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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

lunes, 7 de julio de 2008

Blog de Félix de Azúa

Espérame en Siberia, corazón

La lucha contra el calentamiento climático, además de positivamente inútil, esconde un misoneísmo disfrazado de Amor a la Tierra. Dos recientes estudios, uno del Hadley Center británico y otro de Arpège, han diseñado un mapa de Europa al que no le falta atractivo. Añado que ambos centros son rigurosamente científicos. El francés, por ejemplo, pertenece a Météo France, el centro meteorológico gubernamental.

Según el mapa inglés, París pasaría a tener el clima de Córdoba. Ante semejante peligro, el ingeniero exclama: "Los pisos orientados al sureste serían inhabitables en verano". Es una magnífica noticia para los cordobeses que viven en pisos orientados al sureste. Ahora ya saben que no habitan. En el mapa francés, sin embargo, París queda a la altura de Burdeos, una bendición para los parisinos: tendrán menos lluvia, más sol y un vino óptimo.

Según los ingleses, Londres pasaría a gozar del clima de Lisboa. No se puede pedir más. Y según los franceses, el de la costa bretona, lo que no trae consigo mucho cambio. Algunas ciudades ganarían la gloria, como Berlín, que, dicen los franceses, pasaría a la atmósfera de Roma. O Viena, que para el Hadley Center se situaría en las temperaturas de Valencia. Sinceramente, el mapa no asusta a nadie, sino todo lo contrario. ¿Por qué entonces tanto revuelo?

La respuesta la da Stéphane Hallegatte, el ingeniero de Météo France entrevistado: porque las inversiones en climatización y adaptación del hábitat serían gigantescas. ¡Billones de euros!, dice. Pues, ¿cuál es el problema? Precisamente estas inversiones son el acicate económico que está esperando Europa. ¿O acaso no son las colosales inversiones en carreteras, represas, túneles o aclimatación los motores de la empresa privada? Lo que anuncia el cambio climático es un negocio escandaloso para las grandes compañías con ministros infiltrados en los respectivos gobiernos.

Por cierto, Barcelona pasaría a tener el clima de Túnez o Argel. Madrid, en cambio, no se mueve o como mucho se acerca a Atenas. ¡Toma agravio!

Artículo publicado en: El Periódico, 7 de abril de 2007

[Publicado el 09/4/2007 a las 09:57]

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Comentarios (82)

  • q ermos q esta la foto maravilloso

    Comentado por: franko el 19/1/2008 a las 22:11

  • Me resulta un poco triste que gente tan inteligente siempre coja las cosas por la cáscara formal (¿es la aserción pesimista, alarmista, suceptible de asociarse con posiciones ranciamente izqierdistas, suena a conocido -- decía alguien que el c.c. tiene ya muchos años -- es, horror de los horrores, cosecuencia de la aplicación del sentido común a las cosas que al común afectan? ¿o bien es brillante, quizá imprudente, quizá cínica, pero con el frío escalofrío estético de la paradoja? pan para hoy...)

    Comentado por: e el 24/4/2007 a las 19:35

  • No me ha gustado que tome usted a coña lo del cambio climático.

    Comentado por: muriago el 14/4/2007 a las 17:27

  • @Onagro
    Gracias por las cosas que envía, sobre todo por las que usted escribe. Maravillosamente, por cierto.
    Me gustaría haberlo visto ejerciendo de reportero Tribulete...
    Buenos días
    Un abrazo
    @ Vernon S.
    Yo pienso que Onagro lo hacía por no gastar más papel... (la ecología, ya sabe)

    Comentado por: Isis el 10/4/2007 a las 11:20

  • No seas roñoso Onagro:

    En sus dos últimas películas, Clint Eastwood da una visión asaz convincente del asalto a la isla de Iwo Jima, decisivo para el final de la campaña del Pacífico. Lo expone desde ambos lados, el americano y el japonés. Al parecer, aun cuando la crítica ha sido elogiosa, el relato no ha logrado el éxito entre el público de los EE UU. Tengo para mí que una de las causas del escaso entusiasmo popular es que el protagonista de la primera parte sea un camillero y el de la segunda un soldado nipón sin ímpetu combativo cuya vida está ligada a la del comandante de la plaza, un general excesivamente inteligente como para provocar la simpatía de las masas.

    Las películas de guerra habituales, las que buscan el embeleso populista, no pueden apartarse del sentimentalismo pequeño burgués (antes, "cursilería"), como esos soldados Ryan de Spielberg o esas milicianas de Loach cuya presencia hurga con dedos codiciosos en nuestro corazón. Para el actual convencionalismo, la guerra sólo es digerible mediante una infusión simple y epidérmica, como de novela rosa ideológica. Sin embargo, Eastwood ha intentado excavar un poco más. Su primera parte, la mejor de las dos, creo yo, ve la contienda desde el punto de vista de un camillero, ese desconocido.

    Precisamente el cine nos ha habituado a creer que en las guerras todo lo deciden los políticos, los oficiales y los soldados, mentira tan portentosa como creer que en las democracias todo lo deciden los votantes. El camillero de Eastwood es una pieza clave, pero oculta, del combate. Con todo conocimiento, el alto mando japonés había ordenado matar en primer lugar a los camilleros porque cada baja de ese cuerpo suponía la muerte de cientos de heridos cuya agonía en el campo de batalla desmoralizaba a los supervivientes. Un buen servicio médico era esencial en la guerra convencional, e imagino que aún lo sigue siendo. Saber que si caes con un tiro en el estómago no vas a morir como un perro, adivino que da fuerzas para seguir avanzando.

    El segundo elemento oculto en la imagen sentimental de la guerra es la intendencia y el transporte. En la mayor parte de las actuales cintas bélicas, por no decir en todas, los soldados se alimentan de aire, reciben el correo de manos de los ángeles y han llegado al frente caídos de una nube. Sin embargo, era la buena organización de esos elementos lo que decidía una victoria o una derrota. En sus recuerdos sobre la Primera Guerra Mundial, el mariscal Ludendorff, una de las lumbreras del Alto Estado Mayor alemán, se lamentaba amargamente: "La victoria francesa de 1918 fue la victoria del camión francés sobre el tren alemán". Contra lo que pueda parecer, la progresiva tecnificación de los combates hasta llegar a las actuales guerras robóticas comenzó no hace tantos años.

    Una escueta exposición del Museo del Ejército francés, en los Inválidos, presenta la historia de ese cuerpo casi desconocido, l'Arme du Train (cuya traducción al español será, quizás, ¿el Arma de Transportes?) y en ella se constata que apenas tiene doscientos años. Su fundación, ¡cómo no!, fue otra iniciativa napoleónica. En 1807, el emperador creó el primer Train d'equipages militaires. Hasta esa fecha los soldados comían según las contratas privadas de cada batallón, estaban a merced del placer o el negocio de los jefes, al azar de los mercaderes que se arriesgaran a seguir a los soldados o de las mujeres que les acompañaran. Apenas puede hablarse de evacuación o cuidado de los heridos tras cada batalla, porque se improvisaba. Una de las causas de las continuas victorias napoleónicas fue justamente que ningún otro ejército contaba entonces con ese servicio ejemplar, tan heroico como la infantería, capaz de auxiliar a los caídos y trasladarlos a lugar seguro.

    No es casual que l'Arme du Train ganara su primera águila durante la guerra de España, en 1812. Hay que imaginar las campañas por los bosques, las sierras y los peñascales españoles, en pasos de montaña apenas transitables, con una orografíasólo comparable a la balcánica y por allí, serpenteando, las reatas de mulas y caballos cargados de alimento, munición, agua, mantas, medicinas, en fin, lo imprescindible para que las columnas avanzaran más rápidas que el enemigo. ¡Y con qué esfuerzo!

    En la exposición figura una de las monturas en las que se evacuaba a los heridos: es una silla con estructura de hierro y dos estrechos asientos dotados de estribo (cacolets) que cuelgan a modo de alforjas. Pesaban 150 kilos y hay que pensar en aquellas mulillas y en su conductor cargando con la pareja de muchachos maltrechos, trotando por los estrechos pasos de Despeñaperros o de Sierra Morena, para figurarse una guerra enteramente distinta de la habitual. Por cierto que esas mulas sí aparecen en la reciente película de Rachid Bouracheb, Indigènes, en la que arremete contra el ejército francés por el racismo con que trató a sus soldados magrebíes y senegaleses.

    La evolución del Train fue rapidísima. Si avistamos la Primera Guerra Mundial nos aparece un bosque de 180.000 conductores, 140.000 animales (las llamadas unidades "hipomóviles") y 97.000 vehículos (las "automóviles"). Se dice que uno de los motivos por los que la guerra quedó estancada en la espantosa carnicería de las trincheras, con millones de bajas por ambos lados y sin que el frente se moviera un centímetro durante años, fue el efecto de una movilización rapidísima y el apabullante desconcierto de los generales incapaces de hacer nada de provecho con un utensilio mil veces superior a sus capacidades.

    ¿Cómo puede ser tan escasa la información y casi inexistente la imagen cinematográfica o literaria de tan enorme máquina técnica y humana? Los conductores por supuesto también disparaban y tenían que entrar en lo más duro de los combates porque allí era donde recogían a los heridos para evacuarlos. Todavía en la Segunda Guerra Mundial (recuérdense las imágenes de la liberación de Italia) a los heridos se les evacuaba en mulas cuando los combates se daban a campo abierto o en ciudades intransitables por la devastación de los bombardeos.

    Ciertamente, la historia de esta arma se hace menos fascinante a medida que la tecnificación va dando mayor importancia a la máquina que al tiro de sangre o a la vieja camioneta atoldada y conducida a toda velocidad por un as cubierto con casco de cuero, mientras el copiloto vacía su pistola contra un biplano que les ametralla desde el aire. En nuestros días la unidad estelar del arma se llama "vehículo de transporte logístico" y es una colosal plataforma sobre la que se trasladan unidades blindadas que no pueden llevarse por aire. Unos monstruos a cuyo lado las mulillas semejan señoritas con sombrero de velo y botines de corchete.

    El camillero de Eastwood es un punto de vista novedoso en la imagen de la guerra moderna. Es cierto que no puede emocionar a las masas con la misma intensidad que el héroe romántico y sentimental de las cintas patrioteras, pero libera de la abusiva presencia del soldado valiente o cobarde, víctima o verdugo, cínico o angélico, que oculta con su rostro la presencia de un orden racional y técnico en la batalla.

    Porque lo que propone la mistificación romántica, sentimental y nacionalista es hacernos creer que la guerra trae consigo una experiencia salvadora, individual, subjetiva, sin relación con la red de metros de una ciudad, el abastecimiento de los mercados, el circuito de carreteras en fin de semana, el conjunto hospitalario de una nación o la logística de la mercancía. Sin embargo, como todos sabemos, la guerra es tan sólo la política llevada a su verdad radical. Una verdad tan dura de soportar que a veces descansamos de ella durante decenios mediante esa argucia teatral y litúrgica que llamamos "tiempo de paz" y que consiste en simular que no hay bajas.


    Comentado por: Vernon S. el 10/4/2007 a las 10:52

  • Hola a todos. Veo que hay cosas de mucho interés. Difícil poder seguir todo ese caudal. Haré lo que pueda para continuar aprendiendo.

    Les cuelgo el último párrafo del artículo de Félix, hoy en El País. No tiene desperdicio. Es otra vuelta de tuerca en el entendimiento de la realidad, digo de la tragedia.

    "Porque lo que propone la mistificación romántica, sentimental y nacionalista es hacernos creer que la guerra trae consigo una experiencia salvadora, individual, subjetiva, sin relación con la red de metros de una ciudad, el abastecimiento de los mercados, el circuito de carreteras en fin de semana, el conjunto hospitalario de una nación o la logística de la mercancía. Sin embargo, como todos sabemos, la guerra es tan sólo la política llevada a su verdad radical. Una verdad tan dura de soportar que a veces descansamos de ella durante decenios mediante esa argucia teatral y litúrgica que llamamos "tiempo de paz" y que consiste en simular que no hay bajas."

    El País.— 10/04/2007
    Trenes muy poco conocidos.— FÉLIX DE AZÚA

    Comentado por: Onagro el 10/4/2007 a las 10:36

  • Posibles conciertos imposibles

    Paolo Conte & Manolo Escobar
    Pauline en la Playa & Extremoduro
    Lou Reed & María Ostiz
    Enrique y Ana & Leño

    vsss

    Comentado por: Iñaki el 10/4/2007 a las 09:10

  • Con una dirección de correo electrónico creada al efecto.

    Comentado por: Vernon S. el 10/4/2007 a las 08:54

  • Esta mañana me lo he tomado en serio y creo que ya salgo en rojo.

    Comentado por: Vernon S. el 10/4/2007 a las 08:43

  • Debería existir una asociación que trabajara para un objetivo: VIDA PARA TODOS, y que tuviera mas de seis mil milllones de socios...

    Comentado por: el amigo de Miguel Torga el 10/4/2007 a las 08:32

  • Comentado por: Coco el 10/4/2007 a las 02:11

  • Comentado por: Coco el 10/4/2007 a las 02:03

  • Comentado por: Coco el 10/4/2007 a las 01:56

  • Comentado por: Coco el 10/4/2007 a las 01:55

  • Comentado por: Coco el 10/4/2007 a las 01:52

  • Comentado por: Coco el 10/4/2007 a las 01:47

  • La serie de artículos que he colgado eran de Xavier Sala i Martí. Olvidé apuntarlo.
    Existe un quinto artículo, con esperanzador nombre: Soluciones, que aún no se ha publicado. Será este 17 de abril. Espero recordarlo.

    Comentado por: Tipo de incognito el 10/4/2007 a las 01:21

  • Corta el rosal,
    córtalo...
    Estruja la rosa.

    Mira ahora,
    mírate...
    ya no crece la rosa
    y tú estás podrido.




    Comentado por: Tipo de incognito el 10/4/2007 a las 01:16

  • Comentado por: Coco el 10/4/2007 a las 00:56

  • Provoqueen: pues sí. O sea, sí. Que sí, vamos.

    Pla: Miau. O sea, sí, también. El Gato escuchó eso de que "seamos realistas, pidamos lo imposible". Lo imposible no se puede pedir. Si se pide algo es porque está ahí, porque existe la posibilidad. ¿Dónde está el techo? Que lo pongan los demás...Los que tiene lo que queremos, (sin que sea suyo, casi siempre).
    De todas formas te diré que yo soy raro en cuestión de guitarras y no me acaba decir mucho la gente tan limpia: Yo me pediría a Fripp, Frith, Reilly, Branca y Snakefinger, (aunque creo que ya está muerto. Es igual, que se levante y toque). Al saxo Barbieri, bueno va, pero añadiría a Lol Coxhill. Al bajo me pediría a Mick Karn, a la batería a Pete Escobedo (su hija luego se la tocó a Prince...La batería, digo). A las teclas Eno, siempre. Y entonces, que hicieran el disco ellos solos, yo sobraría.

    LOL COXHILL:
    http://www.youtube.com/watch?v=JdfDKndkllw

    Knudsen, yo también pagaría por ese concierto. O cobraría, si pudiera ser; mejor... Pero mucha gente actuando, ¿no? Parece la gala benéfica por Kampuchea. ¿Dónde metemos al público?

    Comentado por: Coco el 10/4/2007 a las 00:15

  • Perdón si el siguiente chorro me sale un poco desordenado. Confío en su inteligencia para organizarlo mejor. Aviso que se trata de reflexiones al aire, y que no me posiciono ni en el catastrofismo ni en lo contrario, si acaso en que, querámoslo o no, vamos a ir en una determinada dirección, que como el coche que sustituyó al caballo, tendrá algunos efectos favorables y otros desfavorables para el ambiente, y ambos efectos serán fortuitos, porque seguramente no andaremos ese camino pensando en el medio, al menos no conscientemente.

    El magnífico articulo de Tipo de Incógnito falla en un punto: esas maravillosas tecnologías que heredarán las posteriores generaciones, se habrán desarrollado en parte como paliativos al cambio climático, por tanto (y esto es un guiño a los liberales, pero no se fíen mucho por si acaso) "el mercado y su marcha natural" estará realizando esas inversiones que -según el artículo- parece estúpido realizar, casi sin saberlo.

    Es verdad que todos los modelos basados en "el precio de no hacer nada" fallan por la base, porque nos pasamos la vida haciendo cosas, por tanto, ese precio no es fácil de calcular y casi siempre desemboca en más catastrofismo del real.

    Es como en un episodio de House: el enfermo no sabía que estaba enfermo porque sin saberlo se estaba medicando al mascar chicle de nicotina, y ésta estaba fortuitamente funcionando como inhibidor de los síntomas.

    (Nos pasamos la vida haciendo cosas, por ejemplo, comiendo chicles de nicotina)

    El problema que nos mueve hoy día no es tanto el calentamiento medio, como los extremos. Si en córdoba se alcanzan 60º y la antártida se hiela aún más, el calentamiento medio a lo mejor no llega ni a un grado, pero la vida en córdoba, hasta ahora soportable, se hará mucho más difícil. Los cordobeses no quieren eso, de eso estoy segura. O emigran, o alguien se va a forrar a vender aires acondicionados mientras (ojalá) alguien se forre también patentando filtros para licuar el CO2 sobrante y darle un uso ecológico sea el que sea, por ejemplo, alimento para la fotosíntesis de las plantas (en caso de que apostemos por ellas en vez de por el ladrillo... aunque seguro que si apostamos por ellas no será por Kioto sino porque se ponga de moda el negocio de la jardinería... ¿influencia de la corriente naturista? ¿impregnación en el consumidor medio, sin saberlo, del espíritu Kioto? Da igual).

    Porque el problema no es tanto que la tierra se vaya a pique, sino al contrario: que la tierra se autorregula, inmisericordemente a veces, y uno de los efectos de esa autorregulación son, por ejemplo, los ciclones. Si, la media del calentamiento será quizá de un grado o incluso menos pero al que le toque el ciclón, se jode.

    Otro problema es el de la perniciosidad de los rayos solares, la destrucción de la capa de ozono. Si la destruimos, quién sabe las mutaciones que los rayos ultravioleta pueden causar... claro, no más que las que causan los laboratorios farmacéuticos con sus ensayos, y no digamos nada cuando se les escapan de las manos, como ocurrió con el SIDA buscando una enfermedad para la que fuese buena la recién inventada metadona...

    Por no hablar de la contaminación de las aguas y la tierra.

    En definitiva, ¿podríamos vivir en una tierra dulcemente templada, donde de cada rayo de sol nos salga una peca, o donde el agua vaya hasta cargada hasta en sus más íntimos intersticios de metales pesados, y donde la tierra no produzca las plantas necesarias para reoxigenar el aire? No, y por eso, casi sin saberlo, los listos que están al loro de los nichos de negocio, aun cachondeándose de Kioto y su parentela, seguramente van a meterle mano al tema, más que nada porque habrá mercado y por los royalties.

    Pero si no lo hacen, para eso están las instituciones: para moldear suavemente y animar con beneficios fiscales u otros alicientes el que esas inversiones necesarias se lleven a cabo.

    Ya se lo dije al principio, ni catastrofismo ni lo contrario, así es como funcionamos. Confianza en el mercado hasta cierto punto... pero no descuidar, por si acaso, los alicientes fiscales a las iniciativas que busquen el modo de limpiar la tierra y el agua, regenerar la capa de ozono, la biodiversidad, los bosques húmedos...

    Cada uno a lo suyo: mi peluquero a cortar pelos, los liberales a hacer negocios allí donde vean mercado, y los agentes gubernamentales y sociales a procurar animar mercados que convenzan a los empesarios de que el negocio de limpiar la tierra es rentable.


    Comentado por: provoqueen el 09/4/2007 a las 23:35

  • Todo esto del calentamiento me encanta. Introduce una varible en la monotonía ya irrespirable de islamistas, etarras y demás descerebres. Yo se lo comento a mis hijas y ellas hacen como que no me oyen. Cogen el avión mas que yo el autobús. Y no porque sean ricas, que son modestas profesoras de español, no, es que lo de tomar aviones está tirao. Y luego vas y miras la tele: la mitad son Alonsos quemando bencinas y la otra mitad iros preparando para lo que se os viene encima. Una pasada todo el rato. Para mí, no sé, pero que todo esto no es sino una estratagema que se han inventado los que de verdad mandan para vencer las resistencias populares hacia la energía nuclear. Ya vereis, cuando hayan conseguido colocarla empezarán a decir que, en realidad, la cosa no era para tanto como se había creido y que, nada, que a coger el coche y venga pa la playa todos.

    Comentado por: de samosatra el 09/4/2007 a las 22:24

  • coco

    Hace muchos años a el gran rumbero GATO PEREZ una multinacional del disco que lo queria lanzar como estrella mundial en sud america , le dijo : GATO diga que musicos quiere y grabammos un recipiltario con ellos un grandes exitos , el GATO miro , como miran los gatos y dio los nombres :
    los directivos de EMI le ofrecen a Gato hacer realidad un sueño: grabar un disco con sus mejores canciones en unos estudios americanos y con los músicos que él elija. La lista de los escogidos no se hace esperar: «Papo Luca, piano, Jeff Lorber, on keyboards. Marcus Miller, bajo. Steve Gadd, batería. Guitarras, Mark Knopfler y Paco de Lucía. Gato Barbieri al saxo. Ray Barretto al frente de la percusión. Sección de viento, Willie Colón, Perico Ortiz, Mario Rivera y Reynaldo Jorge. Contuve la respiración, previendo una carcajada. Pero no se rieron. Dijeron que muy bien, que adelante».

    La cosa no salio , tienen mas imformacion en la pagina del gato , Pero veinte años despues , yo junte a BENAVENT , JORGE PARDO , DIEGO CORTES , Tino di Geraldo y QUIMI PORTET , junto a judith y es un homenaje a el GATO PEREZ , a su disco imposible , y aqui hay un fracmento .


    http://www.youtube.com/watch?v=WeV6uL1Cn5I


    Comentado por: albert pla el 09/4/2007 a las 21:57

  • @ isis

    Puff Daddy & Fangoria & David Bisbal

    Comentado por: knudsen el 09/4/2007 a las 21:55

  • @ a tipo de incógnito
    muchas gracias por el jugoso artículo.

    Comentado por: knudsen el 09/4/2007 a las 21:53

  • @ Onagro

    ¡bravo por su comentario de esta mañana! Así se habla.


    Lo "natural", además de castigar al cazador que asesinó a la madre de Bambi, es, por ejemplo, que en verano las víboras trepen por las patas traseras de las vacas, se les enrosquen alrededor de la ubre y se amamanten de ellas (a las bichas les encanta la leche). Luego, cuando el ternerillo va a mamar, la víbora le muerde en la cara para quitárselo de encima. Y vaya si se lo quita.
    Todos los veranos, en Castilla y León mueren cientos de terneros de ese modo tan "natural".
    También es muy "natural" que, esos buitres que Félix adora (¿recuerdan?"el ruido, el ruido")estén comportándose ahora mismo en la provincia de Soria como auténticos asesinos: los pastores de la zona tienen que hacer turnos en las naves de las parideras, porque los ataques de buitres se suceden. Entran en plena noche por las ventanas y se comen a los corderos que están naciendo. La oveja, si se salva, queda en la mayoría de los casos estéril.
    La multa por tocarle un pelo (una pluma, en realidad) a un buitre es de 11.000€ + un año de cárcel. La multa por matar una Víbora Cornuda (así se llama la especie que puebla la Meseta Central) es de 6.000€ + seis meses de cárcel.
    Las C.C:A.A. tienen en sus Departamentos de Medio Ambiente verdaderas empresas de trabajo temporal (y canteras de votos, consiguientemente). Buena parte de dichos salarios proviene de la recaudación de las multas "contra el Medio Ambiente".

    Toda la agricultura de la UE es antinatural, es decir, subvencionada.

    La Flatulent Tax (no se rían, así se llama) que acaba de imponer el gobierno de Nueva Zelanda a los ganaderos de aquel país, es la "mordida" que le entregan éstos a sus conciudadanos, para taparles la boca y que les permitan seguir alimentando a sus vacas con piensos compuestos, que no los querrían comer ni las ratas de alcantarilla.

    La única forma de ponerle una tirita a este planeta es convencer a cuantos más de que la codicia es muy mala para la salud.

    Comentado por: knudsen el 09/4/2007 a las 21:52

  • Conciertos para el recuerdo:

    Barón Rojo y Conchita Bautista ¡Ay!
    Sarah Vaughan, Village People y El Fari

    Comentado por: Isis el 09/4/2007 a las 21:41

  • @ coco
    un concierto que me haría MUY feliz:

    Robert Fripp & Brian Eno & Axel Gross & Fernando Saunders + Robert Wyatt & David Bowie

    por pedir, que no quede

    @ Asier
    ¡buena selección la suya!

    otro c. imposible que se me ocurre,

    Petshop Boys & Celine Dion

    Comentado por: knudsen el 09/4/2007 a las 21:18

  • ZUMO DE AXILA, FALLECE
    Aquella noche prometía ser intensa. Pensaba dormirla entera como si se tratara de una gloriosa curda. Se merecía muchas horas de sueño. Además, el correo, le había regalado un precioso mensaje. En realidad dos. El que nos interesa era escueto, esclarecedor y divertido: Hola, corazón, espero que hayas comprendido el guiño. E y yo, como críos, somos los mejores. Estamos a punto de recuperar el paraíso. Dominamos la novela negra y la ciencia ficción. Tú no dejes de gozar de la vida. Seguiremos informando. Sonríe. Un beso de marcianos.

    Jimena pagó la luz, el calentador no sonaba, se acurrucó bajo el edredón y se aferró a su almohada de látex. Recuperar el paraíso. El segundo mensaje era de Pau. Contaba los minutos que había estado sin verla (él y las matemáticas) y calculaba los que faltaban para volver a verla.
    Sueño y silencio.

    Comentado por: Isis el 09/4/2007 a las 20:31

  • KNUDSEN, después de ver a Lou Reed cantando con Pavarotti no creo que nada sea imposible en esto de los conciertos; así que me voy al extremo contrario, al de los que para mí serían deseables (y sí, al fin algunos imposibles porque la mitad de la gente está muerta).
    Por ejemplo,
    Brian Eno (acompañando con sintetizadores) a Billie Holliday.
    Plá contra Captain Beefheart.
    Ligety Vs. Robert Fripp.
    Kiko Veneno con los Talking heads.
    Raquel Winchester y los B-52's.
    Ornette Coleman y Charlie Parker.
    Emir Kusturica y Peret.


    ISIS; MELUSINA, me alegro que os riáis con esas pamplinillas. A ver si salen más...

    Comentado por: Coco el 09/4/2007 a las 20:28

  • Cambio Climático (IV): El Tipo de Interés


    Imaginen que una constructora les enseña un estudio que demuestra que su casa se va a derrumbar dentro de 100 años y les hace una oferta: ustedes y sus descendientes pagarán 3.000 euros al año durante un siglo; a cambio, la empresa irá haciendo obras para evitar tener que reconstruir la casa dentro de 100 años, cosa que tendría un coste estimado de 500.000 euros. ¿Piensan que es una buena oferta?

    La respuesta es… ¡depende de los tipos de interés! Fíjense que la constructora les está proponiendo ahorrar 3.000 al año durante 100 años a cambio de una casa valorada en unos 500.000 euros dentro de un siglo. Para saber si la oferta es buena, deben estimar cuánto dinero tendrían sus hijos si, en lugar de aceptarla, ustedes depositan los 3.000 euros anuales en un fondo de inversión. Si el tipo de interés de ese fondo es cero, dentro de 100 años sólo habrá 300.000 euros en la cuenta. Como la constructora ofrece una casa valorada en 500.000, la oferta es atractiva. Pero si, como es más realista, los intereses son, digamos, un 6%, entonces invirtiendo 3.000 euros al año, sus descendientes tendrán más de 18 millones en su cuenta. En este caso, la oferta de la constructora es mala y solamente sería atractiva si una casa en 2100 costara 18 millones de euros.

    Este ejemplo refleja un principio económico importante llamado principio del descuento: cuando el tipo de interés es realista, sólo vale la pena sacrificar hoy cantidades importantes de dinero para prevenir catástrofes lejanas si éstas son extraordinariamente costosas.

    Les explico esto porque el mismo principio debería guiar las decisiones sobre el cambio climático (CC) ya que, según los científicos serios, los costes de dicho cambio no se van a notar en décadas o quizá siglos. El principio del descuento sugiere que propuestas como el protocolo de Kyoto, que comporten gastos elevados en el presente, no deberían adoptarse a no ser que los costes del CC se prevean descomunales. Esa es la conclusión a la que llegan la mayoría de estudios como los de William Nordhaus de la Universidad de Yale.

    Un artículo reciente del profesor británico Nick Stern contradice todos esos trabajos y concluye que deberíamos gastar hasta un 15% de nuestro PIB para evitar el CC. A pesar de que Nordhaus y Stern utilizan los mismos modelos de evaluación del impacto económico del CC que estiman que los costes del CC en la actualidad son esencialmente cero y que se acercarán al 3% del PIB dentro de 100 años, sus conclusiones son diametralmente opuestas. ¿Cómo se explica la diferencia? Respuesta: ¡otra vez los tipos de interés! Como en el ejemplo de la empresa constructora, cuando se usa el 0% (el caso de Stern) se concluye que vale la pena gastar mucho hoy para evitar el desastre y cuando se utiliza el 6% (Nordhaus), no. Así de simple.

    La pregunta, pues, es: ¿Qué tipo de interés deberíamos utilizar para tomar decisiones racionales sobre el CC? Los ecologistas usan un argumento de tipo ético para defender la aplicación del 0%: descontar el futuro, dicen, es dar menos peso o menos valor, a generaciones futuras y eso es una injusticia. Este argumento es atractivo… aunque muy debatible. Por ejemplo, el principio de justicia Rawls requiere dar más importancia a los grupos de personas más desfavorecidos. Stern acepta este criterio cuando compara regiones del mundo ya que da mayor peso a África porque es pobre. En una incomprensible pirueta intelectual, Stern no aplica la misma regla cuando compara generaciones. Al fin y al cabo, nuestros hijos no sólo van a heredar un planeta más caliente. También heredarán una tecnología y unas instituciones que les van a permitir ser mucho más ricos que nosotros. De hecho, las propias simulaciones de Stern y del IPCC suponen tasas de crecimiento de cerca del 2,5% que implican que la gente en 2100 será entre 15 y 25 veces más rica que nosotros. Si es de justicia Rawlsiana dar más peso a los africanos porqué son pobres, entonces uno tiene que dar más importancia a las generaciones presentes porque también son pobres en relación a las futuras. Es decir, es de justicia aplicar un tipo de interés a la hora de evaluar costes intergeneracionales por lo que las conclusiones de Stern están equivocadas.

    Para que se hagan ustedes una idea de lo que significa esto: Suponiendo que el protocolo de Kyoto consiguiera eliminar futuras catástrofes climáticas y si el tipo de interés fuera del 6%, la tasa de crecimiento del 2,5% y los costes del CC se manifiestan dentro de 100 años, solamente valdría la pena implementar Kyoto (cuyo coste anual estimado es del 1% del PIB mundial) si las pérdidas ocasionadas por el cambio climático dentro de 100 años fueran del 33% del PIB anual. Las peores predicciones de los más catastrofistas hablan de pérdidas 10 veces más pequeñas que eso. Conclusión: el protocolo es una idea terrible.

    Estos cálculos se han hecho bajo el supuesto de que Kyoto acaba eliminando totalmente el riesgo de catástrofes. El problema para los defensores del protocolo es que ni siquiera eso es verdad. De hecho, se estima que si no hacemos nada, el aumento de temperaturas será de 2,8 grados en 100 años. Y si implementamos Kyoto las temperaturas aumentarán en 2,8 grados no dentro de 100 sino de… ¡106 años!

    ¿Vale la pena sacrificar el 1% del PIB (500.000 millones de euros) cada año (repito, cada año) durante 100 años para posponer el calentamiento en sólo 6 años? La respuesta es no: malgastar dinero para no conseguir casi nada es una mala idea, sea cual sea el tipo de interés.

    Comentado por: Tipo de incognito el 09/4/2007 a las 20:19

  • Cambio Climático (III): A La Vuelta de la Esquina


    A finales del siglo XIX, la humanidad se enfrentaba a un serio problema medioambiental: el estiércol. La población urbana se disparaba y, dado que el medio de transporte principal eran los coches de caballos, los excrementos se acumulaban peligrosamente en la ciudad causando hedor, enfermedades respiratorias y fiebres tifoideas. Los sabios, que proyectaban una explosión demográfica a lo largo del siglo XX, predijeron una crisis ecológica sin precedentes.

    Han pasado cien años y el miedo a morir sepultados por boñigas ecuestres se ha evaporado. Los que no han desaparecido son los augures de la desgracia. Es como si tuvieran su propia ley de la termodinámica: ellos ni se crean ni se destruyen, sólo se transforman. En su actual encarnación, los catastrofistas (cuyo exponente más conocido es el actor Al Gore) nos dicen que el planeta se calentará tanto que el nivel del mar subirá 7 metros provocando inundaciones masivas y hecatombes varias.

    Los científicos serios, cuya opinión intenta resumir el informe del Panel del Cambio Climático de la ONU (IPCC), son mucho menos dramáticos. Por ejemplo, sobre la subida del nivel del mar (que es el tema potencialmente más peligroso para el hombre), durante los noventa se decía que subiría un metro, en el informe del 2001 dijo que serían 49 cm y el de 2007 dice que el aumento medio será sólo de 34 cm. Parece que, a medida que los conocimientos mejoran, las predicciones científicas son cada vez menos pesimistas, cosa que contrasta con la creciente histeria de los profetas de la calamidad.

    Ustedes se preguntarán: Y todo esto, ¿cómo lo saben? Los catastrofistas simplemente se lo inventan por lo que deben ser ignorados. ¿Y los científicos? Pues la verdad honesta es que… tampoco lo saben: lo proyectan con complicados modelos matemáticos.

    Para que las predicciones de esos modelos sean acertadas se necesitan dos elementos. El primero, un modelo matemático correcto. Sobre la fiabilidad de éstos no voy a opinar porque no soy climatólogo, pero los mismos climatólogos confiesan que sus modelos actuales son muy imperfectos ya que el clima depende de muchos factores que no acaban de entender con precisión. El mismo gráfico 2 del IPCC-2007 confiesa que el nivel de comprensión científica de los efectos de la radiación solar, el vapor o los aerosoles es bajo.

    Pero aunque los modelos fueran correctos, acertar en las predicciones requiere un segundo elemento: saber cuántos gases de efecto invernadero va a haber en la atmósfera durante el siglo XXI. Y aquí es cuando abandonamos el terreno de las ciencias del clima y entramos en el de la especulación económica. Entre otras cosas, hay que saber cual será al crecimiento de la población, su nivel de renta, su composición sectorial (la industria, por ejemplo, emite más que los servicios) o la tecnología que se utilizará para producir esa renta o para secuestrar el CO2 previamente emitido. No hace falta decir que la capacidad de los economistas (e insisto que yo no soy climatólogo) de predecir esos factores a 100 años vista con algún tipo de fiabilidad es, digamos… ¡nula!

    Y como el IPCC sabe que no hay fiabilidad, lo que hace es simular diferentes escenarios: en uno la población (y por lo tanto las emisiones) crece mucho, en otro poco, en uno nos hacemos ricos, en otro no, en uno seguimos utilizando petróleo, en otro no, etc. Luego utilizan diferentes modelos para estimar los aumentos de temperaturas bajo cada uno de esos escenarios y los hace públicos en su informe.

    La ONU piensa que con eso soluciona el problema, pero se equivoca: las predicciones sólo son realistas si los escenarios son realistas y algunos claramente no lo son. Por ejemplo, en el escenario llamado A2 se hace el supuesto de que la renta de los países pobres crecerá hasta los niveles que actualmente tenemos los ricos y que, a pesar de ello, la población mundial seguirá aumentando hasta alcanzar los 15.000 millones de personas. Eso es muy poco probable ya que cuando sube la renta la natalidad baja, como demuestra la experiencia de España y Europa en las últimas décadas.

    Otro ejemplo: en el escenario A1FI, se proyecta que la renta per cápita mundial subirá desde los 3.900 dólares actuales hasta los 75.000 y que, a pesar de ello, seguiremos utilizando las mismas tecnologías intensivas en petróleo y carbón. Eso es muy poco probable ya que la mayor riqueza incrementará la demanda de esos recursos y, en consecuencia, su precio subirá (miren, si no, lo que ha pasado en los últimos años a raíz del crecimiento de China). Eso hará que la gente pase a utilizar aparatos que gasten menos (miren cómo bajó la demanda de 4x4s en Estados Unidos cuando el petróleo se puso a 70 dólares/barril) y que las energías alternativas que ya existen pasen a ser rentables y sustituyan a las fósiles.

    Lo interesante es que estos dos escenarios tan poco probables desde del punto de vista económico son los que proyectan los aumentos más dramáticos de temperaturas y del nivel del mar. Claro que incluso los escenarios más razonables son poco fiables ya que incurren en el mismo error que cometieron los sabios del siglo XIX: ignoran las innovaciones que se van a producir a lo largo del siglo y que ahora no podemos ni imaginar. Al fin y al cabo, en 1900 no sólo nadie soñó que durante el siglo XX aparecerían el teléfono móvil, Internet, los transbordadores espaciales o el bikini, sino que fueron incapaces de ver que el automóvil –que a la postre fue la solución al problema del estiércol urbano- estaba a la vuelta de la esquina.

    Comentado por: Tipo de incognito el 09/4/2007 a las 20:18

  • Cambio Climático (II): Mezclar Ciencia y Política

    ¿Recuerdan aquello de que el siglo XX ha sido el más cálido del último milenio, la década de los noventa la más cálida del siglo XX y el año 1998 el más cálido de la década? Esa fue la frase estrella del informe del Grupo Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC) de la ONU en 2001, la frase que hizo cambiar el debate sobre el calentamiento global. Ocupaba un puesto preeminente en la primera página del informe e iba acompañada de un gráfico que mostraba unas temperaturas extremadamente estables entre los años 1000 y 1900, que luego se disparaban hasta llegar al máximo en el 2000. Era la prueba definitiva de que el siglo XX era anormal y, por lo tanto, de que el calentamiento estaba causado por el hombre.

    La frase, repetida millones de veces durante cinco años, se utilizó para desacreditar a los herejes que habían osado decir que las temperaturas podían estar mostrando una recuperación natural después de la pequeña glaciación medieval. Al no mostrar ninguna glaciación medieval, el gráfico era convincente y demoledor, aunque tenía un pequeño defecto: ¡era mentira!

    Los datos fueron construidos por Mann, Bradley y Hughes quienes, con los grosores de anillos de los árboles, la densidad de los corales e isótopos atrapados en los hielos glaciares y a través de un complejo método estadístico, reconstruyeron las temperaturas globales durante los últimos 1000 años. En 2003, los canadienses McKitrick y McIntyre descubrieron errores fundamentales en el trabajo de Mann que, una vez corregidos, revelaban que las temperaturas durante siglo XIV habían sido más altas que las actuales. El siglo XX ya no era una anormalidad y la afirmación estrella del IPCC quedaba en entredicho.

    Mann y sus colegas reaccionaron y empezó una lucha de titanes científicos. Había tanto en juego que en 2006, el National Research Council de los Estados Unidos formó un comité de expertos liderados por el presidente de la Academia Nacional de las Ciencias Estadísticas Edgard Wegman para investigar el tema. Además de reñir a los paleoclimatólogos por utilizar técnicas estadísticas que no dominaban, el comité fue categórico: el análisis científico no sustenta la afirmación que el Siglo XX, la década de los 90 y el año 1998 son los más cálidos del milenio. A pesar de que el IPCC había otorgado un convencimiento de entre 66% y 90% sobre la veracidad del trabajo de Mann, tanto el gráfico como la famosa frase han desaparecido del informe 2007.

    Todo esto lo explico no sólo para recordar una vez más que podría ser que el calentamiento global del siglo XX fuese una oscilación natural que poco tiene que ver con las emisiones de CO2, sino para advertir que cuando el IPCC afirma que hay consenso entre científicos sobre algo, puede ser que ese algo acabe resultando ser falso o que cuando dice que existe una convencimiento del 90%, ese convencimiento puede desaparecer en menos de cinco años.

    Dicho esto, el IPCC acaba de hacer público un nuevo documento mucho más comedido, en el que dice que hay consenso y convencimiento sobre lo siguiente:

    (1) La cantidad de CO2 en la atmósfera es más alta ahora que antes de la revolución industrial. (2) La temperatura media del planeta ha subido unos 0,74 grados durante el último siglo. La mitad de ese aumento se produjo antes de 1940. (3) Las temperaturas han subido en todos los continentes excepto la Antártida. (4) La masa de hielo en el Ártico ha bajado y algunos glaciares están remitiendo, aunque la cantidad de hielo en la Antártida ha aumentado. (5) El nivel del mar ha subido en 18 centímetros en 100 años.

    ¿Y qué hay de la nueva frase estelar del informe IPCC 2007: tenemos un convencimiento del 90% de que la mayor parte del calentamiento está causado por la acción humana? Si el IPCC dice que están convencidos en un 90% yo me lo creo. Ahora bien, aquí todo se complica porque una cosa es medir temperaturas y otra establecer causalidad. Sabemos que la teoría del efecto invernadero es cierta: emitir CO2 y dejarlo en la atmósfera contribuye al calentamiento del planeta. También sabemos que las temperaturas han fluctuado históricamente por razones naturales. A partir de aquí, para saber qué proporción del calentamiento es natural y qué parte está causado por las emisiones, los climatólogos utilizan complejos modelos matemáticos con los que, esencialmente, calculan cual hubiera sido el aumento de temperaturas si no hubiera habido emisiones y lo comparan con el aumento observado de temperaturas. Al no poder explicar los modelos todo el calentamiento con causas naturales, una parte debe haber sido causada por las emisiones. Noten ustedes que para que esta conclusión sea fiable es fundamental que el modelo matemático sea correcto. Y aquí es donde existe gran incertidumbre entre los científicos.

    Supongo que es esa incertidumbre sobre los complejos mecanismos que determina el clima la que llevado a los autores del informe del IPCC-2007 a no especificar qué parte del aumento de 0,74 que está causada por el hombre por lo que, en realidad, nos está diciendo que tienen una seguridad del 90% de que saben bien poco.

    En 2001 el IPCC se apresuró a publicar y a defender una frase estrella que resultó ser falsa y eso dañó su credibilidad y la de la comunidad científica. En 2007 el IPCC ha enmendado su error, lo que ciertamente le honora, y ha adoptado una posición mucho más seria y honesta. En un asunto de tanta importancia como el clima, es crucial que el IPCC mantenga su credibilidad y no vuelva a mezclar ciencia y política.

    Comentado por: Tipo de incognito el 09/4/2007 a las 20:17

  • Cambio Climático (I): Una Verdad Incómoda



    Leo con estupor que el gobierno acaba de contratar a Michael Moore como asesor en temas de terrorismo y se ha comprometido a hacer llegar a todos los colegios españoles su película Fahrenheit 9/11.

    ¿O era Al Gore para temas de CC (o cambio climático)? Bien, Moore, Gore, para el caso es lo mismo: ambos se dedican a hacer cinematografía propagandística con una preocupante falta de respeto por la verdad. En el caso del ex vicepresidente, su lucrativa cruzada político-climática le ha llevado a protagonizar Una Verdad Incómoda, una película bien hecha, dramática y a veces estremecedora, pero con un pequeño inconveniente: está plagada de mentiras incómodas.

    Empecemos por la afirmación de que un 100% de los científicos están de acuerdo con sus postulados. Es verdad que hay casi unanimidad en que la tierra se ha calentado (menos de un grado, eso sí) durante el último siglo. Desafortunadamente para la credibilidad de Gore, la unanimidad se acaba aquí. Y si no, comparemos las afirmaciones de la película, no con algún informe de algún científico loco en la nómina de Exxon, sino con el documento que el Grupo Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC) de la ONU hizo público la semana pasada, documento probablemente sesgado a favor de posiciones ecologistas pero que, incluso así, demuestra que la película está llena de exageraciones.

    Gore muestra imágenes de un océano Ártico sin hielo y de una Groenlandia y una Antártida descongelándose cosa que, asegura, causará una subida del nivel del mar de 7 metros. Es cierto que la masa de hielo del Ártico se ha reducido durante el último siglo (un proceso que, dicho sea de paso, empezó a principios del XIX, mucho antes de las emisiones de CO2 industriales). Pero en lo que se refiere a la Antártida, el IPCC dice que las temperaturas allí no sólo no han subido sino que han bajado (página 9) y se espera que su masa de hielo aumente durante el próximo siglo (página 13). La película muestra imágenes de una pequeña zona antártica cuyo hielo ha caído al mar, pero esa zona es la excepción en un continente que se está enfriando.

    Lo de los 7 metros también es una exageración: la descongelación del Ártico tendrá consecuencias menores sobre el nivel del mar porque su hielo ya está flotando en el agua. Y como, según dice el IPCC, la Antártida no se va a derretir sino más bien al contrario, el aumento del nivel del mar no pueden ser muy grande. Las previsiones del IPCC confirman esa lógica y auguran que el nivel subirá no los 7 que dice Gore sino entre 0,18 y 0,59 metros (IPCC página 11). Las terroríficas imágenes de Nueva York inundándose lentamente y de Holanda, Shangai o Bangladesh desapareciendo y provocando cientos de millones de desplazados forzosos son pues, según el propio IPCC, una fantasía cinematográfica concebida para hacer cundir el pánico.

    Gore sugiere que el deshielo de Groenlandia hará que se detenga la corriente del Atlántico que trae agua caliente de los mares del sur y provocará una nueva glaciación en Europa. Los científicos del IPCC están 90% seguros de que eso no pasará (página 12).

    Tras mostrar imágenes de la ola de calor que sufrió Europa en 2003, Gore asegura que el calentamiento global causará millones de muertos. El IPCC dice (página 9) que los altibajos climáticos locales como los que sufrió Europa en 2003 no se pueden relacionar con el aumento de CO2. Es más, para ser intelectualmente honesto, a la cantidad de gente que se morirá por culpa del calor, Gore debería restar la gente que dejará de morir de enfermedades relacionas con el frío (hipotermias, gripes, enfermedades respiratorias y cardiovasculares relacionadas con las bajas temperaturas, etc). La película no explica que durante ese mismo 2003 catastrófico en que murieron 34.000 europeos por la ola de calor, también murieron 100.000 europeos de frío.

    Aventurándose en el terreno del género cómico, Gore afirma que la gripe aviar, la tuberculosis, la SARS e incluso la guerra de Darfur están causadas por el calentamiento global. Lógicamente, ninguna de esas graciosas aserciones aparece en el IPCC. También enseña un gráfico en el que los costes de las compañías de seguros para hacer frente a los huracanes se han disparado. El IPCC tampoco habla de eso porque todo el mundo sabe que los pagos del seguro aumentan cuando sube el precio de las casas y cuando hay más gente que vive en primera línea de mar en zona de huracanes.

    Finalmente, el no va más de la impostura es la imagen de una New Orleáns devastada por Katrina y un Gore explicando que la culpa es el aumento de la intensidad y la frecuencia de los ciclones tropicales por culpa del calentamiento global. El IPCC (página 6) dice que, a pesar de que hay alguna evidencia observacional de que la intensidad puede haber subido desde 1970 en el Atlántico, los datos no permiten ver tendencias a largo plazo ni en la intensidad ni en la frecuencia de los huracanes. Es más, al tomar tierra, Katrina era un huracán menor de fuerza 3-4 en una escala de 5. La razón por la que fue devastador no fue su inusual potencia sino el hecho de que reventó unos diques de contención deteriorados por el tiempo. La ironía es que hacía años que los científicos estaban avisando al gobierno de que cualquier huracán que pasara por encima de los viejos diques podría romperlos y causar una catástrofe. Digo que es una ironía porque, ¿adivinan quien era el vicepresidente del gobierno que decidió ignorar esos consejos y no reparar los diques? La respuesta, señor Gore, sí es una verdad incómoda.

    Comentado por: Tipo de incognito el 09/4/2007 a las 20:16

  • ZUMO DE AXILA, FALLECE

    No sólo había dormido mal aquella noche por culpa del maldito ruido del calentador, también había cosas que le había trastornado muy temprano dejándola sin aliento y que contribuyeron a marcar sus ojeras y agravar estado lamentable de su mente. Había un muerto. Ortegosa quería encontrar muertos y los había encontrado. Se preguntó si no provocaría él mismo aquellos desastres, siempre. Los asuntos que Ortegosa trataba siempre terminaban entre coágulos y perfiles en el suelo. Era un peliculero y conseguía convertir el mundo en celuloide. Y el detalle del desodorante, era lo peor que podía haber escuchado aquella mañana. Zumo de axila. Era terrible. Debía de ponerse en contacto con su amigo cuanto antes. ¿Pero cómo? Empezaba a pensar que había filtraciones. No por su parte, porque nadie tenía acceso a su ordenador; nadie entraba en su casa salvo el gato del vecino. Luego era en otro lugar donde se producía el espionaje informático. Alguien podía leer los mensajes que ella enviaba y estaba utilizando el desodorante para quitarse gente de en medio y culpar a otros. Evidentemente el muerto no era quién Ortegosa pensaba que era, de esto estaba segura. Pero ¿quién era el cadáver? O mejor ¿Quién había sido aquel amasijo? ¿Por qué lo habían vaporizado de aquel modo? ¿Sería antitranspirante?
    Para colmo se le había terminado el Mr. Popper, su filosofía de la vida hacía aguas muy turbulentas y no quedaba más remedio que ir descartando para ver la luz de una teoría válida. Tampoco estaba para música y dejó el mp3 y el concierto de Villa-Lobos para otro momento. Intentaba por todos los medios convencer a sus contratantes de que no usaran productos contaminantes. Les decía que el vinagre, por ejemplo, limpiaba de maravilla y sus vapores no era venenosos. Les decía que una maquinita limpiadora a vapor sería estupenda. Pero el presupuesto no estaba para esas tonterías de ecologistas. Luego venían y la mandaba a fumar a la calle, para no contaminar, decían… No eran misoneístas, eran simplemente bobos y egoístas porque, qué más da, si yo no lo veré, decían. El que venga detrás que arree… como dice el dicho popular.
    Me voy con el mocho a otra parte. Y se fue a fumar a la puerta, a ver pasar lo que pasaba sin mirarla. Aquel día la biblioteca estaba llena de universitarios y jubilados. Gente sin poder.

    Comentado por: Isis el 09/4/2007 a las 20:07

  • Conciertos imposibles:

    Luís Aguilé & Melendi
    Montserrat Caballé & Yo
    Los Sabandeños & Raimon
    Pimpinela y El coro del ejército ruso
    Rosario Flores & Jordi Savall
    Enya & Chiquito de la Calzada

    Comentado por: Isis el 09/4/2007 a las 20:05

  • conciertos imposibles

    Bjork & Isabel Pantoja
    Dolly Parton & Serrat
    Anthony and The Johnsons & Mojinos Escozios
    Van Morrison & Shakira
    Tom Jones & Extremoduro

    Comentado por: asier el 09/4/2007 a las 19:36

  • ESPÉRAME EN SATURNO,CORAZÓN.

    No es la primera vez.Tengo el privilegio de tener una inesperada visita de un extraterrestre cada equis tiempo,y a la postre,la satisfación de saber de otros planetas,otros seres y de otras inteligencias.Hace un par de días que me visito de nuevo el mismo de siempre.Tengo que decir que habla algo cifrado,es decir,que hago por que repita los mismos gestos una y otra vez,procure ser claro y me hable más o menos para que pueda entenderlo(creo que va teniendo piedad de mi inteligencia,cada vez más,lo voy notando por la arrogancia con que me mira sin pestañear, y por lo sobradillo con que siempre se despide creo que se burla de mí, me amparo en creer que es algo fisiológico).Ni qué decir que le va pillando el tranquillo a la lengua española.Yo hago lo propio con su idioma de pitidos y otros gestos,los cuales, tienen parecida expresión a los de un camaleón en el colmo del estresamiento.Amo la tierra,el mar,y en definitiva,la naturaleza,y esto me ayuda a entenderlo(igual que no suelo adorar el instinto animal en el hombre,eso no,jamás, tiendo a aprender de humanidades con los animales cuando se tercia y me dan señales.Mi perro,por ejemplo,me enseña de cómo evitar estupideces,y muchas veces pienso por él que Descarte no tenía alma aunque escribiera todo un tratado sobre la misma.Mi vecina tiene un loro que imita cualquier ruido que se le ponga por delante,y le tengo dicho que su loro no llegará a comprender porque le arrebatará ese privilegio la edad,es decir,que la palmará antes,si no,otro loro cantaría.J.Ramón Jiménez no poco aprendió de varios Plateros-creo que Onagro estará en esta por lo menos de acuerdo conmigo-,así que a mí de constituirme algo del instinto animal, será lo fundamental...),también el saber del lenguaje del camaleón me ayudó esta vez.Como voy sabiendo mucho de lo que piensan en general,sobre todo respecto a nosotros,he entrado ya con cierto brío a preguntarle por otros asuntos y enredarme esta vez en una esclarecedora conversación, en el asunto candente(nunca mejor dicho) del cambio climático.Hago un resumen,y advierto que, como toda traducción del original al traducido, siempre se me pierde algo cuando hablo con él; si a eso se le suma que la mayor parte del entendimiento es gestual y poco verbal y encima emergente de un alienigena(bueno,también se da el lenguaje no verbal entre los hombres,pero simpre es más fácil y tenemos para socorrernos en libros para casos así),ustedes sabrán perdonarme si suena algo inintelegible para nuestras inteligencias sabelotodo.He presentado esta aventura y las anteriores al Grupo de Estudios y de Información de Fenómenos Aeroespaciales en francia.Tardan en contestarme,lo que me lleva a deducir que es posible que no se lo crean,¡tú te cres! En resumidas cuentas,esto es lo que hablamos el alienígena y yo esta vez:

    -Me alegro de verte,amigo.Va siendo ya un placer el espectáculo de ver aterrizar tu ovni en mi terraza.He comprobado que cada vez que te dignas visitarme lo haces de diferente manera,quiero decir,que procuras evitar el poso de aterrizaje de la vez anterior y no lo haces milimétricamente como siempre esperé que lo haría un extraterrestre.

    -Sí,nosotros evitamos caer siempre en los lugares comunes.También somos algo superticiosos y nunca sabemos si seremos visibles y vulnerables en el momento en el que permanecemos estacionados.

    -Tú apaga las luces,desconecta el trasto,ya sabes que el toldo de la terraza dá namás que para cubrirme del sol; nunca pensé en decirle al instalador que me procurara uno lo bastante amplio para tapar un ovni.Mi raza me hubiera tomado por loco,ya sabes.Siempre intenta uno guardar las aparencias.Además,¿quién va esperar que a uno le visite un día un alienígena?

    -Sí, amigo,tu raza es de las más escepticas que conozco,obtusas y proclives a nadar en lindezas y a no esperar nunca lo que se le viene encima; siempre boyantes en todos los aspectos -me dijo riendo y meneando su frágil cuerpo.

    -Eh,de eso ya hemos hablado otro día,hoy quiero que me des tu opinión sobre un tema que a los hombres nos está alterando y para el cual ya empiezan a esclarecernos criterios filosóficos y otros no tanto,sobre lo que se acerca y sobre lo que tendríamos qué hacer.El tema es sobre el cambio climático.¿Sabes o me podrías decir qué es lo que está pasando? Ya te conté el otro día que la filosofía de hoy no me vale ni para el consuelo.Tampoco es que sirva para mucho.Y menos para según que cosa: menos,para hacerse el listo.Por eso recurro a ti-todavía no le he propuesto hacer un viajecito,pero todo se andará.


    -No te entendí el otro día,pero ya me voy contagiando de vuestras malas entendederas.Poco te puedo decir aparte de que por ahí arriba hiede que da gusto.No todo se debe al hombre,claro,y en esto creo que ya estáis buscando otros que también tengan su culpita.

    -Sí,suele pasar,a las vacas le está cayendo la del pulpo por expulsar,mejor dicho,ventosear gas metano a tutiplén.Hasta ese grado somos hipócritas.Y,digo yo,¿no será por que en su día también estuvieron locas? Lo logrado será cuando enseñemos a las vacas a tener un poquito de educación.

    -¿Qué es eso de la educación?

    -Nada.Poca cosa,no te preocupes,los humanos siempre nos empeñamos en tener una poquita,nada más.Otro día que vengas te enseño ese poco.No nos salgamos del tiesto.

    -Bien,pues veo que la tierra va a necesitar otros espacios,otros aires,-aquí me acordé del acondicionado- porque por lo visto,a ustedes los humanos, todo se os queda corto.Siempre queréis más.Explotáis la tierra,la hartáis hasta convertirla en una pedorra de cuidado,y cuando ya no os satisface vais y queréis otro planeta igual que al principio,de trinca,¡cómo si fuera esto un concesionario terrestre¡ No,os vais a tener que aguantar y comeros el tufo.Nosotros evitamos vuestro contacto por estas mismas razones,joder.Sois egoistas.Unos niños de papá,y me extraña que las féminas de vuestra raza no tengan un poco de más inri y se revelen y cuiden esta que es del género femenil.O todas o ninguna,deberían clamar.En definitiva,las vais a pasar...(aquí iba una palabra,que no por mal traducida,aquí me censuran,piiiiii).Os espera el final,y para cuando esto ocurra, creo que estaremos ya seguros de que esta raza dejará de perseguirnos y camparemos a nuestras anchas sin miedo a flases de paparazzis ufológicos.

    -Ea,me parece muy bien,pero no me das mucha esperanza,que era para lo que te preguntaba.

    -¿Esperanza?, buscárosla.

    -Ten piedad, buen alienígena, mira que en la tierra corre siempre el virus del pesimismo y es difícil el acuerdo y la claridad.

    -Pues ya sois viejos,y en el siglo XXI...

    -Todavía no sé qué tiene el XXI que al parecer lo tiene todo.

    -Bueno,te diré una cosa al oído y porque te estoy cogiendo cariño-me pregunté cuando me llamó así de qué sexo sería,hasta ahora nada le asomaba-y porque se te ve que eres listo.Todo el siglo XX y parte del nuevo,amigo,es una gran mentira.

    -Con esa me quedo igual que si me quedo con los mentirosos.

    -Pues no pidas más,homínido.

    -Vale.Veo que lo tienes claro,que todo va ser como ahora y que la solución que yo veo es que nos gastemos la pasta gansa,posiblemente, la última en reparar este pedo enorme que tiene a la tierra congestionada,y que digo yo que no soltará por educación.

    -Creo que no llevas mucha razón,pero como tampoco lo sé seguro,me piro a mi planeta que me llaman urgente,te dejo que lo resuelvas con los doctores que dispones en esta malhadada tierra.

    -Gracias de todas formas...nunca consigo acordarme de tu nombre,amigo,para la próxima haber si te tengo un mote y te gusta.Porque es impronunciable el que te puso tu madre.

    -Vale,que te vaya bonito.


    No terció más palabra.Montó en el platillo volante y arrancó sin apenas ruido.Para cuando quiso encender el mando de luces yo ya lo había perdido de vista.


    (Por cierto,¿qué clima pasará a tener Córdoba? Quillo,me temo que esta caló no va ver quien la aguante,pongámonos como nos pongamos).













    Comentado por: Delfín el 09/4/2007 a las 19:19

  • concierto imposibles

    david bustamante & enrique bumbury

    andrés calamaro & rosario mohedano

    Comentado por: knudsen el 09/4/2007 a las 19:09

  • concieros imposibles

    albert pla @ ole ole

    lou reed @ paloma san basileo

    sisa @ llach

    Comentado por: albert pla el 09/4/2007 a las 18:45

  • @coco
    anoche le propuse a Vd, a mechero,a albert y a todo el que se quiera apuntar (sobre todo a Asier) un juego: conciertos imposibles.
    Mi proposición inicial era,

    RAMMSTEIN & FALETE

    ¿Las suyas?

    Comentado por: knudsen el 09/4/2007 a las 18:02

  • Asier, gracias por el enlace con la anémona, mi flor favorita. Les aconsejo que pinchen en ella y verán la delicada y fogosa belleza de esta flor, que viene en varios colores. Sería tan triste que flores como estas desaparecieran del planeta. Sé que es un comentario superficial, pero esa foto me ha despertado para el resto del día.Un abrazo a todos

    Comentado por: chiqui el 09/4/2007 a las 17:55

  • (SIN TÏTULO)
    El taxi tardó un buen rato, pero llegó. Nos subimos, y mi jefe dió una dirección de Pedralbes. Dije una palabrota sin despegar los labios. Cada vez que Ortega sufre un ataque de ansiedad, lo calma en una frankfurtería de Pedralbes. En aquel momento se notaba que estaba fuera de si: manoseaba su paquete de Ducados y miraba el cogote del conductor con ojos asesinos, como si el pobre hombre tuviese la culpa del atasco, y de lo que remolonea el rojo en los semáforos.
    Me encantan los taxis. Como no entiendo una palabra de lo que dicen los taxistas, me siento en sus coches, me pongo el i-pod y dejo que los ojos se engolosinen con las imágenes que pasan -a no mucha velocidad, todo hay que decirlo- del otro lado de la ventanilla. Por supuesto, mis taxis los paga el despacho.
    Antes de que a mi jefe le diese una apoplejía, le tranquilicé,
    "El muerto no está Edgardo Peonza", le dije, y él puso cara de no haberme siquiera escuchado. Insistí,
    "No está Edgardo Peonza. Yo tengo sus libros, firmados en San Jordi. Tienen foto. El hombre muerto no está Edgardo Peonza"
    "¿No está muerto ese pingajo que vimos tirado en el suelo?"
    "Exacto, no está Peonza"
    "¿No es un muerto lo que había en casa de Edgardo?"
    "No, no está"
    "NO ES, ¿es eso lo que intentas decirme?"
    "¡Cadáver en piso, no está mismo que foto Edgardo Peonza!", chillé. Cuando Ortega me presiona, siempre me ocurre igual, me trastabillo y lo paso fatal, sobre todo si en mi horizonte más inmediato lo único que hay es una desoladora frankfurtería.
    "Pero desodorante, sí está desodorante", añadí con un tono mucho más calmado, "Axe, para el hombre, está desodorante", concluí.
    Ortega se ensimismó e hicimos el resto del trayecto en completo silencio.
    Aunque me ha costado lo mío, he terminado por respetar los silencios de Ortega. Este hombre lo espera todo de la vida, ¿quién no lo haría?, pero la vida le da largas, y él se disfraza del que nada espera porque todo apunta a que nada se debe esperar. Es simple.
    Yo no tengo ese problema. No sé si es porque todavía no me ha llegado la hora, o porque nunca he tenido nada más que una litera a medias con un hermano detestable, en el cuarto de una casa que tenía, por detrás, un matadero de cerdos y, al frente, un puerto donde atraca la flota del bacalao. Me embarqué por primera vez a los dieciséis. La tripulación se quejaba porque el trabajo es duro y el mar, en invierno y muy al Norte, es todo menos un amigo. Yo no me quejaba: nunca más iba a tener que oír los chillidos de los cerdos, ni ver las manchas de sus patas clavadas en la nieve, que luego quedaba manchada durante días de esos líquidos que son la huella del miedo ante la muerte. Además, un marinero gana una pasta. Seis meses a bordo dan para vivir los otros seis en tierra sin dar golpe. Yo nunca le he pedido nada a la vida, por eso todo lo que me da me parece un regalo. Lo bueno de las cunas a ras de suelo, es que las sucesivas camas, siempre son un poco más altas.
    La melancolía de Ortega tiene mucho que ver con las mujeres. Lo sé, porque en cierta ocasión me llamó a su cubículo y vi, encima de su escritorio, un marco con media docena de fotos de mujeres. Eran muy guapas, pero todas tenían algo triste en la mirada. Mientras mi jefe buscaba el documento que me quería dar, los ojos se me escaparon a esas fotos. La que etaba más abajo, llevaba escrita una frase, "no eres tú, soy yo". Pensé que mi jefe tendría que andar muy mal para que una señora necesitase identificarse de aquel modo. ¿Cómo iba a pensar Ortega que aquella de la foto era él? No sé, yo a este hombre le sigo con mucha dificultad.
    Cuando se hubo comido su hot-dog, y yo bebido mi café, tomé valor para hablarle.
    "Señor Ortega, si me permite una sugerencia, yo intentaría ponerme en contacto con el banco del señor Azúa. Nadie puede vivir sin dinero. Además, debería Vd. seguir a la señora Chichi. Como Vd. recordará, en el caso del secuestro de la niña rica del año pasado, el secuestrador era el mismo que le contrató a Vd. Para borrar la pista y tener una coartada. ¿Lo recuerda? Señora Chichi, a mí me parece un poco fullera. Con todos mis respetos lo digo, señor."
    Nunca sé si me está escuchando o no, pero estas últimas palabras le hicieron levantarse de un brinco.
    "Paga la consumición, y vámonos. Tenemos que volver al despacho. Pero en metro, ¿eh? que sólo son quince paradas de nada. ¡Venga, Knut, arreando¡"
    A mi no me gusta el metro. Pienso en el Hades. Creo que si entras, hay muchas probabilidades de que no puedas salir. Pero, donde manda capitán, no manda marinero, asi que, pál metro nos fuimos. Soy, lo que en España se llama, un mandado.

    Comentado por: knudsen el 09/4/2007 a las 17:53

  • ¿Adónde van todos con tanta prisa?
    ¿Ha llegado el helicóptero de Tulipán?
    Podían avisar...

    Comentado por: Isis el 09/4/2007 a las 17:22

  • Creo que es un error de bulto confundir a los fundamentalistas del ecologismo,tambien yo les conozco Onagro y creo que haber andado por multiples barrios puede ser decepcionante pero se obtiene información de primera mano,con los centenares,miles,de cientificos estudiosos del proceso de CC y un numero creciente de ciudadanos responsables.
    Creo que es condición necesaria para paliar la situación,nadie serio habla de una Solución,al menos a medio plazo del problema,que todos los seres humanos conozcan el problema y exigan de sus gobiernos las medidas necesarias para que de todos los horizontes posibles no vayamos directamente al peor y no sea aceptado como un mal necesario cuando no lo es necesariamente.La historia de la humanidad es una sucesión de retos artisticos,cientificos,militares,la existencia de la Red para no ir mas lejos,que han ido haciendo al hombre,cumpliendo el viajo mandato de "humanizar la naturaleza,naturalizar al hombre".
    ¿No serán los que afirman que no hay solución,asi,o blanco o negro,los autenticos misóneistas?

    Comentado por: maleas el 09/4/2007 a las 17:19

  • @Coco, enhorabuena. Tiene usted una viveza y una imaginación portentosas, a la par que unas manos ágiles para buscar youtubes que vengan al pelo.

    Comentado por: Isis el 09/4/2007 a las 17:19

  • De castigarme nada, Coco, ya sabemos que no hay otra manera de crecer que a base de equivocaciones y sólo así se puede decir luego con honradez: "nunca he sido menos imbécil que ahora".

    En eso sí estoy de acuerdo Asier, internet es la leche.

    Y yo también me voy echando... que tengo más prisa que provoqueen.

    Comentado por: Onagro el 09/4/2007 a las 17:09

  • Coco@
    Yo me conformaba con los trienios del vecino, o con el vecino mismamente, sin trienios. Mas adentro, es usted genial. No curre mucho, que es malo. Gracias.


    Comentado por: melusina el 09/4/2007 a las 17:05

  • Evidentemente, Onagro, la entropía avanza sin parar, pero convirtiendo un sistema cerrado en uno abierto, se la puede retardar bastante.
    Evidentemente que todos morimos y eso es prueba de que la entropía siempre termina por comérsenos.
    Pero el tiempo que tarda en oxidarse y pudrirse un cuerpo que come y respira y exuda y todo lo demás, es muchas veces superior que el tiempo que tarda en convertirse en humus uno que no hace nada de esto. Y el tiempo de vida útil de un motor que tiene un buen mantenimiento y limpieza periódicos, es muy superior que uno que no lo tiene. Pues con el planeta igual. Yo sólo digo que estamos ahora en mejores condiciones de llevar a cabo lo que haya que hacer, de lo que lo estuvieron los habitantes de la Isla de Pascua, que se cargaron su hábitat por no cuidarlo. Seguramente los últimos árboles que cortaron fue para construir barcos en los que huir. Espero que no nos toque huir a Marte, y que más bien optemos por quedarnos aquí, sacando allí o más lejos, nuestras basuras.
    Debo ser muy ignorante o muy ingenua, pero lo veo así de claro.
    En fin, ahora voy con prisa. Seguiremos informando...

    Comentado por: provoqueen el 09/4/2007 a las 17:03

  • Como dice el "garrulo y gárrulo" Sanchez Drago: casualidad o causalidad?

    lo que es la leche es internet:

    http://en.wikipedia.org/wiki/Causal_system

    http://en.wikipedia.org/wiki/Causality


    Comentado por: asier el 09/4/2007 a las 16:49

  • Onagro, hombre, no te castigues por los pecados de tu juventud. Mírate en el espejo de esos izquierdistas de entonces; escucha lo que dicen en esas cadenas radiofónicas o en esos diarios - no vamos a señalar, es feo-, mira cómo van de escocidos por no perdonarse lo que fueron. Te lo digo de corazón, que se dice...(Y Manolo asiente con los cuernos).
    Te dejo un Youtube y me voy a currar.
    http://www.youtube.com/watch?v=XtsdtNdk5ao

    Comentado por: Coco el 09/4/2007 a las 16:48

  • Provoqueen, todo lo que dice usted va de suyo que hay que efectivamente hay que hacerlo si no queremos empeorar aún más las cosas, pero hay que hacerlo sin perder la sonrisa ante el avance del desierto y la entropía, que no hay quien los pare. ¿O es que ver morir y morirse no es la prueba más fehaciente de la entropía que llevamos todos dentro del pecho?

    En cuanto a su broma, él obviamente no tiene la culpa de nada de esto; otra cosa es si lo usa como excusa, pero esto mejor lo dejamos, que ya sabemos lo que da de sí las discusiones políticas entre tauros como usted y yo.
    Un abrazo.

    Comentado por: Onagro el 09/4/2007 a las 16:41

  • Gracias, Asier.
    Y también por lo de Dylan de arriba.
    Resulta que esa frase "hoy quiero ser generoso" me salió, casi literalmente igual, también a mí. No me dirá que no hay casualidades que son la leche.

    Comentado por: Onagro el 09/4/2007 a las 16:30

  • MÁS ADENTRO

    Comentado por: Coco el 09/4/2007 a las 16:30

  • Onagro: ni bush ni los de ermua ni los del árbol: ¿está seguro que no es zapatero el que tiene la culpa de esto?

    Bromas aparte, hay que trabajar por lo mejor esperando lo peor.

    Ni los ecologistas ni los de la sostenibilidad ni los optimistas buscamos la Arcadia en la tierra, sólo buscamos seguir viviendo más o menos como hasta ahora, pasando frío y calor, pero soportables. Que cada lluvia no sea una riada que se nos lleve la cosecha, sino justamente la bendición de una buena cosecha. Que cada vez que sale el sol sea para cargarnos las pilas de serotonina, como venía siendo hasta más o menos los años ochenta, y no una fuente de cancer de piel inminente o una ola de calor o de sequía que nos deje turulatos.
    No, nadie habla del paraiso, no somos tan ingenuos. Solo queremos que llueva o nieve o haga sol lo que tenga que hacer, pero en dimensiones humanas, las que han permitido la vida hasta ahora. Vida no es sinónimo de paraiso, bien lo sabemos. Pero tampoco de infierno siempre y en toda circunstancia, que parece ser lo que se nos avecina.

    Por otra parte, ya saben que sobre esto no me gusta mucho hablar, sino más bien hacer. Pero en vista de que es el tema del día, comentaré de nuevo algo que ya dije aqui una vez, y que por ahora no he visto que las cabezas pensantes lo tengan en mente. Ello es, a saber, que si el planeta se nos queda pequeño, empezará a comportarse como un sistema cerrado, es decir, un sistema que va irremediablemente hacia el caos. Para poder seguir deteniendo el avance de la entropía no nos queda más remedio que abrir el sistema, y en este caso ello pasa por contar con el espacio exterior para intercambiar con él materiales, energía e información. Que el planeta vuelva a ser un sistema abierto a su medio ambiente (el espacio), implica sacar las basuras fuera. Dializar la atmósfera (por ejemplo) con regularidad y preparar cagamentos con los excesos de CO2 bien empaquetados y lanzarlos al exterior (bien lejos, claro, que no se nos queden gravitando sobre nuestras cabezas en la primera órbita que encuentren, claro, autrement haríamos un pan con unas hostias).

    Comentado por: provoqueen el 09/4/2007 a las 16:29

  • LOS ÚLTIMOS DÍAS DE POPEYE
    LA COSILLA DE ADÁN
    LA NOCHE DE LA MARIHUANA
    HABLE, CONESA
    TODOS SOBRE MI MADRE
    EL GEL DE LA DUCHA
    TRIGO Y CARBÓN
    LOS ÚLTIMOS GOLPES DE PETETE
    YO, EL BOQUILLA
    NO DESEARÁS LOS QUINQUENIOS DEL VECINO
    LA TOSCANA MERLUZA
    AL SOL EL FRENILLO
    FRÍES CON EXON
    RUMORES TEJANOS
    LA GATITA Y EL BUZO
    LA MUJER MÁS CARA
    JESÚS GRITÓ: SABER ESTAR
    DULCE CONEJO DE JUVENTUD
    EXTRAÑOS EN EL PARALELO
    COCHE EN LA SIERRA
    LA MAESTRANZA DE TEJAS
    V.E.T.E., EXTRATERRESTRE
    FRANKEN-EISENSTEIN
    EL HOMBRE SORDO
    POR UN CUÑADO CON DÓLARES
    PIRAS CON PRISA A PISAR PARÍS/TE-na-JAS



    Comentado por: Coco el 09/4/2007 a las 16:29

  • Ian McEwan, en el Independent:

    "But when it comes to climate change, he finds (quoting the italian revolutionary Gramsci) that scientists can combine "pessimism of the intellect" with "optimism of the will"."

    Otro enlace, que este blog apesta - a veces - a naftalina:

    http://www.edge.org/

    Para Onagro:

    "When a man points a finger at someone else, he should remember that four of his fingers are pointing at himself."

    Nina Simone en Harlem, 1969, A.D.:

    http://www.youtube.com/watch?v=jDNAz2HrI_o


    Comentado por: asier el 09/4/2007 a las 16:18

  • "Yo tengo mis dudas porque no han hecho falta miles de años, sino unos pocos lustros, para que podamos ver los cambios y los desastres que estos han traído." Isis | 09/04/2007 13:38:40

    isis, como dijo el clásico, el inconveniente y el desastre sustantivos son haber nacido. Si uno lo acepta, todo lo demás mejora mucho: también están los chamberosquis, los polvorones... y, sobre todo, Soledad y Matilde.

    Comentado por: Onagro el 09/4/2007 a las 16:14

  • A partir de ahora si no me ven con este nombre y en rojo es que me apetece cambiar de nombre y escribir cosas que a pasta al pesto le daría vergüenza haber escrito.
    Saludos tórridos.

    Comentado por: la importancia de llamarse pasta al pesto el 09/4/2007 a las 16:00

  • Hola, familia.
    Yo, que como todos los botarates he sido de todo lo que había que ser en su momento, de pequeño estuve en el comité editorial de `El ecologista´. Recuerdo que mi única aportación real y fehaciente en los diez o doce números que duró aquello, fue una entrevista que le hice en un banco del Parque de Oeste, junto al Templo de Debot de Grifo, a AGC. Curiosamente, recuerdo que antes nos tomamos un café, que pagamos a escote, en un bar que había en el edifico que separa Ferraz del Paseo Rosales. Sí, claro, el café lo acompañamos con unos ricos polvorones y eso que yo aún no era Onagro ni conocía todavía la alegría de conocerlos a todos ustedes. Tengo un día generoso y, como excepción, no quiero que hoy se consideren fuera de ese motivo de alegría los saboteadores de blog, los de la sórdida escuela de Toni Negri
    Yo también escribía cosas pero a pesar de formar parte, ya digo, del comité de redacción de la revista nunca conseguí colarles ningún escrito. El primer artículo que les presenté les pareció muy bien por la naturalidad de la primera parte del título, pero me afearon mucho la segunda y me dijeron que de eso “ni hablar”. Al correr de las décadas se lo agradezco muchísimo porque me evitan tener que pasar ahora la vergüenza de saberme editado, una vez más, con el porrón de faltas de ortografía que llevaba aquello. Después de muchos años reciclé parte de aquel material de derribo y mi hermana la Gramátika me quitó las faltas de ortografía y lo publiqué por ahí, en algún sitio. El artículo de marras, en clave pedantota –ya se me veían forma-, se llamaba: “Naturaleza humana y ecologismo o los fetiches de esta iglesia”. Uno de los fetiches era el de “lo natural”, en el que ya les había dado bastante pal pelo Agustín en la mencionada entrevista. Otro era ese de desideratum de “poner valor de uso donde otros (los del sistema dominante) sólo ponen valor de cambio”. Como si las relaciones humanas fueran siempre menos que las relaciones con y entre las cosas. Otro el de querer naturalizar la muerte (esas chorradas orientales que siempre dicen los ecologista de que cuando nos morimos pasamos a ser abono para las lechugas y que así luego se cierra [¡jo der que se cierra!, y a cal y canto] naturalmente el ciclo y vuelta a empezar y todos tan contentos. Si los coge mi paisano Unamuno sólo con la mirada los hace ceniza de abono (ya te voy a dar yo abono). Otro… qué sé yo las cosas que se me ocurrieron entonces. Hace tantos años y tenía yo tan mala os tia entonces. Luego lo de Onagro me ha hecho más salvaje pero me ha suavizado mucho el carácter.
    Hago toda esta injustificada digresión –que espero me perdonen todos ustedes- por lo del cambio climático. Fíjese, Maleas, que yo pienso lo contrario y que mantengo que hoy es uno de esos días en que nuestro maestro acierta de lleno en el centro de la diana de la cosa. A mí también me parece que fundamentalmente es un asunto inútil, sobre todo, por la ACTITUD que revela la inmensa mayoría de los que se preocupan por este asunto, tan indudablemente preocupante. El otro día nos lo explicó Ortega con la claridad y la profundidad que el sabe: no se trata de querer la nada (nihilismo), ni de no creer en nada (escepticismo) pero sí de no ser tan infantil, tan canelo y tan utópico creyente como para esperar TODO en esta Tierra nuestra (el incurable optimismo del desinformado) en lugar de aceptar, como ya nos enseñaron los griegos, la tragedia de la vida sin bajarle la mirada al leopardo, que es lo único a lo que, con dignidad y coraje, nos cabe aspirar.
    Dejo para mejor ocasión si se puede esperar o no algo después, e incluso si conviene o no esperarlo. Ya sabemos que del diálogo aquél de las dos beatas del velatorio, la que decía que al morir se ve una luz y la que le suplementa “o ninguna”, Ortega -muy racionalmente, aunque no sé si todo lo razonablemente que se puede- se inclina del lado de esta última desesperanzada beata y yo…
    Nadie que esté en sus cabales puede negar que todo lo que se haga para hacer de este planeta un lugar habitable (lo que implica que sea seguro y que no se autodestruya mediante las tecnologías que lo hacen precisamente habitable) bienvenido, pero de ahí a pensar que es posible el paraíso en la tierra va un trecho grande. Lo que a mí me jo de de la ACTITUD de todos los de la sostenibilidad es que su discurso se fundamenta en que, según ellos, está en nuestras manos no sólo mejorar la vida cotidiana de todos nosotros, sino hacer también absolutamente feliz nuestra existencia. ¡Serán críos! Como si la dimensión trágica y el sufrimiento consecuente fuesen algo también meramente instrumental y no ontológico.
    Me lo dice mi experiencia, si ahora mismo cayera en `mitá del c…´ del planeta el pedrolo ese que anda por ahí dando vueltas y como resultas del impacto del meteorito aún quedase alguien con vida adentro del `El ecologista´ para contarlo, inconfundiblemente el editorial del día siguiente nos diría que la culpa la había tenido Bush y el sistema o… -iba a decir que los de El Foro de Ermua-, pero no quiero que se me caliente más la boca así que ya me callo.


    Comentado por: Onagro el 09/4/2007 a las 15:54

  • prueba en rojo

    Comentado por: la importancia de llamarse pasta al pesto el 09/4/2007 a las 15:53

  • Vaya, yo que me había apuntado al rojo...

    Comentado por: melusina el 09/4/2007 a las 15:38

  • Isis@
    Yo me encargo de recopilar. A veces creo que sólo valgo para ordenar.
    Saludos, dentro de poco churruscados. Mi isla es de las que o se hundirá o se tostará más de lo que ya está.

    Comentado por: melusina el 09/4/2007 a las 15:37

  • hoy quiero ser generoso.

    Here, ladies and gentlemen, Bob Dylan's radio program:

    http://www.bbc.co.uk/radio2/


    Comentado por: asier el 09/4/2007 a las 15:26

  • A todos@
    Un favorcito.
    ¿Podría alguien ser tan encantador y copiar los textos completos -de forma ordenada- de todo lo publicado hasta ahora en novela negra (sin título definitivo)? Gracias. Esto haría más fácil su lectura y evitaría posibles despistes.
    Como dirían los informáticos: Desfragmentemos la novela. Un poco de orden nunca viene mal. Con una copia bastará.
    De nuevo, Gracias
    Un abrazo
    Nota: La casa está casi terminada, la pintura es color arena muy clara (no conseguí convencer al dueño para que fuera blanca) En venganza, mis hijos han dispuesto que la cocina sea naranja... Lo sometimos a votación y ganaron ellos. El pintor también votó naranja... Estaba entusiasmado (los artistas, ya se sabe)

    Comentado por: Isis el 09/4/2007 a las 14:46

  • @Piel
    Lo que puede abarcar una mirada es el mundo. Qué bien lo ha dicho. Me he puesto a buscar su amanecer.
    Buenas tardes, criaturas.

    Comentado por: Isis el 09/4/2007 a las 14:01

  • @Pla, sólo espero que no estuviera usted en Córdoba, de lo contrario se calcina todo entero sin remedio ¡Qué cara se le puso!

    Comentado por: Isis el 09/4/2007 a las 13:57

  • Londres se inundara... lean, lean:

    http://www.timesonline.co.uk/tol/news/uk/science/article1480669.ece

    Estos dos (bromistas? misantropos? visionarios? pesimistas?) tambien tienen cosas que decir sobre el fin del mundo:

    http://bryanappleyard.com/
    http://en.wikipedia.org/wiki/John_N._Gray



    Comentado por: asier el 09/4/2007 a las 13:45

  • ¿Y qué ocurrirá con el carácter de los seres que habitan en climas cambiantes?, ¿los madrileños pasarían a tomar ouzo?, ¿los parisinos orientados al sureste se volverían ojinegros y dirían Ea? ¿O todo esto ocurriría con el tiempo, con mucho tiempo.., cuando ya no hubiera cordobeses ni atenienses ni nada... sólo polvo?
    ¿Creen que la tierra como ente busca continuamente un modo de sobrevivir adaptándose a las nuevas condiciones climáticas? ¿Los del proyecto Gaya así lo afirman? Yo tengo mis dudas porque no han hecho falta miles de años, sino unos pocos lustros, para que podamos ver los cambios y los desastres que estos han traído.

    Comentado por: Isis el 09/4/2007 a las 13:38

  • el cambio climatico es cuanodo judith me pone caliente ?

    va cambio climatico generalizado :

    http://www.albertpla.com/hechos/fotos/fotos/alta/02-37.jpg

    Comentado por: albert pla el 09/4/2007 a las 13:37

  • La gravedad del fenomeno,es que se trata de un proceso,en el que si bien durante unas decadas,pocas según el modelo mas pesimista que es el que naturalmente se esta confirmando,la campiña inglesa podrá criar excelentes vides,esto seria algo temporal y finalmente no se podrá vivir ni en Londres.
    Tal vez conozcan el chiste del loro que cuando el buque en que se encontraba se hundía,desde el tope del palo gritaba a los naufragos:¡Tomad,joderos!,hasta que comprendio lo que ocurria y entonces dijo,fueron sus ultimas palabras:"Malo,aqui nos vamos a joder todos".

    Comentado por: maleas el 09/4/2007 a las 12:57

  • sha mi sakeo ar bischu gojo

    Comentado por: knudsen el 09/4/2007 a las 12:55

  • ya me he sacado el bicho rojo

    Comentado por: knudsen el 09/4/2007 a las 12:46

  • SIN TITULO

    Una vez más, la información de Knut apenas me sirvió de nada.
    Entre lo poco que él entiende el español y lo mal que se explica, sólo llegué a deducir algo así como que a Azúa lo habían abducido unos extraterrestres. Por muy flipadas que estén sus amiguitas estudiantes, no podían haberle dicho eso. Ni que estudien arquitectura.
    Tras una larga meditación, seis ducados en mi despacho y que le vayan dando a la ministra, llegué a mi primera deducción sensata: teníamos que empezar por el principio. En lugar de seguir el hilo en que nos estaba enmarañando la tal Chichi, era cuestión de ir directo al meollo, es decir, a Azúa.
    Tomé el listín telefónico, mucho más útil que el gogle ese, y busqué su nombre. Nunca falla: allí estaba, en una conocida calle del barrio alto. Confirmado: el ca brón era listo y, además, con pasta.
    Salí y le díje a Knut que me siguiera. Dos vigilan mejor que uno, llegado el caso. Si alguien se tenía que quedar de plantón, le había tocado.
    Preferí tomar el metro: no me gusta llevar paquete en el scooter y menos a alguien tan grandote como el rubio. En apenas cuatro paradas, Barcelona es una ciudad muy pequeña, salimos casi enfrente de su casa.
    Al llegar al portal, el conserje no reparó en nosotros: estaba discutiendo con el conductor de un vehículo de Parques y Jardines, que había derribado un árbol sobre la acera cuando hacía marcha atrás para regarlo. Más impuestos a la mier da, pensé.
    Subimos en el tembloroso ascensor, cuanto más ricos más ratas, y llamamos a la puerta.
    Nos abrió una chacha. Sudamericana, como no. Parecía encontrar nuestras preguntas de lo más natural.
    No, el señor no estaba. Sí, el señor vivía solo. No, ella no sabía nada, sólo venía a horas.
    Ya nos íbamos, cuando Knut preguntó: "Jatchúa deshajunah ena casha?".
    Ante la expresión de la chica, me apresuré a aclarar: "Pregunta que si desayuna en casa"
    "No, no, nunca. Se toma un café en la Granja Pastorets, aquí al lado, con su amigo Edgardo".
    Disimulé con una sonrisa mis deseos de estragularla y arrastré a Knut hacia la calle. A veces tiene buenas salidas.
    El conserje, más calmado, interrumpió su discusión, iba para largo: mientras discutían no hacían otra cosa, para indicarnos el camino.
    La Granja Pastorets era un típico ejemplo de su especie: desayunos y meriendas para escolares y otros incapaces de prepararse ellos solos ni un café. El dueño, al menos lo parecía por su interés por servir a la clientela, era de lo más amable.
    "Hace días que no los veo, comentó mientras me traía el sobre de sacarina. Ni a su amigo ni a Peonza".
    "Egggarrrto Pioncha?", precisó Knut.
    Me quedé mirando a mi ayudante. Este tío era un pozo de sorpresas. Aunque, a decir verdad, hasta a mí, que no paso en mis lecturas de las siliconas en la portada del Intervíu, me sonaba Edgardo Peonza, autor de best sellers de trama local.
    Un sí con la cabezá acompañó a mi ensaimada rellena: "También vive en el barrio. En una torre (1) sobre el Paseo". Su tono confirmó mis ideas: otro que estaba forrado.
    Tras una nueva consulta al listín telefónico, estábamos llamando a la verja de una pequeña casita, sobria pero impactante en el ámbito inmoviliario de hoy día.
    Apareció un mayordomo, o alguien disfrazado de tal.
    Aquí tomé yo la palabra. Hacen falta unos cuantos años de oficio para transformar rápidamente la altanería en congoja.
    En menos de un minuto, nos decía lloroso: "Si son tan amables, podrían ayudarme a encontrarlo. Hace días que no sé nada de él. Estoy preocupado. Nunca se ausenta sin avisar"
    Seguimos sus cuidadosas indicaciones. Su amo escribía únicamente de Lunes a Viernes y había adquirido cinco pisos para tal tarea, uno para cada día de la semana. En mi tierra lo llamamos balquear dinero.
    Por ser martes, le correpondería el ático de la Villa Olímpica. Es decir, tocaba cruzarse toda la ciudad. Me resigné al taxi, a pesar de mi odio por ellos.
    Llegamos frente a un edificio cubierto de andamios: todas las cosntrucciones del 92 se estaban derrumbando por momentos, ante la resiganada mirada de sus hipotecados dueños.
    Subimos al sexto piso, pompósamente marcado ático, y encontramos la puerta entornada. Nuestra llamada al timbre y los gritos de Knut "Ayy aljien?" no obtuvieron respuesta.
    Empujé la puerta y avanzamos por un luminoso pasillo.
    Desembocamos en una habitación, evidentemente destinada a escribir.
    Todo estaba muy ordenado: el ordenador, los folios, los muebles bien dispuestos, la cama turca cuidadosamente hecha.
    Incluso el cadáver que yacía en un charco de sangre daba la sensación de órden. Los amantes de best seller locales deberían buscar otro autor: Peonza tenía la cabeza reducida a pulpa. A su lado, una escultura moderna, es decir feísima, aparecía cubierta de sangre.
    "Yamamos a la polichía?", preguntó Knut.
    "Nos vamos cagando leches", repuse volviéndolo a arrastrar escaleras abajo, sin apenas darle tiempo a preguntar "Leches?".
    Ya en la calle y mientras buscábamos inútilmente un taxi, le pregunté: "Lo que tenía en la mano, ¿era un desodorante?"

    (1) Chaletito

    Comentado por: ortega el 09/4/2007 a las 12:45

  • @Grifo
    a mí también me han tostado la tarjeta.
    No entiendo cómo el administrador del blog pemite que desconocidos tengan acceso a nuestra dirección de correo. Tampoco comprendo a aquellos que la han utilizado sin nuestro consentimiento.
    PERO, Grifo, Vd. no debe dejar de hablar, porque somos muchos los que queremos escucharle. Háganos el favor.

    Sobre el C.C., adaptación vrs. prevención. Yo opto por lo primero.
    En países como Canadá, llevan un siglo viviendo bajo tierra durante nueve meses al año. Sin esos túneles-centro comercial-metro-aeropuerto, en ciudades como Ottawa no se podría salir de casa de octubre a junio.

    Controlar el destino de los residuos (hace poco un documental de la BBC sacó a la luz un asunto escalofriante: todas las bolsas de plástico recicladas por los británicos, son luego vendidas a China, que las utiliza, sin ningún control, para fabricar otros plásticos. Este segundo proceso es muchísimo más contaminante que el hecho de tirarlas a un vertedero)
    Seguir produciendo energías renovables, y dejar de darle bofetones políticos a los argelinos, también me parecen buenas soluciones.

    Comentado por: knudsen el 09/4/2007 a las 12:43

  • El cambio climático, qué gran tema para los chistes. Es verdad que hay asuntos que son ya una calamidad aceptada, aburrida de tan cotidiana, pero el tiempo...Si del tiempo se habla cuando no se tiene otro recurso, cojones.
    Parece cierto que el tiempo cambia, el hielo se le derrite a la nevera de los polos; los osos no necesitarán abrigos y perderán el pelo o emigrarán a comer basura a campings donde nadie los querrá por que les parecerán criaturas molestas, además de deformes. Los pingüinos no necesitarán apretarse en masas de millares para protegerse del frío, se despendolarán cada uno por su lado, posiblemente no criarán ni tendrán amigos porque no conocerán a nadie; puede que liguen con las gallinas mediterráneas, si es que los encuentran atractivos vestidos de frac con ese andar de patanes que gastan.
    En el otro extremo, los massai, los utus, los tuaregs, los bosquimanos y los pigmeos que queden, se calcinarán vivos, arderán en los puertos de embarque africanos porque no les dejarán embarcar rumbo a la templada Londres o no tendrán tiempo o dinero para hacerlo.
    La electricidad supuso un avance innegable de la humanidad. Para la industria fue mejor; la industria pasó a controlar el ritmo solar, el tiempo de producción nocturno se igualó al diurno. La disminución del ozono atmosférico está multiplicando los casos de cáncer de piel, ya no estamos preparados ni para tomar el sol. La industria farmacéutica tiene la solución, ya casi dependemos de ella para sacar la nariz de casa. Es otro gran avance. Dentro de nada, - si es que no lo hace ya- la industria hotelera e inmobiliaria decidirá en qué rincones continentales se puede desarrollar la vida humana. Con la extensión del modelo "centro comercial/aeropuerto" se asegurarán de que el aire que respiramos es respirable, acondicionado, filtrado, limpio, netamente humano; así como de que la luz sea estable, perpetua. El modelo de humano -no futuro, sino inminente- es un vampiro que deambula sin saber si es de día o de noche entre pasillos/urna acristalados, sujetos a un ritmo vital rentable hasta cuando su inactividad sea obligada. Las actividades automáticas del cuerpo dependerán de los servidores industriales; no se podrá tomar una bocanada de aire ni si no están pagados los recibos correspondientes.
    Bush decía que para evitar que se quemen los bosques norteños, la solución era talarlos y convertirlos en solares. No era un chiste, lo decía en serio. (Recuerdo lo gracioso que le parecía a Ortega el ex-presidente Reagan, porque contaba chistes de rojos...Y en la intimidad, ¿los contaba también de negros? Posiblemente).
    Si ponerse del lado de los proteccionistas medio ambientales es estar en contra del tipo de medidas preventivas que propone Bush y familia, ahí estoy yo. Sin chiste ninguno.

    Comentado por: Coco el 09/4/2007 a las 12:19

  • Mientras llega la aclaración de Azúa,intentaré expresar mi opinión al respecto.
    En su desgracia Casandra encuentra una cierta satisfacción de que no por no ser creida dejan de cumplirse sus vaticinios aún que sean terribles.En alguna ocasión me ha embargado ese sentimiento,se de que hablo.
    Lo del CC sin embargo creo que tiene una naturaleza diversa.Desde hace al menos veinticinco años,la comunidad cientifica en su mayoria,asi como ciudadanos bien informados en numero creciente son conscientes de la gravedad del problema,si bien cada uno en razón de su formación y capacidad e intereses lo percibe de una manera diferente,una formación matematica media,se percibe su ausencia entre periodistas y escritores,permite una mejor comprensión del fenomeno.
    La posición de Azúa puede ser,me temo,común a un buen numero de individuos.Pero creer que "la lucha contra el CC es algo positivamente inutil",ademas de alimentar la sospecha,no digo que infundada,sobre el pelotazo que las ingentes inversiones previstas genere,considero que es objetivamente añadir leña al fuego.Dejese aqui cuanto sea esperanza...Igual tiene hasta razón.Triste.

    Comentado por: maleas el 09/4/2007 a las 12:04

  • Hay algo en el tema del c.c. que me llama la atención: lo rápido que se ha convencido todo el mundo.
    Hay otros temas en que el consenso entre los especialistas es mayor y sin embargo nos negamos a creerles.
    Ejemplo: apenas ningún economista negará que el aumento del salario mínimo aumenta la cifra de paro. Pues bien. Diga usted esto en una reunión y ya verá la resistencia con la que tropieza.
    En cambio, las predicciones que apuntan a lo peor son fácilmente admitidas. Parece como que estemos permanentemente esperando que nos confirmen que esto (sea lo que sea) no puede acabar bien. Hay una expresión de satisfacción que acompaña al ¡si ya lo decía yo!
    Me gustaría que un día Azúa me explicara el porqué.

    Comentado por: ortega el 09/4/2007 a las 11:30

  • Hola. Estoy intentándolo. Quiero, hoy por la mañana, hacer caso a Vernon S., Maleas y Provoqueen. No se trata de una rabieta. Se trata de que mi dirección de correo estaba YA tomada y he necesitado poner otra. ¿Quién podía conocer mi dirección? No acuso a nadie porque puede ser, desde una mala maniobra de alguien, a un error (cosa que no creo).
    Si para mí se hubiera tratado de las gamberradas de alguien que no toma su medicación, nunca le hubiera dado importancia.
    Pero, para mí, siempre se ha tratado de otra cosa. Y, si no, que me lo expliquen.
    Por lo tanto, mientras no llegue a mí ninguna razón convincente, me limitaré, en mis intervenciones, a lo único que me mueve para seguir aquí: VOSOTROS. Comunicarme con vosotros cuando llegue el caso. Y leeros. Pero 'disertar' será algo que voy a hacer lo menos posible. No sin una explicación de lo que me ha ocurrido. Y, ahora, intento salir en rojo. ¿Saldrá el Sol para mí...?

    Grifo

    Comentado por: Grifo el 09/4/2007 a las 11:16

  • Son los pisos orientados al suroeste, no al sureste, los que serían inhabitables en verano, y eso relativamente. Vaya 'ingeniero', como el que tenemos aquí en tráfico, el cherife de la DGT, como se nota que su ingeniería es moderna. Que se juega su puesto a muertos, bueno a estadística de muertos, como si la semana santa no fuese una época apta para morir. Y más este año que cae en abril, y abril es el más cruel de los meses.

    Comentado por: Tipo material el 09/4/2007 a las 11:14

  • Esta mañana he gozado un amanecer misterioso y espectacular. Cuando he salido, el sol asomaba rojo, intenso, por el horizonte. Rojo... Él ha ido ascendiendo en el cielo, para desaparecer tras unas nubes grises, casi negras. Luego se ha dejado ver, ya de un brillante anaranjado, por entre un jirón de nubes, reflejando su luz, del color de la fruta, sobre el mar. Ayer llovió y la atmósfera está limpia y transparente, las siluetas de casas y montañas se dibujan contra el cielo aún brumoso; a la izquierda, las suaves y grandes colinas oscuras, casi violetas; destacan contra un cielo en el que los restos deshilachados de las nubes de ayer se corren como una cortina lenta para dejar paso a un rebaño enorme de pequeñas ovejas blancas de algodón. Más adelante, el cielo se reparte: gris y azul a un lado, naranja y luminoso al otro pero ambas orillas, brumosas.
    Una nube curiosa se posa sobre la tierra convirtiendo la carretera en un lugar fantasmal en el que de pronto aparece como un monstruo surgiendo de la nada, un camión sin luces; apenas la nube se diluye ligeramente, surge a lo lejos la vieja fábrica que semeja en esta inquietante mañana, la sombra de un castillo de otros tiempos.
    Al frente, desde el horizonte, como si dos planos inversos se abrazaran en él; el cielo boca abajo (para contemplarlo en el propio orden que parece tener, habría que conducir con los pies contra el techo y la cabeza en el volante); derramando el contenido de un cántaro de leche que se expande cayendo, ensanchándose y formando corrientes como en el lecho de un albino río.
    Veo la silueta del campanario de la Iglesia que se recorta como un faro.
    Buenos días, Criaturas.

    Comentado por: piel el 09/4/2007 a las 11:05

  • El problema por lo visto es el clima que tendrán en Túnez y Argel. Y más abajo...

    Veo que ayer, como otras veces, la cosa acabó, dicho a la manera antigua, como el rosario de la aurora. También creo que tiene razón la gran Provoqueen. Pero me pasa lo mismo que a Grifo, no consigo enrojecerme. Y me falta paciencia para estos asuntos. Así que de momento seguiré en gris y vulnerable. Espero que Grifo haga lo mismo y no permita que un tipo al que no le da la gana tomar la medicación, con una sensibilidad de oso hormiguero, consiga que abandone el blog. Quiero seguir leyendo sus penetrantes análisis poéticos, sus comentarios sobre lo que sea.

    Y estoy impaciente por saber que nos contarán Isis, Knudsen y Ortega en el siguiente capítulo. O por leer cosas como las que escribió ayer Onagro: qué lástima, sin embargo, que sólo las leyéramos nosotros: el artículo de Onagro tendrían que leerlo en los telediarios de todos los canales de nuestra repugnante televisión.

    ¡Les espero en el Manhattan!

    Un abrazo.

    Comentado por: Vernon S. el 09/4/2007 a las 10:48

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Biografía

Félix de Azúa nació en Barcelona. Licenciado y doctorado en Filosofía, profesor de Estética y colaborador habitual del diario El País, fue conocido gracias a su inclusión en la antología Nueve novísimos poetas españoles. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su parcela ensayística es amplia y destacada: Baudelaire, Lecturas compulsivas, Diccionario de las Artes, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas y Esplendor y nada. Los libros recientes son Ovejas negras, La pasión domesticada y Abierto a todas horas. Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis.

 

Bibliografía

Ensayo

La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.

Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.

Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.

La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.

Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.

Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.

Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.

Venecia (1990). Planeta, Barcelona.

El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.

La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.

Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.

 

Novelas y prosa literaria

Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.

Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.

Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.

Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.

Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.

Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.

Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.

Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.

Última lección (1981). Legasa, Madrid.

Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.

Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.

 

Relatos

"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.

"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.

"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.

"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.

"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.

"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.