El blog literario latinoamericano
Editado por La Oficina del Autor
viernes, 8 de agosto de 2008
Otro clásico
En junio de 1941 el ejército alemán comienza la invasión de la Unión Soviética y sus carros blindados avanzan a velocidad vertiginosa. Stalin no acepta las noticias que van llegando y como un personaje de ópera de Moussorgsky se encierra en los salones del Kremlin, no contesta llamadas y se sumerge en un estado semi catatónico.
Como un zar loco, pasan los días, vuelan los soldados alemanes, pero el sátrapa, con los ojos abiertos como platos, se acurruca en un rincón de las inmensas estancias y balbucea a solas. Los subalternos, con Beria a la cabeza, no se atreven a informarle de que en Kiev han perdido medio millón de hombres.
En octubre los alemanes están a ciento veinte kilómetros de Moscú y en la capital cunde el pánico. El 14 de octubre se dio aviso a las embajadas para que abandonaran la ciudad, ante la inminencia de la invasión. No obstante, esa estación moscovita, entre el otoño y el invierno, es traicionera. A días cálidos y veraniegos pueden suceder otros de lluvias primaverales y luego una súbita congelación invernal. De hecho, eso es lo que sucede.
Los ejércitos alemanes, la 10ª Panzerdivission y la SS Das Reich que estaban preparando el asalto desde Kalinin, se habían detenido en el mismo lugar en donde Napoleón dio la batalla que él creyó decisiva, Borodino. A partir de ese momento, la historia se repite con toda exactitud. El 15 de octubre la ofensiva choca contra el general Georgi Yukov. En el sur, en Rostov, junto al mar de Azov, el mariscal Von Kleist comienza a retroceder. Es que ya ha comenzado su trabajo el General Invierno.
A los días de deshielo siguieron otros de intensa lluvia que provocaba barrizales espesos y profundos en los que los tanques quedaban presos. A continuación se serenaba el cielo y caía como una plaga la congelación. Para cuando comenzó diciembre, los alemanes tenían que encender hogueras bajo los tanques para poder arrancar los motores. En ese momento ya habían perdido la guerra. Era la repetición casi exacta de la derrota de la Grande Armée.
La confianza en el poder aplastante de la técnica, una vez más, había contribuido al desastre estratégico. Lillian Hellman, que trabajaba por entonces de corresponsal en el lado soviético, cuenta que un general la llevó en jeep hasta una de las llanuras donde había tenido lugar la batalla decisiva. El campo estaba cubierto de cadáveres congelados. “¿Qué ve usted?”, le preguntó el general. “Veo alemanes muertos”. “No, no. Fíjese bien”, insistió el ruso. Y como ella no adivinara, el general, con gesto impaciente, estiró de una de las perneras de un cadáver, un trozo de tela rígida como cartón. “¿No lo entiende? ¡Es el uniforme de verano!”. La confianza de Hitler en una victoria relámpago había acabado con su ejército.
De esta campaña no hay mejor narración que la de David Grossman, el insoslayable novelista de Vida y Destino, en los cuadernos de notas recogidos por Antony Beevor (Un escritor en guerra, Editorial Crítica). Él estaba allí, en primera línea. Durante la retirada y ante el silencio del Kremlin, incapaz de aceptar lo que estaba pasando, los periódicos decían cosas singulares. Grossman pone dos ejemplos:
“Cuando comenzaron las llamadas telefónicas desde la frontera a los cuarteles generales informando de que había comenzado la guerra, algunos de ellos recibieron la siguiente respuesta: “No caigan en provocaciones””.
Y cuando ya no podían ocultar más tiempo lo que estaba sucediendo, este espléndido titular: “El enemigo, muy dañado, prosiguió su cobarde avance”.
Parece prensa española actual.
[Publicado el 17/10/2006 a las 10:30]
Si eres laico.
Si eres catalán de los buenos.
Si quieres vivir en paz con el resto del mundo.
Si no te gusta que te engañe tu propio partido.
Si piensas que Manuela de Madre te ha traicionado,como a mi.
Vota ciutadans.
Repito.
Vota ciutadans.
Comentado por: Odette de Crécy el 27/10/2006 a las 14:15
Comentado por: pecascor102 el 18/10/2006 a las 07:16
para que se lea. Poesía; baja un poco el vuelo. lee a pedro casariego córdoba y a joan brossa , o entre otros, a beckett poeta, por ejemplo.
Comentado por: undos el 17/10/2006 a las 23:26
Ortega, no sea timido. pasese por el blog the Verdu. Acabo de llegar a mi entrañable Madrid. Con lluvia y todo. sigue siendo mi lugar favorito. Vive usted aqui?.Ay, si pudiera quedarme para siempre...Buenas noches
Comentado por: Chiqui el 17/10/2006 a las 23:07
Ortega, no sea timido. pasese por el blog the Verdu. Acabo de llegar a mi entrañable Madrid. Con lluvia y todo. sigue siendo mi lugar favorito. Vive usted aqui?.Ay, si pudiera quedarme para siempre...Buenas noches
Comentado por: Chiqui el 17/10/2006 a las 23:07
Comentado por: jacinta el 17/10/2006 a las 23:03
Ortega ¡qué susto me ha dado!; soy tan sumamente amable que le transmitiré sus saludos a Chiqui, pero tal vez debería hacerlo usted personalmente, ella seguro estaría encantada.
Comentado por: La simpática bloguera el 17/10/2006 a las 22:12
Para los aficionados a Fermi es recomendable el libro "Átomos en la familia" que escribió su esposa Laura.
La primera reacción en cadena se realizó el 2 de diciembre de 1942 en una cancha de squash en Chicago.
Laura Fermi estaba preocupada por el riesgo que suponía el trabajo de su marido. "No se preocupe señora, le dijo no sé quién, que si su marido la pifia usted tampoco vivirá para contarlo".
(¡Se rían, coño!)
Comentado por: lopatov el 17/10/2006 a las 21:29
Se ha llegado a decir que fue una tecnica matematica,la de la Programación Lineal, el arma secreta de los aliados.Toda piedra hace pared,pero Azúa,tiene razón,quien sobreestima la tecnica y prescinde del factor humano,por usar la expresión de G.Green,fracasa.
Comentado por: maleas el 17/10/2006 a las 21:03
La tecnologia nuclear,una parte fue transferida,hoy se sabe que ha instancias o con el visto bueno de Fermi,por algunos fisicos de Los Alamos como Openhaimer,a los rusos,ante la convicción de que ese arma detentada en monopolio por gente como Truman podian conducir al mundo a una situación ominosa.Como salir de Malaga para ir a Malagón.
Comentado por: maleas el 17/10/2006 a las 20:57
Y hablando de repeticiones y segundas partes , se podría considerar a Babel un antecesor de V. Grossman. Grossman se salvó por qué Stalin la palmó cuando ya le tenía enfilado. ¿Sería el bueno de Hassel la repetición cómica y lumpen de Jünger ? Un Jünger para consumo de masas , o bien sería la versión apocalíptica de Flashman...son preguntillas que me hago para entretenerme.
Comentado por: tomas el 17/10/2006 a las 20:27
A Everyman.
A menudo se ha explicado el deseo de Rusia de entrar primera en Berlín, a costa de 70.000 bajas, por el deseo de hacerse con tecnología nuclear.
Comentado por: ortega el 17/10/2006 a las 19:40
A frio.
No estoy muy seguro de que Don Félix nos comente la historia en clave actual.
Lo digo porque ironizar ayer sobre el eterno retorno de supuestas armas de destrucción masiva a pocos días de la mascletá de Corea del Norte...
A la bloguera simpática.
Poca broma con la colección Reno. Aún poseo dos libros de Margarete Buber-Nuemann (Prisionera de Stalin y Hitler y Milena, la amiga de Kafka) editados por ella hace más de cuarenta años y que lo han vuelto a ser no hace mucho.
Si es tan amable, salude a chiqui de mi parte.
Comentado por: ortega el 17/10/2006 a las 19:37
@ frio
Por lo que le entiendo, usted apoya la confianza en la tecnología como un factor clave de éxito y no como causa de chapuzas y desastres; bien, ese era en parte el tema que yo defendía y estoy por lo tanto de acuerdo.
Otra parte del asunto, y para mí el más importante y al que usted parece hacer también referencia indirecta, se refiere al impacto de las decisiones y de su ejecución, independientemente del factor tecnológico. No sé de estrategia de guerra ni de su historia, pero improvisando le diría que posiblemente el principal problema alemán en el frente ruso fue de planificación logística para abastecer al ejercito con tan enormes distancias (de hecho, creo que la necesidad de conseguir combustible in situ forzó despliegues audaces de su ejercito sin soporte suficiente) y de falta de planes de contingencia (o de recursos para soportarlos) ante los evidentes escenarios de riesgo. En cierto modo creo que los analistas concluyen a posteriori que la propia decisión de abrir el frente ruso fue una huida para adelante motivada por diferentes causas y que no estaba basada en un proceso de decisión suficientemente soportado. Por otro lado, lo dicho no menguaría en nada la posible valoración positiva de la capacidad estratégica rusa jugando en su terreno, que contaba además con apoyo técnico y logístico aliado.
Finalmente, aunque partiendo de nuevo de mi conocimiento muy superficial, la tecnología experimentó grandes avances durante y a causa de la Segunda Guerra Mundial, y fue, efectivamente, un factor clave de su desenlace, entre otros muchos, pero me parece que estuvo repartida entre ambos bandos. La bomba atómica impulsada por Einstein ante Roosevelt en 1939 es la más conocida del lado aliado. Del lado alemán además de los submarinos se reconocen, aunque con un desarrollo definitivo tardío, las bombas volantes, precursores de los cohetes y misiles. Ambas potencias avanzaron, descompasadamente, en el radar, sonar, aeronáutica, ordenadores, materiales, encriptación, etcétera. Pero creo que lo más determinante a medio plazo fueron la capacidad de organización de la producción (v.g. los Liberty en serie equiparable al a la odisea del Arsenale de Venecia en el XVI) y el acceso a los factores de producción, en ambas cosas los americanos lo hicieron bien o estaban mejor posicionados. Y, volviendo a mi punto, el no meter excesivamente la pata en la manera de tomar decisiones: por ejemplo, y por mencionar solo el lado alemán, Goëring delegó, con criterios más románticos que racionales, en un as de la aviación la dirección del diseño y fabricación del nuevo avión cazabombardero que era clave para mantener su primacía aérea inicial con nefastos resultados.
De Jünger no he leído nada y quizá usted quisiera ilustrarme. Pero sí puedo decirle que leyendo a Kafka lo asocio mucho con lo del papel de las burocracias y la banalidad del mal, o de todo, que mencioné antes.
Un cordial saludo,
Comentado por: Everyman el 17/10/2006 a las 19:31
Hace ya un tiempo ví un documental en la segunda sobre la exhumación y entierro de los soldados alemanes muertos en Rusia . Los protagonistas eran , por un lado, un amable abuelo alemán y por el otro el ruso encargado de encontrar y desenterrar los cadáveres. El estado alemán corría con los gastos y tenía a sueldo al arqueólogo y enterrador ruso al precio de uno. Este confesaba con sinceridad desarmante ." aquí hay trabajo para mis nietos , cave donde cave aparece un cadáver. El abuelo al pasear por aquellos campos de batalla aún no se creía estar vivo " nunca creí que sobreviviría " , dice . Inevitablemente se hace amigo del sepulturero, que es, a su vez el mismo, un veterano de Afganistán . La única herramienta que emplea para llevar a cabo su tarea es una pala corta de zapador , ironías. Por cierto ¿sabe alguien si Sven Hassel sigue vivo y felizmente jubilado en Casteldefells ? , entre los obreros de la construcción de esta zona de entre 30 y 60 años era un autor de culto. ¿Dugin tendría éxito si montara un partido aquí ? No vale decir que Carod ya lo ha hecho.
Comentado por: tomas el 17/10/2006 a las 19:21
Todo el artículo me hace rememorar aquella antigua colección Reno en la que editaban cosas como “Los panzers de la muerte” de Sven Hassel, o las novelas de Frank G. Slaughter; había mucha literatura bélica en la librería de mi pueblo.
Comentado por: la simpática bloguera el 17/10/2006 a las 17:33
Vamos a ver, ¿acaso las heladas solamente caían en el lado alemán? ¿El General invierno era rojo? ¿Los tanques soviéticos no se congelaban? ¿Y los aviones? ¿No es cierto que la técnica ayudó de forma decisiva a los aliados (pregunten en Dresde, Hannover, Berlín, Tokio, Hiroshima, Nagasaki, etc.) en la segunda guerra mundial?
Técnica y guerra y no citar a Jünger!!!!!!!!!!
Vale, es de cajón, pero estáis suspendidos todos.
Para terminar.
No somos tontos; el Sr. Azúa ha escrito sobre la operación Barbaroja.........pero estaba hablando en metafórico!
El tema de hoy es la campaña electoral en Cataluña: la confianza en la técnica (DVD, entrevistas en TV, radio) frente a la resistencia, las inclemencias del tiempo (si llueve, a lo mejor vota menos gente ese día), los periodistas (Arcadi Espada) y los titulares de la campaña en la prensa nacional y regional.
Koniek.
Comentado por: frio el 17/10/2006 a las 16:08
... solo un par de cosillas: en primer lugar, supongo que es del todo probable que Beria no se atreviera a informar de la muerte de medio millón de hombres al abrumado Stalin. Otra cosa sería que la información hubiera sido "ni un soldado muerto, mi general. Solo un par de millones de señoras, críos y jubilados (de existir algo así, entonces)". En ese caso, imagino más bien a un Beria exultante, lleno de regocijo antes de dar la noticia.
A Ortega y everyman. Creo que son oportunos los comentarios aunque, me parece, Azua ya tiene en cuenta ese factor. Entiendo que se refiere a una indisimulable hipertrofia entre desarrollo tecnológico y uso o significado que nuestra sociedad da a ese super desarrollo (es un asunto frente al que, en mi caso, solo me queda armarme de muuuucha paciencia y esperar a que las aguas se calmen un poco, cosa que tampoco preveo en un futuro próximo)
Comentado por: Javier el 17/10/2006 a las 14:46
A everyman.
Muy bien observado. En el caso de Kennedy se puede comprobar lo útiles que son siempre los talleyrands.
Por lo que hace a líderes y políticos tiene Usted razón. A mí las críticas muy a menudo me parecen hechas por gente que dan la impresión de no haber tenido que tomar jamás una decisión, especialmente los intelectuales, especialistas en poder opinar sin sufrir consecuencias.
Por otro lado, muchas veces las decisiones vienen casi dadas, con un abanico de opciones muy reducido. Las que deciden son las circunstancias. Me parece que era Luhmann (aunque no estoy muy seguro) quién usaba este símil: cuando un barco llega a puerto tras una gran tormenta la gente vitorea y alaba al capitán, cuando lo más apropiado sería dar las gracias al mar.
Comentado por: ortega el 17/10/2006 a las 14:04
“ (…) Entre los sucesos de 1882 y los de 2002 hay otro elemento común y duradero: la inmensa chapuza de aquellos que sólo confían en el aplastante poder de la técnica (…)”
“(…) La confianza en el poder aplastante de la técnica, una vez más, había contribuido al desastre estratégico (…)”
--------------------
La tecnología, como la ciencia, es un recurso valioso de por sí. Sin confianza en la tecnología el hombre no habría podido avanzar – eso si admitimos que hemos avanzado desde la prehistoria, claro.
El problema del que nos advierte Azúa, creo yo, está en las decisiones estratégicas (intervengan en ellas o no el uso de tecnologías), y no en la confianza en la tecnología. Es en el exceso de confianza en nuestro conocimiento o en nuestra intuición donde solemos meter la pata cuando tomamos decisiones estratégicas, con participación o no de artefactos técnicos.
Hay una ciencia que trata de la toma de decisiones (en ese sentido, cuando se aplicara mal, podría entonces hablarse de exceso de confianza en la ciencia como dice D. Félix), y un premio Nobel de economía, Thomas Schelling, ha escrito una serie de libros en los que la aplica, entre otras cosas, a las relaciones internacionales y a la guerra.
En uno de los libros de Schelling, no recuerdo cual, se describe el conflicto de los misiles de Cuba. En un determinado momento muy delicado, Kennedy jura y perjura a Khrushchev que los EE.UU. no tienen misiles en Turquía, tal como este le aseguraba. Para la vergüenza posterior de Kennedy, cuando lo descubrió y tuvo que reconocerlo y hacer frente a la demanda, sí que existían tales misiles que el ruso denunciaba como una amenaza equivalente a la denunciada en Cuba y cuya retirada exigía como contrapartida. El Presidente norteamericano había sido engañado por su propia administración que había adoptado su papel de burocracia eficaz que autodefine sus objetivos en función de los principios genéricos que entiende le son dados, y que se autorregula y autocontrola.
Esta anécdota muestra otro aspecto interesante que puede complementar la explicación de muchos desastres estratégicos o de barbaridades como la del holocausto (y que dio lugar al termino de “la banalidad del mal” de Arendt): el papel de las burocracias (creo que Max Weber daba al respecto definiciones muy exactas), porque dentro del problema de las decisiones estratégicas está el de la implantación de las mismas.
A veces achacamos a los líderes políticos una capacidad de decisión y actuación (y una maldad) mayor de la que realmente tienen y presumen, aunque eso no les exima de su responsabilidad, más bien al contrario. También, es evidente que este no es un problema que afecte sólo a las mentes anglosajonas ni a sus imperios (por cierto me parece que son los anglosajones los que más han avanzado en esa nueva ciencia de las decisiones, si es que vale finalmente para algo). Y en relación con la técnica parece que hay unos nuevos luditas (un neoludismo se podría decir) que necesitan descargar en ella las abundantes frustraciones de nuestros días (y como he manifestado antes, creo que injustamente o al menos sin definir del todo el problema).
Comentado por: Everyman el 17/10/2006 a las 13:42
No se porque ahora se acaba los nombres rusos en v (Rostov) antes cuando yo era pequeño siempre era en f (Miguel Strogoff)
Comentado por: PEDRO LUIS GARCIA SANTELICES el 17/10/2006 a las 13:13
El frio,la estupida soberbia de Hitler,la ayuda yanqui,pero sobre todo el coraje de unos hombres y mujeres que sabian por que luchaban.Conocí a uno de ellos,Maria la rusa le decian,aúnque era murciana.Alta,delgada,como cortada a navaja,con mas de setenta años ya,completaba la exigua pension que le asignó el estado ruso,ella decia la Unión Sovietica,limpiando escaleras.
Irradiaba una energia poco habitual.Habia asistido al estreno mundial de la sinfonia nº 7,Leningrado de D.Shostakovich que tuvo lugar en aquel frente.Tal vez la energia le viniese de eso,Victoria.
Comentado por: maleas el 17/10/2006 a las 12:58
"Como alguien se atreva a poner el pie en la sagrada tierra rusa ya se puede ir preparando" advierte la voz de Alexander Nevski al final de la película de Eisenstein. (1941)
La batalla contra los invasores, Caballeros de la Orden Teutónica, es sobre un lago de hielo. Si el Alto Mando Alemán hubiera visto la película tal vez se aficionara al patinaje artístico.
Algunos soldados alemanes llevaban en la mochila "Ser y Tiempo" de Heidegger. Estaban poseídos por el "Ser-para-la-muerte"
¿Qué mejor lugar que el frente ruso para leer a Heidegger? Un parque en Friburgo o en Jena es un sitio mucho menos filosófico.
El Logos del Volga era recóndito, pero no inaccesible.
Comentado por: lopatov el 17/10/2006 a las 12:57
Me recuerda a algo que oí contar a Bryce Echenique. En un partido de futbol entre Perú y Brasil, el exaltado y cegado locutor peruano narró lo siguiente: "¡Avanza Peru, avanza Peru... Marca Brasil!"
Comentado por: Al margen el 17/10/2006 a las 12:48
Sr. Azúa: Reminiscencias.
Del eufemismo militar en parte de guerra nacionalista, “El enemigo, muy dañado, prosiguió su cobarde avance”(V.G.), al lamento civil desesperanzado no nacionalista "Porque se ha hecho de noche sin que lleguen los bárbaros
y algunos que han venido de la frontera
van diciendo que ya no existen bárbaros.
Y ahora, ¿qué será de nosotros sin bárbaros?
Esta gente eran de algún modo una solución"(K.K.).
[Otrosí: Y Guelbenzu en EP relaciona a Buzzati con Coetzee y ni se cita a Kavafis, estos novelistas]
Comentado por: Tipo Material el 17/10/2006 a las 12:21
@ortega
Azua tendria que hacer un articulo sobre la libreria La central , la mia es la de la calle Mallorca , pero las dos me gustan , fui a la inaguración de la del Raval , hace un par de años , no cante , el pregon fue de vila- matas
Comentado por: albert pla el 17/10/2006 a las 12:03
También en el Grossman, que recupera Beevor, hay otros fríos. Y no los del deshielo del rilor de la estepa. Los fríos de los primeros desencantos de la perdida Revolución y su gélida involución. Su lucha por combatir el antijudaísmo emergente en el comunismo de guerra. Los primeros frenazos, políticos y culturales, que precedían al Gran Frenazo.
Comentado por: El Pozo y El Numa el 17/10/2006 a las 11:43
Vida y Destino será insoslayable, pero hoy por hoy es además inencontrable. A ver si alguno de los habituales tiene mano y lo reeditan.
Es una de estas cosas del mercado editorial patrio: se traduce a Beevor pero no se puede leer el libro de referencia.
Nota local: En La Central Bcn tienen la traducción al inglés de los textos de guerra de Grossman (Vassili, ¡bien por luisa!)
Comentado por: ortega el 17/10/2006 a las 11:40
Comentado por: luisa el 17/10/2006 a las 10:57
Comentado por: gabriel feraud el 17/10/2006 a las 10:29
Félix de Azúa nació en Barcelona. Licenciado y doctorado en Filosofía, profesor de Estética y colaborador habitual del diario El País, fue conocido gracias a su inclusión en la antología Nueve novísimos poetas españoles. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su parcela ensayística es amplia y destacada: Baudelaire, Lecturas compulsivas, Diccionario de las Artes, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas y Esplendor y nada. Los libros recientes son Ovejas negras, La pasión domesticada y Abierto a todas horas. Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis.
Ensayo
La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.
Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.
Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.
La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.
Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.
Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.
Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.
Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.
Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.
Venecia (1990). Planeta, Barcelona.
El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.
La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.
Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.
Novelas y prosa literaria
Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.
Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.
Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.
Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.
Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.
Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.
Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.
Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.
Última lección (1981). Legasa, Madrid.
Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.
Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.
Relatos
"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.
"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.
"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.
"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.
"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.
"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.
El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.
Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.
"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.
"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.
Poesía
Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.
Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.
Farra (1983). Hiperion, Madrid.
Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.
Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.
Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.
Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.
Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.
El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.
Cepo para nutria (1968). Madrid
1987 Premio Anagrama de Novela.
2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".
2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.
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