Una cruz en Duchov III
Algunas precisiones
La bibliografía de Casanova es tan inmensa como laberíntica. De manera que sólo doy unas informaciones básicas sobre lo que acaba el lector de leer.
Hasta el momento, la mejor biografía es la de J. Rives Childs, Casanova, a new perspective (Paragon House, 1988), aunque la última que yo he podido leer es la de Alain Buisine, Casanova. L'Européen (Taillandier, 2001) que no añade gran cosa a Childs. Como introducción literaria sigue siendo muy entretenido el Casanova de Stefan Zweig aunque data de 1929 y está plagado de errores.
Los casanovistas españoles son numerosos y activos. El episodio de Casanova en España es uno de los más graciosos e instruye sobre la abyecta situación moral y política de la España de esa época. El libro colectivo Giacomo Casanova. Memorias de España (Espasa Calpe, 2006) es sumamente interesante. En el mismo, destaca la aportación de Marina Pino con una de las más chuscas historias del periplo catalán del veneciano: "El conde, la bailarina y el obispo: ¿Drama o vodevil?".
Las terribles humillaciones del anciano bibliotecario están recogidas en un libro de temible lectura. Son las cartas que escribió un Casanova histérico y mentalmente desequilibrado en sus últimos años. G. Casanova, Lettres a Sieur Faulkircher. L'Echoppe, Caen, 1988.
Sobre la cuestión específica de Casanova y sus amantes se ha publicado recientemente un trabajo de Judith Summers, Casanova's Women (Bloomsbury, 2006), dedicado a identificar las mujeres reales que se ocultan bajo iniciales o con nombre supuesto en el escrito de Casanova, pero no ha sido recibido con entusiasmo por los casanovistas.
Es de uso muy útil la publicación canónica de los casanovistas: L'Intermediaire des casanovistes, editada por Helmut Watzlawick y Furio Luccichenti. Subscripciones: 22, Ch. de l'Esplanade -CH 1214 Vernier (Suisse)
[Publicado el 04/1/2010 a las 09:00]
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Léase un par de veces cada día :
"El nuevo Estatuto de Cataluña fue aprobado en el Congreso de los Diputados el 30 de marzo de 2006, tras lo cual fue remitido al Senado, que lo aprobó en la Comisión General de Comunidades Autónomas el 5 de mayo de 2006 y en el pleno el 10 de mayo de 2006. En la votación final, el texto contó con el apoyo de todos los grupos políticos, salvo del PP, que votó en contra, y con la abstención de ERC."
Comentado por: http://www.gencat.cat/generalitat/cas/estatut/ el 07/1/2010 a las 15:36
al sr. que está harto,
pues yo me llevaría, si fuera político de postín, con un par, para que les cantara y acariciara la calva o mostacho, en directo y en culotte, a esos 'pezzonovanti' de la Generalidad, a la Alizée...porque coño, donde se ponga un bombón que se quite el Constitucional!
http://www.youtube.com/watch?v=SxQ9sB1D8ps
Comentado por: vic el 07/1/2010 a las 13:29
¡Qué pesados son esos carlistones con su eterna llantina! Queridos Reyes Magos: traedles de una vez la independencia que ellos creen que es su regalo pero en verdad es el nuestro.
Comentado por: harto ya de estar harto el 07/1/2010 a las 10:09
Mi regalo de Reyes
Quim Monzó | Barcelona | 06/01/2010 |
Sesenta euros me ha costado La ciutat del Born, de Albert Garcia Espuche. Son los sesenta euros que mejor he empleado en estos últimos tiempos. Es un volumen impresionante, de 661 páginas grandes (27 por 24 centímetros), con una historia que apasiona, e ilustraciones. A partir del pequeño rectángulo de ciudad encontrado en el subsuelo del mercado del Born que se excavó para –en principio– instalar la Biblioteca Provincial, Garcia Espuche ha reconstruido no sólo la vida de cada día de las casas cuyos cimientos quedaron bajo el suelo del futuro mercado (tras ser arrasada buena parte de la ciudad a partir de 1714, para construir la explanada que los militares borbónicos necesitaban ante la Ciudadela, para bombardear Barcelona cuando les interesase), sino también una visión global de la ciudad, que tenía al Born como plaza mayor.
El libro reseña los bombardeos ordenados por Felipe V desde el mar, y los ataques por tierra, y la brecha que abrieron en la muralla, en la zona del Raval. Narra la destrucción de edificios: casas particulares, iglesias, conventos... Pero no es un memorial de agravios. Relata la incredulidad de los barceloneses ante el anuncio de la construcción de la Ciudadela, cómo adaptaron sus vidas a la nueva situación política, el fracaso de los barrios que proyectaron los arquitectos militares... Impresionan las fotografías de las calles Bonaire o Corders de Viola, o de la plaza Bornet, o de las tabernas y de las casas de nieve, bajo tierra durante siglos. Ver los objetos recuperados en esas casas –peines, vasos, botellas, jarras, platos con el apellido de la familia que vivía en cada una, jícaras de China, pipas, dedales...– estremece, si imaginas en qué circunstancias tuvieron que abandonarlos. Las cincuenta y cinco casas aparecen reseñadas, una a una, con las vicisitudes por las que pasaron sus propietarios, los apaños que tuvieron que inventarse para seguir adelante tras la devastación, y sus apellidos referidos uno a uno. De muchos de ellos –Esmiu, Dardenyà, Xivixell, Recordà...– no queda rastro alguno en el actual listín de teléfonos barcelonés.
El libro habla de los trinquetes, de las peleas a pedradas, de las fiestas inesperadas, de la fascinación barcelonesa por transformar la noche en día. Da la lista de los productos que se encontraban en las droguerías (desde tabaco de Malta hasta bórax, pasando por hostias, mermelada portuguesa, arroz de Lombardía o xotxos). Es evidente que este libro no tiene ningún interés para aquellos a los que les importa un pito saber por qué las cosas son como son, y que por lo tanto no sienten curiosidad alguna por descubrir por qué caminos Barcelona ha llegado a ser como hoy en día es. Pero para aquellos a los que nos embelesan las mil Barcelonas que han precedido a esta en la que vivimos, este es un libro impagable. Tanto que, si nadie te lo regala, regálatelo tú mismo.
Comentado por: c/p el 06/1/2010 a las 23:43
Hoy es el día de la Epifanía y del sorteo del Niño, y ayer, el cinco, víspera de Reyes y cumpleaños del Rey. Si puede la Belén Esteban felicitar a su majestad su nacimiento, por qué nosotros vamos a ser menos. Felicidades, señor.
A España le han traído los Reyes más paro, y a Zapatero, una serie de personajes, sabios parece que los llaman, por esto de la presidencia europea, qué sabe Dios cuánto nos va acostar pagarle a los sabios la sabiduría. Todo sea por la apariencia, que es la madre de la política, aunque Zapatero se crea lo que hace.
Hay gentes que dicen, todavía, que Azaña ha sido el mejor político que ha dado España, y leyendo a Foxá, uno casi se cree esto, sobre todo cuando se puede leer, que escribía a Rivas Cherif, con la Xirgu en México, frivolidades sobre novedades literarias, delicadas ediciones inglesas, etcétera, y añadía que de política no sabía casi nada, que sólo veía a los ministros una vez por semana. Al menos, un político intelectual puede dedicarse a leer en vez que a gobernar, y yo me pregunto que si esto no será mejor que dedicarse gobernar en vez de a leer. Zapatero apuesta por lo segundo lo que indica que no es persona inteligente. Felipe, que ya ha olido, bastantes veces además, el cuero de los sillones de la Moncloa, gobernaba porque parecía que seguía sus pareceres socialistas, cuando lo que hacía realmente era plegarse a una 'realpolitik' que venida de Europa de la mano, sobre todo de los alemanes de Kohl, y del otro lado del Atlántico Norte, del presi actor de reparto Reagan, ponía al país donde se debía colocar, en vagones de segunda de tren del la comunidad internacional, pero, al menos, con billete pagado por los fondos estructurales, que, ¡coño!, menos da una piedra. Sino que se lo pregunten a los jornaleros del Aljarafe, y de Andalucía casi entera, que ahorrando un poco el cobro de falsas peonada, pudieron poner cuartos de baño 'Roca' a sus hijas recién casadas. O a los propietarios, que por amor de las ayudas por kilo de oliva, pudieron repintar los blasones de los cortijos comprados cuando las desamortizaciones del judío Mendizábal, o cuando los años de la Prev-Expo.
Que Zapatero se siga creyendo sus ideas y lo que hace, me parece bien, pero, que tengamos ahora que pagar nosotros el vagón de segunda, ahh!, eso ya no tanto!!
saludos
Comentado por: vic el 06/1/2010 a las 19:50
...Azótanos y hiérenos la fortuna: sufrímoslo; no es crueldad, es pelea, a la cual cuantas más veces fuéremos saldremos más fuertes. La parte del cuerpo que con frecuente uso está ejercitada, es la más firme: conviene que seamos entregados a la fortuna, para que por su medio nos hagamos más fuertes contra ella...
Comentado por: a Lucilo el 06/1/2010 a las 01:51
Comentado por: DPA el 05/1/2010 a las 22:37
Pero algunos de esos que ladran contra la filosofía dirá, como suelen: "Por qué hablas con más energía que vives? ¿Por qué bajas el tono delante de un superior, y consideras que el dinero es para ti un instrumento necesario, y te alteras por un contratiempo, y lloras al enterarte de la muerte de tu esposa o de un amigo, y miras por tu fama, y te afectan las habladuras malévolas? ¿Por qué tu campo está más cultivado que lo que pide su uso natural? ¿Por qué no cenas según tus preceptos? ¿Por qué tienes un mobiliario demasiado elegante? ¿Por qué se bebe en tu casa un vino más viejo que tú? ¿Por qué se instala una pajarera? ¿Por qué se plantan árboles que no han de dar más que sombra? ¿Por qué tu mujer lleva en las orejas la renta de una casa opulenta? ¿Por qué tus esclavos se visten con ropas preciosas? ¿Por qué es en tu casa un arte el servir la mesa y no se coloca la plata al azar y de cualquier manera, sino que se sirve con pericia y tienes un maestro de arte cisoria?" Añade aún, si quieres: "¿Por qué tienes posesiones más allá del mar? ¿Y más de las que conoces? Es una vergüenza que seas tan negligente como para no conocer a unos poquillos esclavos, o tan fastuoso como para tener más que los que la memoria alcanza a conocer". Ayudaré en seguida a tus reproches y me haré más objeciones de las que imaginas; ahora te responderé esto: "No soy un sabio y, para que tu malevolencia se regocije, nunca lo seré. Por esto no exijo de mí ser igual que los mejores, sino mejor que los malos; me basta con podar todos los días algo de mis vicios y castigar mis extravíos. No he llegado a la salud, ni llegaré siquiera; compongo para mi gota más calmantes que remedios, contento si los ataques son menos frecuentes y menos dolorosos; pero comparado con vuestros pies, yo, impotente, soy un corredor".
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Séneca. Sobre la felicidad
Comentado por: cp el 05/1/2010 a las 20:21
Con pocas excepciones, los hombres pueden dividirse en tres clases: los que creen ser Don Juanes, los que creen haberlo sido y los que creen haberlo podido ser, pero no quisieron.
Ortega y Gasset
Comentado por: la frase del día el 05/1/2010 a las 19:10
Una nota sobre variantes en las memorias de Casanova y la colonización de Sierra Morena (1981)
Velarde Fuertes, Juan
Comentado por: envés el 05/1/2010 a las 18:40
Bueno nada, otro guarismo que sube. Coño!, este blog azuano se está convirtiendo, a fuerza de años, en un 'must' del imperio prisaico, ¿le habrán subido el sueldo, o la soldada, al señor Azúa?. ¡Señor Polanco, al menos deje un buen aguinaldo, que me da que repite entradas por cicatería corporativa maquillada con lipstick gloss-crisis colour!
En un programa de CNN+, vi un debate (bueno, no exactamente un debate, sino más bien una aquiescencia) sobre la violencia de género, que debo decir, no sé bien lo que significa, hasta dónde llega la definición. Una profesora de la universidad Carlos III hablaba de 'neomachismo', 'neofascismo', 'neocolonialismo', de 'terrorismo de género' o 'terrorismo machista', en fin, un totum revolutum, que suena a poca preparación, o a propaganda. Otra señora que se llama Marifé Santiago, dejando aparte que dijo cosas como que la cultura es un pacto, que no es natural, -qué sabe Dios a lo que se refería con estas palabras, porque, digo yo, ¿qué pacto he firmado, o quien lo ha hecho por mí que vivo inmerso en una cultura, sea esta lo que sea?-, dejó otras perlas como que la democracia significaba el mejor entre los demás, o algo parecido, ¡vamos!, que se saltó a la torera la clásica etimología griega, y que todo el mundo conoce, que procede de 'demos' y de 'kratos', un despropósito, además , hay que añadir que , por lo visto, la tal señora es doctorada en filosofía, mamma mía!.
En fin, todo ello me lleva a pensar que para qué una ley de violencia de género. ¿Darle un soplamocos a un hombre, es lo mismo que dárselo a tu pareja?. Parece que no, sobre todo si el que lo propina es un hombre. Pero se debe advertir que es más fácil pelear, discutir, que tu pareja te saque de tus casillas, que que lo haga un fulano que pasea por la calle, claro, por aquello de la proximidad, de la relación próxima. ¿Se debería hacer una ley particular para agresiones a la pareja?; desde mi punto de vista no. ¿Se debería agravar el delito de agresión?; pienso que sí, por aquello de la desproporción.
Lo más importante que debe hacer el estado, cuando uno de sus ciudadanos comete un delito es protegerse del tal ciudadano, o más precisamente proteger a sus ciudadanos del criminal. Después debe castigarlo,y posteriormente intentar que no cometa más delitos. Otra cosa fundamental para medir la protección y el castigo, es la restitución del daño. Luego, entonces, si alguien comete un asesinato, ante la imposibilidad de restituir la vida a la víctima, se debe pensar en aplicar la pena de muerte al reo. Por tanto, en el caso de un asesinato a mujeres en manos de sus parejas, -realmente del asesinato en general, lo que se llama violencia de género no es más que un asesinato a un ser humano-, lo que se debe procurar es que el asesino pene, aunque en realidad, stricto sensu, no se pueda llamar una pena, que lo haga con la muerte. Existen personas que tienen ciertos reparos a la instauración de la pena de muerte, pero el problema de la pena de muerte no es que esté establecida, sino cómo se aplica. Aunque es cierto que desde un punto de vista particular, desde la concepción de lo que debe ser un ordenamiento jurídico, se puede estar en desacuerdo con que exista simplemente. Cuestión de opiniones.
saludos
Comentado por: vic el 05/1/2010 a las 12:29
PUEDE QUE SEAS UN TALIBÁN SI...
1. Te ganas la vida refinando heroína, pero la cerveza te presenta una objección moral.
2. Tienes una ametralladora de 3000 $ y un lanzamisíles de 5000, pero no te puedes comprar zapatos.
3. Tienes más esposas que dientes.
4. Te limpias el culo con la mano izquierda, pero consideras al jamón impuro.
5. Piensas que sólo hay dos tipos de chaleco: antibalas y suicida.
6. No se te ocurre nadie a quien no le hayas declarado la jihad.
7. Crees que la televisión es peligrosa, pero acostumbras a llevar explosivos en los bolsillos.
8. Te sorprendiste al enterarte que los teléfonos móviles tienen otros usos que el de hacer estallar bombas.
9. No tienes nada en contra de las mujeres y crees que cada hombre debería poseer al menos una.
10. Siempre has sentido algo especial por la cabra de tu vecino.
Comentado por: saliendo de dudas el 05/1/2010 a las 10:12
Ars longa (ergo) vita brevis
Una noche de noviembre de 1908, después de la cena, el conde Dietrich von Hülsen-Häseler, jefe del gabinete militar del Káiser, salió con un tutú a bailar para el resto de huéspedes, como acostumbraba, y cayó muerto de un ataque al corazón. La escena, relatada por Modris Eksteins en Rites of Spring, tuvo lugar en la mansión que el Príncipe Max Egon zu Fürstenberg poseía en la Selva Negra, con el propio Guillermo II presente, y dio origen a un escándalo que provocó la caída en desgracia del Príncipe Eulenburg y que algunos sitúan incluso en el origen de la Primera Guerra Mundial. Estén en lo cierto o no -la Gran Guerra sufre una hinchazón de hipótesis personalistas, psicohistóricas y contrafactuales-, la anécdota puede no ser tal por cuanto revela algo más, no sólo de las intrigas homosexuales de la corte imperial, sino de la cultura y el Volkgeist alemanes en vísperas de la guerra, y de las tortuosas relaciones entre Kultur, arte, militarismo y totalitarismo.
Al fin y al cabo, el propio emperador Guillermo era un espíritu delicado que vivió toda su desdichada vida el dilema de representar el poder, la suma virilidad y el militarismo prusiano al tiempo que sentía una irremisible atracción por las artes y buscaba la compañía de homosexuales. Uno de ellos, el citado Eulenburg, se consideraba poeta y músico -su mote en el ambiente era “el arpista”- antes que estadista: una carrera que, como su amigo coronado, había seguido por circunstancias ajenas a su voluntad. Kuno von Moltke -alias “Bomboncito”-, su presunto amante, fue el otro damnificado del escándalo Harden-Eulenburg; su defensa consistió en presentarlo como un “homosexual” platónico, afeminado y afecto a las artes, pero no un “sodomita”. Otro pariente, Helmuth von Moltke, jefe del estado mayor alemán en agosto de 1914, se sentía más próximo a las artes que a la milicia: pintaba, tocaba el cello y, en vísperas de la guerra, trabajaba en una traducción de Pelleas y Melisande, el drama simbolista de Maeterlinck. ¿Anomalías, decadencia de las grandes familias? Veamos lo que escribe Max Boot de su famoso tío, el Conde Helmuth Karl Bernhard von Moltke, brillantísimo estratega y primer soldado de la Prusia bismarckiana:
Moltke encaja mal con la imagen de un militarista prusiano. Amaba la música, la poesía, el arte, la arqueología y el teatro. Sabía siete idiomas (alemán, danés, inglés, francés, italiano, español y turco). Fue un artista prolífico que dejó cuadernos repletos de paisajes y retratos, así como un escritor popular (…) su relato de viajes por Turquía, publicado a su regreso a Berlín en 1840, lo convirtió en una celebridad literaria, un papel que asumió vistiendo a la turca y dando conferencias.
Como muestra Eksteins en su admirable libro -dieciocho años sin edición española-, la Alemania guillermina había llegado a encarnar el espíritu del cambio, de la rebeldía antiburguesa, de la modernidad -es decir, de la postmodernidad-, frente a las potencias conservadoras, la revanchista y declinante Francia e Inglaterra, la Krämer-Nation que gobernaba un tercio de las tierras emergidas con el talante eficiente y adocenado del funcionario educado en Oxbridge. Sin ánimo de incurrir en el lugar común anglosajón que traza un parentesco sin matices entre sus enemigos de una y otra guerra mundial, siendo Guillermo un Führer avant la lettre y Hitler un Káiser de guardarropía, hay que reseñar lo que ese espíritu pre-bélico tiene en común con la demagogia del nazismo y sus alrededores de la entreguerra. También Guillermo fue admirador de Houston Stewart Chamberlain, el prófugo del tedio victoriano que casó con la hija de Wagner y formuló el ideal pan-germánico mejor que ningún alemán [1]. También mezcló la evocación de un pasado mítico con una devoción algo ingenua por la tecnología, el maquinismo y la velocidad. Y no habrá que insistir en el dilettantismo artístico de Hitler, que ya fue retratado por Thomas Mann antes de la guerra; su desdén por el funcionariado y la burocracia; su arrobamiento con Wagner y la vocación instantánea que sintió la primera vez que asistió a una representación de Rienzi; su deleite con las fantasías escenográficas y arquitectónicas servidas por Speer y Giesler.
No es que la propia Inglaterra estuviese libre de espíritus románticos que hubieran destruido el mundo para complacer una visión artística -pensemos en un Ruskin al que se le hubieran cerrado los caminos del arte y abierto los de la política. Pero el establishment inglés ofrecía pocas salidas a su creatividad; tipos como Oswald Mosley acababan siendo figuras estrafalarias, carne de horca o de ecos de sociedad. La Alemania guillermina, en cambio, permitía la ilusión de la totalidad. Wagner, el creador de la obra de arte total, era un fenómeno artístico pero también, y casi más fundamentalmente, político [2]. Igual que Ruskin despreciaba la división del trabajo de Smith por alienante, el romanticismo wagneriano podía soñar con derribar las barreras entre arte y vida, entre pasado y presente, entre fantasía y realidad. Facultaba para creer en la falacia matemática a la que se refería Peter Viereck [3]; para el espíritu romántico, el total es mayor que la suma de las partes:
La escuela romántica original y el nazismo moderno triunfaron en parte por la misma razón. Ambos fueron saludados por muchos como un antídoto sintetizador contra los supuestos efectos desintegradores del racionalismo agresivo.
Y la totalidad adquiría un carácter orgánico [4]:
Cuando se aplicó este enfoque orgánico al Estado, la Nación o la Raza en lugar de al universo, la ciencia o el poema, el resultado fue el romanticismo político. Sin él, el Tercer Reich de Hitler es inconcebible. (…) Los discursos de Hitler y Mein Kampf representan la versión rupestre del romanticismo político. Aquí es la raza en lugar del Estado la totalidad mística, soldada por la pureza de sangre. El sistema democrático parlamentario dividiría esta unidad hasta lo atómico en partidos separados. La voluntad general de la unidad del Volk habla sólo a través de su oráculo el Führer.
Eksteins emplea a lo largo del libro la metáfora de la danza para referirse a la Gran Guerra, a la fractura de la modernidad y, muy especialmente, a Alemania. La danza y el ritmo de los que escribe un veterano de las trincheras muy particular y, a la vez, muy sintomático, Céline; la danza y el ritmo de los ballets de Strawinsky y Diaghilev, de los clubes de jazz y el cine sonoro. Viereck habla de otra falacia romántica: el dinamismo. Para el romántico -para la mentalidad postmoderna, podríamos decir hoy- lo dinámico siempre ha de prevalecer sobre lo estático:
La tragedia de nuestro tiempo es el fracaso en armonizar estos dos fuerzas en combate [lo estático y lo dinámico], como si la forma y el contenido siempre se buscasen sin encontrarse. Muy pocos se han guiado por la verdad de que ambos ideales precisan el uno del otro, de que la vida y la ley deben siempre luchar, pero no pueden existir separados. La ley sin vida es muerte por descomposición, una cáscara seca que se desmorona al contacto con la realidad. La vida sin ley es muerte por suicido, una marea de caos sin dirección ni significado.
Arte, totalidad, dinamismo. Guillermo, el admirador de los ballets russes, y su jefe de gabinete militar ataviado con un tutú, emprendiendo un pas seul final en un castillo de la Selva Negra. Hitler y su obsesión wagneriana por derribar las barreras, por acelerar una historia que se encamina ineluctablemente a la destrucción final. ¿Es casual que la mitología germánica sea la más dinámica y la más cruel, en la que ni los mismos dioses son eternos y están destinados a morir en el Götterdammerung? Y la teoría bélica alemana, que, por necesidad, quién sabe si por afinidad cultural, enfatizó el movimiento frente a las posiciones estáticas e introdujo en el campo de batalla la tercera dimensión y, finalmente, con la Blitzkrieg, el tiempo. Alemania, el país esencialmente postmoderno antes de la postmodernidad, antes de Heidegger, Deleuze y el academicismo de la Nada, que necesitaría dos guerras mundiales, la siembra de sal y el diezmo de varias generaciones para volver a levantar una cabeza federal, repeinada y no demasiado imaginativa de buen burgués.
NOTAS
[1] - En sus años finales, aun “avergonzado” por las persecuciones nazis, Guillermo achacaba las guerras mundiales y el liberalismo a los francmasones y judíos que, a su parecer, dominaban Inglaterra. Quién sabe si en su ánimo no pesaba aún el recuerdo del judío Harden, responsable del outing de Eulenburg y von Moltke.
[2] – Y un fenómeno de masas: con Wagner, como después con Hitler, la educación alemana permitió la generalización de ese “fenómeno demasiado común” del que habla Pryce-Jones, los tontos inteligentes; porque siempre hay algo más nocivo que los que no saben nada: los que saben un poco.
[3] - Metapolitics. The roots of the Nazi mind; otro libro admirable, que en este caso sólo lleva sesenta y seis años esperando una edición española.
[4] – Cabría preguntarse si determinadas apelaciones contemporáneas al carácter absolutamente auto-organizativo de las sociedades no están en realidad más emparentadas con esta metafísica romántico-hegeliana de la totalidad orgánica que con los órdenes espontáneos de Hayek o la evolución darviniana.
Comentado por: http://neoconomicon.com/ el 05/1/2010 a las 08:12
Comentado por: mmm el 04/1/2010 a las 22:43
A fin de cuentas, la mayor ventaja del oficio de humorista, y más generalmente de la actitud humorística en la vida, es poder portarse como un cabrón con toda impunidad, e incluso rentabilizar cómodamente la abyección, tanto en éxito sexual como económico, todo ello con la aprobación general.
Michel Houellebecq, La posibilidad de una isla
Comentado por: cp el 04/1/2010 a las 20:14
Comentado por: ¿falta mucho, papá? el 04/1/2010 a las 19:33
Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas , Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horas y Autobiografía sin vida (Mondadori, 2010). Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis.
La nueva edición del Diccionario de las artes (Debate, 2011) se amplía en más de cien páginas y corrige todas las entradas anteriores.
Ensayo
Contre Guernica, Prefacio para Antonio Saura (2008). Archives Antonio Saura, Genève.
La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.
Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.
Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.
La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.
Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.
Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.
Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.
Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.
Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.
Venecia (1990). Planeta, Barcelona.
El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.
La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.
Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.
Novelas y prosa literaria
Autobiografía sin vida (2010). Mondadori, Barcelona.
Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.
Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.
Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.
Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.
Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.
Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.
Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.
Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.
Última lección (1981). Legasa, Madrid.
Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.
Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.
Relatos
"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.
"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.
"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.
"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.
"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.
"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.
El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.
Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.
"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.
"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.
Poesía
Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.
Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.
Farra (1983). Hiperion, Madrid.
Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.
Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.
Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.
Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.
Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.
El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.
Cepo para nutria (1968). Madrid
1987 Premio Anagrama de Novela.
2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".
2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.
13/2/2012 20:43
Suscribo el 100% del artícuo....
Publicado por: Pablo
13/2/2012 20:27
Publicado por: cp cabalga de nuevo
13/2/2012 20:21
no entiendo mucho de clases pero...
Publicado por: a.
13/2/2012 19:23
Cabeza hueca, denigrador de...
Publicado por: y quién maneja mi barca
13/2/2012 18:52
"...para que la gente no se...
Publicado por: bananera tu madre, barquerillo hortera
13/2/2012 17:11
Marinaleda es una población de...
Publicado por: de cuyo nombre no quiero acordarme
13/2/2012 16:39
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13/2/2012 10:05
Una vez le preguntaron a El...
Publicado por: p
13/2/2012 08:33
Juliano, Del mismo modo que...
Publicado por: pintan bastos
13/2/2012 03:14
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