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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

domingo, 23 de febrero de 2020

 Blog de Félix de Azúa

Viejos revolucionarios

Cuenta Renan que durante su infancia conoció a un personaje enigmático y fascinante. Vivía en su mismo barrio y nadie sabía nada sobre él. La suya era una pobreza extrema, pero digna, seguramente gracias a una pequeña herencia familiar. Tenía fama de “decir cosas raras”, aunque Renan era demasiado niño para identificar la cualidad de aquella rareza. Murió en 1830, cincuentón de mala salud, en la más completa soledad. Cuando la policía registró su covacha sólo encontró unos harapos cuidadosamente remendados, un fatigadísimo volumen de Rousseau y, oculto en un rincón bajo ladrillos sueltos, un atadijo de flores marchitas con cinta tricolor. Muchos años más tarde, en 1860, leyó Renan una noticia de diario que le trajo a la memoria todo lo anterior. Acababa de morir un nonagenario muy respetado en el pueblo donde a la sazón residía el historiador, aunque nadie recordaba cuándo se había instalado allí y no se le conocían parientes ni allegados. Entre sus pobrísimas pertenencias, halló la policía un ramillete de flores secas atadas con cinta descolorida. El bouquet sostenía este mensaje escrito con tinta sepia: “Ramito que llevé en la fiesta del Ser Supremo, el 20 pradial del año II”. En ese momento se percató Renan de que su antiguo vecino, como el anciano recién fallecido, debió de haber sido un fiero revolucionario, obligado a llevar luego una vida oculta bajo nombre falso, para evitar responsabilidades sobre sabe Dios qué barbaridades cometidas en la flor de la edad. Aquella opinión de los vecinos: “decía cosas raras”, sería por los alegatos disimulados y las diatribas opacas, todo muy tenue para no despertar sospechas. Sin embargo, ninguno de los dos viejos justicieros pudo desprenderse de las flores comprometedoras. Orígenes del sentimentalismo burgués. He recordado esta historia de Renan tras leer una entrevista con Santiago Carrillo en la que dice que su amigo Ceacescu era todo un caballero y que nunca le hizo daño a nadie. Los ancianos de Renan podrían figurar en un cuento de Maupassant. No imagino en qué clase de novela haría un papel aceptable el viejo Carrillo.

[Publicado el 09/1/2006 a las 10:01]

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Comentarios (23)

  • Sí. Hay gente completamente inmune a la pesadumbre interior y al más leve de los arrepentimientos. Se trata de conciencias blindadas por una racionalidad que, ocurra lo que ocurra, jamás se cuestiona a sí misma, sino que, por el contrario, siempre encuentra `razones´ para disculpar los más viles crímenes, sean propios o de los suyos más cercanos.

    Comentado por: Onagro el 21/12/2006 a las 15:45

  • A (14):
    ¿El "Otro" es Inconmovible o no es Inconmovible?

    Comentado por: diáspora el 24/1/2006 a las 14:01

  • Ayer intente varias veces colgar esto:

    Ceacescu, sí. Pero no habría que quedarse corto. Yo metería en la lista a Berlusconi, Andreotti, Blair, Zapatero… La política tal y como ha sido puesta en práctica desde sus inicios y, al parecer, contra todos sus teóricos, es el arte de la falsicación, de hacer valer como bien común interéses minoritarios.

    No suelo leer estas cosas, pero leí hace un par de meses una coleccción de artículos titulada “Razones para el socialismo” (Paidós, Estado y Sociedad, 91), Roberto Gargarella y Félix Ovejero compiladores. Una ojeada superficial a la lista de valores y estrategias que sugieren los autores suscita dudas hasta angustiosas acerca de lo que querrá decir “socialista” referido a la política nacional.

    Por otra parte, no creo que el fracaso del socialismo real deba ser trivializado. Su desaparición ha sido también la de una posibilidad, supone una pérdida.

    En cuanto a Carrillo … No es precisamente conocido por su oposición a la Constitución, ¿No?. Querría que me explicase, con algún lógico, el artículo 38:

    “Se reconoce la libertad de empresa en el marco de la economía de mercado. Los poderes públicos garantizan y protegen su ejercicio y la defensa de la productividad, de acuerdo con las exigencias de la economía general y, en su caso, de la planificación.”

    ¿Se puede "ser comunista" (o simplemente "de izquierdas") sin hablar de esto?

    Comentado por: Fernando Santamaría Lozano el 10/1/2006 a las 12:01

  • Ceacescu, sí. Pero no habría que quedarse corto. Yo metería en la lista a Berlusconi, Andreotti, Blair, Zapatero… La política tal y como ha sido puesta en práctica desde sus inicios y, al parecer, contra todos sus teóricos, es el arte de la falsicación, de hacer valer como bien común interéses minoritarios.

    No suelo leer estas cosas, pero leí hace un par de meses una colección de artículos titulada “Razones para el socialismo” (Paidós, Estado y Sociedad, 91), Roberto Gargarella y Félix Ovejero compiladores. Una ojeada superficial a la lista de valores y estrategias sugeridas suscita dudas hasta angustiosas acerca de lo que querrá decir “socialista” referido a la política nacional.

    Por otra parte, no creo que el fracaso del socialismo real deba ser trivializado. Su desaparición ha sido también la de una posibilidad, ha producido una merma en el mundo.

    En cuanto a Carrillo … No es precisamente conocido por su oposición a la Constitución, ¿No?. Querría que me explicase, con algún lógico, el artículo 38:

    “Se reconoce la libertad de empresa en el marco de la economía de mercado. Los poderes públicos garantizan y protegen su ejercicio y la defensa de la productividad, de acuerdo con las exigencias de la economía general y, en su caso, de la planificación.”

    ¿Se puede “ser comunista” (o “de izquierdas”, o “de derechas”, o simplemente razonable) sin hablar de esto (cómo se compaginan en nuestra constitución la libertad de empresa y la economía planificada)? ¿O no tendrá sentido?

    Comentado por: Fernando Santamaría Lozano el 10/1/2006 a las 12:01

  • ¿Han oído ustedes hablar del maravilloso encuentro entre la lagartija azul y el sapo amarillo?

    Cuentan los más ancianos que la lagartija azul que se mueve de noche y el sapo amarillo que vive de día vivieron un amor más dulce que la ambrosía.
    Un amor que por las circunstancias que los dioses planearon era, en principio, imposible; pues el sapo dormía de noche y la lagartija soñaba de día.

    La lagartija encontraba su vida muy soporífera, pues sólo que comía y reptaba por las vastas y oscuras llanuras que los dioses habían creado para ella. El sapo también se aburría y dedicaba la mayor parte del soleado día a contemplar
    los mosquitos que se interponían en su mirada perdida.
    Y fueron pasando los años y el sapo dormía de noche y ninguna sapa aparecía entre el sol
    que iluminaba y su mirada perdida.

    Y la lagartija seguía durmiendo de día y no olisqueaba ningun lagartijo por las vastas y oscuras llanuras que los dioses habían creado para ella.

    Y el sapo lloraba de día y dormía de noche
    Y la lagartija lloraba de noche y dormía de día.

    (Continuará)

    Comentado por: Tipo de incognito el 10/1/2006 a las 02:01

  • Reconozco que no soy un estilista, pero, si este no sale, acumularía ya dos censuras en estos comentarios.

    Ceacescu, sí. Pero no habría que quedarse corto. Yo metería en la lista a Berlusconi, Andreotti, Blair, Zapatero… La política tal y como ha sido puesta en práctica desde sus inicios y, al parecer, contra todos sus teóricos, es el arte de la falsicación, de hacer valer como bien común interéses minoritarios.

    Aunque no suelo leer estas cosas, he leído hace un par de meses una recopilación de artículos titulada “Razones para el socialismo” (Paidós, Estado y Sociedad, 91), Roberto Gargarella y Félix Ovejero compiladores. Una ojeada superficial a la lista de valores y estrategias que los autores sugieren suscita dudas hasta angustiosas acerca de lo que querrá decir “socialista” referido a la política nacional.

    No creo que el fracaso del socialismo real deba ser trivializado. Su desaparición ha sido también la de una posibilidad, ha producido una merma en el mundo.

    En cuanto a Carrillo … No es precisamente conocido por su oposición a la Constitución, ¿No?. Querría que me explicase, con algún lógico, el artículo 38:

    “Se reconoce la libertad de empresa en el marco de la economía de mercado. Los poderes públicos garantizan y protegen su ejercicio y la defensa de la productividad, de acuerdo con las exigencias de la economía general y, en su caso, de la planificación.”

    Comentado por: Fernando Santamaría Lozano el 09/1/2006 a las 22:01

  • Querido (em)prendedor:
    He vuelto al trabajo, y, como comprenderá, no puedo mantener -en estas circunstancias- el ritmo que usted me impone (el Borgo, los moteles.., todo eso me queda muy lejos). Quizás en sueños.

    Comentado por: fedra el 09/1/2006 a las 19:01

  • [11]
    Sr. Albert, gracias. OT no me interesa ya.
    Y mucho menos haciendo de "escritor".
    Impactará más su Cavadlo creo,a pesar de la faja quiasmática que le colocaron al libro los editores. Un saludo.

    Comentado por: Sr. Verle el 09/1/2006 a las 18:01

  • Sr.verle no me publicaron el articulo no se porque ,le gusta tusquets ? . en cuanto a carillo ,la entrevista era impresionante .
    Recomendacion : ANIMALITOS DE DIOS .Lazaro covadlo .
    espero que este comentario se publique

    Comentado por: albert el 09/1/2006 a las 16:01

  • No imagino en qué clase de novela haría un papel aceptable el viejo Carrillo.
    .......................................
    No lo dude, en cualquiera de Baroja, o incluso hasta en alguna de Galdós, si apuramos.
    Ahora bien, lo de "aceptable" ¿qué sentido tiene? ¿Duda del posible autor o duda de que la persona llegue a tener "calidad" de personaje? Si es lo primero, aceptado. Si lo segundo, ¿me podría indicar bibliografía pertinente donde me ilustre sobre los requisitos cualitativos imprescindibles? Mi obra marchosa(libérrima versión, claro está, del work in progress)se lo agradecerá...

    Comentado por: Juan Poz el 09/1/2006 a las 15:01

  • De todas maneras, y para dar una vuelta de tuerca hacia el lado que no es, Santiago Carrillo estaría muy señalado en el cine: como Norman Bates desdoblado en Psicosis (variante "perruque" masculina)

    Comentado por: (em)prendedor de moteles el 09/1/2006 a las 15:01

  • Ceacescu, sí. Pero no habría que quedarse corto. Yo metería en la lista a Berlusconi, Andreotti, Blair, Zapatero… La política tal y como ha sido puesta en práctica desde sus inicios y, al parecer, contra todos sus teóricos, es el arte de la falsicación, de hacer valer como bien común interéses minoritarios.

    Aunque no suelo leer estas cosas, he leído hace un par de meses una recopilación de artículos titulada “Razones para el socialismo” (Paidós, Estado y Sociedad, 91), Roberto Gargarella y Félix Ovejero compiladores. Una ojeada superficial a la lista de valores y estrategias que los autores sugieren suscita dudas hasta angustiosas acerca de lo que querrá decir “socialista” referido a la política nacional.

    No creo que el fracaso del socialismo real deba ser trivializado. Su desaparición ha sido también la de una posibilidad, ha producido una merma en el mundo.

    Comentado por: Fernando Santamaría Lozano el 09/1/2006 a las 15:01

  • "No imagino en qué clase de novela haría un papel aceptable el viejo Carrillo"

    A lo mejor en una que hablase de más de cinco mil prisioneros muertos, mandados fusilar por él pocos días antes de que el ejército que estaba a punto de ganar cierta guerra pudiese liberarlos.

    Comentado por: patti smith el 09/1/2006 a las 13:01

  • Realmente fantástico este pequeño artículo. Un placer leerlo.

    Comentado por: g. el 09/1/2006 a las 13:01

  • Vuelven las extrañas muertes a Valaquia...

    Comentado por: (em)prendedor de vampiras el 09/1/2006 a las 13:01

  • Ceacescu, sí. Pero no habría que quedarse corto. Yo metería en la lista a Berlusconi, Andreotti, Blair, Zapatero… La política tal y como ha sido puesta en práctica desde sus inicios y, al parecer, contra todos sus teóricos, es el arte de la falsicación, de hacer valer como bien común interéses minoritarios.

    Aunque no suelo leer estas cosas, he leído hace un par de meses una recopilación de artículos titulada “Razones para el socialismo” (Paidós, Estado y Sociedad, 91), Roberto Gargarella y Félix Ovejero compiladores. Una ojeada superficial a la lista de valores y estrategias que los autores sugieren suscita dudas hasta angustiosas acerca de lo que querrá decir “socialista” referido a la política nacional.

    No creo que el fracaso del socialismo real deba ser trivializado. Su desaparición ha sido también la de una posibilidad, ha producido una merma en el mundo.

    En cuanto a Carrillo … No es precisamente conocido por su oposición a la Constitución, ¿No?. Me gustaría que me explicase, con algún lógico, el artículo 38:

    “Se reconoce la libertad de empresa en el marco de la economía de mercado. Los poderes públicos garantizan y protegen su ejercicio y la defensa de la productividad, de acuerdo con las exigencias de la economía general y, en su caso, de la planificación.”

    Comentado por: Fernando Santamaría Lozano el 09/1/2006 a las 12:01

  • Ceacescu, sí. Pero no habría que quedarse corto. Yo metería en la lista a Berlusconi, Andreotti, Blair, Zapatero… La política tal y como ha sido puesta en práctica desde sus inicios y, al parecer, contra todos sus teóricos, es el arte de la falsicación, de hacer valer como bien común interéses minoritarios.

    Aunque no suelo leer estas cosas, he leído hace un par de meses una recopilación de artículos titulada “Razones para el socialismo” (Paidós, Estado y Sociedad, 91), Roberto Gargarella y Félix Ovejero compiladores. Una ojeada superficial a la lista de valores y estrategias que los autores sugieren suscita dudas hasta angustiosas acerca de lo que querrá decir “socialista” referido a la política nacional.

    No creo que el fracaso del socialismo real deba ser trivializado. Su desaparición ha sido también la de una posibilidad, ha producido una merma en el mundo.

    En cuanto a Carrillo … No es precisamente conocido por su oposición a la Constitución, ¿No?. Me gustaría queme explicase, con algún lógico, el artículo 38:

    “Se reconoce la libertad de empresa en el marco de la economía de mercado. Los poderes públicos garantizan y protegen su ejercicio y la defensa de la productividad, de acuerdo con las exigencias de la economía general y, en su caso, de la planificación.”

    Comentado por: Fernando Santamaría Lozano el 09/1/2006 a las 12:01

  • Ahora salen el 2 y el 3. Bien, serenidad. Lo del Borgo era por el texto del 1, las vampiras del Borgo, (esfumado). Que conste que el textito tenía que ver con lo escrito por don Félix –viejos, paraísos, Carrillo, dictadores– (con sus derivaciones...)

    Comentado por: (em)prendedor de coches el 09/1/2006 a las 12:01

  • Ceacescu, sí. Pero no habría que quedarse corto. Yo metería en la lista a Berlusconi, Andreotti, Blair, Zapatero… La política tal y como ha sido puesta en práctica desde sus inicios y, al parecer, contra todos sus teóricos, es el arte de la falsicación, de hacer valer como bien común interéses minoritarios.

    Aunque no suelo leer estas cosas, he leído hace un par de meses una recopilación de artículos titulada “Razones para el socialismo” (Paidós, Estado y Sociedad, 91), Roberto Gargarella y Félix Ovejero compiladores. Una ojeada superficial a la lista de valores y estrategias que los autores sugieren suscita dudas hasta angustiosas acerca de lo que querrá decir “socialista” referido a la política nacional.

    No creo que el fracaso del socialismo real deba ser trivializado. Su desaparición ha sido también la de una posibilidad, ha producido una merma en el mundo.

    En cuanto a Carrillo … No es precisamente conocido por su oposición a la Constitución, ¿No?. Querría que me explicase, con algún lógico, el artículo 38:

    “Se reconoce la libertad de empresa en el marco de la economía de mercado. Los poderes públicos garantizan y protegen su ejercicio y la defensa de la productividad, de acuerdo con las exigencias de la economía general y, en su caso, de la planificación.”

    Comentado por: Fernando Santamaría Lozano el 09/1/2006 a las 12:01

  • Por otra parte
    ¡Vergüenza para los verdugos del matrimonio Ceausescu y sus mamporreros!

    Comentado por: (em)prendedor del borgo el 09/1/2006 a las 11:01

  • La víspera de la fiesta del Ser Supremo quitaron la guillotina y muchos creyeron que era para siempre.
    Al día siguiente inundó las Tullerías una mara interminable, venida desde una veintena de leguas a la redonda. Llevaban flores, espigas, ramas, pámpanos y frutos.
    Robespierre, con traje azul de solapas rojas, penacho y faja tricolores, sujetaba un ramo como un puesto de la Boqueria, venga espigas, flores y frutos. Entre tanta verdulería, no se le oyó bien, pero sí lo suficiente para saber que la Revolución continuaba.
    Luego dio fuego a una falla de monstruos antirrrevolucionarios: Ateísmo, Egoísmo, Nada… Cuando se apagó, surgió una estatua de la Sabiduría ahumada y renegrida.

    Comentado por: Eduardo Gil Bera el 09/1/2006 a las 11:01

  • (Sr. Webmaster, un poco de caridad cristiana. Hasta hoy no me han salido en la sábana correspondiente algunos posts que contestaban a uno mío del otro día).
    Sr. Templario, a toro pasado, por su información gracias.
    Sr. Albert, no le ví como dijo, en la otra sabanilla anterior. Ya leí a Tusquets y por eso se lo planteaba.

    Comentado por: Sr. Verle el 09/1/2006 a las 11:01

  • Todavía a estas alturas a Carrillo no le iría mal leer a Ciorán. Vampirismo poético desintoxicante. Veneno contra la voluptuosidad ideológica.
    Esas rebabas admirativas de algunos viejos por el paraíso perdido –vacaciones pagadas en el caso de Carrillo, ojo– (versus esos forúnculos de algunos jóvenes por la bondad universal).
    (PD. Carrillo debería saber que el único paraíso verdadero de Rumanía es el collado del Borgo y alrededores... con aquellas vampiras perdidas de ojos de fuego y amelocotonados pechos... tan, tan sedientas de amor [las de la Hammer, al menos].)
    (Otro día tendremos que hablar más, don Félix, de ese otro fabuloso viejo muerto a los 35. Mozart, claro.)

    Comentado por: (em)prendedor de coches el 09/1/2006 a las 11:01

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Biografía

Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas, Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horasAutobiografía sin vida (Mondadori, 2010) y Autobiografía de papel (Mondadori, 2013)Una edición ampliada y corregida de La invención de Caín ha sido publicada por la editorial Debate en 2015; Génesis (Literatura Random House, 2015). Nuevas lecturas compulsivas (Círculo de Tiza, 2017) y Volver la mirada, Ensayos sobre arte (Debate, 2019) son sus últimos libros.  Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis. 

En junio de 2015, fue elegido miembro de la Real Academia Española para ocupar el sillón "H".

 

Bibliografía

 




 

Ensayo

Volver la mirada (2019). Debate, España.

Nuevas lecturas compulsivas (2017). Círculo de Tiza, España. 

La invención de Caín (2015). Mondadori, Barcelona. 

Contra Jeremías (2013). Mondadori, Barcelona.

Contre Guernica, Prefacio para Antonio Saura (2008). Archives Antonio Saura, Genève.

 La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.

Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.

Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.

La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.

Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.

Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.

Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.

Venecia (1990). Planeta, Barcelona.

El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.

La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.

Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.

 

Novelas y prosa literaria

Génesis (2015). Literatura Random House, Madrid. 

Autobiografía de papel (2013). Mondadori, Barcelona. 

Autobiografía sin vida (2010). Mondadori, Barcelona.

Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.

Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.

Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.

Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.

Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.

Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.

Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.

Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.

Última lección (1981). Legasa, Madrid.

Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.

Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.

 

Relatos

"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.

"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.

"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.

"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.

"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.

"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.

El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.

Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.

"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.

"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.

 

Poesía

Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.

Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.

Farra (1983). Hiperion, Madrid.

Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.

Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.

Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.

Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.

Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.

El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.

Cepo para nutria (1968). Madrid

Premios

1987 Premio Anagrama de Novela.

2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".

2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.

2011 Premio González-Ruano de Periodismo

2014 Premio Internacional de Ensayo José Caballero Bonald

2015 Premio Francisco Cerecedo de la Asociación de Periodistas Europeos 

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