El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

martes, 14 de febrero de 2012

 Blog de Félix de Azúa

La seriedad de las series

¿Será casual? ¿O un envite de la providencia? El caso es que en la Fundación MAPFRE de Madrid coinciden dos reputadas series de grabados, la que Picasso reunió con el nombre de "Suite Vollard" y la celebérrima "Une semaine de bonté" de Max Ernst. Si la del malagueño reúne cien grabados, la del alemán junta más de ciento ochenta. ¿Se pueden ver en serie casi trescientos grabados?

Que son "series" quiere decir que cada lámina cuenta con las anteriores y posteriores, no es independiente ni autónoma, no tiene sentido propio. Es obligado ir siguiendo las mutaciones paso a paso, como quien ve un filme. La fluctuación (tan temida en la vida real) es el fundamento de la serie y lo que la acerca a nuestra experiencia. ¿Pueden vivirse trescientas variaciones en una mañana? Lo intento.

Empiezo por lo fácil. La "Semana benéfica" de Ernst es obra maestra del surrealismo y por lo tanto arte juvenil. En estos grabados los cambios siguen un despliegue narrativo: actores con cabeza de león, de perro, de pájaro, de dragón, o bien con alas de murciélago, de mosca, de cigüeña, matándose en ámbitos oníricos, agua, barro, fuego, sangre. Me llama al móvil El Bosco: figuras con un ojo en el vientre, una oreja en el ojo o una pierna en el culo, compuestos a los que cuadran todos los simbolismos. La mecánica de estos cambios puede tener mayor o menor poesía, pero creo que se dirige a los adolescentes. Corto.

Me voy a Picasso. Toros, caballos, minotauros, modelos, escultores una y otra vez, ahora con trazo quebrado, ahora curvas, ahora sombreado a lo Rembrandt, ahora manchas. Implacable exhibición de dominio técnico y constatación de que en esas fechas Picasso no tenía nada que decir. Su frialdad, su aplomo, se compadecen con la Grecia de baratija, casi de Cocteau, que propone y que tan bien queda en una vajilla. ¡Cómo se aburría Picasso en los años treinta! El pintor con mayor habilidad técnica desde Rubens, y sin ideas para seguir una carrera agotada. El Guernica le daría un respiro.

Salgo de esta soberbia exposición temiendo que rara vez las series sean serias.

Artículo publicado el sábado 25 de abril de 2009.

[Publicado el 29/4/2009 a las 10:26]

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Comentarios (44)

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    Comentado por: wulala el 24/10/2011 a las 08:54

  • Para "knudsen": No me "ofenden" los "libros", pobrecitos ellos. Me molestan los pesados, nada más.

    Comentado por: marinero el 04/5/2009 a las 17:14

  • Mr. Vic,

    tiene usted razón. Yo no he sido capaz de salir de lo que Acero llama la falacia lógica de la circularidad, lo cual me obliga a seguir leyendo a W. durante los próximos veinte o treinta años, porque si, en vez de "calé" utilizase, por ejemplo, la palabra "libertad", ya me perdería por completo. Pero no puedo dejar de pensar que W. (en mi modesto entender) no pudo llegar más allá porque no es posible. Mire, yo a Vd. le escribo siempre Mr.; me da la impresión de que Vd. siempre ha leído "monsieur", mientras que yo he escrito siempre, "mister". "Mr." sirva tanto para un uso como para el otro. ¿Qué hacemos con esto? :)
    Saludos.

    Comentado por: knudsen el 04/5/2009 a las 10:17

  • à mme. knudsen,

    lo que digo es:
    1) que hay alguien que confunde 'muchedumbre' con una palabra X
    Otra persona, sin embargo, sabe qué es muchedumbre y sabe que esa palabra X significa: 'una muchedumbre particular'.
    Porque yo no sé caló, pero sí que calé es gitano; ponga si quiere inuit en vez de esquimal, o viceversa.
    2) creo que cae ud., porque, de hecho, es difícil sustraerse a no considerar aspectos lingüísticos en el símil, en lo que dije a propósito del cuidado que se debe poner para entender lo que pretende aclarar W., porque ha introducido la palabra 'frase', y 'oyente' y 'entender'

    saludos

    p.s.:

    al sr. marinero,

    si lo desea, siga esta regla, (para no enfadarse demasiado):

    "vaya scrolleando de abajo hacia arriba, y en el momento que lea 'vic', no lea el escrito que queda arriba del nick"

    Comentado por: vic el 04/5/2009 a las 09:23

  • Mr. Vic,

    leí un par de artículos de Rorty a propósito del uso tal y como lo explica W. Decían algo muy parecido a lo que señala Vd.
    Mi impresión es que efectivamente se llega a un callejón sin salida en la pretensión de W. de negar el metalenguaje que ayudaría a fijar el significado. Me parece, sin embargo, que él identificó esa imposibilidad, pero se negó a seguir trabajando (o no pudo), como también se negó a que sus ideas quedasen reducidas a meras ecuaciones que hicieran pensar que la suya era una teoría cerrada y perfecta (o matemática. ¿Será por eso por lo que desdeñó la interpretación que Russell quiso hacer de ella para acallar críticas?)
    Lo que yo leo es: un trozo de hierro no es un martillo pero, si en una determinada frase, ese hierro se usa para clavar un clavo, sin convertirse en martillo adquiere la facultad de martillar, y el oyente lo entiende perfectamente, aunque no puede en ningún caso llamar al trozo de hierro otra cosa que no sea trozo de hierro. Del mismo modo, un calé es un gitano para quien habla caló; quien no conoce dicho idioma, puede, efectivamente, confundir "muchedumbre" con "gitano", pero se trata más bien de una diferencia de idioma, no de lenguaje. Creo que el ejemplo de "l'homme...la femme..." es bastante claro al respecto.
    Saludos.



    marinero,
    en ocasiones, se lee así : alguien propone un libro, quienes están interesados lo leen, y luego van comentando lo que se les ocurre e intercambian puntos de vista e impresiones.
    ¿Por qué se siente Vd. ofendido por los libros que leen o comentan los demás? No lo entiendo.

    Comentado por: knudsen el 03/5/2009 a las 23:31

  • Hay aquí gentes que, frustradas sin duda por no conseguir en otros sitios la atención que creen merecer, se largan inmisericordes parrafadas sobre lo divino y lo humano, convirtiendo la sección en un foro privado ilustrado ocasionalmente con breves textos del sr. de Azúa (siempre breves, al lado de la penosa interminabilidad que algunos consiguen incluso en dos líneas). Como no creo que ésa fuera la idea, señalo (sin esperanzas de ser oído) que la discreción es una virtud. Cada vez más rara, ciertamente; pero eso sólo aumenta su valor.

    Comentado por: marinero el 03/5/2009 a las 22:21

  • Hay que tener cuidado con el símil que hace W.,- y que aparece en el artículo de Acero-, cuando dice que el significado de la palabra es su uso, y lo compara con la vara que es palanca sólo cuando se aplica. Dice: "eso es como decir que es sólo cuando se la usa, que una vara es una palanca. Sólo la aplicación la convierte en palanca". Y ahora pregunto, pero realmente, ¿qué nos dice, qué nos aclara el símil con respecto al significado y al uso?.
    Veamos, no podemos interpretar el símil mediante ninguna lectura lingüística de él, esto era a lo que me quería referir con tener cuidado. Es decir, para comprenderlo no hemos de aplicar al símil el significado que tengamos previamente de las palabras: vara, palanca, aplicación...; porque si lo hacemos se destruye lo que quería explicar, o aclarar, W., y se convierte en una especie de autorreferencia, que no era lo que se pretendía. Sería como si en el explanans estuviera ya el explanandum, o en el comparans estuviera ya el comparandum, por decirlo de alguna manera. Por tanto, cuando decimos que la vara es palanca porque se la 'usa como palanca' o porque 'palanquea'. No podemos pensar en lo que ya entendemos nosotros por palanca, pues lo que entendemos por palanca se podría decir que es el significado de la palabra palanca, y eso es lo que W. quiere explicar o aclarar, i.e., lo que sea el significado de una palabra, haciendo uso del símil. Luego, para comprender lo que entiende W. por el significado de una palabra, debemos decir que, para él, sería como decir, poniendo otro ejemplo más claro a mi entender, que 'un objeto X sólo cuando martillea(un clavo) se convierte en martillo', que es como decir 'el conjunto de letras que denominamos palabra X, sólo cuando se la usa(de algún modo o funciona con unas reglas) se convierte en significativa'. Pero, realmente, -hagamos hincapié de nuevo-, de la frase: 'un objeto X sólo cuando martillea se convierte en martillo', hay que eliminar toda apelación al significado que tengamos previamente en nuestra cabeza de la palabra 'martillo', si se quiere comprender bien la analogía, y debemos dejar a un lado, asimismo, cualquier pensamiento corriente que tengamos de lo que sea 'convertirse en'; pues, además, no puede suceder que ese 'convertirse en' sea algo así como llegar a ser, mediante no se sabe qué suceso(quizá mágico o providencial) otro objeto con unas propiedades particulares. Claro, no se debe pensar que se coge, pongamos por caso, una barra de hierro y se golpea con ella a un clavo y se convierte, al primer toque, en lo que comúnmente se piensa que es un 'martillo', no se debe concebir una transición 'mágica' de este estilo cuando leemos la frase anterior, como si el 'convertirse en' significara que una especie de ente espiritual(o de un estilo similar) penetra en la barra de hierro y 'por tocar el clavo' la convierte en un martillo, esto no es lo que se quiere que entendamos, y es, por otro lado, una pseudo-metafísica barata.
    Luego la frase, 'un objeto X sólo cuando martillea se convierte en martillo', lo que dice, exclusivamente, es que 'un objeto X clava un clavo'. Llegados a este punto, no se podría decir: ¡Ah!, entonces el significado de 'martillo' es un objeto X que se utiliza para clavar una clavo, porque aquí se cometería esa autorreferencia que indicaba antes, debemos dejar a un lado lo lingüístico. Por tanto, hemos llegado a que lo único que dice el símil es que 'un objeto X clava un clavo'.
    Si nos vamos con esto a aquello de 'el significado de una palabra es su uso', W. parecería que entiende significado como: 'el conjunto de letras que llamamos palabra X hace algo concreto/funciona de una manera concreta'. Quien atienda a esto debe decir que, el significado, v.gr., de la palabra 'vestido' en la frase: 'Manolo, tráeme el vestido rojo que está en mi cuarto sobre la cama', es que 'el conjunto de letras que llamamos palabra <<vestido>> hace algo/funciona de una manera concreta'. Ahora bien, de su uso o función concreta no podemos decir nada, sólo notamos algo que sucede, pues decirlo sería algo así como caracterizarlo. Sería de tal manera como si dijéramos en el símil, 'un objeto X que clava un clavo caracteriza "al objeto X"'. Sin embargo, nosotros sólo percibimos que un objeto X clava un clavo, pero no se sigue de ello que esta percepción caracterice "un objeto X", pues, en principio, no hay razón por la que yo cogiera en particular "ese objeto X" para el uso 'clavar un clavo'; yo tomé uno, y clavo con él el clavo. Si se dijera que lo caracteriza estaría diciendo que: o existe una mano mágica que me guió y me hizo coger, sin saberlo a priori, el objeto adecuado, de entre el infinito mundo de los objetos, porque realmente era para lo único que servía necesariamente; o que al realizar 'clavar un clavo', el objeto tomado, que era uno cualquiera, queda caracterizado como "lo que clava un clavo", pero entonces lo que se dice es: 'lo que clava un clavo clava un clavo'. Luego, si decimos que el significado de la palabra <<vestido>> en la frase: 'Manolo, tráeme el vestido rojo que está en mi cuarto sobre la cama', es que 'el conjunto de letras que llamamos palabra <<vestido>> hace algo/funciona de "la" manera concreta P(que identificamos)', caracterizamos el significado de la palabra <<vestido>> de tal modo que se podría decir: "el 'el conjunto de letras que llamamos palabra <<vestido>> hace algo/funciona de "la" manera concreta P(que identificamos)' de la palabra <<vestido>> en la frase: 'Manolo, tráeme el vestido rojo que está en mi cuarto sobre la cama', es que 'el conjunto de letras que llamamos palabra <<vestido>> hace algo/funciona de "la" manera concreta P'. Lo cual es un poco absurdo, o así parece.

    Comentado por: vic el 03/5/2009 a las 21:35

  • …puesto que le amenacé con que le saludaría desde su blog. El sr. Azúa habló hoy en una conferencia en Valladolid, según resume esta agente Gafe, de forma más que amorosa sobre su escritura en los primeros tiempos del blog, elevándola al mismísimo altar de su poesía, que sería algo así como su señora legítima frente al carácter ancillar del resto de su prosa. Espero que no le moleste, que mencione además sus conmovedoras palabras en memoria de Grifo.
    (El sr. Azúa además, no llevaba paraguas)

    Comentado por: escarola el 02/5/2009 a las 22:50

  • Pregunto a "copia/pega": ¿qué tienen que ver sus sesgadísimos datos con el contenido de esta columna? ¿No se habrá confundido de lugar?

    Comentado por: marinero el 02/5/2009 a las 17:02

  • Prisa, ese cadáver mediático andante
    S. McCoy
    02/05/2009

    Siento especial predilección por lo extraño, por todo aquello que no responde a una lógica normal de mercado y que, en consecuencia, puede llevar aparejado una interpretación interesante que va más allá de la aburrida dinámica cotidiana del día a día. Escribir todos los días es duro. Y que haya motivos para que lo escrito se lea más todavía. De ahí que busque muchas veces fantasmas donde no los hay. Si una compañía cotizada publica sus resultados a última hora de la tarde de una víspera de puente, a servidor, casi de forma automática, se le enciende una alarma imaginaria en la cocorota. ¿Y si…? Con ese espíritu trabajo el Día del Trabajo, qué paradoja, sobre las cifras del primer trimestre dadas a conocer el jueves a la hora de la cena por el Grupo Prisa. Y, si les digo la verdad, no por intuido su contenido decepcionan lo más mínimo. Si todos los grandes imperios de la comunicación en España padecen una situación complicada, el que fuera santo y seña de Jesús de Polanco agoniza sin remedio. Muy difícil verle una salida, la verdad.

    El apalancamiento operativo que les machaca.

    Las cifras son demoledoras y muestran, pese a la reducción de los gastos de explotación en un 8% año sobre año, que la particular estructura de resultados de este tipo de conglomerados provoca que su apalancamiento operativo sea brutal y que mermas más o menos razonables a nivel de ingresos, caída de tan sólo un 10%, tengan un efecto cercano al 20% en el EBITDA -beneficio antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones-, muy próximo al triple o menos 30% a nivel EBIT, de alrededor del 75% en el BAI y, por último, casi del 90% por lo que al beneficio neto se refiere. Ese es el principal problema al que se enfrentan estas compañías y su falta de cintura ante la débil coyuntura es la que provoca que, a falta de ingresos corrientes, apelen a cualquier tipo de ayudas que les permitan mantener su actividad, subvenciones públicas incluidas.

    Cojamos los tres buques insignia de la compañía a modo de ejemplo. El País, los ingresos caen, en números redondos, un 30% (36% la publicidad) y los gastos un 16,5%: el EBITDA se contrae un… ¡¡¡75%!!! No está mal, ¿eh? Radio en España: 21% menos de facturación, 16,8% de reducción de costes igual a -28,5% de EBITDA. Las ventas en Cuatro se minoran un 11,5% y los desembolsos un 5,5%; efecto negativo sobre el EBITDA del 36,5%. Son datos oficiales colgados en la web de la CNMV. Cito estos tres casos porque son los que Prisa utiliza para poner de manifiesto el valor de su audiencia en la primera hoja de sus cifras trimestrales. A falta de pan, buenas son tortas.
    Y es que la audiencia es un valor relativo a día de hoy toda vez que Internet, y en concreto las redes sociales, han evidenciado la capacidad de obtener gran número de usuarios fieles en un periodo corto de tiempo. El problema tanto de la Web 2.0 como de los medios tradicionales es cómo rentabilizar la afluencia de lectores, oyentes y/o televidentes con la ingente masa de costes recurrentes a los que se ven abocados. Un debate interesante, sin duda para el que cobra especial relevancia un dato: de los 205 millones de facturación por publicidad de enero a marzo de Prisa, Internet ha contribuido en… poco más de 3, un 1,5% del total y el equivalente a un 6% de los ingresos por este concepto de los periódicos y revistas del Grupo. Que me expliquen esto de la transición del papel al online, integración de redacciones y similares. De momento el proceso queda encuadrado en la categoría de quimera.

    Las posibles ventas no solucionan y la deuda aprieta.

    Otro factor que choca al analizar someramente las cuentas de la firma es su enorme dependencia de Digital+, un activo al que la TDT de pago, por una parte, y la propia Red, por otra, abocan a una segura defunción en su modelo actual. Y más cuando gran parte de sus derechos televisivos tradicionales están hoy en manos de terceros. Aún así contribuye a un 32% de los ingresos (250 millones), porcentaje que se dispara hasta el 57,5% por lo que al EBITDA se refiere (80 millones de 140), que gana peso de forma paralela al deterioro del resto de los negocios, gracias a las suscripciones. Las pérdidas de Cuatro a nivel beneficio operativo ajustado compensan las ganancias de la radio mientras que el exiguo resultado positivo de Prensa y Revistas (apenas 6 millones de euros) y de Media Capital se neutralizan con el negativo en España del negocio educativo. Net, net, a Prisa le quedan como grandes baluartes en los que apoyarse la Televisión por Satélite y los libros de texto en Latinoamérica. A día de hoy, sin ellos, no es nada. Y, paradójicamente, a día de hoy sólo ellos pueden ser utilizados como moneda de cambio para hacer frente a su abultada deuda. Y aún así.
    5.000 millones de deuda neta son muchos millones que se han zampado, y poco me parece, cerca de 56 millones de recursos financieros en el primer trimestre del año (da un tipo anualizado inferior al 4,5%, habrá que tener en cuenta las carencias). A los múltiplos que ahora se están pagando en el mercado empresarial, deshacerse de cualquiera de las dos divisiones podría resultar suicida. A un techo de siete veces EBITDA, haciendo extrapolación lineal de los datos del primer trimestre, Digital+ tendría una valoración techo de 2.240 millones de euros (80 x 4 x 7), deuda incluida de 800 millones aproximadamente; por su parte por la división de educación se podrían obtener unos 1.350 millones (48 x 4 x 7). En el primer caso, supondría el sacrificio de casi el 60% del EBITDA para una minoración de lo debido poco superior al 15% (que se incrementa hasta el 45% si el total del flujo percibido fuera contra deuda); en el segundo supuesto, el 35% de menor beneficio permitiría reducir la deuda en un 26% si todo el importe de lo obtenido se destinara a amortizar financiación ajena. Cualquier decisión en tal sentido sería pan para hoy y… ¿el mañana?

    Prisa es inviable.
    Desgraciadamente para la pluralidad de este país, Prisa es inviable. Ojalá me equivoque pero los números son los números. El primer trimestre ha demostrado que su flujo de caja operativo, una vez descontadas las inversiones acometidas y la variación de existencias, no da para el abono de los compromisos adquiridos con la banca (sólo por intereses), la Hacienda Pública y terceros. No queda un duro para el repago de principal. Al contrario, ha habido que ampliar el dispuesto de las líneas crediticias para cubrir pagos financieros recurrentes. Sobre ese punto de partida, ¿cómo obtener los recursos necesarios para devolver la ingente cantidad de deuda que pesa sobre la compañía? Esa es la pregunta del millón. Una cuestión para la que no hay respuesta positiva válida alguna y que sólo se puede resolver en términos de auxilio administrativo, bien directo o bien indirecto a través de subvenciones a algún grupo amigo que quiera cargar con el muerto. Y no he dicho mal porque, a día de hoy, Prisa es un cadáver mediático andante. Y eso, en una democracia, por desvirtuada que ésta esté, no es bueno para nadie. Ténganlo por seguro.

    Comentado por: copia/pega el 02/5/2009 a las 14:17

  • *Tiene dos cosas pendientes, Señor Azúa, una es actualizar. La otra ya la sabe.

    Un beso.

    Comentado por: Alicia el 02/5/2009 a las 13:02

  • Maite,

    aquí lo puede conseguir:

    http://www.antoniosaura.org/home.php?lng=ca&rub=4&ssrub=30

    Comentado por: knudsen el 02/5/2009 a las 12:22

  • Otra cuestión que me ha suscitado el atender a estas cosas del lenguaje es el caso siguiente.
    Supongamos que alguien ve pasar a una muchedumbre detrás de un paso, o un trono, de ésos que han salido hace poco por las calles. Esto ocurre mucho en Andalucía, y la muchedumbre suele ser para algunas cofradías muy numerosa y heterogénea. Además, es típico que haya cofradías a las que se las conozca por sus nombres populares, y, no por su nombre propio, que siempre es larguísimo; por ejemplo: la cofradía de los gitanos o simplemente, "Los gitanos", a la que se llama, asimismo, de esta manera, porque en algún sentido de pertenencia difuso (tradición normalmente, con un origen peculiar) éstos, los gitanos, la consideran suya, o se considera que es la suya por antonomasia.
    Bien, supongamos que A está viendo pasar a la cofradía de los gitanos (además sabe lo que significa, en el sentido de uso que le da W., la palabra 'gitano') y a su muchedumbre de penitentes. En ese momento oye la palabra 'calés', que no conocía, en una expresión, v.gr., se dice: '¡Ay qué ver, cómo van los calés detrás de su cristo!; es que esta cofradía es muy especial'. Él, ni corto ni perezoso, identifica 'calés' con la muchedumbre entera de penitentes.
    Por otro lado, es común y sabido que en el recorrido que hace una cofradía los penitentes se salen (al menos es posible) en un determinado momento, a veces, para no
    volver. Supongamos que los calés se salen todos en un determinado momento del recorrido de la procesión.
    Otra persona, B, que conoce el significado de las palabras 'gitano(s)' y 'calé(s)', también ve pasar a la cofradía con sus penitentes, pero entre ellos faltan los gitanos porque se han salido del recorrido antes de que llegaran a donde está situado. En un momento se encuentran ambas personas, y, A, que no conocía la palabra 'calé', repite a B, recordando lo oído anteriormente: '¡Ay qué ver, cómo van los calés detrás de su cristo!; es que esta cofradía es muy especial'; B le responde que no había calés detrás del cristo. Pero A le contesta que él quizá haya visto a diez mil, o más. En ese momento B le hace observar a A que los gitanos no están, que los señale si quiere, y para esta observación B utiliza la palabra 'gitanos', y no 'calés', entre los penitentes, a lo que responde A que es cierto, que no ve gitanos, pero sí a los calés, lo que causa la perplejidad de B.
    La confusión viene de que uno ha identificado la palabra 'muchedumbre' con la palabra
    'calés', y que B, por contra, sí conoce la diferencia entre muchedumbre, muchedumbre calé, y la de gitano(s) y calé(s).
    Pero, ¿cuál es su significado?; se podría decir que el significado, à la W., de calé es gitano. Ahora bien, ¿de qué uso de la palabra 'calé' proviene que podamos decir que la palabra caló significa gitano?. ¿Se podría decir: de aquellos usos en los cuales utilizo conforme a unas reglas la palabra gitano? Pero, es seguro que existen innumerables usos de la palabra 'gitanos' y de la palabra 'muchedumbre' en los cuales ambas funcionan de la misma forma. El problema seguiría. Es más, como a la palabra 'gitanos' se puede referir:'una muchedumbre con algunas características', en principio, para todos los usos de la palabra 'muchedumbre' se podría usar la palabra 'gitanos'. Por consiguiente, esto no arregla nuestro asunto.
    Entonces, para que A deje de confundir los términos 'calé' y 'muchedumbre', y conozca que calé significa lo mismo que gitano. Deberíamos ser capaces de mostrarle un 'uso en el lenguaje' de la palabra gitano, que fuera distinto al de muchedumbre, [aquí, parece que la única posibilidad de hacer esto sería formando proposiciones, como decía Acero en su artículo, que fueran verdad para la palabra muchedumbre y no para gitano. Pero esto iría, prima facie, contra la opinión de W. de no poder dar una justificación de la gramática mediante proposiciones], y decirle que el significado de 'calé' es: 'todos los usos posibles de la palabra gitano'+ la regla:"donde pone gitano puedes poner calé". Pero esta regla no pertenece, propiamente, al hablar, al decir. Es una especie de regla de segundo orden, no es propia de lo que sea 'un uso del lenguaje', sino que se aplica a 'todos los usos posibles del lenguaje'. Por tanto, parece demasiado rebuscado, demasiado artificial. Porque, en efecto, basta con decirle a A, para que comprenda el significado de 'calé', su significado, esto es, 'gitano'. Al decirle esto lo que pretendemos es señalarle una 'semejanza no sensorial', en términos de Benjamin.
    Él, evidentemente, no puede imaginarse todos los usos posibles de la palabra 'gitano' que se necesitan para poder aplicar la regla de sustitución, o de sinonimia. Ni se podría decir que el significado de 'calé' es su uso, si no se sabe ya que existe la semejanza, i.e., si no se la ha señalado. De hecho, de aquí proviene la confusión descrita más arriba. Es por ello que, creo, se puede hablar de un problema no resuelto en la concepción de W. de lo que sea el lenguaje, y que, además, como ya dije, lo comenta R.R. en su prólogo de 1958 a los Cuadernos, dice: "Pero la objeción consiste en que es posible que alguien hiciese todo esto, que hiciese correctamente los signos en el 'juego' con otras personas y continuase muy bien, aunque fuese 'ciego para el significado'. Wittgenstein usó esta expresión por analogía con 'ciego para el color' y 'sordo para los tonos'[...]. Pues bien, ¿no podríamos imaginar a alguien para quien tal pregunta no tuviese sentido?. Si se le dijese que una palabra como ésa, no le atribuiría ningún significado. Y, sin embargo, podría 'reaccionar con palabras' a las frases y a otras manifestaciones con que se encontrase y también a las situaciones, y reaccionar correctamente. ¿O acaso no podemos imaginarlo?. Creo que Wittgenstein no estaba seguro. Si una persona fuese ciega para el significado, ¿introduciría esto alguna diferencia en su uso del lenguaje? ¿O bien la percepción del significado cae fuera del uso el lenguaje?". Esto es, dicho más claramente, lo que intento decir con el anterior ejemplo, entre otras cosas, y con el ejemplo que puse de la 'muleta'. Cabe señalar que, como escribe Acero en su artículo, si bien el W. de Tractatus podría sólo 'mostrar' al rasgo R de la lógica del mundo "en el uso que hacemos de aquellos signos o expresiones, o de los conceptos y pensamientos, que se rigen por esta segunda (la regla gramatical R)", el segundo W., pienso, no podría identificar, ni por tanto mostrar, regla de ningún tipo. Luego, ¿dice W. algo significativo cuando adopta la postura de 'el significado de la palabra es su uso'?

    Comentado por: vic el 02/5/2009 a las 12:12

  • Muchas gracias Knudsen por transcribir el fragmento del prefacio de "Contre Guernica" de Félix de Azúa y los datos de la edición.

    Es polémica la apreciación sobre el no "tener nada que decir", de Picasso durante los años treinta, antes de la guerra. La interpretación de la obra de arte es algo subjetivo. Leyendo el fragmento, es cierto que la mediatización de una obra la convierte en "icono" y a partir de ésto, todas las mitologías son posibles, las populares y las estudiadas y concentradas de los teóricos del arte.
    Leí hace años "Contre la Interpretación" de Susan Sontag, escrito en los 60. Luego la polémica que lanza Félix de Azúa me parece interesante desde el punto de vista del anàlisis de "la interpretación y la teoría", casi siempre literaria alrededor de una obra visual; supongo desde aquí escribió su ironía sobre Bacon y Velàzquez y sus vidas personales como ficciones falsas tratando de "iluminar" la interpretación. Muy interesante serà leer lo que escribió Saura, pintor, sobre el Guernica y su mediatización convirtiéndolo en propaganda, o es que siempre fue propaganda, como lo fueron todas las obras magníficas del Renacimiento que fueron encargadas por la Iglesia para propagar, explicando, la historia sagrada, la fe.

    Comentado por: maite el 02/5/2009 a las 11:29

  • Curiosa la apreciación de D. Félix, que tras ver la Suite Vollard deduce que el Picasso de los años 30 no tenía nada que decir. Bueno, es una opinión. Sólo que, con esos términos de juicio, alguien podría pensar que el entero grupo literario en el que suele encuadrarse a D. Félix no sólo no tenía tampoco nada que decir, sino que incluso hizo de eso, de la inanidad o vaciedad de su decir, seña de identidad. Y que, encima, carecía del soberbio dominio técnico de Picasso (quien, por otra parte, y aunque él, quizá deformado por esa disciplina del vacío, no acierte a verlo, sí tenía mucho que decir, y supo decirlo -en la suite Vollard, sin ir más lejos).

    Comentado por: marinero el 02/5/2009 a las 01:47

  • no le hará falta el paraguas

    Comentado por: mañana el 01/5/2009 a las 19:26

  • Una pequeña observación para los señores Vic y Kurdssen,

    ¿no sería útil recordar las intervenciónes de K., H., vG., y H., acreca de la correspondencia que
    J. mantuvo con M. acerca de las opiniones de L. acerca de S.?
    Para no mencionar las derivaciones que tanto M.S. como M.S(b). extrajeron a su vez de otra carta de J.,esta vez acerca de F., sobre todo en lo que hace a la distinción Wahrheit/Wahre que actualiza la crítica deS. a D.
    Otro ejemplo sería el personaje K. de D.

    Disculpen la intromisión.

    Comentado por: telegráfico el 01/5/2009 a las 13:57

  • 1º.- del oscurecer

    extracto del prefacio de Azúa al guernica de Saura,

    "Il existe dans l'histoire de la peinture quelques oeuvres qui ont souffert d'un tel excés interprétatif ou d'une divulgation tellement exagérée qu'elles en sont devenues pratiquement opaques. Que ce soit a cause d'un mystére fascinant (La Tempête de Giorgione), que ce soit pour des raisons sociologiques (la Mona Lisa de Léonard de Vinci), que ce soit du fait d'influences pieuses (la Vierge à la chaise de Raphaël), ou pour d'autres raisons plus difficiles à préciser (Voyageur au-dessus de la mer de brouillard de Friedrich), certaines oeuvres d'art sont enfouies sous la pollution de la divulgation. Mais en général leur "mystére" n'est imputable qu'à notre ignorance. Il suffit d'un peu de travail sérieux pour les décaper de leur encombrant vernis logomachique. Il en va autrement des oeuvres qui sont ensevelies sous un excés de savoir; dans ce cas la tâche est plus ardue. Dans ce deuxième type d'occultation, nous avons une trp grande connaissance de l'oeuvre pour pouvoir la lire ou simplement la voir sans interférences. Ce qui alors écrase l'oeuvre, ce n'est pas un excés d'amour populaire et médiatique, mais l'excés d'amour des élites qui l'encensent et la mediatisent.

    Et c'est ce qui arrive avec le Guernica de Picasso: aucune peinture du XXe siècle n'a suscité une telle accumulation de lectures, autant d'hagiographies contradictoires, avec la circonstance aggravante que son auteur était vivant au moment où 'etait publiée la plus grande partie de ces interprétations incoh'erentes et que, síl lui est arrivé d'intervenir, ce fut pour contribuer à les rendre encore plus incohérentes"

    Félix de Azúa
    "Contre Guernica"
    Antonio Saura
    Archives Antonio Saura
    5 continents editions
    Milan, 2008


    2º.- del aclarar

    I.F. de L.W. XII

    "Si la formación de conceptos se puede explicar a partir de hechos naturales. entonces, ¿no nos deberíamos interesar, no por la gramática, sino por aquello que le sirve de fundamento en la naturaleza? -A nosotros también nos interesa, ciertamente, la correspondencia entre los conceptos y los hechos naturales muy generales. (Aquellos que, por su generalidad, la mayoría de las veces no llaman la atención.) Pero, nuestro interés no recae, ahora, en estas posibles causas de la formación de conceptos; no estamos haciendo ciencia natural; tampoco historia natural, pues, de hecho, también nos la podemos inventar -esta historia natural- para nuestras finalidades.

    Yo no digo: si estos y aquellos hechos de la naturaleza fuesen diferentes, los hombres tendrían conceptos diferentes (en el sentido de formular una hipótesis)sino, aquel que crea que ciertos conceptos son, sencillamente, los correctos, y que, quien tenga otros, no se daría cuenta precisamente de alguna cosa de la cual nosotros nos damos cuenta, que haga el favor de imaginarse ciertos hechos naturales muy generales de manera diferente a como acostumbra a hacerlo, y le llegarían a ser comprensibles formaciones conceptuales diferentes a la acostumbradas.

    Comparemos un concepto con una forma de pintar: ¿es arbitraria al fin y al cabo nuestra forma de pintar? ¿Podríamos elegir una a voluntad? (la de los egipcios, por ejemplo)¿ O aquí se trata únicamente de lo que es bonito y de lo que es feo?"

    Comentado por: knudsen el 01/5/2009 a las 13:45

  • Feliz Cumpleaños Don Felix,

    Como en las grandes ocasiones de la familia Corleone, yo tambíen voy a aprovechar la feliz ocasión para pedirle un favor, hace tiempo lei una columna suya (que recorté y luego perdí). Creo que se títulaba "Gante" y hablaba desde luego de la antigua posesión española y de un guia turistico algo tronado y del famoso tríptico...
    no la encuentro por ningún sitio y me gustaria releerla... alguien podria indicarme el camino como las migas a pulgarcito?
    buenos dias

    Comentado por: armando mendez el 01/5/2009 a las 12:08

  • et paulo maiora canamus...

    habíamos hablado de Benjamin y de algunos ensayos del filósofo. Tiene uno que se titula 'Doctrina de lo semejante', y otro que es una re-escritura de éste, que se titula 'Sobre la facultad mimética' en ellos expone B. algunas ideas sobre lo que llama "los ámbitos de lo <<semejante>>, que "tiene un significado fundamental para esclarecer grandes sectores del saber oculto. Ese conocimiento se obtiene menos presentando semejanzas que hayamos encontrado que reproduciendo procesos que causan semejanzas. La naturaleza causa semejanzas; al respecto no hay más que pensar en el mimetismo. Pero la mayor capacidad para producir semejanzas la tiene el ser humano". Y el ensayito se adentra en temas lingüísticos. Veámoslo, dice B.: "Este aspecto mágico(si se quiere decirlo de este modo) propio del lenguaje y la escritura no carece de conexión con otro aspecto, a saber, el semiótico. Más bien lo mimético del lenguaje es intención fundada que sólo puede manifestarse en algo ajeno, en lo semiótico y comunicante del lenguaje, es decir, en su fondo". "De este modo, el lenguaje sería el uso supremo de la facultad mimética: un medio al que las capacidades anteriores de percepción de lo semejante han pasado de forma tan completa que ahora el lenguaje representa el medio en que las cosas ya no entran en relación unas con otras de modo directo, como antes sucedía, en el espíritu de un sacerdote o del vidente, sino en su esencias, en las sustancias más fugaces y sutiles, en fin, su aromas.En otras palabras: la escritura y el lenguaje son aquello a lo que la clarividencia le ha cedido sus viejas fuerzas en el curso de la historia".
    Este parráfo de B. contrasta con la idea que tiene W. del lenguaje. W., se niega ha hablar de ningún tipo de comunidad entre las esencias de las cosas, la realidad de las cosas, y el lenguaje. Veamos lo que escribe W. en el Cuaderno Marrón pensando en la semejanza: "¿Tenemos una sensación de familiaridad siempre que miramos objetos familiares? ¿O la tenemos usualmente?. ¿Cuándo al tenemos de hecho?. Nos sirve de ayuda preguntar: ¿Con qué contrastamos la sensación de familiaridad?". "Al preguntársele: '¿Qué es un lápiz?', B no habría señalado a otro objeto como paradigma o muestra, sino que podría haber señalado inmediatamente al lápiz que se le había mostrado". "Supongan que yo hubiese explicado a alguien la palabra 'rojo'(o el significado de la palabra 'rojo') señalando a varios objetos rojos y dando la explicación ostensiva. ¿Qué significa decir: <<Ahora, si él ha comprendido el significado, me traerá un objeto rojo si se lo pido>>?. Esto parece decir: <<Si ha captado realmente loq ue hay en común entre todos los objetos que le he mostrado, estará en condiciones de cumplir mi orden>>. Pero, ¿qué es lo que hay de común en estos objetos?. ¿Podrían decirme lo que hay de común entre un rojo suave y un rojo oscuro?"
    Bien, probablemente, no podamos expresarlo, decirlo,precisamente por como conocemos, es decir por la 'experiencia de rojo' que hemos tenido, y a lo mejor, la respuesta a esta pregunta (afirmativa o negativa, que no lo sé) signifique que conocemos la naturaleza del lenguaje. Pero, ¿qué se está preguntando en relación con el lenguaje y en relación con la realidad de nuestra experiencia?. ¿Significaría que si tenemos problemas para expresar la nota común, no existe esta nota común?. ¿O si existe debe ser expresable, o no tiene sentido formular la pregunta, tanto para la realidad desde el lenguaje?. Esto tiene que ver con el concepto de 'lo que puede decirse' y con el concepto de 'saber lo que es un lenguaje'.
    Pero, quizá en este punto la idea de B. de la 'semejanza no sensorial' pueda ayudarnos a comprender. Esta idea aparece mentada en los ensayos que antes cité. B. dice: "En otras palabras: ¿ se puede dar sentido a la frase de Leonhard cuando afirma en su libro 'DAs Wort': <<Cada palabra y también y también todo el lenguaje es onomatopéyico>>?. La clave que vuelve transparente por completo esta tesis se encuentra justamente ne le concepto de la semejanza no sensorial". "Ciertamente, en nuestra existencia ya no se encuentra lo que hizo posible en otros tiempos el hablar de dicha semejanza y , muy especialmente, producirla. Sin embargo, también nosotros poseemos cierto canon de acuerdo con el cual podemos aclarar qué significa la semejanza que no es sensorial. Y ese canon es el lenguaje".
    Recordemos, además, que para B. las cosas hablan al hombre, aquello del lenguaje de la naturaleza, ¿y no querrá eso decir que existe, cuando oímos este lenguaje, un significado real de las palabras?; que este significado es aquello que oímos a las cosas. Pero la experiencia de escucha no es idéntica siempre a sí misma, luego el significado real, puede no ser único; aunque aquí cabe decir que en cierto sentido sí lo es, porque está cercado. Si consideramos, para el símil, que el hombre tiene una escucha determinada, sólo escuchamos un rango de sonidos, el lenguaje de las cosas no podrá decirse, para que lo oigamos, más que de acuerdo a estos límites, con lo cual, es único el significado si las cosas nos hablan de la misma manera, o porque no puedan hacerlo de otra, o porque para que las oigamos no puedan hacerlo de otra manera; y no sabremos cuál es el significado de las palabras si no las oímos, si no nos hablan las cosas dentro de los márgenes de nuestro espacio audible. Por tanto, incluso, puede que no exista el significado real de algunas palabras, que es como decir que no oímos las cosas, porque, o hablan demasiado bajo o demasiado alto. El sinsentido sería la idea de, o un no oir bien a las cosas, a causa de nosotros mismos, o una distorsión en lo que las cosas nos dicen.
    Es esta, sin duda, una interpretación, a lo mejor demasiado descabellada, un discurrir quizá de forma abusiva y torpe, sobre una idea de B., y que éste ni siquiera pensara en estos problemas que me han sugerido los Cuadernos; de hecho, B. no pudo conocer los Cuadernos de W., con casi toda seguridad, pues, uno se dictó entre 1933-1934, y el otro entre 1934-1935, y la redacción de los ensayitos de B., que no se publicaron nunca, los escribió B., uno en febrero de 1933 y otro en verano de ese mismo año.



    ----------------------------

    addenda:

    no digo que el hablante cuando habla 'sepa' qué regla está aplicando, el sólo aplica reglas(porque habla). Lo que digo es que, si bien es muy cierto lo que escribe W. en el Cuaderno Azul: "Pues no sólo no pensamos en las reglas de utilización, -definiciones,etc.- mientras estamos usando el lenguaje, sino que, cuando se nos pide que indiquemos tales reglas, en la mayoría de los casos no somos capaces de hacerlo". Lo que critico, es que se pueda concluir de estas experiencias que 'el uso de la palabra es su significado', sin que, quien lo dice, W., identifique reglas diferentes en los diferentes usos. ¿No debe ser él capaz de mostrar las reglas?. ¿O sólo le basta a W. con darse cuenta de los distintos usos en distintas situaciones?. Esto es, sólo participar 'en' el juego. Pero si fuera así, sucedería como lo que él mismo escribe a propósito del color azul en el Cuaderno Marrón: "¿Se diría que usamos la palabra 'azul' para el azul claro y el azul oscuro porque hay una semejanza entre ellos?. Si se les preguntase: <<¿Por qué llaman uds. 'azul' también a esto?>>, uds. dirían: <<Porque esto 'es' también azul>>" .¿Y no es esto que acabo de citar de W., del mismo tipo que lo anterior?, aunque, quizá, podríamos decir que lo anterior al tratar de cosas como 'significado' y 'uso' y 'reglas' está en el nivel meta-lingüístico. ¿Pero no actúa W., al decir lo del uso y lo del significado, de la misma manera que actúan sus estudiantes con el 'azul'?

    p.s.:

    nesdunK .emM á

    sobre la potencialidad y actualidad. Cantor supuso un avance fabuloso al concebir la idea de infinito actual frente a Aristóteles, y otros('el paraiso que Cantor', dirá Hilbert). La cuestión de la potencialidad y la actualidad aplicado a, por ejemplo, el conjunto de los naturales es que no podemos representarlo, i.e., no podemos dar una 'definición' que no sea comprensiva. Pero podemos tratarlo como una actualidad y hablar de su cardinalidad, por ejemplo.
    Pero no se puede concebir 'todo lo que puede decirse', extensivamente. Aunque se podría decir que el lenguaje es todo lo que puede decirse, como dar una definición comprensiva de los naturales.

    Comentado por: vic el 01/5/2009 a las 12:01

  • Mr. Vic,

    lo que sí parece más propio del sakyamuni (del histórico, bien sûr, -y, por cierto,que conste que G. a veces se despide riéndose con la expresión mahamuni dirigida, precisamente, a los más piernas de sus meditadores para enseñarles sensu contrario la poca importancia que tienen las palabras y lo que distraen para el fin concreto que a él y a quienes se encierran diez días seguidos con él les ocupa)es esto:
    "En el mundo todo es como es y sucede como sucede, en él no hay ningún valor y, aunque lo hubiese, no tendría valor alguno" (T.6.42)
    Sí, ""todo" es demasiado grande para contenerse en forma de actualidad", pero
    R.R. utiliza el párrafo que cité como introducción a lo siguiente (y lo uno y lo otro no son consideraciones de R.R. sino citas que él hace de sus conversaciones con W. -¿ciertas? ni idea. En un curso sobre W. dictado por E. Trías, éste nos repetía una y otra vez, "lean lo que dijo W., no lo que interpretó Moore")
    "cuando estudiamos sistemas éticos distintos del nuestro, nos sentimos especialmente tentados a interpretarlos. así, nos inclinamos a pensar lo que esas expresiones NOS sugieren, en lugar de mirar lo que AQUÍ se HACE con ellas" Y como ejemplo cita la expresión francesa: L'homme est bon y la femme est bonne y añade, "consideren la tentación de pensar que esto ha de significar realmente que el hombre tiene una bondad masculina y la mujer una bondad femenina. Tentación que puede ser realmente fuerte. Y en cambio esto no es lo que dicen los franceses. Lo que realmente quieren decir es realmente lo que dicen: "l´homme est bon et la femme est bonne".
    La que denominé (cayendo en tentación subjetivista y, encima, sin arrepentimiento)"caminata en rojo", es lo que a mí particularmente me ha hecho pensar el recorrido de sus comentarios, a la manera de compensación, podría decir. Pues, si bien he sido capaz de seguir sus razonamintos, no lo he sido de participar en ellos desde dentro de su proposición concreta.
    Sería algo así como si un alumno de W. al oirle lo anterior "no debemos caer en lo que nos sugiere l´homme....la femme....", a pesar de no poder seguirle en lo que realmente dice, admitiese que su incapacidad puede proporcionarle una compensación: p. ej.,estudiar francés.
    En breve, si cuesta entrar en W. desde donde V. lo aborda, inténtese, por lo menos, entrar en Acero y (esto ya es optativo)agradézcasele a quien propició el (agradable) esfuerzo (V.) habernos puesto en ese camino.

    Echar a andar el lenguaje, dijo Vd. hace poco. Algo así.

    Pakarena janati'ti pañña.

    Comentado por: knudsen el 30/4/2009 a las 21:29

  • à mme. Knudsen,

    no comprendo varias cosas que escribe R.R.; para empezar, no se puede tener una concepción de 'todo lo que se puede decir' es, digamos, un cáculo demasiado grande para contenerse en forma de 'actualidad'. Es como si alguien viera, de una impresión, todos los teoremas de la matemática. De ahí que W. actuara pensando en realizaciones actuales de la lengua. Hablar del lenguaje como potencialidad, es muy difícil de concebir. la expresión 'todo lo que se puede decir' no creo que tenga sentido. Luego 'más perfecto' tampoco, pues no llegamos a concebir el sistema como un todo, sólo, y esto lo hace W., ponemos ejemplo, actualizamos, se podría decir en cierto sentido imaginando la idea potencialidad(cosa que es lo que niego que exista), y actualizar es 'usar el lenguaje', ponerlo a funcionar como el símil de la máquina que da W. y escribe Acero.
    Por otro lado, no entiendo bien lo que ud. me dice à propos del 'rojo'. ¿Puede aclararmelo?

    saludos y buen 1 de mayo

    p.s.:

    sólo existe un mahamuni(al menos 'histórico'), y ése es el de la tribu de los sakya. Así que espero que no se 'atreva' a decirlo por mí. Ay!, vanitas, vanitatum, et omnia vanitas!

    Comentado por: vic el 30/4/2009 a las 20:12

  • http://www.youtube.com/watch?v=irPLsvkZyUg&feature=related

    Comentado por: Alicia el 30/4/2009 a las 18:46

  • Mr. Vic,

    el papel de Juan José Acero, utilísimo para refrescar conceptos indispensables para entrar en W. De ahí he ido a la Conferencia. En la edición de Paidós hay un apéndice de R.R. Extraigo ésto,
    "Cuando (W.) afirma que todo juego de lenguaje o sistema de comunicación humana dado es "completo", quiere decir que si tratamos de dotarnos de un sistema más perfecto y amplio para lo que se puede decir por medio de él, incurriremos en confusiones. Todo lo que pueda decirse en el nuevo sistema no será lo que se decía en el juego original." Viene a cuento porque, cualquier cosa que se añada a su paseo en compañía de la palabra "rojo" destruirá el juego pergeñado originalmente por Vd. (sea éste un deambular, sea un recorrido planeado).
    Espero seguir leyendo su caminata en rojo.
    Om mahamuni, y buen finde.

    Comentado por: knudsen el 30/4/2009 a las 18:25

  • Un regalito para Félix en su día... y porque estamos en Abril, y porque adora Sevilla, y porque viene a cuento ya que hablamos de surrealismo...

    http://www.youtube.com/watch?v=JAw8RbDGsAw

    ¡Besos, resalao!

    Comentado por: provoqueen el 30/4/2009 a las 17:45

  • Cuando W. agredió a P. sólo porque P. opinaba que W. era tonto, solo unos pocos comprendieron que lo que W. quería significar al utilizar el atizador era que el significante era lo mismo que el significado, ya que él quería realmente atizar al tal Mr P. (ese hombre horrible con nombre de detergente), y la significancia del acto era todo menos insignificante, y él demostraba la identidad, liminar al menos, entre acto significante y acto significativo.

    Comentado por: Garrick el 30/4/2009 a las 17:26

  • Que pases un día Félix con amor, alegría y buena compañía!!!

    Un tirón de orejas!!

    Comentado por: La Kan D´Ongui el 30/4/2009 a las 14:45

  • Interesante el concepto de serie en las artes visuales si lo comparamos con la suite en la música, o, con las matemàticas aplicadas a la pintura. La serie de Fibonacci por ejemplo. También asociada al concepto de serie està la idea del arte en la época de la reproducción, Warhol y la imagen seriada, la reproducción mecànica y la pérdida del concepto de la pieza única. Y hablando de Picasso y del Guernica, he leído en el blog de Arcadi Espada que ha escrito usted, un prefacio muy bueno a la edición francesa que recoge los escritos de Saura sobre el Guernica.
    Termina usted éste artículo con la frase: "El Guernica le daría un respiro." De reinventarse? Estaría bien poder leer lo que ha escrito sobre Saura, Picasso y el Guernica. Gracias.

    Comentado por: maite el 30/4/2009 a las 13:22

  • El mejor mes del mundo para nacer


    http://www.youtube.com/watch?v=-JnMKKDUfjs&feature=related

    sin parar

    Comentado por: happily el 30/4/2009 a las 12:10

  • Refracción luminosa en una mañana de otoño
    Félix de Azúa

    Iba yo calle Balmes abajo, el sol de las ocho en la frente y el imperativo categórico en mi corazón, cuando vi que subía en dirección opuesta de modo que el encuentro iba a ser inevitable la inconfundible silueta, el cabello negro ala de cuervo, los temibles ojos azul celeste de Teresita Camprubí. ¡Dios mío, no había cambiado nada!

    También ella me miraba, pero hacía tantos años que no nos tratábamos que sin duda no podía reconocerme. Recordé que me habían contado algo sobre su matrimonio con un hombre guapo y poderoso, creo que al poco tiempo se trasladaron a vivir a Chicago pero regresaron debido a la súbita enfermedad del marido, la muerte llegó despacio y con recaídas, a los periodos de desesperación le seguían otros de euforia hasta el mazazo del desenlace, la figura de aquel varón atlético convertida en un amasijo de apenas treinta kilos, las palabras finales.

    Si no me habían informado mal, pasado un año se había casado de nuevo, para estupor de todo el mundo y alegría de los padres del difunto que aún temían más perderla a ella que a su hijo, con el hermano del fallecido, el cual la había consolado a lo largo de la enfermedad y salvado de un suicidio. Y seguramente por amor al difunto, por ese amor que no podía agotarse de un modo tan impío, se habían casado y compartían amablemente al ausente, sin dramatismos. Un modo de mantenerlo en vida ambos, pues ambos le amaban y le seguían amando.

    Inolvidable figura del muerto que debía de estar presente a todas horas, pero sobre todo en las celebraciones familiares, como un invitado más. En fin, la vida de Teresita había dado buen empleo a su belleza y a su inteligencia. Quizás la mujer más brillante de su generación, aquellas audaces muchachas del Sagrado Corazón. Y ahora estábamos a punto de cruzarnos y, como ya sospechaba, no me reconocía, de modo que me detuve ante ella.

    “Hola Teresita, soy yo, Azúa, ¿no te acuerdas de mí? Tú no has cambiado nada, sigues igual”.

    Algo inquietante, una nube de recelo, un gesto de pánico controlado, le entenebró los ojos enormes y Teresita comenzó a retroceder. Supuse que mi aspecto la estaba obligando a reconocer la implacable usura del tiempo, y que al verme también caían sobre ella todos esos años corrosivos que, sin embargo, no la habían afectado.

    “Pero Teresa, si estás igual, si no has cambiado en absoluto…”.

    A la desconfianza y al pánico ahora le sucedió una cierta insolencia, ese descaro que tan bien conocía yo y que a veces podían hacerla pasar por arrogante, cuando no era sino la reacción de un animal noble ante el peligro. Entonces habló, irritada, molesta.

    “¿Pero cómo sabe usted que me llamo Teresa?”

    “¿Cómo no voy a saberlo? ¿No te acuerdas ya de Caldetas, de Lloret, de los guateques en casa de Chufo? Tu familia era muy amiga de la mía, ¡pero si andábamos siempre juntos!”

    “¿Guateques? ¿Qué familia?”

    “¡Los Camprubí, naturalmente!”

    En ese momento a los dos nos iluminó el mismo chispazo. A ella para aliviarla. A mí para derribarme. Ni siquiera su sonrisa logró sostenerme.

    “Yo me llamo Teresa Cuevas. Usted debe de referirse a mi madre, Teresa Camprubí”.

    Había una cierta compasión en su voz, creo que incluso trataba de ayudarme, así que farfullé lo típico, perdona, os parecéis tanto, es como un milagro, y me fui calle abajo hasta llegar a la Diagonal sin proponérmelo y sin saber a dónde iba. Me quedé allí, sentado en un banco bastantes horas, habría querido quedarme para siempre. Asistir a una resurrección y a una segunda muerte en un minuto.

    (Publicado el 16/11/2006)

    Comentado por: porque me acuerdo el 30/4/2009 a las 11:51

  • A veces se repite esta escena en casa: la gata y yo tumbadas en el sofá, ella en estado de duermevela mirándome distraídamente. Supongo que ese es un estado de buena receptividad también para los gatos, y me propongo intentar "ampliar su vocabulario". Le agarro una oreja y mientras se la masajeo repito "oreja, oreja..." y luego paso a la nariz "nariz, nariz..." luego vuelvo a la oreja, y así. La gata entonces me mira como comprendiéndolo todo, pero a la vez interrogándose (interrogándome): "Sí, vale, eso se llama oreja ¿y? ¿qué sentido tiene ponerle nombre a una oreja?" Yo tendría que responderle entonces: "¡... Pues da gracias! ¡el día que empiece con W...!"

    Comentado por: MAU (el nombre que me ha puesto mi gata) el 30/4/2009 a las 11:18

  • Felicidades.

    http://www.youtube.com/watch?v=20RldhK9354

    Comentado por: Alicia el 30/4/2009 a las 11:17

  • pero, cuando W. dice, en el Cuaderno Azul que "el uso de la palabra en la práctica es su significado", ¿está definiendo lo que sea 'significado de una palabra'?, ¿es una tesis a la que ha llegado?. Creo que W. no era tan ingenuo como para pensar que lo que escribió fuera una definición (v.gr., per genus et differentiam,), pues, ¿cómo llegó a decirlo?.
    Su proceder es el siguiente, W. observa 'casos' en la práctica corriente de los hablantes y piensa sobre ellos, esto tiene tinte empírico.
    Si el uso de las palabras siempre fuera el mismo, no podría decirse que el uso es su significado, porque W. llega a esto comparando una palabra y distintos usos, porque si 'el uso de la palabra es su significado', desde luego, 'los usos de la palabra son sus significados'. Claro, pero si para llegar a eso es imprescindible ser un observador del uso, estamos diciendo, por tanto, que se asiste a un proceso, a una duración, a algo que transcurre en el tiempo, porque usar algo, usar una herramienta es hacer algo con ella en el tiempo. Y sabemos que se está usando porque la vemos, digamos, actuar en el tiempo para algo (hay que advertir que no es necesario 'saber', a priori, que algo es una 'herramienta'). W. ha sido observador del lenguaje en el tiempo para algo. La expresión, 'uso de la palabra' quiere decir: la palabra está en un proceso (lingüístico) para algo; y a este estar de la palabra para algo, lo llama W. su significado.
    W. dice "su significado" y no "el significado", luego es inseparable de la palabra, el tándem, uso-significado, no se concibe una cosa sin la otra. Por eso, no podríamos decir que sabemos 'lo que significa' rojo sin observar un uso, y por eso, la expresión "el uso de la palabra es su significado", realmente no dice nada si uso-significado está tan pegado como supone la idea de W., entendiendo por esto que no sumamos conocimiento sobre lo que sea algo del lenguaje. W. no ha descubierto nada, porque nada había, sólo ha hecho lo siguiente: "he sido observador de usos de una palabra para distintas cosas", esto es una frase que dice algo acerca de una experiencia de W. pero el uso es la aplicación de unas reglas; luego, W. ha hecho lo siguiente: "ser observador de la aplicación de unas reglas para algo". Si no sabe identificar una regla no sabrá lo que es aplicar una regla, y si ello fuera así la cosa quedaría: "soy observador del hacer algo de algo", pero no, para algo. Supongamos que sabe lo que es una regla. Si sucede esto, para W., la referencia, i.e., la necesidad de traer algo que no se da estrictamente en esa experiencia es de la misma naturaleza que cuando se pregunta qué es rojo y se señala un objeto rojo. Porque dice W.:"Por ejemplo yo puedo ver un muestrario en el que un cuadrado coloreado esté relacionado con la palabra <<marrón>> [entiendo aquí la deixis que asocia el cartel con <<marrón>> escrito, encima, por ejemplo, del cuadrado marrón] y también una mancha del mismo color en cualquier parte; y puedo decir: 'Este muestrario me indica que tengo que usar la palabra <<marrón>> para la descripción de esta mancha'. Así es como yo puedo derivar la palabra que se necesita para la descripción. Pero carecería de sentido decir que yo derivo la palabra <<marrón>> de la impresión de color concreta que recibo". Hasta aquí W.
    Y es que, las reglas que identifica W. no forman parte de la experiencia dicha más arriba, es algo parecido a la impresión concreta del marrón, pertenecen a ámbitos distintos. Lo que es la experiencia es 'observar aplicar la regla para algo', pero de la identificación de la regla no se puede derivar la experiencia 'observar la aplicación de la regla para algo', igual que a partir de la impresión no se puede derivar la palabra, según W.
    Lo que digo es que 'identificar una regla' viene a ser algo así como lo que dice W. que es 'recibir una impresión concreta de marrón'. Y si se dice que estoy separando algo inseparable, esto es, que la regla es aplicar la regla, se diría que la identificación de la regla es observar hacer algo, entonces se llegaría a poder decir: 'rojo', es su significado.
    Y si se dice que es hacer algo de una determinada manera, esta coletilla indica que se ha producido la identificación. Luego, la separación entre la regla y aplicación de la regla es consecuencia inmediata. La 'determinada manera' es lo que recorta el, digamos, mundo amplísimo del 'hacer algo'

    Comentado por: vic el 30/4/2009 a las 10:43

  • ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡65!!!!!!!!!!!!!!!!

    Comentado por: haciendo cálculos el 30/4/2009 a las 10:39

  • Buenos días. No es sólo una costumbre. Hoy es treinta de abril.
    ¡Feliz cumpleaños, Félix!

    Comentado por: Isis el 30/4/2009 a las 07:17

  • A este pavo no le gusta el arte, sino la TEORÍA. El hecho de que Enst no le guste indica que, a pesar de todo, el Surrealismo es algo más que las movidas de Breton y los sermones de los académicos. Y tiene mérito, con todas las chorradas que se dicen a diario sobre el movimiento desde su santificación.
    PD:Pero reconozco que cada día se cagan tantos miles de hojas de propaganda sobre el Quijote como sobre Coelho, sobre Coltrane como sobre Bunbury...

    Comentado por: eab54 el 29/4/2009 a las 21:03

  • http://www.youtube.com/watch?v=Q2-AY1uxr20

    No sólo existe Platero y tú :)

    Hay millones.

    Comentado por: Alicia el 29/4/2009 a las 18:27

  • Amigo Félix, si lo de Max Ernst le parece que se reduce a una colección de cromos semejante a los que daban con el chocolate (las series de "nuestra" infancia preadolescente) y si lo del Picasso-minotauro sólo le causa bostezos (diferidos), me atrevería a darle, pobre de mí, un consejo más bien polaco: hágaselo mirar (el verbo adolescente, el incorregible spleen a los ¿sesenta?).

    Comentado por: AJR el 29/4/2009 a las 17:37

  • http://www.youtube.com/watch?v=JnylM1hI2jc

    Comentado por: escuela de idiomas el 29/4/2009 a las 16:39

  • en los casos del 'rojo' descritos antes, el significado de rojo, ¿era el mismo?. Yo digo que era el mismo y digo también que lo era aunque no imagináramos al decirlo ningún referente, u objeto rojo, y, claro, de un rojo 'determinado'. Esto supondría, en principio, que el significado como dice W. es intrínseco al uso, la palabra tiene significado, que es la función que desempeña. Pero, la falta de referencia, no impide pensar que el significado no se restrinje exclusivamente a la funcíón, dentro de un uso o de un contexto lingüístico. No necesitamos imaginar un autobús rojo en nuestra cabeza para entender lo que debo esperar, porque, de alguna manera, lo que sea la 'experiencia de rojo', la he tenido. Desde luego, si mi experiencia fuese de un rojo concretísimo y me imaginara el autobús de ese rojo concretísimo, podría dejar pasar el 'único' autobús rojo que cubre el trayecto entre A y B; no sería competente en el significado de rojo, si entendemos lo que debería de hacer para ir de A a B en autobús. Y si no hubiera tenido ninguna 'experiencia de rojo' y supiera que es un color como otros de los que sí hubiera tenido experiencia, ¿podría decir que conozco el significado de rojo?. Bueno, si por ello decimos que soy competente para ir de A a B, probablemente no. Pero la ausencia, o la no necesariedad, de referencia concreta, al decirme: "coje el autobús rojo", para un hablante que haya tenido 'experiencia de rojo' es síntoma de:1) que la ha tenido; 2)de que entiende lo que le dicen. En el segundo caso se puede decir que no hay absolutamente referencia posible (no se puede imaginar, el hablante, ningún autobús rojo), y puede entender, en parte, lo que le dicen, en parte porque sabe, quizá, que 'rojo' es un color. Luego el significado de 'rojo' no lo tiene(en cierto modo). Él no sabe que hacer con 'rojo' en la situación en la que está. Si alguien dice que, aún así, la definición (formal) de significado de una palabra es la función que desempeña en un contexto, yo digo que el contexto de la espera es el mismo para los dos, y que la función de 'rojo' en la frase: "coje el autobús rojo" (si saben ambos que es un color) es la misma para los dos, pero ¿no le falta algo a uno de ellos, que el otro sí posee?, ¿y no será ese algo también parte del significado de 'rojo'?

    saludos

    Comentado por: vic el 29/4/2009 a las 15:06

  • mme. K.,

    yo soy profano, y, ¿no era W. profano?; desde luego no era un 'perito' en filosofía, al estilo continental...

    grand jeté!

    namaskar, y larga vida

    Comentado por: vic el 29/4/2009 a las 14:30

  • Mr. Vic,

    si tiene algún interés en jugar un Pro-Am (como los del golf, en los que a Tiger Woods le emparejan con, por ejemplo, la starlett de turno que está promocionando el ricachón que paga el torneo)me atrevo a decir que me atrevo, pero esas y no otras son las reglas de inicio, bastante aburridas, me temo, para Vd.
    ¿No hay alrededor de este blog de Azúa gente que de verdad sepa de filosofía y que pueda bailar con Vd. un pas-à-deux como dios manda? Los profanos nos beneficiaríamos mucho.
    De todos modos, me leo el interesante papel que ha dejado e intento decir algo.
    Namasté.

    Comentado por: knudsen el 29/4/2009 a las 12:23

  • http://www.scielo.org.ve/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0798-11712003000200001&lng=es&nrm=iso&tlng=es

    Comentado por: vic el 29/4/2009 a las 11:55

  • Yo no creo que exista la Providencia pero es una cuestión personal.

    Saludos Señor Azúa.

    Comentado por: Alicia Vidal-Álvaro el 29/4/2009 a las 11:01

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Biografía

Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas , Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horas y Autobiografía sin vida (Mondadori, 2010). Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis.

 

Bibliografía

La nueva edición del Diccionario de las artes (Debate, 2011) se amplía en más de cien páginas y corrige todas las entradas anteriores.

 

 

 

 

 

Ensayo

Contre Guernica, Prefacio para Antonio Saura (2008). Archives Antonio Saura, Genève.

 La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.

Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.

Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.

La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.

Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.

Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.

Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.

Venecia (1990). Planeta, Barcelona.

El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.

La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.

Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.

 

Novelas y prosa literaria

Autobiografía sin vida (2010). Mondadori, Barcelona.

Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.

Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.

Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.

Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.

Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.

Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.

Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.

Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.

Última lección (1981). Legasa, Madrid.

Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.

Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.

 

Relatos

"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.

"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.

"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.

"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.

"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.

"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.

El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.

Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.

"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.

"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.

 

Poesía

Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.

Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.

Farra (1983). Hiperion, Madrid.

Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.

Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.

Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.

Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.

Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.

El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.

Cepo para nutria (1968). Madrid

Premios

1987 Premio Anagrama de Novela.

2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".

2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.

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