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El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

viernes, 8 de agosto de 2008

Blog de Félix de Azúa

El último que nos quedaba

Cuando murió Ernst Jünger no sólo desapareció un escritor sino un modo de concebir la escritura. Aunque murió en 1998, con él se quebraba el último brote del siglo XIX. La muerte de Julien Gracq, hace pocos días, entierra la última pluma del siglo XX.

Puede parecer exagerado, pero no lo es. Téngase en cuenta que hacia 1970 la "literatura" aún era un club de poetas. Si alguien se refería al arte de escribir, todos entendían que hablaba de Rilke, de Eliot o de Machado. La novela sólo era "literaria" cuando se aproximaba a las intenciones de la poesía, como en el caso de Joyce, de Faulkner, de Benet o de Manganelli. La poesía ha desaparecido hace decenios; ahora le toca desaparecer a aquella novela que aún medía sus armas con la poesía.

Esta desaparición no es una muerte en el sentido escandaloso que a veces se le da, sino una exclusión del ámbito social, de las tertulias, de los usos cultos, de la vida en común. Jordi Llovet lo decía sobriamente en El País del pasado día 27: "La literatura tendrá un papel cada vez más pequeño en el terreno de la verdadera socialización". Era su homenaje al último literato vivo del siglo XX.

/upload/fotos/blogs_entradas/gracq_a_lo_largo....jpgLo más curioso de Julien Gracq, sin embargo, es que tampoco el respeto enorme que suscitaba entre los entendidos tuvo una consagración académica: sus libros no se ajustaban a lo que se espera de un escritor supremo. Las novelas eran oscuras y de poco fruto fuera de la tesis doctoral. El teatro, irrepresentable. Lo excelente eran unos cientos de fragmentos inconexos que en cinco líneas o dos páginas enunciaban juicios, recuerdos, reflexiones, exabruptos, historias, reunidos en libros con nombres tan opacos como "Letrinas", "Leyendo y escribiendo" o "A lo largo del camino" (Acantilado).

Lo que en un clásico habría sido obra menor era en Gracq obra mayor. Lo que antaño ni se habría publicado, era lo más relevante del arte de Gracq. Como si habiendo intuido el próximo fin de su cultura hubiera dejado tan sólo un manojo de epitafios irónicos, ruinas dispersas sobre las que reposa una figura acodada al cayado.

Artículo publicado en: El Periódico, 29 de diciembre de 2007.

[Publicado el 31/12/2007 a las 12:27]

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Comentarios (17)

  • Apología del Héroe:

    A veces me he topado con una serie de calificaciones de acciones y de actitudes y correspondientemente de personas, como agentes y habientes de aquéllas, de las unas y las otras, que se decían 'heroicas'..por ejemplo..una persona que salvaba a otra en una riada y ponía en peligro su vida...o una persona que se enfrentaba a las adversidades y peligros de una guerra ayudando a la población civil a no morir, a que huyeran del conflicto...o más cercanamente los médicos (religiosos, personas de bien, &c...) que se la juegan ayudando a la población en luchas comúnmente subsaharianas...a todas estas personas y a todas éstas, sus acciones, se las distinguía como 'heroicas', i.e., propias de héroes...pero para mí el concepto de héroe nunca a casado bien con tales casos. Y es que el héroe es el guerrero...el que lucha en una guerra, es el que posiblemente sabiendo que es engañado, o cegado habilmente, lucha por la gloria, casi siempre suya propia o de sus ideas si se es más poeta y más cínico; y es que para ser héroe se debe ser guerrero, soldado, no basta ser 'partisano'; esto es, hace falta guerra...violencia estructurada...ordenada. Se colegirá acertadamente que es necesario obviamente el peligro 'de muerte'...pero este peligro ha de ser estrictamente contingente, luego ha de ser propiamente humano...la causa del peligro de muerte tiene que ser tu semejante...pero claro, cuidado pues se podría pensar llegados a este punto, que la caída accidental -o no- de una maceta desde un sexto piso resulta un peligro provocado y contingente del ser humano al igual; sin embargo, este tipo de 'peligro' no es de la naturaleza a la que me refiero, pues ese peligro de muerte mentado que debe sufrir el héroe es el peligro que subyace en la actitud aniquiladora del semejante...está en peligro porque al héroe se le busca matar; por tanto ambos conceptos: héroe y guerra son indisociables en cierto sentido; no existe héroe sin guerra...el héroe no es un simple asesino...porque el asesinato heroico lo es si hay tiempos de guerra...tiene que haber enemigo...adversario y cegera gloriosa y es que el 'simple asesino' normalmente lo es en tiempos de paz; luego el héroe lo es si mata sólo en la guerra...nadie dude del funesto destino del héroe o de la lucha interior del héroe...de la soledad del héroe y del abatimiento del héroe... de la desazón del héroe e incluso del desengaño, mas siempre posterior a la gesta heróica, pues que un héroe no va y se propone luchar desengañado...aunque sea la gloria la que sobrevive al héroe mismo, madre e hijo a menudo se separan en un punto...es en ese momento que ya no se es más un héroe, torpemente mortal sin duda...por tanto ese espejismo, que es la gloria y el héroe al que ella arrastra debe ser intemporal, si no no sería gloria, y debe ser temporal y concretada en un instante, éste que es su origen y después del cual sobreviene la dicha separación, el cuerpo cae y se corrompe, al espíritu se lo lleva la gloria...
    El héroe provocará sufrimiento ajeno no hay que dudarlo...y debe superar al menos por un instante a la muerte antes de que ésta se atreva y 'venga callada como suele venir', muerte callada por obras de la madre..., en fin, esta apología al héroe del que se nutrieron epopeyas, del que se nutrió el arte primigenio.. está invalida porque no se canta nunca suficientemente su gloria y menos si se canta mal y desentona...sirva al menos, sirva si cabe pinceladita colora sobre el lienzo gris-ucio de estos tiempos y sirva como inútil homenaje a los que murieron y a sus oídos que pasaron al mejor reino 'si es capaz aquel pueblo de alegría'...sirva a Jünger, último héroe rubio...

    Saludos

    P.S.:

    a los morigerados,

    los casos no heroicos -stricto sensu- anteriores si no están o no estuvieron realizados por "héroes", si lo fueron por buenas personas...'no se engañe nadie, no, pensando' de lo imprescindible de estos seres...tranquilos...¡ah, feliz año!

    Comentado por: vic el 04/1/2008 a las 20:35

  • Matemático, esto me recuerda a una discusión que tuve hace unos días. Yo quería saber quién era la persona que me escribía, esta persona se empeña en decirme que debo de tener suficiente con saber "cómo es" (basado en lo que escribe). Para esta persona el ‘como es uno’ es más importante que el ‘quién es uno’. Claro no estoy de acuerdo ya que el "como" es bien facil de fingir; especialmente en este medio donde se usan los seudónimos y nadie es responsable de lo que dice. ‘El ser’ se adquiere a traves de los actos, las ideas, convicciones... Qué piensa usted?

    Comentado por: chiqui el 04/1/2008 a las 18:02

  • me estoy imaginando al terrorista pederasta drogadicto suicida poniendo las letritas para validar el comentario... y me ha entrado la risa.

    Comentado por: matemático demente el 04/1/2008 a las 11:24

  • una de las distinciones más ineptas, a la par que más estúpidas, de la que acostumbran a echar mano los intelectuales es aquella entre el "tener" y el "ser" de las personas. por más vueltas que le he dado a la tal distinción, la única diferencia de veras relevante que se me ocurre entre lo uno y lo otro es la siguiente, a saber: que de aquello que "somos" resulta un poco más díficil que nos despojen que de aquello que "tenemos". por ejemplo, de los ojos o de las piernas (o del dinero, o de la posición) nos pueden despojar con bastante facilidad; en cambio, del arrojo o de la decencia (o de los recuerdos)... bueno, se supone que es un poco más difícil... tanto lo uno como lo otro viene a ser un patrimonio, pero el ser es un patrimonio más seguro que el tener. quienes gustan de traer a colación aquello del "ser" y del "tener", poniendo el acento en las bondades de lo primero (para distinguirse- como el fariseo de la parábola- de aquellos a quiénes, presuntamente, sólo importa lo segundo), son, en el sentido más estricto de la palabra, "hipócritas". lo que de veras quisieran esos falsarios es "tener"- cuanto más mejor- y, además, asegurarse ese "tener" del mismo modo que piensan (ilusoriamente) que pueden asegurarse del "ser".

    salud.

    Comentado por: matemático demente el 04/1/2008 a las 11:10

  • Creí ver a J.J. Millás por los caminos de Soria. ¿Será posible?

    Comentado por: conductora el 03/1/2008 a las 16:43

  • http://uk.youtube.com/watch?v=K1VVZM2_i7A

    Comentado por: http://uk.youtube.com/watch?v=K1VVZM2_i7A el 02/1/2008 a las 03:03

  • Si fuese "lo que es" no tendría nada, así pues aquí no hay que ser, sólo hay que mentir haciendo pasar el tener por el ser de las cosas (de lo cual se colige que el verbo "ser" en España sólo lo defiende la ETA etcétera etcétera).

    Comentado por: intelectual el 01/1/2008 a las 22:07

  • Félix de Azúa es LO QUE TIENE.

    Comentado por: NADA el 01/1/2008 a las 21:56

  • Lo que vale del arte es la clase social del “artista” –monigote, marioneta, en resumen-, nada más.
    Dado lo cual que el verdadero arte se manifieste en forma de muerte y terrorismo SIN autor aquí es algo perfectamente LÓGICO (verbo to be).

    Comentado por: váyanse a tomar por el culo el 01/1/2008 a las 21:47

  • ¿Por qué no pegarle un tiro en la cabeza usted? (en vez de cualquier otra cosa)

    Comentado por: ¿Por qué no pegarle un tiro en la cabeza a usted? el 01/1/2008 a las 21:32

  • Señor intelectual, no sé cómo lo ve pero “DÉ QUÉ” -y déjese de chundaratas- o nos morimos, caso en el cual no nos queda más que “en defensa propia” empezar a asesinar y decir también: “Señores terroristas, sigan matando, no se preocupen, VAN BIEN, VAN BIEN, ¿sabe usted?”

    Comentado por: 40.000.000 de humillados y ofendidos en este estado nacional-católico horrible aún hoy (que hijos de puta que son todos ustedes, me cago en Dios...) el 01/1/2008 a las 21:25

  • Gracias, copy/pega. Interesante articulo.

    Comentado por: chiqui el 01/1/2008 a las 04:24

  • Lo mejor para el 2008, Sr. Azúa, y gracias por seguir dándole al magín.

    Comentado por: ortega el 01/1/2008 a las 00:36

  • Feliz noche vieja, don Félix, le desea un tardocreyente en algunos de esos magos del viejo arte.

    Estupendo su artículo o signatura rerum o lo que sea si, como parece, sigue habiendo dos lados vivos en Vd.: o no entiendo nada o la ilustración a palo seco no condice del todo bien con esa maniera aún llameante (al tono me refiero).

    Deberá renacer metamorfoseada. Que vivamos para atisbarlo al menos. Y amemos.

    Comentado por: Javierus el 31/12/2007 a las 20:08

  • Se acabó la fiesta. El desafio de Ibarreche con la consulta popular sobre el derecho a decidir no tiene respuesta valida por parte de España. Nadie ha dicho cual es la solución porque parece que no la hay.Vienen tiempos de LITERATURA EPICA ó VERONZOSA. !Escritores, pensadores, filosofos, estad alerta con la montaña rusa politica en el 2008!. Menos bromas de Buenafuente, EvaHache, Polonias, menos España se rompe uh que miedo ja ja ja. Se acabó la fiesta. Esto va en serio y en Madrid nadie quiere reconocerlo. Da igual ZP que Rajoy, todo se va al carajo.

    Comentado por: ferran el 31/12/2007 a las 19:04

  • Daughter of Destiny
    Benazir Bhutto, 1953-2007.

    By Christopher Hitchens
    SLATE Dec. 27, 2007

    The sternest critic of Benazir Bhutto would not have been able to deny that she possessed an extraordinary degree of physical courage. When her father was lying in prison under sentence of death from Pakistan's military dictatorship in 1979, and other members of her family were trying to escape the country, she boldly flew back in. Her subsequent confrontation with the brutal Gen. Zia-ul-Haq cost her five years of her life, spent in prison. She seemed merely to disdain the experience, as she did the vicious little man who had inflicted it upon her.
    Benazir saw one of her brothers, Shahnawaz, die in mysterious circumstances in the south of France in 1985, and the other, Mir Murtaza, shot down outside the family home in Karachi by uniformed police in 1996. It was at that famous address—70 Clifton Road—that I went to meet her in November 1988, on the last night of the election campaign, and I found out firsthand how brave she was. Taking the wheel of a jeep and scorning all bodyguards, she set off with me on a hair-raising tour of the Karachi slums. Every now and then, she would get out, climb on the roof of the jeep with a bullhorn, and harangue the mob that pressed in close enough to turn the vehicle over. On the following day, her Pakistan Peoples Party won in a landslide, making her, at the age of 35, the first woman to be elected the leader of a Muslim country.
    Her tenure ended—as did her subsequent "comeback" tenure—in a sorry welter of corruption charges and political intrigue, and in a gilded exile in Dubai. But clearly she understood that exile would be its own form of political death. (She speaks well on this point in an excellent recent profile by Amy Wilentz in More magazine.) Like two other leading Asian politicians, Benigno Aquino of the Philippines and Kim Dae-jung of South Korea, she seems to have decided that it was essential to run the risk of returning home. And now she has gone, as she must have known she might, the way of Aquino.
    Who knows who did this deed? It is grotesque, of course, that the murder should have occurred in Rawalpindi, the garrison town of the Pakistani military elite and the site of Flashman's Hotel. It is as if she had been slain on a visit to West Point or Quantico. But it's hard to construct any cui bono analysis on which Gen. Pervez Musharraf is the beneficiary of her death. The likeliest culprit is the al-Qaida/Taliban axis, perhaps with some assistance from its many covert and not-so-covert sympathizers in the Pakistani Inter-Services Intelligence. These were the people at whom she had been pointing the finger since the huge bomb that devastated her welcome-home motorcade on Oct. 18.
    She would have been in a good position to know about this connection, because when she was prime minister, she pursued a very active pro-Taliban policy, designed to extend and entrench Pakistani control over Afghanistan and to give Pakistan strategic depth in its long confrontation with India over Kashmir. The fact of the matter is that Benazir's undoubted courage had a certain fanaticism to it. She had the largest Electra complex of any female politician in modern history, entirely consecrated to the memory of her executed father, the charming and unscrupulous Zulfikar Ali Bhutto, who had once boasted that the people of Pakistan would eat grass before they would give up the struggle to acquire a nuclear weapon. (He was rather prescient there—the country now does have nukes, and millions of its inhabitants can barely feed themselves.) A nominal socialist, Zulfikar Bhutto was an autocratic opportunist, and this family tradition was carried on by the PPP, a supposedly populist party that never had a genuine internal election and was in fact—like quite a lot else in Pakistan—Bhutto family property.
    Daughter of Destiny is the title she gave to her autobiography. She always displayed the same unironic lack of embarrassment. How prettily she lied to me, I remember, and with such a level gaze from those topaz eyes, about how exclusively peaceful and civilian Pakistan's nuclear program was. How righteously indignant she always sounded when asked unwelcome questions about the vast corruption alleged against her and her playboy husband, Asif Ali Zardari. (The Swiss courts recently found against her in this matter; an excellent background piece was written by John Burns in the New York Times in 1998.) And now the two main legacies of Bhutto rule—the nukes and the empowered Islamists—have moved measurably closer together.
    This is what makes her murder such a disaster. There is at least some reason to think that she had truly changed her mind, at least on the Taliban and al-Qaida, and was willing to help lead a battle against them. She had, according to some reports, severed the connection with her rather questionable husband. She was attempting to make the connection between lack of democracy in Pakistan and the rise of mullah-manipulated fanaticism. Of those preparing to contest the highly dubious upcoming elections, she was the only candidate with anything approaching a mass appeal to set against the siren calls of the fundamentalists. And, right to the end, she carried on without the fetish of "security" and with lofty disregard for her own safety. This courage could sometimes have been worthy of a finer cause, and many of the problems she claimed to solve were partly of her own making. Nonetheless, she perhaps did have a hint of destiny about her.

    Comentado por: copia/pega el 31/12/2007 a las 16:23

  • Ultimo cigarrillo de 007. Feliz 008.
    http://www.oedipelesalon.com/article.php3?id_article=205

    Comentado por: M.M. el 31/12/2007 a las 15:52

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Biografía

Félix de Azúa nació en Barcelona. Licenciado y doctorado en Filosofía, profesor de Estética y colaborador habitual del diario El País, fue conocido gracias a su inclusión en la antología Nueve novísimos poetas españoles. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su parcela ensayística es amplia y destacada: Baudelaire, Lecturas compulsivas, Diccionario de las Artes, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas y Esplendor y nada. Los libros recientes son Ovejas negras, La pasión domesticada y Abierto a todas horas. Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis.

 

Bibliografía

Ensayo

La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.

Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.

Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.

La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.

Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.

Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.

Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.

Venecia (1990). Planeta, Barcelona.

El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.

La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.

Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.

 

Novelas y prosa literaria

Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.

Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.

Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.

Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.

Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.

Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.

Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.

Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.

Última lección (1981). Legasa, Madrid.

Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.

Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.

 

Relatos

"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.

"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.

"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.

"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.

"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.

"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.

El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.

Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.

"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.

"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.

 

Poesía

Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.

Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.

Farra (1983). Hiperion, Madrid.

Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.

Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.

Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.

Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.

Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.

El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.

Cepo para nutria (1968). Madrid

Premios

1987 Premio Anagrama de Novela.

2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".

2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.

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