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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

sábado, 14 de diciembre de 2019

 Blog de Félix de Azúa

Diciembre. Los estragos de la edad

Eran otros tiempos, o sea, los mismos de ahora. Ante la creciente obsesión de André Gide por ser celebrado entre los jóvenes, dijo André Malraux que había que ser un insensato para buscar la aprobación de los menores. El encanallado escritor tenía como orgullo ser elogiado sólo por gente adulta, en cuestiones como la literatura o la política que exigen juicios certeros.

Desde entonces la angustia por la aprobación de los jóvenes ha crecido exponencialmente. Casi la totalidad de la publicidad y de la política busca cómplices en ese estrato social, por otra parte menguante. Bien es cierto que cuando Malraux manifestaba su displicencia hacia los inmaduros, el borde de la edad de la razón estaba en los veinte años. Hoy roza ya los cuarenta. Nuestros jóvenes han envejecido mucho.

La progresiva importancia del adjetivo "joven" en la vida diaria es seguramente una hipocresía; lo cierto es que son la zona peor tratada e incluso peor que en tiempos de Malraux. Encerrados en un campo de concentración electrónico, sólo pueden ejercer como compradores compulsivos de aparatos, mientras se les mantiene en una semiesclavitud laboral. Ninguna subvención o beneficencia administrativa podrá resolver el problema mayor: la prohibición de acceder a la responsabilidad. En el trabajo, en la vida social, en la formación educativa, en las formas mayores de la libertad, los jóvenes son subalternos. Basta repasar los suplementos "juveniles" de los grandes periódicos nacionales para constatar que se les condena a la estupidez, aunque, eso sí, a cambio de una excelente oferta sexual.

/upload/fotos/blogs_entradas/on_chesil_beach_med.jpgEl proceso de este trueque ("tú te quedas con el monopolio del sexo y a cambio vives como un esclavo") es relativamente reciente, debe de tener unos cuarenta años. Antes de la célebre mutación llamada abusivamente "Mayo del 68", el estrato juvenil accedía muy pronto a trabajos de cierta responsabilidad, a parcelas propias de emancipación y a la famosa respetabilidad que era la garantía de unos ingresos estables. A cambio, el sexo casi siempre estaba condicionado a la integración social por medio del matrimonio. Este es el asunto que trata Ian McEwan, uno de los mejores narradores vivos, en su última novela, On Chesil Beach, que supongo traducirá muy pronto su siempre atento editor español, Jorge Herralde.

La novela desconcertará a la gente que no tiene la menor idea de cómo era la vida de los jóvenes hace medio siglo. E inevitablemente producirá una avalancha de exhibicionismo del tipo: "Pues a mi nunca me pasó nada semejante". Porque el asunto del relato es el fracaso sexual de una pareja de jóvenes ingleses en el primer día de su matrimonio. Ambos pertenecen a la clase media, alta la muchacha, baja el chico, y no han tenido acceso a la más mínima información seria sobre las relaciones sexuales. Él sólo conoce bromas chocarreras de vestuario de gimnasio y algo de pornografía. Ella ni siquiera esa primitiva iniciación.

El encuentro entre dos personas que se aman y se necesitan, pero son incapaces de ordenar los pasos ineludibles para un apareamiento sin dolor o humillación, está tratado con sencillez, mucha ternura y sobre todo mediante una exacta medición de los tiempos, los espacios dedicados a la colisión y los antecedentes, el cuidadoso rechazo de toda morbosidad. Es un relato tan pudoroso que podrían leerlo los niños de secundaria y les aprovecharía mucho más que esos cursillos en los que la exactitud anatómica sustituye a la comprensión profunda de la sexualidad.

El novelista inglés expone con sutileza que el motivo principal del fracaso no es la inexperiencia o el encontronazo entre una mujer asustada y un hombre inexperto, ni siquiera el posible conflicto físico entre un eyaculador precoz y una chica de sensualidad nula, sino la imposibilidad de explicarse entre sí, la ausencia de un espacio lingüístico en el que puedan darse a conocer el uno al otro, porque ni siquiera ellos mismos saben lo que les está sucediendo o cómo compartirlo con el otro para que le excuse y acoja. Ese terrible principio según el cual uno es siempre culpable (terrible porque es verdadero) cae sobre ellos como un hachazo.

Cuando no se puede compartir un fiasco, suele convertirse en objeto arrojadizo, como hemos comprobado a lo largo de esta tediosa legislatura. También los jóvenes, como nuestros políticos, impotentes ante su afasia, no tienen otro escape que acusarse mutuamente de una incompetencia sexual que en realidad es trivial. La novela concluye con una coda desesperada. Ambas vidas quedarán para siempre marcadas por esa primera y decisiva decepción.

El caso que expone McEwan debe de ser ya relativamente infrecuente. Quiero creer que los jóvenes actuales llegan con cierta información básica a su primera cópula y están habituados a hablar de estos asuntos sin darles demasiada importancia. Es una formidable descarga de agobio para esa iniciación siempre agónica, aunque ya tenga carácter público y se muestre tenazmente en las docenas de pantallas que constituyen la actual escuela juvenil. Dudo, sin embargo, de que haya mejorado la capacidad de hablar con la pareja cuando estalla el fracaso. Me temo que las acusaciones mutuas y la culpabilización siguen siendo la única salida. Porque la culpa es eterna, aunque no haya falta.

[Publicado el 04/1/2008 a las 20:32]

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Comentarios (22)

  • Es que yo no entiendo cómo pueden "estresarse" tanto a los 20 años... El estrés tiene derecho a tenerlo el veterano de 50 años que se queda en paro o la señora que mantiene a cuatro hijos fregando escaleras. No el joven de 20 años al que le han pagado todos los gastos y que quizás ya ha tenido ocasión de recorrer medio mundo cuando sus pogenitores igual sólo fueron una vez a Mallorca y por las bodas de plata. Y hay trabajos mucho peores que servir copas. No. No me dan ninguna pena, pero no me lo tenga en cuenta, :)

    Comentado por: Herodes el 08/1/2008 a las 16:18

  • A mi tampoco me parece mal, Herodes, que la gente joven empiece su andanza laboral con esfuerzo, así empezamos todos. Pero tampoco me parece extraño que se estresen y envidio su capacidad para olvidar el estres en un momento y, sobre todo, veo a mucha gente joven, más que hace años, buscándose la vida para estudiar y dispuestos a abandonar su ciudad para trabajar donde aparezca una oferta. Gracias por responder

    Comentado por: Azul el 08/1/2008 a las 16:00

  • Quizás otra diferencia es que mi padre, que tuvo que ponerse a trabajar desde los 14 años, me dejó las cosas muy claras y yo siento un gran respeto por el esfuerzo de esa generación.

    Comentado por: Herodes el 08/1/2008 a las 14:58

  • Pues no. Me relaciono con todo tipo de gente y, desde los 15 años me ganaba mi dinerillo dando clases y haciendo canguros. La diferencia entre el señor azul y yo es que a mí no me parece nada mal que jóvenes de 20 años se inicien en el mundo laboral haciendo de camareros o cualquier otra función por un sueldo modesto, como hemos hecho todos antes que ellos. Debe entender que, si quieren aspirar a jubilarse con pensión, les quedan todavía 45 años de cotización, por lo que no es cuestión de estresarse a las primeras de cambio.

    Comentado por: Herodes el 08/1/2008 a las 14:51

  • Herodes ¡Que bien le va el nombre!

    Una cafetería, hora punta. Un camarer@ de aproximadamente 20 años. 10 mesas en la calle, no hay estufas y hace fresco, se toma uno un chocolate y sale huyendo antes de que se vaya el efecto del calorcito en el estómago. Los clientes de las mesas se renuevan con celeridad . En la barra otro camarero y una persona de parecida edad en la cocina. Unos 600 euros mensuales cada uno, la jornada se alarga si hay clientes.

    A mi me estresaría

    Usted debe relacionarse con "niños bien". Eso es otra cosa, no parece bueno tener de todo sin esfuerzo... pero la cuestión está un poco desequilibrada, para variar

    Comentado por: Azul el 07/1/2008 a las 18:58

  • Me coge realmente en vena, me duele pensar en el fracaso del encuentro entre dos personas. La educación va mejorando, dicen, en el colegio les enseñan el día del Sida a poner preservativos en un pepino, lo cual si no los deja traumatizados ya es bastante. Asco les da, sí, me lo han dicho los niños, aunque sus educadores se palmeen satisfechos de su liberalidad. Habría que educar en relaciones, en tacto, pudor, comunicación y también sexualidad pero podrían hacerlo en un marco más serio, más amable.

    Comentado por: Andy el 07/1/2008 a las 17:52

  • En México, el Grupo Prisa acaba de negar de renovarle el contrato a Carmen Aristegui, periodista de gran renombre en México, porque "la línea editorial de la conductora era incompatible con la de la empresa". ¿No le da miedo a usted que pronto le hagan lo mismo a usted, como escritor?

    Comentado por: Julio el 06/1/2008 a las 21:00

  • No creo que las parejas de ahora tengan menos problemas sino que se los buscan de distinta naturaleza, pues la capacidad de algunos para complicarse la vida es ciertamente remarcable.

    Comentado por: Herodes el 05/1/2008 a las 19:46

  • ¿Qué los jóvenes de ahora realizan trabajos estresantes y mal pagados? Pero... ¿quién ha dicho que trabajan? Muchos de ellos son "Unemployable", la inutilidad personificada. La gravedad del problema ha sido señalado recientemente por la prensa británica, pues los empresarios británicos se ven en la necesidad de fichar a jóvenes extranjeros (principalmente polacos) porque los nativos no quieren trabajar. Aquí pasa tres cuartos de lo mismo.
    Yo creo que, en esta sociedad opulenta, estamos más bien ante la generación más mimada, indolente e inútil de la historia.

    Comentado por: Herodes el 05/1/2008 a las 19:34

  • La permisividad actual, que libera al sexo de su carga dramática y patética, de su pretendida sublimidad, ha conseguido transformar las relaciones sexuales para las actuales generaciones en un asunto lúdico y placentero, libre de culpa. Y no por ello el sexo con la persona amada pierde su trascendencia.

    Comentado por: escarola el 05/1/2008 a las 16:47

  • Vaya, hacía mucho (unas dos semanas) que nade se acordaba de achacar los males de la juventud al 68 ese de marras... Es curioso que los que le quieran quitar relevancia por un lado se la exageren por otro. Cosas de la dialéctica tuya-mía. Véase aquí al jefe, que de tan acostumbrado que está a llevar la contraria al optimismo progresista de las almas cándidas, hace algunos comentarios de la actualidad que no desmerecerían en la hoja parroquial ni en la editorial del ABC. Tan malo es el tópico como el antitópico, colega.

    Comentado por: fahrenheit el 05/1/2008 a las 13:29

  • Hace poco veía un programa de tv y le preguntaban a un joven estudiante que iba por la calle cómo veía él el asunto de la educación sexual en los colegios. Respondía con verdadera sencillez y lógica lo siguiente: “Me parece bien a medias. Nos explican todas las funciones y mecanismos. Los órganos, la anatomía, el método y los efectos pero no nos explican cómo gestionar las ganas que tenemos de follar; qué hacer con el deseo”.

    Comentado por: hermann el 05/1/2008 a las 13:11

  • si hay una afectación del sentimiento que pueda llegar a repugnarme, esa es la condescendencia. tal vil me parece la de los cultos para con los ignaros como la de los adultos para con los niños. la peor, empero, es la de los viejos para con los jóvenes... me pasa lo mismo con formulaciones del tipo "todas las mujeres son unas putas": a todas luces, quién hace tal declaración no considera a las mujeres lo bastante putas (pues que a él no le hacen ni puto caso). lo mismo- ni siquiera a un nivel distinto-, sucede con quienes menosprecian y se mean en esa abstraccción administrativa a la que llaman- insultándoles- "los jóvenes".

    Comentado por: matemático demente el 05/1/2008 a las 03:22

  • La literatura de hoy... Cómo un asunto tedioso e intrascendente se transforma en tema 'interesante'. El aburrimiento que quiere trascenderse. Una birria. (La he leído, que conste.)

    Comentado por: salgo el 05/1/2008 a las 03:21

  • Querido Don Félix. ¿ Es esto solamente un regalo de Reyes?
    Bonita historia, me haré con el libro. Pero si lee este comentario, se alegrara de saber que usted es un jovenzuelo para otros. Mande uno de sus artículos a un familiar (83) y me contestó diciendo literalmente:
    “ este joven me parece muy bueno… el problema es que los que no han vivido la guerra civil ignoran por entero a toda una generación que puso a España donde está hoy a fuerza de trabajo y sacrificio” Ya sabe…usted está entre esos jóvenes…Era una buena observación en el contexto del que él hablaba.

    Otra anécdota. Una amiga mía (81) me dijo, que su primer orgasmo lo tuvo después de su tercer hijo! Quédese. Salud y tranquilidad en su futuro.

    Comentado por: chiqui el 05/1/2008 a las 02:11

  • es el articulo del Periodico .

    Comentado por: la hija pequeña de Peter Pan , el 05/1/2008 a las 01:53

  • Ya vuelven los volcanes de Olot. Con mucha agua.

    Comentado por: collin mc drae el 05/1/2008 a las 00:28

  • Un artículo superior a la media, aunque poner a caldo a los niñatos sea uno de los lugares comunes más arcaicos conocidos y Félix quede como un renovador de tópicos muy leído y cargado de citas. Un barnizador, vaya... Me está haciendo creer que quien escribe para un periódico ha de hacerse a la idea de que sus lectores siempre están en el mismo sitio y nivel. Pero como nadie sabe quiénes son y qué nivel tienen los lectores, no creo que valga la pena conformarse. Por lo menos he visto por una vezla palabra "displicente" bien utilizada y, lo que es aún más raro, correctamente escrita ("disciplente" no existe según el DRAE, aunque es una palabrita que tira mucho, no sé por qué...)

    Comentado por: malcolm lowry el 05/1/2008 a las 00:09

  • Desde ayer noche, no consigo separar la palabra 'responsabilidad' del cuento "Un tall", encontrado en "Mil cretins", de Quim Monzó.

    Da mucho que pensar.

    Un saludo, señor Azúa sin fecha y lugar de publicación.

    Comentado por: 9 el 04/1/2008 a las 22:57

  • ¡No me lo puedo creer! ¿Vuelve usted? ¿Estamos ya en la noche de Reyes? ¡Menudo regalo!

    Comentado por: Cristóbal el 04/1/2008 a las 22:47

  • Estimulante artículo.

    Comparto trabajo con gente joven, alrededor de 22-25 años. Realizan un trabajo estresante,mal pagado y peor reconocido. La mayoría emancipados y algunos pagándose los estudios. No todas las juventudes pueden alargarse hasta los 40 años. De todas formas, en mi opinión, la duración de la juventud esta muy relacionada con el hecho de tener o no hijos y con la actitud y capacidad de los padres que condiciona la relación con ellos.


    El tema de la culpa merece un rato más

    Comentado por: Azul el 04/1/2008 a las 22:17

  • Viendo lo de "cero comentarios" (quiero suponer que por aquello del azar horario de la publicación y lectura), sólo dejar aquí un inicial comentario de agradecimiento a este tipo de reflexiones, tan inusuales.

    Comentado por: Popaul el 04/1/2008 a las 20:49

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Biografía

Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas, Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horasAutobiografía sin vida (Mondadori, 2010) y Autobiografía de papel (Mondadori, 2013)Una edición ampliada y corregida de La invención de Caín ha sido publicada por la editorial Debate en 2015; Génesis (Literatura Random House, 2015). Nuevas lecturas compulsivas (Círculo de Tiza, 2017) y Volver la mirada, Ensayos sobre arte (Debate, 2019) son sus últimos libros.  Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis. 

En junio de 2015, fue elegido miembro de la Real Academia Española para ocupar el sillón "H".

 

Bibliografía

 




 

Ensayo

Volver la mirada (2019). Debate, España.

Nuevas lecturas compulsivas (2017). Círculo de Tiza, España. 

La invención de Caín (2015). Mondadori, Barcelona. 

Contra Jeremías (2013). Mondadori, Barcelona.

Contre Guernica, Prefacio para Antonio Saura (2008). Archives Antonio Saura, Genève.

 La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.

Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.

Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.

La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.

Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.

Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.

Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.

Venecia (1990). Planeta, Barcelona.

El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.

La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.

Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.

 

Novelas y prosa literaria

Génesis (2015). Literatura Random House, Madrid. 

Autobiografía de papel (2013). Mondadori, Barcelona. 

Autobiografía sin vida (2010). Mondadori, Barcelona.

Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.

Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.

Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.

Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.

Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.

Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.

Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.

Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.

Última lección (1981). Legasa, Madrid.

Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.

Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.

 

Relatos

"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.

"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.

"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.

"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.

"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.

"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.

El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.

Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.

"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.

"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.

 

Poesía

Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.

Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.

Farra (1983). Hiperion, Madrid.

Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.

Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.

Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.

Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.

Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.

El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.

Cepo para nutria (1968). Madrid

Premios

1987 Premio Anagrama de Novela.

2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".

2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.

2011 Premio González-Ruano de Periodismo

2014 Premio Internacional de Ensayo José Caballero Bonald

2015 Premio Francisco Cerecedo de la Asociación de Periodistas Europeos 

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