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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

martes, 12 de diciembre de 2017

 Blog de Félix de Azúa

El lío padre y la lía madre

Bibiana Aído, ministra de Igualdad

Bibiana Aído, ministra de Igualdad.

Entre las muchas expresiones que se pierden cada día, una ya casi desaparecida es aquella tan bonita de: "Eres tonto de remate". Se ha esfumado porque ya nadie es tonto (sólo tiene un talento redimensionado) y porque nadie sabe lo que es un remate fuera del terreno de juego. Un remate puede ser muchas cosas, pero en el caso que nos ocupa es el adorno final de una obra ("una veleta remata la casa") o bien el precio final de una subasta ("se remató en diez euros"), de modo que el tonto de remate es la cúspide de todos los tontos o el que mayor precio alcanza en una puja.

Se pierden expresiones, la lengua cambia, flotamos en un veloz río de palabras porque las lenguas no las habla el territorio, sino las personas, y éstas son mortales. En el mes de junio han tenido lugar algunos asuntos de interés, pero lo que más ha conmovido a los plumíferos como yo ha sido el intento de la ministra Bibiana Aído de imponer el término "miembra". Su departamento trabaja con una materia tan explosiva, la Igualdad, que parece condenada a no influir más que en los crucigramas. Las reacciones han sido interesantes. Una mayoría ha dicho que la miembra es tonta de remate, pero la han defendido ciertas feministas que exigen su derecho a imponer un lenguaje sexualizado, en sustitución del sexualizado por los hombres. El argumento de fondo, sin embargo, es muy instructivo sobre la ideología neoburguesa, a saber, que la política debe realizar deseos.

Siendo así que los deseos son un asunto íntimo, para imponerlos políticamente es menester convertirlos en exigencia jurídica universal. Uno puede desear cambiar de sexo (físicamente o en palabras), pero la acción propiamente política consistirá en exigir que sea el estado quien patrocine el cambio de sexo, de manera que todos los ciudadanos paguen la realización del deseo. Sólo así los deseos se convierten en realidad: todos necesitamos transexuales y miembras desde el momento en que los financiamos.

Contaba el escritor Michael Greenberg que cierto día su mujer invitó a comer a una amiga del trabajo llamada Georgina. No había cumplido los treinta, era pelirroja, despierta y militante, pero a pesar de múltiples operaciones quirúrgicas y químicas no había podido suprimir por completo sus evidentes hechuras masculinas. Greenberg, intrigado, se lanzó a interrogarla con gran disgusto de su mujer. Sin embargo, el sentido riguroso de la transformación ("destruir una de las leyes más implacables de la naturaleza", decía Greenberg) sólo aparecía entre las exigencias de Georgina en su forma lingüística: "Se trata, dijo, de suprimir los pronombres" ya que la diferencia masculino/femenino es sólo un fantasma impuesto social y económicamente. "Esa es la verdadera libertad, añadió: yo soy lo que digo que soy, y no aquello que era al nacer".

Esta ideología de la omnipotencia del deseo, conduce a paradojas notables. La vieja definición de "catalán" que proponía el presidente Pujol en épocas realistas era: "Es catalán aquel que vive y trabaja en Cataluña". La nueva burguesía ha impuesto otra definición más apropiada al deseo: "Es catalán quien quiere ser catalán". Como Georgina, basta con desear algo para que el estado deba subvencionarlo.

Cuando el deseo suplanta a la necesidad, la ideología se convierte en un bunker psicótico: mis deseos deben ser reconocidos universalmente como derechos y por lo tanto yo debo ser subvencionado. No hay otro relato. En fin, hay otro, pero es demasiado realista para la nueva burguesía: el empeño por realizar sueños (privados) anula la lucha verdadera, la cual sólo puede buscar la satisfacción de necesidades (sociales). En el actual modelo conservador, los sueños están por encima de las necesidades. Así, por ejemplo, se afirma que el catalán "es la lengua natural de Cataluña", como si la naturalidad (ese sueño) fuera una virtud, frente al más realista "el catalán es aquello que hablan los catalanes", definición que daría lugar a un lío padre (y madre) entre los deseantes, porque los catalanes quieren hablar y de hecho hablan una notable variedad de lenguas. Demasiado realismo. Soñar en un pueblo monolítico evita el esfuerzo de resolver las necesidades de una población diversa.

La economía del deseo propone un retorcido argumento político: como no podemos imponer el cambio de sexo, financiaremos los (escasos) cambios de sexo y cambiaremos el sexo de (todas) las palabras, para lo cual primero deberán sexualizarse. Quien se oponga al cambio de sexo (físico o léxico) va en contra de mis deseos, de manera que es un enemigo del estado, el cual me subvenciona. Lo real, las necesidades de los ciudadanos, desaparece de la política sustituido por los deseos de la élite administrativa.

Lo que desdichadamente oculta el juego de imponer el vocablo "miembras" es la inoperancia de una lucha por la igualdad concebida desde el deseo y no desde la realidad y la necesidad. Pone de manifiesto la nula voluntad de enfrentarse con las causas reales de la desigualdad. Es la actitud conservadora de toda la vida que se arrodilla ante el poder real, pero vende publicidad onírica contra el poder. Quienes se enriquecen gracias a la desigualdad deben de estar felices con su miembra.

Artículo publicado en: El Periódico, 20 de junio de 2008. 

[Publicado el 23/6/2008 a las 11:38]

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Comentarios (26)

  • Microcuento más pequeño del mundo -supera al famoso de Monterroso-, escrito por un disparate -mayor o de la misma enjundia que el palabro de Bibiana (que cada cuál lo juzgue a su manera)- de una reportera de un canal andaluz:

    Encuentran un feto buscando setas.

    Que cada cual encuentre su propio sentido y significado al microrrelato de marras. Que vayan mezclando y combinando los tres o cuatro significados del sujeto y predicado que figuran en el DRAE. Y del verbo, si quieren, que tiene aún más. Y si quieren recurrir a un significado más para poder combinar, que acudan a un diccionario de localismos, de jerga o argot y se apropien de otro de los significados que tiene seta: órgano sexual femenino. Con él podrán ampliar la riqueza de sentidos que puede llegar a tener el mini-microcuento, al poderse meter también en el terreno cómico, sexual o de otro tipo.

    Comentado por: Oír a Dario el 06/7/2008 a las 12:28

  • El palabro bibianesco "miembra" ya ha sido superado por una frase cuento que soltó de sus labios, según parece, una presentadora de una televisión andaluza. "Un feto buscando setas", dicen que dijo en el título de presentación de la noticia. Que encuentran un feto buscando setas, para ser más exactos.

    Y así, de golpe y porrazo, sin haber dado ni golpe a la maquina de redactar, se ha sacado, por puro error, el cuento más breve de la historia. Ha desbancado al cuento de Monterroso. Ahora, que cada cual se saque su propia explicación de la brevedad de tal minicuento. Feto y seta tienen cuatro o cinco significados cada uno de ellos en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua.

    Que cada cual haga sus propias combinaciones. Y, al que no le baste con los significados del DRAE, siempre puede cogerse un diccionario de localismos y quedarse con otro de los significados de seta: aparato genitosexual femenino.

    Comentado por: Oir a Mario el 03/7/2008 a las 10:01

  • Ataca a la ministra Aído, al plan por la igualdad y la lucha sostenida contra la violencia de género, alias violencia doméstica. Este es el verdadero objetivo, creo, de la creación de un Ministerio de la Igualdad, o por la igualdad: salvar vidas humanas, principalmente de mujeres.

    El artículo ataca también la transexualidad.

    Como acabo de ver por enésima vez "The Rocky Horror Show", las desviadas opiniones del Sr. autor no me aturden.

    Saludos cordiales. Sin embargo, el autor escribe realmente que da gusto, mensaje aparte.

    Comentado por: libro de arena el 28/6/2008 a las 03:57

  • Yo me llamo Roberto y mi familia vive en Cataluña desde hace cien años. Todos somos castellanoparlantes (esto lo digo por si alguien cree en Cataluña se habla castellano desde 1939)

    Mis hijos van a al escuela y de 30 horas lectivas que tienen, 28 son en catalán y 2 en castellano. No tienen la menor ocasión de practicar la lengua de su familia ni en los trabajos ni en los exámenes. El lugar del castellano en la escuela catalana es el de segunda lengua, equiparada al inglés.

    Cuado pregunto el porqué de esta situación me dicen: a) el castellano lo aprenderán tus hijos en casa; b) el catalán es más difícil y por eso dedicamos 4 horas a la semana a su enseñanza.

    Esto argumentos son falaces. Una lengua no se aprende en casa o viendo la TV. Eso es despreciarla y reducirla a la categoría de patois lingüístico sin ninguna categoría. Ni el castellano ni el catalán merecen ese trato, pero sin embargo esa es la práctica oficial en Cataluña respecto al castellano: una lengua tan ajena como el finés o el swahili.

    Cuando a los nacionalistas les hablas de derechos, te responden con la lengua, elevada ya a la categoría de ídolo. En su nombre se pueden perpetrar todos los atropellos posibles sin derecho a rechistar. Yo no tengo absolutamente nada que decir si una familia quiere escolarizar a sus hijos en catalán, sólo faltaría; ahora bien, por qué tengo que asumir como propias opciones lingüísticas que no son coherentes con la realidad sociolingüística existente en Cataluña donde el catalán y el castellano coexisten y, además, son lenguas oficiales. ¿Debo sentirme culpable por no querer que mis hijos se escolaricen exclusivamente en catalán?

    Aunque el castellano fuese una lengua minoritaria, el problema seguiría siendo el mismo, porque aquí no estamos contando hablantes, sino aquilatando la calidad democrática de la sociedad.

    Comentado por: Roberto A. Abad el 27/6/2008 a las 10:53

  • Provoqueen, lo suyo está muy bien escrito y es muy coherente, pero permítame una reflexión: el trabajo en una fábrica, en una mina, en el campo, en un barco de pesca, en una obra; el trabajo manual, en general, convierte a quienes lo hacen (mayoritariamente varones) en animales de carga. Pedirle a un hombre que vuelve reventado de uno de esos trabajos, que saque siquiera la basura, me parece un abuso. Porque, hasta que la demagogia progre se convirtiera en dogma, existía una unidad empresarial diminuta que funcionaba a la perfección porque se basaba en el reparto de las tareas. Claro que entonces también se consideraba inteligente vivir de alquiler, para lo cual con un solo sueldo bien administrado por una buena ama de casa era más que suficiente, entre otras cosas, porque no había que pagar ni guarderías, ni canguros, ni asistentas domésticas. Yo vería bien que se defendiese la igualdad para elegir quién se queda en casa y quién sale a ganar el jornal. Denostar, en cambio, el papel de las mujeres que eligen dedicarse a su familia, me parece una canallada. El problema es la eterna utopía de católicos e izquierdistas: que todos somos iguales y que la redención es posible.
    Un saludo.

    Comentado por: Quina Creu el 25/6/2008 a las 11:56

  • Con el asunto de la igualdad ocurre que es un asunto de origen privado... Tan extendido que se irradia hacia todas partes, incluidos, por supuesto, casi todos los ámbitos públicos (con honrosas excepciones, públicas y privadas).
    Hacer algo para cambiar eso incluye, lo queramos o no, cambiar comportamientos privados. Y cambiar valores.
    ¿Es esto labor de un ministerio? ¿De la iglesia? ¿De la RAE? ¿De la judicatura? ¿De las empresas? ¿De los grupos feministas? ¿De las ONG's? Yo diría que de todos a un tiempo. Pero sobre todo, de los individuos.
    Sucede también que las inercias son difíciles de vencer, como no sea a golpe de real decreto y a veces ni así.
    Un ejemplo: ha habido que escribir en una ley el permiso de paternidad obligatorio, porque cuando era solo un derecho muchos varones renunciaban a él, bien gustosamente, bien porque corrían el riesgo de que sus jefes les mirasen mal y peligrase su próximo ascenso, lo que de paso alimentaba la inercia de los empresarios a no contratar o promocionar mujeres. Y el círculo seguía cerrado, el techo de cristal sin adelgazar ni un milímetro. No es que la ley de igualdad haya hecho mucho todavía, pero algo es algo.
    Las propuestas gramaticales son una cosita más, quizá lo de menos, son solo una táctica que llama la atención porque suena rara (a todos nos suena igual de rara, ya lo dije). Aunque si es verdad que el lenguaje condiciona lo que somos, no veo por qué no acometerla y experimentar con ella también. ¡Qué divertido cuando Mary Poppins cantaba lo de super-cali-fragi-listi-co-espia-lidoso! Todos lo hemos cantado de niños y lo hemos pasado estupendamente.
    El que ridiculiza "miembra" y no "modisto" se delata. Delata lo que acepta y lo que no acepta como cambio social. Y el que se escandaliza de que la propuesta venga de arriba, indica que es él al que le gustaría que sus deseos (de predominio público y también privado) continuasen siendo realidades. Aunque la necesidad le diga lo contrario: que son necesarios dos sueldos para pagar la hipoteca. Aunque la necesidad le diga que a los niños hay que cuidarlos, y a los anciandos y a los enfermos... lo que desea y por lo que luchará (desde el deseo, que no desde la necesidad) es porque esas tareas las sigan haciendo las mujeres aunque revienten.

    Sobre el tema de las sesenta y cinco horas estoy tan horrorizada y escandalizada como cualquiera. Pero no tanto de que se elabore una directiva europea sobre ello (que por supuesto también), como de que se hagan realmente. En China, y también aquí. Pero sobre todo en China, porque su feroz competencia es lo que no nos deja crecer a nosotros.

    Por no irnos a China. Aquí, cualquier mujer trabajadora y con hijos las hace, sin ir más lejos. Y si además tiene algún anciano conviviendo en casa, hace más, seguramente. No tiene que venir una directiva europea a decírselo. Y sin remunerar. Y quéjate, que igual te cae una paliza. Su-hembro, en cambio, si alguien desde fuera viene a proponer algo que mire al interior de las horas de trabajo que se hacen en su casa y cómo se distribuyen, pondrá el grito en el cielo, y no cesará de hacer bromitas hasta que el asunto se olvide (qué se habrán creído las ridiculitas estas, si el mundo ya ha cambiado mucho, si hasta pueden ir al banco solas, no va a cambiar todo de golpe, ya vendrán los jóvenes a continuar, que nosotros ya hemos hecho bastante, sacamos la basura ¿qué más querrán!).

    Pues querríamos no hacer más de cincuenta horas semanales, por ejemplo. Si me apuran, con no hacer más de setenta ya nos conformaríamos.

    Los logros sindicales están muy bien. Pero si el trabajador no se planta, no hay quien pueda cortar su retroceso porque los chinos están ahí, pujando fuerte y sin derechos. Pero ay amigos, en estas épocas de crisis qué bien nos viene la ropa china del carrefur. Y que el chino de la esquina trabaje ochenta horas semanales para que nosotros podamos pillar la cerveza a deshora. Otra vez nos encontramos entre lo público y lo privado, entre lo global y lo local. Todo está mezclado. Todo se cierra en círculo vicioso. Y los círculos viciosos sólo se rompen atacando por todos los flancos a la vez. Desde lo privado, y desde lo público. Ambos.

    Mi recomendación a todo el que le hagan trabajar más de cuarenta y ocho horas semanales, con ochenta horas-extra de máximo anual (o lo que diga su convenio), es que se plante. O que las haga y a continuación se vaya a su representante laboral más próximo a que ponga la denuncia en la D.G de Trabajo de su provincia.
    ¿Cómo, que en su empresa no tienen representante laboral? Promuevan elecciones ahora mismo. Y preséntense, verán qué pronto lo tienen.
    ¿Que no quieren presentarse? Algún pringado saldrá, no se preocupen ¿Cómo, que su representante es un arribista? ¿Y qué hacen que no lo han sustituido ya? ¿Que por quién? Pues por ustedes mismos, que además de no ser ningunos arribistas tampoco son analfabetos y tienen suficiente sentido de la justicia para hacerlo muy bien. No hay más que leerse la LOLS, el ET, el reglamento de elecciones sindicales y cuatro cosillas más. Si las siguen al pie de la letra y se asesoran un poco con los abogados de su sindicato, lo harán muy bien, seguro. ¿Ah, que lo que pasa es que no quieren denunciar? Pues entonces me rindo. Como no venga su hada protectora con la varita, me temo que sus deseos (o sus necesidades) continuarán sin convertirse en realidades. Por mucho que lo diga una ley, o una directiva europea, o una ministra, o Rouco Varela o el Sursum Corda.

    (PD. Pido perdón a todos por lo de antes. Y perdón también por estos párrafos escritos a vuelapluma y en caliente, salidos del corazón, sin mucha preocupación por la coherencia)

    Comentado por: provoqueen el 25/6/2008 a las 01:17

  • Miembra es feminismo y Mi Hembra es machismo ? Ok .

    UN MUNDO MAGICO !!

    Comentado por: Albert el 24/6/2008 a las 21:17

  • hombre! un problemas ecdóticos en la superficie azuana... Valdecantos vs. Xirau...emendatio ope theologiae!!...interesante..habrá que echar la pendura y ojear la grímpola...mientras tanto, la Bibi suspira por leer a Varrón...

    saludos

    Comentado por: vic el 24/6/2008 a las 20:47

  • Perdón, pero en caso de aceptar las Bibi-normas, ¿no sería más lógico decir hijas de puto?

    Comentado por: Quina Creu el 24/6/2008 a las 20:06

  • Provoqueen

    ¡Si seré hijo de puta! Y todo por preferir seguir las normas de la gramática a los caprichos de las gobernantas.
    Porque ése es el tema: no que aparezca una palabra nuevaa, sino la presencia de otro campo de la vida sobre el que va cayendo la fuerza del político, que se resite a mantenerse en el suyo y que hoy día, como bien apunta Azúa, adopta la forma de 'mis deseos son mis derechos'.
    Aunque es posible hacer como usted, y someterse a la evolución de los tiempos, y considerar que cualquier cambio es bueno. En ese caso, bien por miembra y por la jornada de sesenta y tantas horas, otro cambio que, innegablemente acorde con los tiempos, no puede por ello más que ser bienvenido.

    Comentado por: provocón el 24/6/2008 a las 19:42

  • Pero, señora Xirau, ¿no sabe usted que Varrón dijo "per feminosam incuriam" y que aquello lo corrigieron los Padres de la Iglesia de la torpe manera por usted reproducida para que las hermanas no identificaran paganismo con misoginia?

    Comentado por: Antonio Valdecantos el 24/6/2008 a las 18:10

  • Comenté algo sobre el karma y quisiera seguir comentando algo sobre este concepto; creen los que creen en el karma que la 'persona', con su personalidad, con su 'identidad' , vamos, lo que conforma lo que sea Fulanito de Tal desaparece completa y definitivamente cuando llega el momento de la muerte; ya no es más Fulanito de Tal para los siglos de los siglos; luego entonces lo que 'renace' no es una 'identidad', no puede serlo, no puede volver a la vida Fulanito, ya no, es decir, que no es Fulanito de Tal con nuevos ropajes en huesos, venas y carne el que se pasea por el mundo con su psique intacta, a propósito de esto se dice comunmente: 'yo he debido de ser en mi vida anterior...una reina mora..porque en la Alhambra me siento como en casa'; qué es lo que renace entonces, según estas gentes, si no renace una identidad lo que renace es una acción, o mejor un conjunto de acciones...pero estas acciones son 'condicionadas' esto es, que están engarzadas a la cadena del Mundo entero sus resultados tiene consecencias en el Mundo entero y provienen de resultados del Mundo entero, porque la ley de la causación condicionada es también otro de los conceptos, digamos, miliares para ellos; por tanto la existencia o las existencias son perecederas, por qué, pues por lo que también llaman la fantasía, la ilusión del yo (entendido como un todo físico-psíquicamente, vagando , como ellos dicen, por el Samsara), o sea la ilusión del 'Agente'...toda la meditación consiste en liberarse de esta ilusión a la que la mente nos aboca que es creer que existe un substrato permanente que es el yo, que es quien 'realiza', quien 'sufre', quien 'ríe'...es decir, que es un Quien; el karma vendría a afirmar, por su propia 'definición' que lo que no existe y por tanto no renace es un Quien sino una cadena de causas y condicones que se ,digamos, se 'substancian' en existencias, i.e., que nosostros concebimos como una existencia resultado de 'nuestro karma anterior'...es por eso que muchos tibetanos creen que partes (voluntas, sabiduría, devoción), ojo, de la persona fallecida pueden renacer en personas distintas...en existencias distintas; en definitiva el karma es un concepto que 'niega' la existencia, en el sentido de que no es verdadera, en el sentido de que no es permanente , que no es un substrato real, no hay 'substancia' sino 'existencia' en cierto modo y 'esencia' (entendida como lo que somos por lo que hacemos)

    saludos

    Comentado por: vic el 24/6/2008 a las 12:45

  • Provoqueen

    Su interpretación aporta un interesante matiz.
    No es que la ministra sea tonta de la bota, es que los que la critican son tontos del bote.

    Comentado por: provocón el 24/6/2008 a las 12:32

  • Diego completamente de acuerdo, un hombre (y tan masculino) nunca ha sido una PERSONA, ya va siendo hora de que encuentren una palabra que defina semejante cosa

    No se enfade, es que no me he podido controlar

    Comentado por: :)) el 24/6/2008 a las 12:26

  • Como hombre(masculino) me siento discriminado y exijo el uso de la palabra PERSONO.

    Comentado por: Diego el 24/6/2008 a las 12:11

  • Una cosa que no entiendo: si Cecilia cantaba "mi queridA España, esta E. míA,
    esta E. nuestrA", ¿por qué, hablando de la eurocopa, la gente dice ahora "España CAMPEÓN? ¿No sería más bien España campeonA?

    Comentado por: Quina Creu el 24/6/2008 a las 11:54

  • ¿Ustedes creen que la RAE va a aceptar miembra?... ¡Pero si el femenino de miembro es polla!

    Comentado por: aclaracion el 23/6/2008 a las 23:38

  • Savater pide cambiar la Constitución para garantizar el uso del castellano
    El filósofo presenta con otros intelectuales en el Ateneo de Madrid el 'Manifiesto por una lengua común'
    AGENCIAS - Madrid - 23/06/2008

    El filósofo Fernando Savater, el escritor Mario Mario Vargas Llosa y el director de teatro Albert Boadella, entre otros intelectuales, han pedido hoy que se modifique la Constitución para dejar claro el derecho de todos los españoles a estudiar o usar el castellano en todo el territorio nacional. Esta petición figura en el Manifiesto por una lengua común, presentado hoy en el Ateneo de Madrid.

    Savater ha declarado que con esta iniciativa se pretende plantear soluciones a la discriminación del castellano en comunidades como País Vasco o Cataluña. Por ello solicitan que "se explicite" en la Constitución el uso del castellano. En concreto, el manifiesto plantea que se efectúen los cambios legales necesarios para que ningún idioma autonómico sea "lengua vehicular exclusiva" en la educación, sino que también pueda elegirse el castellano.

    El autor de Ética para Amador ha asegurado que son los ciudadanos quienes tienen derechos lingüísticos, y no los territorios o las propias lenguas. En este sentido, ha agregado que "los políticos de todos los colores siempre han estado jugando" con este asunto y "ninguno de los dos grandes partidos se lo han planteado de forma coordinada y seria".

    Además, se sugiere que en las administraciones regionales no se obligue a los funcionarios a conocer las lenguas autonómicas y que los carteles y rótulos de los comercios no sean sólo en la lengua de una comunidad autónoma.

    Discriminación

    "La base sobre la que partimos es que no puede discriminarse políticamente al castellano lo que, según consideramos los firmantes, acaba afectando a los más desfavorecidos, dañando sus posibilidades laborales y sociales y recortando sus alternativas", ha sentenciado Savater.

    En el mismo acto, la historiadora Carmen Iglesias, ha afirmado que la denominada inmersión lingüística que practican las comunidades autónomas bilingües va acompañada "de una historia falseada" y "de unos odios a lo que no es lo propio y a donde no se ha nacido".

    Entre los firmantes del manifiesto también figuran Félix de Azúa, Álvaro Pombo, Luis Alberto de Cuenca, Carlos Castilla del Pino, Arcadi Espada y José Luis Pardo.

    Comentado por: Delfín el 23/6/2008 a las 21:09

  • Las mujeres debiéramos examinarnos...por un psiquiatra, femenino (of course). Hemos pasado de ser verdaderas parias a ser verdaderas gilipollas y de victimas a victimarias. Si pudiera no sentir tanta vergüenza y se permitiera el encierro perpetuo de tanta miembra...antes se les llamba con caridad, tambien of corse, débiles mentales. Dremía!!!

    Aprovecho para saludar con todo el afecto a mi querido y admirado Azúa.

    tenedordepostre.

    Comentado por: tenedordepostre el 23/6/2008 a las 20:40

  • Venga, académicos, aceptemos lo de "miembra"; pero para que quede más bonito, con una h intercalada ¿vale? Así: "mihembra".

    Comentado por: juandiezdelcorral el 23/6/2008 a las 19:03

  • Gracias, Miembra, me parece muy interesante el artículo de Adolfo García Ortega.

    Estoy de acuerdo con que todo este revuelo es muy sintomático. Muchos inventamos palabras a cada paso y nadie pone el grito en el cielo. Si en este caso algunos ponen el grito en el cielo, es porque saca a la luz una verdad incómoda.

    Cuando el dedo apunta al cielo el tonto mira al dedo.

    Por desgracia en este caso, no se trata de ningún tonto, sino de aquel al que no le conviene que se preste atención al cielo señalado, y grita: "mirad qué cosa más ridícula hace aquél con su dedo".

    También me suena fatal la palabra 'jueza', pero no es eso -sólo- la cuestión.

    Comentado por: provoqueen el 23/6/2008 a las 14:50

  • Qué pesadez. Por la misma regla de tres habría que suprimir el género de palabras como "virtud" (que es sexista en favor de las mujeres porque es femenina) o "defecto" o “vicio” (que son sexistas en contra de los hombres porque son masculinas), y convertirlas en términos neutros. No se vayan a pensar nuestros niños que las virtudes son exclusivas de las mujeres y los defectos y los vicios de los hombres.

    Además, que todo eso es una pamema lo demuestra el hecho de que la señora ministra y los sectores radicales feministas no vean nada malo en ello (i.e. en que la "virtud" sea femenina y el "defecto" y los “vicios” masculinos), porque no lo hay. Sólo ven fantasmas en donde quieren verlos.

    Luego está el hecho de que los siete pecados capitales sean del género femenino: la lujuria, la gula, la avaricia, la pereza, la ira, la envidia y la soberbia (da miedo pensar lo que puede pasar el día que la ministra sea informada de ello). Claro que en desagravio de tanto insulto esos pecados tienen como unidad de conjunto el género masculino (“LOS pecados capitales”) y, además, la mayoría de virtudes llevan el artículo femenino delante: la belleza, la bondad, la inteligencia, la honradez, la honestidad, etc.

    Y así sucesivamente.

    Ya se lo decía, una pesadez.

    Comentado por: Ozón el 23/6/2008 a las 13:59

  • Pues sí.
    Ya pronto estaremos en el siguiente paso: la Declararación Universal de los Deseos del Hombre (y de la Mujer, claro).
    Una vez conseguido, ¿quién necesitará ya los derechos?

    Comentado por: me lo veo venir el 23/6/2008 a las 13:57

  • Sí, lo de la Bibi (la sra. ministra) es bastante patético...encima no se la envaina y es persistente, contumaz en el error...ay, la soberbia del pillado...cuando escuché que su ministerio 'promueve una nueva masculinidad' me dije: ¡nueva...masculinidad!, ¡nueva...a ver , a ver si lo he entendido, repitamos, nueva...masculinidad!, o a ver...¡masculinidad...nueva!; ¡qué me aspen si lo entiendo!.
    Lo de los tansexuales que 'son' lo que ellos dicen que son y no lo que sus cromosomas XX o XY 'dicen' que son ( por cierto, qué diría un antropólogo del siglo 22 si encontrara el esqueleto de la Bibi, esta vez , la Andersen, concluiría que era ¿hombre o mujer?...seguro que lo que no podría concluir es 'lo que se sentía que era', eso es pedir peras a la antropología) me suena a aquello que decía el otro '...yo soy Napoleón!, vestido con camisa de fuerza. En fin, porque lo que son los transexuales es eso gentes que nacidos y por ende biológicamente con un sexo dado transforman su apariencia externa en lo posible pero sólo la apariencia (que no es la que determina el sexo), más difícil es cambiar eso, los cromosomas o las funciones de uno u otro sexo...pero vamos 'cá uno es cá uno con sus caunás' como dijera la folclórica, eso sí, que no me vendan la moto de 'lo que son', por ahí no...por favor

    saludos

    Comentado por: vic el 23/6/2008 a las 13:27

  • Ciertamente me parece sintomática por exagerada e irracional la violencia con la que se están echando al cuello de la ministra aquellos que sí adoptan y siguen con su actitud conservadora. No me parece más que un lapsus o una broma que en boca de cualquier otro miembro no hubiera causado tanto revuelo. En fin, cuanto menos habrá que esperar a ver cómo lo hace, no? y fíjense ustedes que eso mismo se decía ya nada más conocer sólo el nombre de la ministra frente a los insultos de aquellos conservadores que, parece ser, se sintieron ya en peligro. Es sospechoso, desde luego.

    Os dejo este artículo de Adolfo García Ortega

    Me gusta "miembra". Me gusta esa palabra. Es una palabra eufónica. Pero sobre todo me gusta lo que revela. Y me gusta el pequeño terremoto que ha ocasionado en algunas mentes y medios.

    La ministra ha encendido una luz en las tinieblas del campo genérico
    Dice más de lo que parece, o al menos dice mucho más allá de lo que expresa el lapsus de la ministra Bibiana Aído, un lapsus, por otra parte, natural y hasta elegante, como si ya formase parte de una normalidad que acabará por llegar. Y debería llegar al menos para ese término en concreto: el femenino de miembro, por muy epiceno que éste sea. Si hubiera ocurrido con otra palabra, muchos varones, algunos de reconocido renombre, no habrían puesto tan en el cielo su grito.

    El problema de la palabra "miembra" es que se enfrenta directamente a "miembro"; lo refleja, lo varía, lo feminiza. Le quita su dominio, en todo caso, lo reta a que reparta papeles y derechos, lo destrona, lo divide, lo contemporaneiza (perdón por el verbo).

    Con otra palabra tal vez no pasaría lo mismo. Pero es que miembro es una palabra muy patrimonializada por el varón. Es "su" palabra por excelencia, la que acarrea todas las gracias de los chistes presuntuosos, la que remite a fantasías eufemísticas, y la que le hace ser miembro, nunca mejor dicho, del colectivo de la masculinidad universal: el miembro le hace miembro de esa morfología que llamamos hombre. Por eso, para muchos varones de cualquier cultura y lugar del mundo la mujer se define como un ser que no tiene miembro. Así de simplista y así de complejo. Sobrentendido, obviamente, "miembro viril", segunda de las acepciones del vocablo "miembro" en los diccionarios.

    "Miembro" es una palabra intocable, casi sagrada en su género -o condición epicena, para ser exactos- por representar algo muy profundo y básico de lo masculino. He aquí, entonces, que "miembro" y "varón" están muy unidos, demasiado unidos entre sí. Incluso a una gran mayoría de hombres, cuando le tocan precisamente el miembro-palabra, algo muy profundo en su subconsciente se remueve e incomoda: eso es sólo cosa suya y de nadie más. ¿A qué viene ahora modificar su condición y repartirla con la mujer? ¿Por qué precisamente "miembro" (y no "cartucho", por ejemplo) ha de ser feminizable?

    El lapsus de la ministra tiene más calado positivo del que se cree. En su caso, tal vez, fue meramente involuntario. Sin embargo, pensándolo mejor, revela una carga simbólica muy potente, extremadamente significativa para una ministra de Igualdad. Afecta de lleno al predominio masculino que existe en muchísimos estratos y parcelas de la sociedad europea, a todos los niveles, desde los salarios hasta los cargos ejecutivos en las empresas e instituciones. Un predominio, o dominio a secas, que tiene una cruel punta de iceberg en la lacra de violencia de género (masculina). La importancia de que el lapsus lo haya cometido la ministra Aído reside en que, sin querer, ha evidenciado que en ese oscuro fondo está el núcleo de la esencia de su ministerio: la lejana y real igualdad que queda por lograr, y por ello la existencia más que necesaria de su gestión.

    Los malos tratos, la violencia sexista, la pederastia (casi exclusivamente como una aberración masculina) y la explotación sexual y laboral de la mujer, además de la sutil desigualdad doméstica que pasa por "normal", tienen como sustrato esa identificación psicoanalítica con la condición epicena del miembro (viril, claro) y, por extensión, con toda acepción de "miembro" como parte y dependencia. Para muchos varones, por desgracia, "miembro" se asocia únicamente a la parte del hombre a la que va unido el resto de su cuerpo, incluido su cerebro.

    Ahora lo que le ha dado miedo a muchos varones es que al miembro, por fin, le ha salido una posible variante liberadora, la posibilidad de que la mujer también lo pueda ser sin tener que renunciar a su identidad de mujer, es decir, por fin puede ser miembra. Todo rechazo ante la palabra, si no es por razones más simbólicas o profundas, cuando no oscuras, no debería escandalizar a nadie, ni hacerle reír. Es sólo cosa de repetirla varias veces para darse cuenta de que no suena nada mal, incluso de que, una vez se acepte por la normativa de la RAE (que todo llegará), será vista como apropiada.

    La ministra, sin querer (o con improvisada habilidad, quién sabe), ha hallado un camino muy serio por el que seguir, ha encendido una luz en las tinieblas del campo genérico de su ministerio, un espejo en el que muchos se van a retratar. Si sigue así, podrá ser una ministra muy interesante. E innovadora, algo que se necesita mucho en su campo, donde siglos de lenguaje se amontonan sobre nuestra pobre, desgastada pero muy agobiada palabra "miembro".


    Adolfo García Ortega es escritor.

    Comentado por: una miembra el 23/6/2008 a las 13:15

  • También se va perdiendo el ambiguo comentario aquel de "qué mona" es la ministra, expresión que le cuadra tanto o más que el mencionado "... de remate".

    Comentado por: juandiezdelcorral el 23/6/2008 a las 12:47

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Biografía

Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas, Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horasAutobiografía sin vida (Mondadori, 2010) y Autobiografía de papel (Mondadori, 2013)Una edición ampliada y corregida de La invención de Caín ha sido publicada por la editorial Debate en 2015; Génesis (Literatura Random House, 2015). Nuevas lecturas compulsivas (Círculo de Tiza, 2017) es su último libro.  Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis. 

En junio de 2015, fue elegido miembro de la Real Academia Española para ocupar el sillón "H".

 

Bibliografía

 

 




 

Ensayo

Nuevas lecturas compulsivas (2017). Círculo de Tiza, España. 

La invención de Caín (2015). Mondadori, Barcelona. 

Contra Jeremías (2013). Mondadori, Barcelona.

Contre Guernica, Prefacio para Antonio Saura (2008). Archives Antonio Saura, Genève.

 La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.

Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.

Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.

La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.

Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.

Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.

Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.

Venecia (1990). Planeta, Barcelona.

El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.

La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.

Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.

 

Novelas y prosa literaria

Génesis (2015). Literatura Random House, Madrid. 

Autobiografía de papel (2013). Mondadori, Barcelona. 

Autobiografía sin vida (2010). Mondadori, Barcelona.

Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.

Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.

Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.

Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.

Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.

Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.

Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.

Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.

Última lección (1981). Legasa, Madrid.

Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.

Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.

 

Relatos

"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.

"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.

"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.

"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.

"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.

"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.

El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.

Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.

"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.

"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.

 

Poesía

Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.

Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.

Farra (1983). Hiperion, Madrid.

Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.

Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.

Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.

Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.

Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.

El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.

Cepo para nutria (1968). Madrid

Premios

1987 Premio Anagrama de Novela.

2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".

2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.

2011 Premio González-Ruano de Periodismo

2014 Premio Internacional de Ensayo José Caballero Bonald

2015 Premio Francisco Cerecedo de la Asociación de Periodistas Europeos 

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