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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

martes, 27 de octubre de 2020

 Félix de Azúa

La opinión pública nunca se equivoca

Todos sabemos que ya no hay verdad ni mentira: todo es el puro resultado de las fuerzas en juego

Si no recuerdo mal, el primero en advertir de los cambios que se avecinaban en las sociedades tecnológicas fue Nietzsche. Hacia 1870 ya comprendió que el concepto clásico de verdad iba a sufrir una transformación revolucionaria. En uno de sus textos más explosivos, titulado muy adecuadamente Sobre verdad y mentira en un sentido extramoral, expresaba su sospecha de que en el futuro la verdad no la iba a decidir el análisis lógico, científico, racional o simplemente sensato, sino una potencia que comenzaba a formarse: la opinión pública.

Si ustedes ahora dibujan en su imaginación el gigantesco aparato que decide sobre las verdades y mentiras cotidianas, se encontrarán con un monstruo que ha crecido desmesuradamente en los últimos cien años. Pongamos, por ejemplo, el asunto del atentado de Atocha. Habrán observado el conjunto fenomenal de fuerzas que están decidiendo sobre esa verdad o mentira. De ahí que García Calvo llame a los medios de comunicación "medios formativos", y no informativos, porque su función no es informar, sino formar opinión.

UNA VEZ ese aparato formativo termine su trabajo, la decisión final quedará en manos de los jueces, pero los jueces son discretos mecanismos de otra máquina gigantesca, el poder judicial, el cual está, a su vez, deformado por la presión de la opinión pública, es decir, de los medios de formación de masas, los cuales están dirigidos por los poderes económicos y sus correas de transmisión, los partidos. Así, sabemos con toda exactitud qué juez es de derechas, de izquierdas, progresista, conservador o comunista, y también sabemos que según se desplacen esas fuerzas surgirá una verdad u otra vomitada por la fenomenal maquinaria.
En consecuencia, todos sabemos que no hay ya verdad ni mentira. Todos sabemos que, como anunció Nietzsche, la verdad y la mentira hay que tomarlas en un sentido extramoral, es decir, libre de toda justicia, lógica, sentido común y honradez. La verdad es el puro resultado de las fuerzas en juego. Es pura opinión pública.
Esta constatación ha llevado a algunos pensadores a ampliar el ámbito de lo opinable hasta la ciencia misma. Famosamente, el difunto Foucault creía que las verdades científicas también eran un resultado del juego de fuerzas fácticas, y por lo tanto eran opinables y construidas por los poderes económicos. Esa es la justificación teórica del multiculturalismo, una de las ideologías más reaccionarias jamás conocidas y que propone la igualdad de verdad entre la física cuántica y los mitos de los mandingas. Ambos, dicen los relativistas, "tienen igual derecho" a una "verdad" que sostenga sus tejidos sociales.

Aunque en los últimos diez años se ha abierto la batalla para restablecer una verdad científica separada de la opinión pública, el caso es que las otras verdades, las sociales, han caído en el descrédito. Todos aceptamos, por ejemplo, que la historia la escriben los vencedores y que las llamadas verdades históricas no son sino disfraces ideológicos del poder efectivo en cada lugar. Los franquistas escribieron su historia, los nacionalistas están escribiendo la suya y en el futuro se escribirá otra historia distinta en cada lugar según sean los vencedores.

Lo fascinante de esa opinión pública que cristaliza en el sólido llamado lo políticamente correcto es su capacidad de convencimiento y cohesión social, heredada de las religiones. Así, todos hemos comprobado que en Catalunya cualquier conflicto donde aparezca, aunque sea del modo más tangencial, una relación con el PP, de inmediato es considerado políticamente incorrecto. Leí el otro día un informe en el que se hablaba del ciudadano cuyo piso fue ocupado por unos chilenos. Según parece, ha trascendido que actuó aconsejado por una diputada del PP, la cual, muy sagazmente, le recomendó que acudiera a los medios de formación de masas para crear opinión pública, y así lo hizo. Ahora, por el mero hecho de que la iniciativa surgiera de un partido apestado, parece mermar el derecho del ciudadano a recuperar su piso y ya se le acusa de especulador. Acabará por haber expulsado violentamente a unos humildes chilenos, etcétera. Pura opinión pública.

Y ES QUE, así como ya no creemos en ninguna verdad y sabemos que somos meros peones en la batalla de los poderes reales, no podemos impedir tenerle miedo a lo políticamente incorrecto, porque fuera del claustro protegido por la opinión pública es muy fácil ser destruidos con el aplauso de la mayoría. Eso hace que nuestras sociedades sean enfermizamente sumisas. Y que con un Gobierno que dice ser de izquierdas se hayan dado las mayores cifras de beneficios en los bancos, en los grandes consorcios, en las multinacionales más despiadadas, en las compañías más explotadoras. Y que sea ese mismo Gobierno de izquierdas el que ha conseguido que la más humilde vivienda sea un lujo o que los consumidores carezcan de la menor defensa frente a monstruos como Renfe, las telefónicas, Iberia o las restantes compañías, cuya ineficacia tercermundista es compatible con el más alto nivel de beneficios de Europa.
Gracias a una opinión pública perfectamente sumisa tenemos el Gobierno de izquierdas más ultracapitalista de Europa. ¿Verdad o mentira?

Artículo publicado en: El Periódico, 5 de marzo de 2007

[Publicado el 05/3/2007 a las 10:35]

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Comentarios (168)

  • Opinión Pública desvirtuada.

    Yo coincido con el comentario central del artículo que es que hemos abusado de la "opinión pública" y nos hemos dejado amedrentar por el concepto, que dicho sea de paso, manejan unos cuantos y se dedican a moldear nuestro criterio. El problema aquí es que los ciudadanos lo permitimos e incluso en reuniones con amigos ya nos moderamos al querer expresar nuestra opinión porque la mayoría curiosamente siempre coincide con la postura establecida por los medios de comunicación y una opinión diferente es "políticamente incorrecta". Más allá del PP o del PSOE debemos ser críticos de nuestros gobiernos y de los gobernantes, celebrar los que se hace bien y señalar lo que se hace mal o simplemente no se hace. No encuentro la razón por la que algunos se inconforman con el artículo del Sr. Azúa y en lugar de discutir sobre el punto de la opinión pública toman posturas de partido. Seamos críticos por favor!

    Comentado por: Bupi el 21/3/2007 a las 16:43

  • ¡Dios mío!
    Un texto tan bello como falso, ya que de verdad/no verdad es de lo que,al parecer, trata. Y yo me pregunto ¿Qué poder económico le habrá "dictado" a usted estas ideas?¿A quién pretenden ustedes -usted y el tal poder- formar la opinión? ¿O acaso está usted -de nuevo usted- libre de ese juego?
    Déjeme que lo piense... Ummmh, veamos: nos cuenta un caso acaecido en Catalunya en el que el Pp se nos aparece como víctima del juego de los poderes fácticos... Ummmh, sigamos: la traca final de su entretenida exposición tiene por objeto al actual gobierno, el cual sería culpable de un sin fin de males que azotan a nuestra querida España... Ummmh, finalicemos (que además tengo hambre): fuerzas socioeconómicas afines al Pp están intentando formar una opinión que vendría a sostener que... Si con un gobierno supuestamente de izquierdas el capitalismo funciona como nunca, pero tenemos una serie de "problemillas" de convivencia -mayormente de origen nacionalista periférico, aunque sin olvidar a los homosexuales que se casan- imagínense lo bien que nos iría si nos dejáramos de esas sandeces, etnocentristas por una parte y amorales -que no extramorales- por la otra, y nos dedicaramos a trabajar y a comulgar.

    Comentado por: M el 17/3/2007 a las 13:42

  • "Si no recuerdo mal, el primero en advertir de los cambios que se avecinaban en las sociedades tecnológicas fue Nietzsche. Hacia 1870 ya comprendió que el concepto clásico de verdad iba a sufrir una transformación revolucionaria. En uno de sus textos más explosivos, titulado muy adecuadamente Sobre verdad y mentira en un sentido extramoral, expresaba su sospecha de que en el futuro la verdad no la iba a decidir el análisis lógico, científico, racional o simplemente sensato, sino una potencia que comenzaba a formarse: la opinión pública."

    Pero ¿qué dices? ¿Has leído tú alguna vez a Nietzche? Ese libro va de otra cosa, es un libro de filosofía. No sabes de qué hablas.

    Comentado por: Merche el 13/3/2007 a las 17:58

  • ¡Que no!¡Que fueron ellos los que empezaron!...

    Comentado por: Javier el 11/3/2007 a las 21:11

  • La cosa más facha que le he leído a Félix, y que tampoco es para enfadarse, es eso de que él fue maoísta. ¿Qué pasa ahora, es algo que piden en el CV?
    En su caso, además, ¿cuándo fue, y durante cuánto tiempo? ¿Y por qué no confesar que también ofició -y a ver quién no ha cometido alguna vez alguno de estos pecados- de monaguillo, hortera, reclutilla, becario, fregaplatos, socialista, votante de ERC, votante de IU, votante del PSC, del PSUC, de UCD, director del Instituto Cervantes, profesor de clases particulares...? ¿A qué viene esta epidemia de reconocer pecadillos totalitarios de juventud?
    Curiosa forma de reescribir el propio pasado, con una negativa que no lo es tanto (¿prueba requerida de disposición congénita a aceptar totalitarismos?) Contaba Goytisolo, ayer en El País, que trató algunas veces a Losantos en los 70, antes y después de su conversión de histérico revolucionario a portavoz de los valores eternos de esta piel de toro, etc. Según mis cuentas, Azúa debió ser sólo maoísta durante cinco minutos durante el año 1965, y como lo fuera tal como se describe en "Momentos decisivos", tampoco eso basta para imprimir carácter de arrepentido/convertido. Otra posibilidad es que lo haya sido durante muchos años, y que su obra poética y las Lecciones de Jena,las Lecciones suspendidas, Última lección y demás, más o menos hasta Mansura, fueran manifiestos revolucionarios "à clef". Me temo,en este caso que un maoísta fiable podría aliviar la conciencia de Félix, pues para lo listo que es para otras cosas, está claro del libro rojo no cogió gran cosa.
    Es una lectura de su trayectoria muy interesante, no obstante, que propongo aquí como posible tesis doctoral para licenciados con inquietudes. Por mi parte, acabaré de leer "La paradoja del primitivo" lápiz en ristre.

    Comentado por: César Lebrato el 11/3/2007 a las 19:23

  • yo sólo llevo unos días, pero que qi o qu´´é qué prematura es la muerte

    he aprehendido este verbo! hei! diablos1 e interse sec
    sigan

    Comentado por: Ella se fue aprehenduiendo o aprehendiendo el 11/3/2007 a las 15:16

  • Usted es una habitual del blog y de las mas antiguas del lugar

    ah! qué bueno verles alegres de bnuevo en este día tan hermoso como el hielo de Atocha...
    qué bueno


    Albert... sin ánimos de ser asier... y eclipsar decirte que debes poner menos ladrillos en kimono o sea en mono de técnico de coches... bueno ( me cansas...pero eso es aparte)

    Provoquen es una gran mujer que llegó en verano... reuérdalo, que no le gusta el inglés, en español pues.... que besa los pies a Nicolás después de la mani y que necesta decir que huele almendros para que vean que además de sindicalñista es almendro....
    ella llegó en verano y es socióloga

    Claro que aprehende aún aprenderá poco a poco a ser mujer como Osiris y su viuda aprehenderá a oler y dejar de dar de mamar


    bvan bien...
    ahora son más mujeres.-----



    ahora son menos teta! por eso aún están en monosílabos la otra apenduiendo con h percepción cuando lo elaboremfkghnfsikgn
    lo contará...
    esperamos su relato con ansias Isis se la echa de menos con absenta y eso chorro de ortografía

    ddecía Balzac digo Pierrot que existían dos tipos de ortografía la que se escribe según la academia y la que se escibre para... no para que te reclamaen

    le aconsejo que sea más mujer y vaya a ver almendros, Isis... ella le ayudara

    provo es toda una mujer, ya era hora.... que pensará en ser mujer y no en opfrfece ofrecer cuerpo... aún le queda un poco...

    pero nos alegramos de que vayan aprendiendo
    ...........
    no me negarán que vuelvo a ser la de antes, que ya no hablo con monosílabos como estos últimos días... Yo misma me pregunto
    .........

    no...pero mejor habla de otras cosas y no de ti...eso te hará sentirte mujer en almendros

    oh!

    bueno me gustan los cerezos

    ( el almendro solo la leche y sin diálogos ni callos que rídiculo, pero me encantó... sigan con el cambio climático...van superándose...)

    qué tal la economía Provoqueen ..me encantaron esos post en inglés...
    me alegra verles menos varoniles y más hembras...
    poco a poco..
    El monumento del 11-M ( menos celosass...ay!) bueno es...
    mmmmm qué almendra

    espero excitarles porque estaban un poco ...aburridos...
    Venga ánimos

    Absenta!

    Comentado por: Ella el 11/3/2007 a las 14:51

  • (...vaya, parece que mis engranajes vuelven a funcionar. Estén o no de acuerdo con mis post, no me negarán que vuelvo a ser la de antes, que ya no hablo con monosílabos como estos últimos días... Yo misma me pregunto cuál será la causa... ¿Será que ayer lo pasé durmiendo? ¿Será que ha entrado Isis a saludarnos? ¿Será que hoy es 11 de Marzo? De todos modos, durante la semana me temo que volveré a los post monolineales)

    Comentado por: provoqueen el 11/3/2007 a las 12:37

  • Albert,

    El problema es que la coherencia está sobrevalorada. Se perdonan muchas cosas en virtud de la sacrosanta coherencia. Se perdona antes a un ladrón ha robado toda su vida porque nunca negó que lo fuera, que a un buen hombre que un día tuvo un desliz.
    Se nos olvida que es humano guardarnos un resquicio de incoherencia. Se nos olvida que la coherencia es algo que necesitan los demás para entendernos (mejor dicho, para que sus simplificaciones esquemáticas les cuadren).
    Uno en su fuero interno no necesita tanto esa coherencia, o mejor dicho, no necesita estar preocupado por eso, porque la consistencia interna de uno no tiene por qué basarse en los mismos esquemas de los demás. Nuestro propios esquemas quizá son mucho menos simples, sólo los entendemos nosotros, y a veces no tenemos ganas de andar explicandolos. Entonces es cuando los demás nos llaman incoherentes, como si fuera lo peor de lo peor, olvidando que tenemos derecho a esa reserva. No nos perdonan no poder entendernos, que les rompamos sus esquemas, o que los nuestros gocen de una complejidad que ellos no pueden entender.

    En mi opinión, si un ladrón que toda la vida lo ha sido y nunca lo negó, de repente deja de ejercer, pues ¡bendita incoherencia!

    Comentado por: provoqueen el 11/3/2007 a las 12:30

  • provoqueen

    Usted es una habitual del blog y de las mas antiguas del lugar , asi que conoce a Azua y sus escritos , Azua es un hombre de orden es el sentido positivo , es decir un tio ordenado . Creo que el problema de la izquierda española que el ve es el desorden , entiendo por desorden la falta de coherencia , por ejempolo en el orden de Azua no entra la comunion Izquierdas - nacionalismos , asi la derecha es ordenada , el esta en desacuerdo con el orden de la derecha , pero lo entiende , le ve la estructura algo que no le pasa con la izquierda , la cual en principio era su lugar , esto le lleva a apoyar una iniciativa nueva y en principio ordenada en lo que para el es la izquierda .

    Azua no es de derechas pero la respeta en tanto coherente , cosa que no le sucede con el PSOE .

    Comentado por: albert pla el 11/3/2007 a las 12:13

  • Todo el mundo tiene derecho a cambiar de opinión. En particular, a virar de la descerebrada izquierdosería juvenil a la complaciente coherencia derechosa ("me rindo, pero al menos ahora soy coherente") de la madurez.

    Este derecho que todos tenemos (y que tenemos derecho, además, a que sea respetado), no excluye la circunstancia de que algunos pensemos que se trata de la expresión de un fracaso. Ese "Me rindo" que pongo arriba, o como lo expresó Onagro el otro día: "Había que intentarlo" (luego "hemos fracasado"), es a lo que me refiero.

    Tras el fracaso, uno recompone su congruencia interior defendiendo que "quizá cuando estuve equivocado fue antes, en mi loca juventud". Este argumento, que además viene avalado por el hecho de que, se supone, los años aportan sabiduría, asumido esto, digo, ya tenemos los ingredientes para abrazarnos a la derecha "sin complejos".

    Sin embargo, el mero hecho de que alguien pueda pensar que la derecha debe ir por la vida "sin complejos", ya es sospechoso en sí mismo de que por algún resquicio se esconden motivos para estar acomplejada.

    Esos motivos son de orden moral.

    Aunque todos tengamos derecho a la defensa de nuestros intereses, el "ande yo caliente" sigue sin tener, moralmente, nada que hacer frente al bien común y al no dejarse a nadie fuera.

    Comentado por: provoqueen el 11/3/2007 a las 12:05

  • ortega

    El cafe de Ocata ? que es .

    Sobre el tema de debate decir que estoy algo perdido , que esta pasando , hay elecciones ? el otro dia fui a un concierto , segun el cantante fuimos 1000 asitentes , la taquillera dijo que 200 , el ayuntamiento que no existe ningun local en aquella dirección , no se que pensar .

    Bueno pues nada les dejo con sus interesantes debates yo sigo por aqui.

    PD : El concierto al que asisti era el mio .

    Comentado por: albert pla el 11/3/2007 a las 11:58

  • @ Asier.

    Por sombras me refiero a:

    Si Azúa dice algo que coincide (o le parece a alguien que coincide) con lo que dicen según que otros:
    por qué proceso místico-evolutivo puede pasar un homo sapiens de la defensa de no sé qué partido maoísta a simpatizar con las cuitas del PP. ( Darwin ) 07/03/2007 23:40:17
    no hay que entrar a discutirlo, porque
    o es que Azúa se ha dado ultimamente a la absenta (maleas) 10/03/2007 23:38:59
    o es que también él se ha dejado engañar: chorrocientos millones de víctimas de la regresión salieron a las calles creyendo hacer una cosa (...) pero en realidad celebrar un rito (César Lebrato)11/03/2007 8:27:11
    pero nunca aceptar que lo que dicen algunos, no ya pueda ser cierto sino merecedor de discusión
    tenemos la derecha mas clerical y neofascista de Europa (maleas) 11/03/2007 11:04:19
    estos dos ultimos textos parecen sacados de libertaddigital.com (asier ) 11/03/2007 12:01:47

    Comentado por: ortega el 11/3/2007 a las 11:38

  • Preguntar por un Cibercafé en Córdoba es sencillo. Perderse por la calles, distraerse en patios con rumor de agua y naranjos escondidos resulta todavía más fácil. Me pierdo continuamente, alegremente.
    Volveré.
    Buscaré mi rincón en esta isla. Les echo de menos, claro.
    Miraré, aprehenderé, aprenderé y contaré.
    Besos

    Comentado por: Isis el 11/3/2007 a las 11:06

  • maleas, un placer leerte otra vez.

    Si, Azua esta erratico ultimamente.

    Leer opiniones con las que no estoy de acuerdo, siempre que los argumentos sean buenos, me gusta. Pero es que estos dos ultimos textos parecen sacados de libertaddigital.com, ese portal chapucero que tarda minutos en cargar...

    Ortega, sombra? te refieres a la sombra de Jung?




    Comentado por: asier el 11/3/2007 a las 11:01

  • Falacia "ad hominem".

    1. Alguien -llamémosle "A"- afirma algo que no me gusta.
    2. No puedo o no quiero cuestionar lo que dice "A" pero puedo extender una sombra de sospecha acerca de él.
    3. Conclusión: Conviene no fiarse de lo que dice "A" porque su lógica puede estar contaminada por su sombra.

    (Gracias a "El café de Ocata")

    Comentado por: ortega el 11/3/2007 a las 10:30

  • Ignoro si tenemos el gobierno de izquierdas mas ultracapitalista de Europa gracias a una opinión publica sumisa(sic).Lo que me resulta evidente es que tenemos la derecha mas clerical y neofascista de Europa.No es casualidad,Franco murió en la cama a diferencia de sus compinches fascistas de Italia Francia y Alemania y sus simbolos,Valle de los Caidos incluido,permanecen despues de varios gobiernos de izquierda intactos.

    Comentado por: maleas el 11/3/2007 a las 10:04

  • Haya paz, señores, por favor no reproduzcamos aqui la que está cayendo fuera. Me gustaba que este sitio fuera ese refugio de la inteligencia donde se discute de todo, siempre con deportividad.
    No sé si era Gila quien decía que "lo malo de las guerras es el ruido que hacen".
    Yo pienso que, además de eso, lo malo de las guerras es lo fácilmente que se contagian y se extienden, que hasta los pacifistas terminan amenazando a sus oponentes con el palo de la pancarta.

    Comentado por: provoqueen el 11/3/2007 a las 09:07

  • Si estábamos hablando de construcción social de la realidad, a los españolitos nos llueven ocasiones para el estudio. Ayer chorrocientos millones de víctimas de la regresión salieron a las calles creyendo hacer una cosa (defender ¡ESPAÑA! y el sacrificio de los ¡MÁRTIRES!) ya de por sí criticable, pero en realidad celebrar un rito por el cual, a día 10-M, se declara que los hechos del 11-M fueron los que a ellos están dispuestos a creer que fueron, digan lo que digan los jueces, los culpables, la CIA y el sentido común, tanto es el pundonor patrio. Por lo menos hasta que se ordene creer lo contrario. (Creer, obedecer, luchar es el texto de un slogan nazi, Qué casualidad, hay un slogan nazi: "Hitler befiehlt: glauben, gehörchen, kämpfen" , ¡qué cosas!)
    Vaya mundo,el que unos días da en la diana, otros relativiza cosa mala, como si uno pudiera pasar por alto que aquí hay alguien que está usando hasta la preocupación el argumento de que quien no está con él está con ellos, que "todas las personas decentes pensamos igual", toda esa retórica de los dos bandos propia: el peor discurso yanqui, encarnado en Bush. Ahora nosotros también tenemos nuestro propio presidente de guerra.Civil: aquí no cabe pensar en otra.

    Comentado por: César Lebrato el 11/3/2007 a las 07:27

  • @ maleas

    Desde luego. Si algo define a la República es: inteligencia, eficacia y bondad. Y el que diga lo contrario está preparando un golpe de Estado, calentando el Planeta y, posiblemente, fumando en zona prohibida.

    Comentado por: ortega el 10/3/2007 a las 23:42

  • volvieran,entre el decir y escribir entre el pensar y actuar,volvieran.

    Comentado por: maleas el 10/3/2007 a las 22:40

  • "Y asi como en la muy idealizada República,al cabo de tanta majaderia,ineficacia y crueldad,acabó emergiendo el general Franco...".
    O esto no lo ha escrito Azúa,patrañas mas grandes han ocurrido,incluso en la Red y mas si vienen de la parte de Barcino o es que Azúa se ha dado ultimamente a la absenta,muerto el arte,agonizante el planeta,pasada ya la mitad del camino de la vida eso,lo de la absenta puede ser una solución que ya con menos motivos sin duda practicaron maestros en el arte de la palabra.Otra explicación podria ser que el trasiego al que le estan sometiendo algunos de los presentes,de Davos a Pernambuco pasando por Astorga.Asi es que se puede marear cualquiera y acabar diciendo cosas que no se escuchan ni el la COPE,aún que tiempo al tiempo que bien podrian venir tiempos peores que nos volveran mas ciegos.

    Comentado por: maleas el 10/3/2007 a las 22:38

  • @FdA. ¡Ellos empezaron primero! ¡Jó!

    Comentado por: Javier el 10/3/2007 a las 20:47

  • A primera frase do texto me parece digna de la filosofia de Nietsche. Por exemplo, e verdad que podemos escrever livramente si somos dependente para viver de alguien que nos paga? No tiene verdad en lo que escrevemos. No tiene falso. Mas. Ahora voy ler a seguda frase. Y vuelvo se o texto no cambia en el intervalo.

    Comentado por: murcia el 10/3/2007 a las 20:45

  • 10/3/2007 LA RUEDA // FÉLIX DE AZÚA

    La memoria histórica por fin realizada
    FÉLIX De Azúa
    Al principio pudo parecer que los españoles nos adaptábamos al sistema democrático recién estrenado como si lo hubiéramos inventado nosotros. Parecía, por ejemplo, que flotábamos por encima del cinismo italiano, el cual divide a la sociedad entre una partitocracia cleptómana y una sociedad civil que vive al margen del Estado. Parecía también que execrábamos la hipocresía francesa cuyas pomposas maneras y fina urbanidad a duras penas logra mitigar el hedor de las cloacas ministeriales rebosantes de crímenes, estafas y corrupciones. Parecía, sin duda, que rechazábamos el despiadado pragmatismo inglés que separa tajantemente a los poderosos de los débiles sin caer jamás en la beneficencia.
    Pues era un espejismo. Somos peores que todos ellos. Los españoles hemos carecido de educación democrática desde que se inventó tan bonito sistema hace 300 años. En los últimos siglos solo hemos conocido dictaduras militares y religiosas, de modo que carecemos de formación y cultura civiles. En lo que a democracia toca, estamos más o menos entre Turquía y Serbia. Seguimos siendo la frontera africana de Europa.
    Bien es verdad que el modelo idealizado de una República que estuvo adornada desde el primer día con feroces asesinatos cometidos a derecha e izquierda pudo hacer creer a algún ingenuo (o beocio) que enlazábamos con un periodo de exquisita democracia española. Por desgracia, el modelo de la República, en efecto, se está repitiendo en la actualidad, pero sin idealismo ninguno: tal y como era de verdad. He aquí de nuevo a los políticos narrados por Azaña, amostazados, resentidos, apopléticos y casi analfabetos, divididos otra vez en rojos y azules, catolicones y comecuras, fachas y bolcheviques.
    Y así como en la muy idealizada República, al cabo de tanta majadería, ineficacia y crueldad acabó emergiendo como único vencedor el general Franco, así también el desprecio de los políticos españoles hacia sus electores, como entonces, está creando un único vencedor, el último vástago del franquismo y su heredero: ETA.

    Comentado por: el periodico de catalunya de hoy el 10/3/2007 a las 18:12

  • ¡Bravo!

    Comentado por: provoqueen el 10/3/2007 a las 17:19

  • SIN COBERTURA

    Esta vez me sorprendí a mí mismo. No me tengo por alguien excesivamente rápido ni intrépido, pero, ante la amenaza de los antropófagos, la adrenalina puso mi materia gris al nivel del tan valorado Deep Blue. A ver si les sé explicar en pocas líneas lo que fuí capaz de pensar (y hacer) en décimas de segundo.
    Poco antes de dormirme, mientras sonaban de fondo el ronroneo del motor y la perorata del jeremías rodante, había conseguido bajarme unos youtubes, con mi gadget multifunción de última hora, adquirido en la free shop del barco (gastos pagados son gastos pagados, ¿no?). Me había extrañado, y más viniendo de donde vengo, que hubiera cobertura wifi en medio de un río selvático, pero lo atribuí a las cosas de la globalización y el calentamiento global.
    El caso es que, en los primeros momentos de confusión, até rápidamente cabos: escribí SOS en el buzón de salida y lo envié a la primera dirección de mi lista. Como resultado, y por puro azar alfabético, partió remitido al tal Knudsen, que encabezaba la agenda electrónica, en el epígrafe A , como ASESINO NO SUECO. Siempre mucho mejor, llegué incluso a pensar, ciego de hormonas como iba, que el siguiente epígrafe: ASTORGA, MANTECADAS MILAGRITOS, tan sabroso como poco útil en aquellas circunstancias.
    No bien lo hube enviado, y mientras el orgullo por mi rapidez de reflejos empezaba a ganar terreno al pánico, observé, con pasmo, que, en lugar del mundialmente comprensible mensaje de socorro, había, con las prisas, remitido uno de los últimos youtubes que me había descargado. Concretamente, uno del conocido cómico asturiano Gustavito el Bueno, afamado por sus chistes de tartajas. Me disponía a repetir el aviso, cuando uno de los salvajes me vió atareado y se encaró conmigo.
    "¿nómam, odneicah sátse euq seerc et éuQ?", me espetó en su incomprensible idioma.
    "No le entiendo, buen hombre. Parlebú fransé?", intenté ganar tiempo.
    "¡sallopilig, emsihc le sed em éuQ!", gritó, más alterado, a la par que me arrancaba la maravilla técnica de la mano.
    "Está perdiendo el tiempo, intenté engañarle, dudo que tengan ustedes cobertura por estos lugares"
    "¿arutreboC?, gruñó, para pasar a darle un bocado al chisme. Sin duda, el logo de la manzana lo había confundido. Pero, orgulloso, como todos los miembros de los pueblos primitivos, disimuló y siguió imperturbable, masticando mientras se alejaba, el ferranadriánico combinado de plástico y silicio. A los pocos metros, se dió la vuelta y, acariciándose la barriga, exclamó sonriente:
    "¡nórbac, etedóJ!
    Antes de que pudiera yo pensar en una respuesta ingeniosa, nos empujaron hacia las embarcaciones. RSM fué llevado en volanadas a la mayor, cual virgen en procesión de fluviales pescadores, mientras que Azúa y yo nos vimos postrados, la cara al nivel de los sucintos taparrabos, en una de las otras. Al caer de bruces a mi lado, Azúa aprovechó para hablarme. La mayoría de los nativos habían abandonado la barca y estaban entretenidos en desvalijar mis baúles y probarse mis smokings y fracs, mientras que su ya previamente trajeado jefe conversaba sospechosamente con Ayala. ¿Le estaría entregando sus treinta monedas?
    "A ese de Mendoza lo conozco", susurró Azúa, mirándolo de soslayo.
    "¡Pardiez!", repuse sorprendido.
    "¡Chitón!, atajó Azúa, habla bajo o estamos perdidos."
    Tras una mirada a los improvisados modelos de alta sastrería, continuó.
    "Ese Eduardo de Mendoza fué durante unos años mi vecino. Era un tipo muy raro. A pesar de desayunar siempre en la misma granja, nunca me dirigió la palabra", comenzó su historia.
    "Un maleducado, vamos", deduje.
    "No. Más bien un chalado", precisó Azúa. "Verás, tuvo lo que, sin duda, le debió parecer una suerte: triunfar joven, con una novela sobre Barcelona. La presión de la crítica y las editoriales le animó a empeñarse en un proyecto demencial: escribir la versión barcelonesa de los Episodios Nacionales. Dedicaría un libro a cada decenio del último siglo y medio"
    "Vaya filón, exclamé en sordina. Como el del Capitán Capaenristre"
    "Más o menos, Ortega, continuó su narración el agazapado narrador. Pero, como era de esperar, no hay mente que lo resista. Al principio, daba salida a su progresiva chaladura con novelitas desquiciadas, sin pies ni cabeza, que a la gente le hacían gracia porque no las entendía. Luego, pasó a coleccionar, de manera enfermiza, esquelas de famosos."
    "Como si fueran cromos", ilustré.
    "Por un estilo, se impacientó Azúa. Al fin, un buen día desapareció. Hubo todo tipo de rumores. Uno apuntaba a que empezó a creerse descendiente de Pedro de Mendoza, el fundador de Buenos Aires e introductor del caballo en la pampa. Por lo que veo, debía de ser cierto."
    Se quedó pensativo un momento. ¿Estaría tramando un plan o le había silenciado la lógica envidia de alguien que no había pasado de escribir diccionarios frente a un, por más que majara, autor de best sellers.
    "Estará chalado, pero no es tonto", concluyó preocupado,."Hay que pensar algo, rápido".
    Pero lo que ocurrió rápido fué que, tras alejarse nuestro judas con la barca, fuimos conducidos al poblado de los jíbaros, una formación circular de cabañas, en cuyo centro fuimos expuestos, no sabría decirles si como prisioneros de guerra o como compra del día para la cena. Los indígenas, muchos de ellos ataviados, probablemente por primera vez en su vida, de Paul Smith y Vivianne Westwood, nos contemplaban con inquietante curiosidad. Unos megáfonos proveían al lugar de música ambiental, convenientemente distorsionada:
    "Ojos negros piel canela que me llegan a desesperar", fraseaba concienzudamente, aunque quizás algo fuera de lugar, Nat King Cole.
    Una serie de cabezas humanas, ya pasado su mejor momento, lucían ensartadas en palos. "Críticos de suplemento literario", comentó Azúa, que por lo visto cocnocía todo el mundo. Ante aquella perspectiva poco halagüeña, se decidió a actuar rápidamente.
    "¿Qué te propones, Eduardo?", le gritó al del senatorial flequillo.
    El interpelado se quedó mirando a Azúa y, aceptando el ser reconocido, le dijo:
    "Félix, querido Félix. Aquí me tienes. Me marché a un lugar nominalmente paradisíaco, que no se caracteriza por lo que es, sino por lo que no tiene. Un bosque frondoso, pajaritos, es algo que no llama la atención. No tener televisión, ni Internet, que el móvil no tenga cobertura, es insólito y, a primera vista, parece terrorífico. En la práctica, lo es, pero el cuerpo lo agradece y el cerebro, que en fin de cuentas es un órgano, se acaba adaptando.
    Siguiendo los dictados de la evolución, prosiguió el tal de Mendoza, que debía haber esperando largos años poder soltarle aquel discurso a alguien, el homo erectus desarrolló una función que se denominó soñar. Lo que ocurre, es que ya no nos sirve. A diferencia de nuestros ilustres antepasados, que sabían combatir la soledad, la incertidumbre y la monotonía construyendo castillos en el aire, nosotros podemos tejer y destejer historias con los ojos cerrados, pero luego no somos capaces de habitarlas. Contra esto poco podemos hacer. Sólo abandonar los antiguos castillos y echarnos al camino, en busca de nuevas y más emocionantes aventuras".
    Cuando el pirado acabó su rollo, reinaba un silencio absoluto, sólo interrumpido por el insistente cantor, que había decidido cambiar el color de los ojos:
    "Aquellos ojos verdes, serenos como un lago, en cuyas frías aguas un día me miré", baladeaba a nuestros sordos oídos.
    Y es que todo el mundo estaba compungido. Yo, y probablemente los indígenas, por no haber comprendido ni papa de la historia. RSF y, sobre todo Azúa, con sus ojos húmedos, por haberla calado en toda su arcana significación. Eran gente del mismo palo letraherido y habían conectado.
    Vi entonces que, si se tenía que hacer algo allí, debería de cuidarme yo. Los dos cerebrinos habían desarrollado el síndrome de Estocolmo a la velocidad del rayo. Eran pólvora intelectual mojada.
    "¿Cómo que no hay cobertura?", solté sin pensármelo dos veces. "Hay señal wifi en todo el río: me acabo de descargar unos youtubes sin problemas. Mucho mejor que en Barcelona"
    El cabecilla de importación dió un respingo y me miró con los ojos desorbitados.
    "¿Wifi?, ¿youtubes?", balbuceó aturdido.
    "No me extrañaría que hubiera más de veinte megas de línea", me apresté a continuar, hurgando sin compasión en la herida recién abierta.
    Eso fué demasiado para el exiliado, que empezó a correr en círculos por aquella plaza mayor selvática.
    "¡El horror, el horror!", gritaba despavorido, en una imagen que hubiera puesto los pelos de punta al mismísimo Bill Gates.
    Los caníbales, al ver a su líder perder la chaveta de un modo distinto al que estaban acostumbrados, empezaron a aullar y a hacer gestos amenazantes, con sus flechas y sombreros de copa, en nuestra dirección. Sin duda, nos culpaban (con toda la razón) del cambio operado en el aullador encorbatado.
    "Estamos perdidos, exclamó Azúa. De ésta no salimos vivos"
    "¿Ves lo que te decía acerca del relativismo cultural, Félix?", le dijo RSF, como satisfecho de ver confirmadas, aún a costa de nuestras vidas, sus teorías.
    "¡Glup!", acerté a exclamar yo, desfalleciente, viendo como daban nuestro fin por hecho.
    Y, la verdad, aún hoy no tengo claro lo que hubiera ocurrido de haber llevado a cabo aquellos salvajes sus intenciones. Pero lo que sí sé, porque puedo verlo como si fuera ahora mismo, es lo que acabó pasando.
    De improviso, uniéndose a los aullidos del enloquecido circunvalador y los gritos histéricos de su hinchada, arrancaron a sonar ráfagas de ametralladora y los nativos, aterrados, echaron a correr, como si fueran los porteadores en una película de Tarzán. Nosotros, para entendernos los blancos, nos tiramos rápidamente al suelo, sabedores del significado de aquel ruido. Pero nuestros frustados devoradores, necesitados de cierto tiempo para discernir una inteligible cadena de relación causa-efecto, tardaron demasiado en reaccionar y eso fué su perdición. En apenas unos segundos, los que no habían huído eran fiambres. Sólo de Mendoza, mordiendo su sombrero Panamá (que, como todo el mundo sabe, proviene de Ecuador) e hipando, se mantenía de pié, respetado por las balas.
    Entonces, de la maleza que rodeaba el mismo camino por el que habíamos llegado, aparecieron, con sus cañones aún humeantes, en una especie de remake selvática de Los Vengadores, Isis, la excleopatra, y Onagro, el renuente zíngaro.
    "Disculpen que nos presentemos sin avisar", dijo con una sonrisa la mujer, que ya no vestía su traje alejandrino de hogaño, sino un, más apropiado para el lugar y circunstancias, casual modelo de Armani.
    "El congreso era insoportable y hemos pensado que podríamos ser de ayuda", añadió, no menos sonriente, Onagro, equipado con lo que parecía el catálogo completo de Coronel Tapioca.
    Iba yo a abrazarlos (probablemente hubiera empezado por la mujer) como mis salvadores que eran, cuando oí un ruido de motor en el aire. Levanté, al tiempo de los demás, la vista al cielo.
    Una avioneta sobrevolaba el campamento. De ella se separó un bulto, que adquirió forma humana a mi vista cuando el paracaídas empezó a disminuir su velocidad. No podía distinguir sus rasgos, pero me pareció adivinar un pelo rubio que brillaba al sol.
    "Yo vendo unos ojos negros", persistía en su banda sonora el oftalmológico crooner.


    Comentado por: ortega el 10/3/2007 a las 16:37

  • Yo tengo una de esas cafeteras Napolitanas. Sólo me dio tiempo a provarla un par de veces antes de venirme a París. Hace un café muy denso. Pero, pero, resulta que son de aluminio (o eran, porque es un anacronismo) y mi novia, que es alemana y concienciada, me dice que esto del aluminio, además de cutre es malo para la salud. Y no sólo eso, la marca es turinesa, frabricadas en Torino. Así que el feliz Antiguo Régimen nunca existió.

    Comentado por: ParisJeNeTAimePas el 10/3/2007 a las 15:29

  • A la volonté du peuple
    Et à la santé du progrès,
    Remplis ton cœur d'un vin rebelle
    Et à demain, ami fidèle.
    Nous voulons faire la lumière
    Malgré le masque de la nuit
    Pour illuminer notre terre
    Et changer la vie.

    Il faut gagner à la guerre
    Notre sillon à labourer,
    Déblayer la misère
    Pour les blonds épis de la paix
    Qui danseront de joie
    Au grand vent de la liberté.

    A la volonté du peuple
    Et à la santé du progrès,
    Remplis ton cœur d'un vin rebelle
    Et à demain, ami fidèle.
    Nous voulons faire la lumière
    Malgré le masque de la nuit
    Pour illuminer notre terre
    Et changer la vie.

    A la volonté du peuple,
    Je fais don de ma volonté.
    S'il faut mourir pour elle,
    Moi je veux être le premier,
    Le premier nom gravé
    Au marbre du monument d'espoir.

    A la volonté du peuple
    Et à la santé du progrès,
    Remplis ton cœur d'un vin rebelle
    Et à demain, ami fidèle.
    Nous voulons faire la lumière
    Malgré le masque de la nuit
    Pour illuminer notre terre
    Et changer la vie.


    Comentado por: Tipo de incognito el 10/3/2007 a las 15:28

  • Siempre me identifico con Azúa cuando detecta palabras inexistentes.
    No recuerdo si es en el "Idiota..." donde menciona lo sorprendente de que no exista una palabra en castellano para decir "sin hijos" y sin embargo exista "alopecia".
    Aquí se queja de que no exista una palabra para designar la pérdida de un hermano... y yo añadiría que es verdad, dicha palabra falta... salvo para el caso de que lo hayamos matado nosotros mismos ("fratricidio").

    Comentado por: provoqueen el 09/3/2007 a las 23:07

  • Gracias, Ortega, y a Onagro también, por sus gestiones para localizar el artículo.

    Comentado por: Pentesilea el 09/3/2007 a las 22:02

  • TRIBUNA: RAFAEL SANCHEZ FERLOSIO
    El acto de afirmación
    EL PAIS | Opinión - 24-11-1981
    Desde el 20 de noviembre, en que se cumplía el doble aniversario de la muerte de Franco y José Antonio, hasta el pasado domingo, con la concentración en la plaza de Oriente y, sus derivaciones, las calles de Madrid parecieron quedar impúdicamente a merced de la violenta actitud de grupos fascistas. Numerosos ciudadanos sufrieron las andanadas de los piquetes de mozalbetes que con la parafernalia de los tiempos mejores del fascismo impusieron su ley en la capital del Estado. La actitud de la autoridad gubernativa y de los responsables de TVE no se distinguió precisamente por su celo en defensa del sistema democrático.

    Comentado por: archivator el 09/3/2007 a las 21:29

  • "Esa es la impresión que produce el diario de los Goncourt: lo saben todo, lo anotan todo, pero todo lo ven como algo que pasa ante sus ojos a inconcebible velocidad y que está tocado por la muerte dado su distintivo carácter efímero." Esto explica mejor que miles de tesis por qué Benjamin pudo escribir del mismo modo sobre el drama barroco y la edad dorada del capitalismo. Ningún trágico griego pudo tener una visión del mundo más sombría que este panorama donde sólo existen las trivialidades que relampaguean durante un instante en las pantallas, ni ideas más profundas que las del político que más fuerte rebuzna.

    Comentado por: César Lebrato el 09/3/2007 a las 21:05

  • Gracias, Ortega.

    Comentado por: Onagro el 09/3/2007 a las 20:47

  • ¡Lo encontré!


    Los siameses estáticos
    Félix de Azúa, escritor (EL PAÍS, 09/03/07):

    La escena que se me impone cuando pienso en ellos es la de Edmond, una vez huérfano o viudo de Jules (falta una palabra para esa estación del parentesco) y consciente de lo poco que le quedaba de vida, sentado ante la lumbre de su casa, en Auteuil, el blando rostro iluminado por las llamas y el cuerpo fundido en la oscuridad. Sostiene en una mano el haz de cabellos de su madre; en la otra, los de su hermana muerta casi niña. Con un gesto seco arroja ambos despojos al fuego “para evitar la profanación que espera a las reliquias íntimas que dejan los solteros”.

    La anotación figura en el más célebre y menos leído de los diarios íntimos, el que escribieron a partir de 1851 los hermanos Edmond y Jules de Goncourt, primero a dos manos, y luego, tras la muerte del más joven, durante veinte años, por la sola mano de Edmond. En este monumental documento se pavonea entera la segunda mitad del ochocientos, cincuenta años que refundaron el mundo hasta hacerlo irreconocible a los supervivientes. Un proceso que no deja de tener sus semejanzas con el que comenzó a finales del siglo XX y que está remodelando a una velocidad vertiginosa nuestro mundo actual.

    Los Goncourt son la pareja fraternal más extravagante de la historia de la literatura. Durante su juventud, y debido a la diferencia de edad (Edmond había nacido en 1822 y Jules nueve años más tarde), cada uno de ellos acudió a colegios e institutos diversos, pero a partir de la muerte de la madre y en los siguientes veintidós años no se separaron ni un minuto. Miento: dos veces se ausentó Jules, aunque menos de cuarenta y ocho horas. En el diario aparece una anotación sobre tan horrible suceso: “Hoy quizás he comprendido lo que es el amor, si acaso existe. Quítesele el aspecto carnal, el contacto sexual, y eso es lo que hay entre nosotros; (…) eso supongo que es el amor: el desballestamiento y la desintegración por la ausencia”.

    Lo más sorprendente es esa primera persona que escribe el diario. Los expertos atribuyen a Jules la gestión artística del texto, y a Edmond, la parte documental e histórica. Puede ser, pero debo decir que, leído página a página, no se advierte la menor diferencia de mano, sobre todo una vez muerto Jules. Esta fusión inconcebible se llevó a cabo, como es lógico, mediante la obsesiva renuncia a toda influencia femenina. Ambos hermanos, asiduos clientes de innumerables burdeles cuyas ofertas reseñan escrupulosamente en el diario, se mantuvieron alejados de cualquier tentación matrimonial y elaboraron uno de los discursos más misóginos que se conocen. En una sociedad donde las hijas de la burguesía no osaban usar su genitalia fuera del matrimonio y con un régimen severo de herencias que arruinaba a los segundones, infinidad de solteros vivieron toda su vida acomodados a la prostitución.

    Con esto, sin embargo, no basta para entender tan inquietante relación fraterna. Los Goncourt fueron, además, hijos siameses de una madre, la Literatura, que por aquellos años había usurpado el trono de la divinidad. Sin una fe inconmovible en la gloria literaria, en la eternidad de la obra de arte escrita, en la trascendental tarea del escritor como santo, guerrero y mártir, habría sido imposible soportar lo que hubieron de aguantar. Estaban persuadidos de que escribir era la actividad adecuada para quienes, habiendo perdido la fe en una Providencia que premia y castiga, quisieran sin embargo salvar el alma.

    No eran los únicos: eso creían también sus amigos Flaubert, Gautier, Sainte-Beuve, Zola, Daudet, Turgueniev, Maupassant, con quienes se reunían constantemente. Todos ellos se sentían llamados a una tarea sagrada, casi siempre coronada por el martirio. A una de sus más célebres reuniones la bautizaron “la de los autores abucheados”, porque todos ellos habían fracasado en el teatro, que era lo que entonces daba fama y dinero, como hoy el cine. Ninguno, excepto Zola, alcanzó la riqueza. Todos acabaron sus días de modo lamentable y en los aledaños de la derelicción.

    En la actualidad, esa fe en la obra de arte escrita es algo que no podemos comprender de ningún modo. La fe en la vida eterna o en la gloria mediante el recurso a una religiosidad torcida, se ha trasladado a terrenos tan insensatos como la política o la beneficencia. En aquella segunda mitad del XIX, en cambio, la política era una actividad despreciada por la gente de bien. Los Goncourt vivieron la mutación de un mundo que en el año de su nacimiento, 1822, apenas estaba arrancándose al orden antiguo y a las diferencias naturales (por la sangre en el nacimiento, por las estaciones en el trabajo, por las energías terrestres, por el horario solar, por el transporte animal en la vida corriente) y que en el último año de su vida, 1896, había penetrado de lleno en la modernidad, en la antinaturaleza, la tecnificación, el control administrativo de las masas, los medios de formación de opinión pública, las máquinas, el deporte, el turismo…

    Vivir en el centro del maëlstrom produce una quietud estática engañosa (la mística del arte, por ejemplo, o las ideologías totalitarias que alucinan un mundo virginal), pero ofrece una visión confusa de los acontecimientos, los cuales giran a enorme velocidad alrededor del estático sin llegar a afectarle. Esa es la impresión que produce el diario de los Goncourt: lo saben todo, lo anotan todo, pero todo lo ven como algo que pasa ante sus ojos a inconcebible velocidad y que está tocado por la muerte dado su distintivo carácter efímero. No es de extrañar, por lo tanto, que expresen todos los lugares comunes del pensamiento estático: el rechazo frontal de la democracia que ven formarse a su alrededor como una nube de langostas, cada una de ellas armada con un voto en las mandíbulas, el antisemitismo agresivo, la misoginia histérica, el sarcasmo y el resentimiento ante el éxito de los modernos, sea en la revista musical o en el folletín.

    Con suma delectación, Edmond va registrando cada signo de lo que juzga inequívoca decadencia, sin percatarse de que para la mayoría puede ser todo lo contrario. Algunos de sus síntomas son sensacionales. Una vieja regente de prostíbulo le comenta en una noche de tedio que antaño debía vigilar atentamente para que los clientes no repitieran el coito con disimulo y sin salir. En la actualidad, añade desdeñosa, “l’homme ne redouble pas”.

    Como todos aquellos que se ven atrapados por una transformación mundial armados sólo con vetustas ideas (en nuestros días, las de mayo del 68), los Goncourt también se refugiaron en un paraíso artificial. No fueron las drogas y el alcohol de Baudelaire (a quien consideraban “une mouche à merde”), ni el terror nihilista, ni el nacionalismo turulato, sino el sueño de un Antiguo Régimen que nunca existió. Cuando estaban totalmente desprestigiadas y muy baratas, Edmond comenzó a comprar piezas artísticas del siglo XVIII de las que llegó a reunir una notable colección. La primera compra, a los dieciséis años, fue una acuarela de Boucher, lo que da idea de la dignidad del legado. Y eso le salvó la vida: poder refugiarse en un mundo onírico, vagar por aquel museo que dispuso en su casa de Auteuil a la muerte del hermano y en los veinte años posteriores, hacer del pasado su ansiado futuro.

    Allí, entre ebanistería de Boule, dibujos de Watteau, acuarelas de Fragonard, aguadas de Robert o encuadernaciones que habían pertenecido a la Pompadour, encontraba solaz aquel ¿huérfano, viudo de hermano?, a cuyo alrededor estaba reventando el monstruoso y potentísimo volcán de la energía, la técnica y las masas. Por allí paseaba, tomando de vez en cuando en sus manos un grabado de Hokusai o una tabaquera del último Capeto. Y allí, sentado junto al fuego, exhausto, derrotado y ojimuerto, me viene siempre a la memoria con un haz de cabellos blancos en una mano y otro de rubios cabellos en la izquierda, segundos antes de entregar al fuego la única caricia del mundo femenino que había podido aceptar.


    Comentado por: ortega el 09/3/2007 a las 20:39

  • "Abandonad toda esperanza":"La música de James es intraducible".

    No está mal recordarlo.

    ¿...ruiditos como de cafetera? ¡FORMIDABLE!

    Comentado por: Play el 09/3/2007 a las 19:58

  • Pentesilea, tengo un amigo que está suscrito a El País. Ya se lo he pedido y la cosa está en camino.

    Comentado por: Onagro el 09/3/2007 a las 19:05

  • Me sumo a Pentesilea !

    Comentado por: vic el 09/3/2007 a las 13:16

  • Por favor, ¿alguien puede colgar ese artículo de hoy al que se refiere Tipo? Gracias.

    Comentado por: Pentesilea el 09/3/2007 a las 13:01

  • Sr. Azúa: Su artículo de hoy en El País, entre tanto ruido y furia, nos baja la tensión y nos aumenta la inteligencia. A veces, da gusto leerle.

    Comentado por: Tipo Material el 09/3/2007 a las 08:42

  • Querida Provoquen, ya ve usted... la diversidad de almas. Tuve y tengo buenos amigos en Comisiones. Además, yo provengo de la universidad anti-franquista y de todo aquello de “la determinación económica en última instancia, de las condiciones objetivas del proceso productivo y de la expropiación de los medios de producción… “, todo aquello que no tentó bien la respuesta a la cuarta pregunta y de ahí que saliese el desastre que salió. No pasa nada, había que intentarlo, pero ahora hay que sacar consecuencias, asumirlas y seguir; teniendo en cuenta, claro, que "el único progreso verdadero es el progreso del espíritu" y que, como dijo nuestro Julio Iglesias sin música, el fin no justifica los medios.

    Hace años hasta me presenté también al concurso de cuentos que organizan anualmente estos sindicalistas en la Comunidad de Madrid y hasta me dieron un premio. Algún día, si venzo al alma y la vergüenza, hasta quizá lo cuelgue aquí. Le dejo que me voy de viaje. Un beso.

    Comentado por: Onagro el 09/3/2007 a las 08:38

  • "...esas amplias poblaciones, en cuanto a condiciones objetivas de residencia, ya están muy por encima de la línea de habitabilidad básica que le decía ayer... por debajo siguen estando esas 2.400 millones de almas...
    "...es que es erróneo considerar que es ahí donde se encuentra el problema mundial de la residencia. No, el problema, la auténtica necesidad de habitabilidad insatisfecha no está ahí, sino en ese otro 40%..."
    Publicado por: Onagro | 08/03/2007 21:42:18

    Querido Onagro@, parece que hubiese militado usted toda su vida en Comisiones Obreras.

    Comentado por: provoqueen el 09/3/2007 a las 07:38

  • Si Auswisch cierra la puerta a la poesia ¿que se puede decir acerca de lo que se avecina?.
    La tentación cinica Grifo es fuerte.Un privilegio sin duda,mirar la Tormenta Final desde el puente y ligero de equipaje como decian los antiguos ascetas.En mi caso,viejo conjurado irredento,esa salida no me vale.

    Comentado por: maleas el 09/3/2007 a las 01:08

  • @pla
    Llevo algunos dias preguntandome si finalmente conseguiste la copia de los Conciertos de Brandemburgo en la versión de Archiv que tiene FdA.Como no has dicho nada me inclino a suponer que no.Si permitieses el acceso a tu correo,listo,podria enviarte a ratitos,fragmentos para que los pudiese escuchar Judith.Piensalo lo muchacho.

    Comentado por: maleas el 09/3/2007 a las 00:54

  • Creo que la causa principal de mi mudez de estos dias ha sido la lectura del Informe Stern que amablemente me facilitó provoqueen y del borrador del Ministerio de Medio Ambiente del Gobierno de España sobre el Cambio Climatico.¿Por donde empezar?.En caso de duda es recomendable empezar por el final.Cuando se declaró la moratoria nuclear Martinez Alier escribió con mucho buen sentido que aquello era una batalla ganada pero no la guerra.Personalmente me siento la imagen especular de aquel personaje del iletrado Gabo que perdió todas las batallas y ganó la guerra.Yo y creo que algunos mas hemos ganado las batallas pero hemos,o estamos a punto de perder,la guerra.La cuestión,tal y como la plantea J. Lovelock la puede entender cualquier individuo que posea unas minimas nociones de Aritmetica elemental.Dada cuenta del estado de la cuestión no hay otra salida que una huida hacia adelante,eso si,ordenada y los ricos y allegados los primeros.Es mas facil construir doscientas centrales nucleares,el mal menor que diria ortega,que convencer al sr. Gore que convierta su piscina climatizada en una piscifactoria y reconvierta su mansión en una escuela para dixlesicos.Se de dos hombres casi contemporaneos que si fueron capaces de ello,Tolstoi y el mentado W.dos fundamentalistas de la eticidad,por supuesto,gente nada digna de confianza como todo el mundo sabe.
    Un veinticinco por ciento de los consumidores consume bienes y servicios cuya producción o uso emite el setenta y cinco por ciento del total de CO2 que produce la actividad humana.
    La situación es nueva,el Informe Stern afirma que en el caso del modelo mas pesismista que es el que mas verosimilitud está adquiriendo en estos momentos,la situación seria insolita para el ser humano.No necesariamente,aunque tampoco descartable,la desaparición de la especie humana,solo una sensible reducción de la población cuantificable para el plazo de un siglo y medio entre el uno y el tres por mil de la actual.Quien pueda y quiera que imagine el entremedio.

    Comentado por: maleas el 09/3/2007 a las 00:44

  • Un poco de literatura creo que les puede gustar este articulo de VILA-MATAS, vila-matas es un pensador antisolemne y eso es bueno , dice cosas interesantes pero sin pegar la paliza , como otros .


    Siguen preguntándome por el travestismo, y yo qué hago. Pues sonrío, atenúo mi gestualidad de impostor, travestizo en silencio mis ideas antiguas y modernas, me hago de rogar sin esquivar nada. Les digo que sobre tan escurridizo asunto no sé mucho. Callo, pero me gustaría que supieran algo de Severo Sarduy, en su tiempo un gran explorador de las relaciones entre travestismo y literatura. En su momento, el escritor cubano teorizó sobre el exceso de realismo que encontraba en el travesti, "ese exagerado, genial suplemento de feminidad" que hacía que las mujeres acabaran imitándoles. Recuerdo, me gustaría decirles, que en aquellos días el simulacro cosmético de los travestis brillaba en todo su esplendor en los ojos del pobre príncipe Koloutó, aquel personaje de Las viejas travestis de Copi que, al verlos en la Rue des Abesses de París, les chillaba con entusiasmo: "¡Vosotras, mujeres más bellas del universo!" Y se inclinaba hasta casi tocar el suelo con la frente ante unas gemelas rubias. "Yo amor sincero", decía el bruto del príncipe.
    Y también recuerdo, quisiera decirles, que el amor sincero por el suplemento genial de feminidad del travesti lo engarzaba Sarduy con un futuro programa estético en el que tendrían cabida las metamorfosis continuas de los personajes, las referencias constantes a otras culturas, las mezcla de idiomas, la división de cualquier libro en registros o voces. Todas éstas tenían que ser las características de una travestizada escritura nueva. "El futuro ya está aquí", cantaba mi grupo favorito. Y yo, cuando escuchaba a Sarduy, sentía que estábamos en las postrimerías del horrible hombre de una sola pieza y que eran tiempos revolucionarios.
    "La última trasgresión que le queda al hombre es la trasgresión de su propio cuerpo. Los travestís ejercen una cierta fuerza contra su cuerpo para transformarlo en algo bello", escribía Sarduy. El travestismo, a través del cambio total de apariencia, se presentaba como una genial subversión metafísica. Parecía que íbamos hacia algo nuevo, y así ha sido, pero ese algo nuevo ha resultado ser terrorífico. Las ideas de Sarduy sobre la última trasgresión fueron pronto violentadas por una capa general de superficialidad conservadora. El ejercicio físico de transformar nuestros cuerpos se banalizó, se generalizó de forma penosa, y el mundo se convirtió en una cueva de horribles y vulgares seres tatuados, todos uniformados.
    Ay, cómo detesto la uniformidad que traen consigo esos dibujos sobre la piel. Dibujos que me parecen todos iguales y, además, me recuerdan el espanto sin excepción que me llegaba cuando los veía en los cuerpos de los piratas de las películas que veía de niño, o grabados en la pálida nuca de mi padre, el futbolista. Sin poder evitarlo, el tatuaje lo he ligado siempre al futbol y al pillaje. Eso me lleva a moverme por estos parajes como un hombre convencido de que al mundo lo han tatuado para siempre. Tengo, además, el problema de ser un desgraciado al que le inyectaron la memoria del padre de un deportista y vivo muy mal en el presente, ya que éste se encuentra contenido en un pasado tan falso como metrosexual y rancio. Tal vez por eso dicen mis subordinados que mi despacho es travesti (en este 2021 la palabra comienza ya a tener un significado distinto) y rancio. Yo trabajo en la agencia de seguros Beckham. Soy su dueño, soy míster Beckham. Trabajo junto al edificio de la Motor Ford Company, y desde la ventana del piso treinta y cuatro observo los cansinos pasos de los obedientes ciudadanos de Denver, mis paisanos.
    Pertenezco a un mundo que traicionó las revoluciones que Sarduy anunciara en el siglo pasado y que conozco gracias a esa memoria artificial que me fue no sé si vilmente inyectada. Compruebo cada día con dolor que las más pésimas predicciones de la ciencia-ficción se han cumplido. Tal vez lo peor de todo fue que las mujeres terminaran por sobrepasarse en su imitación del travesti y, tras su paso por la cirugía estética, destrozaran la naturalidad. Lo peor que podía suceder acabó pasando. Para ser bellas, ellas terminaron con la subversión. De modo que paradójicamente, lejos del subversivo cambio de apariencias con el que soñaba Sarduy, lo que hoy en día queda es sólo la voz propia; astillada, eso sí, en mil monsergas tristes y distintas. Como esta monserga mía de pobre dueño de los seguros Beckham. No hay esperanza para nadie en esta oficina de edificio alto. Todo comenzó en Faluya. Y hoy nuestra vida se reduce a monsergas y colonias penitenciarias de esclavos uniformados, tatuados. Me queda para el ejercicio de la libertad sólo mi falsa memoria, que al menos es silenciosa y secreta y que, al igual que papiros como éste, no están al alcance de los que reprimen. Sólo puedo escribir en secreto o reírme en silencio, pero ya es mucho. Reírme con cariño del desconocido Sarduy que, hablando de sí mismo, le dijo a un amigo en el París de 1988: "Eres gordo, eres calvo, bebes cerveza a las doce del día, eres etílico, pero eres Severo Sarduy". Yo podría decir ahora lo mismo si no fuera porque me llamo Beckham y no soy feliz, aunque como consuelo me dejan en la rancia oficina cambiar de quejido y de monserga unos minutos cada día. Así somos de libres en esta miserablemente fea ciudad de Denver, Colorado. -



    Comentado por: albert pla el 08/3/2007 a las 22:27

  • La fría Gerti, las inmensas promociones de vivienda de INFONAVIT en México y las operaciones residenciales promocionadas al amparo de las maquilas de El Salvador son, efectivamente, dos de los ejemplos más extendidos y extensivos que siempre se ponen (y que generalmente más repugnancia repentina levantan) de eso que usted llama (por cierto, con AGC) "nichos de cementerios vivientes". Bien, pues por horrible que eso resulte al sentimiento y la vista de cualquiera, esas amplias poblaciones, en cuanto a condiciones objetivas de residencia, ya están muy por encima de la línea de habitabildad básica que le decía ayer y, no se olvide, por debajo siguen estando esas 2.400 millones de almas.
    No digo, ¡ojo!, que esas formas de intervención y los barrios urbanos en que cristalizan no sean -como tantas otras cosas en la vida- manifiestamente mejorables. Lo que digo es que es erróneo considerar que es ahí donde se encuentra el problema mundial de la residencia. No, el problema, la auténtica necesidad de habitabilidad insatisfecha no está ahí, sino en ese otro 40% de los que viven en auténticos tugurios urbanos informales y, sobre todo, en el medio rural; que son los que están por debajo de la línea fatídica de habitabilidad básica; cuyo cobijo más indigente y mezquino, el más bajo de todos (y por mucho, ya digo, que nos asqueen esas metáforas de necrópolis urbanas de las que usted habla) es probablemente la choza rural del África negra.

    Un sincero abrazo.

    Comentado por: Onagro el 08/3/2007 a las 20:42

  • "Gracias a una opinión pública perfectamente sumisa tenemos el Gobierno de izquierdas más ultracapitalista de Europa. ¿Verdad o mentira?"
    ----------------------
    Bueno, bueno, Sr. Azúa, la opinión pública, bien lo sabe usted, no es más que el refugio del individuo ante el acoso de su comunidad. La última frontera ciudadana, ya que si nos sustraemos -individualmente- a la opinión pública- la intemperie arrecia. La solución no es lo políticamente incorrecto, que no es más que un señuelo de su inversa -la gran sumisión- , sino la discreta pero firme manifestación de la verdad.
    Si es con beneficios empresariales históricos, tanto mejor, porque la verdad no tiene por qué hacerle ascos al acomodo.

    Comentado por: Bartleby el 08/3/2007 a las 20:17

  • CALMA

    Dulce y extraña paz solitaria
    en compañía de todo y de nada.
    Llena de movimientos lentos,
    casi vacía de pensamientos.

    "If I could be who you wanted
    If I could be who you wanted
    all the time, all the time..."

    Comentado por: mar el 08/3/2007 a las 19:13

  • @play
    disculpe el retraso de mi contestación a su simpático comentario. Le cuento:
    1º que di sus recuerdos a las yeguas (en plural, para evitar pelusas) en forma de rascado general del cuello. Ellas lo agradecieron con ruiditos como de cafetera, que es lo que emiten cuando están contentas. Nunca les doy azúcar ni fruta porque las chuches fomentan el hábito de dar mordiscos a los humanos que se les acercan, pero un buen achuchón les sabe (y les sienta) mejor que un dulce.
    2º Que me pide un imposible que ni siquiera fui capaz de cumplirle al master, pero le aseguro que es más fácil estudiar inglés a la perfección, que hacer una mediocre traducción de Mr James. Léalo en V.O. porque la MÚSICA de James es intraducible. Aunque seguro que ya lo ha hecho Vd.


    @Grifo
    ¡dichosos los ojos!


    @todas las mujeres del planeta
    felicidades hoy y los restantes 364 días del año, y gracias, gracias, gracias (a las buenas, que también las hay más malas que el demonio)

    Saludos a todos los isleños


    Comentado por: knudsen el 08/3/2007 a las 19:08

  • A Vic y todos los que sigan la conversación sobre ética:
    La verdad es que temo no estar a la altura de estos comentarios. Voy a pensar el asunto y responder poco a poco.
    De momento, señalo (innecesariamente)que W. no es ese fetiche intocable del positivismo lógico que durante años se intentó vender, sino, como seguramente sabe Vic, una persona que escribía sus notas "filosóficas" en los mismos cuadernos en que anotaba sus reflexiones privadas más mojigatas, que casi nunca habló de nada que no le tocara la fibra sensible, y que era un cristiano sui generis obsesionado por el contenido moral de cada una de las acciones de cada día de su vida hasta un grado que supera a Simone Weil, que en este respecto me resulta igualmente... inaccesible.
    Lo que comparten de bueno ambos es que no haber pensado jamás que nadie hubiera de comprender ni compartir su postura.
    En mi parecer, ni W.I ni W.II hablan jamás de otra cosa que de asuntos éticos, morales, religiosos, sea cual sea el tema: si no pueden abordarlos de esa manera, se quedan al margen. Pero W. renuncia a hablar de la esencia y el contenido de la ética/moral/religión (en su caso no hay distinción), es decir: por qué, cómo, qué pasa si no, etc.; y acepta que sólo se puede hablar del hablar del hablar de la ética/moral/religión, advirtiendo que, a pesar de lo que uno pueda creerse, nunca está hablando de otra cosa.
    Otro rato escribiré algo sobre el concepto de "performativo". a propósito: ¿ha leído alguien el artículo de Savater titulado "Por un nacionalismo performativo"?

    Comentado por: César Lebrato el 08/3/2007 a las 18:34

  • larrosa

    Dele tiempo al disco , tiene buenas canciones , la primera escucha igual sorprenden los textos , pero una vez pasa esa fase creo que hay una poetica y una ironia , por otro lado si el disco es VIDA Y MILAGROS , hay grandes musicos , tres de ellos tocaron muchisimos años con PACO DE LUCIA , y luego toca QUIMI PORTET , que fue del grupo EL ULTIMO DE LA FILA , los otrso discos mios tienen tambien musicos .


    Escucheselo un par de dias mas y a ver si le gusta mas . espero que no le decpcionara , los discos no estan baratos precisamente .

    o'funkillo es un buen grupo ,

    Comentado por: albert pla el 08/3/2007 a las 18:27

  • Chiqui, aquí nunca ha habido mucha mujer, como bien sabes, tú misma visitas el lugar muy de tarde en tarde. Evidentemente yo tengo mi teoría sobre el asunto, pero no pienso exponerla para no idem; me he vuelto cobardica. Además, muchos de los señores se ofenderían y nada más lejos de mi intención. Que pasen un buen día de la mujer trabajadora, que no sufran demasiadas discriminaciones, que las que sufran sean discretas, que se lo tomen con calma, que no se molesten demasiado. Yo de momento ya acabo de ser receptora de una, pero ¿qué se puede esperar de un país donde los señores tratan a las mujeres como "reinas"?...¡órale!, y eso que yo soy una privilegiada europea ¿de qué te quejas Charito?.

    Comentado por: La fría Gerti el 08/3/2007 a las 18:12

  • Gracias Onagro, intento entender su postura, pero...pero...pero...ojalá esas casas no resulten como algunas que en México a construído el INFONAVIT. Recuerdo un viaje en autobús en el que un visitante español me preguntó si aquellos grupitos de construcciones que aparecían con cierta frecuencia eran nichos de cementerio. Se trataba de las viviendas que el tal organismo ha construído para las familias con bajos recursos; una buena idea, así cuando se mueran pueden reciclarlas, vamos, que ya tienen donde caerse muertos.

    Un saludo no irónico.

    Comentado por: La fría Gerti el 08/3/2007 a las 18:01

  • Señor Albertpla:
    Por fin he conseguido su disco y me ha sorprendido una enormidad, pues no me creo que usted sea el mismo del disco: Usted escribe de fábula es un escritor nato con diferencia y sin embargo el señor del disco, no digo que no me haya gustado, simplemente pienso que viajan en distinta clase o estilo. Tengo un hijo y una hija que son músicos, ella canta en fiestas y esas cosas y él toca la bateria y es un roquero que hasta llegó a gravar algún disco . fué el bateria de un grupo llamado ONCE BIS que en los años setenta y pico ganaron trás varias eliminatorias un concurso de TV1 que se titulaba Gente JOVEN , despues, fué el bateria de otro grupo llamado BRUQUE, y este, mi hijo Tony ha recibido en varias oasiones ofertas para tocar con música pachanguera pero Tony asegura que antes de tocar eso, se corta los brazos, pues él será roquero hasta que se muera.Tambien mi hija Maribel, estaba casada con PEPE BAO, un contrabajo muy famosillo que ahora tiene un grupo llamado Funkillo y anteriormente tocaba por todas partes, en TV,con baron rojo y hasta con Lola flores,Mikel Erenchu y que se yo,
    En fin, que como ves, mis hijos estan conectados en tu ambiente y te conocen, pero opinan que.... y perdona la expresión, estas un poco colgado. Yo me he discutido con ellos diciendo que no estamos hablando de la misma persona pues yo creo que de colgado nada, que usted es una persona cultisma que sabe muy bien lo que dice y escribe, ahora. despues de escuchar su disco creo que es usted una persona super-inteligente que dá al pueblo lo que el pueblo quiere y disfruta un montón en ello( cosa solo posible por sabios )
    un saludo y un abrazo de: WWW.antoniolarrosa.com

    Comentado por: Antonio Larrosa Diaz el 08/3/2007 a las 17:35

  • ¡Dios lo quiera!, Teodora.

    Comentado por: Onagro el 08/3/2007 a las 17:06

  • Ya volveremos, ya volveremos...

    Comentado por: Teodora el 08/3/2007 a las 16:21

  • Me he comido una frase, asi que lo vuelvo a escribir para que se pueda leer:

    También creo que w. se mete en problemas clásicos cuando trata de decirnos que no se puede hablar de ética, haciendo, él mismo, ética; pues la actitud hacia los juicios absolutos que dice es una cuestión que 'respeta' pero no comparte, a causa de que cree haber hallado su 'falsedad' es una actitud ética en el fondo, tal como yo lo veo;

    Comentado por: vic el 08/3/2007 a las 16:19

  • Robert Frost

    It is Almost the Year Two Thousand
    To start the world of old
    We had one age of gold
    Not labored out of mines,
    And some say there are signs,
    The second such has come,
    The true Millennium,
    The final golden glow
    To end it. And if so
    (and science ought to know)
    We may well raise our heads
    From weeding garden beds
    And annotating books
    To watch this end de luxe.

    [from the Poetry of Robert Frost, edited by Edward Connery Lathem.
    Copyright 1942 by Robert Frost.]

    Comentado por: w el 08/3/2007 a las 16:14

  • Decía la deseparión de las mujeres, de la que habla chiqui.

    Comentado por: Onagro el 08/3/2007 a las 16:09

  • Es un enigma, lo de su desaparición; pero, en todo caso, no habla nada bien de este blog.

    Comentado por: Onagro el 08/3/2007 a las 16:06

  • al sr. Lebrato,

    gracias por decirme de dónde sacó usted, sin duda de memoria, la alusión a Wittgenstein (a partir de ahora: "w.", si me lo permite, yo no tengo tanta 'confianza'). El libro del sr. Savater recuerdo que lo leí hace mucho y confieso que de él no recuerdo nada en absoluto, excepto que utilizaba profusamente la función apelativa del lenguaje; si me piden una opinión diría que me resultó bastante cursi, pero bueno...
    El libro de Manuel Cruz lo he releído, es muy corto como sabrá; sobre el título he de decir que en español no existe una diferencia muy clara sobre hablar de y hablar sobre algo, y no me malinterprete, hablando coloquialmente, en el bar por ejemplo, da lo mismo usar una u otra expresión aunque evidentemente podemos afinar la cosa; sea como fuere w. habla sobre ética entendiendo esto en el sentido de que habla 'encima de la ética' o 'sobre ella', hace una especie de discurso meta-ético, tratándo a la ética como objeto de estudio, pero también habla propiamente de ética cuando se refiere a 'lo bueno' o 'lo valioso' y da su opinión acerca de la pertinencia de la utilización de estos conceptos, conceptos que están sitos 'dentro de la ética', por tanto sale y entra como en una puerta giratoria; hay que decir también que w. se refiere a 'proposiciones éticas' tomadas como 'objetos' que propiamente no pertenecen a la ética aunque su significado sí se refiera a cuestiones de ética, como usted recordará. Por tanto vislumbro, al menos, tres niveles entremezclados.
    Pero w. trata a la ética, incluso habla de 'propiedades' de la ética, la califica; y es cuanto menos curioso que no admita juicios éticos, que diga que son sinsentidos y esto le sirva para caracterizar un ámbito tan grande como la ética donde se sitúan tales juicios (a ver, a ver porque puede haber lío aquí: si w. dijera: los juicios éticos como tales juicios o proposiciones no los admito; pues vale, de acuerdo o no; pero w. pretende que el hablante cuando formula un juicio ético dentro de un contexto cotidiano, pues pretende que lo que ha dicho no tiene sentido y es obvio que lo tiene, porque sino no existiría la comunicación 'cotidiana' y no sé como el hablante y el oyente se relacionarían en este caso con la ética pues dice que es algo 'trascendental',que está fuera del mundo, con lo cual surge la pregunta: entonces..., ¿qué demonios hacen?; pero claro, los hechos que se derivan de las 'proposiciones éticas': los famosos 'deberías...', sí están en el mundo y la propia enunciación del juicio también está, es un hecho, de ahí mi perplejidad).

    También creo que w. se mete en problemas clásicos cuando trata de decirnos que no se puede hablar de ética, haciendo, él mismo, ética pues la actitud hacia los juicios absolutos que dice es una cuestión que 'respeta' pero no comparte, a causa de que cree haber hallado su 'falsedad'; la cuestión es que él elige un camino, el de los hechos y un 'discurso', el científico (ojo y yo también), pero cuando ha elegido de entrambos (religion o ética contra ciencia, en lo que se refiere los juicios de ambos 'discursos', vuevo a repetir) surge una prelación natural que se deriva de esta elección, y una valoración y esta valoración es absoluta; para w. es lo 'bueno' o 'correcto' en sentido 'absoluto', sentido que es el que él mismo ha criticado, para w. es ese tipo de 'discurso', el religioso no vale, no tiene valor y... ¡voilà!, he aquí la ética... pero no es que no les dé valor sino que los elimina directamente, o mejor dicho, 'absolutamente'; con lo que se contradice en cierto sentido... A mí me recuerda a aquello que escribió Quine en 'Desde un punto de vista lógico', sobre la barba de Platón que ni la navaja de Occam podía cortar. se podría seguir con la disquisición pero lo dejo a su parecer...
    Y está claro que tratar sobre algo no es propiamento eso mismo; ahora bien, eso depende de si se conoce o no la naturaleza de la cosa de la que se trata, en este caso, ¿qué es la ética?.

    Hombre, y ya sé que w. no prohíbe hablar, lo que suecede es que esta última proposición en un libro en el que ha tratado de establecer algo tan mayúsculo como puedan ser los límites de lo que se puede y no se puede decir y por ende de la estructura misma del Mundo... pues, mire usted w. no prohíbe por decreto pero no me negara que es una advertencia de mucho peso, una gran advertencia, vamos, que es una oferta que nadie inteligente podría rechazar. Aunque, hay que decir, que este 'atomismo lógico' será por w. más tarde rechazado para gran desazón de Russell, como también sabrá.

    Y las palabras, ¡claro que son realidades!, realidades lingüísticas, pero realidades al fin y al cabo, ¿o es que usted cuando habla utiliza palabras no-reales?, ¿realmente dice lo que dice con palabras no-reales?.
    No sé si se refiere usted al hablar como performativo ( ¡vaya palabro!), en el sentido chomskiano (al que se refiere, por cierto, su citado Ferlosio en el primer ensayito homónimo de 'El alma y la Vergüeza') e identifica, usted el habla, en este caso, con la 'parole' de De Saussure...no me queda muy claro, en fin...

    Saludos


    Comentado por: vic el 08/3/2007 a las 16:04

  • Me pregunto ultimamente por que van desapareciendo las mujeres de este blog...Tiene alguien la respuesta.


    perdon por la falta de acentos.

    Comentado por: chiqui el 08/3/2007 a las 16:00

  • Vaya Vernon S., muchas gracias, pero ya ve que hoy ni madrugadora, hoy no tengo tiempo pa ná. A ver si esta noche les cuento alto. Buenas tardes a usted y a todos.

    Comentado por: provoqueen el 08/3/2007 a las 14:01

  • Vernon@

    Las ideas de Lovelock, contadas así, suenan a cuento de tenderete esotérico. El Fin del Mundo. No pueden, en ningún caso, resultar creíbles. O dicho en otros términos: el fin del mundo nunca resultaría creíble y siempre nos pillaría con lo puesto. No puede ser verdad asumible por el propio 'Mundo' (nosotros), como nunca es asumible la muerte para el enfermo. Las verdades sociales son aquéllas que, siguiendo a Foucault, derivan de la imposición de un poder. Y el poder jamás va a admitir que su coto de dominio desaparezca.
    Las teorías catastrofistas del CC sólo son creíbles por su coherencia en términos científicos; y siempre por encima de una sociedad que tiene establecida la teoría contraria: la de durar; y que te piensa tomar por loco.
    Vista en sí, la teoría del 'fin' no es ni ilógica ni ajena a nuestro momento. Recordemos que la misma teoría asoma, aquí y allá, como hilo conductor, a lo largo de la obra de Azúa, un señor libre de toda sospecha. Nadie como él viene analizando el asunto desde la perspectiva de la cultura. Y siempre dándose cuenta de que, si la cultura ofrece tales síntomas; y si todo es cultura entre nosotros, entonces es que el fin se avecina. Quién no lo sabe...
    Qué suerte tenemos de vivir en la Tarde de la Historia, de presentir, por fin, el fin de todo esto que nos disgusta y divierte tanto; pero de sólo presentirlo, saberlo, y no apurar los sinsabores del final. ¿Qué hora será de nuestra decadencia? ¿Las seis, las siete, de la Tarde...?
    Y nos lo queríamos perder...
    Saludos.

    Grifo

    Comentado por: Grifo el 08/3/2007 a las 12:37

  • @ Albert:
    También creo que puedo ser un contrapeso aquí -con todo el misterio o la contundente simplicidad de un Alfred...-. En cualquier caso, un saludable y amistoso contrapeso del contrapeso que es usted. Tampoco me considero un intelectual.
    A mis años aún no he ido de putas -y no creo que lo haga- pero estando enamorado o no, vaya, sé cuál es la diferencia entre follar y hacer el amor; ¿pero las letras que conforman esas dos palabras, una a una, respiración a respiración, jadeo a jadeo, de verdad saben cuál es esa diferencia? La verdad, no lo creo.
    Perdone usted este, quizá, enigmático final.
    Firmado (sólo por hoy) Alfred
    Un abrazo

    Comentado por: (...) el 08/3/2007 a las 08:50

  • Creo que las consecuencias del accidente de Chernóbil fueron bastante más graves de lo que Lovelock admite. En ese aspecto no perece muy bien informado. Pero hay que decir que esa famosa central debía encontrarse en un estado deplorable. Y por otra parte las medidas de seguridad han mejorado muchísimo. En fin.

    Buenos días, madrugadora y simpática Provoqueen.

    Comentado por: Vernon S. el 08/3/2007 a las 07:36

  • El científico James Lovelock se muestra aterrorizado por el grave riesgo de autodestrucción al que se enfrenta la Humanidad. El padre de 'Gaia' defiende la energía nuclear como la única terapia que puede salvar nuestra civilización.

    Pregunta.-¿La venganza de la Tierra es imparable?

    Respuesta.- Estoy convencido que se acerca el fin de la civilización y del mundo tal y como la conocemos. La Tierra seguirá viviendo tranquila, sin duda, pero la población humana va a ser reducida a un 10% o 20% de que es ahora mismo. Esto es muy serio. Mi libro -'La venganza de la Tierra' (ed. Planeta)- se limita a explicar los hechos que se caban de publicar en el informe IPCC, en un lenguaje que el hombre de la calle puede comprender.

    P.- En su libro, también se atreve a romper con la ortodoxia verde y defender la energía nuclear como tratamiento paliativo contra el cambio climático. ¿Por qué?

    R.- Somos fundamentalmete una civilización urbana, y debemos hacer todo lo posible para mantener todas las ciudades que puedan sobrevivir a las consecuencias del cambio climático. Es como cuando cayó el Imperio Romano y los monasterios mantuvieron viva la sabiduría de aquella vieja civilización.

    En un mundo arrasado por el calentamiento global, las pocas ciudades que sigan existiendo tendrán que desempeñar ese mismo papel para que nuestra civilización no entre en una nueva Edad Media gobernada por señores de la guerra, y todo el planeta sea como la Afganistán actual.

    Ahora bien, una gran ciudad sólo puede mantenerse si tiene un suministro fiable y constante de electricidad. Entonces, ¿qué es lo que nos queda aparte de la energía nuclear? Ni el sol ni el viento pueden garantizarnos un suministro constante. Yo nunca he sido un defensor fanático de la opción nuclear, pero considero que es fiable, segura, económicamente viable, y eficaz.

    P.- Sin embargo, el fantasma de Chernóbil siempre resurge...

    R.- Pero es que se trata precisamente de eso: ¡un fantasma! El peligro de un accidente tiene más o menos la misma credibilidad que los cuentos que se contaban en el siglo XIX sobre los hombres lobo.

    P.- Pero ese accidente ocurrió y murieron muchas personas...

    R.- Sin duda fue un accidente lamentable, pero el número de muertes que se le atribuyen se ha inflado de una forma absurda. Es cierto que aproximadamente 75 bomberos y trabajadores valientes murieron en Chernóbil, pero ésa es una cifra relativamente pequeña para un accidente industrial.

    Un desastre en una mina de carbón puede producir ese mismo número de víctimas cualquier día. Pero todo eso de que millones de personas morirían por exposición a la radiactividad es mentira. ¿Dónde están las tumbas de todos esos supuestos muertos, 20 años después?

    P.- Por atreverse a decir cosas como ésta, los ecologistas, para los que usted ha sido un venerado ídolo, le consideran un pérfido traidor. ¿Cómo se siente al escuchar este tipo de acusaciones?

    R.- Me entristece profundamente. Todos los que pertenecemos al movimiento verde, y yo desde luego me siento parte de esa lucha, somos humanos y podemos cometer errores de forma involuntaria. Para mí, son ellos los que realmente se equivocan y, sin darse cuenta, han traicionado al movimiento verde.

    P.- En definitiva, si queremos mantener nuestro nivel de vida, para usted no hay alternativa a la energía nuclear.

    R.- Es la única opción viable para salvar a la civilización humana del cambio climático. Le puedo asegurar que no se puede mantener el suministro de energía para una ciudad como Madrid con molinos eólicos. ¿Qué pasaría en los periodos sin viento? Creo que los verdes no se han planteado en serio las consecuencias prácticas de su postura.


    Comentado por: Vernon S. el 08/3/2007 a las 07:20

  • Jamás, nunca en mi puñetera vida, me habían hecho un regalo de tanta categoría, Knudsen. Me ha divertido mucho, pero me ha emocionado más. ¡Mecagüentoloquestudiauhastahora!, lo a punto que hemos estado además de darnos un abrazo y…, pero bueno, de abril en Madrid no pasa.

    Lo único que me tiene mosqueado es la procedencia de mi universidad. Me hace mucha ilusión por lo de que fuera su excelente rector mi paisano Unamuno (al que desde la, tan tronchante como inteligente, “Unamuniana” de 1998 de nuestro anfitrión, no puedo dejar de imaginar más que, en su austeridad metafísica, perorando impertérrito en el exilio de algún café de Montparnasse y con absoluto desdén hacia las negras contorsionistas de belleza escalofriante que le rodean), pero me suena mucho también, y esto es lo que me mosquea, a lo de intentar que me preste lo que, efectiva y desgraciadamente, la naturaleza no me ha dado. Aunque pensándolo bien, tampoco me importa mucho, la verdad, pues con amigos como usted y regalos como ése cualquier precariedad propia se torna desdeñable.

    Ya está avisada la librera del COAM, que tiene el sobre con las revistas. Se llama Isabel (horario de 10:00 a 15:00 h., teléfono 91 595 15 41). Dígale donde quiere que se lo mande por correo. Si le parece, déjele un número de teléfono que ella luego me lo hará llegar. Y en cualquier caso, dentro del sobre irán también mis teléfonos de contacto. No olvide llamarme unos días antes de venir por Madrid para tenerlo todo preparado.

    ¡Ah!, ya veo que nos tiene muy bien pillados. Deduzco que tiene trato corriente con nuestra tribu constructiva y debo informarle que sí, que el Congreso de Ecoarquitectura lo financió con dinero público, y como no podía ser de otra manera, la inefable Neire Patín y que, efectivamente, a los españoles la cosa nos ha salió por un huevo.

    Un fuerte abrazo.


    Comentado por: Onagro el 08/3/2007 a las 02:05

  • Un saludo, Witty!!!

    Comentado por: Wili & Wini el 08/3/2007 a las 00:44

  • Un saludo, Witty!!!

    Comentado por: Wili & Wini el 08/3/2007 a las 00:44

  • Ay, amigo Vic, temo que a causa de lo torpemente que me expreso se vayan a aburrir los demás blogueros. No sé explicarme sobre determinadas cosas sin enredarlas todavía más. Se me da mejor jugar a la contra, al menos me da menos grima cuando me releo. Me parece muy lógico que no me hayas entendido. Mea culpa. La cita de Savater es del epílogo de “Ética para Amador”, donde hace referencia a la “Conferencia sobre ética de Wittgenstein”. En dicha conferencia, Wittgenstein dice: “And now I must say that if I contemplate what Ethics really would have to be if there were such a science, this result seems to me quite obvious. It seems to me obvious that nothing we could ever think or say should be the thing. That we cannot write a scientific book, the subject matter of which could be intrinsically sublime and above all other subject matters. I can only describe my feeling by the metaphor, that, if a man could write a book on Ethics which really was a book on Ethics, this book would, with an explosion, destroy all the other books in the world. Our words used as we use them in science, are vessels capable only of containing and conveying meaning and sense, natural meaning and sense. Ethics, if it is anything, is supernatural and our words will only express facts; as a teacup will only hold a teacup full of water and if I were to pour out a gallon over it.” (“Ahora he de decir que de plantearme qué sería en realidad la Ética en caso de existir como ciencia, algo me parecería evidente: no podemos pensar ni decir nada que sea nuestra materia. Nos es imposible escribir un libro científico cuyo tema sea intrínsecamente sublime y esté por encima de todos los demás temas. Sólo puedo describir lo que intuyo mediante esta metáfora: si alguien pudiera escribir un libro de Ética que realmente fuera un libro de Ética, este libro explotaría destruyendo todos los demás libros del mundo. Nuestras palabras, tal como las usamos en la ciencia, son recipientes que tan sólo pueden contener y transportar significado y sentido, significado y sentido naturales. Si hay algo que sea la Ética es supernatural y nuestras palabras sólo expresarán hechos; del mismo modo que una taza de te sólo retendrá su capacidad en agua aunque yo derrame sobre ella un galón entero.”)
    Aquí se habla de la imposibilidad de la existencia de un verdadero libro de ética (“book on ethics”). Por eso en la práctica, tendremos “libros sobre ética”´Lamentablemente el inglés no hace esta distinción. Fíjese que el título original de la conferencia (se pronunció en inglés) es “Lecture on ethics”. Ha sido en ocasiones traducido como “Conferencia de ética”, pero el más difundido es “Conferencia SOBRE ética”, y es lógico: es el que espontáneamente acaba por usar todo el que hace referencia a la misma. Lo más frecuente es que las conferencias traten de algo pero no sean ese algo. (Como sale (más o menos) en alguna página de Ferlosio: “Estimada audiencia, ni yo que llevo cincuenta años estudiándolo, ni por supuesto ustedes, podemos hacernos la idea de lo que es el desierto de Takla Makán. Muchas gracias.”)
    Cuando Witty dice que “de lo que no se puede hablar es mejor callarse” no está prohibiendo hablar, sino lanzando una advertencia. Cuando Adorno dice que la poesía después de Auschwitz es un acto de barbarie no prohíbe la poesía (sería absurdo prohibir precisamente esa barbarie en concreto cuando las demás siguen a sus anchas) está avisando a los amantes de la lírica, que somos todos. Es ingenuo creer que se puede hablar DE ética, amor, Dios (Witty era un cristiano bastante mojigato); eso es tomar las palabras por realidades, lo mismo que creerse que un libro de pastelería amasa y hornea pasteles. Por hablar, se puede hablar SOBRE cualquier cosa, pero con ojo. No es raro que Wittgenstein, que denunciaba que la mayoría de los problemas metafísicos los habían introducido, por su descuido y confusión, los que pretendían acabar con la metafísica, dijera que pese a todo era raro encontrar libros de ética en los que no se mencionara algún genuino problema ético o moral: cuando uno es conciente de estar andando sobre estas arenas movedizas en que se lo juega todo constantemente, se suscitan constantemente las cuestiones más graves. Aunque para algunos (véase Nietzsche) esta forma de caminar les da alas.
    Al referirme a la acción de hablar como acto ético me refería a las ocasiones en que hablar es algo conjunto y performativo, algo así como la diferencia existente entre follar y hacer el amor, que decía el Pla. Aquí también copiaba yo malamente a AGC, en cuyas charlas (algunas veces) se ve esto perfectamente: todos hablan y escuchan, todos destruyen y crean, y al salir uno no se va a casa con ganas de leer ni directo a la librería a coleccionar las obras del genio, sino que se sale con la impresión de que ha pasado algo.

    Comentado por: César Lebrato el 07/3/2007 a las 23:53

  • Lo importante es el budismo Zen

    Comentado por: Teodoro Obian Kenobi el 07/3/2007 a las 22:48

  • A mí me gustaría saber por qué proceso místico-evolutivo puede pasar un homo sapiens de la defensa de no sé qué partido maoísta a simpatizar con las cuitas del PP.

    Comentado por: Darwin el 07/3/2007 a las 22:40

  • En la misma línea del comentario de Félix sobre el propietario aconsejado por alguien del PP, el otro día escuché una cosa a Gomaespuma que me llamó la atención: llama una mujer para quejarse de lo de De Juana, e inmediatamente el de los rizos (nunca recuerdo cómo se llama) le pregunta que si ella vota a ZP. Ella contesta que no. Pregunta que si a IU; tampoco. Al final ella dice que vota al PP, con lo que el de Gomaespuma suelta una expresión de victoria y de desprecio a la vez, como si la opinión de la mujer no valiera al ser una 'sucia' pepera. ¿Es que en un programa como el de Gomaespuma sólo cuentan las opiniones de los que no sean del PP?

    Comentado por: Horrach el 07/3/2007 a las 22:28

  • No hay de que,Onagro.También se agradece el escrito de Marías que usted arriba postea.

    Efectivamente,Ortega no escuchó todo el coloquio de Heidegger,que éste dio por la mañana; Ortega estuvo,diríamos,detrás del telón y no de frente durante el transcurrir de Heidegger.Ortega,conferencia por la tarde.Se entera apenas de qué iba el tema cuando lo invitan,llega de dar varias conferencias en Munich,algo cansado,y habla sobre la técnica(técnica,no tecnología; hablamos del 1951).En otro artículo posterior,se queja de eso,precisamente,de que,si hubiera sabido el tema tratado,la arquitectura,y de la mayoría de los allí presente,importantes arquitectos,jóvenes y viejos,habría hablado del estilo en la arquitectura.Supongo que se encontrarían varias veces después del Coloquio.No se si se cartearon,como por ejemplo,sí hizo Max Scheler con Ortega.Saludo a todos los habitantes e inquilinos de este Blog.

    Comentado por: Delfín el 07/3/2007 a las 22:24

  • No lo pincahas lo gas demechero
    Plaza del Sacacorchos
    08001 Barcelona
    Spain

    Número de reserva: AZU69
    Fecha de la reserva: 09 enero 2007


    Itinerario

    Viajeros: No lo pincahas lo gas demechero



    No se emite billete

    Fecha Vuelo Ruta Salida Llegada
    13 ENERO 2007 Banana Fly NB728 Reus-Sao Joao Açores 19:05 22:25

    05 septiembre 2007 Banana Fly NB727 Sao Pedro Açores-Reus 14:50 18:15


    Para evitar retrasos es importante que leas la siguiente información:
    En todos los aeropuertos de Banana Fly los mostradores de facturación abren como mínimo 2 horas antes de la hora prevista de salida y cierran exactamente 40 minutos antes de la hora prevista de salida. Si llegas con retraso corres el riesgo de perder el avión, y el viaje no podrá ser reembolsado.
    Recomendamos dirigirse directamente a la puerta una vez facturadas las maletas. Nuestras puertas cierran 10 minutos antes de la hora prevista de salida. Llamamos de nuevo la atención a que si llegas con retraso corres el riesgo de perder el avión.

    Nota: Debido a una actualización de software, en estos momentos no es posible facturar en los terminales de autofacturación.



    Especificación del precio


    Total de 1 viajero(s):
    Precio EUR 1,00
    Impuestos EUR 45,00
    Tarifa de responsabilidad EUR 60,00
    Tasas de aeropuerto EUR 90,00
    Handling fee EUR 8,00

    --------------------------------------------------------------------------------





    Asiento preferido
    - ahora ya puedes asegurártelo.
    ¿Te gustaría reservar un asiento en la ventanilla o quizás espacio adicional para las piernas con total garantía?
    Reserva el asiento de tu elección llamando al (+205) 70 10 28 y dos números más o bien online en el Club Bananing.
    Las reservas de asiento deberán realizarse un mínimo de 10 días antes de la salida.




    Gracias por tu pedido. Buen viaje.


    Saludos cordiales

    ¡No olvides reconfirmar tu vuelo!

    Comentado por: No lo pinchas el gas de mechero el 07/3/2007 a las 22:07

  • "!Reconfirmar! ¡Esa palabra también estaba en mi billete!"

    Disculpen. Comentario no confirmado de....

    Comentado por: No lo pinchas el gas de mechero el 07/3/2007 a las 21:51

  • @Onagro
    mil gracias por la revista. No podré ir a Madrid hasta dentro de un mes (empiezo la siembra, para que vea que Borges no tiene -completamente- razón), pero a primeros de abril, me acercaré a la calle Barquillo a recogerla. Si me deja Vd. también alguna forma de contacto, podemos quedar algún día a tomar un café.
    Mañana seguiré leyendo lo suyo.
    Saludos

    Comentado por: knudsen el 07/3/2007 a las 21:14

  • LA QUINTA PREGUNTA


    Aviso a navegantes: en América hay que RECONFIRMAR los billetes de avión. Eso de tener que llamar varios días antes del vuelo y asegurarle a la compañía que uno SÍ tiene intención de utilizar el pasaje que ha pagado (¿qué otra cosa podemos hacer con él si no es USARLO?) es algo que a los europeos ni se nos pasa por la cabeza y yo, a pesar de haber sido antaño un pseudoamericano, caí como un pardillo y olvidé tan elemental costumbre. La cuestión es que me quedé en tierra por no haberlo hecho. Como premio de consolación al overbooking, me proporcionaron un billete nuevo para la semana siguiente y unos bonos de alojamiento en un hotel pasable. Como ya había devuelto el coche de alquiler, tuve que tomar un taxi y rogarle que me llevara al centro, al Gran Hotel Artigas, en el que me registré y dejé la maleta.
    Me encontraba en el vestíbulo buscando el bar, cuando me di de narices contra un imponente cartel. “Congreso de Ecoarquitectura”, anunciaba con letras bauhausianas en los colores del arco iris y, más abajo, enumeraba los nombres de los ponentes, Dr. Fumenchú (Universidad Libre de Antigua) Dra. Zofía Dragutinovich de Lópes (Universidad Polifreudica de Bahía Blanca) Dra. Isis Nomádica (Universidad de Alejandría) Dr. Onagro (Universidad de Salamanca). “¡Por todos los sapos cancioneros!”, exclamé, “¡pero si está aquí onagro¡”.
    El timbre del teléfono me detuvo justo cuando me disponía a entrar en la sala donde se reunían los arquitectos. Era Teodoro.
    “¡Ay don knudsen!”, lloriqueó para mi asombro. “He sido un tonto. El amor me ha tenido tres días ocupadísimo y he descuidado mi trabajo. Los señores que nos interesan finalmente sí han viajado. Yo no podía imaginar que el grácil salto de don ortega iba a terminar en semejante carnicería. Se estrelló contra la cubierta de los marineros” (en este punto se le escapó una risita que igualmente me sorprendió, tan cerrado y casi solemne suele ser este guaraní). “El viejito lo vio todo desde el esquife que ya se alejaba y decidió quedarse con él. El otro señor no tuvo más remedio que regresar a remo picado. ¡Tenía Vd. que haber visto la escena mientras alzaban el bote con esos dos hombres dentro! El señor mayor decidió aprovechar la ocasión para soltar un discurso al resto de los pasajeros. La opinión general es que había sufrido una insolación, de modo que se lo llevaron a la enfermería junto con don ortega. A estas horas deben andar por Priápolis. Lo sé, porque subcontraté el espionaje durante la travesía y así me lo ha contado mi confidente. Por cierto, karaí, ¿no debería Vd. estar viajando a estas horas?” Mi contratiempo le vino de perlas: su ineficacia quedaba borrada por la mía. Le expliqué que permanecería una semana más allí. “Debería Vd. volver, Teodoro, el amor es muy bonito, pero ahora tenemos trabajo”, le aconsejé. “Sí, señor. Vuelvo esta misma noche. July, la chica de la que le hablé, me ha dicho que ya se ha cansado de mí. Además, tiene una gira con un amigo suyo. Un cantante que se llama Loquillo o Locoide, o algo así. Nos hemos despedido hace un rato y ahora voy para el aeropuerto. Capaz que mañana a estas horas ya estaremos juntos. ¿Va Vd. a reintentar la compra de la estancia?”, me preguntó. Le dije la verdad, que no tenía ni idea. En menos de un par de horas yo había tenido que recomponer mis planes y todavía no sabía muy bien cuál era el paso siguiente. “Charlaremos cuando llegue. Estoy en el Artigas, le reservaré una habitación. Hasta mañana”, le dije, y corrí en busca de un copazo.
    Instalado en la barra esperaba mi trago y aproveché para marcar el número de Hernán. También a él le sorprendió poder hablar conmigo. “¿Vos no andabas volando?”, me preguntó. Volví a contar mi batallita, esta vez cargando un poco las tintas para conmoverle, porque habíamos quedado en que me cuidaría los animales un par de semanas, y ahora yo tenía que pedirle el favor de que se quedara en mi casa unos días más. Por suerte, se lo tomó a las mil maravillas, como el gaucho templado que es. “Tranquilo, compadre, por acá todo está bien. Volvé cuando sea, flaco, que por mí no hay problema”, me tranquilizó. Lo más importante resuelto, la copa me supo a gloria. Antes de terminarla, la puerta del salón de congresos se abrió de un empujón y de ella salió un grupo numeroso de arquitectos. En cuestión de segundos se instalaron a mi alrededor, pidieron bebidas, y continuaron con su animada charla. Busqué entre ellos a onagro, lo cual era una estupidez, porque no tengo ni idea de su aspecto físico. Decidí poner el oído, a ver si él mismo se revelaba.
    “Y, yo pienso de que la contrarrevolución de la hermenéutica formal está inexorablemente anexada al índice inversamente proporcional a la textura del insumo apercibido como muestra contingente de cualquier posible aproximación, ¿no es cierto?”, decía una señora sentada en el taburete vecino al mío, “o, lo que es igual, textura, amigos míos, textura y, a nivel de textura, la quincha, señores, l a q u i n c h a”, aseguró, respirando entre letras para enfatizarlas.
    “Exacto”, replicó rauda cual gacela de Grant una mujer espigada que ocultaba el rostro detrás de un velo de gasa color arena caliza al atardecer. “De la mar, el mero, y de las texturas, el papiro. Es lo que usamos a orillas del Nilo para techar los sarcófagos. En cuanto a las casas, nos basta y sobra con las azoteas, de modo que, si me disculpan, voy a dar una vuelta por la ciudad.”, dijo y desapareció con una decisión tal que dejó a los demás anonadados.
    “Donde esté la totora, que se quite lo caliente”, añadió un hombre perfectamente trajeado, con facciones de aymará y narices lascivas que olfatearon el rastro de perfume que la señora egipcia había dejado a nuestro alrededor. “Mi universidad está financiando un programa para erradicar la teja española de las casas de Antigua. Creo que el uso de materiales colonialistas es algo contra lo que debemos luchar hasta la última gota de sangre”, manifestó a la vez que se metía en la boca los hielos de su vaso vacío y los masticaba luego, pensando, quizás, que eran los huesos de Hernán Cortés.
    “Ustedes me disculparán, queridos colegas”, dijo entonces un caballero a mis espaldas. Su voz sonaba firme y amable a la vez. Su acento era claramente castellano, “pero no puedo menos que discrepar. ¿Acaso no saben que las cubiertas nativas tienen una gran influencia en la transmisión de enfermedades, además de un corto periodo de reposición. Como dijo Borges….” ¡Por fin! Por fin iba a poder darle un abrazo a onagro. Me giré para presentarme y, para, mi disgusto, me di de narices contra el apestoso Alcides Ayala, que me agarró de un brazo (y yo quise gritar con heterónimo3 las palabras de esa gran pessoa y proclamar “¡nâo gosto que me peguem no braço. Quero ser sozinho¡”, pero no me dieron opción) , me tapó la boca con una de sus grasientas manos y me arrastró hasta un rincón del vestíbulo desde el cual no podía ver ya a mi querido contertulio.
    “Cagüentoloquesemueve, Alcides, ¡cómo se atreve!”, protesté sin que me sirviera para nada. En menos de lo que pone un huevo una culebra, me vi arrastrado al exterior del hotel e introducido a la fuerza en un siniestro Ford Falcon negro que retrataba a su propietario.
    “¡A callar, gallego. Ahora mando yo”, me dijo antes de ponerme un trozo de cinta americana en la boca y anudar con la misma mis muñecas a la espalda. A continuación me hizo agachar la cabeza, arrancó el motor del coche, y me propinó sonoros bofetones en la coronilla cada vez que yo intentaba levantarme para saber a dónde me conducía.
    Cualquiera que haya vivido en el Cono Sur durante los años 70 sabe que viajar amordazado, maniatado y cabecigacho en un Ford Falcon negro es algo muy, pero que muy poco recomendable para la salud. Durante lo que me parecieron horas, permanecí en aquella postura tan incómoda tratando de decidir para quién trabajaba el malnacido que tenía al lado. Por suerte, el tipo se puso a hablar por el teléfono manos libres, lo cual me permitió saber: primero, que su jefe inmediato era Gaspar. Segundo: que había enviado a ortega, Azúa y RSF a los brazos de un tal Eduardo de Mendoza, director de cine español que se encontraba rodando una película sobre los ya extinguidos charrúas en el Uruguay (que significa “Río de los pájaros” en guaraní, y que, a partir de ahora, contaba en su haber con tres pájaros más). La idea era que el tal Mendoza los convirtiese en actores de su película, para mantenerlos escondidos allí mientras Bábala Ruin de las Hadas peinaba la zona, con la disculpa de presentar un desfile de su última colección en la pasarela de Punta del Este.
    Maldije mi mala suerte. Maldije también, como no, al responsable de todo aquello. Si me hubiera dado el dinero que le pedí, estaríamos ahora en una finca grandiosa, él escuchando sus p**** violines, y yo, rodeado de vacas y galopando a lomos de un cuarto de milla. Pero es que el que nace tacaño, muere más agarrado que un koala a su eucalipto.
    Me rebullí y Ayala me soltó otro guantazo, entonces, muy deprisa, me incorporé y le di un cabezazo en la frente que le hizo soltar el volante y estrellar el coche contra una tapia. Aproveché la ocasión: abrí con el codo la puerta y eché a correr. La única vez que miré para atrás, alcancé a ver al truhán salir arrastrándose por el lado del copiloto. Se agarró unos segundos a la puerta y luego se desplomó como un costal de mandioca. Corrí a todo lo que me dieron las piernas.
    Más tarde, refugiado en la cama de un hospital, descansé después de haber hecho mi declaración a un amable policía que se mostraba muy preocupado por el intento de secuestro que yo había padecido. “¡Ah la pucha, esto es muy malo para el turismo, caballero. Y, ¿está Vd. seguro de no conocer al secuestrador?”, me preguntó desde la puerta de la habitación donde el médico que me atendió me había obligado a pasar la noche. “Completamente seguro, agente. Creo que, sencillamente, he tenido mala suerte”.

    Al día siguiente, muy de mañana, abandoné el hospital, alquilé un coche y fui al aeropuerto a buscar a Teodoro. Nos detuvimos unos minutos a la puerta del Artigas para que recogiese mi equipaje y anulase su reserva. Luego, seguí sus indicaciones para salir de la ciudad, tomé la Ruta 5 y pisé a fondo el acelerador. “¿A dónde vamos?” pregunté. “Al río, karaí. Vamos al río”, me contestó Teodoro a la vez que me tendía un mate lleno de tereré helado. Lo vacié con ansiedad. La misma que me producía haber perdido la ocasión de hacerle a onagro la quinta pregunta: y, ¿a cuánto nos va a salir la broma esta vez?

    Comentado por: knudsen el 07/3/2007 a las 21:10

  • Querida La fría Gerti, mi opinión es tan humilde como la suya, lo que no quita para que en esta ocasión ambas no coincidan. Y desde luego que, aunque no sea este de las cubiertas de chapa el tema sobre el que más me apasiona hablar, usted en absoluto me da la lata, pues conversar con un amigo es algo que, por el contrario, siempre me resulta grato.

    Voy a ello.
    -Enfermedades: el mal de Chagas es una infección ocasionada por un protozoo que, al parecer, se trasmite por el insecto hematófogo, la vichuca, que anida preferentemente en los muros de tierra y en las cubiertas vegetales. Se estima que entre 15 y 17 millones de almas son afectadas por año, de las que mueren 50.000. (En fin, Wikipedia).
    -Naturalmente que existe alternativa a la chapa para cubiertas. Cualquier cubierta cerámica, por ejemplo, teóricamente lo es. Sin embargo, si reparamos en las cifras de la demanda insolvente tales alternativas son, como digo, únicamente teóricas, pues resultan económicamente inviables en el presente histórico. Digo esto del `presente´ porque éste suele ser el momento de la discusión en que alguien se adelanta y dice aquello de que si no hiciéramos portaviones y empleásemos el dinero y el trabajo en cosas más útiles lo podríamos resolver. Y es cierto, lo que pasa es que lo de construir escuelas en lugar de cárceles y dejar de hacer portaviones parece que va para largo. Y, por cierto, esto si que nos lleva derechos y como lugar último e irreductible de la discusión a lo que planteábamos ayer de la cuarta y la quita preguntas kantianas, pero esta es ya otra historia.
    -El asunto no es, ni con mucho, de estética arquitectónica sino de simple supervivencia. De (perdone usted, pero hemos conseguido que nos recojan el término en el último plan nacional de Cooperación y Desarrollo) HABITABILIDAD BÁSICA. La diferencia de cerca de cuarenta años de expectativas de vida que hay entre la Europa comunitaria (78 años) y el África negra (42 años) se deben, además de a condiciones de alimentación, preferentemente a las condiciones de habitabilidad. La estimación más alta está en la falta de saneamiento: 2.400 millones de almas, el 37,5% de las 6.400 que habemos, no tienen ningún tipo de saneamiento, ni la más elemental letrina de pozo seco. De igual forma, 2.200 millones no tienen una fuente de agua a menos de 300 metros de su casa. Sin el menor género de duda, para este 30 o 40 % de la humanidad, la cubierta de chapa, igual que el bloque de mortero que a usted tampoco parece gustarle, son un elemento de verdadero progreso y desarrollo.
    -En cuanto a los materiales autóctonos de alternativa al cemento y el hormigón: la tierra para hacer bloque de adobe enriquecido con un 3 o 4% de cemento es una buena solución, pero siempre que se tenga tierra `in situ; pues en cuanto hay que transportarla ya deja de ser competitiva.

    Un saludo afectuoso.

    Comentado por: Onagro el 07/3/2007 a las 20:41

  • ¿Tejados de chapa?, Onagro, no crea que intento “darle la lata” (nunca mejor dicho) con esta cuestión, pero, por favor, no me asuste ¿no existe alguna alternativa a la chapa y al cemento?. En este lugar abundan las casuchas de concreto (cemento) con tejados de chapa, jamás he visto algo estéticamente más miserable –tal vez las casas a medio hacer que pueblan el paisaje rural gallego, la estructura con una placa y cubierta que se usa como tendedero de ropa esperando no sé qué tiempos futuros para rematarse- son un espanto visual y además auténticos hornos en estos climas húmedos y calurosos. ¿Qué las palmas, el guano y demás materiales vegetales resultan complicados por la limitada duración y lo laborioso de su sustitución?, es cierto, pero ¿transmisión de enfermedades? ¿qué enfermedades? ¿cuál es la función que cumplen esas techumbres en la transmisión?. He dormido en casas típicas de Yucatán (Watoch o Nah) con tejados de guano y la sensación es de frescor y limpieza, muchas veces tienen anexos más “modernos” de cemento y chapa, precisamente las partes de la casa que resultan verdaderamente horripilantes e incómodas. Tanto es así que la gente con recursos está construyendo su segunda casa en el campo –su ranchito- con estructuras formadas por palapas interconectadas. Tal vez la situación específica del África subsahariana -que yo desconozco- impida “implementar” (perdón, pero este palabro realmente me parece útil) las construcciones tradicionales, pero, en mi humilde opinión, la sustitución por la chapa y el cemento no será la mejor solución.

    Comentado por: La fría Gerti el 07/3/2007 a las 17:47

  • Últimamente me cuesta entender algunos argumentos, como el último del señor Lebrato sobre la diferencia entre lengua escrita y hablada, pero creo no equivocarme al deducir que defiende la consciencia en diferenciar ambas manifestaciones, con lo que estoy de acuerdo. Pero me gustaría matizar sobre algo que seguramente también sucede en España, aunque en México es sumamente evidente y desconcertante, por lo menos para mí. Los alumnos de universidad en particular y la gente en general, padece una total esquizofrenia entre la expresión oral y escrita; cuando hablan lo hacen con tal precisión, retórica y fluidez que te quedas plantada y hasta espantada, una amiga lo definió así: “parece que siempre están hablando por la radio”, y es la descripción perfecta. Pero la escritura…….¡horror, pavor, terror!, sólo puedo decir ¡miserable!, me parece completamente imposible que los escritos que tengo que leer pertenezcan a las mismas personas que platican como un ministro, y tan tranquilos, como si tal cosa. Eso es terrible ¿qué opinarán los literatos latinoamericanos sobre la cuestión?, no sólo García Márquez.

    Comentado por: La fría Gerti el 07/3/2007 a las 16:49

  • Yo que le había `visto´ saltar con impecable limpieza por la borda y, bien mediante el salto de ángel o la trucha, entrar suavemente en el agua para nadar a fondo un eón hasta la libertad, hasta las playas de Cádiz; secarse luego al sol tumbado sobre la arena de la playa, comprarse con el dinero que llevaba en el bolsillo del meyba algo de ropa ligera, pero sin la menor señal de, por leves que sean, cremalleras y tomar después el exprés hasta Córdoba para reunirse en alguna de las tabernas que hay frente a la mezquita a tomar un fino con Isis y Grifo mientras, displicentes, hablaban del controvertido soneto de Unamuno y del resto de cosas del blog… Y mire usted que diferencia; primero el descalabro y, tras él, la gran desdicha de volver a caer prisionero de... ¡el que faltaba! No le arriendo las ganancias... Y tenga mucho cuidad, Ortega, que le veo en Uruguayana a las doce del mediodía vestido con un impecable terno de tweed de genuina lana escocesa.

    Comentado por: Onagro el 07/3/2007 a las 16:14

  • al sr. Lebrato, sólo unas apreciaciones:

    no sé dónde, en qué libro, dice usted que dice Savater que dice Wittgensgtein en el Tractatus aquello de la ética, ahora en la proprosión 6.42 como corolario de la 6.4, habla de 'proposiciones éticas' y en la 6.421 dice que no es expresable la ética. No sé dónde dice que 'haría inútiles los demás libros, y que los eliminaría del mundo', y menos que 'acabaría con el lenguaje tal como lo conocemos': ¿ con el alemán o con el español?.
    Nótese que wittgenstein, que dice que de lo que no se puede hablar es mejor callarse, grosso modo, habla de todo y tiene ideas de todo , de ética, que dice que es transcendental (y eso que no es expresable, algo que deduce wittgenstein no sé muy bien de donde, pero en cualquier caso el 'sabe' algo que es propio de la 'etica' su trascendentalidad y sabe que no es 'expresable', lo trascendental no es expresable se podría concluir pero la idea de trascendencia y expresabilidad, aparte de que no la deja clara, las tiene; habría que ver que es lo que le 'impide' expresarlas, en este punto creo que se mete en berenjenales metafísicos de los que pretendía escapar....), da conferencias sobre ética, de lenguaje, de lógica, de matemáticas, de 'la certeza', en fin, de modo aforístico pero de todo...qué tío; aunque hay que decir que el Tractatus es el 'primer wittgenstein'. Además el propio wittgenstein dijo que era raro encontrar libros de ética en los que no se mencionara algún genuino problema ético o moral.
    Luego, me surge la duda de si usted piensa que no se puede hablar de ética como menciona al principio o si sí se puede, como lo dice en su 'resumen'; por otro lado no sé a que se refiere con 'materializar la ética'; tampoco entiendo por qué no puede ser ético leer, obviamente 'palabras escritas', y hablar si es una 'acto ético' o puede serlo.

    Saludos

    Comentado por: vic el 07/3/2007 a las 14:18

  • alfred

    Alfred es usted , usted es alfred , por que , pues estar claro .ALFRED HITCHCOCK es el rey del suspense y usted firma como solo lo puede hacer el rey del suspense con puntos suspensivos (....)

    Yo no soy intelectual en realidad yo hagoa aqui de contrapeso , el cantante yonqui que escribe con faltas de ortografia y canta canciones cutres , pero no tanto .

    Si considera que follar y hacer el amor son sinonimos , es que nunca se ha ido de pu tas o nunca ha estado enamorado .

    Comentado por: albert pla el 07/3/2007 a las 13:36

  • BANDURRIAS

    Si los ingenieros navales, gente de merecida reputación en lo que a cálculo y solidez se refiere, han decidido dividir horizontalmente los barcos, principalmente los de pasaje, en lo que se ha dado en llamar cubiertas, sus buenas razones tendrán. No seré yo quien se lo discuta, ni mucho menos. Ahora bien, mi reciente experiencia personal me permite realizar una reflexión al respecto. Amante como soy de la concisión, la resumiré diciendo que si alguien intenta, por el motivo que sea, saltar al agua desde una de las cubiertas superiores (decks les llaman en el Heribert Barrera 2, prefiriendo la lengua de piratas y ladrones de imperios a la nuestra, tan castiza), lo más probable es que acabe con su crisma contra una cubierta inferior a la de despegue. Y si me permito afirmarlo es porque eso es exactamente lo que me ocurrió a mí.
    Así me lo contó, conteniéndose apenas la risa, el enfermero que, cuando recuperé el conocimiento, me estaba antendiendo. Y es que, a consecuencia del llamado traumatismo, no recuerdo nada entre el momento del salto y mi despertar en la sala de curas del barco. Bien que lo agradezco: por lo visto, fué no poco el pitorreo entre la mayoría de los pasajeros, dedicados, en el momento de mi catastrófica parábola, a lanzar una última mirada y a fotografiar al menguante puerto barcelonés. Sin duda, no pocos álbumes de viaje conservarán inmortalizada mi pirueta. Parece que, incluso, como entretenimiento en el salón de tarde, se puntuaron la técnica y el valor artístico de mi salto (un decepcionante 2.7). Hay cosas que mejor no necesitar olvidarlas por no haberlas recordado nunca. La naturaleza es sabia.
    Lo que sí les puedo contar de primera mano es lo primero que, apenas vuelto en mí, alcancé a distinguir con mi aún borrosa mirada: estirado en la cama de al lado, y, cómo no, dormitando y con su tranca situada artúricamente a su lado, estaba RSF. ¿No me libraría nunca de ellos? (¿o ellos de mí?)
    En cuanto el enfermero, que se despidió aún risueño, nos dejó solos, abrió sus ojos el vejete y volvió la cabeza en mi dirección. Me observó con detenimiento.
    "¿Cómo te llamas?", inquirió, con aparente curiosidad. Ya me lo había parecido desde el primer día: para él yo no había existido nunca.
    "Ortega y Grasett, señor", respondí. Me sentía algo intimidado. Y no sólo por la tranca. No sabría decirles porqué, pero me inspiraba respeto.
    "¿Ortega y Grasset, eh?", repitió con una extraña sonrisa, como si le recordase a alguien.
    Al cabo de unos instantes, volvió a inquirir: "Y dime, Ortega, ¿tú sabes tocar la bandurria?".
    Ni los efectos, aún dolorosamente perceptibles, de mi conmoción sirvieron para que dejara de pasmarme lo estrambótico de su pregunta. Extraña forma de dar conversación era aquélla. ¿Se lo preguntaría a todo el mundo o tal vez me confundía con otro Ortega, artista del punzón?
    Les diré ya de paso que el asunto de las cualidades musicales me produce cierta desazón. Fué mi sueño infantil el convertirme en un gran intérprete del piano y recorrer el mundo en lánguidas volandas, como un ibérico Richard Klavierrmann. Cuando mamá, tras las consecutivas crisis nerviosas de mis dos primeras profesoras, interrumpió las clases, me sentí profundamente dolido. La herida aún sangra cuando salen a colación cuestiones musicales , así que me limité a responder, a la defensiva.
    "No, señor.Ni la bandurria, ni nada. A veces canto en la bañera."
    "Claro que no. No hece ninguna falta tocar la bandurria, ¿verdad, Ortega?", continuó. El tema parecía apasionarle.
    "No, señor, ninguna", respondí. Tenía toda la razón. Ninguna falta.
    "Y sin embargo, puestos a tocarla, mejor hacerlo bien que mal, ¿no te parece?", concluyó en un tono sentencioso, dando por acabada la conversación. Volvió de nuevo hacia el frente la cabeza, cerró los ojos y regresó a su habitual somnolencia.
    ¿Habría querido decirme algo importante? ¿Se trataría de una clave? ¿Le habría ablandado quizás la senilidad el seso? Me pareció que era una cuestión merecedora de reflexión. Sin embargo, antes de haber tenido tiempo suficiente para decidirme entre una de las peliagudas opciones, se abrió la puerta y apareció Azúa.
    Se dirigió directamente hacia RSF, que había vuelto a abrir los ojos, ignorando mi yaciente presencia.
    "¿Se encuentra mejor, maestro? Ya le dije que se controlara en el buffet libre.", le recriminó con cariño.
    Vaya uno que va a hablar, pensé, manteniéndome de espectador.
    "Ahora traerán la silla, informó el de la leve cremallera. Estamos a punto de desembarcar".
    "¿Desembarcar?", no pude contenerme. "Pero, ¿cuánto tiempo he estado grogui?"
    Azúa se volvió, sonriente: "Tres semanas, escala en las Azores incluida. Me he quedado sin ayudante todo el viaje, Ortega".
    ¿Ayudante? Iba a incorporarme para decirle cuatro cosas, pero un fuerte pinchazo en la cabeza me lo impidió.
    "Tranquilo", se adelantó Azúa, colocando una mano en mi hombro. "Mejor que descanses lo que puedas. Cuando traigan la silla, ayuda a RSF a desembarcar. Nos veremos en tierra. Tengo cosas que hacer. Hasta luego, maestro", concluyó, ante mi boquiabierta faz. Y salió por la puerta.
    Espera a que estemos en tierra y verás tú, Azúa, lo que es un ayudante, me propuse, llevado por mi justa indignación. Cogería el primer barco de vuelta y allá se la compusieran Azúa, Grasset, los jurados y sus travestidas votaciones.
    Y así, poco después, resoplante y taimado, descendía yo por la bamboleante escalerilla, con la silla, RSF incluído, a mi espalda, ante las miradas de soslayo de la tripulación, sin duda avergonzada por su deserción de funciones. Tras depositar al anciano en la tierra, que, no sé si por las ruedas de la silla o por los efectos de mi concusión, no me parecía en absoluto firme, levanté la vista hacia lo que parecía el edificio de aduanas: Bienvenidos a Nueva Palmira, La Perla del Oeste. ¿Palmira? ¿El oeste?, pensé. ¿El oeste de dónde? ¿Dónde diablos estába? ¿No íbamos al Río de la Plata? Para mí eso quería decir Buenos Aires o, en el peor de los casos, Montevideo. La geografía nunca ha sido mi fuerte, pero ésta era sin duda una pregunta para nota.
    No importaba: pensaba poner los pies en polvorosa de inmediato.Tiré hacia adelante, empujando al anciano, que nos abría paso a mamporros de bastón entre el tropel de gente que también buscaba la salida. Apenas pasados los controles y sobornos habituales, divisé a Azúa.
    Nos esperaba de pié, hablando por teléfono y gesticulando nervioso, al lado de una vieja camioneta pick up, japonesa. A su lado, un individuo de mediana edad, de aspecto sucio y traje blanco aún más sucio, nos sonreía, mostrando algunas piezas de oro. Un masticado palillo asomaba de la comisura de sus labios.
    "Me llamo Ayala, Alcibíades Ayala. Mucho gusto, señores. Soy el representante del señor Knudsen. Me ha enviado para que los lleve a su presencia. Él se encuentra en San José, con los Aguara.", explicó, dirigiéndose a RSF.
    Debe ser cierto lo que dicen de América, pensé. En cuatro días, el tal Knudsen ya se permitía correveidiles que le hicieran los recados. Y sin embargo, seguía sin entenderle. Tampoco entendía del todo a Azúa y al oracular anciano, pero al no sueco no le pillaba la onda. ¿Todo esto por unas recetas de cocina?
    "No hay tiempo que perder. Remontaremos el río Uruguay, bordeando el Uruguay, hasta llegar a Salto Chico y de allí por carretera hasta nuestro destino: la ciudad brasileña de Uruguayana", explicó. "Es el camino más seguró", añadió, dirigiéndose a Azúa.
    He aquí un país organizado como Dios manda: si uno quiere ir a un lugar llamado Uruguayana, va a través de Uruguay y, además, por un río del mismo nombre. Así no hay quien se pierda. Me sentí orgulloso ante esta notable muetra de previsión de la herencia hispana. Les habíamos dejado el continente bien ordenado.
    Ése era el momento en que debería haberme despedido, pero me habían picado la curiosidad y el espíritu de aventura (suponiendo que no sean una misma cosa). Viajes fluviales, selvas y sambas, se ofrecían tentadores a mi imaginación. Ya que no pianista, tal vez no era tarde para convertirme en un Del Cuadrante Salcedo. Conocerás mundo, me dije. Nadie te está esperando, añadí. De esta gente ya sabes del pié que cojean, apuntillé. Me decidí pues a acompañarles y, puesto de inmediato en mi papel (hábilmente simulado) de ayudante, empecé por cargar a RSF en la parte posterior del vehículo, en lo que parecía un burdo remedo del famosos papamóvil. Él parecía tan contento, saludando a los que lo miraban con su bastón. Mejor que no se acercaran, pensé.
    En apenas unos minutos, (como es habitual en mis historias) durante los cuales Azúa continuó hablando por el portátil a gritos (algo de arpegios entendí), estábamos ya a bordo de una pequeña embarcación. El poco calado era obligado, nos explicó el autoproclamado capitán, que constituía por si solo la totalidad de la tripulación.
    Nos asentamos lo mejor posible para lo que se preveía un largo y húmedo viaje. Azúa extrajo de una bolsa unas torrijas envueltas en papel albal y se las fué zampando, sin molestarse en ofrecer. A mí me dolía aún la cabeza y las lumbares. Estas últimas, más por el esfuerzo del desembarco que por mi aterrizaje forzoso. RSF seguía dormitando, mientras el tal Ayala cuchicheaba con el capitán. No me gustaba el tipo.
    "Hay que ir con cuidado con los indios, advirtió Ayala, como para darnos conversación a los demás. Más arriba está los charrúas. Una de sus tribus, los llamados Morro Fuerte, llevan a cabo desde hace quinientos años una dura lucha contra la política de inmersión liguística del guaraní, propiciada por la llegada de los españoles. No tienen nada que hacer, pero no se resignan"
    "Les podríamos hacer llegar unas copias del Ovejero", propuso Azúa, con la boca llena, posiblemente imbuído por el espíritu evangélico que el lugar transmitía a todo español bien nacido.
    "Lo que hay que hacerles llegar son balas. Y dónde más les duela", repuso Ayala concluyente. Es posible que tuviera razón, pero no me gustó su manera de decirlo.
    Más inspirado todavía que Azúa estaba RSF, que, abriendo los ojos, empezó a soltar una de sus peroratas. Recuerdo un fragmento:
    "...la concepción engendrada en los usos de reparto entre príncipes cristianos bajo las representaciones, terrestres y concretas, de la Reconquista se deslizó de manera insensible y paulatina hacia lo que no era ya conquista sino descubrimeinto, adquiriendo a lo largo de semejante transición unos rasgos de anticipación cada vez más abstractiva, que, por su propia incongruencia con la desmesura de los hechos empíricos con los que llegarían a enfrentarse, acabarían lastrándolos con condicionamientos tan funestos como absolutamente imprevisibles". Aquí me dormí.
    Me despertaron unos aullidos terribles. Nada más abrir los ojos, ví su origen: el capitán no paraba de chillar, y con motivo. Una flecha le atravesaba el cuello de parte a parte. Al cabo de unos terribles momentos, durante los que pugnó inútilmente por compaginar el extarérsela con mantener el rumbo (no me hubiera esperado tal espíritu del deber), cayó por la borda.
    Todos volvimos entonce la vista hacia una serie de precarias embarcaciones, llenas a rebosar por nativos, de aspecto amenazante y provistos unicamente de arcos, flechas y taparrabos. Mientras éstos a penas cubrían sus partes pudendas, lo que era bastante desagradable, los primeros nos apuntaban amenazadoramente, lo que era aún peor. En la embarcación más próxima, un hombre blanco se destacó, tanto por su elevada estaura (cuando menos, en contraste con los caníbales que le rodeaban), como por su noble bigote y el elegante traje, impecable, en el mejor estilo inglés colonial.
    "Caballeros, dijo, me llamo Eduardo de Mendoza. Son ustedes mis prisioneros"













    Comentado por: ortega el 07/3/2007 a las 13:30

  • Enea, has visto "Don't look back"? la mejor escena de sexo EVER.


    Publicado por: Asier | 05/03/2007 21:49:04

    queria decir "don't look now"

    Publicado por: Asier | 05/03/2007 21:49:41

    ..........

    now

    (disculpe no le habia leído, el cartero no siemrpe siempre llama dos veces, now...back... f

    forthright

    Comentado por: Ella el 07/3/2007 a las 13:09

  • Por cierto (bis) ¿Quién es Alfred?

    Comentado por: (...) el 07/3/2007 a las 11:53

  • Don Lebrato:
    No estoy de acuerdo con que los políticos hablan como escriben (ejem, cuando escriben...). Éstos cometen constantes confusiones de género. Pero estoy de acuerdo con su argumento.

    @ Pla: follar es follar, como hacer el amor es lo mismo que follar, aunque con otras letras. Otra cuestión es saber de qué estamos hablando. Ni por decir follar se folla más que diciendo que se hace el amor.

    Por cierto, ¿quiénes son los intelectuales? ¿Los metemos a todos en el mismo saco? ¿Es usted más o menos intelectual que, por ejemplo, Tamara? Mi modesto parecer es que nadie ha de avergonzarse por tener una cabeza para pensar y no sólo para sostener los pelos.


    Comentado por: (...) el 07/3/2007 a las 11:52

  • Muy bueno, César Lebrato.
    Tendremos cuidado con la BOA constríctor.

    Ratón-tón.

    Comentado por: Anónimo el 07/3/2007 a las 11:07

  • Sobre la cuestión de la ortografía: se da una dialéctica muy curiosa entre la lengua escrita y la hablada. El inglés y el alemán que conocemos, sin ir más lejos, son dialectos elevados al rango de lengua oficial cuando se los escogió para traducir la Biblia. Ese mismo proceso fijó a la vez la norma escrita, a veces de forma tan incómoda y caótica como en inglés, o tan metódica y estreñida como en alemán. Ahora mismo, cuando se enseña catalán y vasco, lo que se hace es intentar implantar unas formas de escribir lo más parecidas posibles al dialecto en que se redactan los Boletines Oficiales respectivos, una falsa lengua en tanto nacida en y para la escritura, pero que gracias a locutores y demás acaba contaminando el habla... Hoy día, la inmensa mayoría de los castellanos esté convencida de hablar igual que escribe. No sabemos la suerte que tiene la gente que es consciente de hablar de una forma y escribir de otra, que aún sabe que eso indica "incultura", e incluso sabe que sólo los locutores (que leen)y los políticos (que, sean patéticos o sanguinarios, son unos idiotas) hablan tal como se escribe.
    El BOE, y no los tanques o armadas, es lo otorga rango de idioma.

    Comentado por: César Lebrato el 07/3/2007 a las 10:54

  • @alfred

    Follar es diferente a Hacer el amor , follar es follar .

    Sobre los intelectuales nada que decir .

    Gabo cumple 80 años su literatura es vieja hace muchos mas .

    Comentado por: albert pla el 07/3/2007 a las 10:26

  • ¿Queréis tener algunos indicios sobre el tratamiento de la verdad? Escuchad en la radio el debate sobre el terrorista "atenuado"...

    Comentado por: (...) el 07/3/2007 a las 10:25

  • Hoy se insiste en decir "follar" porque parece más chachi y enrollao, menos romántico, claro, que decir "cortejar" o como los franceses "hacer el amor"... Porque nadie quiere parecer intelectual y sensible. Vamos, porque -perdónese el reduccionismo- estamos a punto de preferir el patíbulo y no el abismo.

    Apoyo la hartura respecto a don Gabo.

    Comentado por: (...) el 07/3/2007 a las 10:22

  • Ahora caigo.

    Ortodoxia: OPINIÓN correcta.

    Comentado por: ortega el 07/3/2007 a las 10:20

  • Vernon, también adhiero bastante su post. Como a usted, me fastidia bastante esa pose de "cómo molo..."
    También estoy de acuerdo con la estabilidad de las reglas ortográficas. Pero me temo que ha inaugurado usted un interesante debate, o volvemos al debate sobre las lenguas, ahora enfocado a su evolución: ¿quién se encarga de cambiar el sentido de las palabras? ¿Por qué hace años chatear era ir de vinos y hoy es hablar on line? ¿Por qué hace años hacer el amor era cortejar y hoy es follar? ¿Hay algún académico entre el público, que nos lo explique?
    (Otro beso para ustedes, Camilo y Vernon S.)

    Comentado por: provoqueen el 07/3/2007 a las 10:02

  • Olvidé saludar: no tengo educación ni modales. Un beso a Provoqueen y un saludo a todos.

    Comentado por: Camilo de Ory el 07/3/2007 a las 09:49

  • Proclamo también...

    Comentado por: Vernon S. el 07/3/2007 a las 09:49

  • Olvidé saludar: no tengo educación ni modales. Un beso Provoqueen y un saludo a todos.

    Comentado por: Camilo de Ory el 07/3/2007 a las 09:48

  • Buenos dias a todos.
    También yo voy volada estos días, pero procuro seguir leyéndoles.
    Don Camilo, un placer volverle a tener por aquí. Suscribo su comentario.

    Comentado por: provoqueen el 07/3/2007 a las 09:45

  • Me importa un bledo que Gabo cumpla ochenta años. Proclamo tambien que no soporto toda la beatería que le rodea, su aire de autosatisfacción infinita. Para mí sólo ha escrito un libro decente. Aún recuerdo cuando exclamó ¡jubilemos la ortografía! Dijo que era un terror para el ser humano desde la cuna. ¿Había que hacer el juego a la desidia para caer simpático al analfabeto de los Andes o al okupa ibérico? (Si se hiciese lo que él propone con la fatuidad que le caracteriza se complicaría muchísimo el idioma.) Está acostumbrado a que le aplaudan todas ocurrencias y esa vez tampoco se vio defraudado por la hinchada periodística que hoy nos cuenta que es su cumpleaños y mañana que está acatarrado o paseando por Copenhague con Mercedes. Quizá todo se deba a que nunca ha sabido dónde se ponen los acentos. En los manuscritos prescinde de ellos. Es cierto que también Whitman, Hemingway, Dalí, Scott Fitzgerald cometían faltas, pero al menos no pedían que el mundo se adaptara a su minusvalía.

    Hace unos años leí que funcionarios y políticos alemanes preparaban cambios en la ortografía alemana, llevados por la perversión que supone el concepto de adecuar las normas al error para legitimarlo. Reformas auspiciadas por el reduccionismo general de ideólogos de la enseñanza y la cultura a la baja que no sé si llegaron a perpetrar.

    Comentado por: Vernon S. el 07/3/2007 a las 09:43

  • Mentira, creo (hablo del texto de don Félix). Ya éramos ultracapitalistas al empezar la legislatura del PSOE: las viviendas ya eran inaccesibles —en el sentido económico de la palabra— y las grandes empresas que ofrecen servicios tercermundistas ya eran muy rentables para los que las administraban. El actual Gobierno no ha "conseguido" que la vivienda sea un lujo o que el consumidor esté indefenso, más bien ha "consentido" que lo sigan siendo y estando, lo cual, lo reconozco, no es poco.

    La mayor ventaja que tiene el PSOE de cara a las próximas generales es que la alternativa son "los otros": un partido, es cierto, apestado: con su estrategia creo que encaminada a radicalizar a sus fieles ha denostado por sistema a cualquier otra fuerza política, incluyendo por supuesto a la que gobierna, y ha mentido también por sistema — hay trolas muy poco relativas— a la lo que venimos llamando opinión pública y creo que podríamos llamar con mayor precisión censo electoral en temas de suma trascendencia.

    Si tengo que elegir entre dos partidos de derechas, que ya es una decisión jodida, me quedo con el PSOE: su plato en la balanza de agravios me parece bastante más descargado, de momento, y eso me hace pensar que si se mantiene en el gobierno me voy a llevar menos hostias metafóricas y, tal y como se está poniendo la cosa, reales.

    Comentado por: Camilo de Ory el 07/3/2007 a las 09:33

  • Horror, lo siento, compruebo que he sido el primero de la mañana.

    Comentado por: (...) el 07/3/2007 a las 08:48

  • "Irse, volver: dos caballos moviéndose en la niebla, o en la misma sinergia."
    ¿Preferimos la diacronía o la ucronía?
    Yo entro y salgo del blog como un fantasma. No escribo largos y sustanciosos párrafos. Suelo leer más de lo que escribo. Sé que aquí nadie se confiesa ni queja, ni falta que hace.
    Desde mi fantasmal situación os aprecio.

    Comentado por: (...) el 07/3/2007 a las 08:47

  • Al 59, sí, esa es una buena versión de la verdad. Lo que está más allá de lo que podemos soportar: el sufrimiento es la verdad de la verdad. Si partimos de que la verdad va a estar siempre de nuestra parte, a nuestro favor -más allá de cualquier voluntad de suerte de que realmente resulte así- estamos haciendo trampas; pues la verdad muchas veces es lo que no nos conviene y aun así es verdad y, por tanto, el coraje está en admitirla aunque no nos convenga. La verdad está en no bajarle la mirada a ese leopardo que tan bien conocemos aquí.

    Sí, Oveja, yo también me voy a dormir.
    Yo también: "un placer, gemte todos".

    Comentado por: Onagro el 07/3/2007 a las 02:15

  • La fría Gerti, contestar con exactitud a su pregunta requeriría una respuesta mucho más afinada de la que le puedo dar yo ahora aquí a vuela pluma. Valga decirle que considero la arquitectura ecológica (AE) un asunto de incontestable importancia instrumental en el momento presente, aunque excesivamente valorado ya en este mismo campo utilitario y, desde luego, errado en su dimensión cualitativa y más de fondo. Ya se habla mucho de AE y, sin la menor duda, oiremos hablar mucho más durante las siguientes décadas. Hay ya resultados de AE que la hacen efectiva y viable económicamente. Como ejemplo sobresaliente, está ya en funcionamiento para miles de almas el barrio de Kronsberg (Hannover) realizado con criterios de ecourbanismo.

    Sin embargo, el movimiento más importante que ha habido jamás en arquitectura, y hablo desde la gruta hasta nuestros días, es precisamente un movimiento antagónico a lo que hoy entendemos como AE, el conocido como movimiento racionalismo o funcionalismo (MR). El que abarcó desde la primera década del s. XIX hasta la Segunda Guerra Mundial. Entre tanta impostura vanguardista de entonces, el MR fue realmente una respuesta acertada, y como jamás se había dado hasta entonces, a las demandas y necesidades que las poblaciones planteaban a la nueva arquitectura. El MR centró, como se sabe, su más intensa actividad de realizaciones en el periodo de entreguerras. Desarrollo toda su influencia a través de los CIAM, La carta de Atenas, la Bauhaus etcétera. Sabido es también que el centro de su propuesta universalista fue el de una arquitectura INTERNACIONAL. Nunca la arquitectura resolvió la habitabilidad para tanta gente y con un nivel tan aceptable de común dignidad.

    Como vemos se repite aquí el tema político de universalidad versus identidades. Esto de la arquitectura y las arquitecturas se parece también bastante a lo de los idiomas. Hay mucha gente que de lo que se maravilla es de que haya tantos y tan distintos mientras que a otros lo que realmente nos apasiona es el hecho de que todos hablemos y no tanto el de la diversidad y las identidades lingüísticas desde las que cada uno lo hacemos.

    Hay gente que, en arquitectura, pone todo su énfasis en señalar, por ejemplo, las distintas cubiertas según los diferentes lugares y materiales con que se realizan, mientras que otro ponemos el acento en que todos, indistintamente, necesitemos un techo para vivir. Trataré, para acabar, de concretar algo más todo esto que digo en su vertiente ecológica.

    En una asignatura optativa que tenemos en la ETSAM desde hace unos años solemos hacer proyectos de asentamientos humanos para diversos países del África negra (si quiere quedar políticamente bien, mejor diga `subsahariana´) que están todos por debajo del número 160 en la lista de países jerarquizados según el IDH. Pues bien, mientras los pobladores de estos asentamientos consideran indistintamente un salto indudable en su nivel de desarrollo y, por tanto, están deseando poder tener una cubierta de chapa en su vivienda, el 98% de nuestros alumnos están convencidos de lo contrario, de que esas cubiertas son un salto atrás frente a las nativas hechas de hojas de palma y material vegetal. Según ese alto porcentaje de nuestros alumnos, y también de muchos profesores, tanto el efecto tambor en la estación de lluvias como las altas temperaturas que se alcanzan con la cubierta de chapa las hacen ecológicamente muy inferiores a las nativas. Sin embargo, las cubiertas nativas tienen una gran influencia en la transmisión de enfermedades y tiene además un corto periodo de reposición, de dos o tres años, al cabo del cual los pobladores deben de volver a hacer una gran inversión en trabajo para su reconstrucción, mientras que las metálicas son mucho más saludables y tienen un periodo de vida útil de 20 años o más. ¿Quiénes tienen razón? (incluso, si me permiten, ¿quiénes manifiestan la verdad?, ¿los pobladores o los alumnos?
    Yo pienso que los pobladores. Ya saben lo que decía Borges sobre la lírica campestre. Algo parecido a esto: que jamás se ha conocido nunca un poeta que versifique a favor del campo y que haya salido de entre aquellos que tienen que llevar adelante día a día el duro trabajo de sembrar.


    Knudsen, ¡ni se le ocurra comprar SIN MARCA! Tengo algún ejemplar suelto en casa y la semana que viene, cuando vuelva a Madrid, dejaré un sobre a su nombre al conserje del COAM, C. Barquillo 12, para cuando usted tenga a bien retirarlo.
    Y otra cosa: dicho sea con el mayor de los cariños, no he nacido ayer y no me creo lo que le ha respondido a Play de que usted no tenga cosas publicadas.

    Comentado por: Onagro el 07/3/2007 a las 02:03

  • Estoy sintiendo ese peligro inmediato, ahora, en este momento. Peligro de redescubrir, más que descubrir. Esperemos que sea transitorio, y que, con la ayuda de las circunstancias contables —balcones, gente con gafas, palomos encima de semáforos, etc.— se reinstalen otras convicciones pasajeramente olvidadas. Si uno está demasiado tiempo instalado en algo lo ve todo y a todas horas, y eso es demasiado para cualquiera.
    Un saludo, Onagro y Al59.
    Me voy a la cama esperando un nuevo día.
    Un placer, gente todos.


    Comentado por: oveja el 07/3/2007 a las 00:51

  • También es de Nietzsche aquella otra apreciación: la cuestión no es cuál es la verdad, sino qué dosis de ella sabremos soportar. La verdad queda así dibujada negativamente como aquello que nos sitúa, siquiera pasajeramente, fuera de nuestras convicciones, en inmediato peligro de descubrir algo que nos impida volver a refugiarnos en ellas.

    Comentado por: Al59 el 07/3/2007 a las 00:28

  • Oveja, estoy con usted. Seguro que todo esto es transitorio, como la vida. Yo lo del abandono lo decía más `a lo metafísico´; un poco, bajo la sensación anímica de extemporaneidad e intemperie –como sin música– que tengo desde que se fue Isis.

    Lo de un Grifo que se siente "agotado y caduco" sí que es muy sorprendente y nuevo para mí. Ya lo dije una vez, que su actitud luminosamente alegre y sin sombra de duda ni cesión ante cualquier mal la tengo por un paradigma al que trato de seguir, de conseguir. ¡Que no decaiga!, amigo, Don Quijote.

    Acabo de ver en el programa de Sánchez Dragó a FS haciendo un análisis político que, para variar, comparto al cien por cien y anunciando su nuevo libro `La vida eterna´ y ya estoy más contento.

    Comentado por: Onagro el 07/3/2007 a las 00:20

  • Delfín, muchas gracias por la carta de Ortega. No, no la conocía y le agradezco de verdad que nos la haya descubierto.
    Lo que si tengo leído en algún sitio es que en el Congreso de 1951 del que habla Heidegger, y que se celebró en la ciudad alemana de Darmstadt, participaron efectivamente ambos, pero nunca coincidieron juntos en la sala de celebraciones. De lo que dice Heidegger se puede deducir que se verían en algún otro lugar de la ciudad durante esos mismos días de la celebración del Congreso.

    Tanto el texto de la intervención de Heidegger, “Edificar, habitar, pensar” (un texto citado `ad nauseam´ entre los arquitectos enteradillos como yo), como los dos textos de Ortega que yo citaba en mi articulillo, el de la propia intervención que Ortega hizo en el Congreso y el otro posterior en rememoración de aquél, son filosóficamente cruciales, pues en los tres, y tomando como excusa el título del Congreso “El hombre y el espacio”, lo que en realidad se aborda es lo que yo –que, no se olvide nunca, soy un mindundi– tengo por el primer problema filosófico, el de la naturaleza humana. Esto es, el que se ciñe a intentar responder con la mayor hondura y precisión posible a la muy notoria y desde centurias bien conocida como “la cuarta pregunta kantina”: ¿qué es el hombre?, ¿quién somos?

    Pero como todo esto queda un poco solemne, acabaré con una pequeña historieta sobre la cuestión. Un amigo muy simpático que yo tenía hace años en de la Facultad de Filosofía de la Complutense me dijo que del conjunto de las conocidas como las cuatro preguntas kantianas (1, ¿qué puedo conocer? –Lógica– ; 2, ¿qué debo hacer? –Ética-; 3, ¿qué me cabe esperar? –Religión–; 4, ¿qué es el hombre? –Antropología filosófica–) todo el mundo estaba de acuerdo en primar la cuarta, en cuanto es, como había admitido el propio Kant, la conclusión y resumen de las tres primeras, cuando –según mi amigo– había una quinta pregunta implícita y aún desconocida que era mucho más determinante que cualquiera de las cuatro.
    “Y ¿cuál es esa pregunta?” –le inquirí, intrigado– A lo que él me respondió con cierta sorna: “Obviamente, ¿a cuánto tocamos?, ¿por cuánto nos sale a cada uno? –y añadió:– Porque lo que va de suyo y hay que tener claro es que esto de la vida lo tenemos que pagar todos a escote.”

    Comentado por: Onagro el 06/3/2007 a las 23:57

  • Lo describe usted perfectamente, Grifo.
    Me gusta llamarlo incomodidad transitoria.
    Un saludo.


    Comentado por: oveja el 06/3/2007 a las 23:23

  • Javier:
    Es usted muy inteligente,cada uno tiene su verdad por eso creo que hay tantas guerras, todos creen tener razón,y defienden sú idea.

    Comentado por: Antonio Larrosa Diaz el 06/3/2007 a las 22:46

  • Sr. Knudsen: Por favor, cumpla las indicaciones del maestro. ¡Traduzca de una vez a James! y de paso nos hace un favor a sus apasionados fans que TAMPOCO podemos leer algunas de las desastrosas traducciones españolas de su obra. Sr. K. ¡Haga sus deberes!.

    Saludos para usted y... para su yegua favorita ¿un pescozón? ¿un terrón de azucar? ¿palmaditas en el cuello? ¿caricias detrás de las orejas? No sé... usted sabrá qué es lo que ella prefiere. Yo soy analfabeta respecto a las constumbres y gustos de los animales.

    Comentado por: Play el 06/3/2007 a las 22:37

  • Los guerreros guerrean.
    Los pacíficos pacifican.
    Los manifestantes se manifiestan.
    Los moribundos se mueren.
    Los tertulianos tertulian.
    Los pregoneros pregonan.
    Los buscadores buscan.
    Los enterradores entierran.
    Los tristes se emborrachan.
    Los alegres se emborrachan.

    Mientras las farolas iluminan,
    las palomas cagan,
    los guisos huelen,
    los aviones vuelan,
    y los tristes se emborrachan,
    con los alegres que eran hace poco.

    Los guerreros pacifican.
    Los pacíficos se manifiestan.
    Los manifestantes se mueren.
    Los moribundos se buscan.
    Los tertulianos pregonan.
    Los pregoneros entierran.
    Los buscadores guerrean.
    Los enterradores pacifican.
    Los tristes se emborrachan.
    Los alegres se emborrachan.

    Mientras las farolas se apagan,
    las palomas duermen,
    los guisos se digieren,
    los aviones repostan,
    y los alegres se emborrachan,
    con los tristes que eran hace poco.

    Comentado por: oveja el 06/3/2007 a las 22:34

  • Javier:
    Es usted una persona muy inteligente, cada cual tiene su verdad y por eso creo yo que hay tantas guerras, porque todos tienen razón.

    Comentado por: Antonio Larrosa Diaz el 06/3/2007 a las 22:09

  • Disculpe, Lebrato: ¿Pero qué le han hecho a usted los payasos, leñe? ¿Le han tratado mal en el circo?

    Comentado por: oveja el 06/3/2007 a las 21:58

  • Estuve a punto de describir los libros de Savater (me refería a Ética y Política para Amador, El valor de educar, Invitación a la ética y otros, no todos) como libros de ética, pero me lo pensé dos veces. Cuando se enseña ética, o bien se está teorizando sobre ella –a favor o en contra- o bien se está ofreciendo para la discusión determinada selección de actitudes y opiniones, para discutir y que cada uno las confronte con las propias. Uno de esos libros tiene un epílogo en que Savater recuerda a Wittgenstein en el Tractatus: si un libro pudiera tratar verdaderamente de ética, habría realmente inútiles los demás libros, los eliminaría del mundo. Y por extensión, cabe suponer que acabaría con el lenguaje tal como lo conocemos. Pero en tanto no se sepa como hacerlo, más vale callarse acerca de lo que no puede hablar. Es por eso que los libros que supuestamente tratan de la ética se ocupan en realidad de campos afines.
    Si volvemos al caso del fanático famélico, podemos decir que tiene la ética de una serpiente, y hasta podemos analizar la “forma de ver la vida” que se desprende de sus acciones, sin compartirla en absoluto y luchando malamente contra la náusea. No creo nadie estuviera aprendiendo a ser bueno, ni tampoco a ser como el carnicero ese. Estaría bien, sin embargo, salir de la charla habiéndose quitado cada uno algunas tonterías de la cabeza. Dice siempre García Calvo que hablar es hacer, y hablar contra la Realidad es socavarla un poquito, aún sabiendo que uno, a poco que se descuide, se reintegra a ella (o no puede evitar hacerlo en cuanto usa las palabras ingenuamente, como si nunca hubiera oído el aviso de, entre otros, Nietzsche). Hablar, como gesto performativo, puede ser algo ético, pero la mayoría de las veces, sobre todo en el mundo académico, no es habla de verdad, sino la lectura de palabras escritas, aunque pertenezcan a un libro de recortes mentales o de uno todavía no pasado a limpio.
    Resumiendo: hablar de ética no sirve para materializar la ética y repartirla en agradables dosis, pero hablar puede ser un comportamiento ético, que sí puede ser educativo, una inspiración (sobre todo, tal como lo hace Savater en muchas ocasiones, aunque a menudo no estoy de acuerdo en el contenido de lo que dice. Del mismo modo me solidaricé cuando el payaso ese amenazó a Azúa y demás desde el Avui, pese a que se veía venir que todo iba a acabar en la fundación de un partido político más (un PSC laico, creo que leí en algún lado)). Y como alguien ha escrito más arriba, no hay que creerse que porque ética es una palabra de connotaciones positivas, no hay más ética verdadera que aquella con la que se identifica quien habla. La ética de Maquiavelo será detestable, pero seguro que no soy el único en identificarse más con ella que con la de los indios amazónicos.

    Comentado por: César Lebrato el 06/3/2007 a las 21:33

  • Richard Rorty cree que una "cultura postmetafísica", en la cual abandonemos la retórica de la verdadera naturaleza del mundo, ayudará a promover una sociedad sin clases, sin castas e igualitaria. "La inculcación del antilogocentrismo en los jóvenes contribuirá a reforzar las sociedades democráticas."

    Comentado por: W el 06/3/2007 a las 21:12

  • ¿Te quitan los condones???

    Comentado por: Zazie el 06/3/2007 a las 21:09

  • También el estómago deberían quitartelo. Más vale prevenir que ceder.

    Comentado por: Tipo de incognito el 06/3/2007 a las 21:06

  • Hombre tomas, eso me recuerda aquella fantástica escena de la naranja mecánica ¿Recuerda usted la escena de la que le hablo? Sí hombre, aquella con peritaje anal incluido.

    Comentado por: Tipo de incognito el 06/3/2007 a las 21:03

  • tomas

    Y tambien el par de gramitos y la piedra y eso no lo devuelven

    Comentado por: albert pla el 06/3/2007 a las 20:42

  • No sé si Onagro tiene noticia de esta carta de Heidegger a Ortega.

    ENCUENTROS CON ORTEGA Y GASSET.1956(Ortega murió en el 1955)

    Quisiera referir brevemente dos recuerdos de Ortega y Gasset. Siguen en mi memoria como dignos de recordación.

    El primer recuerdo se remonta al mes de agosto de 1951. Nos encontramos en la ciudad alemana de Darmstadt, donde en bien ceñido marco se celebran anualmente conferencias sobre un tema determinado. Aquel año versaban sobre el tema “El hombre y el espacio”. Entre los hombres de ciencia y arquitectos que habían sido requeridos a hablar, nos contábamos Ortega y yo. Después de mi conferencia, que llevaba el título “Edificar, habitar, pensar”, un orador empezó a disparar violentos ataques contra lo que yo había dicho y afirmó que mi conferencia no había resuelto las cuestiones esenciales, que más bien las había “despensado”, es decir, disuelto en nada por medio del pensamiento. En este momento pidió la palabra Ortega y Gasset, cogió el micrófono del orador que tenía a su lado y dijo al público lo siguiente: “El buen Dios necesita de los “despensadores” para que los demás animales no se duerman”. La ingeniosa salida hizo cambiar de golpe la situación. Pero no era sólo una salida ingeniosa, era sobre todo caballeresca. Este espíritu caballeresco de Ortega, manifestado también en otras ocasiones frente a mis escritos y discursos, ha sido tanto más admirado y estimado por mí pues me consta que Ortega ha negado a muchos su asentimiento y sentía cierto desasosiego por alguna parte de mi pensamiento que parecía amenazar su originalidad. Una de las noches siguientes volví a encontrarle con ocasión de una fiesta en el jardín de la casa del arquitecto municipal. En hora avanzada iba yo dando una vuelta por el jardín, cuando topé a Ortega solo, con su gran sombrero puesto, sentado en el césped con un vaso de vino en la mano. Parecía hallarse deprimido. Me hizo una seña y me senté junto a él, no sólo por cortesía, sino porque me cautivaba también la gran tristeza que emanaba de su figura espiritual. Pronto se hizo patente el motivo de su tristeza. Ortega estaba desesperado por la impotencia del pensar frente a los poderes del mundo contemporáneo. Pero se desprendía también de él al mismo tiempo una sensación de aislamiento que no podía ser producida por circunstancias externas. Al principio sólo acertamos a hablar entrecortadamente; muy pronto el coloquio se centró en la relación entre el pensamiento y la lengua materna. Los rasgos de Ortega se iluminaron súbitamente; se encontraba en sus dominios y por los ejemplos lingüísticos que puso, adiviné cuán intensa e inmediatamente pensaba desde su lengua materna. A la hidalguía se unió en mi imagen de Ortega la soledad de su busca y al mismo tiempo una ingenuidad que estaba ciertamente a mil leguas de la candidez, porque Ortega era un observador penetrante que sabía muy bien medir el efecto que su aparición quería lograr en cada caso.

    El segundo recuerdo trae a mi memoria la gran casa abierta de un médico en los altos de la Selva Negra, donde una mañana de domingo, en un círculo de numerosos oyentes cruzamos con fuerza, pero con bella mesura, nuestros más afilados aceros. Estaba en discusión el concepto del “ser” y la etimología de este vocablo fundamental de la filosofía. La discusión puso de manifiesto lo muy versado que Ortega estaba en las Ciencias. También me puso de relieve una especie de positivismo que no me cumple juzgar, ya que conozco muy pocos escritos de Ortega y sólo en traducciones. La tarde de ese mismo día nos proporcionó a mi y a todos los presentes la impresión más recia y duradera de la magna personalidad de Ortega y Gasset. Habló de un tema que ni estaba previsto ni había sido formulado y que puede, sin embargo, cifrarse en el titulo “El hombre español y la muerte”. Cierto que lo que nos dijo le era familiar desde hacia largo tiempo, pero el cómo lo dijo nos desvela cuanto más avanzado estaba que sus oyentes en un campo que ahora ha tenido que traspasar. Cuando pienso en Ortega vuelve a mis ojos su figura tal como la vi aquella tarde, hablando, callando, en sus ademanes, en su hidalguía, su soledad, su ingenuidad, su tristeza, su múltiple saber y su cautivante ironía.

    Martin Heidegger

    La carta:
    Apareció primero en la revista Clavileño de Madrid. Ha sido reproducido en: Francisco Soler, Apuntes acerca del pensar de Heidegger, Ed. Andrés Bello, Santiago de Chile, 1983 (Edición de Jorge Acevedo). También, en la Revista de Filosofía de la Universidad de Chile. El texto original en alemán está ahora en el Volumen 13 de la Edición integral. Se publica gracias a la gentileza de Jorge Acevedo que ha tenido ha bien acercármelo. (H. P)

    Comentado por: Delfín el 06/3/2007 a las 19:44

  • .bUENAS , @ TODOS A proposito del despropósito o no ese con el fanático famélico ( ya dirá LA VERDAD O LA RAZÓN de cada uno ), UNA MODESTA PREGUNTITA RETÓRICA. ¿ pOR QUÉ CUANDO TE DETIENEN Y TE ENCIERRAN TE QUITAN EL CINTURÓN , LOS CORDONES, EL MECHERO Y HASTA EL RELOJ ? O SÓLO LO HACEN CON LOS QUE LES CAEN BIEN ? , PREGUNTO.Dicculpad la grafía es que vengo de dar una vuelta.

    Comentado por: tomas el 06/3/2007 a las 19:29

  • Lo dicho , Papa no votes que te engañan.

    Comentado por: tomas el 06/3/2007 a las 19:01

  • Al sr. Javier,

    yo, por el contrario, creo como don Antonio Machado en "La Verdad" y dijo muy bien, don Antonio: 'Tu verdad no, La Verdad y ven conmigo a buscarla. La tuya, guárdatela'

    Comentado por: vic el 06/3/2007 a las 18:54

  • @César L. Las palabras esas por las que pregunta, que con tanto ingenio y calidez definen Provoqueen y La fría Gerti, pertenecen al género de los palabros, más que al de las palabras. Son imposturas en el lenguaje que se pueden ignorar sin que por ello se altere lo más mínimo el mensaje.

    Debe usarlas con profusión en relación inversa a la estima que sienta por su interlocutor.

    Comentado por: Javier el 06/3/2007 a las 18:16

  • @Antonio Larrosa. No se rompa usted la cabeza. No busque una respuesta compartida. La verdad nunca existió fuera de uno mismo. Cada uno con su verdad, si es que ya la tiene (vivimos en la búsqueda de alguna verdad. La que sea). Todo lo demás es opinión, discurso pero no verdad.

    Mi consejo: mirar, escuchar, callar y esperar. Llegarán las elecciones y votaremos. Y con el voto, implícito, nuestro propio, enorme e incoherente discurso. Cada cual aportará el suyo.

    Mientras tanto, seguiremos trabajando.

    Comentado por: Javier el 06/3/2007 a las 18:04

  • Me divierten este tipo de juegos que proponen con las palabras; también me gusta introducir el factor azar y, así, abriendo unos pocos libros que tengo a mano en este momento el azar (un poco manipulado) ha dictado los resultados:

    Implementar: el tiempo pasa, pero aún debe dirigirse a nosotros (E. Jelinek "Deseo")

    Sinergias: como los círculos que forma en el agua una piedra al caer (E. Jelinek "Los excluidos"

    Maximizar: el deseo es bidireccional: A tira de B porque B tira de A, y vicerversa; así es como se construye un universo (Coetzee "Elizabeth Costello")

    Proactivo: te quedarás muda cuando sepas que acabamos de rechazar una suntuosa villa en la colina ("Entre amigas" Correspondencia entre H. Arendt y M. McCarthy)


    Comentado por: La fría Gerti el 06/3/2007 a las 17:52

  • ¿Verdad o mentira?:
    Depende de la ira.
    Buen o mal gobierno:
    Depende de tu infierno.
    Los parisinos, nerviosos:
    Unos mucho y otros poco.

    ¿Verdad o mentira?:
    ¡Tolerancia!


    *************************


    "As viagens, os viajantes - tantas espécies deles!
    Tanta nacionalidade sobre o mundo! tanta profissão! tanta gente!
    Tanto destino diverso que se pode dar à vida,
    À vida, afinal, no fundo sempre, sempre a mesma!
    Tantas caras curiosas! Todas as caras são curiosas
    E nada traz tanta religiosidade como olhar muito para gente.
    A fraternidade afinal não é uma idéia revolucionária.
    É uma coisa que a gente aprende pela vida fora, onde tem que tolerar tudo,
    E passa a achar graça ao que tem que tolerar,
    E acaba quase a chorar de ternura sobre o que tolerou!"

    Álvaro de Campos
    (de Oda Marítima)

    Comentado por: heterónimo3 el 06/3/2007 a las 17:25

  • Una un día se identifica con un poema que ha leído, y otro día lo encuentra ajeno por completo a su estado de ánimo del momento. Cuando le pasa esto último coge el libro y lo tira por la ventana. Luego otro día vuelve a comprar el libro. Y así sucesivamente.
    Una se da cuenta de que, efectivamente, es idiota. Sobretodo por no identificarse con todos los libros que tiene, con todos los papeles que escribe, con todos los espacios que habita, con todas las calles por donde pasa, con todos los periódicos que compra.
    Suerte que, para formarse, tiene a los visionarios del momento, que teorizan no solo el momento sino toda una época.
    Qué suerte —gracias a los visionarios— haber vivido en dos épocas distintas en una sola vida, cortadas como a cuchillo, en forma de caídas de muro o de torres. Lástima que ciertos visionarios no construyan algún futuro contando con ella, piensa de vez en cuando.

    La Opinión Pública (del momento)

    Comentado por: Anónimo el 06/3/2007 a las 16:51

  • Hoy lo tengo menos claro que ayer, y si escucho a uno en sus razonamientos bislumbro una verdad contundente ,pero al escuchar al contrario, descubro atónito tambien otra verdad antagónica que me convence. Entonces me pregunto: Si una razón es falsa como es que las dos me parecen correctas.¿Acaso estoy siendo manipulado por inteligencias superiores a la mia? ¿Tal vez deberé esperar al último que hable y adoptar su argumento como el valido y verdadero?

    Comentado por: Antonio Larrosa Diaz el 06/3/2007 a las 16:32

  • ¿Va a volver alguna vez Isis o es que también ella nos ha abandonado?


    Knudsen, La fría Gerti, les tengo en mente y en cuanto saque un rato les contesto.

    Comentado por: Onagro el 06/3/2007 a las 16:08

  • ¿Va a volver alguna vez Isis o es que también ella nos ha abandonado?


    Knudsen, La fría Gerti, les tengo en mente y en cuanto tenga un momento les contesto.

    Comentado por: Onagro el 06/3/2007 a las 16:07

  • Álvaro de Campos
    LISBON REVISITED (l923)

    NÃO: Não quero nada.
    Já disse que não quero nada.
    Não me venham com conclusões!
    A única conclusão é morrer.

    Não me tragam estéticas!
    Não me falem em moral!

    Tirem-me daqui a metafísica!
    Não me apregoem sistemas completos, não me enfileirem conquistas
    Das ciências (das ciências, Deus meu, das ciências!) —
    Das ciências, das artes, da civilização moderna!

    Que mal fiz eu aos deuses todos?

    Se têm a verdade, guardem-na!

    Sou um técnico, mas tenho técnica só dentro da técnica.
    Fora disso sou doido, com todo o direito a sê-lo.
    Com todo o direito a sê-lo, ouviram?

    Não me macem, por amor de Deus!

    Queriam-me casado, fútil, quotidiano e tributável?
    Queriam-me o contrário disto, o contrário de qualquer coisa?
    Se eu fosse outra pessoa, fazia-lhes, a todos, a vontade.
    Assim, como sou, tenham paciência!
    Vão para o diabo sem mim,
    Ou deixem-me ir sozinho para o diabo!
    Para que havemos de ir juntos?

    Não me peguem no braço!
    Não gosto que me peguem no braço. Quero ser sozinho.
    Já disse que sou sozinho!
    Ah, que maçada quererem que eu seja da companhia!

    Ó céu azul — o mesmo da minha infância —
    Eterna verdade vazia e perfeita!
    Ó macio Tejo ancestral e mudo,
    Pequena verdade onde o céu se reflete!
    Ó mágoa revisitada, Lisboa de outrora de hoje!
    Nada me dais, nada me tirais, nada sois que eu me sinta.

    Deixem-me em paz! Não tardo, que eu nunca tardo...
    E enquanto tarda o Abismo e o Silêncio quero estar sozinho!

    Comentado por: heterónimo3 el 06/3/2007 a las 13:51

  • Al sr. Lebrato,

    quizá usted puediera explicame qué diantres es eso de 'teoría de la ética', ¿en qué rama de la Ética se sitúa, si es que se sitúa en algún sitio?.

    Y evidentemente sí que la ética enseña o pretende esnseñar a ser bueno porque, primero el que da clases de ética tratando las teorías, como usted dice tiene, un 'equipaje' de valores y evidentemente este 'equipaje' no lo suelta al entrar a clase, otra cosa es que el sujeto en cuestión enseñe 'historia de ética', como el famoso libro de MacIntyre: tratando de las diferentes formulaciones sobre lo bueno y lo malo que se ha tenido, básicamente, en occidente en el marco de una teoría más general: por ejemplo, à la Aristóteles, à la Kant, à la Scheler.
    Creo que usted quiere decir que no se puede 'aprender' a ser bueno, escuchando clases de ética.
    Dice usted 'lo que de verdad es bueno' y este 'de verdad' lo interpreto como que usted tiene la certeza o el conocimineto de 'lo bueno' y de que esto, 'lo bueno', es objetivo y que se puede enseñar, pero si es así ya está usted 'adoctrinando' en cierto sentido, porque para usted enseñar 'lo bueno de verdad', es hacerlo de una forma 'correcta y buena', obviamente...bueno, claro, según lo que usted entiende por 'lo bueno', por supuesto.
    Y mire usted el sr. Savater ha escrito sobre ética, vea el libro a su hijo, por ejemplo; su perspectiva es claramente una postura ética.

    Saludos

    Comentado por: vic el 06/3/2007 a las 13:33


  • Aquí les dejo estos sueltos del día 2.

    terra.es.— 2-3-07

    Savater califica acto 'torpe y vergonzoso' el traslado de De Juana Chaos

    El catedrático de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid Fernando Savater calificó hoy el traslado del preso etarra José Ignacio De Juana Chaos al País Vasco como un 'acto extraordinariamente torpe y vergonzoso' por parte del Gobierno.

    Savater, que hoy clausuró el Congreso sobre Familia y Adolescencia de Salamanca, aseguró que 'de todo este asunto de la relación del Gobierno con el problema vasco, el verdadero momento torpe y el verdadero acto reprobable, ha sido esta decisión sobre de Juana Chaos, que ahora es cuando se ha convertido en héroe'.

    A su juicio, 'como siempre, ahora tenemos que cargar en el País Vasco, con el entusiasmo de sus seguidores y con el balón de oxígeno que reciben a partir de esta decisión'.

    Savater afirmó en declaraciones a los periodistas que 'hay que llamar a las cosas por su nombre y la decisión del Gobierno no tiene nada de humanismo, es una invención increíble y es tomar por tontos a la gente'.

    Para el filósofo, la postura adoptada por el Gobierno 'es una decisión política que implica la aceptación del chantaje de De Juana Chaos al Gobierno, porque se supone que de ahí se van a sacar beneficios en el proceso, que nunca se ha dejado del todo el diálogo con ETA y probablemente réditos electorales a corto plazo'.

    Savater consideró que la situación en el País Vaso 'cambiará a peor' porque, a su juicio, 'los más brutos de la clase son los que se van a reforzar más'.

    Al mismo tiempo calificó de 'significativo' que el Gobierno vasco, tras esa decisión, dijera que 'esto contribuiría a disminuir la crispación y eso quiere decir que la única crispación que cuenta es la de los violentos'.

    Para Fernando Savater, 'qué las víctimas estén crispadas, que estén crispados los que han sufrido los atentados de Juana Chaos, eso no le importa a nadie' y que 'lo que importa es que esté crispado el señor que puede ponerse a hacer burradas y eso es lo que tiene que acabarse de una vez, porqué sino se va a forzar a que las víctimas tengan que empezar a dar miedo para que les hagan caso'.

    -----------------------------



    Europa Press.— 2-3-07

    De Juana.- Savater califica la prisión atenuada como una "decisión política que implica aceptar el chantaje"

    SALAMANCA, 2 Mar. (EUROPA PRESS) -

    El filósofo Fernando Savater aseguró hoy que la decisión del Gobierno español de concederle la prisión atenuada por "razones legales y humanitarias" al etarra José Ignacio de Juana Chaos, según el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, no es más que "una decisión política que implica la aceptación del chantaje del terrorista al Gobierno".

    "La decisión del Gobierno Central no tiene nada de humanismo, es una invención increíble que toma por tonta a la gente porque se supone que de ahí se van a sacar beneficios en el proceso de paz", declaró Savater, quien aseguró que "nunca se ha dejado del todo en el diálogo con ETA y probablemente dé réditos electorales a corto plazo en el País Vasco".

    Asimismo, Savater aseguró que, quizás, de toda la relación del Gobierno de la Nación con el problema vasco, "el verdadero momento torpe y el acto reprobable ha sido esta decisión sobre de Juan Chaos, que ahora es cuando se ha convertido en héroe", algo que supone "el entusiasmo de sus seguidores y el balón de oxígeno que reciben a partir de esta decisión".

    "La situación cambiará a peor", aventuró el filósofo, quien aseguró que "los más brutos de la clase son los que se van a reforzar más". Así, destacó el hecho de que el Gobierno vasco, tras tomarse esta decisión, anunció que "esto contribuiría a disminuir la crispación, lo que quiere decir que la única crispación que cuenta es la de los violentos".

    De este modo, "la crispación de las víctimas que han sufrido los atentados de Juana Chaos no importa a nadie", sino que lo que importa es que "esté crispado quien puede hacer burradas y eso es lo que tiene que acabarse de una vez, porqué sino se va a forzar a que las víctimas tengan que empezar a dar miedo para que les hagan caso".


    Comentado por: Onagro el 06/3/2007 a las 11:14

  • ¿Será este comentario sostenible?

    Comentado por: oveja el 06/3/2007 a las 10:43

  • "... ¿alguien podría pasarme a lenguaje poético, como diría Mairena, las palabras 'implementar', 'sinergias', 'maximizar' o 'proactivo'?"
    Publicado por: César Lebrato | 06/03/07 a las 9:46

    Propone usted un bonito juego para esta mañana, don César. Vamos con un intento:

    Implementar = hacer visible una idea
    Sinergia = uno y uno son más que dos...
    Maximizar = ... y aún puede ser mucho más!
    Proactivo = un caminante con las orejas de par en par.


    Comentado por: provoqueen el 06/3/2007 a las 09:59

  • @ C. Lebrato
    Interesante propuesta... interesante... pero acaban de recordarme que el tiempo es oro (cierta pero funesta metáfora).

    Comentado por: (...) el 06/3/2007 a las 09:47

  • ¿No lo dirá usted por mí, Abate Ozón?

    Comentado por: (...) el 06/3/2007 a las 09:44

  • Si no recuerdo mal la siguiente cita que repito de memoria es de Nietzsche, precisamente: "El bien y el mal son valores sujetos a una interpretación por parte de quien habla y actúa, que siempre, indefectiblemente, se identifica con el bien para atacar el mal".

    Aprovecho para llamar a la moderación y a la concisión a algunos de los amables contertulios de estas páginas. Más que nada porque el tiempo es oro.

    Comentado por: Ozón el 06/3/2007 a las 09:33

  • @ Abate Marchena:
    ¿Es que aún cree usted que el tal PSOE es tan tan distinto del tal PP?

    Comentado por: (...) el 06/3/2007 a las 09:33

  • Es impoosible que "correcto, educado, cívicamente respetuoso con la normas de conducta de la civitas" sea 'policy'. supongo que se refiere a 'polite'. Y una de las acepciones más corrientes de "política" es "forma de conducta, actitud, estrategia" (por ejemplo, cuando se habla de "la política de nuestra empresa es despedir a las embarazadas").
    Tampoco se trata de un falso amigo, sino que la expresión inglesa "politically correct" ha sido traducida literalmente antes que nadie supuiera realmente qué significa, si es que significa algo. A propósito, ¿alguien podría pasarme a lenguaje poético, como diría Mairena, las palabras 'implementar', 'sinergias', 'maximizar' o 'proactivo'?

    Comentado por: César Lebrato el 06/3/2007 a las 08:46

  • Detesto la nostalgia paralizante y ni en el peor de mis momentos creo que los tiempos pasados fueron mejores. Pero por otro lado tengo la sensación de que, en las últimas décadas, la realidad mundial ha cambiado tanto, y el tiempo ha mordisqueado tan furiosamente la integridad de las cosas, que hemos sufrido algo así como una pérdida monumental de la inocencia.

    Lo noto sobre todo cuando veo películas de hace más de ocho años. Basta con que en la pantalla de tu televisor aparezcan las Torres Gemelas de Nueva York en un filme para que sientas el escalofrío de lo perdido. Es decir, echas de menos lo que por entonces no sabías, porque la inocencia en definitiva es ignorancia. Y entonces no sabías de determinados odios, determinados peligros, determinados miedos. Todo eso se nota en las películas, en las historias que te cuentan, que, por graves y trágicas que sean, parece que tienen una ligereza especial, porque carecen de esa pesada pena negra que ahora acarreamos a las espaldas.

    Tal vez sea algo que suceda en la vida de todas las generaciones. Pero desde luego el siglo XX y lo que llevamos del XXI han sido tiempos brutales para los inocentes. Tiempos de violación constante de la esperanza. La guerra del 14 cambió los parámetros de la decencia bélica e introdujo en las trincheras las armas químicas; el genocidio nazi hizo realidad el infierno en la Tierra; las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki rubricaron nuestra capacidad infinita para hacer daño, y las atrocidades de los soviéticos, jemeres rojos y demás acabaron con el ensueño revolucionario. Se diría que en los últimos 100 años el mundo ha sido un poco más brutal y más deshonesto cada día. Lastrada y tal vez equivocada (ojalá) por estas memorias, últimamente me acongoja, por ejemplo, ver lo crecido que está el entorno etarra, y cómo Otegi pide ahora que salgan otros presos, y cómo exige Navarra. Quisiera poder entender al Gobierno, quisiera creer que todo esto es bueno, quisiera estar segura de que nadie está comprando a ETA para que saquen un comunicado de (supuesta) paz justamente 15 días antes de las elecciones. Por una vez en mi vida, quisiera volver a ser inocente. O sea, ignorante.

    Rosa Montero

    Comentado por: Vernon S. el 06/3/2007 a las 08:41

  • Otra falsedad elaborada es el uso del término "lo politicamente correcto" que creo que nace de una traducción garrula de la palabra inglesa policy: correcto, educado, cívicamente respetuoso con la normas de conducta de la civitas, o ya, si se quiere,aquello que nos inculcaban a los de pueblo cuando íbamos a estudiar a la ciudad y que llamaban urbanidad ( a mí me sonaba muy bién porque tenía una abuela y un abuelo que se llamaban Urbana y Urbano,respectivamente,claro). Nada tiene que ver con la política, a pesar de la traducción de falso amigo, y no debe ser contaminado su adverbio en mente.

    Comentado por: el amigo de Miguel Torga el 06/3/2007 a las 06:34

  • Cuenta Mencio que en cierta ocasión un conocido discipulo de Confucio a la salida de la ciudad fue increpado por el guardian de la puerta acerca de su identidad.Cuando dijo su nombre el guardian le respondió:"Asi que eres el discipulo de ese hombre que sabe que nada se puede hacer y sin embargo hace".
    Saber que nada se puede hacer y sin embargo hacer,es mucho.
    La historia de la humanidad puede ser una historia de ruido y furia,pero es tambien la historia de un hombre en busca del conocimiento de la justicia y de la libertad y esa historia es esencialmente anonima y espontanea.

    Comentado por: maleas el 05/3/2007 a las 23:15

  • Encuentro vago lo de Opinión Publica.Cuando la opinión publica estadounidense estaba en un ochenta por ciento a favor de la ultima guerra,en España el porcentaje era exactamente el inverso,el ochenta por ciento estaba en contra.¿Cuestión de información?,¿cuestión de intereses?.De todo un poco.
    La reciente noticia de la campañafinanciada por las petroleras contra las conclusiones de los informes sobre el Cambio Climatico,han permitido mantener retrasado el debate publico sobre el asúnto.O la practica desinformación que se mantiene sobre la guerra de Afganistan que parece no ser una guerra.

    Comentado por: maleas el 05/3/2007 a las 22:47

  • ¿Como puede consentir un gobierno que se califica de izquierdas que la parte de pastel que se lleva el capital sea,proporcionalmente,cada dia mas cuantiosa?
    La encuentro una pregunta ingenua que parece ignorar las leyes y principios que gobiernan el mundo.Hay quien piensa que se puede prohibir la ley de la gravedad.Habermas en La recostrucción... expone que la legitimidad del estado descansa en la medida en que sea capaz de corregir el desequilibrio que se produce entre capital y ciudadano.La ley de Dependencia,por ejemplo tendria ese sentido.

    Comentado por: maleas el 05/3/2007 a las 22:31

  • Irse es facil y volver cuesta.Nunca me fui,apenas un mes sabatico,cuando Azúa lleva casi tres meses que sabemos de él por los periodicos,y desde luego leyendoos.
    A este paso creo que volverá antes José Tomas a la Monumental que Azúa a este espacio.

    Comentado por: maleas el 05/3/2007 a las 22:17


  • ¿A QUIÉN SIGUE EL QUE NO ESTÁ FORMADO EN LA OPINIÓN PÚBLICA?

    De niño me enseñaron en la escuela aquella canción,digna de un fino surrealista,también con sentido extramoral,claro,que decía más o menos así:"Ahora que va-mos des-pa-cio,ahora que vamos despacio,vamos a contar mentiras tralará,vamos a contar mentiras tralará, vamos aaa cooontaaar...; por el mar corren las liebres,por el monte las sardinas, tralará,por el monte lassss sardinas..."

    Ya esa canción me empezaba a mosquear de que hubiera por ahí gente(la gente nunca dice la verdad) que no siempre dijera la verdad y dijera muy otra cosa a cambio.Luego llegaría Nietzsche, algo más tarde, y algunos más de los que siempre he procurado eso: que digan la verdad.Para eso leo.Y si Nietzsche me hubiera espetado allí, en su Sils Maria, que no hay que preocuparse de "justicia, lógica, sentido común y honradez" sin filtro extramoral,lo más seguro es que hubiera tenido que reprimir el arrojarlo montaña abajo.

    Los filósofos pueblerinos de boina y pitillo tipo García Calvo,se piensan que los del oficio,lo periodistas,no se enteran que hacen periodismo formativo,y en ésas nos podríamos encontrar un día,con el abuelete Calvo(me acuerdo cuando entró en un programa conocido de televisión a defender a un palurdo),a advertirnos con su apostilla nueva, inspirado y enterado,como el que no quiere la cosa,y soltarla:"ey,no lea usted eso,que es formativo y te vas a formar" u otra fórmula chaparra del mismo jaez.Hay filósofos(?) que no saben qué es la que se traen ni qué es lo que quieren.

    Lo que Nietzsche avistava es la subida de la pleamar del nihilismo, de estos que ahora tan bien y cariñosamente, lo interpretan.Chesterton le deprimía que los periódicos resaltasen y sólo prestaran su atención a las desgracias y escollos que sufre la humanidad, y sin embargo,del milagro en que consiste vivir,se ocuparan apenas nada.Por mi parte, yo encuentro pocos periódicos de esos que son "medios formativos",y la "verdad",no lo celebro.

    Siempre es legitimo,de donde brota el poder,del pueblo, expresar libremente sus pensamientos,ideas,creencias y opiniones.Hay un artículo en el constitucional que así lo reza:117C.E.Lo que es de siempre.Entonces, está alarma(curioso,formada por la opinión pública)de que los jueces vayan a sentirse y encontrarse con deformados juicios "por la presión de la opinión pública" puede que nos venga ocurriendo desde mucho antes de la formación formativa periodiquil y otras yerbas aromáticas.¿No será que estamos engarzados querellantes en sentencias de verdugos? ¿No será que nos falta,y queremos la vuelta de cierta raza de mastines? ¿No estaremos pidiendo un Dios que murió hace tiempo? Las leyes las hacen los hombres,y cada vez que un anarquista de postín brega con quejas y que si el Estado por aquí o por allá, nada más que le veo el lloriqueo de los derechitos que se empeña,al mismo tiempo, en aborrecer.Ésto es propiamente lo que se llama un parásito.Así estamos,con ateos que dicen no creer para que se les crea el creer de sus migajas.La nueva: aborrecer el bollo.Pan del mismo,pero correoso.Otro día tocará que el periodismo es literatura.Pero eso ya será mentira,¿O verdad?

    ¡O,bendita opinión pública,danos el pan nuestro de cada día!

    Comentado por: Delfín el 05/3/2007 a las 22:10

  • Querido onagro, su artículo me ha encantado. (¡Hay que ver la de palos que tocaba el abuelo de ortega! Es obvio que de casta le viene al galgo).
    Para empezar, me dice mucho sobre Vd. y, después del encuentro provoquen-maleas(enhorabuena a ambos por el logrado finde)enpiezo a creer que, después de todo, no somos robots spammicos. Saber que es Vd. arquitecto también ilumina muchos rincones. Pero, sobre todo, me ha conmovido su conclusión. Me gusta la gente que intenta hacer las cosas segun "corresponde a su habilidad y talento". Muchas gracias. A partir de ahora le seguiré la pista a la revista SIN MARCA. Y a Vd., le pido que saque más escritos del baúl.
    Saludos


    @ play
    Es Vd. muy amable.
    No tengo nada publicado, pero seguiré dejando historietas por aquí. Es agradable saber que alguien se divierte leyéndolas. Muchas gracias


    Comentado por: knudsen el 05/3/2007 a las 19:23

  • Sr. KNUDSEN: Sus textos me encantan y me gustaría hacerle la misma pregunta que le hizo usted a Onagro esta mañana. ¿Tiene usted algo publicado que se pueda encontrar?.

    Saludos

    Comentado por: Play el 05/3/2007 a las 18:14

  • Onagro, me interesa eso que dice de la arquitectura, pero algo no me ha quedado muy claro, respecto al grado de vinculación o subordinación que debe tener la arquitectura hacia la naturaleza.Yo imparto la asignatura de Ecología y procuro darles a los alumnos alguna noción sobre ecourbanismo y diseño ecológico -dentro de mis limitados recursos y conocimientos- ¿le importaría comentar qué opina usted sobre estas tendencias?.

    Comentado por: La fría Gerti el 05/3/2007 a las 17:17

  • Vaya, el anterior post parece que me lo ha sacado de entre los dedos.

    Iba a ponerles una versión libre (versión bloguero-literaria) de un fragmento de conversación entre los almendros:

    P-¿Tu crees que es posible cambiar el mundo?
    R-No es seguro que se pueda cambiar el mundo, pero sí que se le puede dignificar.

    Comentado por: provoqueen el 05/3/2007 a las 15:42

  • A mi modo de ver, Azúa mezcla dos ámbitos diferentes:

    - el que atañe a la verdad: uno de los frentes de batalla de la modernidad, en el que la última oleada fué encabezada, como dice Azúa, por Nietzsche y de un modo mucho más radical que el, en mi opinión, más "simpático" que presenta nuestro anfitrión.
    Aquí veo contradictorio el razonamiento de Azúa, que incluye estas dos frases:
    "todos sabemos que no hay ya verdad ni mentira"
    "multiculturalismo, una de las ideologías más reaccionarias jamás conocidas"
    Ya sabemos la respuesta inmediata: cuando alguien nos dice "la verdad no existe", se le contesta "¿incluido lo que tú dices?".

    - el que atañe a la política; así como la verdad, su posibilidad o no, es cosa de unos pocos chalados (filósofos) que se preocupan del asunto, la política es cosa de todos y su ámbito no es el de la verdad, sino el de la opinión. Y como la moderna polis se basa en el consenso, éste debe incluir todas las opiniones, incluidas las más "erróneas". Para acabarlo de liar, las opiniones modernas están elaboradas a partir de las ideologías dominantes, que se quieren todas universalistas. Por eso, la virtud del gobernante es hoy antes la prudencia que la sabiduría.

    Para acabar, la frase del día: "Sabemos demasiado como para ser escépticos, pero demasiado poco para ser dogmáticos" (Pascal)

    Comentado por: ortega el 05/3/2007 a las 14:49

  • Querido Knudsen: estupenda historia y magnífico remate de patria electiva. Disfruten ustedes -las potrancas y usted, unificadamente- del brioso y alegre trote.
    Yo casi no he... publicado y, de ese poco, gran parte ha sido, como aquí, con seudónimo. De todas forma, aprovecho el estímulo de sus generosas palabras para colgar un articulillo que publiqué hace años en una revista marginal, SIN MARCA, que sale cuando el azar quiere. La prosa es bastante cursi, pero creo que, con todo, traerlo ahora al blog tiene un doble interés. Primero, el de aborda un tema que sigo teniendo por sustantivo, el de la fundamentación última de la arquitectura; un asunto en el que además se informa sobre un debate al respecto en el que uno de los pocos filósofos nacionales de peso internacional, por así decir, "le mete mano" a otro alemán muy admirado en este blog. Y, segundo, el de dar a conocer y publicitar esa revista, tan marginal, en la que en su mometo se editó el articulillo de marras.

    Arquitectura: gente y libertad

    «[…] es lo contrario de la adaptación del sujeto al medio, puesto que es la adaptación del medio al sujeto. Ya esto bastaría para hacernos sospechar que se trata de un movimiento en dirección inversa a todos los biológicos.»
    J. Ortega y Gasset. Meditación de la técnica

    Según se dejó escrito en el número fundacional de esta publicación tentativa*, el primer mandamiento de la arquitectura –sin marca– reza: “El proyecto debe pertenecer al lugar, como las plantas al clima”.

    Pero la palabra lugar tiene, al menos, dos acepciones: la más común, que remite al mero espacio físico, sea natural o transformado; y otra, más restringida, que designa cualquier población pequeña que esté entre villa y aldea.

    En principio, por tanto, el mandato arquitectónico de tener que “pertenecer al lugar” debería poder tomarse en ese mismo doble sentido: que los edificios deben de resultar armónicos con la Naturaleza o que tienen que serlo con esa Naturaleza segunda, ya transformada por la mano del hombre, cuya metáfora histórica más concluyente –con independencia de su ámbito y dimensión– sigue siendo la ciudad o, mejor aún, la ahora llamada ciudad-territorio, que inexorablemente parece imponerse en nuestros días.

    Aunque bien mirado, si la arquitectura hubiese cumplido desde el comienzo rigurosamente aquella prescripción, tal dualidad resultaría irrelevante; pues, en tal caso, todas y cada una de las construcciones, en conjunto, habrían de concluir obligatoriamente compatibles con la Naturaleza primera; ya que ésta constituye la única referencia originaria a la que en última instancia hubieron de adaptarse todos y cada uno de los edificios, pues a ella se hubo de amoldar tanto la –digamos– construcción inaugural como, diferida y sucesivamente, todas las siguientes, las cuales, sólo de forma adicional, se vieron forzadas a tener que acomodarse también, cada cual en su momento, a los edificios que habían ido llegando antes, bien cada uno por separado o bien, por así decir, en oleadas sucesivas.

    Con lo que, a partir de aquel precepto, habríamos pues de concluir que la verdadera arquitectura –que allí unilateralmente se designa como sin marca– deberá ser siempre natural; y esto si que, creo yo, es tanto una contradictio in terminis como in adiecto, o sea, un auténtico despropósito; por tanto, a la vez un craso error de concepción y una falsedad sustantiva.

    Puede que subordinadamente la arquitectura también pertenezca al lugar, pero, desde luego –y en contra de lo que en aquel artículo inaugural se decía–, nunca se vincula, ni mucho menos aún se supedita, directamente al sitio concreto de su ubicación con la inmediatez y la naturalidad con que se corresponden las plantas a los diversos paisajes y a sus climas, sino de forma bien distinta, de manera decididamente artificial y, por tanto, sujeta siempre al espíritu.

    Al respecto, nadie que busque un trato auténtico con la arquitectura –ni persiga aclarar el dilema naturaleza-artificio que siempre afronta toda construcción– debería, a mi juicio, dejar de leer: tanto “El mito del hombre allende la técnica” –la conferencia que impartió Ortega en el Coloquio sobre Arquitectura que se realizó en 1951 en Darmstadt, Alemania– como el artículo posterior, “En torno al Coloquio de Darmstadt, 1951”, en el que Ortega vuelve, en 1953, a abordar brillantemente el asunto y, con más competencia aún si cabe, es capaz de ajustar las cuentas intelectuales y poner de nuevo en su lugar al propio Heidegger. Sin duda, un lugar intelectualmente subsidiario en este caso al que ocupó el pensador español que, junto a Unamuno, quizá más sobresalió en el siglo pasado.

    Y quede también claro que este ejercicio inteligente para, desde luego, intentar descubrir con palabras ajustadas –y al margen de la retórica profesional al uso– la naturaleza de la arquitectura, sin embargo, bien poco –si no nada– tiene que ver con el buen hacer constructivo y el justo dominio del oficio arquitectónico. A los efectos de aclarar adecuadamente la inveterada y muy diletante relación que siempre ha mantenido la palabra con la arquitectura –la correspondencia que existe, por tanto, entre las distintas teorías arquitectónicas sostenidas al efecto por los propios arquitectos y los resultados fácticos alcanzados por cada uno de ellos en sus intervenciones concretas– me sigue pareciendo luminoso lo dicho por André Malraux para las artes –de cuyo lado, sin el menor género de dudas, la arquitectura se acuesta–: “En todas las artes, la relación entre teoría y obra pertenece al reino irónico de la comedia del espíritu. El artista justifica teóricamente lo que desea crear, pero crea únicamente lo que corresponde a su habilidad y su talento.”

    En aquel animado debate que –rodeados de los mejores arquitectos alemanes de posguerra– mantuvieron, al parecer por separado y en ausencia el uno del otro, Heidegger y Ortega, éste –haciendo gala de un antropocentrismo cargado de bravura verdadera que, sin duda, hoy día sería calificado de políticamente incorrecto– dejó dicho con singular perspicacia que “el hombre es, esencialmente, un ser insatisfecho, y esto –la insatisfacción– es lo más alto que el hombre posee; precisamente porque trata de tener cosas que no ha tenido nunca […]. Por eso no está adaptado al mundo […], por eso necesita un mundo nuevo que estos señores arquitectos –aquí en torno a nosotros– quieren edificar, y tal vez vayan consiguiendo hacerlo poco a poco.”

    Ciertamente, el hombre jamás ha quedado, de una vez por todas, satisfactoriamente vinculado a la naturaleza originaria y espontánea –como, por el contrario, sí les ocurre a los demás animales–, ni siquiera tampoco se ha acomodado nunca del todo al entorno que él mismo se ha visto obligado a tener que ir creando desde siempre, sino que, por el hecho de no haberse conformado nunca por completo con ningún lugar, y ser además consciente de ello, debe seguir alumbrando sin interrupción un mundo y una atmósfera específicos que se adapten cada vez mejor a su propia humanidad –sea lo que ya sea, o lo que llegue alguna vez a ser, semejante conjetura–. Y el alumbramiento a través del espíritu de este mundo nuevo –condicionado, sí, pero no absolutamente determinado, ni por la Naturaleza ni por el lugar– creo que es, en gran parte, la tarea más auténtica y singular a la que está destinada la arquitectura.

    En última instancia, y al margen de cualquier otra consideración, la arquitectura encuentra pues así su significado y su sentido en la gente universal hacia la que, deliberadamente, debería ir siempre destinada; ya que, si hablamos con absoluta propiedad, el irreductible último de toda arquitectura, obviamente, no puede ser otro que las propias personas.

    Para referirse a una comunidad concreta de ellas –a los mexicanos–, Octavio Paz escribió en cierta ocasión (Posdata, 1970) palabras sobrias que, más allá de cualquier referencia local, nos definen gloriosamente a todos sin excepción como “esa cambiante idéntica criatura plural una que cada uno es todos somos ninguno”. Pues bien, a esta criatura universal, a esta gente cualquiera que la voz de Paz ilumina ahí tan certeramente, la tengo yo por el único fin genuino de la arquitectura. Vale.
    Jesús Espinosa

    * (publicado en el número dos de la revista SIN MARCA, de venta en la librería del COAM)



    Comentado por: Onagro el 05/3/2007 a las 14:36

  • 3/3/2007 LA RUEDA // FÉLIX DE AZÚA

    El viajero recuerda su patria
    FÉLIX De Azúa
    Durante toda la mañana un viento racheado riza las aguas del Sena y mueve a cámara rápida jirones de nubes de poniente a levante. En los sauces tiemblan ya los primeros brotes, apenas una sombra verde. En los magnolios asoman las yemas del futuro candelabro rosado que alumbrará el concierto de primavera. El meteoro se acelera. La población se agita más agobiada que de costumbre.
    En la biblioteca de mi barrio, la de Beaugrenelle, adonde acudo para recoger un volumen sobre los Goncourt, me engancho a un anciano que tararea artísticamente en la sección de música, mientras carga en sus brazos todo lo que encuentra sobre Liszt. Luego le veo bajar la rampa hacia el río en su bicicleta, dando tumbos como una barquilla en plena galerna, los gruesos volúmenes sujetos al chasis con una goma elástica. Sortea hábilmente a un barbudo que le amenaza con el puño. Da un frenazo para evitar morir arrollado por un autobús. Sale disparado hacia el puente de Mirabeau cantando como un mirlo.
    Los parisinos están nerviosos. La primavera ha llegado con un mes de adelanto, algo inadmisible en este país de protocolos implacables. Las elecciones están al caer y cada día la guillotina se precipita sobre algún candidato. Hoy es un sospechoso piso de Sarkozy lo que salpica de sangre la mañana.
    Sin embargo, la prensa francesa es muy profesional; toma partido, pero no es sectaria. En consecuencia, hoy los diarios abren con la crisis de la compañía Airbus. Cierran cuatro factorías. Despiden a 10.000 empleados. Es una catástrofe para la población pobre. Merece la primera plana.
    ¡Alto! ¡Sapristi! ¿No era ese el lugar adonde quería ir a trabajar Pasqual Maragall, según declaró al abandonar la Generalitat catalana? ¿A Airbus, nada menos? ¡Vaya ojo! El contraste con los sólidos, eficaces, aplomados profesionales franceses es tan poderoso que me sube una cálida ola de simpatía y afecto hacia los políticos españoles: son tan fantasiosos, tan mediterráneos, tan rematadamente ajenos a la realidad... Lo nuestro no es política, es poesía lírica.

    Publicado por: El periodico 3/3/2007 | 05/03/2007 7:49:23

    Colgado esta mañana por alguien en la entrada anterior. La recupero y pego aquí.

    Comentado por: oveja el 05/3/2007 a las 14:01

  • ¡ Pero Félix ! ¿has olvidado que el PP gobernó durante 8 años dando paso al PSOE !

    ¿Verdad ó mentira ?

    Comentado por: Abate Marchena el 05/3/2007 a las 13:13

  • @Onagro
    Mil gracias por el artículo de Marías
    ¿Sería Vd. tan amable de colgar más trabajos suyos (de Vd., quiero decir)? Su texto del otro día me gustó muchísimo. ¿Tiene Vd. algo publicado que se pueda encontrar?
    Saludos

    Comentado por: knudsen el 05/3/2007 a las 12:33


  • Sobre imposturas, artísticas.

    EL SEÑOR BENET PINTA Y COMPONE
    Javier Marías

    Escribí hace ya ocho años, cuando Benet vivía, que en cuatro lustros de trato y de frecuentes visitas mías a sus casas jamás lo había visto escribiendo ni tan siquiera lo había «pillado recién salido de la escritura» o bajo el efecto de su huella, y si al cabo del tiempo hago memoria no se me aparece una excepción que hubiera podido olvidar entonces.
    En cambio sí lo he visto pintando, y más de una ve/, o maquinando o retocando collages como si esas actividades plásticas fueran menos secretas o desde luego más aireadas que las literarias. Lo recuerdo en su casa de campo de Zarzalejo, fuera, al aire libre como si fuera un impresionista sin modelo ni paisaje delante, aplicándose con sus pinceles a alguna marina con escena naval incluida, guiándose por sus conocimientos o si acaso por alguna fotografía de reducido tamaño y casi siempre en blanco y negro y con colores imaginarios por tanto. Don Juan Benet tenía una enorme capacidad histriónica y un fuerte sentido del espectáculo, de manera que si veía testigos no iba a renunciar a la broma de posar de pintor ante ellos y así rebajar de-inmediato, anticipándose, la posible mirada irónica de los amigos. Estoy convencido de que nada le habría gustado tanto como presentarse ante nosotros con blusón azulado, corbata de lazo rojo y una boina aplastada, y no descarto que lo hiciera cuando los testigos fueran sólo de la familia. En todo caso tenía bien estudiados los gestos de los pintores y se complacía en reproducirlos ortodoxamente, sobre todo en adelantar el pincel hasta la máxima extensión de su largo brazo como si midiera con él o comprobara lo cierto de las leyes de la perspectiva. Era un pintor detallista, que concedía extremada importancia a todos los elementos del barco y quizá más aun a algunos pormenores que sólo podría reconocer o advertir un experto en enfrentamientos navales, como si deseara tanto que se percibiera su dominio del color y de las formas cuanto su sabiduría bélico-histórica. Pero, como le sucedía en su literatura, tampoco aquí era capa/ de no transgredir deliberadamente la verosimilitud en algún otro detalle, sintiendo que la representación de determinadas aves imposibles en la estación o el lugar —por ejemplo—, sobrevolando los palos, podía constituirse en un irrenunciable rasgo de mixtificación y misterio. Imagino que el espectador ideal de sus cuadros —un Panofsky con erudición naval— hallaría claves simbólicas acaso tan enigmáticas y complejas como las que a menudo se encuentran en sus novelas.
    Vicente Molina Foix y yo lo acompañamos a Alicante en abril de 1981, a la que si no me equivoco fue su primera
    exposición pública de Operaciones navales y collages, ese fue su título, en la Galería Italia-2. Pese al carácter casi familiar de la aventura, lo recuerdo algo nervioso y azorado ante la muestra, como un verdadero debutante temeroso de los veredictos y del ridículo. Huelga decir que no lo hizo y que vendió algunas piezas y regaló otras pocas, yo tuve la suerte de recibir uno de sus collages más técnicos y logrados.
    Pero también tengo de allí otro recuerdo pictórico durante una visita al Museo de la Asegurada, la colección de arte contemporáneo de Eusebio Sempere, donde asistí a la rapidez de su ojo y a un curioso diálogo municipal y artístico. Andábamos cada uno por una sala distinta cuando don Juan nos convocó a Molina y a mí con grandes aspavientos de urgencia y llevándose un dedo a los labios, como quien avisa en el bosque a sus compañeros de la presencia de un animal y teme espantarlo si emite sonido. Acudimos prestos, y entonces nos señaló, con satisfacción indecible, a un guardia municipal (todavía con casco colonial blanco y uniforme azul marino) que forcejeaba literalmente con un cuadro «matérico», de quién no lo recuerdo. La pieza se había caído al suelo, y de ella brotaban todo tipo de alambres y púas y tapones y clavos y muelles tridimensionales cuya misión, imagino, debía de ser que el posible espectador se sintiera amenazado y que, como se diría hoy con el inaguantable neologismo, todo fuese «interactivo». La caída del cuadro lo había convertido en una masa tal vez no menos confusa que cuando estaba colgado, con desprendimiento de algunas tuercas y corchos, y lo conmovedor era ver cómo el guardia, algo desconcertado pero con indudable voluntad creativa, probaba a recolocarlo en todas las posturas posibles sin acabar de decidirse, y sobre todo procuraba distribuir de nuevo, con exquisito cuidado, los alambres y púas según su mejor criterio pictórico. El hombre pasó largo rato haciendo sus pruebas, retrocediendo un par de pasos para ver si aprobaba su obra, incapaz de recordar la disposición original de tantas materias pero convencido, o así parecía, de que su sensibilidad acabaría por dar en el clavo.
    Durante unos minutos los tres espiamos regocijados la magnífica escena, hasta que el sentido del espectáculo de Benet fue más fuerte que su discreción y lo indujo a acercarse al guardia y a entablar conversación con él: «Pues no sé yo si estos alambres deberían estar más erguidos», algo así le dijo. «¿Usted cree?», le contestó el guardia artista con interés. «¿Me permite usted que lo intente?», respondió don Juan, y se puso a echarle una mano, ya con instantánea y absoluta seriedad, tratando de conjeturar de veras cómo podían haber estado originalmente dispuestos aquellos pinchos. Todavía seguía en ello cuando Molina y yo nos marchamos, y en él no había burla ninguna. Era tan sólo que don Juan, en aquel momento, deseaba ser aquel guardia y coautor, por tanto, de aquella pieza contemporánea.


    Comentado por: Onagro el 05/3/2007 a las 11:56

  • Sr. Azúa: El relativismo que enuncia, parece por su tono, que Ud. lo acepta, por extramoral. Decidir la verdad por votación democrática tranquilizará conciencias pero no encontrará una verdad que, seguramente, no interesa conocer. Claro que Verdad no es más que uno de los grandes relatos que la postmodernidad ha trasladado al limbo de los justos. Volviendo a un proyecto más inacabado que el de la ilustración, los griegos ya supieron que la verdad no era doxa, sino episteme. Pues eso, todos de ciencias. Hasta la policía.

    Comentado por: Tipo Material el 05/3/2007 a las 11:49

  • Verdad, nene, verdad.
    Saludos.

    Comentado por: Silvio Gnisci el 05/3/2007 a las 11:36

  • La dispersión de la verdad es una huída compulsiva hacia los brazos de la población. La transformación revolucionaria de la verdad, de la que habla Nietzsche, se produce por el acceso masivo a la opinión (no al conocimiento) que ha permitido el desarrollo de la técnica.

    La verdad no está hoy en manos del conocimiento celosamente custodiado por las minorias ilustradas, ni de la erudión, la investigación o los prosaicos sucesos, sino de la opinión.

    Quien antes opinaba sin saber era considerado ridículo. Hoy es un ciudadano informado y audaz.

    Comentado por: Bartleby el 05/3/2007 a las 11:28

  • si , todo ok , pero el problema esencial no es esencialmente un problema .

    Comentado por: albert pla el 05/3/2007 a las 11:17

  • VERDAD: Constancia en los propósitos y fidelidad en las promesas.

    Comentado por: Onagro el 05/3/2007 a las 10:48

  • “Y sin embargo se mueve”. Una de las pruebas más rotunda de que hay `movimiento´ es que, a veces, lo quieren parar. De igual forma, la prueba externa más concluyente de que existe `la verdad´, más aun que la propia presencia de los relativistas de toda laya, es la de los múltiples impostores que asoman por aquí y por allá. A parte, claro, de la prueba interna que supone la conciencia de `responsabilidad´ que todos tenemos y la seguridad de que cada uno de nuestros actos e intervenciones tienen consecuencias razonablemente predecibles sobre nosotros mismos y sobre nuestros semejantes. Y todo ello con el inconveniente añadido de que jamás tenemos la certeza plena de cuales van a ser esos resultados, sino que generalmente nos vemos apremiados a tener que actuar y `mover pieza´ por conjetura y, por tanto, antes de llegar a acopiar la totalidad de los datos que serían precisos para poder garantizar absolutamente los resultados previstos.

    Grifo, me alegro que considere tan determinante el soneto trabajado al alimón U-AGC. A mí también me lo parece.



    Comentado por: Onagro el 05/3/2007 a las 10:45

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Biografía

Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas, Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horasAutobiografía sin vida (Mondadori, 2010) y Autobiografía de papel (Mondadori, 2013)Una edición ampliada y corregida de La invención de Caín ha sido publicada por la editorial Debate en 2015; Génesis (Literatura Random House, 2015). Nuevas lecturas compulsivas (Círculo de Tiza, 2017) y Volver la mirada, Ensayos sobre arte (Debate, 2019) son sus últimos libros.  Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis. 

En junio de 2015, fue elegido miembro de la Real Academia Española para ocupar el sillón "H".

 

Bibliografía

 

 

 

 




 

Ensayo

Volver la mirada (2019). Debate, España.

Nuevas lecturas compulsivas (2017). Círculo de Tiza, España. 

La invención de Caín (2015). Mondadori, Barcelona. 

Contra Jeremías (2013). Mondadori, Barcelona.

Contre Guernica, Prefacio para Antonio Saura (2008). Archives Antonio Saura, Genève.

 La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.

Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.

Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.

La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.

Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.

Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.

Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.

Venecia (1990). Planeta, Barcelona.

El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.

La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.

Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.

 

Novelas y prosa literaria

Tercer acto (2020) Literatura Random House, Madrid. 

Génesis (2015). Literatura Random House, Madrid. 

Autobiografía de papel (2013). Mondadori, Barcelona. 

Autobiografía sin vida (2010). Mondadori, Barcelona.

Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.

Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.

Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.

Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.

Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.

Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.

Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.

Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.

Última lección (1981). Legasa, Madrid.

Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.

Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.

 

Relatos

"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.

"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.

"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.

"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.

"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.

"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.

El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.

Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.

"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.

"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.

 

Poesía

Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.

Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.

Farra (1983). Hiperion, Madrid.

Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.

Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.

Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.

Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.

Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.

El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.

Cepo para nutria (1968). Madrid

Premios

1987 Premio Anagrama de Novela.

2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".

2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.

2011 Premio González-Ruano de Periodismo

2014 Premio Internacional de Ensayo José Caballero Bonald

2015 Premio Francisco Cerecedo de la Asociación de Periodistas Europeos 

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