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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

miércoles, 13 de noviembre de 2019

 Blog de Félix de Azúa

Signo de victoria y muerte

Constantino en la batalla del Puente Milvio (año 313): "In hoc signo vinces"

Constantino en la batalla del Puente Milvio (año 313): "In hoc signo vinces"

Los actuales escolares serán, quizás, los primeros niños españoles para quienes el signo de la cruz ya no sonará como el bajo continuo de todo lo visible. Desde el siglo octavo y hasta hace unos decenios, la cruz ha sido el signo más repetido, más presente en el espacio y en el tiempo de los españoles. También en otros lugares, en los extintos estados vaticanos particularmente, pero sin la fiera intensidad con que entre nosotros se imponía, como si fuera la firma al pie de un permiso de vida. En España la cruz, la cruz impenetrable, había nacido en respuesta a la afilada media luna, el arco blanco con ojeras femeninas contra el que se alzó Santiago y aunque nosotros ya lo habíamos olvidado, la cruz mantenía su nervio guerrero y nos trabajaba en el silencio nocturnal.

Por eso choca, al cabo de los años, percatarse de que la cruz tardara en ser signo cristiano y que su historia sea novelesca y enigmática. Porque la cruz de tosco palo que marcó nuestra mirada para siempre en las escuelas, comenzó siendo una cruz de luz sobre el cielo blanco del mediodía romano. En el año 312, poco antes de la batalla decisiva, el futuro emperador Constantino, cegado, alzó una mano a modo de visera, atónito por la vehemencia de una luz obstinada que encandecía la mañana. Y vio una cruz luminosa flotando sobre la misma luminosidad. Su razón le decía que aquello no podía ser visible, pero él lo estaba viendo. O quizás no, porque en otro de los relatos escritos por Eusebio de Cesarea, su biógrafo (que nunca sabremos si es verdadero y si, como dice, así se lo confesó el emperador, o si fue una invención turiferaria o un fraude), cuenta también que lo divisado por Constantino no fue la cruz sino una leyenda que decía: "In hoc signo vinces". ¿Qué importa? El emperador adivinó que aquella era señal de un dios poderoso y enterado de que cierto mago oriental había muerto ajusticiado, pero que sus seguidores lo tenían por un dios al que llamaban "el Ungido", es decir, el Cristo, mandó grabar en los escudos de sus soldados las iniciales del mártir, Chi Rho, que en mayúsculas daban una X y una P, las cuales figuraban al siguiente día en decenas de miles de escudos golpeados por espadas y en el estandarte imperial, el lábaro, horas antes de que en el puente Milvio con fuerza rabiosa Constantino arrasara a las huestes de Majencio y se hiciera con el poder absoluto. El signo del Ungido, el Crismón, fue a partir de aquel momento el amuleto personal de Constantino, el que le cuidaba en las batallas.

No por eso los cristianos, ya legalizados e incluso favorecidos por el poder, usaron la cruz como signo común. Apenas si la trazaban sobre la frente para espantar a los demonios y se reconocían entre sí mediante ese conjuro mágico con el que captaban la simpatía del poderoso mago que había hecho cristiano al emperador. Porque el signo cristiano era entonces la figura de un pez, más leve y bendita que ese patíbulo de suplicio, ese madero manchado de sangre en el que nadie podía reconocerse sino quizás un sanguinario emperador colosalmente ambicioso y asesino de sus allegados. Vendrá luego la leyenda, falsa o dudosa, sobre la madre de Constantino, la que desenterró la cruz del Ungido para hacer con ella finas astillas que luego figurarían en todos los relicarios de la cristiandad hasta dar un peso excepcional, como si la cruz del Gólgota fuera de uranio. Sólo casi cien años más tarde, en Bizancio, con el emperador Teodosio, la cruz comenzaría su pasmosa ascesis para limpiarse de la sangre y olvidar la tortura, hasta aparecer simple y desnuda: unos brazos abiertos que acogen a cuantos sufren o padecen injusticia, los simples, los perdidos, los abatidos.

Tengo ante los ojos la gran cruz de Justino II, la Crux Vaticana guardada en el Tesoro de San Pedro, una de las pocas que han sobrevivido al exterminio del cristianismo oriental, sin duda pieza de mucho valor en la Constantinopla del siglo sexto. El relicario interno contiene un alma de la Santa Cruz y la cruz misma está cubierta de gordas gemas. Debió de servir como protección contra la esterilidad, el mal de ojo, la posesión, la enfermedad bubónica, los jueces corruptos, la cicuta. Estas grandes piezas, pero también las pequeñas, tenían mucho poder contra los demonios, es decir, contra los dioses antiguos que, aunque vencidos, seguían hostigando a cristianos y paganos. La cruz aún no sostenía un cadáver. El Cristo no aparece como dios muerto hasta mucho más tarde. En sus primeras imágenes bizantinas, cubierto de túnica púrpura, en majestad, vuela con los brazos abiertos como gran ave. Estas piezas guardaron su poder largo tiempo. Todavía es posible ver, hoy día, en alguna parte de Andalucía, figurillas de madera o piedra que mantienen una eficaz fuerza de apaciguamiento de los demonios, que sanan a los escrofulosos, que limitan el dolor de quienes paren hijos hidrocefálicos, que sanan del pasmo o protegen a las plantadas en cinta. Fuerza mágica de antigua energía griega y romana que es la de aquellos demonios ahora esclavizados bajo tierra, pero siempre vigilantes para escapar por una grieta y atacarnos y confundirnos.

Todo esto latía agazapado en las cruces de nuestra infancia, pero nosotros nunca lo supimos. Y hoy es ya demasiado tarde.

Artículo publicado en: El Periódico, 24 de septiembre de 2008. 

[Publicado el 24/9/2008 a las 11:19]

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Comentarios (13)

  • Ayer lo explicó el meteorólogo de tve: cuando se acumulan cristales en los cirros y son iluminados por el sol al amanecer o a al atardecer, se produce el efecto de una columna de luz de cielo a tierra que a menudo es atravesada (cruzada) por algún rayo horizontal. El resultado: +

    Comentado por: muy interesante el 15/7/2009 a las 22:49

  • En la cruz el hombre, y ella el mundo. ¿la luna? Pienso en el consuelo del pobre diablo que carga con todo. El pobre diablo triste diablo que sueña con un mundo que no le doble la espalda. Allí la luna y el vientre materno, dulce vientre, alienante vientre y paraíso futuramente blanquecino

    Comentado por: yosoysauron el 30/4/2009 a las 06:22

  • por Dios! que el sr. Sánchez Ron diga que Gödel: 'existen sentencias de las que no podemos saber si son o no ciertas'; lo que hace Gödel es demostrar que existen sentencias verdaderas que no son deducibles ( definiendo la deducibilidad mediante funciones recursivas) en un sistema tal y cual....

    Comentado por: vic el 27/9/2008 a las 13:27

  • Mein Herr, se da usted cuenta de que todo lo que dice en su último comentario, avala mi hipótesis? ¿que lo del discurso y la ilusión de la clase dominante, y lo de que las religiones hablan de las sociedades por omisión, etc., le cuadra como un guante?
    Por supuesto que la media luna no habla 'directamente' de la mujer, sino bien indirectamente: justamente se encuentra esta interpretación cuando se razona por "inversión de la omisión", como usted dice. También estoy de acuerdo con usted en que los curas mienten siempre, por eso el método más directo para ver qué pasa en realidad, es darle la vuelta a sus argumentos.
    Una vez se ha recorrido este camino aguas arriba, todo parece tan evidente que uno se dice "no, no puede ser tan fácil", también en esto estoy de acuerdo con usted.
    Y a partir de ahí es donde el investigador debería decirse: esto hay que probarlo con cifras, cualquier otra cosa no deja de ser una mera hipótesis, quizá ridícula.
    Ahí empezaría el planteamiento de la investigación, una exahusiva búsqueda documental, la operacionalización de la hipótesis de trabajo desde distintos ángulos, la definición de variables e indicadores, la selección de muestras, la búsqueda de correlaciones que refuten o avalen la hipótesis, el asegurarse de que existe transversalidad (es decir, que los hallazgos no son coincidencias o efectos de variables intermedias) y por fin, el agachar las orejas cuando las cifras no avalan la hipótesis de uno, y cuando se pasa el cabreo, repensar la teoría desde un ángulo más amplio, y vuelta a empezar.
    Lástima no tener tiempo ni financiación (¡y con la que está cayendo!) para hacer todo esto.

    Comentado por: provoqueen el 27/9/2008 a las 11:53

  • No creo, liebe Provoqueen, que el islamismo trate directamente de la situación femenina. Sinceramente, cada vez estoy más convencido de que las religiones no tratan de nada, que son puros juegos de lenguaje, un complicado armazón de tautologías. Y más en el caso de las llamadas religiones del libro: pura teología enloquecida. Pienso un poco en Marx, donde dice que la ideología dominante es la ideología de la clase dominante, pero también cuando dice que lo que la clase dominante piensa de sí misma siempre está muy por detrás de lo que de verdad ocurre. Es decir, que el discurso de los amos consiste en un 90% en las mentiras que a los amos les interesa contarse a sí mismos: una mezcla de error, hipocresía y wishful thinking. (Véase nuestros días: el llamado pensamiento único, las fantasías televisivas que a una minoría les gustaría confundir con la vida cotidiana de una familia "normal" de los EEUU.) Lo más que unas religiones tan intelectualizadas, hipertrofiadas y necrosadas pueden contarnos sobre las sociedades que las sufren, habrá que deducirlo por omisión. O mejor dicho, por inversión de la omisión. Por eso lo de la media luna, el velo,etc, me parece demasiado evidente para ser cierto. Claro que yo soy de que piensan que los curas mienten hasta cuando dicen la verdad.

    Comentado por: Herr Lehrjahre el 25/9/2008 a las 21:52

  • Mein Herr, todas las tesis doctorales del mundo hablan de las obsesiones de quienes las hacen. ¿Quién se dedicaría a un trabajazo como ese, durante meses o años, voluntariamente y sin remuneración alguna, si no fuese porque constituye un centro de interés personal fuerte? Pero el interés intelectual de quien lo lleva a cabo no quita un ápice de validez al trabajo. Si fuese así, todo estudio científico sería basura, por definición. La validez o no de un estudio se mide por otros parámetros.

    Ya dije que lo de la media luna no es más que una hipótesis (no así lo de la cruz).

    El que las mujeres estén anuladas en tantas sociedades no demuestra que no sean temidas, sino al contrario, posiblemente es la consecuencia de lo problemáticas que resultan para los hombres. Es como aquello del que se tapa con una manta: alguien ve a otro abrigarse y le pregunta "¿tienes frío?" y el otro responde " ahora ya no".

    Desgraciadamente, taparse con una manta para solucionar el frío es algo inocuo; recluir a la mujer para solucionar los quebraderos de cabeza que causa a los hombres, no.

    Las mujeres estorban porque son complicadas, retorcidas, no las comprendemos, si las dejásemos a su aire sabe dios (alá) la de rotos que nos podrían formar... Pero a la vez no podemos vivir sin ellas, las necesitamos para formar familias, nada menos que el núcleo de la sociedad. Tenemos un problema de psicología social importante, casi irresoluble. Solución de compromiso: las mantenemos ahí abajo, recluidas, anuladas, que se limiten a lo que tienen que hacer y nada más, que no salgan de sus escondrijos. Y sin embargo, constituir así el sistema social, aunque ahorra ciertos problemas, no deja de ser una aberración y en el fondo, muy en el fondo, lo sabemos: el subconsciente colectivo nos lo "recuerda" devolviéndonos a la mujer en forma de disfraz-símbolo, la (media) luna.

    En fin, sólo es una hipótesis.

    Comentado por: provoqueen el 25/9/2008 a las 21:14

  • Universidad?

    La leche los extremos a los que está legando Cataluña. De todas maneras, hace tiempo que es bien conocida la intransigente subnormalidad del tal Huguet, ser que parece inspirado en uno de esos malos-idiotas de novela apocalíptica.

    Comentado por: Lina la fea el 25/9/2008 a las 20:27

  • "En época de vacas flacas es imprescindible emplear el sentido común. Visto el descenso del número de alumnos, las universidades catalanas se niegan a secundar la política lingüística de la Generalitat, que exige un nivel C de la lengua autonómica para la contratación de profesores extranjeros y del resto de España. Los únicos méritos admisibles en sede universitaria son el talento y la calidad docente. Por razones obvias, la exigencia de un conocimiento «satisfactorio» del catalán oral y escrito supone una barrera disuasoria para muchos profesores y estudiantes que utilizan el castellano como idioma de difusión universal y con una demanda internacional creciente. El consejero Huguet, de ERC, no encuentra argumentos para defender su postura intransigente y sectaria, rechazada incluso por los centros de perfil más nacionalista, conscientes del grave problema que supone la pérdida de estudiantes Erasmus y Sócrates y la difícil movilidad de los mejores enseñantes."

    Comentado por: universidad? el 25/9/2008 a las 20:14

  • LO MAS IN Y OUT DEL OTOÑO

    VALENTÍ PUIG
    ABC, 25-09-08
    LOS rasgos del otoño son algo intemporal que ha dejado su rastro en las páginas de la mejor lírica. Pocos poemas se han escrito con la perfección de la oda «Al otoño», en un mundo característicamente imperfecto. Banalmente, eso se desglosa en el tiempo y las cosas están «in» o «out». Para eso se escriben los periódicos. Lo que esté en boga o lo que haya pasado de moda logran que el tiempo transcurra de modo menos grave. En general, necesitamos un poco de levedad. Cosas «in» o «out». Somos veleidosos. Este otoño estarán «in» el oro como valor refugio; los bolsos de mimbre; el catolicismo ilustrado; los tacones-fetiche; no ir por ahí explicando lo que uno votaría en USA; la cocina con coliflor; quedarse en las ciudades en fin de semana; El DVD de «Tempestad sobre Washington»; el whisky con agua de Vichy; la escuela concertada; «La ninfa inconstante»; reimponer el valor erótico de la espalda; Tzipi Livni; hacerse «neocon» en el Sahara Occidental; el libro de Job; las perforaciones petrolíferas en el mar; todo lo que tenga que ver con la vida y los libros de Kurban Said; un nuevo pacto antiterrorista; leer más a Ratzinger; más «Cámera Café»; ahorrar a pesar de todo; Soraya Sáenz de Santamaría.
    También estará «in» ir de uniforme al colegio; los postres con chocolate blanco; la prudencia política en materia económica; que en el día después de Wall Street hay vida para el capitalismo; los vinilos de Gloria Lasso; tener un hijo que juega al béisbol; las gafas color rosa; no viajar por pereza del «jet lag»; la pintura figurativa; las novelas con desenlace; volver a la música de Rachmaninoff; el té muy frío; dormir en pijama; coleccionar clásicos policíacos; las gabardinas con hebilla; el atún en conserva; mantenerse en el puesto de trabajo; preguntarse qué estaba haciendo recientemente el FMI; la teoría Minsky sobre la inestabilidad económica; romper con una relación amatoria por ajuste de plantilla.
    Lo más «out» es el neointegrismo; el «sushi»; el minimalismo en todas sus aplicaciones; la biotecnología según Bernat Soria; la paranoia radiofónica; mirar el «iPhone» por debajo de la mesa; llevar «leggings»; el gin-tonic con pepino; argumentar en pro del «sí» a Turquía; los periodistas que se creen intelectuales; los intelectuales que se creen periodistas; los intelectuales; «La familia mata»; pilates y abdominales; especular sobre Génova-FAES; navegar con «porno tube» a la hora del café; presidir el Barça; sacarle defectos a Rafael Nadal; las corbatas fosforescentes; creerse al pie de la letra al georgiano Saakashvili; tatuajes en la entrepierna; proto-terroristas como Ferrer Guardia; fardar de «home-cinema»; suponer que la socialdemocracia tenga grandes soluciones; la leche china; aprender política en «El ala oeste de la Casa Blanca»; repeler la energía nuclear; las sandalias con calcetines a rayas; que Cristina Kirchner se alegre por la crisis de Wall Street; achacar a los «neocon» el precio de los tomates; especular sobre las futuras sentencias del Tribunal Constitucional; la maxifalda con volantes «hippy»; el soberanismo «junior» en Cataluña; los cruceros con colegas del partido; hablar tanto de capital humano y luego premiar la mediocridad; leer periódicos gratuitos; la filosofía fenomenológica sobre José Tomás; la nostalgia del día en que apareció Sarah Palin.
    Más cosas «out»: hablar sobre nuevos efectos dominó; tomar queso regional a los postres; llevar tirantes de gran tiburón especulador: hablar de unos vinos tintos que nadie conoce; el porro inhalado en familia; la ONU dando lecciones de economía; los liberales que lo saben todo; los conservadores que no quieren saber nada; los poetas del Instituto Cervantes; Damien Hirst; los fichajes futboleros; la televisión matinal; tener un primo que tiene una amiga que se ha quedado sin trabajo en Wall Street; la franquicia parlamentaria de Fernández de la Vega; proclamar que aquí acaba la globalización; que ya no quedan oradores; las estilográficas que se secan; los chistes sobre el PP de Madrid; confundir los mercados con el circo romano; los «jacuzzi» por horas; entrar en tromba en las salas VIP; compartir la barbacoa con el vecino; el vecino; ponerle Barack a un nieto recién nacido; creer que se inventará una Viagra financiera; pensar a dónde ir el verano que viene; la correa de lagarto para el reloj; Miguel Sebastián.

    Comentado por: copia/pega el 25/9/2008 a las 10:43

  • La escuela nunca fue un cementerio a pesar de la cruz la vara y los dos retratos.

    Comentado por: asirio el 25/9/2008 a las 10:25

  • "...la afilada media luna, el arco blanco con ojeras femeninas..."

    No creo, Pozo, que la cruz se oponga a la media luna, digamos 'per se'. Simplemente, cada una fija su atención en un aspecto problemático de la vida en sociedad. Ambos aspectos nos atañen a todos, pero cada religión (cada sociedad) pone el acento en una tragedia más que en otra.

    En el caso de la cruz, ya he hablado largamente de ello, mi hipótesis (más o menos contrastada) es que la tragedia principal que encierra es la contradicción entre la autonomía personal y la democracia representativa. Se "resuelve" con el regicidio, o eligiendo a uno (de tantos) para hacerle responsable de los males de todos, para hacerle responsable de que no haya dioses, responsable de que, aun siendo el elegido, no sea más que una persona, no sea más dios que cualquier otro; es el cabreo que nos agarra de ver que estamos solos para organizarnos con nuestra autonomía, nuestros intereses, nuestros egoísmos... y los de los demás, igualmente egoístas e igualmente autónomos, tirando en sentido opuesto.

    Sobre la media luna se ha hablado menos aquí. No puedo evitar que una hipótesis me ronde la cabeza desde hace tiempo, aun conociendo muy poco el mundo islámico. Y desde luego, esta sí que es una hipótesis nada contrastada (por mi). Pero Félix me anima con la frase que señalo arriba. Si la cruz habla de la tragedia social de la democracia, la media luna habla del gran problema que supone para la organización social el hecho de que los hombres no comprendan a las mujeres. La luna es femenina, mentirosa, misteriosa, se esconde y se despliega en ciclos mensuales. La media luna es una pestaña, una curva, una doblez. Creo que este símbolo habla del miedo a la mujer. A no entenderla. Habla de la tragedia social-nuclear que supone el que la familia esté hecha de un material inaprehensible y siempre problemático: la difícil armonía entre el hombre y la mujer. Se “resuelve” imponiendo el uso del velo cuando no del burka...

    Comentado por: provoqueen el 24/9/2008 a las 21:05

  • Por un momento pensé estar leyendo un texto de la BAC. Ya se sabe, aquella denominada Biblioteca de Autores Cristianos. Y no es que me espanten ciertas rememoraciones literarias con fondo de Evangelios o de Sagradas Escrituras. Disfruté con el trabajo de Mann (José y sus hermanos) que no deja de ser una recreación sobre mitos bíblicos, aunque humanizados. También conozco, de mano de Benet, la deuda de la novela con cierta potencia narrativa bíblica.
    Por ello veo el comentario de don Félix, más como un empeño estilístico que como una exhibición de saberes cristológicos; más como un esfuerzo por desvelar el vacío de ese signo leñoso colgado a la pared o suspendido del cuello, que un intento por rellenar ese vacio.
    Por cierto, podríamos hablar también de la diversidad de cruces, como ejemplo de que todo lo unitario se bifurca y se complica. ¿Qué decir, no ya de cruces latinas como las de Puente Milvio; sino de cruces Griegas, de Alcántara, de Alsacia, Gamadas, de Lorena, de Caravaca, de Santiago, de San Andrés? ¿Son todas lo mismo o son ya cosas diversas y diferenciadas? ¿Sólo se opone la Cruz a la Media Luna?

    Comentado por: El Pozo y el Numa el 24/9/2008 a las 14:00

  • 'Para un ratón, el queso es sólo queso; a ello se debe el que las ratoneras funcionen.'
    Wendell Johnson,Language in Thought and Action

    Comentado por: la frase del día el 24/9/2008 a las 13:04

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Biografía

Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas, Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horasAutobiografía sin vida (Mondadori, 2010) y Autobiografía de papel (Mondadori, 2013)Una edición ampliada y corregida de La invención de Caín ha sido publicada por la editorial Debate en 2015; Génesis (Literatura Random House, 2015). Nuevas lecturas compulsivas (Círculo de Tiza, 2017) y Volver la mirada, Ensayos sobre arte (Debate, 2019) son sus últimos libros.  Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis. 

En junio de 2015, fue elegido miembro de la Real Academia Española para ocupar el sillón "H".

 

Bibliografía

 




 

Ensayo

Volver la mirada (2019). Debate, España.

Nuevas lecturas compulsivas (2017). Círculo de Tiza, España. 

La invención de Caín (2015). Mondadori, Barcelona. 

Contra Jeremías (2013). Mondadori, Barcelona.

Contre Guernica, Prefacio para Antonio Saura (2008). Archives Antonio Saura, Genève.

 La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.

Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.

Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.

La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.

Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.

Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.

Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.

Venecia (1990). Planeta, Barcelona.

El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.

La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.

Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.

 

Novelas y prosa literaria

Génesis (2015). Literatura Random House, Madrid. 

Autobiografía de papel (2013). Mondadori, Barcelona. 

Autobiografía sin vida (2010). Mondadori, Barcelona.

Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.

Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.

Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.

Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.

Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.

Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.

Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.

Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.

Última lección (1981). Legasa, Madrid.

Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.

Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.

 

Relatos

"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.

"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.

"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.

"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.

"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.

"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.

El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.

Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.

"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.

"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.

 

Poesía

Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.

Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.

Farra (1983). Hiperion, Madrid.

Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.

Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.

Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.

Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.

Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.

El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.

Cepo para nutria (1968). Madrid

Premios

1987 Premio Anagrama de Novela.

2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".

2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.

2011 Premio González-Ruano de Periodismo

2014 Premio Internacional de Ensayo José Caballero Bonald

2015 Premio Francisco Cerecedo de la Asociación de Periodistas Europeos 

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