Las señoritas de Aviñó y las de Vargas
El batería, con la oreja tendida hacia el piano y el contrabajo, suda tinta para mantener la pulsación, esa regularidad del ritmo que es el latido cordial de la música, pero Charlie Parker se va por las nubes en un vuelo solitario que pone un aleteo libre, off-beat, al orden del cuarteto. Sus colegas han de obstinarse sobre el ritmo para no liarse con el revoloteo de The Bird y caer en el puro ruido. Si lo consiguen, en los últimos compases Charlie aterrizará sobre el conjunto y la pieza concluirá con un abrazo para el hijo pródigo.
Con esta metáfora describe José Luis Pardo la contribución de los negros americanos, nietos de esclavos, a la sociedad blanca de los años cincuenta, y la irrupción de una música que inesperadamente se iba a convertir en el arco de triunfo de la cultura de masas y que reflejaba en el espejo sonoro la imagen de su propio vuelo marginal, desterrado de la sociedad blanca cuyo grupo rítmico miraba de reojo los acrobáticos vuelos off-beat de la población segregada.
¿Puede escribirse un libro de filosofía a partir de la portada de aquel disco de los Beatles titulado Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band? Tal es la propuesta de Esto no es música (Galaxia Gutenberg), a mi entender la mejor y más rica reflexión que se ha escrito en España sobre la cultura de masas y el triunfo de la cultura democrática más allá del bien y del mal, es decir, más allá de las disputas sobre los valores "técnicos" (en realidad, metafísicos) de la obra de arte. Porque este libro también trata de la inversión que Nietzsche le dio a Platón al ponerlo patas arriba para poder acceder a un juicio sobre los valores éticos "más allá del bien y del mal".
Antecedente: ¿cuál es la garantía del valor de una obra de arte? Desde el paleolítico y hasta la revolución francesa, su valor estaba garantizado por las divinidades a través de sus representantes naturales (o sea, de sangre) en esta tierra. La opinión pública no existía porque no había tal cosa como un público. De una parte estaban los intérpretes del mandato divino, nobles o clérigos, y a su vera los expertos que encargaban o realizaban piezas excepcionales para un escenario único, el palacio, la iglesia, el monasterio. La divinidad sobrevolaba la producción para impedir que emergiera cualquier elemento de ruptura que distrajera al grupo rítmico coronado y sus expertos.
Este acuerdo entre hombres y dioses termina con el nacimiento de una nueva era llamada "burguesa", "democrática" o "tecnológica", en la que el valor de la obra de arte ya no está garantizado por la divinidad. En apenas doscientos años, los expertos asesores de la divinidad son desplazados por la clientela, un océano de gotas indistinguibles, pero caprichosas, a las que hay que adivinar los deseos. En pocos decenios, las masas elegirán alegremente, amoralmente, incluso en ocasiones criminalmente, sus obras de arte, sordos al aullido dolorido de las divinidades muertas.
Ante semejante situación, los herederos de la tradición divina sufrieron un desconcierto notable. En su mayoría se defendieron atacando el arte popular, la cultura de masas, la "industria cultural", como la denomina el muy conservador Th. Adorno, aunque unos pocos comenzaron a ver en ella un instrumento de liberación de los desvalidos, un medio de expresión de los marginados, como el máximo optimista W. Benjamin, aunque, eso sí, contando con el barullo característico de todo lo popular, donde los sacamuelas y los trileros se disfrazan de poeta lírico o de inspirado sinfonista sin que el éxito comercial permita discriminar entre tahúres y ángeles.
Cuando J. L. Pardo estudia la célebre portada de Sgt. Pepper's se introduce en el bullicio de la cultura de masas. En ese zoco, figurado en la portada del disco, se entrecruzan los personajes más contradictorios en despreocupada bacanal de cuerpos y mentes. Las parejas artísticas son escandalosas. Stockhausen con Mae West, Einstein con Marilyn, y Picasso con una pin-up de las que Vargas pintaba para la revista Squire y que los soldados de la guerra de Corea pegaban en sus petates. Esta nivelación, sin embargo, tiene un precedente augusto: el sonido de una trompa venatoria que avisaba de la inminente llegada de una manada de caballos al galope. Cuando Nietzsche vendió sus acciones de Wagner y compró valores baratísimos como Las bodas de Luis Alonso, La Gran Vía y Carmen la de Bizet, estaba apostando por una riqueza nueva que más tarde produciría mercancías como West Side Story, Michael Jackson, García Márquez o la trilogía de El Padrino de Coppola.
Para Nietzsche la cultura de masas no era el equivalente, sino la verdad de la cultura divina. Lo superficial adquiría rango de fondo firme y el fondo firme se transparentaba en las aguas del río masivo.
Pardo pone fecha a la cristalización de la inversión platónica cuando el 24 de enero de 1962 Brian Epstein elevó a los Beatles de The Cavern, su tugurio originario, al mundo solar, en un ascenso semejante al de la mercancía desde los Pasajes hasta los actuales malls. El arte de masas, bastardo representante de la soberanía popular, le había cortado la cabeza al elevado arte nacional de la identidad (página 89) y se había hecho con el poder.
El desarrollo de esta revolución que hizo espectáculo de la siempre precaria soberanía del pueblo (en vuelo libre sobre el doctrinarismo de sus representantes oficiales) ocupa 500 páginas que incluyen imprescindibles capítulos sobre la última camada de la cultura divina, ahora ya oculta bajo los harapos del pueblo. Antiguos arzobispos y marqueses se visten las sayas y calzan las abarcas del populus. En los años sesenta, Bataille, Foucault y Deleuze, así como algo más tarde la recepción americana de Derrida, trataron de salvar la aristocracia cultural disfrazándola de loco, afásico, insensato, asesino serial o sádico sexual. Como si el antiguo escenario principesco pudiera subsistir al sacrificio del significado convertido en un balbuceo, una catarata de significantes libres, renovación del Trauerspiel benjaminiano. La tentativa era desesperada y noble, pero estaba condenada a la nebulosa de lo transitorio y la tesis doctoral.
¿Deplorable? La fenomenal revolución que ha intercambiado el original por el simulacro no puede remediarse mediante la nostalgia melancólica de un regreso a la cultura divina, entre otras razones porque ese resto melancólico hoy vive subvencionado por la administración. La cultura de la aristocracia ilustrada es ya, a su vez, otro simulacro financiado por todas las instituciones del poder. Convertida en un ornamento del Estado, la "alta cultura" enfrenta su agitada ancilaridad burocrática con el coloso de la cultura de masas, el cual, distraído por innumerables demandas, se olvida de destruirla.
Tarde o temprano la vieja cultura principesca reconocerá que tiene su verdad fuera de sí y del mismo modo que Mozart, Beethoven, Stravinsky, Berg y Bela Bartók aún se sujetaban al cordón umbilical de la cultura popular con los bailes de criadas y soldados, las canciones de taberna y cabaret, las novelas del corazón y de princesas, así también los supervivientes de la alta cultura se vestirán de majos y pasarán a codearse con rateros, carteristas y camellos para sobrevivir a su inexorable decadencia.
Pocas veces se han reunido tantas ideas y tanta inteligencia en tan reducido número de páginas. El lector se descubre a sí mismo volando en una especulación libre, mientras el texto de Pardo continúa por abajo con su regular y fascinante cadencia rítmica. Sin duda he traicionado sus ideas, pero tras una segunda lectura confío aterrizar sobre esos compases finales en los que el piano, el contrabajo y la percusión alargan las notas con los ojos cerrados y un cabeceo de placer, buscando remanso para el pájaro loco.
Artículo publicado en: El País, 10 de diciembre de 2007.
[Publicado el 10/12/2007 a las 11:37]
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no Félix, no, desde el Paleolítico hasta la revolución francesa no (en todo caso hasta la revolución americana, el rock es americano y no europeo).
entre el paleolítico y la modernidad, además del neolítico, en el que aun seguimos agonizando, está Grecia: esto de la cultura de masas de algún modo ya existió en Grecia, esto es lo que quiere decir Nietzsche en "El nacimiento de la tragedia en el espíritu musical", sin entrar ahora en detalles; de hecho Dionisos vs. Apolo quiere decir que Dionisos, como "dios extranjero" (en realidad, de la actual Rumania, con afinidades con los vampiros de transilvania), irrumpe en Grecia poniendo en cuestión a los dioses del Olimpo, la tranquila conexión divina del arte; y coadyuvando, pienso yo, a la irrupción de la democracia y de la ciencia (filosofía).
de algún modo ocurre algo parecido en América cuando después de su guerra civil, los negros se liberan (los negros africanos, "extranjeros") y de hecho se refundan los Estados Unidos de América: que producen la democracia, la filosofía de nuestro tiempo, y más tarde, tras la 2ª guerra mundial, el rock. Siempre en conexión con la gran madre Europa, sí.
por lo demás, un gran post: el libro de Pardo (que hace unos años me dijo que estaba preparando cuando a la salida de una conferencia suya en el CaixaForum fui a saludarle), se une al de Eugenio Trías sobre música clásica: ¿qué piensas del libro de Trías?
finalmente, no estoy de acuerdo con que Deleuze intentara salvar la aristocracia cultural, pienso que más bien intenta ahondar en la cultura de masas para que siga siendo realmente como dices una cultura o la cultura de la democracia (aunque lo hace con ambigüedades, sí).
esto es lo que yo he defendido en un ensayo sobre el rock and roll que acabo de presentar al Premio Anagrama de Ensayo 2008.
keep on rockin´!
Comentado por: ximo brotons el 05/1/2008 a las 12:45
a delfín:
¿qué es una filosofía rigor mortis, señor? ¿una filosofía muy rigurosa en sus planteamientos- tan rigurosa que compite con la muerte misma-? (a este respecto me acuerdo de aquello que decía sócrates de que la filosofía es "el arte de aprender a morir"). ¿una filosofía muerta? ¿una filosofía rigurosamente muerta? ¿divina de la muerte, tal vez? ¿por qué escribe usted tan mal, señor, con lo fácil que sería no escribir en absoluto?
Comentado por: el felón enmascarado el 12/12/2007 a las 10:49
Comentado por: Yo (me cago en tu puta madre, gilipollas subnormal) el 12/12/2007 a las 00:53
Comentado por: el subnormal agonizante el 12/12/2007 a las 00:28
Comentado por: aaah el 12/12/2007 a las 00:08
Circula por la red en forma de los frecuentemente fastidiosos reenvíos un vídeo titulado "El secreto".
http://www.youtube.com/watch?v=tKRIatxtUwE
Se trata de un remedo del estilo de anuncios fílmicos tipo Disney como el que podéis ver aquí en en trailer de "La búsqueda".
http://www.youtube.com/watch?v=agjmnP5LhS4
O sea las técnicas publicitarias de películas de fantasía (de conspiraciones internacionales etc.) aplicadas a lo que supuestamente es "la realidad". Eso sin quitarle o ponerle validez a los textos que de este modo se emiten.
A mí lo que me intriga de estos avisos de autoayuda es saber un poco más de quienes los proponen, si se ayudan realmente a sí mismos o qué. Es decir, si la persona respalda o acredita sus palabras con su presencia y sus actos.
El pensamiento positivo me parece bien siempre y cuando no sea negador de lo real.
Tal como lo veo hay dos asuntos: reconocer lo que existe, primero, y tembién enfocar la mente para mejorarlo. Dicho en términos orientales: la meditación y el voto o propósito. Lo de la simpatía entre iguales es el fundamento de la oración o el mantra, sintonizar la mente con lo mejor, para mejorar.
Mi propia versión del asunto de la autoayuda (en sentido estricto) en:
http://garciaweil.blogspot.com/
Finalmente, (sea como sea) todo lo que ayuda o mejora, por definición, es bueno. Lo difícil es lograr todo esto con un poco de inteligencia o, por mejor nombre, con sentido del humor.
Hoy en día es frecuente que las grandes empresas promuevan la lectura de algún libro de la así llamada “autoayuda” o “pensamiento positivo”, sufragándolos y promocionándolos entre sus empleados. Lo cual quiere decir que en el ámbito de la economía se aprecia su efecto sobre la productividad. Un fenómeno digno de estudio.
Por otra parte, la oración aplicada a intereses materiales o prácticos no es algo nuevo ni circunscrito a la moderna cultura estadounidense, sino que es un fenómeno usual en toda época y lugar.
Cada cual, si es creyente de alguna creencia, tal vez se recuerde rezando para aprobar algún difícil examen académico o de oposiciones. Rezos y oraciones pidiendo salud, lluvia, amor, o protección frente a las catástrofes y calamidades, etc. han sido norma y no excepción en la Historia o la micro historia de la Humanidad.
La Humanidad se muestra bastante tozuda para perseverar en tal práctica durante milenios si es que el procedimiento no funciona en absoluto. Así que la novedad no es que se practique tales modos “mágicos” o de simpatía entre la mente y lo pensado, sino que la novedad sería no hacerlo (y puesto que no se hace, proponer que se haga).
Respecto a rezar para aprobar un examen, la cosa tiene su lógica, pues si creemos tener a las potencias superiores de nuestra parte, además de la concentración que la oración misma supone, esto nos da más tranquilidad y confianza para afrontar una prueba o una aventura de la índole que sea, con lo que tendremos más probabilidades de éxito.
Leo en este artículo de la Wikipedia http://en.wikipedia.org/wiki/Law_of_Attraction
“Scientists are critical of the lack of falsifiability and testability of the claims”.
Sucede que no esta hipótesis de la así llamada “Ley de la Atracción” (por la cual los pensamientos positivos atraen a sus semejantes) es falsable o testable, pero ninguna lo es, como ya se encargaron de mostrar Kuhn y Feyerabend. Hoy en día la única certeza posible (valga la contradicción entre los términos) es la certeza estadística. O sea lo único que científicamente puede averiguarse es que una determinada ley o hipótesis de la ciencia (empírica) que sea se cumple en tantos o cuantos casos.
Como quiera que la ciencia tiene su propia mística, resulta improbable que del ámbito científico surja el empeño de comprobar estadísticamente que la oración o la concentración mental positiva funciona. Pese a lo cual hay por ahí proyectos empeñados en demostrarlo, no sólo de la oración o la concentración mental positiva sobre cada cual (posible efecto subjetivo o placebo) sino sobre terceras personas.
Hablando del efecto placebo y de lo que he llamado “La Mística de la Ciencia”, quiero proponer un caso: Si una persona se cura de una enfermedad por la fe en que va a curarse se habla del efecto placebo, que es el nombre que reciben los remedios sin efectividad química pero con efectividad psicológica. Por ejemplo, si una persona está convencida de que la oración suya o de otras personas puede curarla es probable que esto colabore en la curación. Ahora, si los médicos declaran que tal dolencia es incurable y necesariamente mortal y eso se le dice al paciente es altamente probable que, si el paciente cree en esta “Mística de la Ciencia”, colabore algo que podemos llamar “efecto placebo negativo” en la efectiva muerte del paciente, o en la incurabilidad de la enfermedad si científicamente se declara “crónica”. Considero que este es el motivo de “ocultarle al paciente la verdad”. Es poco ético decirle a una persona que su enfermedad es mortal o incurable pues de un modo declarado o inconsciente sabemos que tal noticia corresponde a lo que Weber llamaba “las profecías auto cumplidas” o sea, pronósticos que influyen o motivan el resultado.
Concuerdo en que el pensamiento positivo no puede estancarse en conseguir bienes materiales o ascensos laborales, efectividad en los negocios, etc. Por la sencilla razón que las ideas que condujeron al pensamiento positivo son incondicionales. No pueden detenerse en el egoísmo grosero. Creo que esa actitud no sólo no funciona sino que conduce directamente a la persona que lo practique a un conflicto interior y exterior.
Dicho esto, el verdadero desarrollo mental o espiritual de una persona no está reñido en absoluto con el progreso material, sino al contrario. Cuando visité Brasil, un país religioso donde los haya, constaté que las personas más comprometidas con su religión (no importa cuál de las muchas que por allí se prodigan) solía manifestar al mismo tiempo un progreso material. Lo cual no es extraño, pues las religiones más avanzadas proponen una higiene de vida (llámese si se quiere ética) que conduce a una mejora de la salud y a una disminución de los conflictos, lo cual libera energías para que la persona las aplique a su prosperidad.
Esta conjunción entre progreso espiritual y orden o mejora material (dentro de la sencillez) está en la base de numerosas vías como el Zen, pero también en la antigua mística europea. Conocido es que Santa Teresa era una notable gestora o administradora económica, y que San Juan de la Cruz desplegó un gran talento para crear artilugios que hicieran más fácil la vida de las personas. También algunas figuras espirituales de la India contemporánea destacaron por su capacidad organizativa y por aconsejar de modo certero en variados asuntos que abarcaban los ámbitos económicos y políticos.
Esto y más en:
http://garciaweil.blogspot.com/
Comentado por: Joaquín el 11/12/2007 a las 23:48
Cometer localismos es una minucia al lado de otras cosas. @Delfín, con comentarios como el tuyo seguro que el pobre Adorno, leído o no previamente, se estará revolviendo en su tumba. No he entendido absolutamente nada, salvo que te crees más listo que Félix, Savater y García calvo. Tal vez lo seas, y me alegraré por ti, pero en ese comentario no se nota demasiado. No lo vayas por ahí enseñando.
Comentado por: dolphin@hotmail.com el 11/12/2007 a las 22:22
¿Recuerda Antipa qué debemos?
Arte, el que tienen las gallinas,
bien es verdad que necesitan,
ruedas de molino las arenas,
el comulgar con ellas.
Alguna hubo que moría
(un desgarro cada arena, cacareo-queja)
por no saber vestir el alma
de la correosa piel de la molleja.
De otras no sabría qué decirte,
quizás, mejor no hablarlo;
ni molleja necesitan, pienso,
ni tampoco la vista de la mierda
en un pincho plantada que es mi árbol.
Adviertan que no es queja:
llegaré a gallinaza
y mis andares mostraré de aquí a Gaza
podrán comer al menos gallinejas*.
- ¡Al infierno, gallina mal “sesada”!
- O al cielo que tiene más…
Demonios, ya veremos.
(Sí que me acuerdo -atentamente- :
más de vosotros)
Firmado: *D'Algunave Tripas-Fritas, Corazón. ("El de las Pájaras")
Lección Estelar para Párvulos Marcianos
<< Nada de “neo” (neolítico o “neocón”),
Paleolítico Excelente “habemus”.
A ver, veamos: dólmenes los modelos,
queremos muros (somos de piedra), lápida el techo;
todos (y eso buscamos) han de ser cómplices
(¿para qué nombrar?); los brujos y los caciques,
máscaras simples, ¡hombres!, de paja;
nombres de monumentos, los del lugar. >>
Dirán marcianos: LARÁN LARÁNLARO, adivina,
marcianito -- ¡Era Guantánamo! -- LARÁN LARÁ,
-- ¡Eso era Irak! – Fue cosa de risa y pensaban,
dirá el marciano (y el marcianito -- ¡qué espanto! --)
con-quis-tar las es-tre-llas -- ¡que espanto! – (el marcianito)
y el marciano, de buena, dirá, marcianito,
nos hemos libra-
do
re-mi-fa-sol-la, ¡¡¡SÍ!!!!
Mañana hablaremos de África o Gaza, ahora, a jugar.
(Quizás les hable del
BREVE.
El más grande imperio y el más breve.
“Culpa nuestra fue decir que fuera error
cuanto mal hacía:
lo hacía adrede”)
Firmado: sí
En Alabanza de una Estela
Aquel horizonte no alcanzado,
¿recordáis? (ojo por ojo,
torre por gemela torre, petróleo por petróleo,
no por sangre),
la “Estela de Hammurabi”
nos la han cambiado por otra que mejor nos represente.
Asustando
(la disculpa fue un guijarro – ¡“ni sabía de la honda”!-)
a esclavos
(que serán sacrificados, “que así lo manda el rito”)
el más jactancioso falo se hizo un monumento
rompeolas de martillos, ¿importa el resultado?,
‘polvo fuimos
y nunca enamorado’.
Y lo que más quita el aliento es ver cuánto enviado
diciendo “hay Dios”,
inútilmente.
Este poema, el minarete, el campanario,
no dejan de ser falo, inútilmente.
Mientras, en Belén
a cada paso más lejano,
no encontrarán pesebre hoy tampoco
un millón de madres para el niño
y habrán de amortajarlo.
(Malditos,
hemos de ser malditos)
Firmado: sí
Comentado por: JAMS el 11/12/2007 a las 21:27
How to be a mad dictator
David Aaronovitch (THE TIMES, 11/12/07)
Gordon Brown was right not to go to Lisbon at the weekend, but even so, there was something marvellous about seeing Robert Mugabe being Merkelled in the flesh by the German Chancellor. There, impassive, he was forced to sit while Frau Angela told him, in front of 70 African and European leaders, what a shower he was. Whether it improves anything or not, is another matter, but it felt good.
Four weeks earlier there had been a rather similar moment during the Ibero-American summit in Chile. Hugo Chávez, the populist President of Venezuela, had been laying about him with his characteristic lack of restraint. José Aznar, the former Prime Minister of Spain, was, according to President Chávez, a fascist, and, he added, “fascists are not human. A snake is more human”. When the current Spanish PM - an opponent of Mr Aznar’s - objected to this abuse, Chávez continued to shout. It was at this point that the King of Spain, Juan Carlos, leant forward and told Chávez to shut his big, fat, sloppy gob. My Spanish is poor, but it was something like that. JC’s admonition has become a popular ringtone around the world.
This symmetry appealed to me because, though Chávez’s Venezuela is not yet anything like Mugabe’s Zimbabwe, I cannot help thinking that Mugabe is Chávez’s possible future, and that the 83-year-old former liberation fighter is the former general’s Ghost of Christmas Yet to Come.
Mugabe, like Chávez, took power after elections that were widely agreed to have been fairly conducted. Over time his governing philosophy came to consist of an economic nationalism underpinning a state socialist system, mobilised by exploiting resentment towards a privileged minority (the whites), treacherous elites (journalists) and interfering foreign powers (Britain).
To varying degrees in Venezuela, Bolivia and Ecuador, the same national-Left populism is today in power. Industries are nationalised, oligarchies are excoriated, journalists are traitors and behind every reversal and problem is the demonic power of the Great Gringo in the White House. Powers are sought by the populist presidents, which, while they are argued to enhance the power of the people, unarguably enhance the power of the president.
The week before last, by a small margin, the people of Venezuela refused Chávez the extension to his powers that he had sought. Encouragingly, Chávez seemed to concede with good grace. Impeccable grace, actually, saying: “I recognise the decision a people have made.” A week later and more ominously the President was describing the people’s decision as “a shitty victory, and our - call it, defeat - is one of courage, of valour, of dignity,” adding: “We haven’t moved a millimetre and we won’t.” Several times now he has seemed to suggest that the proposals, in some form, will return. “This Bolivarian Republic will keep getting stronger,” he predicted.
Incidentally it is almost always bad news when the word “Republic” is preceded by an adjective. Ask those who have dwelt in Democratic, People’s or Islamic Republics.
Before the Venezuelan vote there had been a convocation of British Signaturistas lining up behind Citizen Chávez. Exuding a reflexive sigh of admiration for the Bolivarian Revolution were the inevitable Pinters and Loaches, as well as Jon Cruddas, MP, who ought to know better, and Ken Livingstone, who never does. Anticipating a “Si!” vote, however, and demanding that the international community live with it, these progressives now contemplate the possibility that its is Chávez who cannot live with the result.
Of course, this may turn out to be wrong, but Mugabe suggests the trajectory: start with foreign sequestration, use the proceeds for internal bribery, watch the economy collapse and blame first the outsider and then the traitor. Finally, watch your people starve.
And Mugabe also suggests the trajectory of the apologists. There’s a new dawn, shiny new clinics, optimism in each eye, power to the people and expropriate the expropriators. And if there are problems, such as a shortage of powdered milk in Caracas, then, according to Richard Gott, of The Guardian: “No one knows for certain if this is the result of opposition manoeuvre and malice, or of government incompetence.” Seventy years on and the class traitors are still putting glass in the worker’s butter. Possibly.
But, as Julia Buxton, of Bradford University, reminds us, we must not judge Bolivarian democracy by our own lights. According to her there is a difference between “popular perceptions of democracy on the ground in Venezuela, and ‘elite’ perceptions, articulated by the media and US ‘democracy-promotion’ groups”. “Venezuela,” she explains, “cannot be understood through the lens of liberal democracy,” because democracy itself cannot be “judged through reference to the procedural mechanics of liberal democracy.” The implication here is the superior development of some other kind of democracy.
So Professor Buxton might have added that: “It is the people themselves, who are incessantly called upon to participate personally in the decisions, not merely by expressing opinions about them in innumerable popular meetings; not merely by voting for or against their exponents at recurring elections; but actually by individually sharing in their operation.” In fact this was Sidney and Beatrice Webb on the Russia of 1936, headed by a Stalin who, in a familiar inversion, the Webbs regarded as being more collegiate than the British Prime Minister. “A shrewd and definitely skilful manger,” as they described him. Or was that Gott on Chávez?
The other day I was asked if, given what had happened since, it had been wrong to support the Lancaster House agreement that led to majority rule in Zimbabwe. The problem was, of course, that it came too late. Mugabe was partly made possible by the conditions that created him: racism, colonialism and tribalism. So in South America the conditions for Latin Mugabeism were partly created by rampant exploitation, racism and the support given by the US to “our bastards”.
The alternative to Mugabeism will not be a return to the status quo ante, but - as in Chile - the painful and compromising development of good old, boring old, liberal social democracy. You know, with votes and MPs and stuff.
Comentado por: copia pega el 11/12/2007 a las 18:27
Primero(ahora sí ¿no?),mi frase lleva algo de rintintíneo(no sé si esto puede ser otro localismo; pase), es decir, la frase podría haber seguido y ahí que se corta,sin pensar si estoy escribiendo para matemáticos, o mentes afines a visitar juzgados(por ejemplo,podría haber subrayado con más énfasis e imperativo y decir:" habrá que leer a Adorno primero,¿no?"; segundo,tengo amigos gallegos(si llega de Santander a Oviedo ya no es tanto lo local) y puede que eso que dices ser localismo se me haya podido pegar( sobre todo por que no soy puro ni estoy pendiente de qué es lo local o universal);tercero, aunque fuera un localismo tampoco me importa, ya que no pretendía pasar examen de gramática(ahora al parecer sí);cuarta,no se me pasó por mi vulgar cabecita, a tiempo, las dos adocenadas frases que usted me propone a modo de enmienda, que encima, borras el advervio de mi propio uso; y quinta y no sigo: si solo es eso, amigo, si tan solo hay esa pega, que no, que me figuro que otras te guardarás,yo, me doy por aprobado.De todas maneras,gracias.Un saludo.
Comentado por: Delfín el 11/12/2007 a las 14:05
¿Y qué pasa con Zappa (sí, sí, Frank Zappa & the Mothers of Invention), y su mítico "We´re only in it for the money"?
Comentado por: Z el 11/12/2007 a las 13:56
@Delfín:¡Menuda profundidad y erudicción la suya! Su frase " habrá que leer a Adorno primero" me suena a un localismo que oigo en Santander con el ordinal como adverbio de tiempo,quiza sería:"Antes habría que leer a Adorno" o más libre: Quizás hubieran de ser leidos los escritos de Adorno con antelación.
Comentado por: el amigo de Miguel Torga el 11/12/2007 a las 06:39
DE AZÚA NO TIENE QUIEN LE ESCRIBA.
La generación de De Azúa empiezan su carrera por hacer distingo; Savater, por ejemplo, escribe en su calurosa juventud un libro con mucho empeño y altanería, contra parte de la filosofía pasada; despierta una filosofía tachando otra. A todas luces se quiere imponer la nueva (la tachada), y la ella, la más vieja, la filosofía, la otra, pobre, la que nunca se impuso y nació sola y sin empuje ni acartonamiento, se la arrincona y rechaza( en parte en un país sin apenas tradición filosófica como es España). Así que en los 70, unos novísimos caballeros empiezan a esgrimir, al parecer, la antiplatónica, que, que quieren que les diga, nunca he entendido tamaño empeño, todo, cuando, las mejores cabezas llevan dándole vuelta ( ahora creo que han parado), sin malabares como Nietzsche, más de veinte siglos al griego, y ni Platón tuvo la intención de escribir con malas (?) ideas ni se puede levantar de la tumba a aclararle a éstos las ideas sobre él o darles la razón. Tampoco Platón tendría su filosofía por última, luego esto del antiplatonismo es de un ridículo que tira de espalda. Tuvieron sus maestrillos, alguno de trata de tontos, como es García Calvo, ejemplo en hacer filosofía rigor mortis ( para más señas, acomodado habitual en un periódico de ultraderechas, él que sólo escribe contra el Estado y no sé qué Realidad…).
Pero eso no es nada, por muy poco que se mamara de los locos, afásicos, insensatos, asesinos seriales o sádicos sexuales, por mínima que fuera la atención prestada a estos gabachos, algo de ellos le quedó a De Azúa, algo que a la postre no tienen Bataille( éste quizás sí), Foucault y Deleuze o Derrida( demasiados nombres para un cacho artículo): un esoterismo sólo para conjurados, para entendidos ( ¿o es para el hombre no-divino, ateo, masa?) .Porque aquí se dicen todos, y que a mí me conste, tan sólo Deleuze utilizó esos adjetivos en un libro ( a uno que le dé por escribir sobre un idiota, no por eso se le va tener por lo mismo) , y veo, que ni siquiera se le prestó la debida atención, para que después se atreva a ridiculizarlo a la ligera, halagando a otros y dulcificando la golosina del mes.
No comprendo, tampoco, que se le tache (tachar para no ver) a Adorno de conservador, sin siquiera explicar por qué era conservador Adorno . Pregunto yo, ¿hay algo de malo en serlo? ¿Resultado de una idea divina? No hay ni divinas ni de otras.(Esto de que no hay ideas divinas ni de otras, mírese por el lado relativo, porque lo que sí puede ser es que las haya). Habrá que leer a Adorno primero.
“Pardo pone fecha a la cristalización de la inversión platónica cuando el 24 de enero de 1962 Brian Epstein elevó a los Beatles de The Cavern”. Entérate, Platón. ¿En serio?, si este libro trata de semejante chifla, -o siquiera la roza como parece ser- , menudo truñaco. Que me libren a mí de los antis.
Acabo, para no hacerme demasiado el pesado o el platónico, con un fragmento del artículo que escribe hoy Eduardo Mendoza en el mismo periódico: “Y al parecer, ni para integrarse con éxito en el caudal de nuestra floreciente economía del chanchullo y el pasteleo, ni para participar en el discurso político e intelectual hace falta saber leer. Para lo primero, basta con saber colocarse donde conviene y mirar para otro lado, y lo segundo ya nos lo dan desmenuzado en ideas sencillas, repetidas a gritos.” Que fácil se dice todo. No me hagan caso, los fieles.
Comentado por: Delfín el 10/12/2007 a las 23:26
Oye subnormal agonizante, lo que escribes se parece en alguna forma a lo que escribía Lezama Lima el siglo pasado. Solo que a lo tuyo le sobran varios litros de bilis y necesitaría urgentemente un buen sistema de navegación por Navidad. De todas maneras, te tomaste la molestia, como quien dice.
Comentado por: Otro subnormal el 10/12/2007 a las 23:04
¿masificar el arte o artistizar la masa? he aquí uno de los dilemas del Perogrullo estelar que nos atañe en los estados jazzísticos en los que todo PODRÍA SER DE OTRA MANERA (mientras que en los estados “clásicos” todo es así como es sin ninguna duda –los estados clásicos (sinfónicos) sucumben ante el destino (que es la libertad) mientras que en los jazzísticos (cocainómanos, pesimistas) la historia irrumpe sin haber sido llamada y el dictador (jazzístico o patatero) de turno mediante sus trasuntos y epígonos hace un solo ACASO DEMASIADO LARGO –ahora y siempre por los siglos de los siglos- que se alimenta del silencio de los muertos que escuchan sin ver lo que no tiene ningún significado tangible, siendo visuales- en fin. Lejos estamos de estar cuerdos si hemos de circunscribirnos en alguna cosa (y cuanto más ambiciosa peor)... BIEN, en cambio, si nos afirmamos EN CONTRA DE TODO (y entonces somos LA LIBERTAD DE LA NADA –negativa (pa matar a cualquiera)- y el universo propulsado a base de peos... que no va a poder follarse a sí mismo dado que NO CABE EN LO SUYO INTRÍNSECO –ya que es todo lo que hay-)
Sea como fuere LA CULPA DE TODO LA TIENE EL CHA CHA CHÁ y usted sea quien sea, se llame como se llame, SIEMPRE ES UN IMBÉCIL.
Y todas sus gorilas en almibar me trabajan el membrillo en las noches de blanco satén del aserejé ja dejé dejebe guarifabi xerinola puestos a ponernos edípico-picasianos por mor de la circunscripción propedéutica en alguna identidad falaz –dado que la verdad es una pantomima al por mayor kyrie eleison chin pón demos gracias a Dios (Dios que soy yo y nadie más) - a
That´s all, folks (xilofones y trompetas resuenan sobre el mar, patés la piara, más buenos que el pan, cola cao, te ayuda con fuerza, cola cao)
Y puestos a recomendar algo el movimiento 2 de la sinfonía 1 de Prokofiev (que es un desastre, tendría que ser de otra manera) o el idilio de Sigfrido de Wagner (que es así por huevos aunque Wagner sea en general un ERROR- ), en fin, pa suicidarse no hace falta más que un ático lo suficientemente alto o –de otra manera- lanzar el ordenador por la ventana, tal y como lo voy a hacer yo inmediatamente, mi ordenador que –seguramente- de una manera u otra aterrizará como quien no quiere la cosa (¡como quien no quiere la cosa!) sobre algún discurso.
Comentado por: el subnormal agonizante el 10/12/2007 a las 21:31
La cuestión es:
¿depende la cultura de masas de los receptores (potenciales) de esa cultura?...o se le llama de masas porque se realiza en una sociedad donde se ¡puede acceder' a ella fácilmente?..porque el sentido de 'obra maestra' puesto a una virgen del románico o auna portada gótica o auna pintura de Fra Angélico, ¿ no esta producido realmente por una sociedad donde ya existe el sentido de 'obra de arte (maestra)' y que se sustenta sin contexto...es decir...ya no hace falta la iglesia como receptáculo?..¿ no será que esa 'revolución cultural' es una 'revolución espacial'?...abstraemos el 'espacio contextual' de la obra y la ponemos en un 'pedestal' sola...quizá friamente sola.
Pues, incluso, el sentido de ornato renacentista no es el sentido mayúsculo que hoy día tiene 'La Obra', por sí misma.
Y no será el engaño al que estamos sometidos con eso del 'arte' y en definitiva de la cultura...sustentada por obras ( de arte) una desorientación espacial...sometidos al cambio de coordenadas..hemos pasado de un espacio relativo a otro absoluto..pero,y aunque mezcle categorías conceptuales 'é ben trovato' aquello que bien decía Poincaré de que no existe el 'espacio absoluto'..pero el arte actual es una desorientación espacial permanete..perdidos los contextos, el artista engaña porque no sabemos 'situar' la obra y por ende no sabemos situar al artista...pero claro situar la obra es inversamente proporcional a 'poner en valor la obra misma', i.e., si se sitúa hemos de aceptar la pérdida de valor, del valor intrínseco de la propia obra...ya no es tan 'artística' ( y perdón); por tanto, el problema es si podemos dotar de coordenadas a ese espacio absoluto o si estamos permanente y obligadamente desorientados frente al arte moderno ( es por ello que intuyo ya que le es propio la categoría de 'absoluto' al arte moderno un 'peligro totalitario' en este tipo de arte, que no ocurría por razones obvias en lo anterior)...y que por otro lado más que consecuencia esta desorientación es la propia naturaleza(metafísica, trascente diría yo) de ese tipo de arte...y no será esto una dejación una supresión impuesta de los no expertos, la masa, a favor de los críticos, los expertos; con la consiguiente aparición de la 'Dictadura del Critíco', y claro, nosotros, los comunes seremos simples "moutons de Panurge",...pues a los aristócratas, antes, no los dirigían dictadores por su propia constitución social privilegiada (sea ésta, aristocracia terrenal o divina)...pero de la masa sólo pueden nacer dictadores...en este caso dictadores estéticos...¡¡horror de críticos!!
saludos.
p.s.: pido disculpas por la miríada de comillas, pero en custiones de arte ya se sabe
Comentado por: vic el 10/12/2007 a las 20:35
@ marc:
Está bien, pero me quedo mejor, entonces, con las Chicas VARGA.
(Mira que no es un chiste ni un error esta vez, porque la revista Esquire obligó al characato Joaquín Alberto Vargas Chávez a firmar sus famosos trabajos omitiendo la ese final de su apellido paterno.)
Una explicación de la supresión de la ene final aludida, podría estar en esta información que copio de la Wikipedia, sin que eso pueda aclararme todavía la elección del título de esta entrada azuana:
"Picasso no ponía casi nunca título a sus cuadros hasta bien pasado el tiempo, a veces hasta dos años después de ser pintado. En el caso de esta obra ocurrió lo mismo, cuando Picasso presentó la obra a sus amigos era una obra sin título. No hay datos fidedignos y escritos sobre esta cuestión pero se cree que fue su amigo Apollinaire quien le dio el título de El burdel filosófico y después André Salmon lo llamó Les demoiselles d'Avinyó, una calle de Barcelona, en la que había prostíbulos. Salvo aquellos amigos, nadie conocía tal calle y pronto empezó a confundirse el nombre de Avinyó con el nombre francés Avignon, tan cercano en la pronunciación. Cuando por fin el cuadro se presentó con título fue con el de Les demoiselles d’Avignon y así ha llegado hasta el tiempo actual."
http://es.wikipedia.org/wiki/Las_se%C3%B1oritas_de_Avignon
Comentado por: HjorgeV el 10/12/2007 a las 20:00
una vez hice el fanfarrón poniendo en duda que usted tuviera sentido del humor (atenuante o excusa: las biografías que no son autobiografías no tienen perdón y aquel comentario venía tras leer la entrada disuasoria que suele ser esa "biografía" puramente formal que ponían el primer día en el blog anterior)
Oiga señor, usted tiene sentido del humor original y reconocible (suyo). En su favor (y ya me callo) diré que hay que descubrirlo.
Salud!
Comentado por: - el 10/12/2007 a las 19:48
El burdel que frecuentaba Picasso en Barcelona estaba en la calle Aviñó... En cualquier caso, FdA escribe Aviñó en el artículo original en El País.
Comentado por: marc el 10/12/2007 a las 17:18
¿Cómo puede habérsele escapado la ene a Aviñón? Un misterio, para mí. Sobre todo, que ese error perdure tanto. (Son las 15:08 horas de este lunes.)
Por lo demás, la revolución que se menciona, como todas las demás manifestaciones humanas, nacieron por una interacción del hombre con las condiciones históricas de un momento concreto.
Tal revolución no pudo haber ocurrido antes, porque recién a mitad del siglo pasado, varios aparatos y medios de comunicación habían madurado lo suficiente como para hacerla posible tal como ocurrió: las grabaciones y nuevas técnicas fonográficas, el tocadiscos, los discos de vinilo y las cintas; la radio, el cine y la televisión.
De la misma manera, la mayoría de los compositores clásicos que se conocen y admiran ahora, se hicieron conocidos mundial y masivamente, gracias a esos mismos medios también recién en el siglo que pasó. Un verdadero Renacimiento, bien visto.
Hoy, las nuevas tecnologías dejan abiertas muchas puertas inciertas en el futuro de la música popular.
http://hjorgev.wordpress.com/
Comentado por: HjorgeV el 10/12/2007 a las 14:59
Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas , Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horas y Autobiografía sin vida (Mondadori, 2010). Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis.
La nueva edición del Diccionario de las artes (Debate, 2011) se amplía en más de cien páginas y corrige todas las entradas anteriores.
Ensayo
Contre Guernica, Prefacio para Antonio Saura (2008). Archives Antonio Saura, Genève.
La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.
Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.
Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.
La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.
Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.
Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.
Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.
Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.
Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.
Venecia (1990). Planeta, Barcelona.
El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.
La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.
Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.
Novelas y prosa literaria
Autobiografía sin vida (2010). Mondadori, Barcelona.
Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.
Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.
Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.
Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.
Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.
Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.
Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.
Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.
Última lección (1981). Legasa, Madrid.
Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.
Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.
Relatos
"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.
"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.
"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.
"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.
"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.
"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.
El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.
Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.
"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.
"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.
Poesía
Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.
Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.
Farra (1983). Hiperion, Madrid.
Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.
Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.
Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.
Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.
Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.
El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.
Cepo para nutria (1968). Madrid
1987 Premio Anagrama de Novela.
2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".
2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.
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