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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

lunes, 22 de julio de 2019

 Blog de Félix de Azúa

Invitación a una larga lectura

Algunos sucesos históricos como la revolución francesa, las campañas napoleónicas o las dos guerras mundiales han tenido una apreciable traducción literaria. En cambio, un capítulo nefasto de la civilización cristiana, el genocidio de los judíos por obra del pueblo alemán con la colaboración de franceses, holandeses, italianos, polacos, rusos, ucranianos y demás admirables naciones, parece imposible de trasladar a la literatura. Durante la última mitad del siglo pasado, la dificultad de un relato o un poema convincente sobre el Holocausto fue tema frecuente de discusión filosófica. La frase era: ¿Para qué poesía después de Auschwitz? Yo no creo que hasta el momento haya habido nada superior al muy reciente Les Bienveillantes, de Jonathan Littell.

Mientras tenía lugar la destrucción del pueblo judío se estaba produciendo otra gigantesca matanza, la que llevó a cabo el estalinismo. Esta segunda barbarie comenzó a dar fruto literario con Soljenitzin, pero fue ocultada hasta hace pocos años por la disciplinada red de los partidos comunistas. Como por milagro, un comunista, Vasili Grossman, que había sido oficial en la batalla de Stalingrado y conocía de primera mano la alianza de heroicidad popular y criminalidad de los jefes políticos que dio la victoria a los rusos, era uno de los mejores escritores del siglo XX. Su relato de la batalla decisiva es un monumental documento sobre las atrocidades de los estalinistas y de los nazis.

Con seráfica fe en el Partido, Grossman trató de editar su colosal novela (más de mil páginas) durante los años 60. Y es posible que el feroz ataque de que fue objeto por parte de los funcionarios bolcheviques le sorprendiera tanto como él dice. ¿Creyó de verdad que se publicaría un testimonio que ponía en paralelo los campos de concentración nazis y los soviéticos? El libro no se editó, evidentemente, hasta 1980 y en Occidente. En España tuvo una primera salida frustrada y solo ahora, gracias a Galaxia Gutenberg, aparece por fin el texto completo y traducido del ruso. Se titula Vida y destino. Y es una de las mejores novelas de los últimos cien años.

Artículo publicado en: El Periódico, 8 de septiembre de 2007.

[Publicado el 10/9/2007 a las 09:29]

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Comentarios (26)

  • @Pla
    Felicidades. Ahora no la deje escapar (por lo menos no durante mucho tiempo)

    Comentado por: escarola el 11/9/2007 a las 09:25

  • Con tanto malestar se me ha olvidado que estoy de aniversario: el domingo hizo diez años que estoy en esta isla. ¡Qué barbaridad!

    Comentado por: melusina el 11/9/2007 a las 09:19

  • @ Vernon S., Isis,

    Les ahorro los detalles de mi asquerosa tarde de ayer. El día ha empezado sin poder desayunar. Migraña: nivel 8. Mareos intermitentes. Veamos el aspecto positivo de la enfermedad: si conseguimos que no me estalle la neurona, el resto del cuerpo se me va a quedar estupendo.

    Almohada, sí, porfi. Gracias por el cuento que acabo de leer. Ha adivinado mis gustos a la perfección. ¿Habrá más?

    @ Joaquinita,
    Me retumba todo, pero me no dejo de reírme. Un novio a pilas, eso está muy bien.

    Comentado por: melusina el 11/9/2007 a las 08:43

  • El verano termina y las ovejas de Azúa siguen mimosas, como si lo viera. Esto viene a unirse al comentario de Joaquinita. ¿Que me he levantado críptica, dicen? Pues no han escuchado el ruido que hace la hormigonera ¡Terrible despertar!

    Comentado por: Isis el 11/9/2007 a las 08:13

  • @Vernon S,
    Claro, seguro que usted ya no tiene que preparar bocadillos de Nocilla, firmar cuadernos escolares, poner colonia en la coletas... y aprovecha para ser el primero en entrar en la isla. No vale, jo, ha vuelto a ganar.
    Y al hilo de su comentario ¿a quién no conoce o conocía? Me alegro mucho por usted; no por conocer gente, sino por conocer a toda esa gente singular. Claro que nosotros le conocemos a usted y nos gusta contarlo, ya lo creo. Un privilegio.

    @Joaquinita,
    Lo mismo le digo, novios o amigos, estamos encantados de conocerla.
    @Melusina,
    ¿Le pongo otra almohada?

    Bonjour gaieté!

    Comentado por: Isis el 11/9/2007 a las 08:09

  • @ Joaquinita

    Todavía recuerdo lo bien que me lo pasé una noche en un bar llamdo Cadaqués, hablando con Eugenio y Carlos Trías de Francis Ponge y su Carnet du bois de pins.

    @ Isis

    Se agradece el detalle del rescate.

    @ Melusina

    A ver si se recupera. Me empieza a preocupar.

    Bonjour gaieté!

    Comentado por: Vernon S. el 11/9/2007 a las 07:20

  • Leo el artículo de Félix en el País de hoy, y me pregunto el porqué han puesto en este, su blog, el del 8 de Septiembre publicado en El Periódico. No acierto a comprender los motivos. Tan solo sé que cuando Azúa escribe como hoy, es cuando me llega, cuando lo puedo conocer como hombre.
    Recuerdo, de pronto, que uno de los primeros comentarios de Vernon S tras su regreso, fue que le había impresionado la muerte de Carlos Trías, imagino que este escrito también.
    ¿Saben una cosa? Ya se habrán dado cuenta con la facilidad que a mí el blog me hace recordar antiguos novios, pues no se lo van a creer, pero tuve un novio que era encantador. Tenía todo lo que se puede desear. De lengua ingeniosa y agudo intelecto. Derrochaba cariño con niños, ancianos, mascotas y una servidora. Dotado y muy bien dotado de recursos suficientes para poder hacer lo que me diera la gana el resto de la vida. Estas y muchas otras cualidades que me guardo, todas a mis pies. El veía mi luz, pero yo no le encontraba la tapadera del depósito de las pilas.
    En lugar de decirle que NO podíamos seguir juntos, sencillamente desparecí. Me porté como una gallina cobardica. Él me dejó muchos mensajes en el móvil a los que no contesté. Una vez me lo encontré en la calle y me preguntó ¿Joaquinita, volveremos a estar juntos?, y yo cobarde de mí, le contesté que quizás después del verano. Pero por supuesto, ¡ni de coña!.
    Mientras tanto…
    Los brazos de María Pages son una preciosidad ¡qué maravilloso es el lenguaje del cuerpo!
    ¡Orteeeeega!
    ¡Sáqueme a la Anchonova esa de encima! haga el favor.
    @todos
    Son ustedes de vicio.




    Comentado por: Joaquinita el 11/9/2007 a las 02:14

  • Amiguitos todos volveremos a tener a Judith por aqui , tema solucionado , no me nombren a la A.... que me chafan la guitarra .


    Comentado por: albert pla el 10/9/2007 a las 22:52

  • EL CUENTO

    Para los que están malitos como Melusina y para los que asoman o vuelven a esta casa después de un montón de segundos de ausencia.
    Cuídense pues, sea cual sea el mar o el mal que les aqueja, un cuento como este les hará sonreír.

    LA CENICIENTA
    ------------------------------------------------

    "¡Si ya nos la sabemos de memoria!",
    diréis. Y, sin embargo, de esta historia
    tenéis una versión falsificada,
    rosada, tonta, cursi, azucarada,
    que alguien con la mollera un poco rancia
    consideró mejor para la infancia...

    ------------------------------------------------

    El lío se organiza en el momento
    en que las Hermanastras de este cuento
    se marchan a Palacio y la pequeña
    se queda en la bodega a partir leña.
    Allí, entre los ratones llora y grita,
    golpea la pared, se desgañita:
    "¡Quiero salir de aquí! ¡Malditas brujas!
    ¡¡Os arrancaré el moño por granujas!!".
    Y así hasta que por fin asoma el Hada
    por el encierro en el que está su ahijada.
    "¿Qué puedo hacer por ti, Ceny querida?
    ¿Por qué gritas así? ¿Tan mala vida
    te dan esas lechuzas?". "¡Frita estoy
    porque ellas van al baile y yo no voy!".
    La chica patalea furibunda:
    "¡Pues yo también iré a esa fiesta inmunda!
    ¡Quiero un traje de noche, un paje, un coche,
    zapatos de charol, sortija, broche,
    pendientes de coral, pantys de seda
    y aromas de París para que pueda
    enamorar al Príncipe en seguida
    con mi belleza fina y distinguida!".
    Y dicho y hecho, al punto Cenicienta,
    en menos tiempo del que aquí se cuenta,
    se personó en Palacio, en plena disco,
    dejando a sus rivales hechas cisco.

    ------------------------------------------------

    Con Ceny bailó el Príncipe rocks miles
    tomándola en sus brazos varoniles
    y ella se le abrazó con tal vigor
    que allí perdió su Alteza su valor,
    y mientras la miró no fue posible
    que le dijera cosa inteligible.
    Al dar las doce Ceny pensó: "Nena,
    como no corras la hemos hecho buena",
    y el Príncipe gritó: "¡No me abandones!",
    mientras se le agarraba a los riñones,
    y ella tirando y él hecho un pelmazo
    hasta que el traje se hizo mil pedazos.
    La pobre se escapó medio en camisa,
    pero perdió un zapato con la prisa.
    el Príncipe, embobado, lo tomó
    y ante la Corte entera declaró:
    "¡La dueña del pie que entre en el zapato
    será mi dulce esposa, o yo me mato!".
    Después, como era un poco despistado,
    dejó en una bandeja el chanclo amado.
    Una Hermanastra dijo: "¡Ésta es la mía!",
    y, en vista de que nadie la veía,
    pescó el zapato, lo tiró al retrete
    y lo escamoteó en un periquete.
    En su lugar, disimuladamente,
    dejó su zapatilla maloliente.

    ------------------------------------------------

    En cuanto salió el Sol, salió su Alteza
    por la ciudad con toda ligereza
    en busca de la dueña de la prenda.
    De casa en casa fue, de tienda en tienda,
    e hicieron cola muchas damiselas
    sin resultado. Aquella vil chinela,
    incómoda, pestífera y chotuna,
    no le sentaba bien a dama alguna.
    Así hasta que fue el turno de la casa
    de Cenicienta... "¡Pasa, Alteza, pasa!",
    dijeron las perversas Hermanastras
    y, tras guiñar un ojo a la Madrastra,
    se puso la de más cara de cerdo
    su propia zapatilla en el pie izquierdo.
    El Príncipe dio un grito, horrorizado,
    pero ella gritó más: "¡Ha entrado! ¡Ha entrado!
    ¡Seré tu dulce esposa!". "¡Un cuerno frito!".
    "¡Has dado tu palabra. Principito,
    precioso mío!". "¿Sí? -rugió su Alteza.
    --¡Ordeno que le corten la cabeza!".
    Se la cortaron de un único tajo
    y el Príncipe se dijo: "Buen trabajo.
    Así no está tan fea". De inmediato
    gritó la otra Hermanastra: "¡Mi zapato!
    ¡Dejad que me lo pruebe!". "¡Prueba esto!",
    bramó su Alteza Real con muy mal gesto
    y, echando mano de su real espada,
    la descocorotó de una estocada;
    cayó la cabezota en la moqueta,
    dio un par de botes y se quedó
    quieta...

    ------------------------------------------------

    En la cocina Cenicienta estaba
    quitándoles las vainas a unas habas
    cuando escuchó los botes, -pam, pam, pam-
    del coco de su hermana en el zaguán,
    así que se asomó desde la puerta
    y preguntó: "¿Tan pronto y ya despierta?".
    El Príncipe dio un salto: "¡Otro melón!",
    y a Ceny le dio un vuelco el corazón.
    "¡Caray! -pensó-. ¡Qué bárbara es su alteza!
    con ese yo me juego la cabeza...
    ¡Pero si está completamente loco!".
    Y cuando gritó el Príncipe: "¡Ese coco!
    ¡Cortádselo ahora mismo!", en la cocina
    brilló la vara del Hada Madrina.
    "¡Pídeme lo que quieras, Cenicienta,
    que tus deseos corren de mi cuenta!".
    "¡Hada Madrina, -suplicó la ahijada-,
    no quiero ya ni príncipes ni nada
    que pueda parecérseles! Ya he sido
    Princesa por un día. Ahora te pido
    quizá algo más difícil e infrecuente:
    un compañero honrado y buena gente.
    ¿Podrás encontrar uno para mí,
    Madrina amada? Yo lo quiero así...".

    ------------------------------------------------

    Y en menos tiempo del que aquí se cuenta
    se descubrió de pronto Cenicienta
    a salvo de su Príncipe y casada
    con un señor que hacía mermelada.
    Y, como fueron ambos muy felices,
    nos dieron con el tarro en las narices.

    Roald Dahl (de "Cuentos en verso para niños perversos")

    Comentado por: Isis el 10/9/2007 a las 21:59

  • Tan difícil es olvidar el comienzo de esta novela como su final. :

    "Llamadme Ismael. Hace unos años -no importa cuánto hace exactamente-, teniendo poco o ningún dinero en el bolsillo, y nada en particular que me interesara en tierra, pensé que me iría a navegar un poco por ahí, para ver la parte acuática del mundo. Es un modo que tengo de echar fuera la melancolía y arreglar la circulación. Cada vez que me sorprendo poniendo una boca triste; cada vez que en mi alma hay un nuevo noviembre húmedo y lloviznoso; cada vez que me encuentro parándome sin querer ante las tiendas de ataúdes; y, especialmente, cada vez que la hipocondria me domina de tal modo que hace falta un recio principio moral para impedirme salir a la calle con toda deliberación a derribar metódicamente el sombrero a los transeúntes, entonces, entiendo que es más que hora de hacerme a la mar tan pronto como pueda. Es mi sustituto de la pistola y la bala. Catón se arroja sobre su espada, haciendo aspavientos filosóficos; yo me embarco pacíficamente. No hay en ello nada sorprendente. Si bien lo miran, no hay nadie que no experimente, en alguna ocasión u otra, y en más o menos grado, sentimientos análogos a los míos respecto del océano. " Moby Dick, de Melville.

    Comentado por: escarola el 10/9/2007 a las 21:34

  • A propósito de lo de Azúa:

    La literatura sobre el holocausto puede volverse adictiva, porque efectivamente, es difícil aceptar la ficción después de leer testimonios directos sobre esa tragedia. Todas
    las palabras, incluida la que acabo de usar, tragedia, parecen quedarse cortas cuando se usan de una perspectiva indirecta. Sólo los testimonios en carne viva parecen estar a la altura de lo sucedido. Y estos testimonios en absoluto suelen ser desgarradores, ni victimistas ni tremendistas. Al contrario, suelen ser fríos e implacables, como si crear una distancia entre ellos y la realidad fuera una necesidad de primer orden; incluso algunos asumen la mirada de su enemigo. De ahí que el humor negro fuera una de las especialidades de la literatura oral de los campos de concentración. Lean Voces perdidas del holocausto, los diarios de Kemplerer, los diarios de Berlin de Marie Missie Vassiltchikov-desde una perspectiva más aparentemente frívola o pija, por supuesto la trilogía de Levi,y desde la parte alemana el conflicto puede verse a través de Una mujer en Berlín , implacable relato de la caída de Alemania en manos rusas- Quizá no puedan dejarlo, quizá les suceda como a mí que durante más de un año no pude leer otra cosa, todo se quedaba enano.
    P.D. Yo que uds buscaba a Ortega en la sección de escabeches y semiconservas de la bodega.

    Comentado por: escarola el 10/9/2007 a las 16:41

  • Corrector automático: "he le ha"... Es un error, ya lo sé. De todos modos todos le damos collejas al prisionero pringao. El encierro despierta cierta agresividad.

    Comentado por: Isis el 10/9/2007 a las 15:39

  • Evidente, querido Coco. El médico en cuestión no le hace ascos a casi nada. Conocido es.
    Me voy a vomitar un rato. No se muevan mucho, plis.

    Comentado por: melusina el 10/9/2007 a las 14:46

  • Melusina, es de suponer que el radiólogo ese no tenía una consideración dijéramos personal por tus huesos. En estos casos, en los que el patólogo en cuestión no distingue una tibia de una taba, lo mejor es regalarles un bocoy de 120 litros de capacidad lleno de aceitunas. Se quedan entretenidos un quinquenio y parte del otro.

    Isis, tú busca a Ortega por estribor que yo lo hago por babor. Y los demás, por babor, que busquen a derecha e izquierda, que hay que mirar en todos lados.

    Comentado por: Coco el 10/9/2007 a las 14:20

  • Sin despreciar el texto de Littell, no creo que se puedan dejar de tener en cuenta obras como la de Primo Levi. I.

    Comentado por: Ireneo el 10/9/2007 a las 13:58

  • Bueno, dentro de poco, empiezo a estudiar las oposiciones de secundaria. Me conformo con preparar la quinta parte del temario, así que será como jugar a la lotería.

    Comentado por: escarola el 10/9/2007 a las 13:51

  • Pla, soy “ama de casa” a falta de un término más apropiado porque lo último que soy en mi casa es ama, la nuestra es una relación más democrática que la de muchas parejas en las que ella trabaja. No padezco ningún tipo de sometimiento, pero llevo mal las tareas propias del hogar, por mucho que las comparta. Detesto eso sí, la forma condescendiente con que la sociedad trata a las mujeres que no trabajan. Por otro lado, me gustaría trabajar, siempre y cuando fuera un trabajo a la medida de mis facultades y tiempo.

    Comentado por: escarola el 10/9/2007 a las 13:34

  • @ Vernon S.

    Y no se lo recomiendo. A pesar de llevar la tira de años muerto, lo seguimos teniendo hasta en la sopa. Soñé con el nuevo, Chrysostomos B’, de Pafos. ¡Menuda zorra! (por lo de astuto, digo). El que quiera aprender sobre maniobras electorales para hacerse con el poder que venga a charlar un rato con él. Es todo un experto. ¿Negocios inmobiliarios? ¿Prensa y televisión? ¿Gobierno, ya puestos? Sabe de todo la criatura… Tuve ocasión de conversar con él durante largo rato hace unos meses. No me habían hecho una radiografía semejante desde hacía tiempo, y eso que iba de lo más discreta y tapadita.

    Voy sobreviviendo, gracias. La migraña sigue en 7, los mareos van y vienen, no he podido tomar café, pero, en fin, aquí estamos, aguantando el temporal de piedras. Me queda media hora. Supongo que no me puedo quejar.

    ¿Se ha fijado en que me he levantado antes que ud.? Esto lo apunto.

    Comentado por: melusina el 10/9/2007 a las 13:06

  • Bueno es que el nombre real es Martirimonio , sobre esto tien una cancion Oriol tramvia .

    escarola

    Usted es ama de casa ? no esta contenta ? como le va ?

    Comentado por: albert pla el 10/9/2007 a las 13:04

  • Provoqueen, me gustaría que estuviese aquí Piel para convencernos de lo contrario, pero, yo que estoy casada admito que el matrimonio es una trampa social, que en principio fue creada para los intereses masculinos, pero que se está volviendo en su contra: mire en qué situación económica quedan algunos después del divorcio; ¿piensa que las amas de casa actuales cumplimos el papel de enfermera-camarera de antaño? Por supuesto que una mujer no necesita casarse para vivir una vida plena. Es más, es más fácil que desarrolle su personalidad y sus intereses si no tiene que cuidar una familia. Yo creo que a muchas mujeres de mi generación se nos educó para ser intelectualmente independientes, pero la cultura heredada, la influencia cultural en sentido extenso- y las condiciones laborales también pesan. Sabe, lo último que mis padres esperaban de mí es que me convirtiese en ama de casa, no me educaron para eso.

    Comentado por: escarola el 10/9/2007 a las 12:47

  • Jugando a las cartas en el cementerio
    bebiendo whisky con soda
    comiendo salmón ahumado
    ganando mucho dinero
    qué bien!

    He aprendido que en la tierra desfilan ejércitos
    que te detienen si no te pones las pilas para bautismos automáticos

    Comentado por: Sergio el 10/9/2007 a las 12:11

  • Lamento si alguien se sintió aludido -quizá incluso insultado- por mi comentario sobre el artículo de Elorza que colgó Vernon.
    No lo comenté en su momento, pero finalmente cedí a las peticiones, así que en mi defensa podría decir aquello de "ustedes lo han querido". De todos modos, ruego acepten mis disculpas.
    Lo que quería decir es que -como yo veo la cosa- esto es como cuando se ve el fútbol por la tele: dar recomendaciones al que va a tirar el penalty desde el sillón de casa, es muy legítimo. Pero la cosa cambia mucho desde el punto de vista del que tira el penalty.

    Comentado por: provoqueen el 10/9/2007 a las 11:11

  • Este submarino es demasiado pequeño para que Ortega siga escondido.
    Venga, hombre, salga ya, que nos rendimos.

    Comentado por: Isis el 10/9/2007 a las 11:05

  • (Perdón por la duplicación de typepad)
    El segundo post debía ser una opinión al hilo de la entrada de D. Félix: No fue idéntico el Gulag que la Shoah.

    Comentado por: Tipo Material el 10/9/2007 a las 10:12

  • Sr. Azúa: Buena crónica sentimental nos receta en El País, hoy, Ud. Su rememoranza de personajes, subjetiva, literaria, tiene la virtud del acercamiento. Matices necesarios de toda biografía. Un saludo.

    Comentado por: Tipo Material el 10/9/2007 a las 09:58

  • Sr. Azúa: Buena crónica sentimental nos receta en El País, hoy, Ud. Su rememoranza de personajes, subjetiva, literaria, tiene la virtud del acercamiento. Matices necesarios de toda biografía. Un saludo.

    Comentado por: Tipo Material el 10/9/2007 a las 09:57

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Biografía

Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas, Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horasAutobiografía sin vida (Mondadori, 2010) y Autobiografía de papel (Mondadori, 2013)Una edición ampliada y corregida de La invención de Caín ha sido publicada por la editorial Debate en 2015; Génesis (Literatura Random House, 2015). Nuevas lecturas compulsivas (Círculo de Tiza, 2017) y Volver la mirada, Ensayos sobre arte (Debate, 2019) son sus últimos libros.  Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis. 

En junio de 2015, fue elegido miembro de la Real Academia Española para ocupar el sillón "H".

 

Bibliografía

 




 

Ensayo

Volver la mirada (2019). Debate, España.

Nuevas lecturas compulsivas (2017). Círculo de Tiza, España. 

La invención de Caín (2015). Mondadori, Barcelona. 

Contra Jeremías (2013). Mondadori, Barcelona.

Contre Guernica, Prefacio para Antonio Saura (2008). Archives Antonio Saura, Genève.

 La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.

Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.

Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.

La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.

Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.

Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.

Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.

Venecia (1990). Planeta, Barcelona.

El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.

La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.

Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.

 

Novelas y prosa literaria

Génesis (2015). Literatura Random House, Madrid. 

Autobiografía de papel (2013). Mondadori, Barcelona. 

Autobiografía sin vida (2010). Mondadori, Barcelona.

Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.

Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.

Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.

Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.

Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.

Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.

Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.

Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.

Última lección (1981). Legasa, Madrid.

Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.

Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.

 

Relatos

"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.

"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.

"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.

"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.

"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.

"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.

El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.

Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.

"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.

"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.

 

Poesía

Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.

Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.

Farra (1983). Hiperion, Madrid.

Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.

Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.

Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.

Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.

Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.

El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.

Cepo para nutria (1968). Madrid

Premios

1987 Premio Anagrama de Novela.

2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".

2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.

2011 Premio González-Ruano de Periodismo

2014 Premio Internacional de Ensayo José Caballero Bonald

2015 Premio Francisco Cerecedo de la Asociación de Periodistas Europeos 

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