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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

jueves, 4 de junio de 2020

 Félix de Azúa

Vacaciones del melómano vicioso

Les dejo un momento durante cuatro semanas, que lo pasen bien. Las vacaciones son para leer y escuchar música, nadie me convencerá de lo contrario. Ya sé que Susan Sontag quería subir el Matterhorn antes de morir, pero también quería aprender a tocar el piano. En meses previos a que el cáncer le hincara sus colmillos por última vez, escribió: "A lo mejor aún me da tiempo para lo del Matterhorn". Sobreentendido: porque lo del piano...

Aprender a tocar el piano, una de las pocas cosas que vale la pena en esta vida, es algo que debe comenzar en lo que se dice "la más tierna infancia" y que por lo general indica un severo episodio de llanto, inseguridad y soledades. Cuando ya vas siendo mayor y el cerebro se te llena de arena, tienes la misma posibilidad de poner los dedos en la tecla adecuada como de cargar el acento en la sílaba que da vida poética a un idioma extranjero. "¡Es tholic, no cathólic, estúpido!".

    Leo lo de Susan Sontag en esa milagrosa revista llamada "Granta", perfecta lectura de verano que en español publican Valerie Miles y Aurelio Major. El último número es soberbio, como de costumbre, pero tiene un particular hechizo para los viciosos de la semicorchea que me obliga moralmente a ensalzarla para el clan. En un artículo James Fenton cuenta su vida privada con un clavicordio: escenas íntimas que ruborizarán a más de un lector inexperto. El clavicordio (ya se esfuerza Fenton en dejarlo claro) no es el clavicémbalo. Sería como confundir a Audry Hepburn con Silvester Stallone. Dan intimidades diferenciadas.

    Pero viene luego algo aún más pecaminoso: ¡una ópera con libreto de Ian McEwan! El compositor Michael Berkeley la estrenó hace un año, en Gales, y desde luego no es sensato perdérsela. Se trata de un libreto peregrino: contiene furiosas pasiones como para dar un Verdi, sarcasmo y bufonería como para dar un Strauss y crímenes como para dar un Alban Berg. Lo que haya podido hacer Berkeley con ese combinado es algo digno de oírse, por malo que sea. La vida: pasión, sarcasmo y crimen. Música y literatura. La ópera. Telón.

Artículo publicado el sábado 27 de junio de 2009.

[Publicado el 29/6/2009 a las 16:14]

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Comentarios (17)

  • "Las vacaciones son para leer y escuchar música". ¿No lo escribia eso Gandhi en "Mis experiencias con la Verdad"?

    Es broma, por supuesto.

    A tocar el piano puede empezar uno cuando quiera. Soy músico, desde hace años (cada dia más, no puede hacerse uno viejo) y un dia te das cuenta que un instrumento demanda de toda la vida, y aún así siempre queda algun aspecto por aprender. Vi una vez una entrevista a Paco de Lucía donde venía a decir más o menos lo mismo, y supongo que muchos músicos estarían de acuerdo.

    Visto así, por tanto, se puede empezar en cualquier momento. Total, aunque le dediques treinta años, te puedes levantar por la mañana, cruzar sin mirar, y perderte los otros treinta que necesitabas. Como mínimo...

    Eso sí, hay que ir a clase. Lo del músico autodidacta hay que dejarlo para sordos con mucha autoestima o para listos con mucho tiempo libre...

    En fin, eso, que buenas vacaciones.

    Comentado por: andreu el 01/7/2009 a las 10:43

  • Don Félix: con su permiso me gustaría dejar un mensaje a procusto:

    mi democrático, pretendía ser irónico y además compensar mi fracaso frente al aprendizaje de piano que me encanta escuchar; pero se ve que también suspendo en ironía. qué día!

    Comentado por: palique & palique el 01/7/2009 a las 05:36

  • Félix de Azúa: "Lo difícil en la actualidad es no publicar"

    El autor reflexiona, en los 'Martes literarios' de la UIMP, sobre la transformación de los géneros literarios hacia un "periodismo universal que lo acoge todo"

    "Lo difícil en la actualidad es no publicar", ha dicho Félix de Azúa en la inauguración de los Martes literarios de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP). El autor ha recordado a la imprenta y a los tipógrafos ("sin nostalgia, que me parece un concepto repugnante") y su transformación, "ahora hacer un libro cuesta tres euros y medio", pero tiene su lado negativo, "la contraprestación es que el libro dura una semana, si no se vende lo retirarán y se convertirá en pasta de papel en menos de un mes, ya no hay almacenes, no se guarda nada", ha reflexionado De Azúa.

    El cambio se ha producido en la logística pero también en los conceptos. "Los artistas adolescentes viven en otro planeta y los de nuestra generación nos sentimos libres y aliviados, porque no tenemos nada que decirles". Las descripciones se han cambiado por "planos y contraplanos, siguiendo el modelo del culebrón", ha explicado el autor en el paraninfo de Caballerizas del Palacio de la Magdalena, en Santander. El autor, que realiza un curso esta semana sobre los cuatro géneros (poesía, novela ensayo y periodismo), ha afirmado que la literatura de los últimos 40 años ha sufrido una transformación tan rápida y violenta que ya está vieja. "Como buenos primitivos, los jóvenes no tienen ni idea de lo que están haciendo".
    Para De Azúa, este cambio radical ha hecho que los cuatro géneros converjan hacia una especie de género único, "una ameba enorme", que hace que todo sea "un periodismo universal que lo acoge todo". Ha recomendado un libro, Los huesos de Descartes, "una trama detectivesca pero simultáneamente un ensayo extraordinario sobre la modernidad.

    El escritor, en una conversación con Guillermo Balbona, jefe de la sección de cultura de El Diario Montañés, ha mantenido sin dificultad la atención del público, en una clase de descripción del mundo "sin nostalgia" y en clave de humor.

    Su próximo libro, que aún no sabe en qué género se encuadrará, sobre los iconos que han acompañado a su generación. El bisonte de Altamira, la cruz, imágenes que de tan vistas ya no sabe verlas.

    Comentado por: Incitatus el 01/7/2009 a las 04:42

  • Ideal democrático: todos escuchan y nadie toca.

    Comentado por: procusto el 30/6/2009 a las 21:11

  • Si usted dice que tocar el piano es una de las pocas cosas importantes que se pueden hacer en esta vida...pues será; pero que hable del tiempo en que el cerebro se llena de arena...no habrá querido decir se vacía...o es que hay otra cosa en el cerebro humano? basta mirar el siglo XX (sólo la primera mitad para no exagerar) pero arena o no felices vacaciones y lo del piano...me deprime (si al menos hubiera dicho oír, hubiera sido tan democrático...)

    Comentado por: palique & palique el 30/6/2009 a las 19:43

  • Un comentario sobre el concepto de vanguardia
    Eduardo Subirats

    1

    Hablar de vanguardias artísticas cuando se anuncia por todas partes la eliminación del arte, el anti-estética o el post-art es paradójico. Quizás sea también una tautología. Las vanguardias definieron en su día una estrategia militar de alta capacidad destructiva. A finales del siglo 19 el concepto de vanguardias fue retomado por las organizaciones políticas socialistas, anarquistas y comunistas. Seguía siendo una avanzadilla con un objetivo destructivo: el sistema económico capitalista. Las vanguardias artísticas han sido la expresión de una análoga voluntad de ruptura y destrucción: de la experiencia artística y las memorias culturales, y de las formas de vida a ellas ligadas. Pero ¿qué son esas vanguardias artísticas?

    Los usos de esta palabra tienen una larga historia: desde la sorpresa que Baudelaire expresó en sus diarios por los poetas que usaban su camuflaje militar, hasta la homologación y neutralización académica del término en seminarios y congresos globales. Su concepto estético o artístico, en cambio, ha tenido una vida breve y leve. Picasso, a quien la museografía y la historia del arte han instaurado como uno de sus monumentales pioneros, rechazó este título con un gesto rotundo. Para artistas como Schoenberg o Kandinsky el concepto de vanguardia es un sinsentido. Klee subrayaba en sus diarios que la idea de progreso, de la que el concepto de vanguardia es subsidiario, no tiene razón de ser en la historia del arte. Si de las artes plásticas o la música pasamos a la literatura las cosas son todavía peores. ¿Kafka vanguardista? ¿Pessoa? ¿Fueron Guimarães Rosa o Juan Rulfo alguna vez avant-garde? ¿Qué clase de invención es entonces esta “vanguardia artística”?

    2

    El formalismo intrínseco a esta palabra no quiere decir que carezca de referentes. Por el contrario, existen una serie de importantes casos particulares de esta universal vanguardia, y la eficaz función administrativa de su categoría está hoy fuera de toda duda. Algunos ejemplos.

    Tenemos, en primer lugar, artistas marginales: los dadaístas de Zürich y Berlin, los futuristas de Milano. Llamarlos representantes de “movimientos”, como se ha hecho frecuentemente, presupone introducir de manera subrepticia una dimensión trascendente, ya sea histórica, política o civilizatoria, que las expresiones artísticas y las manifestaciones intelectuales de Marinetti, Tzara o Carrà no tenían. En las manifestaciones callejeras de Dada-Berlin uno puede ver desesperación, violencia, cinismo, y un rechazo brutal de la miseria, la guerra y la corrupción que el auge del industrialismo había traído consigo. Las fachas de Grosz son la anticipación desesperada del terror de los fascismos europeos. Es legítimo hablar a propósito de estas obras de una ruptura formal, una ruptura moral y una ruptura política y, hasta cierto punto, estos artistas representan una ruptura general con respecto a los valores estéticos y éticos del siglo 19. Pero sólo hasta cierto punto.

    El más importante de los artistas de Dada-Berlin, según Tucholsky, era Grosz, y Grosz es un discípulo avanzado de las Caprichos y Disparates de Goya. Los manifiestos de Tzara ponen expone una visión lúcida y decadente de la crisis europea, pero nada que pueda catalogarse como vanguardia o primera fila, ni brecha ni brega de ninguna clase. Y de todos modos, el sentido de sus manifiestos sólo puede comprenderse a partir de la tradición de pasquines y manifiestos revolucionarios del siglo 19 europeo. Heartfield inauguró nuevas formas de comunicación artística, pero también anticipó los modelos para la industria publicitaria y la propaganda política del siglo 20.

    La poesía, la pintura y la arquitectura futuristas, el Movimiento Moderno en la arquitectura, o bien su prolongación en otras corrientes artísticas pioneras de la modernidad europea del siglo 20, como la que representaban Malevich, Tatlin o Tziga Vertov, arrojan aspectos más complejos. En los manifiestos de Marinetti, al contrario que en los dadaístas de Berlin, advertimos la legitimación estética de la guerra industrial, la exaltación de las masas industriales, la glorificación de la producción industrial, el culto a la racionalidad industrial, y a una estetización general del industrialismo basada en dos simples categorías: el “dinamismo”— un dinamismo que abarcaba de un solo golpe a los transportes motorizados, los lenguajes industriales y las masas urbanas — y la violencia, una violencia universal, a la vez gramatical, arquitectónica y militar, verdadera anticipación de la violencia de las vanguardias fascistas europeas. Lo que las realizaciones y programas de Sergei Eisenstein o Tziga Vertov, o Tatlin o Malevich añadieron a este proyecto universal futurista solamente fue una retórica comunista, un lenguaje formal abstracto y unos productos artísticos programaticamente integrados en el proyecto y el proceso de configuración de un sistema civilizatorio comunista estilizado como una salvación de la humanidad que acabó naufragando en las paradas militares del totalitarismo corporativo moderno.

    3

    Los ejemplos pueden y deben multiplicarse. En Mondrian la llamada “dialéctica de las vanguardias” se cumple con transparencia cartesiana. De un realismo epigónico y banal que nunca fue poseído por las intensidades emocionales de los colores de van Gogh ni la fuerza mitológica de la naturaleza de Courbet, el postimpresionista Mondrian descendió a un “cubismo” del que también había eliminado las intensidades expresionistas picasianas. Y de este cubismo semióticamente domesticado Mondrian ascendió a su famosa construcción de espacios geométricos y colores puros. Al igual que en los dadaístas y expresionistas de Berlín, y al igual que en los dramáticos manifiestos de Malevich o el Lissitzky, Mondrian asumía una protesta artística contra una realidad histórica que llamó “trágica.” Lo mismo que ellos asumía esta protesta como final y muerte del arte en tanto que experiencia y reflexión expresivas de la realidad. Pero a diferencia de los futuristas y de los constructivistas rusos su subsiguiente redefinición del arte se apartaba de las contingencias políticas e históricas de su tiempo. Mondrian asumió un concepto metafísico de arte de connotaciones platónicas inspiradas en la teosofía de Helena Blavatsky. Y confirió a la construcción esencialista de valores abstractos, universales y absolutos un significado civilizatorio: la creación ex nihilo de un nuevo orden total que comprendía desde los colores que debemos ver hasta las calles por las que tenemos que transitar. Todo debía someterse a una y la misma estética cartesiana explícitamente identificada con los valores teológicos y tecnológicos de la producción industrial.

    Estos casos proporcionan las claves de una “dialéctica de la vanguardias” en un sentido riguroso: un progreso estricto que comprende desde la abstracción del color en Cezanne a la composición plástica pura de la ciudad lecorbuseriana; un progreso de l’art pour l’art al arte como producción industrial; el ascenso de la estética romántica de lo maravilloso a la producción surrealista de simulacros y del espectáculo. El punto de partida de este logos histórico de la estética de las vanguardia o de la modernidad estética tout curt es negativo: la supresión del arte en tanto que experiencia de la realidad — sumariamente confundida con un concepto positivista de realismo. Esta negación general y abstracta ha legitimado y sigue legitimando su “superación” en un siguiente paso progresivo: la redefinición del arte como teología y tecnología de la organización industrial de la percepción de la realidad y de la interacción humana. En este sentido el neoplasticismo es un modelo paradigmático de racionalización de la percepción visual bajo las limitadas coordenadas espaciales y la pobreza colorística que sus cuadros contemplan programáticamente. El racionalismo de la arquitectura industrial formulado en el Modulor fue el modelo efectivo de planificación del comportamiento humano a escala industrial en las megalópolis del siglo 20. Esta superación tecnocéntrica de la obra de arte se coronó con una visión metafísica de banalizadas connotaciones místicas que ha coligado los idearios positivistas y socialistas del progreso tecnológico e industrial con la trascendencia secularizada de un orden cartesiano universal de ángulos rectos, colores puros, espacios planos y materiales cristalinos. Mies van der Rohe y Le Corbusier fueron sus maestros absolutos.

    No cabe duda: los surrealistas fueron celebrados en este panorama como la expresión de una libertad que Europa no había vuelto a conocer desde los días de la Comune. La crítica de la razón tecnocéntrica, el rechazo de la moral cristiana de la culpa, la liberación de las fantasías del inconsciente, y la integración de los mitos y la magia de las culturas colonizadas por la razón occidental en el seno de la razón occidental misma: ¡Todo eso prometíó el surrealismo en su primer y segundo manifiestos, y a lo largo de una amplia serie de expresiones artísticas y literarias! Nada de eso impidió, sin embargo, que la “amarga victoria del surrealismo” significara el triunfo de sus productos degradados, como en su día escribió Guy Debord: objetos anagógicos, deconstrucción y manipulación metonímica de los lenguajes, producción de una realidad virtual paranoica, apología mercantil de fetiches y simulacros, la estética realmaravillosa… Bajo el programa general de la producción de simulacros irracionales Breton y Dalí anunciaron un consumo semiótico de simulacros complementario a la conversión del arte en medio de producción industrial de la realidad. La revolución surrealista anticipó la sociedad del espectáculo de la misma manera que la teoría de las máquinas de habitar de Le Corbusier anticipaban una planificación industrial totalitaria de la vida humana.

    4

    La dialéctica de las vanguardias parte del prejuicio numero uno de la teología cristiana: la historia como manifestación del espíritu. Todas las expresiones vitales del humano, desde las revoluciones científicas hasta las revoluciones políticas, serían la expresión de aquel supremo principio. Así también el arte. Pero el arte, de acuerdo con la formulación secularizada de este espíritu del cristianismo y su despliegue en historia no es “die höchste und absolute Weise dem Geist seine wahrhaften Interessen zum Bewusstsein zu bringen”— no es el modo superior y absoluto de traer al espíritu los verdaderos intereses de la conciencia, en palabras de Hegel. El arte no puede alcanzar los misterios últimos de nuestra condición histórica, de acuerdo con esta tradición ascética que comienza con el apóstol Juan y culmina con el “Testamento” de El Lissitzky. Sólo la concepción cristiana de la verdad y su encarnación en la razón capitalista son la verdadera expresión de lo absoluto. Y esta manifestación de lo absoluto se encontraría en algún lugar más allá de la experiencia del arte y el artista. De ahí la sentencia anti-estética de Hegel y del espíritu capitalista de nuestro tiempo: “el arte es y permanece un pasado.” (1)

    La declaración de la muerte del arte, la negación institucionalizada de la posibilidad del arte, la exaltación comercial, museal y académica de la anti-estética no han dejado de propagarse y repetirse a lo largo de dos siglos bajo modalidades y modulaciones diferentes. Proudhon, Marx y el socialismo cantaron la misma canción sin demasiadas variaciones. No el imperialismo capitalisdta, sino la revolución comunista era la manifestación superior de la Vernunftbildung y, por consiguiente, debía celebrarse como la única y verdadera expresión objetiva del espíritu. Su triunfo histórico revelaba el carácter superfluo del arte. Muchos artistas asociados a la revolución comunista, de Alexander Block hasta El Lissitzky, asumieron esta escatología antiartística. En la medida en que el arte geométrico y la estética del maquinismo integraba en su proceso de creación formal la racionalidad industrial, también adquiría una nueva aura metafísica y práxica. Su objeto ya no era el reino trascendente de la belleza, ni la reflexión trágica sobre nuestra mala realidad. Su lugar tampoco se encontraba en una esfera sui generis del sentimiento, ni de la experiencia subjetivos. De lo que trataba y de lo que se trata es de la construcción industrial de la realidad, de la organización racional de la realidad y de la constitución de una nueva realidad total. La arquitectura se elevó a instrumento de la razón instrumental e industrial. El arte se transfiguró en design y fashion, y en performance y espectáculo. La literatura fue convertida en ficción y entertainment. Los mass media sublimaron las experiencias pioneras del cine en sistema de producción de identidades individuales y modelos sociales programados.

    Las vanguardias han cerrado con ello su ciclo vital. Han suprimido la autonomía del arte para integrarlo a tiempo completo en la verdad absoluta de la producción industrial y el espectáculo capitalista. Por eso los futuristas defendieron la guerra industrial; por eso Vertov se puso al servicio de propaganda del estado soviético; por eso Le Corbusier subordinó la forma arquitectónica a las necesidades de la producción y expansión industriales sobre el Tercer Mundo. Y por eso Henry Russell Hitchcock y Philip Johnson proclamaron un nuevo internacionalismo industrial y la igualación de todos los lenguajes planetarios bajo el concepto formalista de un nuevo y único estilo global.

    La dialéctica de las vanguardias culminó en un concepto instrumental de forma, el llamado funcionalismo, elevado a principio de organización total. Cumplía con ello el ideal romántico de obra de arte total a la vez que invertía su sentido. Su finalidad no era ahora la integración de las artes para la consecución de la expresión artística de una época, sino su homologación bajo una sintaxis formal universal. La última consecuencia política de la dialéctica de las vanguardias es totalitaria.

    5

    Todos estos casos sólo justifican en su realidad localizada en el tiempo y el espacio el concepto de vanguardia: no justifican la dialectica de las vanguardias, ni el concepto de vanguardia como principio de coerción antiestética universal a la que deban subsumirse las expresiones artísticas más importantes del siglo 20. Picasso rechazó explícitamente la concepción de sus obras como momentos de un proceso. Contra la nomenclatura vanguardista afirmó la individualidad única e irrepetible de toda verdadera obra de arte. Paul Klee incorporó al arte occidental las expresiones artísticas y las concepciones cosmológicas de la miniatura hindú o la cerámica inca. Su concepción de la naturaleza es oriental. La pintura de Kandinsky remonta a una espiritualidad de reminiscencias platónicas y plotinianas, al misticismo de la cabala y a las raíces orientales de la iconología bizantina. Huidobro se opuso radicalmente a la teleología de las vanguardias. La poética de García Lorca no parte de una ruptura histórica, sino que hunde sus raíces en el misticismo sufi de Al-Andalus. Schoenberg y Villa Lobos ensalzaban el artesanado musical de las tradiciones populares centroeuropeas y de la música popular brasilera. La obra de Beckmann sólo puede comprenderse a partir de su rerflexión mitológica. El concepto de color de Rothko remonta a tradiciones espirituales orientales. Juan Rulfo y Mario de Andrade hunden sus raíces literarias en las mitología y concepciones sagradas de la América antigua…

    Ninguna de estas dimensiones estéticas, metafísicas y culturales caben en el disco compacto de esa “dialéctica de las vanguardias.” Ninguna de ellas deja subsumirse bajo una razón histórica capitalista como expresión del absoluto más allá del arte en el sentido en que lo definía Hegel y lo ha seguido repitiendo una larga tradición que ha acabado en los vertederos del post-art. Por el contrario, la concepción animada del cosmos de Arguedas, la teoría de la naturaleza creadora, infinita y sagrada de Klee, la captación espiritual del color de Rothko, la teoría de la nueva armonía de Schoenberg, la arquitectura cristalina de Bruno Taut, la dimensión “espiritual en el arte” que desarrolló Kandinsky, el “matriarcado de pindorama” que reivindicó Oswald de Andrade… todo ello apunta a una dimensión estética y política autónoma ajena a las teleologías y teologías de la razón en la historia y sus vanguardias políticas y militares o artísticas. Esta crítica de las vanguardias tiene una importante consecuencia programática para la filosofía del arte, y para la historiografía y la crítica artísticas de nuestro tiempo que quiero subrayar a tíotulo de conclusión: plantea la necesidad de replantear, redefinir y rehacer sus premisas estéticas, metafísicas y políticas.

    Nota
    1. Hegel vol. pp. 23, 25.

    Comentado por: a falta de félix, algo palverano el 30/6/2009 a las 16:14

  • Hola Félix, no sé si es el sitio ni el momento para decirle lo que le voy a decir pero se lo diré. He descubierto su nombre hace muy poquito y debo decirle que sus libros me gustan, bastante. Luego me he interesado por su persona y me he encontrado con Ciutadans y todo ese rollo...la verdad es que (y, si, sóc molt de la ceba) todo esto me da un poco de urticaria y tengo la sensación de que son unos snobs, muy inteligentes e intelectuales cosa que les da cierto prestigio("prestigio" que en sus palabras "encubre bastante bien la idiotez").
    Lo que me preocupa es que gente como ustedes (espada, savater,etc...)... porque lo hacen?? entendería la provocación si la hubiera, pero todo es de un nivel de glotonería y dulzona ridiculez que me supera un poquito. Qué quieren de Calaunya?? y encima Espada dice que es fan de Plà... no creo que en josep firmara esos manifiestos de ustedes.
    La provocación puede ser elegante (Wilde), gamberra (gainsbourg), visceral (de sade)... pero lo suyo se queda en poca cosa y se las dan de élite intelectual cuando la imagen que proyectan llega borrosa y el audio de una estridencia insoportable. "Un partit polític que contrubueixi al restabliment de la realitat..." quina realitat?? Ha visto usted a Rivera??
    Ah!! debo decirle también que no me producen menos urticaria los otros partidos catalanes.

    Por úlitmo, tengo 28 años, estoy aprendiendo a tocar el piano y se me da realmente bien... tendré la arena bastante bien repartida.

    No tengo nada contra usted señor Félix, per sí contra todos ustedes en conjunto...es la imagen de una intelectualidad q no me gusta. Lo siento

    Comentado por: Escarxxxxxofffffffffa el 30/6/2009 a las 16:04

  • las vacaciones son para leer y escuchar música
    y quién se atrevería a contradecirlo
    no yo
    pero... sorryconperdón, si yo hago ambas cosas -e ir al cine, y etcéteras- todo el año, de vaca quiero hacer y hago otras distintísimas
    ir a ver mis propios molinos de viento, quiero decir, montañas, quiero decir, países&continentes, por ejemplo
    yasesabe : el jardinero en vacaciones, leyendo libros, el bibliotecario, cuidando su jardín

    Comentado por: jbv a 10.710 km el 30/6/2009 a las 14:15

  • Nótese el rigor intelectual de los que critican fijándose en el precio. Si fuera por eso, hay ediciones de Platón y Aristóteles, por 3 euros.
    Criticar a los grandes no le va a hacer menos pequeño.

    Comentado por: cuestión de altura el 30/6/2009 a las 10:46

  • Vd. se va 4 semanas de vacaciones porque quiere. Ha cumplido la edad de jubilación y dispone de todo el tiempo que le dé la gana.Siempre fue conservador y mediocre. Vázquez Montalbán se hinchó de tigretones pero también de ganar dinero . Gimferre es un gurú y Panero un maldito lobotómizado pero sus libros no bajan de los 20 euros en El Corte Ingles.(los suyos solo se encuentran en ediciones de bolsillo(anagrama,claro) a 6 o 7 euros , dependiendo de el peso)

    Comentado por: Epifanio el 30/6/2009 a las 09:48

  • Felices Vacaciones don Félix!

    Qué ha pasado con el fotolog de Alicia? Ya no existe?

    Comentado por: yonotocoelpiano el 30/6/2009 a las 08:08

  • Félix se despide porque se va de vacaciones. Desde hace años siempre hay quien tiembla pensando que no volverá.
    Ian McEwan es sorprendente; personalmente creo que es un magnífico escritor, les recomiendo leer la breve pero sobrecogedora y turbadora novela “Chesil Beach”
    Y con respecto al piano… Yo tengo uno frente a mis orejas ahora mismo, hace años que dejé de soñar con tocarlo bien, como se merece… pero me incita a veces a bailar cuando mis hijos tocan… y pierden el compás porque ser les hago reír. No bailo por hacerles reír, lo hago porque es mi forma de expresar algo, procurando que el acento suene en su lugar.
    Yo también me voy de vacaciones y tengo que hacer las maletas.
    Suena Stravinsky para animarme a doblar bien la ropa.
    Feliz verano.

    Comentado por: Isis el 30/6/2009 a las 06:19

  • Lo increíble es que McEwan ya pronosticaba lo que se le venía encima con esa ópera porque su personaje en "Amsterdan" es un compositor que se cree un genio, pero "doesn't give up" aunque se le acerquen críticos envidiosos a decirle lo mediocre que es. La novela tiene reflexiones maravillosas sobre el proceso creativo en música. Tierno McEwan...qué bello es leerle.
    Yo todavía estudio piano: desde la niñez. Y tengo 55 años, y no me rindo, como Jalisco. Porque no me da la gana. El piano es pura pasión, pura alegría, excelente para sentarse a huir del desencanto. Pues a cantar boleros, que algo queda.

    Comentado por: Ada o el ardor el 29/6/2009 a las 20:27

  • Pero sobre todo, Félix, no olvidemos que es el año Haydn, y que hay que escucharlo no sólo dos o tres horas al día, que es lo normal, sino ocho o diez, que es mejor. Como toda la maravillosa música de tantos compositores excelentes y aún desconocidos del siglo XVIII (¡qué extraordinaria música compuso, por ejemplo, su hermano, Michael Haydn).

    Comentado por: los paseos áulicos el 29/6/2009 a las 18:30

  • Volverá. Todos vuelven.

    Comentado por: el de la porra el 29/6/2009 a las 17:51

  • snif. ¿Volverá?

    Comentado por: DPA el 29/6/2009 a las 17:48

  • Si hubiera empezado a aprender piano la primera vez que pensó que era demasiado tarde, seguro que tocaría un rato.
    Si de lo que se trataba era de ser Richter, cuando nació ya había hecho tarde.

    Buenas vacaciones y no se olvide el sombrero.

    Comentado por: del viejo el consejo el 29/6/2009 a las 17:25

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Biografía

Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas, Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horasAutobiografía sin vida (Mondadori, 2010) y Autobiografía de papel (Mondadori, 2013)Una edición ampliada y corregida de La invención de Caín ha sido publicada por la editorial Debate en 2015; Génesis (Literatura Random House, 2015). Nuevas lecturas compulsivas (Círculo de Tiza, 2017) y Volver la mirada, Ensayos sobre arte (Debate, 2019) son sus últimos libros.  Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis. 

En junio de 2015, fue elegido miembro de la Real Academia Española para ocupar el sillón "H".

 

Bibliografía

 




 

Ensayo

Volver la mirada (2019). Debate, España.

Nuevas lecturas compulsivas (2017). Círculo de Tiza, España. 

La invención de Caín (2015). Mondadori, Barcelona. 

Contra Jeremías (2013). Mondadori, Barcelona.

Contre Guernica, Prefacio para Antonio Saura (2008). Archives Antonio Saura, Genève.

 La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.

Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.

Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.

La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.

Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.

Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.

Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.

Venecia (1990). Planeta, Barcelona.

El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.

La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.

Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.

 

Novelas y prosa literaria

Génesis (2015). Literatura Random House, Madrid. 

Autobiografía de papel (2013). Mondadori, Barcelona. 

Autobiografía sin vida (2010). Mondadori, Barcelona.

Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.

Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.

Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.

Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.

Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.

Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.

Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.

Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.

Última lección (1981). Legasa, Madrid.

Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.

Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.

 

Relatos

"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.

"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.

"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.

"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.

"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.

"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.

El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.

Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.

"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.

"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.

 

Poesía

Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.

Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.

Farra (1983). Hiperion, Madrid.

Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.

Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.

Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.

Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.

Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.

El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.

Cepo para nutria (1968). Madrid

Premios

1987 Premio Anagrama de Novela.

2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".

2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.

2011 Premio González-Ruano de Periodismo

2014 Premio Internacional de Ensayo José Caballero Bonald

2015 Premio Francisco Cerecedo de la Asociación de Periodistas Europeos 

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