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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

martes, 18 de febrero de 2020

 Blog de Félix de Azúa

Rebuscando en el fondo del tiempo

A veces te quedas sin libro y es un momento delicado. Tocan las doce, se acabó lo que tenías entre manos ¿y ahora qué lees hasta que venza el sueño? Reptas por las estanterías. Te topas con un monstruo de dos mil páginas que compraste muy animoso hace exactamente veintiún años y te dices, "ea, a ver qué era esto". Y "esto" es la "Historia de la Revolución Francesa" que Michelet escribió en 1846. Y "esto" sucedió hace dos semanas y ya voy por la página setecientas. Casi no he hecho otra cosa en los últimos quince días: ha sido como encontrar a un viejo amigo y no poder salir de la taberna mientras te cuenta su vida.

Michelet, con Burckhardt y Hegel, es un fundador de la historia tal y como la concebimos ahora, digamos que con humos científicos. Una historia causal y material. Pero está tan cerca de la historia antigua, de las crónicas, que conserva el talento literario para la escena y el retrato. En la historia moderna no cuenta el personaje, lo relevante son los movimientos sociales, las presiones técnicas y la maquinaria económica. En las crónicas, en cambio, contaba si el rey era idiota o si el general cogía la escarlatina en plena la batalla. En estos primeros historiadores (¡qué pedazo de novela es la historia del renacimiento de Burckhardt!) aún vive intacta la potencia narrativa. Y del mismo modo que la música de Mahler anuncia la necesaria invención del cine, así también la historia de Michelet está escrita con técnicas fílmicas.

Hay una escena estremecedora, cuando se han reunidos los miembros de la asamblea y aún no saben que van a asaltar la Bastilla e ignoran que van a provocar una hecatombe. Michelet nos muestra a los abogados, notarios, comerciantes en maderas, inmobiliarios, que empujarán al mundo a su edad republicana. Sin embargo, la cámara se desvía un grado y en un instante tangencial muestra a un joven atildado y de baja estatura que con la cabeza erguida trata de ver por encima de sus colegas. Esa cabeza produce escalofríos: es la de Robespierre mucho antes de convertirse en el ángel del apocalipsis.

Artículo publicado el sábado 5 de diciembre de 2009.

[Publicado el 09/12/2009 a las 10:38]

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Comentarios (21)

  • Es Burckhardt lo mio. Michelet anda por casa de mis padres, lo entrelei de adolescente, porque sonaba bien, pero Burckhardt lo tengo muchas noches abierto delante en el taller, se queda uno bobo de la cantidad de cosas interesantes que le salen al paso.

    Por cierto, es una vieja edicion con bonitas fotos en blanco y negro que estoy coloreando con acuarela a medida que leo. He sacado ideas, como hablar de tirania para referirme al sarkozysmo, con doble filo, porque como bien cuenta Burckhardt los artistas vivimos siempre de uno u otro tirano (out of the frying-pan and into the fire). Y, oye, a vic se le lee a veces, con gusto, y cuando es muy largo y uno anda con prisa, pues se salta y se deja para mejor momento.

    Comentado por: Manuel Montero el 13/12/2009 a las 20:03

  • al sr. yarfoz,

    en vez de suponer intenciones sobre mi persona, ¿por qué no se lee el libro, y da su opinión sobre lo escrito(sobre el libro me refiero)?; o, si no lo hace, ¿por qué, mejor, no se revuelca en 'su' charca?

    saludos

    Comentado por: vic el 13/12/2009 a las 18:20

  • ¿Ahora cierran las farmacias los sábados?

    Comentado por: debe ser eso el 13/12/2009 a las 00:17

  • DE BELLUM
    Hacen aspavientos algunos tiernos sobre la concesión del Premio Nobel de la Paz a Obama, y por ejemplo Fidel Castro, ese conocido pacifista -que por poco nos mata a todos en una guerra nuclear- lo envidia, seguramente Fidel se cree con mejores méritos.
    Pero aparte del reciclaje por Obama y con mal estilo "A veces la guerra está justificada" (El País/Madrid, passim) del aforismo 'Si vis pacem para bellum' de aquel pueblo belicosísimo, noto en varios de Uds ciertas carencias de documentación, y así por ejemplo hablan de 'falta de caballerosidad'.
    La guerra no es la continuación 'des politischen Verkehrs mit Einmischung anderer Mittel' en la generalmente mal traducida frase de Clausewitz, puesto que antecede a los estados, a la diplomacia y a la estrategia en muchos milenios y se alimenta de lo más profundo del hombre.
    La guerra es una Cultura y un ejemplo destacado son los samurais, guerreros, poetas y artistas, y también los menos apreciados hidalgos castellanos, feroces ilustrados y hombres de punta y filo, como Cervantes, Garcilaso y Quevedo -Góngora como hombre de sotana no podía vestir espada ropera, por eso calzaba dos pistolas siempre.
    Una distinción básica es en Klausewitz entre 'Guerra Real' es decir la guerra natural, tal como la hacían los mongoles y cosacos y los indios charrúas, generalmente de lejos y con flechas, emboscando, atacando y huyendo cuando la circunstancia lo indicaba, y "Guerra Verdadera": coraje, vida regimental, uniformidad, sacrificio, unión de la voluntad en el choque de las espadas y los escudos.
    Tal como la practicaban las falanges griegas, que despreciando el miedo natural dominado por el entrenamiento y la voluntad, avanzaban hasta chocar de frente contra su enemigo en una batalla decisiva, tras la que el vencido y el victorioso quedaba claro.
    La civilización occidental es hija de ese concepto de Guerra Verdadera, y con la total victoria cultural y material de Occidente, lo es el mundo entero.
    La famosa batalla de Kadesh no es ejemplo de Guerra Verdadera, ni probablemente la practicaban los egipcios. Su guerra tenía mucho de ceremonial y de ritual y para que lo que quiero decir quede claro, el ejemplo mejor es "la guerra florida" de los indios mexicanos. En ella la complicidad ritual entre ambos ejércitos es evidente, el vencido no es muerto sino imposibilitado, será curado y tratado casi como un dios menor o un hijo, para luego ser sacrificado y comido en una fiesta popular.

    Esta guerra en que se ha metido la OTAN no es una Guerra Verdadera. Sus objetivos declarados ni siquiera son bélicos, contaminada de religión, ideología y de las economías, impedida por consideraciones humanitarias pues no debe herir la sensibilidad del público que mira las noticias a la hora de comer, se le puede cortar la digestión, y trabada por un enemigo molesto, que ni sabe de Guerra Verdadera y no sabe que está vencido, como estaba vencido cuando peleaba contra griegos, hindúes, persas, ingleses y rusos continuará hasta la derrota inevitable del desconcertado invasor.

    Comentado por: armandobronca.com el 12/12/2009 a las 22:38

  • Aclarénmén que no me entero, que yo vivo en The Town That Time Forgot, esto que ¿la osticoz se la dieron a Tertsch? en cuyo caso bien dada estuvo, y otra más le dieran 'por el derecho costado', o fue a Iñaki Gabilondo, esto es insoportable y muestra de que la bestia parda vuelve a campar por sus respetos ante la inepcia de un ministro que es remiso en su deber del justo ejercicio de la severidad.

    Comentado por: armandobronca.com el 12/12/2009 a las 21:55

  • No hay dos sin Tertsch
    IGNACIO RUIZ QUINTANO


    ZAPATERO declaró el fin de la crisis y, para celebrarlo, el sindicalismo vertical ha dispuesto para hoy una magna demostración sindical en lo que parece una Fiesta de Exaltación del Paro Nacional.
    -¡Estos son nuestros pobres!
    Dos animadores de las agrupaciones teatrales de educación y descanso, Hipatia de Cantalejo y un Charlie Rivel del Régimen, leerán la cartilla a los descamisados en la Puerta de Alcalá.
    -Vivíamos en un Madrid nervioso e incómodo, afeado y entristecido por la pasión política, que daba a la calle un tinte agrio y a nuestra ciudad un clima moral desapacible... -escribió Ruano.
    Antes de recoger el Nobel de la Paz, Obama pasó por West Point para soltar su discurso de la guerra: treinta mil tíos más para Afganistán. En ese discurso arengó a los muchachos contra Al Qaeda, recordándoles los atentados de Londres, Amán y Bali, y nada dijo del de Madrid, cuando todos habíamos quedado en que a Madrid vinieron los yihadistas a ajustar las cuentas con Aznar.
    -La creciente propaganda -prosigue el relato de Ruano-, auténtica revolución en marcha de las izquierdas, tuvo siempre un tono amenazador y, sobre todo, grosero, hijo del feísmo y de un rencor acumulado que salía por todas partes como un irrespirable humo denso que encogía el alma y nos tenía a todos en una nerviosa provisionalidad...
    A quince días de presidir a la Gran Democracia Europea, Madrid es una capital donde la policía política puede llamar a un bar de Irún para poner en fuga a los terroristas o donde un periodista de la oposición puede ser enviado de una patada al hospital para general regocijo en los círculos de progreso.
    -Lo que peor perdona cierta clase de humanidad inferior es la independencia -concluye Ruano-. La felicidad de la independencia. La ironía de la independencia.
    Lo de menos es quién haya pegado a Hermann Tertsch, aunque se le reconozca el valor: ahí es nada, exponerse a una reprimenda de la actual Asociación de la Prensa de Madrid. Lo importante es la alegría «de clase» que la agresión ha causado.
    -Yo tuve en mi casa de Londres a etarras -declaró Sabina una vez-, y era una gente encantadora que pegaba tiros en la nuca, algo que nos parecía una cosa muy graciosa en ese momento. Y hacíamos mal. Porque de aquellos polvos vinieron estos lodos.
    Para un Alto Representante de Internet Ante el Gobierno de Zapatero, lo escandaloso del caso Tertsch no es la patada, sino la Sanidad de Madrid, que es de derechas y no diagnosticó bien las lesiones. Bueno, esto es lo que se llama un análisis marxista de la realidad, que le habrá valido a su autor el título de Gramsci para niños y un puñado de corticoles.
    -¡Pues no hay dos sin Terstch!
    Es el dicho de bareto que, entre chanzas, me cae a los pies, y que, con un pateo de «folha seca», lanzo a los chuchos de Roures como taba.
    La crisis ha terminado.

    Comentado por: cp el 12/12/2009 a las 11:02

  • Ya que hablamos de Francia y de la Historia, ¿qué tal un recuerdo para los republicanos españoles confinados en el campo de la vergüenza de Argelès-sur-Mer? Violaciones, robo de la ropa destinada a los refugiados, maltratos por parte de los vigilantes senegaleses, pésimas condiciones sanitarias.....y todo ello en el país de la libertad, de la igualad y de la fraternidad. Vergonzoso.Asqueroso.

    Comentado por: escoin el 11/12/2009 a las 20:04

  • Así, de pronto, y improvisando un poco, es cierto que los temas como la guerra justa y el discurso de Obama son interesantes y merecen reflexión. Es moralista el discurso de Obama? La guerra de Afganistán es una misión de paz? Habra una guerra civil en Irak? Se merecia el nobel? etcetera…

    Comentado por: andreu el 11/12/2009 a las 14:59

  • Vic, el texto es la mar de interesante, para mejorar el "entendimiento" pruebe con el enter. :)

    A ver si tengo suerte y llego a los parrafos sobre los oficios de Cicerón o la batalla de Kadesh habiendo entendido, mejor o peor, las frases previas.

    Comentado por: andreu el 11/12/2009 a las 14:45

  • Vic, no es que no se entienda, es que cuesta trabajo por varias razones. Una que es larguísimo y no está divido en párrafos por lo que "no entra por os ojos". Otra que es muy denso. Otra, que nos lleva usted por su línea de pensamiento, dándole a cada uno lo que es de cada uno y eso lo complica aún más. Quizás su texto pretende ser demasiado exacto y no dejar a vista de los otros más que las mismos recovecos que quedan para usted. De todas formas, a veces se hace el esfuerzo de leerlo, algunas de esas veces con aprovechamiento y otras con recuerdos, eso sí cariñosos, para su familia y, como no, para usted mismo. No digo nada cuando se le ocurre usar ese lenguaje medio arcaico…

    En cualquier caso gracias por dejar aquí el resultado de su prodigiosa memoria y su capacidad de razonamiento. A veces, sin que usted lo sepa, en algunas cabezas se charla con usted.

    Ahora tomaré aire y releeré lo que ha vuelto a colgar, pero poco a poco que no están las cabezas para tanto de golpe

    Comentado por: trotón el 11/12/2009 a las 13:36

  • pido perdón de antemano, por volver a colgar el texto, pero, ¡coño!, lo he revisado, y como había cosas que no se entendían bien, pues, bueno allá va...todo sea por el 'buen entendimiento'...

    Le acaban de dar, como quien dice, el premio Nobel al presidente de los EE.UU, Obama, y veo y escucho en la televisión que se propone mandar más tropas a Afganistán. Lo del premio Nobel de la Paz es como lo del Premio Nobel de Literatura, un camelo. Particularmente, a mí me da igual si el presidente Obama, manda más tropas, o manda menos, o no manda.
    Hay quien creía que Obama era una especie de Jesucristo Superstar, y que su mandato iba a ser como un musical de Broadway, y ya vemos cómo se las gastan en los USA, tanto el presi y su administración, como el Senado, que por cierto a tirado por tierra la reforma sanitaria yankee. Escuché el otro día, de boca de un estudiante de medicina, la mejor definición y contraste de los sistemas de salud, useño y español. Decía el tal estudiante que, si tienes dinero el sistema yankee, es mejor, por los médicos; pero que, desde el punto de vista del paciente, es mejor el sistema español. Me pareció sucinta, profunda, y perfecta la consideración. Y también, se me vino a la cabeza que los yankees, son algo groseros, brutos, poco civilizados.
    Por tanto, la guerra continúa.
    Cada vez que reviso más el libro, 'God & Gun', más me convenzo de que su autor es un 'moralista' y, además, de medio pelo. Si bien es cierto que el libro está documentado, se podría haber ahorrado, de las trescientas quince páginas, las trescientas, si lo que quería era decirnos: a) que la guerra es mala y que no le gusta la guerra; b) que los yankees y los cristianos en general son malos y que no le gustan nada, ni los unos ni los otros.
    Lo digo por lo siguiente. En la página 136, nos cuenta el autor algo de la 'Vidas paralelas' de Plutarco, en concreto sobre la vida del general espartano Lisandro, y sobre el general ateniense Filoclés; dice Ferlosio que dice Plutarco: 'le preguntó a Filoclés, el general de los vencidos, que cuál sería la sentencia que dictaría contra sí mismo, que tan malos consejos había dado a los atenienses que tenía bajo su mando; a lo que Filoclés le contestó despectivo que “era vano acusar por cosas en las que nadie podía ser juez competente, y que, como vencedor mandara ejecutar sobre él y los suyos lo que, de haber sido vencido, habría tenido que sufrir”. Aun por cima del alto grado de crueldad que había ido llevando a unos y a otros el encarnizamiento de la guerra del Peloponeso, la desdeñosa respuesta de Filoclés supo recriminarle a Lisandro la arrogancia y sinsentido de pretender que (en la guerra entre partes) tras la determinación de combatir cupiese ya apelar a otro criterio que no fuese el acatamiento del veredicto de las armas, con la inherente renuncia a que pudiese haber entre hombres un derecho que fuese, por sí mismo, mejor que otro derecho, o una razón que, por su propia virtud, valiese más que la contraria. Y en contra de lo que a primera vista pudiera parecer, nada más congruente que el hecho de que fuese justamente el pragmático y cínico Lisandro el que quisiese cargarse de razón por encima del dominio que ya había puesto en sus manos la victoria. La moral y la virtud son la coartada de los que quieren cargarse de razón para legitimar su derecho de mantener el pie sobre la cerviz de los vencidos. El pasaje más conocido y más citado de la obra de Max Weber es tal vez aquel en que, en su ensayo 'La política como vocación', tacha de <<abyecta>> la <<utilización de la moral como instrumento para tener razón>>'.
    Bien, según parece, esta interpretación de la guerra de partes, obvia, que la guerra del Peloponeso fue una guerra entre 'griegos', y que había, de hecho, entre ellos, mejor derecho, que no era más, ni era menos, que la común religión y 'costumbres comunes'. Pero parece que interpreta la frase del general del modo que le conviene, pues ocurre más bien (según entiendo) que el sentido que lo que le preguntó Lisandro era que, qué pena se impondría, como Atenas puso pena otros generales por 'negligentes'; pues era común entre los griegos, los deberes autoimpuestos en la guerra, y los deberes que les exigía la ciudad misma, v.gr., como sucedió a Cleómbroto, que temiendo el odio de sus ciudadanos, la nota de cobarde, y la infamia, peleó en Leuctra y quedó completamente derrotado; o Calicrátidas, que respondía a los consejos que él no podía huir sin deshonra suya, 'lo echó todo a perder por no reducirse al parecer de los que le aconsejaban que apartase su flota de las Islas Arginusas[...]. A cuyo consejo respondía él, que los lacedemonios, si perdiesen esa armada podían levantar otra, pero huir él no podía sin deshonra suya', como cuenta Cicerón en 'Los Oficios', cosa ésta que da mucho que pensar, por cuanto que Lisandro fue continuador del navarca. Filoclés le dice que no se pude ser juez de cosas que nadie sabe en principio, pues, en principio, los consejos no eran 'malos', hasta que no se llegó a la derrota, y que ejecutara sobre él lo que debía ejecutar, Lisandro, como vencedor, que más bien parece que se jacta de ser mejor general que él(Filoclés), que es un 'negligente' o de poco carácter. Además, hay que decir que la frase de Weber, la utiliza, para el caso, como aplicable a posteriori. Sería deseable que dijera qué es lo que entiende con la expresión 'cargarse/cargado(s) de razón'. Pues que, a posteriori, parecería indicar una justificación de la acción guerrera, una coartada, como dice. Mas cargarse, tiene el sentido, asimismo en el figurado, de hacer algo antes, antes de 'descargar'. Y ello lo digo porque en la página 276 escribe, tratando sobre una carta publicada en 'Le Monde' el 15 de febrero de 2002, carta bajo el título 'Lettre d'Amerique, les raisons d'un combat': 'Pero digo yo que puesto que el combate venía siendo por entonces el de los bombardeos de Afganistán, ¿no era demasiado ambicioso pretender que los bombarderos cargados de bombas fuesen al mismo tiempo recibidos como cargados de razón?'. Parece por tanto, que aquí no se utiliza la carga de razón a posteriori, sino a priori, antes de lanzar la batalla. Pero para Ferlosio, repito, parecen ser ambas cosas abyectas, más si cabe, cuanto que mienta la misma frase de Weber en la página 270, abundando en la idea a priori, dice: 'Cuando Max Weber habla de la <<utilización de la moral como instrumento para tener razón>>, está señalando un práctica que incide con el origen del nombre propio <<Satán>>, puesto que, como ya se ha dicho, procede del nombre común 'satán', que en hebreo significa “enemigo”. Hoy la nota definitoria de Satán es la maldad; pero el antagonismo es anterior a la moral, de modo que, en principio,el enemigo no es enemigo por malo, sino que el malo es malo por enemigo'.
    Sólo se podría considerar abyecta, tanto a priori como a posteriori, la idea que cita Weber, si se hablara desde, llamémosla así, una atalaya de moral superior, para la cual no valiese diferenciación alguna entre a priori o a posteriori. Y digo esto por lo siguiente, Ferlosio no se cansa de dar estopa a los yankees cuando critica su 'universalismo'. Dice en la pág. 275: 'El universalismo es, naturalmente, un rasgo que S. Pablo ha impuesto a la Nueva Alianza, y los EE.UU, <<La nación más bendecida por Dios a lo largo de la historia>>, se ha hecho, lógicamente, sus depositarios y portaestandartes de su difusión mundial'.
    Veamos lo que implica esta frase. Si se considera la crítica a priori de la 'carga de razón', considerando ésta, como hace el autor, conjuntamente con la visión que tienen los americanos de sí mismos, como 'pueblo elegido' (pág. 273; pág. 276 y 277 abunda en esta idea), se observa, que la crítica a la guerra de Afganistán e Irak, es que la ejecutan(los americanos) porque es, como dice(n), 'voluntad de Dios'. Pero si realmente no suponemos doblez en la creencia que tienen los americanos de ser pueblo elegido, bendecido por Dios, de su voluntad, y su misión en el mundo, la carga de razón es una consecuencia, casi me atrevería a decir 'necesaria', ya que, lo que dice F. que dice Weber, sobre que le parece abyecta 'esa manía clerical de querer tener razón' y 'la utilización de la moral como instrumento para tener razón' (pág.268), debe ser siempre a posteriori, a no ser que se pretenda que la moral esté por encima de la religión, y que no sea la moral la que derive de los principios religiosos sino al revés, i.e., que ésta esté por encima de aquéllos, cosa que difícilmente casa con la imagen de un 'fundamentalista protestante'; por eso parece que dice, en este mismo sentido, Ferlosio, en la pág. 273: 'Por mi parte siempre he comentado cómo se equivocaba aquel personaje de Dostoyesqui que decía decía: <<Si Dios no existe, todo está permitido>>. Es cuando hay Dios cuando todo está permitido. Así que nadie tan ferozmente peligroso como el justo, cargado de razón'.
    Pero claro, todo ello se sigue si se parte de la hipótesis de que no existe cinismo en la creencia de 'pueblo elegido', y de voluntad divina hacia los americanos. Cinismo que si existe, como más arriba transcribí, en la actitud de Lisandro, que es a posteriori, según nos dice el autor. Por lo tanto, al menos se debe conceder a los americanos que no son cínicos, como Lisandro lo fue, al buscar justificación, según piensa F., interpretando las palabras del general. Aunque si esto fuera así, si se 'exculpara' a los americanos de cinismo, no se entenderían las palabras de Ferlosio, que en la misma pág. 270 antes mencionada, un poco después, dice:'En la obra de Samuel P. Huntington “¿Quiénes somos?” -que en adelante citaré varias veces-, hablando de los comentarios de la <<élite que confecciona la política exterior americana>> a raíz del hundimiento de la Unión Soviética, dice:<<La inexistencia de una amenaza ideológica había producido una ausencia paralela de propósito. “Las naciones necesitan enemigos-comentó Charles Krauthammer al acabar la Guerra Fría-. Si se les quita uno, hallarán otro”. El enemigo ideal de EE.UU tenía que ser ideológicamente hostil, racial y culturalmente diferente, y suficientemente fuerte a nivel militar para plantear una amenaza creíble a la seguridad estadounidense. Los debates sobre política exterior durante la década de 1990 giraron fundamentalmente en torno a dónde encontrar ese enemigo>>'. Sigue Ferlosio: 'La enumeración a priori de los rasgos de maldad que tiene que reunir el enemigo no es aquí una respuesta a la pregunta:<<¿Para qué tiene Ud. un ejército? ¿Contra quién se sentiría Ud. obligado a combatir?>>, porque lo que, en verdad se demanda, no es un ejército para un enemigo, sino un enemigo para un ejército, o, más exactamente, para el ejército, como muy bien lo explicaba Charles Krauthammer:<<Las naciones necesitan enemigos>>'.
    Qué se desprende de lo anterior; lo que se desprende es la crítica al cinismo de las élites americanas, y lo que parece ponerse en tela de juicio es la voluntad de Dios, que pide al pueblo elegido que libre guerras en nombre del Bien, pues queda la voluntad divina bajo el principio de la 'búsqueda del enemigo', porque las naciones necesitan enemigos. Además, esto me recuerda a algo que aparece en Livio, a propósito de la guerra de los romanos contra los galos, al parecer, la culpa de la guerra fue de los embajadores romanos que contra el derecho de gentes -dice Livio- tomaron parte activa en la defensa de Clusio contra los galos, y como el pueblo, contra el Senado, los eligió tribunos militares, los galos molestos se movilizaron contra Roma.
    Luego, la carga de razón, digamos, 'religiosa', que era a priori pasa a ser a posteriori, porque es otro el verdadero principio que mueve a la guerra. Ferlosio juega con ambas críticas, critica la religiosidad americana y a lo que lleva ser un fiel presidente cristiano protestante como Bush Jr., al tiempo que critica que, realmente, la religiosidad no es tal, sino todo puro cinismo de las élites, que deciden, por sabe Dios qué razones, las guerras; no existe una profunda y verdadera creencia. Por consiguiente, el autor podría haber escrito: 'no me gustan los yankees, de todas todas', y ahorrarse todo lo demás. Pero continúa, sin saber decidirse por el cinismo, o por el fundamentalismo religioso, o a lo mejor sí, sabiendo, de esta manera; en la pág. 277 habla de que 'otra exigencia es la de que, tal como sugiere Colombani, para salvaguardar la buena conciencia de la tan exigente religiosidad y moralidad americana, el enemigo sea representado como <<no humano>>, con la consecuencia de que todo está permitido contra él.'.
    Pero, yo me pregunto, ¿en qué quedamos, son cínicos o son unos fanáticos, porque ambas cosas predicadas de la misma élite son incompatibles?. Se observa que Ferlosio va dando tumbos, pero al final se podría decir que, desde su atalaya de moral juzga, atalaya, por cierto, más 'universal' que el propio universalismo americano, pues sirven sus valores de medida para juzgar las guerras yankees de inmorales, incluso de inhumanas, Ferlosio juzga que la guerra de Irak es una guerra escatológica, pues dice en las págs. 278-279: 'La prohibición de no hablar, parlamentar, tratar, etc., con terroristas tiene, igualmente, el propósito de no contradecir la condición de <<no humano>> que bien define el abismo escatológico entre las huestes del Bien y las del Mal.' Y sigue: 'Estas manifestación visible del abismo escatológico entre los guerreros del Bien y los representantes no-humanos o infrahumanos del Mal me ha recordado imágenes con la misma intención expresiva, con figuras vestidas con un mono color butano, caminando torpemente y agachadas, quizás a causa de unos grillos[...]. De Mauthausen a Guatánamo la intención y el procedimiento de materializar visualmente el abismo entre hombres y no-hombres no ha cambiado'. Cosa ésta bastante extraña, la catalogación de <<no humano>>, pues, más bien sería una modificación, que de siempre se ha sabido, es clásica, Schmitt en un libro sobre la guerra partisana la cita, la diferencia entre el partisano, o terrorista, el combatiente que no forma parte de un ejército regular, y el que sí; recogida en el adagio prusiano, -creo recordar- de que el ejército se encarga de los soldados y la policía de los bandidos, partisanos.
    Además de hablar de inhumanidad, propia de guerras como la de Irak, de la guerra santa, paradigma de la escatológica, cita a Weber de nuevo y dice en la pág. 258: 'Y más abajo, indicando como también otros pueblos, entre ellos en Egipto, se conocía la <<guerra santa>>, con sus tabús rituales, añada:<<Tanto aquí como allá los enemigos eran considerados como sin dios; en ambos casos está ausente el menor rasgo de sentimiento caballeresco>>. Se refiere obviamente al ensañamiento con los vencidos, sin comparación con las prácticas en guerras normales, o non sanctas'. Más adelante en la pág. 269 dice: 'el caso de la guerra contra los cátaros o albigenses, centrada entorno al año 1213 -Batalla de Muret- y sobre todo en el sur de Francia, consagrada como cruzada por Inocencio III y bendecida en el campo de batalla por Sto. Domingo de Guzmán, suele ponerse como ejemplo de <<guerra santa>>, y no falta, ciertamente, el rasgo de especial inhumanidad, que, con cita de Weber, se ha señalado más arriba como propio de la <<guerra santa>> de Egipto e Israel...'. A lo cual me gustaría oponer una guerra egipcia, que no sé como la consideraría Ferlosio, si entre partes o escatológica, y que goza, por lo que se desprende de lo que se escribió, de gran inhumanidad; es la guerra contra los hititas que libró Ramses II, y que, la crónica de la batalla de Kadesh dejó esto:'encontraron que todos los pueblos en los que yo había penetrado yacían como masacre en su propia sangre, con todos los mejores guerreros de los hititas y con los niños y hermanos de su príncipe. Yo había hecho tornarse blanco el campo de Kadesh, y no se podía pisar por su cantidad'. Es la cantidad de cadáveres y de sus vestidos blancos, que cambian el color del campo. Dice: 'El que pisotea el país de los hititas y lo convierte en un montón de cadáveres como Sekhmet, cuando va en pos de la peste'. El poeta de la alabanza vincula, la representación del montón de cadáveres de los hititas con la de las víctimas de una epidemia. Pero, parece claro, que los egipcios sí consideraban a los hititas como un pueblo con dioses, y parece claro que fue bastante inhumana la batalla, o, como diría Weber, que está 'ausente el menor rasgo de sentimiento caballeresco' .
    Por cierto, que dada la extensión, podría, como pido a F., reducirlo todo diciendo, lo dicho más arriba, que es un moralista de medio pelo, pero en fin...

    saludos

    Comentado por: vic el 11/12/2009 a las 12:36

  • El asunto de la Guerra Justa requiere un tiempo para ser examinado del que ahora no dispongo,tampoco mañana,pero a la primera ocasión,volveré a él.
    Mientras tanto sugiero a Vic que vaya desempolvando a los clásicos en la materia,para ir poniendonos en antecedentes de lo que con mas sentido se ha dicho sobre ello.
    Adelantaré mi conclusión : En el momento actual toda guerra,incluidas las que están en curso son injustificables. Obama lo sabe,pero como no puede detenerla,la justifica veladamente y eso es mendacidad,se trate de Ulises o de su porquero.

    Comentado por: Maleas el 11/12/2009 a las 09:52

  • Vaya, nos acaban de dar el Nobel de la Paz y no me había enterado.

    Comentado por: yes, we can el 11/12/2009 a las 09:50

  • Maleas,

    Cuando Obama dice que los no violentos no hubieran parado a Hitler o que la negociación es inútil con Al Quaeda, ¿en qué se equivoca?
    Puestos a que le haga reverencias a algo, mejor que sea a la realidad.

    Comentado por: sí en mi nombre el 11/12/2009 a las 08:22

  • Es una de las mayores barbaridades,parece el fantasma de un fascista quien así habla,decir,el individuo y la ocasión dan esta relevancia al hecho,que : " a veces las guerras son necesarias ". Le ha faltado decir para quienes son necesarias.
    El desastre está servido

    Comentado por: Maleas el 10/12/2009 a las 23:08

  • Yo aún diría más: es un moralista.

    Comentado por: fernández el 10/12/2009 a las 23:05

  • Le acaban de dar, como quien dice, el premio Nobel al presidente de los EE.UU, Obama, y veo y escucho en la televisión que se propone mandar más tropas a Afganistán. Lo del premio Nobel de la Paz es como lo del Premio Nobel de Literatura, un camelo. Particularmente, a mí me da igual si el presidente Obama, manda más tropas, o manda menos, o no manda.
    Hay quien creía que Obama era una especie de Jesucristo Superstar, y que su mandato iba a ser como un musical de Broadway, y ya vemos cómo se las gastan en los USA, tanto el presi y su administración, como el Senado, que por cierto a tirado por tierra la reforma sanitaria yankee. Escuché el otro día, de boca de un estudiante de medicina, la mejor definición y contraste de los sistemas de salud, useño y español. Decía el tal estudiante que, si tienes dinero el sistema yankee, es mejor, por los médicos; pero que, desde el punto de vista del paciente, es mejor el sistema español. Me pareció sucinta, profunda, y perfecta la consideración. Y también, se me vino a la cabeza que los yankees, son algo groseros, brutos, poco civilizados.
    Por tanto, la guerra continúa. Cada vez que reviso más el libro, God & Gun, más me convenzo de que su autor es un 'moralista' y, además de medio pelo. Si bien es cierto que el libro está documentado, se podría haber ahorrado, de las trescientas quince páginas, las trescientas, si lo que quería era decirnos, a) que la guerra es mala y que no le gusta la guerra; b) que los yankees y los cristianos en general son malos y que no le gustan nada, ni los unos ni los otros.
    Lo digo por lo siguiente. En la página 136, nos cuenta el autor algo de la vidas paralelas de Plutarco, en concreto sobre la vida del general espartano Lisandro, y sobre el general ateniense Filoclés, dice Ferlosio que dice Plutarco: 'le preguntó a Filoclés, el general de los vencidos, que cuál sería la sentencia que dictaría contra sí mismo, que tan malos consejos había dado a los atenienses que tenía bajo su mando; a lo que Filoclés le contestó despectivo que “era vano acusar por cosas en las que nadie podía ser juez competente, y que, como vencedor mandara ejecutar sobre él y los suyos lo que, de haber sido vencido, habría tenido que sufrir”. Aun por cima del alto grado de crueldad que había ido llevando a unos y a otros el encarnizamiento de la guerra del Peloponeso, la desdeñosa respuesta de Filoclés supo recriminarle a Lisandro la arrogancia y sinsentido de pretender que (en la guerra entre partes) tras la determinación de combatir cupiese ya apelar a otro criterio que no fuese el acatamiento del veredicto de las armas, con la inherente renuncia a que pudiese haber entre hombres un derecho que fuese, por sí mismo, mejor que otro derecho, o una razón que, por su propia virtud, valiese más que la contraria. Y en contra de lo que a primera vista pudiera parecer, nada más congruente que el hecho de que fuese justamente el pragmático y cínico Lisandro el que quisiese cargarse de razón por encima del dominio que ya había puesto en sus manos la victoria. La moral y la virtud son la coartada de los que quieren cargarse de razón para legitimar su derecho de mantener el pie sobre la cerviz de los vencidos. El pasaje más conocido y más citado de la obra de Max Weber es tal vez aquel en que, en su ensayo 'La política como vocación', tacha de <<abyecta>> la <<utilización de la moral como instrumento para tener razón>>'.Bien según parece, esta interpretación de la guerra de partes, obvia, que la guerra del Peloponeso fue una guerra entre 'griegos', y que había, de hecho, entre ellos, mejor derecho, que no era más, ni era menos, que la común religión y 'costumbres comunes'. Pero parece que interpreta la frase del general del modo que le conviene, pues ocurre más bien que el sentido que lo que le preguntó Lisandro era que, qué pena se impondría, como Atenas puso pena a otros generales por ‘negligentes’; pues era común entre los griegos los deberes autoimpuestos en la guerra, y los deberes que le exigía la ciudad misma, v.gr. como sucedió a Cleómbroto que temiendo el odio de sus ciudadanos, la nota de cobarde, y la infamia, peleó en Leuctra y quedó completamente derrotado; o Calicrátidas, que respondía a los consejos que él no podía huir sin deshonra suya, ‘lo echó todo a perder por no reducirse al parecer de los que le aconsejaban que apartase su flota de las Islas Arginusas […] .A cuyo consejo respondía él que los lacedemonios, si perdiesen esa armada podían levantar otra, pero huir él no podía sin deshonra suya’ ,como cuenta Cicerón en 'Los Oficios', cosa esta, que da mucho qué pensar, por cuanto que Lisandro fue continuador del navarca. Filoclés le dice que no se puede ser juez de cosas que nadie sabe en principio, pues, en principio, los consejos no eran 'malos', hasta que no se llegó a la derrota, y que ejecutara sobre él lo que debía ejecutar, Lisandro, como vencedor, que más bien parece que se jacta de ser mejor general que él, que es un ‘negligente’ o de poco carácter. Además, hay que decir que la frase de Weber, la utiliza, para el caso, como aplicable a posteriori. Sería deseable que dijera qué es lo que entiende con la expresión 'cargarse/cargado(s) de razón'. Pues que, a posteriori parecería indicar una justificación de la acción guerrera, una coartada como dice. Mas cargarse, tiene el sentido, asimismo, en el figurado, de hacer algo antes, antes de 'descargar'. Y ello lo digo porque en la página 276 escribe, tratando sobre una carta publicada en Le Monde el 15 de febrero de 2002, carta bajo el título 'Lettre d'Amerique, les raisons d'un combat': 'Pero digo yo que puesto que el combate venía siendo por entonces el delos bombardeos de Afganistán, ¿no era demasiado ambicioso pretender que los bombarderos cargados de bombas fuesen al mismo tiempo recibidos como cargados de razón?'. Parece por tanto, que aquí no se utiliza la carga de razón a posteriori, sino a priori, antes de lanzar la batalla. Pero para Ferlosio, repito, parecen ser ambas cosas abyectas, más si cabe cuanto que mienta la misma frase de Weber en la página 270, abundando en la idea a priori, dice: 'Cuando Max Weber habla de la <<utilización de la moral como instrumento para tener razón>>, está señalando un práctica que incide con el origen del nombre propio <<Satán>>, puesto que, como ya se ha dicho, procede del nombre común satán, que en hebreo significa “enemigo”. Hoy la nota definitoria de Satán es la maldad; pero el antagonismo es anterior a la moral, de modo que, en principio,el enemigo no es enemigo por malo, sino que el malo es malo por enemigo'. Sólo se podría considerar abyecta, tanto a priori como a posteriori la idea que cita Weber, si se hablara desde, llamémosla así, una atalaya moral superior, para la cual no valiese diferenciación alguna entre a priori o a posteriori. Y digo esto por lo siguiente, Ferlosio no se cansa de dar estopa a los yankees cuando critica su 'universalismo'. Dice en la pág. 275: 'El universalismo es, naturalmente, un rasgo que S. Pablo ha impuesto a a Nueva Alianza, y los EE.UU, <<La nación más bendecida por Dios a lo largo de la historia>>, se ha hecho, lógicamente, sus depositarios y portaestandartes de su difusión mundial'. Veamos lo que implica esta frase. Si se considera la crítica a priori de la 'carga de razón', considerando ésta, como hace el autor, conjuntamente con la visión que tienen los americanos de sí mismos, como 'pueblo elegido' (pág. 273; pág. 276 y 277 abunda en esta idea), se observa que la crítica a la guerra de Afganistán e Irak, la ejecutan porque es, como dice 'voluntad de Dios'. Pero si realmente no suponemos doblez en la creencia que tienen los americanos de ser pueblo elegido, bendecido por Dios, de su voluntad, y su misión en el mundo, la carga de razón es una consecuencia, casi me atrevería a decir 'necesaria', ya que, lo que dice F. que dice Weber, sobre que le parece abyecta 'esa manía clerical de querer tener razón' y 'la utilización de la moral como instrumento para tener razón' (pág.268), debe ser siempre a posteriori, a no ser que se pretenda que la moral esté por encima de la religión, y que no sea la moral la que derive de los principio religiosos sino al revés, que esté por encima de aquéllos, cosa que difícilmente casa con un 'fundamentalista protestante'; por eso parece que dice, en este mismo sentido Ferlosio en la pág. 273:' Por mi parte siempre he comentado cómo se equivocaba aquel personaje de Dostoyesqui que decía decía:<< Si Dios no existe, todo está permitido>>. Es cuando hay Dios cuando todo está permitido. Así que nadie tan ferozmente peligroso como el justo, cargado de razón'. Pero claro, todo ello se sigue si se parte de la hipótesis de que no existe cinismo en la creencia de pueblo elegido, y de voluntad divina hacia los americanos. Cinismo que si existe, como más arriba transcribí, en la actitud de Lisandro, que es a posteriori, según dice el autor. Por lo tanto, al menos se debe conceder a los americanos que no son cínicos, como Lisandro lo fue, al buscar justificación. Aunque si esto fuera así, si se 'exculpara' a los americanos de cinismo, no se entenderían las palabras de Ferlosio, que en la misma pág. 270 antes mencionada, después dice:'en la obra de Samuel P. Huntington ¿Quiénes somos? -que en adelante citaré varias veces-, hablando de los comentarios de la >>élite que confecciona la política exterior americana>> a raíz del hundimiento de la Unión Soviética, dice:<<La inexistencia de una amenaza ideológica había producido una ausencia paralela de propósito. “Las naciones necesitan enemigos-comentó Cahrles Krauthammer al acabar la Guerra Fría-. Si se les quita uno, hallarán otro”. El enemigo ideal de EE.UU. Tenía que ser ideológicamente hostil, racial y culturalmente diferente, y suficientemente fuerte a nivel militar para plantear una amenaza creíble a la seguridad estadounidense. Los debates sobre política exterior durante la década de 1990 giraron fundamentalmente en torno a dónde encontrar ese enemigo>>.' Sigue Ferlosio: 'La enumeración a priori de los rasgos de maldad que tiene que reunir el enemigo no es aquí una respuesta a la pregunta:<<¿Para qué tiene Ud. un ejército? ¿Contra quién se sentiría Ud. obligado a combatir?>>, porque lo que, en verdad, se demanda no es un ejército para un enemigo, sino un enemigo para un ejército, o, más exactamente para el ejército, como muy bien lo explicaba Charles Krauthammer:<<Las naciones necesitan enemigo>>'. Qué se desprende de lo anterior; lo que se desprende es la crítica al cinismo de las élites americanas, y lo que parece ponerse en tela de juicio es que la voluntad de Dios, que pide al pueblo elegido que libre guerras en nombre del Bien, queda bajo el principio de la 'búsqueda del enemigo', porque las naciones necesitan enemigos. Además esto me recuerda a algo que aparece en Livio, a propósito de la guerra de los romanos contra los galos, al parecer, la culpa de la guerra fue de los embajadores romanos que contra el derecho de gentes -dice Livio- tomaron parte activa en la defensa de Clusio contra los galos, y como el pueblo, contra el Senado, los eligió tribunos militares, los galos molestos se movilizaron contra Roma.
    Luego la carga de razón, digamos 'religiosa' que era a priori pasa a ser a posteriori, porque es otro el verdadero principio que mueve la guerra. Ferlosio juega con ambas críticas, critica la religiosidad americana y a lo que lleva ser un fiel presidente cristiano protestante como Bush Jr., al tiempo que critica que realmente, la religiosidad no es tal, sino todo puro cinismo, no existe una profunda y verdadera creencia. Por consiguiente, el autor podría haber escrito: no me gustan los yankees, de todas todas, y ahorrarse todo lo demás. Pero continúa, si saber, o a lo mejor sí, sabiendo, de esta manera, en la pág. 277 habla de que 'otra exigencia es la de que, tal como sugiere Colombani, para salvaguardar la buena conciencia de la tan exigente religiosidad y moralidad americana, el enemigo sea representado como <<no humano>>, con la consecuencia de que todo está permitido contra él.'. Pero, yo me pregunto, ¿en qué quedamos, son cínicos o son unos fanáticos, porque ambas cosas predicadas de la misma élite son incompatibles?. Se observa que Ferlosio va dando tumbos, pero al final se podría decir que, desde su atalaya moral juzga, atalaya, por cierto, más 'universal' que el propio universalismo americano, pues sirven sus valores de medida para juzgar las guerras yankees de inmorales, incluso de inhumanas, Ferlosio juzga que la guerra de Irak es una guerra escatológica pues dice en las págs. 278-279:' La prohibición de no hablar, parlamentar, tratar, etc., con terroristas tiene, igualmente, el propósito de no contradecir la condición de <<no humano>> que bien define el abismo escatológico entre las huestes del Bien y las del Mal.' Y sigue: 'Estas manifestación visible del abismo escatológico entre los guerreros del Bien y los representantes no-humanos o infrahumanos del Mal me ha recordado imágenes con la misma intención expresiva, con figuras vestidas con un mono color butano, caminando torpemente y agachadas, quizás a causa de unos grillos[...]. De Mauthausen a Guatánamo la intención y el procedimiento de materializar visualmente el abismo entre hombres y no-hombres no ha cambiado'. Cosa ésta bastante extraña, la catalogación de <<no humano>>, pues, más bien sería una modificación que de siempre se ha sabido, es clásico, Schmitt en un libro sobre la guerra partisana lo cita, la diferencia entre el partisano, o terrorista, el combatiente que no forma parte de un ejército regular, y el que sí, recogida en el adagio prusiano,-creo recordar- de que el ejército se encarga de los soldados y la policía de los bandidos, partisanos.
    Además de hablar de inhumanidad propio de las guerras como la de Irak, la guerra santa, paradigma de la escatológica, cita a Weber de nuevo y dice en la pág. 258: 'Y más abajo, indicando como también otros pueblos, entre ellos en Egipto, se conocía la <<guerra santa>>, con sus tabús rituales, añada:<<Tanto aquí como allá los enemigos eran considerados como sin dios; en ambos casos está ausente el menor rasgo de sentimiento caballeresco>>. Se refiere obviamente al ensañamiento con los vencidos, sin comparación con las prácticas en guerras normales, o non sanctas'. Más adelante en la pág. 269 dice:' el caso de la guerra contra los cátaros o albigenses, centrada entorno al año 1213-Batalla de Muret- y sobre todo en el sur de Francia, consagrada como cruzada por Inocencio III y bendecida en el campo de batalla por Sto. Domingo de Guzmán, suele ponerse como ejemplo de <<guerra santa>>, y no falta, ciertamente, el rasgo de especial inhumanidad, que, con cita de Weber, se ha señalado más arriba como propio de la <<guerra santa>> de Egipto e Israel...'. A lo cual me gustaría oponer una guerra egipcia, que no sé como la consideraría Ferlosio si entre partes o escatológica, y que goza, por lo que se escribió, de gran inhumanidad; es la guerra contra los hititas que libró Ramses II y que la crónica de la batalla de Kadesh dejó esto:'encontraron que todos los pueblos en los que yo había penetrado yacían como masacre en su propia sangre, con todos los mejores guerreros de los hititas y con los niños y hermanos de su príncipe. Yo había hecho tornarse blanco el campo de Kadesh, y no se podía pisar por su cantidad'. Es la cantidad de cadáveres y de sus vestidos blancos, que cambian el color del campo. Dice: 'El que pisotea el país de los hititas y lo convierte en un montón de cadáveres como Sekhmet, cuando va en pos de la peste'. El poeta de la alabanza vincula, la representación del montón de cadáveres de los hititas con la de las víctimas de una epidemia. Pero, parece claro, que los egipcios sí consideraban a los hititas como un pueblo con dioses, y parece claro que fue bastante inhumana la batalla, o, como diría Weber, que está 'ausente el menor rasgo de sentimiento caballeresco'.
    Por cierto, que dada la extensión, podría, como pido a F., reducirlo todo diciendo, lo dicho más arriba, que es un moralista de medio pelo, pero, en fin...

    saludos

    Comentado por: vic el 10/12/2009 a las 20:03

  • ...pero me parece que esta nueva historiografía da por supuesto la eternidad de la historiografía a base de abstracciones y sujetos colectivos. es una alternativa neorreaccionaria a una ortodoxia que se acepta como inamovible. lo de siempre

    Comentado por: zaito gaisto el 10/12/2009 a las 19:14

  • Creo que esa visión de la historia la comparte un conjunto de historiadores modernos que empiezan a hacer hincapié en lo que podríamos llamar intrahistoria.
    Uno de ellos, controvertido, y reconozco que un poco "fantasma" es Paul Johnson. Sus libros, que a veces adolecen de falta de rigor, son muy amenos precisamente por contar las pequeñas cosas que han influido en las grandes.
    Incluso empiezo a detectar esta corriente en libros de historia militar.
    En fin, que la visión marxista, o la globalizadora al estilo de Toynbee, está pasando el testigo a la historia subliminal que nos acerca a los hechos desde lo pequeño.
    Curiosamente, deduzco a partir de lo que cuenta Féliz de Azúa, estamos volviendo a los orígenes después de haber transitado por la macrohistoria al margen de lo humano.

    Comentado por: joaquin sanz gavin el 09/12/2009 a las 20:43

  • Azúa, como un servidor, es un claro ejemplo del este país. Me jugaría algo a que, habiendo dejado a Michelet en el limbo, leyó puntualmente a Furet.
    No tenemos fundamento, que diría Arguiñano.

    Comentado por: mal de muchos el 09/12/2009 a las 13:07

  • Qué casualidad, ayer por la noche, tras terminar "El factor humano" de John Carlin, me pasó otro tanto: no sabía qué libro empezar. Así que me decidí por uno muy breve que tenía a mano, un libelo de Antonio Saura titulado "Contra el Guernica" que deja a Bernhard, en comparación, como una monja piadosa.

    Pero lo mejor del libro, como tantas veces, es el prólogo de Félix de Azúa. Como de costumbre, uno queda intimidado ante tamaño despliegue de erudición, inteligencia y buen gusto, pero con cuánto placer lo leí.

    Muchas gracias como siempre, Félix.

    Comentado por: Rector el 09/12/2009 a las 12:31

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Biografía

Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas, Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horasAutobiografía sin vida (Mondadori, 2010) y Autobiografía de papel (Mondadori, 2013)Una edición ampliada y corregida de La invención de Caín ha sido publicada por la editorial Debate en 2015; Génesis (Literatura Random House, 2015). Nuevas lecturas compulsivas (Círculo de Tiza, 2017) y Volver la mirada, Ensayos sobre arte (Debate, 2019) son sus últimos libros.  Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis. 

En junio de 2015, fue elegido miembro de la Real Academia Española para ocupar el sillón "H".

 

Bibliografía

 




 

Ensayo

Volver la mirada (2019). Debate, España.

Nuevas lecturas compulsivas (2017). Círculo de Tiza, España. 

La invención de Caín (2015). Mondadori, Barcelona. 

Contra Jeremías (2013). Mondadori, Barcelona.

Contre Guernica, Prefacio para Antonio Saura (2008). Archives Antonio Saura, Genève.

 La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.

Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.

Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.

La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.

Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.

Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.

Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.

Venecia (1990). Planeta, Barcelona.

El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.

La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.

Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.

 

Novelas y prosa literaria

Génesis (2015). Literatura Random House, Madrid. 

Autobiografía de papel (2013). Mondadori, Barcelona. 

Autobiografía sin vida (2010). Mondadori, Barcelona.

Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.

Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.

Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.

Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.

Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.

Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.

Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.

Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.

Última lección (1981). Legasa, Madrid.

Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.

Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.

 

Relatos

"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.

"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.

"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.

"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.

"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.

"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.

El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.

Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.

"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.

"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.

 

Poesía

Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.

Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.

Farra (1983). Hiperion, Madrid.

Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.

Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.

Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.

Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.

Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.

El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.

Cepo para nutria (1968). Madrid

Premios

1987 Premio Anagrama de Novela.

2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".

2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.

2011 Premio González-Ruano de Periodismo

2014 Premio Internacional de Ensayo José Caballero Bonald

2015 Premio Francisco Cerecedo de la Asociación de Periodistas Europeos 

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