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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

viernes, 15 de diciembre de 2017

 Blog de Félix de Azúa

Democracia para cabreros

Casi con toda seguridad  mis padres habrían dicho que éste era un caso de indudable mala educación, pero al repetirme un par de veces esa frase, "mala educación", he percibido hasta qué punto es un juicio rancio, arcaico, desprovisto ya de sentido. A lo más que puede aspirar es a una sonrisita condescendiente por parte de la gente de mi generación que la considera un rasgo típico de la vieja burguesía. La nueva burguesía, los que ahora imponen su modelo de conducta, es muy distinta. Por ejemplo, la educación, buena o mala, le importa una higa.

Para mis padres, que un parlamentario llamara "cabestro" a un colega vendría a ser el regreso de las viejas trifulcas republicanas en las que el insulto y la sal gorda arrancaban carcajadas y manotazos en la espalda de los conmilitones. En las memorias de Azaña hay cientos de espectáculos de esta calaña, los cuales abatían al pobre hombre. Setenta años más tarde ya no es una prueba de mala educación o de barbarie por parte de un animal serrano ascendido a diputado, sino un signo de identidad. El que insulta es un vasco en representación de unos miles de vascos y el insultado es un español que representa a varios millones de españoles. El insulto es un modo de destacar la independencia del vasco (en realidad, su impotencia), frente al enemigo español. Porque en la semidemocracia española no hay adversarios sino enemigos y por lo tanto la repelente costumbre de insultar no es otra cosa que la consecuencia de la obligación de odiar. ¡Cómo se odia en los parlamentos! Y no sólo en los parlamentos.

Hace pocos días un amigo pasó por Madrid para conocer a la hija de unos colegas, una cría de tres años. Se citó con ellos en un restaurante de purpurina y aunque él es fumador pidió una mesa para no fumadores. Cuando se sentaron, todo el mundo fumaba a su alrededor. La niña tiene problemas de asma de modo que mi amigo acudió al encargado y le pidió otra mesa sin tanto humo. La respuesta del maître, un chico arreglado a la usanza chic hortera, le dejó helado: "Pero ¿usted ha venido aquí a comer o a tocar los cojones?". Paralizado por la baba de odio que goteaba de aquella boquita, se retiró desolado. Seguramente es una consigna del gremio, porque no es la primera vez que la oigo.

En realidad el encargado del local no hacía sino obedecer lo que está mandado. Si Carod puede decir: "Los de Madrid nos mean encima y dicen que llueve" y recibir aplausos. Si Rubianes depone: "Ojalá que les exploten los cojones a los españoles" y le jalea el mundo oficial catalán. Si cualquier diputado puede dirigirse a sus colegas en el parlamento como si estuvieran en el patio de una penitenciaría, entonces lo normal es que cunda el ejemplo.

/upload/fotos/blogs_entradas/palabrotas1_med.jpgBasta con encender la televisión en España para ver series que no tienen equivalente en el mundo. Los comisarios dicen constantemente: "Me cago en la hostia"; los policías: "Te voy a cortar la polla"; los galanes: "¿Ya te las has follado? ¡Mira que eres jodido!", y así sucesivamente, como si estuvieran en el reformatorio. No es el lenguaje de la gente común, es el modo de hablar de la nueva burguesía, de los actuales dueños de la imagen pública. Su estilo se difunde por todos los medios de persuasión, especialmente los dirigidos a la gente joven. Una nueva burguesía enriquecida con el odio impone su modo de entender la vida en sociedad así como la antigua impuso el sombrero.

Insisto en que el deje burgués de este modo de exigir respeto humillando al prójimo no tiene nada que ver con aquella "mala educación" antigua, sino con el odio. Y el odio está provocado por el miedo. Quienes así agreden a sus semejantes son gente que pasa mucho miedo porque sabe cómo se las gastan los dueños de la imagen pública. Se percatan de cómo está el patio, cómo los padres de la patria hacen pedagogía del rencor y lo subvencionan alegremente, cómo los periodistas, comentaristas, opinadores ligados a algún poder escupen veneno, constatan el éxito de los héroes de la pornografía sentimental y lo bien remunerada que está la navaja oxidada metida en la riñonera. ¿Cómo no van a tener miedo? De manera que simulan ellos también ser psicópatas, sicarios, navajeros o quinquis. Imitan lo que ven, la indiferencia ante el sufrimiento y la humillación ajenos. Así nos advierten, al modo del jovencito del restaurante madrileño, "No me toques los cojones o te hundo una faca en el ojo". Ese muchacho estaba espantado, pero había aprendido a defenderse en las cadenas de la televisión, en el parlamento, en los periódicos, en los suplementos juveniles, en el bendito cine español. Sabe que en España sólo hay un modo de hacerse respetar: que te tengan miedo, que les hagas temblar. De modo que se disfraza de bárbaro y ataca antes de que le ataquen.

Esta situación de terror reciclado en chulería agresiva (lo que con mucho optimismo suele denominarse "crispación") es lo único que puede explicar el lado complementario, la bondad oficial y angélica (única en Europa) que la sociedad acomodada muestra hacia los débiles, los vencidos, los perdedores, los que se extinguen, los desdichados. A nadie le importa la justicia, de ella no se habla jamás, sólo de la bondad. Un país tan bronco, tan incapacitado para la justicia, no tiene otro recurso compensatorio que una bondad etílica dirigida a cualquier excepción étnica, sexual, fisiológica, religiosa, artística, lingüística, zoológica o económica. Una bondad gratuita que esconde la dentadura del depredador. Aquella España despiadada, de corazón de piedra y cerebro de corcho, aquella nación de cabreros como la llamaba Gil de Biedma, la que mantenía en la miseria a la mayor parte de la población y calmaba su rencor haciendo obras de caridad, ha mudado de traje, pero no de alma.

A mi modo de ver, en nuestra semidemocracia el sentido de la justicia y de la responsabilidad (lo que mis padres y Azaña llamaban "buena educación") se ha reducido a una especie de ecologismo vaporoso que dice proteger todo aquello que no dé miedo y que no amenace el poder sobre personas y cosas.

La bondad establecida, por tanto, se limita a aquellas personas o cosas que no amenazan su dominio. Tullidos, niños, enfermos, etnias, minerales, animales, vegetales o lenguas en trance de extinción, es decir, lo que carece de fuerza reivindicativa, lo que es tan débil que ni siquiera puede exigir justicia, ése es el objeto de la bondad oficial.

La justicia exige trabajo, estudio, disciplina e inteligencia. La bondad sale gratis y es cosa del sentimiento, el cual, como es bien sabido, no cuesta un duro. En consecuencia, ya que es imposible ser justos en España, seamos bondadosos con todo aquello que no nos asuste, que no nos amenace, que esté ya medio muerto.

Al resto, en cuanto se descuiden les cortamos los cojones.

Artículo publicado en: El País, 14 de abril de 2008.

[Publicado el 16/4/2008 a las 07:00]

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Comentarios (31)

  • Espero que el triunfo del laicismo en Paraguay sea adecuadamente celebrado por nuestra progresía. Entre un obispo majo y enrollado y un seglar conservador, el laicismo progresista siempre tendrá muy clara la elección. En realidad, el sueño de todo laico es ser gobernado por cierta clase de obispos.

    Comentado por: Mireia Xirau el 21/4/2008 a las 09:33

  • Pues yo estoy bastante de acuerdo.

    Ya lo decía Serrat: "Bien me quieres, bien te quiero... no me toques el dinero".

    Comentado por: Luz el 20/4/2008 a las 21:51

  • Gracias por colgar el artículo de Goytisolo. Bien interesante

    Comentado por: una amiga de Juan el 20/4/2008 a las 21:30

  • Ay, Julián, no te ha quedado cursi…y me hace gracia tu final. ¿Quién querría hoy día escribir La Divina Comedia? En cuanto a Valle Inclan, sería interesante ver como se expresaría en los blogs.
    Perdona, hombre, no quería insultarte, pero igual que me invitas a que no te lea (no te haré caso…aunque con frecuencia te dejo a medias) yo te diría que no pierdas el tiempo atacando al anfitrión del blog de una forma tan consistente. Es sospechoso…

    Comentado por: ME el 20/4/2008 a las 21:27

  • ¿Qué debemos conmemorar?
    JUAN GOYTISOLO 20/04/2008
    A Daniel Barenboim, argentino, judío y palestino ejemplar.
    Comparto la frase de Halter: "Tengo miedo por Israel e Israel me da miedo"
    He firmado, con las reservas que expreso más adelante, la carta encabezada por el poeta Mahmud Darwish sobre la próxima conmemoración del 60 aniversario de la creación del Estado de Israel. Los hechos expuestos en ella -resumidos en una cita de Edward Saíd escrita diez años antes-, los conoce el lector: desposesión de sus hogares a centenares de miles de palestinos, reducidos desde entonces a una precaria condición de refugiados en Cisjordania, Gaza y los vecinos países árabes; incumplimiento por Israel de todas las resoluciones de Naciones Unidas sobre ellos; inexorable política de colonización de los territorios ocupados en la Guerra de los Seis de los Días. Obviamente, los palestinos no tienen cosa que celebrar sino su propia tragedia: esta Naqba o Desastre que destrozó sus vidas y les convirtió en huéspedes indeseados de sus "hermanos árabes" en los campos misérrimos de Jordania y Líbano o víctimas de un brutal régimen de apartheid en su propia tierra.

    Tampoco la comunidad internacional tiene motivos de regocijo alguno: gracias al veto norteamericano sus resoluciones son letra muerta. El sostén incondicional de Washington al expansionismo de Tel Aviv se traduce en una política de hechos consumados que viola a diario las leyes y normas comúnmente consensuadas. Ninguna nación, desde que la ONU existe, ha ignorado éstas con tanta constancia, sin suscitar boicoteo ni represalia algunos. Creado para procurar un hogar nacional a los judíos víctimas del racismo europeo y luego del Holocausto nazi, a fin de que disfrutaran de un Estado como los demás, Israel se ha convertido paradójicamente, como observó Jean Daniel, en un Estado diferente de los demás: su obstinada y férrea excepcionalidad se prolonga al hilo del tiempo y no tiene trazas de cesar, sino de agravarse.

    La situación de los palestinos en los Territorios Ocupados ha ido de mal en peor desde la guerra de 1967 en la que Israel derrotó a los ejércitos árabes. Como pude comprobar de visu en sucesivos viajes -Diario Palestino de 1988, Ni guerra ni paz de 1995 y durante la posterior visita a Cisjordania y Gaza con una delegación del Parlamento Internacional de Escritores-, las ilusiones forjadas por las declaraciones apaciguadoras de algunos líderes europeos, el llamado Proceso de Madrid, los Acuerdos de Oslo, la Hoja de Ruta o el más reciente ceremonial mediático de Annapolis bajo la égida del presidente Bush, se desvanecen ante la cruda realidad de los hechos: los guetos degradados y sucios de la franja de Gaza, con sus chabolas miserables, edificios chamuscados o ruinosos, al bañales con toda clase de vertidos y basuras, paredes cubiertas de pintadas patrióticas y vengativas, son los mismos de siempre. En Cisjordania, conforme verifiqué en la última asomada a Ramala, las alambradas rodean tanto a los asentamientos y puestos de control de ocupante como las zonas castigadas. Protegen y excluyen, unen áreas separadas y separan áreas contiguas, entretejen un laberinto de ínsulas que mutuamente se rechazan e imantan. En algunos lugares resulta difícil distinguir lo que abarcan y vedan, su interior y exterior. Un complejo sistema circulatorio, con ramificaciones capilares, manifiesta la voluntad del ocupante de fragmentar el territorio en retazos y partículas que parecen imbricarse pese a su ignorancia recíproca. En corto: islotes e islas fortificados en un mar de pobreza y humillación. Resulta evidente para cualquier observador que el proceso de paz ha perdido toda su credibilidad. El Gobierno israelí quiere cantonalizar los territorios palestinos y convertirlos en una serie de bantustanes inviables. Los jóvenes de la franja de Gaza -la inmensa mayoría de su población- viven apretujados, sin trabajo, distracciones, posibilidad de emigrar ni de fundar una familia. Dicha situación infrahumana explica el apoyo a Hamás. En palabras de un maestro afiliado a Al Fatah, 'se sienten morir en vida y su corazón se transforma en una potencial bomba suicida. No les importa morir porque se sienten ya muertos'. La política israelí de tierra quemada y del cuanto peor, mejor, no es sólo contraproducente sino también, a la larga, autodestructiva. Recuerdo la frase de Marek Halter, 'tengo miedo por Israel e Israel me da miedo', y comparto su preocupación. El tiempo no juega a favor del Estado judío ni del unilateralismo de la política exterior estadounidense causante del desastre de Irak. Los extremismos se alimentan recíprocamente y conducen a un callejón sin salida: miseria y más miseria para los palestinos y permanente inseguridad para Israel pese a su aplastante superioridad militar. La desdichada propensión a la retórica de los dirigentes árabes -tan justamente denunciada por Edward Saíd- y reiterada hoy por el presidente de Irán, no favorece en modo alguno a la causa palestina: hablar de 'entidad sionista' para referirse a Israel o de 'entidad hostil' como hace el Gobierno de Tel Aviv para justificar el bloqueo y brutal castigo de la población de Gaza es rendirse a una lógica destructiva. Resulta tan chocante oír por boca de viceministro de Defensa israelí, Matan Vienel, la amenaza de un holocausto a los palestinos si no cesan su lanzamiento de cohetes artesanales, como la indecente bravata de arrojar a todos los judíos al mar. La dramática situación de la Franja, convertida en un gueto de un millón y medio de personas y sometida desde hace dos años a un cruel asedio terrestre, aéreo y marítimo, no puede dejar indiferente a nadie. La incapacidad de la Unión Europea para dar fin a un apartheid peor que el abolido en Suráfrica, exige una mayor implicación de todos los países de la cuenca mediterránea. Una fuerza de interposición en torno a Gaza, que impidiera el lanzamiento de cohetes a Sdarot y permitiera vivir dignamente a sus habitantes, como propuso el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, sería un primer paso en la buena dirección. El largo y doloroso conflicto palestino-israelí sólo puede resolverse, y algún día se resolverá, mediante el retorno a la legalidad internacional, esto es, a las fronteras existentes con anterioridad a la Guerra de los Seis Días. Hace 20 años, en mi Diario Palestino, citaba la frase de un intelectual de Jerusalén este sobre el doble y contradictorio sueño de los descendientes de Isaac e Ismael: la desaparición o inexistencia milagrosos del adversario. Pero el problema, concluía, 'tanto en nuestro caso como en el de ellos, estriba en si estamos dispuestos a aceptar algo menos que nuestro sueño'. De este sueño reducido a medias, depende la paz difícil, a largo plazo que, desdichadamente, algunos no veremos: un acuerdo que desactive el polvorín de Oriente Próximo y favorezca una paz justa y durable. Entonces, sólo entonces, podremos conmemorar el aniversario de la creación de un Estado, o, mejor dicho, de dos Estados -el palestino y el israelí- exactamente como los demás.

    Comentado por: un amigo de oriana falacia y pilar rahola el 20/4/2008 a las 12:55

  • Querido Félix, hace tanto que no vengo por aquí...ya paso de todo, un poco menos de ti. He venido a ver qué tal estabas y estás tan guapo, tan estiloso y seguro que tan inteligente como siempre. Sigues siendo mi preferido,y he dejado caer a unos cuantos, pero el tiempo no perdona y algunos antes de morirse se deterioran. Ojalá que tú llegues entero hasta el final.El año que viene si sigo viva volveré. Pero siempre te esperará en Shakespeare & Company Te quiero, de veras.

    Comentado por: Sylvia Beach el 19/4/2008 a las 19:24

  • Rebeldes sin causa
    José Luis Pardo 19/04/2008
    Había delirantes consignas maoístas y estampas de Che Guevara, pero no era un movimiento bolchevique para instaurar en París o en California una dictadura del proletariado, aunque algunos apacigüen su nostalgia recordándolo así. Tampoco fue una revuelta cultural y moral contra las costumbres; algunas de aquellas costumbres -como la segregación racial, la discriminación femenina, la humillación laboral o la marginación de las minorías- no tenían nada de morales, y no sería plausible decir que 10.000 trabajadores hicieron huelga porque eran feministas, ecologistas o simpatizantes del Gay Liberation Front. Y, desde luego, no fue una juerga de los hijos malcriados del Estado-Providencia ebrios de bienestar y a quienes algunos profesores irresponsables dieron vacaciones anticipadas, causando a medio plazo la desaparición de la abnegada "cultura del esfuerzo" que había hecho grandes a sus naciones. Es igualmente equívoca la idea de que la izquierda actual es la heredera universal del 68. Primero, porque hay cosas que proceden del 68 y que nadie desea heredar (como las bandas terroristas urbanas); segundo, porque la nueva derecha es mucho más sesentayochista de lo que confiesa: lo es en su animadversión a la disciplina jurídica y a la regulación estatal, en su culto a la identidad o en la sustitución de la discusión política por los valores morales; y, finalmente, porque si alguien hubiese hablado entonces del matrimonio homosexual, de las cuotas de género o de la conciliación laboral-familiar -cuando se preveía la abolición concertada de la pareja, de los géneros, del trabajo y de la familia-, le habrían perseguido a gorrazos como al reaccionario más recalcitrante (mientras que se habría mirado con más simpatía la propuesta de introducir fantasías poéticas como el diseño inteligente en la clase de ciencias).
    Puestos a recurrir a los intelectuales que estaban en la refriega, acertaron quienes señalaron que se trataba de una revolución del deseo, aunque no exactamente en el sentido que ellos teorizaban. Así como las decimonónicas sociedades de producción se erigieron sobre la previa conversión de toda actividad en trabajo abstracto e indiferenciado, contable en tiempo y en dinero, las vigentes sociedades de consumo sólo fueron posibles gracias a la reducción de todo apetito a un deseo de consumir igualmente descualificado y neutro que, por su propia falta de objeto, exige insaciablemente ser llenado por un flujo de objetos igualmente vacíos e indeterminados; y así como se necesitó toda una pedagogía del trabajo para convertir a las personas en obreros, también fue precisa una formidable educación del deseo para hacer de los individuos mano de obra consumidora. Igual que los primeros obreros se resistieron a la disciplina laboral en los inicios de la sociedad industrial, Mayo del 68 fue una rebelión desordenada contra esa nueva pedagogía del deseo, y por eso surgió en plena instalación de la sociedad de consumo. No se luchaba contra el Estado social, sino que fue esa estructura política la que permitió atisbar como entre la niebla la posibilidad de una vida no entregada a la Causa aparentemente indiscutible de la formación de consumidores pasivos; el Estado del bienestar, por un momento, hizo percibir como un malestar insoportable tanto la mano de hierro soviética en el Este como los relámpagos de fuego del ejército estadounidense en Vietnam. Y es la erosión de ese proyecto político lo que ha socializado aquel malestar y ha convertido al 68 en un fantasma. -

    Comentado por: Annie Versario el 19/4/2008 a las 19:10

  • Yo me encuentro cabreros en todos los estratos sociales. Los cabreros vendieron su leche, compraron unas hectáreas para el pasto, las recalificaron y vendieron, crearon la burbuja inmobiliaria y se hicieron millonarios. Hay un monumento a la burbuja inmobiliaria en la plaza mayor de Marbella, más sólido que la barriga de Gil –que en paz descanse- , pero es invisible.

    Comentado por: escarola el 19/4/2008 a las 14:01

  • Siempre tan certero en sus opiniones. Me encanta leerle porque aunque algunas de sus ideas parezcan obvias, o no sean nuevas, lo cual para mí es de agradecer porque estoy harta de novedades efectistas, a mí paricularmente me sirven tanto de deleite, siempre aprendo algo, como de recordatorio, de una lección cívica ya aprendida pero en peligro de ser olvidada.

    Tendente como soy a escuchar distintas voces e intentar crearme una opinión, subjetiva pero lo más cercana a "la objetividad", una y otra vez caigo en el relativismo fácil y poco analítico que me permite excusar todo comportamiento, por el mero hecho de ser el comportamiento generalizado, la norma, es decir "lo normal".

    Esta agresión "normal" a la que estamos sometidos termina influyéndonos, y puede convertirnos de personas reflexivas en seres defensivos y agresivos. Yo lo siento en carnes propias una y otra vez, en los semáforos de Madrid, cuando bien el taxista o el conductor del porsche, esta burguesía agresiva no se distingue por su cuenta bancaria sino por su mal hacer, me sueltan un par de improperios por despistarme 3 segundos ante el semáforo en verde, o cuando intento devolver unos zapatos que nunca he utilizado al percatarme ya en casa de que realmente nunca los utilizaré, y la dependienta poco menos que me insulta y me echa de la tienda, o cuando vas al restaurante y entre tus amigos ya está extendida la necesidad de tratar bien al camarero, no porque ello corresponda a un cierto respeto y así lo exijan las reglas de convivencia, sino por temor a un "escupitinajo". En fin, ejemplos de agresión cotidiana en detrimento de la sensibilidad humana y racional encuentro miles.

    No quería extenderme tanto, pero ya puestos quería decirle que por mis circunstancias personales, en la actualidad estoy opositando como reacción al voraz y agresivo mundo "normal" que me encontré en mi breve pero intensa experiencia laboral, mi contacto con el mundo "real" en la actualidad se ha visto sustancial, pero también voluntariamente, reducido.

    Sin embargo, paradojas de la vida, ahora, tras llevar un par de años en régimen de intenso estudio y pasando horas y días enteros sin visitar siquiera el kiosco, el mundo de internet cubre la información diaria, lejos de sentirme aislada, me siento con más capacidad de análisis social, de hecho soy más animal social que nunca antes, porque creo que me entiendo y capto la sociedad como nunca antes lo había hecho. Antes veía los árboles, ahora veo el bosque y comprendo mucho mejor.

    Sin embargo, el peligro que yo siento es que cuando estoy fuera es fácil ver las cosas con más o menos claridad, pero en cuanto me introduzco un tiempo prolongado en ese bosque, en esa sociedad de "la burguesía agresiva", tengo una tendencia a perderme entre tanta vorágine, a caer en la disculpa fácil de, bueno es "lo normal".

    ¿Y sabe? Artículos como los suyos son los que por un lado me ayudan a comprender un poco mejor a la sociedad, este bosque, y a su vez coadyuvan a mantenerme firme en todo caso en unas cuantas convicciones, son pocas pero importantes.

    Todo esto para decirle que muchas gracias por escribir. A la gente "joven" nos hace un gran favor con sus artículos.

    Comentado por: Lectora admiradora el 19/4/2008 a las 12:55

  • Ay, ME, ya me gustaría a mí poder hacer un uso acertado e hilarante del arte de la caricatura sanguinaria, pero parece que no plugo al Jefe darme los dones para ello. Al criticar a Félix no intentaba hacer una proyección de mis carencias reprimidas, sólo hacer un comentario sobre un asunto más o menos relacionado con la estética. No me parecía desencaminado ya que parece que por aquí campa gente con amor a la lectura. Por poner un ejemplo: ignoro si el señor Valle-Inclán prodigaba sus opiniones sobre los asuntos de actualidad en la prensa de su tiempo, pero dudo que tengan la mordacidad y universalidad que tirano Banderas, el Ruedo Ibérico, etc... Más concretamente -y disculpa mi verborrea, pero mi otra alternativa es callarme (en fin, tú también puedes dejar de leerme cuando te plazca, ¿no?, a diferencia de una conversación)- me acuerdo de una novelilla titulada "Momentos decisivos", que tampoco es precisamente una obra maestra, pero bueno, digamos que funciona al mismo tiempo como crónica personal y comentario cuasi documental de una época, mezclando personajes reales reconocibles, otros ficticios y otros pertenecientes a la vida privada del autor, supongo, que se mueven en un entorno del que se puede decir lo mismo (mezcla de lo histórico, lo privado y lo ficcional,etc.) Como soy muy corto sigo dudando quién es el trasunto de Félix en esta novela, aunque tampoco me quite el sueño. Es infantil señalar que tiene mucho más alcance que algunos de sus artículos de ocasión, pero lo que me llama la atención sobremanera es que lo que en las novelas es capaz de resultar estimulante y evocativo indefinidamente, convertido en opinión personal se queda en eso... una opinión más, un prejuicio para uso privado.
    Me ha quedado algo cursi. De eso me arrepiento más que de ser un verborreico pedorro, pero a la porra, esto es un blog, no la Divina Comedia.

    Comentado por: julianolapostata el 18/4/2008 a las 22:22

  • Brönté,lo de ¿ por que gritan los españoles es de Borges y se lo explicó,ignoro si se enteró,si leyó esos versos rotundos,León Felipe en un poema.

    La idea de Azúa no es nueva,mayor que él se percató antes Aúb y la expresaba diciendo aquello de :" Lo peor que ha ocurrido en España no ha sido Franco si no lo de él ¡ Oye,tu !".
    Por mi parte suelo encontrarme gente educada por donde voy,incluso por España,tal vez por que yo procuro serlo.

    Comentado por: maleas el 18/4/2008 a las 21:47

  • Don julianolapostata, ¿por qué no usa usted “la caricatura, el arte,” en vez de esa verborrea a que nos tiene acostumbrados? Ganaría unos cuantos lectores.

    Comentado por: ME el 18/4/2008 a las 16:22

  • La primavera española se puede presentir desde aquí. Hasta han vuelto playboy (ex-pseudo-pla) y provoqueen. Un saludo a los dos. También Vic es un encanto, pero que me perdone porque es muy largo y yo voy "de mesa en mesa", cuando se decida que me haga señas.

    Lo de Sine Nobilitate se lo decía hace tres o cuatro días a alguien a propósito de un crítico de arte francés, pero en la intimidad, por nostalgia.

    Otra cosa es lo castizo en la forma de ser antipáticos de los camareros de la Granada que recuerdo, hasta había una forma de llamarlo. Miren, no sé qué decir, no sé elegir entre grosería castiza y el esnobismo que condesciende de ella, allí y aquí. Los dos conviven muy bien y mejor dejarlos solos e irse a otra parte.

    Comentado por: Manuel Montero el 18/4/2008 a las 15:44

  • Cabreros, se lo digo yo que los he tenido que tratar esta mañana, cabreros.
    En unos días me escapo y podré sentirme ocasionalmente tratado como un "marqués", es decir de igual a igual. A mi me gusta y sale el tratar bien a los demás.
    Por estos lares la herencia clasista de todo tipo sigue siendo tan bestia que unos aceptan, los decendientes de cabreros, ser maltratados y a la vez encontrar de lo más normal que al Sr. Arias Cañete o a Espe, es un decir, se le hagan reverencias. Cuando pago el servicio yo seguiré prefiriendo que me atienda, ¿"atienda" es una palabra con excesiva connotación "pija"?, un descendiente de los habitantes de la selva andina que no un cabrero, por una pura cuestión de sentirme al menos considerado, es decir tratado de "igual a igual", sin más monsergas.
    A mi me parece que Azúa es un genio de la sociología "práctica", ya desde la primera vez hace años en la que en un artículo se tronchaba con los ataques del Sr. Anguita contra la burguesía catalana, preguntándole ¿pero dónde está esa burguesía?. Entonces ya hacía un apunte de esta nueva burguesía que habita las ciudades del país y que ahora ya no es más un esbozo sino una realidad que evoca las mejores historias berlanguianas.. Es decir, de risa.

    Comentado por: Teresilla de Ávila el 18/4/2008 a las 14:41

  • A vueltas con la educación, como dije hace ya largo algo sobre las 'public schools' inglesas y el otro día sobre la Kriegsakademie quisiera decir también algo hoy sobre la más famosa de todas las 'public schools', Eton, que además, antes al menos, sobre la primera y segunda decena hasta donde tengo noticias del pasado siglo tenía 'algo' que ver con la academia berlinesa; y que como se mencionó abajo algo sobre los snobs...qué fue sino Eton una escuela de snobs de entre snobs!. Cuenta c.Connolly en su libro 'Enemigos de la promesa' su paso por St. Cyprian-St. Wulfric y posteriormente como becario del rey por Eton; titula un capítulo como 'Medioevo' y otro sino recuerdo mal como 'Renacimiento'. Para que se hagan una pequeña idea al menos, aquél tenía que ver con lo sombrío de su llegada y el acercamiento a la sociedad etoniana y a los castigos corporales que los alumnos mayores o de mayor rango daban a los 'fags' o 'sirvientes'... pero es curioso como aun 'el alguacil podía ser alguacilado' por otros alumnos...y sobre todo el otro, el 'Renacimiento' tenía que ver con la 'política'. Cosa fundamental ésta y ya en esos años tan mozos pues que se participaba políticamente elegiéndose los alumnos de entre ellos para los más diversos 'cargos' de la escuela; se subdividían los alumnos en facciones: reaccionarios vs. liberales... se pasaba el poder de generación en generación y si estabas bajo una más reaccionaria o más liberal la cosa era distinta...cabe recordar que Connolly estuvo allí durante la primera guerra y la primera posguerra y parece ser que eso se notaba.
    Tal era el carácter tan típicamente inglés de Eton que se jugaban allí a juegos que en ninguna otra escuela se jugaban y había toda una suerte de 'clubs' cerrados que elegían a sus miembros, habla incluso de iniciación en los 'misterios eleusinos de Eton'... en fin, ya se hacen una idea, cuna de snobs, de estetas y de aristócratas(de sangre también); y es que eso de 'snob' tiene mucho que ver con los dos sustantivos anteriores y huelga decir que con la época misma...los locos años veinte.
    No cabe duda de que la clase inglesa educada en Eton o en cualquier otra escuela de este tipo era la que 'significaría' algo política, social o intelectualmente en Inglaterra y esto debido a una especie de predestinación que más bien era una percepción que la sociedad tenía de los alumnos de estos centros pues era como si la sociedad que los había amamantado luego se dispusiera a cobrar su rédito; esto sucedía así pero es de notar que cada vez con menos frecuencia, cada vez la percepción de que hablamos era, es menor o más difusa. Pero si es el propio Connolly el que critica ese término, 'carácter' , tan victoriano por otro lado y tan manoseado en esos centros, y a su vez criticaba cuando era joven a la política y a los políticos, se da cuenta (lo dice) que fue allí donde alcanzó la 'conciencia política' (hemos hablado ya de, al parecer, su importancia en Eton) que desarrollará plenamente en la edad adulta y que será el 'carácter' lo que conforme a su vez a su sociedad, a su nación en muchos aspectos, no en todos claramente, pues serían ellos los herederos continuadores y hacedores también posteriormente de una concepción propia y ajena de su país, luego de su país mismo en definitiva.

    saludos

    Comentado por: vic el 18/4/2008 a las 14:26

  • No se trata de bilis, sino de que a Félix no se le da muy bien la sociología. Cuando se pone a generalizar (es decir, verlo todo a nivel ancional, pero no más allá)decepciona; ¡qué casualidad soltar esta traca justo cuando el mafioso ese vuelve a ganar las elecciones italianas!
    Además, para no variar, ¿qué mejores ejemplos de gilipollas y canallas poner que un emérito par de políticos nazionalistas? No porque no sean especimenes de lo más ilustrativo, sino porque los árboles no nos dejan ver el bosque.
    Tengo la impresión de que este deprimente embrutecimiento y emporcamiento universal tiene algo de global [hay que pensarse el vocabulario para no escribir "vulgarización", "plebeyización", "bajeza", etc.) y a saber si tiene algo que ver con este renovado culto a implantar la justicia a ostia limpia y tener razón a toda costa aunque ni uno mismo sepa qué es lo que quiere que todos los demás crean...
    En casos como este funciona mejor la caricatura, el arte, que acudir al argumento de que los españoles somos unos pardillos (y los nazionalistas, siendo doblemente españoles, pues más).

    Comentado por: julianolapostata el 18/4/2008 a las 12:00

  • Brontë,
    pero queda algo, y no es poco. Esos vicios o defectos o insoportables gestos se repiten, y cansan por eso. Pero fijese, sin mucho esfuerzo, en el joven que camina solo alejandose, sería bueno que nos explicara cómo le fue por la montaña. O aquel otro que habla y no grita que recuerda con duda un pasaje bien entrado de Pessoa...

    Comentado por: ardinghello el 17/4/2008 a las 22:38

  • «...pero, ¿por qué habla tan alto el español?» ¿De Gloria Fuertes?? No recuerdo...
    ¡Me encantó su artículo Azúa!
    Ejemplos de zafiedad que molesta al oído:
    Españoles alardeando de estatus, a voz en cuello, en vuelos internacionales (creo que lo comentó Muñoz Molina, alguna vez, en algún artículo); la dicción rápida, ostentosa del español joven, obsesionado con un afán mimético por todo lo americano (ejemplo de horror: la dicción rápida del actor [malo] Jorge Sanz); las palabras soeces para escudar la inseguridad ante la Europa más rica y culta; el afán de chocar para hacerse sentir: mucha fanfarronería para trivilizar sobre sexo, o democracia, o moda; el afán por ser reconocidos (y aprobados) por el New York Times, el Wall Street Journal (en realidad de España no se sabe prácticamente nada en EE.UU.)
    Qué provincianos. Sencillamente patético.
    Y mucho más. La televisión lo dice todo, es el gran espejo.

    Comentado por: Brontë el 17/4/2008 a las 21:41

  • prueba

    Comentado por: provoqueen el 17/4/2008 a las 21:27

  • "Sabe que en España sólo hay un modo de hacerse respetar: que te tengan miedo".
    Y los campeones-as son las mismas administraciones, no el Sr. camarero.

    "Es lo único que puede explicar el lado complementario, la bondad oficial y angélica (única en Europa)".
    Pueden tratar al ciudadano como un auténtico idiota imberbe.

    "A mi modo de ver, en nuestra semidemocracia el sentido de la justicia y de la responsabilidad (lo que mis padres y Azaña llamaban "buena educación") se ha reducido a una especie de ecologismo vaporoso que dice proteger todo aquello que no dé miedo y que no amenace el poder sobre personas y cosas".
    Ser discreto y coger la taza de té con el meñique estirado es lo "máximo".

    "La justicia exige trabajo, estudio, disciplina e inteligencia. La bondad sale gratis y es cosa del sentimiento, el cual, como es bien sabido, no cuesta un duro".
    Cuántas veces he oído justificar las acciones de tantos hijos de p*** con el argumento de que en el fondo son "buenas personas".

    No está mal, tiene más razón que un santo, queramos o no.

    Comentado por: playboy el 17/4/2008 a las 19:19

  • J'suis snob

    J'suis snob... J'suis snob
    C'est vraiment l'seul défaut que j'gobe
    Ça demande des mois d'turbin
    C'est une vie de galérien
    Mais lorsque je sors à son bras
    Je suis fier du résultat
    J'suis snob... Foutrement snob
    Tous mes amis le sont
    On est snobs et c'est bon

    Chemises d'organdi, chaussures de zébu
    Cravate d'Italie et méchant complet vermoulu
    Un rubis au doigt... de pied, pas çui-là
    Les ongles tout noirs et un tres joli p'tit mouchoir
    J'vais au cinéma voir des films suédois
    Et j'entre au bistro pour boire du whisky à gogo
    J'ai pas mal au foie, personne fait plus ça
    J'ai un ulcère, c'est moins banal et plus cher

    J'suis snob... J'suis snob
    J'm'appelle Patrick, mais on dit Bob
    Je fais du ch'val tous les matins
    Car j'ador' l'odeur du crottin
    Je ne fréquente que des baronnes
    Aux noms comme des trombones
    J'suis snob... Excessivement snob
    Et quand j'parle d'amour
    C'est tout nu dans la cour

    On se réunit avec les amis
    Tous les vendredis, pour faire des snobisme-parties
    Il y a du coca, on deteste ça
    Et du camembert qu'on mange à la petite cuiller
    Mon appartement est vraiment charmant
    J'me chauffe au diamant, on n'peut rien rêver d'plus fumant
    J'avais la télé, mais ça m'ennuyait
    Je l'ai r'tournée... d'l'aut' côté c'est passionnant

    J'suis snob... J'suis snob
    J'suis ravagé par ce microbe
    J'ai des accidents en Jaguar
    Je passe le mois d'août au plumard
    C'est dans les p'tits détails comme ça
    Que l'on est snob ou pas
    J'suis snob... Encor plus snob que tout à l'heure
    Et quand je serai mort
    J'veux un suaire de chez Dior!

    BORIS VIAN

    Comentado por: k el 17/4/2008 a las 18:24

  • "C'est une expression latine, "sine nobilitate" qui signifie "sans noblesse" (de sine, préposition = sans + ablatif singulier du mot nobilitas, atis,f). On prend l'initiale de sine + les 3 initiales de nobilitate.
    En fait , à Rome, les gens sans noblesse, qui n'étaient pas d'une famille aristocratique, essayaient de se hausser à la hauteur des familles nobles, en adoptant leurs manières raffinées. Mais il était facile de reconnaître leur vraie origine , parce que c'étaient de piètres imitateurs.
    Donc, un "snob", c'est un "faux noble", un genre de "parvenu" ."

    Comentado por: a propósito de snobs el 17/4/2008 a las 17:45

  • Felix, ahora escribes los lunes en El País, por favor informanos porque queremos leerle. Gracias

    Comentado por: popi el 17/4/2008 a las 12:47

  • julianolapostata, cuidado con la bilis

    Comentado por: verde el 16/4/2008 a las 23:55

  • ¿Sr. plataspoon de taxista para abajo es lumpen?

    Comentado por: Azul celeste casi blanco el 16/4/2008 a las 21:02

  • ¡Ya está bien!
    ¿Qué es eso de llamar continuamente señorito a Azúa? Pero, ¿es que ustedes no han visto nunca un señorito de verdad, como yo mismo, en su miserable vida?
    Desde luego, el lumpen se pone a escribir, y de taxista para arriba cualquier cosa les parece un señorito. Encima de pobres y tontos, amargados.
    ¡Valiente chusma!

    Comentado por: silverspoon el 16/4/2008 a las 20:17

  • ¿De donde sale el deseo de justicia, quien lo promueve: el abusón, el abusado, o ambos?

    Comentado por: Azul celeste casi blanco el 16/4/2008 a las 19:26

  • Y el germen de la justicia ¿estaría en esa bondad que parece que cae del cielo, en la mala leche que cae del mismo sitio, o de ambas?

    Comentado por: Azul celeste casi blanco el 16/4/2008 a las 19:23

  • Es cierto, toni. Leyendo a Félix día a día, uno se da cuenta de que los vicios de pensamiento contraídos de pequeñito no se quitan ni con lejía. Mira que yo como hijo de currantes a lo cuéntame no daba crédito a la existencia de un cisma entre clases sociales, pero voy comprobando que por mucho que los señoritos odien sus raíces burguesas, hayan abrazado temporalmente tal o cual credo revolucionario, renieguen de esto o lo otro, lean en griego o en bielorruso, a Gombrowicz o a Siegründigen, seguirán viendo las cosas a través del filtro que heredó de sus papás, por mucho que los odie. (Y Félix les odiaba un rato, sino mírense un libro de Anagrama titulado "En nombre del hijo" y alucinen.)

    Comentado por: julianolapostata el 16/4/2008 a las 14:56

  • El señor Félix sabe ser hiporbólico a la par que humorístico como nadie. La historia del camarero me resulta del todo inverosímil, pero tiene su gracia. Por otra parte, lo que denuncia no es una característica propiamente española. Si comparamos con países como Italia o los EEUU el grado de agresividad mediática o parlamentaria (que es lo mismo) que tenemos aquí resulta bastante pacato. Por último, lo del símil de los cabreros ofende a los pobres cabreros, que no tienen culpa de nada (me declaro fanático consumidor de queso de cabra y defensor de la cultura cabrera)y resulta zafio y repelente (venga de Gil de Biedma o de Villamediana). Pero al fin y al cabo ya sabemos que el señor Félix es un señorito de alta cuna y estamos acostumbrados. Los he leído mejores.

    Comentado por: toni rovira y tú el 16/4/2008 a las 11:11

  • CHAPEAU!!!

    Comentado por: Buridan el 16/4/2008 a las 10:00

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Biografía

Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas, Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horasAutobiografía sin vida (Mondadori, 2010) y Autobiografía de papel (Mondadori, 2013)Una edición ampliada y corregida de La invención de Caín ha sido publicada por la editorial Debate en 2015; Génesis (Literatura Random House, 2015). Nuevas lecturas compulsivas (Círculo de Tiza, 2017) es su último libro.  Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis. 

En junio de 2015, fue elegido miembro de la Real Academia Española para ocupar el sillón "H".

 

Bibliografía

 

 




 

Ensayo

Nuevas lecturas compulsivas (2017). Círculo de Tiza, España. 

La invención de Caín (2015). Mondadori, Barcelona. 

Contra Jeremías (2013). Mondadori, Barcelona.

Contre Guernica, Prefacio para Antonio Saura (2008). Archives Antonio Saura, Genève.

 La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.

Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.

Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.

La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.

Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.

Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.

Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.

Venecia (1990). Planeta, Barcelona.

El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.

La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.

Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.

 

Novelas y prosa literaria

Génesis (2015). Literatura Random House, Madrid. 

Autobiografía de papel (2013). Mondadori, Barcelona. 

Autobiografía sin vida (2010). Mondadori, Barcelona.

Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.

Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.

Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.

Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.

Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.

Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.

Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.

Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.

Última lección (1981). Legasa, Madrid.

Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.

Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.

 

Relatos

"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.

"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.

"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.

"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.

"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.

"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.

El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.

Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.

"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.

"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.

 

Poesía

Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.

Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.

Farra (1983). Hiperion, Madrid.

Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.

Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.

Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.

Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.

Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.

El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.

Cepo para nutria (1968). Madrid

Premios

1987 Premio Anagrama de Novela.

2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".

2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.

2011 Premio González-Ruano de Periodismo

2014 Premio Internacional de Ensayo José Caballero Bonald

2015 Premio Francisco Cerecedo de la Asociación de Periodistas Europeos 

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