El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
lunes, 7 de julio de 2008
Diciembre. Los estragos de la edad
Eran otros tiempos, o sea, los mismos de ahora. Ante la creciente obsesión de André Gide por ser celebrado entre los jóvenes, dijo André Malraux que había que ser un insensato para buscar la aprobación de los menores. El encanallado escritor tenía como orgullo ser elogiado sólo por gente adulta, en cuestiones como la literatura o la política que exigen juicios certeros.
Desde entonces la angustia por la aprobación de los jóvenes ha crecido exponencialmente. Casi la totalidad de la publicidad y de la política busca cómplices en ese estrato social, por otra parte menguante. Bien es cierto que cuando Malraux manifestaba su displicencia hacia los inmaduros, el borde de la edad de la razón estaba en los veinte años. Hoy roza ya los cuarenta. Nuestros jóvenes han envejecido mucho.
La progresiva importancia del adjetivo "joven" en la vida diaria es seguramente una hipocresía; lo cierto es que son la zona peor tratada e incluso peor que en tiempos de Malraux. Encerrados en un campo de concentración electrónico, sólo pueden ejercer como compradores compulsivos de aparatos, mientras se les mantiene en una semiesclavitud laboral. Ninguna subvención o beneficencia administrativa podrá resolver el problema mayor: la prohibición de acceder a la responsabilidad. En el trabajo, en la vida social, en la formación educativa, en las formas mayores de la libertad, los jóvenes son subalternos. Basta repasar los suplementos "juveniles" de los grandes periódicos nacionales para constatar que se les condena a la estupidez, aunque, eso sí, a cambio de una excelente oferta sexual.
El proceso de este trueque ("tú te quedas con el monopolio del sexo y a cambio vives como un esclavo") es relativamente reciente, debe de tener unos cuarenta años. Antes de la célebre mutación llamada abusivamente "Mayo del 68", el estrato juvenil accedía muy pronto a trabajos de cierta responsabilidad, a parcelas propias de emancipación y a la famosa respetabilidad que era la garantía de unos ingresos estables. A cambio, el sexo casi siempre estaba condicionado a la integración social por medio del matrimonio. Este es el asunto que trata Ian McEwan, uno de los mejores narradores vivos, en su última novela, On Chesil Beach, que supongo traducirá muy pronto su siempre atento editor español, Jorge Herralde.
La novela desconcertará a la gente que no tiene la menor idea de cómo era la vida de los jóvenes hace medio siglo. E inevitablemente producirá una avalancha de exhibicionismo del tipo: "Pues a mi nunca me pasó nada semejante". Porque el asunto del relato es el fracaso sexual de una pareja de jóvenes ingleses en el primer día de su matrimonio. Ambos pertenecen a la clase media, alta la muchacha, baja el chico, y no han tenido acceso a la más mínima información seria sobre las relaciones sexuales. Él sólo conoce bromas chocarreras de vestuario de gimnasio y algo de pornografía. Ella ni siquiera esa primitiva iniciación.
El encuentro entre dos personas que se aman y se necesitan, pero son incapaces de ordenar los pasos ineludibles para un apareamiento sin dolor o humillación, está tratado con sencillez, mucha ternura y sobre todo mediante una exacta medición de los tiempos, los espacios dedicados a la colisión y los antecedentes, el cuidadoso rechazo de toda morbosidad. Es un relato tan pudoroso que podrían leerlo los niños de secundaria y les aprovecharía mucho más que esos cursillos en los que la exactitud anatómica sustituye a la comprensión profunda de la sexualidad.
El novelista inglés expone con sutileza que el motivo principal del fracaso no es la inexperiencia o el encontronazo entre una mujer asustada y un hombre inexperto, ni siquiera el posible conflicto físico entre un eyaculador precoz y una chica de sensualidad nula, sino la imposibilidad de explicarse entre sí, la ausencia de un espacio lingüístico en el que puedan darse a conocer el uno al otro, porque ni siquiera ellos mismos saben lo que les está sucediendo o cómo compartirlo con el otro para que le excuse y acoja. Ese terrible principio según el cual uno es siempre culpable (terrible porque es verdadero) cae sobre ellos como un hachazo.
Cuando no se puede compartir un fiasco, suele convertirse en objeto arrojadizo, como hemos comprobado a lo largo de esta tediosa legislatura. También los jóvenes, como nuestros políticos, impotentes ante su afasia, no tienen otro escape que acusarse mutuamente de una incompetencia sexual que en realidad es trivial. La novela concluye con una coda desesperada. Ambas vidas quedarán para siempre marcadas por esa primera y decisiva decepción.
El caso que expone McEwan debe de ser ya relativamente infrecuente. Quiero creer que los jóvenes actuales llegan con cierta información básica a su primera cópula y están habituados a hablar de estos asuntos sin darles demasiada importancia. Es una formidable descarga de agobio para esa iniciación siempre agónica, aunque ya tenga carácter público y se muestre tenazmente en las docenas de pantallas que constituyen la actual escuela juvenil. Dudo, sin embargo, de que haya mejorado la capacidad de hablar con la pareja cuando estalla el fracaso. Me temo que las acusaciones mutuas y la culpabilización siguen siendo la única salida. Porque la culpa es eterna, aunque no haya falta.
[Publicado el 04/1/2008 a las 20:32]
Es que yo no entiendo cómo pueden "estresarse" tanto a los 20 años... El estrés tiene derecho a tenerlo el veterano de 50 años que se queda en paro o la señora que mantiene a cuatro hijos fregando escaleras. No el joven de 20 años al que le han pagado todos los gastos y que quizás ya ha tenido ocasión de recorrer medio mundo cuando sus pogenitores igual sólo fueron una vez a Mallorca y por las bodas de plata. Y hay trabajos mucho peores que servir copas. No. No me dan ninguna pena, pero no me lo tenga en cuenta, :)
Comentado por: Herodes el 08/1/2008 a las 16:18
A mi tampoco me parece mal, Herodes, que la gente joven empiece su andanza laboral con esfuerzo, así empezamos todos. Pero tampoco me parece extraño que se estresen y envidio su capacidad para olvidar el estres en un momento y, sobre todo, veo a mucha gente joven, más que hace años, buscándose la vida para estudiar y dispuestos a abandonar su ciudad para trabajar donde aparezca una oferta. Gracias por responder
Comentado por: Azul el 08/1/2008 a las 16:00
Quizás otra diferencia es que mi padre, que tuvo que ponerse a trabajar desde los 14 años, me dejó las cosas muy claras y yo siento un gran respeto por el esfuerzo de esa generación.
Comentado por: Herodes el 08/1/2008 a las 14:58
Pues no. Me relaciono con todo tipo de gente y, desde los 15 años me ganaba mi dinerillo dando clases y haciendo canguros. La diferencia entre el señor azul y yo es que a mí no me parece nada mal que jóvenes de 20 años se inicien en el mundo laboral haciendo de camareros o cualquier otra función por un sueldo modesto, como hemos hecho todos antes que ellos. Debe entender que, si quieren aspirar a jubilarse con pensión, les quedan todavía 45 años de cotización, por lo que no es cuestión de estresarse a las primeras de cambio.
Comentado por: Herodes el 08/1/2008 a las 14:51
Herodes ¡Que bien le va el nombre!
Una cafetería, hora punta. Un camarer@ de aproximadamente 20 años. 10 mesas en la calle, no hay estufas y hace fresco, se toma uno un chocolate y sale huyendo antes de que se vaya el efecto del calorcito en el estómago. Los clientes de las mesas se renuevan con celeridad . En la barra otro camarero y una persona de parecida edad en la cocina. Unos 600 euros mensuales cada uno, la jornada se alarga si hay clientes.
A mi me estresaría
Usted debe relacionarse con "niños bien". Eso es otra cosa, no parece bueno tener de todo sin esfuerzo... pero la cuestión está un poco desequilibrada, para variar
Comentado por: Azul el 07/1/2008 a las 18:58
Me coge realmente en vena, me duele pensar en el fracaso del encuentro entre dos personas. La educación va mejorando, dicen, en el colegio les enseñan el día del Sida a poner preservativos en un pepino, lo cual si no los deja traumatizados ya es bastante. Asco les da, sí, me lo han dicho los niños, aunque sus educadores se palmeen satisfechos de su liberalidad. Habría que educar en relaciones, en tacto, pudor, comunicación y también sexualidad pero podrían hacerlo en un marco más serio, más amable.
Comentado por: Andy el 07/1/2008 a las 17:52
En México, el Grupo Prisa acaba de negar de renovarle el contrato a Carmen Aristegui, periodista de gran renombre en México, porque "la línea editorial de la conductora era incompatible con la de la empresa". ¿No le da miedo a usted que pronto le hagan lo mismo a usted, como escritor?
Comentado por: Julio el 06/1/2008 a las 21:00
UNA RAZÓN PARA DEJAR DE ESTUDIAR HUMANIDADES
Leo un artículo con un título primitivo que me llama la atención. Y me digo, este tiene que ser de esos, de los de la selva, de la secta, de los sesgados, de los igualitarios a todo trance, en definitiva, un primitivo, antes de leerlo. Y en efecto, de esos que hay que no salen de su primitivismo tan solo por lucirse y llenar el buche. Lo compruebo después de leerlo. Aunque uno lee cosas por ahí difícil de creer, y esto no es que yo tenga problemas de fe, hay algunos que me superan (mírese esto como se quiera) . Y lo leo, porque ya el título hiede: “La lengua como arma arrojadiza”.Conste que me la trae floja que cada cual hable como tan bien o mal sepa (claro que relativamente lo aguanto) y en la lengua en la que mejor le parezca. Pero este hombre, costeado por el Estado, funcionario al cabo, se preocupa por su oficio, porque le dure y tal vez porque su alumnado un día sea empresarios de lenguas. Las lenguas hoy venden; ya forman parte de la economía.
Empieza afirmando : “La andadura de la Constitución española como encarnación del consenso que alcanzaron los españoles durante la Transición parece tocar a su fin.”(pero,¿ es que nadie se ha enterado?) .Se puede pensar en un principio que este hombre es de derecha, pero primero hay que saber a qué derecha es afiliado sentimentalmente. Es decir, que lo que quiere decir este hombre(agorero aparte), quizá educado con algo de pensamiento líquido u otra etiqueta moderna, es que el consenso que fue necesario ayer hoy ya no lo es, o está olvidado ,o, lo que se prefiere, hay que olvidarlo por obsoleto, y de que no habiéndolo va haber que inventar otro, tal vez otro más acuoso y que se acople a los figurines deseosos de cada legislatura; y así les parezca a ellos diferenciar lo que está mal de lo bien, modificarlo a cada tanto. Dudosa tiene que ser la alternativa y maleable Constitución que venga en el futuro. Mal asunto, pues nunca estará sujeta. Se sabe que los brujos ven sus sortilegios por doquier, realizados aquí y allá, a base de meter y meter diversas hierbas en el perol consiguen ver grumos donde no los hay.
Alega diciendo (sobre y con el manual de la Constitución delante, supongo) que unos “proponen superarlo en un sentido federalizante y de los que, en sentido opuesto, más que una reforma constitucional postulan una contrarreforma constitucional, que dé marcha atrás en el desarrollo del Estado autonómico, reduciendo abiertamente la autonomía a la descentralización” (he aquí una opinión bien fabricada del profesor).Ya sabe uno quienes son. Y ahí está el problema, en quienes son. Sigue diciendo después que el partido Unión, Progreso y Democracia (UPD) es una incógnita. Este hombre ,traductor y profesor, que hoy escribe como justo o eso quiere parecer (cimbra la palabra igualdad como si fuera suya), da en no estar conforme con uno de los nacionalismos existente, pero se ve(se palpa que le conviene) , que a la hora urgente, si fuera menester, se decantaría por el que crece en su terruño. Se le ve la pataleta cuando quiere reprender al enfermo Mariano Rajoy,éste dice: "Si las autonomías defienden su lengua, España tendrá que defender la suya"(mostrando éste su incultura y demagogia y equiparando España con una lengua particularista; como si España a la vez fuera otra comunidad autonómica, esgrimiendo el mismo contagio que pretende combatir). El defensor de lenguas ,por su parte, pone y esgrime en contra, este detalle de sumo infantilismo : “¿España tiene una sola lengua? ¿Acaso habrá que reformar también el artículo 2 de la Constitución, para sustraer al catalán/valenciano, gallego y euskera su condición de lenguas españolas?” Aquí hay más que un problema sexual. Hoy en día se esgrime la Constitución(a modo de manual) como en otros tiempos se hacía con la Biblia.
Por cierto, en otro aspecto, el traductor llega a demandar o proponer, ( esgrimiendo su guerrera igualdad) “el derecho a escolarizarse en catalán/valenciano, gallego o euskera a los españoles de esas lenguas maternas residentes en Madrid -un derecho, por cierto, que hasta ahora no había demandado nadie”. Vaya, pobres, que nadie se acordara de esto antes, mira que somos atrasados. ¿Cabe mayor perogrullada en un tiempo en que se mira la lengua por el fin utilitario y político? Vamos a dejar de andarnos con rodeos y tiquismiqueos, Sr. Profesor, y digo ¿De que le vale siendo como son las lenguas, útiles para ganarse la vida, de que los residentes madrileños sepan el catalán/valenciano ,el euskera o el gallego si en Madrid no les va servir para ganarse el pan? Cuando uno quiere aprender una lengua distinta de la materna, o va a una academia para tal fin o se va al país donde esa misma se ejerce. Quizá sea mala suerte que nuestra lengua favorita ( la de cada cual) no esté en boga como quisiéramos, como por ejemplo, a un latinista le gustaría que el latín estuviera vigente. Qué le vamos hacer. Qué culpa (no sexual) tiene uno de que el español sea una lengua común dentro del territorio español y se hable en todas las comunidades autonómicas. Qué culpa tiene uno de que Cervantes, Quevedo y Lope de Vega pasando por Ortega y Gasset y un largo etcétera la escribieran tan bien y hoy sea una lengua excelsa y que tan mal hablan y de la que saben los cuatro políticos de turno una puñetera mierda. Un traductor debería saber que las lenguas ,el uso de ellas, están para entenderse y no para imponerlas y a su vez surja lo contrario, la incomunicación , o terminar por no enterarse de lo que el prójimo de la autonómica vecina quiere(bueno, en España esto resulta un vicio).
Recuerdo a una profesora de catalán que me toco en suerte (nada seductora, por cierto) en mis años de escolarización, que me soltaba, a la que me acercaba usando mi lengua materna, que no me entendía. Pretendía enseñarme una lengua sin apenas tener comunicación con aquel que fue niño.Supongo que el gobierno catalán la tendría como a una mujer de lo más educadora y solvente para el objetivo pretendido. Yo por mi parte le hacía vudú cada vez que me sacudía el alma de esa manera.
Los postulados del partido de Rosa Díez pueden ser todo lo engañosos que se quieran, ahora bien, este hombre que es traductor no deja tampoco de querer llevarnos a engaño con su titularidad igualitaria.A este paso, si nos propusiéramos llevar a cabo todas las bobadas que algunos proponen, habría que aprender todas las lenguas europeas, pasando por la de los restantes continentes, para tener la conciencia tranquila. Al tiempo. No sé si en el libro que recomienda Azúa, y
tal como dice,esos dos enamorados eran tan ingenuos como los pinta. Lo que sí tengo claro es de que a pesar de que antiguamente hubiera más analfabetismo, estoy seguro de que la gente se preocupaba por menos gilipolleces que nuestros actuales hombres primitivos, al parecer mentes brillantes.
Para el curioso que quiera contrastar lo que digo, o simplemente, no me entienda, aquí dejo el resto por si quiere entender al articulista. Ah, espero que por este, Francesca, no me dé las gracias.
LA LENGUA COMO ARMA ARROJADIZA
Distintas formaciones políticas demandan la supremacía del castellano en todo el Estado. Pero el multilingüismo no está reñido con la excelencia, como lo ilustra Finlandia, a la cabeza del 'Informe PISA'
ALBERT BRANCHADELL 05/01/2008
La andadura de la Constitución española como encarnación del consenso que alcanzaron los españoles durante la Transición parece tocar a su fin. En este momento el texto constitucional se halla bajo el fuego cruzado de los que proponen superarlo en un sentido federalizante y de los que, en sentido opuesto, más que una reforma constitucional postulan una contrarreforma constitucional, que dé marcha atrás en el desarrollo del Estado autonómico, reduciendo abiertamente la autonomía a la descentralización. Y todo ello sin olvidar a los que, simplemente, ya no desean vivir bajo ninguna Constitución española.
En fechas recientes se ha presentado en sociedad un nuevo partido político que hace precisamente de la contrarreforma constitucional su principal bandera. Si el posible impacto electoral de Unión, Progreso y Democracia (UPD) es todavía una incógnita, su impacto mediático y político son evidentes: acaso temeroso de la competencia que supone UPD, uno de los dos grandes partidos españoles ya ha corrido a apropiarse tanto de la filosofía del nuevo partido (donde UPD dice que la base de la ciudadanía democrática es "la libertad en igualdad", el PP proclama que España es una "nación de ciudadanos libres e iguales") como de la propuesta de reforma constitucional como instrumento para el cierre definitivo del modelo territorial.
Además de cerrar el modelo territorial, la propuesta de reforma constitucional que preside el manifiesto de UPD se centra en la "mejora y refuerzo de los derechos y obligaciones individuales, que deben ser estrictamente iguales para todos los ciudadanos del país". Al parecer, el artículo 139 de la Constitución es insuficiente como garantía de esa igualdad: "Todos los españoles tienen los mismos derechos y obligaciones en cualquier parte del territorio del Estado". Y probablemente es insuficiente porque el artículo 139 no ha impedido que el Tribunal Constitucional, un órgano no precisamente "sometido a constante desbordamiento por las pretensiones nacionalistas", lo interprete de un modo que excluye la estricta igualdad. En su sentencia 46/1991, el Tribunal Constitucional se pronunció sobre la constitucionalidad de una ley del Parlamento de Cataluña según la cual durante el proceso de selección los aspirantes a funcionarios autonómicos en esa comunidad debían acreditar el conocimiento oral y escrito de la lengua catalana. Pues bien, he aquí lo que dispuso nuestro Alto Tribunal al desestimar el recurso de inconstitucionalidad interpuesto: "El establecimiento de un régimen de cooficialidad lingüística en una parte de territorio del Estado no contradice el principio de igualdad de los españoles en todo el territorio nacional, ya que tal principio no puede ser entendido en modo alguno como una rigurosa y monolítica uniformidad del ordenamiento de la que resulte que en cualquier parte del territorio se tengan los mismos derechos y obligaciones". No se trata de un pronunciamiento aislado, sino toda una línea jurisprudencial cuyo último reflejo es la reciente sentencia sobre el Estatuto valenciano, según la cual "la pluralidad y la diversidad de ordenamientos son rasgos consustanciales al Estado autonómico y su realidad no puede, por definición, ser contraria a la Constitución, que es, al cabo, la norma que la hace posible".
La referencia a cuestiones lingüísticas por parte de UPD no es fortuita, porque en su propuesta de estricta igualdad este partido reserva una posición crucial a la lengua castellana, considerada imprescindible "como vehículo de entendimiento general y debate de las cuestiones que atañen a toda la comunidad", bajo la creencia de que una lengua común es el "instrumento político para la realización dialéctica de la democracia". Este postulado niega implícitamente la realidad de las democracias multilingües, como Bélgica o Suiza, que funcionan perfectamente en ausencia de una lengua común. Lo de "perfectamente" puede resultar chocante para Bélgica, que atraviesa una profunda crisis, pero no debería serlo: la crisis belga no es causada por la ausencia de una lengua común, y en cualquier caso ningún actor pone en duda el carácter trilingüe del Estado belga, que además del neerlandés y francés reconoce el alemán como lengua oficial. Si Bélgica no convence, piénsese en Suiza, una de las democracias más antiguas, más estables y más prósperas del continente europeo, donde el debate de las cuestiones que atañen a todos los suizos discurre en tres lenguas oficiales (alemán, francés e italiano). Que el multilingüismo no está reñido con la excelencia lo ilustra de manera certera Finlandia, que una vez más encabeza con holgura el ranking del Informe PISA, con 63 puntos por encima de la media de la OCDE y 15 más que en el año 2003. Pocos comentaristas del Informe PISA han recordado que Finlandia reconoce dos lenguas nacionales (finés y sueco): el hecho de hablar dos lenguas distintas no ha impedido a los parlamentarios finlandeses debatir y aprobar la legislación en que se fundamenta un sistema educativo que es la admiración del mundo entero. En fin, el postulado de la lengua común también niega la realidad de nuestra Unión Europea, para la cual el "instrumento político para la realización dialéctica de la democracia" es precisamente el multilingüismo. Pero lo más remarcable de este postulado no es que contradiga la actividad de Rosa Díez o la de los actuales eurodiputados del PP, que debaten sobre cuestiones que atañen a todos los europeos en ausencia de una lengua común europea; lo más remarcable es que nos lleve sin demasiado disimulo de la estricta igualdad entre los ciudadanos españoles a su estricta jerarquización.
En su manifiesto UPD propone "el escrupuloso cumplimiento del derecho a la escolarización en la lengua materna, atacado y negado en varias comunidades autónomas". Para empezar, la propuesta supone otra reforma constitucional, aunque UPD se olvide de presentarla como tal, porque nuestro Tribunal Constitucional también ha declarado que del artículo 27 de la Constitución, que regula el derecho a la educación, no se desprende el derecho a recibir la enseñanza en la lengua materna del interesado, lo cual faculta a los poderes públicos (en este caso de Cataluña) las lenguas de comunicación en la enseñanza (STC 337/1994). El problema de esta propuesta es que, aunque mencione la "lengua materna", en realidad se refiere exclusivamente el castellano. (Si el derecho se aplicara realmente a la lengua materna de cada cual, y los derechos individuales "deben ser estrictamente iguales para todos los ciudadanos", deberíamos encontrar a Rosa Díez defendiendo el derecho a escolarizarse en catalán/valenciano, gallego o euskera a los españoles de esas lenguas maternas residentes en Madrid -un derecho, por cierto, que hasta ahora no había demandado nadie-). He aquí, pues, que UPD plantea una doble tipología de ciudadanos en su marco de estricta igualdad: los españoles de lengua materna castellana, que tendrán derecho a escolarizarse en su lengua estén donde estén, y los españoles de otras lenguas maternas, cuyo igual derecho no se contempla. Y si esto no es un síntoma inequívoco de jerarquización de los ciudadanos en función de sus lenguas, véase la defensa de la prevalencia de la lengua "común" sobre la "particular" (terminología preconstitucional incluida), una prevalencia que conlleva descartar el conocimiento de una lengua "particular" como requisito para ejercer empleos públicos -en contra, una vez más, de la acreditada jurisprudencia constitucional-. La doble tipología es inequívoca: habrá unos ciudadanos españoles que siempre tendrán la garantía de poder comunicarse en su lengua con los empleados públicos y otros ciudadanos, no menos españoles, privados de esa misma garantía.
Lo inquietante de este asunto no es que aparezca un partido nuevo con tan engañosos postulados. Es más inquietante que uno de los dos grandes partidos de España, con posibilidades serias de gobernar, los incorpore a su programa político. Y, puestos a concretar, lo más inquietante de todo es lo que dijo Mariano Rajoy en la conferencia política del PP del pasado mes de noviembre: "Si las autonomías defienden su lengua, España tendrá que defender la suya". Disculpen ustedes: ¿España tiene una sola lengua? ¿Acaso habrá que reformar también el artículo 2 de la Constitución, para sustraer al catalán/valenciano, gallego y euskera su condición de lenguas españolas?
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Albert Branchadell es profesor de la Facultad de Traducción e Interpretación de la Universitat Autònoma de Barcelona
Comentado por: Delfín el 06/1/2008 a las 01:42
No creo que las parejas de ahora tengan menos problemas sino que se los buscan de distinta naturaleza, pues la capacidad de algunos para complicarse la vida es ciertamente remarcable.
Comentado por: Herodes el 05/1/2008 a las 19:46
¿Qué los jóvenes de ahora realizan trabajos estresantes y mal pagados? Pero... ¿quién ha dicho que trabajan? Muchos de ellos son "Unemployable", la inutilidad personificada. La gravedad del problema ha sido señalado recientemente por la prensa británica, pues los empresarios británicos se ven en la necesidad de fichar a jóvenes extranjeros (principalmente polacos) porque los nativos no quieren trabajar. Aquí pasa tres cuartos de lo mismo.
Yo creo que, en esta sociedad opulenta, estamos más bien ante la generación más mimada, indolente e inútil de la historia.
Comentado por: Herodes el 05/1/2008 a las 19:34
La permisividad actual, que libera al sexo de su carga dramática y patética, de su pretendida sublimidad, ha conseguido transformar las relaciones sexuales para las actuales generaciones en un asunto lúdico y placentero, libre de culpa. Y no por ello el sexo con la persona amada pierde su trascendencia.
Comentado por: escarola el 05/1/2008 a las 16:47
¡Qué gusto leerte, Félix!
Sabemos que el problema de la comunicación entre los jóvenes y los no tan jóvenes que no se resignan a crecer, tanto como el de la culpabilidad de nuestra cultura judeo-cristiana, son harto complicados.
El elogio de Peter Pan no solo aburre sino que ejerce cuando es público y masivo una influencia perjudicial entre los "hormigombres" incapaces de un pensamiento profundo o al menos, crìtico.
Pero, leer esto cuando uno hojea/ u ojea, que en el sentido metafórico de la red sería más adecuado según la RAE/ las noticias que no cambiaran nuestras vidas alienadas en el manicomio global, sino que son el marco informativo que "debe" ser llenado en el espacio prensil (bonita palabra divulgada por el amigo Verdú), tus reflexiones son como tomar un vaso de agua fresca antes del desayuno.
Limpian, pulen, dan esplendor a nuestros congestionados intestinos de lectores abrumados por la intrascendencia del día a día.
Lu
Comentado por: Lucía Angélica Folino el 05/1/2008 a las 15:50
Vaya, hacía mucho (unas dos semanas) que nade se acordaba de achacar los males de la juventud al 68 ese de marras... Es curioso que los que le quieran quitar relevancia por un lado se la exageren por otro. Cosas de la dialéctica tuya-mía. Véase aquí al jefe, que de tan acostumbrado que está a llevar la contraria al optimismo progresista de las almas cándidas, hace algunos comentarios de la actualidad que no desmerecerían en la hoja parroquial ni en la editorial del ABC. Tan malo es el tópico como el antitópico, colega.
Comentado por: fahrenheit el 05/1/2008 a las 13:29
Hace poco veía un programa de tv y le preguntaban a un joven estudiante que iba por la calle cómo veía él el asunto de la educación sexual en los colegios. Respondía con verdadera sencillez y lógica lo siguiente: “Me parece bien a medias. Nos explican todas las funciones y mecanismos. Los órganos, la anatomía, el método y los efectos pero no nos explican cómo gestionar las ganas que tenemos de follar; qué hacer con el deseo”.
Comentado por: hermann el 05/1/2008 a las 13:11
si hay una afectación del sentimiento que pueda llegar a repugnarme, esa es la condescendencia. tal vil me parece la de los cultos para con los ignaros como la de los adultos para con los niños. la peor, empero, es la de los viejos para con los jóvenes... me pasa lo mismo con formulaciones del tipo "todas las mujeres son unas putas": a todas luces, quién hace tal declaración no considera a las mujeres lo bastante putas (pues que a él no le hacen ni puto caso). lo mismo- ni siquiera a un nivel distinto-, sucede con quienes menosprecian y se mean en esa abstraccción administrativa a la que llaman- insultándoles- "los jóvenes".
Comentado por: matemático demente el 05/1/2008 a las 03:22
La literatura de hoy... Cómo un asunto tedioso e intrascendente se transforma en tema 'interesante'. El aburrimiento que quiere trascenderse. Una birria. (La he leído, que conste.)
Comentado por: salgo el 05/1/2008 a las 03:21
Querido Don Félix. ¿ Es esto solamente un regalo de Reyes?
Bonita historia, me haré con el libro. Pero si lee este comentario, se alegrara de saber que usted es un jovenzuelo para otros. Mande uno de sus artículos a un familiar (83) y me contestó diciendo literalmente:
“ este joven me parece muy bueno… el problema es que los que no han vivido la guerra civil ignoran por entero a toda una generación que puso a España donde está hoy a fuerza de trabajo y sacrificio” Ya sabe…usted está entre esos jóvenes…Era una buena observación en el contexto del que él hablaba.
Otra anécdota. Una amiga mía (81) me dijo, que su primer orgasmo lo tuvo después de su tercer hijo! Quédese. Salud y tranquilidad en su futuro.
Comentado por: chiqui el 05/1/2008 a las 02:11
Comentado por: la hija pequeña de Peter Pan , el 05/1/2008 a las 01:53
Comentado por: collin mc drae el 05/1/2008 a las 00:28
Un artículo superior a la media, aunque poner a caldo a los niñatos sea uno de los lugares comunes más arcaicos conocidos y Félix quede como un renovador de tópicos muy leído y cargado de citas. Un barnizador, vaya... Me está haciendo creer que quien escribe para un periódico ha de hacerse a la idea de que sus lectores siempre están en el mismo sitio y nivel. Pero como nadie sabe quiénes son y qué nivel tienen los lectores, no creo que valga la pena conformarse. Por lo menos he visto por una vezla palabra "displicente" bien utilizada y, lo que es aún más raro, correctamente escrita ("disciplente" no existe según el DRAE, aunque es una palabrita que tira mucho, no sé por qué...)
Comentado por: malcolm lowry el 05/1/2008 a las 00:09
Desde ayer noche, no consigo separar la palabra 'responsabilidad' del cuento "Un tall", encontrado en "Mil cretins", de Quim Monzó.
Da mucho que pensar.
Un saludo, señor Azúa sin fecha y lugar de publicación.
Comentado por: 9 el 04/1/2008 a las 22:57
Comentado por: Cristóbal el 04/1/2008 a las 22:47
Estimulante artículo.
Comparto trabajo con gente joven, alrededor de 22-25 años. Realizan un trabajo estresante,mal pagado y peor reconocido. La mayoría emancipados y algunos pagándose los estudios. No todas las juventudes pueden alargarse hasta los 40 años. De todas formas, en mi opinión, la duración de la juventud esta muy relacionada con el hecho de tener o no hijos y con la actitud y capacidad de los padres que condiciona la relación con ellos.
El tema de la culpa merece un rato más
Comentado por: Azul el 04/1/2008 a las 22:17
Viendo lo de "cero comentarios" (quiero suponer que por aquello del azar horario de la publicación y lectura), sólo dejar aquí un inicial comentario de agradecimiento a este tipo de reflexiones, tan inusuales.
Comentado por: Popaul el 04/1/2008 a las 20:49
Félix de Azúa nació en Barcelona. Licenciado y doctorado en Filosofía, profesor de Estética y colaborador habitual del diario El País, fue conocido gracias a su inclusión en la antología Nueve novísimos poetas españoles. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su parcela ensayística es amplia y destacada: Baudelaire, Lecturas compulsivas, Diccionario de las Artes, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas y Esplendor y nada. Los libros recientes son Ovejas negras, La pasión domesticada y Abierto a todas horas. Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis.
Ensayo
La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.
Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.
Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.
La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.
Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.
Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.
Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.
Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.
Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.
Venecia (1990). Planeta, Barcelona.
El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.
La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.
Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.
Novelas y prosa literaria
Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.
Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.
Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.
Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.
Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.
Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.
Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.
Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.
Última lección (1981). Legasa, Madrid.
Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.
Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.
Relatos
"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.
"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.
"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.
"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.
"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.
"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.
El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.
Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.
"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.
"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.
Poesía
Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.
Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.
Farra (1983). Hiperion, Madrid.
Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.
Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.
Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.
Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.
Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.
El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.
Cepo para nutria (1968). Madrid
1987 Premio Anagrama de Novela.
2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".
2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.
06/7/2008 17:01
Publicado por: tranquil
06/7/2008 12:47
Publicado por: Aviva y ya viva
06/7/2008 12:28
Publicado por: Oír a Dario
06/7/2008 12:04
Publicado por: ¿Se le nota capaz?: zapa, catón él es
05/7/2008 23:44
Publicado por: Ralph Rewes
05/7/2008 19:53
Publicado por: el mismo de antes
05/7/2008 18:15
Es una entrevista a Azua de...
Publicado por: albert
05/7/2008 13:59
Publicado por: josé labayru
05/7/2008 00:52
Publicado por: copia/pega 2
04/7/2008 23:21
Publicado por: Xavier Agenjo
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