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El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

sábado, 5 de julio de 2008

Blog de Félix de Azúa

Las bellas naciones confederadas

Dentro de unos días los suizos eligen a su Procureur General, algo así como el jefe del Poder Judicial. La formula electiva pone a los partidos por encima del cuerpo judicial. Para que nos quejemos de lo nuestro. Naturalmente, se presentan dos candidaturas, la de los poderosos (los Radicales) y la de los que simulan no ser poderosos (los Socialistas), como siempre. La elección de este cargo básico para la democracia suiza levanta poco entusiasmo popular.

Por mucho que leo, por mucho que pregunto, no logro averiguar en qué consiste este ornitorrinco llamado Confederación Helvética. Los indígenas suelen ser irónicos. Los de la parte italiana tienen sus relaciones en Milán y Roma, los de la alemana no se mezclan (allí nada de trilingüismo, todo en alemán), los de la francesa siguen la liga gala. Sin embargo, ni un solo suizo italiano, alemán o francés aceptaría ser francés, italiano o alemán. En filosofía esa es una figura imposible, unos "accidentes que carecen de sustancia". Hay suizos diversos, pero no hay Suiza.

/upload/fotos/blogs_entradas/politicasuiza1_med.jpgCuando oigo a los separatistas españoles poner como ejemplo la Confederación Helvética me echo a temblar. Es como cuando aspiran a ser Kosovo. ¡Dios nos libre de parecernos a esos países hijos del secreto bancario o del genocidio! Porque lo que mantiene la unidad suiza no es otra cosa que la "neutralidad", o sea, la colaboración con Hitler durante la segunda guerra o con la Sudáfrica del apartheid, la venta de armas a las guerras étnicas africanas, el refugio de las fortunas de todas las mafias mundiales, el protectorado económico de la criminalidad.

Lo que une a la Confederación es el poder absoluto de una compacta oligarquía que controla las finanzas y la política desde Calvino, que vive del blanqueo de dinero negro y que se salta todas las leyes internacionales cuando le conviene. Eso sí, con elegancia (léase a Claude Mossé, periodista suizo, en "La Suisse, c'est foutu?").

Aunque, ahora que lo pienso, es posible que ese sea el modelo que desean desesperadamente las distintas oligarquías separatistas periféricas.

Artículo publicado en: El Periódico, 12 de abril de 2008.

[Publicado el 14/4/2008 a las 11:14]

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Comentarios (9)

  • Curioso, en el blog de J.C.Cardón aparece el mismo artículo,pero no encontré en ningún lado el nombre del autor.Quién será Pierre Menard?

    Comentado por: amalia el 20/4/2008 a las 11:10

  • Hay que ver, cuánta crítica a los nacionalismos por defender el no-nacionalismo de la Unidad de España. No sé, que haya intelectuales a los que respeto tanto como Azúa obsesionados con este tema...habla mal de la lista de prioridades mediáticas de España.

    Comentado por: Muchacha Satánica el 17/4/2008 a las 12:13

  • vaya ganao! quién me iba a decir a mí que un día me gustaría ser mujer, ministra, del ejército y encima jurar el cargo en estado! de verdad, que a veces pienso que, igual que en los USA de Thoureau el lugar de los hombres honrados era la cárcel, aquí y ahora el mayor de los servicios a la patria es escandalizar cretinos al hacer lo que uno considera que es lo más normal (y hasta reaccionario) del mundo.

    Comentado por: belén malrollo el 15/4/2008 a las 23:38

  • "Sensaciones de Suiza.
    ...
    Suiza es un país federal, pero todas las camas son iguales. Tienen en la parte alta un ligero plano inclinado sobre el que se extiende la almohada. Excelentes camas, ropa prodigiosa. Todo es agradable. Los vinos blancos, pequeños, con un punto sulfúrico, ligeramente verdes. La comida es sustanciosa, inteligente, y no acaba de desprenderse nunca -en el mejor de los casos- del gusto campesino.
    Los estercoleros, tan bien presentados, al lado de las carreteras, sobre todo en la Suiza alemana, tan bien prensados, tan cuadrados. Serán para vender -pienso-. Su obsesión por el orden y la presentación les hace poner la mierda de un modo perfecto.
    ...."
    Josep Pla

    ("Notas y dietarios"
    BackList - Selectos
    Ed. Planeta
    Barcelona, 2008)

    Comentado por: k el 15/4/2008 a las 17:27

  • Despuésde oir ayer noche la pastoral de don Iñaki en la Cuatro considerando como punto de inflexión histórico político de la 'normalidad' (que vaya ud. a saber lo que por el magín se le pasaba al periodista cuando mentó eso y lo que entenderá por 'normalidad/normalización'...que escriba un libro para explicárnoslo, por favor, que 'vivo sin vivir en mí') y acogimiento de España en el redil de los países civilizado-progresistas el que una mujer pasara, con su nasciturus "cosa notable" (como diría el Fénix de los ingenios), revista a las tropas llamadas al efecto para representar con trazas de verosimilitud... et très comme il faut, el traspaso de cartera ministerial, uno se dice que el ejercito ha cambiado, se dice España ha cambiado pero uno que es un nostálgico y no del régimen de don Paco, el del 'todo atado y bien atado', no se me asusten que todavía conservo algo de 'gusto'...'gusto político'... sino del ejercito prusiano...¡toma ya!, (¡éste esta chalao!)ya me pueden temblar o despotricar; aunque uno que también siente cierto placer en serlo por haber desaparecido ya y precisamente por eso no puede por menos de hacer un pequeño homenaje a aquéllos y más cuando el sr. Azúa ha hablado arriba de la educación.
    La elitista Kriegsakademie de Berlín fue al 'alma mater' de ese ejército modelo que 'fundado' por el gran Federico sería, precisamente eso, un modelo durante el siglo 19 y 20.
    Cabe destacar su carácter elitista, como hemos indicado, y como de allí saldrían los cadetes hacia el estado mayor casi directamente. Escuela forjadora de carácter y nido de genios militares (Calusewitz, por ejemplo) la 'institución' se considerá tan peligrosa que después de la primera guerra se cerrará y después de la segunda lo mismo...bueno, ellos no tenían la culpa de ser tan buenos.
    Ejemplo de la forja de este carácter serán algunas apreciaciones que el mariscal von Manstein hace en sus memorias cuando el gordinflón de Göering se presenta en una reunión de generales y quedan asombrados porque el petrimetre, cuenta Manstein, va vestido con más adornos que un almirante cubano, o como entre los generales se hablaba mal de Hitler sobre todo entre los Feldherren: von Fristch, al que se pretendieron 'cargar', o entre ese 'Grand Seigneur' el mariscal von Rundstedt, que protestó ante el proceso-pamema contra el barón, el propio Manstein o el Ritter von Leeb, condecorado con la Max Joseph, además de gentes de sentimeinto más refinados como Jünger que llama a hitler con el siniestro nombre de Kniébolo en sus Radiaciones.
    En fin, otros mundos otra vida...que no volverán pero que mi carácter nostálgico y tradicional ( cualquiera tiempo pasado fue mejor) ha querido recordar...veremos como se las 'maravilla' que diría La Faraona la ministra pre-mamá; que se pierda las virtudes castrenses caballerescas puede ser óbice para que se encuentren nuevas virtudes castrensenses...femeninas y maternales, ya veremos

    Comentado por: vic el 15/4/2008 a las 13:55

  • Algo importante, aunmque ajeno al asunto. Ante la nueva rebaja en educación secundaria de horas de las asignaturas específicsmente filosóficas, se han creado plataformas de recogida de firmas para intentar evitar lo que parece inevitable:

    http://www.gopetiti on.com/online/ 18452.html

    http://plataformafilosofia.blogspot.com/

    www.feacios.es.vg

    Gracias

    Comentado por: Borgia el 15/4/2008 a las 13:24

  • Pedazo de artículo de opinión
    Gracias, marc, por colgarlo

    Comentado por: azul celeste el 15/4/2008 a las 10:23

  • TRIBUNA: FÉLIX DE AZÚA
    Democracia para cabreros

    FÉLIX DE AZÚA 14/04/2008

    Casi con toda seguridad mis padres habrían dicho que éste era un caso de indudable mala educación, pero al repetirme un par de veces esa frase, "mala educación", he percibido hasta qué punto es un juicio rancio, arcaico, desprovisto ya de sentido. A lo más que puede aspirar es a una sonrisita condescendiente por parte de la gente de mi generación que la considera un rasgo típico de la vieja burguesía. La nueva burguesía, los que ahora imponen su modelo de conducta, es muy distinta. Por ejemplo, la educación, buena o mala, le importa una higa.

    Para mis padres, que un parlamentario llamara "cabestro" a un colega vendría a ser el regreso de las viejas trifulcas republicanas en las que el insulto y la sal gorda arrancaban carcajadas y manotazos en la espalda de los conmilitones. En las memorias de Azaña hay cientos de espectáculos de esta calaña, los cuales abatían al pobre hombre. Setenta años más tarde ya no es una prueba de mala educación o de barbarie por parte de un animal serrano ascendido a diputado, sino un signo de identidad. El que insulta es un vasco en representación de unos miles de vascos y el insultado es un español que representa a varios millones de españoles. El insulto es un modo de destacar la independencia del vasco (en realidad, su impotencia), frente al enemigo español. Porque en la semidemocracia española no hay adversarios sino enemigos y por lo tanto la repelente costumbre de insultar no es otra cosa que la consecuencia de la obligación de odiar. ¡Cómo se odia en los parlamentos! Y no sólo en los parlamentos.

    Hace pocos días un amigo pasó por Madrid para conocer a la hija de unos colegas, una cría de tres años. Se citó con ellos en un restaurante de purpurina y aunque él es fumador pidió una mesa para no fumadores. Cuando se sentaron, todo el mundo fumaba a su alrededor. La niña tiene problemas de asma de modo que mi amigo acudió al encargado y le pidió otra mesa sin tanto humo. La respuesta del maître, un chico arreglado a la usanza chic hortera, le dejó helado: "Pero ¿usted ha venido aquí a comer o a tocar los cojones?". Paralizado por la baba de odio que goteaba de aquella boquita, se retiró desolado. Seguramente es una consigna del gremio, porque no es la primera vez que la oigo.

    En realidad el encargado del local no hacía sino obedecer lo que está mandado. Si Carod puede decir: "Los de Madrid nos mean encima y dicen que llueve" y recibir aplausos. Si Rubianes depone: "Ojalá que les exploten los cojones a los españoles" y le jalea el mundo oficial catalán. Si cualquier diputado puede dirigirse a sus colegas en el parlamento como si estuvieran en el patio de una penitenciaría, entonces lo normal es que cunda el ejemplo.

    Basta con encender la televisión en España para ver series que no tienen equivalente en el mundo. Los comisarios dicen constantemente: "Me cago en la hostia"; los policías: "Te voy a cortar la polla"; los galanes: "¿Ya te las has follado? ¡Mira que eres jodido!", y así sucesivamente, como si estuvieran en el reformatorio. No es el lenguaje de la gente común, es el modo de hablar de la nueva burguesía, de los actuales dueños de la imagen pública. Su estilo se difunde por todos los medios de persuasión, especialmente los dirigidos a la gente joven. Una nueva burguesía enriquecida con el odio impone su modo de entender la vida en sociedad así como la antigua impuso el sombrero.

    Insisto en que el deje burgués de este modo de exigir respeto humillando al prójimo no tiene nada que ver con aquella "mala educación" antigua, sino con el odio. Y el odio está provocado por el miedo. Quienes así agreden a sus semejantes son gente que pasa mucho miedo porque sabe cómo se las gastan los dueños de la imagen pública. Se percatan de cómo está el patio, cómo los padres de la patria hacen pedagogía del rencor y lo subvencionan alegremente, cómo los periodistas, comentaristas, opinadores ligados a algún poder escupen veneno, constatan el éxito de los héroes de la pornografía sentimental y lo bien remunerada que está la navaja oxidada metida en la riñonera. ¿Cómo no van a tener miedo? De manera que simulan ellos también ser psicópatas, sicarios, navajeros o quinquis. Imitan lo que ven, la indiferencia ante el sufrimiento y la humillación ajenos. Así nos advierten, al modo del jovencito del restaurante madrileño, "No me toques los cojones o te hundo una faca en el ojo". Ese muchacho estaba espantado, pero había aprendido a defenderse en las cadenas de la televisión, en el parlamento, en los periódicos, en los suplementos juveniles, en el bendito cine español. Sabe que en España sólo hay un modo de hacerse respetar: que te tengan miedo, que les hagas temblar. De modo que se disfraza de bárbaro y ataca antes de que le ataquen.

    Esta situación de terror reciclado en chulería agresiva (lo que con mucho optimismo suele denominarse "crispación") es lo único que puede explicar el lado complementario, la bondad oficial y angélica (única en Europa) que la sociedad acomodada muestra hacia los débiles, los vencidos, los perdedores, los que se extinguen, los desdichados. A nadie le importa la justicia, de ella no se habla jamás, sólo de la bondad. Un país tan bronco, tan incapacitado para la justicia, no tiene otro recurso compensatorio que una bondad etílica dirigida a cualquier excepción étnica, sexual, fisiológica, religiosa, artística, lingüística, zoológica o económica. Una bondad gratuita que esconde la dentadura del depredador. Aquella España despiadada, de corazón de piedra y cerebro de corcho, aquella nación de cabreros como la llamaba Gil de Biedma, la que mantenía en la miseria a la mayor parte de la población y calmaba su rencor haciendo obras de caridad, ha mudado de traje, pero no de alma.

    A mi modo de ver, en nuestra semidemocracia el sentido de la justicia y de la responsabilidad (lo que mis padres y Azaña llamaban "buena educación") se ha reducido a una especie de ecologismo vaporoso que dice proteger todo aquello que no dé miedo y que no amenace el poder sobre personas y cosas.

    La bondad establecida, por tanto, se limita a aquellas personas o cosas que no amenazan su dominio. Tullidos, niños, enfermos, etnias, minerales, animales, vegetales o lenguas en trance de extinción, es decir, lo que carece de fuerza reivindicativa, lo que es tan débil que ni siquiera puede exigir justicia, ése es el objeto de la bondad oficial.

    La justicia exige trabajo, estudio, disciplina e inteligencia. La bondad sale gratis y es cosa del sentimiento, el cual, como es bien sabido, no cuesta un duro. En consecuencia, ya que es imposible ser justos en España, seamos bondadosos con todo aquello que no nos asuste, que no nos amenace, que esté ya medio muerto.

    Al resto, en cuanto se descuiden les cortamos los cojones.

    Comentado por: marc el 15/4/2008 a las 09:47

  • Bueno, al menos en ese caso QUERRÍAN ALGO, acorde con su naturaleza depredadora y gilipóllica, y que además les convertiría en inteligibles y predecibles. Lo que sería un consuelo, porque la sensación habitual es que sólo obran movidos por la inercia, la estética y la religiosidad más ñoña, incluso a pesar de sí mismos.

    Comentado por: julianolapostata el 14/4/2008 a las 15:46

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Biografía

Félix de Azúa nació en Barcelona. Licenciado y doctorado en Filosofía, profesor de Estética y colaborador habitual del diario El País, fue conocido gracias a su inclusión en la antología Nueve novísimos poetas españoles. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su parcela ensayística es amplia y destacada: Baudelaire, Lecturas compulsivas, Diccionario de las Artes, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas y Esplendor y nada. Los libros recientes son Ovejas negras, La pasión domesticada y Abierto a todas horas. Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis.

 

Bibliografía

Ensayo

La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.

Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.

Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.

La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.

Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.

Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.

Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.

Venecia (1990). Planeta, Barcelona.

El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.

La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.

Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.

 

Novelas y prosa literaria

Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.

Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.

Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.

Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.

Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.

Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.

Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.

Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.

Última lección (1981). Legasa, Madrid.

Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.

Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.

 

Relatos

"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.

"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.

"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.

"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.

"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.

"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.

El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.

Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.

"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.

"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.

 

Poesía

Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.

Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.

Farra (1983). Hiperion, Madrid.

Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.

Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.

Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.

Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.

Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.

El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.

Cepo para nutria (1968). Madrid

Premios

1987 Premio Anagrama de Novela.

2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".

2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.

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