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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

miércoles, 13 de noviembre de 2019

 Blog de Félix de Azúa

Sobre el buen uso de la lengua

Acababa yo de superar el Síndrome Post Vacacional, enfermedad que con el nombre de "vagancia" o "haraganería" ha afectando a la humanidad desde que Adán tomó la azada (aunque sólo ahora nos percatamos de su tremendo peligro), cuando me asaltó el Síndrome de los Trescientos Euros, que me llega siempre con el recibo de Telefónica. Caí muy abatido y hube de llamar al jefe para decirle lo que me pasaba. "No temas; a mi me suplicia el Síndrome de Alaptcalle", dijo compasivo. Acomodado a un psicólogo (son los que no tienen síndromes sino que los reparten), pude remontar un poquico hasta que me cayó de golpe el Síndrome de Microcefalia del Munícipe, cuando constaté cuán agradable, limpia y civilizada ha quedado la ciudad de Barcelona.

Pero el peor es el Síndrome de Novedad Lingüística. Soy de los que defiende que haya miembras en el Parlamento y axilos peludos en el universo del orgullo gay, a ver si no van a tener derecho. Estamos ahora en un momento de violenta corrección verbal y eso quiere decir que pronto llegará la ola contraria y será muy graciosa. Ya imagino yo a los políticos correctos poniéndose como tomates cuando suene la palabra "tetilla" y desmayados como vírgenes si le sigue "gallega".

/upload/fotos/blogs_entradas/mother_tongue_de_bill_bryson_med.jpgLo mismo sucedió en la Gran Bretaña. Hoy no se puede repetir la palabra "negro" más de una vez en un guión de la BBC, pero Shakespeare no tenía el menor problema con palabras que entonces eran de uso común como cunt (vagina de las miembras) o fuck (intercambio de fluidos entre entes de igual, distinto o variable sexo). En cambio, hacia 1830 un doctor no podía hablar de la "pierna" (leg) de una enferma, sino de su limb, que era lo virtuoso. Más datos en el ineludible The Mother Tongue de Bill Bryson.

Imagino dentro de unos años a esos guionistas que ganan subvenciones a base de introducir en escena a un comisario que aúlla: "¡Coño, pedo, el forro de los cojones, que soy fascista, joder de la mierda fina!", comiéndose la cabeza para sacarle subvenciones a "córcholis", "canastos" y "sapristi". Quiero vivir para verlo. 

Artículo publicado en: El Periódico, 6 de septiembre de 2008.

[Publicado el 08/9/2008 a las 10:30]

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Comentarios (21)

  • eso no era lo que yo preguntaba

    Comentado por: luisa fernanda munar el 08/10/2008 a las 17:47

  • ¡Vaya! Y yo que por el título creí que por una vez Azúa se iba a poner cachondo.

    Comentado por: amante de lady horchaterly el 14/9/2008 a las 01:10

  • ... un día escuché a mi abuela paterna, Amparo, mujer fabulosa, decir sentada en su mesita camilla, donde nos solía recibir: "¡cómo no voy a creer en Dios si me parece que lo estoy viendo!". Dicho con amabilidad y una evidente satisfacción

    Comentado por: Javier el 13/9/2008 a las 20:10

  • <<La política "dogmática", no se terminará jamás -por desgracia-, el mejor ejemplo, es la visita de Benedicto XVI -para que con su destreza persuasiva dicho sistema no decaiga-, a un país que presume de "laico">>

    Comentado por: Roberto el 13/9/2008 a las 19:13

  • "Muchas brujas no creen en los dioses. Saben que los dioses existen, naturalmente. Incluso tratan ocasionalmente con ellos. Pero no creen. Los cocnocen demasiado bien. Sería como creer en el cartero."
    Terry Pratchett, Witches Abroad

    Comentado por: la frase del día el 13/9/2008 a las 18:50

  • Qué artículo el de hoy "Inicuo paso primitivo", en la página 27 de El País papel. De él elijo para pensarlo :"...una vez dado el paso fatal de dominar el mundo mediante representaciones y signos, ¿no era obligado, o por lo menos lo esperable, proceder a la siguiente ambición de dominio mediante el invento de los dioses, los cuales aparecieron (y se ocultaron) en el acto mismo de ser representados en imagen?", pero lo mismo podía elegir, tambien para pensar en ello: la comparación con los caballops de Rubens o Velázquez, precisamente.O muchos trozos más, todo el escrito que me hace añorar que usted no haya tomado como un work in progress su Diccionario de las Artes,

    Comentado por: tenedor de postre el 13/9/2008 a las 17:22

  • Inicuo paso primitivo

    Las cuatro cabezas equinas representadas en la cueva de Chauvet, las primeras atribuibles a humanos, son perfectas. Hace 32.000 años, la máquina de construir mundos posibles ya se había puesto en movimiento

    FÉLIX DE AZÚA 13/09/2008

    Son cuatro cabezas equinas fáciles de reconocer ya que todavía hoy se pasean por la estepa mongol unos pocos caballos de Prezewalski, que no son sino sus descendientes. Se trata de animales paticortos, cabezones, de vientre prominente, pero insensibles al hielo y de inagotable fortaleza. Sin embargo, lo que sorprende en estas cuatro cabezas no es tan sólo la exactitud del trazo, la seguridad y elegancia de la curva que define la quijada, la perfecta proporción de orejas y ollares, sino, por encima de todo, los ojos. La mancha ocular es apenas una leve almendra negra protegida por el hueso de la órbita, pero tiene la expresión tan viva como los ojazos forrados de pestañas y reflejos cristalinos de los caballos de Rubens. No obstante, no es la misma mirada. En Rubens, en Velázquez, el ojo del caballo montado por un rey o un condotiero, es un ojo abrumado por la gloria del jinete y se abre desmesuradamente, como espantado por la responsabilidad. Muy al contrario, en estos cuatro caballos los ojos tienen la mirada a medio párpado, tierna, dócil, turbadora, que hace del caballo una bestia inseparable del humano.

    El segundo aspecto remarcable del dibujo es la crin, corta, de cerda gruesa, alineada en paralelo al robusto cuello, similar a las crestas de algunos soldados afroamericanos, un cepillo tan duro al tacto como la roca sobre la que están pintados en la cueva de Chauvet. El dibujo se encuentra en la llamada Galería del Megaloceros junto a esquemas que parecen corresponder a los antecesores del rinoceronte y el alce. En estas paredes de roca es posible que los aprendices probaran el uso del carbón de pino y ensayaran sus primeras representaciones bajo la dirección de un maestro. Lo asombroso es que estas imágenes, las primeras que conocemos atribuibles a humanos de hace 32.000 años, son ya perfectas. Las cuatro cabezas equinas de Chauvet no tienen nada que envidiar a la soberbia cuadriga helena que corona la basílica de los Dux venecianos y son muy superiores a los caballos de Meissonier o de Gericault.

    Prueba concluyente de nuestra frivolidad es que sin saber apenas nada sobre tan inquietantes imágenes, las hemos aceptado con toda normalidad. ¿Normal, la aparición de las imágenes en la vida del universo? ¿Y su perfección súbita, como si hubieran estado esperando detrás de un velo? ¿Su inescrutable función en una sociedad con poca necesidad de adorno y en el límite de la supervivencia? Todas las hipótesis sobre el arte rupestre han ido fracasando una detrás de otra. No son imágenes "religiosas" porque no es posible separar un ámbito específico para lo religioso en aquellas hordas de cazadores nómadas. O bien todo era religioso o bien nada lo era. Posiblemente nuestros abuelos, como nosotros, ni eran religiosos ni creían en dioses, aunque temían a las fuerzas inaprensibles que podían causar daño y les ponían nombre, como hoy se lo damos al cáncer o al cambio climático. Tampoco podemos decir que formaran parte de un ritual venatorio, porque si bien hay representaciones de escenas de caza no por eso se las puede relacionar con ningún ritual, del mismo modo que una pintura ecuestre de Velázquez sólo tiene una remota relación con el protocolo de las monarquías absolutas.

    Lo que es indudable es que en algún momento los humanos necesitaron (¿necesitamos?, ¿seguimos siendo humanos como ellos o hemos dejado ya atrás esa tan particularmente frágil condición?) y por lo tanto produjeron, imágenes. ¿Por qué, con qué finalidad? Ninguna hipótesis hasta ahora resiste el análisis. Sólo podemos aventurar que las imágenes nacieron (y nacieron perfectas) cuando los humanos sintieron la irresistible necesidad de ver hacia fuera, de manera que se convirtieron en "el punto de vista", el lugar orográfico desde donde "se ve". La aparición de las primeras imágenes inventa la visión (en absoluto lo contrario) como un instrumento ya propiamente técnico para ampliar nuestro cuerpo. La máquina de construir mundos posibles se había puesto en movimiento y gracias a ella el mundo obligatorio, aquel al que habíamos sido condenados (lo que más tarde llamarán El Edén) se convertía en un dominio controlado.

    ¿Qué sucedió hace 32.000 años para que una necesidad tan insensata se hiciera inevitable? Insisto: ¿qué necesidad era ésta que separaba con un hachazo inicuo (y para siempre) el ámbito que poco más tarde se llamará "Madre Tierra" o "Naturaleza" y los humanos capaces de representarla con imágenes desde fuera? ¿Y sucedió sin lucha? ¿Nadie se vio sacudido por el terror de lo que aquella separación ponía en marcha? ¿No hubo entonces humanos sensatos que se negaran a abandonar la tierra común? Nunca lo sabremos, pero podemos sospechar que la perfección de las imágenes rupestres esconden quizás cientos o miles de años de enfrentamiento e iconoclastia.

    Representar caballos, bisontes, mamuts o cérvidos era rebajarlos de rango, reducirlos a unidades abstractas e intercambiables. Ya nunca más podríamos hablar de este caballo o aquel otro, entes tan perspicuos como tú y como yo. A partir de la primera imagen quedaba dominada la totalidad de los caballos y podía llegar Platón (29.500 años más tarde) para darles la definitiva patada que los elevaría al mundo de las Ideas, allí en donde se puede amar sin dolor.

    Los humanos somos aquello que de nosotros dicen nuestras imágenes. La constelación de imágenes que determina nuestra inserción en el mundo es lo que marca inflexiblemente aquello que podemos ver y lo que para siempre será invisible. Tal es el rigor de la pérdida que habremos de concebir un empleo específico, con nombres diversos hasta llegar al de "artista", para que alguien atisbe (o fantasee) más allá de lo que es imposible ver. Entre el niño que pudo ver bisontes y caballos en los muros de su hogar y aquel que nunca los vio, hay una separación inicua.

    Para quien nunca conoció imágenes, los caballos y bisontes reales eran esplendores que se cruzaban algún día en su camino, sea galopando o ya muertos y con las entrañas humeantes, arrimados por los cazadores al poblado. Estos caballos y bisontes individuales eran escasos en la vida de cualquier niño y tan cercanos a la muerte como los humanos mismos que les daban caza. Hubo de haber un respeto profundo entre los mortales cazadores y aquellos otros mortales cuya carne les alargaba la vida. Por el contrario, para el niño que ya creció viendo bisontes y caballos en los muros de su hogar, los ejemplares vivos o muertos que se cruzaron en su camino eran sólo copias (o casos) de los verdaderamente únicos y reales caballos y bisontes que presidían el hogar. Las imágenes eran lo permanente. Sus copias vivas en el mundo, tan sólo formas efímeras que como sombras se cruzaban un instante con la luz solar para desaparecer de inmediato.

    Una vez traspasada esa frontera, una vez admitida la impiedad original (obsérvese que esa impiedad no tiene lugar en el choque de un torero con la bestia singular que le ha tocado en suerte, la cual siempre tendrá la misma individuación y nombre propio que su matador, a diferencia de la res de matadero), una vez dado el paso fatal de dominar el mundo mediante representaciones y signos, ¿no era lo obligado, o por lo menos lo esperable, proceder a la siguiente ambición de dominio mediante el invento de los dioses, los cuales aparecieron (y se ocultaron) en el acto mismo de ser representados en imagen? Quienes convivieron desde la infancia con imágenes de los dioses, ¿cómo iban a creer en ellos y reconocerlos si alguna vez se cruzaban con una figura asombrosa y espléndida?

    Para los niños educados ya entre imágenes de dioses, el mundo sólo estaba poblado por humanos y fantasmas. Nosotros, que ya sólo tenemos imágenes, ¿con quién compartimos el mundo?

    Comentado por: copia/pega el 13/9/2008 a las 11:07

  • Como que no había forma de que me publicasen comentarios en el Boomerang hace tiempo ya que me largue con viento fresco en busca de nuevos pastos donde meter mi hocico y ahora, que decido echar una ojeada por aquí, me encuentro con que ya no hay nadie de mis antiguos maestros literarios, que cada día escribían a cientos y hasta a miles comentarios jocosos y serios entremezclados que nos producían gran regocijo. Yo, señor Felix fui perseguido pòr que intentaba que leyesen mi web de relatos cortos sin ánimo de lucro. aquí me leían y me felicitaban muchos (Tal vez por compasión o simpatía, y fue muy triste tener que abandonar este sitio cuando cambiaron el sistema ,antes tan directo donde podíamos comunicarnos instantaneamente unos con otros, por este, donde se perdia la impronta y el calor entre los comentaristas.
    Ahora ya no hay tantos comentarios y este no lo vere publicado seguramente como ya me ha pasado siempre desde ese dia en que decidieron romper el ritmo de los locos de remate y cretinos de nacimiento como nos autodenominabamos lo siento esto ya no es lo que era. Ahora escribo en otros sitios que me odian y me aprecian tanto que hasta alguien ha puesto un blog donde solo hablan de mi (El peor escritor del mundo).fandelarrosa.blogcindario.com. Un saludo

    Comentado por: antonio larrosa el 12/9/2008 a las 22:01

  • Oye, muchisísimas gracias por el enlace al Negro Zumbón amigo!
    Justamente ayer estuve viendo como Nani Moretti (en Caro Diario) se queda embobado en un bar viendo este video!!
    Saludos

    Comentado por: patufet el 11/9/2008 a las 17:25

  • Recuerdo a un vecino que era de color (verde amarillento por culpa de una enfermedad del hígado) pero todo le llamábamos Don Ramiro.

    Comentado por: Silvana Mangano el 11/9/2008 a las 08:18

  • "Te has estado preguntando qué puedes hacer en referencia a los grandes asuntos de hoy día y has llegado a la conclusión de que no puedes hacer nada. Pero ello se debe a que tu sufrimiento te ha hecho plantearte la pregunta equivocada. En lugar de preguntarte qué podías hacer deberías haberte planteado qué hace falta hacer."
    Steven Brust, The Paths of the Dead

    Comentado por: la frase de hoy el 10/9/2008 a las 20:06

  • Tranquila, Lidia, probablemente ellos piensan lo mismo de usted.

    Comentado por: sentimientos mutuos el 10/9/2008 a las 19:20

  • Aqui hace unos meses no se podia escribir la palabra puta .

    Comentado por: albert el 10/9/2008 a las 17:24

  • Qué agobiante es la vulgaridad del español chico-joven, consumista y seguro de sí mismo: los me cago, coños, puta madre, coñazo, tío cojonudo, puta leche, etc. Qué modernos se sienten, qué americanos, qué no-me-jode-nadie y estoy-a-vuelta-de todo. En fin, qué insulsos y agobiantes. Y eso, que no soy vieja, ni pija, ni del PP. Creo lo que dice Auden: "...alienation from the collective is always a duty."

    Comentado por: Lidia, la nostágica el 09/9/2008 a las 23:43

  • ¿En los horribles trabajos asalariados dan vacaciones?

    Comentado por: cerdo transportado el 09/9/2008 a las 23:38

  • Regresar de las vacaciones al horror del trabajo asalariado no es vagancia, amigo Félix.

    Bueno, también tú tienes derecho a decir tonterías.

    Y como no vas a leer esto, pues qué más da. Hala, a seguir escuchando a Poulenc.

    Comentado por: amalia gonzalez (ama de casa y transportista de cerdos) el 09/9/2008 a las 20:59

  • Steiner, George....buen uso del lenguaje....y yo con tremendas ganas de ponerlo a parir ¿por qué se mete con "my mother tongue"?...whyyyyyyyyyyyyyyyy?????

    Comentado por: Mamá Lupe de Selby el 09/9/2008 a las 19:09

  • Es el movimiento pendular, de la hostia a la forma, y de la forma a la hostia.

    Comentado por: Ramón de Pragajoz el 09/9/2008 a las 14:35

  • Tengo la sensación de que se está por suerte acabando la época del "politically correct" dogmático, por lo menos en ciertos sectores .

    Comentado por: amalia el 09/9/2008 a las 10:09

  • Hace unos días, escuché una canción del gran cantante de color (negro), Beny Moré, cubano de los años 50 del siglo XX, que en España no fue muy conocido, tal vez por sus letras, y en una de ellas textualmente afirma, que una chica le dice: "Negro, que bueno tu estás".
    Hoy, posiblemente, sería censurada.
    No sería políticamente correcta.
    Una pena.

    Comentado por: ártabro el 09/9/2008 a las 04:57

  • ¡Cómo me gusta TODO lo que Vd. escribe!

    Comentado por: Sara el 08/9/2008 a las 18:32

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Biografía

Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas, Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horasAutobiografía sin vida (Mondadori, 2010) y Autobiografía de papel (Mondadori, 2013)Una edición ampliada y corregida de La invención de Caín ha sido publicada por la editorial Debate en 2015; Génesis (Literatura Random House, 2015). Nuevas lecturas compulsivas (Círculo de Tiza, 2017) y Volver la mirada, Ensayos sobre arte (Debate, 2019) son sus últimos libros.  Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis. 

En junio de 2015, fue elegido miembro de la Real Academia Española para ocupar el sillón "H".

 

Bibliografía

 




 

Ensayo

Volver la mirada (2019). Debate, España.

Nuevas lecturas compulsivas (2017). Círculo de Tiza, España. 

La invención de Caín (2015). Mondadori, Barcelona. 

Contra Jeremías (2013). Mondadori, Barcelona.

Contre Guernica, Prefacio para Antonio Saura (2008). Archives Antonio Saura, Genève.

 La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.

Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.

Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.

La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.

Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.

Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.

Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.

Venecia (1990). Planeta, Barcelona.

El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.

La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.

Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.

 

Novelas y prosa literaria

Génesis (2015). Literatura Random House, Madrid. 

Autobiografía de papel (2013). Mondadori, Barcelona. 

Autobiografía sin vida (2010). Mondadori, Barcelona.

Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.

Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.

Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.

Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.

Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.

Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.

Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.

Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.

Última lección (1981). Legasa, Madrid.

Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.

Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.

 

Relatos

"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.

"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.

"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.

"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.

"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.

"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.

El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.

Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.

"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.

"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.

 

Poesía

Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.

Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.

Farra (1983). Hiperion, Madrid.

Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.

Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.

Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.

Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.

Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.

El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.

Cepo para nutria (1968). Madrid

Premios

1987 Premio Anagrama de Novela.

2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".

2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.

2011 Premio González-Ruano de Periodismo

2014 Premio Internacional de Ensayo José Caballero Bonald

2015 Premio Francisco Cerecedo de la Asociación de Periodistas Europeos 

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