El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

martes, 14 de febrero de 2012

 Blog de Félix de Azúa

Ya somos el olvido que seremos

Hace más de veinte años, el 25 de agosto de 1987, Héctor Abad acudía para identificar el cadáver de su padre antes del levantamiento. Lo habían asesinado en Medellín. Al vaciar los bolsillos encontró un poema escrito a mano y con las iniciales JLB. Ocupado durante meses con la indagación policial, Abad no entregó el poema al diario "El Espectador" hasta noviembre y allí se publicó firmado por Jorge Luis Borges. El poema, sin embargo, no aparecía en las Obras Completas y los especialistas acusaron a Abad de falsario. Debo resumir de un modo brutal una historia bella y detectivesca.

El caso es que no se resignó. No le angustiaba la acusación de los borgianos, sino la memoria de su padre. Aquel poema había sido lo último que pudo leer y era un poema sobre la certeza de una muerte próxima. Como si el poema anunciara lo que le iba a suceder. De modo que Abad comenzó una pesquisa que le llevó años, visitas a dos continentes, cientos de cartas, correos electrónicos, entrevistas. La autoría del poema era, además, una cuestión de honor porque Abad lo había hecho grabar en la tumba de su padre con el título de "Epitafio".

¿Quién había escrito aquel poema profético y fatídico? En su búsqueda topó con personajes de novela negra, como Harold Alvarado Tenorio, quien aseguraba haberlo escrito él plagiando a Borges. O con la aborrecida viuda de Borges, María Kodama, uno de esos herederos que se apropian del Gran Muerto como si fuera su finca. Kodama, como siempre, negó por completo la autoría de Borges si no había dinero de por medio. O el encantador Jean Dominique Rey, que le proporcionó la pista más firme. Y el no menos delicioso pintor Guillermo Roux, que cerró el caso con un regalo inesperado.

Ahora, y justamente porque Kodama dice que no es de Borges, Abad lo ha podido publicar sin miedo a la denuncia. Y no viene solo. Está en la excelente revista hispano-mexicana Letras Libres de agosto. Cinco poemas y una historia novelesca sobre el amor a la poesía, el respeto filial y la pasión precisa para desenterrar bellos poemas. El primer verso lo tienen en el título. Borges sabía que le quedaban pocos meses de vida.

Artículo publicado el sábado 8 de agosto.

[Publicado el 25/8/2009 a las 09:44]

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Comentarios (19)

  • Perdón, me había confundido de tema. Respecto al que se debate, aún a costa de ser duramente criticado, Kodama, de acuerdo, era una víbora, pero Borges, siempre en mi opinión, es un juntapalabras, no un escritor. Totalmente infumable. Es muy preferible el Kybalión o cualquier grimorio alquímico a ese sufrimiento comparable a un cuadro de Yves Tanguy, pero sin su belleza.

    Saludos

    Comentado por: Víctor el 29/9/2009 a las 22:30

  • A mi entender la mayor diferencia entre las dictaduras de izquierda y las de derecha es que estas últimas no roban al ser humano su ambición. Ese pequeño matiz hace que en un, digamos, franquismo, puedes mantener tu doble moral y además aspirar a un bienestar económico al márgen de las estructuras del partido. No así en los regímenes con una economía de planificación central, donde todo mi trabajo no redundará en un mayor nienestar, luego ¿para qué esforzarme?... Además tendré que mantener una doble moral igualmente para no ser depurado... salvo si soy parte de la NOMENKLATURA, única forma de ascenso social.

    Saludos,

    Comentado por: Víctor el 29/9/2009 a las 22:26

  • ¡Qué buen poeta, JLB!

    Comentado por: elvi54 el 29/8/2009 a las 00:23

  • Don Harold Alvarado Tenorio: ¿ Quién le va a creer ahora? Seguro que nos está tomando el pelo, como lo hico en todas esas ocasiones.

    Comentado por: lobo, lobo, lobo! el 27/8/2009 a las 02:16

  • a mí me da igual quien haya escrito el poema, gusta o no gusta y nada más aunque lo que se decida sobre él tiene sus implicaciones, es evidente, tanto emocionales como económicas como "reputacionales"? Por cierto me ha gustado más el poemilla del cuchillo, tiene sabor a gato pérez y maki navaja, castizo.

    Comentado por: Olvido el 26/8/2009 a las 19:37

  • Una cosa bella es algo que contiene en sí mismo sólo, las notas esenciales de lo que representa. Por eso las cosas bellas son simples, en el sentido de que la sencillez con la que están construidas no se corresponde con la profundidad de lo que denotan.

    Comentado por: DPA el 26/8/2009 a las 17:53

  • Don Félix, ¿se da cuenta de que ha abierto la caja de Pandora sudamericana? Hasta ahora su blog era el único reducto europeo del boomerang. Prepárese.

    Comentado por: mufa el 26/8/2009 a las 12:12

  • Borges era un genio...un genio...argentino,
    y, no dudo que García Márquez no lo sea, por supuesto, será un genio...un genio...colombiano

    Comentado por: vic el 26/8/2009 a las 12:07

  • Don
    Félix de Azúa
    E.S.M.

    Estimado Señor de Azúa,

    De la manera más cordial escribo a Ud., para solicitar una rectificación respecto de un comentario sobre una impostura del joven Héctor Joaquín Abab Facio Lince, en los cuales se hace mención de mi nombre y se me involucra en unas aventuras editoriales que vienen perjudicando muy seriamente mi honra y mi fortuna.
    Sin ánimo de incomodarle, permítame primero decir que soy Doctor en Letras de la Universidad Complutense de Madrid, donde recibí título luego de haber escrito una tesis de grado sobre la obra de Jorge Luis Borges, tutelada por Don Alonso Zamora Vicente, quien dirigiera, en esos mismos años, la de don Mario Vargas Llosa sobre la obra de Gabriel García Marquez, Historia de un deicidio. Luego he recibido otras distinciones entre las que se cuentan la de Profesor Titular de la Cátedra de las Literaturas de América Latina de la Universidad Nacional de Colombia, el Premio Simón Bolívar y el Premio Internacional Arcipreste de Hita. Hoy soy director de la revista de poesía Arquitrave [www.arquitrave.com] en sus ediciones virtual e impresa, desde hace ocho años.
    Como admirador de Jorge Luis Borges he escrito algunas páginas tratando de imitar sus fabulaciones con el sólo y exclusivo propósito de divertirme, como él mismo hacía y sin pensar en lucrarme con ello. De esa manera confeccioné hace años un prólogo para uno de mis libros, que nunca se puso en él, y que los editores, para entretenerse, dijeron era de JLB. Con tanto éxito, que el día de su presentación, se vendieron en un suelto, setenta prólogos y apenas 12 libros. Un par de ancianos procuraron esa tarde ser Borges y su madre, lo cual despertó las sospechas de algunos periodistas, que escribieron a Tomás Eloy Martinez, entonces director de la popular revista Panorama de Buenos Aires, solicitando inquiriera a Borges sobre el asunto, cosa que hizo el periodista Jorge Di Paola en la edición del 26 de Septiembre de 1972, donde Borges, luego de ser preguntado firmó una declaración que dejaba en el aire si había hecho o no tal advertencia. Desde entonces soy el único poeta colombiano que prologó Jorge Luis Borges.
    Cuatro fueron las ocasiones que tuve la fortuna de conversar con el genio. No voy a recordarlas aquí. Pero diré que poco antes de su muerte y como advirtiera que con La Cifra era evidente que nada nuevo tenía por decir, aventuré a confeccionar, para mi solaz, unos cuantos de esos sonetos, por ver, además, si era yo capaz de hacer algo que se pareciera a su obra, o al menos, a lo más débil de ella. De tal manera que compuse unos versos ingleses que mostré a poco de su muerte a Jorge Valderrama Restrepo, quien entre picardías y su espléndido humor sugirió hiciéramos circular como inéditos del argentino. Fue así como enviamos por correo, desde las oficinas de Rodolfo Gonzalez, entonces director de Vanguardia Liberal, unas cincuenta copias de los poemas, que luego fueron apareciendo en diversos sitios sin que nadie dijera esta boca es mía.
    Pasado el tiempo, se me ocurrió, una noche en Beijing, trazar una historia para los sonetos y gracias a los teletipos de China hoy la hice llegar a cientos de periódicos, donde, a pesar de su extensión la divulgaron. Que yo sepa, fue publicado en La Jornada de México, Ya de Madrid, El Diario de Caracas, Folha de São Paulo y una revista colombiana que temiendo a mis invenciones omitió en su edición virtual, hasta hoy, publicarla, pues temblaban de terror al rumiar que los herederos de Borges fueran a cobrarles el divertimiento.
    En unas dos ocasiones tuve oportunidad de hablar, la primera en Catambuco, con el Doctor Abab Gómez, creo que en compañía de Antonio García Nossa y Carlos Gaviria Diaz y la otra, en casa de Jorge Child Velez, a finales de 1986, cuando una mañana de sábado, que Jorge recibía a sus amigos, llegó el doctor Abab en compañía de un furibundo troskista, León Zuleta, quien comenzó a increparme, en presencia de Alfonso Hanssen y un moreno de pro apodado Pichita, por mis adicciones borgeanas, a lo cual Child respondió diciendo que tan buen alumno era yo de Borges que hasta había compuesto sus últimos poemas, cosa que interesó al doctor Abab, quien me pidió le regalara copia de ellos y como no los tenía a mano, Child facilitó la que yo le había regalado.
    Luego ha surgido toda esa historia de la orfandad de su hijo, quien no encontrando originalidad en los sonetos de Borges y temiendo fuesen a demandarle por algunos derechos de autor, ha gastado una fortuna escudriñando una verdad insostenible, pagando detectives para que examinen la vida de María Panero en New York y sus vínculos con mi persona; sobre la existencia de Antonio Caballero, Sara Rosemberg, Carlos Jimenez Moreno, Gabriel Jimenez Emán (a quien confunde con Jimenez Moreno), Regas Kappatos, Juan Madrid, JM González Martell, Roberto Piccioto, Rosario Santos, a los institutos de meteorología de la costa oeste norteamericana para ver si el día que vino Borges a mi casa del 170E 82th en Manhattan venteaba o no, viajes a Paris, Alejandría, Kiruna y Buenos Aires para hablar con algunos de los cientos de ocasionales visitantes de Maipu, etc, etc., redactando, al menos, cinco artículos en los cuales denigra de mi persona y de mis actos, dos de ellos en la revista Semana, [13 de Enero y 18 de Agosto de 2007], otros en Cromos y El Tiempo [Enero 2007] y ahora los tres de El Espectador, donde dice que me llamo Tenorio y soy víctima de los vaivenes de la luna, es decir que mi madre es una tal por cual y yo estoy loco.
    Es por eso, Señor de Azúa, que ruego a Ud comentar las notas que le adjunto donde doy cuenta de cómo llegaron a mis manos los sonetos borgianos que tanto discute Abab Facio Lince. Creo apenas de justicia que eso se haga, luego de casi tres años de mancillar mis confecciones literarias.
    Los artículos que le adjunto son:

    Cinco poemas inéditos de Jorge Luis Borges por Harold Alvarado Tenorio.
    De cómo redacté un prólogo apócrifo de Jorge Luis Borges.
    Un impostor llamado Harold Alvarado Tenorio.

    Comentado por: Harold Alvarado Tenorio el 26/8/2009 a las 10:49

  • El huérfano ilustre

    Una novela de Jaime Correas revela los pormenores de los sonetos apócrifos de Jorge Luis Borges.

    La leyenda, publicada por Anamagra, es la atracción de la Feria del Libro de Bogotá. El Festival Malpensaste ofrecerá una recepción en el Salón Terciopelo de El Panóptico donde llevarán la palabra la totalidad de los sobrevivientes de la sangrienta historia, menos uno, que ha inhibido la evocación de su nombre.

    El que está perdido colabora en su perdición. En la primavera de 1898 un pelotón de granaderos fusiló en un pueblito de los Andes argentinos, a Tom Castro, embustero que procuraba ser el retoño extraviado de una rica heredera, quien de tanto desear recuperarlo nunca notó que el tramposo era distinto, por dentro y por fuera, a su hijo. La patraña teje un artículo de Thomas Seccombe (1866-1923), profesor de historia de la Universidad de Londres, en la onceava edición de la Encyclopaedia Britannica y de allí pasó a Historia Universal de la Infamia de Jorge Luis Borges.
    La historia se repite como comedia o como tragedia: un despacho de la agencia Efe sobre una novela mendocina da cuenta de ello.
    La aventura de los poemas que engañifa Jaime Correas comienza en New York el 16 de Diciembre de 1983, a media tarde, cuando Emir Rodriguez Monegal y Roberto Piccioto dejan a JLB en el portal del 170E 84th Street, donde HAT que deseaba concluir una conversación iniciada en Madrid, hacía casi un lustro, en torno a un proemio que había colocado a uno de sus libros de poemas atribuyéndolo a JLB. HAT reveló a JLB la confección de su centón introductorio a partir de las propias frases del suplantado y tal fue la sintonía que Georgie le obsequió con cinco sonetos sin terminar, arrancados de su poderosa memoria, para que algún día “escribiera una historia que le hiciera rico, si mi gloria durase hasta entonces” y “María te lo permite”, según dijo al colombiano. Los únicos testigos oculares de estos hechos son un venezolano y una divina argentina que por casualidad se encontraron con HAT, al cruzar Lexington Avenue a la altura de la calle 86 frente a los almacenes Macy´s.
    Doce años después, en la sauna de un hotel pekinés, HAT redactaría la ficción que le hubiese favorecido, si un político, asesinado en las calles de Medellin el 27 de Agosto de 1987, no hubiese llevado en el bolso de su sayuela uno de los versos del gaucho, instalado allí por la mano de su verdugo, que así cumplía los deseos de Clemencia Boneta, postrera prometida del letal Fidel Castaño Gil, alias La Misericorde. Nadie sabe para quién trabaja, dijo Castaño cuando Correas le preguntó, en la Hacienda Las Tangas, por el poema, mientras Jesús Ignacio Roldán Pérez, declamador y parricida, alias Mono de leche, criado a punta de sonetos, desgranaba sobras de otro:

    No recibió la herencia del cuchillo
    y con la droga reemplazó al coraje.
    Se enroló en el moderno malevaje
    de inconscientes con dedo en el gatillo.
    Es la historia de siempre, se me antoja.
    Que al que cruza el destino con luz roja,
    no le falta quien le haga la boleta.

    Hoy sabemos, por Correas, cómo llegó el poema al bolsillo del interfecto y cómo había llegado a manos del fundador de las AUC: su amante obtuvo del mismísimo HAT un plagio del cuadernillo impreso por don Ernesto Vigora del Taller de Marquetería con una nota y en la tapa los concisos JFILB/5/ Podenco/1986.
    Sin duda varios de los entresijos que desenreda Correas en su novela son fascinantes. Uno de ellos recorre los asaltos, numerosos, de constipación padecidos por la congoja del célebre abandonado ante la imposibilidad de hallar salida al asunto de los sonetos, sin tener que recurrir a los prefabricados de HAT, a quien con razón, por cuestiones más de clase que de educación, consideró siempre un ser inferior, indigno de los parias de Vargas Vila. Otro, quizás el más verosímil, reconstruye el encuentro en una zapatería de tango de El Abasto porteño entre el actor italiano Horacio Romairone y Jorge Valderrama Restrepo, su viejo amigo colombiano de los días de Paris, el 8 de Setiembre de 1985, cuando Borges, aun estando indispuesto, y haciendo honor a la promesa de recibirles, les dejó copiar, directamente de su memoria, las versiones finales que se publicarían en Bogotá de los poemas neoyorkinos.
    El resto c´est literature. Harold Alvarado Tenorio, es verdad, y lo demuestra Correas, no sobrevivirá como enredador; no da para tanto. Pero como María Kodama, alcanzó a vivir en carne propia las iluminaciones de esa confluencia de Buda y Homero que no volverá a repetirse sino al final de los tiempos. Abad Faciolince, concluye Correas, apenas fue su copista.

    D. B. from The Borges Center at Bergen.

    Comentado por: Harold Alvarado Tenorio el 26/8/2009 a las 10:39

  • En cambio la frase que ha dejado Letrada, sí me gusta mucho, tiene encanto, ese "principio de éxtasis". En las clases de Benavides hablaba de encontrar símiles nuevos

    Comentado por: Ashgrove el 25/8/2009 a las 23:12

  • para mí es cuestión de emociones, de placer o no al leer, este poema no me hace sentir nada en especial, me suena a antiguo y demasiado formal, un poco grandilocuente y un tanto vacío. Supongo que en el fondo no me identifico con el pensamiento o sentimiento que describe y que por ello no halla eco en mí. No entro en otros conceptos por los que pueda juzgarse un poema como tal. La historia del descubrimiento y la investigación sí despierta y de algún modo, renace, dentro de mí y me parece muy bien narrada, la leí con placer, con intriga, con admiración, con hipótesis, con sorpresa, con la sensación de saber más. El poema además me suena un tanto manido, el polvo, Adán, la tumba, corrupción, mortaja.
    ¿Y a usted, por qué le gusta?

    Comentado por: Ashgrove el 25/8/2009 a las 23:09

  • Beatriz era alta, frágil, muy ligeramente inclinada; había en su andar una como graciosa torpeza, un principio de éxtasis» (Jorge Luis Borges: El aleph)

    Saludos.

    Comentado por: http://www.fotolog.com/letrada1/75301994 el 25/8/2009 a las 23:01

  • Pues a mí me parece buenísimo, no se que deciros.

    ¿Es mala la poesía? ¿dónde?

    saludos

    Comentado por: andreu el 25/8/2009 a las 21:35

  • A mí también me parece mejor la historia allí que el poema, además me cuadra más que fuese efectivamente un plagio del personaje de novela negra.

    Comentado por: Ashgrove el 25/8/2009 a las 20:35

  • Mucho mejor la historia de Abad en Letras Libres que el poema en cuestión. Aparte del primer verso, el resto una vanitas bastante vulgar. Sí se nota en mi opinión que es de JLB por la soberbia que destila eso de "...aquel hombre/que no sabrá que fui sobre la tierra" Admitir eso de que hubiera alguien que no supiese que el cieguito había estado allí debía darle una gran sensación de modestia, esa sensación que solo conocía teóricamente.
    No hay que cargar las tintas con María Kodama; al fin y al cabo, tuvo buen maestro y siempre supo ser la voz de su amo.
    Personalizo demasiado, perdón, pero detesto la obra de Borges. Hay que ser de Palermo para tener los santos buñuelos de escribir cosas como
    "Me pesan los ejércitos de Atila".

    Este es el poema que menciona don Félix

    "Aquí. Hoy

    Ya somos el olvido que seremos.

    El polvo elemental que nos ignora

    y que fue el rojo Adán y que es ahora

    todos los hombres, y que no veremos.

    Ya somos en la tumba las dos fechas

    del principio y el término. La caja,

    la obscena corrupción y la mortaja,

    los ritos de la muerte, y las endechas.

    No soy el insensato que se aferra

    al mágico sonido de su nombre.

    Pienso, con esperanza, en aquel hombre

    que no sabrá que fui sobre la tierra.

    Bajo el indiferente azul del cielo

    esta meditación es un consuelo."

    Comentado por: mufa el 25/8/2009 a las 18:21

  • ramificaciones

    Cuando se habla de cuestiones que tienen que ver en cierta mediada con la 'estética', con la forma, lo exterior, o con lo apariencial hay, lo que se podría llamar, opiniones para todos los gustos, quot capite, tot sententiae. Con el tema de la belleza, y con el tema 'menor' de la elegancia sucede esto. Aunque el tema de la indagación de lo que sea la belleza, o lo bello tiene, al menos, una tradición de estudios que tratan de desligarlo de lo que, en mi opinión, sí que está ligada la elegancia como concepto, esto es, de la historia y la geografía,-nivel diacrónico aquél, sincrónico éste, se podría decir más que pomposamente-; pues que las investigaciones sobre lo bello han pretendido, considerando quizá un supuesto no probado, o peor todavía, una, más o menos expresa petitio principii, que este concepto no dependía de la historia, o que al menos, esencialmente, no dependía de la historia; mas quizá se haya cometido un 'pecado' en el rigor, o en el método, y caído en dogmatismos del tipo de aquellos que rezarían que la belleza, si lo es de veras, no puede depender de lo que los humanos de distintas épocas y geografías hayan pensado sobre ella si con ello se llega a concluir cosas contrarias. Lo que supondría que el concepto de belleza sería un 'aequivocus', y lo que cualquier filósofo (¡está es, obviamente, una opinión disfrazada!) estaría dispuesto a admitir, es que, si bien la unicidad, el 'univocus', no sería alcanzable; sí, pensar en que la belleza, como concepto 'metafísico',- entendiendo por esto el ser poseedor de un fondo supra-empírico- pudiera muy bien ser un concepto análogo, y desde esta consideración, quizá, pretender aplicar todo el aparataje de la teoría de la analogía, como muy bien se aplicó ,-se aplica, quien lo aplique-,al Ser (consabido y reificado concepto metafísico donde los haya, incluso, apostaría, traducible a metafísicas más o menos evolucionadas del occidente o del oriente), y que se diera, por ello por supuesto, que sí existe además del concepto, algo 'real' que sostiene a la concepción de la belleza, y que puede ser algo mostrable, por ejemplo biológicamente, i.e., atendiendo al fenómeno biológico, v.gr., à la Galton; y que, por consiguiente, todo el género humano sea partícipe de esta 'realidad', y se dejen aparte historicismos, o relativismos de diverso pelaje. Es decir, que exista un substrato a partir del cual se pueda dar una definición de lo que es la belleza, y que no dependa esta definición de, lo dicho, y en última instancia, de la antropología.
    Con la elegancia ocurre que las pretensiones son, y han sido, menores. Por qué lo han sido, tengo mi opinión particular de algunas posibles razones. Para empezar, es este un concepto que se me presenta ligado a la vestimenta (si prescindimos de lo que se conoce como buen gusto, que básicamente es cierta capacidad de observación, cierta de asimilación y algo innato para diferenciar formas y colores) y a la sociedad. Y como la vestimenta cambia, y también la sociedad, pues el concepto es muy probable que o cambie, o no se aplique. Alguien podría pensar que la vestimenta no es fundamental, y que desnudo se 'está' elegante, pero seguro que conocen a algún anciano o anciana elegante. La vestimenta desde antiguo ha significado distinción entre personas, entre oficios, entre clases; por ello, la elegancia es un concepto que es 'reaccionario', pues pretende distinguir y clasificar y valorar a las personas según lleven las ropas, y además pretende que se mantengan, que se preserven, ciertas diferencias de acuerdo con esto, por tanto es segregador. Aunque es claro que no es un tipo de segregación determinante, a la hora de encontrar trabajo, por ejemplo, aunque no sé si a la petarda de la Wintour le importará para no sé que sea a lo que se dedique, me temo que sí, es yankee, y esto es apreciablemente definitivo. La clase media yankee, en general, es como se ve en las películas o en los partidos de la NBA; cierta clase rica es peor aun, sobre todo si proviene de Nueva Inglaterra, o de alguna de las trece colonias. Creen que el lapso de tiempo es salvable,-lo creen por ser yankees, diría que están orgullosos de ello, de ser una nación nueva y tierra de promisión y oportunidades- pero no lo es. Me quedo con una piedra de un monasterio románico antes que con todo Washington, claro, por el tiempo...y no es que critique su vitalidad, su clase culta, y los personajes interesantes que esa nación haya dado, que los hay, vive Dios!, viva Poe!. Sólo con la actitud, de quien la tenga, y recordarles de vez en cuando, como un hermano mayor, su condición de 'parvenu', al que crea que esto es ventajoso. Criticar a alguien por ser un recién llegado es absurdo, como decía Ciceron, todos, alguna vez, hemos sido 'recién llegados', novus homo. Pero también lo es hacer de ello un valor per se. ¿Es el tiempo un valor?. Para algunas cosas lo es, para otras no. Finalmente es cuestión de 'afinidades electivas'; hay a gente que le encanta lo nuevo, a otros la decadencia; a algunos la revolución, el borrón y cuenta nueva, a otros la tradición...en fin, lo único que se podría decir es que, quien se decida por uno u otro camino, en el balance de su vida, de sus gustos y de sus acciones, formara grupo, y posiblemente como sucede al que es de un equipo de fútbol y no de otro, lo que ocurrirá es que la comunicación será difícil, o imposible, lo más que sucederá es que se vivirá en esferas separadas, que no se intersecarán. Sólo queda que se elija una 'escala de valores', elección que finalmente es algo que tiene que ver con la vida

    saludos

    Comentado por: vic el 25/8/2009 a las 13:09

  • http://eltallerliterario.com.ar/wp-content/uploads/2008/05/kodama.jpg

    *Maria Kodama tiene cara de culo.

    Comentado por: http://www.fotolog.com/letrada1/75301994 el 25/8/2009 a las 11:51

  • Gracias sean dadas a Hermes, todo vuelve a ser como siempre ha sido.

    Comentado por: DPA el 25/8/2009 a las 10:36

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Biografía

Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas , Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horas y Autobiografía sin vida (Mondadori, 2010). Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis.

 

Bibliografía

La nueva edición del Diccionario de las artes (Debate, 2011) se amplía en más de cien páginas y corrige todas las entradas anteriores.

 

 

 

 

 

Ensayo

Contre Guernica, Prefacio para Antonio Saura (2008). Archives Antonio Saura, Genève.

 La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.

Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.

Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.

La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.

Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.

Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.

Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.

Venecia (1990). Planeta, Barcelona.

El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.

La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.

Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.

 

Novelas y prosa literaria

Autobiografía sin vida (2010). Mondadori, Barcelona.

Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.

Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.

Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.

Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.

Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.

Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.

Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.

Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.

Última lección (1981). Legasa, Madrid.

Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.

Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.

 

Relatos

"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.

"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.

"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.

"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.

"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.

"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.

El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.

Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.

"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.

"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.

 

Poesía

Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.

Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.

Farra (1983). Hiperion, Madrid.

Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.

Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.

Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.

Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.

Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.

El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.

Cepo para nutria (1968). Madrid

Premios

1987 Premio Anagrama de Novela.

2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".

2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.

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