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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

jueves, 27 de febrero de 2020

 Blog de Félix de Azúa

Patrañas

¿Será cierto que vuelve a ser necesaria la “lucha contra el infame” que popularizó Voltaire? Durante el último medio siglo, el regreso de las fábulas religiosas y políticas (placebos para mitigar el miedo y la desesperación) parece imposible de detener y se multiplica a velocidad de rata. En su Tratado de ateología (Anagrama), Michel Onfray propone la relectura de Kant y en especial de su célebre opúsculo ¿Qué es la Ilustración? para percatarse de que el proyecto kantiano de salvar a los humanos de la minoría de edad es más urgente que nunca. Ni una sola de las metas propuestas en este escrito de 1784 se ha alcanzado. Y a veces olvidamos que sin los valores de la razón ilustrada la democracia es un fraude. No son únicamente los movimientos fundamentalistas de los EEUU o del Islam, los que dominan o agreden a la mayoría de la población mundial, son también las doctrinas totalitarias emergentes, los etnicismos, los mitos de la tierra, de la sangre, de la lengua, los nacionalismos, los que están arrasando la razón común con la colaboración de unos medios de masas que han encontrado en ellos el filón para llenar millones de horas de programación que ya no admitían más deportes o marranadas sentimentales. El sentido común, la razón, la ilustración, vuelven a ser bienes escasos y de combate contra el oscurantismo y la superstición, como antes de la Revolución Francesa. En esta nueva batalla del entendimiento contra los delirios de la fantasía, no hay izquierdas ni derechas. A un lado están los soldados de Dios, de la Patria, del Amo, muchas veces con la pretensión de ser “de izquierdas”. Al otro quienes combaten las mentiras envueltas en banderas y perfumadas con incienso. Que las últimas superventas de librería sean narraciones místico-históricas como el Código Da Vinci nos hace añorar aquellas novelas comerciales pero descreídas, escépticas, implacables e irónicas que se llamaban “novela negra”. ¡Quién pillara un Chandler o un Hammett de nuestros días!

[Publicado el 11/1/2006 a las 10:01]

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Comentarios (60)

  • Ciertamente, es la hora de volver a Kant para buscar reglas, deducidas de los fines universales del hombre, que me sirvan para guiar con validez general mis acciones; pero para eso, aunque es necesaria, no basta con la inteligencia pues "tal y como para la sagacidad se requiere un buen entendimiento, la moralidad exige una buena voluntad". De lo que se deduce la crucial imprescindibilidad de esta última y se concluye que el modelo de nuestra propia perfectibilidad y, a la vez, el instrumento de la posible mejora del mundo no sea tanto el sabio como el santo.

    Comentado por: Onagro el 22/12/2006 a las 23:19

  • A 25:
    Perdónales porque no saben lo que hacen, y encima "lo hacen" VESTIDOS.
    Ni para hacer eso se desnudan, repugnantes.

    Comentado por: diáspora el 24/1/2006 a las 14:01

  • ¡No, no y no! Este blog es dinámico, si bien algo lento.

    Comentado por: Sandra Coll el 12/1/2006 a las 17:01

  • [15]Sr. Gil Bera, su escrito tiene un déjá vu que me resulta muy conocido. Si no es seudónimo su nick, ¿lo ha publicado ya Ud. antes? o ¿puede ampliarnos alguna referencia bibliográfica? Gracias.
    [17]Gracias Sr.Albert. Este blog es el paradigma de la no-dinámica. No permite mantener una conversación. Resignémonos y hagamos sólo comentarios del "boss" y no entre nosotros. Política de empresa. Es desesperante.
    (P.D.La retórica debe usarse bajo prescripción facultativa, en mi opinión) 11/01/06

    Comentado por: Sr. Verle el 12/1/2006 a las 10:01

  • Escucharon una voz,
    que no era del mundo,
    y vestidos,
    comenzaron a tratar lo que decía.

    (INFAMES)

    Comentado por: Simon Fisherman el 11/1/2006 a las 22:01

  • Siguiendo con mis posts-"citas":

    Si alguien conoce cómo soy, por favor ¡qué no me lo diga! Me lo estoy pasando pipa descubriéndome.

    Comentado por: Tipo de incognito el 11/1/2006 a las 21:01

  • Todo, absolutamente todo, ya está ideado.
    ¿Deberíamos empezar a creer en el destino?

    Comentado por: Tipo de incognito el 11/1/2006 a las 20:01

  • Idea moderna: ¡Qué concepto tan antropocéntrico!
    Las ideas son (serán) eternas a no ser que se produzca un apocalipsis universal (multiuniversal).

    Comentado por: Tipo de incognito el 11/1/2006 a las 20:01

  • Para los romanos creo que "razonar" era en principio "calcular", "hacer cuentas". Operaciones en las que no cabía la incertidumbre ni el engaño.
    Hay un ensayo de Eco acerca de que lo característico de la latinidad es el trazado de límites.

    Comentado por: Fernando Santamaría Lozano el 11/1/2006 a las 19:01

  • [17]Gracias Sr.Albert. Este blog es el paradigma de la no-dinámica. No permite mantener una conversación. Resignémonos y hagamos sólo comentarios del "boss" y no entre nosotros. política de empresa. Es desesperante.
    (P.D.La retórica debe usarse bajo prescripción facultativa, en mi opinión)

    Comentado por: Sr. Verle el 11/1/2006 a las 18:01

  • 2ª parte
    Los dioses que dormían de día y de noche pues su cometido ya habían cumplido, sufrían ahora insmonio;
    pues de noche y de día el sapo amarillo y la lagartija azul lloraban y lloraban hasta agotado su brío.
    Decidieron los dioses solucionar la cuestión y crearon un limbo situado
    entre el final de la noche y las primeras luces del día. Lo llamaron amanecer.
    Pudieron de esta forma
    la lagartija azul y el sapo amarillo encontrarse, y se besaron y se amaron y compartieron compañía y nunca más
    volvieron a estar solos y nunca más volvieron a llorar.
    Y los dioses durmieron tranquilos
    Y los amantes durmieron felices.


    Es este el motivo por el que tantas parejas enamoradas suelen aún encontrar sus bocas en este limbo,
    esta singularidad temporal, que evoca las ansias del primer amor que hubo en la tierra: el de un sapo amarillo
    y una lagartija azul.
    La fusión de dos colores, la fúsion de dos almas, que emana verde esperanza amoroso; que emana curiosa reciprocidad
    luminosa.

    Comentado por: Tipo de incognito el 11/1/2006 a las 18:01

  • Bien, pero me temo que la idea moderna de nación bajo trapo nace precisamente con la Revolución Francesa. La revolución del "palio" tricolor guía al pueblo hacia la muerte, como todas las ideas-guía-de-pueblos. Tampoco la Ilustración tardó mucho tiempo en perder el sentido común. Luego, la razón convertida en diosa acabó siendo una figura despiadada y patética. Más allá de la abolición de la esclavitud y la separación de poderes, que no está mal, no queda mucho a nivel público, o sea, político.
    Y, en fin, no es recibo poner en evidencia un mal librito (parece) como el Código Revilla –y a la gente que lo lee como entretenimiento (gracias a que ha existido una Ilustración)– confrontándolo con dos clasicazos de toa la vía como Chandler y Hammett ("descreídos y escépticos", sobre todo) ¡hombre, don Félix!

    Comentado por: (em)prendedor de coches el 11/1/2006 a las 16:01

  • sr.verle que tiene en contra de la retorica ?. No creo que calvino haga un ensayo .Intrascendente ? posiblemente .Calvino quiza nota los años ,pero este libro creo que aguanta bien . El aprecio es mutuo , a lo que añado admiracion por sus comentarios .

    Comentado por: albert el 11/1/2006 a las 16:01

  • El trabajo de Kant era una respuesta a la pregunta irritada del pastor Zöllner: “¿Qué es la ilustración?’ Esa pregunta, casi tan importante como la de ‘¿Qué es la verdad?’ debiera tener una respuesta, antes de ponerse a ilustrar a la gente. Pues bien, esa respuesta no la he visto en parte alguna.”
    El pastor Zöllner estaba muy enfadado porque una propuesta anónima, ( de un tal B. M.) publicada en la revista Berlinische Monatsschrift de septiembre de 1783, proponía abolir el matrimonio religioso. En la revista (1783-96) colaboraban, entre otros, Humboldt, Benjamin Franklin, Thomas Jefferson, el conde Mirabeau y alguien que Kant respetaba especialmente: Moses Mendelssohn.
    Kant hacía, en su respuesta, una clara alabanza de Federico II como único soberano del mundo que no temía a los fantasmas oscurantistas, pero tenía a su disposición un ejército de reputada disciplina. Eso le permitía decir lo que una república no osaría: “Razonad lo que queráis y sobre lo que queráis, ¡pero obedeced!”
    En una nota final, Kant lamentaba no haber podido leer todavía la respuesta de Mendelssohn a esa misma pregunta sobre la Ilustración. Confesaba que, de haberlo hecho, no hubiera enviado la suya, que sólo publicaba por ver hasta qué punto el azar llevaba a cabo el acuerdo entre pensamientos.
    Moses Mendelssohn, padre de la Haskalah o Ilustración judía, a quien la literatura universal debe que tantísimos talentos judíos escribieran y lo hicieran en lengua alemana, desde la Ilustración hasta el Holocausto, era amigo de Kant y estaba de acuerdo con él en muchas cosas. Pero, vaya por Dios, no en ésta.
    Kant quería que el uso público de la razón –el que hace un ilustrado ante el conjunto del público que lee– fuera libre. Pero no su uso privado –el que haría en un determinado puesto o función ante un público restringido.
    Mendelssohn, que murió un año después y no sabemos si leyó el texto kantiano, dejó un pequeño ensayo póstumo donde recusaba la limitación de la libertad de conciencia que implica el uso privado de la razón. Por decirlo en términos de ahora, estaba por la libertad de cátedra. ?

    Comentado por: Eduardo Gil Bera el 11/1/2006 a las 14:01

  • [1] Sr. Albert: con todo aprecio y sin acritud. "Las ciudades invisibles" de Calvino son pura retórica, sin contenido relevante, no aporta ningún análisis trascendente de la ciudad o de lo urbano. (Perdone: enfermedad juvenil de estetas caducos)

    Comentado por: Sr. Verle el 11/1/2006 a las 14:01

  • En fin, quiero dejar el final de la nota. Es este:

    Estoy de acuerdo con la propuesta del autor. En este contexto el simple ejercicio de la razón tiene una dimensión revolucionaria. Sería urgente que lógicos, filósofos y especialistas se empeñasen (¿con fervor?) en la modificación de la razón pública, y hasta se estableciesen gobiernos paralelos, que divulgasen proyectos cualitativamente muy distintos.

    Ayer ví en internet un término que desconocía: “Chomskyize”, “Chomskyizar”. El texto en que se empleaba lo definía como “ignorar activamente, o dejar fuera del debate hechos o argumentos que no cabe refutar”. Quizás ahí habría una función para el fervor. Quizás el fervor pudiese evitar que esa campaña por la ilustración fuese “Chomskyizada”.

    Comentado por: Fernando Santamaría Lozano el 11/1/2006 a las 13:01

  • En fin, como esto siga así, voy a colgar el texto en un blog que tengo abandonado y pone un enlace.

    Imponiendo su particular "cut-up" (¿No hablé de mi pasión por Burroughs?) la máquina ha elaborado un texto con sentido, pero ha excluído el párrafo que precedía a ese final, en el manifestaba mi acuerco con Azúa y sugeería un plan de acción. Era este:

    "Estoy de acuerdo con la propuesta del autor. En este contexto el simple ejercicio de la razón tiene una dimensión revolucionaria. Sería urgente que lógicos, filósofos y especialistas se empeñasen (¿con fervor?) en la modificación de la razón pública, y hasta se estableciesen gobiernos paralelos, que divulgasen proyectos cualitativamente muy distintos."

    Comentado por: Fernando Santamaría Lozano el 11/1/2006 a las 13:01

  • El penúltimo párrafo es este:
    Estoy de acuerdo con la propuesta del autor. En este contexto el simple ejercicio de la razón tiene una dimensión revolucionaria. Sería urgente que lógicos, filósofos y especialistas se empeñasen (¿con fervor?) en la modificación de la razón pública, y hasta se estableciesen gobiernos paralelos, que divulgasen proyectos cualitativamente muy distintos.
    Ayer ví en internet un término que desconocía: “Chomskyize”, “Chomskyizar”.

    El texto en que se empleaba lo definía como “ignorar activamente, o dejar fuera del debate hechos o argumentos que no cabe refutar”. Quizás ahí habría una función para el fervor. Quizás el fervor pudiese evitar que esa campaña por la ilustración fuese “Chomskyizada”.

    Comentado por: Fernando Santamaría Lozano el 11/1/2006 a las 13:01

  • 3)

    Estoy de acuerdo con la propuesta del autor. En este contexto el simple ejercicio de la razón tiene una dimensión revolucionaria. Sería urgente que lógicos, filósofos y especialistas se empeñasen (¿con fervor?) en la modificación de la razón pública, y hasta se estableciesen gobiernos paralelos, que divulgasen proyectos cualitativamente muy distintos.

    Ayer ví en internet un término que desconocía: “Chomskyize”, “Chomskyizar”. El texto en que se empleaba lo definía como “ignorar activamente, o dejar fuera del debate hechos o argumentos que no cabe refutar”. Quizás ahí habría una función para el fervor. Quizás el fervor pudiese evitar que esa campaña por la ilustración fuese “Chomskyizada”.

    Comentado por: Fernando Santamaría Lozano el 11/1/2006 a las 13:01

  • En fin, es este:
    Estoy de acuerdo con la propuesta del autor. En este contexto el simple ejercicio de la razón tiene una dimensión revolucionaria. Sería urgente que lógicos, filósofos y especialistas se empeñasen (¿con fervor?) en la modificación de la razón pública, y hasta se estableciesen gobiernos paralelos, que divulgasen proyectos cualitativamente muy distintos.

    Ayer ví en internet un término que desconocía: “Chomskyize”, “Chomskyizar”. El texto en que se empleaba lo definía como “ignorar activamente, o dejar fuera del debate hechos o argumentos que no cabe refutar”. Quizás ahí habría una función para el fervor. Quizás el fervor pudiese evitar que esa campaña por la ilustración fuese “Chomskyizada”.

    Comentado por: Fernando Santamaría Lozano el 11/1/2006 a las 13:01

  • Final del comentario:

    Estoy de acuerdo con la propuesta del autor. En este contexto el simple ejercicio de la razón tiene una dimensión revolucionaria. Sería urgente que lógicos, filósofos y especialistas se empeñasen (¿con fervor?) en la modificación de la razón pública, y hasta se estableciesen gobiernos paralelos, que divulgasen proyectos cualitativamente muy distintos.

    Ayer ví en internet un término que desconocía: “Chomskyize”, “Chomskyizar”. El texto en que se empleaba lo definía como “ignorar activamente, o dejar fuera del debate hechos o argumentos que no cabe refutar”. Quizás ahí habría una función para el fervor. Quizás el fervor pudiese evitar que esa campaña por la ilustración fuese “Chomskyizada”.

    Comentado por: Fernando Santamaría Lozano el 11/1/2006 a las 13:01

  • Bueno ... Los dos últimos párrafos.

    El primero muestra mi acuerdo con Azúa y esboza una propuesta. El segundo es un simpático comentario léxico.

    Estoy de acuerdo con la propuesta del autor. En este contexto el simple ejercicio de la razón tiene una dimensión revolucionaria. Sería urgente que lógicos, filósofos y especialistas se empeñasen (¿con fervor?) en la modificación de la razón pública, y hasta se estableciesen gobiernos paralelos, que divulgasen proyectos cualitativamente muy distintos.

    Ayer ví en internet un término que desconocía: “Chomskyize”, “Chomskyizar”. El texto en que se empleaba lo definía como “ignorar activamente, o dejar fuera del debate hechos o argumentos que no cabe refutar”. Quizás ahí habría una función para el fervor. Quizás el fervor pudiese evitar que esa campaña por la ilustración fuese “Chomskyizada”.

    Comentado por: Fernando Santamaría Lozano el 11/1/2006 a las 13:01

  • Imponiendo su particular "cut-up" (¿No hablé de mi pasión por Burroughs?) la máquina ha elaborado un texto con sentido, pero ha excluído el párrafo que precedía a ese final, en el manifestaba mi acuerco con Azúa y sugeería un plan de acción. Era este:

    "Estoy de acuerdo con la propuesta del autor. En este contexto el simple ejercicio de la razón tiene una dimensión revolucionaria. Sería urgente que lógicos, filósofos y especialistas se empeñasen (¿con fervor?) en la modificación de la razón pública, y hasta se estableciesen gobiernos paralelos, que divulgasen proyectos cualitativamente muy distintos."

    Comentado por: Fernando Santamaría Lozano el 11/1/2006 a las 13:01

  • Termino.

    Imponiendo su particular "cut-up" (¿No hablé de mi pasión por Burroughs?) la máquina ha elaborado un texto con sentido, pero ha excluído el párrafo que precedía a ese final, en el manifestaba mi acuerco con Azúa y sugeería un plan de acción. Era este:

    "Estoy de acuerdo con la propuesta del autor. En este contexto el simple ejercicio de la razón tiene una dimensión revolucionaria. Sería urgente que lógicos, filósofos y especialistas se empeñasen (¿con fervor?) en la modificación de la razón pública, y hasta se estableciesen gobiernos paralelos, que divulgasen proyectos cualitativamente muy distintos."

    Comentado por: Fernando Santamaría Lozano el 11/1/2006 a las 13:01

  • Bueno si alguien quiere leer lo que pongo puede picar en el enlace.

    Hubiera querido poner esto:

    Imponiendo su particular lógica, la máquina ha elaborado un texto con sentido (¿No hablé todavía de mi pasión por los "cut-up" de Burrhoughs?), pero ha eliminado el párrafo que precedía a ese, en el que manifestaba mi acuerdo con Azúa y sugería un plan de acción:

    Estoy de acuerdo con la propuesta del autor. En este contexto el simple ejercicio de la razón tiene una dimensión revolucionaria. Sería urgente que lógicos, filósofos y especialistas se empeñasen (¿con fervor?) en la modificación de la razón pública, y hasta se estableciesen gobiernos paralelos, que divulgasen proyectos cualitativamente muy distintos.

    Comentado por: Fernando Santamaría Lozano el 11/1/2006 a las 13:01

  • El final del comentario:

    Estoy de acuerdo con la propuesta del autor. En este contexto el simple ejercicio de la razón tiene una dimensión revolucionaria. Sería urgente que lógicos, filósofos y especialistas se empeñasen (¿con fervor?) en la modificación de la razón pública, y hasta se estableciesen gobiernos paralelos, que divulgasen proyectos cualitativamente muy distintos.

    Ayer ví en internet un término que desconocía: “Chomskyize”, “Chomskyizar”. El texto en que se empleaba lo definía como “ignorar activamente, o dejar fuera del debate hechos o argumentos que no cabe refutar”. Quizás ahí habría una función para el fervor. Quizás el fervor pudiese evitar que esa campaña por la ilustración fuese “Chomskyizada”.

    Comentado por: Fernando Santamaría Lozano el 11/1/2006 a las 13:01

  • Ayer ví en internet un término que desconocía: “Chomskyize”, “Chomskyizar”. El texto en que se empleaba lo definía como “ignorar activamente, o dejar fuera del debate hechos o argumentos que no cabe refutar”. Quizás ahí habría una función para el fervor. Quizás el fervor pudiese evitar que esa campaña por la ilustración fuese “Chomskyizada”.

    Comentado por: Fernando Santamaría Lozano el 11/1/2006 a las 13:01

  • Querría terminar.

    Imponiendo su particular "cut-up" (¿No hablé de mi pasión por Burroughs?) la máquina ha elaborado un texto con sentido, pero ha excluído el párrafo que precedía a ese final, en el manifestaba mi acuerco con Azúa y sugeería un plan de acción. Era este:

    "Estoy de acuerdo con la propuesta del autor. En este contexto el simple ejercicio de la razón tiene una dimensión revolucionaria. Sería urgente que lógicos, filósofos y especialistas se empeñasen (¿con fervor?) en la modificación de la razón pública, y hasta se estableciesen gobiernos paralelos, que divulgasen proyectos cualitativamente muy distintos."

    Comentado por: Fernando Santamaría Lozano el 11/1/2006 a las 13:01

  • Dejo los dos últimos párrafos:

    Estoy de acuerdo con la propuesta del autor. En este contexto el simple ejercicio de la razón tiene una dimensión revolucionaria. Sería urgente que lógicos, filósofos y especialistas se empeñasen (¿con fervor?) en la modificación de la razón pública, y hasta se estableciesen gobiernos paralelos, que divulgasen proyectos cualitativamente muy distintos.

    Ayer ví en internet un término que desconocía: “Chomskyize”, “Chomskyizar”. El texto en que se empleaba lo definía como “ignorar activamente, o dejar fuera del debate hechos o argumentos que no cabe refutar”. Quizás ahí habría una función para el fervor. Quizás el fervor pudiese evitar que esa campaña por la ilustración fuese “Chomskyizada”.

    Comentado por: Fernando Santamaría Lozano el 11/1/2006 a las 13:01

  • El párrafo que precedía a ese, decía :
    Estoy de acuerdo con la propuesta del autor. En este contexto el simple ejercicio de la razón tiene una dimensión revolucionaria. Sería urgente que lógicos, filósofos y especialistas se empeñasen (¿con fervor?) en la modificación de la razón pública, y hasta se estableciesen gobiernos paralelos, que divulgasen proyectos cualitativamente muy distintos.

    Comentado por: Fernando Santamaría Lozano el 11/1/2006 a las 13:01

  • Soy incapaz de colgar el final.

    Comentado por: Fernando Santamaría Lozano el 11/1/2006 a las 13:01

  • El penúltimo párrafo es este:
    Estoy de acuerdo con la propuesta del autor. En este contexto el simple ejercicio de la razón tiene una dimensión revolucionaria. Sería urgente que lógicos, filósofos y especialistas se empeñasen (¿con fervor?) en la modificación de la razón pública, y hasta se estableciesen gobiernos paralelos, que divulgasen proyectos cualitativamente muy distintos.

    Comentado por: Fernando Santamaría Lozano el 11/1/2006 a las 13:01

  • Estoy de acuerdo con la propuesta del autor. En este contexto el simple ejercicio de la razón tiene una dimensión revolucionaria. Sería urgente que lógicos, filósofos y especialistas se empeñasen (¿con fervor?) en la modificación de la razón pública, y hasta se estableciesen gobiernos paralelos, que divulgasen proyectos cualitativamente muy distintos.

    Comentado por: Fernando Santamaría Lozano el 11/1/2006 a las 13:01

  • Falta un analisis serio sobre casi todo .Estamos suponiendo y creando sobre temas no estudiados . Los cientificos han dimitido ? Lo politicamente correcto legisla , sin pruebas.

    Comentado por: albert el 11/1/2006 a las 13:01

  • Antes de ese párrafo venía este, tragado por el cajetín, en el que manifestaba mi acuerdo con Azúa y sugería un plan de acción:

    Estoy de acuerdo con la propuesta del autor. En este contexto el simple ejercicio de la razón tiene una dimensión revolucionaria. Sería urgente que lógicos, filósofos y especialistas se empeñasen (¿con fervor?) en la modificación de la razón pública, y hasta se estableciesen gobiernos paralelos, que divulgasen proyectos cualitativamente muy distintos.

    Comentado por: Fernando Santamaría Lozano el 11/1/2006 a las 13:01

  • Ese era el último párrafo. Antes venía este, en que mostraba mi acuerdo con el autor y esbozaba una propuesta:

    Estoy de acuerdo con la propuesta del autor. En este contexto el simple ejercicio de la razón tiene una dimensión revolucionaria. Sería urgente que lógicos, filósofos y especialistas se empeñasen (¿con fervor?) en la modificación de la razón pública, y hasta se estableciesen gobiernos paralelos, que divulgasen proyectos cualitativamente muy distintos.

    Comentado por: Fernando Santamaría Lozano el 11/1/2006 a las 13:01

  • No lo dude, Sr. Azúa, la ilustración, el conocimiento y la reflexión se encuentran en franco retroceso. Las novelas místico-históricas de las que habla pueden ser, simplemente, un divertimento. Pero hay cosas peores. En el País Vasco seguimos sin sentir la presencia del Estado democrático, en Cataluña los más obtusos del lugar están cargando de tintes prepolíticos una sociedad empeñada en autodestruirse y el gran programa informativo de hoy es... una entrevista con el presidente de la Conferencia Episcopal.

    Comentado por: Raúl González Zorrilla el 11/1/2006 a las 13:01

  • Ese era el último párrafo. El que lo precedía mostraba mi acuerdo con Azúa y sugería un plan de acción:

    Estoy de acuerdo con la propuesta del autor. En este contexto el simple ejercicio de la razón tiene una dimensión revolucionaria. Sería urgente que lógicos, filósofos y especialistas se empeñasen (¿con fervor?) en la modificación de la razón pública, y hasta se estableciesen gobiernos paralelos, que divulgasen proyectos cualitativamente muy distintos.

    Comentado por: Fernando Santamaría Lozano el 11/1/2006 a las 13:01

  • Duplicate comment detected; it looks as though you've already said that!
    ¿Es tonta esta máquina?

    Comentado por: Fernando Santamaría Lozano el 11/1/2006 a las 12:01

  • En fin el texto que quiero mandar es este:

    La verdad es que mire uno a donde mire, es difícil no encontrarlo todo mal. Una cosa es que la política no sea una ciencia exacta y otra diferente que se desenvuelva completamente al margen de la razón y los logros del conocimiento.

    Nuestros políticos son incapaces de democratizar Africa (y medio mundo), luchar eficazmente contra la pobreza y la enfermedad (también en medio mundo) y (ultimamente) adoptar ninguna medida razonable respecto al inminente agotamiento de las reservas de petróleo. En las campañas, y en su actividad diaria, su discurso ruborizaría a un delegado de clase responsable. Pero tampoco lo analiza nadie. Los lógicos y los semánticos de hoy en día, al parecer, no consideran sus disciplinas ciencias aplicadas. Y los intelectuales son incapaces de imponer una agenda a los medios de comunicación.

    Estoy de acuerdo con la propuesta del autor. En este contexto el simple ejercicio de la razón tiene una dimensión revolucionaria. Sería urgente que lógicos, filósofos y especialistas se empeñasen (¿con fervor?) en la modificación de la razón pública, y hasta se estableciesen gobiernos paralelos, que divulgasen proyectos cualitativamente muy distintos.

    Ayer ví en internet un término que desconocía: “Chomskyize”, “Chomskyizar”. El texto en que se empleaba lo definía como “ignorar activamente, o dejar fuera del debate hechos o argumentos que no cabe refutar”. Quizás ahí habría una función para el fervor. Quizás el fervor pudiese evitar que esa campaña por la ilustración fuese “Chomskyizada”.

    Comentado por: Fernando Santamaría Lozano el 11/1/2006 a las 12:01

  • Final :

    Estoy de acuerdo con la propuesta del autor. En este contexto el simple ejercicio de la razón tiene una dimensión revolucionaria. Sería urgente que lógicos, filósofos y especialistas se empeñasen (¿con fervor?) en la modificación de la razón pública, y hasta se estableciesen gobiernos paralelos, que divulgasen proyectos cualitativamente muy distintos.

    Ayer ví en internet un término que desconocía: “Chomskyize”, “Chomskyizar”. El texto en que se empleaba lo definía como “ignorar activamente, o dejar fuera del debate hechos o argumentos que no cabe refutar”. Quizás ahí habría una función para el fervor. Quizás el fervor pudiese evitar que esa campaña por la ilustración fuese “Chomskyizada”.

    Comentado por: Fernando Santamaría Lozano el 11/1/2006 a las 12:01

  • 2)

    Nuestros políticos son incapaces de democratizar Africa (y medio mundo), luchar eficazmente contra la pobreza y la enfermedad (también en medio mundo) y (ultimamente) adoptar ninguna medida razonable respecto al inminente agotamiento de las reservas de petróleo. En las campañas, y en su actividad diaria, su discurso ruborizaría a un delegado de clase responsable. Pero tampoco lo analiza nadie. Los lógicos y los semánticos de hoy en día, al parecer, no consideran sus disciplinas ciencias aplicadas. Y los intelectuales son incapaces de imponer una agenda a los medios de comunicación.

    Comentado por: Fernando Santamaría Lozano el 11/1/2006 a las 12:01

  • Tal vez no sea Hammett, pero algo como "Alacranes en su tinta", de Juan Bas, en Destino, puede sacarle una sonrisa.

    Comentado por: ... el 11/1/2006 a las 12:01

  • 3)

    Estoy de acuerdo con la propuesta del autor. En este contexto el simple ejercicio de la razón tiene una dimensión revolucionaria. Sería urgente que lógicos, filósofos y especialistas se empeñasen (¿con fervor?) en la modificación de la razón pública, y hasta se estableciesen gobiernos paralelos, que divulgasen proyectos cualitativamente muy distintos.

    Comentado por: Fernando Santamaría Lozano el 11/1/2006 a las 12:01

  • Estoy de acuerdo con la propuesta del autor. En este contexto el simple ejercicio de la razón tiene una dimensión revolucionaria. Sería urgente que lógicos, filósofos y especialistas se empeñasen (¿con fervor?) en la modificación de la razón pública, y hasta se estableciesen gobiernos paralelos, que divulgasen proyectos cualitativamente muy distintos.
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    Ayer ví en internet un término que desconocía: “Chomskyize”, “Chomskyizar”. El texto en que se empleaba lo definía como “ignorar activamente, o dejar fuera del debate hechos o argumentos que no cabe refutar”. Quizás ahí habría una función para el fervor. Quizás el fervor pudiese evitar que esa campaña por la ilustración fuese “Chomskyizada”.

    Comentado por: Fernando Santamaría Lozano el 11/1/2006 a las 12:01

  • Bueno, otro intento, para enviar este texto:

    La verdad es que mire uno a donde mire, es difícil no encontrarlo todo mal. Una cosa es que la política no sea una ciencia exacta y otra diferente que se desenvuelva completamente al margen de la razón y los logros del conocimiento.

    Nuestros políticos son incapaces de democratizar Africa (y medio mundo), luchar eficazmente contra la pobreza y la enfermedad (también en medio mundo) y (ultimamente) adoptar ninguna medida razonable respecto al inminente agotamiento de las reservas de petróleo. En las campañas, y en su actividad diaria, su discurso ruborizaría a un delegado de clase responsable. Pero tampoco lo analiza nadie. Los lógicos y los semánticos de hoy en día, al parecer, no consideran sus disciplinas ciencias aplicadas. Y los intelectuales son incapaces de imponer una agenda a los medios de comunicación.

    Estoy de acuerdo con la propuesta del autor. En este contexto el simple ejercicio de la razón tiene una dimensión revolucionaria. Sería urgente que lógicos, filósofos y especialistas se empeñasen (¿con fervor?) en la modificación de la razón pública, y hasta se estableciesen gobiernos paralelos, que divulgasen proyectos cualitativamente muy distintos.

    Ayer ví en internet un término que desconocía: “Chomskyize”, “Chomskyizar”. El texto en que se empleaba lo definía como “ignorar activamente, o dejar fuera del debate hechos o argumentos que no cabe refutar”. Quizás ahí habría una función para el fervor. Quizás el fervor pudiese evitar que esa campaña por la ilustración fuese “Chomskyizada”.

    Comentado por: Fernando Santamaría Lozano el 11/1/2006 a las 12:01

  • Nada, no consigo dejar este texto:

    La verdad es que mire uno a donde mire, es difícil no encontrarlo todo mal. Una cosa es que la política no sea una ciencia exacta y otra diferente que se desenvuelva completamente al margen de la razón y los logros del conocimiento.

    Nuestros políticos son incapaces de democratizar Africa (y medio mundo), luchar eficazmente contra la pobreza y la enfermedad (también en medio mundo) y (ultimamente) adoptar ninguna medida razonable respecto al inminente agotamiento de las reservas de petróleo. En las campañas, y en su actividad diaria, su discurso ruborizaría a un delegado de clase responsable. Pero tampoco lo analiza nadie. Los lógicos y los semánticos de hoy en día, al parecer, no consideran sus disciplinas ciencias aplicadas. Y los intelectuales son incapaces de imponer una agenda a los medios de comunicación.

    Estoy de acuerdo con la propuesta del autor. En este contexto el simple ejercicio de la razón tiene una dimensión revolucionaria. Sería urgente que lógicos, filósofos y especialistas se empeñasen (¿con fervor?) en la modificación de la razón pública, y hasta se estableciesen gobiernos paralelos, que divulgasen proyectos cualitativamente muy distintos.

    Ayer ví en internet un término que desconocía: “Chomskyize”, “Chomskyizar”. El texto en que se empleaba lo definía como “ignorar activamente, o dejar fuera del debate hechos o argumentos que no cabe refutar”. Quizás ahí habría una función para el fervor. Quizás el fervor pudiese evitar que esa campaña por la ilustración fuese “Chomskyizada”.

    Comentado por: Fernando Santamaría Lozano el 11/1/2006 a las 12:01

  • Problemas con este texto, pongo una línea antes (esta) para engañar a la máquina que me dice que ya lo he envíado:

    La verdad es que mire uno a donde mire, es difícil no encontrarlo todo mal. Una cosa es que la política no sea una ciencia exacta y otra diferente que se desenvuelva completamente al margen de la razón y los logros del conocimiento.

    Nuestros políticos son incapaces de democratizar Africa (y medio mundo), luchar eficazmente contra la pobreza y la enfermedad (también en medio mundo) y (ultimamente) adoptar ninguna medida razonable respecto al inminente agotamiento de las reservas de petróleo. En las campañas, y en su actividad diaria, su discurso ruborizaría a un delegado de clase responsable. Pero tampoco lo analiza nadie. Los lógicos y los semánticos de hoy en día, al parecer, no consideran sus disciplinas ciencias aplicadas. Y los intelectuales son incapaces de imponer una agenda a los medios de comunicación.

    Estoy de acuerdo con la propuesta del autor. En este contexto el simple ejercicio de la razón tiene una dimensión revolucionaria. Sería urgente que lógicos, filósofos y especialistas se empeñasen (¿con fervor?) en la modificación de la razón pública, y hasta se estableciesen gobiernos paralelos, que divulgasen proyectos cualitativamente muy distintos.

    Ayer ví en internet un término que desconocía: “Chomskyize”, “Chomskyizar”. El texto en que se empleaba lo definía como “ignorar activamente, o dejar fuera del debate hechos o argumentos que no cabe refutar”. Quizás ahí habría una función para el fervor. Quizás el fervor pudiese evitar que esa campaña por la ilustración fuese “Chomskyizada”.

    Comentado por: Fernando Santamaría Lozano el 11/1/2006 a las 12:01

  • Nuevos problemas para dejar este texto. ¿Pasa algo en la página? ¿O me he vuelto "persona non grata"?

    La verdad es que mire uno a donde mire, es difícil no encontrarlo todo mal. Una cosa es que la política no sea una ciencia exacta y otra diferente que se desenvuelva completamente al margen de la razón y los logros del conocimiento.

    Nuestros políticos son incapaces de democratizar Africa (y medio mundo), luchar eficazmente contra la pobreza y la enfermedad (también en medio mundo) y (ultimamente) adoptar ninguna medida razonable respecto al inminente agotamiento de las reservas de petróleo. En las campañas, y en su actividad diaria, su discurso ruborizaría a un delegado de clase responsable. Pero tampoco lo analiza nadie. Los lógicos y los semánticos de hoy en día, al parecer, no consideran sus disciplinas ciencias aplicadas. Y los intelectuales son incapaces de imponer una agenda a los medios de comunicación.

    Estoy de acuerdo con la propuesta del autor. En este contexto el simple ejercicio de la razón tiene una dimensión revolucionaria. Sería urgente que lógicos, filósofos y especialistas se empeñasen (¿con fervor?) en la modificación de la razón pública, y hasta se estableciesen gobiernos paralelos, que divulgasen proyectos cualitativamente muy distintos.

    Ayer ví en internet un término que desconocía: “Chomskyize”, “Chomskyizar”. El texto en que se empleaba lo definía como “ignorar activamente, o dejar fuera del debate hechos o argumentos que no cabe refutar”. Quizás ahí habría una función para el fervor. Quizás el fervor pudiese evitar que esa campaña por la ilustración fuese “Chomskyizada”.

    Comentado por: Fernando Santamaría Lozano el 11/1/2006 a las 12:01

  • Los dos últimos párrafos. (El último es intersante, máquina).

    Estoy de acuerdo con la propuesta del autor. En este contexto el simple ejercicio de la razón tiene una dimensión revolucionaria. Sería urgente que lógicos, filósofos y especialistas se empeñasen (¿con fervor?) en la modificación de la razón pública, y hasta se estableciesen gobiernos paralelos, que divulgasen proyectos cualitativamente muy distintos.

    Ayer ví en internet un término que desconocía: “Chomskyize”, “Chomskyizar”. El texto en que se empleaba lo definía como “ignorar activamente, o dejar fuera del debate hechos o argumentos que no cabe refutar”. Quizás ahí habría una función para el fervor. Quizás el fervor pudiese evitar que esa campaña por la ilustración fuese “Chomskyizada”.

    Comentado por: Fernando Santamaría Lozano el 11/1/2006 a las 12:01

  • Estimado Sr. Azúa:
    Mi pequeño escrito tiene relación con el tema propuesto por Ud., tangencial, sí, pero relación.
    Se trataría de abandonar de una vez por todas las patrañas que sólo traen sangre y acogerse a las que reportan pingües beneficios. Y del lugar adecuado para conseguir esa utopía.
    Atentamente,
    Marqués de Albada

    Comentado por: Xavi el 11/1/2006 a las 12:01

  • 3)

    Estoy de acuerdo con la propuesta del autor. En este contexto el simple ejercicio de la razón tiene una dimensión revolucionaria. Sería urgente que lógicos, filósofos y especialistas se empeñasen (¿con fervor?) en la modificación de la razón pública, y hasta se estableciesen gobiernos paralelos, que divulgasen proyectos cualitativamente muy distintos.

    Ayer ví en internet un término que desconocía: “Chomskyize”, “Chomskyizar”. El texto en que se empleaba lo definía como “ignorar activamente, o dejar fuera del debate hechos o argumentos que no cabe refutar”. Quizás ahí habría una función para el fervor. Quizás el fervor pudiese evitar que esa campaña por la ilustración fuese “Chomskyizada”.

    Comentado por: Fernando Santamaría Lozano el 11/1/2006 a las 12:01

  • Penúltimo:

    Estoy de acuerdo con la propuesta del autor. En este contexto el simple ejercicio de la razón tiene una dimensión revolucionaria. Sería urgente que lógicos, filósofos y especialistas se empeñasen (¿con fervor?) en la modificación de la razón pública, y hasta se estableciesen gobiernos paralelos, que divulgasen proyectos cualitativamente muy distintos.

    Comentado por: Fernando Santamaría Lozano el 11/1/2006 a las 12:01

  • Resto del texto:

    Nuestros políticos son incapaces de democratizar Africa (y medio mundo), luchar eficazmente contra la pobreza y la enfermedad (también en medio mundo) y (ultimamente) adoptar ninguna medida razonable respecto al inminente agotamiento de las reservas de petróleo. En las campañas, y en su actividad diaria, su discurso ruborizaría a un delegado de clase responsable. Pero tampoco lo analiza nadie. Los lógicos y los semánticos de hoy en día, al parecer, no consideran sus disciplinas ciencias aplicadas. Y los intelectuales son incapaces de imponer una agenda a los medios de comunicación.

    Estoy de acuerdo con la propuesta del autor. En este contexto el simple ejercicio de la razón tiene una dimensión revolucionaria. Sería urgente que lógicos, filósofos y especialistas se empeñasen (¿con fervor?) en la modificación de la razón pública, y hasta se estableciesen gobiernos paralelos, que divulgasen proyectos cualitativamente muy distintos.

    Ayer ví en internet un término que desconocía: “Chomskyize”, “Chomskyizar”. El texto en que se empleaba lo definía como “ignorar activamente, o dejar fuera del debate hechos o argumentos que no cabe refutar”. Quizás ahí habría una función para el fervor. Quizás el fervor pudiese evitar que esa campaña por la ilustración fuese “Chomskyizada”.

    Comentado por: Fernando Santamaría Lozano el 11/1/2006 a las 12:01

  • ¿Por qué no ABANDONÁIS el páramo y os venís conmigo a las alturas? Aquí no hay vampiros ni vampiras. El sol deslumbra. El aire es puro y oxigenante. La vista sobre los picachos nevados es espléndida, magnífica.
    Yo también estuve largo tiempo tentado, fascinado por la llanura ciénaga. Pero, como señalaba NiCo ayer, el perfume de la ésta es envolvente, asfixiante, agobiante, barroco.
    Aquí hay muy pocas flores; son atípicas, raras.
    Vivo en una cabaña de madera con la única compañía de una cabra, que me da leche. Aquí (viz)condesa and Co. se morirían de aburrimiento, de asco. No hay artificio [s] en mi vida. ¡Sólo pura naturaleza! Aquí me siento libre, realizado. Y bebo hasta saciarme, saciarme de los manantiales de agua helada y cristalina. No necesito daguerrotipos, por supuesto.
    Esto es un regocijo de sembraduras, cercados, pastores que atienden el ...
    Paseo por los bosques de abeto, por su calma. Y las pasiones se apaciguan, los pensamientos se ordenan, se vuelven cristalinos.
    Podemos beber agua pura; podemos comer berros, y dormir acurrucaditos en mi humilde cabaña.
    Y, ¡sobre todo!, ¡cuánta inspiración recogeremos aquí, en estos bellos, idílicos parajes, de cara a futuros esloganes publicitarios para nuestras "sublimes empresas" que dejarán a las masas atónitas, boquiabiertas, embabadas!
    Eternamente vuestro, Alba y séquito

    Javier de Majadahonda, marqués de Albadas

    Comentado por: llamadme Javier el 11/1/2006 a las 12:01

  • La literatura de mercado es una industria como la del cine , coches , musica ,tele ....
    Mozart ,en el suplemento de cultura de la vanguardia
    Recomendacion : las ciudades invisibles , italo calvino .

    Comentado por: albert el 11/1/2006 a las 11:01

  • La verdad es que mire uno a donde mire, es difícil no encontrarlo todo mal. Una cosa es que la política no sea una ciencia exacta y otra diferente que se desenvuelva completamente al margen de la razón y los logros del conocimiento.

    Nuestros políticos son incapaces de democratizar Africa (y medio mundo), luchar eficazmente contra la pobreza y la enfermedad (también en medio mundo) y (ultimamente) adoptar ninguna medida razonable respecto al inminente agotamiento de las reservas de petróleo. En las campañas, y en su actividad diaria, su discurso ruborizaría a un delegado de clase responsable. Pero tampoco lo analiza nadie. Los lógicos y los semánticos de hoy en día, al parecer, no consideran sus disciplinas ciencias aplicadas. Y los intelectuales son incapaces de imponer una agenda a los medios de comunicación.

    Estoy de acuerdo con la propuesta del autor. En este contexto el simple ejercicio de la razón tiene una dimensión revolucionaria. Sería urgente que lógicos, filósofos y especialistas se empeñasen (¿con fervor?) en la modificación de la razón pública, y hasta se estableciesen gobiernos paralelos, que divulgasen proyectos cualitativamente muy distintos.

    Ayer ví en internet un término que desconocía: “Chomskyize”, “Chomskyizar”. El texto en que se empleaba lo definía como “ignorar activamente, o dejar fuera del debate hechos o argumentos que no cabe refutar”. Quizás ahí habría una función para el fervor. Quizás el fervor pudiese evitar que esa campaña por la ilustración fuese “Chomskyizada”.

    Comentado por: Fernando Santamaría Lozano el 11/1/2006 a las 11:01

  • Sr. Azúa: En días pasados hemos coincidido a raiz del Angelus Novus por transmisión de pensamiento parece. Otrosí "...olvidamos que sin los valores de la razón ilustrada la democracia es un fraude".En ese sentido ya está Habermas para recordarnoslo. Pero pensar que el proyecto de modernidad (ilustración) no está todavía periclitado no parece una posición realista. Asumamos la postmodernidad creando otros compromisos (ver Toni Negri). Efectivamente en esa coyuntura:¡Quién pillara un Chandler o un Hammett de nuestros días!

    Comentado por: Sr. Verle el 11/1/2006 a las 11:01

  • La verdad es que mire uno a donde mire, es difícil no encontrarlo todo mal. Una cosa es que la política no sea una ciencia exacta y otra diferente que se desenvuelva completamente al margen de la razón y los logros del conocimiento.

    Nuestros políticos son incapaces de democratizar Africa (y medio mundo), luchar eficazmente contra la pobreza y la enfermedad (también en medio mundo) y (ultimamente) adoptar ninguna medida razonable respecto al inminente agotamiento de las reservas de petróleo. En las campañas, y en su actividad diaria, su discurso ruborizaría a un delegado de clase responsable. Pero tampoco lo analiza nadie. Los lógicos y los semánticos de hoy en día, al parecer, no consideran sus disciplinas ciencias aplicadas. Y los intelectuales son incapaces de imponer una agenda a los medios de comunicación.

    Estoy de acuerdo con la propuesta del autor. En este contexto el simple ejercicio de la razón tiene una dimensión revolucionaria. Sería urgente que lógicos, filósofos y especialistas se empeñasen (¿con fervor?) en la modificación de la razón pública, y hasta se estableciesen gobiernos paralelos, que divulgasen proyectos cualitativamente muy distintos.

    Ayer ví en internet un término que desconocía: “Chomskyize”, “Chomskyizar”.
    El texto en que se empleaba lo definía como “ignorar activamente, o dejar fuera del debate hechos o argumentos que no cabe refutar”. Quizás ahí habría una función para el fervor. Quizás el fervor pudiese evitar que esa campaña por la ilustración fuese “Chomskyizada”.

    Comentado por: Fernando Santamaría Lozano el 11/1/2006 a las 11:01

  • Quien los pillara ? siguen en las librerias. La literatura de kiosko es ahora mala ,pero puedes comprar en cualquier kiosko un Simenon que no esta mal. Contra la sinrazoan y los nacionalismos tenemos a italo calvino y su obra . Recomendacio : las ciudades invisibles . calvino .

    Comentado por: albert el 11/1/2006 a las 10:01

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Biografía

Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas, Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horasAutobiografía sin vida (Mondadori, 2010) y Autobiografía de papel (Mondadori, 2013)Una edición ampliada y corregida de La invención de Caín ha sido publicada por la editorial Debate en 2015; Génesis (Literatura Random House, 2015). Nuevas lecturas compulsivas (Círculo de Tiza, 2017) y Volver la mirada, Ensayos sobre arte (Debate, 2019) son sus últimos libros.  Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis. 

En junio de 2015, fue elegido miembro de la Real Academia Española para ocupar el sillón "H".

 

Bibliografía

 




 

Ensayo

Volver la mirada (2019). Debate, España.

Nuevas lecturas compulsivas (2017). Círculo de Tiza, España. 

La invención de Caín (2015). Mondadori, Barcelona. 

Contra Jeremías (2013). Mondadori, Barcelona.

Contre Guernica, Prefacio para Antonio Saura (2008). Archives Antonio Saura, Genève.

 La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.

Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.

Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.

La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.

Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.

Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.

Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.

Venecia (1990). Planeta, Barcelona.

El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.

La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.

Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.

 

Novelas y prosa literaria

Génesis (2015). Literatura Random House, Madrid. 

Autobiografía de papel (2013). Mondadori, Barcelona. 

Autobiografía sin vida (2010). Mondadori, Barcelona.

Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.

Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.

Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.

Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.

Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.

Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.

Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.

Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.

Última lección (1981). Legasa, Madrid.

Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.

Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.

 

Relatos

"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.

"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.

"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.

"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.

"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.

"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.

El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.

Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.

"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.

"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.

 

Poesía

Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.

Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.

Farra (1983). Hiperion, Madrid.

Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.

Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.

Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.

Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.

Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.

El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.

Cepo para nutria (1968). Madrid

Premios

1987 Premio Anagrama de Novela.

2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".

2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.

2011 Premio González-Ruano de Periodismo

2014 Premio Internacional de Ensayo José Caballero Bonald

2015 Premio Francisco Cerecedo de la Asociación de Periodistas Europeos 

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