El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
jueves, 20 de noviembre de 2008
Día del demonio
[Publicado el 13/12/2005 a las 10:12]
(PERDÓN, REPITO EL COMENTARIO PORQUE HABÍA UN ERROR GARRAFAL -"coexiste" en lugar de "no existe"- EN LA CITA; aunque aprovecho también para corregir algunas otras faltillas, y sabe Dios las que aún quedarán)
Esto del día de Belcebú me da pie –al margen de los también interesantísimos debates suscitados sobre la risa, el sacrificio exigido por el oficio artístico, la experiencia del sentido estético, sobre si realmente en el ámbito del arte “menos es más”, etcétera– para traer aquí algo que desde hace tiempo quería. Se trata del magnífico epígrafe con que –el 19 de abril de 1785, en Königsberg, Alemania– Inmanuel Kant cierra sus `Lecciones de ética´. Apenas ocupa dos páginas, del libro de bolsillo de la editorial Crítica que yo tengo ahora sobre la mesa. De ellas voy a entresacar ahora tan sólo las líneas programáticas que considero trascendentales –y nunca mejor dicho– para la definitiva derrota de Satán –sea lo que sea lo que cualquiera de nosotros entienda por satánico; siempre que, al menos, estemos todos de acuerdo en recoger dentro de este rubro el extenso ámbito en el que se manifiesta el mal, y muy particularmente el mal humano radical–. En lo concerniente al tiempo postulado por Kant para lograr tal programa, sus palabras –como se verá– no resultan ser nada ingenuas, sino todo lo contrario, tremendamente realistas, ya que reconoce que el deseado fin que vislumbra “solo cabe esperarlo tras el transcurso de muchos siglos”; sin embargo, en lo referente al fin mismo nos trasmite un optimismo ilustrado que para muchos es ya mera monserga celestial históricamente inaceptable, al menos desde el pensamiento de Hegel, que inmeditamente le siguió; por el contrario, a mí me siguen pareciendo palabras intelectualmente estimulantes y, con todo, las tengo por la –aún vigente– más digna tarea –`La tarea del héroe´– que la humanidad se ha dado a sí misma. Veamos las palabras de Kant:
“EN TORNO AL DESTINO FINAL DEL GÉNERO HUMANO
El destino final del género humano es la perfección moral en tanto ésta sea realizada mediante la libertad humana, y se capacita así el hombre para la mayor felicidad. Si Dios ya hubiese hecho perfecto al hombre, y hubiese distribuido a cada cual su cuota de felicidad, todo ello no sería fruto de un principio interno del mundo. Este principio interno del mundo no es otro que la libertad. El destino del hombre se cifra, por lo tanto, en conseguir su mayor perfección a través de su libertad. Dios no quiere únicamente que seamos felices, sino que debamos hacernos felices, lo cual constituye la verdadera moralidad. El fin universal de la humanidad es la suprema perfección moral; si todos quisieran comportarse de tal modo que su conducta se compadeciera con esta finalidad universal, se alcanzaría con ello la perfección suprema. Cada cual se ha de esforzar individualmente por adecuar su comportamiento a esta meta. {...}
¿Cómo se ha de propiciar entonces esa perfección y de qué lado cabe esperarla? No existe otro camino que el de la educación. Ésta ha de adecuarse a todos los fines de la naturaleza tanto civil como doméstica. Sin embargo, la educación que recibimos en casa y en la escuela resulta todavía muy deficiente, tanto en lo que concierne al cultivo del talento, de la disciplina y del adoctrinamiento, como en lo referente a la formación del carácter con arreglo a principios morales {…}
Cuando la naturaleza humana haya alcanzado su pleno destino y su máxima perfección posible, se instaurará el reino de Dios sobre la Tierra, imperarán entonces la justicia y la equidad en virtud de una conciencia interna, y no por mor de autoridad pública alguna. Esta es la suprema perfección moral que puede alcanzar el género humano, el fin último al que se halla destinado, si bien sólo cabe esperarlo tras el transcurso de muchos siglos.”
(Y, sinceramente, aunque retrasaré el encontronazo hasta el límite de lo posible, estoy dispuesto a partirme la cara con quien tenga a estas palabras de todos por algo arcaico y propio de “gente triste, dura de mollera o enferma del pulmón”)
Quede claro pues de todas formas que, a pesar del inconfundible optimismo ilustrado que rezuman sus palabras, el pensador de Koninberg únicamente afirma que –si usamos bien de nuestra libertad– nos cabe esperar este fin de la suprema perfección moral –el de que impere sobre la Tierra “la justicia y la equidad en virtud de una conciencia interna, y no por mor de autoridad pública alguna”– y no que haya absoluta seguridad de que efectivamente lo vayamos a conseguir. La pelota, pues, sigue trágicamente en el tejado: “… que debamos hacernos felices {…} constituye la verdadera moralidad”. Y de aquí sacó K. Poopper aquello tan crucialmente pertinente de que “no somos libres porque hayamos nacido libres e iguales, lo cual no deja de ser un enunciado retórico al uso, sino que somos libre únicamente porque somos responsables de las consecuencias que nuestras acciones libres tienen sobre nosotros mismos y sobre los otros”.
Comentado por: Onagro el 05/12/2006 a las 17:35
Esto del día de Belcebú me da pie –al margen de los también interesantísimos debates suscitados sobre la risa, el sacrificio exigido por el oficio artístico, la experiencia del sentido estético, sobre si realmente en el ámbito del arte “menos es más”, etcétera– para traer aquí algo que desde hace tiempo quería. Se trata del magnífico epígrafe con que –el 19 de abril de 1785, en Königsberg, Alemania– Inmanuel Kant cierra sus `Lecciones de ética´. Apenas ocupa dos páginas, del libro de bolsillo de la editorial Crítica que yo tengo ahora sobre la mesa. De ellas voy a entresacar ahora tan sólo las líneas programáticas que considero trascendentales –y nunca mejor ndicho– para la definitiva derrota de Satán –sea lo que sea lo que cualquiera de nosotros entienda por satánico; siempre que, al menos, estemos todos de acuerdo en recoger dentro de este rubro el extenso ámbito en el que se manifiesta el mal, y muy particularmente el mal humano radical–. En lo concerniente al tiempo postulado por Kant para lograr tal programa, sus palabras –como se verá– no resultan ser nada ingenuas, sino todo lo contrario, tremendamente realistas, ya que reconoce que el deseado fin que vislumbra “solo cabe esperarlo tras el transcurso de muchos siglos”; sin embargo, en lo referente al fin mismo nos trasmite un optimismo ilustrado que para muchos es ya mera monserga celestial históricamente inaceptable, al menos desde el pensamiento de Hegel, que inmeditamente le siguió; por el contrario, a mí me siguen pareciendo palabras intelectualmente estimulantes y, con todo, las tengo por la –aún vigente– más digna tarea –La tarea del héroe– que la humanidad se ha dado a sí misma. Veamos las palabras de Kant:
“EN TORNO AL DESTINO FINAL DEL GÉNERO HUMANO
El destino final del género humano es la perfección moral en tanto ésta sea realizada mediante la libertad humana, y se capacita así el hombre para la mayor felicidad. Si Dios ya hubiese hecho perfecto al hombre y hubiese distribuido a cada cual su cuota de felicidad, todo ello no sería fruto de un principio interno del mundo. Este principio interno del mundo no es otro que la libertad. El destino del hombre se cifra, por lo tanto, en conseguir su mayor perfección a través de su libertad. Dios no quiere únicamente que seamos felices, sino que debamos hacernos felices, lo cual constituye la verdadera moralidad. El fin universal de la humanidad es la suprema perfección moral; si todos quisieran comportarse de tal modo que su conducta se compadeciera con esta finalidad universal, se alcanzaría con ello la perfección suprema. Cada cual se ha de esforzar individualmente por adecuar su comportamiento a esta meta. {...}
¿Cómo se ha de propiciar entonces esa perfección y de qué lado cabe esperarla? Coexiste otro camino que el de la educación. Ésta ha de adecuarse a todos los fines de la naturaleza tanto civil como doméstica. Sin embargo, la educación que recibimos en casa y en la escuela resulta todavía muy deficiente, tanto en lo que concierne al cultivo del talento, de la disciplina y del adoctrinamiento, como en lo referente a la formación del carácter con arreglo a principios morales {…}
Cuando la naturaleza humana haya alcanzado su pleno destino y su máxima perfección posible, se instaurará el reino de Dios sobre la Tierra, imperarán entonces la justicia y la equidad en virtud de una conciencia interna, y no por mor de autoridad pública alguna. Esta es la suprema perfección moral que puede alcanzar el género humano, el fin último al que se halla destinado, si bien sólo cabe esperarlo tras el transcurso de muchos siglos.”
(Y, sinceramente, aunque retrasaré el encontronazo hasta el límite de lo posible, estoy dispuesto a partirme la cara con quien tenga a estas palabras de todos por algo arcaico y propio de “gente triste, dura de mollera o enferma del pulmón”)
Quede claro pues de todas formas que, a pesar del inconfundible optimismo ilustrado que rezuman sus palabras, el pensador de Koninberg únicamente afirma que –si usamos bien de nuestra libertad– nos cabe esperar este fin de la suprema perfección moral –el de que impere sobre la Tierra “la justicia y la equidad en virtud de una conciencia interna, y no por mor de autoridad pública alguna”– y no que haya absoluta seguridad en que efectivamente lo vayamos a conseguir. La pelota, pues, sigue trágicamente en el tejado: “… que debamos hacernos felices {…} constituye la verdadera moralidad”. Y de aquí sacó K. Poopper aquello tan crucialmente pertinente de que “no somos libres porque hayamos nacido libres e iguales, lo cual no deja de ser un enunciado retórico al uso, sino que somos libre únicamente porque somos responsables de las consecuencias que nuestras acciones libres tienen sobre nosotros mismos y sobre los otros”.
Comentado por: Onagro el 05/12/2006 a las 17:15
Ah, y otra cosa, la brevedad, en sí misma, no es ninguna virtud.
Comentario por juan diez del corral — Diciembre 13, 2005
Comentado por: Juan Poz el 13/12/2005 a las 23:12
¿Por cierto vieron ustedes ayer el programa de Sánchez Dragó?
Fantástico cuando Fernando "renickeo" a Lucía Echevarria por Lucía Echa Berridos. Eso sí tuvo gracia. Salió también un tal Arcadi Espada que se ve que tiene un blog...
Comentado por: Tipo de incognito el 13/12/2005 a las 20:12
"Cuando se reconoce la Belleza en el Mundo
Se aprende lo que es la Fealdad;
Cuando se reconoce la Bondad en el Mundo
Se aprende lo que es la Maldad.
De este modo:
Vida y muerte son abstracciones del crecimiento;
Dificultad y facilidad son abstracciones del progreso;
Cerca y lejos son abstracciones de la posición;
Fuerza y debilidad son abstracciones del control;
Música y habla son abstracciones de la armonía;
Antes y después son abstracciones de la secuencia."
Tao te king
Primer verso: Cuando se reconoce la Belleza en el Mundo
Se aprende lo que es la Fealdad.
Pregunto:
¿Cómo se aprende a reconocer la belleza en el mundo si hay tanta disparidad de opiniones sobre lo bello y lo feo? Y no tan sólo me refiero a la belleza de un cuadro, pieza musical, libro, película, pechos, culos... sino a la belleza moral.
Comentado por: Tipo de incognito el 13/12/2005 a las 20:12
¿Comedia? Pero si ahora cualquier noticia es puro dramatismo. Dramatismo disfrazado con risas enlatadas, pero dramatismo al fin y al cabo. Fíjense sino en el tono que adquieren algunas noticias: Oh no! España no está siguiendo las pautas del compromiso de Kyoto, vamos a morir todos por culpa del calentamiento global! Oh no! Un loro se ha muerto en Inglaterra por culpa de la gripe aviar! ¡Compremos dos mil millones de vacunas inservibles! Pero si no sirven para humanos! Da igual hombre asi las acciones de la farmacéutica suben y yo me gano un buen pellizco en opciones, warrants y futuros al alza del nuevo mercado de valores morales. Etcétera.
Con tales exabruptos ex abrupto, no me extraña que nos dé la risa, por muy boba o tonta que a algunos les parezca.
Comentado por: Tipo de incognito el 13/12/2005 a las 20:12
Solamente hay una forma de aplacar el ruido del mundo: Sintonizar la frecuencia adecuada (Azúa FM, por ejemplo)
Comentado por: Tipo de incognito el 13/12/2005 a las 19:12
No, no.
No hay que apagarla, ni regalarla: hay que lanzarla por el hueco de la escalera.
(Cf. Diccionario de las Artes)
Comentado por: Aristócrata órfico el 13/12/2005 a las 18:12
Comentado por: albert el 13/12/2005 a las 17:12
La filosofía hegeliana, esa razón todopoderosa y absoluta que se despliega a través de la historia, en clave lineal, conquistando dialécticamente (una dialéctica, todo sea dicho, de estufa) cotas más y más altas de perfeccionamiento y gloria, es lo que a mí me produce risa. Y mucha.
No creo que la libertad, definida aquí como un estadio de desprendimiento de viejas creencias, produzca risa. Más bien, y parafraseando a Nietzsche, cuando miro al abismo él me devuelve la mirada. (Inquietud).
Respecto de lo que pueda acontecer hoy... Quizá una nada inmensa repleta de banalidad.
Comentado por: Brazil el 13/12/2005 a las 17:12
Hablando de risa, de saltos y de virtudes, no dejéis de ir a ver LA COSECHA DEL HIELO. Rosalía y yo nos lo pasamos en grande -y eso que el crimen no es asunto de nuestro gusto.
Ah, y otra cosa, la brevedad, en sí misma, no es ninguna virtud.
Comentado por: juan diez del corral el 13/12/2005 a las 16:12
El arte es un pasatiempo ?
La mitificación de arte parte de la incomprensión del mismo, de una voluntad de no reconocer que somos la nada, que no hay alma ni sentimientos ,que somos pura acción reaccion. Nos salva el arte ? no porque no hay condena, solo nuestra naturaleza y su percepcion.
Comentado por: albert el 13/12/2005 a las 16:12
Gracias, estanis humillado. Hablas claro y se nota que trabajas en algo más que en teorizar.
"Ofrecer un camino de comprensión hasta transformar la experiencia del sentido"= magnífico sinónimo de la virtud del artista de la vida moderna.
En cuanto a la risa, junto con la epifanía, es lo mejor que tenemos como especie. Hay muchos caminos para alcanzarlas. Cada cual que elija el que más le convenga.
Para librarse del ruido hay un truco infalible: apagar definitivamente la t.v.
Comentado por: patti smith el 13/12/2005 a las 15:12
Escuchando a Sánchez-Verdú, ayer en radio clásica, comprendí la necesidad de la ironía, como mecanismo mental de autodefensa. Cuando los artistas se blindan con jergas y términos auto-referenciales y han de explicar sus engendros con palabras como "textura" o "disposiciones isoperiódicas" entonces apañados vamos. Lorca y Gerardo Diego eran musicales, también lo era Gil-Albert, no vale echar la culpa a la literatura. Hay grandes compositores contemporáneos que son desconocidos, aunque se me ocurre que lo son en diferente grado. Bernaola me estremeció de niño con su música para "la clave" mucho antes de saber de su existencia. Hay demasiado artista que disfraza la nada de erudición y es difícil separar al artista del profesor de universidad (Azúa, por ejemplo, es lo primero cuando deja que sus personajes se enfanguen y desciendan a lo más bajo de las ciudades, los somete a una degradación y así decanta al poeta del erudito; luego vuelve a teorizar). La emoción se transmite salvando los abismos. Leí a Marías decir que la música contemporánea era la música para el cine. Y puede ser, esa música descriptiva, arcaica, un poco paticorta es escuchada con delectación por mucha gente a la que no debe´mos tomar por tonta. Hay esfuerzos que el artista no debe imponer a su público, nadie tiene, salvo si nos garantiza previamente la genialidad de Joyce, derecho a imponernos un mamotreto pretencioso. El coste de oportunidad es cada vez más alto. Si el arte es solo pasatiempo entonces no hay jerarquía y vale tanto Berg como Karina. Si el arte es otra cosa (y eso exige palabras con mayúscula, genialidad y sacrificio) entonces sí.
En cuanto a la risa. La narrativa contemporánea es estrictamente cómica. Toda la paleta del humorismo y una huida general de la importancia. Creo que desde el modernismo no se puede escribir salvo de forma distanciada y huyendo de las grandes palabras. Creo también que se han ido destruyendo los lugares míticos y las epifanías, pero que han de existir. O mejor, que son tan difíciles como eran antes, pero siguen siendo posibles.
Ha de existir una autoridad que escalafone, de lo contrario el público deberá ser titánico, capaz de conocer tanto para saber separar el fraude del verdadero artista. Habrá que restringir el acceso a internet o acabaremos enloqueciendo. Yo a veces me pongo a mirar blogs de muchachas adolecentes de algún lugar de francia o EEUU y me llego a trastornar. Internet multiplica lo humano hasta límites insoportables.
Nada indica que la sensibilidad artística se haya refinado con su democratización, ni que el genio sea capaz de extenderse por abundancia de calcio en la dieta. Es decir, que por la ley de los grandes números debe de haber mucha gente que nos está tomando el pelo.
Y creo que Zadie Smith decía que detrás de toda la carcajada de la novela USA había una gran amargura.La televisión, por ejemplo, es de un humor horrendo y cínico que antes no se veía. De la moralina de las sitcom familiares hemos pasado a un humor degradante, que gusta de ridiculizar y donde no hay asidero alguno. En España, hemos sufrido una industrialización y una democratización fulgurantes. De Delibes y PuertoUrraco a la sociedad del conocimiento en tres días y vaya si lo ha notado nuestro humor. Del humor blanco al horror de la MTV, a los jackass que son demonios inmisericordes. Claro que hay que voolver a esclavizarse, don Félix. Someterse al dogma y a la tradición. Eso nos permite la ligereza. Debe haber valores con los que danzar y a los que derribar, porque derribados entonces qué, un rebuscar bestial en el vacio.
La obra de arte debe hacer progresiva la comprensión, hacer que el lector o el oyente ascienda, ofrecerle un camino de comprensión, de certidumbre, paso a paso hasta transformar la experiencia del sentido. Sí, la epifanía. y cierta seguridad para llegar a otro lugar. Los artistas enseñan a su público y son sencillos en su genialidad. Quienes ponen uuna barrera al oyente o al lector, quienes se refugien en una meditada ininteligibilidad son sólo farsantes, pues no ofrecen la mano que lleva al otro lado. O el público es un artista o alguien tiene que señalarlos con el dedo. Pero recorrer el lugar hasta lo más alto exige instrumentos a los que debemos consagrarnos. Es decir, que el sacerdocio y el sacrificio son más necesarios que nunca, dado que la estafa está a la orden del día.
Disculpe si he soltado muchas estupideces, aunque lo parezcan creo que en el fondo estoy cerca de aproximarme a la verdad, o al menos a un lugar donde las cosas se aclaran.
Comentado por: estanis humillado el 13/12/2005 a las 13:12
Para los interesados en la polémica entre Sánches Verdú y Félix de Azúa, les recomiendon lean una carta que no tiene desperdicio.
Comentario número 103 de hoy, 13 de diciembre de 2005, por un servidor de ustedes, en el blog de Arcadi Espada
http://www.arcadi.espasa.com/
Comentado por: Fernando Peregrín el 13/12/2005 a las 13:12
Comentado por: albert el 13/12/2005 a las 12:12
Querido Fernando
En homenaje a Félix de Azúa y a ti, ayer sufrí pacientemente los casi 120 minutos de coces y rebuznos surtidos que ofreció "La noche cromática", de Radio Clásica, RNE.. Comprobé que sus presentadores son igualmente ignorantes hablen de Polifonía del XVI, de música vocal del XVIII, de Debussy o de Schoenberg. Mi único consuelo fueron un delicioso potaje de lentejas y una cuajada de leche de cabra con las que acompañé la cosa.
Al comienzo del programa anunciaron la entrevista con Sánchez Verdú y la incursión en el debate con Azúa, incluso con promesa de participación por parte de Durán Loriga. 70 minutos después empezó la entrevista que duró unos 45 minutos (el programa comenzó con retraso a causa de una retransmisión en directo) y cuyo tema principal era la presentación del primer disco monográfico de Sánchez Verdú y un estreno suyo que hoy se realizará en Madrid.
Desde el primer momento quedaron claras dos cosas:
1. Que los presentadores querían sangre y
2. Que Sánchez Verdú estaba firmemente decidido a no entrar al trapo.
Cuatro veces le preguntaron directamente sobre el debate con Azúa y cuatro veces se fue Sánchez Vedú por los cerros de Úbeda. A la quinta no le quedó más remedio que mencionar a Félix de Azúa, seguido de una frase rutinaria de cortesía académica y aclarando que la cuestión de fondo es la debilidad de la música en el paisaje cultural español (en mis términos, Sánchez Verdú es un idealista ingenuo y es más prolijo). Su lamento fue que en el siglo XX España no ha tenido un Mann, un Adorno o un Kundera, que los intelectuales españoles se han despreocupado de la música y no la entienden. Se podrá pensar lo que se quiera del pensamiento de Adorno -- prosiguió Sánchez Verdú --, pero lo cierto es que ningún filósofo español ha demostrado nunca el menor interés por la música [espero haber transcrito bien, porque la frase no es lógica] al igual que ningún pintor lo ha hecho como sí lo hizo Paul Klee [es su pintor favorito].
Los presentadores, al ver que Sánchez Verdú es una persona educada y que sabe dar prelación a sus intereses (no se puede ir apresentar un disco propio y gastar el tiempo en querellas ajenas), los presentadores, repito, dieron entrada a una "llamada" de Marta Cureses (profesora titular de Musicología de la Universidad de Oviedo) quien tras incensar el programa y a sus presentadores y presumir de conocer a Sánchez Verdú (quien no se dio por aludido), ejerció de elefante en cacharrería y embistió contra la ignorancia de ... (silencio mientras recordaba el nombre) Azúa. Sé que no fue una llamada espontánea por dos motivos:
1. Los presentadores representaron una burda escena de sorpresa: "¡Marta Cureses!" y
2. Yo había llamado hacía un rato para hacer una pregunta a Sánchez Verdú y el amable telefonista me dijo que como sólo había una llamada de Salamanca no creía que hubiese problema para que yo pudiese intervenir y me pidió el teléfono.
Efectivamente, después de las bobadas y grititos histéricos de la Dra. Cureses entró una llamada desde Salamanca de un especialista en cerámica romana que estaba encantado de que un compositor conociera un libro muy especializado sobre una variante cerámica (no conseguí entender más ni de la pregunta ni de la cortés respuesta de Sánchez Verdú).
Nota bene. La Dra. Cureses es muy apreciada por los compositores de la vanguardia mohosa quienes la consideran una musicóloga extraordinaria. Se supone que es la máxima especialista española en música contemporánea. A mí me parece una analfabeta funcional, pero mi opinión en minoritaria. Entre sus grandes contribuciones intelectuales está un 'paper' que presentó en el Congreso sobre la Cultura del Franquismo, en Granada, hace cuatro años. Allí nos explicó con gran minuciosidad cómo hubiera sido la vida musical española (para ella "vida musical" equivale a "composición musical") si no hubiera habido Guerra Civil y dictadura. Incluso confeccionó una amplia tabla cronológica con las generaciones de compositores que se hubieran producido. Tras la lectura hice una dura crítica del dislate y se ofendió muchísimo, defendiendo el valor científico de la historia hipotética. Hace un par de meses, en la defensa de una Tesis Doctoral en Valladolid, interrumpió groseramente al doctorando durante su presentación. "No estoy dispuesta a permitir que en mi presencia se califique como 'Vanguardia oficial' a la gloriosa generación del 51", dijo. Lo alucinante es que el presidente del tribunal permitió el desafuero. Es obvio que el asunto de la Nueva Música sigue perteneciendo al área de los Sistemas de creencias, no al de la Razón.
Xoan M. Carreira, Editor de Mundo Clásico
Comentado por: Fernando Peregrín el 13/12/2005 a las 11:12
La filosofía de Hegel, incluyendo la de la estética, es un cochambroso edificio en ruinas.
Le nozze di Figaro, empero, sigue siendo (¿y lo seguirá? ¿O estamos asistiendo al cierre de ese paréntesis de ilustración y buen gusto entre el oscurantismo, la irracionalidad y chabacanería de la historia del género humano?)una joya de la corona intelectual que nuestra cultura occidental ha dado al mundo.
Comentado por: Fernando Peregrín el 13/12/2005 a las 11:12
El herror es abandonar el politeismo por el monoteismo , no hace gracia ,Es la risa posible cuado te estan mirando siempre . Creo que solo es posible la burla
Comentado por: albert el 13/12/2005 a las 11:12
De risa.
La conclusión de “La falsedad de las virtudes humanas”, de Jacques Esprit, jansenista jovial, natural de Toulouse, amigo y maestro de La Rochefoucauld:
La virtud humana quiere tener gran número de testigos y aprobadores; y su verdadera inclinación no es ser, sino parecer.
La virtud humana es presuntuosa. No hay accidente que no crea poder sostener, ni obstáculo que no se prometa vencer.
La virtud humana es arrogante y orgullosa, jamás quiere ceder, ni rebajarse, ni sufrir nada que la iguale.
La virtud humana es altiva y mira a todas las personas que no son virtuosas con desdén. Examina a las que lo son con el más extremado rigor y no da su entera aprobacion, sino a sí misma.
La virtud humana es tan interesada, que el interés parece ser el principio único de todas sus acciones. De modo que sus esfuerzos son mayores o menores, según el interés que la hace actuar sea mayor o menor. Y se queda sin acción ni impulso, en cuanto ese resorte se detiene.
En fin, la virtud de los sabios del siglo y de la gente honesta es una virtud vana que no se avergüenza de jactarse, envanecerse y prodigarse alabanzas.
Esta última señal de la falsedad de la virtud humana se percibe en el lenguaje que tienen quienes se glorian de tener integridad. No tengo cualidades brillantes, dice uno, pero tengo, sin duda, honor y probidad. Hay, dice otro, muy poca gente que sea como a mi me gusta, es decir, sin remilgos, sinceros, confiados, tiernos, fieles y exactos; porque yo soy todo eso. Sin embargo, esas mismas personas, tras haberse examinado y observado cuidadosamente en sus acciones, están de acuerdo en decir que nada es tan raro como un verdadero amigo, ni tan difícil como encontrar personas seguras, que la mayoría de los hombres no sin más que bribones y que no hay uno que no sea interesado.
Y si se toma el trabajo de reunir todas las falsedades de la virtud humana y exponerlas juntas, se verá la virtud humana es elevada en orgullo, constante en terquedad, generosa y liberal en vanidad, que su bondad es interesada, su complacencia aduladora, su dulzura aparente y su humildad engañosa. Se verá, en fin, que su justicia es un rigor, su fuerza una violencia, su firmeza una rigidez, su prudencia un disimulo y una finta, su sabiduría una hipocresía, y su magnanimidad un orgullo.
He querido quitar a los hombres los vanos pensamientos con que se envanecen: que tienen el alma bella, y buenos, nobles y generosos pensamientos; que depende de ellos ser modestos, sobrios, continentes, fieles y equitativos, que hay muchos que, en efecto, lo son, y que han domeñado sus pasiones por la fuerza de la razón; y, en fin, imaginaciones parecidas que los hacen ridículos a los ojos de los sabios. Para ejecutar ese designio, he tratado en particular las virtudes humanas; y para hacer conocer sus falsedades, he descubierto al hombre su propio corazón, para que vea las verdaderas causas de sus acciones virtuosas.
Comentado por: Eduardo Gil Bera el 13/12/2005 a las 11:12
CARTA DE LA CORUÑA
Querido Fernando
En homenaje a ti y a Félix de Azúa, ayer sufrí pacientemente los casi 120 minutos de coces y rebuznos surtidos que ofreció "La noche cromática", de Radio Clásica, RNE.. Comprobé que sus presentadores son igualmente ignorantes hablen de Polifonía del XVI, de música vocal del XVIII, de Debussy o de Schoenberg. Mi único consuelo fueron un delicioso potaje de lentejas y una cuajada de leche de cabra con las que acompañé la cosa.
Al comienzo del programa anunciaron la entrevista con Sánchez Verdú y la incursión en el debate con Azúa, incluso con promesa de participación por parte de Durán Loriga. 70 minutos después empezó la entrevista que duró unos 45 minutos (el programa comenzó con retraso a causa de una retransmisión en directo) y cuyo tema principal era la presentación del primer disco monográfico de Sánchez Verdú y un estreno suyo que hoy se realizará en Madrid.
Desde el primer momento quedaron claras dos cosas:
1. Que los presentadores querían sangre y
2. Que Sánchez Verdú estaba firmemente decidido a no entrar al trapo.
Cuatro veces le preguntaron directamente sobre el debate con Azúa y cuatro veces se fue Sánchez Vedú por los cerros de Úbeda. A la quinta no le quedó más remedio que mencionar a Félix de Azúa, seguido de una frase rutinaria de cortesía académica y aclarando que la cuestión de fondo es la debilidad de la música en el paisaje cultural español (en mis términos, Sánchez Verdú es un idealista ingenuo y es más prolijo). Su lamento fue que en el siglo XX España no ha tenido un Mann, un Adorno o un Kundera, que los intelectuales españoles se han despreocupado de la música y no la entienden. Se podrá pensar lo que se quiera del pensamiento de Adorno -- prosiguió Sánchez Verdú --, pero lo cierto es que ningún filósofo español ha demostrado nunca el menor interés por la música [espero haber transcrito bien, porque la frase no es lógica] al igual que ningún pintor lo ha hecho como sí lo hizo Paul Klee [es su pintor favorito].
Los presentadores, al ver que Sánchez Verdú es una persona educada y que sabe dar prelación a sus intereses (no se puede ir apresentar un disco propio y gastar el tiempo en querellas ajenas), los presentadores, repito, dieron entrada a una "llamada" de Marta Cureses (profesora titular de Musicología de la Universidad de Oviedo) quien tras incensar el programa y a sus presentadores y presumir de conocer a Sánchez Verdú (quien no se dio por aludido), ejerció de elefante en cacharrería y embistió contra la ignorancia de ... (silencio mientras recordaba el nombre) Azúa. Sé que no fue una llamada espontánea por dos motivos:
1. Los presentadores representaron una burda escena de sorpresa: "¡Marta Cureses!" y
2. Yo había llamado hacía un rato para hacer una pregunta a Sánchez Verdú y el amable telefonista me dijo que como sólo había una llamada de Salamanca no creía que hubiese problema para que yo pudiese intervenir y me pidió el teléfono.
Efectivamente, después de las bobadas y grititos histéricos de la Dra. Cureses entró una llamada desde Salamanca de un especialista en cerámica romana que estaba encantado de que un compositor conociera un libro muy especializado sobre una variante cerámica (no conseguí entender más ni de la pregunta ni de la cortés respuesta de Sánchez Verdú).
Nota bene. La Dra. Cureses es muy apreciada por los compositores de la vanguardia mohosa quienes la consideran una musicóloga extraordinaria. Se supone que es la máxima especialista española en música contemporánea. A mí me parece una analfabeta funcional, pero mi opinión en minoritaria. Entre sus grandes contribuciones intelectuales está un 'paper' que presentó en el Congreso sobre la Cultura del Franquismo, en Granada, hace cuatro años. Allí nos explicó con gran minuciosidad cómo hubiera sido la vida musical española (para ella "vida musical" equivale a "composición musical") si no hubiera habido Guerra Civil y dictadura. Incluso confeccionó una amplia tabla cronológica con las generaciones de compositores que se hubieran producido. Tras la lectura hice una dura crítica del dislate y se ofendió muchísimo, defendiendo el valor científico de la historia hipotética. Hace un par de meses, en la defensa de una Tesis Doctoral en Valladolid, interrumpió groseramente al doctorando durante su presentación. "No estoy dispuesta a permitir que en mi presencia se califique como 'Vanguardia oficial' a la gloriosa generación del 51", dijo. Lo alucinante es que el presidente del tribunal permitió el desafuero. Es obvio que el asunto de la Nueva Música sigue perteneciendo al área de los Sistemas de creencias, no al de la Razón.
Xoan M. Carreira,
Editor de Mundo Clásico.
Comentado por: Fernando Peregrín el 13/12/2005 a las 11:12
Félix de Azúa nació en Barcelona. Licenciado y doctorado en Filosofía, profesor de Estética y colaborador habitual del diario El País, fue conocido gracias a su inclusión en la antología Nueve novísimos poetas españoles. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su parcela ensayística es amplia y destacada: Baudelaire, Lecturas compulsivas, Diccionario de las Artes, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas y Esplendor y nada. Los libros recientes son Ovejas negras, La pasión domesticada y Abierto a todas horas. Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis.
Ensayo
La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.
Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.
Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.
La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.
Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.
Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.
Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.
Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.
Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.
Venecia (1990). Planeta, Barcelona.
El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.
La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.
Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.
Novelas y prosa literaria
Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.
Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.
Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.
Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.
Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.
Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.
Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.
Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.
Última lección (1981). Legasa, Madrid.
Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.
Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.
Relatos
"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.
"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.
"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.
"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.
"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.
"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.
El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.
Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.
"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.
"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.
Poesía
Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.
Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.
Farra (1983). Hiperion, Madrid.
Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.
Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.
Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.
Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.
Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.
El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.
Cepo para nutria (1968). Madrid
1987 Premio Anagrama de Novela.
2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".
2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.
19/11/2008 18:44
bueno lo de las pensione se...
Publicado por: albert
19/11/2008 17:51
Publicado por: cibeles
19/11/2008 17:48
Provoqueen estas en forma !!!!
Publicado por: albert
19/11/2008 16:45
Publicado por: provoqueen
19/11/2008 15:55
Publicado por: soy argentino y me han robao
19/11/2008 15:21
Publicado por: que me lo he ganao trabajando
19/11/2008 15:05
No me hable de simpleza, sr...
Publicado por: provoqueen
19/11/2008 13:45
http://es.youtube.com/watch?v=wO...
Publicado por: ja no vaig nu
19/11/2008 13:36
http://es.youtube.com/watch?v=UR...
Publicado por: visqui la nostra presidenta
19/11/2008 12:59
Publicado por: fulminante índice
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