El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
miércoles, 20 de agosto de 2008
Vidas para lelos

Gene Kelly en 'Cantando bajo la lluvia'
A lo largo de un número de años que no bajan de cinco, durante la época ya oscura en la que Fraga Iribarne impartía clases en la Facultad de Ciencias Políticas de Madrid, fue materia de constante disputa (siempre agónica) el valor o mérito de los modos de bailar de Fred Astaire y Gene Kelly. La pugna, que en ocasiones llegaba a ser tan tensa como para provocar urgentes reuniones de aparatos de partido (muy pequeños partidos) o células ejecutivas en las que se afanaban los comisarios siempre atentos al sosiego de los militantes, tenía un precedente relacionado con dos órganos cinematográficos, Nuestro cine, de una parte, y Film Ideal, de otra, que exponían una lucha similar, pero bajo armaduras distintas: Juan Antonio Bardem contra John Ford. El Partido Comunista, sostén oficioso de Nuestro cine, defendía la nobleza ideológica de Bardem, firmemente asentada sobre el materialismo dialéctico, en tanto que la otra revista, financiada por los jesuitas y pilotada en aquellos años por el marciano Guarner, consideraba de una más alta moralidad la obra de John Ford, inspirada por el código del honor de los caballeros de la Tabla Redonda. Los grupúsculos ultraizquierdistas estaban unánimes de parte de John Ford y contra el oscurantismo del Partido, más clerical que los jesuitas.
No obstante, en la disputa entre los estilos incompatibles de Fred Astaire y Gene Kelly, la matización era mucho mayor, ya que en ese caso no se discutía sobre códigos individuales e ideologías colectivistas, sino sobre algo tan inaprensible como el aspecto, la vestimenta, los movimientos, los gestos y la escenografía de unos bailes que, sin embargo, construían mundos completos y autosuficientes. La mayor sutileza de la disputa se advertía en que no había divisoria política, ya que militantes de Bandera Roja, del Felipe, de Bandera Negra y de otros grupúsculos de la época podían pertenecer a uno u otro bando sin problemas. La distinción mayor era que ningún miembro del Partido Comunista intervenía en la disputa, ya que el Partido consideraba igualmente imbéciles y sin duda imperialistas a ambos bailarines y a sus defensores. En materia de baile nadie sabe lo que defendía el Partido, exceptuando algunos aires folclóricos como los actualmente subvencionados por el más esplendoroso caciquismo, lo que indica hasta qué punto son embrionarios los estudios sobre el Partido.
Viendo el otro día una versión remasterizada de Cantando bajo la lluvia, cúspide de Kelly y de Donen, reviví la disputa y de inmediato acudí a un establecimiento especializado para alquilar unas cintas de Fred Astaire. El contraste no puede ser más poderoso y uno se pregunta cómo es posible que haya desaparecido de la creación artística esta particular división, a lo que me respondo de inmediato que por la defunción de la teoría, es decir, por la actual mensuración de las obras de arte en términos moralizantes y ya no artísticos. Lo que aquilata el valor de la obra es hoy la adscripción del autor a un conjunto de reclamos identificables con propuestas mediáticas masivas. La obra puede ser católica, solidaria, poscolonialista, federalista, antiglobalizadora, de minoría agraviada, o cualquiera de los restantestópicos, independientemente de la mayor sabiduría con la que se hagan materia tales tópicos.

Entre Fred Astaire y Gene Kelly las cosas iban en serio. El primero ostentaba el canon de la elegancia, como en otro tiempo aquel Beau Brummel que había logrado imponer la sobriedad en el hábito de los aristócratas ingleses, alejándolos de colorines y afeites. Los movimientos de Astaire respondían a una racionalidad extrema, más próxima a la idealización del cuerpo animal (gacelas, panteras, delfines) que al brutal espasmo peristáltico del proletariado. Su clasicismo era tan sólido, tan pericleo, tan euclídeo, que no sólo se distanciaba de cualquier debilidad romántica sino que las anulaba y arrasaba con una equis de pierna diseñada a tiralíneas. Como no podía ser de otra manera, con su pareja, Ginger Rogers, mantuvo una férrea imagen conyugal a pesar de la atonalidad sexual de todos conocida.
Por el contrario y como puede constatar cualquiera que revise la película antes mencionada (una obra maestra muy parecida a Esperando a Godot), el estilo de Gene Kelly era un ataque salvaje, desalmado, ordinario, contra lo que aún entonces se consideraba "elegancia" y "clasicismo", sin caer tampoco en el romanticismo que arruinaba toda la producción europea, obsesionada con los restos humeantes de la religión cristiana, especialmente entre los ateos. Disfrazado de payaso, de enano, de comparsa en un burlesque, de amante daliniano, de centro topológico en un aparatoso caleidoscopio a lo Busby Berkeley, o de Fred Astaire (a quien parodia en uno de sus innumerables bailes), Gene Kelly era siempre la vanguardia de todo lo que había defendido Nietzsche con su atropellada filosofía, la pura vitalidad destructiva, el dionisismo, la autoparodia, la astucia del músculo, el nihilismo que ama la ternura del caos. Su pareja no era Debbie Reynolds, una virgen de 19 años, sino el psicópata autodestructivo Donald O'Connor.
Si Fred Astaire idealizaba al animal humano, Kelly lo elevaba por encima de cualquier melancolía zoológica. El cuerpo que baila en los números de Kelly es un cuerpo lúcido sobre su poder, sarcástico con la petulancia del poderoso, irónico con la vanidad del apolíneo, despiadado con el grotesco espectáculo de la bondad humana. No con la bondad, sino con el espectáculo de la bondad.
Basta comparar el uso de la fotografía de modas, especialmente las de Vogue y Vanity Fair, en las películas de Astaire, y la venenosa caricatura que les dedica Kelly en la ya tantas veces citada cinta, una sucesión de diabólicas groserías que anticipan lo que muchos años más tarde, en su versión neo-neorromántica, refinará Almodóvar. En los números de Kelly, el potente artefacto del baile incorpora todas las máquinas, las centrales eléctricas, el subsuelo hinchado de energía de las grandes capitales, la fermentada savia de los lupanares, las heces que burbujean por los gigantescos conductos del alcantarillado. Astaire, por su parte, llega, en sus momentos sublimes (aunque no es poco), al vuelo del flamenco, el digno fluir del cisne y el salto de Nijinsky por la ventana del vacío. Pero el cisne sólo puede mantener la dignidad mientras no pise la tierra y por esa razón Astaire no obedecía a la ley de la gravedad. Kelly era el hijo de la gravedad y no hay menos de 50 caídas, traspiés y trompazos en la película.
Esta disputa, que ahora podríamos ampliar a los contrapuestos modelos cristiano (Charlie Chaplin) y nihilista (Hermanos Marx), abarcaba entonces figuras tan hermosas como Kafka (el doliente) contra Joyce (el gozoso), en una gigantomaquia que escindía el mundo en dos sectores perfectamente delimitados: los partidarios de la duración (y por tanto de la autoridad, el sacrificio y el colectivismo) y los partidarios de la transformación (y por tanto de la imaginación, el placer y el individualismo).
Busco en la actualidad alguna pareja que se enfrente de un modo claro y distinto, que elija partido con decisión y coraje entre la dinámica y la estatuaria, que nos muestre el mundo en sus dos eternas posibilidades (aquellas a las que Hegel señalaba cuando escribió: "Yo soy el combate"), pero no la veo por ninguna parte. Signo inequívoco de que ha vencido una de las dos.
No seré yo, sin embargo, quien decida y publique cuál de las dos ha derrotado a la otra porque su victoria tiene como irremediable consecuencia el empobrecimiento, el hastío y la miseria espiritual que se instalan cuando un vencedor se ve en la obligación de imitar al vencido, simulando haber vencido, para no aburrir a la clientela.
Artículo publicado en: El País, 11 de junio de 2008.
[Publicado el 11/6/2008 a las 14:00]
Comentado por: El Cyd el 18/6/2008 a las 11:06
Comentado por: Sucettes el 16/6/2008 a las 12:41
Más parejas entre las que elegir,
Ponce - José Tomás
Diana Krall - Amy Winehouse
Nacho Duato - Julio Bocca
Vidal Sasoon - Llongueras
Lorenzo Milá - Matías Prats
Muñoz Molina - Javier Marías
Paulina Rubio - Mónica Naranjo
Enrique Vila Matas - Enrique Vila Matas
Pocoyo - Dragon Ball
Anne Igartiburu - Mercedes Milá
Carmen Posadas - Rosa Montero
Miguel Poveda - Pitingo
Pedro Almodóvar - Pedro Erquicia
Brad Pitt - Billy Bob Thorton
Rania - Letizia
Torres - Villa
Sharapova - Ivanovich
Sánchez Dragó - Uribarri
Los Albertos - El Dioni
etc
etc
etc
Comentado por: Quina Creu el 15/6/2008 a las 23:22
"No interesa saber lo que las cosas son antes de estudiarlas".
Entrevista con Antonio Escohotado
por Jorge San Miguel Lobeto
Madrid. Junio de 2008
A finales del próximo mes de julio, si un afán casi obsesivo de perfección no vuelve a impedirlo, Antonio Escohotado (Madrid, 1941) publicará lo que ya considera la obra de su vida: Los enemigos del comercio. Esta indagación en el espíritu histórico del comunismo le ha ocupado los últimos diez años y es el fruto de un programa de investigación bosquejado en el prólogo de Caos y orden. Escohotado emprendió hace tiempo un viaje hacia el liberalismo que, lejos de representar un giro copernicano, es signo de una coherencia profunda y de una curiosidad sin domesticar. Como él mismo confiesa, se ha sentido progresivamente más identificado con la tarea del investigador que con la del profeta o exegeta; su itinerario lo es también desde el ámbito continental -Hegel, Marx, la Escuela de Frankfurt- hasta el anglosajón -Hume, Smith, Hayek-, desde la dialéctica y el idealismo hasta la devoción por lo concreto, lo factual.
Caos y orden introdujo conceptos como el orden espontáneo y la auto-organización en un panorama, el de las humanidades europeas, fuertemente teñido aún por la crítica social marxista-freudiana y, en general, renuente a tender puentes hacia la ciencia "dura". La charla, que tiene lugar entre el tráfago de una concurrida cervecería madrileña, comienza a bocajarro.
-Han pasado diez años de ese libro. ¿Siguen vigentes las ilusiones liberales de los noventa: el Nuevo Orden Mundial, el Consenso de Washington...?
Antonio respira hondo.
-Huy, la pregunta es demasiado fuerte para no estar preparado. Es difícil demarcar, poner límites, decir, desde el noventa, desde el dos mil... Ahí tengo normalmente que abstenerme. Cuando ya hay mucho tiempo para atrás, como por ejemplo si estás estudiando una cosa de hace cinco o diez siglos, entonces sí. Si no, es prematuro hablar.
-Pero, ¿ha afectado, por ejemplo, el Once de Septiembre al liberalismo?
-Hombre, el atentado marca el punto de convergencia entre el integrismo religioso y el político. Tienen mucho en común, siempre lo han tenido, pero ahora más. Es decir, cuánta gente, por ejemplo, en España, cuando se estaba viendo a los aviones estrellarse contra las torres, estaba diciendo en los bares: "Ya se lo tenían merecido".
-¿Y puede sobrevivir el proyecto de una sociedad en red a ataques como este?
-Pues yo creo que sí, porque, ya que el mundo en red ha surgido solo, de manera impersonal, sigue construyéndose impersonalmente. El mundo liberal tiene a su favor este carácter, mientras que el otro, que es eminentemente planificado, soviético, donde las cosas se hacen porque, si no, te matan... pues tiene menos margen de maniobra. Nosotros somos fruto de una evolución muy larga, desde que se inventa la letra de cambio, la contabilidad de partida doble, una legislación comercial que permite rápidamente cumplir los acuerdos en vez de seguir el pomposo y lentísimo derecho medieval... eso ya pasó en el siglo XI, estamos ahora en el XXI, hemos tardado mil años para organizarnos, como tú dices, en red, para lograr un cierto automatismo de la libertad.
-Hablas de una confluencia de integrismos...
-Sí. Lo que pasa es que, fíjate, desde que Chávez y Ahmadinejad se encontraron y se abrazaron, eso es ya la manera como de protocolizar un acuerdo que, por lo demás, se veía venir.
-Pero ese "socialismo del siglo XXI" tiene un matiz folklórico. ¿Ves la posibilidad de que surja un nuevo socialismo fuerte, políticamente sólido?
-No, ninguna. Porque el único socialismo políticamente fuerte es el de Saint-Simon y luego el de Bernstein, y los dos se declaran totalmente liberales; es decir, entienden el socialismo como la fase final o la fase avanzada del liberalismo. Sólo los integristas, del tipo religioso o del tipo político, tienen otra cosa presente.
Sin dar tiempo a reformular la pregunta, Escohotado sigue el hilo de su reflexión:
-Hay que entender que nuestra sociedad, desde hace por lo menos cuatro siglos, desde tiempos de Leonardo y Maquiavelo, pongamos que son cinco, ya tiene una tasa de movilidad tan alta que no necesita más igualdad que esa. O sea, con que las personas tengan un cauce distinto de la carrera militar o la carrera eclesiástica para promocionar, en el momento en que haya unas alternativas y las personas no tengan que sufrir un proceso de doma como el de las acémilas y otras bestias de carga pues, claro, tú tienes ya unos fundamentos de igualdad como la que queremos los liberales, que es la igualdad ante la ley. De otro modo, ¿cómo vamos a ser iguales? Porque cuando se habla de igualdad, en realidad se está hablando de obediencia. Pero no tienen la cortesía de decir lo que realmente quieren. Y no quieren la igualdad: quieren la obediencia. Esta es una pretensión antiquísima.
Un socialismo liberal
-Tú afirmas que, aunque se suela caracterizar el liberalismo como una doctrina egoísta, es la única que ha desarrollado un verdadero carácter asistencial.
-Claro. La razón de que tenga esa fuerte componente que sólo el liberalismo tiene, porque, claro, que digan que lo tiene Castro, es mentira, no es lo mismo hablar que hacer... Pues toda esa, llamemos, previsión social, pensiones, jubilaciones, la tiene porque le importa conservar la libertad como valor supremo. Si no, no hubiera derivado en lo que se puede llamar un Estado provisorio, de Bienestar.
-¿Es liberal el Estado de Bienestar?
-Bueno, es algo que viene de Keynes, de los años veinte, treinta, es una formación coyuntural para hacer frente a la enorme fuerza que tenían entonces los sindicatos en todo el mundo. Es que el sindicalismo llegó a tener tal fuerza que fue necesario declarar la Primera Guerra Mundial.
Resuenan aquí ecos del Ernst Jünger de El trabajador (Der Arbeiter). Aunque su nombre no se mencione a lo largo de la charla, el escritor alemán ha sido otra de las referencias esenciales de Escohotado.
-En aquel momento Europa estaba dominada por líderes obreristas muy inteligentes. El francés Jean Jaurès, por ejemplo, era un hombre de gran mérito, un liberal. Y era el dirigente socialista. En Alemania, Bernstein, que es otro cabezorro de los más gordos que ha habido. Desde luego son las dos cabezas más potentes del primer tercio del siglo XX. Entonces ellos, por ejemplo, decidían huelga general, y era huelga general, y era paralización entera de un país. Ante esa unidad de la clase obrera, lo que se hizo fue que los servicios secretos montaron una serie de asesinatos en cadena, el último fue el del Archiduque en Sarajevo, para desencadenar una guerra que permitiera movilizar todas esas masas, ponerles uniformes diferentes y hacer que se matasen. Literalmente es eso. Es el gran libro de Roger Martin du Gard, Los Thibault. Ahí se ve cómo matan a Jaurès después de una manifestación para impedir la guerra. Al asesino lo acabarán matando los compañeros de Jaurès precisamente en Ibiza, en la cala San Vicente, allí lo frieron a tiros.
-Mencionas un socialismo liberal.
-Bueno, el liberalismo a la moderna... es que hay que darse cuenta de que existe un liberalismo que es el de Spinoza, el de Hume, el de Jan de Witt, el creador de la república holandesa, el de Smith; es un liberalismo basado aún en la idea de que los precios son función del trabajo. Incluso en Adam Smith el valor es trabajo-hora, dependiendo de la escala de maestría del trabajador. Y el liberalismo moderno aparece con Carl Menger, el genio austríaco de finales del XIX, cuando se da cuenta de que el valor no es una función de horas-trabajo, sino de preferencia del consumidor. Eso a Smith lo hubiera dejado consternado. A Marx lo dejó tan consternado que interrumpió El capital y nunca más volvió a escribirlo.
-De ahí que se diga que el marxismo nace ya muerto por la aportación del marginalismo. Porque el valor-trabajo es lo que sustenta la plusvalía.
-Claro. En el momento en que no puedes sostener la teoría de precios, pues ya no tiene sentido que digas que estás haciendo teoría económica: estás divagando, estás haciendo teatro.
-Entonces, ¿es cierto que Marx deriva hacia el irracionalismo, hacia el polilogismo, porque se da cuenta de que la economía política es un edificio demasiado sólido para desmontarlo?
-Está demasiado bien construido y, sobre todo, de una forma u otra le llegan textos de Menger.
-¿Marx -le interrumpo- conoció a Menger?
-Yo creo que sí, lo que pasa es que no soy biógrafo de Marx. Me imagino que habrá expertos que dominen su correspondencia, y ahí sí se podría ver si de alguna manera le llega eso. Y en el momento en que -como tonto no era; era fanático, pero tonto, no-, en el momento en que Marx entendió lo que Menger había dicho, ya no tenía sentido seguir escribiendo El capital. Y aunque Engels le insistía y le insistía, él prefería escribir un tocho de quinientas páginas burlándose de tal, otro tocho de trescientas páginas atacando a cual...
-De hecho, en todo el comunismo doctrinario ha habido una voluntad de negar la aportación de Menger, ¿no es así? Creo que mencionas a Lukács.
-Ah, no, no, claro, Menger no existe. Sí, Lukács lo dice en Historia y conciencia de clase, que es la Biblia después de El capital. "Eso del marginalismo..." ¡Lo despacha en media línea! "De nada sirve", me parece que dice, "de nada sirve".
La conversación deriva hacia los últimos días de Marx.
-Murió claramente de un infarto, solo, en ese despacho que tenía lleno de humo. Se le habían muerto la mujer y la hija, como se le murieron años antes de hambre, frío y necesidad varios niños, sobre todo el pequeño Edgar, a quien él quería mucho...
-¿Por qué los teóricos de un mundo mejor suelen tener vidas más bien sórdidas? ¿La utopía incapacita para ver el término medio en la vida?
-Hombre, lo del término medio es importante, sí. También, me pillas en un momento en que estoy rehaciendo mi libro, ya lo tenía escrito pero ahora estoy haciendo encaje de bolillos... La utopía es lo que le queda a Europa una vez que se ha civilizado. Es decir, a partir del Renacimiento, según empieza el Barroco, para defender lo que antes no tenía por qué justificar. Antes había unas hordas medievales absolutamente crédulas, y con ellas para delante y no había ningún problema. Y así siguieron seis siglos, sin ningún problema, desde la Primera Cruzada hasta prácticamente el fin de los anabaptistas de Müntzer y el fin de las Guerras Campesinas alemanas. A partir de ahí, empieza a fluir la riqueza, se convierte en un continente opulento. La navegación de larga distancia hace que la acumulación de renta sea inconcebible. Es un mundo distinto, en el que ya no valen los mecanismos de antes.
Liberalismo doctrinario
Refractario por naturaleza y hábito hacia los maniqueísmos y las simplificaciones tentadoras, el talante de Escohotado queda lejos de ese liberalismo esquemático tan difundido hoy.
-¿Estás al corriente del debate político en la Red?
-No mucho, pero conozco a algún liberal, digamos, doctrinario. A mí me preocupa ese doctrinarismo, los "misianos", como yo los llamo, que, por ejemplo, están dispuestos a acabar con el crédito.
-Se está vendiendo un liberalismo que tiene un componente conservador y un componente confesional muy fuertes, ¿no? Y muy doctrinario. Hay gente para la que el patrón oro es una cuestión moral.
-Desde luego, desde luego. El liberalismo viene de lo contrario de la doctrina. Aparte, el más grande antidoctrinario de todos los tiempos, como todo el mundo sabe, porque es el más antidogmático, es Hume, hasta el punto de que cuando Adam Smith le envía su obra, le comenta: "Qué maravilla, Adam, qué maravilla de trabajo... Pero el capítulo de la renta es muy doctrinario, ¿verdad?" Porque, claro, cualquier tipo de a priori, a Hume le ponía de los nervios.
-Pero, ¿se podría decir que ya la metodología de la escuela austríaca contiene el germen de ese doctrinarismo, en la medida en que son aprioristas?
Antonio da un respingo.
-Hay un punto en que sí y un punto en que no. Ahí tendríamos que hablar bien claro. Precisemos: el genio, el origen, es Carl Menger. Luego Menger se diversifica en un ala muy interesante, pero directamente ligada a la crítica del marxismo, que es Böhm-Bawerk y Wieser; una corriente central de grandísimo poderío, que es Schumpeter, que abarca todo; y un ala muy estudiosa, y al mismo tiempo tocada por el germen conservador, que es Mises y Hayek. A Mises lo veo doctrinario, apriorista, pero no tramposo. Intenta construir una economía geometrico modo que me pone de los nervios. Aunque me gusta mucho La acción humana; creo que todo el mundo debería leérselo, es un monumento.
-¿Como El capital?
-No, no, mucho mejor que El capital, que además está interrumpido arbitrariamente. Y está mucho mejor escrito. Marx son casi todo adjetivos, Mises son casi todo verbos. Pero es doctrinario, es apriorista, es dogmático; y, sobre todo, es conservador, es un libro escrito contra los comunistas. Es una economía contra los comunistas. Esto ya lo había hecho Böhm-Bawerk , pero él tuvo el buen juicio de ir demoliendo El capital párrafo por párrafo: "Esto es mentira, esto está mal multiplicado, esto está mal dividido..."
Se detiene un momento antes de proseguir.
-En cambio, Hayek es un mundo propio. Un hombre con una vocación de estudio admirable, solo comparable a la de Schumpeter. En ese sentido le da una lección, para empezar, a su maestro. Porque Max Weber, a quien todo el mundo reconocía como la mente más poderosa y el hombre más culto de su tiempo, no se avenía a referenciar sus libros. Tú te lees la obra de Weber y, de vez en cuando, a lo mejor una vez cada veintisiete páginas, tiene la cortesía de dar una referencia: "esto lo escribió tal o cual". ¿Pero dónde? ¿En qué página? Sin embargo, llegan estos dos, que son discípulos suyos, que han ido a sus seminarios, y dicen: "Muy bien, Sr. Weber, vamos a seguir completamente su línea, su línea es la buena, usted estudia a la vez el derecho, la economía, las manifestaciones culturales, la religión... Pero usted simplemente quiere absorberlo todo como una esponja. Párese, por favor. Referencie su trabajo". Y vienen las obras de Schumpeter y Hayek, que son modelos asombrosos de cómo se puede llevar a cabo una investigación exhaustiva sobre una materia. Entonces aparece lo que podríamos llamar el liberalismo maduro, con unos investigadores que toman esa, digamos, ingenua visión de que la libertad es la única manera de relacionarse con los demás, y la aplican en forma de amor a las cosas, predilección por lo concreto, por lo objetivo. Los latinos lo llamaban "amor rei". Sería estupendo que esto lo tuvieran también los políticos, ¿verdad?
Sonríe.
-Esta es la etapa del liberalismo actual, yo creo. Quiero decir, los tiempos van despacio, Hayek murió hace poco más de diez años.
-Y estuvo produciendo hasta el final. Publica La fatal arrogancia con noventa años...
-Sí, sí, qué bestia. Su mejor libro, impresionante, donde desarrolla toda la tesis sobre organizaciones espontáneas.
-Incluyendo las organizaciones e instituciones del Estado.
-¡Claro! Luego está la parte doctrinaria, "misiana", Rothbard... En el fondo viene a ser como el evolucionismo de Spencer, el talentoso coetáneo de Darwin, que es otra variante de idealismo dogmático. O sea, es que no interesa... no interesa saber lo que las cosas son antes de estudiarlas.
"El hombre liberal, pero ante todo digno, no debe generalizar"
Fiel a esa ética del estudio, Los enemigos del comercio aborda la relación entre religión, cultura y economía, un tema frecuente desde Weber y Sombart. No obstante, Escohotado analiza la historia de comunismo y capitalismo a la luz de un paradigma de auto-organización, evolucionista, alejado del determinismo cultural que muchos defienden aún a derecha e izquierda.
-La famosa tesis de Weber sobre la religión y el espíritu del capitalismo ha sido criticada por quienes entienden que el protestantismo favorable a la economía financiera, al crédito y el comercio, es una modalidad seleccionada, mediada. Es decir, que el capitalismo selecciona la variedad religiosa que le "conviene" y no al revés. ¿Estás de acuerdo?
-Weber -responde Antonio en tono grave tras unos instantes de pausa- hizo una obra donde intentó demostrar, y hasta cierto punto lo logró, cómo una actitud ante el mundo puede determinar cambios sociales, cambios institucionales... Sin embargo, fíjate, no es que la religión haya determinado el espíritu del capitalismo, en ese sentido no puedo diferir más: la religión lo que ha determinado siempre es el espíritu del comunismo, del socialismo "a lo bruto", del socialismo real. Entonces, sí podían apoyarse en Lutero, en Calvino o en Zwingli, aunque también, como dice Hayek con mucha justicia, en la Escuela de Salamanca o en Bartolomé de las Casas. Porque, en ese sentido, el Concilio de Trento no es muy diferente a la Confesión de Wittenberg.
Después de esta meditada provocación, hace un inciso:
-Por supuesto que la humanidad es un conjunto complejo donde no se pueden separar los elementos. O sea, tendríamos que ser marxistas para decir -recita con tono impostado- "la economía, la infraestructura, determina forzosamente los fenómenos de la superestructura". Usted no sabe ni de lo que está hablando. Son flatus vocis, palabras huecas.
Y regresa a Weber:
-Yo creo más bien que la tesis es: hasta qué punto el cristianismo no es nada más que una ideología pobrista que, a partir de una cierta evolución social, económica, cultural, se desarrolla y deja de ser pobrista, sólo -recalca-, de manera autónoma, sin necesidad de ningún profeta ni de nadie que le cuente nada. Es el propio cristianismo el que de repente dice, no, todo el mundo tiene que ser rico, es la obligación de todo cristiano. Porque el primero que dice esto así de contundente es Milton en El Paraíso perdido. Ahí es donde se encuentra el aldabonazo fundamental. Y después ya viene Wesley, el creador del metodismo, que es quien dice que los cristianos tienen que tener presente en todo momento que la codicia, la avaricia, les pueden perder, les pueden inducir a pecado, pero que cada uno en particular, y las comunidades en grupo, están obligadas a ser ricas.
Y apostilla:
-De todas formas, ya en el catolicismo hay abundantes precedentes: San Bernardino de Siena, San Antonino de Florencia... Las primeras descripciones del proceso económico son de los católicos, no de los protestantes.
-De hecho, los instrumentos financieros no se inventan en Holanda, sino en el norte de Italia, ¿no?
-Por supuesto. De alguna manera, se podría decir que los protestantes son mucho más socialistas. Por ejemplo, la definición que da Troeltsch, el coetáneo y amigo de Max Weber, en su monstruoso libro Historia de las sectas cristianas, es que lo de Lutero y Calvino es socialismo anticomunista. Ser comunista significa, evidentemente, imponer una igualdad. El socialismo no impone una igualdad; lo que hace constantemente es -sobre todo el socialismo liberal- redistribuir las rentas, aumentar la tasa de circulación del dinero. Sólo ahora, y yo diría que sólo desde el discípulo de Hayek, Milton Friedman, tenemos claro que la riqueza, la opulencia, es solamente una función de la ecuación de Fisher: masa dineraria por tiempo. Es decir, cuanto más circule y a más velocidad, más consumo, más prosperidad; y cuanto más lenta sea la circulación de ese patrimonio, que en definitiva es el mismo, más pobreza y miseria, más emigración, etc.
Y prosigue:
-Friedman fue el primero que lo explicó y vio que la única manera que hay de intervenir sin fastidiar es intervenir en el tipo de descuento del dinero, es decir, en cómo se aceptan las letras. Probablemente Friedman esté equivocado en la parte doctrinaria. A lo mejor, sencillamente, es que no se puede generalizar. Lo que tiene que hacer un hombre, por supuesto liberal, pero ante todo un hombre digno, es no generalizar, nunca.
-Esto es, atender a la experiencia.
-Siempre, siempre habrá a posteriori. Entonces, está muy bien la perspectiva de Friedman, que ha funcionado, pero si se intenta aplicar como un código muy probablemente pueda llevar a la catástrofe.
-¿Y ese es quizá el fracaso de fórmulas como el Consenso de Washington, que se intentan aplicar en casos muy dispares?
Antonio aprueba con el gesto.
-No, no, y yo le veo más peligro a que se siga aplicando, digamos, en el "cogollo civilizado" del mundo. Es decir, que se tome como dogma de fe en Suiza, en Holanda, en España, en Alemania... No en el Tercer Mundo. Al fin y al cabo, estos viven de nosotros y seguirán viviendo hasta que sean capaces de tener una constitución libertaria y al tiempo exigente. Hasta el momento en que empiecen a pagar impuestos.
Se acerca el final de la charla, como atestiguan los vasos vacíos, alguno derramado, sobre la mesa. Un recorrido de ida y vuelta desde la "década dorada" hasta la Edad Media, desde Caos y orden hasta Los enemigos del comercio. Una historia del comunismo que lo es, inevitablemente, del triunfo del capitalismo.
-¿Queda algo de aquella izquierda liberal, de aquella izquierda ilustrada, intelectualmente potente, de la que hablábamos antes?
-Nada, nada -afirma con tono displicente, y remata-. No, porque estás hablando con uno de ellos. Yo lo he intentado con la mejor de mis voluntades; realmente, lo he intentado con todo mi corazón. Es que no son más que tontorronadas, una detrás de la otra. Por ejemplo, Marcuse, que es sin duda el más grande de la escuela de Frankfurt, pero a leguas de diferencia de los demás. La tesis de Marcuse sobre Hegel, por ejemplo, da idea de que es un tío... Vamos a decirlo así: saber de Hegel toma un poco más de tiempo que ser ingeniero de caminos -sonríe-. Pues bueno, la tesis de Marcuse sobre Hegel es excelente. Y aun así...
-Entonces, ¿por qué no reeditas tu libro sobre Marcuse?
-Pues porque es una tontorronada también. Sí, ¿cómo se llamaba?
Vacila antes de responderse.
-Utopía y razón. Todo eran cosas maniqueas, alternativas maniqueas.
Y alza la mirada al camarero para pedir otra cerveza.
(Gracias a David C. Williams y Jorge Escohotado)
N.B. - A finales de julio de 2008 está prevista la aparición del primer tomo de Los enemigos del comercio, no de la obra completa.
Comentado por: copia/pega el 15/6/2008 a las 18:52
todo depende de los parámetros en los que nos circunscribamos y el significado que demos a las palabras de entrada lo cual es condición indispensable para empezar a pensar alguna cosa O NADA
Comentado por: man el 15/6/2008 a las 18:36
Ayer se publicó en Babelia un art. del sr. Muñoz Molina en el que se trata sobre el asunto éste de los toros a tenor, sin duda creo yo, de la capacidad aglutinadora que tiene el tirón de lo que se ha venido llamando, al menos eso he escuchado yo, 'el fenómeno de José Tomás'. Parece ser que al escritor no le parece muy bien esto de hacer 'cool', 'in', 'guay' lo de la fiesta nacional porque según se lee el art. se da uno cuenta de como parece que el sr. Muñoz cree que se ha producido una especie de avance, aunque sea en espiral, desde que el padre del escritor lo llevó a ver una corrida hasta este momento presente; propone un paralelismo el autor que se nos aparece de la manera siguiente: los gustos de antes, gustos de antes de una determinada clase han sido superados por los hijos 'amejorados' de aquéllos padres, luego lo que gustaba a los progenitores si era 'comprensible' ahora no puede serlo, esa venia se la quitó el paso del tiempo y el ascenso social que conllevó este paso y que fue a parar, a substanciarse, en los hijos, es decir, en el sr. Muñoz Molina en este caso (observese cierto regusto clasista moderado, incluso paternal, porque es un clasismos comprensivo que dice gracias por hacerme como soy pero no tengo que ver en nada ya con eso, la educación me ha hecho 'mejor', de otra pasta). Pero la apuesta, la 'hipótesis molinista' de esa especie de determinismo moral (obsérvese al oposición al otro molinismo, el fetén) que se cifraría en que por no sé sabe muy bien que ley subyacente a la historia lo que placía antes como espectáculo estético no puede gustar ahora, sin duda por el 'progreso' estético-moral o moral-estético, que no me queda muy claro, pero digo, que este progreso no aparece o no lo prueba la hipótesis del autor pues parece ser que el trasfondo del artículo es la queja y que lo que es, no es, a ojos de Muñoz Molina, lo que debería ser; a su padre le podía gustar pero, ¡hombre!, hoy día, endiosar la fiesta es regresar a la España Negra, de la debemos haber salido...porque yo que sé, ¿somo uropeos?, ¿ somos demócratas?, ¿somos ricos?, ¿somos educados?...en fin la conclusión no es que sea errónea es que no se sigue de nada aunque se pretenda que se ¡debería seguir, leches!.
saludos
p.s.: se me olvidaba decir que como un saltimbanqui el autor hace la pirueta de apenarse ( si fuera pintor) porque un crítico del N.Y. Times se fije 'sólo' en José Tomás, y parece como si de eso tuviera la culpa no el crítico poco informado, avezado e inteligente por muy de ese periódico y estrella que sea sino las supuestas élites culturales que no venden bien, obsecuentemente, para que se dé cuenta el poderoso yankee de que aquí no sólo hay toreros sino 'verdaderos artistas'
Comentado por: vic el 15/6/2008 a las 15:58
Comentado por: Joquina Creu el 15/6/2008 a las 12:48
todo es por doquier alguna cosa parafraseable o sintetizable, qué aburrimiento, tal y pascual devienen portugal si es que no lo son de entrada y a tomar por culo la bicicleta, en fin... seamos asesinos con gracia antes que suicidas salvo que nuestro suicidio signifique la destrucción de la realidad lo cual ciertamente no estaría nada mal (esto son sólo palabras... ¿para cuando las bombas?) EN FIN... thios is the end soy lo más fatal e innombrable que te puedas imaginar amiguete saltarín
Comentado por: exacto el 15/6/2008 a las 00:28
Con toda seguridad de que Azúa leyó el debate,y conserva el ejemplar,del numero de Cuadernos para el Dialogo en que se publicó el debate sobre literatura en el entre otros intervenían Juan Benét y creo recordar,Luis Montero. Don Quijote contra el realismo socialista. Inteligencia y amor a la libertad contra fanatismo y engaño.No siempre ocurre lo mismo.
Comentado por: maleas el 14/6/2008 a las 23:45
Comentado por: Bobaina Aída el 14/6/2008 a las 20:54
Comentado por: TOMAS el 14/6/2008 a las 11:34
Francia está empezando a extraditar brigadistas italianos e italianas, algunos de ellos y ellas condenados a perpetuidad, y que llevan treinta años exiliados. Veremos, es decir lo verán los que tengan tele o cable, sesentones y sesentonas sesudos y ligeros de corazón entre barrotes. Va por lo de la nostalgia.
Comentado por: Manuel Montero el 14/6/2008 a las 01:46
Comentado por: exacto el 13/6/2008 a las 22:42
... los contrarios, como una proyección del inconsciente colectivo, no existen porque ya no hay nada que aglutine a la masa como antes el cine, algún artista o tintín. Y de haber algo sería la guerra.
No obstante, y ya digo, tras perder la fascinación de aquellos años, se me ocurre un buen número de contrarios (empezando por los números 1 y 2 del tenis actual).
Comentado por: Javier el 13/6/2008 a las 20:59
No creo Montero que de las palabras de Azúa resulte necesario hacer una interpretación maniquea,que en su memoria,en referencias a la adscripción politica de los dos consejos de redacción y los diferentes cauces de financiación de las diferencias entre ambas publicaciones. Film creo recordar que era mas antigua,mejor editada. Tambien alli,nos dio a conocer el gran cine americano,hubo una Caza de Brujas y aquello termino como el rosarios de la aurora.
La memoria,los amplios salones de la memoria,con frecuencia estan llenos de penumbras y telarañas.
Comentado por: maleas el 12/6/2008 a las 20:40
No tengo esto muy claro. Me parece recordar de la carrera que la dicotomía nitzscheana entre lo apolíneo y lo dionisíaco era más alemana que griega. Según A, no había separación entre Apolo y Dionisos; según B, provenían de tradiciones diferentes y no había manera de ponerlos en el mismo plano sin hacer trampa; y según C, nunca podría Dionisos ser tan cabrón como Apolo, dios de las flechas, el veneno, la locura (manía), la razón instrumental, etc. Ah, y según D, el último Nietzsche habría pasado violentamente de esta dicotomía. No es raro si uno se para y recuerda que tanto Apolo como Dionisos han servido de modelos para la invención de la figura de Cristo...
Comentado por: julinaolapostata el 12/6/2008 a las 16:53
Cuando el sr. Azúa hace una distinción y considera que Astaire es el dandy apolíneo y Kelly el dionisíaco creo que interseca injustamente y precisamente los conceptos de dandy y el de clasicismo marmóreo y frío apolíneo pues según tengo entendido desde la defensa que le hizo o propinó Barbey hasta 'À rebours' y pasando por aquel ensayo sobre Blei de Magris, el dandy es una especie de ser desencantado que se mueve en la superficialidad insondable y brillante de la vida, luego exclusivamente su medio es el lapso infinitésimo, que considérase a sí mismo como genuina máscara sin que detrás se oculte sujeto...en fin una especie de Heliogábalo a la constante búsqueda del placer del instante frente a la adecuación clásica a formas y virtudes que conllevan la duración: nacimiento-desarrollo-muerte; el dandy trata de no preocuparse sino por lo pasajero y fútil, lo fungible, como Altenberg, según cuenta Magris, es una especie de holgazán preocupado por la vida instantánea despreocupado por la que le quede; un indolente, una indeterminación, al fin un dilettante...existe cierta mixtura que se llevó el gato al agua de nuestras percepciones que considera que el 'dandy' es una especie de desclasado-macaroni, un 'esteta' (horrible palabra) al que no soporta ni el burgués ni el aristócrata más que para merendar los domingos sandwiches de pepino beber té y contar alguna que otra maldad de alguna que otra duquesa sonsacado a algún que otro ujier de ópera, es, además, según esta consideración, casi siempre afeminado o irresoluto al menos, y dentro de la tipología inglesa propia de las novelas de Waugh un 'parvenu' de traje de terciopelo lila...poco que ver sin duda con la sobriedad de Brummel y con la sobriedad que recomendara Jeffrey o el finisecular vienés Adolf Loos en su ' Die Herrenmode' sacado e impostado e impuesto al hombre hasbúrgico desde su 'Ornamento y delito' y desde la sastrería Goldman&Salatsch a la Knize; pues esa sobriedad brummeliana al parecer pasaría a ser prototípica del 'gentleman' del diecinueve, luego del burgués quedándonos el la retina mental la imagen macarónica del dandy...y tranvasándose la aristocracia que quedaba a una especie de terra media donde lo aristocrático será el artificio sin afectación.
saludos
Comentado por: vic el 12/6/2008 a las 13:45
Comentado por: escarola el 12/6/2008 a las 13:19
No estoy de acuerdo: Azúa escribe para quienes la vieron en la tele y/o para quienes no tenían tele. Eso es lo maravilloso de Azúa: da igual que uno haya leído o visto, es lo de menos: sus cortes, trazos, flashes muestran lo que a él le importa de una forma elegante y consistentemente inconsistente. Mi renovado aplauso.
Comentado por: Mar Garito el 12/6/2008 a las 10:54
Pues yo he pasado mi adolescencia hojeando números viejos de Nuestro Cine, y el tal Bardem no aparece por ningún lado. Vaya forma de simplificar, tratándose de una revista que ofrecía tesoros como los guiones de Buñuel integrales o los de Glauber Rocha o, justamente, John Ford junto a Peckimpah (?). Creo que son ustedes los que no están a la altura, señor Azúa, de la época que vivieron. Usted escribe para los que la vieron en la tele.
Comentado por: Manuel Montero el 12/6/2008 a las 10:28
Don Félix se empeña en la contraposición ¿dialéctica? y un poco lejana de contrarios. Esto es de Astaire versus Kelly. O, si se quiere, en parte de lo apolíneo y lo dionisiaco. También de lo selecto y lo popular. Pero creo que eso era antes, mucho antes de hoy mismo. Un valor descriptivo del pasado elegante, que hoy cuenta poco.
El equilibrio estable/inestable de los valores representados por el tandem Astaire-Kelly, quedó pulverizado a finales de los setenta por un hortera superior a imitar, como fue el Tony Manero de ‘Saturday nigth fever’. Ese Travolta neoitaliano, acicalado, con pantalones campanas, cuellos picudos, cadena en pecho y ansias de triunfo discotequero bajo las tonadas de los Bee Gees, suponía el punto de no retorno a las odas danzarinas de Fred y a los ramalazos antigravitatorios de Gene. Como el presente se ha encargado de demostrar con las sagas bailables y concursables, tipo ‘Fama’ o con el mismo Travolta moviendo sus quilos excesivos en la rememoración del ‘Pulp fiction’.
Todo muy bello, pero todo muy antiguo. E incapaz de explicar la deriva presente de esos movimientos
Comentado por: El Pozo y el Numa el 12/6/2008 a las 09:07
Hermoso artículo, desde la estética, la historia a los problemas de hoy; pero me he dormido pensando y me gustan los dos, Gene Kelly es la tierra, pisa fuerte, es bajo y ancho, expansivo a la horizontal, la escena del baile en Cantando bajo la lluvia, es pura energía la del agua y la de su cuerpo; Fred Astaire vuela, es delgado, delicado se eleva y sus pies acarician el suelo...difícil la elección porque son complementarios. Lo ideal sería una "transformación duradera", es decir... sin fijezas?
Comentado por: maite el 12/6/2008 a las 07:37
Comentado por: 12 points el 11/6/2008 a las 23:32
pues yo me decanto...como cantara Porter por 'the nimble tread of the feet of Fred Astaire', y esque es más, prefiero 'un americano en parís' y aquel portentoso, como diría el maestro Garci, número 'i got rhythm' si es que hablamos de Kelly..o ese duelo maravilloso entre ambos en 'that's entertainment' sólo la mgm podía reunirlos...
saludos
Comentado por: vic el 11/6/2008 a las 20:42
Un artículo extraordinario. Me planteo si no cabrá la suma de ambas posibilidades o la síntesis de Astaire y Kelly. En cualquier caso, Cantando bajo la lluvia es una obra de arte, se mire como se mire.
Comentado por: MANUEL ÁNGEL CANDELAS el 11/6/2008 a las 17:20
Comentado por: black el 11/6/2008 a las 16:36
sí, Albert, sí. La vida es bella. Recuerdas el final de la película?, el niño bajando del tanque y se tira a los brazos de su mamá... si La vida es Bella... antes ese perro alemán, mientras él daba saltos con sus piernas delgadas buscando refugios... le ametrallaron, m
La vida es Bella.
Siempre recordaré una foto de el diario El País, cuando mientras él se comia a su novia, llegó la policia y tuvo que saltar por la ventana.. esas pobres mujeres... m!
No ... la vida es bella, el niño salta del tanque... y ahí está su mamá... uu qué bello, vya en fin.
pero lo que me gustó de esa foto fue ver a Samur ( en español, porque no era España, claro) como le curaban la herida de la frente con un algodón, élmientras estaba sentado en el bordillo con los guantes negros en la mano... m
me encanta, Samur... así .. eso es así... él salta para esacaparse mientras la policia llega y Samur, con delicadeza le cura la herida en la frente... eso es así, y debe ser así.
m
Comentado por: Enea el 11/6/2008 a las 16:31
Albert! qué tal, m?
( creo que ya está... mmmm mmmm mmm... )
mmm... mmmm ... mmm....
mmmm.. así es... La lontananza en Dos lágrimas, , no es de mi gusto,m?
para eso ya teniamos a grandes tenores, Cigala,.
Comentado por: Enea el 11/6/2008 a las 16:04
Su clasicismo era tan sólido, tan pericleo, tan euclídeo, que no sólo se distanciaba de cualquier debilidad romántica ..
Si no que gritaba, A las fgaldas y a lo loco, la Vecina dicen que es rubia! oh!
...
mi pequeño bombon, Albert, tienes que estar al día... Bob, ha muerto. Google.usa
m!" mmm qué bello, empezaré a pensar en visitar google.es ahora me parece perfecto!
a! ha! o ah!
no sé...
en fin, rasca bola... viene la primitiva .. un millón de euros esta semana.
Comentado por: Enea el 11/6/2008 a las 16:02
American Live!
para... lelos, sí... los que no han subido too, encore, where? who'
ah!
Princesa. La vida es Bella, Normandia... Italia, la Vida es bella... Princesa.. uy! uy!
uy!
La vida es bella Princesa, incluso con Normandia y el caballo pintado de verde porque soy judio... Fritz!
Comentado por: Enea el 11/6/2008 a las 15:58
Foto que hace referencia al comentario anterior
http://imagecache2.allposters.com/images/pic/MMPH/B72886~Bob-Dylan-and-David-Bowie-Posters.jpg
Comentado por: Albert el 11/6/2008 a las 15:05
Bueno hago el mismo comentario que Antes , Dylan & Bowie , esta claro que me quedo con Bowie , hay un concierto en el que Bowie celebra su cincuenta aniversario y van pasando cnatantes , todos parecen el portero de su finca . Dylan pareceria el repartidor de leche .
Comentado por: Albert el 11/6/2008 a las 14:55
Félix de Azúa nació en Barcelona. Licenciado y doctorado en Filosofía, profesor de Estética y colaborador habitual del diario El País, fue conocido gracias a su inclusión en la antología Nueve novísimos poetas españoles. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su parcela ensayística es amplia y destacada: Baudelaire, Lecturas compulsivas, Diccionario de las Artes, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas y Esplendor y nada. Los libros recientes son Ovejas negras, La pasión domesticada y Abierto a todas horas. Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis.
Ensayo
La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.
Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.
Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.
La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.
Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.
Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.
Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.
Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.
Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.
Venecia (1990). Planeta, Barcelona.
El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.
La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.
Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.
Novelas y prosa literaria
Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.
Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.
Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.
Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.
Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.
Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.
Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.
Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.
Última lección (1981). Legasa, Madrid.
Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.
Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.
Relatos
"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.
"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.
"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.
"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.
"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.
"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.
El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.
Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.
"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.
"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.
Poesía
Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.
Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.
Farra (1983). Hiperion, Madrid.
Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.
Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.
Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.
Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.
Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.
El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.
Cepo para nutria (1968). Madrid
1987 Premio Anagrama de Novela.
2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".
2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.
20/8/2008 21:05
Publicado por: vic
20/8/2008 18:21
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20/8/2008 12:29
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