El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
domingo, 6 de julio de 2008
A ver si me explico
Leí hace poco la entrevista que el director del Institut Ramon Llull, Josep Bargalló, concedió al diario de las clases acomodadas barcelonesas. Era muy interesante. Yo creía que el Llull nació como fotocopia del Instituto Cervantes, pero me equivocaba. Dice Bargalló que el Llull es “el instrumento para que el mundo reconozca la existencia de un país”. Es de agradecer. Tal y como está el mundo le vendrá bien conocer la existencia de un país satisfecho de sí mismo. Servirá de ejemplo.
El problema es que no será fácil que lo reconozcan si atendemos a las explicaciones de su director, porque luego dice: “Hay un proyecto de país por parte del catalanismo político”, y añade: “un país primero necesita serlo y, después, ser reconocido”. De modo que el mundo primero debe reconocernos como proyecto y luego reconocernos. ¿Con qué méritos cuenta Bargalló para lograrlo?: “Mi experiencia de acuerdos con el gobierno del PP en Baleares, el alcalde de Perpiñán, el partido liberal de Andorra y el alcalde de l’Alguer”, dice. “Con Valencia no”, añade compungido. Por algún sitio hay que empezar.
Quizás el problema mayor es que tampoco está claro el proyecto de país que el mundo debe reconocer porque a las preguntas sobre quién se va a llevar la pasta en la Feria de Frankfurt, Bargalló se arma un lío fenomenal. Será difícil que lo entiendan los suecos o los coreanos. Primero dice que “Vázquez Montalbán es cultura catalana, pero pertenece a la literatura castellana” (no hay pasta), Pere Calders cuando escribe en castellano “es cultura mexicana”, toma castaña, pero pertenece a la literatura catalana (hay pasta), y naturalmente Vila Matas o Mendoza se quedan sin la pasta.
No es esto lo más lioso de explicar a un japonés, sino lo de la “cultura” porque Bargalló asegura que lleva a Frankfurt el cuadro flamenco de Miguel Poveda “sin complejos de ningún tipo”. No queda claro si los complejos los tiene él o Poveda, pero los que lo tendrán seguro son los rusos que traten de entender el proyecto de país que propone Bargalló.
Artículo publicado en: El Periódico, 20 de enero de 2007
[Publicado el 20/1/2007 a las 13:16]
Comentado por: alex el 29/5/2007 a las 04:15
===> Antonio Larrosa dijo:
Pues yo, como casi siempre no he entendido nada de rés, o sea que menudo lio ...¿No?
. . . . . . . .
Si, menudo lio porque de a ver si se explica a explicarse, pues no, no se explica muy bien. Quizás prefiere no decir las cosas claras. Ya ves, en el politiqueo... Y al Bargalló no lo entienderán ni los japoneses, ni los rusos ni los españoles porque habla en polaco.
De todas maneras se entiende que es una queja como diciendo que por qué los catalanistas no hacen y definen las cosas de una manera más clara y simple cuando la reallidad es supersimple: todos somos españoles (y más los que escribimos en castellano). Pero como los catalanistas se creen polacos crean muchos lios y realidades virtuales e imaginarias muy problemáticas para los que quieren todo bien definido, ordenado y simplificado.
Yo, por mi parte, creo que los problemas y el dolor que Hitler causó a tanta gente no se debieron ni a ser socialista, ni a ser nacionalista (como tendenciosamente se dice en este blog y dicen algunos que quieren compararlo a Francesc Macià y cía.), sino a ser incapaz de autocuestionarse si no estaba haciendo una supersimplificación de la realidad: "tu eres judío, luego eres tal y cual", "tu eres ario, luego eres tal y cual y te mereces tal y cual", etc, etc. además de ir construyendo una sociedad donde todos han de ser iguales, hablen lo mismo (arios) y la gente no se cuestionen nada de res.
Pero algunso tienen todo claro y saben perfectamente quién es catalán y quién no, qué es catalán y qué no. De modo que tienen claro que a la feria de frankfurt, como cultura catalana, han de ir escritores que escriban en árabe, en chino, en argentino, mexicano, rumano y sobre todo en castellano, porque es la lengua de ellos, ¡claro!.
Porque es la cosa más clara del mundo: si tu estas empadronado en Cataluña eres catalán y parte de la cultura catalana, aunque hayas llegado ayer o hace un mes, no me importa. En camnbio, alguien que vivió unos años pero se fué hace mucho con su familia y todo el entorno de amigos de la familia catalana y que hablaba catalán en el exilio y escribía catalán en el exilio (como un exiliado de la derecha españolista, por ejemplo), ese si no está empadronado, pos no es catalán. Si tu te fuiste a estudiar a EEUU y acabas de hacerte residente allí, ya no eres catalán ni tienes cultura catalana. Si hablas chino y sólo chino en un restaurante chino, pero tienes papeles de catalán, entonces si eres un representante de la cultura catalana siempre y cuando escribas en chino y publiques auqnue sea en china tus chinadas.
Si viniste de África a hacer unos estudios y publicas tus trabajos, eso es cosa de la industria editorial, pero si le gustas mucho y le das camote a una mosa andaluza de Sant Adrià y te haces españolito con la boda, entonces tu trabajo, y hasta tus poemas en suajili o tonga son catalanes si los escribiste después de hacerte catalán, pero no antes y además los escribiste en la cama catalana. Pero si eres catalán y te inspiras con los Icebergs y las mosas islandesas en tus vacaciones, entonces esos poemas son islandeses poque probablemente contengan nombres de muchachas de rlugares o algo del viento islandés. Si tienes cuatro nacionallidades puedes irte a freir espárragos porque complicas las cosas cuando en relaidad la realidad es supercalifragilisticoextraordinariamentesupersimplificada. Tal y como la veia Hitler (y aqui no hay ironia).
Comentado por: Ngonga E'to el 04/2/2007 a las 02:08
Qué cansado estoy de escuchar en los que tienen tanta fe en su pluma un tono burloncito para todo. Si es para todo, entonces no está bien pensado y si hay que pensar antes de hablar, más hay que hacerlo antes de escribir.
Qué burlones nos ponemos con los catalanistas cuando somos españolistas (porque hablamos mejor el castellano y queremos que sean como nosostros).
Ja, ja, ja! parece que Cataluña es el único país satisfecho de sí mismo. Claro, los franceses no dicen eso de ellos mismos, los norteamericanos tampoco, los chilenos tampoco, los españolistas tampoco, los finlandeses tampoco, los japoneses tampoco,..y así.. Ja, ja ja!, Je, je je!, sin pensar, me parece o sino, podemos hacer creer a la gente, con el poder de la pluma, que los catalanes son los únicos satisfechos de sí mismos. Los catalanes, que nos molestan, los catalanistas nada más, claro.
Las fotos de aquí al lado seguramente no las seleccionó un españolista. Ellos no tienen mentalidad pueblerina, como los catalanes, y reconocen que además de Madrid hay grandes y bellas obras de arquitectura en el mundo como en París y Buenos Aires (lo más parecido en el mundo a Madrid). Un españolista hubiese colocado una foto de Gaudí, sin importarle que hablara catalán y fuese catalanista.
Es obvio, es humano, que cualquier persona se haga líos con los límites de lo que es o no catalán porque es un conjunto borroso. Lo mismo pasa con cualquier categoría o clasificación (hasta lo que es vida y no lo es o lo que es amor y no lo es) producto del pensamiento. Porque todas, todas, absolutamente todas las fronteras y divisiones, no sólo las que tienen los catalanistas en la mente, son productos de la mente operando desde un cierto nivel donde no se ha eliminado la dualidad.
Espero que me soporteís. Lo que pasa es que a mí me gustaría ser parte de la plana mayor de Cataluña y si para eso es necesario hacerle un flaco favor al idioma, no me importa.
A mi me ha tentado la fama y ahora el poder.
El catalanismo (lo meto todo en el mismo saco) es un estorbo para mi pluma y a veces chirrío y chirrío y no paro de chirriar.
Comentado por: Andrei Zukulavski el 03/2/2007 a las 21:33
Comentado por: chiqui el 26/1/2007 a las 17:32
Grifo@
Buenos días.
Me disculparás si no te agradecí antes el comentario sobre el mercado, pero ayer pasé la tarde y la noche como invitada en una novela dividida en cuatro tomos. No estuve leyendo sino interpretando -en todos los sentidos- una historia que creía ya lista y editada. Por supuesto yo no era Justine ni ningún otro personaje. Los colores eran sí perfectos, decadente el mobiliario, reales los saludos y las miradas del que no puede engañar al que ha crecido a su lado. Los exteriores brumosos de mar cercano, las balaustradas carcomidas por la desidia, las plantas lacias en los portales, mal crecidas por la falta de amor y de nutrientes. También a mí, al final de la noche y tras los postres, me hablaron en susurros de las vidas ajenas y presentes. Claro que ella no sabía de la dificultad auditiva de mi oído izquierdo, así que jugué a leer los labios, cosa que acostumbro a hacer cuando el parlante no lleva bigote.
La lingua franca era el francés, bien sûr. Francés trufado, francés como siempre utilizado para llenar incómodos espacios de silencio. Francés con todos los acentos como lastre, como nota o como adorno. Yo estaba allí, y para encontrarme nada más fácil que buscar ese lugar donde se hubiera situado un gato.
Un abrazo
Comentado por: Isis el 26/1/2007 a las 14:03
SIN PERDON
Convendrán conmigo que los hechos que hasta ahora les he contado, por muy trepidantes que fueran para lo que yo (y tal vez ustedes) estoy acostumbrado, no tienen nada de especial en el mundo literario, habituado a la violencia y el complot. Aparte de poner de relieve las mil caras de Azúa (mezcla de erudito y Fu Man Chú), parecían un capítulo más de las guerras editoriales de cada día, llevado esta vez al ciberespacio. Pero convendrán también que volar castillos en Suiza y emplear a tropas paramilitares es llevar las cosas a otro nivel, como suelen decir los portavoces gubernamentales. ¿Qué córcholis (ésta es la expresión límite tolerada en El Toobogán) estába pasando?
Para empezar, lo que estába pasando es que me apuntaban con subfusiles unos individuos para los que pasear por Bagdad o Kabul es su pan de cada día. Hasta que no te pasa no te imaginas lo que se siente.
Me volví hacía Azúa: él sabría que hacer. Pero la expresión de su cara me desengañó: miraba a Melchor con tremenda estupefacción. Lo que estaba ocurriendo no podía haber sido previsto ni por una mente como la suya.
Sin embargo, se serenó y, cual acabando una larga serie de silogismos, dijo: "Hay un traidor".
"¡Vaya, muy listo el chico!", sonó una voz detrás nuestro. "De traidor nada, continuó, al contrario. Fiel a la libertad y a El Toobogán".
Era uno de los esbirros de Pérez, que esbozaba una de aquellas sonrisas que han sido mi perdición en el póker.
"¡Pedro Rabioso!", exclamó atónito Pérez (no tenía yo claro si tal era su nombre o un insulto, fruto del comprensible enfado). "¡Serás cerdo!", escupió.
"Y tú me llamas cerdo", tan sólo había desprecio en su voz. "¿Que te creías?¿Que me iba a pasar la vida tirando tartas? Pues para que te enteres..."
Se calló de golpe, con los ojos y la boca abiertos de par en par (no sé si puede decir esto de la boca, pero ya es tarde para cambiarlo). Un hilillo de sangre empezó a brotar de un agujero (juraría que no lo tenía antes) en su frente. (¿Saben las películas? Pues igual). Se desplomó hacia atrás, dándose un tremendo coscorrón en el suelo. Las desgracias nunca vienen solas.
Todos volvimos la vista hacia el autor del disparo: era uno de los mercenarios, que se estaba despojando de su máscara antigás (totalmente fuera de lugar en una fiesta como aquella).
Nueva y tremenda sorpresa: era Jo, que había cambiado el correaje SM y el látex por los correajes en versión original.
"Ese imbécil nunca supo cuando callar", dijo con desprecio, mirando al (todos lo dimos por supuesto) cadáver. Se volvió hacia Azúa: "¿Ves como hubiese sido mejor que vinieras por las buenas?" (mucho leer blogs, pero la construcción de sus frases dejaba bastante que desear). "Ahora ya es demasiado tarde. Para todos"
"Si son de la AVT, lo siento, no volverá a ocurrir. Lo prometo." Era Javier Marías que, una vez pronunciadas estas palabras, nos dió la negra espalda de su smoking y saltó por la ventana. Lo vimos correr sobre la nieve. Su corona quedó atrás, olvidada en la huída, cual un Bokassa del papel.
"Mañana en la batalla pensaré en él", dijo Jo. Y todos sus compinches rieron, como si fuera un chiste (aunque podría estar hablando en clave).
Todo esto no son sino prolegómenos, reflexioné. Ávido lector de Lafuente Estefanía en mis años mozos, conocía las reglas: muere el traidor, huye el cobarde. Lo gordo aún está por venir.
Pero lo primero en venir fueron unas toses. Provenían de los cascotes de la pared derrumbada. Una par de mercenarios se dirigieron hacia allí y levantaron a un hombre, para traerlo en volandas hacia el centro de la acción (es decir, dónde se encontraba el narrador: yo). Era el tal RSF. Su camiseta de Mickey Mouse y su antaño reluciente bata de seda estaban cubiertas de polvo (por lo visto cuando eres Gran Jefe puedes pasar de vestirte como los demás). Parecía aturdido. En las manos sostenía unas hebras doradas, que se llevaba repetidamente a la nariz, con un gesto automático, propio de su estado. "No olé, repetía, no olé, no olé."
Volvió a reir la tropa. Debía tener alguna gracia, algún doble sentido, aquel término taurino que, a mí, poco versado en el noble y, a pesar de ello, amenazado arte de Boadella, se me escapaba. Ya era la segunda vez que los mercenarios demostraban un mejor conocimiento de los doblesentidos literarios que yo. Lo atribuí a sus muchas horas libres en el acuartelamiento, propicias para la lectura y los crucigramas. Y mi mente voló, por un momento, hacia mi experiencia de milicias universitarias, donde conocí de primera mano la vida castrense y la gonorrea.
Ahora sí, volví a reflexionar: el traidor, el cobarde y el viejete. El prólogo está completo. Se avecina el nudo argumental. Vamos, que quizás sabría lo que estaba pasando.
Y debía estar yo en lo cierto esta vez, porque Melchor, callado hasta entonces (lo que es raro en él), empezó a hablar. Se dirigió a Azúa, como si los demás fuéramos unicamente espectadores de su personal diálogo.
"Parece mentira, Félix. Tú, que lo has tenido todo: talento, éxito desde edad temprana, un físico envidiable, mujeres..."
"¡Los tópicos de siempre!" , interrumpió Azúa (era la pimera vez que lo veía alterado). Con las mujeres, y tú me conoces desde hace años, sabes que he sido una de las personas más serias, dentro de lo que cabe, que no me he permitido jamás frivolidades. Y no empecemos con lo del físico. Pasados los sesenta me lo podríais haber perdonado"
"¡Cállate!, gritó también Melchor (intuí alguna antigua historia de faldas entre ellos). Qué sabrás tu del perdón. Tú deberías saber bien que, cuando se abandona el limitado circuito de los vínculos personales, el perdón adquiere una confusa categoría. Tú ya no mereces ningún perdón".
Se relajó, cambiándose la pistola de mano. Con voz más calmada, prosiguió: "No sabeis en lo que os habeis metido. ¿Creíais que se trataba unicamente de una cuestión de blog, de política editorial, un quítame allá esos lectores? Pero, ¿es que no veis a dónde va el mundo? ¿no leeis a Hermann Tertsch ? Aquí nos estamos jugando el futuro de nuestra civilización, se trata de nosotros o ellos."
"Pero si eso está claro,Gaspar, metió cuchara Pérez. Yo tampoco aguanto a los moros".
Le interrumpió Melchor, fuera de sí: "¡Me llamo Melchor, Melchor! Ni Gaspar, ni Baltasar. Estoy hasta las narices de que todo el mundo se confunda, carajo"
Luego continuó, en un tono didáctico, como un profesor cansado de explicar siempre la misma lección: "Los otros no son los moros, como les llama ése. Los otros son los yankis. Ellos son el enemigo ahora. Eurabia es nuestro primer paso táctico para derrotarlos. Luego, cuando su imperio se haya derrumbado, ya nos ocuparemos de los otros. Brisa está en esa batalla. Y no vamos a tolerar que cuatro intelectuales, con su Heidegger mal leído, y un viejo chocho nos j**** la marrana. Para hacer bonito en el blog estaís muy bien. Y si no os gusta, siempre tengo docenas como éste".
Al decir estas últimas palabras me había señalado a mí. Otro día me hubiera oído, pero la pistola que sostenía me aconsejó callar. Ya llegaría mi hora.
"Has perdido, Félix. Os tenemos a todos. Y ayer, Txiki se encargó de Samuelson en el aeropuerto de Zurich"
Azúa acusó el golpe. Unicamente acertó a decir: "Samuelson...muerto...en un aeropuerto".
No tenía yo idea de quien era (había sido, debería quizás decir) el tal Samuelson. Pero, incluso yo sabía quien era la tal Txiki, una de las más sanguinarias asesinas a sueldo del mundo occidental, conocida como la hiena de Boston (¿o era Chicago?). Cuentan que castró con dos piedras a su psicoanalista cuando intentó subirle la tarifa. En el mundo literario es muy conocida: había intentado contratarla una reciente ganadora del Planeta, para que se ocupara de un miembro del jurado, cuyos comentarios habían empañado su triunfo. Por lo visto rechazó el trabajo, ya que el tipo sigue vivo. Ser asesina no está reñido con el buen gusto literario.
"Se acabó", sentenció satisfecho Melchor. "Sólo me queda reportar el éxito al comando supremo, en Alejandría. "Isis estará satisfecha", añadió señalándose el brillante emblema del casco.
"Eso no es Isis, sólo un tonto se confundiría. Es un correcaminos. (¿me habría yo fijado mal?)", se oyó decir.
Era el sueco, bueno no, el antipático, quien acababa de hablar. "Si hasta os equivocáis en eso, lo tenéis mal. Además, sonrió, lo llevas torcido".
La cara de Melchor se puso de color grana: "¡Cállate! No me has servido para nada. Ni los has detenido, ni has encontrado la agenda de Azúa, ni me has avisado, ni me has comprado los Tupper Wares. Y encima, te metes con mi equipamiento bélico. Mira, ¿sabes qué te digo?. Tú y yo hemos terminado"
Sabía que Melchor era duro finiquitando las relaciones laborales, pero no me podía esperar lo que siguió.
Levantó su pistola Melchor, apuntó al experto en calcomanías y apretó el gatillo.
Comentado por: ortega el 26/1/2007 a las 12:18
PARA TODOS:
(No es el truco de la zanahoria, eh?)
EL QUE ACIERTE DE DONDE PROCEDEN LAS FOTOS EN LA ÚLTIMA ENTRADA DE MI BLOG, LE SERA COSTEADO LO SIGUIENTE:
VIAJE DE IDA Y VUELTA AZURICH (CLASE ECONOMICA)
ESTANCIA, CON COMIDA INCLUIDA, EN HOTEL DE UNA ESTRELLA (LO SIENTO EL EURO ESTA MUY ALTO Y PAGO EN DOLARES)
Y...LO MEJOR: ENCUENTRO, BREVE, CON SU MAESTRO DON FELIX DE AZUA (se le han roto las gafas y hay que llevarle unas nuevas lo antes posible)
PISTA: las fotos vienen de TVE, a finales de los 70 y principios de los 80
Sólo pueden indicar un programa.
Comentado por: chiqui el 26/1/2007 a las 08:25
No fomentes el antinacionalismo castellano.
http://leozeladabrauliograjeda.blogspot.com/
Comentado por: leo zelada el 26/1/2007 a las 04:58
YA ESTA AQUI YA LLEGO Y AHORA VA FUERTE , EL JEFE HA VUELTO :
http://www.youtube.com/watch?v=OnQ5iJwDIhk
PERET PERET ,DISCO NUEVO, DISCAZO!!!!!
Comentado por: albert pla el 26/1/2007 a las 00:02
@Isis
*Pirámides de tomates y patatas, enormes repollos dignos de ser la cuna de una princesa, purpúreos rábanos, lujuriosas fresas, cebollas huríes, calabazas interrogantes,*
Nunca hubiera creído que los repollos pudiesen ser tan bellos; o que los tomates y patatas de Alejandría llegasen a agruparse en montones de pirámides. Las cebollas se convierten en huríes desmelenadas. Y las calabazas te contemplan compasivas.
*Los cientos de conejos, gallinas, patos, ocas, pichones y pavos no estaban atados; estaban como yo, mirando el jaleo y husmeando el aire de la mañana luminosa. *
La plasticidad de la descripción es plena; la imagen, la más adecuada. He estado allí mientras lo leía. Si te hubiera encontrado entonces, habría tenido que reconocer que la cuarta dimensión de nuestro espacio cotidiano se expande más libremente en el mercado que en una hiperesfera. Excelente descripción. Describir es muy difícil. Es zona de influencia del poema. Hay que crear espacio y lograr que el lector entre en él.
Animo a los posibles autores. A la vez que al arte literio del tiempo, la narración, animo a los que se atrevan con el espacio, que nunca pasa. Por animar que no quede.
Saludos y sonrisas.
Grifo
Comentado por: Grifo el 25/1/2007 a las 23:42
Comentado por: Sven Svenson el 25/1/2007 a las 22:48
Comentado por: Sven Svenson el 25/1/2007 a las 22:41
Comentado por: Sven Svenson el 25/1/2007 a las 22:07
Comentado por: chiqui el 25/1/2007 a las 21:52
Comentado por: Sven Svenson el 25/1/2007 a las 21:48
Interlaken 5
¡Viejo cabr*n¡, qué otra cosa cabía esperar de él. Después de olisquearme como el perro que es, me arreó un estacazo que me hizo caer como un pelele, golpeándome, para más desgracia, con la cabeza en la mesa de café. No parecía ser mi día.
Pero su brazo, por suerte, no era ya el que había sido. Se necesita mucho más que eso para tumbar a un knudsen. Fingí un nuevo desmayo y, desde el suelo, escuché lo que hablaban (debo reconocer que, aunque no había logrado dejarme k.o., sí me encontraba bastante mareado) Entonces, vi a Azúa arrodillarse como lo haría una quinceañera cuando actúan los de Rebelde Way, y oí al capo insultarle a base de bien en ese lenguaje pedantesco y lisérgico que se gastan, “babuino chillón”, bramó “cuando venga el leopardo, no vale que estés pedo”, le dijo, a lo que el otro respondió, “¡qué alegría!” Luego el innombrable se dirigió a la salida y yo pensé, “alegría la mía, que te pierdo de vista”, pero aún hube de soportar otra monserga, “sacrifico esta casa”, pronunció pomposamente el gran jefe mientras la abandonaba, y en eso estuve de acuerdo, el tal chalet, más propio de la familia Swarowski que de alguien con ínfulas intelectuales, quedaría en mi recuerdo como el antro donde sólo cabía recibir palizas. Eso sí, para mi contento, yo había destrozado la alfombra. “Que se jod**!, me dije.
A pesar de que era el único que (todavía) no me había tocado un pelo, quien verdaderamente se me había atragantado era el tal Ortega. De casta le viene al galgo, pensé, y agradecí haberme negado siempre a leer los libros de su padre. Bueno, yo, por principio no leo a los filósofos. Si supieran explicarse como lo hace, por ejemplo, Grifo, yo los leería y los admiraría como le admiro a él. Pero, ¡qué va!, los filósofos son como todos los demás curas y chamanes: enredan el lenguaje como lo hacen los trileros con las cartas, “a ver dónde está la sota, a ver, señores, descubran donde está la carta de la suerte, hagan sus apuestas”, para luego partirse el cu** de risa cuando los profanos les miramos con la boca abierta. Dios nos libre de los filósofos. Y de sus nietos.
Ortega, se notaba a la legua, tenía algo de mayo del 68 que tiraba para atrás. Me lo imaginaba de joven, leyendo “Madrid, de corte a checa” y masturbándose mientras espiaba las enaguas de la pobre tata de su abuela, la cual cocinaba horas y horas por un salario de miseria en los tiempos en los que, a las buenas chicas como Provoquen, las echaban de las fábricas por haberse afiliado a un sindicato clandestino. Seguro que practicaba algún estúpido deporte como la esgrima. Seguro que en algún cajón escondido guardaba el blasón que le había encargado a un maestro de armas. Seguro (se lo noté en la forma en que me miró cuando Azúa me recriminaba haberme convertido en la racaille que soy ahora: naricilla arrugada, labios fruncidos) seguro que pensaba, “la amistad de estos dos, sin duda ha estado marcada por el nefando vicio griego” y, seguro también que habría apostillado algo así como “una de las peores caras de la poliédrica filosofía helénica”, o cualquier otra tontería por el estilo. Más de lo que estoy dispuesto a soportarle a nadie, en cualquier caso. Y eso que no era la primera vez que me veía en una situación parecida. Alguna que otra mujer, en su día, también supuso que Azúa y yo geneteábamos a escondidas. ¡Gente zafia; mentes sucias! Su lujuria sólo es comparable a la codicia que les brilla en los ojos. Más les vale mandarse incinerar, porque, ni los gusanos querrán hincarles el diente.
En lo que a mí concernía, entre Ortega y yo, quedaban rotos los puentes del diálogo.
Pero, a lo que estamos. Como si necesitaran al capo para respirar, salieron todos corriendo detrás de él. Antes de que el último cerrase la puerta de un golpetazo, alcancé a escuchar el ruido de unas aspas y, de inmediato, el motor de un helicóptero sobrevolando la casa. Por fin perdía de vista a la pandilla basura.
Me serví un vodka, lo bebí de un trago, y decidí largarme de allí a toda prisa. Mi coche estaba aparcado a la entrada y, en la mesa contra la cual yo había terminado de romperme la crisma, estaban mis pertenencias, salvo el móvil, que ya me había ocupado yo antes de agenciármelo. Antes, volví al cuarto de baño donde una ducha y un afeitado me habían librado de la mugre de sangre y babas. Metí la mano en la parte trasera y hueca del pie del lavabo y extraje la libreta de Azúa. Me disponía a echarle un vistazo a lo que allí decía, cuando noté una mano en el cuello. Alcé los ojos y, en el espejo que tenía enfrente, vi a Morphine.
“Hi, sweety”, susurró, y deslizó la mano hasta mi hombro.
“Hawdy”, respondí en mi mejor imitación del acento de Alabama
“You goin’ somewhere?”, inquirió
“Wherever you say”, respondí suspicaz
Ella se echó a reir
“Wrong guess, darlin’. I don’t do the action here. Actually, I’m the quirky, offbeat, funny gal”, admitió, y a mí me pareció realmente encantadora. “Makin’ me some company?”, preguntó.
No lo dudé un segundo. Guardé el diario del profesor en el bolsillo de mi americana y seguí a la bella mujer hasta su cuarto.
Hay algo en lo que les doy la razón a las mujeres del blog. Por culpa, sobre todo de Ortega y su humor de propietario burgalés de gasolineras, (estoy seguro de que al ver los hermosos pechos de mi acompañante pensó que lo que Morphine necesita es un pigmalión, o alguna otra chorrada de ese jaez) las chicas son tratadas en el Toobogán como hermosos ornamentos: frágiles y superfluos a la vez. Mientras le hacía el amor a Morphine, puse todo mi empeño en borrar de su piel todo rastro de esa condescendencia retrógrada del macho con estudios (no es que el macho analfabeto merezca mis respetos, pero al menos a él le justifica parcialmente su incultura) que, yo suponía, había sido su dieta diaria mientras frecuentaba la compañía de aquella tropa. El resto de los detalles de tan feliz encuentro, los guardo para mí. Sólo diré, citando al alejandrino que paseaba por el mismo mercado donde Isis hace ahora sus compras, que cada uno de mis actos mientras estuve con ella, respondieron al impulso de un hombre enamorado.
Nos despedimos en el pueblo. Ella había sido contratada como cantante en el piano-bar del Crillon de Lugano. Le deseé buena suerte y aguardé, con el coche en marcha, a que su autobús se perdiera de vista. Al alejarme de allí, pasé por delante del chalet del capo. Una fila india de gatos lo abandonaba por la ventana que yo había dejado abierta el día que intenté escapar de aquellos canallas.
¿Os gusta conducir?
A mí me encanta. Siento por los automóviles el mismo amor que por los caballos. No quiero a unos ni a otros para competir. Los quiero para VOLAR.
Primero hay que conocerlos. Saber sus mañas, hacerse con el tacto justo. Luego sólo hay que pedirles. Y ellos dan, ya lo creo que dan.
Atravesé la autopista como si fuese un punto en el espacio buscando mi cuarta dimensión, decidido a plantarme en el aeropuerto de Zurich en un santiamén. Soñaba con la colección de tuppers que me disponía a comprar. Me regodeaba pensando en mi casa. Estaba harto de tratar con gentuza. Había, además, decidido desvincularme de Gaspar y del grupo. Al fin y al cabo, me quedaba dinero para sobrevivir un par de años más en el campo. Luego, podría vender el cuaderno, o ponerme de profesor de equitación en cualquier picadero para niñas ricas. Se acabó el ir por ahí haciéndome el sueco.
Pero, como dijo una vez el maldito Ortega (o su abuelo, o el mayordomo de su abuela, no recuerdo) “el hombre pospone y Dios dispone”. Antes de la salida 15, que era la que yo tenía que tomar para incorporarme a la autopista que une Zurich con el sur, la policía me desvió hacia una carretera comarcal. Por toda explicación, el agente me deseó una feliz fiesta. “¿Fiesta?”, le pregunté, “Mais, oui, m’sieu, le cock-tail party du Royaume de Redonda. Tout droit, s’il vous plait”
“Mais non, je vous en prie, ça non, ah. Surtout pas ÇA!”, supliqué sin éxito. Una larga fila de coches me impedía dar la vuelta.
En menos de diez minutos me vi a la puerta de un hôtel particulier. El aparcacoches me levantó de un tirón del asiento y no me quedó más opción que subir la escalera y entrar en la casa.
Con una copa en la mano, estudié a los presentes. ¡Qué horror! La crema y nata del mundillo editorial español se codeaba con las gunillas locales. Unos y otros producían un cacareo insoportable. Buscaba la salida cuando, para mi desesperación, vi de lejos a Ortega. Hacía ademán de venir hacia mí. Me disponía a echar a correr cuando un estruendo hizo bambolearse la araña de cristal que pendía sobre nuestras cabezas y las copas de fino cristal bohemio que nos habían dado a algunos de los invitados (comprobé con regodeo que a los de aspecto “español” –y que conste que yo reivindico a todos los españoles rubios, que ya está bien de tener que decir cienes y cienes “que no, que no soy sueco, que nací en la Fuente del Berro, caray!”- les habían proporcionado vasos de plástico, quién sabe por qué). En cualquier caso, todos los presentes volvimos la vista al origen de tal estruendo: nos rodeaba un grupo de hombres fuertemente armados. El comandante de aquella tropelía no era otro que Gaspar, disfrazado de GEO. Lo más hortera de todo era el casco negro con una pegatina del correcaminos pegada (y torcida) a la altura de la frente. Pensé “los españoles, siempre montando el numerito” Luego me eché a reír al ver al suplantador de Azúa tirado cuan largo (y ancho)es junto a una señora muy operada, con aspecto de propietaria de canteras de grava en la cuenca del Fulda. La onda expansiva había situado las piernas del tipo rodeando el cuello de la matrona “¡A ver cómo sales de esta, Ortega!”, me dije, riendo ya a carcajadas.
Comentado por: knudsen el 25/1/2007 a las 19:41
El mercado
En cuanto comencé a intuirlo me guardé el teorema de Poincaré en el bolsillo izquierdo, junto a las llaves. El taxista acababa de dejarme y yo se lo agradecí porque, tras tantas vueltas por el mundo y a pesar de que resulte gratificante que algo todavía pueda sorprenderte, los viajes en taxi modelo suicida sin motivo aparente (y sin reposacabezas) no acaba de llenar mis expectativas en cuanto a sorpresas, y eso que he bajado mucho el listón desde que dejé tan lejos la primavera sueca, las catedrales del gótico francés y los paisajes de la Toscana, por poner algunos ejemplos. Sorteando niños con cestas me adentré en el bullicio. Mis sospechas se confirmaron. Los cientos de conejos, gallinas, patos, ocas, pichones y pavos no estaban atados; estaban como yo, mirando el jaleo y husmeando el aire de la mañana luminosa. La atmósfera era densa pese al frío. Costaba trabajo descifrar los olores porque los colores me distraían continuamente. Pirámides de tomates y patatas, enormes repollos dignos de ser la cuna de una princesa, purpúreos rábanos, lujuriosas fresas, cebollas huríes, calabazas interrogantes, calabacines, mandarinas, naranjas, limones, limas, guayabas, pomelos, papayas, puerros, pimientos, pepinos, panes, peces vivos coleando en barreños de cinc, almejas parlantes, salmonetes saltones, vendedores gritones, té escanciado, espuma y hojas de menta. Ríos brillantes y húmedos bajo mis pasos. Regateados precios, letras rojas, porteadores, romanas imprecisas, billetes mugrientos, olor a orines, olor a incienso, gatos como rayos. Todo cuesta abajo. Los puestos, el día, la calle, el sol como doblones en el suelo.
Comentado por: Isis el 25/1/2007 a las 17:37
Multiculturalismo vs Ilustración
Azúa escribió aquí hace poco de Ayaan Hirsi Ali. Ian Buruma también la mencionó en su libro "Murder in Amsterdam", reseñado luego por Timothy Garton Ash.
Ahora un interesante artículo de Pascal Buckner sobre todos ellos
http://www.signandsight.com/features/1146.html
Comentado por: ortega el 25/1/2007 a las 17:01
Sí, sí…, ¡al fin!, ahora lo entiendo todo. El tal RSF –y en cierto modo también Azua que, entonces un imberbe, le ascompañaba aquella tarde de toros– arrastra sobre su escrupulosa conciencia la desaparición de aquel abyecto cuya única pertenencia fue la bolsa de deportes que se encontró con cinco rollos de papel higiénico en Madrid, en una de las puertas laterales de Las Ventas. Su señora –la del abyecto– es la que años después, ya ciega y medio ida, le agradeció en una avenida de Barcelona a Azúa su implicación indirecta en la aniquilación de su marido. Lo que le agradecía la buena mujer era los años de relajo y grata soledad que le habían propiciado con el crimen de su marido. El mismo Azúa lo contó en su momento. Ahora casa todo.
“La parada del 17 en la avenida del Tibidabo cae dentro de una zona salpicada de hospitales, residencias de ancianos y asilos para menesterosos. Mientras espero la llegada del autobús se me encara una anciana redonda como una pelota de lana. Lleva luto riguroso: las sayas, las medias, las alpargatas, son negras; el mantón con cenefa estampada. Un pañuelo sin flecos cubre su cabeza, y lleva un garrote de nudos en su mano izquierda. Me mira con ojos de ciega, tan azules que son ya casi blancos. De pronto estalla en una sonrisa, se alza de puntillas, bate los brazos y exclama, sin dejar de mirarme: «¡Bendita sea mi señora!»” FdA
Comentado por: Onagro el 25/1/2007 a las 16:44
Pablo, del Cinc d´Oros
FRANCESC DE CARRERAS
Ha muerto Pablo Bordonava, que durante muchos años dirigió en Barcelona la librería Cinc d´Oros, situada en la Diagonal muy cerca de su confluencia con el paseo de Gràcia, uno de los centros político-culturales - es decir, conspirativos y subversivos- más notorios del antifranquismo durante la segunda mitad de los años sesenta y primeros setenta.
En la década de los cincuenta, hasta donde llega mi recuerdo, las buenas librerías barcelonesas eran de tipo generalista y estaban razonablemente bien abastecidas con los libros del momento. Las dos librerías francesas - la del paseo de Gràcia y la de la Rambla-, la librería Occidente, también en el paseo de Gràcia, la Casa del Libro, en la ronda Sant Pere, y la librería Mediterránea, en la Diagonal junto a la rambla de Catalunya, eran unas buenas librerías. Hoy sólo queda el local de la Casa del Libro, hoy bajo su antiguo nombre de librería Catalònia ya que la actual Casa del Libro, en el paseo de Gràcia, propiedad de Planeta, es de reciente creación. Todas las demás cerraron sus puertas ya hace años.
Aquellos eran tiempos en que la lectura era patrimonio de una burguesía media, conservadora, miedosa y liberal, vagamente catalanista, que tenía por costumbre comprar diariamente La Vanguardia o el Diario de Barcelona,semanalmente la revista Destino y en sus confortables pisos del Eixample siempre había unas estanterías repletas de novelas y biografías, donde nunca faltaban Stephan Zweig, Pearl S. Buck, André Maurois, Lajos Zilahy, Vicki Baum, Somerset Maugham o Chesterton, editados por Josep Janés. Tampoco podían faltar los libros de Pla editados por Selecta - cuyo dueño, Josep M. Cruzet, era el propietario de la citada Casa del Libro- y los jóvenes autores españoles que lanzaba la editorial Destino: Carmen Laforet, Cela, Delibes y Gironella, que después pasaría a Planeta con su meritoria novela Los cipreses creen en Dios y sería una sólida base económica para el progreso de dicha editorial. Todo ello sucedía en unas pocas manzanas de la derecha del Eixample, en una ciudad detenida en el tiempo.
Esta apacible Barcelona, literaria y burguesa, empezó a cambiar y a modernizarse hacia finales de los cincuenta con Áncora y Delfín, en Diagonal entre Muntaner y Aribau, una nueva librería con un aire muy distinto, más elitista y vanguardista, diseñada en un estilo funcional por el pintor abstracto Erwin Bechtold y cuyos propietarios eran los señores Vergés y Teixidor, a su vez propietarios de la editorial Destino y de la revista del mismo nombre.
El director de esta librería era un joven inteligente, culto e intrépido, Enric Folch, al que después sucedió Tere Muñoz, también con sus mismas características. Ambos te recomendaban últimas novedades de autores desconocidos y te dejaban acceder a una habitación contigua en la que estaban escondidos libros prohibidos de autores tan peligrosos para la moral y las buenas costumbres como Lorca, Alberti, Casona, Sartre o Camus, en ediciones argentinas de Losada o Sudamericana. Áncora y Delfín - todavía hoy abierta al público- reinó durante bastantes años en aquella incipiente Barcelona liberal y moderadamente progresista.
Pero a mitades de los sesenta, ya en plena ebullición política, se instaló, unas manzanas más allá, el Cinc D´Oros, que supuso un paso más en la adecuación de las librerías barcelonesas a las necesidades del momento: un público netamente de izquierdas estaba ávido de libros políticos que rebasaran la asfixiante atmósfera de una dictadura que visiblemente estaba dando los últimos coletazos. Su propietario era un próspero industrial de izquierdas, Jaume Farràs, casado con una donostiarra, Carmen Azpitarte, la cual pasó a desempeñar la dirección administrativa y financiera de la librería. Al frente de ella, como alma incansablemente inspiradora, estaba Pablo Bordonava, también vasco, casado con Elena Azpitarte, hermana de Carmen, que atendía a los clientes junto con M. Àngels Romaguera.
Pablo estaba afliado al ESBA, rama vasca del Frente de Liberación Popular (FLP), un grupo político de izquierda radical que a mediados de los sesenta estaba ya en fase de disolución. Al venir a Barcelona, Pablo pasó a militar en el PSUC, entonces hegemónico en la resistencia al franquismo y su librería fue el refugio de quienes buscaban nuevos horizontes, democráticos y socialistas, para nuestro país.
El papel de oposición que desempeñó el Cinc d´Oros en aquellos difíciles tiempos fue fundamental: la librería era un punto de encuentro de amigos y conocidos que tras conversar durante un rato con Pablo y con el resto del personal, en un ambiente cómplice y familiar, siempre encontraban el libro que ansiosamente andaban buscando. Pablo, bajito, regordete, barbudo, simpático, culto, bueno como un trozo de pan, te indicaba siempre las novedades más interesantes y a veces te recomendaba los libros que habían comprado amigos con los que sabía que tenías afinidad. Cuando entrabas en el Cinc d´Oros a primera hora de la tarde ya preveías que nunca alcanzarías a ver la película a la que tenías previsto ir en la segunda sesión.
La muerte de mi amigo Pablo Bordonava me ha sorprendido lejos de Barcelona y he escrito este artículo sabiendo que con él - y con el Cinc d´Oros- tengo una deuda intelectual que nunca le podré pagar. Pero para mí, y para tantos otros de mi generación, su recuerdo permanecerá imborrable para siempre.
Comentado por: ortega el 25/1/2007 a las 16:10
Comentado por: + o - el 25/1/2007 a las 15:59
Y, leed el final de la entrevista. Se refiere a Otro ángel terrible... (vaya, creo).
"—¿Cómo te sitúas ante el problema del racismo?
—Da mucho miedo hablar de estas cosas porque inmediatamente corres; el peligro de ser malinterpretado. Tal y como están constituidas las sociedades occidentales, las minorías muy amplias, islámicas o de otras religiones, no son asimilables, porque ellos mismos no se integran. Cualquiera que haya vivido en Londres con pakistaníes o en París con magrebíes lo sabe. No son asimilables, no porque no haya intentos de integración, sino porque ellos mismos no se integran. Hay un juego doble: por una parte, el rechazo de la población, y por otra, el rechazo de esa misma población inmigrante a una cultura que no es la suya, y que no se resuelve a base de construirles mezquitas y de mantenerles en barrios apartados. No se arregla a base de financiar instituciones para ellos. Entonces, ¿qué solución hay? No la hay, no hay absolutamente ninguna solución. Ahora, con la presión de los inmigrantes del Este, que son cristianos, el conflicto se va a multiplicar por dos. Llegarán inmigrantes polacos, checoslovacos, húngaros, estonio-rusos, que son mucho más fáciles de integrar. La tensión entonces será doble: por un lado, los estados, que van a procurar cambiar sus inmigrantes no integrables por inmigrantes integrables; es decir que van a tratar de expulsar islámicos e integrar polacos; y por otro lado, el problema que se va a plantear entre ambas minorías, entre los polacos y los islámicos. Ese va a ser el problema de los próximos años."
Comentado por: + o - el 25/1/2007 a las 15:58
Y...
"En todas partes va a haber tensiones muy violentas, y en España también. A mí lo que me despierta más curiosidad es lo que va a pasar con el Descubrimiento del Este. De momento lo único que les preocupa es la llegada de inmigrantes, de trabajadores del Este. Comprendo que les preocupe muchísimo, pero encuentro mucho más interesante la llegada de la cultura del Este, que va a llegar, y de esa sí que no tenemos ni idea, ni de la que se hará. El otro día leí que en Checoeslovaquia han rehabilitado a 149 cineastas. ¡149! Puede ser la muerte..."
Comentado por: + o - el 25/1/2007 a las 15:56
¡...!:
"Cualquiera que haya conocido niños, no ya franceses, sino italianos, que es un país mucho menos poderoso y rico que Francia, y con una tradición distinta, sabe que un niño italiano de once años te saca el primer curso de universidad en España. Y que la mayor parte de los universitarios españoles no sacarían el bachillerato italiano, y que buena parte de los catedráticos españoles no pasarían un examen final del bachillerato italiano, no digo ya del bachillerato francés. Cualquiera que se haya movido por esos medios, lo sabe. Mis alumnos, que están en 4° de Arquitectura no saben escribir, estoy escandalizado. Me gustaría un día publicar los exámenes que se hacen en este país, y que la gente viera cómo es la cabeza de un futuro arquitecto, un futuro ingeniero, un futuro médico, es una cosa monstruosa, un problema gravísimo."
(Y yo aún sin ir a la universidad...)
Comentado por: + o - el 25/1/2007 a las 15:53
Sigue:
"Lo perverso ha sido el invento moderno de hacer coincidir amor y sexo. Esto sí es una barbaridad. Desde Freud todos sabemos que en la vida sexual funcionamos por fantasmas. La vida sexual es una de las cosas más tontas. Pero no hay nada que hacer; todo el mundo habla de sexo y de deportes. Como funcionamos por fantasmas, lo más importante es tener claro los que te invaden y darles libertad."
"El amante de Lady Chatterley es una novela que me horroriza, me parece espantosa, una de las peores novelas de la historia de la literatura, no me interesa nada. Ana Karenina muchísimo, y en cuanto al Marqués de Sade me parece una máquina de coser."
"—¿Cómo ves en este momento a la mujer española?
—Como doy clases en la Escuela de Arquitectura, un 40 o un 50 por ciento de mi alumnado es femenino, y ahora las chicas son mucho más listas que los chicos porque son más curiosas, dedican más tiempo a ellas mismas, pero no sólo en el sentido físico, sino también en el sentido intelectual. Están muchísimo más abiertas a su propio enriquecimiento, menos distraídas, se toman en serio las cosas y tienen una respuesta más inmediata. Por ejemplo, tú puedes recomendar en clase una lista de libros, como hacemos todos los profesores cada año. Al final de una clase de cien, esos libros los habrá leído un 30 por ciento. De estas 30 personas, 20 son mujeres.
—Antes has hablado de la publicidad. ¿Qué está pasando con la presión televisiva, con los medios de formación de masas y con la publicidad?
—Los problemas que se nos plantean son tan gigantescos que nos resignamos ante ellos y convivimos con ellos. Los dos más monstruosos y contra los que no se puede luchar ni hacer nada son: Uno, los automóviles y motocicletas, que han destruido por completo las ciudades, han destruido el mundo rural, nos envenenan y además nos matan realmente. Veinte mil muertos al año, sólo en España. Es escandaloso, pero a nadie se le ocurre nada, porque da la impresión de que contra eso no se puede hacer nada, y como no se puede hacer nada, todo el mundo lo admite y todos seguimos destruyéndonos dentro de esa barbarie monstruosa. El otro elemento, exactamente igual de destructivo que los automóviles, que ha crecido como un cáncer en su etapa terminal y se come vivo al individuo, es el de la publicidad y medios de formación de masas. Tampoco se puede hacer nada contra ellos, no hay defensa posible. Todos sabemos que el único poder real es ese, porque evidentemente es la máscara del capital. Supongo que en la Edad Media con la peste bubónica debió de ser lo mismo. Cuando llegaba la peste bubónica, la gente se moría, y luego, cuando se iba la peste bubónica, la gente seguía viviendo. Y ahora estamos igual, admitimos esas enormes destrucciones como una plaga, esperando a que baje Dios y se la lleve.
—La peste bubónica pasaba, pero esto va a más y no pasa.
—Pero pasará, necesariamente. Pasará, o nos moriremos todos. Lo curioso es que no hay nadie, ni desde la más extrema izquierda, ni desde la más extrema derecha, que haya dicho todavía una sola palabra para remediar esa situación que todos sabemos que es la destrucción pura y simple. Están haciendo campañas monstruosas contra el tabaco, cuando el automóvil, desde luego, mata muchísimo más. No hay ni un solo discurso político (ni político ni nada), que enfoque estas dos cuestiones: por un lado, automóvil, y por otro, medios de comunicación y publicidad, sobre todo publicidad. ¿No era AJOBLANCO la que decía que toda la propaganda del Tercer Reich al lado de lo que soporta un niño que ve televisión desde los tres años no tiene ni comparación? El pulverizamiento del cerebro que se produce con ese machaqueo es de locos, todos lo sabemos, pero absolutamente nadie hace un solo gesto, ni siquiera de duda. Está admitido."
Comentado por: + o - el 25/1/2007 a las 15:50
+:
"—Luis Zarrazábal, el diplomático nacionalista, es uno de esos casos frecuentísimos de nacionalista de buena fe, de buena voluntad. Cree que su amor a la nación, su nacionalismo, es de índole ético. Cree que amar a la nación es una cuestión de principios morales, cuando en realidad es una cuestión estética. Amar a la nación no tiene nada que ver con la ética, tiene que ver con los sentimientos, y por lo tanto es un problema de estética. Es muy frecuente este personaje, que ama a su nación y cree que gracias a eso él es un hombre, sin darse cuenta de que ama a su nación como ama la pintura de Rembrandt o como ama el chuletón... El protagonista de la novela se encuentra en una situación (tampoco quiero contar la novela), en la que desdichadamente no tiene más remedio que tomar una decisión porque se le presenta un problema ético, verdadero, real. Y la decisión le obliga a abandonar a su nación para unirse con los desheredados de todas las naciones.
—¿Te gustaría ser el Dostoievski de la era técnica?
—Me gustaría ser el Dostoievski de cualquier era, pero te aseguro que no hay la más mínima posibilidad. Dostoievski es, por lo menos, uno de los cuatro más grandes literatos que han existido en este mundo, por mucho que le pese a Juan Benet, que lo detesta. Yo no lo seré, de ninguna de las maneras, yo seré un pequeño escritor, efímero, catalán, sin ninguna importancia."
(Humilde Azúa. Nótese que dice "catalán", y anótese, por si...)
Comentado por: + o - el 25/1/2007 a las 15:38
Más:
"—Quería añadir algo. Hay una diferencia enorme entre lo que fue el inicio del nacionalismo, cuando el nacionalismo comenzó a tomar fuerza en Cataluña, que fue a finales de los 70 y comienzos de los 80, me refiero, claro está, al inicio democrático; y lo que se está planteando ahora, que no tiene nada que ver con el nacionalismo, es decir, el discurso separatista. Son dos cosas completamente distintas. Todo lo que tiene de atrabiliario y decimonónico el discurso nacionalista, no lo tiene el discurso separatista, y a veces se confunde. Por supuesto, en Madrid los confunden inmediatamente, pero incluso en Barcelona noto que no se ve con claridad la diferencia entre el discurso nacionalista, burgués, conservador, como el de Pujol, ilustrado en cierto sentido, o por lo menos tolerante, y el discurso separatista, que es un discurso mucho más interesante, mucho más agresivo. Interesante en el sentido de que añade un elemento de conflictividad mucho mayor. Cualquier elemento de conflictividad me parece interesante en una sociedad completamente hierática, paralizada y faraónica como es la nuestra. Los elementos de destrucción y de movimiento, aun cuando sean peligrosos, me parecen interesantes.
—¿Qué conflictos crees que puede ocasionar ese nuevo planteamiento?
—De todo tipo. Para empezar, las capas juveniles de las masas urbanas se van a dividir rápidamente entre neo-nazis y separatistas. Las últimas peleas de skinheads me parecen fascinantes y de lo más interesante que está sucediendo. Unos y otros son exactamente iguales, unos dicen ser hitlerianos y los otros separatistas, pero son lo mismo. Lo que quieren es violencia. Es preferible eso a la pasividad absoluta de las masas urbanas metidas en discotecas con tumor cerebral."
Comentado por: + o - el 25/1/2007 a las 15:31
Més:
"Hablamos de la capital del poder. Madrid sigue siendo una ciudad muy rara que no tiene parangón con ninguna ciudad latinoamericana o africana, que es lo que corresponde a nuestro nivel cultural. Siempre ha sido una ciudad enloquecida por causa del poder español, que es un poder monolítico, feudal, brutal, muy asqueroso. Estoy leyendo la biografía de Carlos II escrita por el duque de Maura. Es fascinante ver cómo era el Madrid de 1660: apenas ha cambiado. Es un lugar rarísimo."
Comentado por: + o - el 25/1/2007 a las 15:29
+:
"El renacimiento catalán del XIX es un renacimiento impulsado por esa perversión que dice: "hay que hacer buenas bibliotecas, porque somos los mejores y somos una nación poderosa". No dice: "porque queremos leer libros", sino "porque una nación poderosa ha de tener bibliotecas”. El aparente brillo de los intelectuales y artistas barceloneses de los años 60 y 70, a mí entender, se debía tan sólo a que en Barcelona la represión no era tan dura como en Madrid."
Comentado por: + o - el 25/1/2007 a las 15:26
Más:
"En Cataluña el monopolio del discurso nacionalista ha impedido el desarrollo de otros discursos, eso es cierto y es así. Pero tampoco en los lugares donde ese discurso nacionalista no ha funcionado, en el resto de España, tampoco es que apareciera algo más interesante."
Comentado por: + o - el 25/1/2007 a las 15:24
Más del gran Azúa:
"Desdichadamente el pueblo español, en el que estamos incluidos tú y yo, claro está, es un pueblo particularmente insano. Tú no te encuentras en otros países tanta barbarie como aquí. En España nadie ha comerciado hasta hace dos días, no hay empresarios, no hay comerciantes, es un país de chuloputas, de gente que quiere que le entre el dinero por el trabajo ajeno, y no existe ninguna conciencia del trabajo inventivo, de la rentabilidad no usuraria, como existe en los países protestantes. Eso provoca una corrupción generalizada, desde lo más pequeño a lo más alto; pero es un problema histórico. Ahora ya no tiene remedio, los políticos no pueden remediarlo. Se les acusa de una cuestión que no les pertenece a ellos, pertenece a la Educación General Básica. En los colegios, tendrían que empezar el bachillerato con un libro que se llamara Cómo dejar de ser español, y que empezara: Capítulo 1°, Los españoles somos ladrones, tenemos que dejar de robar. Los españoles somos envidiosos, tenemos que dejar de ser envidiosos, y así."
Comentado por: + o - el 25/1/2007 a las 15:20
CULTURA Y ÁRBOLES (fragmento de "aquella" entrevista)
"No hay absolutamente nadie culto o lúcido en este país. Este país jamás se ha preocupado por el intelecto ni por la cultura. Lo detesta, lo odia. Odia la cultura y los árboles."
¡Gran Azúa!
Comentado por: + o - el 25/1/2007 a las 15:04
Grifo@
Luego le cuento mi viaje a los sentidos, ahora no puedo porque se me están peleando las almejas y las lubinas en las cocina y debo poner paz...
PS: con nariz operativa o sin ella te lo hubieras pasado bien en el mercado.
Comentado por: Isis el 25/1/2007 a las 14:23
No sé si terrenal, pero absolutamente pasmada como bruñida diosa me hallo. Podría añadir algo que rimara como serrallo o desmayo, pero debo volver a leerlo, imprimirlo of course o por supuesto. Tiene en parte razón Pla, pero yo lo intuía, lo sabía sin saberlo, aquí había gatos encerrados y por fin les han dado suelta.
Por cierto, una señora mayor que estaba en una fiesta, después de volver en sí tras un patidifuso momento, me ha reenviado un mensaje que encontró en su telefonino:
Je suis sure que dans cette maison suisse, en plus de l'odeur de pisse de chat, ça sentait l'acqua di Parma.
Ne croyez pas qu'est c'est la seule raison pour laquelle je continue dans ce blog, mais...
j'adore les hommes avec cette fragance!
¿De quién sería?
Comentado por: Isis el 25/1/2007 a las 14:17
@ Isis: qué suerte poder acudir a un mercado de pescado en Alejandría... Tal vez, resfriado y sin olfato como me encuentro, pudiese resistirlo. ¿Pasar el día con el Teorema...? Estoy deseando saber los resultados.
Un abrazo.
@ Ortega:
"Solo debe escribir el que no puede dejar de hacerlo, repuso. Quien vea que pueda dejarlo, que lo deje".
Vd. es el mejor ejemplo de quien debe esbribir. Sé que jamás lo podrá dejar. Le envío mis mejores ánimos.
Un abrazo a todos.
Grifo
Comentado por: Grifo el 25/1/2007 a las 13:35
ortega y resto de escritores .
Por que han esperado tanto en soltarse ? Esto empieza a ser bueno de verdad .
Comentado por: albert pla el 25/1/2007 a las 12:33
Y DE LEON EN NIÑO
No me había equivocado respecto a las capacidades del anciano.
En cuanto el sueco se levantó, el tal RSF le propinó un rápido y certero golpe en la cerviz con una tranca que llevaba en su mano derecha, y que hasta entonces me había pasado desapercibida . Cayó el montador de estanterías como un pelele, golpeándose, para más desgracia, con la cabeza en la mesilla de café. No era su día.
"¡Yes!", dijo una voz femenina, proviniente de las espaldas del veterano atizante. Era la chófer, con los ojos brillantes de excitación y el uniforme desabrochado, lo que me permitió, por fin, contemplar sus senos: una auténtica venus de ébano.
En ese momento, Azúa se arrodilló ante el Gran Jefe, al tiempo que decía: "Maestro". Los demás bajaron también la cabeza. Fué así como observé una diferencia (¡cómo se me había agudizado la observación en tan pocas horas!). Mientras que Pérez y sus secuaces mostraban una sumisión que parecía provenir del temor, la de Azúa se basaba en el reconocimiento íntimo de una autoridad superior. Esto me hizo pensar en las enseñanzas del cuñado de mi padre, el oficial de la Legión Constantino Copón (Coco para la familia), desaparecido hasta nunca más ver en el famoso 23F, que desde muy pequeño me instruyó en los valores castrenses y, particularmente, en el de la autoridad y obediencia debidas.
Seguía Azúa genuflexo, con la vista fija en el suelo, cuando el marcado como RSF levantó de nuevo su cayado. Esta vez no en forma amenazadora, sino solemne, arturiana , diría yo de saber lo que eso significa. Estas fueron sus palabras: "A ti, pequeño babuino chillón, que tienes en don de ira lo que te falta en fuerzas, a ti te toca, cuando venga el leopardo de la negra razón, no decir vade retro vade retro, sino plantarle cara y aguantarle la mirada".
Todos guardaron un reflexivo silencio. Incluso yo, a pesar de no haber entendido nada. Bueno, algo sí había comprendido: alguien que llamaba pequeño babuino chillón a Azúa era un Gran Jefe con un par de buenos atributos.
Levantó sus ojos hacia su maestro Azúa y dijo: "Hoy es el día"
"Así sea", respondió apostólico el anciano que, dando media vuelta, se dirigió hacia la puerta por la que había entrado. Antes de desaparecer de nuestra vista se giró y volvió a hablar: ""El sacrificio es el que crea la Causa; no ya la Causa el sacrificio" (el especial énfasis en la C mayúscula de la Causa, dió a sus palabras un aire de lo más solemne). Dicho lo cual, cruzó en humbral, cerrándose la puerta tras él.
Todos parecían presos de gran excitación, como si la presencia del Líder fuera para ellos lo que el doping para cualquier deportista profesional. Pérez le dijo a Azúa: "Voy a prepararlo todo", a lo que éste repondió:"De acuerdo, date prisa. Pero antes, traeme una tarta del arsenal" . Tartas, arsenal...todo empezaba a ligar, pensé.
Salieron Pérez y sus esbirros, quedando yo frente a Azúa, mientras que las tres mujeres (la ebúrnea africana no había seguido esta vez al viejo) contemplaban (maternales, pensé) al maltrecho sueco.
Al cabo de poco rato, estábamos conversando Azúa y yo, sentados frente a un magnífico ejemplo de pastelería centroeuropea. No entraré en detalles de todo lo que hablamos, baste decirles que una cosa fué llevando a otra: de las famosas tartas de mi abuela Grasset (un secreto: en realidad eran obra de la tata Felicia), pasamos a nuestros gustos sartoriales y de estas entretelas a otras aún más íntimas. Llegó un momento en que me dí cuenta de que estaba conociendo a otro Azúa, distinto a todos los anteriores (que no eran pocos).
Mi profesor de filosofía en los maristas, el Padre Gustavo Malo, nos habló en cierta ocasión de un nefando filósofo alemán, chalado y sifilítico para más señas. El nombre que me viene es Nietzsclé, pero eso es un chocolate. No importa, ya me acordaré. Decía el tal sujeto que los hombres vienen a sufrir una serie de mutaciones, tres en total (es decir que el famoso Jekyll/Hyde se quedó corto de una). A saber: camello, león y niño. Basta pensarlo un momento para ver de que palo iba el charlatán . Y sin embargo, que bién que me iban esas figuras para explicar los cambios que había podido percibir en Azúa: de lavaplatos/camello en Jefe/león hasta el zampabollos/niño que ahora tenía ante mí.
Fué por ello, por lo que me decidí a preguntarle, en un tono virilmente íntimo:"Azúa, dígame la verdad. ¿Por qué se fué de El Toobogán?"
Tras mirarme a los ojos un instante, contestó: "Estaba harto, Ortega. Escribir cada día es duro, pero lo peor eran los blogueros. Escribían a docenas cada día y Melchor me obligaba a leerlos y hacerle un informe. Eran todos unos pedantones (otra vez esa palabra, otra vez renuncié a la aclaración) y, además ( en este momento pude observar un temblor en su labio inferior), no paraban de llamarme Don Félix. Don Félix por acá, Don Félix por allá. No pude más. Entonces vino Él con la gran idea y lo ví todo claro." Suspiró y me miró de nuevo, sonriente: "Tú eres diferente. A tí te gusta".
"La verdad es que sí", repuse (no cabía en mi cabeza mejor oficio, habiendo sido desde mi infancia gran admirador de Agustín de Foxá).
"Pues, continúa", me animó, para añadir un misterioso "Quien sabe".
Hablando como estábamos a calzón partido (como dicen no sé si Gil de Biedma o Alejandro Sanz), me lancé: "Y todo esto que nos ha pasado, lo de ahora ¿puedo escribirlo?"
"Solo debe escribir el que no puede dejar de hacerlo, repuso. Quien vea que pueda dejarlo, que lo deje".
Henchido por el tono bíblico de sus palabras, exclamé: "Yo debo escibirlo, maestro (sí, así le llamé, llevado por la emoción del momento y a pesar de no haberle leído en mi vida: admiraba al hombre, no al letraherido). Debo hacerlo". Y en verdad, eso era lo que sentía: una gran fuerza interior, tal como no recordaba desde que tuve el honor de ser tercer suplente en el equipo de esgrima (especialidad florete) del Colegio Mayor "Cabeza de vaca".
Unos gemidos interrumpieron tan excelso momento.
Había yo venido escuchado un continuo lameteo, que atribuí a los gatos, siempre cuidadosos de mantener sus partes íntimas en estado de revista. Pero eran otra cosa, y muy distinta. Las tres mujeres habían aprovechado el estado estupefacto del empleado de IKEA para someterlo a las más sucias y húmedas acciones. ¡Cuán bajo había hecho caer la labor de zapa del feminismo a aquellas indignas herederas de Heloísa y Beatriz! Azúa parecía pensar lo mismo que yo: "Aún no han encontrado a su Pigmalión", sentenció.
Lo que había reclamado nuestra atención era que el sueco, habiendo recuperado el conocimiento, gritaba enfadado a los pendones, afeándoles su conducta. "¡Qué vergüenza, pensé, que deba venir alguien de la disoluta Suecia a dar ejemplo de hombría española".
"Vamos allá", se levantó Azúa dispuesto a intervenir. Nos cruzamos con las hembras. Tan avergonzadas estaban ellas como insatisfechas sus bajas pasiones.
De la conversación que mantuvieron Azúa y el rubio, poco pude oir. Hablaron en cuchicheos y por un momento presentí que su relación venía de antaño, tan íntimos se les vía y con tantos reproches. ¿Habría estado quizás marcada su amistad por el nefando vicio griego, una de las peores caras de la poliédrica filosofía helénica? No llegué a saberlo.
En ese momento entró Pérez: "Todo listo", se limitó a decir.
"En marcha", repuso Azúa, igual de lacónico.
Salieron de la habitación, dejándome a solas con el del llamativo anorak. Apenas le hice el menor comentario sobre mis dudas acerca del correcto diseño de las puertas correderas del armario PAX, se puso a gritar y con muy malos modos dejó muy claro que: no era sueco (algo que todo el que no lo sea debe sentirse honrado al aclarar), que no trabajaba en IKEA (simple puntualización laboral, sin mayor trascendencia), que sabía vestir mucho mejor que yo (comentario dudoso y fuera de lugar) y que yo era un imbécil (insulto).
Ni todos sus golpes en la cabeza servían de excusa para tanto desvarío. Rotos los puentes del diálogo, me decidí a seguir a Azúa.
Mi sorpresa fué mayúscula cuando, al salir del chalet, vi un helicóptero estacionado en el jardín anterior de la finca. Al aparato estaban subiendo Pérez y sus comitilones. El Gran Jefe ya estaba a bordo y Azúa aguardaba a subir el último, siguiendo el ejemplo del Mel Gibson oficial de marines aereotransportados.
Corrí hacia él. "¿A donde van?", pregunté jadeante y agachado, para evitar una sorpresiva decapitación.
"Ihr wandelt droben im Licht
auf weichen Boden, selige Genien!
Gläzende Götterlüfte
Rühren euch leicht,
wie die Finger der Künstlerin
heilige Saiten" (1), respondió. ¿Quieres venir?"
"Vale, gracias", repuse, ignorante tanto de alemán como de en que me estaba metiendo.
Una vez en el aire, el abuelete tomó la palabra. Arengas anteriores a la batalla, pensé.
Nada de eso. Siempre hay lugar para la instrucción. Se puso a hablar de la conquista de las Indias. Al principio supuse que habría estado de joven en la guerra de Cuba, pero se refería a cuando Colón, Pizarro y todos esos. No comprendí ni una palabra, aunque recuerdo una frase: "en la condena de la parte correspondiente del abuso se absuelve, legitima y santifica la contraparte implícitamente aludida como uso de cuya justa y plausible medida sobresalga". Ustedes mismos.
En un plis plas divisamos un suntuoso palacio, fruto de una mente cruce de Luis de Baviera y Ricardo Bofill.
Mientras descendíamos, me embutieron en un smoking (por lo visto íbamos a una fiesta de alto copete) dos tallas inferior a la mía, de lo que se resintieron, entre otras, mis aún doloridas partes íntimas.
¡Y qué fiesta, señores! Sin duda estaba la flor y nata de la sociedad helvética. El que no era multimillonario era su banquero, el que no era artista era político, el que no era escritor era Javier Marías (que por cierto, hacía encantado la vertical a todo el que se lo pedía, a pesar de sus años y quilos, utilizando de apoyo una hermosa y redonda corona). Sólo un detalle desmerecía a mi modo de ver el evento: el catering corría a cargo de Starbucks (lo que no llegue a estropear Bush...).
Mezclado entre la gente de postín (ese es mi medio natural), acababa de ver al ex-supuesto sueco y maleducado amigo de Azúa (¿cómo habría llegado tan rápido?) y me dirigía a decirle lo que se merecía, cuando una gran explosión hizo tintinear las copas de plástico. Todos los presentes volvimos la vista al origen de tal estruendo y quedamos (hablo cuando menos por mí y por la abuelita que se desmayó en mis brazos) patidifusos por lo que vimos: un grupo de hombres, fuertemente armados, equipados como en una película de alto presupuesto, habían hecho saltar por los aires una pared (con lo fácil que era entrar por la puerta) y nos estaban rodeando.
Mi sorpresa fué en aumento al reconocer al que actuaba claramente como comandante de aquella tropa: Melchor. Una Isis alada refulgía, bruñida a conciencia, en su negro casco.
(1) Allá arriba marcháis por la luz,/en blando suelo, ¡bienaventurados Genios!/Fúlgidas brisas de los dioses/os tocan ligeras/como los dedos de la artista/las sagradas cuerdas. (Nota del Editor)
Comentado por: ortega el 25/1/2007 a las 12:11
OH, gracias, Grifo, me lo estoy imprimiendo. Yo también en realidad soy un híbrido, pero esto... en fin, no lo domino nada. Menos mal que soy cabezota. Antes de que acabe el día prometo haberlo comprendido.
Un abrazo y gracias de nuevo.
PS: Me voy corriendo al mercado de pescado Alejandrino. Seguiré con la teoría en la cabeza pero... seguro aquí no funciona, como todo.
Comentado por: Isis el 25/1/2007 a las 11:18
@ Isis:
Pues es que yo no soy ni de Ciencias ni de Letras. De nada. Sólo soy un híbrido entre ambas. Y estoy condenado a no saber nada de las dos salvo nociones generales. Pero me gusta la perspectiva.
Entiendo así el Teorema de Poincaré: tomemos un globo desinflado. Ahora es una lámina plana que se extiende sólo en dos dimensiones (largo+ancho). Pero cada uno de sus puntos podría coincidir con los puntos de un espacio de tres dimensiones (largo+ancho+alto). Y para el globo sería posible entonces la gran transformación, o sea: el ingreso en una dimensión superior. ¿Serían matemáticamente coincidentes los puntos del globo en dos y tres dimensiones? Lo son. Basta con inflar el globo. Al hacerlo, extendemos el globo en el sentido del volumen. Y obtenemos una esfera tridimensional, o tipo de espacio en el que nos movemos los seres materiales 'convencionales'. De la misma manera, podríamos suponer que el proceso se repita por igual para las dimensiones siguientes. Según Poincaré, así debería ser. No hay obstáculo lógico. Diferentes matemáticos se han ido ocupando de verificar los formalismos para el desdoblamiento del globo tridimensional en sucesivas dimensiones. Y Perelman, el último, ha completado el proceso.
El espacio en que estamos inmersos es también un globo que podría extenderse en otro de cuatro dimensiones (hiperespacio), que es lo que está haciendo en el movimiento denominado 'Expansión del Universo'.
La Física conoce esto desde hace mucho. El problema es que Einstein, en su Teoría de la Relatividad, dio una solución muy diferente al Teorema de Poincaré. Y se cargó la noción de una cuarta dimensión 'espacial'. Me explico: según Einstein, nuestro espacio tridimensional no sería un espacio 'homogéneo' sino que estaría 'arrugado', plegado, por causa de la gravedad. O sea: los cuerpos, con su influencia gravitatoria, curvarían el espacio. Y no podríamos transitar en línea recta a su alrededor. Al contrario: tendríamos que describir una curva obligatoria; lo que se traduciría en un aumento de tiempo, en un retraso, de nuestro recorrido. Y, así, la cuarta dimensión espacial de Poincaré quedó reducida a la función temporal del retraso inducida por la curvatura de la gravedad. Para Einstein, cuarta dimensión = tiempo, un tiempo extra pero contante. Las observaciones astronómicas demostraron que la luz se curva (y se retrasa) al cruzar por los alrededores de los cuerpos muy masivos. Einstein ganó. La observación es cierta. Pero ello no significa que, además de en esa dimensión extra del tiempo, nuestro espacio no se pueda desdoblar en una cuarta dimensión únicamente espacial (simultánea, sin retrasos temporales).
Que el Teorema de Poincaré sea coherente matemáticamente no quiere decir que tenga que ser real físicamente. Pero..., tras la demostración de su coherencia, ya no hay obstáculo para aplicarlo a la Física. Y, en segundo lugar, el Teorema puede ser (o, tal vez, tendrá que ser) el único medio en que podamos entender la Expansión de nuestro Universo tridimensional (en el universo, los puntos se alejan unos de otros en proporción directa a la distancia: cuanta más distancia, mayor alejamiento). Como un globo, el Universo se expande en otro globo. Es la propuesta a la que deja la puera abierta la solución de Poincaré.
Además, en un hiperespacio de cuatro dimensiones de lo más normal, el centro queda en cualquier punto del globo. O sea: no hay ni distancias en el espacio ni en el tiempo. Pensemos en los atascos del tráfico y en lo que nos estamos perdiendo.
Espero haber resultado ¿claro? ¿No hay nadie oculto de Ciencias que se esté riendo de mí (je, je...) y que me mande a la porra? Toda crítica racional sea bienvenida.
Saludos cordiales, Isis y todos los que se hayan atrevido a leer esto en un blog como éste.
Grifo
Comentado por: Grifo el 25/1/2007 a las 11:09
Juanma@
No sé si lo sabrá, pero el estado español exporta personal sanitario. A mí me gustaba decírselo a los suecos cuando se me presentaba, bastante a menudo y que no voy a contar ahora,un problema como el que usted sufrió con su hijo. Allí, a Suecia y creo que también a Inglaterra, enviamos médicos y ATS cada año, para ayudar al sistema sanitario sueco que es un desastre por falta de personal. Veo que el problema que a usted le ocupa debe ser otro, sin duda más sangrante (y perdón por el término) que la falta de médicos. Digamos ineptitud administrativa.
Creo que un país puede tener tejados levitantes y una medicina competente. No son incompatibles, créame.
Comentado por: Isis el 25/1/2007 a las 10:28
Día de San Esteban en un hotel de Barcelona, mis dos hijos y un servidor recién llegados de Sevilla (Andalucía, España, África), de provincias, vamos. A las siete de la mañana el niño comienza a vomitar, y a las tres de la tarde, tras tres hospitales, un ambulatorio, varios taxis carísimos, y llamadas inoportunas a un 061 colapsado y al Servei Català de la Salut, asiste al niño una jovencita enfermera que dice que, con mucha probabilidad, la cosa se queda en una gastroenteritis. El otro niño y yo no hemos desayunado aún. Luego, sobre las ocho de la tarde, tras una espera hacinada en una sala la mar de mona, por fin al niño lo ve una pediatra. Un país, sin duda, como una casa, se construye desde abajo, y mientras haya mentecatos expertos en tejados levitantes (y a la vez en gestionar alegres cuentas bancarias), los que componemos la chusma sin fronteras estaremos corriendo tremendos peligros.
Comentado por: Juanma el 25/1/2007 a las 09:08
Grifo@
Me he perdido en el teorema, en el blog no digamos, sigo esperando a ver el "Punto" ¿o no es eso lo que tenemos que ver? Acaso no es necesario ver nada sino seguir siendo una esfera. Yo soy de letras, un desastre.
Comentado por: Isis el 25/1/2007 a las 07:43
Estimada señora Alphonsine Plessis, alias "Marie Duplessis o Marguerite Gautier" Me han llegado noticias (en los salones) de que su salud se ha visto resentida por estos aires insalubres de la capital. Yo le recomendaría que volviese al campo -del que no debió salir- para recuperar su extraordinaria lozanía y poder así -no oculto que también son egoístas mis palabras- volver a gozar de la vida mundana y de la lucidez de su bella inteligencia, cuando su tos haya remitido y vuelvan sus mejillas rosadas a contrastar (no digo competir sino eclipsar) con la blancura de sus adorables camelias.
Siempre a sus pies
Alejandro (Armand)
Comentado por: Isis el 25/1/2007 a las 07:34
Con mi persistente tos que me tiene de baja ya hace varios días y lo que me queda, me estoy perdiendo algo muy grande, me temo.
Algo muy grande... pero no apto para los que van con prisas.
Y es que sigo sin poder leerme las entradas largas. Pero aquí ya no se hacen entradas asequibles a unos ojillos vidriosos como los míos.
Veo que tendré que esperar a que acaben o a recuperarme (lo que ocurra antes) y leerlo todo de un tirón.
Ay, ¡me siento como la dama de las camelias!
Comentado por: provoqueen el 25/1/2007 a las 05:50
Pendón por publicar cuatro veces. No es señal de notoriedad sino que soy impaciente y sigo chiqueando hasta que consigo lo que quiero. También se llama cabezonería. Gracias
Comentado por: chiqui el 25/1/2007 a las 05:05
BLOGALIZACIÓN
A pregunta a B en C "lo qué" es D, y E responde en F pero sólo lo pilla H que pasaba por ahí (domina el tema hiperespacio) y se traslada a U. En este lugar V juega con X que acaba en el coche de A...
Citroen AX por fuera, Blogal TOTAL por dentro...
Comentado por: Fowlty Towers el 25/1/2007 a las 01:58
Gracias, Chiqui. Se trata de algo muy conocido y característico del judaísmo; aunque yo no lo sabría citar así de bien.
¿No forma parte de la novela...? Es que no sabemos aún hasta dónde llega la novela. Quién sabe... Gracias de nuevo.
Grifo
Comentado por: Grifo el 25/1/2007 a las 01:15
Comentado por: # = b el 25/1/2007 a las 01:07
LOSE THE GAME
REGLA 1: Estás jugando El Juego.
REGLA 2: Cada vez que piensas en El Juego, pierdes.
REGLA 3: Tienes que avisar cada vez que pierdas.
Comentado por: Tipo de incognito el 25/1/2007 a las 00:32
GRIFO, veo que esto no es parte de la novela. Yo vivo en un barrio judío (90%). Tengo bastantes conocidos. NO ESPERAN NADA DESPUES DE LA MUERTE, eso me dicen ellos. Están todavía esperando al salvador, pero hasta que no llegue...no hay na que hacer.
Comentado por: chiqui el 25/1/2007 a las 00:29
GRIFO, veo que esto no es parte de la novela. Yo vivo en un barrio judío (90%). Tengo bastantes conocidos. NO ESPERAN NADA DESPUES DE LA MUERTE, eso me dicen ellos. Están todavía esperando al salvador, pero hasta que no llegue...no hay na que hacer.
Comentado por: chiqui el 25/1/2007 a las 00:29
GRIFO, veo que esto no es parte de la novela. Yo vivo en un barrio judío (90%). Tengo bastantes conocidos. NO ESPERAN NADA DESPUES DE LA MUERTE, eso me dicen ellos. Están todavía esperando al salvador, pero hasta que no llegue...no hay na que hacer.
Comentado por: chiqui el 25/1/2007 a las 00:29
GRIFO, veo que esto no es parte de la novela. Yo vivo en un barrio judío (90%). Tengo bastantes conocidos. NO ESPERAN NADA DESPUES DE LA MUERTE, eso me dicen ellos. Están todavía esperando al salvador, pero hasta que no llegue...no hay na que hacer.
Comentado por: chiqui el 25/1/2007 a las 00:29
Sr. Vic: yo no soy un especialista en temas judíos ni lo pretendo ser. El caso que comento es de amplia difusión y me extraña, por eso, que Vd., que sí parece conocer el ámbito cultural citado, no tenga más noticias de ello. En el judaísmo de época de Jesús había dos sectas: los fariseos que, contagiados de platonismo y demás, creían en una vida posmortem; y los saduceos que, representantes de la ortodoxia, negaban tal vida. Ambos tomaron a Jesús por árbitro de sus disputas. Y Jesús, por cierto, se inclinó por los modernistas. Es pasaje conocido del Evangelio (tanto que no tengo idea de cuál de ellos; pero búsquelo). Supongo que en el judaísmo actual puede ocurrir lo mismo de entonces. No obstante, creo que predominará la tradición más ortodoxa. Pregunte a algún judío, si conoce a alguno. Yo conozco el caso de un amigo converso. Y, por favor: no lo tome como ataque a ninguna forma cultural. Es simple constatación de hechos. Por otro tipo de interpretaciones me negaré a pasar.
Voltaire no sirve para documentar una cosa sabida de todos. No sirve, además, por su fuerte antisemitismo. No obstante, si desea una referencia suya sobre el tema, vea su Diccionario Filosófico, entrada 'Judíos' (entre 'Judea' y 'Juliano'). No es la única referencia. La que mejor recuerdo es otra (en que ataca horrorosamente a los judíos por leprosos; y por tener una religión absurda, sin esperanza en otra vida). Pero no recuerdo de dónde procede. La cita del Diccionario dice casi lo mismo; pero con una crueldad más disimulada.
Por otra parte: no es posible poner la existencia de Sócrates, documentada por quienes lo conocieron (y se rieron de él, como Aristófanes) en el mismo nivel historiográfico que el Éxodo hebreo y paso del Mar Rojo. No confundamos.
¿Si acepto la demostración de Perelman sobre el Teorema de Poincaré...? Claro que la acepto. Por dos cosas: porque, contando, me hago un lío al pasar de diez; y jamás entendería la demostración de Perelman salvo por admiración y embobecimiento. Y porque estoy convencido de que el Teorema de Poincaré es absolutamente lógico y evidente para la intuición (una explicación sencillísima: http://www.microsiervos.com/archivo/ciencia/poincare-perelman.html). Y confío en que cualquier animal sagrado del cálculo le encuentre una formulación matemática. Cosa que parece ser que ha sucedido ya. De modo que ahora mismo estamos todos leyendo este blog sobre una esfera de 3-D(imensiones) que puede desdoblarse y coincidir, punto por punto, con los puntos de otra esfera de 4-D, desde uno hasta otro Interlaken.
Que es lo que viene sucediendo aquí. Vds., y este modo de blog que están creando, son la mejor demostración del Teorema de Poincaré.
Saludos.
Grifo
Comentado por: Grifo el 25/1/2007 a las 00:21
Comentado por: Pentesilea el 24/1/2007 a las 23:55
Comentado por: chiqui el 24/1/2007 a las 23:25
Vaya COCO.Tu eres el cómico del grupo, Menudo grupo os habéis juntado. Debéis de tener a Azúa acojonado, casi me troncho de risa, con lo que lo necesitaba hoy. Qué demonios hacéis trabajando para Brisa...Poneros a escribir guiones de películas o seriales de televisión. Vaya grupo de talentos. No si el señor Azúa no tien ni un pelo de tonto. Sabe con quien se junta… para que se le roce algo.
Comentado por: chiqui el 24/1/2007 a las 23:24
Comentado por: Visa Nut el 24/1/2007 a las 22:52
Comentado por: Visa Nut el 24/1/2007 a las 22:46
to co2 from h2o
Morphine "cure for pain"
#11: "let's take a trip together"
and
#3: "I'm free now"
Y hacemos la curva del río en Berna, salga lo que salga, si lo hacia el borrell en su pallars lo hacemos nosotros en berna, no?
ZUTATEN!!!
Comentado por: No lo pinchas el gas de mechero el 24/1/2007 a las 22:39
Comentado por: Isis el 24/1/2007 a las 22:38
A VER SI ME EXPLICO…
al borde de la ruina a la que me está abocando la desatención de mis obligaciones la frenética ocupación mental por el estado de cosas en el Toobogán, acabo de descubrir una verdad incómoda. Las verdades parecen de diseño, -seguramente, la mayor parte de ellas sean suecas- serán modernas pero no hay quien se siente en ellas. Yendo al asunto, la verdad sobre la que ya no puedo descansar mis reales es que sólo veo una forma de salvar la economía familiar y esta es gastando mis ahorros en un pasaje para el primer avión que despegue con destino a Suiza. Que el huracán de este contubernio arranque de sus cimientos una empresa como Brisa me la trae al fresco, lo que me deja helado es que yo y mi parienta nos quedemos sin techo. (Por el baboso sufro menos).
La certeza me sorprende este mediodía en mitad del Paseo Desgracias http://maps.google.es/?ie=UTF8&om=1&z=18&ll=41.393037,2.166442&spn=0.00266,0.00589&t=k
con calle Ambivalencia, lugar y momento en el que precipito mis cien kilos mal distribuidos dentro del primer taxi que encuentro libre. Los taxis, ¿nacen libres, como la leona Elsa http://www.youtube.com/watch?v=hg9y2ayGqso , o tienen que conquistar esa libertad de la que presumen? me pregunto yo, seguramente queriendo entretener la cabeza de la tensión natural del momento. Pero, a lo que vamos,
-Al aeropuerto- digo hacia adentro, inspirando con un hilo de voz que parece salirme del oído interno más que de la apertura superior gástrica.
-¡Volando!- me contesta el gracioso del taxista, con un trino gaitero-nasal.
-¿Me puedes poner música, por favor?- Le pido, siguiendo con la idea de entretenerme y dejándole claro al taxista que no estoy para bromas…Lo que, bien pensado, podría ser una contradicción, lo cual es interesante porque
- Si le apetece, yo puedo hasta cantarle una zarzuela, caballero…Ahora, guisársela sería otro cantar, yo para la cocina soy sordo…
-De momento me conformaré con la radio, graciasssss….Y si pudiera ser música instrumental contemporánea de la escuela concreta, mejorrrrrr- Rrrrrrecontesto. El taxista, ofuscado e intuyendo inútil una recontracontestación de su parte, pone la radio.
Suena la música pero no me siento mejor. Violines. No, qué va, no me siento mejor. Al contrario. Trago saliva. Trago más saliva. Me trago media lengua y los dos dientes que tengo sueltos. Estoy a punto de tragarme el reposacabezas del taxista cuando me pregunta:
- Qué, ¿le va bien esto o le cambio la emisora?
No-puede-ser. Pero lo es.
Luego, seguramente, recordaré haber sido capaz de bifurcar el pensamiento incluso en un momento de esclarecimiento como es este, diciéndome que este taxista no ha escuchado a un músico contemporáneo en su vida; por mucha escuela clásica que presuma delante de los clientes de aspecto pedante. Pero ahora, pero ahora…
No-puede-ser. Lo que suena es Schubert.
-¡Pero, pero -digo, digo, dos veces, ya que sólo me queda media lengua en la boca- usted, tú…¡El taxista de la Estaca!
- Sí señor, si lo dice usted que es el cliente, es que lleva la razón…
Vaya momento para indirectas, tú, pienso yo, pero aún y así me saco de debajo del sobaco El país, el diario que publica los mejores sudokus de este país, el diario que...¡Bucle! (Sin alcohol).
Tengo las manos sudorosas y me tiemblan; nada comparado con el tamborileo de las cuatro neuronas útiles que me quedan, huesudas como top models por el esfuerzo continuo de pensar por toda una cabeza.
-Tú, usted, tusted…- la etiqueta no es lo mío- ¿Va/s/is por el Toobogán?
-Yo suelo ir por Aragón, bajar por Tarragona a Plaza España y de allí directo al aeropuerto, pero si me indica por dónde se coge esa calle, yo, encantado, ya le digo…
-¡No te hagas el tonto ahora! ¡Tú eres El taxista, EL TAXISTA!
-Oiga, caballero, si quiere lo dejamos aquí…No hace falta ni que me pague la bajada de bandera…
-¡Bajada de bandera! ¡Bajada de bandera! ¡Eres tú, eres usted, tusted, quiero decir/os!
-Venga, ya está bien, saliendo que es gerundés, y no me haga decirlo dos veces que con un loro me sobra. -Gruñe el taxista frenando, bajando y abriéndome la puerta.
-¡Pero si soy Coco! ¡Coco! ¡CO2! ¿No lo pillas? ¿O debería decir no lo pinchas? ¡Yo no lo había visto hasta ahora, pero ya ves, CO2, los pedos que se tiran los taxis! ¡Todo cuadra! ¡Hostia, tío, decidido, nos vamos juntos a Berna!...Bueno, eso sí me haces un precio, claro…Mira, podríamos ir a medias con lo de la gasolina, digo yo, porque esto es asunto tuyo, también. ¿no? Joder, qué alivio, tú, te diré que sólo de pensar en pasar el chang-cay-check ese del aeropuerto se me estaba cortando la respiración, yo no sé cómo se me ha podido ocurrir que podría volver a subirme a una nevera voladorasiyono puedovolar,nopuedovolar,esquenopuedonipensarlo,vamos…Así, ¿qué? ¿Te decides? ¿Echamos para Berna?
-A-la-taberna-te-va-a-llevar-tu-pu-ta-madre, si es que te dirige la palabra todavía, ca-brón
--Pero…
-Que-sal-gas-co-ño- muge el taxista triturando cada vocal con una muela distinta en lo que tarda en agarrarme del escaso cuello del que dispongo y extraerme del automóvil para depositarme de culo sobre el suelo helado del arcén.
-¡Eres un vendido! ¡No engañas a nadie diciendo que tu taxi es libre! ¡Es tan esclavo como tú! Eres…eres…¡TÚ NO ERES EL TAXISTA DE LA ESTACA!
Mientras veo el taxi perderse en el tráfico, dándome la matrícula trasera, llamo a casa con el teléfono móvil, un 3G gracias al cuál espero seguir en contacto con el Toobogán durante mi viaje, (una pijada de mierda que me costó medio riñón a mí y media vejiga a mi parienta). Más va a costarle comprender la situación, pero no tendrá más remedio. Como tarda en contestarme y yo me aburro enseguida, voy convirtiendo el soniquete de la llamada en una canción...Sí, hombre, aquella de los… ¿Cómo se llamaban? http://www.youtube.com/watch?v=yP8QhblSkRI
La canción se me acaba sin que me hayan contestado. Y como estoy en la salida de Barna, -Barna/Berna, vaya, va a ser un viaje de una vocal, promete poca literatura-, todos los taxis pasan ocupados en dirección al aeropuerto.
Se me ocurre una idea desesperada, no será la primera. Llamar a información telefónica.
-Sí, señorita, Albert Pla…Espero…Gracias….¡Albert, eh, tío, soy Coco y tengo un pro…¿Qué quien soy? ¿Ah, no? Pues perdona, ¿eh? Sí, sí claro, que le vaya a usted muy bien y discul…¡Mierda!
-Provoqueen le he dicho, sí, Pro-vo-queen…¿Que me vaya a una tienda discos? ¡Váyase usted a una pajarería, a ver si le alquilan una jaula!
-Sí, K-nud-sen…¿Cómo que qué nombre digo? ¡Si acabo de decírselo! ¡No, no, Que-no-sé-, no, K-nud-…¡Cojones!
-Eso, Ortega…¿Cómo que qué más? Señorita, Ortega no hay más que uno, me lo ha dicho él personalmente, así que…¡Copón!
-Isis, sí, Isis…¿Cómo que si luego le voy a pedir el número del Arcángel San Gabriel? ¿Usted se cree que pago para que se cachondeen de mí? ¡Me cago en san…!
-No, no sé qué Chiqui es...¿Cuántas hay? ¿Quéeeee? ¿Mil trescientas? Y eso en su barrio, solamente...Vale, pues vamos a dejarlo, sí
-Simpática, eso…No, no se lo digo a usted…No, no me he creído que estoy en una línea caliente, lo que quiero es...¡Lo que yo quiero es irme a cenar!
Comentado por: Coco el 24/1/2007 a las 22:11
Comentado por: chicca la pajmesana el 24/1/2007 a las 21:38
Comentado por: Isis el 24/1/2007 a las 21:12
Interlaken 4
No sabría explicarlo, ¿soñé la violación colectiva de aquellas que ahora se me antojaban damas respetables? A Morphine no se la veía por ninguna parte (y era ella la única que me interesaba) Las otras dos, vestidas con petites robes noires y zapatos de Kélian parecían no haber roto un plato en su vida, mucho menos de haberle pegado o chuperretedado a alguien como yo. Azúa y Ortega vestían de oscuro, nudos Windsor en las corbatas, zapatos de cordones uno, de hebilla, el otro. Yo mismo, duchado, afeitado, vestido de DG (seguro que el traje lo eligió Azúa: siempre me ha considerado un trepa) y con un pegote de Betadine en gel sobre mi herida, podría haber pasado por un lechuguino con despacho en Azca e inmensos intereses en la banca helvética. Sólo la certeza de aquel cuaderno (escondido ahora en lugar seguro) me hacía estar en guardia. Bueno, no sólo eso. Cuando me disponía a escuchar la oferta que imaginaba se disponían a hacerme (la obvia era que me quedase allí con ellos, pero estaba descartada porque yo soy como Sally Field: “¡no sin mis caballos!”), apareció en la sala la única persona a la que temo. Vestía un batín de seda con sus iniciales bordadas en oro sobre el bolsillo de la pechera. Debajo, una camiseta de Micky Mouse idéntica a la que yo me pongo en casa los días que la melancolía se me enrosca en el estómago y la soledad del campo me pesa como un fardo de hasch incautado en la aduana de Algeciras. “No, él no”, rogué mentalmente. Los demás callaban igual de expectantes (¿expectorantes?) que yo. Finalmente, el gran jefe se acercó hasta mí, husmeó sobre mi cabeza y proclamó:
“Te equivocas, Félix, el chico NON OLET”
Comentado por: knudsen el 24/1/2007 a las 19:47
Comentado por: Isis el 24/1/2007 a las 19:37
Ahora entiendo lo de la agenda del Foro de Davos,eso si que es una coincidencia,esta toda la peña por alli.Hasta RSF!.
Comentado por: maleas el 24/1/2007 a las 19:22
yo tuve un amante suizo llamado Vacheron Constantin. No viene a cuento, pero me lo han recordado esos señores que juegan con el tiempo.
Comentado por: Isis el 24/1/2007 a las 18:15
Esos Pérez y Jo tía son falsos, se ve a la legua... Seguramente a los auténticos los tienen amordazados y por eso no pueden escribir...
Aquí haría falta un buen corresponsal con dotes diplomáticos, como ese tal Ronaldo Danielli... Tal vez el Padre Brownie de G.K. Chesterfield nos aclararía algo, aunque si anda por la CH estará más interesado en ordeñar vacas suizas...
En fin, que estamos deseando leer los capítulos venideros.
Comentado por: el defensor del lector el 24/1/2007 a las 17:48
Vayamos por partes.
Ortega@, no parece una broma, pero esa coincidencia me ha hecho sentir un rayo pasar por el espinazo... Por lo demás me tiene usted con los oídos de par en par y una sonrisa boba que no logro quitarme.
Chico del gas en el mechero@
¿Las Azores? Si estuviera un poco más cerca tal vez podría hacer algo por ti... pero hasta allí no llegan ni mis hechizos ni mis influencias terrenales, y mira que lo siento.
knudsen@... nada, siga escribiendo, me gusta su dúo con Ortega.
Comentado por: Isis el 24/1/2007 a las 17:34
Comentado por: chiqui el 24/1/2007 a las 17:08
Hombre gas, manda el numero de telefono que nos pongamos en contacto contigo. Yo conozco a unos cuantos, pero son muy careros.
Comentado por: chiqui el 24/1/2007 a las 17:03
¡¡¡URGENTE!!!
Necesito un buen abogado, ¡ya!
Si alguien del bloc lo es... aquí le espero, seguro.
http://www.acores.net/noticias/view-15794.html
Comentado por: No lo pinchas el gas de mechero el 24/1/2007 a las 15:32
Les veo muy literatos a todos, me gusta bastante , yo estoy algo enfangado con los conciertos , pero me voy pasando . Bueno hasta otra rato
Comentado por: albert pla el 24/1/2007 a las 15:01
Interlaken 3
Me despertaron lenguas. Húmedas, resbaladizas, impertinentes. Yo no podía abrir los ojos por culpa del bestial dolor de cabeza que me devolvía de inmediato a la realidad, a pesar de lo placentero de mis sueños previos. Las lenguas me repasaban en silencio, pero yo oía una conversación de fondo, y así como las babosas reptantes me producían una repugnancia atroz, las palabras que alcanzaba a escuchar despertaban mi curiosidad hasta el punto de hacerme olvidar el magreo al que me estaban sometiendo, no sé si dos o tres personas.
-“No, no, Ortega, no estoy de acuerdo. Es en el Daudin de Biarritz donde lo sirven mejor. Debería Vd. saberlo. Un chocolate liégois con toneladas de chantilly. ¿No va a decirme que no lo ha probado?
-Siento contradecirle señor Artúa, pero las meriendas en casa de mi abuela superaban lo insuperable. Fíjese cómo serían que ella, a las torrijas de leche las llamaba “french toasts”. Créame, había lista de espera para ser invitado a las colaciones de Mme. Grasset. Es que en mi familia, cultura y gastronomía son una misma cosa. ¡Ah, y el bien vestir! Mi presupuesto en sastres es obsceno, pero entre nosotros, un caballero no sólo debe serlo, sino también parecerlo. Por cierto, no ha terminado Vd. de explicarme quiénes son estas señoras…
Si hay algo que me gustaba de ellos era su benevolencia. Llamar señoras a aquella tropa de chuponas era lo mismo que considerar a los del grupo unos gentlemen de izquierdas. Pensé en las horribles camisas de Gaspar, en los zapatos abominables de Royo, en la forma en que pronunciaban la, para mí, sagrada lengua castellana, “ej ke toy a lalkance de to kijki”, me había dicho el director, cuando irrumpí en su despacho para recoger las últimas instrucciones. ¿Señoras?
Cuando intentaban desabrocharme el cinturón abrí los ojos. Lo que más me afectó fue ver que estábamos en un cuarto, la puerta abierta, a escasos metros de donde charlaban los otros. Ellos eran dos, así que supuse que Pérez estaba descansando. Propinar palizas es agotador, pensé, seguro que le han dado un rato de asueto. Ortega y Azúa charlaban como si nada mientras a mí me chuperreteaban las dos de antes y la choferesa que conducía el coche de Pérez. La rubiasca hizo ademán de sobarme el paquete y yo le solté un guantazo. Se echó a reir, “así, así, pégame, cariño, pégame todo lo que quieras, sí, sí”. Me di la vuelta. No podía levantarme con ellas encima, pero la maniobra me concedió unos segundos durante los cuales pude sacar mi alijo del pantalón y esconderlo debajo del futón donde yacíamos. Entonces les solté un discurso, más que nada, para ganar tiempo, pero también, porque pienso seriamente lo que les dije,
“¿Cómo que “sí, sí, más, más, así, así”. Pero, es que estáis tontas, o qué?” Y pasé a exponerles mis razones.
“El porno”, les aseguré, “ha seguido idéntico camino que el resto de las bellas artes. Cuando yo tenía vuestra edad, estudiábamos el kamasutra de cabo a, nunca mejor dicho, rabo. Ahora, zorrillas postmodernas, pensáis que la cosa consiste en vuelta y vuelta, arriba, abajo, delante detrás, un dos tres. Pues de eso nada, monadas. Si queréis follar, follemos, pero antes,dejadme que os aclare cuatro cosas. La primera, que a mí una tía que me dice “sí, sí, pégame así, papito” lo único que me produce es ganas de llamar a un municipal para que la detenga. ¿Acaso no habéis leído vosotras a la sublime Colonna, acaso desconocéis la poesía sufí, o los salmos del divino Salomón: “ponte sobre mi corazón como un sello” ;es que no tenéis la menor idea de cómo seducir a un príncipe? La segunda: muchos, no es más. A lo mejor vosotras os chuperreteais en pandilla, pero yo veo el sexo como la fusión del yin con el yang, el reencuentro de dos pneumas, la unión del andrógino perfecto, si es que tenéis idea de lo que hablo, así que, de una en una, si sois tan amables. La tercera, es que, como bien dice Houellebecq, a partir de los cincuenta los testículos sufren un tremendo ataque de vértigo y descienden hasta bajuras insospechadas. Si le chuperreteais a él, que tiene la edad de Mick Jagger, es que tenéis unas tragaderas a prueba de bombas. A mí sólo me quedan cinco años de tener los huevos respingones, así que, o lo apreciáis, o aquí no hay mus. Por último, ¿acaso os han educado los masais, famosos por no saludar y no lavarse las manos antes de comer, como para que pretendáis violarme sin haberme dicho primero vuestros nombres?”
Me considero un hombre razonable y, sin pecar de soberbia, creo que mis postulados eran claros, pero la lluvia de bofetones que me propinaron a modo de respuesta me hizo pensar que en aquella estúpida trama a mí me había tocado hacer de punching-ball de una manada de psicópatas. Pegaban fuerte y yo saqué fuerzas de donde no pensaba que las hubiera y me las quité de encima a base de empellones. Mis gritos atrajeron a los conversadores. Antes de que entrasen en el cuarto, la chica negra me dijo, “me llamo Morphine”. “¿Cómo el grupo de música?”, pregunté, y pensé si a coco le gustarían los Morphine. Ella me dio un puñetazo en la mandíbula y salió del cuarto corriendo. “Yo soy Jo”, dijo la castaña, “¿Cómo la prota de Mujercitas?”, inquirí y, a modo de contestación obtuve una patada en el plexo solar que todavía me está doliendo. Por último oí a la morena decirme “mi nombre es If” “¿If, Si?, como el poema de Kipling?” “No, imbécil, e, uve, e.”, respondió y, antes de que pudiera golpearme con una lámpara en plena boca, se esfumó, porque Ortega y Azúa estaban ya al lado de mi cama.
-“knudsen, por dios, compórtate”, me dijo Azúa tomando asiento en una butaca. “Me resulta muy chocante ver cómo has cambiado. Tú, antaño conocido como el retrato del artista adolescente, adoleces ahora de lo más básico: manners, kundsen, manners. Es todo lo que nos queda”
-“Estoy de acuerdo, maestro. Pero, si me lo permites, debo decir que tampoco tú eres el mismo. Es el transcurrir, supongo. Eso que los filósofos llamáis el ser en el ser, o el ser en el siendo, o el límite de ir siendo el ser, en fin, esas cosas vuestras tan sencillas y tan útiles”, repliqué con recochineo.
”¡Oh, nefanda estulticia, causas más dolo que las bombas sobre Bagdad”
“O sobre Belgrado”, apostilló Ortega, y yo no pude menos que darles por completo la razón.
“Me has traicionado, iscariote. Tú, el más amado, aquel que reclinaba la cabeza sobre mi hombro. Por unas monedas. Para seguir viviendo sin dar golpe unos cuantos años más. Del que tanto esperaba. Aquel que yo creía honesto, prudente y sabio. ¿Dónde los valores de tu juventud, knudsen? ¿Dónde los poetas, dónde los galanes? ¿Ubi, sunt, ubi sunt?”, lloriqueó entonces el profesor y abandonó la estancia dándose golpecillos en el pecho.
“Y ese impermeable de IKEA, por todos los dioses, ¡qué horterada!, me recriminó Ortega.
“¡Venga, hombre, no ves que es mi disfraz de hacerme el sueco! Para que lo sepas, Ortega, yo me visto en Sloane Street desde que tengo quince años. Por no hablarte de mi smoking de YSL, hay que tener esta percha para poder lucirlo, a ver qué te has creído”, respondí con mis peores modales.
Cuando me dejaron solo estiré la mano y acaricié el lomo del cuaderno que había ocultado debajo del colchón. Lo bueno de haber sido registrado una vez, era que a nadie se le había ocurrido registrarme otra. Allí, en un librillo de la papelería de la calle Fernán Núñez de Sevilla, estaba el diario de los últimos meses de Azúa. Allí había datos y observaciones sobre todos nosotros. Aquello valía más que el propio Azúa. Bien podía él quedarse en Interlaken con sus huríes, que yo, en cuanto pudiera, volvería a Madrid y vendería aquel tesoro al mejor postor.
Ya a solas, pensé en lo cambiante que es la vida y en cómo hay que desdramatizar hasta los peores acontecimientos que nos afecten. Golpeado, sí, así me encontraba, pero también muy feliz. Tenía el cuaderno del gran jefe, una entrada para el concierto de albert pla, y un mensaje en mi móvil de no lo pinchas de gas el mechero, decía: “knudsen, colega, de camino a Zurich he parado unos días en las Azores. Espérame donde estés, voy para allá”
La vida era maravillosa. Me dormí pensando en Isis y en sus andanzas por El Cairo. “Seguro que trabaja en el Cervantes. Tal vez en la Embajada. Ya lo averiguaré”
Comentado por: knudsen el 24/1/2007 a las 14:46
Comentado por: ortega el 24/1/2007 a las 14:14
Esta escritura ágil de Ortega me recuerda a la de Mendoza en El misterio de la cripta y El laberinto de las aceitunas.
Comentado por: Pentesilea el 24/1/2007 a las 14:10
Al sr. Grifo,
1º. Debe conocer, muy seguramente mejor que yo , los textos judíos: la torah, la guemará y mishná... para decir que es asunto sabido, ya por Voltaire (¿dónde se lo echa en cara, en que texto?) que el judaísmo niega una vida postmortem, i. e., según usted, el judío creyente cree que muere y se acabó, debe ser la única religión que cree en la substancia sutil ('alma') pero no en su pervivencia postmortem... y sigue llamándose religión
2º. Me refería al cautiverio que se canta en la Hagadá del Pesaj.
Por cierto, existen 'buenos' objetos de creencia de Sócrates tampoco tenemos documentos relativos a su existencia, es también una creencia. ¿Es para usted un objeto de creencia el que que Perelman haya 'demostrado' la conjetura de Poincaré?,¿considera demostrado el teorema de los cuatro colores aunque sea imposible 'ver' la demostracion?.
Saludos
Comentado por: vic el 24/1/2007 a las 13:37
POESIA ARMADA
Si me piden que les explique cabalmente como fuí a parar desde el bamboleante teleférico al cálido salón de una cabaña suiza y, lo que aún es más sorprendente, como el tal Félx Azúa se transformó, por una suerte de mutación sobrenatural, de lavaplatos pelele dominado por la tal Jo en sereno y autoritario líder de un grupo de conspirados, les aseguro que me ponen en un serio aprieto. Sin embargo, lo intentaré. Se lo debo a ustedes, pacientes lectores y es también de justicia que lo haga (el juramento hepático del bloguero me obliga).
Lo más fácil es el resumen: yo no había entendido nada de lo ocurrido hasta entonces (no es la primera vez que me pasa). Pero vayamos por partes.
Al descender del teleférico, fuí a dar de bruces en el suelo (por algo odio a ese invento diabólico, sólo apto para fotos de familias reales), con tan mala fortuna que el asiento me golpeó fuertemente el occipucio. Por ello, mi percepción de los hechos y mi narración de los mismos es algo confusa. De lo que no me cabe duda es de que había lo que, en otras circunstancias, llamaríamos un comité de bienvenida. Uno de ellos era el elegante caballero al que habíamos visto antes en la cafetería. Le acompañaban otros tres sujetos malcarados, de nulo nivel sartorial.
Supuse que eran otros kicks, compinchados con Jo. En seguida me dí cuenta de que no. Ésta, nada más verlos, empalideció y agachó la cabeza, como aceptando una derrota. Tanto chupeteo para nada, parecía pensar.
"Tú ganas, Pérez", le dijo al del abrigo fetén.
"Vamos todos al coche", ordenó el interpelado "Usted primero, jefe", dijo respetuosamente, dirigiéndose ahora a Azúa.
¡Jefe! El simple hecho de que un lavaplatos con el cerebro carcomido por el idealismo alemán pudiera ser jefe de algo me dejó patidifuso. ¿Qué estaba ocurriendo? ¿Serían unos nihilistas dispuestos a eliminar al tan cacareado "último hombre"? ¿O simplemente pretendían exigir un rescate por un escritor de primera línea (yo)? Decidí obedecer y callar. Mi gatuna curiosidad empezaba a imponerse al lógico temor.
Al llegar al coche ví que el repartidor de IKEA dormía placidamente en su interior. Bendito él, pensé, capaz de abstraerse en tales momentos. Siempre he envidiado a aquellos que pueden echar una cabezadita en cualquier lugar, sin necesidad de antifaces, tapones para los oídos y barbitúricos, como yo. Asimismo, había un conductor, mejor dicho conductora: una mulata, cuyas tetas, lamentablemente, no alcancé a observar.
No seré yo quien cuestione la comodidad de un Mercedes 500, pero nueve personas eran demasiadas incluso para esta obra de arte de la técnica automovilística. Además, Azúa se sentó solo delante, con la conductora. El Jefe era el Jefe. Por ello me alegré de que en apenas diez minutos hubiéramos llegado a nuestro destino: un lujoso chalet de cuya chimenea brotaba un humo prometedor de confort y, quizás, barbacoa.
Les confieso que la visión de la casa me trajo amargos recuerdos infantiles. Mi madre se hizo construir una similar en el Montseny, inspirada, parece ser, por "Sonrisas y lágrimas", su musical preferido. Mis estancias en el lugar resultaron un infierno: los niños nativos experimentaban un turbio placer en atormentar a las, consideraban ellos, acomodadas crías de los veraneantes. Mi elegante traje de almirante, con el que mi madre se complacía en vestirme, me convirtió en una de sus víctimas favoritas, sobre todo cuando practicaban un juego denominado Potemkin (alguna tradición catalana mantenida contra viento y Franco por tan obstinado pueblo).
Pero volvamos a los hechos. Entramos todos en el chalet, excepto el durmiente y un par de sujetos, que se quedaron a vigilar su sueño (me pareció todo un detalle: hay caballeros en todos los ambientes). Me encontré en una estancia amplia, caldeada, en la que no se habían escamoteado ni la madera ni los gatos. Varios de éstos reposaban esparcidos por sofás y radiadores y el olor de su orín impregnaba el ambiente. Me indicaron que me sentara en uno de los sofás, lo que hice sin rechistar. Jo se sentó a mi lado, sin mirarme. Debía estar avergonzada por su derrota. Y, con el látex, debía estar empezando a sudar.
Apareció entonces una segunda mujer, morena, que observó con irónica sonrisa a la (¿de qué otra manera llamarla?) prisionera.
"Mira a quien tenemos por aquí", dijo con innegable retintín.
"Silencio, habló por primera vez Azúa (y cuán cambiada estaba ahora su voz, mucho más decidida y varonil). Ya sabes que la ironía es de mala educación". Era una recriminación muy oportuna: pocas cosas debilitan tanto a cualquier grupo social como las peleas entre las hembras. Recuerden Dinastía, por ejemplo.
"Te estarás preguntando que es lo que ocurre, dijo entonces dirigiéndose a mí. Eres el único que no está al corriente. No entrabas en el plan."
Intenté poner cara de escaso interés (au desssus de la melé, que le dicen), pero no estoy muy seguro de haberlo conseguido.
Mientras se servía un licor de alta graduación en una copa tamaño king size, Azúa empezó a hablar: "Mi marcha del blog forma parte de un plan. El futuro del planeta estará en manos