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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

martes, 27 de junio de 2017

 Blog de Félix de Azúa

Tras la ruina, cambio de costumbres

Nadie tiene ni idea de cómo será el mundo cuando comience de nuevo a girar y los medios de persuasión nos ordenen un cambio de lenguaje. Para explicar el final del actual expolio bancario suelen emplear una fórmula curiosa: "la salida de la crisis". Los gerentes quieren dar a entender que eso llamado "crisis" es una enfermedad infantil: primero grandes ataques de fiebre, luego estabilidad y al poco regresa la salud para cargar de energía a ese niño que ahora es un adulto. La metáfora, sin embargo, es beocia. Nada de enfermedad. A lo que más se parece es a una guerra, aunque de momento los muertos sólo sean económicos.

Nunca se ha visto una súbita ruina que no vaya seguida por un notable cambio social. Las decadencias financieras graves suelen acompañarse de guerras devastadoras para la población, pero muy ventajosas para la elite de los negocios. Supongamos, sin embargo, que en este caso a la ruina no le suceda la inyección lucrativa de una guerra mundial. ¿Qué sucederá cuando cambie el vocabulario? La crisis de los años treinta propició los totalitarismos fascista y comunista que se midieron en la Segunda Guerra Mundial y cuyos efectos económicos dieron el poder global a los EE UU en estudiado reparto con la URSS. Ha sido un largo ciclo: todavía vivimos de los restos de aquella guerra (fría). La mayoría de los políticos actuales mantienen el vocabulario del siglo pasado: nacionalismo, izquierda y derecha, rojos y azules, demócratas y fachas... No en vano casi todos se educaron políticamente en el totalitarismo. Los más jóvenes carecen de lenguaje propio y sorprende su escasa pericia para usar frases compuestas.

Mientras dure la así llamada "crisis" se va a forjar el vocabulario del futuro y sin duda los políticos de la próxima década se verán obligados a cambiar de retórica. Nadie sabe, por ejemplo, cómo podrán seguir amparando al sistema financiero que en último término controla los mecanismos democráticos. ¿Qué discurso pondrán en pie para justificar el fracaso financiero? ¿Y sus sueldos?

/upload/fotos/blogs_entradas/theindustriesrevolution_med.jpgUn libro reciente (Jan de Vries, The industrious revolution, Cambridge UP) estudia un fenómeno similar que tuvo lugar en el comienzo de la edad moderna. Lo cierto es que todavía nadie puede explicar de un modo convincente por qué a mediados del siglo XVII se dio una mutación tan súbita y general. El caso es que en menos de cien años la sociedad tradicional que había vivido básicamente de lo que producían unas células familiares casi autárquicas, se convirtió en una sociedad que compraba fuera del hogar (en el mercado) multitud de objetos innecesarios. El proceso comenzó hacia 1650 en los Países Bajos, Gran Bretaña y las colonias americanas, pero se extendió luego al mundo entero.

Lo chocante es que esa transformación no tiene explicación racional alguna. De nuevo nos topamos con frases tan vacías como nuestra "crisis de confianza" que no explica nada. En el caso barroco la palabra es "deseo". De pronto y sin razón discernible, las familias comenzaron a desear vajillas, cubertería, trajes más calientes y hermosos, cortinas en las ventanas, carruajes, lavabos, jabón, ropa interior, dieta variada... lujos que habían sido considerados pecaminosos en las familias pobres o de clase media y que las iglesias habían combatido como caprichos impíos.

Para dejar de vivir con lo que producían y acceder a un excedente que permitiera comprar lujo y confort, las familias urbanas pusieron a trabajar a las mujeres y los hijos. Las hijas ingresaron en la servidumbre. Los hombres ampliaron sus jornadas laborales. Se redujo el horario dedicado a las prácticas religiosas. Las mujeres comenzaron a dominar algunas técnicas, sobre todo textiles. En fin, el conjunto de cambios fue extenso y lo mejor será que lean al doctor De Vries. Lo que nos importa es que ese "impetuoso deseo" (una "crisis de confianza" a la inversa) se afianzó con la Revolución Francesa y poco después la Revolución Industrial aumentaría exponencialmente un proceso que se alarga de 1650 a 1850.

La "crisis" barroca no sólo creó la llamada "edad moderna", también hundió las cuentas del clero y el prestigio de los intelectuales, todos ellos enemigos feroces del dispendio y del lujo. Hay que esperar a Mandeville y a Adam Smith para oír hablar a favor del deseo, del dispendio, del mercado y del confort. Es asombroso que el primer relato de este proceso moderno aparezca en España. Don Quijote es un ilustrado tradicionalista (hoy estaría en Izquierda Unida) que quiere defender la poesía del mundo heroico, pero se rompe la crisma una y otra vez contra el mundo prosaico, moderno, práctico y ajeno a los milagros, los torneos, los gigantes y las doncellas desvalidas.

Nuestra crisis no parece muy distinta de la barroca, aunque sólo estemos en su inicio. ¿Cómo será el mundo que emerja de esta mutación? ¿Y dónde tendrá su centro? ¿Seguirá hablando en inglés? ¿Y regalando teléfonos móviles a sus niños? ¿O quizás nos espera algo más interesante? ¿La unidad de los ciudadanos contra la casta bancaria y sus lacayos políticos? ¿Partidos que defiendan al votante en lugar de exprimirlo? ¿Reaparición de la guerrilla urbana? ¿La extinción del automóvil privado? ¿Un nuevo totalitarismo? En todo caso, hay algo seguro: dentro de cinco años no nos reconocerá ni nuestra madre.

Artículo publicado en: El Periódico, 11 de enero de 2009.

[Publicado el 12/1/2009 a las 11:45]

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Comentarios (21)

  • Pues por lo pronto en Europa siguen muy contentos apaleando sudacas y africanos, y si se descuidan en empezará la refriega inter-regional, cosa que casi sucede en su Historia de un Idiota cuando el Idiota y el Narciso se van de farra a Donostia; esperemos que en 2111 cuando la locomotora gringa vuelva a empezar a andar la cosa mejore un poco. Aunque yo no sería tan pesimista don Felix, desde que no se acabe la TV, la cosa no será tan apocalíptica....recuerde que es la musa de la pasividad como dice Robert Hughes.

    Comentado por: Juan Chamuscado el 27/2/2009 a las 21:16

  • Después de mi madre Botín es la persona que mas estimo, me dió la pasta para poder comprar mi chamizo 3 millones de pesetas 18.000 euros. Así que no suelten el rollito demagógico de que si los banqueros son unos usureros, tenderos,trileros, sacamantecas porque gracias a estos señores dispongo de un hogar.

    Comentado por: Mortimer el 14/1/2009 a las 11:45

  • Hola,me gustaría recuperar un texto de F.de Azúa,que leí aquí,sobre la afición al pensamiento oriental comparado con la filosofía occidental" ah,eso de Heráclito ya lo había dicho Confucio..."Alguién podría decirme cuando fue colgado ? Muy amables.

    Comentado por: alfredo el 13/1/2009 a las 20:49

  • Por el paro hacia la república:
    "EN tanto que príncipe de los demagogos, Adolfo Hitler no hizo más que seguir la regla de Brown sobre el liderazgo:
    -La mejor manera de tener éxito en política es encontrar una muchedumbre que vaya a algún lado y ponerse delante.
    Como dice un amigo mío, si la perra que cogió con los judíos la llega a coger con los palestinos, a Hitler no lo hubieran dejado ni tomarse una pinta en Munich. ¿Qué buscaban el domingo, sino ponerse delante de una muchedumbre, los jefes sindicales en la movida antijudía de la Puerta del Sol? Se dirá que su muchedumbre son los parados, no los ñus, pero es que los parados no van a ningún lado.
    -Si la coyuntura no lo constriñe -tiene escrito Gómez Dávila-, no hay judío radicalmente de izquierda. El pueblo que descubrió el absolutismo divino no pacta con el absolutismo humano.
    Nuestro tiempo, ay, es un avestruz que se traga lo que le echen. El gobierno ganó las elecciones con la promesa del pleno empleo y, nueve meses más tarde, ha batido la marca histórica de paro. Medio país lleva camino de dormir en la calle, pero aquí nadie se acuesta sin recibir, vía telediario, el beso de buenas noches del labio húmedo de Pepiño Blanco, ese Barry Manilow vestido de gnomo de cuento nórdico.
    Blanco, el proveedor de malapropismos de Zapatero, parece tranquilo. Méndez, el jefazo sindical, también. Es natural. El socialismo -¿cuántos países socialistas ricos conocen ustedes?- es un régimen para pobres, y, cuando es científico, como el nuestro, va por fases. Ahora estamos en la fase de crearlos: un millón en un año. En marzo, de dar crédito al presidente, comenzará la fase de socorrerlos. Méndez lo sabe, y por eso sigue comiendo como un tudesco. Cada día se da más aire a Paul Teutul, el motero-mazas de «American Chopper», y estaría pidiendo a gritos una camiseta de tirantes, si no fuera porque antes tiene que pedir la paz en Gaza, que es una cosa que, si te obsesionas, te puede quitar el apetito. Todo indica que antes de un año alcanzaremos los cuatro millones de parados, y entonces, ya lo verán, será el momento de echarse a la calle a gritar que la solución es... la República. Pero ¿qué República?
    -La República de trabajadores.
    Se habla de unas memorias, las segundas, de don Niceto Alcalá Zamora, alias «El Botas», que estarían en manos de Zapatero, quien podría tener la tentación de remendarlas, pues serían como una mosca en la «sopa originaria» de la memoria histórica, donde chapotea incluso «El Lute», que también abriga, el hombre, la ilusión de hacer pasar sus correrías por la madrileña calle de Bravo Murillo por rarezas de filántropo.
    Hombre, con una República, si Largo fue el Lenin de Chamberí, Méndez podría postularse como el Largo de Badajoz, porque para Largo de Madrid le falta recorrido. A la edad de Méndez, Largo había sido consejero de Estado con la Dictadura -oponiéndose a todos los actos de ésta, excepto a su nombramiento-, golpista contra la Monarquía (diciembre del 30) y golpista contra la República (octubre del 34), lo cual, en Madrid, siempre generosa con el golpismo de progreso, le ha valido una estatua, lo mismo que a Prieto y al Ángel Caído, y no hablamos de Angelito Galarza, cuyos muchachos arramblaron con las primeras memorias de «El Botas», sino ese pobre diablo de Bellver arrojado del cielo sobre el Retiro por soberbio y gilipollas, que es un ser muy español.
    Tragicómico personaje, «El Botas», con sus botines blancos sobre zapatos de charol. Nuevo rico de la República, empleó muchos años y toda la retórica en «gallardonear» con la izquierda, y ésta, cuando ya no lo necesitó, lo despachó de un puntapié en el antifonario «por haber disuelto las Cortes sin necesidad» (!). Pusieron a Azaña, que declaró que no le importaba tener contentos más que a los republicanos, pero reservándose la capacidad de determinar quiénes eran los republicanos a los que le importaba tener contentos.
    ¿Qué dirá «El Botas» en sus memorias de la gran familia republicana, para que Zapatero no las quiera soltar?"
    I. Ruiz Quintano, el Grande

    Comentado por: ya vamos el 13/1/2009 a las 14:44

  • No lo sé, Orgüel, esa escala se me escapa. En cuanto a cada uno de nosotros, últimamente no se me va de la cabeza la metamorfosis, de Kafka. Cuando pasemos hambre, frío y miedo veremos qué es lo que el espectáculo intentaba ocultar... Quizás haya que asumir cuanto antes lo que somos e intentar ser montruos civilizados

    Comentado por: aser el 13/1/2009 a las 12:15

  • Yo anticipo nuevas y más sutiles formas de colectivización, y a la vez más poder para las corporaciones nacional-privadas en los sectores estratégicos (que son, resuelta la hegemonía militar por K.O. en favor de Estados Unidos, las únicas armas con las que cuenta un Estado, en este sistema de libre competencia, para influir en otro al objeto de hacerlo tributario). Más de lo mismo, pero mejorado, porque el crecimiento ha dejado de ser una aspiración humanista de mejora a ser inevitable, necesario y fatal: si se deja de crecer no es que se quede uno como está, sino que pierde lo que tenía.

    Comentado por: Orgüell el 13/1/2009 a las 10:01

  • Cualquiera que sepa un mínimo de mercado sabe lo que quieren decir 'frases tan vacías como nuestra "crisis de confianza"'. Yo no sé qué bebedizo le han dado a De Azúa con lo del mercado, pero, uno que escribe y vende libros, debería saber, como mínimo, por qué se venden y cómo se venden, si son muchos o pocos. Seguro que De Azúa,de todas maneras, mira las cuentas de los que lleva cada mes.

    La vez que leyendo a un autor salta con lo del consumismo de esto y lo otro, lo primero que hago es dejar de leerlo, lo segundo no comprar el libro o libros que tenga en el "mercado", y lo tercero observar sus escritores preferidos.
    Estos escritores lo más normal es que ni tengan ni vean la televisión, nos aconsejen sobre los "objetos innecesarios", fomenten la lectura (cosa que a veces resulta fatal), y tal vez nos estén diciendo lo que tenemos que comprar: su libro. Y como aborrezco a los hipócritas, ahí se pudran.

    Comentado por: Delfín el 13/1/2009 a las 00:00

  • Ya, si ahora la culpa va a ser del botoxfumeiro.

    Comentado por: cher el 12/1/2009 a las 23:24

  • Cecilia no la llevo yo, sino mi aprendiz el chaval esta empezando , reconzco que se puso las botox con cecilia.

    Comentado por: El cirujano de Cher el 12/1/2009 a las 22:33

  • Y a Cecilia Roth, ¿qué? la deformaste mientras rodaba el un dos tres?, ¡pero si ahora parece Mayra Gómez Kemp!

    Comentado por: cher el 12/1/2009 a las 22:02

  • Bueno es que la Kidman tiene un trauma desde que trabajo con Amenabar y no habia forma de dormirla para operarla , no paraba de repetir : NO ESTOY MUERTA , NO ESTOY MUERTA ... y claro en movimiento todo es mas dificil.

    Comentado por: el cirujano de Cher el 12/1/2009 a las 21:48

  • ¡Oiga, sin ofender!

    Comentado por: chorizo's lover el 12/1/2009 a las 21:43

  • Si yo enseñara los costurones debajo del pelucón...
    Aunque peor has dejado a la Kidman, que en "Australia" parece que la aborigen es ella, con esos labios que parecen dos chorizos de cantimpalo.

    Comentado por: cher el 12/1/2009 a las 21:29

  • De seguro desaparecerá el automóvil privado. La razón: la mayoría de las compañías petroleras (SHELL, BP, ENI, PEMEX [¡en especial los mexicanos, pobres rotos!], PDVSA [¡el iluso de Chávez],REPSOL [los arrrogantes españoles],CNOOC [disciplinados chinos], sólo están obteniendo petróleo de yacimientos ya explotados o conocidos. NO ESTÁN EXPLORANDO o buscando yacimientos nuevos pues el precio del barril está muy bajo (y bajará más por la "crisis"). Y, si no hay dinero para exploración, a la larga no puede haber gasolina para el consumo privado. Dicho con ritmo de G.A.Becquér: ¡Si no hay gasolina, desengáñate, así no marcharás!
    Precio de UN sólo pozo de exploración en aguas profundas, en cualquier océano o mar del mundo: la friolera de 100 0 150 millones de dólares.
    Y no os olvidéis que las tecnologías alternativas necesitan de mucho dinero para investigarlas, producirlas y ponerlas en ejecución. Mientras tanto, India y Vietnam han comenzado a producir automóviles... What a folly!!

    Comentado por: Lucía el 12/1/2009 a las 21:13

  • ¿Te parecio cara ? si te ajuste mas el precio que los pomulos.

    Comentado por: el cirujano de Cher el 12/1/2009 a las 20:05

  • Sí, pero que el mundo no tenga que pagar la factura que tú me has cobrado a mí, ¡listo!

    Comentado por: cher el 12/1/2009 a las 19:58

  • Si el mundo cambia lo que yo cambie a Cher, puede ser divertido

    Comentado por: el cirujano de Cher el 12/1/2009 a las 19:44

  • para usted solo existen dos opciones, o demócratas o fachas, dónde incluiría usted a la dictadura de izquierdas que gobierna en cuba desde hace 50 años?

    Comentado por: Alberto el 12/1/2009 a las 19:44

  • … curiosamente hoy mismo pensaba: y si todo esto quedara en nada? Y si dentro de un par de años nos hemos olvidado porque nada, radical, ha cambiado?... Eso pensaba a las 3. A las 5 y media había matizado algo y me decía: y si aquello que cambie simplemente lo incorporamos a nuestras vidas de una manera más o menos inconsciente, sin aspaviento alguno, y no nos enteramos?... Muchos queremos que esto cambie. Cuántos? Pocos en realidad? Muchos? La mayoría? Hasta dónde queremos que cambie?. Sí! He ahí la cuestión! Porque es forzoso considerar qué estamos dispuestos a renunciar en este camino hacia blablabla..

    Comentado por: Javier el 12/1/2009 a las 19:37

  • Pues para estar escribiendo en la víspera de un cambio radical, tal vez incluso una guerra mundial, se le ve muy tranquilo... En tales circunstancias cabría olerse que no es casualidad que a la gente le salga repentinamente más mala conciencia de lo habitual y le dé por manifiestarse por la familia o por Palestina, recordar al Che, o a Cher, o por reivindicar cualquier identidad que se ofrezca en el mercado... Vamos, que cualquier tipo de fanatismo me parece más humano que quedarse leyendo en casa. No digo que no se trate de un libro muy ilustrativo y ameno, pero sugiero que al pensar en la conversión universal al capitalismo no perdamos de vista que la inmensa mayoría de la gente pasó de trabajar en el campo por casi nada a trabajar aún más en las fábricas en condiciones aún peores. Uno no puede saltar del XVII a la actualidad como si tal cosa. Si al vulgo se pasó a las mercaderías de fabricación industrial no fue por mediar ningún tipo de conversión, sino porque repentinamente ya no tenía nada más a su alcance.

    Comentado por: julianolapostata el 12/1/2009 a las 17:54

  • Mientras le leía, muy compungido, me tomaba un café con un suizo. Cuando he llegado al colofón (“En todo caso, hay algo seguro: dentro de cinco años [yo ya estaré jubilosamente jubilado] no nos reconocerá ni nuestra madre”), no he podido contenerme y… por la pantalla del ordenador han comenzado a escurrirse asquerosos chorretones de café con repugnantes trozos de bollo.

    “Los más jóvenes carecen de lenguaje propio y sorprende su escasa pericia para usar frases compuestas.” Y para comprenderlas, nada como la hipotáctica para alejar a los posibles lectores.

    Con lo que ya no estoy tan de acuerdo es con el inconfundible pesimismo antropológico que todo ello desprende. Aún con todo, por lo que más se caracteriza el presente es por el desmesurado crecimiento demográfico, fundamentado no en propiciar carne de cañón ni fuerza de trabajo, sino bajas tasas de mortalidad. Y la vida, desde luego, sigue siendo un asco (mucho más para unos que para otros), pero la inmensa mayoría prefiere vivir mal a no vivir. No se por cuanto tiempo, pero vivir aún no se ha pasado de moda. Aquí acabo con una frasecilla de Mounier que creo viene al caso y que complica aún más las cosas.

    La alegría es inseparable de la vida valorizada, pero no lo es menos el sufrimiento, que lejos de disminuir con el progreso de la vida organizada, se sensibiliza y se desarrolla a medida que la persona se enriquece de existencia. (E. Mounier, 1947)

    Comentado por: Onagro el 12/1/2009 a las 14:46

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Biografía

Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas, Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horasAutobiografía sin vida (Mondadori, 2010) y Autobiografía de papel (Mondadori, 2013)Una edición ampliada y corregida de La invención de Caín ha sido publicada por la editorial Debate en 2015; Génesis (Literatura Random House, 2015). Nuevas lecturas compulsivas (Círculo de Tiza, 2017) es su último libro.  Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis. 

En junio de 2015, fue elegido miembro de la Real Academia Española para ocupar el sillón "H".

 

Bibliografía

 

 




 

Ensayo

Nuevas lecturas compulsivas (2017). Círculo de Tiza, España. 

La invención de Caín (2015). Mondadori, Barcelona. 

Contra Jeremías (2013). Mondadori, Barcelona.

Contre Guernica, Prefacio para Antonio Saura (2008). Archives Antonio Saura, Genève.

 La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.

Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.

Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.

La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.

Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.

Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.

Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.

Venecia (1990). Planeta, Barcelona.

El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.

La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.

Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.

 

Novelas y prosa literaria

Génesis (2015). Literatura Random House, Madrid. 

Autobiografía de papel (2013). Mondadori, Barcelona. 

Autobiografía sin vida (2010). Mondadori, Barcelona.

Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.

Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.

Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.

Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.

Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.

Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.

Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.

Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.

Última lección (1981). Legasa, Madrid.

Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.

Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.

 

Relatos

"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.

"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.

"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.

"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.

"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.

"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.

El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.

Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.

"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.

"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.

 

Poesía

Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.

Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.

Farra (1983). Hiperion, Madrid.

Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.

Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.

Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.

Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.

Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.

El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.

Cepo para nutria (1968). Madrid

Premios

1987 Premio Anagrama de Novela.

2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".

2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.

2011 Premio González-Ruano de Periodismo

2014 Premio Internacional de Ensayo José Caballero Bonald

2015 Premio Francisco Cerecedo de la Asociación de Periodistas Europeos 

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