El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
domingo, 6 de julio de 2008
De sabios es rectificar y rectifico
Perdonen que hable de mí mismo. Quizás recuerden que estuve a punto de diñarla por causa de una obra pública chapucera que había dejado un tramo mortal en medio de una carretera recién asfaltada. Echaba yo la culpa a la Generalitat y sin embargo el asunto es más insólito y aún manifiesta cierto desorden superior. Véase.
Alertado por mi artículo, el conseller de obra pública, Joaquim Nadal, que es un lince, ni corto ni perezoso tomó su automóvil y se fue a mirar si era verdad lo que decía aquel ximplet. Vio que era verdad. En la vía aullaban trescientos metros de hoyos y socavones, una guillotina en la cinta de liso asfalto. ¿Cómo podía ser aquello posible? Pues porque ese minúsculo fragmento no pertenece a la Generalitat sino al ayuntamiento de Serra de D'Aro. Por aquel pedacito habían cruzado durante siglos, primero mulas y luego tractores buscando campos donde hincar el arado. El mínimo paso tenía derecho de pernada en el diminuto municipio ampurdanés.
Nadal, hombre de acción, habló con los munícipes, los cuales adujeron que no era asunto suyo si alguien se desnucaba en aquel palmo y que no iban a poner un céntimo. Sin duda el conseller podría haber esperado a que un loquitonto de moto y botellón se rompiera la crisma una noche sin luna. Porque ya no pasan por ahí mulas o borricos sino motos, coches, camionazos y hormigoneras. Los tiempos cambian y las propiedades, por estúpidas que sean, permanecen. Como es de razón, Nadal mandó asfaltar de inmediato el trozo criminal a costa del erario. Hoy he vuelto a pasar, como dice la canción, por aquel camino negro y era ya una carretera perfecta.
Y ahora, la conclusión. ¿Cómo puede ser que las comunicaciones de un país más o menos moderno continúen legalmente como en tiempos de Indíbil y Mandonio? ¿No es de todo punto imprescindible que la red viaria se unifique en un ejecutivo centralizado? ¿O acaso la reacción que nos encadena al pasado histórico ha de mantener privilegios medievales? Es como si por las vías del AVE cruzara de vez en cuando una trocha de cabras. Glorioso.
Artículo publicado en: El Periódico, 26 de enero de 2008.
[Publicado el 30/1/2008 a las 07:45]
Comentado por: Javier el 04/2/2008 a las 21:01
Comentado por: leo zelada el 04/2/2008 a las 04:46
Estoy con Azua , esto de la Sagrada familia no solo es una cosa fea sino que parece el eslogan del PP para las elecciones , pero de paso nos cargamos la Pedrera que me da dolor de cabeza .
Comentado por: El peluquero de Kojak el 03/2/2008 a las 21:10
Pego un artículo que no esta nada mal. Como se publicó en el Diario de Mallorca, supongo que es muy probable que si no muy pocos de ustedes fueran a verlo nunca.
Dos líderes
EDUARDO JORDÀ
No creo que la mayoría de políticos -de uno u otro signo- sean deshonestos o corruptos. La frase popular que tanto se oye, "¡Todos son unos ladrones!", es injusta y malintencionada. Ahora bien, los políticos -y lo repito, de uno u otro signo- son seres pueriles, caprichosos, falsos y arrogantes. Han vivido poco -o nada-, se han enamorado poco -o nada-, no han trabajado en empresas privadas, no han pagado facturas de móvil y apenas han tenido trato con su familia, de modo que desconocen las realidades más complejas de la vida. Aunque no lo parezca, recoger a un niño del colegio y escuchar lo que nos cuenta es una tarea mucho más complicada que participar en una cumbre del G-8, escuchando por los auriculares una voz soñolienta que nos habla en esperanto. Y no hablemos ya de los encuentros a solas con nuestra pareja a última hora de la noche, cuando uno tiene que enfrentarse a la carcoma de la vida doméstica. Los políticos, por supuesto, están siempre en otro sitio, llegan y se van, reciben llamadas, las hacen, las esperan. La vida, por así decir, pasa de largo frente a ellos. Su mente no está puesta en su casa ni en sus amigos, sino en el viaje a toda prisa al aeropuerto o en la declaración apresurada a un periodista ("¿Estaré diciendo lo que se espera que diga?"). Y su chófer o su guardaespaldas saben mucho más de su vida íntima que su mujer o sus hijos, si es que los tienen, o si es que no los han olvidado todavía.
Como es natural, los políticos no conocen el valor real del dinero (desde hace mucho no han tenido que pagar nada de su bolsillo). Tampoco se sienten capacitados para trabajar fuera de la Administración, lo que les impulsa a aceptar sin rechistar las directrices de su partido. Con la excepción de unos pocos políticos que saben que podrían ganarse muy bien la vida en la empresa privada, el noventa por ciento restante sabe que sólo podría aspirar a un modesto cargo en una empresa de tercera categoría o a dirigir una sucursal bancaria en Sa Pobla. Y eso explica su sectarismo, su obediencia ciega, su absoluta incapacidad de iniciativa y su apática aceptación de la línea establecida en cada momento por la dirección del partido. En cierta forma, no se diferencian nada de aquellos disciplinados militantes del Partido Comunista de la URSS que tenían escondida bajo siete llaves una colección de retratos de dirigentes del Partido, para sustituir en un pispás el retrato del líder caído en desgracia por el del nuevo líder recién llegado al poder.
Veamos los casos de los dos aspirantes a dirigir este país. Zapatero -según contaba Juan José Millás en una entrevista memorable que parecía la entrevista al Hombre Invisible- vivió veinte años recluido en un hotel de Madrid, sin ver a nadie y sin hacer nada, como el fantasma de un huésped que se hubiera ahorcado veinte años atrás en la misma habitación. Durante veinte años de diputado en el Congreso, participó en una comisión sobre el deslinde de las vías pecuarias (o algo parecido) y no se volvió a saber nada más de él. Votó lo que le dijeron, aceptó lo que le dijeron, calló cuando le dijeron. Si alguna vez tuvo ideas propias sobre el futuro de este país, tuvo la prudencia de callárselas o de ocultarlas. Ganó un Congreso de su partido porque nadie más tuvo la audacia o la temeridad -eso sí que nadie puede discutírselo- de presentarse candidato a dirigir un partido que había sufrido un descalabro electoral sin precedentes. Y cuatro años después, ganó las elecciones porque su contrincante se había vuelto loco y ninguno de sus aduladores cortesanos se había atrevido a hacérselo ver.
Rajoy era uno de esos solícitos cortesanos que nunca se atrevieron a llevarle la contraria al demente que ocupaba el poder. Qué gran papel habría hecho este hombre en la corte de Carlos II el Hechizado o en la de Fernando VII, tal vez como hombre de confianza de don Tadeo María Calomarde. Sabemos que fue registrador de la propiedad, aunque no hay constancia de que ejerciera nunca, y que tiene un primo en la Universidad. Por lo demás, poco más sabemos de su vida. Sabemos, eso sí, que hay muy pocas cosas en este mundo que atraigan su atención. No le gusta leer, no le gustan el cine ni la música (él mismo lo reconoce) y sólo hojea el "Marca". Y por no gustarle (vistas las decisiones que toma, todas destinadas al fracaso), ni siquiera le gusta el poder.
¿Nos merecemos a estos dos líderes? Pues sí, me atrevo a decir que sí.
Comentado por: mondolfo el 03/2/2008 a las 17:12
Adelanto 24 horas el artículo de Félix. Parece despierto, para variar.
Incorrectísima propuesta artística
FÉLIX De Azúa
Si alguien se toma el trabajo de mirar el diseño del futuro túnel que atravesará la ciudad de Barcelona por el Eixample con el fin de que el AVE tenga no solo orificio de entrada sino también de salida, observará que dibuja una delicada herradura al llegar a los cimientos de la Sagrada Família. Con extrema educación, el túnel se retrasa unos metros para no poner en peligro el tremendo adminículo. Lo tengo por un error y propongo que se unan todos los ciudadanos que así lo consideren y hagan llegar su voz a quien corresponda. El túnel debería pasar lo más cerca posible, por ver de dar con este templo en el suelo de una vez.
Comprendo que no es una propuesta fácil de colar, pero considérese que, cuando comencé a trabajar en la Escuela de Arquitectura de esta noble ciudad, hará unos 20 años, los más afamados cerebros exigían la demolición inmediata. El éxito del mamotreto es reciente, desde que comenzó a dar dinero, pero cuando no lo daba expertos como Oriol Bohigas escribían que, tras la ampliación, era el peor edificio de Gaudí, ensuciaba la imagen del artista y solo le gustaba a la gente de misa diaria. ¡Y eso era antes de que los propietarios le añadieran la cavernosa obra de Subirachs!
Uno de los mejores críticos artísticos del mundo y autor de un gran libro sobre Barcelona, Robert Hughes, también desea su derribo en todas las entrevistas que concede, pero ya George Orwell, en su Homenaje a Cataluña, se lamentaba de que entre los muchos templos quemados por los revolucionarios durante nuestra tan añorada República no figurara el destacado capricho.
Si el túnel del AVE pasara un poco más cerca, a lo mejor teníamos la suerte de hundir todo lo añadido por los papistas en este desdichado siglo, con los monigotes incluidos. Quedaría lo que en verdad puede decirse que es de Gaudí, o sea, las viejas torres, las cuales, un poco arregladitas, darían para un hotel, una discoteca y un par de restaurantes a lo Adrià. De ese modo los japoneses podrían seguir usándolo y todos saldríamos ganando. Se admiten adhesiones.
Comentado por: julianolapostata el 03/2/2008 a las 17:08
Jolines, provoqueen. Me asombra tu comentario al artículo del sr. vic. ¿Cómo has sido capaz de entenderlo? Yo paso de intentarlo hasta que aparque temporalmente tanta erudición y aprenda a puntuar.
Comentado por: julianolapostata el 03/2/2008 a las 17:05
Claro, claro, la izquierda auténtica, la romántica (la que todos hemos sido de jóvenes, cabría añadir) la verdadera, es la que se mantiene, criticona, fuera del establishment... mientras gobierna la derecha, como manda Dios.
Venga, Vic, que tenemos ya unos añitos.
Comentado por: provoqueen el 02/2/2008 a las 00:01
Comentado por: Tipo Material el 01/2/2008 a las 20:07
Divertimentos mozartianos y cresta cherokee
Estando el otro día oyendo la radio recuerdo que oía una entrevista a un músico español, un compositor, en ésas resulta que entreveraban la susodicha con algunas 'piezas' del tal, para hacerla más amena sin duda, y no tan monótona...cuando pusieron una de las creaciones del entrevistado con nombre propio, la creación, de obra de artista plástico cotizadísimo que exponga quizá en la Malborough, me di cuenta de que la composición no me emocionaba como sí lo hizo posteriormente un 'divertimento' mozartiano...qué será, será, me pregunté, será que soy demasiado burdo para apreciar la nueva música, que no tengo la 'conciencia del desarrollo musical' de como se pasó del Bach a Schömberg, Stockhausen...pero uno la puede tener y seguir sin emocionarse, me dije...y no será que eso de la tonalidad, la armonía y la melodía me es necesario para que la música me guste.
No lo sé, lo que sí sé o casi, es que ese tipo hacía una música 'de ni fú ni fá' es decir era absolutamente neutra, plana, era una ráfaga de grisácea substancia musical...sería, qué duda cabe, algo original, sería una creación, sería un grito contra sus predecesores, grito de afirmación de nuestra era musical que reclama que no se pueden "repetir" los modelos antiguos, ¡verboten!...pues bien, será todo eso pero el efecto en el oyente, en mi caso era lo mentado más arriba. En arte para el receptor al menos, no bastan ni las 'buenas intenciones' del creador, ni las explicaciones teóricas o subterfugios teóricos, ni tener presente como en el día del mes en que vive uno o como el proximo pago de la letra de la casa, eso de la conciencia histórica de Arte...
Como he dicho lo que sí me emocionó, me gustó que suena menos cursi, fue aquel divertimento...ese divertimento era en sí mismo toda una época entera de la historia y una forma de entender el mundo; creados éstos para entretener entreactos operísticos, estos divertimentos son el epítome de la lentitud, del lujo en definitiva...lujo que supone la lentitud, la ceremonia y la extrema calidad del autor, claro, y es que en aquella época no se vivía tan apresuradamente todo tenía un tiempo, un 'compás', valga el símil facilón...me imagino la escena, probablemente mientras sonara el divertimento los reunidos, unos estarían ora flirteando ora charlando amigablemente ora criticando ora chismorreando el nuevo chisme de la corte ora deleitándose con la música ora fornicando qué sé yo, pero a todos les unía la música del genio y la 'costumbre' de que eso era así...escuchar aquello era lo normal y hacer esas otras cosas al tiempo también lo era, convivir de forma natural a veces inconciente con aqulla creación mozartiana era en cierto sentido común y esto mirado desde nuestra perspectiva es algo casi sublime, el lujo puro.
Todo esto me sirve pàra comentar como la pérdida de la parsimonia de la lentitud ( tanta como la que necesitaba el gran cojo, Tayllerand para levantarse de la cama y sí como no aquellos 'grand levée' de los reyes franceses del XVIII) es algo que afecta a la izquierda, o al menos al concepto clásico de izquierda; hoy día ZP se puede fotografiar con un punki pero en definitiva ZP es parte del 'establishment' pero que le supone eso al punki..no a ese punki en concreto sino a lo que representa el punki; la izquierda que se suponía pretendía acabar con el sistema establecido que se suponóa era coto de la burguesía del Estado de Derecho, una izquierda que se nutría de ideas y gentes que estaban fuera del sistema que querían estarlo, lo buscaban y desde allí influían en aquellas mentes aprisionadas, que no comulgaban con los convencionalismos, con la lentitud al fin y al cabo...estos días qué les queda; si estas gentes eran 'algo' que se percibía como extraño como venido de fuera o de los límites hoy día no se percibe ya más así sino como un 'divertimento', ¡ay Dios mío!, del 'establishment' del sistema, del acelerado sistema; pero ese divertimento no sirve como entreacto dilatador de la velada, como quinto o sexto plato del festín sino como canapé en bandejita ministerial o presidencial para pasar rápido al corte de la cinta y adios muy buenas...finalmente si la izquierda alcanzaba su conciencia su ser o su esencia en la lentitud y el 'lujo', si los necesitaba para 'ser-izquierda' hoy destornada se hace fotos con presidentes que le atusan con sonrisa de hiena la cresta cherokee...malos tiempos para la izquierda, la de verdad, la autñéntica, buenos para el pastiche...simepre hay como reza el título de la peli 'Vencedores y vencidos' en fin... hoy he tenido un buen 'Grand levée'...todavía estoy bostezando
saludos
Comentado por: vic el 01/2/2008 a las 13:54
Comentado por: Pepitol el 31/1/2008 a las 12:13
Sr. Pozo: ¡Qué oportunas sus precisiones siempre!
Sra. Provoqueen: Gusta verse saludado. A la recíproca, como se recuerdan algunos ratos del blog primitivo. El tiempo...
Comentado por: Tipo Material el 31/1/2008 a las 09:28
Un breve saludo a El Pozo y el Numa, y al Sr. Tipo Material. He esbozado una sonrisa al ver que hemos coincidido: también he comprado ese precioso librito sobre Le Brun.
Comentado por: provoqueen el 31/1/2008 a las 00:50
Hay que ver qué cosas le toca hacer a uno cuando escribe en el Periódico del hermano del conseller.
Claro, de vez en cuando, toca el masaje.
No fos cas.
Ahora que ya tiene arreglada su carretera de veraneo, podría escribir también sobre los peajes, a ver si el bueno de Joaquím Nadal nos lo arregla a todos.
Un saludo
Comentado por: J. Navidad el 30/1/2008 a las 18:51
mira, félix, LO QUE LOS HOMBRES NO SABEN es que a las mujeres nos gustan los obreros y no nos gustan los consellers.
LO QUE LOS HOMBRES NO SABEN es que no saben nada de nada, y menos de sexo, claro
http://www.loqueloshombresnosaben.blogspot.com/
Comentado por: laura el 30/1/2008 a las 15:38
Si no hubiese sido Félix quien estuvo a punto de matarse, los socavones seguirían en su sitio. Muy triste.
Comentado por: David el 30/1/2008 a las 14:44
Saludos fraternales Sr. Tipo, aunque sea desde una ‘rectificación’ de don Félix. Nos vemos poco y nos leemos menos.
Pero las rectificaciones de don Félix son algo más que meros dichos ‘digos’ donde dijera ‘diegos’. Son un salto hacia delante y, simultáneamente, hacia atrás. ¡Ale hop! Como viene haciendo con otros temas variados. No rectificar, sino volver a ellos y volver a pensarlos y reescribirlos. Que ya son cosas nuevas y no pensadas antes.
Así lo comentado sobre Venecia. Primero Casanova, luego la artillería y los barnaboti. Y ahora el hundimiento de la cultura espectacularizada. También ese ensayo que cita haber leído con gusto y fruición. ‘La pasión domesticada’, nos muestra la recuperación y ampliación del trabajo publicado anteriormente en ‘El Paseante’ denominado ,indefectiblemente, ‘las Pasiones al servicio de la corona’. Y donde ya se indagaba sobre Le Brun y su codificación pictórico-normativa. En esa ruptura del paradigma pictórico, como dice usted, o del nacimiento de la Pintura Moderna. En ese parto don Félix siempre había establecido la primacía de don Eduard Manet (vid ‘Cortocircuitos’); ahora insiste nuevamente en la primogenitura de Le Brun. No son rectificaciones aunque lo parezcan. Saludos nuevamente.
Comentado por: El Pozo y el Numa el 30/1/2008 a las 10:24
Félix de Azúa nació en Barcelona. Licenciado y doctorado en Filosofía, profesor de Estética y colaborador habitual del diario El País, fue conocido gracias a su inclusión en la antología Nueve novísimos poetas españoles. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su parcela ensayística es amplia y destacada: Baudelaire, Lecturas compulsivas, Diccionario de las Artes, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas y Esplendor y nada. Los libros recientes son Ovejas negras, La pasión domesticada y Abierto a todas horas. Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis.
Ensayo
La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.
Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.
Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.
La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.
Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.
Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.
Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.
Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.
Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.
Venecia (1990). Planeta, Barcelona.
El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.
La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.
Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.
Novelas y prosa literaria
Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.
Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.
Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.
Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.
Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.
Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.
Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.
Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.
Última lección (1981). Legasa, Madrid.
Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.
Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.
Relatos
"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.
"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.
"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.
"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.
"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.
"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.
El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.
Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.
"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.
"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.
Poesía
Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.
Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.
Farra (1983). Hiperion, Madrid.
Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.
Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.
Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.
Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.
Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.
El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.
Cepo para nutria (1968). Madrid
1987 Premio Anagrama de Novela.
2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".
2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.
05/7/2008 23:44
Publicado por: Ralph Rewes
05/7/2008 19:53
Publicado por: el mismo de antes
05/7/2008 18:15
Es una entrevista a Azua de...
Publicado por: albert
05/7/2008 13:59
Publicado por: josé labayru
05/7/2008 00:52
Publicado por: copia/pega 2
04/7/2008 23:21
Publicado por: Xavier Agenjo
04/7/2008 23:20
Publicado por: Xavier Agenjo
03/7/2008 14:51
Publicado por: tenedordepostre
03/7/2008 13:12
Publicado por: Xavier Palau
03/7/2008 12:22
Publicado por: curriqui de barrio
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