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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

sábado, 25 de octubre de 2014

 Blog de Félix de Azúa

Otro espíritu sobre las aguas

Campesinos jugando a las cartas de Adriaen Brouwer

Campesinos jugando a las cartas de Adriaen Brouwer.

Varios hombres sentados a una mesa están jugando a las cartas. Chupan distraídamente sus pipas de barro y sueltan espesas nubecillas. Tienen entre las manos esos naipes mil veces usados que se pegan a los dedos, pero es justamente esa cualidad doméstica lo que hace que tarden mucho en cambiar de baraja. Los naipes nuevos resbalan suavemente los unos sobre los otros, se deslizan limpios y rectos cuando se abaten sobre la mesa, son duros y fríos. En consecuencia, sólo pueden ser plenamente aceptados cuando, al cabo de los meses, vuelven a tener esa cualidad húmeda, combada, cálida que comparten con el morro de los perdigueros apiñados y ateridos de frío en el patio de la taberna, cuyos leves gemidos llegan a veces hasta la mesa de juego. Entonces algún jugador musita un nombre en susurros, "Momo" o bien "Dana", como si su perro pudiera oírle a esa distancia y es el caso que, en efecto, uno de los canes calla, da dos vueltas sobre sí mismo y se tumba a dormir enroscado sobre el frío suelo.

En otra mesa cercana, dos hombres y una mujer beben vino ligeramente turbio en sendos vasos muy altos, conos de vidrio que reflejan la luz de una lucerna. No hablan, sólo se miran de vez en cuando y comparten una sonrisa, un cabeceo, un alzamiento de cejas. Sobre la mesa de madera rayada por el uso hay restos de nuez. Uno de los hombres ha debido de cascarlas con la empuñadura del cuchillo que puede verse a la derecha, junto a la mano de la muchacha, una mano pequeña y mórbida que queda al final de un brazo blanco, carnoso, desnudo como sus hombros y su cuello, a pesar de ser invierno. Es una moza de las que allí llaman "de cuerpo de oca", apenas adolescente pero ya con el aire rotundo de la matrona que será dentro de escasos años. La ropa es casi lujosa, aunque no tanto como los calzones, el jubón y las botas anchas del hombre del puñal./upload/fotos/blogs_entradas/terborch_el_concierto_med.jpg

De pronto, para nuestra estupefacción, los naipes vuelan de las manos de los jugadores y se fijan en un cuadro que cuelga del museo nacional de Amsterdam. Lo mismo sucede con los perdigueros cuya figura, el pelo corto y suave, el rabo que fatiga la tierra, las orejas colgantes, se trasladan y quedan fijos en otra tela contigua. Y lo más asombroso, igual sucede con la sonrisa que el caballero del puñal ha cruzado hace un instante con la atractiva muchacha de los hombros desnudos. Allí está la sonrisa, tan efímera, tan atada a un instante insignificante, casi inexistente, paralizada por los siglos de los siglos en un cuadro de museo. Seguimos mirando atónitos las pinturas de este milagroso Rijksmuseum y vemos pipas de barro, nueces cascadas, alfombras, sobres de cartas, abejas, una mondadura de limón, la mujer que saca a pasear a su hijo envuelto en un atadijo de lana, otra que arroja a la calle el oscuro contenido de una bacinilla, el vaso de vidrio cónico con el reflejo de la ventana, en fin, la vida corriente, vulgar, sencilla, los objetos, las situaciones comunes, todos transfigurados en obra de arte.

¿Qué pudo suceder en la Holanda del siglo XVII para que se diera este ataque feroz, despiadado, contra lo más humilde, aquello a lo que nadie había dado importancia, lo que siempre pasó inadvertido como mera dilación de nuestra piel, de modo que ya nunca más el naipe usado, el morro del perdiguero, la copa de vino o la sonrisa galante pertenezca a sus dueños sino a todo el mundo? Porque desde el momento en que fueron elevados a obra de arte, aquellos objetos y momentos de la vida común dejaron de ser instantes y cosas personales, individuales, inconfundibles, vivientes, y se convirtieron en signos perfectos, así que ya nunca más pudimos beber en ese vaso alto de vidrio sin pensar que era un Terborch, ni percibimos una sonrisa tabernaria sin recordar a Brouwer, ni pudimos pisar una alfombra que no nos dijera: "Cuidado, soy un Vermeer".

En el paroxismo de esta elevada abstracción y con un insoportable grito de alegría, Heidegger celebra que en las botas pintadas por Van Gogh se encuentre la fatigada experiencia de las botas verdaderas, sus múltiples caminos, la apretura de unos pies deformados y contrahechos, el barro, el polvo, toda una vida al servicio de su dueño. Y sin embargo, es todo lo contrario: esas botas elevadas de rango ya no son el útil del labriego, del caminante, del peregrino o del propio Van Gogh en tanto que excéntrico ciudadano, buen bebedor y de oficio sus pinceles, sino el signo abstracto del dolor humano encarnado por un icono que destruye para siempre las viejas botas que todos hemos amado con locura y por cuyo amor hemos tardado demasiados años en comprar unas nuevas. Pero las nuevas son duras, inflexibles, frías y no las redimen nuestras viejas botas convertidas ahora en obra de arte. También Van Gogh era holandés, claro está, y verdugo de botas, sillas de mimbre, mesas de billar, jugadores de naipe o comedores de patatas. Nunca, que yo recuerde, de sonrisas, aunque sí de orejas recién cortadas o de pipas encendidas que en breve se apagarán. Toda esa vida inmediata y verdadera, cálida y desesperada y dolorosa y placentera, la nuestra, la de todo el mundo, abstraída ahora y petrificada en una imagen única y universal.

¿Por qué en Holanda y durante esos años? ¿Por qué había llegado el momento de condenar a la eternidad precisamente lo menos duradero, lo más próximo a nuestra piel? Hay una vieja leyenda que explica este misterio mediante una adulación del pueblo holandés, el cual habría ganado su tierra al mar y a los poderosos ejércitos español y francés, con tanto sacrificio, tanta inteligencia, tan sobrado coraje, que en cuanto gozaron de una bien ganada paz miraron a su entorno como sólo se mira a lo divino y pidieron que se detuvieran los amados objetos comunes, lo cotidiano, el milagro de la vida vulgar, que se eternizara, para luego colgar de sus paredes ese milagro que es un vaso de vino, nueces de cáscara rota, viejas botas o naipes fatigados. /upload/fotos/blogs_entradas/naturaleza_muerta_con_brida_med.jpgSólo que cuando eso tan íntimo y efímero se vive como un milagro, deja de ser prescindible y efímero y pasa a convertirse en un desafío del intelecto, algo así como el deseo de una fórmula sensible para una geometría material. "Una copa común significaba más de lo que significa, como si se tratara de la suma de todas las copas: la esencia de su especie", escribe el poeta Zbigniew Herbert en Naturaleza muerta con brida, escrito bajo el hechizo de Holanda.

Establecidos ya en su paz, en su negocio, en sus bellas y limpias casas repletas de objetos valiosos, dice Hegel, los holandeses se enfrentaron a un horizonte de espesa bruma, a una atmósfera gris, de modo que buscaron con enconada fascinación las luces, los reflejos, la coloración y los juegos lumínicos. ¿Atmósfera gris, horizonte de bruma?, esa es la vida que todos vivimos. Fue en efecto la terrible inanidad de la vida vulgar tan duramente ganada, lo que les llevó a proponer una eternidad alternativa (pero sólo figurada), espantados por la nueva guerra que ahora se les desataba y en la que tanto los vencedores como los vencidos iban a ser ellos mismos, la guerra de la insignificancia del vaso de vino, del naipe viejo, de la muchacha blanca como una oca, cuando ya no se puede vivir pegado a lo inmediato, cuando se alarga el tiempo y se impone la abstracción, cuando la transacción comercial es más fuerte que la lucha contra el mar o la muerte. Cuando las cosas pasan a ser mercancías.

Artículo publicado en: El País, 8 de noviembre de 2008.

[Publicado el 12/11/2008 a las 10:28]

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Comentarios (17)

  • Sigo la obra de Félix desde que era estudiante universitario. Por ahí tengo la Historia de un idiota contada por el mismo, libro curioso donde los haya.

    Dejo la dirección de mi blog, donde he colgado algunos textos. Un cordial saludo.

    Comentado por: montespan el 24/12/2008 a las 10:53

  • AVOCADOS AL SUICIDIO GENÉTICO POR NO PROTEGER LA MATERNIDAD
    No hay futuro si no aprendemos del pasado
    Cuando tuve que elegir entre ser una profesional competitiva o madre, confieso que pensé en abortar como hacen muchas jóvenes universitarias. Pero surgió en mí un sentimiento de rebeldía e ingenuamente intenté terminar la carrera en mi “estado de buena esperanza”. Así comenzó mi sorpresa mayúscula.
    La Universidad Complutense de Madrid, una de nuestras universidades públicas más relevantes a nivel internacional donde se forma a los individuos para crear futuro, no contempla la maternidad como fundamental. Constaté además, no solo que no había legislación sobre esta cuestión tan crucial, sino que no se puede regular nada en contra de esa libertad de cátedra mal entendida, que dependiente de la subjetiva ética individual, deja en manos de los docentes la decisión de considerar si aceptan o no que las estudiantes puedan ser madres; provocando diferencias notables entre unas facultades y otras y a la vez creando feudos más o menos sensibles al derecho a la maternidad dependiendo de las carreras.
    En mi facultad muchos profesores y profesoras actuaron con sentido común, sin desmérito del conocimiento, aportándome alternativas. Otros no me dieron opción debido a mi falta de asistencia, lógica por otra parte; ya que usan a los alumnos para completar sus artículos y tramos de investigación, ¡no pueden permitirse perder “negros”! Para ellos esto es prioritario sobre la enseñanza, su prestigio supone posición y dividendos de futuro. Algunos me dieron “sabios consejos”: terminar mi carrera a distancia, posponerla o simplemente abandonarla; junto un largo etcétera de prejuicios. Las eminencias (libros publicados, cargos públicos-políticos, etc.) alegaron falta de tiempo debido a sus muchas ocupaciones (ajenas a la cátedra); la sociedad no les paga los extras de tiempo para evaluaciones alternativas. Con lo cual me recomendaron coger a otro profesor con horarios que me permitieran la falta de asistencia en el parto y en la futura lactancia. Es penoso que algunos hagan de su cátedra una dictadura despótica e ilustrada.
    Le pedí ayuda al decano, no quiso ayudarme. Su cargo estaba cimentado en alianzas que no podía traicionar, alianzas directamente confrontadas con el derecho a la educación y la Constitución Española. Pero yo me mantuve y seguí estudiando. Entonces me negaron el derecho a examen en el primer cuatrimestre por dar a luz el 31 de Diciembre y estar de baja médica, la cual, por lo visto, solo es aplicable a los trabajadores y los enfermos, y no al deber de parir y al derecho de estudiar.
    Al tercer día después de la cesárea ingresaron a mi niña en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital debido a una ictericia leve. El 90% de los niños allí incubados para completar la gestación (gracias a nuestro increíble avance tecnológico, aunque no humanístico) eran hijos de madres mayores de 35 años. Obligadas a posponer la maternidad hasta la finalización de sus carreras, postgrados o hasta lograr situarse en su lucha desigual por promocionarse laboralmente. Con el cansancio que traen los días después de dar a luz, divagando sobre la posición de las madres en nuestra sociedad moderna de futuro, visualicé grandes naves industriales llenas de incubadoras y me sobrecogió la idea. El mañana serían nuestros genes debilitándose por la sinrazón, a través de varias generaciones de madres forzadas a esperar demasiado. La imagen de las incubadoras repetidas en hileras, me hizo sentirlas féretros de nuestra civilización.
    En el mes de noviembre la revista National Geographic publicó un artículo titulado El retroceso de un linaje, donde se tratan las causas por las que los Neandertales, estando más desarrollados, siendo más fuertes y con un cerebro más voluminoso llegaron a extinguirse, a diferencia del Hombre Moderno. Entre los principales motivos de su extinción se encuentran el gran consumo calórico (4500 calorías aproximadamente), el no unirse en comunidades y seguir cazando y luchando en pequeños grupos familiares propició que mujeres y niños tuvieran que participar en la caza y los enfrentamientos por el territorio y al ser los más débiles hizo que fallecieran en mayor número que los hombres adultos, esta circunstancia de permanecer en grupos tan reducidos tampoco les ayudó en la supervivencia contra el cambio climático y la escasez de comida. Al no cuidar su genética progresivamente fueron desapareciendo hasta su extinción.
    ¿Se puede permitir la sociedad española actual desatender la maternidad de esta manera? Y siendo esto así, ¿cómo le podemos pedir a los empresarios que regulen equitativamente todo lo concerniente a la maternidad si los organismos educativos no? Nuestro Ministerio de Igualdad, en vez de gastar tanto dinero en cuestiones semánticas, ¿no debería de legislar sobre este tema? Y a tenor de todo esto, una ministra embarazada ejerciendo su cargo, ¿es un referente o solo una estrategia política y propagandística?
    Por no tener hijos en la edad más fértil, una sociedad “evolucionada” como la nuestra, no puede jugarse su futuro. Es obligación social proteger entre todos el derecho a sobrevivir como especie y que las mujeres no pierdan legitimidad por ser madres.
    Es obligación de los que pueden, proteger nuestra descendencia sin especular con ello.

    Comentado por: Beatriz Pan Alvarez el 24/11/2008 a las 02:42

  • Albert,

    Si a la chica le gusta Segal es que es lista y va al grano. Por ello son más recomendables unos calzoncillos limpios que conversación acerca de polémicas bizantinas. Mejor no sacar el tema y, si sale, intentar un rápido quiebro, del tipo: ´prefiero las coreografías de Chang'.
    Que haya suerte.

    Comentado por: celestino el 16/11/2008 a las 15:07

  • Hola alguien me puede resumir la polemica Boyero - Erice . Es que mañana tengo una comida y seguro que sacan el tema . Con quien tengo que ir ? la chica en cuestion solo ve peliculas de Steven Seagal ( es cine de autor no ?)

    Comentado por: albert el 15/11/2008 a las 21:42

  • Quisiera protestar puerilmente y sin razón contra todo en general. Ahí va: vaya mierda, vaya puta mierda todo, menuda basura, ostia puta, ostia puta, me cago en Dios, ah.
    A tomar por culo la bicicleta.

    Comentado por: Todo el mundo es imbécil, sólo hacen tonterías, piensan tonterías, dicen tonterías, qué imbéciles que son. el 15/11/2008 a las 00:25

  • Artículo aparecido hoy en El País:


    DECÁLOGO DEL BUEN POLÍTICO
    La democracia no puede cumplir todas sus promesas. Cabe pedir a los ciudadanos que moderen sus demandas y a los líderes que reconozcan sus limitaciones. Lo importante es que el control esté garantizado

    RAMÓN VARGAS-MACHUCA ORTEGA 14/11/2008



    Las sensaciones sobre los políticos suelen ser ambivalentes. Se les considera a la vez imprescindibles e inevitables, una necesidad y un obstáculo. Y aunque para muchos sea una evidencia su descrédito, la animosidad hacia ellos conforma una mezcla indiscriminada de prejuicios y buenas razones. Empezaremos por descartar un argumentario averiado y señalaremos, después, ciertas circunstancias de la política cuya ignorancia convierten las recomendaciones sobre buenas prácticas en otro brindis al sol.

    Se les pide pensar en el futuro y también satisfacer con urgencia las demandas del momento.

    La misma expresión "clase política" denota que el ejercicio de ciertas funciones encomendadas a los políticos los iguala a la baja en condición y estilo moral, en intereses y comportamientos. Sin embargo, la expresión no resulta más precisa que la otrora tan socorrida de "clase dirigente". Muchas de las prácticas que se imputan al ámbito de la política -sistemas negativos de reclutamiento, entornos clientelares o flujos de información distorsionada- no son privativas de ese mundo; cunden en cualquier esfera social donde se abusa de las asimetrías de información y poder. Hay quienes circunscriben su ojeriza sólo a los políticos patrios con ese castizo prurito de mirar con derrotismo a lo de dentro y papanatismo a lo de fuera. Las "clases pasivas" de la política aportan también su granito de arena insistiendo en que en su tiempo (al comienzo de la democracia) sí que había políticos de raza. Pero nada más efectivo para desacreditar el oficio que esa renovada afición a jalear las pulsiones sectarias y su temible claridad moral, para la cual los de nuestro bando resultan ángeles y los de enfrente demonios.

    Cabe otro horizonte para ejercer la política, pero sin escamotear sus circunstancias e identificando sus obstáculos casi insalvables y sus tensiones irresolubles. El político mejor intencionado está forzado a oficiar la representación política en un marco institucional contradictorio, con reglas pensadas unas para la figura (irreal) del representante como mandatario individual y otras para blindar una democracia de partidos. Se exige a los políticos comportarse responsablemente, velar por el interés general, pensar a lo grande y en el medio plazo. Pero la democracia, que requiere competir periódicamente, anima a satisfacer las demandas de una clientela que, ante todo, quiere "pan para hoy" sin importarle el mañana. Me pregunto, finalmente, cómo eludir las condiciones de nuestra comunicación política, cómo sobreponerse a una hegemonía mediática que, al primar la propaganda, el escándalo y una información contaminada, resulta factor principal de la crispación. ¿Cabe dar la vuelta a una democracia punto menos que cesarista, que fomenta liderazgos personales fuertes mediante un "poder de prerrogativa", que desactiva los controles y habilita para ello una "clase (política) de tropa"?

    La democracia, decían los viejos maestros, no puede cumplir todas sus promesas. La brecha entre aquello a lo que aspira y lo que obtiene aboca al descontento y a la insatisfacción. De ahí que pidieran a los ciudadanos moderar sus demandas y a los políticos reconocer el alcance limitado de sus posibilidades. Que las democracias decepcionen es, pues, natural. Pero que defrauden, no, porque mina sus fundamentos. Y resultan fraudulentas cuando las trampas al Estado de derecho dejan de escandalizar y la legalidad pierde capacidad constrictiva, puesto que toda regla resulta sumamente interpretable. Defraudan cuando en la comunicación política prevalece la charlatanería y las palabras, a fuerza de significar cualquier cosa, terminan por no significar nada: sólo sirven como munición para confundir o manipular. Pero el fraude más dañino se produce cuando los ciudadanos estiman irrelevante su capacidad de control. Constatan tal asimetría de recursos de poder a disposición de quienes les mandan o representan que los perciben como invulnerables, mientras se ven a sí mismos impotentes. Entonces se apodera de ellos el descreimiento en el sistema: una suerte de rabia sorda o pasotismo insano. Y cunde la desafección.

    Es cierto que nuestras democracias no tienen sólo un problema de actores. Pero un mejor desempeño aliviaría el malestar de los desafectos que, aun decepcionados con los resultados de la política, no se sentirían defraudados por la ejecutoria de sus políticos. A estos últimos me atrevo a recomendar el siguiente decálogo de buenas prácticas:

    1. No hay que contraponer políticos de profesión y de vocación. Para ejercer bien este oficio se requieren profesionales con fibra política. Promuévanse estímulos para atraer y retener a los apasionados de la política y no a quienes se acercan a ella porque no han encontrado nada mejor.

    2. Un buen político no debe ser fantástico ni fanático, sino tener talento político, una mezcla de espíritu de justicia y sentido estratégico. Alguien con unos cuantos principios y contención moral para no encandilarse con ilusiones cegadoras, pero que demuestra agudeza, sentido de la anticipación y adaptabilidad. La inteligencia política se templa bregando con las tensiones insuperables de la política (la "herida maquiaveliana" rememorada por Rafael del Águila) y sabiendo operar en un campo de recursos escasos y opciones limitadas.

    3. El político necesita información solvente. La complejidad casa mal con la retórica simplista y empuja a asesorarse por expertos imparciales. No para suplir ni para confirmar las decisiones del político, sino para reconocer los riesgos y evitar caminos vedados por el conocimiento.

    4. El político trata de ser eficiente. Procura una relación consistente entre la decisión de realizar un propósito plausible y los medios para alcanzarlo. Nunca se propone objetivos para los que no dispone de medios adecuados.

    5. El buen político no teme innovar. Pero innova para recuperar o preservar lo esencial del modelo, los componentes y funciones que dan valor a las propiedades distintivas de su proyecto. Por eso no desprecia la experiencia.

    6. El buen político es decidido. Frente al irresoluto y el pusilánime, demuestra carácter. Desafía la fatalidad con el "grams-ciano" optimismo de la voluntad. Sabe también que optar es a menudo un drama; que conlleva costes y pérdidas o tener que decir a los correligionarios: ¡basta ya! o ¡hasta aquí he llegado!

    7. El político tenderá a ser prudente. Ejercerá en lo concreto, consciente de que aplicar criterios de justicia en lo particular no disuelve los conflictos, sino que a lo sumo los atenúa con arreglos a medias y logros con fecha de caducidad.

    8. Un político no debe ser ni cruel ni cínico, pero sí astuto. Ante la malicia que asoma en las relaciones humanas, el político necesita cautela y sagacidad. Está obligado a domeñar la espontaneidad, demostrar cierto cálculo; a no dar un paso sin decidir previamente dónde quiere poner el pie. La astucia no implica faltar a la verdad, sino contarla cuando procede; no engañar, pero no ser engañado.

    9. El político debe siempre responder ante alguien y de algo (de sus acciones y omisiones así como de sus consecuencias). Las responsabilidades se diluyen cuando no hay o están desactivados los mecanismos institucionales para exigir (y tener que dar) cuentas. Ocurre, entre otras razones, porque cierta organización del poder difumina al titular de la competencia (los nacionalistas, grandes beneficiarios de un Estado "borroso"), la mezcla de poder y buena conciencia tiende a exonerar de responder (el caso de los neocons y ciertos doctrinarios de izquierda) y la independencia e imparcialidad del tribunal de la opinión pública muestran un muy mejorable rendimiento.

    10. Impelido a responder, el político debe explicarse; pero no con trucos publicitarios ni propaganda infantilizada y cargada de obviedades. Al contrario, ha de persuadir de modo razonable, es decir, con razones confesables y fundadas en valores, huyendo de ese sectarismo incapaz de ver en los argumentos del adversario ni una brizna de verdad ni la menor posibilidad de convencerle en algo.

    Cultivando estas disposiciones el político no obtendrá necesariamente éxitos, pero sí al menos el reconocimiento de que sus logros han sido fruto de proyectos valiosos y acciones bien hechas.


    Ramón Vargas-Machuca Ortega es catedrático de Filosofía Política. Fue diputado desde 1977 a 1993.

    Comentado por: provoqueen el 14/11/2008 a las 18:11

  • "Music is a parasitical luxury, supported by the few. It is something that must be inflicted on the public."

    Sir Thomas Beecham
    (Time, 5 de Abril 1943)

    Comentado por: la frase del día el 14/11/2008 a las 13:35

  • Leo a Feliz de Azúa desde que le conocí a través de un número de la revista Archipiélago. Yo era aún estudiante de filosofía. Le doy las gracias por su sentido de la libertad y su coherencia.
    Le invito a mi blog, modestamente.
    cicuta.obolog.com

    Comentado por: belencicuta el 13/11/2008 a las 22:34

  • Hate media in current Spain is a worrying phenomenon that brings back memories of 1990 Yugoslavia or even the Berlin of 1939...
    An age-old saying in Spanish goes, "he who warns is no traitor". Although to some it may smack of exaggeration and overheated interregional feuds, the truth is that in the last few years democratic Spain has become the stage for increasingly aggressive and irresponsible political campaigning against minorities, emanating especially from State-wide newspapers and Madrid-based broadcasting stations.

    In the last few weeks, the case of the COPE radio station (www.cope.es) has come into the public eye with denouncements of the way it stirs up hatred against the Catalan and the Basque peoples. The most notorious programme on COPE is "La Mañana" in which one Federico Jiménez-Losantos pours out hours of abuse against minorities every morning. He daily airs his bigotry without the slightest attempt at self-control. He is on record for having said, : "The (Spanish) Government only speaks to terrorists, homosexuals, and Catalans. When will they start to talk to normal people?". On COPE programmes, Basque and Catalan democratic politicians are regularly referred to as "terrorists" or "friends of the terrorists". Needless to say, no chance whatever is given to those attacked to state their case.

    It is significant that experts who remember the "media hate" rampant in Milosevich's Yugoslavia, fifteen years ago, have felt it necessary to express their concern over the rise of this phenomenon in Spain. There is also concern that little or no action is being taken by the Spanish Government to combat this kind of overt manipulation of Spanish public opinion. What would be liable -in other democratic European countries- to come up against incitement to hatred legislation (racial, sexual orientation, etc.) in current Spain seems to find no judicial hinderance despite attempts in that direction. But what is perhaps most surprising about the whole phenomenon is the fact that COPE is run by the Confederation of Spanish Bishops: national catholicism like in Franco times has still a strong influence in the Spanish political life.

    Comentado por: L'Economista el 13/11/2008 a las 20:49

  • "El mal es crónico. En tiempos de Aznar, montaban un debate sobre la Guerra de Irak y no se les ocurría llevar a Fran Sevilla, Gervasio Sánchez, Javier Espinosa, Miguel González o cualquiera de los que llevaban meses arrastrando el culo por los bazares de Bagdad o recorriendo la carretera-matadero que bajaba a la base española en Diwaniya. Convocaban a «periodistas de renombre», cuya máxima experiencia bélica es el asalto nocturno a la nevera familiar, para devorar a escondidas sobras de la cena, y estos y estas pontificaban con tanto desahogo como desconocimiento.
    Todavía más chusco es lo de Afganistán. La otra noche, de casualidad, se coló Javier Nart en uno de estos saraos televisivos y puso cordura en el debate, pero lo habitual es que todo se limite a una trifulca entre colegas -unos del PP y otros del PSOE- que recitan obviedades y se tiran a la cara eso de «los tuyos peor». No entiendo la razón por la que a los responsables del circo no llaman a David Beriain, recién llegado del infierno talibán, a Miguel Frau Rovira, que vive en la región desde hace décadas, a Mikel Ayestarán o a Enrique Serbeto, cuyas experiencias podrían ser ilustrativas.
    Por chocante que resulte, lo de los tertulianos no es nada comparado con lo de nuestros políticos. Para citas rupestres la de Moratinos, afirmando que el debate debe girar en torno «a cómo llevar a cabo una estrategia de desarrollo político-militar que ponga fin a la situación de inestabilidad». O la de Carme Chacón, que no hace mucho acusaba al Pentágono de «socavar» la tarea de las tropas de la OTAN con sus incursiones en busca de talibanes.
    Pero, ¿no leen los informes que remiten los militares destacados en Herat? ¿No se han enterado de que Afganistán produce el 90% del opio mundial? ¿No están al tanto del siniestro juego que perpetra el Servicio Secreto de Pakistán?
    Por si la ministra y el ministro no lo saben, el CNI ha tenido mucho tiempo en Islamabad un agente de primera, que comenzó de teniente en la asediada Sarajevo y podría -en dos clases- ponerles al día. Dejarían de hacer el ridículo y quizá nos ahorrase algún muerto." (Alfonso Rojo)

    Comentado por: de oriente vengo el 13/11/2008 a las 18:13

  • Je, je... Cómo se han puesto los sinvergüenzas del nacionalismo fascistoide y caciquil catalán por ese articulito de The Economist donde apenas se dibuja la puntita del iceberg del disparate institucional, la inmoralidad y la ramplonería que definen la política catalana (y regional-nacionalista en general). ¡Pues no les están pidiendo que rectifiquen y se disculpen estos mindundis catalufos! ¡Vuelta a la dignidad democrática ya!!

    Comentado por: Charles Browman el 12/11/2008 a las 22:49

  • Y digo yo que es hermosa, siempre, la luz y la nostalgia de ella, la luz, en la que nunca fuimos y en la que sólo seremos con los ojos cerrados de par en par.
    Gracias, Félix, por el vibrar de los perfiles.

    Comentado por: Pues soy yo, claro, quién podría ser el 12/11/2008 a las 22:05

  • http://www.ibiblio.org/wm/paint/auth/mondrian/ryb.jpg

    Comentado por: n´Obdulia el 12/11/2008 a las 18:00

  • http://www.youtube.com/watch?v=xujrW1U1hPI

    Comentado por: mejor este el 12/11/2008 a las 17:36

  • Leí este artículo hace uno días, aquí; lo puso ‘corta y pega’. Me alegro de haberlo hecho sin las ilustraciones de hoy. Ese juego, esa sorpresa que Azua tiende a sus lectores cuando la acción se va parando en, no sabemos dónde, hasta convertirse en ese cuadro que vemos hoy. Don Félix, Cortazar le sonreía cuando escribió esto…y usted a él. Gracias de nuevo.

    Comentado por: me el 12/11/2008 a las 17:30

  • No sólo la leyenda don Félix, sino otras certezas. No sólo la leyenda que se fija en la reciedumbre del pueblo holandés; aquel que venció a los mares embravecidos y a los no menos embravecidos ejércitos de España y Francia. Y que como solaz de la victoria demanda un gesto pictórico tal, que fuera capaz de parar el tiempo. Que detuviera el tiempo.
    Hay también por debajo de esas victorias constructivas y militares otras cuestiones diversas que inclinan la balanza sobre el llamado por Svetlana Alpers, el arte de describir, que da título a un trabajo homónimo y espléndido de la citada ( ‘El arte de describir. El arte holandés del siglo XVII’, Blume, 1987). Un arte que alude y mencionan al talento desplegado por los creadores de los Países Bajos en la captura de lo cotidiano.
    Y esa pericia se fundó en un sorprendente trabajo y expansión sobre otros campos paralelos. Campos tales como la Cartografía, el Paisaje, la Óptica y otras experiencias con desarrollos visuales parecidos como muestra la Esciografía de Kircher, como teoría de las sombras. Así, la Catóptrica (teoría de los espejos), la Parastática (teoría de las lentes) y la Gnómica (descripción de los meridianos y relojes solares). No olvidemos que Spinoza, además de filósofo tallaba diamantes, como complemento manual a sus destrezas intelectuales o como práctica reflexiva de la dureza y de la transparencia.
    ¿Cómo entender, por otra parte, los trabajos de Saenredam o de Hoogstraten, sin los progresos citados de la Óptica o de la Cartografía? Frente a la Representación preexistente, la desnudez sencilla de la Visión. Una Visión cuasi científica y ya mecanizada.
    Pero también esa proliferación de las representaciones cotidianas, que desmontaban las truculencias de múltiples recursos de género pictórico, tiene que ver con el proceso iniciado con la Reforma erasmista y con las enseñanzas de Comenius. Ciertamente se podrá decir que tras Erasmo, pocas cosas en la orbita romana, y su dogmática, seguiría siendo como había sido hasta ahora. Ni siquiera las representaciones.
    Por ello y de igual forma que en la historia de la pintura, tras el vendaval crítico de Huygens, al que pintara Thomas de Keyser en 1627, como un hombre de ciencia interesado en las ‘nuevas representaciones’. “Huygens mira por una lente y clama por un dibujo. Al proclamar la necesidad de un buen artista para que deje constancia de lo que ve a través del microscopio”, nos dice Alpers.

    Comentado por: El Pozo y el Numa el 12/11/2008 a las 11:16

  • ¿Atmósfera gris, horizonte de bruma?, esa es la vida que todos vivimos


    Los rayos del sol atraviesan la bruma y con ellos la vida que también vivimos, lances de estrellas que debieran ser patrimonio de la humanidad, hermosos como ella:


    http://es.youtube.com/watch?v=rUAv-AF732A

    Comentado por: magnífico artículo el 12/11/2008 a las 11:12

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Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas , Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horas y Autobiografía sin vida (Mondadori, 2010). Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis.

 

Bibliografía

 


 
 

 

La nueva edición del Diccionario de las artes (Debate, 2011) se amplía en más de cien páginas y corrige todas las entradas anteriores.

 

 

 

 

 

Ensayo

Autobiografía de papel (2013). Mondadori, Barcelona.

Contra Jeremías (2013). Mondadori, Barcelona.

Contre Guernica, Prefacio para Antonio Saura (2008). Archives Antonio Saura, Genève.

 La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.

Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.

Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.

La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.

Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.

Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.

Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.

Venecia (1990). Planeta, Barcelona.

El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.

La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.

Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.

 

Novelas y prosa literaria

Autobiografía sin vida (2010). Mondadori, Barcelona.

Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.

Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.

Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.

Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.

Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.

Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.

Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.

Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.

Última lección (1981). Legasa, Madrid.

Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.

Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.

 

Relatos

"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.

"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.

"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.

"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.

"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.

"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.

El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.

Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.

"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.

"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.

 

Poesía

Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.

Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.

Farra (1983). Hiperion, Madrid.

Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.

Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.

Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.

Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.

Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.

El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.

Cepo para nutria (1968). Madrid

Premios

1987 Premio Anagrama de Novela.

2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".

2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.

2011 Premio González-Ruano de Periodismo

2014 Premio Internacional de Ensayo José Caballero Bonald

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