La vuelta al mundo del antropoide
Se dice que quien inauguró los viajes poco claros fue Herodoto, inventor del turismo primitivo hace dos mil quinientos años. Parece que emprendió camino para indagar si los dioses griegos descendían de los dioses egipcios. Razón ya un poco refitolera, pero que podemos admitir pues, al fin y al cabo, el traslado por motivos religiosos y comerciales viene siendo el más común. Los islámicos acuden a La Meca desde los rincones más apartados del globo, como si no tuvieran nada mejor que hacer.
Pero esta desazón que empujaba a los europeos a moverse sin tregua por motivos cada vez más caprichosos, se convirtió en una epidemia a partir del descubrimiento de América. Miles de occidentales comenzaron a subir a los más altos montes, sumergirse en todos los océanos, sudar por todos los desiertos, entrar en los pueblos más sosos, acopiar plantas, animales y minerales, bailes de muerto, boinas y guitarras. La dificultad de permanecer en casa se transformó en una ansiedad intolerable. Las excusas se fueron ampliando: la ciencia, pegar tiros, el oro, la fornicación, salir en la tele, fisgar como porteras, el tedio.
La eficacia de la cultura occidental ha infectado con esta desazón a todas las poblaciones de la tierra. Son ahora cientos de millones los que se mueven como ardillas, aunque sea durante medio mes, buscando no se sabe qué. Es una industria, dicen, pero también lo es la venta de estampitas. Yo diría que se trata del ritual religioso más notable de una cultura que se ha librado de la tutela divina y sale de casa cuando le da la gana, casi siempre para matar el tiempo.
Artículo publicado el sábado 29 de agosto de 2009.
[Publicado el 07/9/2009 a las 09:00]
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Dos posturas posibles:
a.- el mundo que valía la pena se acabó y solo queda llorarlo.
b.- el mundo se crea todos los días y hay que reaprender a moverse en él constantemente.
Chaque'un son goût
Comentado por: jules verne el 08/9/2009 a las 21:23
Ya lo dijo Evelyn Waugh: "When the Going was Good". Pero alguien lo ha dicho, con mucha razón: gusta el viaje, no gusta que los otros viajen y fastidien el panorama exclusivo.
Comentado por: Jolines el 08/9/2009 a las 20:49
Ya lo dijo Azúa en un artículo que apareció aquí, que uno lee a Patrick Leigh Fermor y entonces comprende lo que es realmente viajar. Lo que hacemos los turistas es mirar la televisión en 3-D.
Comentado por: lector agradecido el 08/9/2009 a las 20:21
Resumen: primero migrábamos, luego viajábamos y ahora hacemos turismo y excursiones. Lo primero es lógico. Lo otro son cosas raras que hacemos vete a saber porqué.
Comentado por: ¿y el tío cobra por decir eso? el 08/9/2009 a las 19:31
El placer de viajar hoy se encuentra en desplazarse sin salirle del sillón- de la poltrona del yo- saltarse la rutina, sin correr riesgos ni perder comodidad. No creo que empuje la curiosidad, el viajero se desplaza hacia un destino previsible y previsto, hacia eso que ya espera encontrar. Yo, desde luego cuando siento curiosidad veo un película, abro un libro.
Comentado por: nauta el 08/9/2009 a las 18:09
Uno se hace turista sobre lo previsible, sobre la seguridad. Ser un viajero "extramuros", en busca del miedo de lo que podría pasar,es algo totalmente diferente.Pocos son los que hacen una busqueda de la insensatez de lo que nos ha sucedido hasta el momento,asumiéndolo, para que no dictamine nuevamente las nuevas decisiones venideras que habremos de tomar. De la soledad al margen de cada una de nuestras dependencias que han hecho que acabemos siendo cualquier cosa, menos lo que deberíamos ser, aunque no sepamos que es, pero sí tener la valentía de hacer aflorar los condicionantes para que pudiera suceder. Nada de eso acaba por sucedernos.
Nosotros no viajamos, damos vueltas en círculo. Nuestras vacaciones es permanecer en un hospital bien atendidos durante un mes.
Comentado por: alfonso el 08/9/2009 a las 16:12
Comentado por: seve el 08/9/2009 a las 13:18
Cuando los "upper sets" empezaron a viajar, lo llamaban "Grand Tour". Cuando, años después, sus empleados los imitaron, se lo llamó turismo.
Es como el chiste del hijo que le dice a su padre, "Papá, tengo que decirte que soy gay". Y el padre responde preguntándole, "¿Conduces un Ferrari, vives en un pent-house, pasas tus vacaciones en Fair Island? ¿No? Entonces tú no eres gay, hijo mío; tú lo que eres es maricón sin más".
Por no hablar del turismo en patera, bajos de camión, o contenedor. Seguro que dentro de poco aparecen agencias de viaje que ofrecen estas modalidades como ocio de aventura, igual que había tours alemanes que vendían visitas a los frentes de la guerra yugoslava por unos miles de marcos.
Lo siento, don Félix, pero el "no nos moverán" está obsoleto.
Comentado por: knudsen el 08/9/2009 a las 10:45
TO all that love the far and blue:
Whether, from dawn to eve, on foot
The fleeing corners ye pursue,
Nor weary of the vain pursuit;
Or whether down the singing stream,
Paddle in hand, jocund ye shoot,
To splash beside the splashing bream
Or anchor by the willow root:
Or, bolder, from the narrow shore
Put forth, that cedar ark to steer,
Among the seabirds and the roar
Of the great sea, profound and clear;
Or, lastly if in heart ye roam,
Not caring to do else, and hear,
Safe sitting by the fire at home,
Footfalls in Utah or Pamere:
Though long the way, though hard to bear
The sun and rain, the dust and dew;
Though still attainment and despair
Inter the old, despoil the new;
There shall at length, be sure, O friends,
Howe'er ye steer, whate'er ye do -
At length, and at the end of ends,
The golden city come in view.
Robert Louis Stevenson
Comentado por: viajeros unidos el 08/9/2009 a las 02:31
Yo creo que el aburrimiento esta poco estudiado y es la base de todo, el hombre es: aburrimiento + miedo. Por eso el turismo tiene tanto exito , te distraes un rato pero es imposible que te pierdas porque estas rodeado de personas.
Comentado por: albert el 07/9/2009 a las 20:32
Lo que no deja de llamar mi insatisfecha y hasta amarga atención es la opinión satisfecha de que etc.
Comentado por: invitado el 07/9/2009 a las 19:40
Tengo entendido que García Calvo tiene publicado un artículo titulado "Qué falta les hará a las pirámides de Egipto que vaya yo a verlas?". No he tenido la alegría de encontrármelo en internet y leerlo.
Por cierto, una vez liberados de la tiranía divina, ya sólo falta librarse de la tiranía. No deja de llamarme la atención, obviamente satisfecha, de que el régimen actualmente dominante es ajeno a la fe, o, dicho más suave, que la fe que lo sustenta es de otra naturaleza y enjundia que la del Dios del antiguo régimen (o de regímenes de los márgenes del nuestro, victorioso).
Comentado por: invitado el 07/9/2009 a las 19:38
este artículo me desarticula
yo que me considero un vip (viajero im penitente) y que he estado en los cinco continentes, los 5, y que, al igual que el poeta, también puedo confesar y confieso que he vivido (y he bebido : soy un bglob, bebedor global), y, sí, sí, debo proclamar y proclamo que he viajado
Comentado por: jbv a 10.710 km el 07/9/2009 a las 16:43
Lo cierto es que nunca pudimos dejar al nómada que habita en nosotros en el rincón de los fósiles evolutivos. El cabrón no se estaba quieto.
Comentado por: el bedel de la torre de babel el 07/9/2009 a las 15:14
Bueno don Félix cambiar de sitio y respirar otros aires ha sido un sino de la especie. Los curiosos siempre quisieron ir màs allà de la línea borrosa del horizonte, aunque tuvieran la comida y el espacio vital seguro. Recuerdo su reseña sobre un libro narrando las aventuras de un par de amigos que se marcharon al Tíbet en coche. El tiempo se mata solo, en casa o lejos de ella.
Comentado por: curiosa y el capitàn nemo el 07/9/2009 a las 14:38
Comentado por: Sinrumbo el 07/9/2009 a las 13:11
Cunado era muy joven , trabajaba 10 ó 12 días, ganaba unas 10.000 pesetas y me iba a Granada, allí me alojaba en una cobachuela que no llegaba a usar porque desde el mismo moemnto de aterrizar en la ciudad me iba a patearla. Iba a restaurantes, a salas de fiesta, aveces a la Alhambra, deambulaba por los jardines y acababa en "El Rey Chico" con una señora que me doblaba la edad. Esto solia durar un par de días, después volvía a casa. Jamás he alquilado un apartamente en la costa por 15 dias y he metido ahí a toda la familia porque no soportaría el calor y el hedor a pomada solariega, así que moverse por moverse, mejor estarse quieto.
Comentado por: Felipe el 07/9/2009 a las 10:27
Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas , Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horas y Autobiografía sin vida (Mondadori, 2010). Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis.
La nueva edición del Diccionario de las artes (Debate, 2011) se amplía en más de cien páginas y corrige todas las entradas anteriores.
Ensayo
Contre Guernica, Prefacio para Antonio Saura (2008). Archives Antonio Saura, Genève.
La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.
Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.
Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.
La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.
Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.
Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.
Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.
Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.
Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.
Venecia (1990). Planeta, Barcelona.
El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.
La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.
Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.
Novelas y prosa literaria
Autobiografía sin vida (2010). Mondadori, Barcelona.
Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.
Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.
Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.
Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.
Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.
Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.
Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.
Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.
Última lección (1981). Legasa, Madrid.
Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.
Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.
Relatos
"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.
"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.
"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.
"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.
"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.
"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.
El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.
Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.
"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.
"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.
Poesía
Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.
Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.
Farra (1983). Hiperion, Madrid.
Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.
Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.
Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.
Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.
Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.
El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.
Cepo para nutria (1968). Madrid
1987 Premio Anagrama de Novela.
2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".
2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.
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