El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
lunes, 7 de julio de 2008
La muerte de Venecia

Venecia.
La actual Venecia es un fósil salvado milagrosamente, un insecto prehistórico conservado en una gota de ámbar. Es imposible comprender su importancia histórica, cuando durante la edad media y el renacimiento recaudaba un 30% más que la corona de Francia, doblaba el presupuesto de Inglaterra y su renta era 16 veces superior a la media continental. ¿Tanto poder en una ciudad de apenas 100.000 habitantes?
Venecia ha sido dos cosas: una ciudad (la Dominante) y una República (la Serenísima). Su territorio no era terrestre sino marítimo. Durante siglos, el dominio del mar ha sido mucho más importante que el terrestre. El imperio de Alejandro se sustentaba sobre una corona de puertos fortificados; también el imperio romano, el de Felipe II, el de Luis XV y el de la corona británica. El imperio marítimo de Venecia incluía aún en 1790, en la más absoluta decadencia, hasta tres millones de súbditos directos.
Sin embargo, a medida que se desarrollaba la artillería crecían en importancia las posesiones terrestres. Lo cual lleva aparejada la creación de poderosos ejércitos de infantería. Venecia nunca dio importancia a su expansión militar terrestre, aunque sus colonias comerciales en la península llegaban hasta Milán. Sus ciudades, Crema, Treviso, Vicenza, Verona, Brescia, Padua, nunca fueron integradas en un sistema estatal, no supo crear un ejército de tierra y fue decayendo a medida que los ejércitos terrestres se perfeccionaban y los mercenarios eran más caros, hasta morir a manos del mayor ejército del mundo, la Grand Armée de Napoleón. Las aguas que la habían convertido en un imperio acabaron por ahogarla.
El declive, por lo tanto, comenzó con la construcción, hacia el siglo XVI, de las modernas naciones europeas inseparables de un poderoso ejército de tierra. Y el desastre era ya inevitable en el siglo XVIII cuando las naciones se convirtieron en estados nacionales. La última expedición a Inglaterra, compuesta por nueve embarcaciones atiborradas de riquezas, partió en 1702. Sólo llegaron dos de las naves. Fue la última gran expedición veneciana. A partir de ese momento sus naves quedaron varadas y comenzaron a pudrirse.
Conferencia con motivo de la exposición "El arte de los siglos XVII y XVIII en Venecia". Barcelona, 14 de enero de 2008.
[Publicado el 27/1/2008 a las 16:44]
Comentado por: Marcos Méndez Filesi el 24/6/2008 a las 23:49
Comentado por: el grillo el 30/1/2008 a las 17:59
Sr. Azúa: su 'pasión domesticada' en Abada Ed. precioso libelo sobre el cambio de paradigma pictórico en la Francia del setecientos y Charles Le Brun como pintor 'racionalista' y 'moderno' (a mayor gloria del rey).
Pozo: Cuanto tiempo sin leerle. Saludos.
Comentado por: Tipo Material el 29/1/2008 a las 19:58
Si usted tiene entre 22 y 30 años, es “mileurista”, vive con su pareja en alquiler y tiene un niño, entonces, usted percibirá en los próximos cuatro años más de 16.000 euros en ayudas por parte del Estado. Y todo gracias a medidas estrella como la Renta de Emancipación de Carmen Chacón, el “cheque Bebé” de Jesús Caldera o la promesa de José Luis Rodríguez Zapatero de devolver 400 euros a cada asalariado a partir del próximo mes de junio. Y si no, hagamos cuentas.
Empecemos por la Renta de Emancipación que ofrece el Ministerio de Vivienda a todos aquellos jóvenes entre 22 y 30 años cuyos ingresos no superan los 22.000 euros, es decir, cobran menos de 1.500 euros al mes. Durante los próximos cuatro años, que es el tiempo máximo durante el que se puede percibir las ayudas a la Emancipación, los jóvenes que cumplan estos requisitos se ahorrarán un total de 10.080 euros (210 euros cada mes). Y, además, aquellos que tengan que hacer frente a un aval bancario recibirán, por otro lado, una ayuda de 120 euros para su tramitación.
Pero pongamos que, además, una pareja joven que cumple estos requisitos decide tener un niño. Nuestra suma sigue creciendo si añadimos entonces los 2.500 euros que reciben todos los que han sido padres desde el pasado 1 de julio. La suma llega ya a 12.700 euros. Y si además, el niño de esta pareja tuviera una discapacidad igual o superior al 65%, recibirían otros 1.000 euros más.
Y faltan todavía los 400 euros que Zapatero ha prometido que devolverá a cada asalariado y pensionista como medida para reactivar el consumo y hacer frente a una posible recesión. Nuestra hipotética pareja, recibiría entonces 800 euros más, o lo que es lo mismo, dos devoluciones de 400 euros, una por cada miembro que hace la declaración de la renta.
Según explicó ayer el coordinador del programa electoral del PSOE, Jesús Caldera, esta medida dejaría prácticamente exentos del pago del IRPF a todas las personas que individualmente estén en el tramo de los 11.000-12.000 euros de ingresos por año; si son dos declarantes –una unidad familiar-, subiría de 18 a 22.000 euros y si fuese un solo declarante con familiar a cargo, todas las familias de menos de aproximadamente 17.000 euros, no pagaran nada.
La promesa, según se ha comprometido el presidente del Gobierno, será la primera gran medida de calado que afronte el primer consejo de Ministros que se celebre tras las elecciones generales. Y aseguran que se repetirá en los sucesivos años de la próxima legislatura. De ser así, a nuestra pareja del ejemplo, se les devolvería un total de 3.200 euros de aquí al 2012. Y en el caso de una persona que viva sola, 1.600 euros, en total.
Comentado por: copia/pega el 29/1/2008 a las 16:18
MM, muy interesante su artículo. Algo bisoño en ocasiones (eso de traducir los títulos de los libros sin dar el original, con lugar y fecha de edición) pero muy revelador incluso para los que no tenemos ni idea del tema del que habla: hace poco he tenido la casa llena de revistas de la llamada crítica literaria y tuve ocasión de descubrir que yo, que empiezo 30 libros al mes y empiezo a releer otros 30 como mínimo, o tenía ni idea del santoral literario actual en lengua hispana, ni mucho menos de los piques y desplantes de críticos a autores, de autores a autores y de críticos a críticos, y todos a la vez lamentando que los lectores fueran tan ignorante que no hubieran leído los 1.500 libros verdaderamente imprescindibles. Veo que el mundo de la literatura psiquiátrica bajo el microscopio presenta el mismo panorama, y sin duda la capilla de lacán es un universo que contiene de todo, sin perder una sola modalidad de cisma, ejecución, parodia, biografía a lo Donald Spoto, escandalillo, pasado turbio... A ver si alguien se anima un día y nos hace la novela de los novísimos.
Comentado por: julianolapostata el 29/1/2008 a las 14:09
Sin saber para qué revista, me pongo a escribir este artículo, exorcismo y bálsamo. Ortega los hacía así, con lo último que estaba leyendo o curioseando, seguro de quedar bien. Yo escribo desde una posición menos confortable, pero con la añoranza de tranquilidad que se lee en Ortega.
Por lo que he podido ver, se acentúa el divorcio entre la escuela etnopsiquiátrica y el psicoanálisis. La etnopsiquiatría, empero, echa sus raíces en la antropología y en Freud. ¿Por qué ahora esta ruptura? Inicialmente, la escuela, que aprovecha las aportaciones mestizas entre psicología y antropología de psicoanalistas freudianos como Ferenczi, Róheim (tan citado por nuestro poeta “lacaniano”, Leopoldo María Panero) o el propio Sigmund Freud (en Tótem y Tabú) viene a aglutinarse en torno a la figura de Georges Devereux, psicoanalista y antropólogo. Hasta ahí se mantiene en la ortodoxia freudiana. Varias traducciones al castellano de Devereux nos son conocidas. En Icaria su libro “La vulva mítica”, y en Seix Barral el conjunto de los “Ensayos de etnopsiquiatría general”. En sus ensayos posteriores sobre el arte griego se desarrolla por un lado una estética de la sublimación (en el sentido freudiano bien conocido) a través del genio y la técnica del poeta o artista, y, por el otro, se profundiza, con la ayuda de la inmensa erudición de su autor y de su experiencia en trabajos de campo, en el estudio antropológico de la Antigüedad.
A la muerte de Georges Devereux, a principios de los ochenta, toma el relevo en la dirección de esta corriente su discípulo Tobie Nathan. La escuela entonces se vuelca en la clínica con pacientes emigrantes llegados a Francia. Del estudio de la especificidad de los síntomas y las necesidades respecto a la terapia de estas personas “no-occidentales”, Tobie Nathan y sus colaboradores extraerán conclusiones que dan un vuelco a las verdades del psicoanálisis. Se pone en duda la validez universal del complejo de Edipo, por ejemplo, o se critica el racismo de Freud en Tótem y Tabú, cuando atribuye a los africanos un estado de neurosis infantil permanente (conclusión de Freud en relación a los llamados cultos fetichistas, un tanto precipitada en efecto si consideramos que, después de todo, nuestros griegos tenían una relación similar con sus estatuas). Aquí al lado tengo dos libros que ilustran la ambivalencia de esta posición polémica con el psicoanálisis:
- El primero se llama (me permitiré traducir los títulos en adelante) Psicoanálisis pagano. Su primera edición es de 1987. Aunque Tobie Nathan lo llame “pagano”, su psicoanálisis sigue teniendo en Freud un punto de referencia, aunque sea susceptible de matices. El libro combina de forma muy atractiva la erudición sobre mitología y religión griegas con la antropología de las culturas africanas, agrupando ambos fenómenos bajo la definición de paganismo y poniéndolos en conexión con la terapia analítica. En él se apuntan algunas de las singularidades de la actual clínica etnopsiquiátrica: la presencia de más de un terapeuta (sesiones “asamblearias”, podríamos decir) o la puesta en un mismo plano de dos etiologías posibles: la científica y la cultural o religiosa.
- El segundo es una obra de teatro, escrita en grupo, titulada La perdición de Freud. Con algo de parodia del Fausto de Goethe en la letra de su título francés, la obra nos presenta la ficción de un tiralleur negro de la Primera Guerra Mundial, que recibe tratamiento en el gabinete de Sigmund Freud en Viena. Con una acidez y un sarcasmo ilimitados los autores denuncian los prejuicios de tipo racista que, como hombres blancos, tuvieron Freud y la mayoría de los primeros psicoanalistas, colocados frente a un paciente “primitivo” o de otra raza. Las pretensiones de asepsia científica y de “método” revelan ser una coraza para protegerse de quienes son diferentes, forzándolos a convertirse en ilustraciones ridículas de las teorías de los occidentales.
En otro orden de cosas, y por quedar de momento dentro del mundo de lo psicoanalítico, he tenido ocasión de leer un pamfleto antilacaniano que podríamos traducir como La “copista” de Lacan. La autora, Maria Pierrakos, fue durante años la persona que estenografiaba y pasaba a limpio los seminarios de Jacques Lacan. Explica que se sintió despreciada en su trabajo, por un lado, y por el otro enumera todo lo que considera “fundadas refutaciones” de las teorías lacanianas.
Debo decir que, un poco a su pesar, el libro de Maria Pierrakos es inmensamente cómico (y desde luego eso basta para justificar su lectura) por su obstinación y por la cantidad de observaciones “retratísticas” y de anécdotas. A partir de este tipo de materiales M.P. levanta contra los lacanianos ¡y sus pacientes! una acusación general de cinismo moral y formal. Como cuando, citando a Houellbecq, dice que: (traduzco libremente los adjetivos en femenino “connasse” y “pétasse”) el psicoanálisis sirve para convertir a un pelmazo en un caradura.
*
Para un lector extranjero que no sea parte de la vida cultural francesa adviene un apasionante aluvión de preguntas: ¿Ha salido ganando la etnopsiquiatría con el paso a la polémica? ¿Está caducado el psicoanálisis lacaniano después de la venganza de la persona que lo pasó a máquina? ¿Estos dos fenómenos, escandidos en el tiempo de forma distinta y ambos con su epicentro en París, son realmente tan opuestos, tan ajenos el uno al otro?
Una diferencia de tipo estilístico separa, al margen de las innovaciones teóricas, los libros de Georges Devereux de los de su sucesor. Ustedes juzgarán el sentido que hay que otorgarle. Si la escritura de Tobie Nathan pasa rápidamente a la polémica no es sólo por su acidez. Lo es también por su impacto inmediato, su eficacia: sea porque escribe en forma de diálogo, porque elabora los casos clínicos con un sentido del suspense y de la elegancia de estilo que hace de ellos verdaderas mini-novelas, o porque sabe cambiar de registro con habilidad, se trata siempre de una escritura que interpela, como a veces algún inquietante título de libro suyo (El esperma del diablo). El estilo de Devereux es más pesado, más abrupto, aún siendo personal y con eventuales confidencias. Parece descubrir las ideas en el momento de escribir, buscarlas con esfuerzo a través de la escritura, marca de estilo muy extendida entre filósofos y psicoanalistas, cuando no en los novelistas con “voz interior”. En su descargo debo decir que dos terceras partes de lo que he leído de él eran traducciones, pero creo haber podido confirmar mi impresión en el tercer tercio.
No obstante, la crítica de tipo estilístico que, en el otro tenor, ha hecho Pierrakos a Lacan, a saber un exceso de poeticidad, puede ser aplicada a Tobie Nathan igualmente. ¿Tiene ella razón o por el contrario es la poesía, como lo fue en los presocráticos, un registro sublime de la Ciencia? A pesar de su alejamiento polémico, lacanianos y etnopsiquiatras tendrían en igual medida algo de artistas. Por supuesto, como con todos los artistas, el que acude a terapeutas así debe tener con ellos el mismo olfato para distinguir al genio del simple imitador que debe tener un buen coleccionista de pintura o de artesanía . El mismo concepto de Inconsciente en que se apoyan unos y otros (los unos como estructura de orden lingüístico en el sujeto, los otros como diversidad inexorable) presupone la utilidad de la metáfora en terapia para actuar sobre el núcleo del alma, y no sólo de la metáfora ejemplarizante como en el conductismo, sino de la que se abre sobre el infinito (matemática en unos, arcaica o arcaizante en los otros, paradójica en unos y otros si se pretende que sea activa). Unos y otros, si nos atenemos a la acusación lanzada por M.Pierrakos, operan por medio de paradojas. ¿Y por qué no conceder el socorro de una paradoja al que viene aplastado por el peso de una lectura unívoca de su síntoma, o por la imposibilidad de conjugar la interpretación que le viene dada a su síntoma con una interpretación que “no fuese la misma” ?
Otra cuestión de estilo sale a la superficie, el gusto a la vez metódico y caprichoso, que era propio del estructuralismo y que perdura. ¿No podemos leer acaso como un hecho relevante del mismo tipo de ambición la insistencia de Tobie Nathan en los objetos, siempre investidos de virtualidad, propios a las prácticas terapéuticas tradicionales (fetiches, talismanes, filtros, perfumes, tatuajes o escarificaciones, etc.), cargados de sentido, o los mitos, igualmente entendidos como máquinas de producir sentido, respecto a la insistencia de Lacan en las fórmulas o los matemas, como evidencias de la estructura emergente? No es inoportuno hacer notar que, aunque el tiempo haya pasado, uno y otro se reclaman lectores entusiastas de Claude Lévy-Strauss...
Reconoce Maria Pierrakos que la mayoría de los psicoanalistas y psicoterapeutas de su generación, aún los no lacanianos, han intentado informarse sobre la obra de Lacan, y aunque hayan podido disgustarse con su hermetismo, frecuentemente han hecho suyas algunas ideas-fuerza, o el simple talante estructuralista que la impregna. En el porvenir ocurrirá algo parecido, cada vez que se establezcan dispositivos terapéuticos con inmigrantes, con la etnopsiquiatría, que será usada o estará presente en los gabinetes, siquiera sea, como diría Loyola, como “gusanillo de la conciencia”.
Manuel Montero.
Granada, junio, 2004.
Comentado por: M.M. el 29/1/2008 a las 00:07
Chapeau, Félix. Vale la pena leerse la conferencia entera, imprimirla en el curro y guardarla entre las páginas de "La invención de Caín".
Qué pena que pierdas el tiempo cada semana en El Periódico. Casi me consuela pensar que tal vez sean artículos plagiados de periódicos remotos y tú sólo pones la firma.
Ya que estás jubilado, ¿no podrías dedicarte en exclusiva a escribir de cosas serias como ésta?
Comentado por: julianolapóstata el 28/1/2008 a las 21:41
Sí, muy bueno el libro ése de Azúa que leí sobre la venecia de Casanova donde por cierto, no aparece Casanova para nada, debía titularlo la 'venecia de Goldoni' que aparece mucho más... sólo creo recordar que se hace mención de esas dos hermanas a las que se benefició joven aún aquél y que no eran precisamente N.D; como muy amenos los son igualmente otros de esa serie como el 'Londres victoriano' de su queridísimo Benet o el de Areilza...
saludos
Comentado por: vic el 28/1/2008 a las 20:06
Tierra y agua que se reparten ,meticulosamente, el dominio de los “sestiere” en que se descompone la ciudad en seis partes superpuestas y contabilizadas: del Cannaregio al Dorsoduro, de San Polo a San Marco y de Santa Croce al Castelo; dejando a lo lejos el barco varado de la Giudecca; y más lejos aún la barra del Lido, como parte de los “murazzi” erigidos como defensa terrera frente al Adríatico y sus mareas invasoras, entre 1744 y 1782 y que conectaban Malamoco y Pellestrina. Todo eso cuenta el espléndido trabajo colectivo “Veneto. Itinerari neoclassici: I luoghi, la storia y l´architettura”, texto que cuenta con un ensayo excepcional de Roberto Masiero, “Le maschere e l´ordine” y que muestra parte de las dificultades venecianas y explicita su hundimiento. “Cómo podía existir un Estado, sin territorio y sin confines? o ¿en qué sentido [la Serenísima] era una República?”. Más aún, Masiero conecta la muerte de la República con “la festa”: “la misma muerte de Venecia es hoy un objeto kitsch para la cultura europea. Así será percibida y reelaborada, seductora y decadente, por Byron, antes que por Proust. Venecia es el lugar de los juguetones y de los bufones: tanto para Goethe, como para madame Stäel, y para el mismo Man”. En la bibliografía aparece un único libro español: el de Azúa “Venecia de Casanova”.
Sobran comentarios.
Comentado por: El Pozo y el Numa el 28/1/2008 a las 14:09
Félix de Azúa nació en Barcelona. Licenciado y doctorado en Filosofía, profesor de Estética y colaborador habitual del diario El País, fue conocido gracias a su inclusión en la antología Nueve novísimos poetas españoles. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su parcela ensayística es amplia y destacada: Baudelaire, Lecturas compulsivas, Diccionario de las Artes, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas y Esplendor y nada. Los libros recientes son Ovejas negras, La pasión domesticada y Abierto a todas horas. Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis.
Ensayo
La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.
Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.
Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.
La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.
Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.
Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.
Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.
Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.
Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.
Venecia (1990). Planeta, Barcelona.
El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.
La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.
Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.
Novelas y prosa literaria
Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.
Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.
Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.
Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.
Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.
Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.
Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.
Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.
Última lección (1981). Legasa, Madrid.
Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.
Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.
Relatos
"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.
"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.
"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.
"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.
"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.
"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.
El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.
Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.
"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.
"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.
Poesía
Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.
Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.
Farra (1983). Hiperion, Madrid.
Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.
Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.
Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.
Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.
Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.
El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.
Cepo para nutria (1968). Madrid
1987 Premio Anagrama de Novela.
2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".
2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.
06/7/2008 17:01
Publicado por: tranquil
06/7/2008 12:47
Publicado por: Aviva y ya viva
06/7/2008 12:28
Publicado por: Oír a Dario
06/7/2008 12:04
Publicado por: ¿Se le nota capaz?: zapa, catón él es
05/7/2008 23:44
Publicado por: Ralph Rewes
05/7/2008 19:53
Publicado por: el mismo de antes
05/7/2008 18:15
Es una entrevista a Azua de...
Publicado por: albert
05/7/2008 13:59
Publicado por: josé labayru
05/7/2008 00:52
Publicado por: copia/pega 2
04/7/2008 23:21
Publicado por: Xavier Agenjo
© 2005 La Oficina del Autor (Grupo PRISA) | Gran Vía, 32 6ª planta - 28013 Madrid | | Aviso Legal | RSS
Página desarrollada por Tres Tristes Tigres