El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

domingo, 12 de febrero de 2012

 Blog de Félix de Azúa

El año más peligroso de su vida

El profesor Rico llega al restaurante con su largo gabán y la gorrilla de cachemira. Mientras se desabrocha deja caer sobre la mesa un libro y me espeta: "¡Léelo de contino!" Cuando el profesor Rico me ordena que lea un libro, yo así lo hago. De igual modo, si codicio una recomendación para entrar en el cuerpo de Correos sé perfectamente a quién dirigirme. Hay que ser muy egoísta para no aprovecharse de los amigos. De otra parte, este libro es el primero que publica una nueva editorial, "Libros del Silencio" (está bien este nombre) y tengo por costumbre presentar en sociedad a los últimos suicidas.

    Se llama la novelita "Función en el colegio" y fue escrita hace muchos años por un italiano, Orio Vergani, que lleva medio siglo en el otro mundo. Si alguien como el profesor Rico resucita una novela con tanto aplomo y además la prologa, seguro que merece la pena torcer nuestra inercia por unas horas. Y así me ha parecido. Antes empleé el diminutivo "novelita" porque este relato es tan delicado, tan femenino, tan sutil, que parece escrito por una señorita alicantina en el año de 1940. Pero no hay en ella nada blando, popular o cursi. El relato presenta ese momento tremendo y único en que los hombres (las mujeres están armadas con otra voluntad) nos acogemos a un sexo, usualmente de modo atolondrado, al que seremos fieles el resto de nuestra vida. Es un instante lóbrego y tenebroso, aunque suele pintarse con mucho cielo rosa, pétalo de margarita y nube limonera, disimulado bajo el palio traicionero del amor.

    El protagonista, un muchacho de catorce años, tomará partido por un sexo tras ver a su amada vestida de general romano y ponerse él, a su vez, las ropas de la chica. Descubrirá, como es de ley, que el sexo es la puerta del mundo empírico, pero que tras esa puerta yace siempre, ineludiblemente, un primer cadáver. En esto consiste la iniciación: ¿qué vas a hacer con este cadáver cuando seas mayor? Y la respuesta es tan torpe como irremediable: tenerlo presente hasta el día de mi muerte. Aunque siempre hay quien no quiere crecer.

[Publicado el 15/2/2010 a las 09:00]

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Comentarios (35)

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    Comentado por: wulala el 24/10/2011 a las 08:40

  • hoola. Leí su artículo sobre los "los grandes hombres de antaño" y me dió mucha emoción y nostalgia y tristeza .
    Desde bogotá ,abrazos y agradecimientos por eso tan lindo que escribio de ese "lobito " que aquí ,muchos amamos y extrañamos!

    Comentado por: olga cuellar el 27/2/2010 a las 23:03

  • ¿Quién está aprendiendo a morir para aconsejar a alguien a que lo haga? Qué gente tan divertida aparece de vez en cuando por este blog. Entre suidas vírgenes y monjes diestros en el arte de aconsejar a aprender a morir estamos listos.

    Comentado por: sera el 17/2/2010 a las 19:28

  • Tú y yo moriremos desnudos, jugando. ¿O era al revés?

    Comentado por: al revés era el 17/2/2010 a las 16:51

  • Intelectual, aprende a morir!

    Comentado por: ¿o era al revés? el 17/2/2010 a las 11:07

  • Tú y yo, desnudos, jugábamos…





    Aunque el tiempo nos haya distanciado, recuerdo, mi amor, mi bien querido. Bajo aquel emparrado. Por septiembre. Las uvas, ya maduras, caían en guirnalda. Una manta, y algunos almohadones, era tu casa de la playa, éramos muy jóvenes, y el sol del otoño nos guiñaba. Desnudos, recuerdo, relajados. Todo, lentamente, viajaba hacia la noche. Hacia la noche estrellada, hacia el vacío. Pero aún, la luz se deslizaba. Se convertía en sueño. Tú besabas mi hombro. Yo miraba hacia el mar, y tú te preguntabas ¿qué sueña? Miraste mis ojos y yo miré los tuyos. No había nada más que líneas, formas, crepúsculos. Acerqué la mano a tu pene. Su exquisita línea hablaba de mí. Era por mí, por lo que se realizaba aquel prodigio, de formas, de volúmenes. Era yo, quien lo determinaba. Me sentí mujer, y te sentí hombre a ti, aunque sólo éramos dos jóvenes adultos que todavía jugaban. Éramos niños, y éramos, un día, entre vides y enredaderas, éramos verdaderos…, éramos verdaderos.

    Comentado por: mdame Buterfly el 16/2/2010 a las 20:06

  • Pero, machistoso, ¡si ya no hay feministas! Como no lapiden los futbolistas... solo tetas y lunas, tetas y lunas; de sopa, nada, monada.

    Comentado por: LaVingen el 16/2/2010 a las 19:26

  • Debe crecer, me dijo la señora,
    al verla en mí con poca hermosura.
    De la cabeza clara de tonsura
    brotó rojo el capullo que el sol dora.

    Qué tal, ¿le gusta su tamaño ahora?,
    pregunté a mi pareja madura.
    ¿No ha de gustarme tan larga y dura,
    que el deseo por dentro me devora?

    Cuando me subió el gozo como un sueño,
    no sé cuánto ni cómo hubo sido,
    al poco quedó todo en pura calma.

    Ignorancia es saber que, aunque pequeño,
    el capullo debe de ser sentido
    cuando crecido cabe en cualquier alma.


    A ver si con este soneto alguien se aclara sobre el "crecer". Al menos así, libremente, lo he entendido yo.

    Comentado por: miguel el 16/2/2010 a las 19:12

  • LUIS CERNUDA
    (De "donde habite el olvido")

    Yo fui

    Columna ardiente, luna de primavera,
    mar dorado, ojos grandes.

    Busqué lo que pensaba;
    pensé, como el amanecer en sueño lánguido,
    lo que pinta el deseo en días adolescentes.

    Canté, subí,
    fui luz un día
    arrastrado en la llama.

    Como un golpe de viento
    que deshace la sombra,
    caí en lo negro,
    en el mundo insaciable.

    He sido.

    Comentado por: DPA el 16/2/2010 a las 18:55

  • Joer, Félix, cómo has puesto al personal!!! Anyway, lo de crecer tampoco creo entenderlo correctamente, pero me ha recordado a Ortega en sus meditaciones del Quijote: "Treinta años cuando más tardamos en reconocer los límites dentro de los cuales van a moverse nuestras posibilidades. Tomamos posesión de lo real, que es como haber medido los metros de una cadena prendida en nuestros pies. Entonces decimos: ¿Esto es la vida? ¿Nada más que esto? ¿Un ciclo concluso que se repite, siempre idéntico?. He aquí una hora peligrosa para todo hombre."

    ¿Azar? No sé...También decía que "Tres veces, por lo menos, he dado por concluida mi juvenud y me he colocado íntima y externamente en la actitud de un hombre que va a vivir en los modos de la madurez. Pero, con enorme sorpresa mía, me encontré otras tantas con que había padecido un error óptico. Me fue forzoso reconocer que, por debajo de mi juicio que decretaba el término de la juventud, seguía fluyendo con todos sus esenciales atributos - (jajaja qué gracioso es)- La primera fue a los treinta y dos años. La segunda a los cuarenta. La tercera a los cuarenta y cinco."

    El año más peligroso de mi vida??

    Comentado por: jacinta el 16/2/2010 a las 16:24

  • ¡No se perocupe, hombre, las lapidaciones son de chiste!

    Comentado por: Me la pido el 16/2/2010 a las 16:12

  • Ahora que lo pienso mejor, qué miedo voy a tener, si ya no soy diputado?

    Comentado por: lenny el 16/2/2010 a las 15:07

  • Señor diputado, ¿tendrá miedo a coger un avión?” Así comienza uno de los emails que están remitiendo los controladores aéreos a los parlamentarios de la Cámara Baja, instándoles a no votar el Real Decreto gestado por el ministro de Fomento, José Blanco, que consideran atentatorio contra sus derechos.
    Los controladores aéreos han reaccionado a lo que consideran hostilidades por parte del ministro de Fomento, José Blanco. Además de hacer circular documentos por internet, en los que se muestran quejosos del trato recibido por la prensa, los controladores han iniciado una campaña masiva de envíos de correos electrónicos a los diputados. Estas campañas son normales cuando un asunto concita un elevado interés público, y en ocasiones han obturado las bandejas de entrada de los parlamentarios.

    Aun cuando muchos diputados no miran personalmente sus correos, sino que estos son consultados por sus asistentes, la mayor parte de estos envíos son directamente eliminados. Y un parlamentario se preguntaba dónde estaban los controladores cuando se retrasaban los vuelos de vuelta o de salida de su circunscripción.
    Estoy en Madrid, miedo me da volverme a Málaga en avión, me vuelvo en Ave.

    Comentado por: lenny el 16/2/2010 a las 15:04

  • Desde ahora, testosterónicos del mundo, uníos por el humor. Así podréis pasear tranquilos por la calle sin que os lapiden las feministas. ¿Para eso escribió Freud un ensayo sobre los chistes?

    Comentado por: machistoso el 16/2/2010 a las 14:48

  • Es forzoso reconocer que el testosterocentrismo, cuando se despliega con el suficiente humor, incluso puede tener un pase.

    Comentado por: provoqueen el 16/2/2010 a las 13:16

  • Conocí al profesor Francisco Rico en el invierno del 2009, en lo sótanos de un hotel cercano a la Real Academia de la Lengua, en el cual todos los jueves por la noche, después de las sesiones, solían acudir algunos académicos para celebrar orgías tumultuosas que a veces se prolongaban hasta el mediodía; y si no se prolongaban más se debía a que los académicos tenían que comer con la familia y atender a otros compromisos, pues humanos son, también, y sometidos a las obligaciones más consuetudi, consetú, consutué, consatí, consuetú … más comunes. En ese momento, el profesor Rico estaba, en fin, perforando a una italiana que rozaba la mayoría de edad, se adornaba con un inesperado sombrero de plumas de faisán y respondía a sus acometidas con aullidos en un latín tan pobre y poco pulido que al profesor se le estaba yendo el santo al cielo y movía la cabeza con resignación doliéndose a veces de lo difícil que se estaba poniendo encontrar a una trabajadora del amor mínimamente instruida en la lengua del Antiguo Imperio Romano, ese exterminador de árboles. A la legua se veía que el Profesor ya estaba en otras cosas y quería terminar cuanto antes con toda aquella deflagración, pero acaso para no disgustar ni a su compañera ni a lo que quedaba del faisán no se atrevía a hacerlo pues, si bien la señorita no era precisamente una experta en la semántica del Imperio, lo subsanaba con un deslumbrante instinto para las artes del amor: acaso le faltaba prosodia pero compensaba esta falta con inauditas contorsiones y una entrega sin paliativos al usufructuario genital, uno de los más difíciles e complacer por cierto, debido a sus muchos escrúpulos y formalidades.

    Después he llegado a saber por un confidente cuyo nombre por ahora me voy a abstener de revelar aquí que el Profesor Rico tenía por costumbre no desprenderse del traje durante las colisiones amorosas, y que esta circunstancia no se debía tanto al pudor como a las impaciencias y calenturas que lo embargaban por completo hasta el punto de que en determinados ambientes se le conocía con el nombre de El Acelerador. Había muy pocas cosas en este mundo que nuestro Acelerador agradeciese más que el hecho de toparse con una experta Aceleratrix, cuando Acelerador y Aceleratrix coincidían no necesitaba más allá de tres minutos para consumar, guardar la bestia en su madriguera y huir de aquella penumbra para ensimismarse cuanto antes en sus filologías feraces. Nada por tanto le irritaba más que esa deliberada lentitud del amor, no comprendía los preliminares, la demora de los manoseos ni la parsimonia, no le gustaba moverse como un astronauta, ni emplear palabras plácidas, él se veía más bien como un cohete de euforia, como un dechado de elocuencia, como un virtuoso de la propulsión.

    Así fue. Yo esperaba en el restaurante del hotel a mi novia de entonces que trabajaba como improbable modelo para Amaya Arzuaga, creo que se escribe así, bajé al baño, me equivoqué de puerta, y de pronto, como una Alicia subterránea, me vi sumergido en aquel espectáculo de distinguidos académicos de la lengua de cuerpos huesudos, calzones antediluvianos a la risible altura de los tobillos y lenguas desbocadas. Allí estaban,en la feroz penumbra, H.A., B.J., M.Z., D.L., M.R., V. M., A.C., pero también S.F., R.H., J.A., M.U., y el más inesperado, R, T., resoplando como un ballena, con un tanga amarillo fosforescente de Piolín en la cabeza, en una posición que nunca pensé que se dignase a adoptar, debajo de una ninfa de rasgos asiáticos, a cinco centímetros de su vulva rosa fucsia, cantando lalalás muy fáciles de bailar.

    Estaban envalentonados, y como estaban envalentonados, no advirtieron mi presencia en el umbral, esperé a que el profesor Rico acabase, y sin poder contenerme me desumbralicé, me fui hacia él, y mientras solemnemente recogía la tranca de insignificante longitud pero del considerable grosor de un soneto, le dije lo mucho que admiraba su edición del Quijote. ¿ Y Petrarca?, preguntó. A Petrarca no tengo más remedio que abominarlo, dije, aunque me gusta mucho el episodio de la subida al Monte Ventoso y que ese día se considere el del nacimiento del alpinismo, deporte del que soy lector aficionado, del mismo modo que soy aficionado a los pensadores alpinos, al monte Cervino y a George Mallory al cual en casa tenemos en un altar. De hito en hito me miró, y con las peores intenciones, creí que me iba a morder, que iba a contraer la sarna y que iba a morir sin tiempo para despedirme de los míos. Qué míos, ni qué hostias. Estoy solo pero todos dicen que yo soy el que tiene un millón de amigos. Acabe usted con la donna angelicata, dijo, hoy todo ha salido torcido. Y así se desvaneció y nunca más lo he vuelto a ver. Y así me fui yo también evitando mirar a los ojos de los académicos y de las “ mujeres que tenéis la inteligencia del amor”. Estaba a punto de salir, cuando debajo de las escaleras de la puerta descubrí a mi novia arrodillada frente a un vulgar escritor de provincias. Vacaciones, felaciones, perros de felicidad. Cuando apareció en el restaurante, una hora y diecinueve minutos después, me dijo que nuestra relación había terminado. Qué alta me pareció entonces, y qué solemne y resuelta. ¿ No dices nada?, preguntó. Ojalá pudiera decir lo que decía la copla: Me casé con un enano pa jartarme de reír.

    Comentado por: antón el 16/2/2010 a las 12:59

  • Conocí al profesor Francisco Rico en el invierno del 2009, en lo sótanos de un hotel cercano a la Real Academia de la Lengua, en el cual todos los jueves por la noche, después de las sesiones, solían acudir algunos académicos para celebrar orgías tumultuosas que a veces se prolongaban hasta el mediodía; y si no se prolongaban más se debía a que los académicos tenían que comer con la familia y atender a otros compromisos, pues humanos son, también, y sometidos a las obligaciones más consuetudi, consetú, consutué, consatí, consuetú … más comunes. En ese momento, el profesor Rico estaba, en fin, perforando a una italiana que rozaba la mayoría de edad, se adornaba con un inesperado sombrero de plumas de faisán y respondía a sus acometidas con aullidos en un latín tan pobre y poco pulido que al profesor se le estaba yendo el santo al cielo y movía la cabeza con resignación doliéndose a veces de lo difícil que se estaba poniendo encontrar a una trabajadora del amor mínimamente instruida en la lengua del Antiguo Imperio Romano, ese exterminador de árboles. A la legua se veía que el Profesor ya estaba en otras cosas y quería terminar cuanto antes con toda aquella deflagración, pero acaso para no disgustar ni a su compañera ni a lo que quedaba del faisán no se atrevía a hacerlo pues, si bien la señorita no era precisamente una experta en la semántica del Imperio, lo subsanaba con un deslumbrante instinto para las artes del amor: acaso le faltaba prosodia pero compensaba esta falta con inauditas contorsiones y una entrega sin paliativos al usufructuario genital, uno de los más difíciles e complacer por cierto, debido a sus muchos escrúpulos y formalidades.

    Después he llegado a saber por un confidente cuyo nombre por ahora me voy a abstener de revelar aquí que el Profesor Rico tenía por costumbre no desprenderse del traje durante las colisiones amorosas, y que esta circunstancia no se debía tanto al pudor como a las impaciencias y calenturas que lo embargaban por completo hasta el punto de que en determinados ambientes se le conocía con el nombre de El Acelerador. Había muy pocas cosas en este mundo que nuestro Acelerador agradeciese más que el hecho de toparse con una experta Aceleratrix, cuando Acelerador y Aceleratrix coincidían no necesitaba más allá de tres minutos para consumar, guardar la bestia en su madriguera y huir de aquella penumbra para ensimismarse cuanto antes en sus filologías feraces. Nada por tanto le irritaba más que esa deliberada lentitud del amor, no comprendía los preliminares, la demora de los manoseos ni la parsimonia, no le gustaba moverse como un astronauta, ni emplear palabras plácidas, él se veía más bien como un cohete de euforia, como un dechado de elocuencia, como un virtuoso de la propulsión.

    Así fue. Yo esperaba en el restaurante del hotel a mi novia de entonces que trabajaba como improbable modelo para Amaya Arzuaga, creo que se escribe así, bajé al baño, me equivoqué de puerta, y de pronto, como una Alicia subterránea, me vi sumergido en aquel espectáculo de distinguidos académicos de la lengua de cuerpos huesudos, calzones antediluvianos a la risible altura de los tobillos y lenguas desbocadas. Allí estaban,en la feroz penumbra, H.A., B.J., M.Z., D.L., M.R., V. M., A.C., pero también S.F., R.H., J.A., M.U., y el más inesperado, R, T., resoplando como un ballena, con un tanga amarillo fosforescente de Piolín en la cabeza, en una posición que nunca pensé que se dignase a adoptar, debajo de una ninfa de rasgos asiáticos, a cinco centímetros de su vulva rosa fucsia, cantando lalalás muy fáciles de bailar.

    Estaban envalentonados, y como estaban envalentonados, no advirtieron mi presencia en el umbral, esperé a que el profesor Rico acabase, y sin poder contenerme me desumbralicé, me fui hacia él, y mientras solemnemente recogía la tranca de insignificante longitud pero del considerable grosor de un soneto, le dije lo mucho que admiraba su edición del Quijote. ¿ Y Petrarca?, preguntó. A Petrarca no tengo más remedio que abominarlo, dije, aunque me gusta mucho el episodio de la subida al Monte Ventoso y que ese día se considere el del nacimiento del alpinismo, deporte del que soy lector aficionado, del mismo modo que soy aficionado a los pensadores alpinos, al monte Cervino y a George Mallory al cual en casa tenemos en un altar. De hito en hito me miró, y con las peores intenciones, creí que me iba a morder, que iba a contraer la sarna y que iba a morir sin tiempo para despedirme de los míos. Qué míos, ni qué hostias. Estoy solo pero todos dicen que yo soy el que tiene un millón de amigos. Acabe usted con la donna angelicata, dijo, hoy todo ha salido torcido. Y así se desvaneció y nunca más lo he vuelto a ver. Y así me fui yo también evitando mirar a los ojos de los académicos y de las “ mujeres que tenéis la inteligencia del amor”. Estaba a punto de salir, cuando debajo de las escaleras de la puerta descubrí a mi novia arrodillada frente a un vulgar escritor de provincias. Vacaciones, felaciones, perros de felicidad. Cuando apareció en el restaurante, una hora y diecinueve minutos después, me dijo que nuestra relación había terminado. Qué alta me pareció entonces, y qué solemne y resuelta. ¿ No dices nada?, preguntó. Ojalá pudiera decir lo que decía la copla: Me casé con un enano pa jartarme de reír.

    Comentado por: antón el 16/2/2010 a las 12:58

  • Puede que el Mediterráneo esté descubierto; pero no todo en la naturaleza del hombre en particular, y en la naturaleza en general, está descubierto. ¿O sí? Fíjese hasta qué punto todo no está descubierto: hay alguien que me pregunta si creo yo que la mujer es un ser extraterrestre.

    Presumir de autoficiencia en el saber tiene mucho que ver con la soberbia, algo incompatible con el principio de incertidumbre que nos lleva a realizar constantes preguntas sobre nosotros mismos y sobre nuestro entorno, única forma ésta de ir adquiriendo saberes, conocimiento. Algo habremos desarrollado nuestro conocimiento desde que en el Terciario comenzó a formarse el Mare Nostrum, como así llamaban los romanos al mar que lame a la Península Ibérica desde Cataluña a Gibraltar.

    Comentado por: miguel el 16/2/2010 a las 12:04

  • El mediterráneo ya está descubierto, señores.

    Comentado por: nana el 16/2/2010 a las 10:59

  • Cuando el poder político permite que las mujeres desempeñen algún papel parecido al de los hombres es porque aquél no se siente amenazado, y, además, sabe que cuando una mujer desempeña determinados poderes imita impecablemente a un hombre.

    Oiga, Miguel, ¿Qué se cree usted que es una mujer? ¿Un ente extraterrestre?

    Comentado por: DPA el 16/2/2010 a las 10:09

  • Jaime bayly, quien tiene a gala ser bisexual, quiere presentarse como candidato a la presidencia del Perú, añadiendo a esto su voluntad de ser presidente y primera dama a la vez. No creo que el poder político, económico e ideológico, permitan al escritor tal desafío. Los Derechos Humanos en el Perú son todavía un eco lejano.

    Comentado por: sera el 16/2/2010 a las 09:11

  • Cuando leo a Félix creo saber lo que leo. Todo está lleno de estética, de literatura, y dentro de la literatura se pueden introducir todo tipo de valores, de juicios de valor, de crítica política, etc. Si vamos a hacer juicios de valor sobre qué cosa es el sexo o el erotismo en los seres humanos, pues muy bien. Podemos decir, por ejemplo, que toda tendencia en nuestras preferencias sexuales es natural, puesto que todo lo que surge de la naturaleza es natural, en contra de lo que opinan las iglesias o las ideologías. Ahora bien, si llevamos el sexo al terreno meramente biológico, el asundo varía. Estamos hablando de juicios de conocimiento, como la influencia cromosómica y hormonal que conforma nuestro sexo, nuestro cerebro, desde la gestación embrionaria. Esto es así. De otra forma la especie se hubiera extinguido. Sé que hablar sobre biología referida al sexo es tabú para "el pensamiento feminista". El hecho de que la testosterona influye en la mayor agresividad masculina y, por tanto, en su capacidad para ocupar casi todo el espacio del poder político y económico, no entra en la visión meramente ambientalista que tienen los y las feministas. Cuando el poder político permite que las mujeres desempeñen algún papel parecido al de los hombres es porque aquél no se siente amenazado, y, además, sabe que cuando una mujer desempeña determinados poderes imita impecablemente a un hombre. Esto pasa sólo en lo que llamamos como democracia, un sistema de organización social perfectible. En una tiranía, en una teocracia, etc., esto es impensable. En esos sistemas de opresión de los individuos los factores biológicos están menos reprimidos, podríamos decir. Si algunos estamos a favor de los Derechos Humanos, no es para ocultar los factores biológicos que influyen en todo nuestros comportamientos, sino porque apostamos por niveles de civilización más evolucionados, donde los individuos puedan desarrollar sus potencialidades, según sus características, sin tratar de imponerles ningún credo, incluido el feminista, el homosexual o el heterosexual. Es simplemente un actitud ética basada en el conocimiento de nuestra naturaleza y de la naturaleza en general.

    Lenny: Zapatero es un ejemplo de lo que algunos han dado en llamar como clérigo laico, algo que abunda mucho por estos lares ibéricos.

    Comentado por: miguel el 16/2/2010 a las 07:50

  • Mira, Miguel, lo que escriben por ahí:
    Nadie hizo tanto daño
    a España en tan poco tiempo
    como el que el hijo de viento
    causó desde el primer año
    Ha sido rey del engaño

    con el disfraz del talante
    y al fin resultó elefante
    entrando en cacharrería
    dejando la economía
    con los dos pies por delante

    Y ahora mete al mismo Rey
    en medio de este fregado
    pidiendo un pacto amañado
    con Don Mariano Rajoy Brey
    para que la sectaria grey

    pueda salir de rositas
    despues del daño causado
    habiendo a España arruinado
    con las cosas del risitas
    con sus sueños cainitas

    y sus magnas subvenciones
    dilapidando millones
    con moros y bananeros
    y con los titiriteros
    pesebreros y trincones

    Y ahora que en toda Europa
    ya le han visto el plumero
    y empiezan a darle estopa
    cada vez que abre la boca
    nuestro inútil embustero

    recurren a la corona
    al Rey y a su bisabuela
    que si cae en la encerrona
    de ayudar a un Zeta en coma
    pone en riesgo la Zarzuela

    Guerrero del antifaz

    Comentado por: lenny el 15/2/2010 a las 23:48

  • ¡Este Félix se nos está volviendo un Frank Mackey!
    ¿Que quién es Frank Mackey?

    http://www.youtube.com/watch?v=M-q__knBahs

    Comentado por: malpensao el 15/2/2010 a las 23:29

  • Nada, para las chicas y chicos de antaño todo era más fácil: leían al padre Codina. La Internet lo ha estropeado todo.
    Qué casualidad! El Reverendo anda por mi blog. Perdonen, no es publicidad sino para su bien estar.

    http://chiquitin52.blogspot.com/

    Comentado por: me el 15/2/2010 a las 20:39

  • Veo que de Azúa sabe lo que es crecer (vale decir progresar, me imagino). Me imagino que el formato literario no da para muchas sutilezas. Sin embargo, ¿crecer hacia dónde?

    Comentado por: zutondoan el 15/2/2010 a las 20:31

  • ¿Justicia a cualquier precio?

    14.02.2010 -
    J. M. RUIZ SOROA

    La querella contra el juez Garzón por un delito de prevaricación, supuestamente cometido al incoar e instruir un sumario sobre las fosas del franquismo, es materia altamente inflamable. Es un asunto que recrea entre nosotros la 'escisión machadiana' y hace tomar partido a muchos de manera más intuitiva que reflexiva: 'Le persiguen por haber tratado de investigar los crímenes de la Guerra Civil y de Franco', 'se acusa a un juez que sólo ha intentado destapar los horrores enterrados bajo un manto de olvido injusto', 'es una venganza de los herederos ideológicos del franquismo'.
    Renuncio de antemano a este tipo de acercamiento a la cuestión. Lo que hizo Garzón consta en sus sucesivas decisiones y a ellas hemos de remitirnos. Y desde luego hay algo que ningún jurista puede discutir: la actuación procesal de Garzón fue por lo menos estrafalaria. Con las razones que adujo podía perfectamente haber instruido también un sumario contra los Reyes Católicos por el genocidio americano, o contra Leopoldo II de Bélgica por el de Congo. El auto dictado por el magistrado Varela es bastante convincente al subrayar las violaciones de reglas jurídicas básicas, procesales y sustantivas, en que incurrió Garzón, probablemente a sabiendas de su falta de soporte legal. Se las resumo a continuación.
    1) Garzón decidió instruir un sumario porque las víctimas le solicitaban el amparo de su legítimo interés de obtener ayuda pública para localizar y desenterrar a sus deudos, y no porque existiera un delito y un culpable a perseguir; de esta manera invirtió el sentido del proceso penal que es el de perseguir y castigar delitos, no el de ayudar a personas en desamparo. 2) Fue inventando sobre la marcha los delitos que convenían para justificar su competencia y poder así organizar la apertura de las fosas: delito contra la forma de gobierno, rebelión, desaparición de personas, crimen contra la Humanidad, tráfico de menores, genocidio, aunque todos ellos eran muy difícilmente sostenibles. 3) Instruyó un sumario contra personas notoriamente fallecidas, arguyendo que primero se abría la instrucción y luego se comprobaba el fallecimiento, cuando el orden es justo al revés y además tal fallecimiento era un hecho notorio no precisado de prueba alguna. 4) Instruyó un sumario por hechos que, bajo cualquier calificación tipológica, estaban evidentemente prescritos hacía tiempo. 5) Desconoció flagrantemente el efecto de la Ley de Amnistía de 1978 aprobada por unanimidad de las Cortes constituyentes, calificándola de poco menos que 'autoamnistía' y 'ley basura'.
    La defensa de Garzón tratará de defender que sus decisiones en ningún caso constituyen un caso de prevaricación, sino tomas de posición más o menos arriesgadas sobre puntos jurídicos difíciles, que pueden ser discutidas pero no criminalizadas. Espero y deseo que tenga éxito, pues, a mi humilde entender, si bien están claros la extralimitación y el esperpento, no lo está tanto la prevaricación. Pero esperaría que no convierta su caso (como tantos otros hacen) en un circo mediático y político de buenos y malos, de héroes republicanos humanitaristas contra malvados reaccionarios añorantes del franquismo.
    En cualquier caso, lo que interesa subrayar desde la perspectiva democrática no es tanto la peripecia concreta de este juez y de su sumario guerracivilista; eso no pasa de anécdota. Lo que importa trasladar a la opinión es otra cosa, es la necesaria separación que debe establecerse en democracia entre medios y fines, entre lo que se considera justo y lo que las reglas del Estado de Derecho permiten. Porque estoy convencido de que habrá en mi derredor muchos ciudadanos que con toda buena fe se encojan de hombros ante las supuestas infracciones procesales cometidas por Garzón y digan: ¿Y qué más da? Lo importante era la justicia del fin que buscaba, el de ayudar a los represaliados y sacar a la luz crímenes horrendos. Lo demás son minucias de leguleyos. Como en el 'caso GAL': ¿Qué más da que Garzón cometiera las groseras infracciones a los derechos humanos de los imputados que ha sentenciado el Tribunal Europeo de Derechos Humanos recientemente? Lo importante es que gracias a su actuación salió a la luz el 'caso GAL' y fueron castigados los culpables. Como en otros casos: ¿Pues no es gracias a él como se persigue y castiga al entorno de ETA, aunque sus sumarios estén llenos de incorrecciones y abusos? Esta opinión social difusa, que no distingue entre la justicia de una causa y la validez de los medios que pueden emplearse para lograrla, es la que debe preocuparnos.
    Un juez de instrucción posee uno de los mayores poderes que existe en nuestro Estado democrático: puede hacer cosas que ninguna otra autoridad puede. Por eso está encorsetado por unas reglas, fundadas sobre una idea básica: el juez no tiene ese poder para hacer su justicia, para dar rienda suelta a su particular concepción de lo bueno y lo verdadero, para resolver con su heroísmo las carencias del Estado. Está ahí para aplicar el Derecho. Con toda su carga de indeterminación y dúctil interpretación, pero al final sólo para aplicar el Derecho. El juez no es un poder preconstituyente, que pueda enmendar la plana al legislador ordinario y descubrir él solo lo que es justo para la sociedad que le rodea, sino un poder constituido sometido a las reglas establecidas por los representantes de los ciudadanos. No puede desconocerlas sin faltar a su responsabilidad.
    No se trata de discutir acerca de la Justicia ni de la Verdad, no caigan en ese error. Se trata de que no todos los caminos para llegar a la Verdad o a la Justicia son válidos y admisibles. Que todo poder democrático, y el del juez más aún, está sometido a reglas y límites, que no hacen sino garantizar nuestros derechos como personas en una sociedad libre y, al final, la existencia misma de esa sociedad. Si admitimos que las reglas pueden forzarse o despreciarse cuando lo exige la excelsa magnitud de la causa perseguida (restablecer la verdad en la historia, castigar a unos terroristas, perseguir a unos mercenarios asesinos, etcétera), estaremos admitiendo que mañana las fuercen contra nosotros mismos. Siempre habrá causas nobilísimas para la mente ávida de los justicieros y los profetas, que les impelen a forzar un poco las reglas. Pero, al final, lo que mantiene nuestra sociedad democrática son esas reglas, no los profetas, ni los justicieros, ni sus causas.

    Comentado por: cp el 15/2/2010 a las 20:29

  • Pero LaVingen ¿no era el primer principio del feminismo eso de que 'la biología no es destino'?
    Teta y sopa no caben en la boca.

    Comentado por: me quedo con la teta el 15/2/2010 a las 19:56

  • Con lo del "cadáver" creo que Azúa se refiere a que en cualquier rito de iniciación muere la persona que eramos y nace una nueva. Y claro, queda el cadáver.

    Para quien le interese aquí se encuentra el prólogo de Francisco Rico y las primeras páginas del libro:

    http://librosdelsilencio.com/ficheros/Funcion_en_el_colegio1.pdf

    Comentado por: pc el 15/2/2010 a las 19:00

  • No crea usté, señor Azúa, que algún médico de esos del sexo se las ha visto pa colocarle colitas a las chicas indecisas... Pero la naturaleza pinta en femenino, eso sí, y si no, pregunte usté a una persona científica de la Biología y verá.

    Comentado por: LaVingen el 15/2/2010 a las 18:55

  • frío...y ahora que estoy de viaje de semi-placer en Albión, se agradece.
    Todo el mundo sabe que si hay algo más pésimo que la cocina de los ingleses es su comportamiento en el amor...aunque eso sería en el XIX, porque las mujeres inglesas del XXi, por mi experiencia, son de todas todas, como la caleña más pimpante, lo juro. O será ésta, cuestión del varón. 'The pleasure is fleeting, the cost is exorbitant, and the position is ridiculous'. Quizá sea eso.
    En fin, como el frío de la City impone recogimiento, entre dos libros, uno de Kenko, y otro, los ensayos anglo-andaluces, me he decidido por el del culto señorito; Londres, no merece tanto asueto...tranquilito entonces estaré, junto a la lumbre, y le haré otro homenaje en cualquier bistró de King's Road, a otro señorito, el último -según contaron-, ese 'fin-de-race', El Pantera, mientras espero a que se ponga el sol y baje el termómetro con el puntito pillao a base de, eso, La Ina y 'peanuts'...

    saludos

    Comentado por: vic el 15/2/2010 a las 18:01

  • Lo de la adopción de un sexo determinado no es una opción, sino algo que nos viene dado. Conozco hombres que, después de haber tenido varias novias, o de haberse casado y tener hijos, se han decidido, por fin, a aceptar algo que viene dado. Lo que pasa es que antes esto era una aberración. En cuanto a lo del cadaver, a lo mejor es que "función de colegio" es una novela policiaca.

    Comentado por: DPA el 15/2/2010 a las 13:26

  • Va a ser verdad que las mujeres tenemos otra voluntad como dice Félix... lo cierto es que me he quedado sin entender gran cosa. No tenía ni idea de que los varones tuviesen algún espinoso problema con eso de "elegir sexo". ¿Al final va a ser verdad que es una "opción", no algo que nos venga dado por la naturaleza...?
    (PD. Tampoco he entendido lo del cadáver, agradecería cualquier aclaración. Gracias).

    Comentado por: provoqueen el 15/2/2010 a las 13:04

  • "...,aunque suele pintarse con..."

    ¿No debería ser ese 'suele' un 'solía'?

    Comentado por: tiempos modernos el 15/2/2010 a las 11:29

  • Es el miedo al sexo el que nos hace personas vulnerables hasta la náusea. Y está sociedad está inundada de seres nauseabundos, ya sean homosexuales, heterosexuales, bisexuales o vírgenes. Y luego me viene un profesor con un artículo en ese diario hablando del cinismo de la sociedad actual, y qué barbaridad, y qué asco de gente que ya no cree en bellos ideales como la antiglobalización, el ecologismo clerical o las miles de organizaciones no gubernamentales financiadas por el Estado que andan atadas por ahí. Nos gusta tanto mirar la mierda de afuera como nos disgusta mirarnos por dentro. Es el miedo a la libertad, a ser felices. Hay mucha gente que no sólo arrastra el cadáver de su sexualidad toda su vida, sino que ellos son en sí los cadáveres andantes. Los puedes ver a diario representar hasta la náusea su papel de miedosos. Éste, y no otro, es el gran cinismo social. ¿Por qué si no se han inventado, por ejemplo, los lobbies de homosexuales y lesbianas acogidos por los gobiernos? ¿Qué clase de espanto nauseabundo es ése? Hemos convertido el sexo en un club privado pro gubernamental. Muy bien, a joderse. Esto me recuerda a una gran novela; "La conjura de los necios".

    Comentado por: miguel el 15/2/2010 a las 10:42

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Biografía

Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas , Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horas y Autobiografía sin vida (Mondadori, 2010). Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis.

 

Bibliografía

La nueva edición del Diccionario de las artes (Debate, 2011) se amplía en más de cien páginas y corrige todas las entradas anteriores.

 

 

 

 

 

Ensayo

Contre Guernica, Prefacio para Antonio Saura (2008). Archives Antonio Saura, Genève.

 La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.

Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.

Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.

La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.

Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.

Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.

Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.

Venecia (1990). Planeta, Barcelona.

El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.

La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.

Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.

 

Novelas y prosa literaria

Autobiografía sin vida (2010). Mondadori, Barcelona.

Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.

Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.

Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.

Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.

Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.

Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.

Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.

Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.

Última lección (1981). Legasa, Madrid.

Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.

Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.

 

Relatos

"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.

"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.

"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.

"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.

"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.

"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.

El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.

Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.

"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.

"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.

 

Poesía

Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.

Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.

Farra (1983). Hiperion, Madrid.

Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.

Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.

Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.

Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.

Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.

El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.

Cepo para nutria (1968). Madrid

Premios

1987 Premio Anagrama de Novela.

2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".

2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.

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