El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

lunes, 22 de marzo de 2010

 Blog de Félix de Azúa

Cavilaciones de un viajero

Entre la derrota definitiva de Napoleón, hacia 1814, y la Primera Guerra Mundial transcurren 100 años de paz entre los Estados europeos, con mínimas interrupciones no demasiado lesivas. En esos 100 años el continente pasa de la sociedad estamental del Antiguo Régimen, con abrumadora mayoría de población campesina y un modo de vida casi medieval, a la moderna sociedad metropolitana y la tecnificación rampante. Es el salto del París que toma la Bastilla al de Haussmann, de la campiña de Jane Austen al Londres de Dickens. Un súbdito que se mueve en 1814 a pie, a caballo o a vela, se traslada en 1914 en ferrocarril, naves a vapor o en avión. El mundo material había cambiado más aceleradamente en aquellos 100 años que en los 2.000 anteriores.

Eso no sucedió en España, o sucedió de un modo notablemente enclenque: la sociedad española de la Segunda República se parecía más a la francesa del Antiguo Régimen que a la del siglo XX. Cuando comienza la tecnificación, hacia 1810, este país era un trozo de África clavado en Europa. Los soldados franceses de la guerra napoleónica debían de juzgar a la población rural española más o menos como los marines americanos a la de Irak: tribus analfabetas, de un arcaísmo insondable, fanáticos de su religión, sujetos a la esclavitud política y contentos con ella. La guerra de guerrillas, ese infame invento español, no difiere demasiado de lo que ahora usa Al Qaeda.

Cuando en 1906 publica Baroja su trilogía de La lucha por la vida, un monumento literario que pocos quieren recordar (su mejor trabajo, a mi modo de ver), el retrato de Madrid que allí se expone es demoledor. Ciertamente, Baroja escribe estampas negras a la manera de los grabados de Ricardo, pero es imposible no reconocer en ellas un aspecto verídico de la vida española de comienzos del siglo XX, confirmado por viajeros, antropólogos, fotógrafos, periodistas y otros artistas. Son estampas desgarradas de gente degenerada por la miseria, pero que vive a diez minutos de la Puerta del Sol. Y son legión. El volumen menos vivo de la trilogía, Aurora roja, feroz caricatura del anarquismo que se iba expandiendo entre el lumpen, cierra toda puerta a la esperanza. Parecía que España iba a fundirse para siempre con el continente africano.

Si uno lee lo que escribía Azaña poco después, por ejemplo la célebre conferencia El problema español que dio en la Casa del Pueblo de Alcalá de Henares en 1911, se tiene la impresión de estar asistiendo a una escena de la trilogía barojiana, pero en el ámbito de la política. Azaña muestra la abyección moral en la que se ha sumido un pueblo dominado por caciques brutales y una jefatura del Estado que incita a la corrupción, el crimen y la barbarie.

España no había dado el gigantesco salto de sus vecinos y había perdido el siglo XIX como quien olvida una maleta en la estación. Ese atraso de 100 años lo llevaría colgado del cuello otro siglo, como el albatros muerto del viejo marinero, porque tampoco la España de Franco avanzó un paso hacia la cordura económica hasta los años sesenta y sólo en 1980 comenzaría seriamente la evolución material y política que Europa había emprendido 100 años antes. Creo que no será exagerado decir que con Felipe González entró por fin el capitalismo (es decir, la democracia) en España, ya que lo anterior ni siquiera puede calificarse de capitalismo: estaba demasiado próximo al feudalismo, cuando no al despotismo dieciochesco.

Si uno examina los 100 años que han transcurrido desde aquellos textos de Baroja y Azaña hasta hoy, no puede extrañarse de la enormidad de agujeros, retrocesos, equívocos, chapuzas, cortocircuitos o puntos ciegos que aún quedan por resolver en la democracia española (tan poco europea, tan hispanoamericana) y en la vida material de los españoles. El abrumador poder del Estado, la burocracia asfixiante, el feudalismo fáctico, los privilegios de los poderosos, la arrogancia de los eclesiásticos, la nulidad de la enseñanza, la barbarie tolerada y aún azuzada por políticos y jueces, el narcisismo regional, la exigua ilustración de las clases dirigentes, no es nada más, en fin, que pura herencia.

Todo lo cual resulta de haber tenido que cubrir dos siglos en uno solo. Nos quedamos sin siglo XIX, de modo que lo recorrido a partir de 1980 ha sido vertiginoso. Como es lógico, todavía arrastramos mucha incuria del siglo perdido, la cual afecta a millones de ciudadanos a través de abusivos monstruos feudales como Renfe, las eléctricas o Telefónica, incapaces de adaptarse a las normas europeas, ya que en lugar de servir a sus clientes son los clientes quienes sirven a estas compañías. Un atraso que comparten con partidos políticos desprestigiados que se protegen con una especie de sindicalismo vertical. Han aprendido mucho de Italia, también es cierto.

El cambio más evidente y espléndido tengo para mí que se ha producido en las ciudades de provincias, las pequeñas y las medianas, que hace 40 años eran poblachones en los que apenas se veía por las calles a unas viejas de pañoleta negra, labriegos sarmentosos y bobos bizcos, como en las películas de Buñuel, pero que hoy forman el hábitat más confortable del país.

Ahí es donde la vida resulta ahora más civilizada, provechosa y sociable. Casi todas han convertido sus centros históricos en peatonales, han reparado los monumentos que se caían a pedazos, han abierto espacios para el paseo o la reunión, han agilizado los servicios y han mejorado enormemente el transporte hacia los centros urbanos decisivos. Yo diría que la tarea más productiva del periodo democrático, hasta hoy, ha sido la redención de las ciudades provincianas.

Las grandes urbes, por el contrario, no han logrado hacer más fácil la vida a quienes no tienen más remedio que vivir en ellas. Todavía Madrid, Barcelona, Valencia o Sevilla sufren el caudillaje de los automóviles, la agresión de los ociosos violentos, el abuso de las compañías de servicios, la inepcia de los burócratas, la impunidad del crimen o el envenenamiento del aire. Aunque hay grandes diferencias, naturalmente.

Barcelona, que había emprendido una senda de regeneración bien dirigida por técnicos capacitados, ha caído en los últimos años en un oportunismo de aficionados sin formación alguna que la está destruyendo como ciudad civilizada. Madrid, por el contrario, ha dejado de ser aquel corralón barroco y es hoy una agradable ciudad neoclásica. Es cierto que el sentimentalismo de la Guía Michelin y su romanticismo filisteo todavía valoran más Gante que Dresde, el gótico que el neoclásico, pero algún día tendrá que corregirse, aunque sólo sea por la fatiga que causa la repetición de un cliché.

Curiosamente, los ciudadanos de Barcelona, ciudad cada vez más levantina, es decir, sucia, ruidosa, ineficaz y jaranera, adoran su ciudad y la tienen por la más homérica de las creaciones, de manera que sus munícipes no tienen que hacer absolutamente nada para contentar a una población que vive en el éxtasis. Por el contrario, todos los madrileños con los que he hablado detestan a su ciudad, la odian fieramente, lo que sin duda es un acicate para que los responsables políticos y municipales suden para complacer a una ciudadanía que les está escrutando hasta el más mínimo movimiento. Ventajas de aquellos lugares en los que existe oposición.

Sin embargo, una vez redimidas las provincias, no estaría mal emprender la reforma de las capitales para hacerlas más habitables y racionales, menos cautivas de la corrupción, el crimen tolerado y el clientelismo. La ruina económica va a facilitar, creo yo, esa limpieza municipal. Quizás el próximo capítulo de la democracia española pase más intensamente por esa regeneración urbana que por las Cortes.

Artículo publicado el miércoles 27 de mayo de 2009.

[Publicado el 29/5/2009 a las 17:04]

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Comentarios (42)

  • Solitario del satélite, baja y objeta, objeta, que se acaba el tiempo y viene el Apocalipsis cristiano...

    Acerca de los nazis y su supuesto ateísmo, en la red puedes encontrar numerosas fotos de los nazis acompañados de la alta curia germana, tanto católica como protestante. No me dejo el detalle del lema que llevaban los soldados alemanes en la hebilla de sus cinturones, que no era precisamente ateo... rezaba así: "Dios con nosotros". No faltaban tampoco capellanes en esa tropa de criminales...

    Por cierto, la saga de los "nibelungos" no es más que un invento de los monjes medievales. Lo mismo que la del "rey Arturo" y otras fantasías psedo-paganas gestadas en un tiempo en el que la iglesia se imponía a una Europa aún no cristianizada a golpe de espada, incultura y hambruna.

    Cuando se mira los siglos que ha tardado Europa en sacudirse ese yugo una se pregunta dónde andaban escondidas la inteligencia y la cordura humanas. El caso de España es aún más patético porque ese sistema clero-feudal fue prorrogado por el franquismo con la complicidad de unas élites tan supuestamente "avanzadas" como las burguesías vasca y catalana. Un anacronismo que a los españoles nos está costando caro, aunque todo sea dicho, no tan caro como a esas burguesías que andan de capa caída y que poco tienen que decir en un futuro que ya no pertenece a Europa.

    Comentado por: lechuza el 02/6/2009 a las 20:14

  • QUÉ SUBNORMALIDAD. TODOS VIVIMOS EN EL MISMO SITIO. LA ÚNICA DIFERENCIA ENTRE UN BARRIO Y OTRO ES LA DENSIDAD DE POLICÍAS Y LA FRECUENCIA DE LAS CATÁSTROFES Y BOMBARDEOS.

    Comentado por: PEOR CADA DÍA el 02/6/2009 a las 14:40

  • A Lechuza:

    Habría mucho que objetar a su texto enumerativo. Pero sólo a una cosa que chirría más que las demás: los nazis no se sentían cristianos. Pronto impusieron su parafernalia mítico-mística de héroes arios y estéticas nibelungas. Se complacieron desde el principio en quemar tanto estrellas de David como cruces cristianas.

    Comentado por: el viajero de los satélites solitarios el 01/6/2009 a las 21:36

  • Me gusta Félix de Azúa cuando analiza la política. Y cuando critica tan certeramente una ciudad como Barcelona, ensimismada de tanto mirarse el ombligo. Sin embargo, no me gusta cuando se le ve ese plumerillo de “hombre de letras” que ha leído un par de libros –dejando de leer otros muchos. Me explico, cuando se refiere a España afirmando que “este país era un trozo de África clavado en Europa”, me pregunto qué pensará un africano que lee esta frase, que aparte de racista es inexacta. Resulta que Egipto, en particular la ciudad de El Cairo, dispuso de electricidad ANTES que muchas ciudades europeas. La fecha exacta se la dejo al señor de Azúa para que la rellene y de paso pida disculpas tanto a africanos como a los pobrecitos españoles analfabetos –tanto como sus compadres austríacos o alemanes de la época- que no tenían culpa de su condición y que fueron víctimas de asesinatos, violaciones y saqueos masivos a manos de los muy civilizados y avanzados soldaditos del enano Napoleón, que por cierto también llegó tan a África a “civilizar” a sus habitantes –y así les va... Más o menos lo que hacen los muy alfabetizados yanquis –tanto que no distinguen México de España en un mapa y que creen que su infame casta desciende de Adam and Eve de Michigan- con los irakíes cuyos antepasados vieron surgir la civilización en forma de ciudades con jardines, baños y alcantarillado hace varios miles de años. Del amo Bush y su sucesor Obama me queda decir que ambos son más fanáticamente religiosos que los despreciados árabes, que bien hacen como pueden de plantar cara al imperialismo genocida que ha causado cientos de miles de muertos inocentes en Oriente Medio. Por cierto, sin “guerra de guerrillas” un pueblo tan heroico como el yugoslavo –con permiso de los nazis croatas- no hubiera plantado cara a la imponente máquina bélica del III. Reich, imperio tan cristiano como racista y genocida. Y antes que se me olvide, sin ese “infame invento español” los franceses no hubieran podido montar su leyenda de la “resistencia” antihitleriana, y que los por Occidente tan admirados talibanes de Afganistán no hubieran mantenido a raya a los malvados bolcheviques de la URSS ¿o es que la memoria no llega a los años en que los talibanes eran los héroes de turno? No hace tanto, por cierto...

    En cuanto a Barojas y (H)Azañas diversas, no creo que en el Madrid de entonces se viviera peor que en Londres –capital de la nación más rica del mundo-, Marsella o Moscú. O que en Chicago o Nueva York. Sin olvidarme de los “países alemanes” que solamente se encontraron con la barriga llena en cuanto Hitler les envió el ganado que robaba en el Este dejando morir de hambre a sus habitantes, cuando no exterminándolos a tiro limpio. A ese arrogante burgués Azaña me hubiera gustado preguntarle dónde se metió cuando lo de Casas Viejas. Supongo que andaría jugando una partidita, al fin y al cabo por qué preocuparse por unas “tribus analfabetas, de un arcaísmo insondable” –rifeños como los llamaría el golpista Sanjurjo, uno de los ideólogos del mayor genocidio de Europa Occidental, el de 1936-1939 cuyas tumbas se niegan a abrir un grupo de “ilustrados” que guardan hacia el pueblo español más desprecio si cabe que el propio Don Félix. Debe ser el complejo de cristiano viejo o el de haber nacido en una “buena familia”, privilegios ambos a años luz de la mayoría de los habitantes de la vilipendiada Hispania.
    Todo el mundo que ha viajado un poquito sabe que el verdadero salto al bienestar en Europa se produjo TRAS la Segunda Guerra Mundial. Y que un obrero inglés vivía tan mal como uno español en los treinta. El atraso de 100 años lo lleva colgado España gracias a la dictadura franquista, por mucho que se trate de buscar sus “causas” en el siglo XVIII o remontarlas hasta los Reyes Católicos.
    En cuanto al “abrumador poder del Estado” no es menos importante en países tan “avanzados” como Alemania, que disponen de un modelo político federal –sueño aparente de naZionalistas que no saben ni remotamente en qué consiste- y que se ha notado estos días en las negociaciones para salvar a la vetusta Opel, empresa supuestamente privada cuyos destinos se han convertido en razón de estado. Así están las cosas.
    Son precisamente esos abusos de jueces, ese “narcisismo regional”, la chulería de la Iglesia, esa mediocridad de los políticos, etc. consecuencias de la debilidad del estado, no de su poder, que no sabe siquiera imponer un plan educativo común a todos los niños españoles y que tampoco tiene coherencia en la aplicación de un sistema fiscal igualitario olvidando “cupos” –eufemismo de fueros, reminiscencia de antiguos sistemas feudales de los tiempos de los viejos cristianos mata-moros.

    Terminando, más vale que sí aprendiéramos un poquito de Italia, que al fin y al cabo disponen de una de las mejores manufacturas del mundo y saben vender muy bien sus productos. A ver si al menos, la TALGO aprende de ellos...

    Comentado por: lechuza el 01/6/2009 a las 11:06

  • "Oh, real life!" said William scornfully, "I thought we was talkin' about books."

    Richmal Crompton, William's Helping Hand

    Comentado por: notas de lectura el 01/6/2009 a las 10:12

  • http://www.youtube.com/watch?v=FV7kAm1oREg&feature=related

    Comentado por: El catalejo el 01/6/2009 a las 09:58

  • A los que vuelan

    Comentado por: La pipa de agua el 01/6/2009 a las 09:50

  • Por si cambia el tiempo
    http://www.youtube.com/watch?v=oY58Bfjy3kg&feature=related

    Comentado por: El farero el 01/6/2009 a las 09:39

  • El sol atraviesa el agua

    http://www.youtube.com/watch?v=fiUs5GL6Ips&NR=1

    Comentado por: El pulpo aquel el 01/6/2009 a las 07:54

  • Salgamos a bucear mientras suena la radio

    http://www.youtube.com/watch?v=NkmXnZwDGV8

    Comentado por: Tierno pulpo de lunes y eternidad el 01/6/2009 a las 07:43

  • http://bitterhermit.files.wordpress.com/2008/12/melencolia_i.jpg

    *Gracias :)

    Comentado por: Alicia el 31/5/2009 a las 22:02

  • AH, pero lo más importante es que hoy se celebra el día HAYDN; el inmenso, el incomparable, el más genial creador del s. XVIII.
    Si hay cosas (sólo supongamos) que hacen que España sea una mierda es el olvido de esto. La obra de esa gente hace que la vida sea buena, buenísima, que no pueda ser mejor. Nos hace a nosotros mejores, más inteligentes, dignos, amables, bienhumorados... embellece el mundo. Pero la gran mayoría...¿se permite olvidarlo? Allá ellos. Que sigan quejándose. Que sigan afeando el mundo con sus "memorias" desmemoriadas.

    Comentado por: uno que fue el 31/5/2009 a las 20:51

  • http://abordodelottoneurath.blogspot.com/2008/07/beethoven-cuarteto-op-18-no-6-4.html

    Comentado por: dedicado a Alicia el 31/5/2009 a las 17:27

  • Pues, la verdad, no sé si seré idiota por ir a votar o por no hacerlo. Puesto que la vida entera es "política" me consuela que, a pesar de que toda esa gente que cobra un sueldazo gracias a la imposición social, respondable, civica y blablablá de los impuestos seguirá sujetando la sartén por el mango... farrearse este simulacro de democracia no está mal, veremos si estaremos más contentos con lo que vendrá, que nada hace suponer que será mejor que esto... Idiotas somos todos.

    Comentado por: Dominguero invisible el 31/5/2009 a las 15:56

  • waiting

    Comentado por: http://www.fotolog.com/malizealice/81543808 el 31/5/2009 a las 15:20

  • Pitito, personaje irrepetible

    Fue compañero de viaje en las épocas doradas de la Gauche Divine, un personaje original y estrafalario, amigo de marquesas y divos del escenario, que alegró las noches bocaccianas con sus apariciones sorprendentes

    ORIOL REGAS

    ASIDUO DE de Bocaccio y protagonista en la mayoría de sus viajes, Pitito organizaba siempre en ellos su show particular. A Roma llegó con dos zorrinas color caoba claro (de la especie animal) que se perdieron en plena Vía Veneto y maravilló con su dinamismo en la larga noche pasada en el aeropuerto de Ciampino.
    En Ajaccio cantó junto a Odile Versois. En el Royalty Theatre de Londres, una vez empezado Oh Calcutta, entró con un traje de cascabeles y paralizó el espectáculo. Al día siguiente, en Hair, llegó vestido con flecos y una capa de leopardo que le cubría de la cabeza a los pies y los artistas bajaron del escenario para obtener su autógrafo en medio de un aplauso colectivo y atronador.

    En la incombustible ciudad de Nueva York pasó el control de aduana disfrazado de Cristóbal Colón, ante el estupor de los policías americanos.

    De Bangkok regresó con una mona, Emanuelle, que todavía hoy le acompaña, y así sucesivamente, en San Francisco, Amsterdam, México, Rio de Janeiro, Bali o Puerto Rico... Incluso en un viaje a la Feria de Sevilla, su mono Espartaco o tal vez King Kong se colgó de la alarma parando el tren.

    Toda una hazaña para el mundo de los simios. Sigue igual, fantasioso, divertido y entrañable. La otra noche, a sus espléndidos 86 años, apareció en la fiesta de Cartier vestido con una casaca de color turquesa resplandeciente y una barretina colocada en la cabeza.

    Dice llamarse Eduardo José Federico Francisco María de Constantinopla Gamir y Pavessio de Molina-Martell Vargas y Fernández de Córdoba de Carvajal, pero tras esta larga hilera de nombres se le conoce simplemente por Pitito, y se autodefine así, «soltero por religión, sin profesión por adopción, impagador de letras por devoción, trotamundos por maldición y decorador en mis ratos de ocio».

    Descendiente de una familia noble e hijo de diplomático, vivió sus primeros años en Tánger, Casablanca, París y Dakar. Ya de mayor, estudió Bellas Artes en París, trabajó en la ONU como traductor, decoró la Opera durante la presidencia de René Cotty, y organizó entonces las mejores y más grandes fiestas que se celebraban en la capital parisina, la más importante en Versalles, La Fête de Siècle, un acontecimiento realmente inolvidable al que llegaron a asistir más de 3.000 invitados.

    Nunca se le conocieron amantes, ni nunca se enamoró, pero ha sido y sigue siendo un apasionado de la vida, de los animales y de sus amigos.

    Hoy, este provocador incorregible vive en un entresuelo confortable y barroco, en plena Diagonal, acompañado de dos monos -Emanuelle y Nicolás-, 11 gatos, tres perrillos, más una reciente camada de seis cachorros, y rodeado de recuerdos, armarios llenos de disfraces, trajes imposibles y fotografías dedicadas por amigos del nivel de la Callas, los duques de Windsor, Charlie Chaplin, Maurice Chevalier, Dalí, Juliette Greco o Rubinstein.

    Un pasado glamouroso y feliz que mantiene vivo en su mente y en su charla. «Si no se avanza en el recuerdo, se va al fracaso», dice, «la nostalgia no es un error».

    Comentado por: ¿plan B? el 31/5/2009 a las 13:55

  • http://www.youtube.com/watch?v=WRm-4_1QTLg&feature=related

    Comentado por: El dominguero mudo el 31/5/2009 a las 13:16

  • Ciudad grande, ciudad pequeña. Madrid, Barcelona. Campo, playa. Etc., etc..

    Me he hecho viejo probando un poco de todo eso. Mi impresión es que las diferencias se han difuminado con el tiempo... la banda ancha, las autopistas, el AVE. Hoy día es bastante fácil poseer el don de la ubicuidad. Se diría que nos hemos hecho olímpicos.

    Comentado por: Paco de la Vega el 31/5/2009 a las 13:12

  • "Ahora le apetece vida de provincias: partida en el casino, charla con el médico y paseos, igual hasta con perro".

    ¿Esa es la definición de mayor? pues apetece.

    Por cierto que las ciudades de provincias son las mejores, que manía con querer ser el ombligo del mundo, estar en el mapa y que todo el mundo sepa que tu ciudad es la mejor, las ciudades son para vivir no para que se hable de ellas.

    Comentado por: albert el 31/5/2009 a las 13:04

  • Azúa se nos ha hecho mayor.
    Ahora le aptece vida de provincias: partida en el casino, charla con el médico y paseos, igual hasta con perro.
    Para el próximo cumpleaños, se impone colecta para la compra de sombrero panamá y bastón de caña fina.

    Comentado por: el tiempo pasa para todos el 31/5/2009 a las 12:34

  • No será así, me temo. En las ciudades de provincia, en su mayoría al menos, con la crisis van a darse cuenta de como buena parte de su bienestar y economía era producto de los dineros del Estado, y que en teniendo éste ahora que medir muy bien el gasto, la alfombra mágica en que volaban se evapora: no habrá trabajo para casi nadie y la emigración de los jóvenes a los grandes núcleos será notable, continuando así el proceso de concentración -mitad verdadera expectativa, mitad forzoso- por el cual sus antepasados bajaron de la aldea a la villa y de la villa a la ciudad de provincia. Eso sí, estoy de acuerdo la vida en provincia como funcionario o profesional que tiene su fuente de ingresos en la capital será envidiable, con esa paz que sobreviene allí donde cesa toda actividad económica. Y las grandes ciudades mientras tanto crecerán y crecerán hasta dimensiones asiáticas, con grandes bolsas de marginación estructural y también por supuesto, enormes oportunidades de hacer dinero si estás listo.

    Comentado por: welcome to the jungle el 31/5/2009 a las 11:56

  • http://www.youtube.com/watch?v=D_pJEaXPgTg&feature=related

    Comentado por: El dominguero mudo el 31/5/2009 a las 11:50

  • Baroja era un provinciano amargado y en Francia habrán hecho la revolución pero todavía no han descubierto los baños porcelanosa. ¿O es que no ha tenido que parar nunca en la autopista del midi?

    Comentado por: Circe el 30/5/2009 a las 16:17

  • La guerra de guerrillas

    Y LA SIESTA :)

    Comentado por: http://www.fotolog.com/alicemalize/64603825 el 30/5/2009 a las 15:48

  • Juan Benet: en un tiempo de silencio
    MANUEL VICENT

    Dijo Albert Camus: "Si escribes claro tendrás lectores; si escribes oscuro tendrás comentaristas y discípulos". En aquellas noches de la Transición entraba Juan Benet en Bocaccio montado en su propia petulancia y lo que más molestaba a sus colegas, que escribían claro, no es que fuera un escritor oscuro; simplemente se hacía odiar porque daba siempre la sensación de que llegaba de un lugar donde lo había pasado muy bien y en esta profesión eso no se perdona. Sentado en el peluche o junto a la barra con un pie en el estribo al cuarto de hora ya había espantado a los idiotas con sus impertinencias. Tenía un alcohol peligroso, muy despectivo, pero entre todos los de su generación era el que sabía mover mejor el hielo del gin tonic o del güisqui con la yema del dedo índice sin dejar de citar a la vez a Saint Simon o incluso a Jenofonte a las tres de la madrugada.

    Pese a su diseño de esnob a la inglesa, alto, de hueso estrecho, cuello largo y el vientre de lavabo, en su juventud fue proclive al madrileñismo castizo e incluso actuó de banderillero en una plaza de carros. En compañía de su amigo Martín Santos, que no le iba a la zaga en la inteligencia agresiva de joven superdotado, paseó su figura con aire displicente por la cota de la calle Barquillo y se reflejó en los escaparates galdosianos poblados de bragueros, suspensorios y piernas ortopédicas, pensiones de viajeros y estables, tascas aceitosas y prostíbulos donde a media mañana, mientras las pupilas aún dormían, se podía jugar al parchís con una matrona coronada de bigudíes, bata de felpa y rímel corrido, pero sumamente amorosa, una afición que compartía con la absoluta pureza de la clase de física matemática en la academia de Gallego Díaz.

    Juan Benet iba a ser ingeniero de Caminos; Martín Santos era médico y hacía el doctorado en psiquiatría. Los dos llevaban ya la literatura sumergida, alimentada con lecturas voraces de los autores más consistentes, una vocación que mantenían en secreto para evitar el ridículo. En ambos casos su erudición establecía unas justas en los veladores del café Gijón y entre el grupo de amigos cada uno tenía ya sus partidarios. ¿Cuál de estos dos intelectuales soltaba la frase más inteligente, la ironía más acerada, el desprecio más cáustico, la novedad más imprevista, la cita más hermética? Después de hablar hasta la extenuación de Heidegger, de Conrad, de Jaspers, de Joyce, de Ortega o de Proust, los dos en comandita se iban de putas. Sabían que un día romperían a escribir y en este sentido se vigilaban mutuamente como corredores antes de sonar el disparo de salida. Se habían conocido por amigos comunes en las reuniones literario-filosóficas de Gambrinus o tal vez en la tertulia de Baroja en la calle de Alarcón. Eran complementarios.

    Martín Santos parecía más brillante, más bebedor, más prostibulario; era un socialista muy politizado, nacido en Larache, hijo de un general vencedor, afincado luego en San Sebastián donde tenía su consulta de psiquiatría. Benet había nacido en Madrid donde su padre fue fusilado por el bando republicano al iniciarse la guerra. La familia se trasladó a San Sebastián y volvió a Madrid al final de la contienda. Ahora andaba con su cerebro cubierto con un casco de ingeniero por Ponferrada, Oviedo, el Pirineo, levantando presas, sumergiendo pueblos en los pantanos. Uno entre locos, otro entre cemento armado.

    Juan Benet había comenzado a publicar desde muy abajo. Su primer libro de relatos, Nunca llegarás a nada, pagado a sus expensas, lo sacó el editor anarquista valenciano Giner, en 1961, en un catálogo donde figuraba en segundo lugar después de un manual para utilizar olla exprés. Pero, de pronto, Martín Santos le ganó por la mano. Mientras en su consulta atendía a gente más o menos desequilibrada, escribía de forma compulsiva, casi clandestina, una novela que le daría súbitamente la fama. Con Tiempo de silencio, publicada por Seix Barral en 1962, Martín Santos metió a Joyce como un disolvente en el realismo social del momento y ese espejo literario que reflejaba el ala de mosca del franquismo se quebró en mil vidrios y cada fragmento era un guiño que deslumbró a críticos y lectores progresistas. El éxito de Martín Santos pilló a contrapié a su amigo Benet. Se daba por supuesto que era el ingeniero y no el psiquiatra el que iba ser escritor. Benet no supo evitar los celos, aunque los remedió mediante una crítica sumamente acerada e inteligente de la novela, pero la competencia no pudo ir más allá porque Martín Santos murió poco después en un accidente de coche en Vitoria y su carrera literaria quedó truncada a mitad de la gloria, que se acrecentó cada día impulsada por su desaparición. Parecía que la historia de la novela contemporánea española la dividía una línea que atravesaba la tripa de estos dos caballos.

    En Tiempo de silencio quedó reflejada la figura de Benet en el personaje de Matías. Fue otro factor de desencuentro. Benet se sintió en cierta forma traicionado por su amigo. Ese Matías era un contrapunto del propio Martín Santos y no estaba a la altura del concepto que Benet tenía de sí mismo. El humor de ese personaje, sus aventuras nocturnas eran más bien rudimentarias, sus golferías tampoco tenían demasiada gracia y en los debates de la inteligencia en las noches de vino largo siempre salía derrotado por el protagonista, cosa que no sucedía en la vida real. Benet se vio como un actor de reparto en esta historia.

    Puede que el impulso de quemarse las alas de Ícaro contra el sol lo tomó Benet como una reacción a la herida que le infirió en su orgullo literario Martín Santos y una vez puesto a derrumbar falsas empalizadas cargó no sólo contra el costumbrismo y el realismo social sino también contra la moda del pensamiento interior con todos los grumos del subconsciente, que su amigo había introducido en la novela que le había dado fama, bebido directamente de Joyce.

    Con tal de alejarse de los portales con olor a berza, del tremendismo ibérico y del casticismo el médico psiquiatra se había ido a Dublín y el ingeniero se largó a Misisipi y cada uno en ese lugar se puso al servicio de su amo. Los fantasmas de Joyce y de Faulkner comenzaron a pasearse por Madrid. Había que escribir de otra forma. La realidad tenía voces superpuestas, facetas poliédricas que al girar arrojaban luces contradictorias del tiempo distorsionado y había que expresarlas a través de periodos y párrafos llenos de oraciones derivadas hasta dejar al lector sin respiración, metido en un laberinto antes de llegar a la sustancia de las cosas.

    Al final de este combate entre dos amigos Martín Santos ha quedado con el prestigio de un talento truncado por la muerte, con aires de leyenda. La novela Tiempo de silencio es una referencia en la literatura contemporánea, pero no deja de ser un reflejo paródico de un Joyce de segunda mano amasado con un costumbrismo madrileño. En cambio, a Juan Benet lo ha salvado, más allá de su obra, su actitud de enfrentarse a contradiós, con una irritante displicencia, a toda la garbanzada ibérica. Se ha cumplido el veredicto de Albert Camus: es un escritor con discípulos y comentaristas, sin lectores. A cualquier lugar donde uno vaya encontrará a un benetiano de guardia que se cree su representante en la tierra. Benet sabía innumerables cosas inútiles. Aplicó a la literatura la alta disciplina matemática, pero al final le esperaba una maldición. Su libro más leído, una verdadera joya literaria, es una obra costumbrista, Otoño en Madrid hacia 1950, que expresa el tiempo en que Benet paseaba su talento displicente por el mundo galdosiano, tan odiado.

    Comentado por: copia/pega el 30/5/2009 a las 12:39

  • pero si además España adelantó en los ochenta a sus compas europeos...que sí, si no me creen...a ver el video

    http://www.youtube.com/watch?v=THXrukoR10s&feature=related

    no querían una tv chic, 'schön und schick', pues aquí les dejo una 'Psychic TV'...por cierto que Genesis está cambiadísimo, uy, que tío, ejem, qué tía, ejem, qué tie!


    y leyendo de un famoso libro de Ceram, la famosa cita de Ortega: "Quien quiera ver correctamente la época en que vive debe contemplarla desde lejos. ¿A qué distancia? Es muy sencillo: a la distancia que no permita ya distinguir la nariz de Cleopatra"...la pregunta que acude es, pues, si los que opinan y escriben todavía la distinguen, yo creo que sí, y que, además, si miramos doscientos años atrás más o menos la distinguiremos todavía

    saludos

    Comentado por: vic el 30/5/2009 a las 12:27

  • Pues, además del silencio, yo propongo también esto.
    http://www.youtube.com/watch?v=v4_fqx8TDKw&NR=1

    Comentado por: La señora Muir el 30/5/2009 a las 12:11

  • "Si los españoles habláramos sólo y exclusivamente de lo que sabemos, se produciría un gran silencio que nos permitiría pensar."
    Manuel Azaña

    Comentado por: El Capitán Trueno el 30/5/2009 a las 11:59

  • Si nuestros partidos políticos fuesen efectivamente democráticos, transparentes, ¿en qué tipo de país viviríamos?

    Comentado por: creo que... el 30/5/2009 a las 11:00

  • "partidos políticos desprestigiados que se protegen con una especie de sindicalismo vertical"

    Ese es el problema fundamental de la democracia española.

    Comentado por: creo que... el 30/5/2009 a las 10:48

  • Pues a mi, en este artículo, me ha parecido que tocaba sus temas de siempre -el atraso secular de España, el concepto de ciudad, Barcelona, la pincelada literia- pero sin acabar de ligarlos bien, como quien cuenta una película que ya ha contado un montón de veces y de la que sólo rememora escenas inconexas.

    Comentado por: dean el 30/5/2009 a las 07:58

  • Exagera un poco en muchas cosas –tiene una visión muy negra de España, como la tenía Azaña– pero creo que es perdonable, porque eso mejora el artículo desde el punto de vista literario. Y esa es la cuestión: usted no es historiador, sino literato, español por añadidura, y por tanto muy dado a cargar las tintas exagerando el atraso de España (atraso que no niego en absoluto, que aún se nota demasiado y que además me exaspera casi a diario e incluso me avergüenza ante mis amigos de países más serios, pero que no hay por qué exagerar). Dicho esto, quiero hacer notar que, de un tiempo a esta parte, no solo no avanzamos en la dirección correcta, sino que parece que hayamos tomado una vía lateral que nos acerca cada vez más a Hispanoamérica y nos aleja del mundo desarrollado. Conozco a algún rioplatense que me comentaba que no había venido a España para que de repente a España le diera por argentinizarse, y que se sentía como esos judíos que huían de la Alemania nazi para refugiarse en Francia, y al poco tiempo tenían de nuevo a los nazis en su país de acogida.

    Comentado por: Strelnikov el 30/5/2009 a las 06:15

  • Exagera un poco en muchas cosas –tiene una visión muy negra de España, como la tenía Azaña– pero creo que es perdonable, porque eso mejora el artículo desde el punto de vista literario. Y esa es la cuestión: usted no es historiador, sino literato, español por añadidura, y por tanto muy dado a cargar las tintas exagerando el atraso de España (atraso que no niego en absoluto, que aún se nota demasiado y que además me exaspera casi a diario e incluso me avergüenza ante mis amigos de países más serios, pero que no hay por qué exagerar). Dicho esto, quiero hacer notar que, de un tiempo a esta parte, no solo no avanzamos en la dirección correcta, sino que parece que hayamos tomado una vía lateral que nos acerca cada vez más a Hispanoamérica y nos aleja del mundo desarrollado. Conozco a algún rioplatense que me comentaba que no había venido a España para que de repente a España le diera por argentinizarse, y que se sentía como esos judíos que huían de la Alemania nazi para refugiarse en Francia, y al poco tiempo tenían de nuevo a los nazis en su país de acogida.

    Comentado por: Strelnikov el 30/5/2009 a las 06:15

  • Insisto, ¿han visto la cara y los "pucheros" (como los llaman en España) de niño regañado que pone ese psicópata grandulón que nos gobierna cuando habla de imperialismo yanqui o de las babosadas del loco que tienen de presidente los vecinos de arriba?. Ustedes tienen 200 años de atraso...nosotros 2000.

    Comentado por: Rodrigo López el 29/5/2009 a las 23:05

  • ¡¡¡Azúa es un progresista!!!

    Comentado por: salta la liebre el 29/5/2009 a las 20:33

  • sr. Azúa no caiga ud. en el topicazo de que España lleva dos siglos de atraso; ¿qué es atraso?; además, no puede decir que los soldados napoléonicos nos verían como los yankees a los irakíes hoy día, y mantener que llevamos dos siglos de atraso, llevaremos más, si pretende que hace dos siglos esos soldados nos vieron ya 'tan' atrasados (según intuyo lo que es para ud. el atraso).
    Además en la inglaterra del XiX, ¿cree ud. que los que se presentaban por las 'constituencies' no eran los caciques de turno 'à la anglaise'?; sin duda, eran gentes bien, burgueses o aristócratas o segundones de aristócratas, en su mayoría

    saludos

    Comentado por: vic el 29/5/2009 a las 20:05

  • A veces pienso que más que igualarnos cronológicamente con Europa navegamos en nuestra discronía cañí de Diesel punk churrigueresco...algo así como la Francia petainista con toros y peronistas. Vienen malos tiempos para la gente que intenta serlo... como soy un pobre resentido en el paro estoy en perfecta disposición para ver el aumento de la mala entraña... ya se perfilan las siluetas de los nuevos chivos y sus verdugos... malos tiempos para rehabilitarse , dejen de dispensar metadona , jaco gratis para los que lo quieran, pero YA!! VIVA PAPABORTIFF, y para los que no quieran hacer el avestruz corran a leer ; la compra es obtativa y la propiedad un robo , el nuevo libro de GREGORIO MORÁN : ADOLFO SUÁREZ , AMBICIÓN Y DESTINO.

    Comentado por: tomas el 29/5/2009 a las 19:22

  • El gran dilema es si estos atisbos de civilización que ha alcanzado España serán un espejismo ante los síntomas de agotamiento de cualquier estímulo social en esta dirección. La nulidad de la educación está ya cerrando un ciclo de mascachapas/canis/pokeros/kies y simples anulados más allá del porcentaje de fracaso escolar + fracaso escolar camuflado que una sociedad civilizada puede asumir.

    Pero las inercias políticas son lentas, y así como las personas que dirigieron (y las que ejecutaron) el milagro español de los 80/90 fueron educadas en el franquismo, todavía es una incógnita lo que nos deparará una generación educada ya en democracia.

    Comentado por: JaimeRe el 29/5/2009 a las 18:17

  • Contundente descripción de las democracias hispanoamericanas, le faltó que viramos en un péndulo ciego y atroz: los que roban desde la "derecha" y que se van sucediendo con los que roban desde la ""izquierda"" (permítame las dobles comillas) y el pueblo bailando feliz esa danza macabra mientras tenga televisión, raeggetton y zapatillas nike que venga lo que sea. El corte de nuestros actuales gobernantes es el de individuos absolutamente ignorantes y ahistóricos, pero hábiles y perversos a la hora de manejar los medios y de jugar a la víctima, como dijo ud. "analfabetos ufanos de serlo". Un abrazo desde Quito.

    Comentado por: Rodrigo López el 29/5/2009 a las 18:15

  • Excelente comentario, señor Azúa. Larga vida a las obras de Baroja. Dirijo un club de lectura en la biblioteca de una población de la Cataluña más profunda , y la lectura de La Busca gustó mucho.Algo así como poner una pica en Flandes.....es broma, porque gente inepta hay en todas partes : en Barcelona, Madrid, Valencia o en Villarobles de Abajo. La buena literatura simpre tendrá seguidores.

    Comentado por: escoin el 29/5/2009 a las 18:13

  • Totalmente de acuerdo con su descripción de Barcelona, por desgracia.

    Comentado por: Quakero el 29/5/2009 a las 17:54

  • "Por el contrario, todos los madrileños con los que he hablado detestan a su ciudad"

    Si ? pues con lo que yo hablo no , ni la detestan ni les parece la hostia , simplemente viven .

    El articulo esta muy bien.

    Comentado por: Albert el 29/5/2009 a las 17:49

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Biografía

Félix de Azúa nació en Barcelona. Licenciado y doctorado en Filosofía, profesor de Estética y colaborador habitual del diario El País, fue conocido gracias a su inclusión en la antología Nueve novísimos poetas españoles. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su parcela ensayística es amplia y destacada: Baudelaire, Lecturas compulsivas, Diccionario de las Artes, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas y Esplendor y nada. Los libros recientes son Ovejas negras, La pasión domesticada y Abierto a todas horas. Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis.

 

Bibliografía

Ensayo

Contre Guernica, Prefacio para Antonio Saura (2008). Archives Antonio Saura, Genève.

 La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.

Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.

Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.

La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.

Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.

Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.

Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.

Venecia (1990). Planeta, Barcelona.

El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.

La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.

Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.

 

Novelas y prosa literaria

Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.

Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.

Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.

Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.

Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.

Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.

Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.

Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.

Última lección (1981). Legasa, Madrid.

Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.

Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.

 

Relatos

"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.

"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.

"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.

"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.

"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.

"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.

El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.

Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.

"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.

"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.

 

Poesía

Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.

Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.

Farra (1983). Hiperion, Madrid.

Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.

Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.

Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.

Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.

Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.

El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.

Cepo para nutria (1968). Madrid

Premios

1987 Premio Anagrama de Novela.

2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".

2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.

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