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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

viernes, 30 de octubre de 2020

 Félix de Azúa

Congreso en Berlín: 'El arte y la crisis'. Conferencia inaugural II

En todo lo que acabo de comentarles está, omnipresente y oculto, auténtico Mefistófeles de las sucesivas crisis que componen el desarrollo de esta novela, el inquietante Theodor W. Adorno, a quien Mann otorga el explícito papel de Satanás en el cap.XXV de la novela: aunque el diablo cambia constantemente de aspecto, como los insectos miméticos, Mefistófeles aparece al comienzo de la escena como un intelectual bajito, con gafas de aro y hablar pausado aunque incesante, tocado con una gorrilla, etcétera, al que en otro momento de la novela cita por su nombre secreto: Wissengrund. Todo lo que Mann pone en la cabeza de Serenus, el cual lo pone en la cabeza de Leverkühn, lo había puesto Adorno en la cabeza de Mann.

Es suficientemente conocido el conflicto que tuvo lugar tras la publicación del libro. Baste decir que el enfado de Schoenberg y el griterío mediático consecutivo ligaron perdurablemente a Adorno con la pedagogía del dodecafonismo a Mann, pero había mucho más. Lo que Adorno le transmitió fue su propia visión de la crisis final del arte, su inevitable extinción y la aparición de unos modos de producir espectáculos que difícilmente podían mantenerse dentro de la palabra "arte" porque eran sus enterradores. En ese punto Adorno no hacía sino asimilar pro domo suo lo que su amigo Walter Benjamin había pensado de modo mucho más radical.

Sin duda que Adorno creyó en la posibilidad de un arte propiamente negativo, posteriormente asociado a figuras como Rothko, Paul Celan o Samuel Beckett. Sin duda que no pudo de ninguna manera llegar a entender que su "estética negativa" iba a destruir también estas últimas producciones burguesas de la vanguardia. Y que llegaría muy pronto un día en el que las obras de Beuys, de Walter de Maria, de Judd, de Boltansky, de Haacke, harían que Beckett y Rothko parecieran Flaubert y Delacroix respectivamente.

Estas son algunas de las palabras con las que Adorno cerraba su célebre artículo sobre la modernidad de Schoenberg:

"El sentido de clase de la música tradicional era proclamar, a través de su compacta inmanencia formal, lo mismo que a través de lo agradable de la fachada: que en esencia no había clases. La nueva música (...) toma contra su voluntad posición (...) al renunciar al engaño de la armonía que se ha hecho insostenible frente a la realidad que marcha hacia la catástrofe. (...) (La nueva música) ha tomado sobre sí todas las tinieblas y culpas del mundo. Toda su felicidad estriba en reconocer la infelicidad; toda su belleza en negarse a la apariencia de lo bello. (La nueva música tiende) al olvido absoluto. Ella es el verdadero mensaje en la botella" (pp.117/119)

A mi modo de ver, la absoluta negatividad que Adorno exige del arte no se realiza en las composiciones de Schoenberg o en las grandes telas de Rothko o de Pollock, objetos indudablemente auráticos que exigen culto de latría, aislamiento y concentración sino en el silencio de John Cage y en el insondable urinario de Duchamp.

Podría decirse que estoy tratando de poner a Adorno de pie buscando un sentido a su filosofía de un arte absolutamente negativo, del mismo modo que Marx quería poner de pie a Hegel quizás con igual escaso éxito. En cambio, Thomas Mann no necesita que le den la vuelta. Basta con leerle atentamente. Esa es la diferencia entre los filósofos y los artistas. Los primeros se ven en la obligación de llenar de sentido los angustiosos vacíos que producen las crisis. Los segundos se acomodan perfectamente en ellas y allí levantan sus tiendas.

Así regresamos al comienzo. No podríamos hablar de arte contemporáneo si no hubiera tal cosa como crisis, la cual es tan sólo el nombre que adopta el arte moderno a medida que va sedimentando la historia de sus propias negaciones. Porque lo más contradictorio de este "arte del fin del arte", como lo llama Arthur Danto, es que ya es tan histórico, tan museístico y tan conservador, como aquel contra el que alzó sus armas. El surgimiento de un nuevo marco conceptual que enviara al pasado histórico nuestro post-arte sería, por seguir con la metáfora que vengo utilizando, el equivalente a la aparición del mundo cristiano y las primeras creaciones románicas. Me parece que estamos lejos de ver tal acontecimiento.

Sin embargo, anima a sostener un cierto optimismo el hecho de que el arte de los últimos años vaya pareciéndose cada vez más a aquel conjunto de actividades que formaba el entramado de los oficios medievales, las ars, con una considerable especialización técnica en la cada vez más abundante producción electrónica. Es posible que gracias a la hibridación de las tecnologías y los oficios ("artísticos") se produzca una nueva crisis que nos libere de la actual e inacabable crisis de la negatividad. Algo así como un nuevo "románico" en un mundo, por cierto, cada vez más feudal.

Por el momento, casi medio siglo de estética negativa nos instiga a creer que la etapa terminal del arte es definitiva y ya no habrá nuevas crisis sino la institucionalización de la última, lo que indicaría, en efecto, su desaparición como concepto. Da que pensar que sea la financiación estatal e institucional la que mantiene con vida el grueso de la producción post-artística, como si ésta formara parte de los engranajes del estado, entre el ministerio de sanidad y el de educación.

El final del final, en todo caso, exigiría un nuevo marco conceptual opuesto a la negatividad petrificada desde hace cuarenta años. Las palabras de Adorno nos traen a la memoria un párrafo famoso del comienzo de "Así hablaba Zaratustra":

"He conocido algunos hombres nobles que perdieron sus más elevadas esperanzas. Y a partir de ese momento comenzaron a calumniar las altas esperanzas".

¿Acabará algún día la pesadumbre, el remordimiento y el resentimiento del siglo XX, la calumnia de la vida? ¿Se acabarán "las tinieblas y culpas del mundo" como único objeto del arte? ¿Algún día logrará el arte rechazar que "su felicidad estriba en reconocer la infelicidad; toda su belleza en negarse a la apariencia de lo bello"? ¿Habrá algún día un arte que permita gritar un "sí" contundente que derrumbe los espantajos de la sumisión? Seguramente faltan aún muchos años para eso.

En todo caso, para averiguar cuáles son las condiciones actuales de este arte instalado en la crisis global, o si lo prefieren, el arte cuya condición de posibilidad es la crisis misma, tenemos todos los días del congreso.                           

 

***

 

Nota: Las citas entre paréntesis hacen referencia a:

Thomas Mann, Doctor Faustus, trad. Ervino Pocar. Mondadori, 1980.

Theodor W. Adorno, Filosofía de la nueva música, trad. Alfredo Brotons. Akal, 2009.

[Publicado el 14/6/2010 a las 07:00]

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Comentarios (41)

  • Una crítica a la teoría de Danto:
    Danto, ese sabio

    http://www.margencero.com/almiar/arthur-danto/

    Una exposición que no es capaz de explicar las obras realizadas durante cuarenta mil años no puede ser considerada una teoría artística, esa teoría es radicalmente falsa

    Comentado por: tonno el 29/10/2015 a las 21:37

  • gracias.

    Comentado por: joaquín villa el 25/6/2010 a las 12:39

  • Sr. armandobronca, toda consideración ética, que tenga que ver con valores, es primero, una elección sobre digamos 'el gusto', i.e., sobre algo a lo que llegamos desde la 'voluntad'.
    Algo así -para entenderlo- como, o el mismo proceso psicológico que decir: "eso me gusta", "eso no me gusta". Por tanto, en el pro-semitismo también existe una racionalización posterior.
    De hecho, cualquier ética que se 'tenga', no es mejor que otra. Esto es, ambas son inconmensurables.

    saludos

    p.s..

    la mensuración proviene de que, realmente, ha habido una que se ha impuesto, pero eso tiene que ver con el poder

    Comentado por: vic el 20/6/2010 a las 12:43

  • En el excelente ensayo de Félix de Azúa "Autobiografía sin vida",cuando su autor comenta el cuadro de Jacques-Louis David "El asesinato de Marat",afirma que "la disposición del cuerpo recordará genialmente el descenso del crucificado de Tiziano" (pág. 94).
    ¿No sería lo correcto establecer una semejanza con "El entierro de Cristo", obra de CARAVAGGIO conservada en los Museos Vaticanos?
    Asimismo, aprovecho la ocasión para señalar las siguientes erratas:
    En la pág. 16, última línea: donde dice "mimo" debe decir mismo.
    En la pág. 62, línea cuarta: donde dice "en cinta" ¿no debería decir encintas?
    En la pág. 131, última línea: donde dice "recerca" debe decir ricerca.
    Y en la pág. 166, línea 11, debe restituirse la preposición "de" ante "recuperar".

    Saludos cordiales.

    Comentado por: Fierabrás el 20/6/2010 a las 09:36

  • No soy antisemita, al contrario, admiro sinceramente los muchos hallazgos que el pueblo judía ha donado a la humanidad, pero pienso que, Israel, el Estado de Israel, que sólo representa una pequeña parte del pueblo judío, está haciendo con el pueblo palestino lo mismo que los nazis hicieran con ellos. La política de Israel en Gaza es una política de segregación racial. De acuerdo, los palestinos tienen sus héroes, algunos de ellos terroristas contra Israel, pero, si hablamos de un Estado civilizado, democrático, en fin, un Estado del primer mundo, creo que debemos exigir a Israel otro tipo de métodos, no sospechosos de segregación racial. Precisamente porque ellos lo han vivido en sus propias carnes, están moralmente obligados a no repetirlo con otros.

    Comentado por: DPA el 19/6/2010 a las 15:00

  • No entiendo por qué a todo el que me cae mal tenga yo que llamarle antisemita, podría llamarle gilipollas, p.ej. ¿ Acaso me conoce usted personalmente como para determinar eso? Por otra parte, no me gusta hablar sobre palabras, ya lo diga Witgenstein o quien sea. Sólo hablo de hechos. Si yo le digo que mi concepción de la historia no está basada en ningún principio maniqueista, seguramente no la voy a convencer, pero es lo único que le puedo decir. Cuando hablo del resurgir del antisemitismo en Europa es porque los hechos lo corroboran. Estoy en contra de que se culpe a todo el pueblo judío de lo que hacen sus gobernantes. Israel es la única democracia que hay en Oriente Medio. Yo soy demócrata y defenderé la libertad hasta que mis fuerzas lo permitan. No obedezco a ningún Amo, como así lo hacen muchos creyentes que, icluso, están dispuestos a inmolarse (como en Madrid, ¿recuerda?), puesto que he repetido mil veces que estoy en contra de todo poder político por principio. Porque la historia que nos enseñan desde la escuela es la historia del poder político, de sus guerras, de sus victorias y derrotas, esto es, de sus asesinatos en masa. Si me da usted a elegir entre una democracia y una teocracia o cualquier otra dictadura, me quedo con la primera, con todos los defectos que pueda usted encontrarle. No vivo en el mejor de los mundos posibles; pero he de elegir lo menos malo que este mundo me ofrece. Estos son los hechos. Si usted quiere hablar sobre palabras y no sobre hechos, allá usted, srta julia. Y otra cosa, si el concepto de corrección política está ligado a lo que los medios de formación de las conciencias dicen, como es el caso de los diarios, etc., no me discuta que todos ellos están de acuerdo en una cosa: los buenos son los palestinos, comandados por Hamás, Irán o Turquía, y los malos son los judíos, dirigidos por su Gobierno. Me remito otra vez a los hechos. Lea, srta julia, a esa mayoría de medios y encontrará una sospechosa y miserable corrección política en todos ellos. Hablo de hechos. Lo siento, si usted cree que con sólo palabras uno puede descubrir la realidad que le rodea, no tengo nada que decir, sólo que no estoy de acuerdo al respecto, y, además, me alegra poder discutir con usted líbre y democráticamente sobre ello.

    Comentado por: miguel el 19/6/2010 a las 14:58

  • no, miguel, digámoslo más claramente: actualmente antisemita es todo el que te cae mal.
    (Método de witgenstein: el significado de una palabra lo determina su uso, y hoy en día antisemita es un término usado a lo bruto por todo cristo que quiere o bien defender al Estado israelí a toda costa o bien dejar claro ante su conciencia que es mejor que sus contrincantes, ya que los define a ellos como el colmo de lo malo y él, por oposición, se auto-define auto-máticamente como el colmo de lo bueno (¿remordimiento? ¿sublimación? ¿desplazamiento? ¿hipocresía?))

    ¡Qué poder obnubilador el de esa palabrita! ¡Qué sensación de poder, esa de expulsar de la raza humana, al menos durante treinta segundos, a todo el que se la adjudiquemos! No hay que demostrar ni argumentar ni nada, un baldón fácil de poner e imposible de quitar (quien lo intente, a menos que tenga pruebas de que su tía murió en Auschwitz, sólo conseguirá el efecto contrario).

    Anteriormente ese efecto inquisitorial iba ligado a "terrorista", y echando la vista atrás, fue con "sidoso, drogota, maricón, rojo, negro, sifilítico, pederasta, converso, moro"...
    En fin, una cosa de las modas políticas, la ideología dominante y sus fantasmas. No es que ahora haya más antisemitismo que hace diez años, por ejemplo, sino que hartos de llamar fascistas o estalinistas a todo dios, nos toca practicar el exorcismo con esta palabra fetiche. O nos lo han impuesto desde arriba, que siempre hay teorías para todo. En todo caso, miguelito, no te prives de repetir las palabras de tu Amo, si te hacen sentirte más hombre, más cerca de Él. Pero recuerda: tanto el discurso polícamente incorrecto y como el políticamente correcto son Su Discurso, son Lo Mismo.

    Comentado por: srta julia el 19/6/2010 a las 13:27

  • ¡Maldito sea el Capital!,
    ¡malditos sean sus lacayos!,
    ¡Maldito sea el Capital!,
    ¡malditos sean sus lacayos!,
    ¡maldita sea la Fe
    con que se lavan las manos!
    ¡Arriba, pueblo en la lucha,
    contra el Poder y el Estado!
    ¡Contra la Muerte que ordenan,
    contra la Leÿ del Amo!
    No queremos su Futuro,
    que es un presente de esclavos,
    ni que nos roben la vida,
    ni sus miserias a cambio.
    ¡En pie, corazón rebelde!,
    ¡en pie, corazón callado!
    Los negros muros derriba:
    su mundo se está acabando.

    Comentado por: samuel el 19/6/2010 a las 13:25

  • Anda por Logroño una exposición de monedas africanas. Más que monedas son cosas que se usaban como moneda, con un valor económico que comenzaba a superar el valor económico del puro metal del que estaban hechas. Si no se pusiera que son monedas africanas y se pusiera que son obras de arte occidentales actuales (como creo entenderle)lo serían totalmente, y además muy originales.

    Comentado por: popoff el 19/6/2010 a las 09:53

  • Pues precisamente por eso, provoqueen, porque son supervivientes, y desde el arte a la ciencia, pasando por la economía, siempre han resultado los judíos una amenaza para cualquier poder político. En España, tanto la izquierda como la derecha más retrógrada son antisemitas. La izquierda lo es porque los judíos representan los intereses norteamericanos en el mundo y, sobre todo, en Oriente Medio, por eso hay que aliarse (civilizatoriamente hablando) con los ayatholás y demás representantes de la exquisitez democrática de Alá, para exterminar al pueblo hebreo. De esa forma razona eso que llamamos izquierda en este país. Y en esto del exterminio judío no le va a la zaga la derecha española más retrógrada, desde que culparon a los americanos por aquello de Cuba. Después Franco hiló la cosa para mezclar masones y judíos y así dar una base a sus imaginarios contubernios. De todas formas, para más información sobre el racismo y los exterminios de judíos (no todos eran ricos: la mayoría eran pobres. Ya sería el colmo que, para justificar lo injustificable, se le diera al racismo un matiz de clase, que se justificara el exterminio de los judíos por ser todos ricos y extrañarnos encima por ello), no hay más que leerse toda la documentación histórica al respecto, sin saltarse, claro está la documentación nazi o comunista.

    Comentado por: miguel el 19/6/2010 a las 09:14

  • Dos cositas:
    1- Van Rompuy comenzó el miércoles pasado el consejo de Europa diciendo (más o menos): "Es el primer consejo sin crisis" ¡¡¿Pero cómo ese señor puede mentir así al pueblo?!! ¡¡¿Se ha creído que cuatrocientos millones de europeos somos gilipollas?!! ... y tal.
    2- Normalmente, lo que entendemos por racismo suele ser en realidad asco a lo antiestética que es la pobreza, culpabilidad y miedo a que el pobre, que no tiene nada que perder, venga a mostrarnos lo cerdos que somos o a quitarnos lo que los de nuestra calaña le habíamos arrebatado previamente. Eso, normalmente. Sin embargo, el caso del pueblo judío es la excepción a esta regla. Es el único caso en que, históricamente, el racismo se ceba contra un pueblo rico y la verdad, no lo entiendo. Agradecería cualquier aclaración.

    Comentado por: provoqueen el 19/6/2010 a las 08:29

  • De pronto, cuando el fantasma antisemita recorre de nuevo Europa, reconforta que haya intelectuales como Félix, asumiendo la incorrección política y demostrando una actitud ética nada sectaria ni miserable. Es el caso de su artículo en EL PAIS de hoy, sábado 19 de junio, titulado 'Dos puertas dan al infierno'.

    Cuando hemos leído en ese mismo diario al alcalde de Madrid unirse al carro (¿de combate?) de la caza del judío; cuando la hipocresía de los gobiernos europeos, inmersos en un pozo económico, al que han contribuido en gran parte, echan mano del antisemitismo, del racismo puro y duro, para esconder sus vergüenzas, es un alivio que, aunque poca, todavía quede gente en este mundo que denuncie estas cobardías siniestras, por mucho que se justifiquen los cobardes poniendo como pretexto la actuación de los dirigentes políticos de Israel.

    Einstein se hizo sionista cuando se trasladó a Berlín y comprobar el hostigamiento que sufrían los judíos por el simple hecho de serlo. Para el gran científico, el judaísmo no era exactamente una religión, sino una actitud ética. Es la misma actitud que comparte una gran mayoría de judíos en Israel, la única democracia que existe en Oriente Medio. Es el principio ético el que debe prevalecer para defender a la democracia allá donde se encuentre amenazada. Podremos discutir cómo se hace esa defensa en cada momento. Pero lo que no se puede hacer es que, en cada momento, estemos dispuestos a cargar las culpas de todos los males de este mundo sobre los hombros de los judíos indiscriminadamente, o discriminándolos con el odio racista, del que estaría orgulloso ese "prohombre" que fue Adolf Hitler.

    Comentado por: miguel el 19/6/2010 a las 06:11

  • la marcha de las estrellas suena muy humano quizas sea la música de Spinoza.

    Comentado por: stanley kubrick el 19/6/2010 a las 01:44

  • "Parece ser que esto continua cuando la palmamos ¿hay alguien que piense lo contrario?"
    El primero que no cree en dios es el Papa. La prueba está, que cuando se enferma llama al médico en vez de esperar que dios lo cure.
    Algunos cristianos cuando se enferman esperan que dios los cure y rezan en vez de llamar al médico. Se mueren antes que el Papa.

    Aunque quizás interpreté mal su interrogante. ¿Quiso Ud decir que cuando morimos el mundo continúa indiferente? Por supuesto. Y si un cataclismo de repente, o la normal evolución elimina/eliminará a la especie humana, continuará la indiferente marcha de las estrellas.
    "Porque este cielo tan azul
    que ves ahora
    Ni es cielo ni es azul.
    ¡Lástima grande que no sea verdad
    tanta belleza!"

    En el siglo XIX lo sabían perfectamente ya. Pero luego padecimos el Nazionalcatolicismo:
    "Antiguamente,
    el ombligo se usaba en la frente.
    Hoy hizo mudanza
    y se bajó a la panza."
    Eso pasó, eso decían por lo bajinis los pocos que pensaban bajo lo pardo de El Pardo. Así estamos.

    A Spinoza lo maginaron de la sinagoga holandesa porque dudaba de que existiera El ángel de la Guarda!! Eso fue hace siglos, hoy le dices a estos que han pasado por las aulas de los curas protervos que no hay Ángel de la Guarda y te llevas un disgusto.

    Comentado por: armandobronca.com el 19/6/2010 a las 00:44

  • Parece ser que esto continua cuando la palmamos ¿hay alguien que piense lo contrario?

    Comentado por: loqueduradura el 18/6/2010 a las 22:39

  • "Unos años antes el neo-periodista Tom Wolfe había publicado dos panfletos, contra al arte y la arquitectura contemporáneos, en los que pretendía mostrar que sus reyes no es estuvieran desnudos, es que estaban putrefactos y apestaban. Las dos obritas: La palabra pintada (1975) y ¿Quién teme al Bauhaus feroz? (1981), acaban de ser reimpresas conjuntamente en Anagrama dentro de la colección Otra Vuelta de Tuerca.

    Wolfe es un tipo de gustos clásicos. Su modelo de escritura de ficción es el hiperrealista; en cuanto a la música, prefiere las melodías populares. De Zola a Piazzola. Nada más alejado de mis preferencias estéticas, donde Kafka se cita con Borges, Picasso con Pollock y Shostakovich con Schoenberg. Sin embargo, sus dos panfletos críticos con la deriva de la estética contemporánea son útiles tanto para el tradicionalista que piensa que más allá de Sorolla y Falla todo es caos y confusión como para el abonado a la neofilia que aún es capaz de un poco de discernimiento autocrítico entre el humo de tanta hoguera de las vanidades que satura lo contemporáneo.

    En realidad, los dardos de Wolfe no van tanto contra los artistas del lienzo y el diseño de edificios como contra lo que constituye, según su punto de vista, el signo de los tiempos: la supremacía de la teoría sobre la práctica, de los ideólogos sobre los artistas. Lo que le da patadas en el estómago es que las obras contemporáneas no puedan defenderse por sí mismas, que necesiten de una interpretación, una teoría que las explique y legitime; que tengan que ir acompañadas de un libro de instrucciones que especifique desde el modo correcto de colgarlas en la pared (si es que todavía se cuelgan de las paredes) hasta la manera de ladear la cabeza para que la verdad revelada del concepto oculto (que los pobres y comunes mortales no alcanzarán jamás) estalle en la mente del iniciado, del creyente.

    La tesis de Wolfe, brillantemente expuesta, con una prosa ligera y punzante, vitriólica y festiva, es que unas camarillas de críticos y teóricos han tomado el lugar de los artistas. Antes de acudir a una exposición, uno tendría que empaparse de jerga oscurantista, de pseudofilosofía hermética, incluso de ropa apropiada (las célebres gafas de pasta negra, la chaqueta de pana, el pantalón vaquero), para poder penetrar en el santa sanctorum de los enteraos, los sabihondos y los cool. Por su parte, el gran público iría dando la espalda a estos fariseos, que en cumplida venganza llamarían a aquéllos "filisteos".

    En la lucha entre fariseos y filisteos, los primeros pudieron no sólo sobrevivir sino vivir muy bien, porque entonces aparecieron dos figuras con los bolsillos repletos de dinero: el nuevo rico que, como Rockefeller y Peggy Guggenheim, pretendía sacudirse la caspa industrial comprando obras de arte al kilo (y tan bien caricaturizado por Orson Welles en Ciudadano Kane) y, en Europa, el Estado elefantiásico, que, como denunció Marc Fumaroli en, precisamente, El Estado cultural (reseñado en Libertad Digital por Carlos Semprún Maura), creó una casta de artistas adictos al régimen y a la subvención: el antepenúltimo ejemplo lo encontramos en el multimillonario encargo de la Unión Europea a Miquel Barceló; encargo que costeamos todos los españoles, claro.

    El siglo XX fue una portentosa, estruendosa y fatídica fábrica de ideología que penetró en cada uno de los resquicios de la actividad humana y encontró en la arquitectura preconizada por la Bauhaus uno de sus hitos fundamentales. El chauvinismo americanista de Wolfe se desarrolla en toda su plenitud cuando arremete contra el "Príncipe de Plata" (Walter Gropius) y su séquito de intelectualizados arquitectos, que, huyendo de la barbarie nazi, llegaron, vieron y vencieron en el panorama arquitectónico americano, imponiendo una ideología utopista e izquierdista que no gustaba a nadie pero a la que se sometieron todos.

    El movimiento Bauhaus sigue entre nosotros, promovido por el Estado cultural, que obliga a pagar a los ciudadanos obras que en general detesta (el último ejemplo que conozco es el monumento más vilipendiado por los taxistas granadinos, piedra de toque del gusto del ciudadano medio que no se muerde la lengua: la nueva sede de la Caja de Granada, obra de Campo Baeza) mientras pontifica desde una presunta y nunca demostrada superioridad moral y estética. La máxima del movimiento Menos es Más, tras su apariencia inocua y humilde, esconde la soberbia del dogmatismo, el furor iconoclasta del purismo, el odio a lo diferente. Pérez Reverte ha referido un caso paradigmático de estupidez bahusiana que les aconteció a los Académicos:

    Cuando la remodelación, hace un par de años, de la explanada situada entre el Museo del Prado y el claustro de los Jerónimos, la Real Academia Española, situada en la esquina con la Calle Felipe IV, recibió una petición de los arquitectos responsables y del Ayuntamiento para que árboles y arbustos que adornan el jardín decimonónico de la Docta Casa fuesen talados o reducidos de tamaño. Porque, cito de memoria, "rompían la armonía y las líneas limpias de la nueva ordenación urbanística".

    Es en este punto donde la explicación de Wolfe del triunfo de los abstractos en arte y de la Bauhaus en arquitectura se muestra más endeble. Sin duda, como defiende, hubo una conspiración de camarillas, de tendencias, de lobbies que sentenciaron que el que se movía un ápice de los manifiestos y manifestaciones vanguardistas no salía en la foto. Y nadie, salvo el Frank L. Wright que retrató Ayn Rand en El manantial, tuvo el valor de imitar el individualismo y la rebeldía del Salvador Dalí que le hizo la peineta a los gurús surrealistas. Pero la historia es más compleja y, a pesar del presuntuoso fariseísmo, el peligroso utopismo y la pesada solemnidad que envuelve a gran parte del arte moderno –y, sobre todo, a los que van de modernos–, no cabe duda de que hay en él obras de indudable calidad y personalidades originales que amplían el horizonte de nuestra percepción y nuestra inteligencia.


    TOM WOLFE: LA PALABRA PINTADA y ¿QUIÉN TEME AL BAUHAUS FEROZ? Anagrama (Barcelona), 2010, 264 páginas. Traducción de Diego Medina y Antonio-Prometeo Moya.

    Comentado por: ¿Fariseos o filisteos? el 18/6/2010 a las 15:44

  • La muerte es la inventora de dios. !Obrigada por tanto!

    Comentado por: Ana el 18/6/2010 a las 12:47

  • 100.000 millones de euros de deuda del sector privado, asumidos por el dinero público, inyectándose a la banca y a entidades financieras, que además no se han reinyectado para financiar a las PYMES, sino que se han utilizado para mantener margenes de beneficio. El capital financiero impone sus medidas: recortes sociales.

    Comentado por: R. Pincel el 18/6/2010 a las 07:30

  • Leo en el periódico el artículo sobre tu autobiografía. Y digo yo que eso te pasa por listillo, es decir por no contentarte con las preguntas y querer saber las respuestas. Por lo demás. saludos.

    Comentado por: PELAYO el 17/6/2010 a las 12:11

  • ME DA QUE FUMAN (o del rubor)

    Definitivamente, después de leer la crítica(?)de Baltasar al nuevo libro de Azúa(¿qué otro si no?) estoy al borde de caer en penitencia y llevar a cabo ciertos ejercicios espirituales, como por ejemplo : no leer durante cuatro años seguidos nada de nada(cosa que no puedo cumplir porque siempre me queda Platón),menos aún un miserable periódico, de donde saco hoy la perla(al menos no soy masoquista como para ir por ahí buscándolas); transcurrido todo ese tiempo, salir a ver si la cosa ha cambiado algo, más que improbable viendo como anda el páramo literario, asomarme tan sólo un poquito y volverme a retirar igual que hace el oso en su guarida cuando comprueba que nada del invierno ha cambiado; no beber ni una gota de alcohol ni embriagarme con ninguna sustancia alucinógena, la que menos literaria,me sobra desde siempre, ni siquiera con poesía(tal como recomendaba Baudelaire); no asistir al anuncio de ningún tipo de libro ni leer críticas de libros con títulos que ya te anuncien el pastelazo padre por adelantado(¿190 páginas 20 €?), y debería evitar también todos esos blogs afines a la paradoja del vestirse modernos y adelantados y pintarse mediocres(literarios se dicen); tachar a ciertos autores como de la peste; engolfarme viendo televisión en régimen con esos programas de Telecinco con Belén Esteban a la cabeza(voto a que dirija la cadena desde ya, le suban el sueldo y eche más horas que un reloj); enfrascarme en discusiones futboleras sin fin hasta agotar al fanático de turno; boicotear conferencias con una vuvuzela, sobre todo las de los entendidos(ricachos incluidos) en arte y en literatura; prohibirme el acercamiento a una librería a menos de 100 metros a la redonda donde se anuncien novedades; anticipar al Ministerio de Educación(si es que lo hay) una disminución del coeficiente del IRPF( igual que se hace para la Iglesia; ante todo igualdad,oiga) en un casillero especial para profesores universitarios que no se financien a sí mismo las zarandajas que se les ocurren en un aula y luego divulgan en blogs, por ejemplo; criminalizar cierta falta de competencia y también libertades(uy), etcétera,etcétera.Lo tengo en cuarentena a ver qué pasa.

    Comentado por: Delfín el 17/6/2010 a las 12:05

  • YA ESTOY EN BASILEA
    Pepe Cerdá

    Ya estoy en la Galeria. Mi galerista parece contento con los cuadros. Ahora los estä colgando. Estoy escribiendo con un teclado de ordenador suizo que no me deja poner los acentos, pido disculpas. Los cuadros aquí son muy distintos. Puedo ver la Gasolinera de Villamayor, el depósito de agua de Bugnales ( no hay egne en el teclado), los monegros incendiados, representados al óleo en los cuadros. A través de los enormes ventanales de la galería veo una fuente artesonada y policromada como si de un enorme reloj de cuco se tratase. Es la fuente de la calle Spalenvorstad, al lado de la Spalentor, una antigua puerta de la Basilea mediaval. Le agradezco al escritor catalan Josep Pla el haberme ensegnado a pintar. Es él el que me mostró que no se puede ser otra cosa que un ser paisajístico y local. Que de lo único que tenemos cierta competencia es sobre nuestro entorno más cercano. Por esto sólo la inocente mirada de un paleto puede ahondar en la sustancia de las cosas. El depósito de agua de Bugnales, el pueblo donde nací y despues pasaba todos los veranos, lo ví construir y hasta que se termino se iba a buscar el agua a la fuente a varios kilómetros con un carro de mano. Los recipientes para el agua eran cántaros que se tapaban con un pagno para que se conservase fresca. Cántaros idénticos a los utilizados hace milenios. El enhiesto depósito de hormigón significaba la llegada del agua corriente. Por eso lo he pintado. Por eso está hoy en Basilea. Por eso lo va a ver la flor y nata del arte mundial que se da cita esta semana para acudir a la feria de arte más importante del mundo: Artbasel. Lo he pintado porque lo he sentido, porque lo he visto y porque soy competente para hacerlo. Salud.

    Comentado por: cp el 16/6/2010 a las 18:11

  • Es verdad querida Knudsen, me acuerdo muy bien. Otro abrazo para ti y para tus bichejos, espero que estéis todos bien.

    Comentado por: provoqueen el 15/6/2010 a las 18:45

  • Provo, a mí sí me vale la respuesta de don Félix, ya lo creo. Y suscribo lo que dice Hangar. Ora et labora; la gente de oficio siempre lo ha entendido así.
    En cuanto al deseo de ser perro, ¡a mal sitio has ido a parar conmigo, Provoqueen! (tú precisamente, que me ayudaste a salvar a mi más querido de una mordedura de víbora!)
    Un abrazo.

    Comentado por: knudsen el 15/6/2010 a las 18:18

  • No poseemos otra guía de nuestras acciones que el comportamiento de ese hombre divino que llevamos en nosotros, con el cual nos comparamos, a la luz del cual nos juzgamos y en virtud del cual nos hacemos mejores, aunque nunca podamos llegar a ser como él.

    Kant, crítica de la razón pura, ( el ideal de la razón pura).

    Comentado por: DPA el 15/6/2010 a las 17:23

  • Las palabras Universo y Dios, designan el mismo fenómeno.



    Según sabemos, el espacio-tiempo tendría una frontera, un comienzo en el Big Bang, si nos atenemos a la teoría clásica de la gravedad, basada en un espacio-tiempo real. En este caso solamente hay dos maneras en las que puede comportarse el Universo: o ha existido durante un tiempo infinito, o tuvo un principio en alguna singularidad en un tiempo finito en el pasado. En la teoría cuántica de la gravedad, por otra parte, surge una tercera posibilidad. Debido a que se emplean espacio-tiempos euclídeos, en los que la dirección del tiempo está en pie de igualdad con las direcciones espaciales, es posible que el espacio tiempo sea finito en extensión y que, sin embargo, no tenga una singularidad que forme una frontera o borde (…) en la cual se tendría que recurrir a Dios o a alguna nueva ley para que estableciese las condiciones de contorno del espacio-tiempo.(…) El Universo estaría autocontenido y no se vería afectado por nada que estuviese fuera de él. No sería ni creado ni destruido. Simplemente SERÍA.

    Stephen W. Hawking
    (Historia del tiempo. Del Big Bang a los agujeros negros)

    Comentado por: DPA el 15/6/2010 a las 16:54

  • Varios amigos arquitectos estamos intentando ponernos por nuestra cuenta y no puedo menos que confirmar, desde las trincheras, todo lo que dice Azúa. La única manera de hacer algo en ese "magma democrático" es o el surfeo infame o el trabajo de oficio que, aun con apoyo tecnológico, se limite al ámbito rural u otros intersticios del sistema.
    Quizás una horda escondida de artesanos con las cosas claras sea la única opción.
    ¡Saludos a todos!

    Comentado por: Hangar el 15/6/2010 a las 16:15

  • Quizá sea una respuesta, Knudsen, pero me parece a mí que es una respuesta equivocada.
    Tal como lo expresa en el libro (del cual la conferencia me parece a mi es un resumen apresurado)... Tal como yo lo he entendido, digo, un arte que sea "por fin un rotundo SÍ a la tierra", creo yo que sígnificaría que después de una vuelta descomunal hemos regresado al "paraíso" (a la selva). Pero me temo que eso no es posible, dado que de nuestra hominidad no nos libra ni dios, y nunca mejor dicho.
    Y aunque así ocurriese, no sé si sería lo deseable. En fin, queridos Félix y todos, no sé ustedes, yo personalmente no estoy segura de querer convertirme en perro.

    Comentado por: provoqueen el 15/6/2010 a las 16:08

  • La pregunta final de Azúa me parece en realidad una respuesta.

    Comentado por: knudsen el 15/6/2010 a las 13:10

  • A la reina de los provocadores:
    El cristianismo y el psicoanálisis se desprecian y oponen a la vez. Dos maneras hondamente diversas de insertar buenas noticias en el mundo entran así en combate cuerpo a cuerpo en un estrecho espacio. Se adivinan los propósitos y se desenmascaran mutuamente, y también se alían para descubrir toda flaqueza del otro, la cual nadie puede conocer mejor que el psicoanalista respecto al sacerdote y el sacerdote respecto al psicoanalista. Por más jovial o confiado que pueda parecer el mensaje de cada lado – religión de liberación o curación secular de almas – , el reverso de toda noticia tomada en sí sigue siendo oscuro – y , en cada caso, es el rival el que de modo más patente lo tiene que aprovechar – . Cada una de estas doctrinas está dotada de un sentido opuesto que sabotea la alegría del mensaje correspondiente y lo acompaña de una interminable y desconsoladora insinuación disangélica. El euangelion cristiano aparece con esta seguridad: en medio de la desesperanza de las situaciones dadas es posible, aun así, una verdadera vida para ti en la fe, aunque sea después de “esta” vida; de modo que tienes razón para sentirte, ahora mismo liberado, porque lo que te espera tras la muerte ya lanza su luz en la existencia presente. Por esta esperanza empeña el “logos”, el encarnado, su palabra. Hay que decir que aquí, tras la exhortación a la vida de fe, el oído adiestrado psicoanalíticamente oye susurrar una absorvente invitación a la muerte. Desde hace casi dos mil años, se han quejado los mundanos respecto al cristianismo de que, justo donde aparece más entusiasta es, para ellos, en un negocio lúgubre; se pide por su mensaje alegre un precio triste: el menosprecio de la alegría presente. Entonces, ¿cómo se dirige el psicoanálisis con su oferta a la especie sufriente? Su promesa terapéutica pone en el mundo una tesis que, por lo pronto, suena mucho más moderada.

    Comentado por: lenny el 15/6/2010 a las 10:51

  • Leyendo la "Biografía..." concluyo que, según Félix, todo arte que pueda llamarse Arte, tiene algo de religioso. Y que cuando Félix habla de la muerte del Arte, de lo que habla en realidad es de la muerte de Dios, del (éxito de) el proceso de secularización. La historia del Arte es la historia de este proceso.
    En efecto, las representaciones artísticas (como, en sentido más fuerte incluso, las mitologías) tienen por finalidad poner a los dioses, sus ramificaciones, sus hijos, sus cuñados y pastelera madre... todos lejos, en un olimpo fuera del tiempo y el espacio, donde no molesten, pero a la vez se les pueda contemplar (rezar). Todos al zoológico.
    ¿Y una vez que todos los dioses están ya en su jaulita, que ya no quedan dioses salvajes ahí fuera?
    Pues entonces, Félix, están también los dioses menores, los dioses-bacteria. Siguen gobernando, y haciendo pupa. Todavía sigue siendo divertido (¡y útil!)jugar a ponerlos a raya.

    Comentado por: provoqueen el 15/6/2010 a las 08:09

  • Warhol y su bote de sopa de tomate es la penúltima vuelta de tuerca , una película larguísima de un hombre durmiendo o las fotos de Maferthorpe no tienen nada de horrible es el sin sentido y pone de manifiesto el fin.Un final y un inicio .Un giro hecho con gracia de un camarero llevando una bandeja de refrescos es tan "artístico" como una cerámica de Picasso, dijo nuestro amado patroocinador en un artículo de los años ochenta.En mi pueblo han restaurado el Obispado con la condición de dedicar parte del espacio a una gran sala de exposición , una vez trajeron a Basquiat y todo eran absurdos dibujos infantiles dignos de ser expuestos en el Museo de Arte Moderno de New York.Es igual que cuando colgaron los cuadros de Velazquez en El Prado.¿O no es igual?

    Comentado por: La mujer manca el 15/6/2010 a las 07:58

  • "El Universo no es más que su propia representación
    I. Kant"
    = Argumentum ad verecundiam.
    El estudio del Universo es objeto de las ciencias experimentales y de observación, y para su comprensión la metafísica es innecesaria, la filosofía sí.
    Esto me recuerda que cuando Laplace presentó uno de los cinco tomos de su "Mécanique Céleste" a Napoleón, el emperador lo reprendió porque en su obra no salía la palabra "dios". Laplace respondió al poderoso, 'Je n'avais pas besoin de cette hypothèse-là.'

    Sabemos, creemos saber, del Universo todo hasta microsegundos después del nacimiento del Espacio y del Tiempo (y cada vez más incluso de antes!), y sabemos de su muerte entrópica en el frío y la evaporación de los últimos protones -alternativamente y dependiendo de la curvatura del espacio-tiempo de una inconcebible contracción y nueva representación de esta apasionante película sin observador externo a ella.

    Sin demiurgo, para usar nombre de cuando Kant.

    Comentado por: armandobronca.com el 14/6/2010 a las 18:06

  • Muchos de los artistas que representan en sus obras todo lo que hay de malo y de cruel
    en nuestra civilización, han sucumbido, en cierto modo, a la propaganda de filósofos pesimistas como Adorno. Como buen historicista, el filósofo alemán, igual que sus compañeros de la Escuela de Francfort, ven frustrados sus anhelos marxistas al ver que la Historia no había puesto al hombre, como soñaban, en el sitio que se le tenía reservado, que no era otro que el cielo traído a la tierra. Todo ello comporta la idea de que la historia tiene su “curso natural”, al margen de la acción humana. La Escuela de Francfort, representa así la continuación del idealismo hegeliano (todo lo real es racional. De ese modo, p.ej., la realidad de la lucha de clases es racional, puesto que nos llevaría inexorablemente a alcanzar los fines supremos de la razón: la igualdad de todos los hombres y naciones); pero esta vez construido todo ese discurso con textos pretendidamente profundos e inextricables que encubren su vacuidad. Por ejemplo, ¿qué significa, cuando Adorno se refiere a Schoenberg, que “El sentido de clase de la música tradicional era proclamar, a través de su compacta inmanencia formal, lo mismo que a través de lo agradable de la fachada: que en esencia no había clases.”? ¿Quiere eso decir que los artistas tradicionales, cuando creaban, lo hacían conscientes de propagar la idea de que no había clases? ¿Estaban así oponiéndose al transcurrir del progreso histórico? ¿Se habían adelantado al realismo socialista, sólo que en sentido opuesto, donde el artista sí era consciente de su compromiso con la clase oprimida? Yo pienso que no, pues la historia carece de sentido, previamente elaborado. El artista se debe a su tiempo y representa lo que ve o cree ver, además de, eso sí, depender, aunque no del todo, de quien le pagaba.

    Es verdad es que ahora muchos artistas tratan de representar lo que consideran un mundo horrible. Pero no es menos cierto que en el pasado hubo grandes artistas que hicieron lo mismo, como sería el caso de Goya. En este sentido, la crítica social es necesaria. Otra cosa es que nos quedemos en la mera lamentación. Si yo considero que contra el sufrimiento no se puede luchar, entonces sí; entonces me embarga la angustia existencial a la que ayudan de una manera mefistofélica filósofos como Adorno. En realidad se llega a lo que he comentado más arriba: la historia tiene su sentido al margen de nuestras acciones, de nuestras actitudes éticas, una manera ésta de resucitar el idealismo, que tanto mal supuso para la humanidad allá por los albores del siglo XX.

    En cuanto al futuro, nada que decir. Nacemos en el pasado. El futuro no es de nadie. Está por hacer. Nos quedan dos alternativas, o sucumbir al pesimismo de los Adornos y compañía, o asumir una responsabilidad adulta ante algo desconocido como es el futuro. No sé si es demasiado aventurado decir que atravesamos por una especie de nueva Edad Media. Lo que sí sé es que los avances técnicos nos producen cierto vértigo y desazón. Quizá eso nos distinga de los primeros hombres del Neolítico. La revolución tecnológica neolítica no se puede comparar, en su desarrollo, con el actual progreso exponencial de la técnica. Tampoco pienso que a ese progreso tiene que acompañar necesariamente un progreso del arte. El arte progresa en sus formas, en el hallazgo de nuevas técnicas que permitan a los creadores nuevas formas de expresar sus sentimientos. Yo le puedo exigir a un científico que me demuestre hasta qué punto sus teorías están de acuerdo con la realidad que pretenden descubrir; pero cuando veo un cuadro, o voy a un concierto, yo no le pido al artista que me diga cómo ha llegado a construir su obra. Sólo me interesan las emociones que me transmite, aunque sean emociones ligadas a la crítica social o política. De modo que no hay que atormentarse mucho por el futuro del arte. La creación, como forma de cultura, es algo consustancial a todo el ser humano.

    Comentado por: miguel el 14/6/2010 a las 17:34

  • yo me he leído el librito que mienta la sra. 'mujer salvaje'; aunque, he de decir, que en la portada aparece el Conde de Montesquiou-Fezensac, a.k.a. el barón de Charlus, chez Proust, que no es nada 'cursi'

    saludos

    Comentado por: vic el 14/6/2010 a las 12:38

  • D. Felix, debería leer una obrita muy graciosa escrita en 1868 por Santiago Liniers y Francisco Silvela titulada "La filocalia o arte de distinguir a los cursis de los que no lo son". Segun estos autores la cursilería es la invasión por las masas de del terreno artistico, poetico, monumental e indumentario. Si ahora revivieran estos autores y contemplasen el arte contemporaneo llegarían a la conclusión de que la cursilería ha triunfado y se volverían a la tumba muy deprimidos.

    Comentado por: mujer salvaje el 14/6/2010 a las 12:07

  • todo lo 'dicho' por d. Félix (esta entrada y la anterior), se encuentra muy bien tratado en un ensayito de Mann titulado:
    "El puesto de Freud en la historia del espíritu moderno"...muy fino, muy fino

    saludos

    Comentado por: vic el 14/6/2010 a las 11:46

  • Lo que sigo sin comprender de la argumentación de Azúa -que hemos leído siempre con mucho provecho unas cuantas veces y con la que es fácil estar de acuerdo- es su insistencia final en que va a darse un regreso a alguna clase de "artesanía". No sé cómo, estando del todo tecnificados y habiendo perdido toda clase de destrezas. Me causa la misma perplejidad que el planteamiento, semejante y deseoso, de Richard Sennett.

    Lo que yo veo es que de la absoluta negatividad el arte contemporáneo está derivando a unos jueguecitos que son imitación más o menos inconsciente de lo que en otros campos hacen publicitarios, diseñadores, escaparatistas, modistos y otros representadores de imágenes contemporáneas. O sea, inanidad pero sin objeto y también sin mordiente.

    Comentado por: carbasus el 14/6/2010 a las 11:30

  • Hay un tio que le insultas y te compone un soneto .Yo, un lumpen arrojado a la calle de todas las maneras: con buenas palabras a empujones,patadas (fuerzas del orden local,gubernamental, autonómica)a estas alturas, poesia barroca for me!

    Comentado por: Ji el 14/6/2010 a las 10:31

  • El Universo no es más que su propia representación
    I. Kant






    Transcurrir


    Universo consciente de sí mismo,
    o vida,
    o materia surgiendo de su propia memoria.
    Memoria: espacio-tiempo y materia.
    Universo o memoria de sí mismo.

    Comentado por: DPA el 14/6/2010 a las 09:58

  • Aparta, Elizabeth Yaniza, hazme el favor, dijo, que con tanto cabalgar nos hemos salido del paisaje. Ya no te gusto, dijo. No es que no me gustes, dijo, es que ahora estoy ocupado en descifrar este destello que ganamos a la oscuridad. No te des tantos aires, dijo, ni me vengas con palabrerías, di que el amor se te fue, como una ola...El amor se me fue como una ola, dijo él. Di que estoy muerta para ti, dijo ella. Estás muerta para mí, dijo él. Di que en este sueño sólo me soñaba yo, dijo ella. En este sueño sólo me soñaba yo, dijo él. No, yo no, tú que soy yo, dijo ella. Siendo tú yo eras más tú que ti misma, dijo él. Pero, ¿ qué estás diciendo?, dijo ella. No sé quién soy, dijo él. Yo te lo digo, dijo ella, en mi opinión, nos encontramos ante una carencia especular del superyó que impide que el ello transite desde el yo hacia su síntoma, dijo ella. No me hables así, como una lisensiada, dijo él. No soy lisensiada, me faltan dos asignaturas para terminar la carrera, por culpa de un guerrillero maoísta me eché a la mala vida, allá en Santo Domingo, he analizado mis inclinaciones románticas hacia presuntos individuos incomprendidos y he llegado a la conclusión que obedecen a una nostalgia vaginal no resuelta, es decir, a un primer amor no consumado, entre el yo profundo y la herida indecible circulan mensajes que se desvanecen cuando alcanzan una de sus posiciones más extremas pero que regresan mucho tiempo después cuando ya no hay nadie allí para percibirlos; además padezco el síndrome golondrina: el cuerpo llega a otro cuerpo y permanece en él un tiempo muy breve con el propósito de encontrar reverberaciones, algún sentido a esos mensajes que tiemblan en la memoria del porvenir.

    Pero en ese momento Darío sólo tenía oídos para los cuerpos celestes; se quedó tan deslumbrado por la voz y la apostura alienígena del famoso artista internacional que decidió dedicar los años venideros a convertirse en cantante y a proveerse de un vestuario digno de su ambición. A riesgo de ser abrasado por su brillo cegador se acercó a la estrella vespertina y le preguntó, de muy buenas maneras, qué cosa tenía qué hacer para convertirse en cantante. El Artista lo miró con un hastío infinito y contracultural y con dos kilos de polvo en las ventanas de la nariz, cogió una botella de cerveza y se la rompió en la cabeza. Qué aburrimiento, dios, dijo. Darío se palpó la cabeza y luego contempló la sangre en su mano. Eres una bendición, dijo antes de desmayarse, una bendición.

    Para ser artista internacional, amigos, explicó El Cantante poniendo uno de sus botas de puntera metálica sobre el pecho extenuado de Darío, lo primero que hay que aprender es a esquivar los cacahuetes, luego intentaremos vivir en la vida de los otros, y por último vamos a hacer todo lo posible para no decir nada, pero hablando todo el tiempo, y cuando digo todo el tiempo quiero decir todo el tiempo, hablaremos de los otros no como si fuesen personas sino simples fenómenos metereológicos, el silencio se paga con la vida, el lenguaje no debe tener agujeros, una grieta no anuncia una catástrofe inminente, es la catástrofe, los pensamientos profundos están prohibidos, el cielo cuanto más raso mejor, la tierra a una altura inconcebible. También hay otra manera, mucho más lenta, más difícil: no decir nada, habitar en un gran silencio como si ese ese silencio ocultase un gran misterio, pero este silencio tiene que ser atronador, estridente, ensordecedor, ofensivo incluso, salvaje, dónde estamos, hace cuatro años que nunca sé en qué ciudad estamos.

    Estó no pudo oírlo Darío, que había perdido ya el poco sentido y conocimiento que tenía, se lo relató Elizabeth Yaniza en el suelo mugriento del club de carretera, con el cuerpo de Darío en sus brazos, limpiando su rostro con un pañuelo mojado con esquinas de llorar. Luego le dijo que El Cantante había sido atropellado por un camión mientras intentaba cruzar la carretera hacia la playa. Cuándo, dijo él. Hace cinco minutos, dijo ella…

    Comentado por: antón el 14/6/2010 a las 08:42

  • Arthur C. Danto habla del arte después del arte. En un artículo de 1964 titulado The Artworld explicaba que tras visitar una exposición en la que Warhol apiló réplicas de unos botes de detergente de la marca Brillo comprendió que si cualquier cosa podía convertirse en arte ya no era posible que la obra de arte pudiera entenderse como tal atendiendo únicamente a sus cualidades observables. Es precisa una atmósfera especial que transfigure esos objetos, en apariencia banales, en obras de arte.
    Desde ese momento, según el filósofo norteamericano, estamos en la etapa post histórica del arte.

    Comentado por: Félix Marcos el 14/6/2010 a las 08:32

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Biografía

Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas, Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horasAutobiografía sin vida (Mondadori, 2010) y Autobiografía de papel (Mondadori, 2013)Una edición ampliada y corregida de La invención de Caín ha sido publicada por la editorial Debate en 2015; Génesis (Literatura Random House, 2015). Nuevas lecturas compulsivas (Círculo de Tiza, 2017) y Volver la mirada, Ensayos sobre arte (Debate, 2019) son sus últimos libros.  Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis. 

En junio de 2015, fue elegido miembro de la Real Academia Española para ocupar el sillón "H".

 

Bibliografía

 

 

 

 




 

Ensayo

Volver la mirada (2019). Debate, España.

Nuevas lecturas compulsivas (2017). Círculo de Tiza, España. 

La invención de Caín (2015). Mondadori, Barcelona. 

Contra Jeremías (2013). Mondadori, Barcelona.

Contre Guernica, Prefacio para Antonio Saura (2008). Archives Antonio Saura, Genève.

 La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.

Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.

Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.

La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.

Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.

Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.

Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.

Venecia (1990). Planeta, Barcelona.

El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.

La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.

Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.

 

Novelas y prosa literaria

Tercer acto (2020) Literatura Random House, Madrid. 

Génesis (2015). Literatura Random House, Madrid. 

Autobiografía de papel (2013). Mondadori, Barcelona. 

Autobiografía sin vida (2010). Mondadori, Barcelona.

Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.

Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.

Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.

Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.

Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.

Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.

Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.

Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.

Última lección (1981). Legasa, Madrid.

Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.

Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.

 

Relatos

"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.

"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.

"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.

"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.

"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.

"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.

El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.

Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.

"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.

"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.

 

Poesía

Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.

Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.

Farra (1983). Hiperion, Madrid.

Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.

Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.

Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.

Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.

Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.

El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.

Cepo para nutria (1968). Madrid

Premios

1987 Premio Anagrama de Novela.

2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".

2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.

2011 Premio González-Ruano de Periodismo

2014 Premio Internacional de Ensayo José Caballero Bonald

2015 Premio Francisco Cerecedo de la Asociación de Periodistas Europeos 

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