Sobre el presente del pasado
Sin embargo, quizás esta suavidad emocional del pasado sea sólo aplicable a los grandes conjuntos. Sin excepción, el pasado de todos los muertos fue mejor que su presente. Lo que viene a decir que la inquietud de los vivos es preferible a cualquier tiempo futuro o pasado, aunque no sea lo mejor. Otro poeta muy distinto de Manrique lo expuso con propiedad bancaria: "todo tiempo es irredimible", porque pasado y futuro están siendo constantemente generados por el terror del presente, el cual trata de ser más llevadero gracias a sus engendros. Y aún otro poeta, tan distinto de Eliot, le dio forma de epitafio: es la eternidad lo que nos cambia en nosotros mismos, dijo ("Tel qu'en lui même, etc"). Nos cambia de modo concluyente porque ya no podremos rectificar el yo que íbamos siendo antes de morir.
Estos poetas han comprendido el fardo que soportamos para caminar en el presente, a saber, que el pasado sólo es mejor porque siempre está acabado y el futuro no se acaba nunca. Dos condenas penosísimas que nos dejan a solas con nuestro presente, engendrando pasados y futuros que nos justifiquen. Pero si no soñamos, si hurgamos en la materia muerta que es para nosotros lo concluido, topamos con algo aún más desolador: el placer y el dolor, el gozo y el sufrimiento, la satisfacción y el resentimiento, son los mismos para cada cual, aunque puedan componerse ideales pinturas de un feliz pasado colectivo. Uno a uno, nadie que haya vivido recibió más que nosotros; tampoco ninguno de nosotros recibirá más de lo que reciban sus sucesores. La economía del gozo y el dolor gestiona una materia prima discreta. El reparto es siempre equitativo. Hay novedades contra el pasado, como la aminoración del dolor gracias a los fármacos, pero sólo es una mejora para los grandes conjuntos. Uno a uno, aquellos que se han librado de un dolor que antes no podía aliviarse, no por ello han aumentado el calibre de su felicidad, porque ésta, como la desdicha, siempre es la misma y de igual peso, azarosa y sin medida. No hay ciencia de lo particular.
Mi padre aún conoció la diligencia cuando de niño la familia tomaba sus vacaciones veraniegas. Tardaban dos días en llegar a La Selva, donde mis abuelos encontraban algo de frescor para las cinco criaturas. Era un viaje infernal que los cubría de polvo, sudor y fatiga, destrozaba los nervios de los padres y enloquecía a los niños que, en aquellos años del primer tercio del siglo XX, debían además callar y ahogar el llanto porque un niño era sólo un niño y no una lujosa mercancía. Sin embargo, no me cabe duda de que el viaje, comparado con la hora escasa que hoy viene a durar en coche, no era peor para cada uno de aquellos personajes. Sólo en términos colectivos podría decirse (y aún esto sería dudoso) que el invento del automóvil ha traído una gran felicidad a las familias que toman vacaciones en agosto. ¿Mayor felicidad? En el mejor de los casos, la misma.
Vivimos inmersos en la persuasión de que la Segunda República española fue un momento esplendoroso y que debe restablecerse lo antes posible. Olvidamos que esa restitución debería expulsar al 80% de la población a las faenas agrícolas, someter a otra buena parte a la malaria, el bocio, la pelagra o la lepra y convertir a la casi totalidad de la población en analfabeta. Porque lo uno iba con lo otro y de no haber sido así nos habríamos ahorrado una guerra civil. Si se eliminan ensoñadamente las condiciones materiales del pasado, entonces no es que todo tiempo pasado haya sido mejor, sino que el presente es sólo la ruina que queda en un campo arrasado. Los vivos seríamos el estiércol de una tierra en la que sólo florecen los muertos.
Los sueños colectivos de un pasado ideal son el delirio que viene a salvar la escatología católica. Son también una renovación de la fusta reaccionaria, aunque ahora la Gloria eterna predicada por el párroco sea el Glorioso pasado predicado por los políticos nacionales que soportan mal lo híbrido y movedizo del presente. La necesidad de certezas empuja a quien tiene corazón de rumiante a buscar refugio en cualquier Paraíso histórico.
Todo lo cual me asalta tras la lectura de un libro que hubo de esperar veinte años a que lo abriera, pero el presente es justo: yo tenía que abrirlo ahora y de haberlo leído antes es probable que no me hubiese conmovido. El notario sardo Salvatore Satta, jurista de la gran tradición romana, dejó entre sus pertenencias un manuscrito que, tras ser editado por su heredero, se convirtió en uno de los retratos más exactos, desolados, piadosos, sagaces e implacables de la vida en las pequeñas ciudades a comienzos del siglo pasado. La ciudad era Nuoro, en el centro de Cerdeña, pero bien podía haber sido Vich, Cuenca, Pamplona o Vigo. Todas aquellas ciudades provinciales, sin apenas comunicación con los dinámicos centros del capital, sin televisiones, radios, teléfonos, y sólo las más afortunadas con un diario, vivían como si la revolución francesa no hubiera existido. Es la Vetusta de Clarín, el Palermo de Lampedusa, la Mallorca de Bearn, el mundo asfixiado, cerril, profundamente malévolo de Mme Bovary, que se prolongó hasta la segunda guerra mundial. Para Satta, ese tiempo pasado no fue mejor.
En Nuoro sólo hay un sentimiento de relación y es el odio. Así se mantienen unidas las personas en prieta granada de hostilidad, pero también es el odio la pasión que los apiña frente al forastero. Su identidad se forja con el odio mutuo y el odio a lo extraño, aunque para aquella gente era extranjero quien vivía a veinte kilómetros, por no hablar de Italia, ente hiperbólico que sólo generaba sarcasmos. Cuando en alguna ocasión aterrizaba por allí un funcionario italiano se generaba una comedia de enredo a lo Gogol, híbrida de agasajo usurario y befa aldeana. El funcionario tenía la impresión de haber sido lanzado sobre África y huía espantado.
Aún es posible percibir esa atmósfera irrespirable, tan agudamente descrita por el notario Satta en "Il giorno del giudizzio" (hay edición española en Anagrama), conservada intacta en algunas sociedades levíticas, pero ciertamente fue la extensión de la metrópolis tecnificada, hasta ocupar la totalidad del territorio, lo que limpió a las ciudades provincianas de su telaraña feudal y esa forma perversa del miedo que es el odio al forastero. Creo que puede decirse que las poblaciones del odio han sido mejoradas por el tiempo presente gracias a la debilitación de los mitos locales (por la potencia de los mitos mediáticos), si bien subsisten las castas y sus altares míticos.
No obstante, es probable que los habitantes de las regiones del rencor colectivo, tomados uno a uno, no por vivir inmersos en el odio vivieron un ápice más de desdicha que sus sucesores, porque todo tiempo es irredimible para cada cual. Sí, es cierto: en los pueblos amurallados contra lo ajeno, pueblos endogámicos de alma bovina, todo tiempo pasado fue mejor para los muertos.
Artículo publicado el viernes 16 de octubre de 2009.
[Publicado el 19/10/2009 a las 10:31]
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No veía escrito Vich desde mi infancia en la Barcelona de los años 60. Bueno da igual, de hecho todo da igual.
Comentado por: Andreu el 25/10/2009 a las 22:13
EL TIEMPO DEL BARRIO
Cuando hablamos de medir el tiempo del reloj no estamos hablando del tiempo, propiamente dicho. Vamos a poner un ejemplo que lleva,y convendría, “su" debido "tiempo”. Otro día corresponde hablar de la molestia, el "tiempo" que se toman ciertos escritores a la hora de escribir artículos. Quede eso para otra ocasión.
Si alguien viene y dice, en este sitio pasó esto y lo otro hace años y donde está la estatua junto al bar de Manolo dio la casualidad que me encontraba yo en la fecha tal ante el acontecer equis, a la sombra del prócer en el "momento" justo cuando acontecía ante mis ojos el equis; es más, si ustedes no me creen, tengo fotos de móvil. ¿Cómo sabemos en un principio que no nos miente en lo que ahora nos pretende contar? Si en ese momento se le hace una pregunta sobre algo que ocurrió allí y él no cuenta por olvido o porque resulta que no vio y nosotros sí lo vimos (otra casualidad ), cosa que él tampoco sabe porque estábamos escondidos en la estatua de en frente: ¿sospechará que le inquirimos por tal o cual detalle que nosotros registramos de más de cerca y mucho mejor que él?.Efectivamente:no.Es muy probable que,casi seguro, se invente y nos dé todo tipo de detalles contrarios a lo que nosotros registramos con estos ojos de la cara. ¿Quién lo vio mejor: él que no se enteró de nada en la estatua 1 y ahora intenta buenamente recordar , o nosotros, que vimos parte desde la estatua 2 sin que el otro se percatara de ello, de que guipábamos lo que ahora pretende contarnos sin mucho acierto?
Querrá contar todo el acontecimiento, incluso la parte que nosotros mejor vimos, sin que le parezca bien escuchar ni saber la verdad nuestra.La otra cara de la moneda. Entonces será que en el mismo "instante" en que nosotros veíamos el acontecer X, a él le acontecía otro muy distinto,delante de sus ojos y no nos extrañaremos si su relato es de otro parecer, de otra opinión (ya ven de donde nacen las opiniones) y piensa otra cosa distinta y nos miente. ¿De qué nos extrañaremos entonces en esa supuesta mentira? Es imposible que nos mienta o quiera mentir, porque él, a ciencia cierta afirma que estuvo "allí"(nosotros lo sabemos por lo bajini y seguimos haciendo trampa, es decir, escondiendo nuestro tiempo). Pero ¿y si resulta que lo que nosotros vimos de más cerca fue un coletazo, es decir, el efecto disipado de la causa que lo originó todo y que él principalmente afirma haber visto de pe a pa? Ah, nosotros vimos algo tan sólo, una pequeña parte, que él ahora inventa porque no vio, y también nos muestra la otra,quizá la más veraz, la que es imposible que nosotros pudiéramos haber visto. Entonces nosotros también tendremos que inventarnos la que él nos cuenta y supuestamente vio más cerca. Él, al igual que nosotros, pensará que le estamos mintiendo, que le damos camelo con lo que no vimos(si le damos nuestra versión) cuando ya(otra casualidad) la "cosa" empezaba a tomar otro "cariz”. Hay más: nuestro amigo, con el que "ahora" coincidimos y ha "pasado" tanto tiempo, desde que no nos vemos no ha variado en un solo pelo, sigue con su único ojo (es de un sólo ojo, y no lo perdió en la guerra) y de cuanto le pasa por delante de sus narices siempre se le escapa mucho. No es bueno atinando, es simple en reflejos y tiende cuando menos a exagerar todo cuanto dice y ve.¿Pensaremos que, bueno, tal como lo cuenta y hace de costumbre así debió de pasar aquel día? Por nuestra parte no estábamos mejor que digamos en aquellos "tiempos": somos tres,mejor dicho, éramos tres y uno iba ese día borracho, algo más ciego que el bizco de nacimiento, el otro era y es un peliculero de mucho cuidado y yo ( vamos a decir que supuestamente estaba "allí"), aquel día contemplaba una mujer que por allí pasaba.
El "instante" de cada uno era diferente, muy otro, de otro sentir aunque de cierto parecer.(El de la mujer también).Bien mirado ninguno estaba por lo que "ahora" se pretende rememorar. Estaremos de acuerdo en eso,en que el "instante" fue único,irrepetible, no hay duda alguna, y que lo más probable es que ninguno de los cuatro, ni el bizco ni nosotros juntos,diéramos buena cuenta de lo que se pretende "aquí" y "ahora" "presentar".Hoy es un instante baldío.Por lo tanto no es el mismo, es una "repetición" (pero esa es otra historia).
Se me olvidaba decir que el acontecimiento fue cosa baladí; nada del otro mundo.
Comentado por: Delfín el 20/10/2009 a las 21:57
Sr. Vic:
Evidentemente la frase no era mía si no de Pascal ¿Pascal no sabía lo que decía? Mis conocimientos de filosofía y en concreto de ontología son limitados, pero creo que no hace falta ser filósofo para entender que la palabra definida no puede estar en la definición. Sus ejemplos no son válidos. Dice usted: "Ser es un verbo atributivo." Pero aquí no se utiliza "ser" como verbo si no como sustantivo. Además de que hay otros verbos que también son atributivos. La frase "el ser es objeto de estudio de los filósofos" no puede ser una definición ya que cualquier cosa que fuera objeto de estudio de los filósofos sería la definición de esa cosa, lo cual es absurdo. Es más, todas las cosas son objeto de estudio de una o varias ramas del saber, pero si las definiéramos así ¡ya no harían falta los diccionarios!
Definir es limitar, poner dentro de unos límites. Mi idea del ser es que todas las cosas "son". Si todo "es" ¿Cómo vas a definirlo, es decir, limitarlo?
Comentado por: mmm el 20/10/2009 a las 20:19
'...convertir a casi la totalidad de la población en analfabeta.' ¿Acaso no lo es ahora? Mi abuelo, campesino, difícilmente leía y escribía, pero sabía los nombres de las cosas y tenía educación moral y social, tenía honor y sabía lo que estaba bien y lo que no: era un hombre. Ahora, las nuevas generaciones saben escribir (bien es cierto que con faltas de ortografía) pero son analfabetas en casi todo, aún siendo bachilleres y licenciadas en no se qué. Apoyadas en el aire, son volátiles, como las moscas, y como las moscas comen de todo, huela mal o no. Cambian de parecer de un día al otro, según sople el viento, y son tan ignorantes que no saben que lo son. Cualquier tiempo pasado no fue mejor, en algo se ha mejorado: ahora hay agua caliente. Pero lo que se ha ganado en comodidad se ha perdido en virtud.
Comentado por: Marco el 20/10/2009 a las 16:48
"Un error enorme de estos últimos siglos tan poco poéticos (que, por lo que sabemos, aún no ha ha sido corregido a fondo) consiste en reclamar de los autores originalidad hasta el punto de prohibirles que utilicen las ideas de otros. En nuestra época, en la que el arte se halla separado de su contexto orgánico, en la que los autores se encuentran aislados y carecen de vivas interrelaciones, se considera un plagio aquello que se puede demostrar que una costumbre general en todos los periodos verdaderamente grandes de la literatura. El aislamiento respecto de las fuentes que fluyen en las obras de los otros le quita al escritor la conexión con las raíces de las que puede tomar para su obra un nutriente rico y sano; ello conduce a una peculiaridad afectada, a la búsqueda de lo original y nuevo, y ésta es sin duda una de las causas de ese triste fenómeno, de que la actual literatura carece por completo de unidad interior y aún, junto con ello, de desarrollo orgánico".
Y quizá pudiera parecer, pero no lo es, el posible próximo discurso de asentamiento, que en la RAE tuviera previsto realizar Ana Rosa, empero éste es de por el 1846, y escrito por el conde Von Schack; aunque estoy bien dispuesto a prestar oídos si A.R. nos lo leyera como parte desde el atril académico
saludos
Comentado por: vic el 20/10/2009 a las 15:22
El texto de Esquirol tiene aciertos pero cae en el vicio, engañoso para el sentimiento y el conocimiento, de mezclar eso que el llama lo insasible con el tiempo. Y no. Hay una auténtica y radical separación entre pasado - presente - futuro, es decir, la ideación del tiempo, que es lo que tenemos en los calendarios y, supongo, con lo que juegan los científicos; de lo que se valen los gobiernos, los bancos y yo mismo en cuanto a vida tasable por actuarios, recurso humano, opositor a puesto de funcionario o lo que sea; entre ese tiempo ideado y por tanto falso, que tiene una dirección hacia adelante y otra hacia atrás, y que al fin y al cabo no es más que una raya dibujada en una hoja de papel, y aquello que tiene sólo una "dirección", es decir, ninguna (no hay 1 sin 2), que explota y que no es, por tanto, no puede ser sin falseamiento, parte de ninguna sucesión de puntos en una línea. En cuanto convertimos a eso en un instante, es decir, en un ahora, estamos incluyéndolo en la idea del tiempo. Privando así a AHORA de lo que tiene de fuerza desengañadora contra la idea vulgar del tiempo. Para lo que pueda ello servir.
Bien traído, por otro lado, lo de la droga. Yo lo formularía de otra forma que pretende ir a lo general. Si mi vida, a parte de ser mía, es toda mía, es decir, esta desdichada vida que me apropio y finjo conocer es un todo, por tanto ya la estoy cambiando por tiempo, el querer vivirlo todo en un instante entusiástico no puede ser sino la prolongación natural del falseamiento primero. Y éste es mayoritario, por supuesto. Y recomendado por los educadores y televisiones (valga la redundancia).
Comentado por: industria etc. el 20/10/2009 a las 10:19
Por ejemplo, si se supone que el tiempo no es más que una rápida e ininterrumpida sucesión de instantes, entonces la
intención de vivir el presente estará indefectiblemente abocada al fracaso, tal como se refleja en este comentario
de Cioran: 'Inútil intentar asirme a los segundos, los segundos
e escapan: no hay uno que no me sea hostil'. De hecho, vamos ya descaminados si concebimos el presente bajo la figura de los instantes que se suceden. 'Instar' significa exigir con insistencia, estar encima, urgir, acosar, acorralar... Y el 'instante' puede definirse como una porción de tiempo apremiante, urgente, que nos persigue y acosa con su fugacidad. Nadie logrará, pues, asir algo que, por definición, jamás se detiene ni puede detenerse, como tampoco podrá agarrarse a ello. De ahí que, en tantos casos, el afán de vivir el presente malentendiéndolo como serie de inaprehensibles instantes concluya en la droga, que -paradójicamente- no es sino una manera de evadirse huyendo del presente. Pero ¿y si en vez de concebir
el presente como una serie de instantes, lo redescubriésemos
como un momento o situación que requiere respuesta? Entonces también se vería que la mejor manera de vivir el presente no es correr tras el tiempo que huye, sino ver y vivir la op ortunidad que se presenta.
(El respirar de los días, Josep M. Esquirol)
Comentado por: carpe diem? vaya agobio el 20/10/2009 a las 08:43
POESÍA
Qué mezcla, qué mosaico, así no hay quien se entere. Y menos quien se quiera enterar. Qué manera de marear la perdiz. Que si futuro por un lado, que si presente por otro, nada. Qué manía con forzar lo poético, cuando no lo que a uno buenamente se le ocurriera. Qué retorcer de pensamientos y versos: pobre Manrique. Vaya acrobacias: "pensadores intoxicados de futuro",dice.Y con eso no se entera ni Dios, ni un filósofo siquiera, suponiendo que dicho filósofo, hipotético siempre, porque los filósofos son siempre hipotéticos, cuando no siempre pa-té-ticos, se tenga o quiera enterar. "[...] seguramente es cierto que cualquiera [ojo a la rata,digo errata] tiempo pasado fue mejor”. Claro que fue mejor, y peor, no se dude, que al parecer es lo que aquí se cuenta, o el artículo quiere contar. ¿El pasado es "irremediable"? ¿Es que tiene que ser remediable? Adivina. Una "[...] indudable superioridad sobre el futuro" tiene por lo visto; ¿cómo se mide eso,Manrique? ¿A qué viene aquí "el ejercito de la publicidad"? .A ver qué es lo que libra o barre.Sí, ya sé que todo esto tiene su intríngulis, su qué de la cosa, su ironía (¡qué desperdicio!) y mezcla de historia con eslogan caciquil, pero estas cosas, para qué nos vamos a engañar, no merecen la pena. Sobre todo porque la poesía mala no merece justificación.Ni pena. ¿O sí?
(Para una historia de cómo se quieren ver hoy las humanidades).
Comentado por: Delfín el 19/10/2009 a las 21:52
Hay en momentos que si dices AHORA y es AHORA , es un poco de mal gusto pero bueno, luego te quedas clapado y ya esta.
Comentado por: albert el 19/10/2009 a las 21:43
Esa es la virtud que tiene AHORA. Cuando digo ahora, ya no es AHORA. Déjese llevar y verá que es muy sensitivo, el asunto. Sencillo. Mareante. Se trata de algo que no es, por tanto, un punto en el tiempo (que sería su forma domesticada: "un ahora" con el que jugaría tal vez un físico). Algo que queda totalemente fuera de lo... ¿cognoscible? Digámoslo con arrojo: fuera de la realidad.
Comentado por: industria etc. el 19/10/2009 a las 19:58
Nunca me lo había planteado, industria. ¿Qué es ese AHORA que ya no es ahora?. Buena pregunta. Muchas gracias.
Comentado por: DPA el 19/10/2009 a las 19:15
¿Y usted cree, DPA, que AHORA forma parte de ese tiempo que nos cuenta, del que tanto parece saber?
Me refiero a AHORA, que cuando digo ahora ya no es AHORA. No me refiero a "un ahora", "los ahoras", o cualquier cosa que se le ocurra a un científico para poder tratar con lo intratable.
El Yo no soy yo, ya sabe...
Comentado por: industria etc. el 19/10/2009 a las 19:01
EL TIEMPO DEL SER
Ya sabemos que el tiempo es relativo. Depende de la velocidad del observador en relación a la velocidad del suceso. Si voy hacia el suceso, y el suceso viene hacia mí, todo pasa muy rápido. Si voy hacia el suceso, y el suceso se aleja de mí a una velocidad constante, nunca ocurrirá nada, eternamente ocurrirá nada.
Hay un tiempo de la esencia y un tiempo de la existencia.
El tiempo de la existencia es el que marca el reloj. Las horas pasan una tras otra mientras existimos, y el tiempo se escapa, a una velocidad constante al transcurso de mi existencia.
Pero hay un momento en la existencia, en que el tiempo, cambiando bruscamente de sentido, se dirige aceleradamente hacia nosotros. Cuando nos encontramos con el tiempo, morimos. Terminamos de existir, y nos encontramos en otra dimensión, deparada por el propio Universo, la dimensión esencial.
Cuando morimos físicamente, de nuestro cuerpo material, constituido por átomos de carbono, hidrógeno, oxígeno, nitrógeno, fósforo, potasio, etc., queda algo que hasta hoy se ha llamado alma, y se ha considerado como algo inmaterial. Y digo hasta hoy porque, con el conocimiento que tenemos actualmente de la estructura del Universo, podría comenzar a ser explicado por la física, ¿Y entonces ya no sería inmaterial?
Es nuestro Ser, que ha sido y será, desde antes de nuestra existencia, para después de nuestra existencia…
Y que es también durante nuestra existencia.
El ser se esconde en la Palabra. Es a través de la Palabra como podemos acceder a él. Porque la Palabra tiene esencia. Encontrar esa esencia, hacerla vida, emborracharnos de ella y llegar al núcleo, donde todo tiene sentido, empezando por Dios mismo, que se nos aparece entonces como algo totalmente claro, totalmente transparente y necesario. Hemos entrado en la dimensión esencial. Entonces lo sucesos vienen hacia nosotros de manera acelerada, nos suceden cosas que, para el sentido cotidiano de la vida resultan prodigiosas, y que en un principio, en nuestra ignorancia de lo que nos está sucediendo, no podemos explicar. Hemos entrado en el tiempo del Ser, en el tiempo de la dimensión esencial. Si perdemos la calma, si nos dejamos llevar por las pasiones, acabaremos, si no al borde de la locura, completamente locos.
Cuando se accede a esa dimensión esencial hay que mantener la calma más absoluta. Dejar que los hechos transcurran sin interferir en la otra dimensión, la de la existencia. Pero somos, por tanto, los acontecimientos, no precipitados ya por nada, porque dominamos las dos dimensiones, la de la esencia y la de la existencia, los acontecimientos van a acontecer. Y cuando esto pase, nuestro propio ser se encargará de avisarnos de que “eso que acontece” es muy importante. Porque lo será en nuestro corazón.
Comentado por: DPA el 19/10/2009 a las 17:55
Temas relacionados.
Para los de Barcelona y aledaños, hoy a las 19.30 en el Ateneo, Josep M. Esquirol charlará sobre su último libro 'El respirar de los días'
http://www.paidos.com/ficha.aspx?cod=52146
que trata sobre la vivencia del tiempo.
Introducción aquí:
http://www.josepmariaesquirol.net/wp-content/uploads/2009/04/el_respirar_de_los_dias_intro.pdf
Comentado por: tablón de anuncios el 19/10/2009 a las 16:23
el antes idiota de abajo le dice al presente idiota de abajo, que escribe siempre no atendiendo obligatoriamente a lo que escribe d. Félix, porque el idiota es idiota, y lo que escribe no es directriz, ni óbice, o más llanamante, se la suda, porque entre otras cosas no hay reglas (todavía no se han puesto) de lo que se debe, ni cuándo, ni dónde escribir, y que nada 'corresponde' a artículos anteriores, posteriores o actuales, a no ser que el antes idiota de abajo no se haya enterado después de largo tiempo escribiendo aquí casi las mismas idioteces; con lo cual conmina desde estas sus presentes alturas, al idiota de abajo, a que se lo explique como lo haría un idota a otro idiota
saludos
p.s.:
por si le interesa, no tengo internet, y hoy he soñado con una hermosa rubia de maravillosas curvas y sabor a helado de vainilla
Comentado por: vic el 19/10/2009 a las 12:53
el idiota de abajo no ha dormido pensando en cómo patearle la cara a Pascal (que por cierto, también tiene un porte) y ha sido descortés introduciendo un comentario que corresponde al artículo anterior y pasando por alto la trabajera que se ha tomado D. Felix para actualizar su blog con nuevos e interesantes temas.
Comentado por: Motimer el 19/10/2009 a las 12:33
claro!, por eso yo sé que el sr. que firma como Pascal, no entiende la frase en español: " ser es un verbo atributivo" (que, como, observará contiene la palabra 'es'). Aunque quizá la entienda, y me haya precipitado en juzgar, y lo que no entienda, o no acepte, sea, el uso del artículo antepuesto, es decir, por ejemplo, si construimos la frase en español: "el ser es algo de que tratan los filósofos". Bien, es entonces aquí donde ya pueden aparecer problemas, que creo me parecen que son prejuicios filosóficos, o de lenguaje filosófico, visto que, si entiende una y no la otra, y dado que ambas son de la misma 'especie' a la que se refería en su escrito, i.e., ambas contienen las palabras 'ser' y 'es', resulta de ello que, o tiene, como he dicho, eso que he llamado prejuicios, o lo que no conoce es la gramática española, luego se podría aun pensar que ni entiende lo que dejó escrito.
saludos
Comentado por: vic el 19/10/2009 a las 12:09
¿Nostalgia de la Segunda República?ya sabemos que los años 30 fueron terribles para los españoles, enfermedades , analfabetismo, lo que se puede guardar cómo algo serio de esa época fueron los soldados casi adolescentes que luchaban por la libertad, miles de ejecutados que gritaban ¡ Viva Aragón Libertario! o pedían morir descalzos para expirar tocando tierra de propia ( Companys)Es la fuerza interior de los mártires, es indiferente abrazar una cruz que lanzar una consigna del Manifiesto Comunista.
Franco debió ser ejecutado y posteriormente colgado para fijar su imágen histórica.Ahora jugamos a la Wii y vamos a renovar nuestro primer plasma, venga! a quién se le pude reprochar un toque de nostalgia!
Comentado por: Doroteo el 19/10/2009 a las 11:56
Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas , Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horas y Autobiografía sin vida (Mondadori, 2010). Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis.
La nueva edición del Diccionario de las artes (Debate, 2011) se amplía en más de cien páginas y corrige todas las entradas anteriores.
Ensayo
Contre Guernica, Prefacio para Antonio Saura (2008). Archives Antonio Saura, Genève.
La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.
Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.
Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.
La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.
Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.
Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.
Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.
Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.
Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.
Venecia (1990). Planeta, Barcelona.
El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.
La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.
Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.
Novelas y prosa literaria
Autobiografía sin vida (2010). Mondadori, Barcelona.
Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.
Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.
Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.
Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.
Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.
Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.
Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.
Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.
Última lección (1981). Legasa, Madrid.
Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.
Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.
Relatos
"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.
"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.
"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.
"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.
"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.
"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.
El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.
Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.
"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.
"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.
Poesía
Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.
Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.
Farra (1983). Hiperion, Madrid.
Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.
Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.
Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.
Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.
Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.
El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.
Cepo para nutria (1968). Madrid
1987 Premio Anagrama de Novela.
2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".
2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.
13/2/2012 22:15
Es curioso que un economista con...
Publicado por: ¿el cp es de la C.I.A o de la T.I.A.? (la agencia de inteligencia de Mortadelo)
13/2/2012 20:43
Suscribo el 100% del artícuo....
Publicado por: Pablo
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