El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

viernes, 30 de julio de 2010

 Blog de Félix de Azúa

A ver si me explico

Leí hace poco la entrevista que el director del Institut Ramon Llull, Josep Bargalló, concedió al diario de las clases acomodadas barcelonesas. Era muy interesante. Yo creía que el Llull nació como fotocopia del Instituto Cervantes, pero me equivocaba. Dice Bargalló que el Llull es “el instrumento para que el mundo reconozca la existencia de un país”. Es de agradecer. Tal y como está el mundo le vendrá bien conocer la existencia de un país satisfecho de sí mismo. Servirá de ejemplo.

El problema es que no será fácil que lo reconozcan si atendemos a las explicaciones de su director, porque luego dice: “Hay un proyecto de país por parte del catalanismo político”, y añade: “un país primero necesita serlo y, después, ser reconocido”. De modo que el mundo primero debe reconocernos como proyecto y luego reconocernos. ¿Con qué méritos cuenta Bargalló para lograrlo?: “Mi experiencia de acuerdos con el gobierno del PP en Baleares, el alcalde de Perpiñán, el partido liberal de Andorra y el alcalde de l’Alguer”, dice. “Con Valencia no”, añade compungido. Por algún sitio hay que empezar.

Quizás el problema mayor es que tampoco está claro el proyecto de país que el mundo debe reconocer porque a las preguntas sobre quién se va a llevar la pasta en la Feria de Frankfurt, Bargalló se arma un lío fenomenal. Será difícil que lo entiendan los suecos o los coreanos. Primero dice que “Vázquez Montalbán es cultura catalana, pero pertenece a la literatura castellana” (no hay pasta), Pere Calders cuando escribe en castellano “es cultura mexicana”, toma castaña, pero pertenece a la literatura catalana (hay pasta), y naturalmente Vila Matas o Mendoza se quedan sin la pasta.

No es esto lo más lioso de explicar a un japonés, sino lo de la “cultura” porque Bargalló asegura que lleva a Frankfurt el cuadro flamenco de Miguel Poveda “sin complejos de ningún tipo”. No queda claro si los complejos los tiene él o Poveda, pero los que lo tendrán seguro son los rusos que traten de entender el proyecto de país que propone Bargalló.

Artículo publicado en: El Periódico, 20 de enero de 2007

[Publicado el 20/1/2007 a las 13:16]

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Comentarios (284)

  • me encanta el comentario de ortega.

    Comentado por: felipe bueno angulo el 20/2/2009 a las 23:51

  • SOLO KIERO HACER UNA PREGUNTA

    Comentado por: YUDIBER GALVEZ el 29/1/2009 a las 11:32

  • me parese una pelotudes no entiendo un choto

    Comentado por: pepito don jose el 04/1/2009 a las 19:28

  • Desde Colombia Sur America , un saludo a todos estos grandes pensadores catalanes. Gracias por la leccion de historia sobre Cataluña y su devenir político.

    Comentado por: felipe bueno angulo el 18/11/2008 a las 17:24

  • esa pagina e sun asco

    Comentado por: alex el 29/5/2007 a las 04:15

  • ===> Antonio Larrosa dijo:
    Pues yo, como casi siempre no he entendido nada de rés, o sea que menudo lio ...¿No?
    . . . . . . . .
    Si, menudo lio porque de a ver si se explica a explicarse, pues no, no se explica muy bien. Quizás prefiere no decir las cosas claras. Ya ves, en el politiqueo... Y al Bargalló no lo entienderán ni los japoneses, ni los rusos ni los españoles porque habla en polaco.

    De todas maneras se entiende que es una queja como diciendo que por qué los catalanistas no hacen y definen las cosas de una manera más clara y simple cuando la reallidad es supersimple: todos somos españoles (y más los que escribimos en castellano). Pero como los catalanistas se creen polacos crean muchos lios y realidades virtuales e imaginarias muy problemáticas para los que quieren todo bien definido, ordenado y simplificado.

    Yo, por mi parte, creo que los problemas y el dolor que Hitler causó a tanta gente no se debieron ni a ser socialista, ni a ser nacionalista (como tendenciosamente se dice en este blog y dicen algunos que quieren compararlo a Francesc Macià y cía.), sino a ser incapaz de autocuestionarse si no estaba haciendo una supersimplificación de la realidad: "tu eres judío, luego eres tal y cual", "tu eres ario, luego eres tal y cual y te mereces tal y cual", etc, etc. además de ir construyendo una sociedad donde todos han de ser iguales, hablen lo mismo (arios) y la gente no se cuestionen nada de res.

    Pero algunso tienen todo claro y saben perfectamente quién es catalán y quién no, qué es catalán y qué no. De modo que tienen claro que a la feria de frankfurt, como cultura catalana, han de ir escritores que escriban en árabe, en chino, en argentino, mexicano, rumano y sobre todo en castellano, porque es la lengua de ellos, ¡claro!.
    Porque es la cosa más clara del mundo: si tu estas empadronado en Cataluña eres catalán y parte de la cultura catalana, aunque hayas llegado ayer o hace un mes, no me importa. En camnbio, alguien que vivió unos años pero se fué hace mucho con su familia y todo el entorno de amigos de la familia catalana y que hablaba catalán en el exilio y escribía catalán en el exilio (como un exiliado de la derecha españolista, por ejemplo), ese si no está empadronado, pos no es catalán. Si tu te fuiste a estudiar a EEUU y acabas de hacerte residente allí, ya no eres catalán ni tienes cultura catalana. Si hablas chino y sólo chino en un restaurante chino, pero tienes papeles de catalán, entonces si eres un representante de la cultura catalana siempre y cuando escribas en chino y publiques auqnue sea en china tus chinadas.
    Si viniste de África a hacer unos estudios y publicas tus trabajos, eso es cosa de la industria editorial, pero si le gustas mucho y le das camote a una mosa andaluza de Sant Adrià y te haces españolito con la boda, entonces tu trabajo, y hasta tus poemas en suajili o tonga son catalanes si los escribiste después de hacerte catalán, pero no antes y además los escribiste en la cama catalana. Pero si eres catalán y te inspiras con los Icebergs y las mosas islandesas en tus vacaciones, entonces esos poemas son islandeses poque probablemente contengan nombres de muchachas de rlugares o algo del viento islandés. Si tienes cuatro nacionallidades puedes irte a freir espárragos porque complicas las cosas cuando en relaidad la realidad es supercalifragilisticoextraordinariamentesupersimplificada. Tal y como la veia Hitler (y aqui no hay ironia).

    Comentado por: Ngonga E'to el 04/2/2007 a las 02:08

  • Qué cansado estoy de escuchar en los que tienen tanta fe en su pluma un tono burloncito para todo. Si es para todo, entonces no está bien pensado y si hay que pensar antes de hablar, más hay que hacerlo antes de escribir.
    Qué burlones nos ponemos con los catalanistas cuando somos españolistas (porque hablamos mejor el castellano y queremos que sean como nosostros).
    Ja, ja, ja! parece que Cataluña es el único país satisfecho de sí mismo. Claro, los franceses no dicen eso de ellos mismos, los norteamericanos tampoco, los chilenos tampoco, los españolistas tampoco, los finlandeses tampoco, los japoneses tampoco,..y así.. Ja, ja ja!, Je, je je!, sin pensar, me parece o sino, podemos hacer creer a la gente, con el poder de la pluma, que los catalanes son los únicos satisfechos de sí mismos. Los catalanes, que nos molestan, los catalanistas nada más, claro.

    Las fotos de aquí al lado seguramente no las seleccionó un españolista. Ellos no tienen mentalidad pueblerina, como los catalanes, y reconocen que además de Madrid hay grandes y bellas obras de arquitectura en el mundo como en París y Buenos Aires (lo más parecido en el mundo a Madrid). Un españolista hubiese colocado una foto de Gaudí, sin importarle que hablara catalán y fuese catalanista.

    Es obvio, es humano, que cualquier persona se haga líos con los límites de lo que es o no catalán porque es un conjunto borroso. Lo mismo pasa con cualquier categoría o clasificación (hasta lo que es vida y no lo es o lo que es amor y no lo es) producto del pensamiento. Porque todas, todas, absolutamente todas las fronteras y divisiones, no sólo las que tienen los catalanistas en la mente, son productos de la mente operando desde un cierto nivel donde no se ha eliminado la dualidad.

    Espero que me soporteís. Lo que pasa es que a mí me gustaría ser parte de la plana mayor de Cataluña y si para eso es necesario hacerle un flaco favor al idioma, no me importa.
    A mi me ha tentado la fama y ahora el poder.
    El catalanismo (lo meto todo en el mismo saco) es un estorbo para mi pluma y a veces chirrío y chirrío y no paro de chirriar.

    Comentado por: Andrei Zukulavski el 03/2/2007 a las 21:33

  • Como te has vengado ...HIENA????. Me las vas a parar, tarde o temprano.
    Txiki

    Comentado por: chiqui el 26/1/2007 a las 17:32

  • Grifo@
    Buenos días.
    Me disculparás si no te agradecí antes el comentario sobre el mercado, pero ayer pasé la tarde y la noche como invitada en una novela dividida en cuatro tomos. No estuve leyendo sino interpretando -en todos los sentidos- una historia que creía ya lista y editada. Por supuesto yo no era Justine ni ningún otro personaje. Los colores eran sí perfectos, decadente el mobiliario, reales los saludos y las miradas del que no puede engañar al que ha crecido a su lado. Los exteriores brumosos de mar cercano, las balaustradas carcomidas por la desidia, las plantas lacias en los portales, mal crecidas por la falta de amor y de nutrientes. También a mí, al final de la noche y tras los postres, me hablaron en susurros de las vidas ajenas y presentes. Claro que ella no sabía de la dificultad auditiva de mi oído izquierdo, así que jugué a leer los labios, cosa que acostumbro a hacer cuando el parlante no lleva bigote.
    La lingua franca era el francés, bien sûr. Francés trufado, francés como siempre utilizado para llenar incómodos espacios de silencio. Francés con todos los acentos como lastre, como nota o como adorno. Yo estaba allí, y para encontrarme nada más fácil que buscar ese lugar donde se hubiera situado un gato.

    Un abrazo


    Comentado por: Isis el 26/1/2007 a las 14:03

  • SIN PERDON

    Convendrán conmigo que los hechos que hasta ahora les he contado, por muy trepidantes que fueran para lo que yo (y tal vez ustedes) estoy acostumbrado, no tienen nada de especial en el mundo literario, habituado a la violencia y el complot. Aparte de poner de relieve las mil caras de Azúa (mezcla de erudito y Fu Man Chú), parecían un capítulo más de las guerras editoriales de cada día, llevado esta vez al ciberespacio. Pero convendrán también que volar castillos en Suiza y emplear a tropas paramilitares es llevar las cosas a otro nivel, como suelen decir los portavoces gubernamentales. ¿Qué córcholis (ésta es la expresión límite tolerada en El Toobogán) estába pasando?
    Para empezar, lo que estába pasando es que me apuntaban con subfusiles unos individuos para los que pasear por Bagdad o Kabul es su pan de cada día. Hasta que no te pasa no te imaginas lo que se siente.
    Me volví hacía Azúa: él sabría que hacer. Pero la expresión de su cara me desengañó: miraba a Melchor con tremenda estupefacción. Lo que estaba ocurriendo no podía haber sido previsto ni por una mente como la suya.
    Sin embargo, se serenó y, cual acabando una larga serie de silogismos, dijo: "Hay un traidor".
    "¡Vaya, muy listo el chico!", sonó una voz detrás nuestro. "De traidor nada, continuó, al contrario. Fiel a la libertad y a El Toobogán".
    Era uno de los esbirros de Pérez, que esbozaba una de aquellas sonrisas que han sido mi perdición en el póker.
    "¡Pedro Rabioso!", exclamó atónito Pérez (no tenía yo claro si tal era su nombre o un insulto, fruto del comprensible enfado). "¡Serás cerdo!", escupió.
    "Y tú me llamas cerdo", tan sólo había desprecio en su voz. "¿Que te creías?¿Que me iba a pasar la vida tirando tartas? Pues para que te enteres..."
    Se calló de golpe, con los ojos y la boca abiertos de par en par (no sé si puede decir esto de la boca, pero ya es tarde para cambiarlo). Un hilillo de sangre empezó a brotar de un agujero (juraría que no lo tenía antes) en su frente. (¿Saben las películas? Pues igual). Se desplomó hacia atrás, dándose un tremendo coscorrón en el suelo. Las desgracias nunca vienen solas.
    Todos volvimos la vista hacia el autor del disparo: era uno de los mercenarios, que se estaba despojando de su máscara antigás (totalmente fuera de lugar en una fiesta como aquella).
    Nueva y tremenda sorpresa: era Jo, que había cambiado el correaje SM y el látex por los correajes en versión original.
    "Ese imbécil nunca supo cuando callar", dijo con desprecio, mirando al (todos lo dimos por supuesto) cadáver. Se volvió hacia Azúa: "¿Ves como hubiese sido mejor que vinieras por las buenas?" (mucho leer blogs, pero la construcción de sus frases dejaba bastante que desear). "Ahora ya es demasiado tarde. Para todos"
    "Si son de la AVT, lo siento, no volverá a ocurrir. Lo prometo." Era Javier Marías que, una vez pronunciadas estas palabras, nos dió la negra espalda de su smoking y saltó por la ventana. Lo vimos correr sobre la nieve. Su corona quedó atrás, olvidada en la huída, cual un Bokassa del papel.
    "Mañana en la batalla pensaré en él", dijo Jo. Y todos sus compinches rieron, como si fuera un chiste (aunque podría estar hablando en clave).
    Todo esto no son sino prolegómenos, reflexioné. Ávido lector de Lafuente Estefanía en mis años mozos, conocía las reglas: muere el traidor, huye el cobarde. Lo gordo aún está por venir.
    Pero lo primero en venir fueron unas toses. Provenían de los cascotes de la pared derrumbada. Una par de mercenarios se dirigieron hacia allí y levantaron a un hombre, para traerlo en volandas hacia el centro de la acción (es decir, dónde se encontraba el narrador: yo). Era el tal RSF. Su camiseta de Mickey Mouse y su antaño reluciente bata de seda estaban cubiertas de polvo (por lo visto cuando eres Gran Jefe puedes pasar de vestirte como los demás). Parecía aturdido. En las manos sostenía unas hebras doradas, que se llevaba repetidamente a la nariz, con un gesto automático, propio de su estado. "No olé, repetía, no olé, no olé."
    Volvió a reir la tropa. Debía tener alguna gracia, algún doble sentido, aquel término taurino que, a mí, poco versado en el noble y, a pesar de ello, amenazado arte de Boadella, se me escapaba. Ya era la segunda vez que los mercenarios demostraban un mejor conocimiento de los doblesentidos literarios que yo. Lo atribuí a sus muchas horas libres en el acuartelamiento, propicias para la lectura y los crucigramas. Y mi mente voló, por un momento, hacia mi experiencia de milicias universitarias, donde conocí de primera mano la vida castrense y la gonorrea.
    Ahora sí, volví a reflexionar: el traidor, el cobarde y el viejete. El prólogo está completo. Se avecina el nudo argumental. Vamos, que quizás sabría lo que estaba pasando.
    Y debía estar yo en lo cierto esta vez, porque Melchor, callado hasta entonces (lo que es raro en él), empezó a hablar. Se dirigió a Azúa, como si los demás fuéramos unicamente espectadores de su personal diálogo.
    "Parece mentira, Félix. Tú, que lo has tenido todo: talento, éxito desde edad temprana, un físico envidiable, mujeres..."
    "¡Los tópicos de siempre!" , interrumpió Azúa (era la pimera vez que lo veía alterado). Con las mujeres, y tú me conoces desde hace años, sabes que he sido una de las personas más serias, dentro de lo que cabe, que no me he permitido jamás frivolidades. Y no empecemos con lo del físico. Pasados los sesenta me lo podríais haber perdonado"
    "¡Cállate!, gritó también Melchor (intuí alguna antigua historia de faldas entre ellos). Qué sabrás tu del perdón. Tú deberías saber bien que, cuando se abandona el limitado circuito de los vínculos personales, el perdón adquiere una confusa categoría. Tú ya no mereces ningún perdón".
    Se relajó, cambiándose la pistola de mano. Con voz más calmada, prosiguió: "No sabeis en lo que os habeis metido. ¿Creíais que se trataba unicamente de una cuestión de blog, de política editorial, un quítame allá esos lectores? Pero, ¿es que no veis a dónde va el mundo? ¿no leeis a Hermann Tertsch ? Aquí nos estamos jugando el futuro de nuestra civilización, se trata de nosotros o ellos."
    "Pero si eso está claro,Gaspar, metió cuchara Pérez. Yo tampoco aguanto a los moros".
    Le interrumpió Melchor, fuera de sí: "¡Me llamo Melchor, Melchor! Ni Gaspar, ni Baltasar. Estoy hasta las narices de que todo el mundo se confunda, carajo"
    Luego continuó, en un tono didáctico, como un profesor cansado de explicar siempre la misma lección: "Los otros no son los moros, como les llama ése. Los otros son los yankis. Ellos son el enemigo ahora. Eurabia es nuestro primer paso táctico para derrotarlos. Luego, cuando su imperio se haya derrumbado, ya nos ocuparemos de los otros. Brisa está en esa batalla. Y no vamos a tolerar que cuatro intelectuales, con su Heidegger mal leído, y un viejo chocho nos j**** la marrana. Para hacer bonito en el blog estaís muy bien. Y si no os gusta, siempre tengo docenas como éste".
    Al decir estas últimas palabras me había señalado a mí. Otro día me hubiera oído, pero la pistola que sostenía me aconsejó callar. Ya llegaría mi hora.
    "Has perdido, Félix. Os tenemos a todos. Y ayer, Txiki se encargó de Samuelson en el aeropuerto de Zurich"
    Azúa acusó el golpe. Unicamente acertó a decir: "Samuelson...muerto...en un aeropuerto".
    No tenía yo idea de quien era (había sido, debería quizás decir) el tal Samuelson. Pero, incluso yo sabía quien era la tal Txiki, una de las más sanguinarias asesinas a sueldo del mundo occidental, conocida como la hiena de Boston (¿o era Chicago?). Cuentan que castró con dos piedras a su psicoanalista cuando intentó subirle la tarifa. En el mundo literario es muy conocida: había intentado contratarla una reciente ganadora del Planeta, para que se ocupara de un miembro del jurado, cuyos comentarios habían empañado su triunfo. Por lo visto rechazó el trabajo, ya que el tipo sigue vivo. Ser asesina no está reñido con el buen gusto literario.
    "Se acabó", sentenció satisfecho Melchor. "Sólo me queda reportar el éxito al comando supremo, en Alejandría. "Isis estará satisfecha", añadió señalándose el brillante emblema del casco.
    "Eso no es Isis, sólo un tonto se confundiría. Es un correcaminos. (¿me habría yo fijado mal?)", se oyó decir.
    Era el sueco, bueno no, el antipático, quien acababa de hablar. "Si hasta os equivocáis en eso, lo tenéis mal. Además, sonrió, lo llevas torcido".
    La cara de Melchor se puso de color grana: "¡Cállate! No me has servido para nada. Ni los has detenido, ni has encontrado la agenda de Azúa, ni me has avisado, ni me has comprado los Tupper Wares. Y encima, te metes con mi equipamiento bélico. Mira, ¿sabes qué te digo?. Tú y yo hemos terminado"
    Sabía que Melchor era duro finiquitando las relaciones laborales, pero no me podía esperar lo que siguió.
    Levantó su pistola Melchor, apuntó al experto en calcomanías y apretó el gatillo.




    Comentado por: ortega el 26/1/2007 a las 12:18

  • PARA TODOS:
    (No es el truco de la zanahoria, eh?)

    EL QUE ACIERTE DE DONDE PROCEDEN LAS FOTOS EN LA ÚLTIMA ENTRADA DE MI BLOG, LE SERA COSTEADO LO SIGUIENTE:

    VIAJE DE IDA Y VUELTA AZURICH (CLASE ECONOMICA)
    ESTANCIA, CON COMIDA INCLUIDA, EN HOTEL DE UNA ESTRELLA (LO SIENTO EL EURO ESTA MUY ALTO Y PAGO EN DOLARES)
    Y...LO MEJOR: ENCUENTRO, BREVE, CON SU MAESTRO DON FELIX DE AZUA (se le han roto las gafas y hay que llevarle unas nuevas lo antes posible)

    PISTA: las fotos vienen de TVE, a finales de los 70 y principios de los 80
    Sólo pueden indicar un programa.

    Comentado por: chiqui el 26/1/2007 a las 08:25

  • No fomentes el antinacionalismo castellano.

    http://leozeladabrauliograjeda.blogspot.com/

    Comentado por: leo zelada el 26/1/2007 a las 04:58

  • YA ESTA AQUI YA LLEGO Y AHORA VA FUERTE , EL JEFE HA VUELTO :

    http://www.youtube.com/watch?v=OnQ5iJwDIhk

    PERET PERET ,DISCO NUEVO, DISCAZO!!!!!

    Comentado por: albert pla el 26/1/2007 a las 00:02

  • @Isis
    *Pirámides de tomates y patatas, enormes repollos dignos de ser la cuna de una princesa, purpúreos rábanos, lujuriosas fresas, cebollas huríes, calabazas interrogantes,*

    Nunca hubiera creído que los repollos pudiesen ser tan bellos; o que los tomates y patatas de Alejandría llegasen a agruparse en montones de pirámides. Las cebollas se convierten en huríes desmelenadas. Y las calabazas te contemplan compasivas.

    *Los cientos de conejos, gallinas, patos, ocas, pichones y pavos no estaban atados; estaban como yo, mirando el jaleo y husmeando el aire de la mañana luminosa. *

    La plasticidad de la descripción es plena; la imagen, la más adecuada. He estado allí mientras lo leía. Si te hubiera encontrado entonces, habría tenido que reconocer que la cuarta dimensión de nuestro espacio cotidiano se expande más libremente en el mercado que en una hiperesfera. Excelente descripción. Describir es muy difícil. Es zona de influencia del poema. Hay que crear espacio y lograr que el lector entre en él.
    Animo a los posibles autores. A la vez que al arte literio del tiempo, la narración, animo a los que se atrevan con el espacio, que nunca pasa. Por animar que no quede.
    Saludos y sonrisas.

    Grifo

    Comentado por: Grifo el 25/1/2007 a las 23:42

  • Comentado por: Sven Svenson el 25/1/2007 a las 22:48

  • Comentado por: Sven Svenson el 25/1/2007 a las 22:41

  • Comentado por: Sven Svenson el 25/1/2007 a las 22:07

  • Bien Knudsen, Ortega ya se lo tenia merecido...
    que entre alguien mas....

    Comentado por: chiqui el 25/1/2007 a las 21:52

  • Comentado por: Sven Svenson el 25/1/2007 a las 21:48

  • Interlaken 5



    ¡Viejo cabr*n¡, qué otra cosa cabía esperar de él. Después de olisquearme como el perro que es, me arreó un estacazo que me hizo caer como un pelele, golpeándome, para más desgracia, con la cabeza en la mesa de café. No parecía ser mi día.
    Pero su brazo, por suerte, no era ya el que había sido. Se necesita mucho más que eso para tumbar a un knudsen. Fingí un nuevo desmayo y, desde el suelo, escuché lo que hablaban (debo reconocer que, aunque no había logrado dejarme k.o., sí me encontraba bastante mareado) Entonces, vi a Azúa arrodillarse como lo haría una quinceañera cuando actúan los de Rebelde Way, y oí al capo insultarle a base de bien en ese lenguaje pedantesco y lisérgico que se gastan, “babuino chillón”, bramó “cuando venga el leopardo, no vale que estés pedo”, le dijo, a lo que el otro respondió, “¡qué alegría!” Luego el innombrable se dirigió a la salida y yo pensé, “alegría la mía, que te pierdo de vista”, pero aún hube de soportar otra monserga, “sacrifico esta casa”, pronunció pomposamente el gran jefe mientras la abandonaba, y en eso estuve de acuerdo, el tal chalet, más propio de la familia Swarowski que de alguien con ínfulas intelectuales, quedaría en mi recuerdo como el antro donde sólo cabía recibir palizas. Eso sí, para mi contento, yo había destrozado la alfombra. “Que se jod**!, me dije.
    A pesar de que era el único que (todavía) no me había tocado un pelo, quien verdaderamente se me había atragantado era el tal Ortega. De casta le viene al galgo, pensé, y agradecí haberme negado siempre a leer los libros de su padre. Bueno, yo, por principio no leo a los filósofos. Si supieran explicarse como lo hace, por ejemplo, Grifo, yo los leería y los admiraría como le admiro a él. Pero, ¡qué va!, los filósofos son como todos los demás curas y chamanes: enredan el lenguaje como lo hacen los trileros con las cartas, “a ver dónde está la sota, a ver, señores, descubran donde está la carta de la suerte, hagan sus apuestas”, para luego partirse el cu** de risa cuando los profanos les miramos con la boca abierta. Dios nos libre de los filósofos. Y de sus nietos.
    Ortega, se notaba a la legua, tenía algo de mayo del 68 que tiraba para atrás. Me lo imaginaba de joven, leyendo “Madrid, de corte a checa” y masturbándose mientras espiaba las enaguas de la pobre tata de su abuela, la cual cocinaba horas y horas por un salario de miseria en los tiempos en los que, a las buenas chicas como Provoquen, las echaban de las fábricas por haberse afiliado a un sindicato clandestino. Seguro que practicaba algún estúpido deporte como la esgrima. Seguro que en algún cajón escondido guardaba el blasón que le había encargado a un maestro de armas. Seguro (se lo noté en la forma en que me miró cuando Azúa me recriminaba haberme convertido en la racaille que soy ahora: naricilla arrugada, labios fruncidos) seguro que pensaba, “la amistad de estos dos, sin duda ha estado marcada por el nefando vicio griego” y, seguro también que habría apostillado algo así como “una de las peores caras de la poliédrica filosofía helénica”, o cualquier otra tontería por el estilo. Más de lo que estoy dispuesto a soportarle a nadie, en cualquier caso. Y eso que no era la primera vez que me veía en una situación parecida. Alguna que otra mujer, en su día, también supuso que Azúa y yo geneteábamos a escondidas. ¡Gente zafia; mentes sucias! Su lujuria sólo es comparable a la codicia que les brilla en los ojos. Más les vale mandarse incinerar, porque, ni los gusanos querrán hincarles el diente.
    En lo que a mí concernía, entre Ortega y yo, quedaban rotos los puentes del diálogo.
    Pero, a lo que estamos. Como si necesitaran al capo para respirar, salieron todos corriendo detrás de él. Antes de que el último cerrase la puerta de un golpetazo, alcancé a escuchar el ruido de unas aspas y, de inmediato, el motor de un helicóptero sobrevolando la casa. Por fin perdía de vista a la pandilla basura.
    Me serví un vodka, lo bebí de un trago, y decidí largarme de allí a toda prisa. Mi coche estaba aparcado a la entrada y, en la mesa contra la cual yo había terminado de romperme la crisma, estaban mis pertenencias, salvo el móvil, que ya me había ocupado yo antes de agenciármelo. Antes, volví al cuarto de baño donde una ducha y un afeitado me habían librado de la mugre de sangre y babas. Metí la mano en la parte trasera y hueca del pie del lavabo y extraje la libreta de Azúa. Me disponía a echarle un vistazo a lo que allí decía, cuando noté una mano en el cuello. Alcé los ojos y, en el espejo que tenía enfrente, vi a Morphine.
    “Hi, sweety”, susurró, y deslizó la mano hasta mi hombro.
    “Hawdy”, respondí en mi mejor imitación del acento de Alabama
    “You goin’ somewhere?”, inquirió
    “Wherever you say”, respondí suspicaz
    Ella se echó a reir
    “Wrong guess, darlin’. I don’t do the action here. Actually, I’m the quirky, offbeat, funny gal”, admitió, y a mí me pareció realmente encantadora. “Makin’ me some company?”, preguntó.
    No lo dudé un segundo. Guardé el diario del profesor en el bolsillo de mi americana y seguí a la bella mujer hasta su cuarto.
    Hay algo en lo que les doy la razón a las mujeres del blog. Por culpa, sobre todo de Ortega y su humor de propietario burgalés de gasolineras, (estoy seguro de que al ver los hermosos pechos de mi acompañante pensó que lo que Morphine necesita es un pigmalión, o alguna otra chorrada de ese jaez) las chicas son tratadas en el Toobogán como hermosos ornamentos: frágiles y superfluos a la vez. Mientras le hacía el amor a Morphine, puse todo mi empeño en borrar de su piel todo rastro de esa condescendencia retrógrada del macho con estudios (no es que el macho analfabeto merezca mis respetos, pero al menos a él le justifica parcialmente su incultura) que, yo suponía, había sido su dieta diaria mientras frecuentaba la compañía de aquella tropa. El resto de los detalles de tan feliz encuentro, los guardo para mí. Sólo diré, citando al alejandrino que paseaba por el mismo mercado donde Isis hace ahora sus compras, que cada uno de mis actos mientras estuve con ella, respondieron al impulso de un hombre enamorado.
    Nos despedimos en el pueblo. Ella había sido contratada como cantante en el piano-bar del Crillon de Lugano. Le deseé buena suerte y aguardé, con el coche en marcha, a que su autobús se perdiera de vista. Al alejarme de allí, pasé por delante del chalet del capo. Una fila india de gatos lo abandonaba por la ventana que yo había dejado abierta el día que intenté escapar de aquellos canallas.
    ¿Os gusta conducir?
    A mí me encanta. Siento por los automóviles el mismo amor que por los caballos. No quiero a unos ni a otros para competir. Los quiero para VOLAR.
    Primero hay que conocerlos. Saber sus mañas, hacerse con el tacto justo. Luego sólo hay que pedirles. Y ellos dan, ya lo creo que dan.
    Atravesé la autopista como si fuese un punto en el espacio buscando mi cuarta dimensión, decidido a plantarme en el aeropuerto de Zurich en un santiamén. Soñaba con la colección de tuppers que me disponía a comprar. Me regodeaba pensando en mi casa. Estaba harto de tratar con gentuza. Había, además, decidido desvincularme de Gaspar y del grupo. Al fin y al cabo, me quedaba dinero para sobrevivir un par de años más en el campo. Luego, podría vender el cuaderno, o ponerme de profesor de equitación en cualquier picadero para niñas ricas. Se acabó el ir por ahí haciéndome el sueco.
    Pero, como dijo una vez el maldito Ortega (o su abuelo, o el mayordomo de su abuela, no recuerdo) “el hombre pospone y Dios dispone”. Antes de la salida 15, que era la que yo tenía que tomar para incorporarme a la autopista que une Zurich con el sur, la policía me desvió hacia una carretera comarcal. Por toda explicación, el agente me deseó una feliz fiesta. “¿Fiesta?”, le pregunté, “Mais, oui, m’sieu, le cock-tail party du Royaume de Redonda. Tout droit, s’il vous plait”
    “Mais non, je vous en prie, ça non, ah. Surtout pas ÇA!”, supliqué sin éxito. Una larga fila de coches me impedía dar la vuelta.
    En menos de diez minutos me vi a la puerta de un hôtel particulier. El aparcacoches me levantó de un tirón del asiento y no me quedó más opción que subir la escalera y entrar en la casa.
    Con una copa en la mano, estudié a los presentes. ¡Qué horror! La crema y nata del mundillo editorial español se codeaba con las gunillas locales. Unos y otros producían un cacareo insoportable. Buscaba la salida cuando, para mi desesperación, vi de lejos a Ortega. Hacía ademán de venir hacia mí. Me disponía a echar a correr cuando un estruendo hizo bambolearse la araña de cristal que pendía sobre nuestras cabezas y las copas de fino cristal bohemio que nos habían dado a algunos de los invitados (comprobé con regodeo que a los de aspecto “español” –y que conste que yo reivindico a todos los españoles rubios, que ya está bien de tener que decir cienes y cienes “que no, que no soy sueco, que nací en la Fuente del Berro, caray!”- les habían proporcionado vasos de plástico, quién sabe por qué). En cualquier caso, todos los presentes volvimos la vista al origen de tal estruendo: nos rodeaba un grupo de hombres fuertemente armados. El comandante de aquella tropelía no era otro que Gaspar, disfrazado de GEO. Lo más hortera de todo era el casco negro con una pegatina del correcaminos pegada (y torcida) a la altura de la frente. Pensé “los españoles, siempre montando el numerito” Luego me eché a reír al ver al suplantador de Azúa tirado cuan largo (y ancho)es junto a una señora muy operada, con aspecto de propietaria de canteras de grava en la cuenca del Fulda. La onda expansiva había situado las piernas del tipo rodeando el cuello de la matrona “¡A ver cómo sales de esta, Ortega!”, me dije, riendo ya a carcajadas.





    Comentado por: knudsen el 25/1/2007 a las 19:41

  • El mercado

    En cuanto comencé a intuirlo me guardé el teorema de Poincaré en el bolsillo izquierdo, junto a las llaves. El taxista acababa de dejarme y yo se lo agradecí porque, tras tantas vueltas por el mundo y a pesar de que resulte gratificante que algo todavía pueda sorprenderte, los viajes en taxi modelo suicida sin motivo aparente (y sin reposacabezas) no acaba de llenar mis expectativas en cuanto a sorpresas, y eso que he bajado mucho el listón desde que dejé tan lejos la primavera sueca, las catedrales del gótico francés y los paisajes de la Toscana, por poner algunos ejemplos. Sorteando niños con cestas me adentré en el bullicio. Mis sospechas se confirmaron. Los cientos de conejos, gallinas, patos, ocas, pichones y pavos no estaban atados; estaban como yo, mirando el jaleo y husmeando el aire de la mañana luminosa. La atmósfera era densa pese al frío. Costaba trabajo descifrar los olores porque los colores me distraían continuamente. Pirámides de tomates y patatas, enormes repollos dignos de ser la cuna de una princesa, purpúreos rábanos, lujuriosas fresas, cebollas huríes, calabazas interrogantes, calabacines, mandarinas, naranjas, limones, limas, guayabas, pomelos, papayas, puerros, pimientos, pepinos, panes, peces vivos coleando en barreños de cinc, almejas parlantes, salmonetes saltones, vendedores gritones, té escanciado, espuma y hojas de menta. Ríos brillantes y húmedos bajo mis pasos. Regateados precios, letras rojas, porteadores, romanas imprecisas, billetes mugrientos, olor a orines, olor a incienso, gatos como rayos. Todo cuesta abajo. Los puestos, el día, la calle, el sol como doblones en el suelo.

    Comentado por: Isis el 25/1/2007 a las 17:37

  • Multiculturalismo vs Ilustración

    Azúa escribió aquí hace poco de Ayaan Hirsi Ali. Ian Buruma también la mencionó en su libro "Murder in Amsterdam", reseñado luego por Timothy Garton Ash.

    Ahora un interesante artículo de Pascal Buckner sobre todos ellos

    http://www.signandsight.com/features/1146.html

    Comentado por: ortega el 25/1/2007 a las 17:01

  • Sí, sí…, ¡al fin!, ahora lo entiendo todo. El tal RSF –y en cierto modo también Azua que, entonces un imberbe, le ascompañaba aquella tarde de toros– arrastra sobre su escrupulosa conciencia la desaparición de aquel abyecto cuya única pertenencia fue la bolsa de deportes que se encontró con cinco rollos de papel higiénico en Madrid, en una de las puertas laterales de Las Ventas. Su señora –la del abyecto– es la que años después, ya ciega y medio ida, le agradeció en una avenida de Barcelona a Azúa su implicación indirecta en la aniquilación de su marido. Lo que le agradecía la buena mujer era los años de relajo y grata soledad que le habían propiciado con el crimen de su marido. El mismo Azúa lo contó en su momento. Ahora casa todo.

    “La parada del 17 en la avenida del Tibidabo cae dentro de una zona salpicada de hospitales, residencias de ancianos y asilos para menesterosos. Mientras espero la llegada del autobús se me encara una anciana redonda como una pelota de lana. Lleva luto riguroso: las sayas, las medias, las alpargatas, son negras; el mantón con cenefa estampada. Un pañuelo sin flecos cubre su cabeza, y lleva un garrote de nudos en su mano izquierda. Me mira con ojos de ciega, tan azules que son ya casi blancos. De pronto estalla en una sonrisa, se alza de puntillas, bate los brazos y exclama, sin dejar de mirarme: «¡Bendita sea mi señora!»” FdA

    Comentado por: Onagro el 25/1/2007 a las 16:44

  • Pablo, del Cinc d´Oros
    FRANCESC DE CARRERAS
    Ha muerto Pablo Bordonava, que durante muchos años dirigió en Barcelona la librería Cinc d´Oros, situada en la Diagonal muy cerca de su confluencia con el paseo de Gràcia, uno de los centros político-culturales - es decir, conspirativos y subversivos- más notorios del antifranquismo durante la segunda mitad de los años sesenta y primeros setenta.
    En la década de los cincuenta, hasta donde llega mi recuerdo, las buenas librerías barcelonesas eran de tipo generalista y estaban razonablemente bien abastecidas con los libros del momento. Las dos librerías francesas - la del paseo de Gràcia y la de la Rambla-, la librería Occidente, también en el paseo de Gràcia, la Casa del Libro, en la ronda Sant Pere, y la librería Mediterránea, en la Diagonal junto a la rambla de Catalunya, eran unas buenas librerías. Hoy sólo queda el local de la Casa del Libro, hoy bajo su antiguo nombre de librería Catalònia ya que la actual Casa del Libro, en el paseo de Gràcia, propiedad de Planeta, es de reciente creación. Todas las demás cerraron sus puertas ya hace años.
    Aquellos eran tiempos en que la lectura era patrimonio de una burguesía media, conservadora, miedosa y liberal, vagamente catalanista, que tenía por costumbre comprar diariamente La Vanguardia o el Diario de Barcelona,semanalmente la revista Destino y en sus confortables pisos del Eixample siempre había unas estanterías repletas de novelas y biografías, donde nunca faltaban Stephan Zweig, Pearl S. Buck, André Maurois, Lajos Zilahy, Vicki Baum, Somerset Maugham o Chesterton, editados por Josep Janés. Tampoco podían faltar los libros de Pla editados por Selecta - cuyo dueño, Josep M. Cruzet, era el propietario de la citada Casa del Libro- y los jóvenes autores españoles que lanzaba la editorial Destino: Carmen Laforet, Cela, Delibes y Gironella, que después pasaría a Planeta con su meritoria novela Los cipreses creen en Dios y sería una sólida base económica para el progreso de dicha editorial. Todo ello sucedía en unas pocas manzanas de la derecha del Eixample, en una ciudad detenida en el tiempo.
    Esta apacible Barcelona, literaria y burguesa, empezó a cambiar y a modernizarse hacia finales de los cincuenta con Áncora y Delfín, en Diagonal entre Muntaner y Aribau, una nueva librería con un aire muy distinto, más elitista y vanguardista, diseñada en un estilo funcional por el pintor abstracto Erwin Bechtold y cuyos propietarios eran los señores Vergés y Teixidor, a su vez propietarios de la editorial Destino y de la revista del mismo nombre.
    El director de esta librería era un joven inteligente, culto e intrépido, Enric Folch, al que después sucedió Tere Muñoz, también con sus mismas características. Ambos te recomendaban últimas novedades de autores desconocidos y te dejaban acceder a una habitación contigua en la que estaban escondidos libros prohibidos de autores tan peligrosos para la moral y las buenas costumbres como Lorca, Alberti, Casona, Sartre o Camus, en ediciones argentinas de Losada o Sudamericana. Áncora y Delfín - todavía hoy abierta al público- reinó durante bastantes años en aquella incipiente Barcelona liberal y moderadamente progresista.
    Pero a mitades de los sesenta, ya en plena ebullición política, se instaló, unas manzanas más allá, el Cinc D´Oros, que supuso un paso más en la adecuación de las librerías barcelonesas a las necesidades del momento: un público netamente de izquierdas estaba ávido de libros políticos que rebasaran la asfixiante atmósfera de una dictadura que visiblemente estaba dando los últimos coletazos. Su propietario era un próspero industrial de izquierdas, Jaume Farràs, casado con una donostiarra, Carmen Azpitarte, la cual pasó a desempeñar la dirección administrativa y financiera de la librería. Al frente de ella, como alma incansablemente inspiradora, estaba Pablo Bordonava, también vasco, casado con Elena Azpitarte, hermana de Carmen, que atendía a los clientes junto con M. Àngels Romaguera.
    Pablo estaba afliado al ESBA, rama vasca del Frente de Liberación Popular (FLP), un grupo político de izquierda radical que a mediados de los sesenta estaba ya en fase de disolución. Al venir a Barcelona, Pablo pasó a militar en el PSUC, entonces hegemónico en la resistencia al franquismo y su librería fue el refugio de quienes buscaban nuevos horizontes, democráticos y socialistas, para nuestro país.
    El papel de oposición que desempeñó el Cinc d´Oros en aquellos difíciles tiempos fue fundamental: la librería era un punto de encuentro de amigos y conocidos que tras conversar durante un rato con Pablo y con el resto del personal, en un ambiente cómplice y familiar, siempre encontraban el libro que ansiosamente andaban buscando. Pablo, bajito, regordete, barbudo, simpático, culto, bueno como un trozo de pan, te indicaba siempre las novedades más interesantes y a veces te recomendaba los libros que habían comprado amigos con los que sabía que tenías afinidad. Cuando entrabas en el Cinc d´Oros a primera hora de la tarde ya preveías que nunca alcanzarías a ver la película a la que tenías previsto ir en la segunda sesión.
    La muerte de mi amigo Pablo Bordonava me ha sorprendido lejos de Barcelona y he escrito este artículo sabiendo que con él - y con el Cinc d´Oros- tengo una deuda intelectual que nunca le podré pagar. Pero para mí, y para tantos otros de mi generación, su recuerdo permanecerá imborrable para siempre.


    Comentado por: ortega el 25/1/2007 a las 16:10

  • ¡(...)!

    Comentado por: + o - el 25/1/2007 a las 15:59

  • Y, leed el final de la entrevista. Se refiere a Otro ángel terrible... (vaya, creo).
    "—¿Cómo te sitúas ante el problema del racismo?
    —Da mucho miedo hablar de estas cosas porque inmediatamente corres; el peligro de ser malinterpretado. Tal y como están constituidas las sociedades occidentales, las minorías muy amplias, islámicas o de otras religiones, no son asimilables, porque ellos mismos no se integran. Cualquiera que haya vivido en Londres con pakistaníes o en París con magrebíes lo sabe. No son asimilables, no porque no haya intentos de integración, sino porque ellos mismos no se integran. Hay un juego doble: por una parte, el rechazo de la población, y por otra, el rechazo de esa misma población inmigrante a una cultura que no es la suya, y que no se resuelve a base de construirles mezquitas y de mantenerles en barrios apartados. No se arregla a base de financiar instituciones para ellos. Entonces, ¿qué solución hay? No la hay, no hay absolutamente ninguna solución. Ahora, con la presión de los inmigrantes del Este, que son cristianos, el conflicto se va a multiplicar por dos. Llegarán inmigrantes polacos, checoslovacos, húngaros, estonio-rusos, que son mucho más fáciles de integrar. La tensión entonces será doble: por un lado, los estados, que van a procurar cambiar sus inmigrantes no integrables por inmigrantes integrables; es decir que van a tratar de expulsar islámicos e integrar polacos; y por otro lado, el problema que se va a plantear entre ambas minorías, entre los polacos y los islámicos. Ese va a ser el problema de los próximos años."

    Comentado por: + o - el 25/1/2007 a las 15:58

  • Y...
    "En todas partes va a haber tensiones muy violentas, y en España también. A mí lo que me despierta más curiosidad es lo que va a pasar con el Descubrimiento del Este. De momento lo único que les preocupa es la llegada de inmigrantes, de trabajadores del Este. Comprendo que les preocupe muchísimo, pero encuentro mucho más interesante la llegada de la cultura del Este, que va a llegar, y de esa sí que no tenemos ni idea, ni de la que se hará. El otro día leí que en Checoeslovaquia han rehabilitado a 149 cineastas. ¡149! Puede ser la muerte..."

    Comentado por: + o - el 25/1/2007 a las 15:56

  • ¡...!:
    "Cualquiera que haya conocido niños, no ya franceses, sino italianos, que es un país mucho menos poderoso y rico que Francia, y con una tradición distinta, sabe que un niño italiano de once años te saca el primer curso de universidad en España. Y que la mayor parte de los universitarios españoles no sacarían el bachillerato italiano, y que buena parte de los catedráticos españoles no pasarían un examen final del bachillerato italiano, no digo ya del bachillerato francés. Cualquiera que se haya movido por esos medios, lo sabe. Mis alumnos, que están en 4° de Arquitectura no saben escribir, estoy escandalizado. Me gustaría un día publicar los exámenes que se hacen en este país, y que la gente viera cómo es la cabeza de un futuro arquitecto, un futuro ingeniero, un futuro médico, es una cosa monstruosa, un problema gravísimo."
    (Y yo aún sin ir a la universidad...)

    Comentado por: + o - el 25/1/2007 a las 15:53

  • Sigue:
    "Lo perverso ha sido el invento moderno de hacer coincidir amor y sexo. Esto sí es una barbaridad. Desde Freud todos sabemos que en la vida sexual funcionamos por fantasmas. La vida sexual es una de las cosas más tontas. Pero no hay nada que hacer; todo el mundo habla de sexo y de deportes. Como funcionamos por fantasmas, lo más importante es tener claro los que te invaden y darles libertad."

    "El amante de Lady Chatterley es una novela que me horroriza, me parece espantosa, una de las peores novelas de la historia de la literatura, no me interesa nada. Ana Karenina muchísimo, y en cuanto al Marqués de Sade me parece una máquina de coser."

    "—¿Cómo ves en este momento a la mujer española?
    —Como doy clases en la Escuela de Arquitectura, un 40 o un 50 por ciento de mi alumnado es femenino, y ahora las chicas son mucho más listas que los chicos porque son más curiosas, dedican más tiempo a ellas mismas, pero no sólo en el sentido físico, sino también en el sentido intelectual. Están muchísimo más abiertas a su propio enriquecimiento, menos distraídas, se toman en serio las cosas y tienen una respuesta más inmediata. Por ejemplo, tú puedes recomendar en clase una lista de libros, como hacemos todos los profesores cada año. Al final de una clase de cien, esos libros los habrá leído un 30 por ciento. De estas 30 personas, 20 son mujeres.
    —Antes has hablado de la publicidad. ¿Qué está pasando con la presión televisiva, con los medios de formación de masas y con la publicidad?
    —Los problemas que se nos plantean son tan gigantescos que nos resignamos ante ellos y convivimos con ellos. Los dos más monstruosos y contra los que no se puede luchar ni hacer nada son: Uno, los automóviles y motocicletas, que han destruido por completo las ciudades, han destruido el mundo rural, nos envenenan y además nos matan realmente. Veinte mil muertos al año, sólo en España. Es escandaloso, pero a nadie se le ocurre nada, porque da la impresión de que contra eso no se puede hacer nada, y como no se puede hacer nada, todo el mundo lo admite y todos seguimos destruyéndonos dentro de esa barbarie monstruosa. El otro elemento, exactamente igual de destructivo que los automóviles, que ha crecido como un cáncer en su etapa terminal y se come vivo al individuo, es el de la publicidad y medios de formación de masas. Tampoco se puede hacer nada contra ellos, no hay defensa posible. Todos sabemos que el único poder real es ese, porque evidentemente es la máscara del capital. Supongo que en la Edad Media con la peste bubónica debió de ser lo mismo. Cuando llegaba la peste bubónica, la gente se moría, y luego, cuando se iba la peste bubónica, la gente seguía viviendo. Y ahora estamos igual, admitimos esas enormes destrucciones como una plaga, esperando a que baje Dios y se la lleve.
    —La peste bubónica pasaba, pero esto va a más y no pasa.
    —Pero pasará, necesariamente. Pasará, o nos moriremos todos. Lo curioso es que no hay nadie, ni desde la más extrema izquierda, ni desde la más extrema derecha, que haya dicho todavía una sola palabra para remediar esa situación que todos sabemos que es la destrucción pura y simple. Están haciendo campañas monstruosas contra el tabaco, cuando el automóvil, desde luego, mata muchísimo más. No hay ni un solo discurso político (ni político ni nada), que enfoque estas dos cuestiones: por un lado, automóvil, y por otro, medios de comunicación y publicidad, sobre todo publicidad. ¿No era AJOBLANCO la que decía que toda la propaganda del Tercer Reich al lado de lo que soporta un niño que ve televisión desde los tres años no tiene ni comparación? El pulverizamiento del cerebro que se produce con ese machaqueo es de locos, todos lo sabemos, pero absolutamente nadie hace un solo gesto, ni siquiera de duda. Está admitido."



    Comentado por: + o - el 25/1/2007 a las 15:50

  • +:
    "—Luis Zarrazábal, el diplomático nacionalista, es uno de esos casos frecuentísimos de nacionalista de buena fe, de buena voluntad. Cree que su amor a la nación, su nacionalismo, es de índole ético. Cree que amar a la nación es una cuestión de principios morales, cuando en realidad es una cuestión estética. Amar a la nación no tiene nada que ver con la ética, tiene que ver con los sentimientos, y por lo tanto es un problema de estética. Es muy frecuente este personaje, que ama a su nación y cree que gracias a eso él es un hombre, sin darse cuenta de que ama a su nación como ama la pintura de Rembrandt o como ama el chuletón... El protagonista de la novela se encuentra en una situación (tampoco quiero contar la novela), en la que desdichadamente no tiene más remedio que tomar una decisión porque se le presenta un problema ético, verdadero, real. Y la decisión le obliga a abandonar a su nación para unirse con los desheredados de todas las naciones.
    —¿Te gustaría ser el Dostoievski de la era técnica?
    —Me gustaría ser el Dostoievski de cualquier era, pero te aseguro que no hay la más mínima posibilidad. Dostoievski es, por lo menos, uno de los cuatro más grandes literatos que han existido en este mundo, por mucho que le pese a Juan Benet, que lo detesta. Yo no lo seré, de ninguna de las maneras, yo seré un pequeño escritor, efímero, catalán, sin ninguna importancia."
    (Humilde Azúa. Nótese que dice "catalán", y anótese, por si...)

    Comentado por: + o - el 25/1/2007 a las 15:38

  • Más:
    "—Quería añadir algo. Hay una diferencia enorme entre lo que fue el inicio del nacionalismo, cuando el nacionalismo comenzó a tomar fuerza en Cataluña, que fue a finales de los 70 y comienzos de los 80, me refiero, claro está, al inicio democrático; y lo que se está planteando ahora, que no tiene nada que ver con el nacionalismo, es decir, el discurso separatista. Son dos cosas completamente distintas. Todo lo que tiene de atrabiliario y decimonónico el discurso nacionalista, no lo tiene el discurso separatista, y a veces se confunde. Por supuesto, en Madrid los confunden inmediatamente, pero incluso en Barcelona noto que no se ve con claridad la diferencia entre el discurso nacionalista, burgués, conservador, como el de Pujol, ilustrado en cierto sentido, o por lo menos tolerante, y el discurso separatista, que es un discurso mucho más interesante, mucho más agresivo. Interesante en el sentido de que añade un elemento de conflictividad mucho mayor. Cualquier elemento de conflictividad me parece interesante en una sociedad completamente hierática, paralizada y faraónica como es la nuestra. Los elementos de destrucción y de movimiento, aun cuando sean peligrosos, me parecen interesantes.
    —¿Qué conflictos crees que puede ocasionar ese nuevo planteamiento?
    —De todo tipo. Para empezar, las capas juveniles de las masas urbanas se van a dividir rápidamente entre neo-nazis y separatistas. Las últimas peleas de skinheads me parecen fascinantes y de lo más interesante que está sucediendo. Unos y otros son exactamente iguales, unos dicen ser hitlerianos y los otros separatistas, pero son lo mismo. Lo que quieren es violencia. Es preferible eso a la pasividad absoluta de las masas urbanas metidas en discotecas con tumor cerebral."

    Comentado por: + o - el 25/1/2007 a las 15:31

  • Més:
    "Hablamos de la capital del poder. Madrid sigue siendo una ciudad muy rara que no tiene parangón con ninguna ciudad latinoamericana o africana, que es lo que corresponde a nuestro nivel cultural. Siempre ha sido una ciudad enloquecida por causa del poder español, que es un poder monolítico, feudal, brutal, muy asqueroso. Estoy leyendo la biografía de Carlos II escrita por el duque de Maura. Es fascinante ver cómo era el Madrid de 1660: apenas ha cambiado. Es un lugar rarísimo."

    Comentado por: + o - el 25/1/2007 a las 15:29

  • +:
    "El renacimiento catalán del XIX es un renacimiento impulsado por esa perversión que dice: "hay que hacer buenas bibliotecas, porque somos los mejores y somos una nación poderosa". No dice: "porque queremos leer libros", sino "porque una nación poderosa ha de tener bibliotecas”. El aparente brillo de los intelectuales y artistas barceloneses de los años 60 y 70, a mí entender, se debía tan sólo a que en Barcelona la represión no era tan dura como en Madrid."

    Comentado por: + o - el 25/1/2007 a las 15:26

  • Más:
    "En Cataluña el monopolio del discurso nacionalista ha impedido el desarrollo de otros discursos, eso es cierto y es así. Pero tampoco en los lugares donde ese discurso nacionalista no ha funcionado, en el resto de España, tampoco es que apareciera algo más interesante."

    Comentado por: + o - el 25/1/2007 a las 15:24

  • Más del gran Azúa:
    "Desdichadamente el pueblo español, en el que estamos incluidos tú y yo, claro está, es un pueblo particularmente insano. Tú no te encuentras en otros países tanta barbarie como aquí. En España nadie ha comerciado hasta hace dos días, no hay empresarios, no hay comerciantes, es un país de chuloputas, de gente que quiere que le entre el dinero por el trabajo ajeno, y no existe ninguna conciencia del trabajo inventivo, de la rentabilidad no usuraria, como existe en los países protestantes. Eso provoca una corrupción generalizada, desde lo más pequeño a lo más alto; pero es un problema histórico. Ahora ya no tiene remedio, los políticos no pueden remediarlo. Se les acusa de una cuestión que no les pertenece a ellos, pertenece a la Educación General Básica. En los colegios, tendrían que empezar el bachillerato con un libro que se llamara Cómo dejar de ser español, y que empezara: Capítulo 1°, Los españoles somos ladrones, tenemos que dejar de robar. Los españoles somos envidiosos, tenemos que dejar de ser envidiosos, y así."

    Comentado por: + o - el 25/1/2007 a las 15:20

  • CULTURA Y ÁRBOLES (fragmento de "aquella" entrevista)
    "No hay absolutamente nadie culto o lúcido en este país. Este país jamás se ha preocupado por el intelecto ni por la cultura. Lo detesta, lo odia. Odia la cultura y los árboles."

    ¡Gran Azúa!

    Comentado por: + o - el 25/1/2007 a las 15:04

  • Grifo@
    Luego le cuento mi viaje a los sentidos, ahora no puedo porque se me están peleando las almejas y las lubinas en las cocina y debo poner paz...
    PS: con nariz operativa o sin ella te lo hubieras pasado bien en el mercado.

    Comentado por: Isis el 25/1/2007 a las 14:23

  • No sé si terrenal, pero absolutamente pasmada como bruñida diosa me hallo. Podría añadir algo que rimara como serrallo o desmayo, pero debo volver a leerlo, imprimirlo of course o por supuesto. Tiene en parte razón Pla, pero yo lo intuía, lo sabía sin saberlo, aquí había gatos encerrados y por fin les han dado suelta.
    Por cierto, una señora mayor que estaba en una fiesta, después de volver en sí tras un patidifuso momento, me ha reenviado un mensaje que encontró en su telefonino:
    Je suis sure que dans cette maison suisse, en plus de l'odeur de pisse de chat, ça sentait l'acqua di Parma.

    Ne croyez pas qu'est c'est la seule raison pour laquelle je continue dans ce blog, mais...

    j'adore les hommes avec cette fragance!

    ¿De quién sería?

    Comentado por: Isis el 25/1/2007 a las 14:17

  • @ Isis: qué suerte poder acudir a un mercado de pescado en Alejandría... Tal vez, resfriado y sin olfato como me encuentro, pudiese resistirlo. ¿Pasar el día con el Teorema...? Estoy deseando saber los resultados.
    Un abrazo.

    @ Ortega:

    "Solo debe escribir el que no puede dejar de hacerlo, repuso. Quien vea que pueda dejarlo, que lo deje".

    Vd. es el mejor ejemplo de quien debe esbribir. Sé que jamás lo podrá dejar. Le envío mis mejores ánimos.
    Un abrazo a todos.

    Grifo

    Comentado por: Grifo el 25/1/2007 a las 13:35

  • ortega y resto de escritores .


    Por que han esperado tanto en soltarse ? Esto empieza a ser bueno de verdad .

    Comentado por: albert pla el 25/1/2007 a las 12:33

  • Y DE LEON EN NIÑO


    No me había equivocado respecto a las capacidades del anciano.
    En cuanto el sueco se levantó, el tal RSF le propinó un rápido y certero golpe en la cerviz con una tranca que llevaba en su mano derecha, y que hasta entonces me había pasado desapercibida . Cayó el montador de estanterías como un pelele, golpeándose, para más desgracia, con la cabeza en la mesilla de café. No era su día.
    "¡Yes!", dijo una voz femenina, proviniente de las espaldas del veterano atizante. Era la chófer, con los ojos brillantes de excitación y el uniforme desabrochado, lo que me permitió, por fin, contemplar sus senos: una auténtica venus de ébano.
    En ese momento, Azúa se arrodilló ante el Gran Jefe, al tiempo que decía: "Maestro". Los demás bajaron también la cabeza. Fué así como observé una diferencia (¡cómo se me había agudizado la observación en tan pocas horas!). Mientras que Pérez y sus secuaces mostraban una sumisión que parecía provenir del temor, la de Azúa se basaba en el reconocimiento íntimo de una autoridad superior. Esto me hizo pensar en las enseñanzas del cuñado de mi padre, el oficial de la Legión Constantino Copón (Coco para la familia), desaparecido hasta nunca más ver en el famoso 23F, que desde muy pequeño me instruyó en los valores castrenses y, particularmente, en el de la autoridad y obediencia debidas.
    Seguía Azúa genuflexo, con la vista fija en el suelo, cuando el marcado como RSF levantó de nuevo su cayado. Esta vez no en forma amenazadora, sino solemne, arturiana , diría yo de saber lo que eso significa. Estas fueron sus palabras: "A ti, pequeño babuino chillón, que tienes en don de ira lo que te falta en fuerzas, a ti te toca, cuando venga el leopardo de la negra razón, no decir vade retro vade retro, sino plantarle cara y aguantarle la mirada".
    Todos guardaron un reflexivo silencio. Incluso yo, a pesar de no haber entendido nada. Bueno, algo sí había comprendido: alguien que llamaba pequeño babuino chillón a Azúa era un Gran Jefe con un par de buenos atributos.
    Levantó sus ojos hacia su maestro Azúa y dijo: "Hoy es el día"
    "Así sea", respondió apostólico el anciano que, dando media vuelta, se dirigió hacia la puerta por la que había entrado. Antes de desaparecer de nuestra vista se giró y volvió a hablar: ""El sacrificio es el que crea la Causa; no ya la Causa el sacrificio" (el especial énfasis en la C mayúscula de la Causa, dió a sus palabras un aire de lo más solemne). Dicho lo cual, cruzó en humbral, cerrándose la puerta tras él.
    Todos parecían presos de gran excitación, como si la presencia del Líder fuera para ellos lo que el doping para cualquier deportista profesional. Pérez le dijo a Azúa: "Voy a prepararlo todo", a lo que éste repondió:"De acuerdo, date prisa. Pero antes, traeme una tarta del arsenal" . Tartas, arsenal...todo empezaba a ligar, pensé.
    Salieron Pérez y sus esbirros, quedando yo frente a Azúa, mientras que las tres mujeres (la ebúrnea africana no había seguido esta vez al viejo) contemplaban (maternales, pensé) al maltrecho sueco.
    Al cabo de poco rato, estábamos conversando Azúa y yo, sentados frente a un magnífico ejemplo de pastelería centroeuropea. No entraré en detalles de todo lo que hablamos, baste decirles que una cosa fué llevando a otra: de las famosas tartas de mi abuela Grasset (un secreto: en realidad eran obra de la tata Felicia), pasamos a nuestros gustos sartoriales y de estas entretelas a otras aún más íntimas. Llegó un momento en que me dí cuenta de que estaba conociendo a otro Azúa, distinto a todos los anteriores (que no eran pocos).
    Mi profesor de filosofía en los maristas, el Padre Gustavo Malo, nos habló en cierta ocasión de un nefando filósofo alemán, chalado y sifilítico para más señas. El nombre que me viene es Nietzsclé, pero eso es un chocolate. No importa, ya me acordaré. Decía el tal sujeto que los hombres vienen a sufrir una serie de mutaciones, tres en total (es decir que el famoso Jekyll/Hyde se quedó corto de una). A saber: camello, león y niño. Basta pensarlo un momento para ver de que palo iba el charlatán . Y sin embargo, que bién que me iban esas figuras para explicar los cambios que había podido percibir en Azúa: de lavaplatos/camello en Jefe/león hasta el zampabollos/niño que ahora tenía ante mí.
    Fué por ello, por lo que me decidí a preguntarle, en un tono virilmente íntimo:"Azúa, dígame la verdad. ¿Por qué se fué de El Toobogán?"
    Tras mirarme a los ojos un instante, contestó: "Estaba harto, Ortega. Escribir cada día es duro, pero lo peor eran los blogueros. Escribían a docenas cada día y Melchor me obligaba a leerlos y hacerle un informe. Eran todos unos pedantones (otra vez esa palabra, otra vez renuncié a la aclaración) y, además ( en este momento pude observar un temblor en su labio inferior), no paraban de llamarme Don Félix. Don Félix por acá, Don Félix por allá. No pude más. Entonces vino Él con la gran idea y lo ví todo claro." Suspiró y me miró de nuevo, sonriente: "Tú eres diferente. A tí te gusta".
    "La verdad es que sí", repuse (no cabía en mi cabeza mejor oficio, habiendo sido desde mi infancia gran admirador de Agustín de Foxá).
    "Pues, continúa", me animó, para añadir un misterioso "Quien sabe".
    Hablando como estábamos a calzón partido (como dicen no sé si Gil de Biedma o Alejandro Sanz), me lancé: "Y todo esto que nos ha pasado, lo de ahora ¿puedo escribirlo?"
    "Solo debe escribir el que no puede dejar de hacerlo, repuso. Quien vea que pueda dejarlo, que lo deje".
    Henchido por el tono bíblico de sus palabras, exclamé: "Yo debo escibirlo, maestro (sí, así le llamé, llevado por la emoción del momento y a pesar de no haberle leído en mi vida: admiraba al hombre, no al letraherido). Debo hacerlo". Y en verdad, eso era lo que sentía: una gran fuerza interior, tal como no recordaba desde que tuve el honor de ser tercer suplente en el equipo de esgrima (especialidad florete) del Colegio Mayor "Cabeza de vaca".
    Unos gemidos interrumpieron tan excelso momento.
    Había yo venido escuchado un continuo lameteo, que atribuí a los gatos, siempre cuidadosos de mantener sus partes íntimas en estado de revista. Pero eran otra cosa, y muy distinta. Las tres mujeres habían aprovechado el estado estupefacto del empleado de IKEA para someterlo a las más sucias y húmedas acciones. ¡Cuán bajo había hecho caer la labor de zapa del feminismo a aquellas indignas herederas de Heloísa y Beatriz! Azúa parecía pensar lo mismo que yo: "Aún no han encontrado a su Pigmalión", sentenció.
    Lo que había reclamado nuestra atención era que el sueco, habiendo recuperado el conocimiento, gritaba enfadado a los pendones, afeándoles su conducta. "¡Qué vergüenza, pensé, que deba venir alguien de la disoluta Suecia a dar ejemplo de hombría española".
    "Vamos allá", se levantó Azúa dispuesto a intervenir. Nos cruzamos con las hembras. Tan avergonzadas estaban ellas como insatisfechas sus bajas pasiones.
    De la conversación que mantuvieron Azúa y el rubio, poco pude oir. Hablaron en cuchicheos y por un momento presentí que su relación venía de antaño, tan íntimos se les vía y con tantos reproches. ¿Habría estado quizás marcada su amistad por el nefando vicio griego, una de las peores caras de la poliédrica filosofía helénica? No llegué a saberlo.
    En ese momento entró Pérez: "Todo listo", se limitó a decir.
    "En marcha", repuso Azúa, igual de lacónico.
    Salieron de la habitación, dejándome a solas con el del llamativo anorak. Apenas le hice el menor comentario sobre mis dudas acerca del correcto diseño de las puertas correderas del armario PAX, se puso a gritar y con muy malos modos dejó muy claro que: no era sueco (algo que todo el que no lo sea debe sentirse honrado al aclarar), que no trabajaba en IKEA (simple puntualización laboral, sin mayor trascendencia), que sabía vestir mucho mejor que yo (comentario dudoso y fuera de lugar) y que yo era un imbécil (insulto).
    Ni todos sus golpes en la cabeza servían de excusa para tanto desvarío. Rotos los puentes del diálogo, me decidí a seguir a Azúa.
    Mi sorpresa fué mayúscula cuando, al salir del chalet, vi un helicóptero estacionado en el jardín anterior de la finca. Al aparato estaban subiendo Pérez y sus comitilones. El Gran Jefe ya estaba a bordo y Azúa aguardaba a subir el último, siguiendo el ejemplo del Mel Gibson oficial de marines aereotransportados.
    Corrí hacia él. "¿A donde van?", pregunté jadeante y agachado, para evitar una sorpresiva decapitación.
    "Ihr wandelt droben im Licht
    auf weichen Boden, selige Genien!
    Gläzende Götterlüfte
    Rühren euch leicht,
    wie die Finger der Künstlerin
    heilige Saiten" (1), respondió. ¿Quieres venir?"
    "Vale, gracias", repuse, ignorante tanto de alemán como de en que me estaba metiendo.
    Una vez en el aire, el abuelete tomó la palabra. Arengas anteriores a la batalla, pensé.
    Nada de eso. Siempre hay lugar para la instrucción. Se puso a hablar de la conquista de las Indias. Al principio supuse que habría estado de joven en la guerra de Cuba, pero se refería a cuando Colón, Pizarro y todos esos. No comprendí ni una palabra, aunque recuerdo una frase: "en la condena de la parte correspondiente del abuso se absuelve, legitima y santifica la contraparte implícitamente aludida como uso de cuya justa y plausible medida sobresalga". Ustedes mismos.
    En un plis plas divisamos un suntuoso palacio, fruto de una mente cruce de Luis de Baviera y Ricardo Bofill.
    Mientras descendíamos, me embutieron en un smoking (por lo visto íbamos a una fiesta de alto copete) dos tallas inferior a la mía, de lo que se resintieron, entre otras, mis aún doloridas partes íntimas.
    ¡Y qué fiesta, señores! Sin duda estaba la flor y nata de la sociedad helvética. El que no era multimillonario era su banquero, el que no era artista era político, el que no era escritor era Javier Marías (que por cierto, hacía encantado la vertical a todo el que se lo pedía, a pesar de sus años y quilos, utilizando de apoyo una hermosa y redonda corona). Sólo un detalle desmerecía a mi modo de ver el evento: el catering corría a cargo de Starbucks (lo que no llegue a estropear Bush...).
    Mezclado entre la gente de postín (ese es mi medio natural), acababa de ver al ex-supuesto sueco y maleducado amigo de Azúa (¿cómo habría llegado tan rápido?) y me dirigía a decirle lo que se merecía, cuando una gran explosión hizo tintinear las copas de plástico. Todos los presentes volvimos la vista al origen de tal estruendo y quedamos (hablo cuando menos por mí y por la abuelita que se desmayó en mis brazos) patidifusos por lo que vimos: un grupo de hombres, fuertemente armados, equipados como en una película de alto presupuesto, habían hecho saltar por los aires una pared (con lo fácil que era entrar por la puerta) y nos estaban rodeando.
    Mi sorpresa fué en aumento al reconocer al que actuaba claramente como comandante de aquella tropa: Melchor. Una Isis alada refulgía, bruñida a conciencia, en su negro casco.

    (1) Allá arriba marcháis por la luz,/en blando suelo, ¡bienaventurados Genios!/Fúlgidas brisas de los dioses/os tocan ligeras/como los dedos de la artista/las sagradas cuerdas. (Nota del Editor)


    Comentado por: ortega el 25/1/2007 a las 12:11

  • OH, gracias, Grifo, me lo estoy imprimiendo. Yo también en realidad soy un híbrido, pero esto... en fin, no lo domino nada. Menos mal que soy cabezota. Antes de que acabe el día prometo haberlo comprendido.
    Un abrazo y gracias de nuevo.

    PS: Me voy corriendo al mercado de pescado Alejandrino. Seguiré con la teoría en la cabeza pero... seguro aquí no funciona, como todo.

    Comentado por: Isis el 25/1/2007 a las 11:18

  • @ Isis:

    Pues es que yo no soy ni de Ciencias ni de Letras. De nada. Sólo soy un híbrido entre ambas. Y estoy condenado a no saber nada de las dos salvo nociones generales. Pero me gusta la perspectiva.
    Entiendo así el Teorema de Poincaré: tomemos un globo desinflado. Ahora es una lámina plana que se extiende sólo en dos dimensiones (largo+ancho). Pero cada uno de sus puntos podría coincidir con los puntos de un espacio de tres dimensiones (largo+ancho+alto). Y para el globo sería posible entonces la gran transformación, o sea: el ingreso en una dimensión superior. ¿Serían matemáticamente coincidentes los puntos del globo en dos y tres dimensiones? Lo son. Basta con inflar el globo. Al hacerlo, extendemos el globo en el sentido del volumen. Y obtenemos una esfera tridimensional, o tipo de espacio en el que nos movemos los seres materiales 'convencionales'. De la misma manera, podríamos suponer que el proceso se repita por igual para las dimensiones siguientes. Según Poincaré, así debería ser. No hay obstáculo lógico. Diferentes matemáticos se han ido ocupando de verificar los formalismos para el desdoblamiento del globo tridimensional en sucesivas dimensiones. Y Perelman, el último, ha completado el proceso.
    El espacio en que estamos inmersos es también un globo que podría extenderse en otro de cuatro dimensiones (hiperespacio), que es lo que está haciendo en el movimiento denominado 'Expansión del Universo'.
    La Física conoce esto desde hace mucho. El problema es que Einstein, en su Teoría de la Relatividad, dio una solución muy diferente al Teorema de Poincaré. Y se cargó la noción de una cuarta dimensión 'espacial'. Me explico: según Einstein, nuestro espacio tridimensional no sería un espacio 'homogéneo' sino que estaría 'arrugado', plegado, por causa de la gravedad. O sea: los cuerpos, con su influencia gravitatoria, curvarían el espacio. Y no podríamos transitar en línea recta a su alrededor. Al contrario: tendríamos que describir una curva obligatoria; lo que se traduciría en un aumento de tiempo, en un retraso, de nuestro recorrido. Y, así, la cuarta dimensión espacial de Poincaré quedó reducida a la función temporal del retraso inducida por la curvatura de la gravedad. Para Einstein, cuarta dimensión = tiempo, un tiempo extra pero contante. Las observaciones astronómicas demostraron que la luz se curva (y se retrasa) al cruzar por los alrededores de los cuerpos muy masivos. Einstein ganó. La observación es cierta. Pero ello no significa que, además de en esa dimensión extra del tiempo, nuestro espacio no se pueda desdoblar en una cuarta dimensión únicamente espacial (simultánea, sin retrasos temporales).
    Que el Teorema de Poincaré sea coherente matemáticamente no quiere decir que tenga que ser real físicamente. Pero..., tras la demostración de su coherencia, ya no hay obstáculo para aplicarlo a la Física. Y, en segundo lugar, el Teorema puede ser (o, tal vez, tendrá que ser) el único medio en que podamos entender la Expansión de nuestro Universo tridimensional (en el universo, los puntos se alejan unos de otros en proporción directa a la distancia: cuanta más distancia, mayor alejamiento). Como un globo, el Universo se expande en otro globo. Es la propuesta a la que deja la puera abierta la solución de Poincaré.
    Además, en un hiperespacio de cuatro dimensiones de lo más normal, el centro queda en cualquier punto del globo. O sea: no hay ni distancias en el espacio ni en el tiempo. Pensemos en los atascos del tráfico y en lo que nos estamos perdiendo.
    Espero haber resultado ¿claro? ¿No hay nadie oculto de Ciencias que se esté riendo de mí (je, je...) y que me mande a la porra? Toda crítica racional sea bienvenida.
    Saludos cordiales, Isis y todos los que se hayan atrevido a leer esto en un blog como éste.

    Grifo

    Comentado por: Grifo el 25/1/2007 a las 11:09

  • Juanma@
    No sé si lo sabrá, pero el estado español exporta personal sanitario. A mí me gustaba decírselo a los suecos cuando se me presentaba, bastante a menudo y que no voy a contar ahora,un problema como el que usted sufrió con su hijo. Allí, a Suecia y creo que también a Inglaterra, enviamos médicos y ATS cada año, para ayudar al sistema sanitario sueco que es un desastre por falta de personal. Veo que el problema que a usted le ocupa debe ser otro, sin duda más sangrante (y perdón por el término) que la falta de médicos. Digamos ineptitud administrativa.
    Creo que un país puede tener tejados levitantes y una medicina competente. No son incompatibles, créame.

    Comentado por: Isis el 25/1/2007 a las 10:28

  • Día de San Esteban en un hotel de Barcelona, mis dos hijos y un servidor recién llegados de Sevilla (Andalucía, España, África), de provincias, vamos. A las siete de la mañana el niño comienza a vomitar, y a las tres de la tarde, tras tres hospitales, un ambulatorio, varios taxis carísimos, y llamadas inoportunas a un 061 colapsado y al Servei Català de la Salut, asiste al niño una jovencita enfermera que dice que, con mucha probabilidad, la cosa se queda en una gastroenteritis. El otro niño y yo no hemos desayunado aún. Luego, sobre las ocho de la tarde, tras una espera hacinada en una sala la mar de mona, por fin al niño lo ve una pediatra. Un país, sin duda, como una casa, se construye desde abajo, y mientras haya mentecatos expertos en tejados levitantes (y a la vez en gestionar alegres cuentas bancarias), los que componemos la chusma sin fronteras estaremos corriendo tremendos peligros.

    Comentado por: Juanma el 25/1/2007 a las 09:08

  • Grifo@
    Me he perdido en el teorema, en el blog no digamos, sigo esperando a ver el "Punto" ¿o no es eso lo que tenemos que ver? Acaso no es necesario ver nada sino seguir siendo una esfera. Yo soy de letras, un desastre.

    Comentado por: Isis el 25/1/2007 a las 07:43

  • Estimada señora Alphonsine Plessis, alias "Marie Duplessis o Marguerite Gautier" Me han llegado noticias (en los salones) de que su salud se ha visto resentida por estos aires insalubres de la capital. Yo le recomendaría que volviese al campo -del que no debió salir- para recuperar su extraordinaria lozanía y poder así -no oculto que también son egoístas mis palabras- volver a gozar de la vida mundana y de la lucidez de su bella inteligencia, cuando su tos haya remitido y vuelvan sus mejillas rosadas a contrastar (no digo competir sino eclipsar) con la blancura de sus adorables camelias.
    Siempre a sus pies
    Alejandro (Armand)

    Comentado por: Isis el 25/1/2007 a las 07:34

  • Con mi persistente tos que me tiene de baja ya hace varios días y lo que me queda, me estoy perdiendo algo muy grande, me temo.
    Algo muy grande... pero no apto para los que van con prisas.
    Y es que sigo sin poder leerme las entradas largas. Pero aquí ya no se hacen entradas asequibles a unos ojillos vidriosos como los míos.
    Veo que tendré que esperar a que acaben o a recuperarme (lo que ocurra antes) y leerlo todo de un tirón.

    Ay, ¡me siento como la dama de las camelias!

    Comentado por: provoqueen el 25/1/2007 a las 05:50

  • Pendón por publicar cuatro veces. No es señal de notoriedad sino que soy impaciente y sigo chiqueando hasta que consigo lo que quiero. También se llama cabezonería. Gracias

    Comentado por: chiqui el 25/1/2007 a las 05:05

  • BLOGALIZACIÓN

    A pregunta a B en C "lo qué" es D, y E responde en F pero sólo lo pilla H que pasaba por ahí (domina el tema hiperespacio) y se traslada a U. En este lugar V juega con X que acaba en el coche de A...

    Citroen AX por fuera, Blogal TOTAL por dentro...

    Comentado por: Fowlty Towers el 25/1/2007 a las 01:58

  • Gracias, Chiqui. Se trata de algo muy conocido y característico del judaísmo; aunque yo no lo sabría citar así de bien.
    ¿No forma parte de la novela...? Es que no sabemos aún hasta dónde llega la novela. Quién sabe... Gracias de nuevo.

    Grifo

    Comentado por: Grifo el 25/1/2007 a las 01:15

  • ¿...?

    Comentado por: # = b el 25/1/2007 a las 01:07

  • LOSE THE GAME

    REGLA 1: Estás jugando El Juego.
    REGLA 2: Cada vez que piensas en El Juego, pierdes.
    REGLA 3: Tienes que avisar cada vez que pierdas.

    Comentado por: Tipo de incognito el 25/1/2007 a las 00:32


  • GRIFO, veo que esto no es parte de la novela. Yo vivo en un barrio judío (90%). Tengo bastantes conocidos. NO ESPERAN NADA DESPUES DE LA MUERTE, eso me dicen ellos. Están todavía esperando al salvador, pero hasta que no llegue...no hay na que hacer.

    Comentado por: chiqui el 25/1/2007 a las 00:29


  • GRIFO, veo que esto no es parte de la novela. Yo vivo en un barrio judío (90%). Tengo bastantes conocidos. NO ESPERAN NADA DESPUES DE LA MUERTE, eso me dicen ellos. Están todavía esperando al salvador, pero hasta que no llegue...no hay na que hacer.

    Comentado por: chiqui el 25/1/2007 a las 00:29


  • GRIFO, veo que esto no es parte de la novela. Yo vivo en un barrio judío (90%). Tengo bastantes conocidos. NO ESPERAN NADA DESPUES DE LA MUERTE, eso me dicen ellos. Están todavía esperando al salvador, pero hasta que no llegue...no hay na que hacer.

    Comentado por: chiqui el 25/1/2007 a las 00:29


  • GRIFO, veo que esto no es parte de la novela. Yo vivo en un barrio judío (90%). Tengo bastantes conocidos. NO ESPERAN NADA DESPUES DE LA MUERTE, eso me dicen ellos. Están todavía esperando al salvador, pero hasta que no llegue...no hay na que hacer.

    Comentado por: chiqui el 25/1/2007 a las 00:29

  • Sr. Vic: yo no soy un especialista en temas judíos ni lo pretendo ser. El caso que comento es de amplia difusión y me extraña, por eso, que Vd., que sí parece conocer el ámbito cultural citado, no tenga más noticias de ello. En el judaísmo de época de Jesús había dos sectas: los fariseos que, contagiados de platonismo y demás, creían en una vida posmortem; y los saduceos que, representantes de la ortodoxia, negaban tal vida. Ambos tomaron a Jesús por árbitro de sus disputas. Y Jesús, por cierto, se inclinó por los modernistas. Es pasaje conocido del Evangelio (tanto que no tengo idea de cuál de ellos; pero búsquelo). Supongo que en el judaísmo actual puede ocurrir lo mismo de entonces. No obstante, creo que predominará la tradición más ortodoxa. Pregunte a algún judío, si conoce a alguno. Yo conozco el caso de un amigo converso. Y, por favor: no lo tome como ataque a ninguna forma cultural. Es simple constatación de hechos. Por otro tipo de interpretaciones me negaré a pasar.
    Voltaire no sirve para documentar una cosa sabida de todos. No sirve, además, por su fuerte antisemitismo. No obstante, si desea una referencia suya sobre el tema, vea su Diccionario Filosófico, entrada 'Judíos' (entre 'Judea' y 'Juliano'). No es la única referencia. La que mejor recuerdo es otra (en que ataca horrorosamente a los judíos por leprosos; y por tener una religión absurda, sin esperanza en otra vida). Pero no recuerdo de dónde procede. La cita del Diccionario dice casi lo mismo; pero con una crueldad más disimulada.
    Por otra parte: no es posible poner la existencia de Sócrates, documentada por quienes lo conocieron (y se rieron de él, como Aristófanes) en el mismo nivel historiográfico que el Éxodo hebreo y paso del Mar Rojo. No confundamos.
    ¿Si acepto la demostración de Perelman sobre el Teorema de Poincaré...? Claro que la acepto. Por dos cosas: porque, contando, me hago un lío al pasar de diez; y jamás entendería la demostración de Perelman salvo por admiración y embobecimiento. Y porque estoy convencido de que el Teorema de Poincaré es absolutamente lógico y evidente para la intuición (una explicación sencillísima: http://www.microsiervos.com/archivo/ciencia/poincare-perelman.html). Y confío en que cualquier animal sagrado del cálculo le encuentre una formulación matemática. Cosa que parece ser que ha sucedido ya. De modo que ahora mismo estamos todos leyendo este blog sobre una esfera de 3-D(imensiones) que puede desdoblarse y coincidir, punto por punto, con los puntos de otra esfera de 4-D, desde uno hasta otro Interlaken.
    Que es lo que viene sucediendo aquí. Vds., y este modo de blog que están creando, son la mejor demostración del Teorema de Poincaré.
    Saludos.

    Grifo

    Comentado por: Grifo el 25/1/2007 a las 00:21

  • RSF, el gran jefe, Rafael Sánchez Ferlosio...

    Comentado por: Pentesilea el 24/1/2007 a las 23:55

  • ESTAIS INVENTANDO UN NUEVO TIPO DE BLOG!!!

    Comentado por: chiqui el 24/1/2007 a las 23:25

  • Vaya COCO.Tu eres el cómico del grupo, Menudo grupo os habéis juntado. Debéis de tener a Azúa acojonado, casi me troncho de risa, con lo que lo necesitaba hoy. Qué demonios hacéis trabajando para Brisa...Poneros a escribir guiones de películas o seriales de televisión. Vaya grupo de talentos. No si el señor Azúa no tien ni un pelo de tonto. Sabe con quien se junta… para que se le roce algo.

    Comentado por: chiqui el 24/1/2007 a las 23:24

  • ...anabolenizante?

    Comentado por: Visa Nut el 24/1/2007 a las 22:52

  • RSF no será un asteroide...

    Comentado por: Visa Nut el 24/1/2007 a las 22:46

  • to co2 from h2o

    Morphine "cure for pain"
    #11: "let's take a trip together"
    and
    #3: "I'm free now"

    Y hacemos la curva del río en Berna, salga lo que salga, si lo hacia el borrell en su pallars lo hacemos nosotros en berna, no?

    ZUTATEN!!!

    Comentado por: No lo pinchas el gas de mechero el 24/1/2007 a las 22:39

  • No, Melchor, es Parma, no pajma; Parma, una ciudad que no está en Suiza. Pregúntele a RSF, ya verá.

    Comentado por: Isis el 24/1/2007 a las 22:38

  • A VER SI ME EXPLICO…
    al borde de la ruina a la que me está abocando la desatención de mis obligaciones la frenética ocupación mental por el estado de cosas en el Toobogán, acabo de descubrir una verdad incómoda. Las verdades parecen de diseño, -seguramente, la mayor parte de ellas sean suecas- serán modernas pero no hay quien se siente en ellas. Yendo al asunto, la verdad sobre la que ya no puedo descansar mis reales es que sólo veo una forma de salvar la economía familiar y esta es gastando mis ahorros en un pasaje para el primer avión que despegue con destino a Suiza. Que el huracán de este contubernio arranque de sus cimientos una empresa como Brisa me la trae al fresco, lo que me deja helado es que yo y mi parienta nos quedemos sin techo. (Por el baboso sufro menos).
    La certeza me sorprende este mediodía en mitad del Paseo Desgracias http://maps.google.es/?ie=UTF8&om=1&z=18&ll=41.393037,2.166442&spn=0.00266,0.00589&t=k
    con calle Ambivalencia, lugar y momento en el que precipito mis cien kilos mal distribuidos dentro del primer taxi que encuentro libre. Los taxis, ¿nacen libres, como la leona Elsa http://www.youtube.com/watch?v=hg9y2ayGqso , o tienen que conquistar esa libertad de la que presumen? me pregunto yo, seguramente queriendo entretener la cabeza de la tensión natural del momento. Pero, a lo que vamos,
    -Al aeropuerto- digo hacia adentro, inspirando con un hilo de voz que parece salirme del oído interno más que de la apertura superior gástrica.
    -¡Volando!- me contesta el gracioso del taxista, con un trino gaitero-nasal.
    -¿Me puedes poner música, por favor?- Le pido, siguiendo con la idea de entretenerme y dejándole claro al taxista que no estoy para bromas…Lo que, bien pensado, podría ser una contradicción, lo cual es interesante porque
    - Si le apetece, yo puedo hasta cantarle una zarzuela, caballero…Ahora, guisársela sería otro cantar, yo para la cocina soy sordo…
    -De momento me conformaré con la radio, graciasssss….Y si pudiera ser música instrumental contemporánea de la escuela concreta, mejorrrrrr- Rrrrrrecontesto. El taxista, ofuscado e intuyendo inútil una recontracontestación de su parte, pone la radio.
    Suena la música pero no me siento mejor. Violines. No, qué va, no me siento mejor. Al contrario. Trago saliva. Trago más saliva. Me trago media lengua y los dos dientes que tengo sueltos. Estoy a punto de tragarme el reposacabezas del taxista cuando me pregunta:
    - Qué, ¿le va bien esto o le cambio la emisora?
    No-puede-ser. Pero lo es.
    Luego, seguramente, recordaré haber sido capaz de bifurcar el pensamiento incluso en un momento de esclarecimiento como es este, diciéndome que este taxista no ha escuchado a un músico contemporáneo en su vida; por mucha escuela clásica que presuma delante de los clientes de aspecto pedante. Pero ahora, pero ahora…
    No-puede-ser. Lo que suena es Schubert.
    -¡Pero, pero -digo, digo, dos veces, ya que sólo me queda media lengua en la boca- usted, tú…¡El taxista de la Estaca!
    - Sí señor, si lo dice usted que es el cliente, es que lleva la razón…
    Vaya momento para indirectas, tú, pienso yo, pero aún y así me saco de debajo del sobaco El país, el diario que publica los mejores sudokus de este país, el diario que...¡Bucle! (Sin alcohol).
    Tengo las manos sudorosas y me tiemblan; nada comparado con el tamborileo de las cuatro neuronas útiles que me quedan, huesudas como top models por el esfuerzo continuo de pensar por toda una cabeza.
    -Tú, usted, tusted…- la etiqueta no es lo mío- ¿Va/s/is por el Toobogán?
    -Yo suelo ir por Aragón, bajar por Tarragona a Plaza España y de allí directo al aeropuerto, pero si me indica por dónde se coge esa calle, yo, encantado, ya le digo…
    -¡No te hagas el tonto ahora! ¡Tú eres El taxista, EL TAXISTA!
    -Oiga, caballero, si quiere lo dejamos aquí…No hace falta ni que me pague la bajada de bandera…
    -¡Bajada de bandera! ¡Bajada de bandera! ¡Eres tú, eres usted, tusted, quiero decir/os!
    -Venga, ya está bien, saliendo que es gerundés, y no me haga decirlo dos veces que con un loro me sobra. -Gruñe el taxista frenando, bajando y abriéndome la puerta.
    -¡Pero si soy Coco! ¡Coco! ¡CO2! ¿No lo pillas? ¿O debería decir no lo pinchas? ¡Yo no lo había visto hasta ahora, pero ya ves, CO2, los pedos que se tiran los taxis! ¡Todo cuadra! ¡Hostia, tío, decidido, nos vamos juntos a Berna!...Bueno, eso sí me haces un precio, claro…Mira, podríamos ir a medias con lo de la gasolina, digo yo, porque esto es asunto tuyo, también. ¿no? Joder, qué alivio, tú, te diré que sólo de pensar en pasar el chang-cay-check ese del aeropuerto se me estaba cortando la respiración, yo no sé cómo se me ha podido ocurrir que podría volver a subirme a una nevera voladorasiyono puedovolar,nopuedovolar,esquenopuedonipensarlo,vamos…Así, ¿qué? ¿Te decides? ¿Echamos para Berna?
    -A-la-taberna-te-va-a-llevar-tu-pu-ta-madre, si es que te dirige la palabra todavía, ca-brón
    --Pero…
    -Que-sal-gas-co-ño- muge el taxista triturando cada vocal con una muela distinta en lo que tarda en agarrarme del escaso cuello del que dispongo y extraerme del automóvil para depositarme de culo sobre el suelo helado del arcén.
    -¡Eres un vendido! ¡No engañas a nadie diciendo que tu taxi es libre! ¡Es tan esclavo como tú! Eres…eres…¡TÚ NO ERES EL TAXISTA DE LA ESTACA!
    Mientras veo el taxi perderse en el tráfico, dándome la matrícula trasera, llamo a casa con el teléfono móvil, un 3G gracias al cuál espero seguir en contacto con el Toobogán durante mi viaje, (una pijada de mierda que me costó medio riñón a mí y media vejiga a mi parienta). Más va a costarle comprender la situación, pero no tendrá más remedio. Como tarda en contestarme y yo me aburro enseguida, voy convirtiendo el soniquete de la llamada en una canción...Sí, hombre, aquella de los… ¿Cómo se llamaban? http://www.youtube.com/watch?v=yP8QhblSkRI

    La canción se me acaba sin que me hayan contestado. Y como estoy en la salida de Barna, -Barna/Berna, vaya, va a ser un viaje de una vocal, promete poca literatura-, todos los taxis pasan ocupados en dirección al aeropuerto.
    Se me ocurre una idea desesperada, no será la primera. Llamar a información telefónica.
    -Sí, señorita, Albert Pla…Espero…Gracias….¡Albert, eh, tío, soy Coco y tengo un pro…¿Qué quien soy? ¿Ah, no? Pues perdona, ¿eh? Sí, sí claro, que le vaya a usted muy bien y discul…¡Mierda!
    -Provoqueen le he dicho, sí, Pro-vo-queen…¿Que me vaya a una tienda discos? ¡Váyase usted a una pajarería, a ver si le alquilan una jaula!
    -Sí, K-nud-sen…¿Cómo que qué nombre digo? ¡Si acabo de decírselo! ¡No, no, Que-no-sé-, no, K-nud-…¡Cojones!
    -Eso, Ortega…¿Cómo que qué más? Señorita, Ortega no hay más que uno, me lo ha dicho él personalmente, así que…¡Copón!
    -Isis, sí, Isis…¿Cómo que si luego le voy a pedir el número del Arcángel San Gabriel? ¿Usted se cree que pago para que se cachondeen de mí? ¡Me cago en san…!
    -No, no sé qué Chiqui es...¿Cuántas hay? ¿Quéeeee? ¿Mil trescientas? Y eso en su barrio, solamente...Vale, pues vamos a dejarlo, sí
    -Simpática, eso…No, no se lo digo a usted…No, no me he creído que estoy en una línea caliente, lo que quiero es...¡Lo que yo quiero es irme a cenar!

    Comentado por: Coco el 24/1/2007 a las 22:11

  • "Pajma", disculpe

    Comentado por: chicca la pajmesana el 24/1/2007 a las 21:38

  • Ni siquiera a Acqua di Parma?

    Comentado por: Isis el 24/1/2007 a las 21:12

  • Interlaken 4


    No sabría explicarlo, ¿soñé la violación colectiva de aquellas que ahora se me antojaban damas respetables? A Morphine no se la veía por ninguna parte (y era ella la única que me interesaba) Las otras dos, vestidas con petites robes noires y zapatos de Kélian parecían no haber roto un plato en su vida, mucho menos de haberle pegado o chuperretedado a alguien como yo. Azúa y Ortega vestían de oscuro, nudos Windsor en las corbatas, zapatos de cordones uno, de hebilla, el otro. Yo mismo, duchado, afeitado, vestido de DG (seguro que el traje lo eligió Azúa: siempre me ha considerado un trepa) y con un pegote de Betadine en gel sobre mi herida, podría haber pasado por un lechuguino con despacho en Azca e inmensos intereses en la banca helvética. Sólo la certeza de aquel cuaderno (escondido ahora en lugar seguro) me hacía estar en guardia. Bueno, no sólo eso. Cuando me disponía a escuchar la oferta que imaginaba se disponían a hacerme (la obvia era que me quedase allí con ellos, pero estaba descartada porque yo soy como Sally Field: “¡no sin mis caballos!”), apareció en la sala la única persona a la que temo. Vestía un batín de seda con sus iniciales bordadas en oro sobre el bolsillo de la pechera. Debajo, una camiseta de Micky Mouse idéntica a la que yo me pongo en casa los días que la melancolía se me enrosca en el estómago y la soledad del campo me pesa como un fardo de hasch incautado en la aduana de Algeciras. “No, él no”, rogué mentalmente. Los demás callaban igual de expectantes (¿expectorantes?) que yo. Finalmente, el gran jefe se acercó hasta mí, husmeó sobre mi cabeza y proclamó:
    “Te equivocas, Félix, el chico NON OLET”

    Comentado por: knudsen el 24/1/2007 a las 19:47

  • Espero que no se disequen los unos a los otros.

    Comentado por: Isis el 24/1/2007 a las 19:37

  • Ahora entiendo lo de la agenda del Foro de Davos,eso si que es una coincidencia,esta toda la peña por alli.Hasta RSF!.

    Comentado por: maleas el 24/1/2007 a las 19:22

  • yo tuve un amante suizo llamado Vacheron Constantin. No viene a cuento, pero me lo han recordado esos señores que juegan con el tiempo.

    Comentado por: Isis el 24/1/2007 a las 18:15

  • Esos Pérez y Jo tía son falsos, se ve a la legua... Seguramente a los auténticos los tienen amordazados y por eso no pueden escribir...
    Aquí haría falta un buen corresponsal con dotes diplomáticos, como ese tal Ronaldo Danielli... Tal vez el Padre Brownie de G.K. Chesterfield nos aclararía algo, aunque si anda por la CH estará más interesado en ordeñar vacas suizas...
    En fin, que estamos deseando leer los capítulos venideros.

    Comentado por: el defensor del lector el 24/1/2007 a las 17:48

  • Vayamos por partes.
    Ortega@, no parece una broma, pero esa coincidencia me ha hecho sentir un rayo pasar por el espinazo... Por lo demás me tiene usted con los oídos de par en par y una sonrisa boba que no logro quitarme.
    Chico del gas en el mechero@
    ¿Las Azores? Si estuviera un poco más cerca tal vez podría hacer algo por ti... pero hasta allí no llegan ni mis hechizos ni mis influencias terrenales, y mira que lo siento.
    knudsen@... nada, siga escribiendo, me gusta su dúo con Ortega.

    Comentado por: Isis el 24/1/2007 a las 17:34

  • ORTEGA, no te pases...soy superticiosa.Te aseguro que Azua tambien.

    Comentado por: chiqui el 24/1/2007 a las 17:08

  • Hombre gas, manda el numero de telefono que nos pongamos en contacto contigo. Yo conozco a unos cuantos, pero son muy careros.

    Comentado por: chiqui el 24/1/2007 a las 17:03

  • ¡¡¡URGENTE!!!

    Necesito un buen abogado, ¡ya!

    Si alguien del bloc lo es... aquí le espero, seguro.


    http://www.acores.net/noticias/view-15794.html

    Comentado por: No lo pinchas el gas de mechero el 24/1/2007 a las 15:32

  • Les veo muy literatos a todos, me gusta bastante , yo estoy algo enfangado con los conciertos , pero me voy pasando . Bueno hasta otra rato

    Comentado por: albert pla el 24/1/2007 a las 15:01

  • Interlaken 3


    Me despertaron lenguas. Húmedas, resbaladizas, impertinentes. Yo no podía abrir los ojos por culpa del bestial dolor de cabeza que me devolvía de inmediato a la realidad, a pesar de lo placentero de mis sueños previos. Las lenguas me repasaban en silencio, pero yo oía una conversación de fondo, y así como las babosas reptantes me producían una repugnancia atroz, las palabras que alcanzaba a escuchar despertaban mi curiosidad hasta el punto de hacerme olvidar el magreo al que me estaban sometiendo, no sé si dos o tres personas.
    -“No, no, Ortega, no estoy de acuerdo. Es en el Daudin de Biarritz donde lo sirven mejor. Debería Vd. saberlo. Un chocolate liégois con toneladas de chantilly. ¿No va a decirme que no lo ha probado?
    -Siento contradecirle señor Artúa, pero las meriendas en casa de mi abuela superaban lo insuperable. Fíjese cómo serían que ella, a las torrijas de leche las llamaba “french toasts”. Créame, había lista de espera para ser invitado a las colaciones de Mme. Grasset. Es que en mi familia, cultura y gastronomía son una misma cosa. ¡Ah, y el bien vestir! Mi presupuesto en sastres es obsceno, pero entre nosotros, un caballero no sólo debe serlo, sino también parecerlo. Por cierto, no ha terminado Vd. de explicarme quiénes son estas señoras…
    Si hay algo que me gustaba de ellos era su benevolencia. Llamar señoras a aquella tropa de chuponas era lo mismo que considerar a los del grupo unos gentlemen de izquierdas. Pensé en las horribles camisas de Gaspar, en los zapatos abominables de Royo, en la forma en que pronunciaban la, para mí, sagrada lengua castellana, “ej ke toy a lalkance de to kijki”, me había dicho el director, cuando irrumpí en su despacho para recoger las últimas instrucciones. ¿Señoras?
    Cuando intentaban desabrocharme el cinturón abrí los ojos. Lo que más me afectó fue ver que estábamos en un cuarto, la puerta abierta, a escasos metros de donde charlaban los otros. Ellos eran dos, así que supuse que Pérez estaba descansando. Propinar palizas es agotador, pensé, seguro que le han dado un rato de asueto. Ortega y Azúa charlaban como si nada mientras a mí me chuperreteaban las dos de antes y la choferesa que conducía el coche de Pérez. La rubiasca hizo ademán de sobarme el paquete y yo le solté un guantazo. Se echó a reir, “así, así, pégame, cariño, pégame todo lo que quieras, sí, sí”. Me di la vuelta. No podía levantarme con ellas encima, pero la maniobra me concedió unos segundos durante los cuales pude sacar mi alijo del pantalón y esconderlo debajo del futón donde yacíamos. Entonces les solté un discurso, más que nada, para ganar tiempo, pero también, porque pienso seriamente lo que les dije,
    “¿Cómo que “sí, sí, más, más, así, así”. Pero, es que estáis tontas, o qué?” Y pasé a exponerles mis razones.
    “El porno”, les aseguré, “ha seguido idéntico camino que el resto de las bellas artes. Cuando yo tenía vuestra edad, estudiábamos el kamasutra de cabo a, nunca mejor dicho, rabo. Ahora, zorrillas postmodernas, pensáis que la cosa consiste en vuelta y vuelta, arriba, abajo, delante detrás, un dos tres. Pues de eso nada, monadas. Si queréis follar, follemos, pero antes,dejadme que os aclare cuatro cosas. La primera, que a mí una tía que me dice “sí, sí, pégame así, papito” lo único que me produce es ganas de llamar a un municipal para que la detenga. ¿Acaso no habéis leído vosotras a la sublime Colonna, acaso desconocéis la poesía sufí, o los salmos del divino Salomón: “ponte sobre mi corazón como un sello” ;es que no tenéis la menor idea de cómo seducir a un príncipe? La segunda: muchos, no es más. A lo mejor vosotras os chuperreteais en pandilla, pero yo veo el sexo como la fusión del yin con el yang, el reencuentro de dos pneumas, la unión del andrógino perfecto, si es que tenéis idea de lo que hablo, así que, de una en una, si sois tan amables. La tercera, es que, como bien dice Houellebecq, a partir de los cincuenta los testículos sufren un tremendo ataque de vértigo y descienden hasta bajuras insospechadas. Si le chuperreteais a él, que tiene la edad de Mick Jagger, es que tenéis unas tragaderas a prueba de bombas. A mí sólo me quedan cinco años de tener los huevos respingones, así que, o lo apreciáis, o aquí no hay mus. Por último, ¿acaso os han educado los masais, famosos por no saludar y no lavarse las manos antes de comer, como para que pretendáis violarme sin haberme dicho primero vuestros nombres?”
    Me considero un hombre razonable y, sin pecar de soberbia, creo que mis postulados eran claros, pero la lluvia de bofetones que me propinaron a modo de respuesta me hizo pensar que en aquella estúpida trama a mí me había tocado hacer de punching-ball de una manada de psicópatas. Pegaban fuerte y yo saqué fuerzas de donde no pensaba que las hubiera y me las quité de encima a base de empellones. Mis gritos atrajeron a los conversadores. Antes de que entrasen en el cuarto, la chica negra me dijo, “me llamo Morphine”. “¿Cómo el grupo de música?”, pregunté, y pensé si a coco le gustarían los Morphine. Ella me dio un puñetazo en la mandíbula y salió del cuarto corriendo. “Yo soy Jo”, dijo la castaña, “¿Cómo la prota de Mujercitas?”, inquirí y, a modo de contestación obtuve una patada en el plexo solar que todavía me está doliendo. Por último oí a la morena decirme “mi nombre es If” “¿If, Si?, como el poema de Kipling?” “No, imbécil, e, uve, e.”, respondió y, antes de que pudiera golpearme con una lámpara en plena boca, se esfumó, porque Ortega y Azúa estaban ya al lado de mi cama.
    -“knudsen, por dios, compórtate”, me dijo Azúa tomando asiento en una butaca. “Me resulta muy chocante ver cómo has cambiado. Tú, antaño conocido como el retrato del artista adolescente, adoleces ahora de lo más básico: manners, kundsen, manners. Es todo lo que nos queda”
    -“Estoy de acuerdo, maestro. Pero, si me lo permites, debo decir que tampoco tú eres el mismo. Es el transcurrir, supongo. Eso que los filósofos llamáis el ser en el ser, o el ser en el siendo, o el límite de ir siendo el ser, en fin, esas cosas vuestras tan sencillas y tan útiles”, repliqué con recochineo.
    ”¡Oh, nefanda estulticia, causas más dolo que las bombas sobre Bagdad”
    “O sobre Belgrado”, apostilló Ortega, y yo no pude menos que darles por completo la razón.
    “Me has traicionado, iscariote. Tú, el más amado, aquel que reclinaba la cabeza sobre mi hombro. Por unas monedas. Para seguir viviendo sin dar golpe unos cuantos años más. Del que tanto esperaba. Aquel que yo creía honesto, prudente y sabio. ¿Dónde los valores de tu juventud, knudsen? ¿Dónde los poetas, dónde los galanes? ¿Ubi, sunt, ubi sunt?”, lloriqueó entonces el profesor y abandonó la estancia dándose golpecillos en el pecho.
    “Y ese impermeable de IKEA, por todos los dioses, ¡qué horterada!, me recriminó Ortega.
    “¡Venga, hombre, no ves que es mi disfraz de hacerme el sueco! Para que lo sepas, Ortega, yo me visto en Sloane Street desde que tengo quince años. Por no hablarte de mi smoking de YSL, hay que tener esta percha para poder lucirlo, a ver qué te has creído”, respondí con mis peores modales.
    Cuando me dejaron solo estiré la mano y acaricié el lomo del cuaderno que había ocultado debajo del colchón. Lo bueno de haber sido registrado una vez, era que a nadie se le había ocurrido registrarme otra. Allí, en un librillo de la papelería de la calle Fernán Núñez de Sevilla, estaba el diario de los últimos meses de Azúa. Allí había datos y observaciones sobre todos nosotros. Aquello valía más que el propio Azúa. Bien podía él quedarse en Interlaken con sus huríes, que yo, en cuanto pudiera, volvería a Madrid y vendería aquel tesoro al mejor postor.
    Ya a solas, pensé en lo cambiante que es la vida y en cómo hay que desdramatizar hasta los peores acontecimientos que nos afecten. Golpeado, sí, así me encontraba, pero también muy feliz. Tenía el cuaderno del gran jefe, una entrada para el concierto de albert pla, y un mensaje en mi móvil de no lo pinchas de gas el mechero, decía: “knudsen, colega, de camino a Zurich he parado unos días en las Azores. Espérame donde estés, voy para allá”
    La vida era maravillosa. Me dormí pensando en Isis y en sus andanzas por El Cairo. “Seguro que trabaja en el Cervantes. Tal vez en la Embajada. Ya lo averiguaré”

    Comentado por: knudsen el 24/1/2007 a las 14:46

  • Comentado por: ortega el 24/1/2007 a las 14:14

  • Esta escritura ágil de Ortega me recuerda a la de Mendoza en El misterio de la cripta y El laberinto de las aceitunas.

    Comentado por: Pentesilea el 24/1/2007 a las 14:10

  • Al sr. Grifo,

    1º. Debe conocer, muy seguramente mejor que yo , los textos judíos: la torah, la guemará y mishná... para decir que es asunto sabido, ya por Voltaire (¿dónde se lo echa en cara, en que texto?) que el judaísmo niega una vida postmortem, i. e., según usted, el judío creyente cree que muere y se acabó, debe ser la única religión que cree en la substancia sutil ('alma') pero no en su pervivencia postmortem... y sigue llamándose religión

    2º. Me refería al cautiverio que se canta en la Hagadá del Pesaj.

    Por cierto, existen 'buenos' objetos de creencia de Sócrates tampoco tenemos documentos relativos a su existencia, es también una creencia. ¿Es para usted un objeto de creencia el que que Perelman haya 'demostrado' la conjetura de Poincaré?,¿considera demostrado el teorema de los cuatro colores aunque sea imposible 'ver' la demostracion?.

    Saludos

    Comentado por: vic el 24/1/2007 a las 13:37

  • POESIA ARMADA

    Si me piden que les explique cabalmente como fuí a parar desde el bamboleante teleférico al cálido salón de una cabaña suiza y, lo que aún es más sorprendente, como el tal Félx Azúa se transformó, por una suerte de mutación sobrenatural, de lavaplatos pelele dominado por la tal Jo en sereno y autoritario líder de un grupo de conspirados, les aseguro que me ponen en un serio aprieto. Sin embargo, lo intentaré. Se lo debo a ustedes, pacientes lectores y es también de justicia que lo haga (el juramento hepático del bloguero me obliga).
    Lo más fácil es el resumen: yo no había entendido nada de lo ocurrido hasta entonces (no es la primera vez que me pasa). Pero vayamos por partes.
    Al descender del teleférico, fuí a dar de bruces en el suelo (por algo odio a ese invento diabólico, sólo apto para fotos de familias reales), con tan mala fortuna que el asiento me golpeó fuertemente el occipucio. Por ello, mi percepción de los hechos y mi narración de los mismos es algo confusa. De lo que no me cabe duda es de que había lo que, en otras circunstancias, llamaríamos un comité de bienvenida. Uno de ellos era el elegante caballero al que habíamos visto antes en la cafetería. Le acompañaban otros tres sujetos malcarados, de nulo nivel sartorial.
    Supuse que eran otros kicks, compinchados con Jo. En seguida me dí cuenta de que no. Ésta, nada más verlos, empalideció y agachó la cabeza, como aceptando una derrota. Tanto chupeteo para nada, parecía pensar.
    "Tú ganas, Pérez", le dijo al del abrigo fetén.
    "Vamos todos al coche", ordenó el interpelado "Usted primero, jefe", dijo respetuosamente, dirigiéndose ahora a Azúa.
    ¡Jefe! El simple hecho de que un lavaplatos con el cerebro carcomido por el idealismo alemán pudiera ser jefe de algo me dejó patidifuso. ¿Qué estaba ocurriendo? ¿Serían unos nihilistas dispuestos a eliminar al tan cacareado "último hombre"? ¿O simplemente pretendían exigir un rescate por un escritor de primera línea (yo)? Decidí obedecer y callar. Mi gatuna curiosidad empezaba a imponerse al lógico temor.
    Al llegar al coche ví que el repartidor de IKEA dormía placidamente en su interior. Bendito él, pensé, capaz de abstraerse en tales momentos. Siempre he envidiado a aquellos que pueden echar una cabezadita en cualquier lugar, sin necesidad de antifaces, tapones para los oídos y barbitúricos, como yo. Asimismo, había un conductor, mejor dicho conductora: una mulata, cuyas tetas, lamentablemente, no alcancé a observar.
    No seré yo quien cuestione la comodidad de un Mercedes 500, pero nueve personas eran demasiadas incluso para esta obra de arte de la técnica automovilística. Además, Azúa se sentó solo delante, con la conductora. El Jefe era el Jefe. Por ello me alegré de que en apenas diez minutos hubiéramos llegado a nuestro destino: un lujoso chalet de cuya chimenea brotaba un humo prometedor de confort y, quizás, barbacoa.
    Les confieso que la visión de la casa me trajo amargos recuerdos infantiles. Mi madre se hizo construir una similar en el Montseny, inspirada, parece ser, por "Sonrisas y lágrimas", su musical preferido. Mis estancias en el lugar resultaron un infierno: los niños nativos experimentaban un turbio placer en atormentar a las, consideraban ellos, acomodadas crías de los veraneantes. Mi elegante traje de almirante, con el que mi madre se complacía en vestirme, me convirtió en una de sus víctimas favoritas, sobre todo cuando practicaban un juego denominado Potemkin (alguna tradición catalana mantenida contra viento y Franco por tan obstinado pueblo).
    Pero volvamos a los hechos. Entramos todos en el chalet, excepto el durmiente y un par de sujetos, que se quedaron a vigilar su sueño (me pareció todo un detalle: hay caballeros en todos los ambientes). Me encontré en una estancia amplia, caldeada, en la que no se habían escamoteado ni la madera ni los gatos. Varios de éstos reposaban esparcidos por sofás y radiadores y el olor de su orín impregnaba el ambiente. Me indicaron que me sentara en uno de los sofás, lo que hice sin rechistar. Jo se sentó a mi lado, sin mirarme. Debía estar avergonzada por su derrota. Y, con el látex, debía estar empezando a sudar.
    Apareció entonces una segunda mujer, morena, que observó con irónica sonrisa a la (¿de qué otra manera llamarla?) prisionera.
    "Mira a quien tenemos por aquí", dijo con innegable retintín.
    "Silencio, habló por primera vez Azúa (y cuán cambiada estaba ahora su voz, mucho más decidida y varonil). Ya sabes que la ironía es de mala educación". Era una recriminación muy oportuna: pocas cosas debilitan tanto a cualquier grupo social como las peleas entre las hembras. Recuerden Dinastía, por ejemplo.
    "Te estarás preguntando que es lo que ocurre, dijo entonces dirigiéndose a mí. Eres el único que no está al corriente. No entrabas en el plan."
    Intenté poner cara de escaso interés (au desssus de la melé, que le dicen), pero no estoy muy seguro de haberlo conseguido.
    Mientras se servía un licor de alta graduación en una copa tamaño king size, Azúa empezó a hablar: "Mi marcha del blog forma parte de un plan. El futuro del planeta estará en manos de los blogueros, pero ni Brisa ni Melchor se quieren dar cuenta. Para ellos es sólo negocio y vanidad literaria"
    Se me quedó mirando para ver si le seguía. Pensé que lo mejor era asentir. Continuó.
    "La humanidad tiene marcado un claro camino hacia el desastre. O nos matamos nosotros o lo harán los bárbaros. La democracia es cómo el descanso de un partido de fútbol ¿entiendes? (yo seguía asintiendo sin parar), cualquier día de éstos volveremos a lo de siempre: a destriparnos unos a otros. Ya no existe la verdad. Sólo un Dios puede salvarnos. Y ese Dios es Internet". Se sentó y se cascó un buen trago. Reposó la cabeza hacia atrás y cerró los ojos.
    Por lo visto esa era toda la explicación que podía esperar. No les diré que lo había entendido todo, pero sí lo suficiente: estaba en un lío verdaderamente notable y corría el peligro de, encima, perder mi trabajo. El Toobogán es mi única fuente de ingresos. La vocación no quiere saber de economías.
    "Da ich ein Knabe war,
    Rettet´ ein Gott mich oft
    vom Geschrei und der Rute der Menschen,
    Da spielt´ ich sicher und gut
    mit den Blumen des Hains,
    und die Lüftchen des Himmels
    spielten mit mir" (1)
    Era Azúa, que, con lo ojos cerrados, había declamado unos versos (mi ignorancia del alemán, que no del francés, lengua mucho más noble, me impide hacer otra cosa que trascribirlos).
    A nadie pareció llamarle la atención el pronto lírico. Debía ser una costumbre del Jefe. Miré de reojo a Jo y ésta me comentó en voz baja: "Lo hace hasta dormido. No hay quien pegue ojo".
    "¡Silencio!", nos gritó Pérez, aquí sólo hablamos nosotros".
    Deslicé mis ojos por la mesa de café que me separaba de Azúa. Sobre ella, Pérez iba colocando una cartera, un telefonillo, una cámara digital, un pasaporte y unas llaves. "Es todo lo que llevaba", dijo.También se encontraba sobre la misma mesa un telegrama. No pude leer el texto, pero sí el rémite: las Azores. Las ramificaciones de esta banda no parecían conocer límites.
    "¿Cómo está?", preguntó Azúa.
    "Hace una hora dormía como un bebé, pero no creo que tarde en despertarse. Podemos traerle ya mismo, si quieres”, repuso uno de los sujetos. Me extrañó el tuteo. Ya no hay modales.
    “No, esperad, era Pérez quien hablaba ahora. Yo creo que deberíamos dejarle tranquilo hasta mañana. Ha sangrado bastante. Sí, se me fue la mano, pero tú querías que lo quitara de en medio, ¿no? No me vengas ahora con melindres”
    "Traedlo, ordenó Azúa, ya hemos perdido bastante tiempo".
    Cual no sería mi sorpresa cuándo ví aparecer, arrastrado por Pérez y sus compinches, al empleado de IKEA. Sangraba de una ceja y escupía esputos también sanguinolientos. Una alfombra al carajo, pensé.
    De pequeño, mi tío Julián me hacía acompañarle a las carreras de caballos. En las apuestas perdió no sólo toda su fortuna sino parte de la de mi madre, su hermana. Nunca he olvidado el olor de aquellos sudorosos animales, a los que me forzaba a acariciar y a dar terrones de azúcar. Pues bien, el del anorak sueco olía igual. Extrañas bromas del metabolismo humano.
    De la conversación que mantuvieron Azúa y el montador de muebles apenas entendí nada. Sólo me sorprendió una cosa. En un momento de la misma, el sueco se dirigió a mí y se me puso a hablar de fútbol. Algo acerca de los remates de cabeza de Beckham, me pareció entender. No me pareció el momento, la verdad. Ni a Pérez tampoco, porque cuando me disponía a contestarle que el inglés era un bebé al lado de Zarra, la mano del matón se posó firmemente en mi hombro. Opte por callar. Hice santamente. La mujer irónica arrojó un cenicero a la cabeza del nórdico: debía ser del Barça (coixos nois, les llaman).
    "Esta bien", dijo Azúa, como poniendo punto y final a la conversación. Tras meditar unos instantes, añadió: " Avisad al Gran Jefe".
    Los rostros de todos, excepto el mío, mostraron una mezcla de sorpresa y pánico. La ignorancia es feliz, me enseñó mi abuela.( La Ortega). Incluso Jo enarcó su frente, venciendo su habitual expresión cejijunta.
    ¡Había un Gran Jefe! ¡ Alguien por encima de Azúa! Y lo iba a conocer ahora. La catarata de aconteciminetos amenazaba con arrollarme. Lástima de no poder tomar notas.
    "¿Seguro, Jefe?, preguntó Pérez, ¿No sería mejor esperar a tener más información?"
    "Se acabó el esperar. Es la hora de las decisiones", proclamó el incontinente rapsoda.
    Tras un momento de duda, Pérez salió por la misma puerta por la que había entrado la morena. A menudo se dice que cuando hay mucha tensión, se la puede palpar o cortar con un cuchillo o algo así. Sí he conocido un caso del que tal cosa se pudiese decir, era aquél. Azúa apuró lentamente su copa. El de IKEA volvió a escupir (más por fastidiar que por necesidad, pensé). Al fín se abrió la puerta.
    Entró un anciano. Le calculé más de ochenta años. A pesar de los visibles estragos de la edad, mantenía un aire lúcido y fiero. Vestía una elegante bata de seda y calzaba unas suntuosas babuchas negras. Bajo la bata, asomaba una camiseta de Mickey Mouse. Sobre el bolsillo superior de la bata, bordadas en oro, se podían leer unas iniciales: RSF.
    El sueco se levantó como accionado por un resorte.

    (1) Cuando yo era niño/un dios solía salvarme/del griterío y la cólera de los hombres;/entoces jugaba, tranquilo y bueno,/con las flores del bosquecillo,/y las brisas del cielo/jugaban conmigo (Nota del editor)


    Comentado por: ortega el 24/1/2007 a las 13:26

  • Apreciado Ortega@
    Se me ocurre que Azúa podría decirle ahora las palabra que pronunció otro Ortega hace ya tiempo:
    "ERES YO MISMO, SIN MÍ"

    Comentado por: Isis el 24/1/2007 a las 12:27

  • Definitivamente, voy a pedir traslado a Suiza. En el resto del planeta no ocurre nada apasionante, y yo necesito un poco de marcha.
    Ya sé que Jaca no vale, pero hay nieve y tengo familia...

    Comentado por: Isis el 24/1/2007 a las 10:49

  • Tipo de incógnito@

    Tengo entendido que Ferrer Lerín vive en la ciudad de Jaca, capital de la comarca de la Jacetania. Es cierto que Fago está cerca, pero no tema, estoy casi seguro de que él no ha disparado al alcalde.

    Un saludo.

    Comentado por: Vernon S. el 24/1/2007 a las 08:43

  • ORTEGA: HACE UNOS MESES ENCONTRE EN GOOGLE, A UN JOVEN ORTEGA AL QUE SE LE DABA ALGUN PREMIO Y SE REFERIAN A EL COMO PROMETEDOR NOVELISTA. SIEMPRE ME HE PPREGUNTADO SI NO SERIA USTED. AHORA NO LO PUEDO ENCONTRAR, PERO SEGUIRE USCANDO EN MIS "NO" RATOS LIBRES. CHIQUI

    Comentado por: chiqui el 24/1/2007 a las 07:10

  • INCREIBLE PERO CIERTO...

    Tengo que reconocer que, después de varios días buscando ofertas de vuelos baratos en “vuelosbajos.com”, encontré una alegría inmensa en forma de ganga de último minuto. Tras sonreír al leer el código ADC99UF escupido por la impresora —a la que, por cierto, tuve que recargar con todas las tintas por valor de un viaje de avión— y después de lanzar rápidamente al aire el comprobante de la reserva efectuada, pues no tenía yo tiempo que perder de tan contento que estaba, salí cantando y silbando a tomar unas cervezas... Y es lo que digo yo, que estos momentos hay que saborearlos en una terraza cálida y soleada, y más cuando no las tenía todas conmigo. Lo que menos me gustaba era el destino escogido,...Suiza: Frío, nieve, “gasthofs” horrorosas con mesas grasientas o, claramente, debido a mi escaso presupuesto, comidas asquerosas en el McBonalds de turno y pernoctaciones lamentables en albergues “juveniles” en Zurich o en Berna... Por lo menos esta vez me libraba del tren borreguero nocturno. Pensándolo bien: ¡bien!
    El vago y repentino malestar al pensar en estas pequeñeces rápidamente se disipó, al tiempo que allá arriba en el cielo enmarcado se disipaba una nube en forma de gato desparramado. La alegría interior venció, sí, y pensé en transmitírsela a ustedes en forma de este corto y dale que te pego.
    Y se preguntarán, ¿por qué éste también se va a Suiza, éste insensato de humor cambiante? ¿A qué hacer? ¿A contar ovejas, en este caso, vacas? ¿A comer chocolate? ¿A darse de bruces con las cruces en los caminos nevados?
    A ver si me explico: siendo yo un nic joven hecho de pollo asimilado se me ocurrió pensar, y tuve mis dudas, que perfectamente podría pasar desapercibido al buscar (y en caso de encontrar) a esos tipos y tipas a los que, ¡zas!, vería sin ser observado, o siendo esporádicamente observado y en ningún caso descubierto. Sentado en la terraza y al ver pasar aviones ya imaginaba las situaciones allí y sonreía al fantasear con mi ventaja... Al fin y al cabo, soy un trabajador honrado aunque algo vago e improductivo, nadie sería capaz de mirarme a los ojos, ni siquiera de imaginar mi careto. Por mi vestimenta de turista normal y corriente, y con el añadido del invierno que todo lo tapa y calzando unas botas prestadas bien presentables, pim pam pum, barrabum. Además, al desconocer los idiomas locales, sería yo allí un boca callada, mejor porque me conozco...
    ¿Que porqué allí y en este momento? A mí no me envía nadie, siempre fui un FREE-LANDER. Pues por curiosidad, por haber correteado tras de nics desde pequeño, por ganas de perseguir estos nics de ahora, éstos de barra y butaca ovejera. ¿Probabilidades de éxito? Seguro que esos escurridizos charlatanes no podrían evitar dar la lata a algún local descolocado, en un bar o en una franquicia cafetera. Respecto al maestro desaparecido allí, fuese él peluquero psicoestético o seguidor de Baumgarten, ése tampoco me reconocería, aunque encontrarlo yo primero se me antoja poco probable dada la sucia astucia y métodos reprobables —capacidad de intimidación y de soborno incluidas— de mis nics predecesores. Digamos que yo me dedicaría a observar sin ser observado, y sin abrir boca ni hacer comentario alguno. Esa era mi sana intención.
    Hasta aquí mi júbilo. Duró bien poco. Como todo el mundo excepto yo sabe, recomiendo vivamente leer —al menos por encima— los datos del comprobante de la reserva de vuelo efectuada por intermet. Mis ojos abiertos como naranjas se detuvieron no se sabe por qué en esas letras, ADC99UF, y en poco más, ¡ay señor Gombrowicz! Ahí en el suelo, debajo de un altavoz con ruedecitas, lleno de polvo, ahí quedó el papel impreso, con el agravante que lo descubrí el día que se me cayó al suelo el plato con la sopa encima de él... Una gran mancha borró en parte la tinta, tan cara, por cierto, marca EXXON. Pues a lo que iba, resulta que llego al aeropuerto de Reus algo preocupado y con el papel lamentable en la mano, pero bueno, no hay colas y al fin hago el Chéking, eso sí, con la pasta de dientes facturada en la mochila INVICTA.
    ¿Y dónde estoy ahora? ¡Qué cabreo me cogió en el avión! ¿En Suiza? ¡Qué va! Que me vi dentro de un avión rumbo a... las Azores, ¡que se me pinchó el alma!
    Aunque la azafata me quiso consolar con una sonrisa PROFIVENT, y me decía: “Piénselo bien, piénselo bien” Y tenía razón, bien pensado, tampoco está nada mal estar aquí unos días. Es incluso mucho más barato y no como en McBonalds, qué va, como en la Pensão Rita, arroz con marisco... Y a lo mejor, un día de estos, quien sabe, me cruzo con algún nic despistado como yo...
    Qué cosas... Y la mar está ahora en calma. Lo peor: ¡¡¡no traje las chanclas!!!

    Comentado por: No lo pinchas el gas de mechero el 24/1/2007 a las 03:17

  • WOW! WOW!WOW!...Venga: que siga, que siga , que siga!!!!!

    Comentado por: chiqui el 24/1/2007 a las 02:16

  • Comentado por: Coco el 24/1/2007 a las 00:52

  • Comentado por: Coco el 24/1/2007 a las 00:50

  • Quería decir que esta saga es como un soplo de aire fresco...pero creo que me he pasado.

    Comentado por: Coco el 24/1/2007 a las 00:41

  • Comentado por: Coco el 24/1/2007 a las 00:39

  • Para una mejor comprensión, se recomienda leer después de: jo tía 12/01/2007 17:51:54, pérez 15/01/2007 21:15:56 , ortega 20/01/2007 19:30:29 y knudsen 22/01/2007 19:05:28 , pero antes de knudsen 23/01/2007 22:59:50.



    PENSAMIENTOS ELEVADOS


    Mientras me balanceaba sobre el vacío, con la gran extensión de nieve bajo mis pies, cual blanca y gélida mortaja, tuve un momento, el primero en las últimas horas, vividas entre el pasmo y el horror, para la reflexión. Todo empezó con mi encuentro con el majara hegeliano, ¿recuerdan?
    Para reponerme de la impresión que tanta miseria humana me había causado, me dirigí en busca de mis esquíes. Nada como el esquí de fondo para aclarar las ideas, me aconsejó una vez Josemari. Pero no pudo ser. Como decía mi abuelo (el recio y burgalés Ortega): "el hombre pospone y Dios dispone". ¡Qué verdad tan grande! Cuantas veces en mi vida habré intentado dejar las tareas para mañana y alguna mano invisible me las ha plantado, inexcusables y tercas, ante las narices. Este demostraría ser otro caso.
    Nada más llegar al hotel, las cosas empezaron ya a torcerse. La tetuda recepcionista había sido substituida por un estirado mocetón. Paciencia, me dije. Mejor en el turno de noche (gatos pardos, y todo eso).
    Tras repetírselo unas cuantas veces conseguí las llaves del cuarto de los esquíes. Que empeño tiene esta gente en simular que no entiende el francés. Tantas horas de clase con el Padre Matelot, para acabar entendiéndome por signos, como los indios (quizás son los esquimales). Y creánme que tengo buen acento, el mayor orgullo de mi abuela. La Grasset.
    No quiero divagar. Lo que sigue merece que vaya directo al grano (expresión que, por cierto, nunca he entendido).
    Volvía yo hacia la recepción, airoso con mis esquíes sobre el hombro y las llaves, prestas a ser devueltas al sordo funcional, en la mano, cuando me salió al paso una mujer. Nunca he sido tímido con el sexo opuesto, pero admito sin rubor que me llevé un buen sobresalto. Su atuendo y maquillaje habrían llamado la atención en cualquier sitio, clubs SM incluídos, pero en aquel enclave, entre la crême de la crême de los negocios y el esquí, parecían totalmente fuera de lugar.
    ¿Admitirían a profesionales del sexo en aquel hotel? ¿Les tolerarían su comercio en la mismísima recepción? ¿Sería costumbre de todas las meretrices helvéticas llevar un libro entre los pechos?
    "Gracias, señorita, no me interesa, me anticipé astutamente a sus palabras: ahora voy a hacer otro tipo de ejercicio". Tajante e irónico, eso la frenaría en seco.
    "¿Pero tú que te has creído, imbécil?", fué su sorprendente respuesta. Boquiabierto, no acerté a decir nada. Y encima del insulto, el tuteo.
    "Tú eres Ortega, ¿no?", siguió, inflexible. Reconocido por segunda vez en poco tiempo. Y de nuevo por un ser estrafalario. ¿Habría la penicilina convertido el celebérrimo hospital para tísicos en un manicomio? ¿Serían, ademas, todos ellos asiduos del blog? Eso explicaría lo de los kicks. No encontraba otra explicación. Inmediatamente la iba a tener.
    "Sí, señorita, Ortega, el mismo que viste y calza. ¿A quién tengo el honor?" empecé, dispuesto a recuperar el control o, cuando menos, evitar el tuteo.
    "Tú calla y escucha, mamarracho" . No había manera: pertenecíamos a mundos dispares. "¿Qué hacías hablando con Azúa hace un rato? (así que ese era el nombre: Azúa; nada que ver entonces con la mayonesa) ¿Qué te ha dicho?", me interrogó con ademanes parapoliciales.
    "¿El lavaplatos?, repuse (cuanto menos admitiera saber, mejor). Nada en especial, tan sólo hablábamos. El tiempo, la nieve, Hegel, de todo un poco." Se me quedó mirando un segundo, con los ojos entornados, para, a continuación, propinarme un notable rodillazo en las partes.
    No sé si han intentado alguna vez mantener el equilibrio con unos esquíes sobre el hombro mientras las ingles te arden. Yo no fuí capaz, lo confieso, y así fuimos todos, esquíes, llaves y yo, por el marmóleo suelo del hotel.
    ¿"Pero tú que te has creído, mamón?" siguió, contemplándome desde lo alto. "¿Que yo me he venido hasta el quinto pino suizo, que me he pasado dos noche, dos, contorsionándome y chuperreteando, para que ahora vengas tú a hacerte el listo? No ha nacido el hombre", concluyó. De esto último no me cabía duda, mi entrepierna era la mejor prueba.
    Alguien dijo que en ciertas ocasiones hace falta más valor para rendirse que para plantar batalla. En todo caso, yo sólo me ví capaz de lo primero.
    "Esta bién, suspiré. Dígame lo que quiere". Estaba a su merced. Me sentí avergonzado como Ortega y como alférez provisional en la reserva.
    "¿Que qué quiero? Lo que yo quiero, acémila, es llevarme a Azúa conmigo, a Barcelona. Para eso me han enviado los del blog. Estamos hasta el moño de leerte a tí y a los demás. Queremos a nuestro Félix", declamó de un tirón. Félix debía de ser el nombre del tal Azúa, supuse. Félix Azúa, ¿sería un pseudónimo, escogido por Melchor, siempre tan excéntrico?
    "Desde que él se fué y llegasteis tú, Lecquio, Mazagatos y Sostres, aquello es una mierda.", continuó. "Hasta Pla ha dejado de cantar, por llamar de alguna manera a lo que hace. Aguantamos a base de youtubes".
    Me sentí dolido. Estoy harto de las insinuaciones de que estoy en Brisa sólo por mi apellido. Pero decidí templar gaitas.
    "Sobre gustos no hay nada escrito", empecé (confirmado: era el día de los refranes)."Y en lo de Sostres estamos de acuerdo: los catalanes son muy raros". Quizá cediendo en algo conseguiría ganarme su confianza y podría huir (a ninguna otra cosa aspiraba yo a estas alturas). "Pero procuren no abusar de esas pastillas, le aconsejé, recordando mi experiencia juvenil con las centraminas.
    "Mira, cateto, no te digo por donde me paso yo tus gustos". No cedía. "He venido a llevarme a Azúa y tú me ayudarás". Era una orden. Me cuadré interiormente. Su ropa, rebosante de hebillas, también ayudaba.
    "Necesito a alguien de quien Azúa no sospeche, para sacarlo del hotel. Cuesta mucho convencerlo. Ayer, cuándo ya casi lo había logrado, nos atacaron dos terroristas de la chantilly (les aseguro que no me invento nada) y ahora aún tiene más reparo. Por eso me ha extrañado veros hablando en el mirador. Es posible que contigo se sienta a salvo. Debe ver lo inofensivo que eres".
    "La verdad es que ha venido a presentarse, expliqué, pasando por alto su observación. Pero no creo que quiera volver. Aquí parece que está muy a gusto, con sus platos y su Hegel".
    "Entiéndelo, tontolaba, lo que quiera o deje de querer Azúa nos la suda. Lo que queremos los blogueros es que suelte su cartita cada día y que nos llame conjurados y todo eso. Y si no le gusta, ¡que le zurzan!".
    Había desvelado sus torvas intenciones: un secuestro con todas las de la ley. Así deben ser todos aquellos kicks, a los que yo, sin saber hasta entonces porqué, siempre había temido. Eran peores que Melchor (nunca creí que diría tal cosa de nadie).
    "Venga, vamos" ordenó impaciente.
    "¿A dónde?", repuse, todavía jadeante, mientras me levantaba (no había encontrado antes el momento).
    "¿A dónde va a ser? repuso. A su cuartucho. Y deja ahí los esquíes. ¡Serás tonto!"
    La seguí docilmente, abandonados mi orgullo y los recios utensilios deportivos,
    A través de pasillos y escaleras descendimos hacia el vientre del hotel, sin a penas luz, guiado yo por el ténue brillo del látex de su atuendo, hasta detenernos ante lo que parecía un sucio trastero.
    Aporreó la puerta de buenas a primeras: "¡Abre, Azúa, c***, sé que estás ahí!".
    Al cabo de unos momentos, que supuse de duda y temor, la puerta se empezó a abrir. Azúa tenía un libro en las manos: "Crítica de la razón del cura", me pareció leer. También le gustaba Baroja. Olía a pis de gato.
    Hubo un brillo de sorpresa en sus ojos al verme."¿Qué hace Ortega aquí?", preguntó a la mujer. Él también sabía que era ella quien mandaba.
    "Nada, repuso la mujer con toda naturalidad. Nos vamos todos de excursión. Venga, ponte un abrigo. Y abróchate la bragueta, hombre"
    Al cabo de un momento, cruzábamos a paso rápido la recepción del hotel. De repente, Azúa se puso nervioso: "Por la puerta giratoria no. Puertas giratorias nunca". Se giró hacia mí y dijo a modo de explicación:"Ni puerta giratorias, ni aviones. Se acabó. Como el general de la rovere". Asentí con sincera naturalidad: a mí ya no me extrañaba nada.
    "Vale, vale, reaccionó con rapidez la mujer (tenía madera de líder, todo hay que decirlo), vamos por la puerta de equipajes".
    No pude dejar de notar que alguien observaba nuestra, por otra parte, discreta maniobra. Era un hombre alto y rubio, de aspecto nórdico y unos cuarenta y cinco años. Llevaba un anorak amarillo y azul, que me hizo reconocer la bienhechora presencia de IKEA, tan útil en las situaciones de quiebra moral y bancaria posteriores a mis varios divorcios. ¿Sería otro bloguero al acecho? ¿O tan sólo una entrega de estanterías?
    Sin tiempo para pensar en ello, llegamos al exterior. "¿No hay nata hoy?", preguntó Azúa, desilusionado. "Sin nata, no hay paseo", se enfurfulló. Cuán cierto es: los chalados son como niños y como a tales hay que tratarlos. La mujer también lo entendió así: "De acuerdo, dijo, vamos a desayunar. Ahí hay una cafetería." "Vale, se tranquilizó Azúa. Pero nada de vasos de tubo", añadió misteriosamente.
    Mientras Azúa se zampaba un doble pastel de nata y yo daba buena cuenta de mí café con leche (aunque les parezca mentira, allí no saben lo que es un suizo), ví a la mujer nerviosa. Era la primera vez que abandonaba su expresión cejijunta y dejaba asomar a su rostro algo que me pareció temor.
    Estaba mirando hacia la puerta de entrada. En ella, el repartidor de IKEA conversaba tranquilamente con un caballero elegantemente vestido (envidié su abrigo), y luego salieron juntos del café. ¡Quién pudiera, como ellos, estar tranquilamente de vacaciones! Quizás la mujer pensaba lo mismo que yo y su expresión era de nostalgia.
    Si era miedo o nostalgia, lo disimuló muy bien."¡Venga, se acabó el desayuno!", dispuso. Los kicks están hechos de otra pasta. Azúa también lo había comprendido. "Vamos a coger el teleférico", ordenó de inmediato.
    Yo estaba derrotado, ya se lo he dicho a ustedes. Pero todo tiene un límite. Si Azúa no pasaba por lo de las puertas giratorias, yo no me subía a ningún teleférico. Así se lo dije a la mujer.
    Su única respuesta fué una amenazadora mirada a mis órganos reproductivos, tan desprotegidos por la a veces descuidada madre naturaleza. Empecé a andar calipso facto hacia el vertiginoso artilugio. Azúa iba en el centro, mordiendo todavía su pastel que, con las prisas, no había podido acabar en el café. Se le veía entretenido y feliz, con una mota de nata en la napia. Me sentí como si estuviéramos llevando a un inocente al cadalso. Tenía que pensar algo. Los kicks no podían salirse con la suya. Pero, necesitaría ayuda. ¿Quién?, pensé. ¡Ay, Melchor! Por una vez que te necesito.
    Me volví hacia el zampabollos: "Oye, Félix (el tuteo, inapropiado formalmente, ayudaría a mi conspiración), ¿cómo se llama la gachí?" Por muy modernos que fuesen, en la intimidad del chupeteo habrían intercambiado algún nombre.
    Contestó distraído, con la boca llena de nata y no le entendí. El nombre empezaba por Jo...






    Comentado por: ortega el 23/1/2007 a las 23:48

  • Acabo de leer lo enviado y pido perdón por mi ironía. Echémosle la culpa al fantasma de Voltaire, que tanto me tienta. No lo he podido evitar. No he podido evitar reírme un poco en mitad de este huracán de nieve y hielo. Y pido perdón por ello a la Sensibilidad Transcendental si hiciera falta.
    En fin..., me voy a relajarme un poco en Interlaken II. Esto promete.

    Grifo

    Comentado por: Grifo el 23/1/2007 a las 22:59

  • Saludos, sr Vic. Le escribo encantado al pie de un helecho de dos metros, desde un rincón de bosque húmedo de mi fondo de pantalla.
    Siento por el sr. Cencillo un gran respeto; pero temo que acabe predicando la visita de los extraterrestres. Es manifiesto que el judaismo niega una vida posmortem (su divinidad se define como 'un dios de vivos y no de muertos'). Voltaire ya se lo echaba en cara. Es asunto sabido. Respecto a que los citados términos egipcios equivalgan a los citados judíos..., me da vértigo la irresponsabilidad del autor de la comparación. Todavía está por definir qué signifiquen esos tres términos egipcios. Hay obras consagradas a cada uno. Y no hay acuerdo. Por ejemplo: respecto al término Ba, no sabemos si sólo los muertos tienen Ba; o si también lo tenemos lo vivos (se documenta en pocos textos), con lo que Ba significaría lo mismo que 'consciencia' (opinión de Hornung, que comparto).
    En fin..., recomendaría a Cencillo dejar a los egipcios y a los judíos en su sitio.
    Por el 'cautiverio' que vd. menciona hay que entender, supongo, la estancia de los judíos en Egipto. Está constatado que los judíos, como objeto de una deportación, sufrieron cautiverio en Babilonia. No está constatado ningún 'cautiverio' egipcio; sólo es objeto de creencia.
    Hay muchas influencias de la cultura religiosa egipcia en la Biblia; y, más aún, en el cristianismo, que aún sigue siendo la Religión de Isis. Pero la determinación de estas influencias no puede hacerse, entiéndame, en función del impacto del descubrimiento. O podríamos acabar contándolo en uno de los programas de S. Dragó.
    Saludos cordiales.

    Grifo

    Comentado por: Grifo el 23/1/2007 a las 22:44

  • ...¿no hay sexo?

    Comentado por: Midori el 23/1/2007 a las 22:01

  • Quiero más.

    Comentado por: Isis el 23/1/2007 a las 21:51

  • Interlaken 2

    Desperté en el único edificio del planeta con derecho a ser llamado por su nombre de “chalet”, una casa alpina que me recordó la de Günter Sachs en los reportajes del Hola de mi infancia (ya saben, aquellos que empezaban “el acaudalado empresario alemán nos muestra su casa de Gstaad en compañía de su esposa, la bella modelo sueca Mirja, y el hijo de ambos, Cri-Cri). Troncos de madera a modo de paredes, tabiques de planchas de madera, suelo de listones de madera, enorme chimenea llena de madera ardiendo.
    Me dolía la cabeza como duele al día siguiente con la droga chunga, el alcohol de garrafa o los culatazos de pistola, y la boca me sabía a sierpe cruda. Tenía la ropa revuelta, tal que si me hubieran registrado a fondo, como en efecto había sucedido: ni rastro de mi cámara, de mi billetera, de mi móvil, mi pasaporte o de las llaves del coche. Una vez repasado el inventario de mis pertenencias ausentes, pensé en lo bien que me habría venido en aquellos momentos mi paquete de Kent, una copa de brandy y un par de aspirinas, pero si alguien me hubiese ofrecido un simple vaso de agua me habría sentido muy agradecido.
    Me incorporé del sofá donde estaba derrumbado y, sujetándome a la pared, recuperé el equilibrio primero, y recorrí la estancia a continuación. Me encontraba en una sala pequeña forrada de estanterías atiborradas de libros y carpetas bien ordenados. Un escritorio ocupado por un ordenador, resmas de folios, figuritas de roscón de reyes haciendo un corro, cubiletes con plumas estilográficas y una copia del Hiperión de Hölderlin en edición bilingüe castellano-alemán. En un cuaderno abierto reconocí la caligrafía del maestro. Me disponía a fisgar sus notas cuando escuché voces en el cuarto de al lado.
    -“Hace una hora dormía como un bebé, pero no creo que tarde en despertarse. Podemos traerle ya mismo, si quieres”
    -“No, esperad. Yo creo que deberíamos dejarle tranquilo hasta mañana. Ha sangrado bastante. Sí, se me fue la mano, pero tú querías que lo quitara de en medio, ¿no? No me vengas ahora con melindres”
    Mientras discutían sobre mi suerte, conté tres voces masculinas muy sonoras, y dos femeninas que hablaban casi en susurros. Busqué una ventana. Había un balcón detrás de las cortinas corridas cuya tela era la misma que la tapicería del sofá y de las dos butacas que rodeaban la chimenea. Estaba a punto de hacer girar el manubrio de la falleba cuando la puerta se abrió y el grupo irrumpió en pleno. Cuatro desconocidos se abalanzaron sobre mí. Uno de ellos me agarró por los hombros y me sacó del cuarto a empujones. A pesar de que sólo le había visto la cara unos segundos, reconocí a Pérez.
    -“¡Marrano!”, le grité y me rebullí dispuesto a hacerle saltar algunos dientes, pero el tipo estaba en forma y al primer bofetón que me atizó creí que me había vuelto a romper la crisma porque la boca se me llenó de la sangre que, en realidad, manaba desde la brecha abierta en mi sien izquierda.
    -“Tranquilo, hombre, tranquilo”, oí desde el suelo.
    Tengo cuarenta y cinco años pero el estado físico de un recluta. Trabajo con caballos. Los domo. Antes los vendía, pero hace un tiempo decidí que no quiero traficar con animales, así que eliminé las yeguas de cría y, salvo una que nació en casa y parió su último potro hace poco, ya sólo conservo cuatro de silla para mi propio capricho. Por eso tuve que recurrir a Gaspar, porque el alquiler de mi piso en Madrid no me da lo suficiente como para alimentar a mis caballos y pagar el resto de las facturas. Por eso había aceptado aquel estúpido encargo, por la esperanza de conseguir una suma importante que me permitiese pasar varios años encerrado en el monte donde vivo sin necesidad de tener que soportar a mis congéneres. Pero allí estaba yo, a cuatro patas, soltando un río de sangre, babas y mocos que manchaban la alfombra blanca del salón donde mi antiguo profesor me contemplaba hecho un guiñapo. Un muñeco roto, a pesar de la solidez de mis bíceps y abdominales. Me levanté lo mejor que pude y me limpié los fluidos con la manga de la camisa.
    -“Enhorabuena, maestro”, le espeté. “Veo que se ha hecho usted con una buena guardia pretoriana”.
    -“Bienvenido, knudsen. El achuchón es para agradecerte que hayas metido las narices donde no debías. Mi banquera me telefoneó en cuanto terminó de hablar con la tuya. Hace mucho tiempo te dije que para todo hay un límite”, sentenció.
    -“Pareces Eugenio Trías”, respondí con mi tono más gallito, pero un nuevo pescozón de Pérez me cerró la boca.
    -“Siéntate”, me ordenó más que ofreció. Luego, dirigiéndose a las dos mujeres que me observaban como quien mira a alguien que está a punto de marcharse, les dio órdenes con aquella exquisita voz de teniente-coronel austriaco de los tiempos gloriosos del Imperio, cuando la lengua franca de los europeos era precisamente el francés.
    Obedecí. El profesor empujó mis cigarrillos y el mechero, que se encontraban sobre la mesa baja, perfectamente ordenados junto al resto de mis pertenencias. La mujer morena dispuso ante mí una bandeja con una taza de té humeante, una caja de Gelocatil y una copa vacía.
    -“¿Un armañac?”, preguntó el profesor. Antes de que pudiese contestar, la otra, de pelo castaño y de una edad parecida a la primera, llenó la copa hasta la mitad.
    Bebí primero el té y me abrasé el gaznate al tragar dos analgésicos. Bajé el ardor con un trago del licor y encendí un cigarrillo. Fumé sin hablar y sin que me hablaran. Les miré mirarme. La situación era grotesca.
    -“Bien, ya podemos empezar” dijo el maestro, y se hundió en lo más profundo del sillón hasta que su cabeza quedó fuera del haz de luz que, por el contrario, apuntaba directamente a mi cara y la iluminaba a la manera de un mártir de Zurbarán. Aquel no era el primer interrogatorio al que me sometían, pero juro por todos los dioses del Olimpo que me prometí que sería el último.
    -"Habla”, me ordenó desde la penumbra que me ocultaba también los rostros de los demás presentes.
    Expuse la situación sin titubeos, pero guardé parte de la información a manera de salvoconducto. Admití, eso sí, trabajar para Gaspar. Y a continuación, les puse un cebo.
    -“Ortega, me sorprende que estés tan calladito. ¿No me digas que no le has contado al jefe la propuesta que me hiciste esta mañana?” Funcionó. Ortega dio un bote y se habría puesto en pie de no ser por el gesto que le hizo el profesor. Seguí. –“Sí hombre, la cabeza de Jeremy Bentham, ¿lo recuerdas? La oferta de Gaspar, bueno, Melchor para ti, ¿has olvidado ya el adelanto que te dio?”
    Ortega se puso a cien y yo me sentí un canalla porque le aprecio, pero el divide y vencerás era mi única arma y estaba dispuesto a sacarle el mayor partido.
    “Es una cuestión de lealtades”, pronuncié solemne. Como nadie hablaba, me incorporé y giré la cabeza del flexo hacia las chicas. “Vosotras sabéis de lo que hablo, y yo no hablo de lo que sé, pero cuando le diga a monseñor cuántas veces, dónde y quién pagó el hotel, a lo mejor os volvéis más locuaces, ¿no?”
    La morena me lanzó un pisapapeles y acertó en la herida sanguinolenta que volvió a licuarse como el manantial donde me habría gustado estar en aquel momento, no con aquellas dos, sino con mi amada, aquella que perdí en los tiempos de las fiestas en la Galería Vijande, cuando Fabio MacNamara me decía, “mira nene, igual que hay alta costura y prét-à-porter, hay alta pintura y ponte-a-pintar”, en los tiempos en que yo era bueno y puro y creía en las novelas y en los maestros generosos y, así, sangrando como un cochino y soñando con mis veinte años y una copa en el Limbo, en la mesa vecina a la de Blanca Andreu y Juan Benet, volví a desvanecerme cual tierna doncella privada de la caricia enguantada de su cruzado, partido a Tierra Santa…


    Comentado por: knudsen el 23/1/2007 a las 21:37

  • JAVIER, chico, calmate. Te va a dar un infarto.
    Ya veo que no eres el javier (en negrita) que anda por Verdu hablando de colonias!

    Comentado por: chiqui el 23/1/2007 a las 20:16

  • Un par de links musicales. Hoy va de "hipnóticos" y hay que trabajar un poquito, picar sobre los títulos de los temas para descargarlos y...En fin, qué trabajo...

    http://music.download.com/darkmuse/3600-8622_32-100363606.html?tag=MDL_listing_song_artist

    http://www.humanworkshop.com/forum/modules.php?name=Downloads&d_op=viewdownload&cid=1

    Comentado por: Coco el 23/1/2007 a las 17:49

  • ¡Hombre Vic! ¡cuánto tiempo sin lerle por aquí!

    Comentado por: provoqueen el 23/1/2007 a las 15:47

  • Comentado por: # = b el 23/1/2007 a las 15:47

  • Hoy leí la entrevista de JM a Azúa. Muy interesante y a fondo. Gracias

    Comentado por: chiqui el 23/1/2007 a las 15:45

  • Al sr. Grifo,

    Los judíos sí creen en una 'vida' después de la muerte, figúrese que el nefesh, la ruaj y la neshamá son trasuntos, según le oí decir al profesor don Luis Cencillo, de las 'almas' egipcias el 'ka', el 'ba', el 'aj' y las demás, ideas estas que, al parecer, influyeron el la teología judía durante el cautiverio.

    Saludos

    Comentado por: vic el 23/1/2007 a las 15:41

  • ... la guerra es un tema recurrente entre los que vivimos en paz. Desaparece por completo de la conversación entre los que viven en guerra. Me imagino que, entonces, hablarán de cosas tales como:

    - me dice K que se ha acabado la morfina en el hospital
    - ¡un litro de leche 14 euros!...
    - anoche murió el hijo de S... Dice M que no paró de gritar desde que le alcanzó esa metralla...

    and so on. Naturalmente, sobre la guerra, su naturaleza específicamente humana, estrategias y demás hablan, mientras ésta se enseñorea allí donde acampa, los políticos mediocres (¡cuantos!) y los militares, claro.

    Comentado por: Javier el 23/1/2007 a las 14:43

  • ... por el Llano, como apunta Corrector, no nos mueve demasiado ni lo que fuimos, si es que fuimos algo, ni lo que somos o seremos. Esa atractiva aguja que dice Bartleby es el mismo señuelo de siempre, solo apto para reaccionarios y sentimentales de provincias. Quizá no tener nada, como no tenemos por aquí, ni mar, ni montaña (esto último algo forzado hablando de España pero, en fin, sirva como metáfora), ni siquiera un mísero dialecto, nos ha blindado frente a la estulticia de quienes persiguen una épica colectiva. Porque esa ilusión de la que hablaba Mas no es en absoluto inocente, ni mucho menos honesta. Tiene su lanzadera firmemente asentada en el pasado; un pasado, efectivamente, victimista (como todos los pasados).

    No obstante, no sé qué hago yo hablando sobre estas obviedades que a nadie interesa de verdad, excepto, claro, a los que viven de las subvenciones. Pero, aquí, nadie vive de subvenciones, ¿verdad?..

    Comentado por: Javier el 23/1/2007 a las 14:35


  • Vaqueros, poetas, vagabundos, ladrones, peones, cuatreros, estilitas, huidos...
    Ride the snake, amiga.

    Comentado por: corrector de matrices para la extrusión el 23/1/2007 a las 14:23

  • Corrector de matrices para la extrusión@
    ¿To be, or not to be? ¿Petroleros?

    Comentado por: Isis el 23/1/2007 a las 14:08


  • En estas inmensas, solitarias y libres tierras de Llano Estacado a nadie le importa no ser lo que no es.

    Comentado por: corrector de matrices para la extrusión el 23/1/2007 a las 13:48

  • “Hay un proyecto de país por parte del catalanismo político”, y añade: “un país primero necesita serlo y, después, ser reconocido”.

    El dilema de si un país necesita primero existir (en reducción, ser) para ser reconocido a continuación, o viceversa, lo resolvió muy bien Artur Mas ante la tumba de Vilfredo el Velloso: cuenta la ilusión de ser que se inyecta al pueblo, no la historia. Hasta el punto de que el invento, con sus mitos de victimismo, se disuelve en la ilusión como proyecto de ser.
    En tiempos de velatorio a las utopías y miedo a la incertidumbre provocada por una técnica que desborda nuestra capacidad de aprehensión, la oferta del nacionalismo es una aguja de marear muy atractiva.

    Comentado por: Bartleby el 23/1/2007 a las 13:10

  • En el blog de Espada he encontrado este enlace. Me parece que aquí ya estamos en ello.

    http://www.unabvirtual.edu.co/epic/

    Comentado por: ortega el 23/1/2007 a las 11:21

  • Ortega@ gracias. Es usted elegante y generoso.


    Por cierto, Ortega, siempre me olvido de contarle que, hace ya muchos años me llegó, desde una universidad en Providence USA, el libro de los Novísimos. Un profesor apellidado Ortega firmaba la tarjeta. Sólo era eso, su generosidad me lo ha recordado.

    Comentado por: Isis el 23/1/2007 a las 10:20

  • Vaya, estamos de acuerdo, Ortega. ¡Que siga la saga!
    (Por cierto, en esa respuesta acerca de la autoría de la anterior entrega, ese "no se confunda, que Ortega no hay más que uno" parece jugar a hacerse el misterioso, (suena casi a "Yo soy el que soy").

    Comentado por: Coco el 23/1/2007 a las 10:17

  • Knudsen@
    Ni a Ortega con los pies colgando de un remonte ni a nosotros sin aliento tras sus pasos. Siga, por favor. Es genial, siga. Mire que hay gente griposa que puede empeorar. No sé por qué han elegido Suiza, es un lugar frío y algo soso.



    Comentado por: Isis el 23/1/2007 a las 10:11

  • @ Isis

    Para engañar el hambre mientras consigue el libro.


    CASINO DE PROVINCIAS.
    Francisco Ferrer Lerín


    Hay una mesa hexagonal,
    verde como la risa, que nos reúne.
    La madera del borde, donde los cigarros
    queman, soporta, horas
    más horas, nuestros codos.
    Así, bajo la escayola
    y sobre el crujiente suelo
    paso las tardes.
    No parece importar
    el clima, tampoco las modas
    y sólo quizá el suceso
    cruento, en la línea
    de los de la guerra
    o algún atropello.
    No diré que pierda,
    después de todo
    no sería cierto, pero
    el cariz conviene,
    por eso del aire,
    que sea sombrío.
    A veces no puedo
    aguantar, y cuento
    algún chiste: chistes
    viejos mal contados;
    y sólo el sordo
    y aquel que gane
    levantan los ojos. Como
    entre sueños,
    creo incluso
    que vivo.

    Comentado por: ortega el 23/1/2007 a las 10:09

  • Ni a Ortega con los pies colgando de un remonte ni a nosotros sin aliento tras sus pasos. Siga, por favor. Es genial, siga. Mire que hay gente griposa que puede empeorar. No sé por qué han elegido Suiza, es un lugar frío y algo soso.

    Comentado por: Isis el 23/1/2007 a las 10:08

  • Miren que he encontrado por ahí (Café de Ocata).

    Jeremy Bentham.

    Cuando este filósofo utilitarista murió, en 1832, creía haber dejado todo atado y bien atado. En sus últimas voluntades había descrito minuciosamente lo que tenía que hacerse con su cuerpo, al que dio en llamar su "Auto Icon". Quería que se conservase incorrupto y puso especial hincapié en la cabeza. A su amigo, el doctor Southwood Smith, lo dejó encargado de todo. El resultado final debía mostrar el “Auto Icon” en una de sus posturas más habituales: sentado en su silla, concentrado en el desarrollo de alguna idea filosófica, vestido con sus ropas de diario. Se guardaría en el interior de una especie de armario especialmente diseñado para poder transportarse fácilmente y en el que estaría grabado, con caracteres bien visibles su nombre y la fecha de su fallecimiento.

    Le hacía ilusión a Jeremy Bentham pensar que sus amigos y discípulos irían a reunirse con él (es decir, con su “Auto Icon”), o, quizás mejor, en torno a él, para comentar las ideas de –en sus propias palabras- “the founder of the greatest happiness system of morals and legislation”.

    Y así se quiso hacer. Sin embargo el proceso para preservar de la corrupción los restos del filósofo fue llevado a cabo de una manera tan desastrosa que el rostro del “Auto-Icon” perdió casi por completo cualquier familiaridad con el de Bentham. Así que se decidió mantener lo que se pudiera del cuerpo, pero sustituyendo la cabeza auténtica por una reproducción de cera. La cabeza original, con sus gafas, se depositó en el suelo, entre los pies del "Auto Icon". El lugar elegido para guardar el conjunto fue el claustro sur del edificio principal del University Collage, de Londres.

    Y aquí comenzó a jugar el destino sus cartas. Aquella cabeza filosófica constituyó una tentación irresistible para los estudiantes. En 1975 la robaron pidiendo por ella un rescate de 100 libras; en otra ocasión desapareció y reapareció de manera sorprendente en una consigna de la estación de Aberdeen. La gota que colmó el vaso fue cuando la triste cabeza de Jeremy Bentham amaneció en medio del campo de fútbol. A partir de ese día la cabeza se conserva en un lugar seguro y el “auto Icon” sólo luce su poco tentadora testuz de cera.

    ¿Alguien piensa lo mismo que yo?


    Comentado por: ortega el 23/1/2007 a las 09:59

  • Tipo de incógnio@

    http://www.artemisaediciones.com/ver_noticia.asp?id=70&tipo=prensa
    Por cierto, en El Corte Inglés no encontré su obra... Tendré que buscarla en Huesca.

    Comentado por: Isis el 23/1/2007 a las 09:52

  • @ knudsen

    Genial.
    ¿Continuará o nos dejará así, colgados?

    Comentado por: ortega el 23/1/2007 a las 09:50

  • Coco@
    Gracias, eres un mago de los buenos. Tras un golpe de varita, zas, ha aparecido una imagen perdida en las nieblas de la primera infancia. Vaya, ¿no era esto lo de las marionetas en la cuerda? me he dicho a modo de toque en la frente. Claro. Pero qué cutre y que blanco y negro tan cinabrio. Siempre sospeché que nací en una época sin definición.
    Grifo@
    Me encanta volver a las aulas. En cuando vuelva a El Cairo me quedaré mucho rato frente a la estatua de Kefrén e intentaré algo más que mirar. Procuraré olvidarme de las olas de japoneses. Intentaré olvidarme del tiempo.

    Comentado por: Isis el 23/1/2007 a las 07:24

  • Oigan, por aquellas tierras de Fago no vive cierto ornitorrinco amigo de Félix que trabajó en la CIA y que ahora vive apartado del mundo de las ideas dedicándose tan sólo al avituallamiento del buitre leonado? Paco me parece que le llaman sus amigos. Los que lo admiramos, Don Francisco.

    Comentado por: Tipo de incognito el 23/1/2007 a las 01:04

  • @ Ortega.

    Vi los documentales sobre "la biblia desenterrada". Me entretuvieron. Pero no podría, ni de lejos, sintetizar su contenido tan bien como usted lo ha hecho. Curioso lo que puede hacer un libro.

    También me han parecido interesantes sus comentarios sobre la guerra. Como, por profesión, no me ha quedado más remedio que pasar mucho tiempo tratando con el lado oscuro de la vida, no me ha costado nada percatarme hasta que punto el personal cree que todo el mundo es orégano hasta que santa barbará truena en su casa. En fin, mientras los nobles de corazón paseaban pancartas pacifistas por las elegantes avenidas yo pensaba en mi sobrino a los mandos de un apache por los cielos del Golfo Pérsico. Y en las gasolineras de la PATRIA no faltaba el suministro. Y a mi alredor alguien decía: qué tendrá que ver una cosa con otra. Bueno, quién sabe, a lo mejor sí y a lo mejor no. Pero algún precio tendrá que tener esta vidorra que nos pegamos. ¡Ay, Dios, qué duro es esto de tener que relacionar unas cosas con otras! Corres el riesgo de convertirte en reac. Y a mucha honra.

    Comentado por: de samosatra el 23/1/2007 a las 00:01

  • a ver si me explico
    pliquiguá pliqui plico
    a ver si me explico
    pliquiguá pliqui plico

    a ver si me explico
    sin que me duela
    a ver si me explico
    o me traen a la abuela
    a ver si me explico
    con este rap a la plancha
    y no se me amontonan
    y no hay abbalancha

    a ver si me explico
    pliquiguá pliqui plico
    a ver si me explico
    pliquiguá pliqui plico

    a ver si me explico
    y no me pongo en plan maquis
    al ver un tetrabrico
    de leche ATO en el paquis
    a ver si me explico
    y sin asfixiarme
    me compro ATO y PASCUALo
    sin cabrearme

    a ver si me explico
    pliquiguá pliqui plico
    a ver si me explico
    pliquiguá pliqui plico

    a ver si me explico
    y me concentro
    a ver si me explico
    miro y no veo dentro
    nacionalistas
    por todos lares
    a ver si me explico:
    hasta en los bares

    a ver si me explico
    pliquiguá pliqui plico
    a ver si me explico
    pliquiguá pliqui plico

    a ver si me explico
    que al paquis y al menda
    el mapa de ATO
    nos la merenda
    a ver si me explico
    nos importa un güebo
    bebemos la leche
    y feliz año nuevo
    sea PAScualo o sea ATO
    a ver si me explico
    nos reímos un rato...

    a ver si me explico
    pliquiguá pliqui plico
    a ver si me explico
    pliquiguá pliqui plico

    a ver si me explico
    pliquiguá pliqui plico
    a ver si me explico
    pliquiguá pliqui plico

    Comentado por: DJ Incident el 22/1/2007 a las 23:58

  • OK, ese "a llegado" lo confirma. A mi se me tiene que pasar esto de creérmelo todo...Buenas noches. The unic and only Albert!

    Comentado por: chiqui el 22/1/2007 a las 23:42

  • Comentado por: albert pla el 22/1/2007 a las 23:36

  • Escribo sobre una foto a vista de pájaro del valle de Interlaken, Suiza, desde donde el sorpresivo relato de Knudsen nos ha estado espiando. No hay un lugar mejor para sentarse a ver.

    Ortega: su respuesta es tan densa como interesante. Da para muchas páginas. ¿Cómo podría resultar ameno y breve...? Empezaría diciendo que el tiempo lineal, además de un constructo social, es ante todo un fenómeno físico, como el de la caída de los cuerpos, etc... No soy de Ciencias pero, ay de mí, pienso como si lo fuera. Y en este entorno, una afirmación así podría rechinar (Provoqueen me comprende). El tiempo es lineal, irreversible, irecuperable, por una ley tan tonta como la entropía. Es por la variación inducida por la entropía por lo que nuestra consciencia percibe el tiempo como irrecuperable; y no puede percibir como simultáneos el pasado, presente y futuro. Frente a esto, que viene dado, las sociedades han reaccionado de distintas maneras según sus circunstancias. Los autores que cita intentan atribuir a una sola causa el descubrimiento del tiempo lineal. No creo posible un análisis desde supuestos tan simples y genéricos. La experiencia del tiempo lineal, como la de la gravedad, ha sido consensuada por la especie desde que tal consenso existe. Dentro de nuestros registros históricos, sociedades como las mesopotámicas (babilonias, asirias), institucionalizaron el tiempo lineal (el caso hebreo es un caso más de la misma familia semítica). Roma también lo institucionalizó ('Ab urbe cóndita'). Egipto, al revés, consensuó el tiempo cíclico (se contaba desde la coronación de cada monarca -no obstante, el tiempo lineal era conocido y los reinados se agrupaban en listas y dinastías-). El progreso científico como causa del descubrimiento del tiempo lineal tiene un valor muy relativo. No tiene ningún valor entre babilonios y egipcios, contemporáneos y de parecido nivel cultural. Tiene valor desde el Renacimiento. La observación astronómica, en la antiguedad, sirvió de imagen y modelo del tiempo cíclico y recurrente. Sólo desde la Cosmología del s XX descubrimos la posibilidad de un universo no eterno y medieval (o egipcio), sino sometido a la irreversibilidad de una expansión y aceleración hasta el fin.
    En general, desde la visión de hoy, el paganismo antiguo nos parece inmerso en el modelo del tiempo cíclico, aunque sepamos que no fue el caso. Y la Edad Media, frente a nosotros, nos parece una prolongación de la antigua visión del tiempo cíclico, con sus calendarios festivos, y sus Libros de Horas (aunque sepamos que la Edad Media contaba desde Jesucristo, papas, etc...). O sea: Nuestro tiempo lineal no es el tiempo lineal de diferentes sociedades.
    Respecto a lo que cuenta del nacimiento de la idea de tiempo lineal en el Reino de Israel, en época tardía, creo que los judíos siempre han contado de manera lineal, como han hecho siempre todas las familias semíticas, antiguas y modernas. Cómputo genealógico y sociedad patriarcal. Para la (remota) antiguedad puede tener un significado la oposición semita-egipcio. Los primeros cuentan en tiempo lineal, son patriarcales y no creen en vida tras la muerte (el islam es excepción por influencia cristiana consolidada). Los egipcios, por el contrario, cuentan en tiempo cíclico, observan una cierta igualdad hombre-mujer; y creen en una vida tras la muerte. Fueron sociedades vecinas en espacio y tiempo, sobre todo en periodos embrionarios.

    A Isis: gracias por las magníficas muestras de la estatua de Kefrén. La segunda, de cuerpo entero, muestra la mayor en importancia (o en lo que sea) de las esculturas egipcias. Obra de arte universal. El material es raro en Egipto, clase de gneis oscuro, roca ígnea, dura, que costó identificar. Por ello, se la llama de 'diorita'. Pero la diorita es, como un granito oscuro, una roca granulosa sin más. Y el gneis, como se puede ver en las fotos, es una roca veteada. Toda la escultura está surcada de vetas de feldespato ( la anortita)algo más claro que el resto. Lejos del ideal griego, en que la piedra ha de ser blanca, pura, abstracta y sin interferencias con la obra (o sea, una cosa tan sosa como el mármol), la escultura egipcia aprecia los materiales por sí mismos. Una escultura de N en gneis es, ante todo, una escultura del y para el gneis, hecha pensando en el material y en la disposición de su veteado y su relación con las líneas de la obra, en el movimiento que el material expresa; y la inmovilidad y monolitismo que la obra representa.
    De esta obra cabría estar hablando al menos tres cuartas partes de la eternidad. Perdonad que me quede corto.
    Un saludo.

    Grifo

    Comentado por: Grifo el 22/1/2007 a las 23:33

  • Rayitas y pepinos verdes también...

    Comentado por: Midori el 22/1/2007 a las 23:24

  • No sé el porqué pero, la salida de la ópera (que no era un señora), me ha despertado un hambre sin igual. bulímica perdida me llegado hasta la nevera cual piraña y he untado de todo en una rebanada de pan que sobró de la comida de hoy: paté, mantequilla, queso azul... y no todo junto, se entiende, porque se puede ser un bicho pero también gourmet.
    Busco una razón para el hambre y, bueno, será que me he tenido que beber medio litro de agua antes de la segunda parte, porque no dejaban entrar con botellas a la sala y acababa de comprarla cuando han dado el tercer aviso. Y hablando de términos taurinos, venimos del Teatro de la Ópera de Alejandría y hemos visto y oído Carmen, interpretada por el Ballet Flamenco de Madrid. La parte flamenca muy bien, la música, el baile y el tronío. Para mi gusto los trocitos de Bizet enlatados (y nunca mejor dicho porque sonaba a latas) que unían las escenas estaban pegados a martillazos y podrían habérselos ahorrado o mejorado. Al final, muchos aplausos entusiasmados de un aforo completo (no cabía un alfiler, todos estaban sujetando velos). Entre bravo y bravo, y dentro de aquella bombonera de gusto decimonónico, me parecía escuchar algo como "No me extraña que hayan matado a la Carmen ésa..., no se puede ser tan pendón"

    No sé si para entretenerme la gazuza o simplemente para practicar, mi acompañante, se ha pasado todo el rato de vuelta (500 metros hasta el coche) leyendo todas las letras árabes que veía en los carteles. En fin, todo un espectáculo y sin subvención. Como además íbamos de la manita, parecía que había sacado al enfermito con una lobotomía reciente a dar un paseo. Cada letra era una parada que acompañaba con extraños estertores según fuera la dificultad. Ggggg, grrrrr, agggg... Mientras yo me limitaba a sonreír a los viandantes en solicitud de un poco de comprensión. Mi chico estudia árabe, ya ves.
    Me voy a dormir, el ratón se está quedando sin batería y no quiero quedarme a medias.
    Buenas noches
    PS: Eso de que la guerra no es tan mala no lo puede pensar Félix. Ya, ya sé, lo he leído, lo leí hace quince años pero... seguramente no es eso lo que quiere decir. Pero es lo que queremos entender. Ahí está su error.

    Comentado por: Isis el 22/1/2007 a las 23:16

  • chiqui


    Claro que soy yo quien va a ser ? solo existe un Pla que soy yo , el cantante , a parte es dificil que alguien escriba como yo , en España la escolarización a llegado ya muy lejos . Por que duda ?

    Comentado por: albert pla el 22/1/2007 a las 23:11

  • La paradoja es que este orden justo,para mantenerse a veces,necesita echar mano de la guerra.Cierto,pero como dice Confucio,no es lo mismo fabricar escudos que espadas.El lema de los Hansburgo,Deme a mi Venus lo que a otros da Marte,la ennoblece.Puede ser una mera cuestión de estetica.
    La guerra como negocio no es lo mismo que la guerra cuyo fin es garantizar la paz y el orden en un determinado lugar,no un orden inicuo,claro.Las del tipo primero es la que se da con mas frecuencia y el problema es que empieza a ser un mal negocio para todos.Una perdida de energia para una guerra como jamas la han conocido los hombres que es la alteración que el sistema productivo vigente esta produciendo en este planeta.Lo mas preocupante,la practicamente ausencia de debate social o politico que el hecho causa.No es broma,creo que Zapatero se ha reunido con los presidentes de las comunidades autonomas para tomar medidas al respecto.Ya diran si es que dicen.

    Comentado por: maleas el 22/1/2007 a las 23:04

  • Perdon, solo queria meterle prisa a las rayitas verdes!

    Comentado por: chiqui el 22/1/2007 a las 23:02

  • Albert, tengo un Pla por mi blog. Quiero saber si eres tu. Por favor contestame aqui.

    Quien es Locus??. Se va una unos segudos y ahi que aparece otro.

    Comentado por: chiqui el 22/1/2007 a las 23:01

  • Albert, tengo un Pla por mi blog. Quiero saber si eres tu. Por favor contestame aqui.

    Quien es Locus??. Se va una unos segudos y ahi que aparece otro.

    Comentado por: chiqui el 22/1/2007 a las 23:01

  • Albert, tengo un Pla por mi blog. Quiero saber si eres tu. Por favor contestame aqui.

    Quien es Locus??. Se va una unos segudos y ahi que aparece otro.

    Comentado por: chiqui el 22/1/2007 a las 23:01

  • Bueno veo muchas entradas larguisimas , y muchas cancione en youtube , todo esto complica mi lectura , me cuesta leer mas de cinco frases sin dar una caladita




    ya esta la caladita , escribir es mas facil que leer , la razon es clara , cuando escribes no tienes nada que entender mientras que cuando lees es basico entender un minimo . Vila-matas .




    Caladita , no esta de acuerdo y afirma en un articulo



    Caladita , afirma en un articulo que UNQUE NO ENTENDAMOS NADA , y luego el articulo sigue , pero yo no segui

    Caladita , yo no segui leyendo , a mi lo que me gusta es la musica y el DICCIONARIO DE AZUA Y CRISTOBAL SERRA


    Caladita ( y vuelvo a encender )asi que les rogaria escribieran mas corto y sin pausas bruscas

    caladita , bruscas decia porque me pierdo en los argumentos


    caladita , y tengo que volve al principio de los textox.



    Esnifadita ......

    Comentado por: albert pla el 22/1/2007 a las 22:47

  • Comentado por: Midori el 22/1/2007 a las 20:33

  • Comentado por: Midori el 22/1/2007 a las 20:26

  • Locus, creo que no es cuestión de creerlo.
    No tenemos opción. Al paraíso no se retorna. Queramoslo o no, no somos como los gatos o las hormigas. Somos lo que somos, con lo bueno y con lo malo. Con nuestra tremenda facilidad para avanzar en nuestra fascinante marcha, y con nuestra tremenda dificultad para no dañar, a la vez, el equilibrio del resto de los seres.

    Comentado por: provoqueen el 22/1/2007 a las 20:25

  • @ Coco

    Tenga por seguro que soy de lo más burgués del blog y que no considero el orden burgués en absoluto aburrido, ni tengo el alma necesitada de aventuras y noticias bélicas, ni de sangre, ni de revoluciones, ni nada por el estilo.
    En relación paz/guerra, yo veo dos concepciones de paz (igual que de libertad).
    1. Negativa. Paz=No guerra. No es la mía, es la de Franco y muchos del reciente "no a la guerra". Savater hablaba de llamarle "tranquilidad".
    2. Positiva. Implica un orden político y social aceptado mayoritariamente como justo. La paradoja es que este orden justo, para mantenerse, a veces necesita echar mano de la guerra.
    ¿Sometida a normas, con legislación aplicada e incluso con criterios morales para hacer distinciones? Sin duda. Pero para regularla hay que empezar por hacerse a la idea de que ocurrirá.
    ¡Ah, y no se confunda! Ortega no hay más que uno.

    Comentado por: ortega el 22/1/2007 a las 20:24

  • @ + o -

    A ver si me explico. Yo intentaba dar mi interpretación a las palabras de Azúa. Las he situado en las discusiones de entonces (la entrevista es de diciembre del 91 y la Primera Guerra del Golfo había acabado en febrero de ese año) y, habiéndola leído en su momento, no había olvidado la frase sobre Anguita. Entonces me hizo reir bastante (Azúa casi siempre me hace reir), ya que ese "tan mala como dice ese hipócrita de Anguita" me pareció menos una defensa de la guerra que un ataque a la estupidez que nos había inundado. ¡Ojo! No estupidez en cuanto contraria a la guerra, sino en cuanto a los argumentos usados (venían a resumirse: ¿cómo puede ser justa una guerra apoyada por los americanos?).
    Viéndolo con perpectiva (como decía usted, "el poso de los años"), es cuando me llama más la atención la otra parte: "no es tan mala". Y yo traduzco para mí: hay cosas peores. Así, en Marzo del 92 (tres meses trás la entrevista) empezó la Guerra de Bosnia. Y yo pertenezco a aquellos que fueron marcados por esa guerra (no la viví, claro). Fué, como se dice, un "asalto de la realidad": hay guerra en Europa y Europa no sabe que hacer (lo que seguramente me sitúa con los reacs del artículo de Taguieff que trajo De samosatra, ver más arriba).
    De este modo, habiendo oído a los Anguita, leído a los Azúa, viendo las imágenes de Bosnia y tantas otras cosas (recuerdo que me impresionó el libro de Ignatieff "El honor del guerrero"), llegué a la conclusión (provisional, como todas) de que demasiado a menudo hay que optar por el mal menor.
    La llamada Primera Guerra Mundial se luchó con un slogan (entre otros): la guerra para acabar con todas las guerras. ¿En qué se equivocaron más: en hacer la guerra o en pensar que se podían acabar? Matar para que no haya guerra puede ser un oxímoron, y sin duda expresa un noble sentimiento, pero probablemente es inútil.


    Comentado por: ortega el 22/1/2007 a las 20:22

  • SuCD a veces... ¿Os gusta también acCDr a esos rincones que pican tanto?

    ¡¡¡¡Suuuuusssshiiiii!!!!

    wre`shkjphonjàeltgsdhg,pwhgw`b3'698ijggqiji't83hhn9'y9yj8'j8g3uy3'jg'jmjt9q83jy89uy98jt9vjmj8'j38'jy83ju'jt9mv3tq83'j98j'vmhj83'u83vm839'6349nb ymtumv98ut689q3'u'968u'4869uqv9mu69'8mc'u4698'u9m8vu98'u89v4u6um9

    Comentado por: Midori el 22/1/2007 a las 20:19

  • http://www.youtube.com/watch?v=q9v1-1ig1hs&mode=related&search=
    Y con este lento, os dejo por unas horas.
    Cuidáros todos y todas. Y tordos. (Al rascarse más que nada).

    Comentado por: Coco el 22/1/2007 a las 20:18

  • Comentado por: Coco el 22/1/2007 a las 20:14

  • Me rasco con el CD.

    Comentado por: Midori el 22/1/2007 a las 20:12

  • Otro de Ernie con B-52 (¡qué oportuno!):
    http://www.youtube.com/watch?v=zCZ8U3NAw4U

    Comentado por: # = b el 22/1/2007 a las 20:10

  • En efecto, en efecto, no tengo casi nada que objetar. Pero ¿hemos mutado, hemos dañado el planeta para poder estar "charlando" aquí? ¿Lo creemos o no lo creemos? Es un tema redondo, como el mundo.

    Comentado por: Locus el 22/1/2007 a las 20:09

  • Le acabo de dar la vuelta al CD y no suena a nada.

    Comentado por: Midori el 22/1/2007 a las 20:08

  • Comentado por: Coco el 22/1/2007 a las 20:07

  • Comentado por: Coco el 22/1/2007 a las 20:05

  • Sí, Locus, claro, y gracias al fuego estamos calentitos en casa aunque haga -25ºC fuera. Pero gracias a eso también el planeta se está calentando, ni la tierra entera ni el mar dan abasto para absorber las basuras que producimos... Cara A y cara B, ambas son actividades que poco tienen que ver con la actividad del resto de seres que pueblan la tierra. Somos únicos, llevamos una extraña mutación que hace que podamos estar aquí tecleando y hablando, tanto como que podamos poner el planeta patas arriba.

    Comentado por: provoqueen el 22/1/2007 a las 20:03

  • Comentado por: Coco el 22/1/2007 a las 20:03

  • Comentado por: Coco el 22/1/2007 a las 20:00

  • Comentado por: Coco el 22/1/2007 a las 19:59

  • Comentado por: Coco el 22/1/2007 a las 19:54

  • Comentado por: Coco el 22/1/2007 a las 19:53

  • Comentado por: Coco el 22/1/2007 a las 19:52

  • Comentado por: Coco el 22/1/2007 a las 19:50

  • Nada de aberración, señorita Provoqueen: en nosotros la naturaleza se contempla, y se duele (ahí le doy la razón)... Pero gracias al fuego -perdón la impertinencia- estamos aquí tecleando ante estas pantallas, ilusionados con la posibilidad de la comunicación.
    (Coco está de DJ Silence..., dijo.)

    Comentado por: Locus el 22/1/2007 a las 19:47

  • Vale, no te regaño.

    Comentado por: Coco el 22/1/2007 a las 19:47

  • Con estos ojillos enfermitos no he podido terminar de leer algunas de las entradas largas. Pido disculpas si me repito o si meto la pataza...

    Creo que lo de "la guerra no es tan mala" hay que tomarlo como esas cosas que dice Azúa cuando se siente "provocón", cuando se siente "revolera", cuando algo le pica por dentro (ese algo que le hace transformarse en mil personas distintas en el transcurso de pocos años -digo mil... por decir algo, porque no me apetece contarlas una por una), ese algo que le dio fama de 'enfant terrible', de culo inquieto, esa incapacidad de estarse a lo políticamente correcto, aunque sea una persona exquisitamente educada.
    Esas cosas las dice cuando está cabreado con el mundo y consigo mismo, que es, según nos dijo aquí un buen amigo suyo, más o menos un rato cada día; la buena noticia (para los que le queremos) es que también, por la misma razón, al menos otro rato cada día se siente feliz y reconfortado con el mundo y con la Creación en general. Por eso no hay que hacer mucho caso a esas "azuadas". A mí particularmente me gusta más el Azúa reconfortado y reconfortante.

    Pero independientemente de "cuál de los mil Azúas" diga eso, creo que lo de "la guerra no es tan mala" se refiere a que no es peor que otros acontecimientos, naturales o artificiales, a los que nos enfrentamos: la retirada de la glaciación, o el calentamiento global; o el simple hecho de que el hombre sepa hacer fuego.
    El hombre es una aberración de la naturaleza. Haber encontrado la manera de hacer fuego es como haber encontrado la manera de manipularse genéticamente: es una manifestación más de que nuestro hábitat hace mucho que dejó de ser el paraíso. El hombre tiene poderes que otros seres no tienen. Esos poderes le hacen saltarse el equilibrio ecológico, inundarlo todo, y rapiñar todo lo que encuentran a su paso. Afortunadamente (de ahí el "no es tan mala") en su pura aberración, el hombre también tiene la facultad de autorregular ese dominio (¿o es la naturaleza, que impone al hombre un mecanismo de autorregulación?). Es penoso para las personas, aunque no tanto para la ecología, el que tengamos que montar una buena guerra de vez en cuando para volver a empezar en paz y tranquilidad, a apreciar la vida. La guerra es la cara B de esa aberración que es el hombre, cuya cara A son nuestras otras facetas aberrantes como la inteligencia, la religión, la cultura, la ciencia o el dominio sobre la naturaleza.

    Coco, no me regañes, porfa. Yo también odio la guerra. La encuentro tan odiosa y tan absurda como la religión. También odio cuando veo cortar una montaña como si fuese de mantequilla. Es parte de la misma cuestión: esa aberración de la naturaleza que somos los humanos.

    Comentado por: provoqueen el 22/1/2007 a las 19:40

  • Lo imposible, es posible:
    Los Talking heads+Ernie kovacks (Nairobi trio)
    (Ahora, con permiso del respetable, haré un poquito de silent Dj.).
    http://www.youtube.com/watch?v=qpIVmPr_kTw

    Comentado por: Coco el 22/1/2007 a las 19:38

  • Las de antes han sido una frivolidad pido disculpas y paso a cantar una de caracter mas historico pero no por ello mas real :

    Del mismo compositor por no llamarlo cantamañanas :

    El Barón de Bidé

    En el siglo dieciocho en París hizo furor
    El Barón de Bidé, famosísimo inventor.
    El Barón especulaba con la posibilidad
    De tomar baños de asiento sin perder la dignidad.
    En las fuentes de Versalles contempló con estupor
    A unos patos arrimar el culo a un surtidor.
    Y exclamó el señor "Mesié": ¡Eureka! Je le encontré
    Ohlalá! Oh! mondié!
    Je feré une filigrane
    Que serà una palangane
    con el chorro incorporé!
    Con la excusa del diseño el Barón el muy truhán
    Se pegaba el gran filete con madame de Chateaubriand.
    La eficacia del invento alcanzó tal dimensión
    Que en la corte del gabacho descendió la polución.
    Insaciable el populacho exigía su bidé
    Para poderse lavar sentado y no de pie.
    Y salieron en cuadrilla y tomaron la bastilla
    ¿Quesquesé se merdé??? preguntaba la nobleza,
    La revolución francesa, ¿Quesque vous avez pensé?
    Se instauró le egalité, liberté y fraternité
    Y en París no quedó ni un trasero sin bidé.
    Y así gracias a Danton, a Marat y a Robespierre
    Las madamas de la Francia, se lavan la "pomme de terre"
    Y el Barón por este invento las naciones honrarán
    Como al conde de Foi-gras y al Marqués de Croissant.
    Y este es el relato exacto del Barón y su artefacto.
    Y jamás hallarás sensación más refrescante
    Por detrás y por delante, por delante y por detrás. (Bis)



    Comentado por: albert pla el 22/1/2007 a las 19:38

  • "Certifico que el señor Franz Kafka, doctor en Derecho, consultor del Instituto de Seguros de Accidentes de Trabajo de Bohemia, Praga, precisa urgentemente, debido a trastornos digestivos, pérdida de peso y una serie de molestias de tipo nervioso, una cura racional de cuatro semanas en una institución bien dirigida, y con ese fin necesita un permiso mínimo de un mes.
    Dr. Siegmund Kohn
    Medicina general
    11 de junio de 1912"

    Comentado por: Locus el 22/1/2007 a las 19:38

  • "Riplei"

    Os presento al ángel + terrible...

    http://www.youtube.com/watch?v=m9pE_zEczHM

    ... un bombardero de éstos -dicen- vale lo que 50 universidades, de aquellas bien equipadas para, v. gr., unas buenas clases de Estética.

    Por cierto, ¿cuál es la guerra que no defendió Anguita? ¿Qué ha pasado en Kuwait desde entonces? ¿Cambió algo? Nos demos listas que evidencien que las cosas siguen igual, o peor, es decir, igual de "normales"...



    Comentado por: + o - el 22/1/2007 a las 19:31

  • Albert: ¡bien bien bien! ... ad infinitum

    Comentado por: # = b el 22/1/2007 a las 19:29

  • letras de mi amigo pablo carbonell :


    Fuma cigarrillos de una marca baja en nicotina,
    toma su café descafeinado y con sacarina.
    Y le añade leche descremada, baja en calorías
    Y es su aperitivo Bitter-Sin cada mediodía
    Es un hombre light, y se siente light.
    Todo en el es light, light, light...
    Come cada día una hamburguesa descarnificada
    Porque el chuletón y el sol lodillo son una alterada
    Riega todo día sus rosales con desodorante
    Tiene un periquito disecado para que no cante
    Es un hombre light, y se siente light
    Todo en él es light, light, light...
    Nada sabe lo que ha de saber
    Nada lleva lo que hay que llevar

    Y LAS MAS BONITA :

    Bares, bares
    Bares, bares
    Soy nuevo en esta ciudad, no sé dónde está el museo
    Pero si salgo a pasear ya sé lo que me voy a encontrar
    Bares, bares
    Bares, bares
    Grupos pop, gays grandotes, psycho life, moto rock
    Zapatones negros, cantantes freakies, nenas ay! con gin tonic.
    Bares, bares
    Bares, bares
    Sólo vine a mirar, ya me he tomado cuatro copas
    He perdido dos partidas al billar, y la ficha del guardarropa
    Bares, bares
    Bares, bares
    Bares, bares
    Bares, bares
    Esta cerveza está caliente, ese camarero me ha roto un diente
    Saquen la monjita, vaya par de tetas
    Mira cuanta gente, es deprimente
    Bares, bares
    Bares, bares
    Bares, bares
    Bares, bares


    Nada tiene lo que hay que tener
    Nada es verdadero, todo es tan ligero
    El por profilaxis suele hacer el amor con casco
    Siempre se la coge con un guante porque le da asco
    Y milita en una izquierda light desizquierdizada
    Baja en tantas cosas que la izquierda ya no tiene nada
    Es un hombre light, y se siente light
    Todo en él es light, light, light... (Bis)

    OTRA :

    marimacha del Rambo.
    Desde el gallinero una viejecita va escupiendo palomitas
    Chilla la señora, se arma el gran pitote, le ha acertado en pleno escote
    Brama su marido, "Baja que te he visto", se arma la de Dios es Cristo.
    ¡Justicia! Gritan todos con furor
    ¡Justicia! No te escondas que es peor
    Muerte a los gamberros, esa no se salva la ocasión la vi tan calva
    Todo el respetable ruge y se pelea en el club y en la platea
    Sangre en la pantalla, sangre en los pasillos, intestinos e higadillos.
    ¡Sangre! Pide hoy el espectador
    ¡Sangre! Se la dan al por mayor
    Llaman a los guardias, vienen los loqueros, ambulancias y bomberos
    Y aunque está la gente muy descalabrada, se la nota entusiasmada
    Nunca olvidaremos lo que disfrutemos y lo bien que lo pasemos.
    ¡Violencia!
    ¡Venganza!
    ¡Justicia!
    ¡Sangre!
    ¡Violencia!
    Que viva el séptimo arte.



    Comentado por: albert pla el 22/1/2007 a las 19:26

  • saco = a (evidentemente) saxo...

    Comentado por: # = b el 22/1/2007 a las 19:12



  • ¿Por qué se vuelve interesante un escritor que deja de escribir? ¿Por qué fascina tanto aquel que pudiendo no quiere? ¿Por qué, cuando alguien se esconde, hay tanta gente empeñada en encontrarle? Me hacía estas preguntas mientras esperaba ante la cinta de las maletas en el aeropuerto de Zurich. En realidad, a mí me interesaba mucho más la magnífica tienda que Tupper Wear (sí, los auténticos tupper cuyo plástico resiste décadas) acababa de inaugurar en la zona Duty Free, que los motivos por los que mi editor me enviaba a Suiza. “Búscalos y encuéntralos”, me conminó Gaspar en su despacho. “No vuelvas a Madrid sin ellos”, añadió mientras me tendía un sobre con los billetes de avión y la orden de pago de unas dietas ridículas que no daban ni para cubrir una estancia de fin de semana en Pedraza. Así, prometiéndome comprar un set completo de tuppers antes de volver a España (me apetecían sobre todo los modelos para sopa; a medida que cumplo años me aficiono a las antaño detestadas sopas) tomé un taxi en dirección al Glocken Hotel que había elegido como cuartel general, aún sabiendo que ése y otros muchos gastos tendría que cubrirlos con mi propio dinero. Pero, como todo el mundo sabe, los grupos editoriales son tan ricos porque sus empleados pagan por trabajar en ellos, y yo no era una excepción.
    A las once de la mañana salí a la calle. Había decidido probar sólo en los bancos de las ocho familias, que ahora son trece. Deduje que los personajes en cuestión evitarían las grandes entidades en las que Hacienda tiene espías pagados. Ninguno de los tres era un panoli. En el despacho de Karen, mi contacto y amiga desde los años de universidad, rastreamos los pasos de los desaparecidos. Por suerte, había dos premisas que se probaron ciertas: cantidades pequeñas dispuestas en moneda local, y preferencia por la francofonía. Después de siete llamadas telefónicas, el secreto bancario de mis tres presas estaba destrozado. Invité a mi caballo de Troya a un bien regado almuerzo durante el cual sólo hablamos de Sarkozy, y volví a mi hotel para continuar el rastreo.
    Como ya he dicho, a mí me traía al fresco la pesquisa. Si tan importante era aquella gente, bien podía Gaspar presionar en el departamento correspondiente para que les publicaran sus obras completas. Estaba persuadido de que se venderían como churros. La mujer manejaba un erotismo de nivel. Podía imaginarla: guapa, cumplidos los treinta, habiendo desbravado ya su buena docena de amantes, de pluma ágil, muy poco alambicada. Lo que se dice una bicoca para cualquier editorial. El discípulo,aunque yo no era capaz de imaginarlo físicamente, brillante, templado, sabiendo cuándo ha llegado la ocasión de abandonar el segundo plano, cuándo probar que se está ahí por méritos propios. Un as del lenguaje. Un Boris Vian en toda regla. En cuanto al viejo, ¿por qué no le dejaban en paz? Tenía dos grandes novelas, su paso a la historia de la literatura española estaba asegurado. Si había decidido esfumarse en el país del Dadá, bien podrían dejarle tranquilo. Pero no. Tal y como era de esperar, a Gaspar y a todos sus semejantes, la obra literaria de aquellos tres les importaba un bledo. Lo que querían era carnaza. Fotografías robadas. Cámaras ocultas.
    Pasé las primeras horas de la tarde hablando con unos y con otros. En más de una ocasión eché mano de la lengua inglesa. En teoría los suizos son trilingües, pero todo el que haya intentado hacerse entender en algo que no sea la lengua cantonal de turno, habrá comprobado lo endeble de tal afirmación. Claro que, también se dice que los españoles somos leales y valientes. Así que olvidé las teorías y eché mano de todo cuanto pudiera servirme. Finalmente di con la amable recepcionista de un hotel de Interlaken. Me bastó un tonto galanteo para que la señorita me proporcionase lo que estaba buscando. Aproveché para reservar una habitación en su hotel.
    A la mañana siguiente, en un coche alquilado, conduje hasta el lugar donde esperaba encontrar a mis presas. Tenía la suerte de cara, pues, cuando yo entraba por la puerta giratoria del albergue, ellos tres salían por la de las maletas. Aquello confirmaba el hallazgo: el veterano era conocido por sus numerosas fobias, entre ellas, las puertas giratorias, de las que afirmaba no saber entrar sin darse en la cara con la hoja móvil y, mucho menos, salir indemne del torbellino circular, más parecido a un centrifugador de partículas que a una forma honrada de acceder o abandonar un recinto.
    Una vez hube comprobado que se dirigían al café situado a unos metros de allí, me registré a toda prisa (la simpática mesonera había sido sustituida por un joven estirado), dejé mi equipaje en la misma recepción, me calé el gorro de esquiador hasta las cejas y me dirigí, la cámara preparada, hacia la cafetería donde pretendía pasar el menor tiempo posible. Espiar no es lo mío. De hecho, todo aquello me repugnaba. Por un momento, incluso, había pensado presentarme y explicarles lo que estaba pasando. En el fondo, eso era lo que me apetecía hacer. “Mirad”, les diría, “los del grupo están que trinan. Primero te largas tú, luego viene ésta, te camela, se lía contigo y también desaparece. En cuanto a ti, Ortega, te quieren matar. Vienes, cuentas lo que has visto y vuelves cuando te da la gana. Gaspar me dijo que para él eres el peor de todos. También, que qué os habéis creído, haciéndoles perder una pasta, cuando ese blog es lo único que venden ya. A mí, ni me va ni me viene, pero si os entregarais, yo podría volver a mi vida normal”, eso les diría, grabándolo, eso sí, por si el material resultaba utilizable. Sé que el siguiente paso es un reality. A Gaspar se le escapó un comentario el otro día. No sé por qué no lo hace allí mismo. Todo el blog en Suiza, y los del grupo transmitiendo las veinticuatro. No es mala idea, en fin, a lo que voy: abandoné toda idea de hacerme cómplice de los desertores y decidí entrar. Me disponía a cruzar el umbral del café cuando una voz gritó a mis espaldas, “¡Eh, tú!”. Me giré y vi a pocos metros a un hombre enfundado en un abrigo azul marino con un corte de solapa cruzada que ya sólo se ve en ciertas calles de Madrid y a la puerta de cualquier teatro donde actúe Arturo Fernández. “¿Yo?”, pregunté. “Sí, tú. Te he pillado. Eres el primero. Los otros tres, sé que están cerca. Ya daré con ellos. De momento tú te vienes conmigo. Vas a quedarte quietecito en ese coche mientras me cuentas dónde piensas encontrarte con los otros. Venga, andando, que no tengo todo el día”.
    Pensé en quitármelo de encima por la fuerza, pero no lo hice para no alertar a los tres del café. En cambio le pregunté quién demonios era y de qué me estaba hablando.
    “Lo sabes muy bien, knudsen, no te hagas el capullo. Soy Pérez, y me paga Gaspar para llevaros de vuelta al blog. Me paga una mierda, pero me paga, así que, arrea para el coche y cuéntame todo lo que sepas”, dijo de corrido y me enseñó el cañón de una Star que asomaba por el bolsillo derecho de su abrigo.
    Mientras entraba en el calabozo con ruedas donde esperaba una conductora de piel negra (me pregunté si Pérez no sería en realidad Cela) observé al trío abandonar el café en dirección a los remontes. Intenté escapar y avisarles a gritos, pero Pérez fue más rápido. Antes de que me diera un culatazo en la cabeza que me hizo perder el conocimiento, pensé en aquellos fabulosos tuppers que se alejaban de mí a la misma velocidad que los tres fugitivos ascendían balanceando las piernecitas sobre el vacío.



    Comentado por: knudsen el 22/1/2007 a las 19:05

  • El saco contrabajo no es tan malo:
    http://www.youtube.com/watch?v=ieb5IDnXV8o

    Comentado por: # = b el 22/1/2007 a las 19:02

  • Ortega, ¿no crees que es una contradicción el pensar, -el creer, porque me parece que en este particular crees más que piensas- que la defensa de la paz es un buen motivo para iniciar una guerra?
    La declaración de una guerra oficializa la administración de la muerte sistematizada; el horror, así que comprenderás que su defensa me parezca no sólo inmoral, sino que creo sinceramente que debería ser tratada a nivel legal a la misma altura que la apología del terrorismo.
    En cuanto a las guerras defensivas, o sea, la contestación armada estatal a un ataque a ese nivel...Pues diría que "a la fuerza ahorcan". Esa es la única declaración de guerra que estoy dispuesto a aceptar, la inevitable....Inevitable porque "ya se está en guerra". Y aún así, aún así...
    Vuelves a ser tú, Ortega...Qué pena. ¿O es que no eras tú "el otro", como sospecha Chiqui? (A mí me parecía...imposible que lo fueras, personalidades incompatibles, vamos...Pero ya no sé qué pensar).
    Seguiremos hablando del tema de las guerras, supongo. No creo que puedas imaginar la tristeza en la que me sume "tener que" hablar de algo así. Pero desde luego, aquí estoy, para seguir discutiéndolo.


    Ahora, le dejo paso a mis simplezas sobre el tema.




    Improvisación # 3
    "Su relato es sobrecogedor. Sin la menor duda, Si alguien aún tiene dudas Su relato es sobrecogedor. Va a haber guerra. Pero la guerra no es tan mala. A ver si me explico (hay pasta). Servirá de ejemplo. Será difícil que lo entiendan los suecos o los coreanos. Es de agradecer. El problema es que no será fácil que lo reconozcan si atendemos a las explicaciones de su director, pertenece a el cuadro flamenco de Miguel Poveda". Servirá de ejemplo. A ver si me explico, la guerra no es tan mala (hay pasta) Sin la menor duda".

    "La guerra no es tan mala".
    Félix de Azúa en "Contra la idiotez".

    "Esta entrevista la tengo, pero no sé en qué caja, así que me ha encantado reencontrarla".
    Publicado por: Isis | 21/01/07 a las 22:31

    "Despues de leer la entrevista , mi opinion de Azua es la de siempre : Un buen tio, buena fe..."
    Publicado por: albert pla | 21/01/2007 23:41:45

    (Link dedicado a Isis, diosa parlante; y a Albert, cantautor enmascarado).
    http://www.youtube.com/watch?v=nrs8CgpH980






    la guerra no es tan mala
    http://www.youtube.com/watch?v=m9pE_zEczHM&mode=related&search=
    la guerra no es tan mala
    http://www.youtube.com/watch?v=epNJyo471tw
    la guerra no es tan mala
    http://www.youtube.com/watch?v=m9pE_zEczHM&mode=related&search=
    la guerra no es tan mala
    Para descargarse la portada (Azúa está muy guapo):
    http://www.sendspace.com/file/748ck2
    la guerra no es tan mala...

    Comentado por: Coco el 22/1/2007 a las 18:56

  • Ejem, don Ortega. Le presento mi ¿oxímoron?:
    yo mataría para que no hubiese guerra. ¿Es posible aceptar esta opción; además de quedarme callado, cosa que juro que ahora sí haré?

    Comentado por: - y - el 22/1/2007 a las 18:11

  • … se me cruzan tantas cosas por la cabeza que no tengo la lucidez, ni el tiempo, para responder, en cada momento que abro este sitio, lo que me parece más oportuno (porque alguien haya citado algo que me toca, porque aparezca en los medios..). Les diré que yo también me he animado a leer esa vieja entrevista de Ribas a de Azúa y, en fin, tiene tela que cortar. Para empezar, la misma observación que de Azúa hace casi al comienzo sobre el cúmulo de personas que terminamos siendo en una sola vida... Habría que decir, entonces, que el de Azúa de hoy ni siquiera es el de entonces (es del 91!). Un lío. Es lo que decía el señor K, en aquellos aforismos de B. Brecht (seguro que está mal escrito): dos amigos se encuentran y uno dice, ¡caramba! ¡No ha cambiado usted nada!... Y el señor K se dio la vuelta y, sin decir nada, se marchó profundamente molesto.

    Creo que de Azúa es, si me apura, el mismo que cuando tenía tres años. Pero lo que desde luego manifiesta es un innegable afán por ser más de una persona durante el tiempo que ocupa una sola, y corta, vida humana. No se resigna, en otras palabras. Es natural. No obstante, uno quizá pueda ser llegar a ser más o mejor o distinto de lo que fue si reúne la suficiente modestia y ha recibido las suficientes collejas que la vida suele tener reservadas para los que no se conforman. Entonces, sí. O puede. Es algo que pertenece a una esfera estrictamente personal. Realmente, lo que uno considere de sí mismo, y esto es casi una tragedia, carece de la más mínima importancia. Excepto para Robinsón Crusoe.

    También me ha llamado la atención, en la primera parte de la entrevista, la observación que hace sobre el qué, dónde, con quién, si acaso, pero no el por qué. A lo primero se puede responder, dice; a lo segundo, al porqué, no. Porque no hay respuesta satisfactoria de nada, en ese sentido filosófico, total y justificativo. Pero yo, entonces, añadiría el para qué. Para qué ser quien es (de Azúa). Para qué selecciona, elige o para qué aprende (él mismo reconoce aprender, a escribir, por ejemplo). Es posible que signifiquen lo mismo aunque… En mi caso lo tengo más o menos claro: estoy aquí para dejar esto un algo mejor. Por ahora lo tengo fácil: mi descendencia será, es, la prueba. ¿Y si no hubiera nadie detrás de mí? ¿Si no tuviera hijas?... Tendría que hacer algo en la misma línea… En fin, este es un terreno un tanto resbaladizo. Pero tendrían que quedar testigos, familiares, amigos o desconocidos. Alguien para quien mi presencia, mi fugaz paso por este mundo, sirviera después, en algún sentido difícil de precisar, cuando ya no esté. Nada de lo que digo, por cierto, tiene que ver con la “grandeza”. Más bien con una moral espartana (¡que me persigue!).

    Creo que volveré sobre la entrevista en otro momento. No obstante, leyéndole, sin asuntos especulativos de por medio, charlando con un viejo amigo, uno entiende muy bien que haya interrumpido su participación activa en este blog.

    Comentado por: Javier el 22/1/2007 a las 18:09

  • @ todos.

    Si quieren ver películas o series tv instantaneamente (no descargas tipo emule):

    http://movies.peekvid.com/
    http://tv.peekvid.com/

    Calidad regular, pero hay un montón.

    Comentado por: ortega el 22/1/2007 a las 18:03

  • Ah, se me olvidaba, Maleas, es usted muy noble.
    Ahora sí que callo.

    Comentado por: + o - el 22/1/2007 a las 18:02

  • Os presento al ángel + terrible...

    http://www.youtube.com/watch?v=m9pE_zEczHM

    ... un bombardero de estos -dicen- vale 50 universidades, de aquellas bien equipadas para, v. gr., unas buenas clases de Estética.

    Por cierto, ¿cuál es la guerra que no defendió Anguita? ¿Qué ha pasado en Kuwait desde entonces? ¿Cambió algo? Nos demos listas que evidencien que las cosas siguen igual, o peor, es decir, igual de "normales"...

    Comentado por: + o - el 22/1/2007 a las 18:01

  • Anguita,disculpas.

    Comentado por: maleas el 22/1/2007 a las 17:41

  • Angita precisamente sabia lo que decia sin saberlo.Su hijo murio por fuego amigo cubriendo como periodista la guerra de Irak.

    Comentado por: maleas el 22/1/2007 a las 17:36

  • Curiosas consideraciones sobre la guerra, más aún cuando no se ha estado en una, o en un golpe de estado en una república cuprífera...
    ¿Quedarse callado ante las evidencias?
    Es una opción, es una opción. En cualquier caso -si es que iba por ahí la cosa- no he pretendido demonizar la necesaria y brillante lucidez de Azúa; sólo que ese comentario -en el poso de los años- adquiere otra lectura.
    Me voy con mi silencio a otra parte.
    Una opción.
    Un abrazo a los/as contertulios/as, y a Azúa, cómo no.

    Comentado por: + o - el 22/1/2007 a las 17:20

  • Grifo@
    He metido la pata...Perdón, los interesantes y frescos patos de los que yo hablaba antes, no eran sino Ocas. Las ocas de Meidum encontradas en la mastaba de Nefermaat en Meidum. De IV Dinastía. Sólo era eso.

    Comentado por: Isis el 22/1/2007 a las 17:09

  • @ +o- y Coco

    Respecto a la guerra.
    Cuándo Azúa dice no es tan mala (y se refiere al discurso de Anguita, ¿se acuerdan?) yo interpreto: no es lo peor. Actualmente parece pensarse que sí, que es lo peor y que cualquier cosa que lleve a la guerra debe descartarse.
    Hace unas semanas El País entrevistó a Joanna Burke, autora, entre otras cosas, de "An intimate history of killing", que es eso: una historia del matar y lo que gira a su alrededor en el Siglo XX.
    En la entrevista, decía (cito de memoria): cuándo a unos padres se les muere un hijo, desearían morir ellos en su lugar, es decir, hay cosas peores que la muerte.
    Del mismo modo, hay cosas peores que la guerra. Lo que debería ser preocupante es vivir en una sociedad en que no tengamos ningún valor por el que pensemos que vale la pena luchar (y morir). Ese valor supremo de la vida y de la paz es, entre otras cosas, peligroso, porque hay gente que sí está dispuesta a matar por sus valores y habrá que ver que hacer entonces (es decir, ahora).

    Comentado por: ortega el 22/1/2007 a las 16:39

  • Muy interesante Ortega@
    Una pregunta: Usted, cuando ve un documental en la tele ¿lo mira lo escucha o directamente lo ABSORBE? Le admiro, sinceramente.

    Comentado por: Isis el 22/1/2007 a las 16:32

  • Aquí la tienen: Es Kefrén en diorita con el halcón en la nuca.
    http://www.sofiaoriginals.com/sep52233.jpg
    y también de cuerpo entero. A su espalda un precioso fresco con patos (podría buscarles su historia pero seguro que Grifo la sabe contar mejor)
    http://www.sofiaoriginals.com/sep52234.jpg
    En el museo de El cairo me sentí muy pequeña, sentí que todo ya había sido dicho o pensado. Como diría Javier, mejor era quedarse callado.

    Comentado por: Isis el 22/1/2007 a las 16:27

  • @ Grifo

    ¡O sea, que lo de Chavez era verdad! Gracias por la explicación complementaria. Assman caerá en la próxima visita a la librería (ahí es nada, un Azúa de Egipto; aunque alemán, eso sí).
    Algo que quizás le interese y pueda valorar.
    Es habitual ligar modernidad, idea de progreso y tiempo lineal. Sobre el origen de éste hay varias opioniones. Hay quien lo relaciona con el progreso técnico (Koselleck), con los descubrimientos en astronomía (Blumenberg) o con la secularización derivada del Renacimiento (Pocock). (Imprescindible: History of the Hour. G. Dohrn van Rossum).
    Sin embargo, hay quien ve una influencia lenta pero constante del Antiguo Testamento, de la línea que va desde el Génesis hasta los Profetas, trasplantada intacta por el crsitianismo. La flecha del tiempo sería la secularización del tiempo bíblico.
    Pues bien, hace poco ví en la TV una serie sobre arqueología bíblica, basada en el libro "La biblia desenterrada" de Finkelstein y Silberman (Siglo XXI). Su método: aclarar la historia de Israel y ver luego dónde encaja la narración bíblica. Por lo que hace al Pentateuco (el Deuteronomio sin duda), parece muy ligado al reinado de Josías y a su proyecto de crear un gran reino de Israel, a partir del de Judá y aprovechando la debilidad de Asiria. Proyecto "nacional", proyecto mesiánico, con un libro como base del reino.
    Pero Josías muere en batalla frente al faraón
    Necó (que también quería aprovechar la debilidad asiria). Y el proyecto del gran Israel se acaba con la toma de Jerusalén por Nabucodonosor. La Biblia oportunamente presenta a los cuatro últimos reyes de Judá como apóstatas.
    A lo que iba: según los historiadores israelitas mencionados (esto lo dicen en la serie, no en el libro) es en el momento mismo de la muerte de Josías en que nace la idea de un tiempo lineal, de un futuro en el que el proyecto mesiánico se cumplirá. Esta idea, junto con la subtitución del Templo (destruido) por el Libro y de los reyes por los profetas, están en la base de la permanencia del pueblo judío en el exilio.
    Me he alargado demasiado. Espero que le interese.

    Comentado por: ortega el 22/1/2007 a las 16:18

  • JAVIER

    Callar es una opcion , cantar la solució ? esta que les canto es de un chico nuevo :


    . V. (+ parlen com amos i només són esclaus)

    Per què la gent vol sortir dins de la televisió?
    Què fan allà dintre? Com han entrat i què volen?
    Com sortiran i quan i perquè i per qui sortiran?
    Per què la gent vol sortir dins de la televisió?

    Petits animalets
    Petits animalons amb una lleu voluntat de glòria que arrassa el seu amor i els conforma.
    Petits animalons que s’indigesten amb tocsines macrobiòtiques
    i que es capbussen en el llod
    El món és seu.
    El món és se-e-e-e-e-u...

    I Alguns venen les seves penes, parlen amb la camara.
    Devoren els minuts amb ànsia, els ha reconegut la mamà i el papà
    L’afany indigne, com un pop, els esgarrapa la cara.
    Les celles es trenquen i cauen sobre les galtes pansides.

    Petits animalets...

    1 . Parlen parlen parlen parlen massa
    2 . Parlen parlen parlen parlen massa
    3 . Parlen parlen parlen parlen amb els peus
    4 . Parlen parlen parlen parlen malament
    5 . Parlen parlen com si fossin amos i només són esclaus!
    6. Parlen parlen parlen parlen massa
    7. Parlen parlen parlen parlen com homes armats i no porten armes
    8. Parlen parlen parlen parlen massa

    9. Parlen parlen parlen parlen massa
    10. Parlen parlen - parlen parlen- parlen parlen - parlen parlen
    11. parlen parlen parlen parlen par-par-parlen par-papapapapa

    12. Parlen parlen parlen parlen massa
    13. Parlen parlen parlen parlen malament
    14. Parlen com amos i només són esclaus i parlen massa
    (Fade out)
    15. Parlen parlen parlen parlen massa

    Cancion de : el petit ramon

    Comentado por: albert pla el 22/1/2007 a las 16:12

  • ... eso de luchar por lo evidente (@+0-), es una de mis frases más repetidas y lastimosas. Demasiada vehemencia por explicar lo evidente, añadiría. Es angustioso porque, al parecer, todo el mundo cuenta con evidencias. Hay, en el fondo, un intento desesperado de reafirmación personal. Supongo que es lo que tiene esta sociedad, de consumo, que te induce a pensar que tu opinión sirve para algo y, al mismo tiempo, te arrebata toda posibilidad de influencia.

    Les he leído, algo, estos días. Algunas cosas, luego, me han dado que pensar. Me asombran la extensión y densidad de muchas de sus participaciones... Me quedé con el asunto de las civilizaciones y, leyéndoles, me vino a la cabeza que esa confrontación, quizá más imaginaria que real, la tenemos aquí mismo: PP versus PSOE, e viceversa. Es asombrosamente difícil entenderse, hoy, sobre ciertos asuntos, con quienes hasta ayer hablabas cordialmente. Casi siempre, detrás, la urgencia por dar una respuesta y, con ello, aquel afán que decía por reafirmar la propia posición. ¿No sería mejor quedarse callado?... A la larga, desde luego que sí.

    Comentado por: Javier el 22/1/2007 a las 14:44

  • ORTEGA. un regalo para usted en mi blog!

    Comentado por: chiqui el 22/1/2007 a las 14:27

  • (Publicidad.)

    Ya, en mi blog, una reflexión, un raro poema y un dibujo de Picasso. Artista invitado: Sr. Verle. Escribe por aquí, pero con otro alias. ¿Quién lo acertará? Al acertador que lo acertare, se le obsequiará con un obsequioso obsequio.

    ((Pinchando mi nick. Bienvenidos.))

    Comentado por: Protactínio el 22/1/2007 a las 14:23

  • Lo encontré:
    http://www.youtube.com/watch?v=LqTJyQ_ffDA
    ¡Vaya que son malos!

    Comentado por: + o - el 22/1/2007 a las 12:38

  • @ Coco:
    ¿No tienes un enlace You Tube = Manowar para deleitarnos?

    Comentado por: + o - el 22/1/2007 a las 12:35

  • @ Vernon S. (que no Reid):
    "Como decía Dürrenmatt y repetía Vázquez Montalbán a la menor ocasión" '¡qué tiempos éstos en los que hay que luchar por lo que es evidente!'".
    ¿Esta idea no la había intuido también Brecht?

    Comentado por: + o - el 22/1/2007 a las 12:32

  • Por lo demás, es de hacer notar que esa "máxima" de Azúa, ahora aquí supuestamente despellejada, ha sido espetada hace 15 años, tengo entendido.
    Pero ahí siguen las preguntas y temo que no dependen de mí, de Azúa, ni de Coco, ni de nadie.

    Comentado por: + o - el 22/1/2007 a las 12:27

  • ¿Cuál es el punto de vista para las guerras buenas?
    ¿Cuál es el punto de vista para considerar que no es tan mala la guerra?
    ¿Episodios, perspectivas, tan sólo momentos?
    ¿Son ingenuos quienes consideran que la guerra es mala, abyecta, nefasta, horrible?
    ¿Con el ojo de la mente de qué ignoto Dios puede decirse que la guerra no es tan mala?:
    ¿el Gran Ojo Simple de la CIA?, ¿el Gran Ojo Sabio de Azúa?
    ¿Son ingenuos aquellos que no tienen ni idea
    sobre los soterrados motivos de la guerra, ergo, sólo así se puede decir que "la guerra no es tan mala"; como no son malos los movimientos telúricos ni tampoco el quizá no tan lejano cambio del eje terráqueo?

    Comentado por: + o - el 22/1/2007 a las 12:24

  • Perdone, doña Provoqueen, ¿usted fuma?
    ¡Ah, esas hermosísimas naranjas!
    Me comí una por la mañana, la última, y ya no tengo para un zumo.
    ¡Que se mejore pronto!

    Comentado por: Buscarini el 22/1/2007 a las 12:16

  • Comentado por: Buscarini el 22/1/2007 a las 12:13

  • Gracias, Isis.
    Acabo de tomarme uno de naranjas hermosísimas, que estaba buenísimo, pero ni por esas paro de toser.
    No he podido terminar la conversación con Azúa. Me vuelvo a la cama.

    Comentado por: provoqueen el 22/1/2007 a las 11:51

  • Vaya, la gente dice WOW, qué curioso.
    Hoy me han dejado dormir y me he levantado con los ojos hinchados y un plegue de la sábana tatuado en un moflete. Me encanta dormir, tal vez porque suelo hacerlo poco.
    Estoy tan relajada y meliflua que me sonrío con las ideas de Pla ante un posible encuentro con Azúa y con la casi pena de Chiqui al haber perdido la adolescente candidez de los quince años que a mí me gustaría encontrar (la mía).
    El sueño no ha podido borrarme esta extraña quietud, esta nada que a veces me rodea. Observo la vida y pienso. Poco más me queda. Ortega siempre estuvo allí, como una intuición, casi en silencio. Algunas cosas se saben sin necesidad de la consciencia.
    ¿Te apetece un zumo de papaya, granada y naranja, Provoqueen?

    Comentado por: Isis el 22/1/2007 a las 11:34

  • @ Todos: saludos desde la fiebre y el silencio. Mi fondo de pantalla de hoy es un rincón de bosque húmedo, profundamente verde, con cinco robles, en primer término, vestidos de musgos colgantes como cinco osos sonámbulos. Practique Vd. también la idolatría electrónica. Póngase un fondo de pantalla como Vd. se merece.
    @ Ortega: ante todo, felicitarle por el merecido éxito de su narración. Pero me extraña la sorpresa que ha causado en el grupo. ¿No le conocen? ¿No son capaces de presentirle? Es Vd. de los que más activamente participan. Es fácil 'fijarse' en Vd. A mí no me han sorprendido sus facultades literarias. Sé que guarda algunas más en su despensa. Y le animo a compartirlas.
    Por lo demás..., yo fui capaz de decir eso de que no tenían (los antiguos egipcios) término para 'ser' aunque sí tenían el concepto... Pido perdón. Lamentaría si, en el caso dudoso de haberlo leído, Azúa sufrió un ataque de algo, aunque fuese de risa aguda. Hablar con generalizaciones conlleva eso. Y, aunque ahora quisiera corregirlo, sólo lo haré empleando otras generalizaciones y poniéndolo peor aún.
    No se puede tener idea de 'ser' y carecer de término para tal idea. En primer lugar, 'idea' de ser, o sea: análisis de la idea, no se tuvo hasta Parménides, que se la inventó, él.
    En segundo lugar, el antiguo egipcio, como otros idiomas que carecen del verbo 'ser', marca claramente las funciones predicativas (x=Y), no mediante un verbo, sino mediante la estructura de la frase, la sintaxis; o recurre a otros modos de marcaje. Este tipo de marcaje constituye una clase de término verbal aunque inexpreso como tal. En egipcio, el concepto de ser viene ocupado por el de 'devenir', ''llegar-a-ser', más propio de ese idioma (sin querer meterme en más profundidades).
    Si Kefrén y Hugo Chávez se parecen... Isis, con sus facultades para la navegación egipcia, podría traernos fácilmente una foto de la gran estatua de Kefren del museo del Cairo (sentado, con el halcón sobre la nuca), antiguamente llamada de 'diorita negra'. Una de las mayores obras del Arte de todos los tiempos. Como podrá apreciarse, Kefrén estuvo mejor alimentado que el bolivariano.
    Para todos los que se interesen por saber algo de estos temas tan exóticos pero sin abandonar la formación intelectual, y capacidad de análisis que le sea propia, recomiendo : Jean Assmann: 'Egipto. Historia de un sentido', Abada editores, Madrid, 2005.
    La egiptología, heredera del mejor estilo colonialista, ha sido siempre muy conservadora. Sólo el estructuralismo enriqueció un poco el panorama desde los años 70 (y no sin críticas; y apareció un pensamiento egipcio encerrado en pares de opuestos, luz-tiniebla, sol-luna, etc, tan egipcio como papúa). El suizo alemán Hornung (de quien hay algo traducido al castellano) cambió el panorama al estudiar la cosmovisión egipcia desde factores tan imprescindibles como el sicoanálisis jungiano y la antropología actual. Y defendió un Egipto politeísta, ya que el politeísmo es más afín a nuestra democracia. Vaya con el suizo...
    Assmann, su discípulo, alemán judío, es simplemente un meteoro de la inteligencia, un caso único. Con una cultura omnisciente, tanto de la antiguedad como de la modernidad, plantea, en esta y otras obras, no la historia egipcia, sino la construcción cultural que los propios egipcios se hicieron de la misma; y sus variaciones a lo largo de los milenios. Assmann suele comenzar sus obras por el análisis de la idea de 'tiempo' egipcia, donde falta, cómo no, un vocablo para el tiempo lineal; pero hay dos términos para definir la 'eternidad'.
    Si les gusta Azúa, les gustará Assmann. Ambos lo saben todo. Ambos son meteoros. La diferencia entre ellos viene marcada por un tajo hondo que se llama 'estética'. Azúa es visual. Por eso es ameno. Ser ameno supone, en su caso, encontrar la regla de oro de las proporciones entre las partes. Assmann prefiere ser un poco pesado; aunque sus editores le han debido de amonestar. Y esta última obra citada es un prodigio de claridad, profundidad y amenidad dentro de lo que cabe para un buen alemán.
    Saludos.

    Grifo

    Comentado por: Grifo el 22/1/2007 a las 11:22

  • @Ortega

    Quiero que conste que al leerle también pense: ¡WOW!

    Y gracias por el artículo de Savater. Como decía Dürrenmatt y repetía Vázquez Montalbán a la menor ocasión ¡qué tiempos éstos en los que hay que luchar por lo que es evidente!

    Comentado por: Vernon S. el 22/1/2007 a las 07:31

  • @ ORTEGA: Querido, ya le dije hace unos días en Baltasar que usted no era mi Ortega, que me lo habían cambiado.Me sigo preguntando lo mismo. Después de disfrutar de su encanto y facilidad narrativa de hoy, no me puedo explicar dónde los tenía escondidos. Tampoco entiendo que, así como así, se nos ponga a razonar y opinar sobre política, como si esa hubiera sido su labor diaria en el blog.
    El Ortega que yo me encontré cuando llegue aquí - julio, agosto - era el típico archivero que nos traía en cada momento el documento o la canción adecuada. En un par de ocasiones oí su voz y me quede pensando ¡ WOW! Me dejO intrigada...con frecuencia quería pillarlo descuidado y volverlo a oír. Pero nunca ocurrió cuando Don Félix andaba por aquí. Lo seguí observando, como una quinceañera, sentí que usted sabía que lo observaba y se preocupaba de que no se le volviera a escapar ese lirismo apasionado que le había oído.
    Este nuevo Ortega me tiene totalmente desconcertada. Su función aquí ha cambiado radicalmente; hasta el punto de preguntarme si no habrá en el blog "Nicks" que son fácilmente reemplazados por el de turno.
    ¿Cómo de un Ortega silencioso y atento a los pensamientos de los de más nos encontramos ahora con un Ortega con ese chorro de voz? Soy muy escéptica, y lo que es peor, aunque admiro su habilidad literaria...se me ha quitado ese complejo de quinceañera que tanto me gustaba. Su silencio era un misterio para mí donde dar rienda suelta a mi fantasía. Efectivamente…se ha quitado un montón de años de encima. Quizá nunca los tuvo.

    Comentado por: chiqui el 22/1/2007 a las 05:46

  • Sólo entro a saludar, esta vez ni siquiera puedo leer los últimos comentarios porque son demasiado largos para mi estado actual: un artículo de Savater y una larguísima entrevista a Azúa, sin duda ambos muy interesantes, pero que en este momento me superan.
    Mañana (si puedo) los leeré. Buenas noches a todos

    Comentado por: provoqueen el 21/1/2007 a las 23:47

  • Despues de leer la entrevista , mi opinion de Azua es la de siempre : Un buen tio , buena fe , culto pero pesadito , me imagino al tipico que haces como que no ves cuando te lo cruzas por la calle .

    Piensas, Hostia el azua , paso que me va a explicar el articulo del Domingo , en cambio te encuentras a Krahe y es divertido .

    Comentado por: albert pla el 21/1/2007 a las 23:41

  • Va a haber guerra. Pero la guerra no es tan mala
    la guerra no es tan mala
    la guerra no es tan mala
    la guerra no es tan mala
    la guerra no es tan mala
    la guerra no es tan mala
    la guerra no es tan mala
    Va a haber guerra. Pero la guerra no es tan mala

    Comentado por: Coco el 21/1/2007 a las 23:24

  • "Va a haber guerra. Pero la guerra no es tan mala"
    FÉLIX DE AZÚA.
    CONTRA LA IDIOTEZ.

    Contra la idiotez, ¿de quién?

    Comentado por: Coco el 21/1/2007 a las 23:05

  • Esto es buenisimo , una version de Sisa :


    http://www.youtube.com/watch?v=R8ckG98d-0M

    Comentado por: albert pla el 21/1/2007 a las 22:58

  • Ortega@
    Muchas gracias por los enlaces. En cuanto envíe un emisario a Madrid me haré llegar la música de Lecuona. Por cierto, he encontrado una canción que podríamos dedicarle a Azúa ¿Por qué te vas? se titula. Seguro que se sonríe -bueno, eso espero- y al evocar ciertos aires de Cuba que trajeron sus antepasados.
    Un saludo y buenas noches a todos.

    JM@ Esta entrevista la tengo, pero no sé en qué caja, así que me ha encantado reencontrarla.

    Comentado por: Isis el 21/1/2007 a las 22:31

  • Creo que es lo primero que leí de Azúa. Y, por supuesto, desde ese momento decidí seguirle la pista. Lo he encontrado rebuscando entre revistas viejas. Es interesante ver como ha pasado el tiempo, para todos. Para descargarse la portada (Azúa está muy guapo):

    http://www.sendspace.com/file/748ck2

    Que lo disfruten.

    AJOBLANCO, diciembre 1991

    FÉLIX DE AZÚA

    CONTRA LA IDIOTEZ

    Completamente anómalo por su independencia, por su sabiduría y por una evolución que no deja de fluir, este escritor barcelonés que se aproxima a los cincuenta, se está convirtiendo en una de las pocas VOCES que merecen un diez.

    Por José Ribas

    Palabras que dan sosiego. Conjuros que sostienen el ánimo para tratar de calmar una lucidez insoportable. Félix de Azúa, desde crío y probablemente a causa de la relación amor-odio con su padre, aprendió a percibir las contradicciones de las cosas y optó por cultivar la inteligencia, sumergiéndose en la cultura occidental para llegar años más tarde a una conclusión diabólica: "La civilización occidental ya no existe. Ha sido destruida por la bomba atómica". Es crítico, radicalmente crítico, pero sin llegar jamás a ser agresivo, probablemente porque, como observa Stevenson, hay una virtud sin la cual todas las demás son inútiles: el encanto. Félix de Azúa es tremendamente pedante pero arrebatadoramente encantador. Para serlo ha convertido su agresividad en cinismo y sus sentimentalismos, que jamás se permite, en ironía, sarcasmo, humor, disparate, broma... La sonrisa es su gran máscara y jamás distrae su atención de lo que anhela y espera conseguir. Su buen aspecto físico lo ha vivido como una... calamidad irracional. El siempre ha pretendido seducir por "su" inteligencia, por "su" cultura, por "su" orden. En el fondo de su alma se adivina angustia, tensión y desdicha. Sus ensayos son una maravilla y todas sus novelas, pasadas y presentes, tienen algo de ensayo, quizá porque la erudición esconde una no voluntad para recrear situaciones vitales. En él, la inteligencia priva siempre sobre los sentimientos. Pero la negatividad de sus primeras novelas legibles está mutando, aunque le resulte quizá "ridículo ", hacia el perdón. En Cambio de Bandera hay algo de ternura, algo de humanidad: "El enemigo de la verdad no es el error sino la mentira", proclama al final de las páginas. Y cuando afirma: "A las patrias hay que traicionarlas", parece como si hubiese abierto una grieta al sortilegio que le impide aceptar otras hipótesis de voluntad menos racionalistas, menos absolutas y más imaginativas, es decir, sin el pudor superaccionado. Su veneno dirigido hacia una narratividad total le puede conducir a ser un Dostoievski de la era técnica. Por el momento, seguimos disfrutando con su nuevo libro, Cambio de Bandera, con sus artículos, con sus clases de Estética en la Facultad de Arquitectura de Barcelona y con su conversación para AJOBLANCO. Sin duda, nos encontramos frente a una de las poquísimas VOCES que hoy pueden sostenerse dentro de nuestro páramo cultural.

    —Un crío hoy ya mayor me confesó que le transmitiste una desbocada pasión por el ajedrez por la intensidad con la que jugabas con una jovencita allá por la década de los 60, entre frescos y chimeneas, cuando estudiabas Ciencias Políticas en Madrid. ¿Por qué este buscar siempre refugio y cobijo en desarrollar la inteligencia, los libros, el saber, el cálculo, las artes desde lo apolíneo y contra lo dionisiaco?

    —Tendría que contestarlo en el diván del psicoanalista. En la primera parte de la cuestión está, claro, la etapa juvenil en Madrid, que no tiene absolutamente nada que ver con lo que ahora soy. Es tan curioso cómo podemos creemos que somos la misma persona a lo largo de toda una vida, somos 18, 20 ó 30 personas. Yo no sé hasta qué punto soy tan enemigo de lo dionisiaco, siempre y cuando lo dionisiaco se presente, o se presentara, de una manera aceptable para uno. Además, la modernidad ha tendido a confundir lo dionisiaco con lo puramente estruendoso, informal, desprovisto de sentido, el puro ruido, y la verdad es que, poco a poco, me ha resultado cada vez más molesto. Es cierto que en este momento no soporto ningún tipo de manifestación de esas que el periodismo llama dionisíacas, pero tampoco creo que sean dionisíacas, porque no responden a ninguna idea, a ningún tipo de deidad, ni siquiera sacrificial, no tienen ningún contenido, sólo son una pura informalidad. Y es cierto que todo lo que carece de forma, o de estructura, o de idea, me molesta muchísimo ¡No lo soporto! ¿Las causas? Eso, al psicoanalista.

    —Tú dices que buscas ya desde el principio el saber...

    —Como todo el mundo, ¿no?

    —No.

    —¿Tú crees que la gente no quiere saber?

    —Sí, pero sin esta especie de fijación pedante por el orden.

    —Yo no puedo saber por qué soy así. Si lo supiera lo más probable es que cambiaría inmediatamente. Vas haciendo esas cosas como el caracol va dejando su baba, pero no puedo decirte las razones. Desde muy joven he tenido más bien una inclinación hacia el orden, la forma y los contenidos que hacia todo lo contrario. Ni siquiera en la época más desmadrada de los 60 o de los 70 tenía yo la menor simpatía por los hippies o por esas cosas. Siempre me han estorbado, pero no te puedo decir el por qué.

    —Mientras ibas descubriendo lo que es la cultura occidental has ido desarrollando un peculiar sentido de la ironía ¿Cómo ves la cultura occidental? Tú siempre afirmas que es una cultura nihilista.

    —Bueno, no lo digo yo. Empezó a decirlo Heidegger y ahora ya lo dice mucha gente. Mejor dicho, empezó a decirlo Nietzsche hacia 1860. Hemos tardado 130 años en empezar a comprender lo que decía Nietzsche en 1860. La cultura occidental es nihilista. Desde que nace, ya en Grecia, aparece como una cultura sin ligazón con la trascendencia, sin ligazón con los dioses. La cultura griega, que parece politeísta, es precisamente la primera civilización atea. Allí aparece la conciencia de que los mortales viven una vida incomprensible en un universo incomprensible. En las culturas anteriores, a las que Hegel llama culturas simbólicas, la relación con la divinidad o las divinidades formaba parte de la vida cotidiana. En Grecia, a partir de Parménides, los dioses son utilizados como elementos técnicos literarios y artísticos, pero naturalmente porque ya no "existen", porque han muerto, porque no son. Y toda la historia de Occidente no es más que la historia de ese inmenso vacío o esa inmensa decisión, ese inmenso orgullo, esa inmensa soberbia que dice: "ahora nosotros, los humanos, somos lo único inmortal que existe". Ese extraordinario desafío ha llevado a la conquista del planeta, porque un vacío semejante provoca tal desesperación que inevitablemente Occidente se ha convertido en la cultura más guerrera de toda la historia del planeta. Por un lado, conquista el planeta, pero, por otro, sufre la absoluta incertidumbre sobre las finalidades, los motivos de esa conquista. La cultura occidental ha conquistado la totalidad del planeta en 2.500 años. No hay cultura que no quiera ser como la occidental, sólo minorías muy raras no quieren tener televisión o cosas así. Todas las culturas quieren ser como la occidental. ¿Para qué? No lo sabemos. Es pura actividad sin fin. Es una enloquecida carrera hacia la nada.

    —¿Y qué pasa con los valores, con la humanidad, con el humanismo en nuestra cultura?

    —Dentro de esa carrera hacia el abismo se producen invenciones de significado que cristalizan porque son compartidas por mucha gente: el cristianismo, el humanismo en el Renacimiento, o la democracia ahora, aparecen como verdades transitorias, como valores efímeros, que logran un cierto consenso entre las grandes masas sociales y se mantienen durante un tiempo como verdades absolutas. Pero todos sabemos que son puras formas efímeras de consenso, a la espera de nuevas destrucciones. El Cristianismo, como todas las invenciones de valores occidentales, aparece al principio como solución o idea de índole moral, para mejorar la vida entre las gentes. En muy poco tiempo, se manifiesta su verdad, como excusa para proseguir la destrucción. La ingenuidad actual con la que se mira la democracia, como si se tratara de un ente de pacificación, es bastante sorprendente, porque todas las grandes instituciones no son más que maquinarias de alimentación que proporcionan banderas a los ejércitos.

    —Parece que estés reivindicando un Dios o dioses absolutos y eternos como única salvación ante el holocausto.

    —El holocausto no hace falta anunciarlo, el holocausto lo vivimos desde hace 2.000 años. Por supuesto que esa destrucción no hay que verla desde el punto de vista apocalíptico, diciendo qué horror, qué malos somos los occidentales, qué gente tan perversa. No, es un suceso de orden cósmico como puede serlo una glaciación. Los humanos somos transmisores de acontecimientos de orden cósmico, exactamente igual que los dinosaurios o los glaciares. Si la glaciación impuso unos cambios en el planeta, también lo que llamamos cultura occidental ha impuesto cambios en el planeta. Por un lado, la destrucción producida por Occidente ya sabemos cuál es, basta con salir a la calle para ver en qué condiciones vivimos, mucho peores que las de la llamada "oscura" Edad Media. Pero también produce construcciones. Ahora bien, no tenemos idea de cuál es el valor de esas construcciones, realmente no lo sabemos. Por ejemplo, sabemos que construir catedrales góticas es un valor, sabemos que es un valor lo que llamamos progreso científico, sabemos que son un valor los "adelantos" de la medicina. ¿Para qué? No tenemos ni idea. ¿Verdaderamente hay que prolongar la vida humana? ¿Por qué? Sabemos que podemos hacerlo, lo que no sabemos es para qué. No sabemos cuál es el valor de la vida humana, es más, la objetividad nos indica que la vida humana no vale nada, incluso para los propios humanos, y que los estados sean del tipo que sean, democráticos o no, tiránicos, teocráticos, nacionalistas, utilizan las vidas humanas como utilizan el ganado, con fines prácticos, estadísticos, económicos, en términos de ganadería. Igual que aplican el análisis económico al ganado, también aplican el análisis económico a la sociedad. Exactamente igual. Todos los programas políticos son programas económicos, son programas de utilización de los seres humanos como si fueran "cosas". Eso quiere decir que no sabemos realmente para qué conservamos la vida tantos años. No sabemos cuál es el valor -si es que tiene alguno- del ser humano.

    —Cuando prácticamente han caído todas las ideologías de progreso, la democracia parece capear como el menos malo de los sistemas políticos, pero tú dijiste que nuestra democracia era una especie de nazismo simpático, con enfermos mentales en vez de ciudadanos. ¿Cómo sobrevives en la sociedad del crimen sonriente?

    —En tu pregunta hay dos partes. Una es lo de la democracia y otra es lo que hago yo. La democracia no me parece un sistema. La democracia, o lo que llamamos democracia, es como uno de esos periodos durante los cuales los matrimonios, que acostumbran a pelearse violentamente y a entrematarse, están tan agotados que no se agreden y tienen la esperanza de que vuelven a amarse y se entienden bien. En realidad, están recuperando fuerzas para volverse a agredir. La democracia es un pacto de no agresión entre las diferentes fuerzas sociales, nacionales o internacionales, durante un tiempecito, porque ninguno de ellos tiene suficientes fuerzas para predominar. Mientras esas situaciones de cansancio mantienen suficientes elementos de entretenimiento (sea porque son sociedades muy ricas gracias al expolio, como la norteamericana, sea porque son culturas muy salvajes, muy barbáricas, como la española, que se entretiene con cualquier cosa, pornografía o depones...), mientras haya entretenimiento y dinero, las agresiones se minimizan, se matan negros, se matan gitanos, se roba a mansalva, se vive una vida degradada, pero sin un conflicto generalizado. En cuanto uno de esos elementos, sea una clase, sea una minoría, consiga suficiente fuerza y energía para imponerse a los demás, volveremos al conflicto, que no ha abandonado la vida de Occidente desde su inicio. De hecho, además, es todo una fantasía. ¿Dónde hay democracia? En cuatro países, que poseen tal cantidad de energía acumulada que su destrucción traería consigo la aniquilación de los unos y de los otros.

    —Y la segunda parte de la pregunta...

    —La segunda parte era qué hago yo. Yo no hago nada. Antes decías que si yo era lúcido, que si yo era culto... yo soy español, desdichadamente, y los españoles no somos ni lúcidos ni cultos. No hay absolutamente nadie culto o lúcido en este país. Este país jamás se ha preocupado por el intelecto ni por la cultura. Lo detesta, lo odia. Odia la cultura y los árboles. Por tanto, hubiera sido un milagro que yo me salvara. Yo soy como todos los españoles.

    —Pero tú amas la cultura y los árboles mientras los otros españoles sólo piensan en comer, follar y ganar dinero especulando.

    —Bueno, hay unos cuantos españoles (risas) que no sabes por qué, nos da por árboles y cultura. Por eso subsisto cabreado y mal. Pensando siempre a dónde me podría largar, pero es imposible, porque es complicadísimo encontrar un acomodo fuera de tu lengua y fuera de tu gente. Cuando tienes ya una edad tan provecta como la mía, es muy difícil decir "ahora me voy a México, me instalo en el Yucatán y hago amigos". Seguramente, si fuera más joven sí lo haría. No acabo de entender muy bien qué esperanzas tienen los que ahora andan entre los 20 y los 30 años de hacer algo interesante en este país de hotentotes. Claro, comprendo perfectamente que anden por ahí rajando el cráneo a cualquiera porque la desesperación ha de ser muy profunda.

    —Has vivido en París y en Londres ¿Por qué no te quedaste?

    —No me quedé por razones de enorme peso. Por ejemplo, en Inglaterra por la lluvia; es insoportable. Inglaterra seguramente es el país que ha producido los mejores libros del mundo, no solamente la mejor literatura, sino también la mejor historia, porque es un país en donde seis meses al año no tienes otra posibilidad que la de encerrarte en casa a leer. Seis o nueve. Aquel clima es insufrible. De París me fui porque se murió Franco y parecía que aquí iba a haber una fiesta. De hecho, la hubo. Toda la etapa de Suárez fue estupenda. Yo no entiendo como a este hombre no andamos poniéndole estatuas por todas partes porque su propia inconsciencia, su propia ambición, su propia ingenuidad, le llevaron a tomar decisiones políticas de una energía, de una valentía, como ningún otro gobierno ha osado tomar. Vamos, creo que de eso no cabe la menor duda. Pero la fiesta se acabó enseguida y me fui quedando por pereza.

    En 1968 un Carlos Barral ansioso por dar más caña tras haber apostado y lanzado a los jóvenes narradores sudamericanos, decide dar cuartel a la nueva generación y busca Nuevas Voces. De Madrid acaba de llegar una joven pareja que trata con mucho mimo a la cultura. El es un joven poeta que escapó de la Facultad de Arquitectura de Barcelona en 2° para instalarse en la Universidad de Navarra, Opus, vivir en un piso de estudiante con un guitarrista del grupo de rock "Los Pasos" y estudiar periodismo ajeno a toda convención que no fuera el saber y el encantar. Pero un enamoramiento le disolvió como a una pastilla de jabón, precipitándole a un Madrid excéntrico, culto y urbano en donde acabó Periodismo y Ciencias Políticas.

    Carlos Barral no tardó en comprender que Félix de Azúa era la Voz más brillante y provocadora que, además de ser adicto a las modas de París y leer Tel Quel, había aglutinado a los más "in" de su generación a través de sus pasos por Navarra y Madrid. Félix conquistó en diez minutos la sede de Seix-Barral de la calle Provenza ante la alegría de Rosa Regás, la musa indiscutible de La Gauche Divine. En 1979, Juan Benet, el maestro-amigo madrileño de Azúa, conquista el Premio Biblioteca Breve con Una Meditación a pesar de las dudas y el sueño que le produjo la lectura del manuscrito a uno de los miembros del jurado más respetado: Mario Vargas Llosa. Félix de Azúa se convirtió en el enfant terrible de las movidas literarias barcelonesas y José María Castellet, completamente trastocado por las influencias, dejó de comportarse como un cura, dejándose mecer por un rosario de frivolidades. Entre ellas un polémico libro-manifiesto cuyos ecos parecen alcanzar el hoy: Los Nueve Novísimos.

    —Barcelona aglutinaba en aquel momento una cierta inteligencia. ¿Por qué se desvaneció todo aquello, por qué no cuajó en un proyecto cultural?

    —Por el pueblo español. Esta entidad que ha servido para halagar los más bajos instintos, y que Agustín García Calvo utiliza con enorme desparpajo, pues resulta que efectivamente tiene una entidad, un peso, existe, hay tal cosa como "el pueblo", es decir, la enorme masa, trabajadora o no trabajadora. Este medio, en nuestro país, en España, es tremendamente duro ¿Por qué? No lo sabemos; los historiadores tampoco lo saben. A poco que leas algo de este género/estrictamente español, que es el hispanismo, y leas esos ensayos de Américo Castro, de Sánchez Albornoz, de Ortega, de Unamuno, y de toda la gente que ha tratado de averiguar por qué somos tan raros, por qué somos tan duros, tan antipáticos, nadie se lo explica. Las explicaciones son tan delirantes que uno no se las cree: el dominio de la Iglesia durante siglos. La convivencia con moros y judíos. La invertebración. La ausencia de clases dirigentes ilustradas... No, no es cierto que haya un solo elemento o que algunos de esos elementos aislados pueda dar una explicación de por qué este país es feroz enemigo de toda inteligencia, enemigo de toda tolerancia, enemigo de toda sensibilidad. Desdichadamente el pueblo español, en el que estamos incluidos tú y yo, claro está, es un pueblo particularmente insano. Tú no te encuentras en otros países tanta barbarie como aquí. En España nadie ha comerciado hasta hace dos días, no hay empresarios, no hay comerciantes, es un país de chuloputas, de gente que quiere que le entre el dinero por el trabajo ajeno, y no existe ninguna conciencia del trabajo inventivo, de la rentabilidad no usuraria, como existe en los países protestantes. Eso provoca una corrupción generalizada, desde lo más pequeño a lo más alto; pero es un problema histórico. Ahora ya no tiene remedio, los políticos no pueden remediarlo. Se les acusa de una cuestión que no les pertenece a ellos, pertenece a la Educación General Básica. En los colegios, tendrían que empezar el bachillerato con un libro que se llamara Cómo dejar de ser español, y que empezara: Capítulo 1°, Los españoles somos ladrones, tenemos que dejar de robar. Los españoles somos envidiosos, tenemos que dejar de ser envidiosos, y así.

    —Pero ¿por qué aquel embrión intelectual que existió en Barcelona durante los años 60 y principios de los 70 no consiguió cultivar a un pueblo ansioso, en aquel momento, por dar un salto histórico no sólo cuantitativo, sino cualitativo?

    —Las minorías existen en todos los países. Incluso en Libia debe de haber una minoría ilustrada. Las minorías tienen una vida muy corta si no reciben apoyos por algún lado. Si reciben apoyos por parte del poder y si pueden ponerse de acuerdo con el poder, sobreviven un tiempo y pueden dar de sí un poco. Es lo que sucedió, por ejemplo, durante la República, o, por lo menos, durante algunos años de la República. Lo mejor del país se puso al servicio de la República, recibió apoyos institucionales y pudieron hacer algo. Cuando no recibe apoyos del poder, tiene que recibirlos de las masas, de la base anónima, y eso es absolutamente imposible en este país. En los años 70, el aspecto popular de la producción artística o intelectual, que era marxista, no tenía la menor conexión, ni la menor fraternidad, con las masas; ningún intelectual ni artista podía situarse en una posición ejemplar con respecto a estas masas. Es muy curioso, por ejemplo, estudiar la manera que tenían de hablar a esa entidad llamada "pueblo" Antonio Machado, o Azaña, o los intelectuales de la II República, que hablaban muy espontáneamente y sin ningún tipo de paternalismo; como maestros de pueblo, pero con gran fraternidad, con gran corazón; y ver cómo esa relación se había roto ya por completo en los años 60, porque a las masas el marxismo les importaba una higa a la vista de sus resultados. Las masas lo que querían en los años 60 eran automóviles, concursos televisivos y pornografía. Por tanto, quedaba el apoyo institucional, que fue el que efectivamente funcionó a partir del año 82, cuando los socialistas ganaron las elecciones. Bueno, a partir de ese momento, yo creo que el 90 de los intelectuales y artistas de este país se convirtieron en funcionarios, y si no en funcionarios, en cómplices, sin sacar nada a cambio, aparte del dinero. En diez años el arrasamiento ha sido total. En este momento, la única carta que queda por jugar es la del espectáculo.

    —¿No crees que el nacionalismo de muchos intelectuales de aquellas épocas también fue un elemento que impidió la renovación?

    —En Cataluña el monopolio del discurso nacionalista ha impedido el desarrollo de otros discursos, eso es cierto y es así. Pero tampoco en los lugares donde ese discurso nacionalista no ha funcionado, en el resto de España, tampoco es que apareciera algo más interesante.

    —En el resto de España había muy poco. La capital cultural del mundo hispanoamericano era Barcelona, porque aquí confluía todo pero, de pronto, en 1978 se volatilizó.

    —Yo no estoy muy de acuerdo. Yo creo que el centro cultural de la península siempre ha sido Madrid, desde hace muchísimos siglos. Yo creo que en Madrid ha habido una burguesía mucho más culta que la de Bilbao, la de Barcelona, la de Valencia, o la de Sevilla. En Madrid hay bibliotecas privadas, las ha habido y las hay. Muchas, muy abundantes. En Barcelona, Valencia, Bilbao o Sevilla.... muy pocas. En casi todas las casas de la burguesía madrileña, en las casas de los notarios, abogados, médicos, había una buena biblioteca. En Barcelona, no. Aquí había buenas bibliotecas en casa de cuatro próceres, de cuatro nababs de las finanzas que tenían intereses en la política, pero Barcelona ha sido una ciudad muy poco culta y muy poco interesada por lo cultural durante siglos. El renacimiento cultural del XIX en Cataluña, responde también a motivos políticos y económicos. El renacimiento catalán del XIX es un renacimiento impulsado por esa perversión que dice: "hay que hacer buenas bibliotecas, porque somos los mejores y somos una nación poderosa". No dice: "porque queremos leer libros", sino "porque una nación poderosa ha de tener bibliotecas”. El aparente brillo de los intelectuales y artistas barceloneses de los años 60 y 70, a mí entender, se debía tan sólo a que en Barcelona la represión no era tan dura como en Madrid.

    —Tú hablas de que en Madrid había una burguesía ilustrada, pero ¿dónde estaba esta burguesía madrileña en los años 60?

    —Estaba completamente aplastada. Los que no han vivido el Madrid de los años 60 no saben de qué va el asunto. Era Bulgaria. Te vigilaba el portero, te vigilaba el sereno. Esto en Barcelona no ocurrió. En Barcelona había una mayor tolerancia y la burguesía catalana, ya en los años 70, estaba tomando la iniciativa política. En Madrid no, era imposible. Hablamos de la capital del poder. Madrid sigue siendo una ciudad muy rara que no tiene parangón con ninguna ciudad latinoamericana o africana, que es lo que corresponde a nuestro nivel cultural. Siempre ha sido una ciudad enloquecida por causa del poder español, que es un poder monolítico, feudal, brutal, muy asqueroso. Estoy leyendo la biografía de Carlos II escrita por el duque de Maura. Es fascinante ver cómo era el Madrid de 1660: apenas ha cambiado. Es un lugar rarísimo. No me atrevo a definirlo más, porque la próxima novela, la que estoy escribiendo ahora, transcurre en Madrid. Su situación geográfica le ha dado unas características muy especiales, es una isla. Un lugar paranoico.

    —Hablemos un poco de tu carrera literaria.

    —Quería añadir algo. Hay una diferencia enorme entre lo que fue el inicio del nacionalismo, cuando el nacionalismo comenzó a tomar fuerza en Cataluña, que fue a finales de los 70 y comienzos de los 80, me refiero, claro está, al inicio democrático; y lo que se está planteando ahora, que no tiene nada que ver con el nacionalismo, es decir, el discurso separatista. Son dos cosas completamente distintas. Todo lo que tiene de atrabiliario y decimonónico el discurso nacionalista, no lo tiene el discurso separatista, y a veces se confunde. Por supuesto, en Madrid los confunden inmediatamente, pero incluso en Barcelona noto que no se ve con claridad la diferencia entre el discurso nacionalista, burgués, conservador, como el de Pujol, ilustrado en cierto sentido, o por lo menos tolerante, y el discurso separatista, que es un discurso mucho más interesante, mucho más agresivo. Interesante en el sentido de que añade un elemento de conflictividad mucho mayor. Cualquier elemento de conflictividad me parece interesante en una sociedad completamente hierática, paralizada y faraónica como es la nuestra. Los elementos de destrucción y de movimiento, aun cuando sean peligrosos, me parecen interesantes.

    —¿Qué conflictos crees que puede ocasionar ese nuevo planteamiento?

    —De todo tipo. Para empezar, las capas juveniles de las masas urbanas se van a dividir rápidamente entre neo-nazis y separatistas. Las últimas peleas de skinheads me parecen fascinantes y de lo más interesante que está sucediendo. Unos y otros son exactamente iguales, unos dicen ser hitlerianos y los otros separatistas, pero son lo mismo. Lo que quieren es violencia. Es preferible eso a la pasividad absoluta de las masas urbanas metidas en discotecas con tumor cerebral.

    —En tu carrera literaria existe una gran evolución, desde la etapa telquelista de tus primeras novelas que tú mismo reconoces ilegibles, hasta Historia de un idiota en donde ya se aprecia un intento por encontrar una narratividad. ¿Cómo has ido evolucionando?

    —De una manera inconsciente, como el caracol, con mucha baba. Las primeras no es que sean ilegibles, pero están tan históricamente determinadas como el teatro de Joaquín Dicenta y de Benavente. Era el momento de auge colonialista francés; todos hacíamos novelas afrancesadas y escribíamos cosas muy inteligentes y muy interesantes para los teóricos de la literatura, pero muy poco interesantes para los lectores de novela. Son novelas, no las mías, pero sí las que se escribieron en los años 70, que algún día se volverán a leer, pero supongo que sólo en los departamentos universitarios. Realmente no cumplen los requisitos que ha de tener la novela, que es un género popular y abierto a toda clase de públicos. Yo creo que el cambio no vino tanto en El idiota, sino en una anterior que se llamaba Mansura, que es una novelita que yo quiero mucho y que se va leyendo, pero no demasiado, donde ya eliminé en buena medida todos los elementos de la anterior pedantería y comencé a jugar dentro de la más clásica narratividad. Luego creo que he ido aprendiendo...

    —Pero tampoco es El idiota una novela en la que hagas muchas concesiones. No existe un tejido social, no existen personajes muy definidos. Alguien busca la felicidad, pero al final sólo encuentra como alternativa tolerable la despersonalización. Muchas veces se dice que los novelistas hacen concesiones. Las concesiones se las hace sobre todo uno a sí mismo, pero no al público en general, porque es absurdo. Ningún novelista, ni el más profesional, ni el más utilitarista, piensa jamás en el público. El público lo crea el que escribe novelas o el que pinta cuadros. Se produce el público a partir de la obra. Lo que sí es cierto es que los novelistas nos hacemos concesiones a nosotros mismos. En ese sentido, yo me he hecho muchísimas concesiones. Entre las pedanterías espasmódicas que me sacudían en las primeras novelas, a la libertad que me tomo ahora contando historias, ha habido muchísimas concesiones, pero concesiones personales para encontrarme más a gusto en el medio o con el material que trabajo. En este sentido, con toda humildad te diría que la evolución no es otra cosa que aprendizaje.

    —Por ejemplo, en Diario de un hombre humillado hay mucha dialéctica, mucha erudición.

    —En todas mis novelas. No consigo dejar de salir predicando como un fraile benedictino. Pero confío en ir aprendiendo a ocultarme, confío en ir desapareciendo de la narración.

    —Yo creo que la narratividad te obliga a crear situaciones, drama. ¿No crees que implicarte imaginativamente con alguna tendencia hacia lo dionisiaco te da pavor?

    —No, lo que pasa es que cuando era más pequeñito no me interesaba para nada el modelo de la novela del XIX, romántica, realista, naturalista, etcétera, que era el modelo burgués y decimonónico, que nuestras madres y nuestros padres leían; aquella cuya manifestación superior era Graham Greene y su manifestación inferior era Torcuato Luca de Tena. Nosotros más bien detestábamos esto. La recuperación, no del modelo del XIX, no de la novela psicológica y naturalista (eso está muerto para siempre jamás), sino la recuperación de un cierto oficio de la narración que se pueda presentar a los hombres y las mujeres de hoy, que no son los del XIX, eso cuesta muchos años de aprendizaje.

    —¿Qué ha supuesto para ti Cambio de Bandera?

    —De lo que me siento más orgulloso, en esta novela, es de la trama. Me gustaría creer que no está lejos de algunas novelas de Conrad; aquellas en las que al comienzo se plantean una serie de elementos muy alejados entre sí, y al final esos elementos, incluso los que parecían más insignificantes y ornamentales, cobran una enorme importancia.

    —En Cambio de Bandera planteas, entre otras cosas, el tema de las traiciones del nacionalismo del PNV al comienzo de la Guerra Civil y sugieres que Euskadi prefería ser un protectorado italiano, pactando con los católicos italianos mussolinianos antes que con los castellanos, porque, o bien eran sarracenos, o bien matacuras.

    —Una de las cosas más tristes sería que lo que más interesara de esta novela fuera la parte política. En el decurso de la trama se utiliza, como fondo, lo que sucedió durante el año 37 en Euskadi, que es muy raro. La Guerra Civil en Euskadi fue distinta al resto de la península. Es sabido por todos los historiadores que el PNV tuvo problemas para ponerse del lado de la República española y contra Franco; pero luego no, luego decidió tomar partido por la República y los nacionalistas vascos lucharon junto a la República. Lo que sucede es que siempre tuvieron enormes ambigüedades y en el año 37, cuando ya veían la guerra perdida, es absolutamente real y verídico que se establecieron negociaciones para rendirse por su cuenta, abandonando a la República, y un poco este es el decorado de la trama. Pero quiero aclarar una cosa, yo he utilizado la Guerra Civil española y el problema que se planteó en Euskadi, de la misma manera como Faulkner pudo utilizar la Guerra de Secesión americana. Creo que en la literatura española se le ha dado a la guerra civil española una importancia más política que literaria, ha sido otra herramienta para seguir ganando la guerra una vez perdida, ha sido una herramienta de lucha. Un modo de continuar manteniendo viva la guerra civil. Me parece que ya han pasado suficientes años como para que podamos utilizar ese decorado como un verdadero decorado literario, como una pura escenificación. Evidentemente, es una escenificación perfecta para la narración de problemas de orden ético e ideológico, como sucede en esta novela, que sólo se plantean en periodo de guerra. Hay algún momento en que el narrador de la novela lo dice: que efectivamente los momentos de heroicidad sólo se plantean en circunstancias excepcionales, como lo es una guerra.

    —Estableces también una obsesión entre el mal y el bien, la verdad y la mentira. Al personaje, Luis, lo tratas con mucha ingenuidad. ¿Por qué?

    —Luis Zarrazábal, el diplomático nacionalista, es uno de esos casos frecuentísimos de nacionalista de buena fe, de buena voluntad. Cree que su amor a la nación, su nacionalismo, es de índole ético. Cree que amar a la nación es una cuestión de principios morales, cuando en realidad es una cuestión estética. Amar a la nación no tiene nada que ver con la ética, tiene que ver con los sentimientos, y por lo tanto es un problema de estética. Es muy frecuente este personaje, que ama a su nación y cree que gracias a eso él es un hombre, sin darse cuenta de que ama a su nación como ama la pintura de Rembrandt o como ama el chuletón... El protagonista de la novela se encuentra en una situación (tampoco quiero contar la novela), en la que desdichadamente no tiene más remedio que tomar una decisión porque se le presenta un problema ético, verdadero, real. Y la decisión le obliga a abandonar a su nación para unirse con los desheredados de todas las naciones.

    —¿Te gustaría ser el Dostoievski de la era técnica?

    —Me gustaría ser el Dostoievski de cualquier era, pero te aseguro que no hay la más mínima posibilidad. Dostoievski es, por lo menos, uno de los cuatro más grandes literatos que han existido en este mundo, por mucho que le pese a Juan Benet, que lo detesta. Yo no lo seré, de ninguna de las maneras, yo seré un pequeño escritor, efímero, catalán, sin ninguna importancia.

    —En tus ensayos y artículos pareces muy interesado en los periodos bisagra, es decir, cuando dos mundos se cruzan. En El Aprendizaje de la Decepción, un libro magnífico, cuando planteas el final del barroco y el principio del neoclasicismo creo observar que estableces ciertos paralelismos con la época actual.

    —Lo que más he trabajado en los ensayos son las épocas de transición. Es el caso de Diderot, que está a medio camino entre sus compañeros más próximos al Ancien Régime y a lo que era el mundo del Rococó y de la literatura galante, y también a un paso de los revolucionarios de 1789. O es el caso de Baudelaire, que está entre la última tradición romántica de Víctor Hugo o Musset, y la vanguardia poética, que son sus discípulos Mallarmé o Rimbaud. O Manet, que en pintura ocupa también el momento anterior a las vanguardias, en la pura bisagra. Si intentas averiguar qué es lo que nos pasa a nosotros, es más fácil percibirlo en aquellas épocas en las que lo interesante es lo negativo, que en aquellas otras en las que lo afirmativo es muy fuerte. Voy a poner un ejemplo muy claro. La época de Luis XIV, el Rey Sol, es apasionante, pero está todo tan claro, la afirmación es tan afirmativa, los talentos están tan claramente cristalizados, que lo único que puedes hacer es admirar, caer de rodillas y adorar. Nuestra época se asemeja más a aquellos momentos de transición en los que hay muchas cosas que no queremos, pero tampoco sabemos qué querer y cómo mejorar nuestra existencia. En El idiota, el protagonista se plantea continuamente la solución contraria, está continuamente afirmando la salvación o la felicidad por medio de las drogas, del sexo, de la política y se va destruyendo a sí mismo porque la única solución es no estar a favor de nada y estar en contra, no de todo, porque eso sería idiota, sino selectivamente. Seleccionar muy bien aquello en contra de lo que estás, y dirigir toda tu energía a combatirlo y acabar con ello, esa me parece la única actividad intelectual y política decente.

    —Tú has sido una persona muy anti-romántica. Sin embargo, la música romántica te gusta mucho. ¿Qué es para ti la música?

    —Anti-romántico quiere decir, simplemente, que yo no sé hacerlo. Yo no sé escribir "Las cuitas de Werther". Eso no quiere decir que sea a anti-romántico. Es más, posiblemente las cosas que más me interesen en literatura pertenecen al romanticismo. Hölderlin, por ejemplo, es el poeta más grande de todos los tiempos. Con respecto a la música, es verdad que la música ocupa el 60 por ciento de mi ocio. ¿Por qué? Tampoco lo sé. Me he dado cuenta de que haces muchas preguntas que comienzan con un "por qué", y el por qué es casi siempre imposible de responder. Se puede responder al "cómo", al "cuándo", al "para qué" a veces, pero al "por qué" casi nunca. Me paso una o dos horas diarias escuchando música, supongo que porque el lenguaje musical es un lenguaje sin contenidos semánticos definidos y, por lo tanto, como decía Schopenhauer, es algo así como un molde, un vacío, que puedes llenar a tu gusto. Es como un hueco de palabras, como el hueco de una frase. Tú puedes poner las palabras que quieras siempre que quepan. Todos los discursos son posibles, porque todo lo que se te ofrece es una ausencia de palabra. Están todos los contenidos, la emoción, la pasión, el sentimiento, la inteligencia, la razón, el delirio, la nostalgia, el horror, todos, pero sin la tutela semántica. Por lo tanto, tú le pones los contenidos semánticos que quieras. Esta enorme libertad que da la música, que es también, en cierto modo, la de la lírica, me fascina, pero no puedo darte más explicaciones.

    —¿Te horroriza el enamoramiento?

    —Sí, de joven lo practiqué un poco, pero ya de mayor no me gusta nada.

    —En El idiota hay algo que me divierte. "La felicidad sexual había de hallarse en una situación socialmente perversa (Lady Chatterley), con una persona radicalmente extraña (Sade), y a ser posible, provista de un desenlace trágico (Ana Karenina)."

    —Eso es sexualidad. No tiene nada que ver con el amor. La sexualidad y el amor son dos cosas completamente distintas. ¡Pones cara de escéptico! No, yo creo que no tienen nada que ver. Durante muchísimos siglos, el amor era una cosa y el sexo otra, y la mayoría de la población resolvía las cuestiones sexuales en las casas de mancebía o con las criadas o con las mancebas de pueblo. Esa es la función del sexo y no tiene nada que ver con el amor. El amor era una cosa de respeto mutuo, de mutuo conocimiento, incluso de una cierta convivencia más o menos prolongada y muchas veces también de constitución de un patrimonio. No te casabas con quien querías, sino que le querías después. Como decían nuestras abuelas, "ya le amarás". En el sexo creo que cuanto menos conocimiento, menos respeto y menos comprensión, mejor.

    —Esto es un poco perverso.

    —¿Por qué? Lo perverso ha sido el invento moderno de hacer coincidir amor y sexo. Esto sí es una barbaridad. Desde Freud todos sabemos que en la vida sexual funcionamos por fantasmas. La vida sexual es una de las cosas más tontas. Pero no hay nada que hacer; todo el mundo habla de sexo y de deportes. Como funcionamos por fantasmas, lo más importante es tener claro los que te invaden y darles libertad. El protagonista de El idiota, que evidentemente no soy yo, tiene esos fantasmas, que no son los míos. Por ejemplo, El amante de Lady Chatterley es una novela que me horroriza, me parece espantosa, una de las peores novelas de la historia de la literatura, no me interesa nada. Ana Karenina muchísimo, y en cuanto al Marqués de Sade me parece una máquina de coser.

    —¿Qué piensas de la mujer?

    —¿Así, en general?

    —Sí, tu que estás considerado uno de los más grandes seductores...

    —Eso son tonterías. Eso son banalidades y tonterías.

    —Mira, Pepe, tú y yo nos conocemos desde hace muchos años y, sobre todo, tenemos muchos amigos y amigas comunes y tú sabes que he sido una de las personas más serias, dentro de lo que cabe, que no me he permitido jamás frivolidades.

    —Es posible que encuentres más satisfacción en el juego intelectual, pero las mujeres corrían tras de ti, obsesionadas por tu belleza y por tus ojos. Allá por donde pasaras, fuera la universidad, la editorial de Carlos Barral o las tertulias de París, las mujeres, al verte, sentían cómo se les cortaba la respiración y te convertías de inmediato en el objeto más preciado de su deseo. La primera vez que oí hablar de ti fue en una ocasión así, y tenías subyugadas no a una, sino a siete amigas comunes. Tú has sido, y sigues siendo, un buen pigmalión.

    —Necesariamente. ¿Qué vas a hacer en un país en el que las mujeres, hasta hace diez o quince años, vivían en condiciones infrahumanas? Cuando cogías novia, no yo, todo el mundo, lo primero era empezar por las aficiones. Había quien se las llevaba a ver partidos de hockey, porque era lo suyo. Hoy veo a muchas chicas aficionadas al fútbol, porque los nuevos pigmaliones no les dan a leer Thomas Mann, sino que se las llevan al Bemabeu. Esta actitud pigmaliónica es muy propia de este país. Todos hemos tenido que hacer de Pigmalión.

    —¿Cómo ves en este momento a la mujer española?

    —Como doy clases en la Escuela de Arquitectura, un 40 o un 50 por ciento de mi alumnado es femenino, y ahora las chicas son mucho más listas que los chicos porque son más curiosas, dedican más tiempo a ellas mismas, pero no sólo en el sentido físico, sino también en el sentido intelectual. Están muchísimo más abiertas a su propio enriquecimiento, menos distraídas, se toman en serio las cosas y tienen una respuesta más inmediata. Por ejemplo, tú puedes recomendar en clase una lista de libros, como hacemos todos los profesores cada año. Al final de una clase de cien, esos libros los habrá leído un 30 por ciento. De estas 30 personas, 20 son mujeres.

    —Antes has hablado de la publicidad. ¿Qué está pasando con la presión televisiva, con los medios de formación de masas y con la publicidad?

    —Los problemas que se nos plantean son tan gigantescos que nos resignamos ante ellos y convivimos con ellos. Los dos más monstruosos y contra los que no se puede luchar ni hacer nada son: Uno, los automóviles y motocicletas, que han destruido por completo las ciudades, han destruido el mundo rural, nos envenenan y además nos matan realmente. Veinte mil muertos al año, sólo en España. Es escandaloso, pero a nadie se le ocurre nada, porque da la impresión de que contra eso no se puede hacer nada, y como no se puede hacer nada, todo el mundo lo admite y todos seguimos destruyéndonos dentro de esa barbarie monstruosa. El otro elemento, exactamente igual de destructivo que los automóviles, que ha crecido como un cáncer en su etapa terminal y se come vivo al individuo, es el de la publicidad y medios de formación de masas. Tampoco se puede hacer nada contra ellos, no hay defensa posible. Todos sabemos que el único poder real es ese, porque evidentemente es la máscara del capital. Supongo que en la Edad Media con la peste bubónica debió de ser lo mismo. Cuando llegaba la peste bubónica, la gente se moría, y luego, cuando se iba la peste bubónica, la gente seguía viviendo. Y ahora estamos igual, admitimos esas enormes destrucciones como una plaga, esperando a que baje Dios y se la lleve.

    —La peste bubónica pasaba, pero esto va a más y no pasa.

    —Pero pasará, necesariamente. Pasará, o nos moriremos todos. Lo curioso es que no hay nadie, ni desde la más extrema izquierda, ni desde la más extrema derecha, que haya dicho todavía una sola palabra para remediar esa situación que todos sabemos que es la destrucción pura y simple. Están haciendo campañas monstruosas contra el tabaco, cuando el automóvil, desde luego, mata muchísimo más. No hay ni un solo discurso político (ni político ni nada), que enfoque estas dos cuestiones: por un lado, automóvil, y por otro, medios de comunicación y publicidad, sobre todo publicidad. ¿No era AJOBLANCO la que decía que toda la propaganda del Tercer Reich al lado de lo que soporta un niño que ve televisión desde los tres años no tiene ni comparación? El pulverizamiento del cerebro que se produce con ese machaqueo es de locos, todos lo sabemos, pero absolutamente nadie hace un solo gesto, ni siquiera de duda. Está admitido.

    —Volviendo a la situación de España, en Cambio de Bandera dices: "Pasean por la alta y rica ciudad francesa, Bayona, en la que hasta los niños con bachillerato ganarían oposiciones a cátedra en España, si no estuvieran previamente concedidas a unos sinvergüenzas."

    —Eso es así. Cualquiera que haya conocido niños, no ya franceses, sino italianos, que es un país mucho menos poderoso y rico que Francia, y con una tradición distinta, sabe que un niño italiano de once años te saca el primer curso de universidad en España. Y que la mayor parte de los universitarios españoles no sacarían el bachillerato italiano, y que buena parte de los catedráticos españoles no pasarían un examen final del bachillerato italiano, no digo ya del bachillerato francés. Cualquiera que se haya movido por esos medios, lo sabe. Mis alumnos, que están en 4° de Arquitectura no saben escribir, estoy escandalizado. Me gustaría un día publicar los exámenes que se hacen en este país, y que la gente viera cómo es la cabeza de un futuro arquitecto, un futuro ingeniero, un futuro médico, es una cosa monstruosa, un problema gravísimo.

    —¿El peor problema del régimen actual?

    —Lo peor es la justicia. El funcionamiento de la justicia es abisinio. El poder ejecutivo se está metiendo todo el día con los jueces (es una cosa asquerosa ver, ese sindicalista acéfalo, ese Corcuera, gritando a los jueces), cuando los jueces lo único que hacen es interpretar la ley. Si la ley dice que al que coges, aunque sea con doce kilos de coca, lo tienes que soltar a las 24 horas, ellos lo sueltan, qué van a hacer. ¿Que hay jueces corruptos?, ¡naturalmente!, como si no hubiera políticos corruptos. Corruptos e idiotas los hay por todas partes, pero el cuerpo judicial lo único que hace es aplicar la ley, nada más. El presupuesto completo del Ministerio de Cultura del año que viene tendrían que regalárselo al Ministerio de Justicia. Menos exposiciones universales de nuestra miseria, y más millones para Justicia. Esto es lo que hay que votar.

    —¿Crees que después de la banal década de los 80, la década de los 90 va a ser muy distinta?

    —En todas partes va a haber tensiones muy violentas, y en España también. A mí lo que me despierta más curiosidad es lo que va a pasar con el Descubrimiento del Este. De momento lo único que les preocupa es la llegada de inmigrantes, de trabajadores del Este. Comprendo que les preocupe muchísimo, pero encuentro mucho más interesante la llegada de la cultura del Este, que va a llegar, y de esa sí que no tenemos ni idea, ni de la que se hará. El otro; día leí que en Checoeslovaquia han rehabilitado a 149 cineastas. ¡149! Puede ser la muerte...

    —¿Cómo te sitúas ante el problema del racismo?

    —Da mucho miedo hablar de estas cosas porque inmediatamente corres; el peligro de ser malinterpretado. Tal y como están constituidas las sociedades occidentales, las minorías muy amplias, islámicas o de otras religiones, no son asimilables, porque ellos mismos no se integran. Cualquiera que haya vivido en Londres con pakistaníes o en París con magrebíes lo sabe. No son asimilables, no porque no haya intentos de integración, sino porque ellos mismos no se integran. Hay un juego doble: por una parte, el rechazo de la población, y por otra, el rechazo de esa misma población inmigrante a una cultura que no es la suya, y que no se resuelve a base de construirles mezquitas y de mantenerles en barrios apartados. No se arregla a base de financiar instituciones para ellos. Entonces, ¿qué solución hay? No la hay, no hay absolutamente ninguna solución. Ahora, con la presión del los inmigrantes del Este, que son cristianos, el conflicto se va a multiplicar por dos. Llegarán inmigrantes polacos, checoslovacos, húngaros, estonio-rusos, que son mucho más fáciles de integrar. La tensión entonces será doble: por un lado, los estados, que van a procurar cambiar sus inmigrantes no integrables por inmigrantes integrables; es decir que van a tratar de expulsar islámicos e integrar polacos; y por otro lado, el problema que se va a plantear entre ambas minorías, entre los polacos y los islámicos. Ese va a ser el problema de los próximos años. Va a haber guerra. Pero la guerra no es tan mala como dice ese hipócrita de Anguita.

    Comentado por: JM el 21/1/2007 a las 22:04

  • Tienen la razón de la sinrazón,esa si.En lo del papelito,hora era de alguien dijese quien está haciendo el papelito ya aunque otro cargue con el papelon.¿quien hablaba de mujeres incompetentes en cosas serias?.Pacifista que es ella,la del papelito claro.

    Comentado por: maleas el 21/1/2007 a las 21:17

  • El ciempiés

    Fernando Savater (EL CORREO DIGITAL, 21/01/07):

    Dice Lichtenberg en uno de sus agudos aforismos que el ciempiés debe su nombre a la pereza de contar hasta catorce (que por lo visto es el número real de patas que tiene el bichejo). O sea, que por no tomarnos el trabajo de observar con cierto detenimiento al insecto tal como es, lo despachamos atribuyéndole una sobreabundancia de extremidades que no corresponde a la realidad. Por lo que oigo y leo, a bastantes les pasa con el Pacto Antiterrorista como a los demás con el ciempiés: que lo critican, lo infravaloran e incluso lo descartan por anticuado pero sin dar nunca la impresión de haberse tomado la molestia de contarle las patitas.

    Recordemos para empezar que ese ‘papelito’ (como lo ha llamado la vicepresidenta de forma displicente) fue una de las mejores iniciativas que ha tenido Rodríguez Zapatero en su trayectoria política, considerando en conjunto su etapa en la oposición y después al frente del Gobierno. Como últimamente no atraviesa el presidente el mejor de los momentos, parece imprudente degradar a mero ‘papelito’ su acierto menos discutible. En su reciente comparecencia parlamentaria, Zapatero ha propuesto revisar el Pacto y corregirlo de tal modo que ya no esté firmado sólo por el PP y el PSOE, sino que acoja en su seno generoso a todos los partidos políticos democráticos, sindicatos, movimientos sociales, etcétera, hasta llegar -según Zapatero- a la cantidad absoluta de cuarenta y cuatro millones de españoles (cifra que también incluiría, si yo no cuento mal, a quienes apoyan hoy a partidos ilegalizados). O sea que va a realizarse un milagro, algo así como la multiplicación de los panes y los peces pero en política antiterrorista. Laus Deo!

    Dejando a salvo la buena intención presidencial, en la que casi siempre me empeño en creer, siento una cierta inquietud al pensar en las posibles modificaciones que puede sufrir el texto acordado a finales de 2000. Porque los argumentos que se dan para tales cambios no son demasiado concluyentes. Sobre todo es el preámbulo lo que recibe mayores descalificaciones: algunos aseguran nada menos que va dirigido contra los nacionalistas del PNV y EA, por lo cual estos ofendidos ciudadanos no pueden de ninguna de las maneras firmarlo, ni ayer ni hoy ni mañana. Pero cuando uno le cuenta las patas al ciempiés, resulta que las cosas no son como se nos dice. En ese prólogo no se ataca a ninguna formación democrática ni sus ideales, sino una determinada estrategia política seguida por PNV y EA cuando dejaron el Pacto de Ajuria Enea por el de Lizarra para «de acuerdo con ETA y EH, poner un precio político al abandono de la violencia. Ese precio consistía en la imposición de la autodeterminación para llegar a la independencia del País Vasco». Que lo así denunciado ocurrió no es una valoración sino un hecho histórico. Y no es arbitrario afirmar que se trataba de la mayor de las concesiones al terrorismo, pues habría marginado a la mitad no nacionalista de los ciudadanos vascos. Fue un grave error, por no llamarlo más exactamente ‘fechoría’. Hoy lo admiten ya así incluso algunos de los más altos cargos del PNV y deberían comprenderlo el resto de las fuerzas políticas, de modo que no está claro por qué va a ser imposible que firmen el ‘papelito’. Si ya nadie está en Lizarra ¿qué de malo tiene renunciar a Lizarra? A no ser que alguien siga todavía en Lizarra pero ahora lo llame ‘plan Ibarretxe’. En cualquier caso, para hacer más actual el documento, podría ser recomendable suprimir la mención histórica a Lizarra pero sin renunciar a lo importante: que no se puede imponer la autodeterminación -el derecho a decidir de los vascos segregados- como el precio al final del terrorismo.

    Y aún menos podríamos abandonar esta descripción estupenda del proyecto de ETA (nada ‘irracional’ por cierto, contra lo que creen los despistados), que también figura en el famoso preámbulo y que me sigue pareciendo de lo más esclarecedor sobre el tema, dicho con el mínimo de palabras: «La estrategia de ETA no puede ser más evidente: tratan de generalizar el miedo para conseguir que los ciudadanos y las instituciones desistan de sus principios, ideas y derechos y así alcanzar sus objetivos que, por minoritarios, excluyentes y xenófobos, no lograrían abrirse camino jamás con las reglas de la democracia». ¿Ven como sí que se puede hablar claro en documentos oficiales cuando se tiene la voluntad de hacerlo? Que alguien me diga qué palabra sobra o falta en el párrafo citado.

    Los diez puntos siguientes son igualmente precisos, contundentes y ejemplares en su veracidad. Siguen unos pocos ejemplos: «El único déficit democrático que sufre la sociedad vasca, el verdadero conflicto, es que aquéllos que no creen en la democracia ejercen la violencia terrorista para imponer sus objetivos a la mayoría» (punto 2º); «el pueblo vasco ha desarrollado su capacidad de autogobierno en el marco de la Constitución y del Estatuto de Gernika. ( ) Cualquier discrepancia política existente entre vascos puede y debe plantearse en ese marco institucional» (punto 3º); «los delitos de las organizaciones terroristas son particularmente graves y reprobables porque pretenden subvertir el orden democrático y extender el temor entre todos los ciudadanos. Nuestro sistema penal ofrece una respuesta jurídica adecuada para reprimir esos delitos. No obstante, si nuevas formas delictivas o actitudes y comportamientos que constituyeran objetivamente colaboración o incitación al terrorismo exigiesen reformas legales, nos comprometemos a impulsarlas en el marco del mutuo acuerdo» (punto 5º); etcétera. Insisto, léanse el Pacto Antiterrorista, cuenten las patas del ciempiés y compárenlo con la caricatura del ‘papelito’ anticuado y necesitado de múltiples enmiendas que se nos quiere presentar. ¿Ojalá hoy los políticos hablaran en materia terrorista con la claridad, la lucidez y la energía que utilizan en ese documento! Si alguien quiere cambiarlo, por favor que nos diga con precisión cuál es el punto que no le gusta y por qué.

    Pero lo mejor viene al final, como en las novelas policíacas. Y es que este Pacto nunca estuvo limitado en exclusiva al PP y al PSOE, ni excluyó a nadie, sino todo lo contrario: explícitamente, recabó el apoyo de todas las fuerzas democráticas: «Queremos, finalmente, convocar a las demás fuerzas democráticas a compartir estos principios y esta política, convencidos como estamos de que son un cauce adecuado para expresar su voluntad de colaboración en el objetivo de erradicar la lacra del terrorismo». De modo que ahí lo tienen, bien clarito: el llamado al apoyo de los 44 millones de españoles, sin dejar fuera a nadie. Los que no quieran unirse a esta expresión de sensatez y coraje político que nos den sus razones, despacio y bien claro. Pero que no nos pretendan convencer de que el animalito tiene cien o mil patas, porque hemos tenido la paciencia de contárselas y nos gustan las catorce.


    Comentado por: ortega el 21/1/2007 a las 21:03

  • @ Isis

    Sólo he sabido encontrar unos "samples" de Lecuona (piano).

    http://music.barnesandnoble.com/search/mediaplayer.asp?ean=763304212929&disc=1&track=4

    Hace unos años se publicó la integral de la obra para piano y aún se encuentra (hace poco en la Fnac). Aquí tiene una muestra (también "samples" oíbles)

    http://www.cduniverse.com/search/xx/music/pid/1046032/a/Lecuona:+Complete+Piano+Music+Vol+4+%2F+Tirino,+Bartos,+et+al.htm

    Comentado por: ortega el 21/1/2007 a las 20:56

  • Pla, oportunamente nos recuerda usted lo que dijo Francesc Pujols: "La mayor aspiración del hombre, en el plano social, es la sagrada libertad de vivir sin tener necesidad de trabajar."

    Es una verdad incontrovertible, apodíctica. Junto a la de que la Parca es nuestro enemigo común (incluso con los miembros de ETA compartimos esto, aunque ellos lo ignoren, claro), sin excepción, es una de las poquísimas verdades cosmopolitas y universales que conozco: estamos hechos para no trabajar. Luego está lo de cómo hacer real con equidad este anhelo legítimo; pero esa ya es otra historia... Lo que a Pujols de ninguna manera tampoco se le escapa y hacia lo que apunta precisamente su "en el plano social".

    Una vez le pregunté a un amigo, al que quiero muchísimo, que me dijera la razón de haber acabado ganándose la vida de catedrático, en la enseñanaza universitaria. Su respuesta fue fulminante: "Antes que trabajar honestamente, Onagro, cualquier cosa es válida."

    Comentado por: Onagro el 21/1/2007 a las 20:37

  • Tarde dominguera total, Barça (1-0 provisional...
    Líderesdeinviernolíderesdeinviernolíderesdeinvierno) y final del masters de snooker, (link billarístico, estos son los artistas:
    http://www.youtube.com/watch?v=Qs5yWVjCoG4
    http://www.youtube.com/watch?v=UPWtpODY0uw
    http://www.youtube.com/watch?v=RMKvFwhBtBs
    Pongo bien porque la partida está siendo es-pec-tacular).

    Isis, no sé qué tema es ese ni de quién, así que estamos mal...A ver si alguien que lo conozca lo encuentra...Mientras, le ponemos un poco de Jamón de Björk, que a los enfermos les sienta bien.
    http://www.youtube.com/watch?v=BAshOrNCoWw
    Y yo me pongo las pantuflas antes de volver delante de la tele, que me queda mucho deporte por delante...

    Comentado por: Coco el 21/1/2007 a las 20:30

  • toma castaña!

    Entramos transversales y salimos de pura y dura izquierda. ¿Por qué ha entrado Villacorta en la Ejecutiva de C's?. Villacota declara que hará en C's todo lo que no pudo hacer en el PSC.
    Y nosotros, los que creímos en un proyecto sin dogmas ideológicos nos excluyen a la marginación. Hacen lo mismo de lo que se quejan que hacen los nacionalistas.
    tremendo engaño los de C's, no era un barco, era un submarino lleno de dogmáticos de la izquierda.
    Bilingüismo Sí, pero de "izquierdas". Poca democracia, mucho engaño y estrategias de Inn.org, ex Psc.Promotores desde la izquierda fueron jugando un doble juego C's/Inn/exPSC.
    ¿ Dónde esta la pluralidad de C's?
    ¿Dónde esta el laicismo ideológico de C's?

    el barco era un submarino, y no cabiamos todos... Mi voto junto a unas 30 personas ya no será para C's, porque yo confié en un partido que no era del discurso de la rancia iquierda disfrazada de partido demócrata y transversal.

    Comentado por: paco.j el 21/1/2007 a las 20:19

  • Muy lejos de las montañas suizas suena Ernesto Lecuona "Before nigth falls" Se la dedico a los enfermitos y a los que sientan nostalgia de algo. Da lo mismo.
    Y para Provoqueen, "Muñeca de cristal" porque está malita y voluptuosamente frágil.
    Coco@ échame una mano, no encuentro esta música en la red (el disco lo tengo en casa) para enviarla y Elena Francis no quiere ayudarme...

    Comentado por: Isis el 21/1/2007 a las 19:34

  • A + o -:
    Sí, ya le contesté al final de la serie de comentarios precedente. Le decía:
    "Con el junco bastaba, pero con la ruptura -a todas luces, excesiva- de la lanza me deja usted más alegre que una cabra en primavera. Estoy verdaderamente contento de saber que tengo por aquí un compañero de armas."


    Preciosa historia la de Davos, me recuerda los paseos de Walser. "Entre nosotros había un mosquetero"; esto, o algo parecido, dice Borges en alguno de sus cuentos a cuento de un valiente que se enfrenta a los violentos guapos que inesperadamente les salen al camino. Pues eso, entre nosotros hay un artista.

    Comentado por: Onagro el 21/1/2007 a las 19:34

  • @Francesca
    Me da igual la sidrería, lo que considero importante es la compañía. Con respecto al ganar o perder en los juegos, también me da lo mismo...suelo juegar por divertirme no por ganar.

    Comentado por: nimelocreo el 21/1/2007 a las 18:20

  • Hoy publica El Pais un articulo de Paul Kennedy sobre el estado de la cuestión de la guerra de Iraq.Me ha recordado el estado de la cuestión en la guerra de Marruecos de cuando Alfonso XIII.No creo que genere una Semana Tragica como ocurrio aqui,la situación es muy diferente.Podria ocurrir algo peor.

    Comentado por: maleas el 21/1/2007 a las 17:24

  • @ Coco
    Bueno, dejemos lo de "Uelebeq"...
    Gracias por esos Talking, ¡eso sí que es respirar!

    Comentado por: Monodia el 21/1/2007 a las 15:23

  • Maleas, es usted único para subir el ánimo de una enfermita.

    Comentado por: provoqueen el 21/1/2007 a las 14:33

  • Buen día Monodia....Ese francés....Juelebé, Juelebé. (Además, si Güele-Bé, es que no apesta tanto, digo yo. El tío dice que no le hagan caso a lo que dice - en las entrevistas- porque mañana podría decir lo contrario...Vamos, no es que sea "consciente" de que vende ambigüedad, es que vende...¿Consciencia? ¿Libertad? ¿Caradura? ¿Burla? Pues a mí me parece bien, entre tanto tarugo aburrido y fiel a sí mismo y a sus palabras...Pero no discutamos, que es muy temprano).
    Respiradero.
    http://www.youtube.com/watch?v=tqBzt1cUVyo&mode=related&search=

    Comentado por: Coco el 21/1/2007 a las 12:56

  • @ Coco: así es, sobre gustos, acerca de sinfonías y bosques del gusto no hay nada escrito -y aunque lo hubiera-. Pero, por eso mismo, confieso que no me entretiene el supuesto malditismo "epatador" que pretende -y logra- mostrar el tal Güelebeck... Él es consciente de que vende su ambigüedad.
    Sigue con tus enlaces musicales, que aquí son un respiradero.

    Comentado por: Monodia el 21/1/2007 a las 12:40

  • @ Grifo.

    Gracias por su lección de egiptología. Hasta hoy no encontrado el tiempo para leerla como se merece.
    Me he dado cuenta de como hay que dejar el modo de pensar habitual para no meter la pata. Tienen el concepto ser pero no el verbo. No tienen el verbo pero sí el concepto. Nuestro concepto ser como un puzle de varios otros anteriores. Aquí ya intuyo tela marinera.
    Keops en la sala de partos, otra diferencia notable con nuestros padres.
    Supongo que pasar a la historia de Egipto como el mayor déspota tiene mérito, pero le confieso que cuando vi las pirámides al atardecer me impresioné como un panoli. ¡Y el silencio del desierto!
    ¿Lo de Chavez está convenientemente verificado o es una teoría proveniente de una escuela heterodoxa? Y lo del ZP de tres mil años..., ni Provoqueen (:-) lo aguantaría tanto.
    Gracias de nuevo. Cuándo le vuelva a apetecer, soy todo oídos.

    Comentado por: ortega el 21/1/2007 a las 12:20

  • Comentado por: Buscarini el 21/1/2007 a las 12:13

  • "Ni tan raro replay"

    Quiebro y rompo
    sonoro un junco
    y ¿por qué no?
    también una lanza
    por la vida
    y por el dolor,
    por el arte
    y
    las
    botas
    de
    Van Gogh.

    Comentado por: + o - el 21/1/2007 a las 12:02

  • A Pla:
    Gracias por la del Sr. Chinarro.

    Comentado por: Hell Roi el 21/1/2007 a las 11:58

  • Bueno, ya no se está por esta faena, pero después de una incursión comento lo siguiente. He visto el careto del tal H. Bofill... Sé que no es suficiente, pero, me pregunto: ¿qué leches hace sentando cátedra filoexterminadora un nen tan petit? Eso es como cuando -perdónese lo simple- se quiere hacer poesía de la experiencia sin tener casi nada de Erfahrung, o Experiència...? Por lo demás, aunque fuese mayorcete o viejo, un cadavérico fantasma, sentar cátedra victimista y soliviantadora parece lamentable, si no abyecto... Sólo política o ideología "de despacho". Y vaya favor que le hace gente como esa a la vida y la cultura catalana...

    Comentado por: Monodia el 21/1/2007 a las 11:55

  • Las mujeres se equipararán a los hombres cuando una mujer incompetente alcanze un alto cargo.¡Pero si eso ya hace tiempo que ha ocurrido!.No me pidan que de nombres.

    Comentado por: maleas el 21/1/2007 a las 11:20

  • Una buena fiebre tiene su punto de voluptuosidad.

    Comentado por: maleas el 21/1/2007 a las 11:18

  • Buenas. Me apunto al comentario de Provoqueen sobre Ortega y también al frenadol. Cuídense, por favor.

    Comentado por: Isis el 21/1/2007 a las 11:09

  • @Vernon,
    Gracias, sí, estoy muy de acuerdo con la señora de la entrevista. Le haría un comentario más largo, pero es que estoy bajo mínimos, no tengo fuerzas ni en los dedos ni en la neurona.

    @Coco,
    las loas a Ortega no lo son tanto por el relato suizo -también se valoran las partes anteriores de Jo tía y Pérez, no creas- sino por la sorpresa que nos ha causado al sacar esa faceta. Lo que en Jo tia y Pérez es un estilo habitual, en Ortega nos ha dejado boquiabiertos. A ti también te ha sorprendido, así que, plis, no nos pongas un cero, hombre, ponnos un uno y medio, al menos.

    @todos
    Buenos días, leo los ultimos comentarios, me tomo un café, un frenadol y me vuelvo la cama.

    Comentado por: provoqueen el 21/1/2007 a las 09:43

  • @Provoqueen

    P. ¿Y por qué prefiere ser mujer, como decía en el título de uno de sus libros?

    R. Es curioso, pero a todas las mujeres a las que les he preguntado prefieren ser mujeres.

    P. Es cierto, pero parece una aberración.

    R. Es una aberración. Las mujeres lo tenemos mucho más difícil que los hombres. Si tienes una niña es para pensar: "Pobrecilla, qué mala suerte has tenido". Pero me horroriza tanto el machismo, la obligatoriedad de los hombres de dar la talla, ser capaces de liarse a puñetazos, ser heroicos en la guerra, no llorar. Prefiero no ser yo la responsable del mundo en que vivo. Lo han hecho ellos. A lo mejor nosotras lo haríamos peor, pero está por demostrar. El mundo tal como es hoy de desastroso lo han hecho los hombres.

    P. Esa talla que le horroriza es la que exigen a las mujeres, y si no las excluyen.

    R. Sí. Las mujeres que llegan muy arriba se comportan como hombres: es una pena. Habría que inventarse otra forma de influir y tener poder que no fuera el masculino. En general, las mujeres son un poquito menos petulantes o ambiciosas. Se dice que en las empresas los ejecutivos masculinos son un poco más agresivos, se ponen histéricos si a uno le cambian la moqueta y a él no se la cambian. He visto a muchas escritoras dar entrada a otra mujer, me parece que somos menos celosas y más generosas. Las mujeres escritoras que he conocido son estupendas. Muchas siguen en la historia de que no hay problemas para la mujer: las mujeres que destacan deciden que si las otras no destacan es porque son tontas. Y claro, a mí me gusta mucho recordar esa frase de que habremos conseguido la igualdad el día que una mujer incompetente alcance un cargo de responsabilidad. Cuando una tonta sea director general habremos conseguido la igualdad. De momento no es así. De momento las mujeres, para llegar donde ellos empiezan, llegamos agotadas. El esfuerzo que tenemos que hacer para llegar al punto de partida de ellos ya te deja medio muerta.

    La entrevistada es Esther Tusquets

    Comentado por: Vernon S. el 21/1/2007 a las 07:05

  • Salgo de actuar me voy a dormir .

    Sisa :


    EL CABARET GALÀCTIC
    + lletres


    Homes i dones i nens del cap dret
    correu, correu, que el temps pot no ser etern
    per entre núvols i molins de vent
    s'obren les portes d'aquest cabaret

    Ballets i orquestres
    clowns i jocs de mans
    són el repòs del viatger cansat
    el Capità Cisterna omple l'espai
    d'espills opacs i sers imaginats

    Sàvia i antiga l'estanquera ens diu
    "no tingueu por dels morts,
    cal tèmer els vius"
    Bufa simun! Desseca llacs i rius
    apaga el foc sagrat, pluja d'estiu

    Dues germanes contrabandistes són
    amples vestits, cabells llargs i cançons
    sota els vestits el mestre caçador riu
    i el seu riure espanta les tristors

    El posadiscos neda en moscatell
    i el maître dorm dessota del taulell
    Miss Univers predica als quatre vents:
    "deixa-hi a fora la noció del temps"

    El foc primer brolla d'un barret blanc,
    sorres i cels formen els decorats
    Estrelles orfes, bruixes i cavalls
    màscares negres obriran el ball.

    Barres i estrelles, símbols del passat
    falç i martells al mateix mirall
    Déu i senyors i exèrcits condemnats
    el somni és vida al cabaret somniat

    Monjos borratxos i alquimistes folls
    fan boires baixes, flamarades d'or
    Ses suaus carícies m'han buidat el cor
    del sentiment inhòspit de l'enyor

    El cabaret galàctic ja és obert
    els paralítics hi aprendran claqué
    la masovera enganya els innocents
    cambrers romàntics cremen els diners

    Comentado por: albert pla el 21/1/2007 a las 02:40

  • Ah, claro, si hay baboseo positivo para Ortega, tiene que haber palos para el resto... Porque las partes 1 y 2 de la saga Suiza (Jo tía y Pérez,) o no han sido leídas o, eso seguro, no han sido celebradas como esta tercera de Ortega. ¿Qué, señores y señoras de la audiencia? ¿Estas lecturas familiares también son una cosa de cartel, de firmas? (Aquellos dos capítulos anteriores están tan bien escritos como el último...Si este tiene un sólo mérito por encima es el de acomodarse estilísticamente...A ver, esos analistas y analistos, que trabajen). Un cero, señores y señoras de la audiencia, un cero patillero.
    Ale, mañana será otro día.

    Comentado por: Coco el 21/1/2007 a las 02:15

  • "Su relato es sobrecogedor. Sin la menor duda, Si alguien aún tiene dudas Su relato es sobrecogedor".

    Ortega, me deja usted -creo que por primera vez utilizo el usted con usted- de piedra. De piedra pómez o gómez de la serna, pero de piedra...Pero, ¿dónde estaba escondido ESTE Ortega? ¿Cómo ha podido vivir con ESTO dentro hasta ahora? ¡Cómo le sienta viajar, amigo! (Me permito llamarlo tal cosa en un atrevimiento desmesurado, lo sé, el arrebato del momento me empuja, sabrá disculparme). Se ha quitado de encima -o de debajo- diez años! ¡Qué digo diez años! ¡Diez siglos! Liberadas sus alas del plomo de la cita -hoy me atrevo a todo, está visto-, vuela hasta donde nadie había llegado hasta ahora en este espacio; le prolonga los límites hasta lo infinito. Ha vencido al tiempo y al espacio, ha vuelto al magma primigenio universal para reconformarse y renacer...Y aparece ante nosotros, que seguimos anclados a los seres gastados y efímeros que seguimos siendo, con esto...Esto que nos deja caer aquí con la humilde voz queda de los grandes, (haciendo suya la impagable saga Suiza iniciada por Jo tía y continuada por Pérez,) este apócrifo vívido, es una maravilla de la cultura helvética, carioca e hispanoamericana postmoderna, señor don Ortega, es un hito del neo-neo periodismo ficticio, esto es algo descomunal; para esto no hay palabras, esto es...imposible.
    Parece usted otro. Siga así. (Y, perdone que se lo diga así).

    http://www.youtube.com/watch?v=Zt8tYLCB7Yk

    Comentado por: Coco el 21/1/2007 a las 01:44

  • Y H. Arendt dijo respecto a lo que considera que aprendió Isak Dinesen:
    “Que aunque se pueden relatar historias o escribir poemas sobre la vida, no se puede hacer la vida poética, vivirla como si fuera una obra de arte (como lo había hecho Goethe) o usarla para realizar una idea.”

    Tal vez algunos cometemos ese error, esperamos cosas así de la vida, no aprendemos esa lección.

    Comentado por: La simpática bloguera el 21/1/2007 a las 01:25

  • No, me equivoqué, he vuelto a ver el cartel y lo que realmente ponía era lo siguiente: Entresacando lo precioso de lo vil. Jeremías 15:19

    He buscado en Internet: “Por tanto, así dijo Jehová: Si te convirtieres, yo te restauraré, y delante de mí estarás; y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca. Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos.”

    Si entresacares lo precioso de lo vil serás como mi boca....es bonito ¿no?


    Comentado por: La simpática bloguera el 21/1/2007 a las 01:19

  • Buenas noches a todos.

    Comentado por: Isis el 20/1/2007 a las 23:32

  • ortega

    muy bueno , imprimido esta .


    todos

    : una letra de una cancion del SR. CHINARRO.


    SEA LACTANTE

    Muy de mañana saltan ranas, cantan nanas, duermes tú.
    El pregonero tiene gallos, en monaguillo cree en Tarzán.
    Panes y peces en la plaza, mes de santos, mes de moscas.
    Sin ver jaulas no ves zarpas, no te asustes. Entre las olas
    baten nata desde un barco de papel, pellizcabas los zarcillos
    de la señora mojada, y es la tormenta (adiós clarines),
    tomaban yemas: ya te asoman la patita
    por debajo de la puerta. Hoy se ha roto la almohada de la cuna
    y vas hacia mares del Pirata mala Leche.
    Hoy te han roto tu casita con la pluma
    y van con la mar de hermanos y mamas de lobas,
    vas al derribo con una escoba.
    Tú no quieres ser grumete, tú no has visto al capitán.
    Rezarás con las tenderas, se te escapa el santo el cielo,
    Si supieras de algodones que ni vistan ni sean dulces,
    de la espuma que derrama la sirena pescadera.
    Pescadera. Pescadera. Hoy se ha roto la almohada de la cuna
    y vas hacia nubes de la bruja Mala Leche,
    Hoy te han roto tu casita haciendo el indio
    y van al poblado con la cesta de la compra,
    vas al derribo con una escoba,
    con una escoba




    Comentado por: albert pla el 20/1/2007 a las 23:14

  • Espero que Azúa no se pierda el articulito.Buenas noches.

    Comentado por: maleas el 20/1/2007 a las 23:10

  • A Ortega@ y a todos@
    He vuelto sobre los pasos del relato de Ortega. Pienso en el porqué de la fascinación. ¿Por qué nos fascinan ciertas texturas, ya sean de palabras, de notas o de color? Puede que el término fascinación no sea el correcto. Podríamos usar emoción, atención... no sé. No lo encuentro ahora mismo con tanto ruido. Lo mismo que unas notas musicales -a ser posible agudas- nos hacen vibrar, nos tocan la fibra, que dirían por ahí. Algunas palabras sirven de cebo a nuestro subconsciente y nos atrapan. Cuando las analizamos o, mejor dicho, analizamos la impresión que ha quedado en nosotros -la huella- , encontramos, en el caso de esas vacaciones en Suiza, la tristeza. Nos paraliza, somos presos de esa tristeza. Una tristeza bien contada. ¿Somos esclavos de la estética? ¿O acaso buscamos que alguien sepa pintar nuestros sentimientos? A veces ni siquiera es eso. Puede que llegue alguien y nos abra la cabeza (en el buen sentido) y nos descubra que existe la belleza. Que se puede ser educado y estar triste; que se puede ser poeta, bien educado y sentirse perdido.
    Alguien, no hace mucho y en este blog, se planteaba la necesidad de seguir aquí. Sin Azúa no tenía sentido, creía él o ella. De vez en cuando, la fuente gotea, a veces está seca y nos sentimos sedientos. Pero la verdadera razón de estar aquí es otra. Ustedes la leen cada día. Ustedes la escriben cada día.

    Comentado por: Isis el 20/1/2007 a las 22:31

  • @ Maleas: es Ortega, efectivamente, sin confusión.
    @ Ortega: es Vd, inconfundible como siempre, con su tipo de frase corta y variada, sus observaciones al margen y su ironía. No sé cómo se le podría confundir con Félix de Azúa. La frase de Azúa prolonga una línea tersa de agua en calma; la suya, al contrario, se riza con cantidad cortes, variaciones, detalles, etc... El final es muy bueno. Logra hacerse real la fuga irremediable del personaje anciano; y apenas logramos oír sus palabras deshilachadas por el viento.
    Saber acabar bien supone saber escribir bien.
    Felicitaciones.
    Y saludos, amigos.

    Grifo

    Comentado por: Grifo el 20/1/2007 a las 22:17

  • Ortega@
    Ha conseguido que dejase de escuchar el viento y el crujir de las ventanas que llevan todo el día amenazando con abrirse y traerme el desierto y el mar y la mugre y los secretos más oscuros de este país. Ha conseguido ensimismarme aunque esto, ahora, carece de importancia. Es usted fantástico. Un fantástico escritor. Nos ha traído la magia de las palabras. Gracias.

    Comentado por: Isis el 20/1/2007 a las 21:27

  • Ortega, es usted un crack.
    ¡Bravo!

    Comentado por: provoqueen el 20/1/2007 a las 20:54

  • ¿Un simulacro de Azúa ortega o el mismo Azúa ironizando sobre el medio?.Si es suyo,resulta tan bueno como algunos de los mejores originales.Me siento incapaz de pronunciarme.En todo caso,gracias.

    Comentado por: maleas el 20/1/2007 a las 20:06

  • EN DAVOS TUVO QUE SER


    Mientras desayunaba en la cama , leyendo las entradas del blog con mi flamante portátil sobre las rodillas, decidí tomarme unas cortas vacaciones.
    Escribir diariamente en El Toobogan es un desafío para una mente inquieta como la mía y sin duda internet da a mis ideas una difusión global y todo eso. Está también la noble tarea de compartir las ideas de uno con la humanidad, que me hace evocar los ideales de mi época con los maristas. Pero, no nos engañemos, el trabajo del cerebro puede ser de lo más extenuante. Las quejas de los mineros y pescadores pueden estar justificadas, pero prueben ustedes a escribir unas líneas cada día y sabrán a lo que me refiero. Incluso el editor piensa como yo. El otro día lo ví ojeando mi página y creí ver, observador que es uno, lágrimas en sus ojos. Emocionado por el esfuerzo y el talento, pensé. Sus palabras me lo confirmaron: "Vete por ahí, Ortega". Dicho y hecho.
    Me decidí por Davos. Los plutócratas de todo el mundo no pueden estar equivocados. Además, el clima y el paisaje son los que necesitaba para hacer fámula rasa (me parece que le llaman así). Nieve y oxígeno, ejercicio y panorámicas. Una vez solucionados unos asuntillos bancarios en Zurich, me hospedé en mi hotel habitual, insistiendo, como también es habitual, que quería la habitación en que se hospeda Jordi Pujol en sus visitas. Es tranquilizante sentir algo familiar lejos de casa, como al hospedarse con unos parientes.
    Al salir del hotel la primera mañana estaba ya como nuevo y deseoso de cantar un tralarí de los de estas tierras. Algo tiene este lugar, pensé. Pasaban por mi cabeza la inmortal novela de Mann (nunca recuerdo si es Golo o Heinrich), el famoso campeonato de billar que ganó un tal Keidegger (luego se lo anularon por ser amigo de Hitler, si la memoria no me engaña). En fin, la cultura flotaba en el ambiente y la superación parecía llamarme desde cada pico. Todo ello, unido a la imagen de los más que notables pechos de la recepcionista del hotel, se mezclaba en mi cabeza y, sin duda, contribuía a la liviedad que sentía en mis piés. Así que, contrariamente a mi costumbre, me decidí por pasear y pospuse la compañia de mis queridos esquíes de fondo hasta la tarde. Sí, era un día de paseo y meditación. Sembrar ahora para recoger los frutos luego, frente a la inclemente pantalla del ordenador. Ora et labora, que le llaman.
    No tardé mucho en llegar a un mirador. Apoyado en la baranda, me sumergí en el paisaje. Fué sin duda por la concentración que exigen mis pensamientos y por el efecto hipnótico que siempre han tenido en mí las montañas nevadas, que apenas reparé en la figura que llegó al poco de hacerlo yo. Se detuvo a unos pasos y parecía observarme, sin el menor reparo. Así estuvimos varios minutos, yo, contemplando las cimas blanqueadas por la nieve, con la pluma de mi sombrero tirolés al viento y él, impertérrito, con sus ojos fijos en mí. De lo más molesto.
    Uno ha recibido la más exquisita educación, pero todo tiene un límite. Decidí dirigir mi mirada, no poco desafiante, me atrevería a decir, hacia él. Era un hombre de avanzada edad, casi un anciano y seguía contemplándome fijamente y, al mismo tiempo, con cierto pudor. Cuándo nuestras ojos se cruzaron apartó los suyos y los clavó en el suelo. Yo seguí observándole, intrigado. Su aspecto físico no podía inspirar el más mínimo temor y, sin embargo, presentí algo extraño en aquella situación.
    No sé si fué porque tomó mi mirada como una invitación, o fué el fruto de esos instantes de reflexión en los que se contempló la punta de los zapatos, pero el caso es que avanzó cabizbajo hacia mí. Cuando llegó a mi lado, se detuvo, me volvió a mirar y tartamudeó algo que no llegué a entender, pero cuyo idioma sí que supe distinguir (¡cómo tira la sangre!): era español. Con un gesto azorado, volvió a fijar la vista en el suelo. ¿Esperaba que yo hablara? Quizás no se encontraba bien o estaba en algún apuro aquel taciturno compatriota.
    "¿Cómo dice, buen hombre?", respondí, dispuesto a aclarar la situación. Si hay que correr en búsca de un médico, no duden que soy el primero.
    Volvió a mirarme, esta vez a los ojos. "Es usted....Ortega, ¿verdad? Le ví anoche en el restaurante", se decidió por fin, con una voz todavía nerviosa pero ya comprensible.
    Vaya, pensé, otro admirador. Y posiblemente un pelmazo. Te matas a escribir en el blog y sólo sacas esta incómoda popularidad. Es lo que tiene internet, que cualquiera te conoce.
    "Efectivamente, caballero", repondí en un tono tan cortante como mis buenos modales me lo permiten. Deseaba evitar cualquier conversación. Uno no se va hasta Davos para aguantar a un compatriota indiscreto. Mann (sea el hermano que sea), Keidegger, los esquíes y yo somos bastante compañía. A lo sumo, admitiremos a la recepcionista.
    Pero no pareció amedrentado por mi inequívoca respuesta. En todo caso, parecía más decidido que antes, aunque todavía nervioso. "Trabajo en el hotel, en la cocina", dijo. Asentí con la cabeza y volví la vista a las montañas. Quizás así entendería. No se atrevería a darle la tabarra a un cliente. En Barcelona quizás sí, pero Suiza aún es Suiza. "Lavo platos de día y por la noche leo a Hegel", añadió. Y se me quedó mirando. Tras tanta timidez parecía asomar una decisión que yo no había percibido antes.
    "Lavar platos puede ser interesante, dije intentando sonar amistoso, pero lo de Hegel ya me parece más duro. Espero que se lo paguen bien estos suizos". El guiño patriotero no podía fallar. Pero no pareció entenderlo. "No, no. Lo de Hegel es por gusto", explicó suavemente, como si fuera lo mas natural de mundo. Un escalofrío atravesó mi bien abrigado cuerpo. .¡Un lunático! ¡Había ido a dar con un español lunático en Davos! ¡Leer a Hegel por gusto! Sabía que había gente así, me habían hablado de ellos en la Facultad, pero hasta ese encuentro helvético el destino no había cruzado a ninguno en mi camino.
    En seguida pensé en la bien conocida norma de conducta de un caballero en estos casos: seguir la corriente para huir en cuanto sea posible. Combinaría decisión y savoir faire.
    Pero en cuanto inicié mi maniobra, dió un respigo. Es bien sabido que los sujetos perturbados compensan su estado turulato con una sensibilidad exacerbada. Sin duda, había olido mi, llamémosla, aprensión (los Ortega no conocemos el miedo). "Yo también escribía en su mismo blog", espetó con la indudable intención de retenerme: ¡me consideraba un colega!
    Por extraño que les parezca, no lo dudé. En El Toobogán dejan escribir a cualquiera. Mira que se lo tengo dicho a Melchor: " Un día tendremos un disgusto. Si al menos les pidieras el DNI". Pero nada, no me hace caso y allí estaba yo, pagándolo. Si ustedes supieran los kicks (me parece que se llaman así) que usan, entenderían mi aprensión. Deben ser gente muy extraña. Había que actuar con diplomacia. "¡Vaya! Y... ¿qué escribía usted?", dije, intentando ganar tiempo.
    "De todo un poco. Películas, libros, viajes,ruido, música. Me gusta mucho Shostakovich. Schoemberg, no tanto". Sin duda hablaba de unos de esos grupos musicales aptos para zumbados como él.
    "Yo, es que últimamente no escucho mucho rock, repuse, me quedé en Los Pekenikes. Y el ruido tampoco es lo mío". Adiviné algo extraño en su mirada. Me recordó la de mis padres tras las reuniones con el director de la escuela. La atribuí a un tic propio de su estado mental.
    "También escribía de lo mal que está todo", prosiguió. Por su expresión nadie diría que estubiéramos mal. Al contrario, se le iluminaba la cara al decirlo. "Pero no hay que lamentarse", continuó, como si hubiera leído mi pensamiento (quizás era eso, lo he visto más de una vez por televisión). "Hay que aceptarlo y reírse", concluyó e hizo una mueca pillina, que en el contexto interpreté como una sonrisa. Me miró, como esperando mi reacción. Ahora parecía curioso, interesado en mi respuesta.
    Yo en cambio me iba sintiendo cada vez más intranquilo. Estábamos solos en el mirador y todos sabemos lo que esconde Suiza tras su aparente orden. "Claro, claro, reirse", dije, intentando que sonara natural aquella memez. No se me ocurría nada que decir ni hacer. Pasaron unos segundos, que no dudo en calificar de tensos.
    "Era antes de que llegara usted, decidió proseguir, ante mi silencio. De hecho lo contrataron para substituirme temporalmente, cuándo me tomé unos meses de descanso en este hotel".
    ¿Sería posible? Que aquel chiflado fuera uno de los kicks era de lo más natural, pero ¿uno de los espadas de El Toobogan? Ni que decir tiene, el criterio de selección en Brisa es de lo más exigente. Sólo la flor y nata colaboran en su blog. Si lo que aquel mochales decía era cierto, tal vez su presencia era un aviso, un ejemplo palpable de a lo que puede llevar la entrega a un blog literario. Reducirle a uno a un estado similar al de los soldados a la vuelta del Vietnam. Empecé a sentir pena por el tipo: yo sabía por lo que había pasado. Incluso lo de Hegel parecía ahora comprensible.
    "Pero luego me llamó Melchor, continuó. Por lo visto sus escritos provocaron más respuestas que los míos, que sólo atraían, dijo, a los pedantones". No tengo ni idea de lo que será un pedantón, pero convendrán conmigo en que no era el momento de preguntar. Le dejé seguir: "Me habló de estrategia de grupo editorial, de nuevos mercados y del gran éxito de su seguimiento de Gran Hermano 18. Estaban nerviosos con lo de TVFLOUR y el fracaso de Ortuondo e Ivan cvomo pareja de wrestling. No podían correr riesgos en el blog. Usted era un éxito seguro y yo un prestigio pasado". Tal como lo dijo sonaba a epifanio, si es que se llaman así las frases de las tumbas. Se quedó callado. Parecía haber soltado todo lo que le acongojaba. Dicen que hablar tranquiliza a los lelos. Al menos, un tal Freud logró ganarse así la vida.
    No podía quedarme impertérrito. Aquel tipo había sido un colega. Posiblemente con menos talento y sin duda con un aguante muy inferior al mío. Pero colega al fin y al cabo. " Ahora estoy de vacaciones, le dije, y las vacaciones son sagradas, ya sabe. Pero a la vuelta hablaré con Melchor, claro que sí. Seguro que algo se podrá hacer". Estas palabras debían animar a cualquiera. Y más proviniendo un colega exitoso como yo.
    Pero no parecieron causarle el efecto tonificante que yo esperaba. Sonrió y sin decir más se dió la vuelta y empezó a caminar hacia el hotel. Me quedé consternado: al final de aquellos pasos tan sólo estaban Hegel y los platos. El infierno por duplicado.
    "¡Oiga, paisano, que no me ha dicho su nombre!", grité. "¡Lo necesito para ayudarle!" Cuando me propongo una buena acción soy muy tozudo. Los maristas, ya saben.
    Giró la cabeza, al tiempo que la movía negativamente. Recordé sus palabras: "Aceptarlo y reírse". Dicen que hay algo así como una lucidez en la locura. Igual era eso.
    "¡Por Dios,caballero, necesito saber con quién he tenido el placer de conversar!", grité aún mas fuerte. Cada vez estaba más lejos y el viento se llevaba las palabras.
    Mi madre tenía razón: la buena educación es la mejor arma. Se detuvo, dió media vuelta y gritó algo, que apenas mal oí por el viento. Luego prosiguió el retorno a su autoimpuesta condena, cual ave Fénix (¿o es Sísifo?, siempre me lío).
    Lo estuve contemplando hasta que se perdió de vista. Me quedé apesadumbrado, lo reconozco. Una cuesta abajo así en nuestro oficio puede acabar El Periódico o el ADN. No quería ni imaginármelo. A la vuelta hablaría con el editor, no había que darle más vueltas. Era lo menos que podía hacer y, además, empezaba a sentir curiosidad por la historia. Uno lleva al escritor en la sangre. Nada humano me es ajeno, que decían en Gladiator. Lástima que no había entendido bien el nombre. Sonaba algo así como Artúa, pero me parece que eso es una mayonesa. No importaba. Seguro que Melchor se acordaría.
    Me fuí en busca de los esquíes.






    Comentado por: ortega el 20/1/2007 a las 19:30

  • Improvisation #2.

    "Pere Calders cuando escribe en japonés, que lo entiendan los suecos o los coreanos. es cultura catalana, pero pertenece a la literatura de Andorra. Servirá de ejemplo en Baleares. Hay un proyecto de país por parte Frankfurt. Servirá de ejemplo, pero los que lo tendrán seguro son los rusos. Por algún sitio hay que empezar".

    Bueno, en vista del éxito, me voy dar un garbeo yo también.
    http://www.youtube.com/watch?v=5yvt5PdVHig

    Comentado por: Coco el 20/1/2007 a las 18:46

  • Nobody home?
    Poco dura la la alegría en casa del pobre...Otra bonita canción: "Character face" Contraband Boombox. Bunny huang records.
    http://www.bunnyhuangrecords.net/mp3/contraband_boombox/characterface.mp3

    Comentado por: Coco el 20/1/2007 a las 18:29

  • Enlace directo al audible (y descargable como todos, creo) de Everything is OK. Stuffed animals. Bunny huang records.
    http://www.bunnyhuangrecords.net/mp3/stuffed_animals/ok.mp3

    Comentado por: Coco el 20/1/2007 a las 18:08

  • Sí que entré en la página, Albert...Oye, (tú y a quien le pueda ir el asunto) mírate esta; hay algunos grupos que no están mal, (yo me quedo con los Stuffed animals, Robocop, the movie, Nosebleed island y Contraband boombox).
    http://www.bunnyhuangrecords.net/

    Comentado por: Coco el 20/1/2007 a las 18:01

  • Comentado por: Coco el 20/1/2007 a las 17:53

  • Comentado por: albert pla el 20/1/2007 a las 17:52

  • Qué digo apestados, esto suena más bien a judíos en tierras nazis. Me pregunto qué solución final empleará el Bofill para quitar "la crosta". Si nuestro gulag han de ser las Baleares que nos avisen antes, más que nada para poder coger el bañador.

    Comentado por: Tipo de incognito el 20/1/2007 a las 17:50

  • tipo

    VEO QUE LO ENCONTRO , los lugares comunes suelen se WC , asi que me voy a mear a un arbol

    Comentado por: albert pla el 20/1/2007 a las 17:49

  • Ay, Monodia, dicen que sobre gustos no hay nada escrito pero yo tengo días -y lecturas y conversaciones- en los que me parece que no se puede escribir de otra cosa que...de gustos. (A Houllebeck "no le hago caso" políticamente, como a nadie. Por lo que sea, me entretiene; y ya no le pido más a lo que leo). Strange fruit es...bueno, además de ser lo que es, creo que fue la primera letra que escribió BH.

    Comentado por: Coco el 20/1/2007 a las 17:48

  • Ahora sí.
    ---------

    Estos útlimos párrafos de Bofill

    "a Puigdevall no el mou cap afany de puresa literària sinó un conjunt de complexos i d'amargors que tenen un rerefons polític i nacional, una lluita despietada contra tot el que suposi la nostra normalització cultural. Ignoro quines són les seves obscures motivacions, quins són els seus traumes, però és clar que en un escenari de plenitud com a país no toleraríem que personatges d'aquesta mena tinguessin una influència tan desproporcionada".

    Finalment, Bofill conclou que "suposo que arribarà el dia en què visquem per fi alliberats d'aquesta crosta d'individus que dediquen les seves vides a erosionar el nostre imaginari i que representen un dels molts tributs que paguem per la nostra dependència".

    Es indignante que al no nacionalista se le trate siempre como a un muñidor. Algunos nacionalistas deberían comprender que la razón y el corazón juegan en ligas distintas. Y que, por tanto, es posible "estimar Catalunya" y al mismo tiempo detestar el nacionalismo.
    Más fácil: Conócese el Nepal como un país de parajes insólitos (por bellos) y de gentes también insólitas (por hospitalarias y amables); sin embargo, hay que ver la mierda de gobierno corrupto que tienen. Pues lo mismo, salvando los matices, puede suceder con Catalunya. Y si el nacionalista no lo cree así, luego él es el acomplejado.

    Ps: Lo de "crosta de individus" como si los no nacionalistas fuéramos unos apestados.

    Comentado por: Tipo de incognito el 20/1/2007 a las 17:44

  • Estos útlimos párrafos de Bofill
    >

    Es indignante que al no nacionalista se le trate siempre como a un muñidor. Algunos nacionalistas deberían comprender que la razón y el corazón juegan en ligas distintas. Y que, por tanto, es posible "estimar Catalunya" y al mismo tiempo detestar el nacionalismo.
    Más fácil: Conócese el Nepal como un país de parajes insólitos (por bellos) y de gentes también insólitas (por hospitalarias y amables); sin embargo, hay que ver la mierda de gobierno corrupto que tienen. Pues lo mismo, salvando los matices, puede suceder con Catalunya. Y si el nacionalista no lo cree así, luego él es el acomplejado.

    Ps: Lo de "crosta de individus" como si los no nacionalistas fuéramos unos apestados.

    Comentado por: Tipo de incognito el 20/1/2007 a las 17:41

  • Una versión deconocida -para mí- del "Cities".
    http://www.youtube.com/watch?v=cK6_7N33S_8&mode=related&search=

    Comentado por: Coco el 20/1/2007 a las 17:40

  • Houllebeck ¿es listillo, un líder postmoderno, un enfermo que no hace literatura y sí mala política disfrazada de literatura; etc.?

    (Gracias por tu link de la Holliday-sing-SF en lo de Verdú.)

    Comentado por: Monodia el 20/1/2007 a las 17:39

  • Vengo de ver la primer a parte de la partida snooker entre Hendry, el mejor jugador de la historia por títulos, contra Ding Junhuí, el futuro. Este chino, en la anterior final que jugó, tuvo pegados a la pantalla de los televisores en su tierra a cien millones de espectadores...Estaréis contentos, -ahí hay para todos-, eso es "hacer occidente" tanto como "aliar civilizaciones". Houllebeck decía que a los países incivilizados -siempre según occidente- habría que bombardearlos si acaso con minifaldas, es algo parecido.

    Ahora, una versión freejaz del texto de hoy de Azúa.

    "Leí hace poco la fotocopia del PP. A ver si me explico. Era muy interesante (hay pasta). Servirá de ejemplo. Será difícil que lo entiendan los suecos o los coreanos. Es de agradecer. El problema es que no será fácil que lo reconozcan si atendemos a las explicaciones de su director, el alcalde de Perpiñán: “Mi experiencia pertenece a el cuadro flamenco de Miguel Poveda". Servirá de ejemplo. A ver si me explico".
    ...........
    Y un post que he recortado del blog de Don Verdú, me gustó. (Por supuesto, se pueden poner bastantes nombres allí donde se lee Don Vicente y otros asuntos varios donde pone muerte; eso ya es cosa de cada uno. A mí me gustó tal como está).

    "Temo que ande usted seducido por una mosca, Don Vicente. Una mosca gorda, de iridiscentes alas verdes, de esas que hacen mucho ruido en la cocina y se desplazan a velocidad de vértigo ante nuestros -mis- asustados ojos.
    Esa mosca posee esos ojos facetados, esas carillas imbricadas en las que se muestra una lavadora aquí, un tiesto allá, una silla acullá. El ojo facetado completo de la mosca contiene toda nuestra cocina, toda. De un vistazo a un ojo de mosca podríamos ver nuestra vida entera, sería nuestra mosca de la muerte, no más, manito.

    La muerte es una herramienta literaria como cualquier otra. Los románticos españoles se afanaban a ella haciendo de la necesidad virtud, puesto que -con tanta tuberculosis suelta- su defunción antes de tiempo era segura, idolatraran o no a la vieja señora. Así,la utilizaban aquí y allá: "me muero por tus huesos" proclamaban, ingenuamente ajenos a los postulados de Koch.

    No sé si morir acompañado es o no mejor que irse solo. Traspasar esa puerta tiene tanto valor en sí que el miedo que nos da no queda tamponado por compañía alguna. Este es un pensamiento de vivo, de un ser que sólo conoce y se plantea los asuntos como sabe, como vivo. Pero, más bien, creo que el asunto de muertos tenga otro cariz.

    Espero, eso sí, antes de largarme, ver MI mosca ante mí.
    Igual, hasta tiene sentido".

    Publicado por: ondarrubia-ex | 19/01/2007 13:38:20

    ¿Linklink, Monodia? Me pillas un poco en frío, pero venga, va...

    http://www.youtube.com/watch?v=c0G7uNb5l_4


    Comentado por: Coco el 20/1/2007 a las 17:30

  • Echo de menos los enlaces del musical Coco.

    Comentado por: Monodia el 20/1/2007 a las 17:24

  • ¿- es +?

    Comentado por: + o - el 20/1/2007 a las 17:23

  • Provoqueen:
    ¡Te admiramos y queremos!

    Comentado por: Humillados/as el 20/1/2007 a las 17:15

  • Sobre la otra polémica. La sugerente chicos vs chicas. Poco a discutir. Digo que son hechos que atañen a un pasado muy aburrido y gris, y que por suerte ahora ya *casi* ni existen. Ahora el imperativo consiste en competir con uno mismo. Otra estupidez que necesitará de otro puñado de años para enterrarla. Yo no estoy muy seguro, pero me parece que las cosas son más sencillas. Por absurdas. ¡Lo mucho que nos complicamos los hombres tratando de resolver lo que ya está resuelto! Por ejemplo: la historia. ¿A qué vienen estos líos (estas historias) con la historía? Yo no lo entiendo. Hablar de historia, discutir sobre ella, eso sí. Pero sacar a los muertos de sus ataudes, meterles la mano por debajo y hacerles hablar como si fueran marionetas, es cosa de ventrílocuos, o sea, de farsantes.

    @simpática
    Que amable es usted... Le diría que es imposible que sus besos no sean dulces, pero entonces caería en mi propia trampa y eso nunca.
    @albert
    Gracias. Voy a ver.

    Comentado por: Tipo de incognito el 20/1/2007 a las 17:08

  • Incógnito, creo que usted no corre ese peligro, pero es cierto que el exceso de admiración puede aparentar ser otra cosa menos delicada. Un besote (nada dulce).

    Comentado por: La simpática bloguera el 20/1/2007 a las 17:04

  • @tipo

    http://www.e-noticies.com/

    luego lo deriban a el AVUI de hoy y el articulo de BOFILL del dia 15 de este mes , fonollaras ( gran escritor ) hacia una referencia en EL PERIODICO , hace unos dias .

    Comentado por: albert pla el 20/1/2007 a las 16:58

  • "Jo, Tipo, yo quisiera tener un amigo como usted, al que le den esos arranques de cariño espontáneo."

    Me parece que esos arranques de cariño espontáneo son más bien achaques de cariño espontáneo. Comentarios enfermizos, vaya. Mejor me tome también yo un frenadol para prevenirlos. No vaya a ser que me convierta en una de esas personas dulces, amables y por ende tan detestables.

    @ albert,
    He estado buscando lo que usted comenta. Lo de la polémica. Soy un poco torpe y no lo encuentro. ¿De dónde lo saca?

    Comentado por: Tipo de incognito el 20/1/2007 a las 16:47

  • Provoqueen, aplaudo tu comentario, has expresado de la manera más acertada la cuestión de lo "sexy" para algunos hombres: una mujer peleona, algo así como una fierecilla, pero siempre que acabe dejándose domar; otro argumento más para el bote de la competitividad masculina y sus ansias de dominio. Feliz frenadol.

    Todo esta sensibilidad a la cuestión de género se me está agudizando en este lugar machista y autoritario hasta la exasperación.


    Comentado por: La simpática bloguera el 20/1/2007 a las 16:45

  • Hay una bonita polemica en el mundo mundito donde vas tu tan bonito , a la fe fe feria , al feria del libro y tu ? no , no no yo ya me libre , libre ? libre como el sol..... Sol ? OOOOOH , y de corrio .

    Decia que Hay una polemica entre HECTOR BOFILL y pugdevall , olle ....

    La resumo : BOFILL afirma que si se ataca su libro , se ataca a cataluña , el resto dice que eso es una chorrada .

    Comentado por: albert pla el 20/1/2007 a las 16:33

  • Jo, Tipo, yo quisiera tener un amigo como usted, al que le den esos arranques de cariño espontáneo.

    A veces, cuando paso por una tienda de deportes donde venden trofeos, me dan ganas de entrar y comprarme uno, y pasearme por todo el barrio con él en brazos.

    Bueno, ahora me ha tocado a mí meterle al frenadol. Hasta luego.

    Comentado por: provoqueen el 20/1/2007 a las 16:32

  • El sentimiento, aullado, acostumbra a ser ramplón y resbaladizo. No me extraña, por esa razón, que me haya olvidado un "que" en el post anterior. Así pues, rectifico:
    "Me parece que Azúa no sabe bien lo mucho ***QUE*** le admiro"

    Comentado por: Tipo de incognito el 20/1/2007 a las 16:30

  • Competir, puede que haga sexy; ganar, nunca.
    Si compites duramente eso revaloriza la victoria del varón, siempre que al final gane él, naturalemente. Competir con ellos y ganarles les resulta humillante, y entonces se acabó tu sex-appeal.

    Comentado por: provoqueen el 20/1/2007 a las 16:27

  • Me parece que Azúa no sabe bien lo mucho le admiro. Yo ya sé que las loas, para que sean efectivas, deben predicarse a la sordina y con poco énfasis porque sino pierden mucho del fin del que con su uso se espera; pero ya estoy harto de tanto silencio, así que lo voy a gritar claro y muy alto: ¡VIVA FÉLIX DE AZÚA!

    Comentado por: Tipo de incognito el 20/1/2007 a las 16:26

  • Cuando yo era pequeña no podía ganar en los juegos con mi hermano (2 años mayor que yo). O perdía, o cobraba. No tenía otra opción. Tampoco tanía la opción de no jugar, porque entonces también cobraba.

    Comentado por: provoqueen el 20/1/2007 a las 16:23

  • la mujeres que saben competir son las mas sexys

    Comentado por: Asier el 20/1/2007 a las 16:17

  • Ayer se hablaba aquí de la belleza, y al salir a la calle vi un cartel muy extraño, algo así:
    VII Congreso femenino: Eres preciosa.
    Extrayendo belleza de lo vil.
    ¿?

    Comentado por: La simpática bloguera el 20/1/2007 a las 15:56

  • Estimado Maleas ¡qué equivocado encuentro su comentario de las 14:22:46: "ellas juegan sólo para ganar", jamás leí nada tan erróneo respecto a la manera de jugar femenina. Concretamente en algunas pretendidas simpáticas partidas de futbolín en las que estuve involucrada, nosotras nos moríamos de risa con las frecuentes torpezas, perdíamos y nos reíamos; sin embargo, los hombres que nos acompañaban, después de un rato de introductivo cachondeo, ya no soportaban esa falta de seriedad e interés en la lucha y trataban de librarse de nosotras para poder jugar a su manera competitiva. Si se para uno a observar en cualquier bar donde se dé esta situación -hombres y mujeres jugando juntos al futbolín, dardos o lo que sea- se puede constatar esa dinámica siempre. Como en el futbolín sucede en todo juego, hombres serios y estresados pretendiendo conseguir un triunfo, mujeres descontentas y aburridas pretendiendo reír y utilizar el juego como un momento de relax. Jugamos de manera muy distinta, pero mi experiencia dice lo contrario que usted: los hombres juegan para ganar, los hombres compiten continuamente.

    Comentado por: La simpática bloguera el 20/1/2007 a las 15:51

  • Eso si que es una negación radical de la maldición biblica.La nocion de trabajo tiene al menos dos caras.Una dignifica otra,la mas usual,degrada y siempre lavoro stanca.

    Comentado por: maleas el 20/1/2007 a las 15:12

  • Aires que corren por otras latitudes. ¿O también por éstas y yo no me había enterado?

    Le nouveau réac, un "ennemi" qui vous veut du mal
    par Pierre-André TAGUIEFF
    QUOTIDIEN : mercredi 28 décembre 2006

    Si l'époque a un parfum dominant, c'est celui des incendies purificateurs. Lancée en octobre-novembre 2002, la catégorie d'amalgame "nouveaux réactionnaires", étiquette conceptuellement vide mais aux fortes connotations négatives, est destinée à un unique usage : marquer, disqualifier, couvrir d'infamie l'individu auquel on l'applique. Elle sert à fabriquer des suspects, des "infréquentables". Pour fonctionner correctement, elle doit jouer sur une idée reçue en héritage : la localisation à gauche, comme par nature, des "intellectuels", censés former une communauté d'appartenance définie par un ensemble de convictions idéologico-politiques.
    Le "nouveau réac" est à la fois un traître en tant qu'intellectuel (il est censé trahir sa communauté d'appartenance : les "intellectuels") et, en tant que citoyen, un individu suspect, douteux, voire dangereux. Tout "intellectuel" suspecté de "glisser vers la droite" ou d'avoir des "idées de droite", voire d'éprouver de la sympathie pour telle ou telle personnalité de droite, peut faire figure de "nouveau réac". Mais les usages polémiques de l'étiquette ne se réduisent pas à la dénonciation de la droitisation des analyses ou des sympathies : peut être qualifié de "nouveau réac" tout citoyen affirmant la valeur des principes républicains à la française, défendant la loi sur les signes religieux à l'école, se montrant dubitatif sur la construction européenne (telle qu'elle se fait) ou condamnant sans complaisance les actes de vandalisme commis par de "jeunes émeutiers" dans certaines banlieues françaises. En outre, toute critique de l'islamisme (comme littéralisme fondamentaliste ou comme idéologie jihadiste) étant assimilée à une manifestation d'islamophobie, il va de soi que le "nouveau réac" est nécessairement islamophobe. Une gauche sans projet a besoin d'ennemis haïssables, aussi fantasmatiques soient-ils. L'acte de les dénoncer lui permet de se donner une contenance, à défaut d'une consistance. Telle est la principale fonction de l'étiquette illégitimante, dans un contexte où les identités politiques sont floues : fixer une ligne imaginaire séparant la gauche de la droite. De quoi intimider les intellectuels en leur lançant le message : "Attention, ne pas franchir la ligne jaune !" En servant d'anathème, l'expression infamante présente en outre l'avantage de renforcer la croyance dont vit la gauche "divine" : se croire moralement supérieure.
    La locution "nouveaux réacs" aura servi d'abord d'instrument privilégié d'une courte mais intense chasse aux sorcières, durant l'hiver 2002-2003, dans le seul milieu des "intellectuels" (romanciers et philosophes, pour l'essentiel), comme si la catégorisation stigmatisante ne valait que pour eux. Elle fut une tentative de mise à l'index, à travers la fabrication laborieuse d'une liste noire, où figurait déjà Alain Finkielkraut, à côté de penseurs tels que Pierre Manent, Marcel Gauchet, Alain Besançon, Jean-Claude Milner, Shmuel Trigano, etc. Une liste établie par Daniel Lindenberg, dans son libelle le Rappel à l'ordre. Enquête sur les nouveaux réactionnaires, édité dans la collection "la République des idées" du Seuil par l'historien Pierre Rosanvallon, professeur au Collège de France. Un an plus tard, une autre liste noire, établie par un islamiste de charme, mentionnait les "sionistes" les plus dangereux parmi les "intellectuels juifs", où l'on retrouvait Finkielkraut, à côté d'autres "intellectuels" jugés infréquentables (Alexandre Adler, André Glucksmann, etc.)
    Dans l'espace politique tel qu'il pouvait s'observer en 2002-2003, on pouvait identifier aisément les "vieux" ou les "anciens réactionnaires" (de Le Pen à Villiers), mais les "nouveaux réacs" demeuraient invisibles, ou étaient jugés négligeables. D'où la concentration exclusive des attaques contre des hommes de pensée ou d'écriture (ces derniers se limitant à Houellebecq, Dantec, Muray). La campagne contre les intellectuels "néoréacs" a duré quelques semaines et les feux polémiques se sont provisoirement éteints, faute de combattants motivés. Sa relance contre une cible redéfinie, les "intellectuels sionistes", s'est heurtée à de fortes résistances dans l'espace culturel comme dans l'espace politique. Mais l'apparition d'un ministre populaire et atypique, Nicolas Sarkozy, nouvelle cible des bien-pensants de tous bords, a été une aubaine : un nouveau "néoréac" était né dans la classe politique traditionnelle. Il ne s'agissait pas de soumettre ses propositions, ses déclarations ou ses actes à un examen critique rigoureux, d'en discuter le bien-fondé, de mettre en évidence leurs effets pervers, mais de construire un personnage-repoussoir de droite : Le Pen occupant le poste "extrême droite" et Villiers le poste "droite extrême", seul restait libre d'accès le poste "nouveau réac". La montée de la popularité du ministre de l'Intérieur, dans le contexte des émeutes, ne pouvait que le transformer en cible principale de la nouvelle chasse aux sorcières, lancée au nom du "politiquement correct" le plus caricatural ("il a dit "racailles" !"). Le cliché stigmatisant n'a pas tardé à fuser : "Ils roulent pour Sarko !" La chimère des "nouveaux réacs" semblait enfin prendre consistance politique, avec un Sarkozy érigé en chef de tribu et un Finkielkraut imaginé en conseiller du chef.
    Le terrorisme intellectuel s'est forgé un nouveau langage en quelques années. Il va de pair avec la "communautarisation" croissante des approches des faits culturels et/ou historiques. Les lobbies associatifs font régner la terreur judiciaire dans l'espace public, où les universitaires et les chercheurs sont surveillés, menacés et diffamés. Des "collectifs" ont pour programme d'interdire les recherches sur des domaines "politiquement incorrects" (par exemple la traite interne à l'Afrique noire ou la traite vers le monde arabo-musulman), d'imposer des jugements globalement criminalisants sur certaines périodes (l'histoire de la colonisation, par exemple) et, plus généralement, de substituer un point de vue hypermoral au travail de l'historien, du sociologue ou de l'anthropologue. Qu'un chercheur du niveau d'Olivier Pétré-Grenouilleau puisse être poursuivi devant les tribunaux pour ses travaux sur les formes d'esclavage autres que la traite atlantique (seule prise en compte par la loi Taubira de 2001), voilà qui suffit à montrer les inquiétants progrès de la soviétisation des esprits en France.
    Les diabolisateurs se sont remis au travail, après les trois semaines d'émeutes qui ont vandalisé certaines banlieues françaises (du 27 octobre à la mi-novembre 2005), dont les principaux acteurs furent des "jeunes des banlieues", le plus souvent de nationalité française. Des discours empathiques et complaisants ont érigé ces derniers en "victimes" (des "discriminations", dont la France "néocoloniale" est supposée friande), acculées à s'exprimer par une "révolte" destructrice, sans revendications. Ces discours de dénonciation, prétendument "antiracistes", ont fortement contribué à mettre l'accent sur les origines ethniques ou les identités religieuses supposées des jeunes émeutiers aux motivations floues. Plus généralement, il fallait trouver les véritables responsables de l'aggravation de la "fracture sociale" : pourquoi pas les intellectuels "lepénisés" ou "sarkozysés" ? Remède illusoire, simple mécanisme de défense contre une impuissance ressentie durement par les dénonciateurs bien-pensants, lesquels tentent aussi de se protéger de leurs propres pulsions sécuritaires, que révèlent de très répandues pratiques d'évitement scolaire et résidentiel.
    "La mise à l'index est la mise en joue des temps de trêves", notait Jules Vallès. Dans les années 50, Raymond Aron était traité de "fasciste" par ses ennemis installés dans le bon camp d'alors, celui du prolétariat, figure héroïque aujourd'hui effacée. Les staliniens de l'époque dénonçaient de façon prophétique les "sionistes réactionnaires". Les ennemis du général de Gaulle n'ont pas hésité à utiliser contre l'incarnation de la France libre l'injure suprême : "Fasciste !" En 1936, André Suarès, l'un des premiers "intellectuels" à avoir discerné la commune nature du communisme et du nazisme, notait avec lucidité et sagesse : "En beaucoup, la bêtise tient lieu de l'honnêteté." Si le développement durable n'est qu'une utopie sympathique, la bêtise durable est une réalité transhistorique. Il n'y a rien à attendre de la bêtise, ni rien à faire contre elle. Oublions-la. L'indifférence, à condition d'être sélective, est la vertu d'une époque où les individus anxieux s'étouffent de rumeurs et de soupçons.
    Dernier ouvrage paru : "La Foire aux illuminés", Mille et Une Nuits, 2005.


    Dans la même rubrique
    · Le faux épouvantail Le Pen
    · Le nouveau réac, un "ennemi" qui vous veut du mal
    · Précision.

    Comentado por: de samosatra el 20/1/2007 a las 14:38

  • maleas

    El mejor lector de LLULL fue FRANCESC PUJOLS , ahora los politicos montan sus ferias , que les den . La solemnidad es la antesala del fascismo .



    Francesc Pujols: ‘La mayor aspiración del hombre, en el plano social, es la sagrada libertad de vivir sin tener necesidad de trabajar.’


    El resto son tonterias .

    Comentado por: albert pla el 20/1/2007 a las 14:24

  • No te extrañes Albert, ellas tienen un sentido distinto del juego que nosostros.Juegan solo para ganar y si no no juegan.Son asi.

    Comentado por: maleas el 20/1/2007 a las 14:22

  • Acabo de visitar Valencia, por motivos varios. He contado con un excelente guía, conocido nick de estos andurriales. He comido arroces excelentes, bebido buen vino y gustado de inteligentes y hermosas mujeres.
    Creo que con ese mar que tienen, no precisan a los paises catalanes, ellos son mediterráneo puro. Aunque les falta sentido del humor y les sobran políticos.

    Comentado por: Tipo Material el 20/1/2007 a las 14:15

  • Pues yo, como casi siempre no he entendido nada de rés, o sea que menudo lio ...¿No?

    Comentado por: Antonio Larrosa Diaz el 20/1/2007 a las 14:14

  • Hay que tener desfachatez para usar la figura de Llull como amparo de semejante proyecto.Presupone que el mallorquin universal apenas si ha sido leido por media docena de ilustrados vivos,Ginferrer incluido.

    Comentado por: maleas el 20/1/2007 a las 14:07

  • ¿En qué idioma "bailará" el cuadro flamenco? Es la pregunta que se hacen los lectores de La Vanguardia.

    Comentado por: Isis el 20/1/2007 a las 13:25

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Biografía

Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas , Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horas y Autobiografía sin vida (Mondadori, 2010). Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis.

 

Bibliografía

 

Ensayo

Contre Guernica, Prefacio para Antonio Saura (2008). Archives Antonio Saura, Genève.

 La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.

Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.

Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.

La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.

Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.

Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.

Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.

Venecia (1990). Planeta, Barcelona.

El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.

La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.

Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.

 

Novelas y prosa literaria

Autobiografía sin vida (2010). Mondadori, Barcelona.

Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.

Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.

Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.

Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.

Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.

Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.

Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.

Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.

Última lección (1981). Legasa, Madrid.

Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.

Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.

 

Relatos

"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.

"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.

"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.

"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.

"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.

"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.

El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.

Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.

"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.

"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.

 

Poesía

Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.

Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.

Farra (1983). Hiperion, Madrid.

Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.

Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.

Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.

Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.

Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.

El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.

Cepo para nutria (1968). Madrid

Premios

1987 Premio Anagrama de Novela.

2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".

2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.

Obras asociadas

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