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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

jueves, 19 de septiembre de 2019

 Blog de Félix de Azúa

La modestia de los más grandes

Cuando comparamos nuestros héroes habituales con los antiguos, es imposible no sonreír ante la paradoja de que todo siga igual siendo por completo distinto. Hoy me refiero a los héroes de las multitudes. En el origen de los actuales (y actualas) acaparadores de la adoración social, sean figuras del rock, maniquíes, futbolistas o similares, se encuentra aquel magnífico personaje, Lord Byron, que fue el primero en abrir el espectáculo.

    Me lo ha recordado el delicioso libro del gran Giuseppe Tomasi di Lampedusa publicado por Nortesur y que en apenas cien páginas da un retrato exacto, irónico, encantador y sagaz del primer gran ídolo de masas. Hoy puede parecer un disparate que el mundo entero adorara (o bien odiara) a aquel aristócrata cojo y guapo, rico y pobre, inteligente y descerebrado, revolucionario y conservador, seductor de mujeres y seducido por hombres, poeta inmenso y versificador mediocre, aquel nudo de contradicciones que exaltó a la juventud europea y la condujo a los excesos de entonces, que eran tan peligrosos como los nuestros aunque más sanos. El Pete Doherty del romanticismo nos parece hoy un ser tan fabuloso como el ave fénix y sin embargo tenía ya todos los ingredientes de la popularidad mediática.

    No obstante, lo que más me ha emocionado del libro ha sido el tono de voz, la presencia casi física del inmenso artista que fue Lampedusa. En 1954, fecha de redacción, le quedaban tres años de vida. No lograría ver editada su obra maestra, El Gatopardo, rechazada por todos los editores italianos. Casi al final de este librito, escribe: "Lo que le haría falta a nuestra sociedad sería un Byron, es decir, un poeta que no fuera esclavo del público ni de los editores". Lo decía como si hablara de algo imposible, pero muy discretamente él lo había realizado, no con la poesía sino con una prosa que es lo más cercano a la poesía de los tiempos prosaicos. Su modestia no le permitía admitir que había escrito, sin esclavitudes editoriales o populistas, la novela decisiva de la Italia moderna. Tan libre como Byron, más sabio.

 

Artículo publicado el domingo 4 de abril de 2010.

[Publicado el 07/4/2010 a las 09:00]

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Comentarios (26)

  • Nunca hubiese consentido,machista que es uno,que mi novia hubiese pasado por semejante trance,claro,que las hay muy atrevidas,por amor,eso si.
    No fui el miércoles a Alarcón,solo abren lo de San Juan Bautista viernes sábado y domingo.Me vengué visitando Villanueva de los Infantes,de la cama donde murió Quevedo al palacio del Caballero del Verde Gabán. De allí a comer junto a las ahora pletóricas Lagunas de Ruidera y para hacer la digestión,un paseo hasta la Cueva de Montesinos.Los unicos visitantes que encontré,curioso,chilenos y argentinos.Este,digan lo que digan,es el país menos quijotesco del mundo.

    Comentado por: Maleas el 12/4/2010 a las 10:08

  • A paletos como Job.

    Lino en el soplo


    Aquí tu y yo sentados, alma, vamos a jugarnos la existencia sin prisa. Tú tienes un pelo muy largo, posiblemente ni es tuyo, porque la raíz de la tierra te está contando su secreto. ¡No vale! Tendré que pedirte una mano, besar el ángulo brusco que irrumpe de sombra por las mañanas y reírme mirando la frente más atenta. Tendré que aprender a abrazarte. Una carcajada. Una risa de números, de bestias o de soles iluminará la curiosidad que se inicia. No esperemos la aparición de ninguna sorpresa. Contentémonos con saber que la luz no es evidencia de tus labios, ni caricia de tu pecho, ni siquiera llanto caído de otros planetas. Sepamos, duros, fuertes, sabios, seguros, contener nuestro resultado. Aquí en la frente de otra materia, en ese beso largo que tú me estás pidiendo para subir al cielo, no está el secreto de tus sentidos. Ni de los míos. Tú, alma, eres el lino claro, el fervor sin pespunte, la clara alegría de una baranda. Un paisaje de brazos despedidos. En cambio, yo, ¿qué soy yo? Después de todo, yo no soy más que una evidencia. Pero con un compás muy lento. Con una resonancia que bordea las copas de los árboles con miedo de florecer de noche. Yo no soy una luz en la cima, ni una senda a deshora, ni siquiera esa sonata que se escucha en las raíces más tiernas. Soy, simplemente, una vacilación en la trama. Un segundo de estupor sin arcilla, sin quebrantamiento del instante, sin dolor de los ojos desnudos. Soy lo que soy: tu nombre extendido. Un perfume de tela no prevista. La triste historia de otra muerte. Un bostezo que aspira a la nariz divina. Una piel inquebrantable. Un acero que urge. Un aviso a las gentes: alta tensión, los voltios no se saben.
    ¡Qué burla! ¡Qué burla, porque podréis tocar y no moriréis podré sacudir los brazos, sacudir la cabeza, atraer la nube con mis ojos cargados, y no pasará nada. Sacudiré eléctricamente mi pie cargado de razón, y un roce opaco, despacioso, rumoreará en mi oído. “El vals embellece los perfiles correctos”. Por oriente asomará una sonrisa tan blanca que sentiré mis dientes de harina. ¡Qué bella sangre, qué enloquecida elocuencia brotaría de mis ojos si todos los ruidos de los árboles estuvieran crispados! Pero esta amorfa tranquilidad de todas las laderas, esta derramada conformidad con el presente, esta infame máscara de electricidad fundida ya no asusta a los niños. A nadie. Ni siquiera a mí mismo. A mí que vengo auscultando mi corazón, esperando su vagido de terror, su emergencia repentina en un suicidio a lo alto, en un atrevido vuelo de despedida convulsa. Para entonces sentir la descarga verdadera, total, la instantánea comunicación con el centro, el polo de altiveza concentrando las respuestas ensordecedoras. La muerte por fulminación de Dios entero.
    Pero como es inútil. Como sé que no puede ser. Como sé que el acordeón es un instrumento secundario que vierte un agua lechosa y oblicua, golpeándome tercamente las pantorrillas. Cómo sé que la grandeza es una farsa que acabó anteayer tras un telón expectorante, por eso no juego. Y juego. Juego a los naipes, a las cartas, a las figuras y a los bastos. A ti, alma, que alzas tus manos cartománticas y con un gesto de baile jondo me enseñas tu triunfo: la sota. Loa sota jaranera que muestra su copa enturbiada por un crepúsculo de bayeta. A ti, alma, que humeas agonizando los naipes bajo la grasa ciega que envuelve los colores del pecho. A ti que suspiras ladeando tu busto, enarcando tu cintura, mostrando la falsa argolla de tu maniquí de mimbre, que vuela luego bajo los cielos con un gesto canalla de reservas calientes.

    (V. Aleixandre fue premio novel de literatura)

    Comentado por: DPA el 11/4/2010 a las 21:10

  • provoqueen, eres más tonto o tanta que una polla envuelta en un trapo. Este blog es de gilipollas.

    Comentado por: cati el 11/4/2010 a las 20:52

  • Ja ja, lo que más gustado es lo de (versión libre): "Soy poeta, ¿follamos?"
    Gracias Knudsen, y saludos a todos.

    Comentado por: provoqueen el 11/4/2010 a las 20:06

  • Una noche en la Tertulia. Claudio Rodríguez y José Agustín Goytosolo. Nos debemos unas copas. Decidimos jugárnoslas a unas porras (en el sur se llama así a jugar a los chinos). El alcohol nos llegaba hasta el cuello (por no decir el culo). Y me dice José: ¿tienes miedo? Qué coño voy a tener miedo, le contesté. Yo no pertenezco a la historia de la poesía. A ninguna historia. No tengo miedo a nada, ni siquiera la muerte, joder. Y me acordé de un verso de José: “Los poetas somos las putas de la historia”. La historia, como algunos saben, la escriben los vencedores, el poder político. Entonces nos pusimos a jugar. Hasta que llegó una hembra ansiosa de mitología. Somos poetas. ¿Quieres echarte unas porras?, dijo Claudio. No. Yo sólo vengo a que me firmen un autógrafo, espetó la piba. Siéntate, dijo Claudio. Juega. No, es que tengo que esperar a mi novio. Cielos, el novio vino. Era un purito armario, de tal manera que la piba se fue con sus autógrafos y su armario rebosante de hormonas. El mundo empezó a tener unas tonalidades grises. Entre copa y copa, mis colegas y yo nos fuimos esfumando, fumándonos la vida entre las luces amarillas y el rostro carcomido de los fantasmas, y todo terminó en un eterno tango puto y fino, como se dice en estas tierras lorquianas. Así es como conocí, como seres tabernarios, a Claudio y a José, que la eternidad los acoja en su paz eterna.

    Comentado por: miguel el 11/4/2010 a las 19:03

  • Hay gente que baila demasiado. A Mugabe tambien le gusta mucho bailar.

    Comentado por: Demasiado baile el 10/4/2010 a las 13:10

  • Veamos. ¿Qué es la belleza si no la relacionamos, en principio, con el sexo? Luego dios dará. Por ejemplo, hijos míos, la belleza cultural y otras cosas que dan menos gusto químico y físico. Y esto lo digo a sabiendas de los que proclaman los curas, en el más extenso sentido del término.

    Comentado por: caminando el 10/4/2010 a las 10:01

  • Uno de los lemas de Josep Pla era: "entre tots ho farem tot" (entre todos lo haremos todo).

    Comentado por: c/p el 10/4/2010 a las 00:55

  • Información del día.

    De todas las personas que han alcanzado los sesenta y cinco años a lo largo de la historia de la humanidad, la mitad están hoy vivas.

    Comentado por: adiós, pensión, adiós el 09/4/2010 a las 19:56

  • Yo pensaba que todo el mundo sabía a estas alturas que Bovary era un tío peludo. Y además se llamaba Gustavo. Ninguna mujer que se precie se dedica a circular despendolada en un carruaje y a envenenarse de una manera horrible y tan poco femenina, dejando la lengua fuera y los ojos desorbitados.

    Comentado por: Circe el 09/4/2010 a las 19:19

  • Mr. Vic, no he leído lo que dice Bloom sobre Montaigne (¿tiene fácil copiarlo?), pero sí lo que dice Bloom sobre lo que dice Zweig sobre M., "maestro de la libertad interior", lo llama, y en eso se parece a Leopardi y a Lampedusa, hombres libres y de buen pasar que dedicaron su vida a leer, como Alonso Quijano. Quizás por eso me revienta un poco la marca de Flaubert sobre su personaje: a la Bovary sus lecturas la conducen vulgarmente a una cama que le queda grande y, cuando la pierde, se le desmorona el mundo, como si lo leído no le hubiese aprovechado apenas, cosa que a un personaje inglés, ruso, alemán, italiano o incluso español, no le habría sucedido.

    Y, con todos los respetos, el cuento de antón me parece magistral por la última frase.


    A los catalanes del blog: sepan ustedes que la llamada exposición "El Madrid de Josep Pla" es un timo. Dos cuartillas manuscritas (por cierto, copia/pega, me acordé de Vd. al ver que don Josep era un precursor en la materia: recortaba lo ya publicado, lo pegaba en un folio y escribía antes y después una ampliación del tema que le permitía vender por segunda vez el artículo -ya, ya sé que aquí no cobra ni Azúa, mi recuerdo fue sólo por la técnica-). Cuatro fotos en un panel y el vídeo de la entrevista de Soler Serrano en una pantalla con tres sillas delante.
    Si les suben los impuestos a cuenta de semejante birria, protesten ustedes, porque daba vergüenza ajena ver cómo se lo llevan calentito los organizadores y participantes de unas anunciadas mesas redondas luego canceladas sin ninguna explicación.

    Comentado por: knudsen el 09/4/2010 a las 16:58

  • pero, sr. antón, no ree que es asunto el de Manolo recurrente, desde los setenta al menos; de hecho la Bibi, era antes Manolo, precisamente, y la historia del marica, o travesti, o transexual, o transgénero de pueblo que va a la capital y se 'despendola', transgrede, se venga, y, claro, hace cine, mientras tufa a 'Je reviens' del redil, alcanzó su punto máximo, cuando los españoles televidentes conocimos los pesares y haceres de 'La Veneno', que contaba, era de Adra, donde la que no es puta, ladra.
    O, cómo no recordar la peli de Giménez Rico, 'Vestida de azul' de los ochenta.

    en fin, el tema del marica, que se hace mujer, y todo lo demás que acontece, se ha convertido en un 'género', y, me atrevería a decir, que tanto, como lo pueda ser para la literatura española El Lazarillo...esperemos pacientes a ver, como se pone de moda en el bachillerato y se pregunta en selectividad

    saludos


    p.s.:

    Mme., no sé si conoce la 'semblanza' de Montaigne que hace Bloom en su libro '¿Dónde se encuentra la sabiduría?', pero lo que ha escrito me la ha recordado, en parte. Montaigne como una especie de Sócrates renacentista, cuya sabiduría es el vitalismo anti-intelectual

    Comentado por: vic el 09/4/2010 a las 13:29

  • (léase con voz de chiquito)

    Anton hijo mio,¿te ha heeeeeecho daaaaaaaño?

    Comentado por: chiki el 09/4/2010 a las 10:59

  • Sr o Sra Ossa, la señora Corral emplea el lenguaje que usa el 99% de la gente que ve usted por la calle. Ya se que aquí el que menos es un poeta incomprendido orgulloso de leer textos raros pero a una minoria de paletos ya nos esta bien asi

    Comentado por: job el 09/4/2010 a las 09:42

  • LA BELLEZA NO ES NADA SI ESTÁ SOLA
    Giovanni Papini

    “Keats sólo tuvo una Religión: la religión de la belleza. Cuando advirtió –y era lo suficientemente profundo para advertirlo- que también la belleza, apenas conquistada, no es nada si está sola, sólo le quedó esperar la muerte”.
    * * * * * *
    Una infinidad de gente conoce la inscripción que quiso escrita sobre la lápida de su tumba: “Aquí yace uno suyo nombre fue escrito en el agua”.
    QUIEN HABLA CON FRECUENCIA DE LA MUERTE NO PUEDE DEMORAR DEMASIADO EL TÉTRICO PLAZO: LOS POETAS DE LA MUERTE MUEREN JÓVENES
    La vida de John Keats fue, como es justo, breve, pero no tanto como para no poder contener casi todas las infelicidades. Yo creo que murió en el momento justo. La constitución de su espíritu no le hubiera permitido sobrevivir a la perfección alcanzada.
    La belleza pura que había soñado de jovencillo floreció en sus manos, melancólica y roja como su sangre enferma: no hubiera podido ya añadir perfección a la perfección.
    Decía que había muerto en el momento justo. Quería decir, de la manera menos cruda posible, que Keats, llegando rápidamente a una perfección insuperable, ya no tenía nada que decir. En otras palabras, no poseía un fondo anímico tan rico como para poder alimentar, durante otra época de su vida, su poesía. Sus cantos son torrentes de música, iluminados por todas las riquezas de la tierra y el cielo; pero torrentes que pronto acabarán en el mar.
    Keats tenía sólo dos temas: el sentimiento agudo, más carnal que metafísico, de la naturaleza visible y la espera de la muerte. Este último, si hubiera sido repetido hasta el infinito, sin la confirmación de la desaparición real, poco a poco se hubiera convertido en estribillo fastidioso y un poquitín ridículo. Quien habla con frecuencia de la muerte no puede demorar demasiado el tétrico plazo: y los poetas de la muerte, en efecto, mueren jóvenes.
    A primera vista, el sentimiento de la Naturaleza puede parecer una reserva más rica; pero quien no quiera empantanarse en los estanques de la repetición, pronto ve sus límites. Los modos eternos de las apariciones terrestres son pocos: cien versos de Dante o de Leopardi los fijan, con formas definitivas, para siempre. Todo poeta nuevo que nace toma los “lugares comunes” y los transforma, si es grande, en lugares propios, pero no puede volver a empezar desde el principio. Es ya una milagrosa suerte que haya conseguido, por una vez, volver a ver, con ojos sorprendidos, los espectáculos milenarios y expresarlos con imágenes y armonías nuevas.
    SÓLO SE SALVAN LOS QUE EN EL MUNDO VEN EL VISIBLE VESTIDO DE LA POTENCIA Y DE LA GRANDEZA DE DIOS
    Sólo se salvan los que en el mundo ven un concreto discurso de ideas, o, mejor todavía, el visible vestido de la potencia y de la grandeza de Dios. Pero quien, como Keats, sólo siente en la hierba una almohada, y en el canto del ruiseñor la nostalgia del fin; en las flores, un adorno para el campo; en el cielo, un fondo para el temblor de las estrellas, y, en el fruto, una forma colorada y una pulpa para morder, no puede ir muy lejos.
    Keats, y eso puede incluso ser un título de honor para un poeta, no tenía ideas, sino sólo sensaciones avivadas por fuertes, pero pocos, sentimientos. “¡Cómo quisiera creer en la inmortalidad!”, grita un día. Pero sólo creía en la perecedera dulzura de las cosas materiales y en el fin de todo. Con este pobre bagaje se pueden esculpir en oro estatuas inmaculadas, pero no brotan del alma los solemnes cantos que enlazan a la pequeña tierra con el infinito cielo.
    Por eso sus dos contemporáneos, que pocas veces le igualaron en ternura y esplendor –Shelley y Byron-, dijeron mucho más. Tampoco ellos tenían un sistema divino de certezas; pero el panteísmo humanitario del primero y el pesimismo sarcástico del segundo, pudieron sostener durante más tiempo el vuelo de la poesía.
    Keats sólo tuvo una Religión: la religión de la belleza. Cuando advirtió –y era lo suficientemente profundo para advertirlo- que también la belleza, apenas conquistada, no es nada si está sola, sólo le quedó esperar la muerte:
    “Los pensamientos más tranquilos giran a nuestro alrededor; brotes de hojas, frutos que maduran en la quietud, soles de otoño que sonríen en la tarde sobre las tranquilas gavillas, la dulce mejilla de Safo, una sonriente respiración de niño, la arena que cae poco a poco en una ampolleta, un arroyo en el bosque; la muerte de un poeta.”
    La había llamado durante toda su vida, y llegó demasiado pronto para la carne, pero no para la gloria.
    * * *
    GIOVANNI PAPINI, Figuras humanas, 1921

    Comentado por: cp el 09/4/2010 a las 08:40

  • Ossa, Ossa, ¿no será usted acaso...Rosa?

    Comentado por: poirotillo el 08/4/2010 a las 23:12

  • Leo el penúltimo comentario y lo primero que se me ocurre es que la señora Corral maltrata el castellano, lo que no sería demasiado grave si fuese una estudiante de bachillerato, pero que sí lo es ocupando el cargo que, desgraciadamente, ocupa. Así, habla de 'riesgo cero', supongo que imitando el repetido sintagma 'tolerancia cero'; ambas son expresiones bastante estúpidas, copiadas del inglés, supongo, y que no se sostienen utilizando un castellano mediano. Si se quiere decir que siempre hay un cierto riesgo, dígase así, y no se importen usos ajenos. O palabras ajenas, como ese 'streaming' con el que nos martiriza.

    Pero, en sus pocas palabras transcritas, hay otros errores: por ejemplo, ¿que es eso del 'puntazo' que quiere apuntarse con el 'streaming' desde Cabo Verde? Que yo sepa, un 'puntazo' es una herida producida por un cuerno o una espada, pero para la señora Corral debe ser otra cosa. Y, otro error más, aunque este no tiene mucho que ver con la gramática, es unir en el mismo saco a Falla y a Sabina, y a Serrat y a Albéniz; bien es cierto que los dos primeros nacieron en Andalucía, y los otros dos en Cataluña: ninguna otra cosa los une.

    Comentado por: ossa el 08/4/2010 a las 20:51

  • Lampedusa sobre Montaigne,

    "Napoleón dijo de él "idéologue détéstable". Mussolini, "vacuo rétore". Hitler, "ein ungezähmter jüdischer Rebell".
    Estas necias opiniones pueden sernos útiles no obstante para adivinar uno de los principales méritos de M. : el de la libertad de espíritu. Libertad absoluta en el sentido de que no se somete al yugo del "no se debe creer". M. siente la misma poca estima por la divinidad como por la diosa Razón, mostrándose en esto superior a sus propios seguidores del siglo XVIII que sólo eran libres para ir por la izquierda"

    Elio Vittorini le negó la posibilidad de ver su libro publicado en vida. El neorealista fastidió al príncipe. ¿Quién se acuerda hoy de Vittorini?

    ¿Y del Citroën Diane 6, se acuerdan? Era el jeep del agro europeo. ¡Hay que fastidiarse!

    Comentado por: knudsen el 08/4/2010 a las 20:25

  • EFE | MADRID
    La Biblioteca Nacional permitirá escuchar a través de su página web los fondos musicales que posee y, para abrir boca, antes de finales de año saldrá con una colección virtual de música clásica española y otra de cantautores. Más adelante les tocará el turno al flamenco y a la música popular.
    La directora de la Biblioteca Nacional, Milagros del Corral, anunció hoy este proyecto en un encuentro informativo en el que también se refirió a las actividades que se preparan de cara al tricentenario de esta institución, como la invitación que se le hará a los internautas a que identifiquen tesoros bibliográficos españoles que se conservan en el extranjero.
    "Vamos a pedirle a los internautas que nos ayuden en la búsqueda del tesoro. Será una wiki-biblioteca que se lanzará a finales de este año y que contará con sus validadores", dijo Milagros del Corral, que, en los dos años y medio que lleva al frente de la BNE, ha encontrado "un equipo dispuesto a dar el paso y entrar en el siglo XXI, y eso ha facilitado mucho las cosas".Según Milagros del Corral, el streaming terminará con las descargas.

    Un robo que tuvo consecuencias.
    Del Corral fue nombrada directora tras el famoso robo de láminas de gran valor que se descubrió en agosto de 2007 y que le costó el puesto a su antecesora, la escritora Rosa Regás. Nada más llegar la nueva directora, se extremaron las medidas de seguridad para evitar sucesos como ése, aunque ella siempre recuerda que "el riesgo cero no existe", y desde el principio apostó por "las nuevas tecnologías" para conseguir que la Biblioteca "pasara de los años setenta", en los que ella se la encontró situada, "al siglo XXI".
    Son muchos los proyectos que en este período se han afianzado, entre ellos el de la digitalización masiva de los fondos de la BNE, que hasta 2012 permitirá colgar en la Red 200.000 obras. También es novedad la intención de la Biblioteca de poner sus amplios fondos musicales a disposición de los internautas en streaming, aunque no se podrán descargar.
    "En mi modesta opinión esta tecnología acabará con las descargas", aseguró Del Corral, que ya ha acordado con la SGAE el pago de 17.000 euros anuales por todo el repertorio musical producido en España. Aún está sin fijar la cantidad que se abonará a la Asociación de Intérpretes Musicales.La colección virtual de música clásica española y la de cantautores estarán ya disponibles antes de finales de año, y en 2011 estarán listas las de flamenco y música popular. "Es un puntazo que alguien que nos consulte desde Cabo Verde, Arabia Saudí o Filipinas pueda estar escuchando a Albéniz, Falla, Serrat o Sabina", añadió la directora, quien no oculta que esta iniciativa "es un guiño" a ese público "poco proclive a interesarse por la Biblioteca". Si funciona, luego se hará lo propio con el cine español.

    Comentado por: cp el 08/4/2010 a las 15:56

  • Vivimos como espejos



    A veces,
    tienes el fondo oscuro,
    crepuscular presagio de una ansiedad
    para ese día,
    que en ti pasa y se decide deshaciéndose.
    Entonces, naciendo por momentos,
    de aquel azul perlado de reflejos
    que se anunciaban grises,
    amanece la imagen,
    perfectamente nítida de un ánade,
    ave que en ti siempre habitara,
    y decides entonces,
    de pronto, de forma fulminante,
    anunciar
    un sol
    para las formas ubicuas
    que alientan en el mundo.



    Tú te tiendes de noche, amor mío,
    para imitar el cielo estrellado…
    y los astros nocturnos
    encuentran en tu seno,
    con su imagen nítida,
    la alegría de no hallar distorsión.

    Comentado por: DPA el 08/4/2010 a las 11:48

  • Sólo los muertos sueñan con el tiempo. La moneda cae siempre al otro lado de la eternidad y el poema resuena como lágrimas de lluvia arrastrándose por la ventana. ¿Qué representa ese poema? Nada. Esa cosa la tienen los muertos para respirar mientras caminan de vuelta a casa, de vuelta de enterrar a otros muertos. ¿No habéis visto nunca los ojos de un muerto cuando llora? Nos están diciendo, ya no volveré, hijo, debes de despedirte de este trozo de eternidad que te he concedido, y este poema que lo escribí antes del último aliento. Lo lamento padre, le dije, sé que he sido injusto con usted, pero debe saber que otros muertos llevarán su nombre colgado como un reloj en el pecho. Creo recordar esta última frase cuando al fin el padre había transitado por los horizontes de las cenizas más queridas, cerca de la casa donde nacimos. Pero él no veía muy bien aquellas flores un tanto acartonadas que le regaló en primavera su novia. Medio segundo de eternidad, como todo el mundo sabe, puede que haga envejecer hasta las rosas que fueron su juventud y la de su amada. De vez en cuando los veía caminar cerca del río; amanecer en un mundo de sombras; ser dueños de la voluntad que permite seguir muertos en vida, como dos animales de la tarde. Luego le enseñé, en el suspiro que antecede a la eternidad, unos compases sonoros y unas letras del viejo y enfermo poema. Eran las suyas propias; propias de otra eternidad más cercana, las que había escrito en otro sueño. Por eso sólo los muertos sueñan con el tiempo, y, a veces, de eso, también mueren, creo.

    Comentado por: miguel el 07/4/2010 a las 17:43

  • Lo que enseña.
    Arcadi Espada

    El crimen de Seseña. A su luz siniestra se ve muy bien hasta qué punto resulta confortable tener un robusto sintagma a mano. Por ejemplo ese de «violencia machista» No significa nada y lo que pudiera significar sería falso. Pero cómo consuela. Cuántas circunstancias aterradoras, inexplicables, cuánta dolorosa confusión se diluye en esas dos palabras. «Violencia machista» y la tranquilizadora conclusión (más tranquilizadora que un best seller nórdico) de que los hombres odian a las mujeres y es natural que algún ejemplar de la brutal especie concrete de vez en cuando su odio. El sintagma habría servido, incluso, para el propio crimen de Seseña, en la hipótesis, obviamente, de que el asesino hubiese sido un varoncito: como violencia machista habría sido incluido en las estadísticas. Es más; incluso si víctima y verdugo hubieran compartido sexo masculino la maligna inferencia macha se habría producido entre líneas a poco que una silueta de mujer anduviera de soslayo entre los móviles.
    En Seseña no hay sintagma posible. Es inútil ensayar con «violencia infantil.» En nuestra época es un oxímoron. El niño es el inocente número uno. Si «violencia machista» es la violencia que comete el macho, «violencia infantil» es la violencia que cometen sobre el infante. A la precocidad del criminal se añade su sexo. Y el sexo de la víctima: de haber sido verdugo la niña y varón el muerto por alguna rendija boomerang habría vuelto el machismo. Nada, no es posible. No hay palabras. Podría inventarse la elegante categoría de la «violencia inefable», pero no dejaría de ser un relativo fracaso para los taxónomos taxidermistas.
    Así pues, sin palabras, observamos con muy incómoda desnudez los hechos que se conocemos. Dos niñas se citan a una pelea en una fábrica abandonada. Como es corriente con los animales la más fuerte gana la pelea: le da una paliza, le corta las venas, la tira a un pozo y la deja allí desangrándose, sin avisar a nadie. Hay un indicio interpretativo final: miembros de la policía dicen que la niña asumió su crimen con frialdad, como si perteneciera a otro. Ante la desnudez aparecen los taparrabos políticos. Si hay que reformar la Ley del menor. Si se debe legislar en frío o en caliente. O los sociológicos, del buen Gabilondo: «Hay que revisar los valores.» Estas del ministro son palabras tan elevadas que no se les ve el fondo; en realidad sólo dan por hecho que alguien, en algún lugar del mundo, enseña que es bueno cortarle las venas a las compañeras de colegio.
    El frío de admitir una naturaleza psicópata a los catorce años, y qué hacer con ella.

    Comentado por: cp el 07/4/2010 a las 14:14

  • Circe, muy acertado su comentario. En los primeros 70 ,TRIUNFO tenía su apartado de crítica musical y sobre el disco de los Stones "Black and Blue" decía " ....y cómo nota negativa en la canción XXXXXX, el bajo flojea"

    Comentado por: Koloc el 07/4/2010 a las 13:22

  • D. Aberlardo vd. es tonto.

    Comentado por: Koloc el 07/4/2010 a las 12:39

  • Este post de Félix, viene a confirmarme lo que ya se hace mucho tiempo, los escritores y en el caso del poeta concretamente, no debe ser esclavo del lector ni del editor, sobre todo porque no vive de lo que escribe, ó al menos no debiera vivir de ello. Al poeta, a diferencia del novelista, no se le recuerda por la calidad de sus versos; se le suele recordar por su postura ante la vida. Federico García Lorca, Miguel Hernández, si vivieran hoy y se presentaran a certámenes literarios, los despachaban a tomatazos y en cambio ahí están y ahí estarán. Vivían y escribían con sentimiento y a la postre es lo que cuenta. Por cierto, ayer en un vagón del metro observé algo asombroso, una chica joven, preciosa, elegante y madura, aunque no debía tener más de 20 años. Iba leyendo un libro, lo acababa de empezar ese mismo día, llevaría como treinta páginas. Un libro destartalado, amarillento como su autor. "Los renglones torcidos de Dios" de Torcuato Luca de Tena. Esa es la grandeza de la literatura, un escritor muerto hace muchos años, amarillo como su libro, leído por un pivón, por una joven preciosa, todo un homenaje a la posteridad.

    Comentado por: Abelardo Martínez el 07/4/2010 a las 12:24

  • MI VOZ



    He nacido una noche de verano
    entre dos pausas. Háblame: te escucho.
    He nacido. Si vieras que agonía
    representa la luna sin esfuerzo.
    He nacido. Tu nombre era la dicha.
    Bajo un fulgor una esperanza, un ave.
    Llegar, llegar. El mar era un latido,
    el hueco de una mano, una medalla tibia.
    Entonces son posibles ya las luces, las caricias, la piel,
    el horizonte,
    ese decir palabras sin sentido
    que ruedan como oídos, caracoles,
    como un lóbulo abierto que amanece
    ( escucha, escucha ) entre la luz pisada.

    (V Aleixandre)

    Comentado por: DPA el 07/4/2010 a las 10:59

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Biografía

Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas, Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horasAutobiografía sin vida (Mondadori, 2010) y Autobiografía de papel (Mondadori, 2013)Una edición ampliada y corregida de La invención de Caín ha sido publicada por la editorial Debate en 2015; Génesis (Literatura Random House, 2015). Nuevas lecturas compulsivas (Círculo de Tiza, 2017) y Volver la mirada, Ensayos sobre arte (Debate, 2019) son sus últimos libros.  Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis. 

En junio de 2015, fue elegido miembro de la Real Academia Española para ocupar el sillón "H".

 

Bibliografía

 




 

Ensayo

Volver la mirada (2019). Debate, España.

Nuevas lecturas compulsivas (2017). Círculo de Tiza, España. 

La invención de Caín (2015). Mondadori, Barcelona. 

Contra Jeremías (2013). Mondadori, Barcelona.

Contre Guernica, Prefacio para Antonio Saura (2008). Archives Antonio Saura, Genève.

 La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.

Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.

Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.

La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.

Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.

Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.

Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.

Venecia (1990). Planeta, Barcelona.

El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.

La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.

Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.

 

Novelas y prosa literaria

Génesis (2015). Literatura Random House, Madrid. 

Autobiografía de papel (2013). Mondadori, Barcelona. 

Autobiografía sin vida (2010). Mondadori, Barcelona.

Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.

Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.

Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.

Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.

Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.

Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.

Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.

Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.

Última lección (1981). Legasa, Madrid.

Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.

Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.

 

Relatos

"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.

"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.

"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.

"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.

"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.

"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.

El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.

Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.

"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.

"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.

 

Poesía

Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.

Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.

Farra (1983). Hiperion, Madrid.

Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.

Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.

Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.

Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.

Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.

El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.

Cepo para nutria (1968). Madrid

Premios

1987 Premio Anagrama de Novela.

2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".

2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.

2011 Premio González-Ruano de Periodismo

2014 Premio Internacional de Ensayo José Caballero Bonald

2015 Premio Francisco Cerecedo de la Asociación de Periodistas Europeos 

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