero aún contiene algún cadáver de hace setenta años al que se le pueden sacar unos duros sin mucho trabajo.

Hombres de galana presencia buscan esos cuerpos momificados dando un jornal a quienes cavan con ahínco en periódicos e informativos audiovisuales, para venderlos luego en el zoco, si alguno encuentran, secos como pieles de lagarto y adornados con banderolas. No hay mucha demanda, pero siempre anima la feria un conjuntillo con vocalista en idioma vernáculo.

Si salgo de paseo, oigo todos los días a escritores y periodistas vocear por las esquinas la venta de momias a bajo precio mientras observan de reojo al rufián que desde la esquina panóptica controla el tráfico de los muertos por la Idea. A veces una familia se acerca, foto en mano, a constatar si el muerto es uno que ellos conocieron hace muchos, muchísimos años. Casi nunca coinciden. Los escurridos esqueletos se parecen tanto entre sí que las familias dudan. Quisieran creer, pero no es fácil traicionar al corazón. A veces se quedan con unos huesos por no perder el día y llevarse algo. Los feriantes cuentan los billetes dándole saliva al pulgar.

Si la duda es resistente y ven que se les escapa una venta, tratan de convencer a la familia para que se quede con un muerto que algún parecido tiene y también merece una familia que lo lleve consigo para enterrarlo en sagrado. Pero si, decepcionados y molestos, arrancándose a la obstinación de los esbirros, los familiares se alejan del mercado de los muertos, aquellos les gritan palabrotas, les acusan de infamia y de no amar a sus padres. Toman nota de sus nombres y algunos funcionarios de baja estatura apuntan los números de las matrículas en los aparcamientos cubiertos de polvo.

[Publicado el 21/6/2010 a las 07:00]

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Comentarios (72)

  • Qué pobreza intelectual la de este petulante de Azúa que no sabe que un principio elemental de toda civilización, como la religión y los matrimonios (Vico dixit), es la sepultura de nuestros muertos! Tras ese estilo ácido sólo se esconde la abyección moral de los escritores actuales que esconden su mediocridad tras un barniz de retórica insustancial que no resistirá el paso del tiempo. Qué gracia oírle hablar de Proust y de lo golfos que son los artistas! Y qué gracia que todo un Trías se digne a prestarle atención! Al menos sabe despellejar al prójimo con palabras alambicadas y retruécanos para no parecer primitivo, no existe un diálogo ponderado en este país, respetuoso sobre ninguna cuestión. Barbarie de la reflexión. Pero de Azúa y Cía. seguirán fatigando las prensas como si nada. No quieren darse por enterados de la ley draconiana contra los escritores que promulgó Friedrich Nietzsche.

    Comentado por: Ludo-Vico el 02/11/2010 a las 18:12

  • Nada, a taponar Altamira con los residuos nucleares que no sabemos donde ponerlos.

    Comentado por: Ssip el 27/8/2010 a las 10:29

  • Gracias por el texto. Me gusta por su claridad y acidez. No puedo hacer un comentario que haga traslucir grandes lecturas o tirarme el pisto de ser "culto" o viajado, como muchos de los EGOS comentaristas, pero en fin, repito: estoy de acuerdo.

    Comentado por: Luis el 01/7/2010 a las 22:28

  • Alucinante, es decir, de pena, señor maestro de esgrima.

    Comentado por: Rubén el 27/6/2010 a las 18:26

  • Es que los temas que se proponen en este blog son otros.
    LA ESTETICA -Para que una obra sea artística debe representar u ocuparse de lo que ya es bello per se. Paisajes naturales al crepúsculo o amanecer, con el sol dominado el orbe como el ojo de dios. Señoritas bien formadas, educadas y vestidas en consonancia, tules y encajes o, en su caso, Armani. Poemas de buen gusto y mejor olor, floridos. Composiciones consecuentes con la tradición, Mahler sobre Shoenberg. Wagner y el arte total.
    LA ÉTICA- Todo lo que no sea conservador es fascista. Los valores progresistas del Occidente conservador (¿?) son la luz del mundo (el sol sobre el orbe). Un paso más allá del cinismo, donde se pueda decir todo mientras se diga con doble sentido, que pueda desdecirse cualquier cosa sin aparente traición a lo dicho. O sea, sírvase Ud mismo.
    LA POLÍTICA- España es más grande cuando es una. Los catalanes y otros pueblos afines son odiosos pero no debería permitírseles nunca dejar de ser, además, españoles. El comunismo y los comunistas son el demonio, sin embargo (el infierno de) la izquierda no existe.

    ¿Aún se pregunta porqué se comenta aquí y no en otros sitios?
    Este blog es España, amigo.

    Comentado por: Tienes la horchata de sangre, heladero el 23/6/2010 a las 11:31

  • lo curioso es que los demás blogs del bumerán están que dan pena (normal, porque esto siempre ha apestado a montaje de prisa para parecer modelna ante sus accionistas que a otra cosa) y sin embargo ¡oh! sin embargo, este sigue teniendo entradas demenciales a cada minuto.¿Es mérito de Azúa o demérito de los otros? Más bien lo segundo. El del Gómez Pin no se lo come ni el vic con toda su familia.

    Comentado por: san julián el hospitalario el 22/6/2010 a las 18:59

  • El thinkTank con nombre de lamentable recuerdo, es que no cesa en su estilo aznarico de presentar cosas opinables como verdades incontrovertibles, o inversamente, verdades de Perogrullo presentadas como descubrimientos.
    "¿Se han fijado en que el uso actual del adjetivo 'social' ha acabado significando una negación?
    Piensen: ciencia social, justicia social, seguridad social, trabajador social,... ahora que caigo"

    Thatcher lo dice en forma más apodíctica: "there's no such thing as society".

    No te caigas, ché y te lastimes. Yo pasaré al lado tuyo, no te ayudaré y si puedo te robo la cartera: qué se me da de ti. Si la sociedad no existe los más fuertes y más violentos e inescrupulosos medraremos.

    Comentado por: armandobronca.com el 22/6/2010 a las 17:51

  • Le tienen ganas, Vic, pero usted es limpio de corazón, por eso es califa. Usted, a lo suyo y que los visires echen por la boca los sapos y culebras que les pudren las tripas. Esas con las que presumen de escribir.
    Bueno, y si tiene alguna satrapía para mí, no me opongo...

    Comentado por: iznogud el 22/6/2010 a las 17:21

  • Vic, lea los comentarios de un tal jose Unists. Si en ellos no ve insulto alguno, usted no se entera de nada. Con esa mezcla de transcendencia religiosa oriental, y el papel de los sueños de Jung, que usted no sepa ni reconorcerse a sí mismo es cosa normal. Espero que Arquímedes le aclare algo, aunque me temo que, como está el patio, prefiera callar.

    Comentado por: Vizcaíno el 22/6/2010 a las 17:12

  • Pues espera a que el jefe hable de Napoleón...

    Comentado por: josefina, pa mí el 22/6/2010 a las 17:01

  • Entrar en este blog es como abrir la puerta de un manicomio. Unos persiguen moscas imaginarias, otros dan discursos a las ventanas con sombreros de papel y otros repiten la misma frase durante horas. Todos son raros pero algunos estan tan convencidos de su papel que son irrecuperables. A todo esto el director del manicomio solo sabe quejarse del sistema de salud mental

    Comentado por: madmen el 22/6/2010 a las 16:20

  • Articulo excelente, de los mejores que se han leído de este autor.

    Comentado por: Manos Limpias el 22/6/2010 a las 16:17

  • ojú ! mare mía!...

    a ver, lo que quiere decir Jung es que, aunque a primera vista nos convenza más que las cosas nos 'suceden', estamos involucrados tanto, es una red tan tupida la realidad, que somos los que disponemos lo que nos sucede [de hecho, los budistas creen que toda acción conlleva un karma, que no es más que 'impulso', y que eso es lo que realmente existe, no existe -desde este punto de vista- realmente el sujeto que realiza la acción sino la acción; que además afecta a todo -digo bien- a todo el universo en una sucesión infinita de causas y efectos...de ahí la reencarnación; es famosa la imagen del golpeo de bolas de billar por el taco. Uno, e.g., Manolito, 'es' el impulso, el impulso que da el taco es su vida, que se 'individualiza' en la bola golpeada, y cuando golpea a otra bola, ese es el Manolito reencarnado o, individualizado en otra vida-bola, pero el impulso que es lo real, el 'verdadero Manolito' no muere cuando se para la bola sino que se perpetúa en la otra bola que comienza a moverse]; porque no se trata de que el sujeto exista aislado, que pueda uno realmente pueda ponerse -incólume- en la posición de observador, sino que lo que nos sucedió, nos sucedió porque esas cosas en cierta forma, las dispusimos; quizá no conscientemente...pero quién es el mendrugo, después de todo lo que ha llovido, que todavía cree que él es exclusivamente su consciencia, que él no es más que el ser que sabe que piensa, que sabe que habla. Que no es él en sus sueños, que él no es, también, su inconsciente. Qué le pregunten esto a los escritores de novelas. Tú eres más que el que habla

    saludos

    p.s.:

    realmente, Jung juega con los conceptos consciente-inconsciente

    Comentado por: vic el 22/6/2010 a las 16:13

  • ...yo ya me he perdido... ¿quién ha insultado a quién? ¿qué pinta Jung en esto? ¿quién le ha metido en este fregao?

    "es mucho más inmediato (...) ver cómo 'suceden' las cosas, que observar cómo las 'hacemos'" (¡???)
    coño, está claro: son dos cosas distintas. y una, la primera, es más real que la otra. creo que no hay página en un libro oriental que no se base en la oposición de lo verdadero y lo aparente. es un tópico oriental de lo más básico. creo que hasta los niños que han visto kung-fu panda lo han pillado.

    de verdad que no vale la pena hincharse a leer las cosas más rebuscadas y/o exquisitas si luego las palabras te bailan en en la mente o en el ojo y vas a sacar la misma conclusión (el mismo galimatías) que cuando estudiabas 3º de BUP con los Escolapios. para eso quédate con Tintín o Mortadelo. sale más barato, no te engañarás tanto y de paso no arruinarás la reputación de nadie.
    es un consejo de...

    Comentado por: el tío sigmundo el 22/6/2010 a las 15:42

  • "[...]y en los sueños todo viene de nosotros, y cada uno -él mismo- es el oculto director teatral de sus sueños, así también en la realidad -ese gran sueño que un ser único, la voluntad, sueña con nosotros-, nuestros destinos, lo que nos acontece, acaso sean un producto brotado de nosotros mismos, de nuestra voluntad, y por tanto acaso nosotros mismos seamos, genuinamente, los que hemos dispuesto aquello que parece sucedernos".

    Schopenhauer...en un ensayo.


    Por otro lado, no sé si Jung quería arrojar luz sobre el problema que ud. sugiere

    saludos

    p.s.:

    y no sé a qué insulto se refiere, ¿quiere ud. decir que yo le he insultado?

    Comentado por: vic el 22/6/2010 a las 15:01

  • España, patria de las patrias de la muerte.


    Tú eres esa que yo imagino,
    rapada como una almendra en un cementerio.
    Oh sueño eterno que a mi corazón asomas.
    Quedo en tus brazos muerte querida.
    A los pies de todos los muertos, de los tuyos, de los de aquel joven muerto,
    te dejo malherida. Huesos celestes, dulces como la cera.
    Llevo viviendo en este cementerio
    antes de que tú murieras por mí,
    hijo bendito que muerto a la tierra fuiste
    desde el más sombrío de los batallones
    donde esperan los otros cadáveres,
    llorando a otros cadáveres, mientras el muerto seguía muriendo.
    Gran tierra de muertos, España, clavada en los sepulcros de la historia,
    en la sangre muerta que a los muertos entierra, y el muerto,
    de entre los muertos, seguía muriendo.
    Soy la novia de la muerte y para la muerte moriré
    hasta que las conciencias de otros muertos
    a los muertos satisfagan en su transitar por este y por el otro mundo.
    Llevarme hasta sus tumbas, allí quiero gozar de su silencio, de su memoria.
    Si muerto nací, muerto he de morir muriendo.
    Gran gozo el de la muerte, de la tierra, de los huesos húmedos.
    Temblor de chaquetas mordidas por la muerte.
    Oh muerte, por ti moriré hasta que muera, mientras el muerto seguía muriendo.
    Danos, España, tu gran sepultura, pueblo de muertos que a los muertos muere.
    Deja que la sangre negra recorra tus ríos, tus valles, tus montañas.
    Oh España, que la flor negra de la muerte se extienda por tus campos
    y haga justicia a los muertos que te aman,
    mientras el muerto seguía y seguía muriendo de tanta muerte.

    Comentado por: ¡Viva la muerte! el 22/6/2010 a las 14:09

  • Pego un recorte de archivo por si vale de algo. Que seguro que no: las víctimas argentinas (como las rusas, chechenas, judías, jurdas...) son una cándida entelequia (como las foquitas y los negritos, si me apuran) para los despliegues literarios de las almas bellas, y cuando se trata de los muertos de acá... En fin: ¡con lo que esta misma gente se quejaba del olvido en que estaban sumidas las víctimas de ETA!
    Por renencia a mojarse ayudan a que se olvide lo que todas las víctimas siempre tienen =tenemos= en común:nos mata el Poder, el Estado, el dueño de nuestras vidas. El asunto es cuando ve provecho en serlo tambien de nuestras muertes...

    TRIBUNA: RAFAEL SÁNCHEZ FERLOSIO

    Argentina y los muertos sin adiós (EL PAIS/Opinión,26-08-1983)

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    Sobradamente conocida es la experiencia, casi cotidiana, de que cuando, en ocasión de un viaje corto o largo, algún contratiempo inesperado nos impide despedirnos de cualquier persona con la que tengamos mutua y tácita necesidad y convención de despedida (y aun este que podríamos llamar deudo de despedida se extiende a mayor o menor número de parientes, amigos y allegados, según la longitud y duración de cada viaje), no deja luego de aguijoneamos en el viaje un más o menos impaciente estado de desasosiego y de aprensión. No cabe duda de que, por lo común -al menos hoy que los viajes son harto frecuentes y se los suele sentir, con menos fundamento que optimismo, como poco azarosos-, la acción deliberada del razonamiento logra aplacar en mayor o menor grado esta ansiedad, aunque no tanto como para que, si la ocasión se presta a ello, el viajero renuncie a subsanar durante el viaje mismo la falta de despedida. Si, por ejemplo, se trata de un automovilista, intentará llamar desde cualquier teléfono de la carretera, y el recíproco "menos mal que te encuentro" y "menos mal que has llamado" de las voces del ido y del quedado sosegará sus almas con el efecto de una reparación, como la no por tardía menos suficiente reanudación de un cabo suelto que el sentimiento no acababa de aceptar sin inquietud que quedase por atar.Digo que la despedida es, en sentido riguroso, un rito. Así que la innegable necesidad de despedirse nos lleva de la mano a describir nítidamente, sobre su figura, la unción del rito. Esta función la definía yo en un libro inacabado (que, by the way, lleva ya unos 10 años sumido en un cajón, durmiendo no sé si el sueño de los justos o el de los injustos) sobre la ritualización del saber y la cultura, el conocimiento y la enseñanza, a partir del ejemplo de su máxima exacerbación en el imperio chino tras el advenimiento, en 1368, de Chu-Yüang Chan, T'ai Tsu, protodinasta de los Ming. Allí la función del rito se definía arbitrariamente y sin más explicaciones, en el arranque mismo del ensayo, como "protección del límite". Esta misma definición es la que voy a hacer valer ahora para la despedida, pero advirtiendo que sí bien el rito resultaba en extremo malparado en el examen de su imposición estatal sobre la gerencia administrativa de los estudios y el saber, tal conclusión adversa no prejuzga, en modo alguno, la valoración que pueda merecer ni el rito en general, ni, consiguientemente, su aparición concreta en la acción de despedirse.

    'Mourir un peu'

    La partida para un viaje es el límite que divide el estado de unión del estado de separación entre el que se va y el que se queda, o, en el tradicional lenguaje del amor, la presencia de la ausencia. En ese límite, atirantándose como una cuerda de arco, se crea de pronto la tensión de la distancia, que se concreta para el sentimiento como la doble y antagónica tensión de la confianza de volverse a ver junto al temor de no volverse a ver. Que el alma siente necesidad de protección para ese trance y que es el acto de la despedida lo que subviene a tal necesidad, proveyendo, aunque sea, con diversos grados de eficacia, la idónea protección, parece demostrarlo el ya descrito estado de inquietud que el fallo en la intención de despedirse origina en el alma de los que la partida ha separado. La tesis, pues, es que si la partida es un límite que necesita protección, atrae de modo inevitable al rito -cuya función es protección del límite-, y aquí ese rito no es otro que el de la despedida.

    La despedida pone un marco -umbral, jambas, dintel-, no por imaginario menos efectivo, al límite que traspasa la partida. Es justamente ese marco imaginario el que se hace sensible y material cuando el buen arquitecto, el que sabe sentir de verdad lo que es la casa, acierta a dar al portal ese ademán materno y protector, esa cálida unción de espacio consagrado, que conviene al lugar de la partida y el retorno. La protección del marco no se extiende tan sólo sobre la esperanza de volverse a ver, sino también sobre el temor de no volverse a ver, pues temor y esperanza no son más que el anverso y el reverso de una misma moneda. Si las personas estuviesen siempre totalmente seguras de volverse a ver no necesitarían despedirse; se despiden, sin duda, para volverse a ver, pero precisamente en la medida en que al mismo tiempo se despiden por si no llegan a volverse a ver. Hasta qué punto el rito protege también el no volverse a ver se manifiesta en la manera en que, cuando efectivamente ocurre la desgracia, la despedida es justamente lo que al instante surge como el primer asidero que, palpando a tientas, por así decirlo, en la negrura del desgarramiento, halla la mano del recuerdo, y al que se aferra con el alma entera como al primer sostén, como al punto de referencia cardinal, para la cornprensión y aceptación de la tragedia.

    Desmitiricaciones

    La ufana necedad que -a semejanza de un médico loco que hiciese las visitas rociando sin más a toda la familia con un antibiótico de espectro universal, sin preguntar siquiera quién es el enfermo- espolvorea todas las cosas de este mundo con el celoso espray de la desmitificación no se acobardaría tal vez. ante el empeño de pulverizar del mismo modo el rito, todo rito. En lo que a la despedida se refiere, la cruzada desmitificadora avergüenza, tachándolos de cursis y de melodramáticos, los últimos pañuelos que aún osan agitarse, respondiéndose mutuamente, a la manera antigua, en las manos del que se queda y en las del que se va. En la superficialidad de su procedimiento sumarísimo toma el achaque puramente técnico del desgaste inevitable de unas concretas formas ostensibles -de las que todo rito ha de servirse- por un seguro alegato de descrédito y descalificación del rito mismo. Inevitablemente, y por la inercia de su propio impulso, la excomunión del rito del pañuelo se hace extensiva a los mismos sentimientos en que se sustentaba, hasta la absurda arrogancia de tachar de gesteros, afectados, inauténticos, los corazones de los antepasados que hicieron flamear millones y millones de pañuelos desde los malecones de todos los puertos y todos los andenes de estación del mundo entero y desde todas las ventanillas de los trenes y bordas de los barcos, al partir y hasta la pérdida de vista. Pero al final ya me dirán ustedes si es una nueva y clara humanidad ilustrada la que hace que la necesidad del rito se vea abocada, por sí misma, a muerte, como una penitencia de barbarie antigua, o no es más bien la inhumanidad de la novísima barbarie renaciente la que parece tener necesidad de que la tímida y sabia luz del rito termine de morirse de una vez.

    El límite

    El rito ilustra, pauta, delimita, ubica a la conciencia; pone marcas virtuales a lo inaprensible, pone puertas al campo de lo imponderable; lindes, hitos, umbrales, que son índices localizadores, orientadores, relacionadores, que esbozan un horizonte en cada trance, porque lo primero que la conciencia necesita es saber por dónde anda, dónde está. Quizá ni tan siquiera hay que entender como una limitación de la conciencia el que haya de atenerse a estas señales, del mismo modo que a nadie jamás se le ha ocurrido (sin que esto valga aquí más que como metáfora) tener por límitadora servidumbre de la navegación, sino, por el contrario, como algo que la facúltaba para un aumento incalculable en su libertad de movimientos, el que lograse sujetar y someter sus rumbos a referencias estelares, a puntos cardinales, a la abstractiva fórmula de ubicación por valores numéricos sobre la convención de imaginarias redes cartográficas. El rito es el aparato de marcas sobre el que se establecen las relaciones topológicás primarias en que se configura y en que acierta a moverse la conciencia, y la primera y más fundamental de esas relaciones, en que tal vez se fundan y a la postre remiten todas las demás -como hemos visto que remite, al cabo, la que concierne a la partida y a la separación-, es la que se refiere al límite supremo de la muerte, la que deslinda con toda nitidez los que de tiempo inmemorial se llaman el mundo de los vivos y el mundo de los muertos.

    Los sin descanso

    Otra experiencia quizá tan conocida como la del comienzo, aunque infinitamente más patética es la de que cuando, por ejemplo, un chico se ha ahogado en el río y por los más variados testimonios oculares se ha logrado tan plena certidumbre de su muerte como para que llegue a apagarse por completo, y contra toda la resistencia del deseo, hasta el último rescoldo de esperanza en el alma de los padres, pero sin que el cadáver haya sido

    Pasa a la página 8

    Viene de la página 7

    encontrado y recobrado todavía, ellos aún han de verse arrebatados, cómo en una segunda y póstuma agonía, en nuevas, y largas horas de espera y de tormento, hasta que el cuerpo del niño no aparezca. No esperan de ello ninguna convicción, pues ya están totalmente penetrados de la horrible certidumbre, pero cuando el cadáver es finalmente rescatado, los padres, aun en medio de todo su dolor, descansan, como si sólo ahora el sentimiento pudiese disponerse al reconocimiento cabal de la tragedia.

    Decía Juan de Mairena que el hombre tiene tanto amor por la verdad que está dispuesto a aceptar hasta la más amarga, o sea la de la muerte. Parece que hay que alegar que esto es así, pero con una precisa condición: la de que ese límite máximo y supremo que es el que separa la vida de la muerte aparezca ante la conciencia bien marcado, inequívocamente fijado y definido. El temor a cualquier confusión o ambigüedad a tal respecto lo atestigua del modo más rotundo el hecho de que siempre, en todas partes, haya sido la muerte lo que ha reclamado sobre sí la protección del rito con una fuerza incomparablemente superior a la que pueda. observarse en otra cosa alguna de este mundo.

    Todo retorno turbador al sueño, todo gimiente errar entre las sombras de la noche, o, en fin, toda ominosa permanencia del muerto entre los vivos se han referido siempre, tanto en la tradición letrada como en la popular, a cualquier clase de falta o transgresión en la observancia de aquello que deslinda y protege suficientemente la frontera entre el reino de los muertos y el reino de los vivos. Las almas en pena, los espíritus que no encuentran descanso, ion difuntos a los que -en el aspecto que fuere en cada caso- no les fue concedida, satisfactoriamente, la separación; es la culpable o inocente conciencia de los vivos la que una y otra vez vuelve a evocarlos, su propia turbación la que los plasma, la que forma en el aire su voz y sus lamentos. Así la molinera adúltera del cuento -que ha amarrado el cadáver del marido asesinado al tramo inferior del eje de la turbina del molino, donde queda girando sin descanso hasta que el turbión del agua acelerada acabe de corroerlo y dispersarlo- se ve noche tras noche turbada en mitad del sueño y atormentada en el desvelo por la voz del marido, que repite: "María, María,/ tres gatitos mayan, / tres arañas tejen, / tres jinetes pasan: / la vida que me quitaste, / la tierra que no me diste,/ la cruz que me negaste".

    La muerte argentina

    Por todo esto es por lo que, ante las noticias de un proyecto de autoamnistía, tiene uno la impresión de que los militares de la Junta argentina no han llegado a entender todo el alcance de lo que han perpetrado contra su país, no han comprendido aún la enormidad de la profanación que, por el punto vital en que el hachazo se ha ensañado, constituye la acción para la que hoy pretenden arrogarse la merced del olvido. No advierten que Io actuado rebasa cualquier límite de cuanto pueda ser cuestión de venganza o de justicia, de expiación, de arrepientimiento o de perdón. Nada en el mundo cubrirá la herida de unas muertes que no han sido marcadas y refrendadas como muertes, que no han sido sensiblemente acreditadas para la conciencia de los que sobreviven, que no tienen siquiera fecha ni lugar. La muerte argentina -la desaparición- no ha producido muertos, sino sombras -sombras perpetuas en medio de la vida, y no imágenes nítidas en la memoria-, porque no ha permitido señalar y proteger debidamente el límite, dejando tan sólo niebla e incertidumbre (y no me refiero aquí a la incertidumbre en el sentido físico de si habrán muerto o no) entre los que se fueron y los que se han quedado. Y sino está bien claro y protegido el límite, el Allá permanece en el Acá, y, por reflejo, el Acá se adentra a su vez en el Allá; así, la muerte argentina no ha producido muertos y dejado vivos, sino que de los que no han vuelto a ser vistos ha hecho mediovivos, y, por reflejo, de los que no han vuelto a verlos ha hecho medio-muertos. Ha dejado la vida y la muerte entrecruzadas, confundidos los vivos con los muertos. Y por mucho que se pudiese averiguar, por mucho que se exhumase y comprobase, el límite no puede ya ser reconstruido. El rito tiene su forma y su ocasión, y cuantos datos hoy, tan a deshora, pudiesen aportarse no serían ya más que huecas abstracciones totalmente inservibles para aquello que solamente el rito podría haber ofrecido: la comprensión y convicción cordial de la muerte de sus muertos en la conciencia de los que sobreviven.

    Tal es el irreparable golpe descargado en el alma del país, y con el que la Junta militar ha perpetrado el extremo iinaginable de inhumanidad y de barbarie; una barbarie que habrá que estimar tanto más profunda, desde el punto de vista subjetivo de los propios fautores, por cuanto no aparentan siquiera adivinar su peso. Porque la maldición que probablemente nunca hayan proferido de una manera explícita y consciente los miembros de la Junta, pero que sí han cumplido de hecho por su mano contra decenas de millares de argentinos -y me refiero a los que sobreviven, a las madres y familiares de los muertos- no es ni más ni menos que ésta: "¡Que te maten a aquellos que más quieres y no sepas ni cómo, ni dónde, ni cuándo, ni puedas despedirlos ni enterrarlos!".

    Comentado por: srta julia el 22/6/2010 a las 13:36

  • ¿Se han fijado en que el uso actual del adjetivo 'social' ha acabado significando una negación?
    Piensen: ciencia social, justicia social, seguridad social, trabajador social,...
    Curioso ¿no?

    Comentado por: ahora que caigo el 22/6/2010 a las 13:27

  • Tú sí eres esa que yo me imagino, da igual. Lo que cuenta es no olvidar cuando el tendón se estiró para abrazar, los labios se sintieron suaves a pesar del bigote de dos días y junto al mar se compuso la escena de unos amantes que los cuatro guiris que pasaban y el chico de la bici rota envidiaron hasta que les dolía.
    Al pobre Molina-Foix le llaman sarasa en todos los tonos más chirriantes de la escala. El hombre es corajudo, otro cualquiera habría cerrado ya el blog.
    Antón, mire que me caen mal los cínicos, pero usted, que camina sobre un cable, consigue no caer ni del lado de la miel, ni del de la mielda. Podría pasar horas leyendo lo suyo. Ejem.

    Comentado por: ecaterina bella tchic-tchic el 22/6/2010 a las 12:23

  • No sabe ud. lo que hace al invocar la empatía en este lugar, Ecaterina. Le razonarán, primero, el porqué no se puede acudir a la empatía en este caso particular. Luego lo que pondrán en cuestión, con el apoyo de citas eruditas, puntiagudas como bayonetas frescas, es que exista la misma empatía. Por último y como consecuencia de lo dicho, le demostrarán que cuando Ud. escribe la palabra empatía no sabe en realidad lo que escribe porque no sabe lo que piensa. Eso ocurrirá con precisión matemática dentro de X minutos, y el encargado de darle cuerpo a tal hazaña es ese que tiene todas las respuestas por tener la certeza de que nadie salvo él razona en este lugar o en cualquier otro, ya sabe a quién me refiero.

    Comentado por: Yo sí soy esa que tú te imaginas el 22/6/2010 a las 12:04

  • No tener localizada la tumba de un hijo destroza a los genitores de todo el planeta. La carne de su carne perdida en la inmensidad de la tierra es algo que les resulta insoportable. Se parece a la necesidad de los hijos adoptados por conocer la identidad de sus padres biológicos. Es difícil que otros lo comprendan, pero para un padre no saber dónde cayó su hijo es algo atroz. Llega incluso a ser más doloroso que la identidad de su asesino, o la causa misma del asesinato. Si, además, se sospecha que el hijo está en una fosa común, el sufrimiento, según dicen, es aún peor.
    Los que no tenemos la costumbre de visitar a nuestros parientes en los cementerios, a los que, de hecho, nos importa poco dónde terminarán nuestros huesos o cenizas, puede parecernos maniática esa obsesión por localizar el sitio exacto del enterramiento. Pero hay que respetarlo, pese a políticos aprovechados, a periodistas ávidos de morbo y a toda la porcuna que rodea a los muertos de guerra. Puede no entenderse, pero hay que echar mano de la empatía para que la costumbre milenaria de enterrar con dignidad a un hombre sea garantizada.
    Eso sí, en mi opinión, las exequias, particulares y en privado. Si en vida fueron individuos, que en la muerte también se los considere únicos y no el botín político de nadie.



    Josef K., no.

    Comentado por: ecaterina bella tchic-tchic el 22/6/2010 a las 11:41

  • Arquímides se le ve un anciano bondadoso con la inocencia casi intacta, no pierda el tiempo con el ex-bedel vic , un autodidacta desordenado.

    Comentado por: Jose Unisets el 22/6/2010 a las 11:25

  • Lo siento, sr. Vic. No sabía que en este blog se confundiera tanto el intelecto con el insulto como forma de crítica. Pero bueno, así es este mundo de Internet y el que no es de Internet. No hay que preocuparse en demasía.

    He vuelto a leer lo que usted me pedía, y el problema sigo sin entenderlo. Se habla de observar y de hacer. Usted me sugiere que no distinga entre sujeto y objeto, sino que, digámoslo así, los una a ambos en el "ser". A mi me parece que esa fusión pertenece al más puro esencialismo. Es el recurso a las propiedades esenciales inherentes a cada cosa individual o singular -el "ser"-. La razón es que la opinión de Jung no logra en absoluto arrojar ninguna luz sobre el problema de por qué distintas cosas individuales se comportan de manera semejante. Si se dice que "porque sus esencias son semejantes", surge una nueva pregunta ¿por qué no podría haber tantas esencias -tantos seres- diferentes como objetos distintos hay? Platón intentó resolver precisamente este problema diciendo que la semejanza de las cosas individuales se deriva de la misma "Forma" original que es, en consecuencia, "previa, "exterior" y "superior" a las diversas causas individuales. Y, fíjese, Sr. Vic, por dónde podríamos enlazar esta concepción platónica de la "Forma" original con toda la metafísica que encubre el concepto "Memoria Histórica", aunque no quisiera meterme en terrenos donde la ideología política todo lo pudre, además de sufrir los consiguientes insultos.

    Comentado por: Arquímedes el 22/6/2010 a las 11:19

  • Estoy convvencido que hay un ex-colega de Azúa, uno de los nueve cuyo nombre empieza por Vicente y termina Molina-Foix que ha introducido un troll en este blog, miren las entradas que tiene su blog: O-1-O-1-1. El climax del ninguneo binario!!!!

    Comentado por: Jose Unisets el 22/6/2010 a las 11:03

  • así es, mira que hay tios plúmbeos e idiotas , obstinados hasta la núsea en colgar sus mierdas pero no rozan las pantuflas de vic

    Comentado por: Jose Unisets el 22/6/2010 a las 10:53

  • O-Ecaterina bella eres la chica de Ciencias de El Mundo?

    Comentado por: Josef K en la pensión el 22/6/2010 a las 10:51

  • Conocí a Arthur Danto, en el invierno de 1994, en el restaurante italiano Angelo´s, en el Queen´s de Niuyolsity, llevaba un inesperado abrigo de cuero con un excremento de paloma en la espalda lo cual le daba un aspecto de estatua austrohúngara y aumentaba la sensación de intemperie que provocaba su presencia. Entró en el restaurante como el ogro de las teorías que devoran a las personas, evitando mirar fijamente a los ojos humanos y sumergiéndose en un libro que sacó de una cartera de cuero tan agrietada y dada de sí como la panza de un burro. Su buenos veinte minutos pasaron cuando el señor Danto, elevó los ojos al cielo, asintió con la cabeza y escribió un frase en una pequeña libreta de tapas rojas Spalding & Bross con un diminuto lápiz Faber Castle que desapareció en su mano derecha y volvió a aparecer un poco después en la otra mano, yo no sé cómo, donde siguió anotando otra frase, esta mucho más larga, que ocupó toda la página y produjo en su semblante esa mueca de satisfacción que suelen adoptar los que se adentran en el tempestuoso mar de la subordinación y sobreviven y son ambidiestros y son ambidextros y consideran la gramática como la más noble de las malas artes o al menos una próspera rama de la criminología.

    Hablando por cierto de crímenes, sintaxis y bonhomía, el principio criminológico de Edmond Locard afirma que la personalidad del asesino impregna la escena del crimen del mismo modo que la escena del crimen impregna la personalidad del asesino. Así me lo pareció a mí entonces, sí, en aquel restaurante porque el hombre que había declarado la Muerte del Arte atufaba el aire con los gérmenes sombríos y las moléculas malnacidas de sus teorías; cómo no iba a sentir entonces la muerte de los lápices, de los fetuccini, de los cuadros de los manteles, de las margaritas artificiales de los jarrones, de las copias de los monstruosos cuadros de Poussin, de los quince comensales vestidos para una masacre, de la vajilla, la cristalería, las angarillas y un ruiseñor que ruiseñoreaba sobre la concha caliza de una sepia en una jaula bermellón intenso. ¿ Mató el señor Danto el Arte por el simple hecho de enunciar su muerte? ¿ Quiénes fueron los primeros en acudir al cadáver? ¿ Recuerda usted dónde estaba y qué hacía cuando el Arte murió?

    Me preguntó si era yo el periodista que estaba esperando y, aunque era no, yo le dije sí, soy yo, yo soy, y con un ademán casi imperceptible me invitó a sentarme a su mesa que tardó tres minutos y treinta y dos segundos en recoger. Considero que en esos primeros momentos una pequeña tos resulta de los más elegante, así que me permití un pequeño ejem que estalló en mis fosas nasales con un donaire que para sí quisieran todos esos zampabollos ingleses con aspiraciones de clase alta. Tan fortalecido me sentí que me animé a pronunciar otro ejem, sobreactuando la nasalidad e intentando sugerir una sombra de suspense atroz. Pero al señor Danto no le impresionó el ejem, y respondió con otro ejem, que me llenó de dudas e incertidumbre, pues el ejem que él profirió no sobrecargaba la eme sino la jota, lo cual casi me deja sin capacidad de reacción, ¿ cómo puede ser que, a una bilabial nasal sonora, él oponga una velar fricativa sorda? ¿ qué clase de guerra personal nos hemos declarado? ¿ son las generaciones inconmensurables? ¿ Y los cerebros? ¿ son inconcebibles? ¿ Hay otros cerebros? ¿ se alimentan de los muertos? ¿ es la mente un parásito del cuerpo? ¿ es la mente de mi mente mi mente? ¿ es la mente el guardián de mi cuerpo? ¿ es la vida personal la gran mentira de la mente? El otro, el otro, el otro, ah, el otro, el otro estaba ahí, como una pregunta maldita, un misterio misterioso, un enigma de fonética áspera, paciencia sobrehumana, insoportable intensidad. Batalla de fisonomías, deflagraciones del rostro, abecedarios del gesto.

    Si bien la mayoría de los seres queridos, puaghhh, son de esta execrable opinión, no soy yo uno de esos ingratos que acostumbren a considerar su propio nacimiento como una desgracia, de hecho mi tendencia natural a contemplar el lado favorable de las cosas me ha llevado a confiar ciegamente en la bondad de los desconocidos, etc; sin embargo, cuando el señor Danto emitió aquel ejem, aquel ejem sonó con tan mala fe que todos mis escrúpulos se despertaron de pronto y me preparé mentalmente para afrontar la batalla definitiva; me vi en el lado oscuro del ser y esto fue lo que encontré: un salxofón, una chucara, una amlubancia, un mecolotón, … Entonces lo comprendí todo: aquel ejem era la respuesta a todas las preguntas y a todas las plegarias.

    Comentado por: antón el 22/6/2010 a las 10:49

  • ¡están locos estos romanos!

    Comentado por: ecaterina bella tchic-tchic el 22/6/2010 a las 10:45

  • al tolai sr. tunai,

    salga a la calle a botar una pelota. Hágame caso, se hará ud. un favor

    saludos

    Comentado por: vic el 22/6/2010 a las 10:41

  • VIC se lleva el premio al mas tonto de toda la asamblea y pesado.Comprendemos que al jubilarte de la Universidad, de bedel de la Universidad ha sido duro pero nadie tiene la culpa, seguro que en tu barrio se organizan timbas matutinas de las clases pasivas.

    Comentado por: tunai el 22/6/2010 a las 10:19

  • al sr. "Arquímedes",

    le diría que no es una definición, sino una caracterización. Que no es lo mismo. La equivalencia lógica es eso. Por ello, comenzar con 'se dice que...' es algo confuso.
    Y hablando de Jung, es evidente que ud. no ha comprendido lo que dice la frase. Léala de nuevo. Seguro que la comprende mejor, con una segunda lectura. Pista: no piense que sujeto y objeto son distintos, digamos, fenoménicamente, i.e., en el 'devenir', sino que están, unidos, en el 'ser'.
    O, concretando, piense que carácter y destino -en los humanos- son conceptos equivalentes en el 'ser', aunque se perciban como diferentes en lo fenoménico.

    saludos

    Comentado por: vic el 22/6/2010 a las 09:52

  • No, no se lo voy a explicar mejor, ya les he dicho que lo he intentado varias veces y siempre me salía ñoño, en cambio, ha sido Félix quien ha logrado describir la escena a la perfección. Solo hay que tomar el último párrafo y sustituir "huesos" por "chaquetas".
    Datos adicionales: los tipos llevaban al cuello estrellitas de david; fue en París, bd. St. Michel, año 90 aprox.
    A mandar

    Comentado por: provoqueen el 22/6/2010 a las 09:45

  • Querido Félix, visto el cariz de los comentarios, creo que pocas veces diste tan certero en el clavo. ¡Qué cansancio ya con lo de las dos Españas! Dejemos eso en exclusiva para los entrenadores de futbol y volvamos a lo nuestro que son los cursos del MIT en la red.

    Comentado por: Samosata el 22/6/2010 a las 09:29

  • Bienaventurados los mercaderes de la amnesia, porque de ellos será el reino de la historia.

    Comentado por: Salmos el 22/6/2010 a las 09:18

  • Ustedsique,

    Gracias por la pista. Ahora empiezo a ligar la historia.
    Sin duda, los estrellados eran familiares de víctimas que, en lugar de huesos, pues tales eran las costumbres centroeuropeas no hace mucho, reciberon los restos de sus antepasados en forma de chaquetapiel modelo unodelosnuestros.
    Y, siendo esa gente lo que son, ¿verdad señor bronca?, decidieron sacarse unos eurillos (o quizá francos)ofreciédolos al mejor postor. El pedir los datos era por si, en un ataque de sentimentalismo, les daba por visitarlos en un futuro. Todo cuadra.
    Parece mentira lo que se aprende en estos blogs.

    Comentado por: ojos desescamados el 22/6/2010 a las 09:07

  • Por si le sirve de pista el cuero debía ser humano

    Comentado por: ustedsíquepareceunprimo el 22/6/2010 a las 08:31

  • O sea, ¿que para comparse una chaqueta de cuero, tuvo que ir a una trastienda donde le obligaron a que diera sus datos personales bajo coacción unos agentes del Mosad?
    O no nos lo cuenta todo, o debería cambiarse el nombre por Primoqueen.

    Comentado por: París es lo que tiene el 22/6/2010 a las 08:29

  • Y luego está otra cosa.
    La MH se refiere a las víctimas (en estos tiempos no sabemos usar otro nombre para nadie, ni siquiera para nosotros mismos) de Franco. Los muertos a manos de los rojos, se supone que ya fueron homenajeados por los fascistas al final de la guerra.
    Esta opinión lleva implícitas dos ideas: que Franco poseía autoridad moral como para que los muertos y sus familias se sintieran satisfechas y que, muy unido a lo anterior, para que así fuera, los muertos por los rojos eran partidarios o simpatizantes de Franco.
    Como lo segundo es evidentemente falso en muchos casos y lo primero se contradice con la condena inicial al régimen surgido de la guerra, carece de sentido favorecer a unos muertos sobre otros basándose en un trato 'histórico' desigual.
    Si no hay más remedio que seguir dándole vueltas a la GC (como dice Azúa, ¿de qué iban a vivir tantos profesionales de la derrota si no?), a todos los muertos les queda pendiente por igual el reconocimiento por parte de la democracia. Evidentemente, entre ellos había bien pocos demócratas, tanto en uno como en otro bando, pero ¿de eso se trata, no?

    Comentado por: LCE el 22/6/2010 a las 08:13

  • Creo que, teniendo razón sobre los mercaderes, le falta piedad y consideración para con los familiares y las propias víctimas. Una aun mayor abstracción y sobre todo matización, a la manera de las alegorías fantásticas de Kafka, le daría otra dimensión, sin restarle crítica ni claridad sobre a qué se refiere para el lector contemporáneo.

    Comentado por: Uno el 22/6/2010 a las 08:03

  • Mi padre fue enlace en el frente de Madrid. Después "los vencedores" le hicieron un contrato de 5 años haciendo pistas en Larache.Formaba parte de un batallón mixto de soldados y carabineros.En 1.983 se le abonó cerca de tres millones de pesetas y se le reconoció una pensión equivalente a la de un guardia civil. Este fue el efecto de la Ley de Amnistia del 77 que posteriormente fue reinterpretada de manera generosa.

    Comentado por: Josef K en la pensión el 22/6/2010 a las 07:54

  • No piensen mal. Entré a preguntar el precio de una chaqueta bien inocente.

    Comentado por: provoqueen el 22/6/2010 a las 07:52

  • Algunas opiniones son de tontos y soberbios y otras de personajes de "Cuentame". El artículo de Azúa es valiente y certero. Sra. Marcel se le echa de menos.

    Comentado por: Jacinto Martínez el 22/6/2010 a las 07:32

  • Pero, Provoqueen, ¿en qué trastiendas se mete usted?

    Comentado por: cuidadín, provocuín el 22/6/2010 a las 07:24

  • "Si la duda es resistente y ven que se les escapa una venta, tratan de convencer a la familia para que se quede con un muerto que algún parecido tiene y también merece una familia que lo lleve consigo para enterrarlo en sagrado. Pero si, decepcionados y molestos, arrancándose a la obstinación de los esbirros, los familiares se alejan del mercado de los muertos, aquellos les gritan palabrotas, les acusan de infamia y de no amar a sus padres. Toman nota de sus nombres y algunos funcionarios de baja estatura apuntan los números de las matrículas en los aparcamientos cubiertos de polvo."

    Qué bien lo has descrito, Félix. Hace días que intentaba expresarlo sin que sonase ñoño, y mira por dónde, tú has traducido mis pensamientos a la perfección.
    Solo que de lo que yo hablo ocurrió en París, y la mercancía no se trataba de huesos sino vulgares artículos de cuero; y los tipos que te metían a la trastienda, te intimidaban, apuntaban tus datos y te llamaban de todo al ver que se les escapaba una venta, llevaban estrellitas de david colgadas del cuello (casualidad, ¿eh?)
    Ah pero claro, París es París y, como dice la Srta Julia, la caspa es adictiva. Yo creo que algunos se meten rayas de caspa y les hace el mismo efecto.

    Comentado por: provoqueen el 22/6/2010 a las 07:04

  • A mi, que soy de izquierdas y la derecha me repatea, me parece estupendo que por una vez los que ganaron la guerra civil se sientan algo, poco pero algo, puteados. Revanchismo? puede que sí. Me da igual que lo moderno sea darle vueltas y vueltas al asunto para acabar diciendo que bla bla bla....que cutre es ir buscando huesos. Cutre? Mas cutre es todo este movimiento que encuentra algo positivo al franquismo y ve todos los defectos a la democracia. Que considera la izquierda algo infantil y se cree mas listo que nadie riendose de miles de descendientes de fusilados.

    Escribo esto con las tripas, espero que se note

    Comentado por: pol el 21/6/2010 a las 22:46

  • Bien dicho, señorita Julia

    Comentado por: Fernando el 21/6/2010 a las 21:51

  • Cada vez más castizo, de veras. No hay nada más hispano -y que mejor ejemplifique lo mismo que se critica- que poetizar con lo de fuera (líricas y profundas meditaciones acerca de los muertos en la shoah, el gulag y cien mil otros cataclismos históricos) y barbarizar a lo Bernhard acerca de lo propio, siempre africano, subhistórico, sórdido.
    ciertamente que lo de la memoria histórica se las trae y es no es la mejor manera de solventar las deudas pendientes que tenemos acá, y habría mucho que decir acerca de por qué es lo primero que se hace al respecto y seguramente lo único que se hará jamás... Si realmente a los fachas les fastidia tanto o se hacen los fastidiados para que pensemos que este mal apaño es la leche.
    Qué más da eso. Algún día había que tratar el temita, uno de los infinitos aspectos en que se demuestra que España es como la Cataluña del tripartito pero a lo grande y desértico. Y cómo ibamos a hacerlo sino de forma borde y descentrada, cumpliendo con la actualidad pero salvando el tipo, no sea que nos acusen de ir con unos o los otros, esa gente tan poco estética. Era inevitable y da que pensar: que en un análisis supuestamente crítico y político sólo quede clara -y brillante- una cosa: que el Autor es la única persona civilizada en un país de gilipollas catetos y sanguinarios.
    Confieso que a veces siento algo muy parecido. Pero en esas ocasiones me costaría desperdiciar mi odio escribiendo artículos para destinados a esa gente que tanto desprecio. Falta de profesionalidad, supongo.

    Comentado por: srta julia el 21/6/2010 a las 20:52

  • Uf. Mejor hablen de fútbol.

    Comentado por: Circe el 21/6/2010 a las 19:49

  • A ese Fernando lo pones en una fosa, delante de un esqueleto, y entra en trance casi tibetano. Cálmete, hombre. Jamás llegarás a ningún lado con esas rabietas. Te estás retratando. Das miedo. Por mucho odio que contengas, jamás vas a ganar una guerra perdida hace setenta años. Si sigues así de los nervios, te reunirás pronto con tus amigos los muertos, de izquierdas, si es que después de la muerte hay ideología.

    Comentado por: abracadabra el 21/6/2010 a las 19:32

  • "Pero si, decepcionados y molestos, arrancándose a la obstinación de los esbirros, los familiares se alejan del mercado de los muertos, aquellos les gritan palabrotas, les acusan de infamia y de no amar a sus padres. Toman nota de sus nombres y algunos funcionarios de baja estatura apuntan los números de las matrículas en los aparcamientos cubiertos de polvo."

    Ponga nombres y apellidos. Diga quiénes son los funcionarios y esbirros sociatas, diga dónde, cuándo sucede esto. Cite el testimonio de algún familiar "acusado". Se lo agradeceremos. Y si no es capaz, deje las putas metáforas para otra ocasión (qué bonito, qué literario lo de los funcionarios anotando las matrículas de los desafectos en los polvorientos aparcamientos. Ni John le Carré, oiga).

    Comentado por: Fernando el 21/6/2010 a las 18:32

  • "Dejad que los muertos entierren a sus muertos". J. C.

    Comentado por: samuel el 21/6/2010 a las 18:00

  • Si de Azúa es un ramplón, ¿qué es usted, DPA, sino el vivo retratro de la ramplonería en su vertiente más cursi?

    Comentado por: SPM el 21/6/2010 a las 17:55

  • A mi me parece que el problema no es que Azúa haya sido rojo- como dice alguien más abajo- sino que lo sigue siendo,un problema que no terminará nunca, no sé, ya me callo...

    Comentado por: rafa, por decir algo de Azúa el 21/6/2010 a las 17:26

  • Suceder, suceden muchas cosas que observamos. Por ejemplo cómo cae la lluvia, cómo un volcán vomita lava o cómo uno, caminando por la calle, observa cómo alguien apuñala a alguien y sale corriendo, etcétera.

    Conclusión, según vic y el tibetano: observar cómo cae la lluvia y hacer lluvia es algo equivalente. Observar a un volcán en plena ebullición y hacer un volcán en plena ebullición es equivalente. Observar cómo se comete un crimen y cometer uno ese crimen es equivalente.

    Sr. vic: qué interpretación tan extraña tiene usted y el tibetano acerca de lo que es una equivalencia. Si yo le digera que, dados dos sistemas de fuerzas se dice que son estáticamente equivalentes si y solo si la fuerza resultante y el momento resultante de ambos sistemas de fuerzas son idénticos, ¿aceptaría usted genéricamente las equivalencias que, según la religión tibetana, uno puede establcer entre hacer y observar?

    Comentado por: Arquímedes el 21/6/2010 a las 17:10

  • ¿Una descripción de qué? ¿Qué ácida ironía? ¿Qué merchandising?

    Comentado por: Fernando el 21/6/2010 a las 16:43

  • hay una frase curiosa de jung en el prefacio de 'El libro tibetano de los muertos', que dice: "es mucho más inmediato, mucho más sorprendente, mucho más impresionante, y, por ello, mucho más convincente el ver cómo 'suceden' las cosas, que el observar cómo las 'hacemos'"

    lo que significa, que ver cómo suceden y hacerlas, son equivalentes. Voilà!

    saludos

    Comentado por: vic el 21/6/2010 a las 16:27

  • Lo de Azúa es una descripción.

    Comentado por: pragmático el 21/6/2010 a las 16:23

  • El señor ramplón tiene razón. Azúa no ha pretendido hacer ninguna ofensa a los muertos. Utilizando su ácida ironía habla de la España de siempre, la inveterada España. Nada más.

    Comentado por: DPA el 21/6/2010 a las 16:07

  • Ustedas me van a perdonar, pero de lo que habla el artículo es del "merchandising" asociado al asunto de la "memoria histórica", creo yo.

    Comentado por: ramplón el 21/6/2010 a las 15:55

  • El filósofo Gustavo Bueno calificó el concepto de "Memoria Histórica" como "un arma arrojadiza contra el PP para identificarlo con el franquismo, entendiendo que no hubo transición". Por esta razón, apuntó Bueno, "se citó en muchas ocasiones el bigote de Aznar recordando al de Hitler o se ha dicho que Fraga había sido ministro de Franco". "Lo que la izquierda llama Memoria Histórica es un intento de reconstruir la historia durante el franquismo desde perspectivas totalmente partidistas."

    "Según el filósofo, la izquierda comenzó a "remover" la historia "cuando Aznar ganó las segundas elecciones y el PSOE e IU vieron un peligro terrible en que el PP se asentase definitivamente en el poder". Dentro del marco revisionista, Bueno criticó al gobierno de Rodríguez Zapatero por "pretender borrar" del callejero los nombres de los "golpistas del 36" y no retirar los nombres de los "golpistas del 34 que se levantaron contra el gobierno establecido reivindicando una dictadura del proletariado".

    "Hoy en día", matizó Bueno, la Memoria Histórica es "un concepto falso y confuso". Para el profesor emérito de la Universidad de Oviedo, relacionar memoria con historia es un concepto "inadmisible" porque "la memoria es un concepto psicológico individual". Según esta premisa, el profesor afirmó que "ningún individuo de 30 años puede reivindicar la Memoria Histórica porque no lo ha vivido" y añadió que "muchos que exigen la Memoria Histórica sólo conocen la historia por los libros que leyeron, pero eso no es Memoria Histórica".

    El hecho de relacionar la memoria con la historia, explicó Bueno, viene del canciller Bacon de Verulam que se le ocurrió clasificar a las ciencias según las facultades que se estudiaban. De este modo, el canciller relacionó las ciencias de la razón con las matemáticas y la filosofía; las ciencias de la imaginación con la poesía y las ciencias de la memoria con la historia. "Esta definición se metió en la enciclopedia francesa y empezó a funcionar por ahí de forma errónea", apuntó Bueno."


    (Europa Press).

    Comentado por: Fernandobronca el 21/6/2010 a las 15:24

  • Le felicito, de Azúa, se ha superado usted. Cuántas gracietas sin gracia. Cuánta mordacidad digna de mejor causa. Cuánto cinismo guay "políticamente incorrecto" (tan falso como la peor corrección política). O sea que los familiares de los asesinados en la Guerra Civil y en la postguerra que buscan sus restos son unos pobres gilipollas, unos muertos de hambre tercermundistas, unos tontos útiles manipulados por no se quién ¿los socialistas? ¿los nacionalistas? ¿Zapatero? ¿El capital? Mire, yo también creo que hay muchos aspectos criticables en la Ley de Memoria Histórica; que la causa penal de Garzón contra los responsables de la represión franquista era jurídicamente inviable, y por lo tanto absurda; que el uso selectivo de la memoria conduce a menudo a la falsificación histórica y a la legitimación de toda clase de proyectos políticos abyectos. Todo eso ya lo sabemos, gracias. ¿Pero hacía falta ciscarse también en lo único salvable de la ley, esto es en la protección que brinda a aquellos que buscan identificar a sus muertos y darles una sepultura decente (no necesariamente cristiana)? ¿Era necesario caer tan bajo, de Azúa?

    Comentado por: Fernando el 21/6/2010 a las 14:30

  • posguerra, quise decir.

    Comentado por: miguel el 21/6/2010 a las 12:58

  • "El negacionismo del Holocausto es una corriente pseudohistórica[1] y antisemita[2] que tiene la finalidad de reinterpretar los hechos acaecidos en Europa entre los años 1941 y 1945, siguiendo "la doctrina según la cual el genocidio practicado por la Alemania nazi contra los judíos y los gitanos no existió, sino que es producto del mito, de la fabulación, del fraude".[3] En general, las tesis de estas reinterpretaciones cuestionan o niegan el asesinato en masa del cual fueron objeto el pueblo judío y otras minorías bajo el Tercer Reich y los países ocupados por éste entre 1933 y 1945.

    Los ejes comunes de esta corriente los constituye el rechazo a los siguientes hechos históricos:

    Que el régimen nacionalsocialista tuviese un plan deliberado de exterminar a los judíos o a otros grupos.
    Que murieron seis millones de judíos durante la guerra.
    Que existiesen dispositivos funcionales para el exterminio masivo, tales como las cámaras de gas, y por lo tanto, también los campos de exterminio.
    También, dentro del negacionismo, se identifican dos posturas en función de su grado de negación de los hechos históricos del Holocausto:

    La que niega totalmente el asesinato masivo y por consecuencia también la existencia de cámaras de gas. La mayoría de los negacionistas defiende esta postura.[cita requerida]
    La que no niega en totalidad el Holocausto ni las cámaras de gas, pero afirma que Hitler no tenía conocimiento ni responsabilidad sobre las ejecuciones en masa. El escritor británico David Irving se caracteriza por defender esta idea.[4]
    La mayoría de los negacionistas opina también, de forma implícita o explícita, que el Holocausto sería una propaganda de guerra inventada por las potencias aliadas y que posteriormente habría sido aprovechada por una supuesta conspiración judía, o bien sionista, con el propósito de obtener beneficios a costa de otros pueblos, principalmente de los palestinos y de Alemania. Por ello, el negacionismo está considerado como una teoría de conspiración antisemita y está perseguida penalmente en varios países europeos incluyendo a Alemania y Austria, al entenderse como ocultamiento de genocidio con conocimiento, o consentimiento y aprobación o justificación del mismo.

    El testamento de Hitler fue

    una justificación del asesinato en masa y, al mismo tiempo, también fue el primer acto de negación de la existencia del Holocausto: su guerra contra los judíos había sido, según su apreciación, un acto de autodefensa «contra los envenenadores de todos los pueblos del mundo»; él nunca había buscado otra cosa que la paz, y fueron los «financieros internacionales» quienes lo habían obligado a ir a la guerra; gasear y fusilar a los judíos había sido una respuesta a los bombardeos aliados sobre Alemania, unos ataques que, según la visión del mundo de los nazis, eran un acto de agresión «judía» contra la humanidad aria.[5]

    Wiquipedia.


    Estos son datos históricos, como podrían ser los exterminios de pueblos enteros practicados por Stalin. Nada que ver con la recuperación para la memoria histórica auspiciada por el Gobierno de Zapatero. Si queremos hacer historia de la Guerra Civil española y de la posqueguerra, hagámosla. En Alemania no hubo una guerra civil; hubo un genocidio y un intento, por parte de Hitler de expandir la raza Aria por todo el mundo. En España hubo un enfrentamiento entre varias ideologías totalitarias. Ninguna de ellas pretendía establecer un orden republicano democrático-liberal. No se discute sobre si a unos muertos hay que desenterrarlos para darles cristiana y digna sepultura, se trata de combatir el falseamiento político e ideológico que gira en torno a la llamada memoria histórica, al parecer de obligado cumplimiento pora todos, porque abarcaría a todo el género humano, ya que los malos impidieron el "lógico transcurrir de la historia en la España de 1936". Eso es lo que se discute, el sesgo reinvindicativo, partidista, totalitario de la ley de la memoria histórica. Puesto que el que se salga de ese guión es un facha o un perro judío, rico, por supuesto.

    Comentado por: miguel el 21/6/2010 a las 12:52

  • Francamente, es una triste gracia que la evocación de los muertos judíos escrita por Azúa hace unos días, a propósito del Museo del Holocausto en Berlín, sea grave, digna y sombría...y la de los del solar hispano sea cáustica y grotesca.


    Cuidado, porque ese discurso de feliz esquizofrenia es de sólito encontrable en cuarteles ideológicos tristemente embrutecidos...Y no digo más.

    Comentado por: carbasus el 21/6/2010 a las 12:12

  • Es muy interesante todo esto porque Queipo de Llano está encriptado en la Capilla de la Macarena. Franco tiene una chapa encima de 3.000 kilos y una guardia pretoriana de miles de muertos le rinden honores,pero ahí reposan sus huesos porque sus almas purgan sus pecados en el círculo más interno del infierno, los que tocan con sus cuerpos la tierra dieron vida a las flores y la hierba.Dios sabrá ser generoso con ellos.

    Comentado por: Karlos marquis el 21/6/2010 a las 12:02

  • Me llamaban provocador a mi, vean el patrón de la vereda cómo se ha puesto.
    Le va a ser inútil, de Azúa, los que te dije nunca le perdonarán haber sido rojo mire que yo los conozco.
    Trapiello lo intentó, le bailó el agua al Aznar, le chupó las medias en un famoso viaje en avión, no sacó nada del asunto.

    Ud lo escribió pensando en la peseta, la misma que le adjudica a los juntacadáveres se la apliquemos a Ud.

    Comentado por: armandobronca.com el 21/6/2010 a las 11:45

  • El concepto de memoria histórica, o, mejor, el concepto de la recuperación de la memoria histórica, es un concepto espúreo, sobre todo porque hace referencia a una especie de memoria eterna, perteneciente a todos los seres humanos. Algo así como un ente metafísico, más allá de la pobre y flaca memoria de los individuos, contados de uno en uno. Pero esa memoria debe de ser parcial, pues ha sido borrada intencionadamente por los malos de la película, en este caso de la Historia, al interferir en su transcurso más allá de cualquier voluntad humana. Estar en contra de este concepto metafísico es estar en contra de los sentimientos de las personas que quieren desenterrar a sus muertos, siempre del bando de los buenos, y, ay de aquel que ose rasgar el velo sagrado donde se guarda esa memoria que nos remite a un sujeto abstracto, como sería la sociedad, la humanidad, algo así como una divinidad, la cual conserva en su seno todo el pasado histórico que los mortales del presente tienen que descubrir.

    Todo esto de la memoria no admite discusión para los que la han convertido en una reivindicación idológico-política. Nadie puede osar discutir sobre términos metafísicos, sagrados. Sólo los apóstatas se atreven a ello, y por eso son condenados, desterrados, eliminados (si la cosa estuviera en las manos de los guardianes de la sagrada memoria histórica no dudarían en eliminar a los apóstatas si fuera necesario). Es como discutir sobre la existencia de Dios. Pero aquí hablamos de dos términos diferentes. Una cosa es la memoria y otra es la historia. La historia carece de memoria, como carece de sentido alguno. La memoria se encuentra en el cerebro de los individuos. Yo podría recordar a mi padre, muerto en la Guerra Civil y, si me da la gana, desenterrarlo y volverlo a enterrar donde me dé la gana, a ser posible en un sitio no sagrado, pues a lo mejor mi padre no era creyente. Pero para ello solo me basta una orden judicial y pruebas científicas que digan si eran de mi padre los huesos desenterrados. Aparte de eso, ¿qué más voy a reivindicar? O más claro, ¿qué me pueden obligar a reivindicar? ¿Toda la historia del mundo? ¿Toda la historia de España? ¿Toda la historia de la Guerra Civil? ¿O toda la historia de uno de los bandos de esa Guerra? Por mucho que me obligaran, yo no puedo reivindicar la historia; puedo reivindicar mi memoria personal. La historia es otra cosa. Si se quiere, la historia es ciencia. Para acercar a la historia a la objetividad (cosa siempre muy difícil), hay que desligarla de conceptos metafísicos, contrastar documentos y eliminar errores, cuantos más mejor. Lo demás es un manejo político proyectado desde el poder con un objetivo, para mí, claro: querer cambiar la historia y, ya puestos, ganar una guerra que se perdió. Espero que los que quieren cambiar esa historia, en este blog, me permitan discrepar. ¿Tengo que dar las gracias? Es la hostia.

    Comentado por: miguel el 21/6/2010 a las 11:23

  • Perdón, quise decir vaya, tercera persona del singular del presente de subjuntivo. Disculpen mi disortografía. Nunca he conseguido superarla.

    Comentado por: DPA el 21/6/2010 a las 09:47

  • Valla, Don Félix ha vuelto a hacerlo otra vez: lanzar un estoque a la conciencia de cada cual, es decir, ponernos entre la espada y la pared. Y con un estilo soberbio. ¿Qué vamos a hacer ahora? ¿Cómo vamos a justificar el desaguisado? ¡Con lo tranquilos que estábamos entre el centeno, papando moscas debajo del ciruelo!

    Comentado por: DPA el 21/6/2010 a las 09:31

  • Buscarán los RESTOS (de sus familiares, me refiero). Los familiares en sí ya no los van a encontrar...

    Comentado por: M el 21/6/2010 a las 09:28

  • Hear, hear.

    Comentado por: LCE el 21/6/2010 a las 08:25

  • Gracias por aclararnos su postura. Vigile con la velocidad no se pase de la derecha y vuelva a la izquierda

    Como minimo me parece una falta de respeto a la gente que busca sus familiares. Ellos sabran porque lo hacen, deberia al menos respetarlo. Sus suposiciones son de muy mala baba.

    La mala baba que le domina

    Comentado por: jordi el 21/6/2010 a las 07:21

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Biografía

Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas, Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horasAutobiografía sin vida (Mondadori, 2010) y Autobiografía de papel (Mondadori, 2013)Una edición ampliada y corregida de La invención de Caín ha sido publicada por la editorial Debate en 2015; Génesis (Literatura Random House, 2015). Nuevas lecturas compulsivas (Círculo de Tiza, 2017) y Volver la mirada, Ensayos sobre arte (Debate, 2019) son sus últimos libros.  Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis. 

En junio de 2015, fue elegido miembro de la Real Academia Española para ocupar el sillón "H".

 

Bibliografía

 

 

 

 




 

Ensayo

Volver la mirada (2019). Debate, España.

Nuevas lecturas compulsivas (2017). Círculo de Tiza, España. 

La invención de Caín (2015). Mondadori, Barcelona. 

Contra Jeremías (2013). Mondadori, Barcelona.

Contre Guernica, Prefacio para Antonio Saura (2008). Archives Antonio Saura, Genève.

 La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.

Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.

Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.

La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.

Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.

Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.

Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.

Venecia (1990). Planeta, Barcelona.

El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.

La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.

Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.

 

Novelas y prosa literaria

Tercer acto (2020) Literatura Random House, Madrid. 

Génesis (2015). Literatura Random House, Madrid. 

Autobiografía de papel (2013). Mondadori, Barcelona. 

Autobiografía sin vida (2010). Mondadori, Barcelona.

Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.

Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.

Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.

Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.

Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.

Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.

Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.

Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.

Última lección (1981). Legasa, Madrid.

Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.

Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.

 

Relatos

"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.

"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.

"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.

"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.

"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.

"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.

El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.

Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.

"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.

"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.

 

Poesía

Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.

Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.

Farra (1983). Hiperion, Madrid.

Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.

Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.

Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.

Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.

Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.

El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.

Cepo para nutria (1968). Madrid

Premios

1987 Premio Anagrama de Novela.

2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".

2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.

2011 Premio González-Ruano de Periodismo

2014 Premio Internacional de Ensayo José Caballero Bonald

2015 Premio Francisco Cerecedo de la Asociación de Periodistas Europeos 

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