El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

domingo, 8 de septiembre de 2019

 Blog de Félix de Azúa

Extremos a que ha llegado el talante

Lo venía observando desde la cafetería donde cada mañana leo la prensa. Era un mendigo gentil que pedía con mirada virginal y sonrisa leve a la puerta de una oficina de La Caixa, lugar idóneo para agobiar conciencias. Sin embargo, un desagüe de aire acondicionado dejaba caer sobre su cabeza una gota cruel e implacable cada cuarenta o cincuenta segundos. Cuando la gota rompía en su cráneo, fruncía el ceño, cerraba un ojo y dirigía el otro a lo alto. De inmediato recuperaba el aplomo y seguía impertérrito pidiendo el favor de la gente. Una vez concluido el diario de la burguesía catalana, que es el que más voluptuosidad me produce, le abordé movido por una curiosidad irresistible. "Perdone, caballero, le dije, ¿no se sentiría usted algo aliviado si diera un paso a la izquierda o a la derecha?" Al principio se hizo el sueco y siguió sonriendo con aquel rictus y aquellos ojos que helaban el alma. Insistí. "¿No sería razonable que la gota no le cayera en picado sobre la cabeza?"

Dada su elegancia casi atildada no puedo decir que contestara mal, pero sí con un deje de impaciencia, como si hablara con un chiquillo. "¿Qué gota?, dijo. Haga el favor de apartarse, que me espanta a la gente de buen corazón". Dejé un euro en la caja de tabacos forrada de seda azul celeste y me fui a mis cosas.

Por la tarde, de regreso en el barrio, pasé de nuevo ante el mendigo y me asombró verle impávido, escultural y totalmente empapado. La gota había ya mojado por completo su chaqueta, modesta pero de buen corte, y la mancha de humedad se escurría del cuello al cinto. No pude contenerme y fui hacia él con un euro en los dedos para no levantar recelos. "Le veo a usted francamente calado, buen hombre. Como siga debajo de la gota acabará por enfermar y ¿a quién le daremos limosna?", imploré. Fue peor. "¡Pero qué manía con la gota! ¡Le reconozco e identifico! ¡Es usted el que ya trató de infundir desánimo, desmoralización y pesimismo esta mañana! ¡Como siga por ese camino va a incurrir en alarma social!" Me fui muy abatido. Daba espanto verle y los niños rompían a llorar al divisarlo. 

Artículo publicado en: El Periódico, 14 de junio de 2008.

[Publicado el 16/6/2008 a las 11:15]

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Comentarios (47)

  • seré muy breve...la fotografía MARAVILLOSA y GENIAL...
    Un saludito

    Comentado por: mondelo el 29/7/2008 a las 20:41

  • Es kafkiano.

    Comentado por: cañamel el 01/7/2008 a las 02:20

  • Sobre el ultimo articulo de Azua , cual es la funcion de los politicos , tener una idea de sociedad e intentar crearla o ser gestores de una serie de elementos marginales , aquellos que la sociedad civil no gestiona por ser deficitarios y es alli donde actua el estado , pero sin buscar crear una realidad . Actualmente parece que el Estado con sus comunidades autonomos buscan crear realidad y encima cada uno una diferente , claro eso supone más presupuesto y un poder real mucho mas grande , si el estado fuera gestor de lo marginal , entendiendo por marginal lo no rentable los presupuestos serian otros , claro que para eso se necesita una sociedad potente , que no existe y no creo que exista nunca si siempre mira al Estado para solucionarselo todo , vamos estamos en un circulo. Pero es que hasta los periodicos tiene subvencion .

    Comentado por: Albert el 21/6/2008 a las 11:11

  • Eres encantador Félix de Azúa, cómo me ha gustado tu fábula y encima compruebo que estás bien, sólo venía a saludar porque te sigo queriendo

    Comentado por: tenedordepostre el 21/6/2008 a las 07:40

  • ...cuando se te joda el ordenador -por el mal de ojo que te estoy echando, hijo de puta insignificante- me reiré...

    Comentado por: man el 20/6/2008 a las 21:24

  • el karma ese concepto de provenencia hindú y que pasó vía budismo a Tibet, China, Japón...es sin duda el concepto medular en ese asunto que tanto preocupa a los mortales de 'la vida después de la muerte'. El karma sería algo así como una especie de 'continuidad'...el 'cuerpo kármico' que es creo recordar como lo traduce Evans- Wentz en su traducción del Bardo es o mejor, no es, que en esto de matafísicas la vía negativa es la más fácil, digo, no es el alma, no es el Yo, ni es la carne...recuerdo que leí como creo recordar el rey Milinda preguntaba a su maestro ¿cómo podía haber renacimiento sin que hubiera nada que transmigrara?; su maestro le puso el ejemplo de que el verso aprendido de niño había 'pasado' de su tutor a él mismo...ciertamente había' renacido' sin que realmente hubiera nada que hubiera renacido..otro ejemplo típico es el de las bolas de billar...en este ejemplo las bolas sería las 'existencias' sucesivas y el karma la energía cinética que se transmitiría..pero el otro ejemplo es si cabe más extraño...y si cabe más bello

    saludos

    Comentado por: vic el 20/6/2008 a las 20:43

  • El lío padre y la lía madre
    Félix de Azúa
    (EL PERIÓDICO, 20/06/08)

    Entre las muchas expresiones que se pierden cada día, una ya casi desaparecida es aquella tan bonita de: “Eres tonto de remate”. Se ha esfumado porque ya nadie es tonto (solo tiene un talento redimensionado) y porque nadie sabe lo que es un remate fuera del terreno de juego. Un remate puede ser muchas cosas, pero en el caso que nos ocupa es el adorno final de una obra (”una veleta remata la casa”) o bien el precio final de una subasta (”se remató en diez euros”), de modo que el tonto de remate es la cúspide de todos los tontos o el que mayor precio alcanza en una puja.
    Se pierden expresiones, la lengua cambia, flotamos en un veloz río de palabras porque las lenguas no las habla el territorio, sino las personas, y estas son mortales. En el mes de junio han tenido lugar algunos asuntos de interés, pero lo que más ha conmovido a los plumíferos como yo ha sido el intento de la ministra Bibiana Aído de imponer el término miembra. Su departamento trabaja con una materia tan explosiva, la igualdad, que parece condenada a no influir más que en los crucigramas. Las reacciones han sido interesantes. Una mayoría ha dicho que la miembra es tonta de remate, pero la han defendido ciertas feministas que exigen su derecho a imponer un lenguaje sexualizado, en sustitución del sexualizado por los hombres. El argumento de fondo, sin embargo, es muy instructivo sobre la ideología neoburguesa, a saber, que la política debe realizar deseos.

    SIENDO ASÍ que los deseos son un asunto íntimo, para imponerlos políticamente es menester convertirlos en exigencia jurídica universal. Uno puede desear cambiar de sexo (físicamente o en palabras), pero la acción propiamente política consistirá en exigir que sea el Estado quien patrocine el cambio de sexo, de manera que todos los ciudadanos paguen la realización del deseo. Solo así los deseos se convierten en realidad: todos necesitamos transexuales y miembras desde el momento en que los financiamos.
    Contaba el escritor Michael Greenberg que cierto día su mujer invitó a comer a una amiga del trabajo llamada Georgina. No había cumplido los 30, era pelirroja, despierta y militante, pero a pesar de múltiples operaciones quirúrgicas y químicas no había podido suprimir por completo sus evidentes hechuras masculinas. Greenberg, intrigado, se lanzó a interrogarla con gran disgusto de su mujer. Sin embargo, el sentido riguroso de la transformación (”destruir una de las leyes más implacables de la naturaleza”, decía Greenberg) solo aparecía entre las exigencias de Georgina en su forma lingüística: “Se trata, dijo, de suprimir los pronombres” ya que la diferencia masculino/femenino es solo un fantasma impuesto social y económicamente. “Esa es la verdadera libertad, añadió: yo soy lo que digo que soy, y no aquello que era al nacer”.
    Esta ideología de la omnipotencia del deseo, conduce a paradojas notables. La vieja definición de catalán que proponía el presidente Pujol en épocas realistas era: “Es catalán aquel que vive y trabaja en Catalunya”. La nueva burguesía ha impuesto otra definición más apropiada al deseo: “Es catalán quien quiere ser catalán”. Como Georgina, basta con desear algo para que el Estado deba subvencionarlo.
    Cuando el deseo suplanta a la necesidad, la ideología se convierte en un búnker psicótico: mis deseos deben ser reconocidos universalmente como derechos y por lo tanto yo debo ser subvencionado. No hay otro relato. En fin, hay otro, pero es demasiado realista para la nueva burguesía: el empeño por realizar sueños (privados) anula la lucha verdadera, la cual solo puede buscar la satisfacción de necesidades (sociales). En el modelo conservador, los sueños están por encima de las necesidades. Así, por ejemplo, se afirma que el catalán “es la lengua natural de Catalunya”, como si la naturalidad (ese sueño) fuera una virtud, frente al más realista “el catalán es aquello que hablan los catalanes”, definición que daría lugar a un lío padre (y madre) entre los deseantes, porque los catalanes quieren hablar y de hecho hablan una notable variedad de lenguas. Demasiado realismo. Soñar en un pueblo monolítico evita el esfuerzo de resolver las necesidades de una población diversa.

    LA ECONOMÍA del deseo propone un retorcido argumento político: como no podemos imponer el cambio de sexo, financiaremos los (escasos) cambios de sexo y cambiaremos el sexo de (todas) las palabras, para lo cual primero deberán sexualizarse. Quien se oponga al cambio de sexo (físico o léxico) va en contra de mis deseos, de manera que es un enemigo del Estado, el cual me subvenciona. Lo real, las necesidades de los ciudadanos, desaparece de la política sustituido por los deseos de la élite administrativa.
    Lo que desdichadamente oculta el juego de imponer el vocablo miembras es la inoperancia de una lucha por la igualdad concebida desde el deseo y no desde la realidad y la necesidad. Pone de manifiesto la nula voluntad de enfrentarse con las causas reales de la desigualdad. Es la actitud conservadora de toda la vida que se arrodilla ante el poder real, pero vende publicidad onírica contra el poder. Quienes se enriquecen gracias a la desigualdad deben de estar felices con su miembra.

    Comentado por: copia/pega el 20/6/2008 a las 18:00

  • ¿Esto es un apólogo, verdad? Porque nadie, repito "nadie" aborda a un mendigo cuando
    está de faena.

    Es cosa que no se ha vuelto a hacer desde
    San Francisco de Asis.

    Comentado por: yo tenía una novia que era un marine el 20/6/2008 a las 15:22

  • ¿Conoce alguien las palabras (o palabros) "artistos","poetos" y "poetastros"? ¿Ahí el cambio de morfema no designa nada más que el gérno del supuesto referente? Qué manía de univocidad, de verdad: cada morfema, un género; cada género, un sexo. Así no salimos del integrismo, nos limitamos a contraponer uno a otro. Como si no fueran el mismo.

    Comentado por: IFIGENIA MORALES el 20/6/2008 a las 13:54

  • reset,
    siempre hay una excepción que confirma la regla (y no me refiero a la menstruación): MODISTA. Se debería decir siempre en femenino (el o la que se dedican a la moda) y sin embargo los periodistos casi siempr se refieren a las miembras masculinos de ese gremia, como modistOs. Raro, raro, raro.

    Comentado por: Quina Creu el 20/6/2008 a las 11:48

  • En la edición de ayer del diario gratuito ADN se publicó una carta al director que me parece brillante y muy divertida. Por eso me apetece compartirla con ustedes:


    Tocando el miembro propiamente dicho

    A los nombres de los oficios acabados en "o" se les feminiza el género haciéndolos acabar en "a" (médico/médica) pero a nadie se le ha ocurrido hacer el cambio a la inversa con los acabados en "a" (periodista, artista, electricista, taxista ...), palabras que definen una profesión, independientemente del sexo de quién la ejerce, sin que a nadie se le haya jamás ocurrido reclamar un cambio en la terminación del nombre de su profesión para precisar su masculinidad. Me cuesta imaginar que a partir de ahora tuviéramos que llamarles periodisto, artisto, electricisto, taxisto ... Proponer a la RAE que introduzca esos vocablos para satisfacer ciertos delirios feministoides me parece un intento de convertir el diccionario en una aberración lingüística ... Aunque tampoco parece desacertado que a algunos cargos públicos se les pasara a llamar cargas públicas. Sin señalar a nadie.

    Jordi S. Berenguer, Barcelona.

    Comentado por: reset el 20/6/2008 a las 09:46

  • Qué bonito, en cuanto uno se atreve a abrir una vía de descusión se apresura otro a decirle que se calle. No te molestes, provoqueen, aquí no vale la pena intentarlo.

    Comentado por: julianolapostata el 20/6/2008 a las 09:16

  • Ya encontrará las respuestas por aquí y por allí, señorita provoquen. Ya sabe los blogs que tiene que rastrear, no? Busque especialmente en esos en los que no se atreve a decir naderías.


    hay muertos y muertos, y vivos y vivos.

    En fin, que la messa é finita.


    Corpus hristi...

    Irlanda!!!

    ....

    Cuando despertó, la miembra todavía estaba allí. (antes de la desaceleración amorosa, se entiende)

    Comentado por: dino radja el 20/6/2008 a las 01:44

  • Prospecto, en el sindicato a los mendigos nos invitan a entrar, el que se queda en la puerta es porque quiere. Luego están los indigentes, que se suelen poner más donde el cristo de medinaceli.

    Por otra parte, la imaginación es más operante cuando es plástica que cuando es elástica. La imaginación plástica es lenta, pero enciende luces difíciles de apagar; mientras que la imaginación elástica se conforma con estirar por los pelos un par de metonimias y luego todo vuelve a su sitio.

    Comentado por: provoqueen el 19/6/2008 a las 23:37

  • al sr. Albert,


    Creo que no me ha comprendido usted suficientemente bien

    En primer lugar,
    existe un fondo que es, sin más, un seguro,y que es, sin más, el propio banco a fin de cuentas como actor, ¡ojo!, como nodo de esta tupida red que viene a ser el sistema financiero: Lloyd's, Reale, USB o Citigroup, Santander... es decir, desde las grades re-aseguradoras, las propias aseguradoras o los bancos; y no es el caso de que a un bancario se le descuadre la caja del día este asunto del que trataba, y del que, parece ser, usted se hace eco
    En segundo lugar, puse comillas a 'enemigo', y las vuelvo a poner, cuando trataba de decir desde un punto de vista, que diría 'emic' (referido al criminal), el banco es el 'enemigo' como ente opuesto a sus fines y tomado como totalizado y además como 'problema' más arduo para ello, para lograr sus metas el criminal, si nos atenemos a las consabidas medidas de seguridad con las que se custodian los dineros de estos lugares; y no busque interpretaciones marxistas cuando intentaba hablar desde la percepción del atracador más bien, aunque éste bien pudiera ser un 'atracador marxista' que de todo hay en la viña del señor.
    De ello se deduce que el 'honor' se refiere al tipo de crimen, contra quien se hace y lo más importante, cómo actúa el criminal al llevarlo a cabo...para mí más honorable si se hace a cara descubierta, por ejemplo.

    saludos

    Comentado por: vic el 19/6/2008 a las 10:48

  • "Gota a gota" es el "raca raca" peridisiano...

    Comentado por: marc el 18/6/2008 a las 23:21

  • no viene a cuento

    siempre me gustaron los cajeros automáticos

    Comentado por: ¿es necesario que imprima su comprobante? el 18/6/2008 a las 22:11

  • vic

    Su comentario es bastate ridiculo , usted cree que a un Banco que le roben una sucursal le crea algun problema ? el unico perjudicado es el trabajador de la misma , que puede estar en una situación tan precaria como el atracador , y sobre que el BANCOS es el enemigo peor , hay que ir con cuidado con las pajas mentales , porque esto puede derivar y llegar a decir aquello de :

    La fuerza imperialista oprime a mi pueblo y yo que soy un sacrificado por la causa voy a luchar por la libertadad de todos nostros ante un enemigo invencible , lo cual me honra , claro que necesitare u poco de pasta , vayan pasando por caja y no se me pongan tontos que lo hago por todos nosotros .

    Comentado por: Albert el 18/6/2008 a las 21:46

  • Inoperante ha de ser la imaginación que archive -en forma de circular ordinaria- a ese mendigo en la puerta, no de la Caixa, sino del Sindicato Vertical.

    La gota gorda... y el retroceso de la escopeta políticamente correcta...

    ¿la Escopeta Nacional?

    Comentado por: prospecto el 18/6/2008 a las 20:52

  • Amigo de Miguel Torga ¿podría aclararme una cosa? ¿Qué favor le han hecho a usted los sindicatos?

    Comentado por: provoqueen el 18/6/2008 a las 20:37

  • Elogio del atracador de banco

    el atracador de banco es sin duda el criminal más honorable que hay; es el que se la juega contra el 'enemigo' más poderoso pues sabe que el crimen que va a cometer será tal que, aparte de poder irle la vida en ello, las dificultades a las que se tendrá que encontrar debido a la especie del establecimiento que pretende robar son sin duda alguna arduas y muy arriesgadas y de las que deciden en poco tiempo , al filo de la navaja, la vida propia y el cambio de vida que supone el acto en sí para el criminal si sale victorioso del trance o no; además, el atracador no roba a 'nadie' en particular sino a todo el sistema financiero en general, lo que hace su delito más 'honrado', incluso, 'honroso'; por tanto, el atracador es el criminal de más honor...véase la diferencia con esos criminales pederastas cogidos hace poco, ésos son lo contrario, gentes sin 'honor' ninguno que se aprovechan de los más débiles, para vicios inmundos, y lo hacen sin que conlleve 'riesgo' alguno más que el ser pillados por la policía, claro, pero la naturaleza de su delito es oscura y pretende ser 'no-descubierta', he aquí diferencia fundamental y síntoma del género del criminal y del delito...son sub-criaturas básicamente...en fin, ante eso he tenido muy claro lo que hacer de siempre,...por mi mero código a la hora de evaluar actitudes, y no debido a ningún ordenamiento jurídico...hay cosas, ya lo escribió Sófocles en una obrita famosa, que están por encima, para mí y para su heroína, de las 'tradiciones jurídicas'...además, parece ser que el propio código 'taleguero' así lo avala en un cierto sentido también....

    saludos

    Comentado por: vic el 18/6/2008 a las 20:34

  • Limpiar...

    Citar tal vez sólo sea barrer para casa o para el jardín. Se encuentran cosas. Casa y jardín son pensamiento, a parte de ser también una revista.

    Revista, de revisitar.

    Comentado por: L'arbre, le maire et la médiathéque el 18/6/2008 a las 20:16

  • Querido Felix: hace tiempo que mi tempo no me permitía ojear tu hoja. Me encanta tu poesia preñada del humor de la cruel prosa diaria. El mendigo que se niega a romper la vertcal que le une con la gota del confort de los señoritos es la misma obstinación en la honradez que nos hace ser objetivos favoritos de los sindicatos de arribistas y de confabulacón de la secta dominante.
    Sigo viendo, con tristeza, la labor de psiquiátrico que sigue soportando esta hoja.
    Recuerdos para las gentes de limpia memoria.

    Comentado por: el amigo de Miguel Torga el 18/6/2008 a las 20:01

  • Vi a un mendigo en la calle y le pegue una brutal paliza, le corté cuatro dedos, me meé en su cara y le saqué los ojos.
    Tras esto él me dijo que era el rey de España.
    - No, tú no eres el rey de España, tú estás loco.
    - ¿Yo? ¿Y por qué no todos los demás?
    No pensé en nada mientras le arreaba la patada definitiva que le hacía callar la boca para siempre.

    Comentado por: man el 18/6/2008 a las 17:49

  • LOS ÁNGELES (EEUU).- La bailarina y actriz de cine estadounidense, Cyd Charisse, quien marcó una época en el cine de EEUU hace más de medio siglo, ha muerto en Los Ángeles (California) a los 86 años.

    Según informó su agente, la actriz que interpretó grandes musicales del cine junto a Fred Astaire y Gene Kelly, falleció en el Centro Médico Cedars-Sinai después de sufrir un ataque cardíaco el lunes pasado.

    Pese a que también tuvo papeles dramáticos en el cine de Hollywood, Charisse debía su fama a los que interpretó y bailó en las primeras películas en 'technicolor' en los decenios de 1940 y 1950, entre ellas 'Ziegfeld Follies', rodada en 1956, y 'The Band Wagon', con Fred Astaire.

    Aun cuando se inició en el ballet, era "una hermosa dinamita" en cualquier tipo de baile, según la describió Astaire en su biografía 'Steps in Time', publicada en 1959.

    Después de que pasara la moda de los musicales de Hollywood a finales del decenio de 1950, Charisse dejó la danza, pero interpretó algunos papeles del cine y la televisión entre 1960 y 1990.

    Desde 1948 la actriz estuvo casada en un segundo matrimonio que duró de más de 60 años con el cantante Tony Martin, un lapso que muchos de sus admiradores consideraban una hazaña en Hollywood.

    Con su ahora viudo escribió una biografía conjunta titulada 'The Two of Us' (Nosotros dos) y en lo que el Libro Guinness calificó en 2001 como un récord mundial sus piernas fueron aseguradas por cinco millones de dólares en 1952. Le sobreviven dos hijos, Nico Charisse, de su primer matrimonio, y Tony Martin, del segundo.

    Comentado por: copia/pega el 18/6/2008 a las 09:27

  • Desde luego es muy meritorio defender el pensamiento, crítico o no. Por eso juliano lo defiende gallardamente tachando de fascistas a quienes no piensan como él. La adolescencia tiene esas cosas.

    Comentado por: ossa el 18/6/2008 a las 00:27

  • Sobre lo que comenta Azua del literato , el filosofo y la escopeta , bueno pues aqui ya se ha citado a Slawomir Mrozek para mi un escritor importante , creo que uno de los mejores .

    Aqui un cuento de Mrozek que me gusta y habla un poco del tema .


    SLAWOMIR MROZEK: DRÁCULA

    Cuando, tras años de destierro, el príncipe Drácula regresó a su castillo, las gentes de la comarca lo recibieron con pan y sal, y las campanas de las iglesias tañeron agradecidas, aunque al príncipe no le agradaban ni las iglesias ni las campanas. Este cruel soberano, vampiro sanguinario de los Cárpatos, fue antaño odiado por sus súbditos, quienes llegaron a añorarlo una vez reemplazado por la autoridad comunista. Finalmente, ésta cayó y Drácula regresó a sus dominios.
    Terminada la fiesta de bienvenida, anocheció. Una tras otra se extinguían las lucecitas de las cabañas bajo el castillo. Pero en éste reinaba un continuo movimiento y llegaban de él extraños ruidos.
    Continuó así hasta la aurora, cuando los pastorcillos que sacaban al campo su ganado, vieron al príncipe huyendo del castillo. Salió escopeteado, ladera abajo y desapareció tras el horizonte emitiendo gritos de terror. En cambio, en los muros del castillo apareció el fantasma de Ceausescu, el último primer secretario del Partido Comunista de Rumanía.
    Ahora la única esperanza está en los turistas extranjeros, y es que alguien tendrá que tomar el poder.

    Comentado por: Albert el 17/6/2008 a las 22:51

  • Siento que mi anterior comentario apenas tuviera relación con el contenido del artículo de más abajo. Me he dejado llevar por el cebo tendido, la típica salida de tono con la que el anfitrión coge impulso para arrancar y llamar la atención. De todos modos, sea una boutade o no, esto parece el catálogo de Cículo de lectores. ¿No sabe Félix contar algo sin meter propaganda? En esto, como en tantas cosas, a pesar de (o gracias a)los toques bordes, me parece que está perfectamente integrado en la época.

    Comentado por: julianolapostatagain el 17/6/2008 a las 19:38

  • Pues por mucho que Féilx diga que lo lee, e icluso si lo lee, el Finkielkraut no deja de ser un gilipollas, un tertuliano y un neofascista como la copa de un pino.
    De verdad que cuesta creerse que se diga que este pavo está perseguido. Ya, y el Losantos también. Un pobre héroe podrido de dinero y emisoras sacando tajada del resentimiento. Pero bueno, si la mayoría dice que es un imbécil, será que es un sabio. Si hay caza y captura de algo es del pensamiento crítico, de ayer, hoy y mañana. ¡Si al final resultará que Aznar en su etapa joseantoniana estaba adelantado!
    Hasta a lo del pensamiento único llegamos tarde. Tan tarde que creemos estar descubriendo algo. Pasado mañana, cuando se nos haya olvidado que estábamos hasta los huevos del chiki-chiki,sacaremos un artículo denunciando cuán injustamente lo criticaron los progres y horteras de buhardilla.

    Comentado por: julianolapostata el 17/6/2008 a las 19:27

  • a propósito del "Más analogías"


    ¿Y es así que sólo podemos asesinar aquello a lo que pretendemos, como animales, en vez de –qué sé yo- ponerlo en órbita o sobre un pedestal ? ¿y de tal manera que en el espejo de nuestra honestidad no alcanzamos a ver una y otra vez más que a un viejo payaso, acaso? y ¿dónde queda la moral en todo ello? y también: ¿es buena mi impostación a efectos teatrales? o, incluso: ¿qué he dicho? ...

    Comentado por: man el 17/6/2008 a las 18:36

  • "Pues porque hay once millones de personas que por votar a Zapatero creen formar parte de un plan cósmico que salvará a la humanidad".
    A la humanidad no creo, pero a los "españolitos" de la cutrada del PP, si. ¿Ideas claras?, ya.

    Comentado por: Pena, penita, pena el 17/6/2008 a las 16:22

  • A propósito de música. Este artículo del inefable I.Ruiz Quintano. Estocada de mala leche y lelancolía:

    "SI usted quiere saber cómo está España, vaya a los toros.
    El perro de San Roque tiene rabo porque José Tomás no se lo ha cortado, a pesar de su público y su presidente, pues Tomás es torero de «groupies», como los Pecos, y de presidente, como Carla Bruni.
    El buen público de toros siempre fue la clase alta o la clase baja, pero el público del segundo Tomás es la clase media, demócrata y futbolera, que pide orejas como si fueran goles y va a la plaza con la consigna «¡Por la Séptima!». Fue Pedro Caba, en «Lo mágico en el toreo», el primero en separar al hincha futbolero del aficionado taurino:
    -El aficionado a toros, en vez de estimular y excitar para triunfar, como hace el hincha, hace crítica. El buen aficionado va a los toros a juzgar, a actuar como juez, e incluso juzga al presidente de la corrida.
    El presidente de Tomás, en vez de «desoír la algarada incivil» (Joaquín Vidal) del público de Tomás, le echa orejas como a los perros huesos, y únicamente ahíto de orejas ese público se queda tranquilo. Ni capotes, ni muletas, ni espadas. Orejas.
    -Es que el sitio de Tomás...
    El sitio de Tomás es ofrecer el muslo al toro con la desfachatez con que ofrece la espalda al Rey. Es el sitio del baturro emborricado que en mitad de la vía le decía al tren: «Chifla, chifla, que como no te apartes tú...» Esta actitud antitaurina de Tomás recibe el nombre de torpeza, pero la perversión interesada del lenguaje la hace llamar valor, y con eso se vuelve loco al público de Tomás. ¿Pero qué clase de figura del toreo puede ser nadie cuya tauromaquia consiste en estar a merced del toro?
    Las víctimas de Tomás son el toro y la literatura. Toros malvas y capachos en Las Ventas. Toros «degollaos», sin morrillo ni badana, sin pecho ni culata. En cuanto a la literatura, por Las Ventas se dejaron ver Semprún, capitán de los ciento cincuenta novelistas de Carmen Romero, y Dragó, capitán de los ciento cincuenta intelectuales de Esperanza Aguirre, que acudió a la inmolación en zapatos de serpiente, aprovechando la ausencia de gitanos en el cartel. ¿Por qué hay veinticuatro mil personas que por juntarse a jugar el juego de la inmolación de un señor de Galapagar con cara de comandante de puesto creen salvar a la tauromaquia? Pues porque hay once millones de personas que por votar a Zapatero creen formar parte de un plan cósmico que salvará a la humanidad.
    El Nobel Joseph Stiglitz dice que Zapatero es «el pensador más influyente del movimiento» como Dragó dice que Tomás es el Quinto Evangelista, aunque todos sospechamos que Zapatero, siempre a merced de los acontecimientos, es a la democracia lo que Tomás, siempre a merced del toro, es a la tauromaquia. Zapateril, desde luego, fue su gesto, repetido, de no sacar a saludar a sus compañeros (trato de comparsas), y más zapateril todavía fue el inacabable quite por «enganchinas» al toro de El Fundi, que no tuvo coraje, ay, para tirarle una montera. También se negó Tomás a lavarse la sangre de toro de la cara (en su día, a Pepín Liria ese descuido le costó una oreja), pero porque formará parte del «show» de la inmolación que vimos por TV, en el bar, tomando copas de balde con Dragó, que para eso es habilitado. Menos mal que la inmolación quedó otra vez en un disparate de cornadas y puntazos.
    De Gitanillo de América, inmortalizado literariamente por la pluma de Alberto Salcedo Ramos, se dice, por las muchas marcas que le ha dejado el toreo, que parece «un sobrado de tigre». Al jactarse Gitanillo de la adultez que testimoniaban sus cicatrices, el matador Roberto Domínguez le explicó que tantas cornadas demostraban más torpeza que coraje. Gitanillo celebró el apunte a carcajadas, pero al quedarse solo exclamó:
    -¡Coño, lo que me pasa por no haber estudiado!
    Desde entonces, escribe Salcedo Ramos, Gitanillo aprendió que las heridas, que algunos utilizan como certificados de heroísmo y otros para hacerse perdonar los errores, no deben exhibirse como trofeos."

    Comentado por: a propósito el 17/6/2008 a las 13:40

  • Malévolo y brillante, Quina Creu

    Comentado por: niño el 17/6/2008 a las 13:33

  • Desde luego Alain Finkielkraut y Azúa tienen algo de almas gemelas; ambos han pasado de una época de certezas a otra de preguntas, lo que dice mucho en su favor. Quien tenga interés en Finkielkraut tiene un camino fácil (para quien sepa francés): todos los sábados tiene un programa de radio en France Culture, Répliques, que es un lujo. Bueno, toda la programación de la emisora lo es, oída aquí, en el páramo.

    Comentado por: ossa el 17/6/2008 a las 00:00

  • El árbol, la escopeta...

    Un saludo, amigos.

    Comentado por: Esperando a Mrozek el 16/6/2008 a las 23:18

  • FÉLIX DE AZÚA
    Más analogías

    Desde que supe que en Francia se había desatado una persecución contra Alain Finkielkraut, devoro todo lo que encuentro de este caballero. En un escrito autobiográfico afirmaba “querer hacerse viejo lo antes posible”. Seguramente lo decía pensando en la clásica estampa del anciano sabio, (le sage, no le savant), tan ausente de nuestra sociedad. Y añadía: “C’est la lecture qui m’a fait vieillir et l’apprenti philosophe que je suis resté doit aux grands romanciers de concevoir le phénomène humain non tant comme un problème a résoudre que comme une énigme à ne jamais cesser d’interroger” (“He envejecido gracias a la lectura y el aprendiz de filósofo que todavía soy le debe a los grandes novelistas una concepción del fenómeno humano, no tanto como un problema a resolver, cuanto como un enigma al que inquirir sin descanso”) Está bien. El punto de mira del fusil telescópico del filósofo es exacto, certero, busca abatir al animal con eficacia, sin hacerle sufrir inútilmente. Por el contrario, la vieja escopeta literaria lleva un punto de mira ruinoso. A veces apunta demasiado alto y el tiro se pierde entre las nubes. A veces tan bajo que levanta una nube de polvo y hormigas. En ambos casos, el animal sufre un susto espantoso y escapa a toda velocidad, a veces incluso herido. El filósofo contempla la pieza cobrada. La ve tendida en tierra y sabe que esa es la verdad del animal, su destino irremediable. Pone entonces un pie sobre la testuz del cadáver, suspira profundamente y mira desafiante a su alrededor. El literato se queda allí, parado, con cara de bobo, viendo cómo se le escapa (¡otra vez!) la presa. Maldice su suerte y arroja la escopeta con rabia. Pero lo cierto es que ha visto algo indescriptible: el salto prodigioso, elástico, aéreo, de un animal en el límite de su potencia. Quizás ha sido un instante, quizás sólo un par de segundos, pero ha sido testigo de la vida viviente en todo su esplendor. Lo suficiente como para que recoja su escopeta, apure lo que queda en la cantimplora y vuelva a cargar un cartucho mientras musita: “No me fastidies, Tizona, esta vez va en serio”.

    Comentado por: + el 16/6/2008 a las 23:00

  • Mis Barrios / Joan de Sagarra
    La Vanguardia, 15/6/2008

    El viernes me zampé La plaza del azufaifo, un libro de la señora Isabel Núñez, con un prólogo de mi primo Enrique Vila-Matas. El prólogo de Enrique no tiene desperdicio. Comienza así: “Este libro debería dejar mudos de la sorpresa a todos aquellos que tan intensamente hablan maravillas de Barcelona. Este libro habla de la otra ciudad, la que no llegan a ver nunca sus múltiples y entusiastas visitantes. Este libro quedará como uno de los testimonios más lúcidos de la destrucción general de Barcelona a principios del siglo XXI”. Toma castaña.
    El libro de la señora Núñez trata sobre un azufaifo (un ginjoler) centenario y hermosísimo, un árbol situado en una finca de la calle Arimon, en Sant Gervasi, y cuya vida peligraba a consecuencia de unas obras que se hacían en aquella calle el pasado año. Pues bien, la señora Núñez organizó una campaña, que tuvo amplia repercusión mediática, y logró salvar el azufaifo, pese a la indiferencia mostrada por lo que la señora Núñez denomina, con frase un tanto proustiana, por no llamarla de otro modo, “nuestro magnífico Ayuntamiento de Hereuville”, y de manera especial por la señora Imma Mayol, la jefa de los verdes municipales.
    El libro de la señora Núñez, amén de una muestra de civismo, es también un recorrido por una Barcelona, la de su infancia y adolescencia, prácticamente desconocida.
    La señora Núñez es uno de esos ciudadanos de los que habla Enrique en su prólogo, “que han perdido las referencias urbanas y que vagan como almas en pena, como expulsados de unas calles que ya no reconocen”. No tengo el gusto de conocer a la señora Núñez, más joven que yo, pero podría muy bien haberme cruzado con ella, cuando la niña Isabel Núñez pasaba delante de mi casa, en el paseo de Sant Gervasi esquina plaza Bonanova, para ir al colegio de Jesús y María.
    La señora Núñez habla en su libro de un territorio –el barranco junto a la torre Castañer, la torre de los Güell– que también es el de mi infancia, y en cuanto a su colegio, del que la señora Núñez no guarda muy buen recuerdo –la expulsaron–, también forma parte de mi adolescencia: con dos compinches de los jesuitas (de Sarrià) saltamos una tarde la tapia de aquel colegio de monjas para ir a ver una chica –no recuerdo cual, pero podría ser muy bien Nuria de Arana (todos estábamos enamoradísimos de la guapa Nuria)–, y a punto estuvieron de expulsarme de los jesuitas por aquella proeza (pero, desgraciadamente, no lo hicieron, entre otras razones porque mi papá era el autor de La ferida lluminosa, y su hermana, la tía Pilar, una monja muy importante en Jesús y María).
    Desde que murió mi madre, hace ya veinte años, no he vuelto a poner los pies en la Bonanova. Cuando murió mi madre, ya no tenía nada que ver con la Bonanova que conocí, recién llegado de París, al final de nuestra guerra.
    Aparte de un par de cines –el Murillo y el Adriano– y de la pastelería del señor Cortacans, la Bonanova no fue nunca mi barrio (la Bonanova era el punto de partida para descender a Barcelona).
    Yo descubrí el barrio, la vida de barrio, cuando me fui a vivir donde actualmente vivo: en la parte alta del paseo de Sant Joan, en el Eixample. Cuando me instalé allí, lo desconocía por completo, así que me apropié del barrio, de los recuerdos de mi primo Enrique, que vivió su infancia y adolescencia justo al lado de donde yo vivo.
    Mi barrio era el del cine Chile, de la bolera del paseo, de la pastelería Baylina (sólo esta última sigue en pie). Mi barrio, con el tiempo, se fue convirtiendo en una mezcla del actual y del antiguo paseo del general Mola, con la fábrica Elizalde muy dañada, pero todavía en pie. Era mi barrio y el de mi primo escritor. Pero, a partir del mes de diciembre del pasado año, mi barrio se ha convertido en el barrio de otro niño que recuerda haber visto a mi primo Enrique, con pantalón corto, bajar por el paseo Sant Joan camino de los maristas, de su colegio. Ese niño, que hoy es un funcionario que trabaja en el Museu d'Arqueologia de Catalunya y está a punto de jubilarse, no es otro que el señor Enric Sanmartí, cuyo personaje me honro hoy en introducir en esta crónica –crónica de barrio, de esos barrios que van desapareciendo– y que habrá de acompañarnos en más de una ocasión.
    A finales del pasado año, el señor Sanmartí me hizo llegar una extensa memoria en la que me descubría cómo era el barrio de su infancia, me hablaba de cines, bares y comercios desaparecidos y me contaba la vida y milagros de muchos que todavía aguantan.
    Gracias al señor Sanmartí, dentro de unos minutos, cuando acabe de escribir esta crónica y me vaya a comprar el diario en el quiosco del paseo con la calle Provença, me olvidaré por un instante de que el bar Provença es el bar Provença y entraré en el bar Quiroga, una especie de taberna, con su barra de mármol y sus grandes botas de vino. Un bar en el que está sentado el dibujante Opisso, ya muy viejo, que repite siempre la misma frase: “La vida és com la camisa d'un infant: curta i cagada”. Y unas mesas más allá hay un grupo de gitanos y cómicos que aguardan para ir a visitar a Carmen Amaya que está ingresada en la clínica Puigvert, al otro lado del paseo. Entre los cómicos se halla el actor José Nieto, que le firma un autógrafo al niño Enric Sanmartí. Ese es mi barrio, mis barrios. Moltes gràcies, senyor Sanmartí, pel seu regal.

    Comentado por: Mister Iceberg el 16/6/2008 a las 22:09

  • El fallo narrativo es el segundo euro. El relato habría funcionado mejor si Azúa, la segunda vez que ve al mendigo y después de aguantar su estúpida parrafada, le hubiese dado un empujón y le hubiese robado a continuación la recaudación del día. A un cretino semejante no hay que darle pasta, sino quitársla. Cuatrocientos euros, por ejemplo.

    Comentado por: Quina Creu el 16/6/2008 a las 21:37

  • ¿La foto la han colocado de esta manera con intención o el chaval de Tres Tigres Tristes se ha despistado y la puso boca abajo?

    Comentado por: sorry el 16/6/2008 a las 20:58

  • No Fortissimo? Symphony Told to Keep It Down
    SARAH LYALL (LONDON)

    They had rehearsed the piece only once, but already the musicians at the Bavarian Radio Symphony Orchestra were suffering. Their ears were ringing. Heads throbbed.

    Tests showed that the average noise level in the orchestra during the piece, “State of Siege,” by the composer Dror Feiler, was 97.4 decibels, just below the level of a pneumatic drill and a violation of new European noise-at-work limits. Playing more softly or wearing noise-muffling headphones were rejected as unworkable.

    So instead of having its world premiere on April 4, the piece was dropped. “I had no choice,” said Trygve Nordwall, the orchestra’s manager. “The decision was not made artistically; it was made for the protection of the players.”

    The cancellation is, so far, probably the most extreme consequence of the new law, which requires employers in Europe to limit workers’ exposure to potentially damaging noise and which took effect for the entertainment industry this month.

    But across Europe, musicians are being asked to wear decibel-measuring devices and to sit behind see-through antinoise screens. Companies are altering their repertories. And conductors are reconsidering the definition of “fortissimo.”

    Alan Garner, an oboist and English horn player who is the chairman of the players’ committee at the Royal Opera House, said that he and his colleagues had been told that they would have to wear earplugs during entire three-hour rehearsals and performances.

    “It’s like saying to a racing-car driver that they have to wear a blindfold,” he said.

    Already there are signs that the law is altering not only the relationship between classical musicians and their employers, but also between musicians and the works they produce.

    “The noise regulations were written for factory workers or construction workers, where the noise comes from an external source, and to limit the exposure is relatively straightforward,” said Mark Pemberton, the director of the Association of British Orchestras. “But the problem is that musicians create the noise themselves.”

    Rock musicians have talked openly about loud music and ear protection for years. The issue is more delicate for classical musicians, who have been reluctant to accept that their profession can lead to hearing loss, even though studies have shown that to be the case. At the same time, complying with the law — which concerns musicians’, not audiences’, noise exposure — is complicated.

    One problem is that different musicians are exposed to different levels of noise depending on their instruments, the concert hall, where they sit in an orchestra and the fluctuations of the piece they are playing. In Britain, big orchestras now routinely measure the decibel levels of various areas to see which musicians are subject to the most noise, and when.

    Orchestras are also installing noise-absorbing panels and placing antinoise screens at strategic places, like in front of the brass section, to force the noise over the heads of other players.

    “You have to tilt them in such a way so that the noise doesn’t come back and hit the person straight in the face, because that can cause just as much damage,” said Philip Turbett, the orchestra manager for the English National Opera.

    They are also trying to put more space between musicians, and rotating them in and out of the noisiest seats.

    At the Royal Opera House, the management has devised a computer program that calculates individual weekly noise exposure by cross-referencing such factors as the member’s schedule and the pieces being played.

    Musicians are spacing out rehearsals and playing more softly when they can. As the Welsh National Opera prepared for the premiere of James MacMillan’s loud opera, “The Sacrifice,” last year, the brass and percussion sections were told to take it easy at times in rehearsal to protect the ears of themselves and their colleagues, said Peter Harrap, the orchestra and chorus director.

    Conductors are also being asked to reconsider their habit of “going for a big loud orchestration,” said Chris Clark, the orchestra operations manager at the Royal Opera House. Composers, too, are being asked to keep the noise issue in mind.

    “Composers should bear in mind that they are dealing with people who are alive, and not machines,” said Mr. Nordwall of the Bavarian orchestra.

    And companies are examining their repertories with the aim of interspersing loud pieces — Mahler’s symphonies, for instance — with quieter ones. They are also buying a lot of high-tech earplugs, which are molded to players’ ears and cost about $300 a pair. Many orchestras now ask their musicians to put the earplugs in during the loud parts of a performance.

    “I have a computer program that gives me a minute-by-minute timeline chart through the whole piece,” said Mr. Turbett of the English National Opera. “I can go back to the musicians and say, ‘Between bar 100 and bar 200, there’s a very loud passage, so please put in hearing protection.’ ”

    But these remedies can bring problems. Some musicians in the brass and percussion sections resent being screened off from their colleagues, as if they were being ostracized. Musicians, even if they accept the need to use earplugs occasionally, tend to hate wearing them.

    Mr. Garner, the Royal Opera House oboist, said: “I’ve spent nearly 30 years in music and I know all about noise, and occasionally, if I’m not playing and there’s a loud bit next to me, I might shove my fingers in my ears for a few bars. But I have yet to find a musician who says they can wear earplugs and still play at the same level of quality.”

    The modern noise-level-conscious orchestra is also dependent, of course, on the indulgence of the conductor. Arriving at an orchestra to find that decisions have been based solely on musicians’ noise exposure can be galling to the sort of conductor who likes to be in control, which is most of them.

    Although Switzerland is outside the European Union, an extraordinary noise-related argument between the conductor and the Bern Symphony Orchestra disrupted the opening night of Alban Berg’s “Wozzeck” in March.

    The piece called for 30 string players and 30 wind and percussion players, all crammed into a too-small pit. When the stage director complained in rehearsals that the music was too loud, the conductor didn’t order the orchestra to play more softly, but instead asked for a cover over the orchestral pit to contain the noise, said Marianne Käch, the orchestra’s executive director.

    That meant the noise bounced back at the musicians, bringing the level to 120 decibels in the brass section, similar to the levels in front of a speaker in a rock concert. The musicians complained. The conductor held firm. But when the piece began, “the orchestra decided to play softer anyway in order to protect themselves,” Ms. Käch said.

    That made the conductor so angry that he walked off after 10 minutes or so, Ms. Käch said. Told that there had been “musical differences” between the conductor and the orchestra, the perplexed audience had to wait for the two sides to hash it out.

    In the end, the orchestra agreed to return and finish the performance at the loud levels. For subsequent performances, a foam cover that absorbed instead of reflecting the sound was placed above the pit, and the conductor agreed to tone things down.

    “This is the problem you find in many places, that the conductors are conducting more and more loudly,” Ms. Käch said. “I know conductors who have hundreds of shades of fortissimo, but not many in the lower levels. Maybe the whole world is just becoming louder.”

    Comentado por: copia/pega el 16/6/2008 a las 20:34

  • No viene a cuento.
    No tenía ni idea de quién o qué era J. Tomás hasta que el otro día se me cruzó en la tele haciendo zaping. Me quedé helado. Mi mujer, por su parte, se limitó a despreciar mi helamiento ("o estás en contra o no estás, Javier", más o menos, me venía a decir con la mirada).
    Pero lo que había visto no dejaba de darme vueltas en la cabeza. Entonces me metí en youtube y busqué. Miré durante un rato lo que ahí hay sobre J. Tomás. Y ya me tranquilicé. Vale, pensé, ahora ya lo he visto; puedo seguir viviendo sin preocuparme ni de este tío, ni de los toros ni de su madre...
    Hoy, sin embargo, me lo vuelvo a encontrar en la prensa. LAs fotos... La fiesta de los toros me parece, por lo general, una basura pero este hombre logra lo que parece imposible: convierte la basura en un misterio.
    Quizá, cuando lo mate un toro, morirá definitivamente la fiesta. Es probable que lo sepa y haya venido, simplemente, a cerrar el quiosco

    Comentado por: Javier el 16/6/2008 a las 19:59

  • No ficción. A quién se le iba a ocurrir una historia tan absurda. El mendigo trataba de causar lástima ¿no? Y Azúa pretendía desmontar su argucia y arruinarle el espectáculo. Vamos, hombre, deje de incordiar a los mendigos.

    Comentado por: escarola el 16/6/2008 a las 18:58

  • ah, hay que leer el texto en función al correlato que el título propone y de manera alegórica y además ser azuano, entre otras cosas, muy bien, muy bien, lo tendré en cuenta para pensar en sus discernimientos respectivos, locos insufribles

    Comentado por: man el 16/6/2008 a las 17:24

  • Aquí hay interpretaciones para todos, que cada cual se aplique la suya. Estupendo Don Félix.

    Comentado por: me el 16/6/2008 a las 16:52

  • Pues Félix viene a contar una historia alegórica del ceporro de Zapatiesto y los suyos del Gobierno, de aquellas que contaba yo y los colegas de la escuela en los tiempos heroicos del blog azuano. ¡Cómo nos reíamos!... Jopé, macho, y a estas alturas el Zapa aún sigue ahí más ahuecao y lelo que nunca.

    Comentado por: niño el 16/6/2008 a las 15:19

  • Inquietante la historia que nos cuenta Azúa hoy.Prometeo pagando su culpa.

    Gracias Copia por la entrevista de Escohotado que como el Guadiana,desaparece para estudiar y aparece para iluminarnos con su erudición y libertad de pensamiento.
    Las da de cal y las da de arena amén de que quien mucho abarca poco aprieta.
    De la " filosofia " de Friedman,tan lúcido él según Escohotado, viene la actual crisis financiera y de su ceguera,en eso era keynesiano,en cien años todos calvos,creced y enriqueceos,el desastre medioambiental,empezando por el de el hambre que es sin duda el mas grave.

    Comentado por: maleas el 16/6/2008 a las 13:23

  • Pues no sé si es una especie de gran metáfora el artículo o si de verdad le pasó esto o si (casi) le pasó y lo 'metaforizó'...en fin..deje caer alguna explicación, ¡Oh, Azúa, O Skotos!...

    saludos

    Comentado por: vic el 16/6/2008 a las 13:20

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Biografía

Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas, Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horasAutobiografía sin vida (Mondadori, 2010) y Autobiografía de papel (Mondadori, 2013)Una edición ampliada y corregida de La invención de Caín ha sido publicada por la editorial Debate en 2015; Génesis (Literatura Random House, 2015). Nuevas lecturas compulsivas (Círculo de Tiza, 2017) y Volver la mirada, Ensayos sobre arte (Debate, 2019) son sus últimos libros.  Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis. 

En junio de 2015, fue elegido miembro de la Real Academia Española para ocupar el sillón "H".

 

Bibliografía

 




 

Ensayo

Volver la mirada (2019). Debate, España.

Nuevas lecturas compulsivas (2017). Círculo de Tiza, España. 

La invención de Caín (2015). Mondadori, Barcelona. 

Contra Jeremías (2013). Mondadori, Barcelona.

Contre Guernica, Prefacio para Antonio Saura (2008). Archives Antonio Saura, Genève.

 La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.

Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.

Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.

La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.

Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.

Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.

Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.

Venecia (1990). Planeta, Barcelona.

El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.

La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.

Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.

 

Novelas y prosa literaria

Génesis (2015). Literatura Random House, Madrid. 

Autobiografía de papel (2013). Mondadori, Barcelona. 

Autobiografía sin vida (2010). Mondadori, Barcelona.

Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.

Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.

Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.

Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.

Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.

Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.

Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.

Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.

Última lección (1981). Legasa, Madrid.

Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.

Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.

 

Relatos

"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.

"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.

"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.

"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.

"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.

"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.

El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.

Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.

"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.

"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.

 

Poesía

Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.

Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.

Farra (1983). Hiperion, Madrid.

Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.

Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.

Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.

Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.

Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.

El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.

Cepo para nutria (1968). Madrid

Premios

1987 Premio Anagrama de Novela.

2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".

2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.

2011 Premio González-Ruano de Periodismo

2014 Premio Internacional de Ensayo José Caballero Bonald

2015 Premio Francisco Cerecedo de la Asociación de Periodistas Europeos 

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