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El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

domingo, 6 de julio de 2008

Blog de Félix de Azúa

Decir la verdad

Cuenta Jean Piaget que cuando contaba muy pocos años un hombre trató de secuestrarlo en pleno centro de París. Iba acompañado por su niñera y la esforzada muchacha opuso una resistencia tan feroz que logró poner en fuga al criminal, no sin antes recibir heridas en el rostro. Recordaba el epistemólogo con nitidez a las gentes que acudieron en ayuda de la heroica niñera, e incluso el uniforme de los policías que levantaron acta del suceso. Muchos años más tarde, la niñera sufrió una repentina iluminación religiosa y entró como pupila en un establecimiento cristiano. Escribió entonces una carta a los padres de Piaget pidiendo perdón por sus mentiras. Todo había sido un invento. Ella misma se había autolesionado para impresionar a sus patrones y conservar el empleo. Junto con la carta, devolvía el reloj de oro que le habían regalado en agradecimiento por su valentía. El relato histórico se mostraba falso. No así el recuerdo de Piaget, el cual sería para siempre verdadero. Se pueden desmentir los hechos, pero no pueden borrarse los sentimientos hacia atrás. Este es el peligro que trae consigo la presencia de niños o jóvenes inmaduros en algunos juicios que tratan de establecer una verdad relacionada con la memoria. Acaba de suceder en Francia, tras la absolución más escandalosa de la historia judicial francesa. Y está pasando en Barcelona, como en su día denunció Arcadi Espada a raíz de los procesos por pederastia en el barrio de El Raval. No de otro modo se experimentan algunos sucesos históricos (derrotas, humillaciones, agravios) basados en hechos demostradamente falsos, pero que siguen viviéndose como emocionalmente verdaderos por los nacionalistas. El establecimiento de una verdad aceptable tropieza con dos obstáculos. El primero, por la izquierda desorientada, presenta la verdad como un puro resultado de los intereses de los poderosos. Por la derecha, en cambio, la verdad sólo puede ser establecida por la tradición y la autoridad. Encontrar una verdad posible es tarea de artistas, científicos y filósofos. Una novela como Demonios, de Dostoievsky, dice la verdad sobre los grupos terroristas actuales. Filósofos como Michael P. Lynch, en su reciente estudio divulgativo La importancia de la verdad (Paidós), ayudan a evitar relativismos y fundamentalismos. Los científicos denuncian a los falsos expertos y los fraudes disfrazados de investigación académica. Una triple alianza. El resto es publicidad.

[Publicado el 05/12/2005 a las 19:12]

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Comentarios (19)

  • “Decir la verdad”. El sólo oír la palabra `verdad´ ya nos pone inmediatamente en guardia. Casi siempre pasto de la más pomposa oratoria y de la más vil retórica, no creo que a estas alturas haya nadie tan cándido como para negar que si el concepto de `verdad´ es uno de los más controvertidos es porque históricamente ha sido uno de los que más se han servido los demagogos para manipular a la gente. Y, sin embargo, en la afirmación sincera de este concepto y en su –ni prosaicamente interesada ni estetizante– adecuación a la realidad nos sigue yendo a todos la vida.

    Vale, Félix. Para ello puede resultar operativa y adecuada esa “triple alianza” ya que, en efecto, “encontrar una VERDAD posible es tarea de artistas, científicos y filósofos” (las versalitas, como veis, son de mi ordenador). Aunque, claro está, no sólo –y ni siquiera principalmente– de ellos.

    Ciertamente, por una parte está todo aquello, tan importante, de la noción de `verdad´ en la teoría del conocimiento científico, en cuanto éste es más búsqueda permanente de la verdad que acopio definitivo de conocimiento: la teoría objetiva de la verdad como adecuación y coincidencia de los enunciados con los hechos (B. Russell, A. Tarski, K. R. Popper y, supongo, tantos otros). Importante, sí; pero toda esta dimensión, digamos, filosófico-científica de la verdad resulta demasiado complicada como para que normalmente accedamos a ella el común de los mortales, el no especialista –en este caso– en filosofía de la ciencia. Y lo mismo, me temo, podríamos decir respecto al aporte experto del artista en su búsqueda de la verdad.

    Así que, `verdad, bondad y belleza´ pueden ser el objetivo primero de esa triple alianza; aunque también `falsedad, maldad y fealdad´; pues es innegable que esta dualidad antagónica también forma parte de `la verdad’ compleja de la vida sensible. Pero ya se sabe que no sólo de pan vive el hombre, incluso si no es especialista en nada. La superioridad del espíritu humano sobre toda naturaleza sensible se fundamenta en el universalismo de la razón que, a su vez, se constata en el testimonio interior de la moralidad; y de esto es de lo que todo el mundo sabe, de lo que todos entendemos y juzgamos con hondo rigor y de lo que precisamente nos acordamos siempre las gentes comunes cuando oímos hablar de la VERDAD. Por encima de cualquier otra cosa, nos deberíamos atener pues aquí a la genuina voz universal de nuestro corazón y nuestra conciencia: “Esta ley interior es una ley de la libertad, ley a la que el hombre se somete libremente como dada por sí mismo; es eterna, y en ella habita el sentimiento de la inmortalidad.”

    Quedémonos pues con esta versión prosaica de la verdad, con la dimensión moral del espíritu que, por el mero hecho de ser animales racionales, llevamos todos inscrito en el centro del pecho. La clave es pues la identidad individual entre `libertad y verdad' o, lo que es igual, entre `verdad y responsabilidad´.

    Parafraseando al Orwell que nos acaba de prologar Arcadi Espada (alguna ventaja había de tener iniciar este periplo con un año de retraso), cabe recrear aquí lo que el inglés dictaminó en su momento como “el gran enemigo de una lengua clara” y decir que “el gran enemigo de la verdad no es otro que la falta de sinceridad individual”.

    POSDATA: ¡lo que daría yo por saber utilizar aquí las cursivas, negritas y demás! Pero en ello estoy: todo llegará.

    Comentado por: Onagro el 03/12/2006 a las 13:57

  • Es sorprendente que casi un siglo después de que el Brujo de Viena escribiera sobre los falsos recuerdos en su Psicopatología jueces, expertos y forenses no hayan aprendido esa elemental lección de escepticismo psicológico que hubiera ayudado a frenar los clamorosos patinazos de casos como los citados.

    Comentado por: zenón de elea el 31/1/2006 a las 20:01

  • a mi me gusta piagent

    Comentado por: como el 16/12/2005 a las 19:12

  • En verdad no entendí la relación ni la necesidad de la historia de Piaget.

    Comentado por: Ricardo el 09/12/2005 a las 20:12

  • Ajá, cómo no. Me refería al escandalete ocurrido hace un par de meses cuando salió a la luz que el gobierno norteamericano utiliza profesionales en sus campos de prisioneros. Cuando salió a la luz hubo un gran debate entre los psicólogos norteamericanos (había unos cuantos del gremio torturando prisioneros iraquíes en el campo que tienen en Cuba), y así me enteré. Como en Billar a las nueve y media, la novela de H. Boll, donde el experto en estática (que algo se sostenga, casa, puente, etc) lo es también, cómo no, en "dinámica" (que algo se vaya al carajo), el psicólogo o psiquiatra también es experto en quemar la cabeza de la gente.

    Comentado por: werte el 07/12/2005 a las 15:12

  • Señor Peregrín ¿puede aclarar lo que ha escrito en el número 8?, pregunta El perro que fuma.
    ********************
    Depende. Si es algún que otro detalle, encantado. Si es todo en su conjunto, tendría que pedirle permiso al señor Azúa para ocupar unas 500 páginas de su blog. Claro que como alternativa le puedo recomendar algunos tratados elementales de epistemología, filosofía, sociología e historia de la ciencia. Tal vez los autores de estos textos -- excelentes todos ellos -- sean capaces de explicar con mayor claridad estas cuestiones.

    Quedo a la espera de su respuesta para intentar resolverle sus dudas.

    Comentado por: Fernando Peregrín el 06/12/2005 a las 20:12

  • No hay solución, porque no hay problema.

    Comentado por: Marcel Duchamp el 06/12/2005 a las 19:12

  • Señor Werte: ¿puede ampliar su comentario sobre las torturas y Bush
    ?

    Señor Peregrín ¿puede aclarar lo que ha escrito en el número 8?

    Comentado por: El perro que fuma el 06/12/2005 a las 19:12

  • "Encontrar una verdad posible es tarea de artistas, científicos y filósofos". Quien certifica al artista ,al filósofo y al científico ,la sociedad en la que estan ? ,una serie de elegidos autoproclamados ? Azua es un artista ,un filosofo ?

    Comentado por: carlos el 06/12/2005 a las 17:12

  • La democracia, los derechos democráticos, fueron conquistas políticas populares, y no le deducción genial de un genio.
    *************
    Buen amigo Werte: por favor, no trate a patadas los libros de historia. La historia de la democracia, un fenómeno social que ha aparecido en divesos tiempos y lugares en la historia de la humanidad, si bien casi nunca en una única e idéntica forma, está llena de nombres y apellidos. Y la de los derechos humanos, igual.

    Y si sólo le interesan las democracias modernas, es de gran valor conocer las historias de la democracia inglesa, de la estadounidense, de la francesa... y de la española. Asimismo, la poco conocida historia de la Declaración universal de los derechos humanos.

    Comentado por: Fernando Peregrín el 06/12/2005 a las 16:12

  • Bueno, de vez en cuando los científicos también se ponen a colaborar en empresitas tipo Mejoremos la Raza S.A. Y los artistas le cantan loas al tirano. O podríamos citar el caso reciente, de los psicólogos torturadores de Bush. Y miles de etcéteras.
    La democracia, los derechos democráticos, fueron conquistas políticas populares, y no le deducción genial de un genio.
    Pero bue, para un dentista no hay nada peor para el cosmos que la gente no se arregle las caries.

    Comentado por: werte el 06/12/2005 a las 16:12

  • El amigo Theo Sarao escribió:

    "Esa triple alianza ¿es de toda confianza?
    ¿Y si los científicos se matan entre sí?"
    ************
    Hombre, como metáfora hasta es un poco exagerada. Incluso para una de las actividades humanas más competitivas que pueda hber, que es la empresa científica.

    Eso que usted nos narra, es normal en la historia de la ciencia. Cuando ocurre una discrepancia, sólo queda seguir indagando y experimentando. Y tratando, a la vez, de eliminar en la medida de lo posible, cualquier influjo no gnoseológico que se sospeche haya influído en uuna investigación científica, en unos datos, en unos resultados experimentales.

    Normalmente, cuando los científicos no están de acuerdo en materias que son competencia de la ciencia, tienen la mala costunbre de poner en duda todo lo que se sabe, o lo que se cree que se sabe, y seguir indagando, seguir analizando, seguir experimentando. No por alcanzar un consenso por el consenso en sí mismo, sino por lograr unos resultados repetibles por todos los que quieran hacer los mismos ensayo y experimentos, un conocimiento científico tan a prueba de dudas y falsaciones, que se convierta en conocimiento consensuado. Además, sabiendo que ese conocimiento establecido está y estará siempre bajo el escrutinio de quien, con razones para ello, lo ponga en duda.

    Como suele decirse en estos casos: los científicos no se ponen de acuerdo, por ahora, sobre este u otro problema (que es competencia de la ciencia). Pero seguro que están en ello.

    Comentado por: Fernando Peregrín el 06/12/2005 a las 13:12

  • Memoria , nacionalismo , historia ..... Lo importante es el mercado ,el resto es publicidad

    Comentado por: albert el 06/12/2005 a las 13:12

  • La anécdota de la niñera de Piaget aparece citada en varios libros y artículos relacionados con el llamado Síndrome de la Falsa Memoria (Loftus, Gardner, Ceci...). Lamento, amigo Tannecesitado, no tener a mano la posibilidad de indicarle la referencia bibliográfica, pero seguro que con un poco de paciencia, la encontrará a nada que "googlee" un ratito.

    Me van a perdonar una autocita, pero creo que es pertinente (y si no lo es, invoco al narcisismo para que lo sea).

    "La maleabilidad de la memoria manipulada".
    CLAVES de Razón Práctica, número 256, octubre de 2005.

    Don Arcadi Espada ha incluído un par de veces en su Nickjournal el texto completo de este breve ensayo sobre la memoria humana en general y la de los menores en particular. Tal vez se pueda leer on-line. En los ficheros electrónicos del blog de Espada-Espasa seguro que lo encontrarán, si les interesara.

    Me interesa mucho esa triple alianza de la que escribe don Félix (yo tal vez hubiese citado también a Proust). Creo que es por ahí, como se dice castizamente, por donde deben ir los tiros. Sea como sea, un mundo gnoseológico y emocional de enorme interés para indagar.

    Curiosamente, don Félix, y ya que cita usted a Lynch y su libro sobre la importancia de la verdad, da la casualidad de que me encuentro en plena faena de reseñarlo para Revista de Libros. No me diga usted, querido amigo, que no es casualidad.

    No lo he escrito, pero es obvio: excelente comentario, don Félix.

    Comentado por: Fernando Peregrín el 06/12/2005 a las 12:12

  • Esa triple alianza ¿es de toda confianza?
    ¿Y si los científicos se matan entre sí?
    Véase el sencillo caso de los efectos cardiosaludables del vino.
    Resulta que el paradigma de que un consumo moderado de vino protege contra la cardiopatía isquémica ha sido una invención estimulada por el lobby del vino.
    Ahora unos neozelandeses dicen lo contrario pero resulta que son miembros de algo así como la Liga contra el alcohol.
    El controvertido artículo aparece en The Lancet, prestigiosísima revista médica. Si alguien lo quiere que me lo pida o que visite www.arcadi.espasa.com donde lo he colgado.

    Comentado por: Theo Sarapo el 06/12/2005 a las 12:12

  • ¿Dónde cuenta eso Piaget? Das bibliografía de Lynch and Co., pero no del texto que motiva tu comentario.

    Comentado por: tannecesitado el 06/12/2005 a las 11:12

  • Boswel, efectivamente, no sabés de historia española. Porque resulta que buena parte de los nacionalismos no eran franquistas, y también perdieron. Por otro lado, esto no tiene nada que ver con el post. Ni en un caso ni en el otro cambia el hecho de que suele haber en los nacionalismos una referencia a un pasado mítico y victimal.
    En lo que disiento con el post es en el alto papel asignado a "la verdad" y a sus supuestos portadores societarios. Pero bue...

    Comentado por: werte el 06/12/2005 a las 00:12

  • Vaya, Félix, yo me las prometía muy felices en mis posts a tus posts... pero resulta que justo anoche me suicidé en el blog de Arcadi. Qué se le va a hacer: la vida es imprevisible (y la muerte no digamos). Así que me mantendré como *lector oculto*. Saludos!

    Comentado por: Atleta Sexual (póstumo) el 05/12/2005 a las 23:12

  • "No de otro modo se experimentan algunos sucesos históricos (derrotas, humillaciones, agravios) basados en hechos demostradamente falsos, pero que siguen viviéndose como emocionalmente verdaderos por los nacionalistas."

    Bueno, por lo poco que conozco de vuestra historia reciente, diría que imputar a los nacionalistas la pérdida de una guerra es una falacia (con perdón). Ellos, junto a los franquistas, ganaron un feliz franquismo de posguerra. No, sir Félix, la guerra la perdieron otros.

    Comentado por: James Boswell el 05/12/2005 a las 22:12

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Biografía

Félix de Azúa nació en Barcelona. Licenciado y doctorado en Filosofía, profesor de Estética y colaborador habitual del diario El País, fue conocido gracias a su inclusión en la antología Nueve novísimos poetas españoles. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su parcela ensayística es amplia y destacada: Baudelaire, Lecturas compulsivas, Diccionario de las Artes, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas y Esplendor y nada. Los libros recientes son Ovejas negras, La pasión domesticada y Abierto a todas horas. Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis.

 

Bibliografía

Ensayo

La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.

Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.

Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.

La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.

Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.

Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.

Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.

Venecia (1990). Planeta, Barcelona.

El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.

La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.

Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.

 

Novelas y prosa literaria

Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.

Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.

Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.

Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.

Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.

Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.

Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.

Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.

Última lección (1981). Legasa, Madrid.

Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.

Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.

 

Relatos

"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.

"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.

"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.

"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.

"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.

"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.

El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.

Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.

"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.

"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.

 

Poesía

Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.

Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.

Farra (1983). Hiperion, Madrid.

Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.

Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.

Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.

Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.

Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.

El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.

Cepo para nutria (1968). Madrid

Premios

1987 Premio Anagrama de Novela.

2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".

2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.

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