El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
domingo, 6 de julio de 2008
Pero volver, volver, volver
Mis sospechas se han confirmado, aquel escrito que quedó colgado en pantalla el primer día de julio como una bandera al viento, ha cambiado de sentido. Para decirlo de un modo breve, ha incorporado las partículas temporales de estos treinta días, sus jugos, sus líquidos, sus fluidos, y ha ido engordando como una fruta hasta alcanzar el punto de corrupción. Por eso la hemos suprimido.
Cuando la escribí el último día de junio, aquellas palabras manifestaban el deseo de que en los treinta días siguientes sucediera algo. Como decía el difunto Mickey Spillane, a quien sin duda le ha sobrevenido el cambio definitivo en este mes de julio: que lo inesperado entrara de una vez en nuestras vidas. No obstante, todo lo que ha entrado es una repetición: Israel y los árabes una historia de amor, el trilero del tripartito pierde los dados, inauguración del aeropuerto congoleño de Cataluña, los niños del PSOE se pegan en el patio con los niños del PP…
La página desaparecida mostraba el viejo deseo de que los bárbaros, con sus caballos ventrudos, el cuchillo entre los dientes, la mojama bajo las nalgas, los dientes podridos y las largas trenzas empapadas de grasa, irrumpieran de una vez en la ciudad y nos libraran de la angustiosa espera de la invasión de los bárbaros.
Los bárbaros no se han dignado irrumpir. Sólo siguen por aquí los que ya vivían entre nosotros. Los bárbaros domésticos, como quien dice. Casi todos muy bien situados, por cierto. De modo que treinta días más tarde, aquel escrito que colgué en junio sólo es un documento que informa sobre viejas esperanzas, deseos muertos. Lo habita un espectro que, como la señorita Rose, tararea “La rosa del sur” junto a la momia de su amante.
En aquel entonces yo era un ingenuo. Ahora sé mucho más, aunque, como viene sucediendo desde 1789, la sabiduría no me haya proporcionado mejoría ninguna. Sé, por ejemplo, que el mes de julio del año 2006 no aportó ninguna novedad notable a mi vida. Es decir, al conjunto de recuerdos que me hacen ser lo que soy, porque eso es lo que somos a partir de los siete años de edad, una nebulosa de recuerdos.
La incógnita es, como sospechaba, si acaso yo sigo siendo el mismo de entonces, teniendo en cuenta lo mucho que he cambiado respecto al esperanzado redactor de aquella página. Y no lo puedo saber porque uno de los secretos más opacos del estado de las autonomías es que la identidad no la define uno mismo sino los otros. Uno no es lo que dice ser, sino lo que los otros le reconocen. De este modo crecen unas identidades a costa de las otras.
En lo que a mí respecta (¡hermosísima expresión!), que este blog lo siga escribiendo quien lo comenzó, es algo que deberá comprobarse en los próximos días, porque quienes sin duda siguen siendo los mismos son los otros, los lectores. Buena prueba de ello es que sus escritos se han ido acumulando hasta sumar más de tres centenares, lo que quiere decir que se han mantenido en el frente a lo largo de estos treinta días en los que nada ha sucedido, absorbiendo los jugos y fluidos temporales y creciendo como frutos de futuro.
Ellos, los intactos, los invictos que han seguido atados al tiempo y con él han recorrido este trecho, decidirán si merezco seguir escribiendo lo que comenzó hace unos meses Azúa.
Ya sé que todo esto parece un cuento de Vila Matas sin su talento literario, pero es la pura verdad.
[Publicado el 01/8/2006 a las 09:19]
Comentado por: ................... el 02/3/2007 a las 15:53
Comentado por: ................... el 02/3/2007 a las 15:53
Señor Azúa: la rosa del sur dormía junto a la momia de su amante, pero usted aún no puede saber qué momias, o qué fantasmas,le ha dejado este mes a su lado. La memoria, y los fantasmas, son construidos, o revelados, por el paso del tiempo.
Comentado por: Emily el 01/8/2006 a las 22:16
Señor Azúa: la rosa del sur dormía junto a la momia de su amante, pero usted aún no puede saber aún qué momias, o qué fantasmas,le ha dejado este mes a su lado. La memoria, y los fantasmas, son construidos, o revelados, por el paso del tiempo.
Comentado por: Emily el 01/8/2006 a las 22:15
Soy muy deordenado. En las mesas y estanterías, por los suelos y en el baño, se amontonan libros empezados que voy agarrando, leyendo, descolocando y otra vez tomando. Practico esa lectura desordenada propia, supongo, de la persona que entrecruza realidades opuestas: estas son, la propia y la del mundo. Este desorden aún sería entedible, lo mínimo aceptable, si hubiera en él algún tipo de línea de lectura predominante. No es así sin embargo. En un mal día puedo llegar a barajar x libros siendo estos poesía, ensayo, biografía...buscando el alivio necesario para esta incómoda ansiedad del perturbado con delirios de saber más y rápido.
Y qué fatiga y qué horror descubrir al cabo del día que nada se ha asentado de forma concreta, y la vuelta a empezar que estupidiza aún más. Vivir es ver volver, o según que casos vivir es verse volver. Me entenderán cuando les diga que terminada la segunda copa de un vino con supuesta percha, acudiré a la ineludible cita del último capítulo de House para luego disfrutar con una nueva entrega del campeonato mundial de póker. Leeré supongo hasta la 01:00 y escucharé a Sánchez Dragó y sus tribunos hasta las 2:30, repasaré alguna lectura hasta las 4:00 y a dormir y todo habrá sido nada. Mañana quién sabe...supongo más movimiento.
Puede que vaya siendo hora de llamar al número de aquella tarjeta. Aquella con un nombre en negrita y un subtítulo que anuncia un doctorado en psiquiatria.
Comentado por: Tipo de incógnito el 01/8/2006 a las 22:13
quizàs no sean tan fotogénicos como algunos se los imaginan, pero han llegado hasta Atocha, cuando menos (los bárbaros)
Comentado por: ortega el 01/8/2006 a las 20:25
Comentado por: albert pla el 01/8/2006 a las 19:46
Gimferrer y yo
MANUEL VÁZQUEZ MONTALBÁN
EL PAÍS, 26 / 11 / 1998.
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Pedro Gimferrer formó parte de aquella antología histórica de Castellet, Los nueve novísimos; yo también. Pedro Gimferrer ha ganado el Premio Nacional de las Letras Españolas; yo también, en 1995. Pedro Gimferrer luce una torturada melena de paje; yo no. A Pedro Gimferrer le gusta comer cosas hervidas; a mí no. Creía terminado el censo de encuentros y desencuentros con Gimferrer, pero recuerdo ahora que el editor Batlló financió la edición en 1967 de mi primer libro de poemas, Una educación sentimental, gracias a la parte que percibió del Premio Nacional de Poesía ganado por el casi adolescente Gimferrer mediante Arde el mar. Más cosas. En cierta ocasión, cuando éramos muy jóvenes, Gimferrer se me presentó, con cierto aspecto de pedófilo ilustrado, con una niña bajo el brazo; se llamaba Ana María Moix e iba vestida de cortina. Me pidió un prólogo para el primer libro de poemas de Ana María y tuve la desfachatez de escribírselo.
Ahora las vivencias compartidas se me amontonan. Cuando se rumoreaba que Gimferrer iba para académico le prometí una columna elogiosa en EL PAÍS; me lo agradeció, pero a continuación me pidió que no la publicara porque los académicos eran muy de derechas y podía ser el mío un elogio contraproducente. Aplacé la columna hasta que lo nombraran académico y entonces más o menos dije que era mi académico preferido, sin que pueda recordar, por más que me esfuerce, si lo decía sinceramente o como una demostración de cortesía entre paisanos y ex novísimos. Dentro del grupo de los novísimos representábamos las tendencias más opuestas y ganó la suya, dominante canon estético de la poesía española durante más de 20 años; pero en su ausencia, porque Gimferrer se pasó a la poesía catalana para continuar la tradición culterana posnoucentista y convertirse en el eslabón perdido entre Carles Riba y el Premio Nobel. Recuerdo que antes de hacerse el trasplante idiomático, Pedro escribió algunos poemas en francés que me enseñó, porque lo que consideraba agotada era su relación con el castellano como masa verbal poetizable. Fue en torno a esta conversación cuando adivinamos que teníamos una percepción casi enfrentada sobre la dedicación literaria, para Gimferrer un culto lleno de medidas, para mí una pulsión cargada de mandatos espurios.
Es leyenda que Gimferrer se carteaba con Octavio Paz desde poco después de tomar la Primera Comunión, como es leyenda que el joven Francisco Rico así que tuvo uso de razón se carteaba con Menéndez Pidal o adyacentes. Les conozco a los dos desde que nacieron. Los he tenido sobre mis rodillas, metafóricamente, conozco, pues, el peso metafórico total de su talento y por eso me alegran sus éxitos y los que vendrán, porque Gimferrer ha accedido a la condición de emblema de una cultura poética nacional. Es algo más que un poeta. Es el guardián del patrimonio de las palabras, así en la Academia como en el lugar secreto donde la palabra urde un nuevo orden del mundo, la poesía como Teología del Verbo. Dionisio Areopagita dixit: "Sólo el Verbo superesencial asume para nosotros nuestra propia sustancia de modo entero y verdadero".
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http://www.seix-barral.es/fichalibro.asp?libro=927
Comentado por: Tipo de incógnito el 01/8/2006 a las 19:30
Jo tía. Pobre Don Félix, dice: nada sucedió, lo inesperado no se produjo, no hubo más que recurrencia, los bárbaros nos desprecian, se olvidaron de invadirnos, el yo no existe, no soy más que un recuerdo de lo que fui y una memoria de lo que seré, no queda sino conformarse con sobrevivir como bárbaros domésticos, soñando con conquistar el mundo desde sus habitaciones simpáticas de revistas de interiorismo. Eso es la identidad en el fondo: una revista de interiorismo. Ahora voy a contar lo que creo que me pasó. Que ninguno se me duerma en mitad de la frase:
Estuve en Venecia. No vi Venecia. No se dejaba ver Venecia. Venecia no estaba. Se escondía Venecia detrás de los turistas sudones: esos infrahumanos, esos salvajes indisciplinados y violentos con las pantorrillas al aire y el rostro untado de cremas pestilentes, indios pintados para ver ruinas. La ruina eres tú, gilipollas. Así que, poco a poco, abandoné los aires que me daba de viajera romántica finisecular finiseculórum y tuve que rendirme a la evidencia de que también yo misma era una turista: qué dolorosa fue esa certeza admirable y qué triste contemplarse como un pequeño monstruo encerrado en esta absoluta degradación biológica.
Y estuve en Sérifos, en la islas Cícladas, creí sentir algo parecido a esa cosa con plumas que llaman felicidad: el milagro de un mar pálido y de una luz desnuda, puestos ante mí, como un regalo. Qué ocurrió aquí para que de pronto comprendiese que, hasta este momento yo, en realidad, nunca había estado sola, sino únicamente triste y vencida. No lo sé. De pronto me vi allí, sobre la punta de diamante de la soledad del presente. Al lado de un pastor y de una cabra de pelo negro que me miraban bailar en la orilla del agua donde me soñé.
Y en Dubronik, creyendo vestirme para la felicidad, me puse un patético vestido de flores y unas sandalias de cuero mugriento como si pretendiera imitar a una de esas famosas estrellas internacionales que olvidan su pequeña condición deslumbrante y renuncian a todas las normas del decoro y buenvestir para valerse de cuatro trapos que los apean de su gla gla gla glamour y los hacen insulsamente humanos y dolorosamente visibles: una mezcla entre un ángel de la anorexia y una rica heredera hippie chic con cerebro de pato. Por nada del mundo, pero a quién se le ocurre, queremos que sean humanos, ni queremos tampoco que abandonen su insípido encanto, ni siquiera exigimos, fíjate bien, que sean sencillos; sino que vivan y se comporten como payasos endiosados y nos entretengan, si fuera necesario hasta la muerte y más allá, que para eso se les consiente todo y pagamos sus libros, revistas y películas: para ver cómo renuncian, se humillan y se devoran, e incluso se creen los seres más felices de su propia vida, sin atreverse a desobedecer las siniestras voces que los sostienen y les piden cada vez más y cada vez más fuerte: diviérteme o te mataré, diviérteme o te mataré, diviérteme o te mataré. El espectáculo se extiende hasta contaminar lo más íntimo. El espectáculo devora a sus hijos. Efectivamente, a veces el tedio es el mayor espectáculo del mundo.
Y también, en un muelle croata, fui atacada por un chulopiscinas fardón comepotorros que un día se sentó a mi lado adoptando todo tipo de posturas y gestos extravagantes para dar realce, supongo, a su esplendor genital. Aquella burbuja de su microbañador se expandía irresponsablemente y amenazaba con devorarlo. No importa. Esto le pasa a todo el género masculino. Es como una especie de inercia genética.
Y al regresar a Galicia descubrí que el mal ya estaba hecho, Dios ya estaba hecho, y que la eternidad era un frufrú. Día y noche, al oído del corazón, un diablo vestido de azul susurraba: atrévete, atrévete, atrévete. Pero no quiero prestarle atención. Vivo aterrorizado por el drama de entender y querer ser entendido .
Y luego cada vez que intentaba volver al blog y escribir, me sobrecogía el espectáculo de esta grotesca jauría de perros interpretadores, de ornitorrincos retóricos, que se abalanzan sobre las palabras vivas, las devoran, las hacen tristes hasta convertirlas en muerte. Se domestican, se amansan, señalan el síntoma y declaran su sentido. Su seriedad es tan consciente, tan rocosa, que lo mensajes parecen sarcófagos alineados en la blanca arena de la página. Sin alegría, sin peligro.
E incluso volví a leer Malasangre de Rimbaud: " Este pueblo está inspirado por la fiebre y el cáncer. Los tullidos y los viejos son tan respetables, que solicitan ser hervidos. - Lo más astuto es abandonar este continente donde la locura anda al acecho, para proveer de rehenes a estos miserables". Y también: " Me disipo demasiado, soy demasiado débil. La vida florece por el trabajo, vieja verdad; pero mi vida no pesa lo suficiente, se eleva y flota muy por encima de la acción, ese querido lugar del mundo". Pero las palabras no llegaban, retrocedían de nuevo a mi propio aliento, y cuando volvían, volvían muertas.
Y estos últimos días fui a muchas fiestas, de hecho, escribo desde una fiesta que gira sobre sí misma como una remota nebulosa. Descubrí que es posible ir de un extremo a otro del país sin salir de las fiestas. Aquí se celebra todo, incluso la nada se celebra. Se elige a cualquier desgraciado, que a ver qué culpa tiene el pobre, y se le da un homenaje que empieza con un discurso sin sustancia y termina en una comida pantagruélica. El discurso se falsea, gira, se contorsiona hasta coincidir con los delirios narcisitas del homenajeado. No importa. Aquí todo se olvida, y si no se olvida se desfigura hasta que esa mentira nos devora. Una vez fui desde una playa del norte hasta la punta del cabo de Trafalgar dentro de una fiesta. Todos, en todas partes, estaban celebrando algo. Celebraban una virgen, celebraban un deportista, celebraban el cáncer, celebraban el pasado, celebraban el colesterol. Sin embargo, me dio la impresión de que el presente nunca se celebraba. En este país es imposible estar sola.
Y un amigo mío se hizo mujer: él no dice mujer, sino ángel mujerón. Yo creo que estos andróginos con modelazo versace falso, medias de lycra, pintalabios, laca de uñas, charol, plataformas, complementos y tipazo, son las nuevas vírgenes del mundo nuevo. Sin pasado y sin consecuencias. Incluso sin útero.
Y hablé con un cactus: la única vida visible en medio de este paisaje sarnoso.
Y una noche una persona me dijo: "Mi superioridad consiste en no tener corazón".
Y me caso el 7 de octubre. Es que yo te quiero de verdad, le dije. Pues te casas igual, respondió. ( En un momento, Don Félix, le envío la invitación).
Y esto es todo lo que puedo decirle acerca de lo que creo que me pasó; aunque quiero pensar que en el fondo no ha pasado nada. Aunque, por otra parte, cuando no está pasando nada es cuando más pasa. Siento haber escrito una cosa tan larga. No somos nadie.
Comentado por: jo tía el 01/8/2006 a las 18:27
Como dice Tipo Material faenita de aliño y sartenazo en el rincón de Ordóñez a este cinqueño de más de media tonelada que son las expectativas y ‘deseos’ de más de un habitual del blog, con el que tiene que lidiar el sr.Azúa cada día.
Pero aún así, caballeros, yo creo en: ‘Azúa como pretexto’, pretexto para leer, escribir, opinar y conversar, Azúa como metonimia o sinécdoque servidora de la función apelativa.
Saludos
Comentado por: vic el 01/8/2006 a las 17:48
Comentado por: Pentesilea el 01/8/2006 a las 16:04
Comentado por: Mandarin Goose el 01/8/2006 a las 15:45
Comentado por: vila-matas el 01/8/2006 a las 15:44
Me alegro de su vuelta, le hemos estado esperando
Si lo entiendo bien, el mundo no ha cambiado pero Usted sí. Pero, ¿no se trata de eso?
Comentado por: ortega el 01/8/2006 a las 15:05
Tranquilo, buen hombre,pronto entrará usted en la rutina ,y con el bochorno que aún queda por soportar, se le abotargarán los sentidos,y al cabo,se olvidará y ni cuenta de que el molino muele despacio.Está claro,que si usted se a alejado de esta cansina ciudad y a vuelto,tiene que notar en el prójimo quién se ha ido y quién no,todavía,y los que no se van nunca.Y así ve usted namás que bárbaros domésticos,verticales.Esperamos los de fuera,ya sabes,a ver como viene usted.
Comentado por: Delfín el 01/8/2006 a las 14:14
Decididamente es el mismo,incluso mas parecido a si mismo que el que se fué, mucho mas que el que amablemente nos han ido poniendo en cintas viejas.Eso parece ser la vida,la vamos perdiendo mientras laboriosamente vamos haciendonos,convirtiendonos en nosotros, solo que se le nota algo afectado de el sindrome vacacional.Nada grave,pasa en seguida.
Pongase a son de cotidianedad D. Felix,que si el verano esta resultando calido,el otoño promete ser caliente.
Comentado por: maleas el 01/8/2006 a las 13:44
Ya no queda cigarro. Y las últimas palabras, lo último que fuimos, ahí queda, pero gris ceniza. Vuelven las olas, sí, pero sólo agua que se seca. Lo mismo de siempre hasta la última calada, lo sabemos, y aún con éstas desasosiego. Suponemos vida sabiendo que lo único que cuenta es atreverse. Puro desencanto.
Gaya le hizo méritos a un Julio muy esquivo respecto a sus antecesores. No sé, con tanto mar a veces uno se ahoga. A veces no.
Comentado por: Tipo de incógnito el 01/8/2006 a las 13:01
Sr. Pozo: ¿acaso se refiere a este monstruo noruego famélico ("que lo inesperado entrara en nuestras vidas") de aventuras?:
http://www.centennialofflight.gov/essay/Explorers_Record_Setters_and_Daredevils/north_pole/EX19G5.htm
Bienvenido, soldado. Sí, el pasar del tiempo... las obras de un nuevo Mercadona... paralelas a las de la nueva casa-cuartel de los Mozos de Escuadra del Baix Llobregat (comarca ésta quizá la próxima reserva espiritual y bressol de la Nueva Cataluña "charni"), en cuya verja, al pasar la otra mañana, parecióme ver colgado el cartel de los Castro, con su rota gitana y todo...
extraño país.
Comentado por: gabriel feraud el 01/8/2006 a las 12:37
Entre la cábala y la telepatía, don Jerónimo, la vamos jodiendo con lo que está cayendo en este invierno inverso, que no invertido.
Mi aparato telepático (“Los textos de don Félix y de PyN me hacen sospechar que hay algún tipo de comunicación entre ellos, siquiera telepática”) funciona en baja frecuencia y en alta resonancia, de aquí alguna coincidencia pactada de antemano con el autor principal. Nada raro por ello, nada anormal hasta aquí. Y no cómo el aparato telepático de otros, que lo hace al revés (mucha frecuencia y baja resonancia) y provoca estrangulamientos del pasado.
Aunque sea ese pasado avizorado de 1789. Que no es el que dice usted. ("1789" no es una referencia a la Revolución Francesa, sino a que han pasado 17 años desde 1989, año decisivo en su vida”). 1989 para don Félix, sólo fue el año de la publicación de su antología (Poesía 1968-1989) de un territorio muerto ya para él. Y no se si eso, fue decisivo entonces o lo será ahora. También en 1961 (año decisivo para alguien) don Félix tenía 17 años y otro alguien (que no recuerdo, ahora mismo) tenía 89 recién cumplidos. Y ese alguien, quizás si fuera decisivo en su formación a través de su lectura. ¿Adivina don Jerónimo de quien hablo? Al menos, ya conoce la fecha de nacimiento del monstruo. Un saludo y menos cábala.
Comentado por: El Pozo y El Numa el 01/8/2006 a las 12:17
Hemos estando enjaezando los cabalos, afilando los cuchillos y practicando su porte entre los labios porque se nos hacían ronchas. Lo de la mojama bajo la silla lo llevamos chungo y nos desagrada el paladar amanerado y tibio, pero estamos en ello. Los dientes van camino, entre astillados del cuchillo y temblando de desgarrar la mojama. Las trenzas nos las hemos hecho de macramé con grasa de barbacoa en adosado, que dan el pego. Ya casi estamos dispuestos para ponernos en ello y liberar a los cuitados de tanto sinvivir y tanto sinvergüenza. Susordenes, Don Felix!! Bienvolvido :)
Comentado por: mOe:) el 01/8/2006 a las 11:58
Acotaciones para pasar el rato esta mañana de vacaciones:
1. Me pregunto si don Félix, indolente y jovial, ha escrito escrito hoy envuelto aún en la sábana de julio, entre bostezos y estiramientos.
2. El verano parece un tiempo propicio para exigirle novedades al mundo, cuando no las da la vida propia, para sacudirnos un poco la modorra y que nos dure más el periódico para ayudar a llenar tanto tiempo libre.
3. Sólo si usted fuera uno atraería a los bárbaros y me temo que si alguna vez lo fue ya no quedan sino ecos de aquel Felino imaginado.
4. Don Félix está haciendo sus pinitos de cabalista. "1789" no es una referencia a la Revolución Francesa, sino a que han pasado 17 años desde 1989, año decisivo en su vida. Los "siete años de edad" no es una referencia freudiana -inicio de la resolución del complejo de Edipo- sino una alusión inconsciente a su particular "guerra de los siete años", cifra interpretada con el significado pitagórico. Recomiendo a los blogueros que quieran leer entre líneas el manual de iniciación a la Cábala que usó Spinoza: "La puerta del cielo" de Abraham Cohen Herera.
5. Como dijo Heráclito no hay como ser otro para seguir siendo el mismo (y viceversa).
6. Los textos de don Félix y de PyN me hacen sospechar que hay algún tipo de comunicación entre ellos, siquiera telepática.
7. Tipo material se revela como Tipo implacable (puro teatro) cuando pretende poner a trabajar a don Félix a cerebro completo en su primera día de descanso de las vacaciones.
Comentado por: Jerónimo, vivaqueando el 01/8/2006 a las 11:49
Lo inesperado sucede de forma discreta, y atentos al detalle nos escontrará.
Feliz regreso, don Félix. Como ve, seguimos atentos y abriendo ventanas a esa esperanza que nunca se debe abandonar. Qualsevol nit pot sortir el sol.
Buenos días.
Comentado por: francesca el 01/8/2006 a las 11:45
Sr. Azúa: Qué pereza acudir a su esperada cita y qué desilusión encontrarnos con una faena de aliño, similar a la que prevacacionalmente nos dejó. Nada, o poco, ha cambiado. No obstante, permaneceremos a la escucha. Las sirenas pueden atraernos a sus procelosos mares de ensueño y perdición.
(Para este viaje no necesitabamos tantas alforjas).
Comentado por: Tipo Material el 01/8/2006 a las 10:26
La política española me recuerda a las disputas teológicas sobre la "grâce suffisante" y el "pouvoir prochain" que ridiculizó Pascal en las "Cartas Provinciales." Pura palabrería y mala fe.
Feliz regreso, sr. Azúa.
Comentado por: Arnauld el 01/8/2006 a las 10:00
Comentado por: albert el 01/8/2006 a las 09:50
Repito la inserción en la sábana del dia 3 de julio, la 325 creo en la cola misma del huracán; por si acaso se olvida y se pasa t envejece en su lectura y no permanece como el don Félix terso del 3 de julio.
¡Salud, don Félix o quien quiera que sea en su nuevo rol o papel de personaje dolido y doliente! Que ya iremos viendo si es el mismo o ha cambiado, en tan poco tiempo sin noticias y sin que pasase algo destacable.
"Teóricamente, 1 de agosto si el calendario no engaña y parece que no lo hace. Pues bien, don Félix debe estar al llegar, si es que llega, como apuntaba en su última inserción del 3 de julio. ‘Get back’ o regresa, si se quiere. Yo pienso, que no lo hará; porque un corte es un corte. Y todos nosotros hemos pasado julio azacaneados, mirando el blog cómo crecía y cómo se inflaba; como un globo que se eleva y se eleva, y se acaba perdiendo de vista allá a lo lejos. Y ya no se hablaba del globo, ni del aire, sino de gomas inútiles y otros artilugios inflables y a veces, inflamables. Pero el blog ya sólo era un eco que algunos han suplido con las cintas viejas (VHS) o con la lectura lenta y atenta de ‘Esplendor y nada’. Se ha suplido con un recuerdo viejo y un poco sobado.
Don Félix, pues, debe estar al llegar, como un nuevo invitado o como un viejo y conocido fantasma doméstico. Si es que llega y vuelve al tajo y al corte. Cuando bien cierto es, que el tajo y el corte ya lo proporcionó él con su ‘alto el fuego’, en un verano bajo en incendios y que parece haberse detenido en alguna sima recalentada.
Puede que se asome a la ventana en los días venideros, en los que yo, con mucha seguridad, no podré asomarme ni curiosear los entresijos de las palabras. Por si acaso, por si vuelve y se suma a estos ejercicios diarios, ¡Bienvenido y hasta la vista!"
Comentado por: El Pozo y El Numa el 01/8/2006 a las 09:27
Félix de Azúa nació en Barcelona. Licenciado y doctorado en Filosofía, profesor de Estética y colaborador habitual del diario El País, fue conocido gracias a su inclusión en la antología Nueve novísimos poetas españoles. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su parcela ensayística es amplia y destacada: Baudelaire, Lecturas compulsivas, Diccionario de las Artes, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas y Esplendor y nada. Los libros recientes son Ovejas negras, La pasión domesticada y Abierto a todas horas. Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis.
Ensayo
La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.
Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.
Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.
La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.
Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.
Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.
Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.
Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.
Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.
Venecia (1990). Planeta, Barcelona.
El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.
La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.
Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.
Novelas y prosa literaria
Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.
Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.
Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.
Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.
Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.
Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.
Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.
Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.
Última lección (1981). Legasa, Madrid.
Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.
Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.
Relatos
"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.
"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.
"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.
"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.
"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.
"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.
El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.
Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.
"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.
"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.
Poesía
Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.
Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.
Farra (1983). Hiperion, Madrid.
Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.
Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.
Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.
Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.
Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.
El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.
Cepo para nutria (1968). Madrid
1987 Premio Anagrama de Novela.
2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".
2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.
05/7/2008 23:44
Publicado por: Ralph Rewes
05/7/2008 19:53
Publicado por: el mismo de antes
05/7/2008 18:15
Es una entrevista a Azua de...
Publicado por: albert
05/7/2008 13:59
Publicado por: josé labayru
05/7/2008 00:52
Publicado por: copia/pega 2
04/7/2008 23:21
Publicado por: Xavier Agenjo
04/7/2008 23:20
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03/7/2008 14:51
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Publicado por: Xavier Palau
03/7/2008 12:22
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