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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

lunes, 22 de julio de 2019

 Blog de Félix de Azúa

El mejor amigo del hombre (y de la chica)

Por razones sabias tuve que volver a abrir la novela de Thomas Mann titulada "Doctor Faustus". Es la tenebrosa a la par que gloriosa historia de un músico, Adrian Leverkühn, que vende su alma al diablo a condición de que le inspire la mayor obra musical de todos los tiempos. La novela, inmensa, es una alegoría apenas disimulada del cataclismo nazi (se publicó en 1947) y tiene por música de fondo el ocaso de los dioses, pero no el de Wagner, sino el de Schoenberg. Es una larga historia y me llevaría mucho ponerles al día si no la han leído.

El caso es que la última vez que había entrado en ella fue hacia 1980 y apenas la recordaba. El volumen está anotado con un entusiasmo juvenil, pero en muy buen estado. Como esta relectura formaba parte de un programa de trabajo, también me interesé por el libro en la red y cuál no sería mi sorpresa al tropezar con varias direcciones de libreros de lance en las que se ofrecía mi edición por la descomunal cantidad de 200 dólares. Y eso el más barato. Volví a coger mi ejemplar con mano temblorosa y constaté los datos: publicado por Plaza y Janés en 1951, traducción de J. Farrán y Mayoral, tapa dura, seiscientas y pico páginas. ¿Puede en verdad valer veinte mil cucas este libro? Es cierto que ahora lo veía distinto. Aprecié la suavidad del papel, la excelente impresión sin transparencias, el entelado de la encuadernación, el logo de Janés impreso en azul(un ave fénix), lo que en aquellos tiempos imponía un segundo pase por la linotipia. Real capricho de un editor principesco, pero así era don José Janés.

De pronto se me hizo la luz. ¡Claro que valía doscientos dólares! ¡O más! Estaba yo manoseando una pieza de valor inapreciable, un objeto que ya nunca más se fabricaría, algo así como un violín barroco. A partir de los años sesenta los libros comenzaron su mutación. Fue en aquellos años cuando aparecieron las primeras colecciones de bolsillo masivas, aunque Penguin, la pionera, era algo anterior. Recordé los ejemplares iniciales de Alianza Editorial con sus deliciosas portadas de Daniel Gil, su papel casi biblia, espléndidamente pensados por Jaime Salinas con una programación ecléctica: Kafka, Ortega, Proust, Baroja y un inesperado Bulgákov están entre los primeros títulos. Luego vendrían innúmeras colecciones de bolsillo, pero la de Alianza fue un campanazo de plata.

Los libros ya nunca más se producirán como en el siglo XX. Mi ejemplar de Thomas Mann era uno de los últimos hijos de un arte que se iba a transformar en industria. Para empezar, hoy ya no se imprime con tipos, sino electrónicamente, lo que elimina el tacto estriado de la superficie de las hojas que tanto gusto nos da a los bibliópatas. Y aunque ahora se encola muy bien y hay libros preciosos (me ha gustado la fiel reproducción de la edición americana del libro de Alex Ross que ha editado Seix Barral) que aguantan el paso del tiempo sin caerse a pedazos como pan seco, no hay comparación con aquellos libros similares a mi Thomas Mann que los dejas abiertos encima de la mesa por su exacta mitad y toman un aire de entrega, de deseo, de ronroneo, de llamada almizclera, difícilmente resistible.

Antes he utilizado una palabra, "bibliópata", que sin duda ustedes han entendido. En un tratado metódico (pero jovial) de la cuestión, "Enfermos del libro", escrito por Miguel Albero (Universidad de Sevilla), aparecen otros términos: bibliofagia, bibliofobia, bibliocleptomanía, biblioclastia, además de la habitual bibliofilia que es la única que mi programa Word no subraya en rojo. Ese es el mundo de los libros y allí encontrarán las historias de quienes hicieron con ellos un jardín, un museo, un laberinto, un harén o una silla eléctrica. Desde los más sosegados amantes, como es mi caso, hasta los frenéticos, los sadomaso, los coprofílicos, los fetichistas e incluso los asesinos en serie, de todo hay en la alcoba del libro.

Mucho se discute desde la llegada del libro electrónico, el eBook, y hay almas de cántaro que temen por la supervivencia de los sublimes objetos de papel. No hay que temer nada. "¿Hombre o ratón?", preguntó mi príncipe Hamlet antes de atravesar con su espadín el cuerpo de su futuro suegro. Más enemigo del libro es el ratón que la electrónica. ¡Ojalá los libros electrónicos triunfaran de una vez y nos permitieran aliviar nuestras bibliotecas, tan repletas de trivialidades indispensables! ¡No tengo yo novelas americanas y francesas que guardo por motivos emocionales y que nunca volveré a leer! Pero no puedo tirarlas al contenedor: se me abren las carnes. Si pudiera sustituirlas por su fantasma electrónico ya no tendría reparo.

Eso sí, el triunfo del libro electrónico supondrá una mayor valoración, si cabe, de los libros verdaderos. ¿Cómo no va a valer veinte mil castañas uno de los últimos abuelos del libro de papel? Nada, nada, ni hablar. No lo vendo ni por trescientos euros. Esto va a subir como el oro.

Artículo publicado el miércoles 23 de diciembre de 2009.

[Publicado el 11/1/2010 a las 10:15]

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Comentarios (18)

  • Mi versión de "Doktor Faustus" es la de Eugeni Xammar, Círculo de Lectores, 1964, y me parece casi perfecta, aunque por degracia no conozco el alemán. Dice don Féliz que su edición vale 200 dólares. Hace algún tiempo adquirí uno de esos espléndidos libros de los que habla en una lñibrería de ocasión. Es de 1943 y parece impreso ayer. Además, no sólo está el fñenix azul en la primea página (por lo demás en blanco)sino que al pie de cada página hay una golondrina en vuelo tambiñen azul. Está ilustrado con unas deliciosas litografías. La novela es "El viaje", de Charles Morgan, traducida por Alfonso Nadal. Tiene toda la razón don Félix, uno lee normalmente libros de ahora, con papel e impresión deficientes, y es una delicia tener entre las manos uno de esos venerables y exquisitos ejemplares. Por cierto, no me ha costado 200 pavos ni 100 ni 50 ni 40 ni siquiera 10. Cuatro euros es todo lo que he pagado por esa monada bibliográfica. Los bibliófilos pobres aún no lo tenemos todo perdido.

    Comentado por: Jorge Semper Impatiens el 19/1/2010 a las 14:16

  • el triumfo del ubícuo mp3 tambien supone una mayor valoracion, si cabe, de la música en vivo y en directo

    Comentado por: miq el 13/1/2010 a las 14:43

  • Hola¡
    Permiteme presentarme soy tatiana administradora de un directorio de blogs y webs, visité tu página y está genial, me encantaría contar con ella en mi sitio web y así mis visitas puedan visitarlo tambien.
    Si estas de acuerdo no dudes en escribirme
    Exitos con tu página.
    Un beso
    tatiana.

    Comentado por: tatiana el 12/1/2010 a las 22:51

  • Siempre tan seductor, sr. azúa. Lo digo por el titulito.

    Comentado por: quémásda el 12/1/2010 a las 16:42

  • 16, TITE STREET,
    CHELSEA. S.W.

    My dear Sir

    Art is useless because its aim is simply to create a mood. It is not meant to instruct, or to influence action in any way. It is superbly sterile, and the note of its pleasure is sterility. If the contemplation of a work of art is followed by activity of any kind, the work is either of a very second-rate order, or the spectator has failed to realise the complete artistic impression.

    A work of art is useless as a flower is useless. A flower blossoms for its own joy. We gain a moment of joy by looking at it. That is all that is to be said about our relations to flowers. Of course man may sell the flower, and so make it useful to him, but this has nothing to do with the flower. It is not part of its essence. It is accidental. It is a misuse. All this is I fear very obscure. But the subject is a long one.

    Truly yours,

    Oscar Wilde

    Comentado por: cp el 12/1/2010 a las 16:35

  • los libros están muy bien
    se transmitan como se transmitan (papel, ondas..)
    los escritores escriben para ser leídos
    ¿por qué no bajarese "Don Quijote" electrónicamente?
    no veo dilema entre un medio de transmisión y el otro

    Comentado por: CLAUDIA RAMBLA el 12/1/2010 a las 14:40

  • ¿Y la cafetera fabricada en West Germany, tan vieja que amarga el café? ¿Y la tetera de latón hecha en Yugoslavia, toda abollada y con el esmalte rojo saltado en un par de sitios? ¿Las debemos tirar también? ¿Nos harán un kindle de países que ya no existen? Ojalá.
    Uno de los mejores libros sobre la acumulación de libros es "Una soledad demasiado ruidosa", de Bohumil Hrabal. Su personaje recoge de la basura -trabaja en una planta de reciclado de papel- los que la gente ha descartado (no es pecado tirar libros; alguien los aprovechará) y se los lleva a su casa, de donde sólo sale para ir a trabajar y a beber cerveza. Su vida consiste en eso: trabajar para conseguir libros que leer y dinero para pagarse las jarras. No está mal.
    Al Doktor Faustus de Mann le debo el tilo que planté en el patio de una casa, y varios días de éxtasis lector.
    Me parece que hoy en día este libro no sería muy bien recibido: es brutal en el fondo y muy atildado, casi infantil, en la forma, todo lo contrario de lo que se estila.
    Imaginen a un crítico literario actual juzgando pasajes como este,

    "Yo: -Una anunciación. Produciré excrecencias osmóticas.
    Él: -Tú lo has dicho. Cristalizaciones, espontáneas o provocadas con almidón, azúcar y celulosa -naturales las unas como las otras, y está por ver dónde es más admirable la naturaleza. Tu inclinación hacia lo objetivo, amigo, hacia la llamada verdad, y a considerar lo subjetivo, la pura aventura interna, como algo sin valor, es aburguesada y debieras superarla. Tú me ves, por lo tanto yo soy tú. ¿Vale la pena de preguntar si existo en realidad? ¿Qué es en suma la realidad y por qué no han de ser verdaderos la aventura interna y el sentimiento?..."

    ¡Qué ternura cuando lo detestable era la visión burguesa que había que "superar"! Va a hacer falta otro kindle para los sentimientos e ideas trasnochados, así iremos bien ligeros de equipaje. ¿A dónde? Eso ya no lo sé.

    Comentado por: knudsen el 12/1/2010 a las 12:14

  • El mío es de Diagonal para abajo. De tapa blanda, pero atado. Primera edición Pocket/Edhasa. Del 92. Pre-olímpico. Sigue marcado a 1400 ptas. y no las recupero ni si se monta una burbuja con el papel. Tampoco lo cedo.

    Releo algunos párrafos marcados y no puedo imaginar que pueda esfumarse el ojear un libro sin resistencia ni remedio.

    Supongo que cuando los ebooks se regalen con las magdalenas del súper volverán a vendernos átomos de verdad en forma de libro. Para entonces la industria editorial se habrá ido al garete, pero se podrá imprimir el libro que se desee en la máquina expendedora que habrá entre la cafetera y la cabina del tabaco. Lejos de los niños.

    Comentado por: marc el 12/1/2010 a las 00:36

  • Uauh, me ha encantado esa expresión de que "se me abren las carnes" cuando piensa usted en tirar un libro...Es la misma sensación que experimentaría yo si me atreviese a tal crimen de lesa humanidad...
    Yo ya tengo mi libro electrónico: o me compraba uno u otra casa, vacía por supuesto. La elección ha sido fácil.

    Aparte de lo cual: qué artículo tan bueno el de Meléndez, que nunca pintó carnes, menos la suya. Admiro su obra en general; su estudio sobre Baudelaire deberían grabarlo en bronce y tirarlo al mar para que lo descubrieran en el futuro como de lo mejor que se escribía es las Hispanias post-contemporáneas (los e-books, vaya usted a saber cuánto duran).

    www.lunaresnegros.blogspot.com

    Comentado por: Herminia el 11/1/2010 a las 22:50

  • no, victoriano, la estupidez no es tu fuerte, sino tu debilidad

    Comentado por: que no, que no el 11/1/2010 a las 19:50

  • al sr. delfín,

    ud. me perdonará, es que no me puedo resistir...como diría un afamado escritor francés, es que la estupidez no es mi fuerte. Sin embargo, descuide, no tenga miedo de mí, y de que lo enmarañe(?) -¿tan débil le parece su convencimiento?-, ud. ya está enmarañado. No hay más que ver como utiliza la palabra 'algoritmo'; un despropósito. Y, además, a otros despropósitos surgidos de sus palabras me remito, dice: "¿Tan difícil es comprobar que una década son diez años, y que ésta puede empezar en el 1985, en el 1987, en el 1993 o en el 2010 y acabar en esos respectivos años?". Pero, cómo, ¿he leído bien?. ¿"Y acabar en esos respectivos..."?. ¿Qué querrá decir con esa 'y'?. Ni, por supuesto, tiene sentido comentarle, que el concepto de ordinal es más fundamental que el de cardinal. De hecho, uno se define con el otro dado ya.
    En fin, y me digo yo, sin decir Diego, ¡para qué se inventaría eso de la urbe condita, para qué esas 'décadas' Tito Livio, para que el sistema decimal!...si no se sabe distinguir lo es el concepto de calendario; ¡para qué el cine de los treinta, de los cuarenta, para qué el resurgir de la moda de los ochenta!...si no se sabe lo que es el concepto de calendario. Por mi parte también termina aquí el 'turno de réplica', y, no se preocupe -ni por ud. mismo, ni por cualquier otro-, siga ud. refiriéndose a las décadas del calendario, vamos, las que tienen 'nombre propio', como hace, a la virulé; eso sí, tome sus precauciones cuando le digan que la Revolución francesa comenzó en el último cuarto del s. Xviii, vaya a que tome esos cinco lustros, y la sitúe a comienzos o mediados del XiX, ¡claro!, porque un cuarto de siglo puede empezar muy bien en el 1775, en el 1789, en el 1800, en el 1828 o en el 2037; por mí, perfecto!

    saludos

    Comentado por: vic el 11/1/2010 a las 18:35

  • Veinte mio pesetas eran veinte mil pesetas, pero doscientos euros no son casi nada. El tiempo ha pasado también para el papel moneda.

    Comentado por: cambista sentimental el 11/1/2010 a las 18:08

  • El problema con los libros electrónicos es que no se puede abrir las páginas y olerlos. Y rastrear y comprar ediciones antiguas por internet es muy divertido. Pero es una ruina y además para mi vergüenza, no encuentro tiempo de leer ni tengo suficiente voluntad para leer todo lo que compro. Adquirí hace poco una edición magnífica de las obras completas de Balzac en 20 volúmenes. No sé si podré leerlos todos pero triunfé sobre otros tantos pujadores dementes, lo que me dio gran satisfacción, y además puedo esnifarlos un poco cada día.

    Comentado por: Circe el 11/1/2010 a las 17:55

  • Muy gracioso su titulo...

    Comentado por: me el 11/1/2010 a las 16:11

  • ojalá tengas razón

    Comentado por: Consuelo García del Cid Guerra el 11/1/2010 a las 15:29

  • Creo que ya me molesté bastante (tirando creo que de buena fe y quizá ahora voy pensando ya que de demasiada buena fe) en dar suficiente argumentación cuando le contesté a usted el otro día, particularmente y..., bueno, para el que no estuviera dispuesto a salir por los cerros de Úbeda o por los años de Cristo. Ahora sale usted que se apunta al carro. Pues ea , a tirar del cabestro. Si no está de acuerdo conmigo, no tiene más que decirme o intentar por eso marear la perdiz, punto,no se esfuerce, sanseacabó; sobre todo cuando da usted pruebas suficiente de que sigue en sus treces, erre que erre con lo mismo y que para eso tiene usted su lógica formal y su Gödel y sus Church y su "segmentito”, y que para eso la tienen otros, claro, faltaría más: para de alguna forma tener su formar y "particularirísima" lógica. Pues nada, yo no le quito ni a usted ni a sus treces su lógica formal. Descuide.No tema. Pero si de esto piensa usted(o cualquier otro) que va hacer una discusión para enmarañarme, lo tiene clarinete. Sobre todo porque muestran que no han leído mi comentario (se ve que no hacía falta). ¿Tan difícil es comprobar que una década son diez años, y que ésta puede empezar en el 1985, en el 1987, en el 1993 o en el 2010 y acabar en esos respectivos años?

    Para qué diré yo Diego, ¡Dios mío!!!

    Promesa de que no me dejaré caer en la tentación la próxima vez. Mas líbrame del mal, Señor.

    Comentado por: PamplinadePaís( Delfín ) el 11/1/2010 a las 14:16

  • La "llamada almizclera".
    Gracias, don Félix.

    Comentado por: Javierus el 11/1/2010 a las 13:26

  • al sr. delfín,

    comencemos por el final, para ello le recomiendo el libro de Jeffrey sobre lógica, en Eunsa, donde expone bastante bien la definición de algoritmo, la que se forma a partir de Church y de Turing, que nace de la definición de funciones recursivas de Gödel; realmente, cualquier libro de los primeros cursos de ingeniería informática, o filosofía, podrían servir, si bien hay uno que es bastante profuso, pero claro, es el de la metamatemática de Kleene, que a pesar del nombre es básicamente un compendio (lento expositivamente, pero claro) de lógica de primer orden y de teoría formal de conjuntos, dando un amplio tratamiento de la recursividad. O puede ir directamente a la fuente gödeliana publicada por Alianza, y editada por ese antitaurino de pro, que es el sr. Mosterín. Se lo dejo a ud., pèro no me diga que el natural uno es un algoritmo, porque es como decir que el complejo i es un variedad diferenciable.
    Supongo que para ud. la expresión 'comienzo de día, de año, de lustro, o de década' le dejará indiferente, pues que no sabrá a qué referir ese tiempo. Pero si supone un pequeño segmento, no dividido, y pone en el comienzo la fecha 0:00:01 del 1 de Enero de 2000, y en el final pone la fecha 23:59:59 seg del 31 de Diciembre de 2000, y repite eso, esos segmentos, diez veces. Llegará la conclusión, siempre que tenga 'amplias miras', de que la década nueva, en la estamos, no la que ha pasado, obviamente, es la que comienza en el tiempo 0:00:01 del 1 de Enero de 2010 (el poner como unidad de 'paso' y de cuenta, el segundo, es lo de menos, alguien se podría decir que hay un tiempo en el que no estamos en una década o en la siguiente, por aquello del tiempo continuo y las paradojas de los eleatas, pero la cuestión pertenece al arbitrio humano, es decir, de lo que es un calendario). Si quiere puede hacer esto con los antes y los después de Cristo, da igual. Ponga en un segmento la fecha 0:00:01 del uno de Enero del año 1 y al final del segmentito ponga 23:59:59 del 31 de Diciembre del año uno. Verá como cuando llegue a la fecha 23:59:59 del 31 de Diciembre del año 99, habrá pasado un siglo, comenzará otro, en la fecha 0:00:01 del uno de Enero del año 100, y ese siglo nuevo es el nuevo siglo en el que ud. vive (o viviría), evidentemente, no ha pasado, pero a comenzado, ud. ya no vive en el primer siglo sino en el segundo que no ha terminado, pero sí comenzado. Como la letras del tesoro que se descuentan, y que el tiempo hace que el precio final sea el fijado nominal, por ejemplo, un año antes, todo tiempo cuenta o 'contabiliza', aunque sólo sume al final. Pero, ciertamente, me ha dado la impresión al leerle, de que donde dijo digo, ahora quiere decir Diego, en fin...

    saludos

    Comentado por: vic el 11/1/2010 a las 12:33

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Biografía

Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas, Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horasAutobiografía sin vida (Mondadori, 2010) y Autobiografía de papel (Mondadori, 2013)Una edición ampliada y corregida de La invención de Caín ha sido publicada por la editorial Debate en 2015; Génesis (Literatura Random House, 2015). Nuevas lecturas compulsivas (Círculo de Tiza, 2017) y Volver la mirada, Ensayos sobre arte (Debate, 2019) son sus últimos libros.  Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis. 

En junio de 2015, fue elegido miembro de la Real Academia Española para ocupar el sillón "H".

 

Bibliografía

 




 

Ensayo

Volver la mirada (2019). Debate, España.

Nuevas lecturas compulsivas (2017). Círculo de Tiza, España. 

La invención de Caín (2015). Mondadori, Barcelona. 

Contra Jeremías (2013). Mondadori, Barcelona.

Contre Guernica, Prefacio para Antonio Saura (2008). Archives Antonio Saura, Genève.

 La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.

Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.

Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.

La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.

Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.

Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.

Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.

Venecia (1990). Planeta, Barcelona.

El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.

La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.

Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.

 

Novelas y prosa literaria

Génesis (2015). Literatura Random House, Madrid. 

Autobiografía de papel (2013). Mondadori, Barcelona. 

Autobiografía sin vida (2010). Mondadori, Barcelona.

Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.

Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.

Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.

Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.

Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.

Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.

Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.

Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.

Última lección (1981). Legasa, Madrid.

Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.

Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.

 

Relatos

"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.

"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.

"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.

"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.

"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.

"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.

El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.

Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.

"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.

"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.

 

Poesía

Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.

Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.

Farra (1983). Hiperion, Madrid.

Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.

Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.

Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.

Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.

Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.

El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.

Cepo para nutria (1968). Madrid

Premios

1987 Premio Anagrama de Novela.

2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".

2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.

2011 Premio González-Ruano de Periodismo

2014 Premio Internacional de Ensayo José Caballero Bonald

2015 Premio Francisco Cerecedo de la Asociación de Periodistas Europeos 

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