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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

domingo, 22 de septiembre de 2019

 Blog de Félix de Azúa

El regreso

Hace casi veinticinco años que murió y ha pasado ya el trabajo del duelo. Ahora podemos regresar a él sin que nos pese su ausencia. Durante muchos años lo hemos tenido abandonado. Ahora, mientras escribo, estoy escuchando de nuevo el disco que me lo descubrió, un vinilo del sello Columbia en el que da su heterodoxa versión del concierto para teclado BWV 1052 de Bach. Dirige Bernstein, con quien tendría un celebérrimo encontronazo el día en que el americano aceptó dirigirle en el primero de Brahms.

El entusiasmo que provocó Glenn Gould en los años setenta guarda relación con el entusiasmo general de todas las radicalidades en aquella década. De pronto unos tipos raros y desconocidos exponían ladrillos y montones de tierra y telarañas y restos de basura mecánica y fotografías desenfocadas y cartelitos con frases absurdas en garajes del extrarradio neoyorkino. Una auténtica porquería. Pero sabíamos que era un modo de gritar que Pollock y Rothko y Bacon y todas las figuras de galería para millonarios eran la mera continuación de Delacroix y de Puvis de Chavannes y que se había acabado el romanticismo y el idealismo y la metafísica y las burguesísimas vanguardias. Así eran, aquellos años.

Cuando escuché por primera vez aquel vinilo comprado en Londres por mera intuición (me costó el equivalente a cinco horas de lavar platos) creí ver cómo un muchacho insolente expulsaba del reino musical a todos los que habían hecho de Bach un crooner, un romántico, un sentimental, un austriaco aficionado a las tortas Sacher, como mucho más tarde escribiría Bernhard en El Malogrado. Y les expulsaba con un swing prodigioso que el pobre Bernstein soportaba estoicamente. Los siguientes conciertos de la serie los grabó con Golschmann, un director acomodaticio sin las pretensiones de Bernstein.

Lo más sorprendente es que el nihilismo de Gould era perfectamente compatible con el regreso a la autoridad del clave en las grabaciones historicistas de Leonhardt. Los puristas abominaban de aquel Bach tocado al piano y por lo tanto falsificado, pero a los aficionados nos parecía la misma música, unas veces brillaba con reflejos metálicos, otras golpeaba con la caricia de un martillo aterciopelado.

Luego supimos que Gould era un canadiense impresentable, que no daba la mano por temor a los contagios, que no se lavaba porque la mugre le protegía de los microbios, que odiaba dar conciertos, que se había encerrado en un estudio donde grababa constantemente sus caprichos, que cambiaba de piano en la misma pieza para conseguir un mejor legato.

También supimos que escribía y cuando leímos sus textos nos quedamos de piedra. Conocía  y discutía todo lo que Adorno había escrito sobre música. Destruía la opinión (¡tan ingenua!) de Celibidache sobre la grabación y los discos. Tenía un proyecto sobre la música similar al de los conceptuales y los mínimal en las artes visuales, muerte a la subjetividad. Y todo lo que interpretaba era sencillamente glorioso.

Y de repente se murió de un modo tan enigmático como había vivido. En sus últimos años, envejecido por la automedicación, encorvado como un anciano de ochenta años, apenas se alejaba de su cabaña permanentemente rodeado de nieve y desolación. Los últimos documentos gráficos de aquel cadáver de cincuenta años son escalofriantes.

Ya ha pasado el tiempo necesario para poder volver a su música. En un número especial de Le Monde de la Musique la más elegante de las pianistas actuales, Hélène Grimaud, cuenta el deslumbramiento que de adolescente le produjo aquel huracán norteño. E incluso justifica el tarareo (insoportable) con el que Gould se acompaña en las grabaciones. “Era un contrapunto instrumental, para cubrir lo que le faltaba al piano”, dice la encantadora artista.

Ha aparecido también el DVD de Bruno Monsaingeon titulado Glenn Gould. Hereafter (en francés se llamaba Au delà du temps), una bella introducción a la vida y la obra del pianista. Monsaingeon logró ganarse la confianza de Gould y fue uno de sus escasísimos amigos, alguien que tuvo el privilegio de grabar horas y horas de conversaciones y conciertos en estudio. Cuenta que siempre le encontró de buen humor, excepto en una ocasión.

Al pasar la frontera de EE. UU. con el Canadá, la policía sospechó de aquel tipo de aspecto estrafalario y le retuvo durante horas. Desmontaron su coche de arriba abajo buscando alijos de droga y al final tuvieron que dejarle seguir viaje. Según Monsaingeon el problema comenzó cuando, al preguntarle la policía por su profesión, en lugar de decir “músico”, “pianista”, “concertista internacional” o “genio del arte contemporáneo”, se limitó a decir I’m in the recording business. Lo peor que se podía decir entonces en una frontera. Tipo estupendo.

[Publicado el 10/10/2006 a las 09:53]

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Comentarios (22)

  • Esa mujer (la de las 0:06:05) no es mi esposa. ¡Faltaría más! ¡Que vergüenza! Nunca aprenderá. Nunca.

    Comentado por: Mr. Picha el 12/10/2006 a las 14:15

  • azuaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
    que aburridooooooo ooooooooooooo ooooooooooo
    ascoooooooo tortallllllllllllllll

    Comentado por: Ms. Picha el 11/10/2006 a las 00:06

  • Malo con ganas (el film).

    Comentado por: Mr. Picha el 10/10/2006 a las 23:51

  • La peli es la rehostia de mala, el regreso...

    Comentado por: lanoia de de el 10/10/2006 a las 23:29

  • « Muy bonito, muy bonito… ¡lástima que no sea verdad! |

    Comentado por: estética el 10/10/2006 a las 22:48

  • Sr. Azúa: La ventaja de llegar hoy tarde y doliente al blog: ya no hace falta hablar de Gould.
    Pero debo felicitar al 'boss',¡buen post!.
    De un comienzo derridiano a más no poder "Hace casi veinticinco años que murió y ha pasado ya el trabajo del duelo" a un final a lo Carver "Lo peor que se podía decir entonces en una frontera". Para quitarse el sombrero.

    Publicado por: Tipo Material | 10/10/2006 19:00:37


    Comentado por: estética el 10/10/2006 a las 22:47

  • Las cosas en la vida son, a veces, espejo las unas de las otras. En ellas mismas nos reflejamos los habituales del consumismo y la idea flácida y por ellas vivimos. Sin embargo, hay características, rasgos singulares que imposibilitan la reproducción, que avivan la pupila y nos permiten ver claramente la trampa del facsímil. Caemos entonces derrotados por la belleza y humildemente nos desmayamos ante ella: la cosa en sí.
    En esta substancia emocional de cuervo degollado, hay síndromes que son síntoma de vida.
    ------------
    "El síndrome de Stendhal es una enfermedad psicosomática que causa un elevado ritmo cardiaco, vértigo, confusión e incluso alucinaciones cuando el individuo es expuesto a una sobredosis de belleza artística, pinturas y obras maestras del arte.

    Tiene esta denominación por el famoso autor francés del siglo XIX, Stendhal (pseudónimo de Marie-Henri Beyle), quien dio una primera descripción detallada del fenómeno que experimentó en su visita en 1817 a Florencia, Italia y que publicó en su libro Nápoles y Florencia: Un viaje de Milán a Reggio.

    Aunque ha habido muchos casos de gente que sufría vértigos y desvanecimientos mientras visitaba el arte en Florencia, especialmente en la "Galeria degli Uffizi" desde el principio del siglo XIX en adelante, no fue descrito como un síndrome hasta 1979, cuando la psiquiatra italiana Graziella Magherini observó y describió más de 100 casos similares entre turistas y visitantes en Florencia, la cuna del Renacimiento, y escribió acerca de él.

    El síndrome de Stendhal, más allá de su incidencia clínica como enfermedad psicosomática, se ha convertido en un referente de la reacción romántica ante la acumulación de belleza y la exuberancia del goce artístico."


    Comentado por: Tipo de incognito el 10/10/2006 a las 20:08

  • Sr. Azúa: La ventaja de llegar hoy tarde y doliente al blog: ya no hace falta hablar de Gould.
    Pero debo felicitar al 'boss',¡buen post!.
    De un comienzo derridiano a más no poder "Hace casi veinticinco años que murió y ha pasado ya el trabajo del duelo" a un final a lo Carver "Lo peor que se podía decir entonces en una frontera". Para quitarse el sombrero.

    Comentado por: Tipo Material el 10/10/2006 a las 19:00

  • "Las personas denominadas neurotípicas, poseen comparativamente un sofisticado sentido de reconocimiento de los estados mentales ajenos. La mayoría de las personas son capaces de juntar información acerca de los estados cognitivos y emocionales de otras personas basados en pistas otorgadas por el ambiente y el lenguaje corporal de la otra persona. Las personas con Síndrome de Asperger no poseen esta habilidad y se puede decir que tienen "ceguera mental". Para aquellas personas severamente afectadas por esta "ceguera mental", por ejemplo, puede resultar imposible reconocer el significado de una sonrisa o, en el peor de los casos, fallar llanamente en ver la sonrisa, así como cualquier otro gesto facial, corporal o cualquier otro matiz de comunicación indirecta. En lo general son incapaces de "leer entre líneas", lo que significa, que son incapaces de entender las implicaciones ocultas en lo que una persona dice de forma directa y verbal. Es importante notar, sin embargo, que debido a que es un trastorno espectral algunos pacientes se aproximan a un nivel de normalidad en sus habilidades para leer expresiones corporales e interpretar intenciones. A menudo encuentran particularmente abrumador el contacto ocular y por lo tanto lo evitan con frecuencia. La falta de contacto ocular puede llevar a mayores dificultades al momento de interpretar emociones ajenas.

    El síndrome de Asperger involucra un intenso nivel de concentración en temas de interés y es generalmente caracterizado por un don especial. Un paciente puede por ejemplo encontrarse obsesionado con la lucha profesional de los años 1950, otro con los himnos nacionales de las dictaduras africanas, otro con la construcción de modelos de fósforos, etc. Intereses particularmente comunes entre pacientes son los medios de transporte (por ejemplo los trenes) y las computadoras. En términos generales son atraídos por cosas ordenadas. Cuando estos intereses coinciden con una tarea útil desde el ámbito material o social, el individuo con Asperger puede lograr una vida ampliamente lucrativa. En la carrera por dominar su interés, los individuos con Asperger a menudo manifiestan un razonamiento extremadamente sofisticado, una concentración obsesiva y una memoria casi perfecta. Hans Asperger llamó a sus pequeños pacientes "pequeños profesores", debido a que pacientes de tan solo trece años de edad conocían su área de interés con el profesionalismo de un profesor universitario. Es debido a esto que los individuos con Asperger son considerados superdotados intelectualmente, pero menos dotados en el ámbito social.

    Estas circunstancias conllevan innumerables problemas durante la infancia y adultez. Cuando una maestra pregunta a un niño con Asperger "¿tu perro se comió tu tarea?", el niño con Asperger permanecerá silencioso de no conocer la expresión, tratando de decidir si debe explicar a su maestra que no tiene un perro y que además los perros generalmente no comen papel. El niño no comprende lo que su maestra está preguntando y no puede inferir lo que la maestra quiere decir o el hecho de que existe un significado no literal marcado por el tono de voz, postura o expresión facial, y es por lo tanto enfrentado a una pregunta con tanto sentido como "¿rebotó hoy el glaciar de la librería?". La maestra abandona la experiencia pensando que el niño es arrogante, rencoroso e insubordinado. El niño permanece callado, sintiéndose frustrado.

    El síndrome de Asperger puede también causar problemas en la interacción social normal con los padres. Durante la niñez y adolescencia, esto puede provocar severos problemas al niño o adolescente con Asperger, el cual padece dificultades para interpretar las sutiles pistas de la comunicación y por tanto puede ser objeto de burla o incluso ser ignorado por sus padres, llevando a la crueldad social. El niño o adolescente con Asperger es frecuentemente confundido por la fuente de esta crueldad, siendo incapaz de comprender en qué se equivoca. Esto puede causar un trastorno en el individuo que lo conduzca a una mayor retracción social o timidez por miedo al rechazo."

    Gould padecía Asperger. Otros sabrán definir como se proyectó el síndrome en su música. Desde luego, yo no. Yo no sé de música y, ni falta decirlo, de síndromes.

    Comentado por: Tipo de incognito el 10/10/2006 a las 18:50

  • ¿dónde dijo inaguraciones ruidosas, promotores, vendedores, dueños analfabetos de galerias?
    sólo escuche arte, de un fascista pero arte, no se incluyan, jamás sería por ustedes.

    Comentado por: patéticos el 10/10/2006 a las 17:09

  • Gracias sr. Ortega por los dos artículos. Me han parecido estupendos.
    De ellos creo deducir que las reformas estructurales siguen siendo lo más importante para conseguir una mayor productividad; ni neo-keynesianos ni neo-liberales, sino liberales de toda la vida; medidas simplemente 'monetarias' no son suficientes como se demuestra, ni por el lado de la oferta(bajando tipos) ni por el de la demanda (gastando), esto no quiere decir que los mercados financieros deban extinguirse como el dodo (pájaro bobo). Estos mercados son todavía la 'bête noir' de los paleo-marxistas 'á la Ramonet', socialdemócratas 'á la Estefanía' y demás patulea, que creen que por ser un 'juego de suma cero' no sirven sino para enriquecer a los ricos aún más...suelen decir estos señores: es que las opciones sobre acciones o los warrants o los swaps o las swaptions (perdón por los barbarismos) sólo sirven para que Buffet tenga todavía más dinero, estos 'financiers' no producen nada, son unos parásitos del Sistema que explota a los trabajadores del Tercer Mundo...y se quedan tan panchos; es evidente que al parecer les falta una visión más profunda de la Econonomía moderna (teoría del riesgo,v.g.). El 'capitalista' (sea lo que sea lo que se les aparece a tales gentes en las mientes cuando lo nombran) no lleva levita, puro, y sombrero de copa, señores, probablemente lo reconocerán porque sobre su cabeza sobrevuelan bandadas de acreedores y porque pita en el detector de metales de los aeropuertos aunque se quede 'in puris', por el marcapasos, claro.
    En fin, me alegro de que el premio se lo den al tal Phelps.

    Recomendación, lean al menos la parte final del segundo artículo si es que les parece muy largo.

    Saludos.

    P.S.: acabo de leer que Gould sufría 'síndrome de Asperger', no tenía ni idea.


    Comentado por: vic el 10/10/2006 a las 16:36

  • A mí me gusta la versión de las Goldberg que grabó en 1955 (menos, la de 1980). Y el BWV 1052, como a don Félix, me chifla interpretado por Glen Gould.

    Lo que, a propósito, es de auténtico delirio es lo que ha hecho Sting con la música de John Dowland. ¡Y en un sello serio (?) como Deutsche Grammophon...!

    Voy a releer "El malogrado". Y a buscar aquel artículo que escribió Javier Marías (muchas son las afinidades entre Azúa y éste: Bernhard, Gould, Benet...) sobre este genio del piano.

    Comentado por: Klemperer el 10/10/2006 a las 15:25


  • PD. Dos versiones supremas de las Goldberg pos-Gould:
    Piano: Parahia
    Clave: Hantaï
    (Sobre "El Clave Bien t.", no puedo reprimirme, insuperable la versión de Sviatoslav Richter.)

    Comentado por: (em)prendedor de coches el 10/10/2006 a las 13:51


  • Lo cierto es que a GG siempre le paraba la policía, y no era extraño:
    Un tipo metido en un cadillac gigante con tres abrigos viejos (superpuestos), seis pares de guantes (embutidos), barba de seis días, gorra de abuelo madrileño con lamparones, gafas negras a lo mosca gigante y, además, berreando "Downtown" mientras suena a todo meter en la casete la versión de Petula Clarck (uno de sus delirios musicales.)

    Si bien es cierto que prácticamente dio una versión definitiva de las Goldberg, una de ésas de 'verdad irrebatible'; también es cierto que machacó no pocas obras con sus delirantes caprichos (conscientemente). Era obsesión de GG llevar la contraria al compositor. El contrapunto bachiano fue la piedra de toque de su espíritu de pornógrafo de la música, era su terreno, su cielo; pero a Mozart (en ocasiones) y al último Beethoven, por ejemplo, los podía destrozar hasta lo incomprensible.
    Brendel dijo una cosa sobre GG que no es del todo insensata: "es un claro ejemplo de cómo NO debe ser un artista".

    Comentado por: (em)prendedor de coches el 10/10/2006 a las 13:28

  • Hay una película interesante sobre la vida del pianista. Aquí la titularon "Sinfonia en soledad" y el título original és "32 short films about Glenn Gould". El plano donde aparece una llanura de nieve con la fuga numero 14 del clave bien temperado libro 1 BWV 859 és un hallazgo visual considerable. En ella Yehudi Menuhin explica las fobias del pianista en lo referente a que lo tocasen y la higiene (con quien, por cierto, tiene grabadas las partitas para violín y piano donde Yehudi está desafinado).

    Desde mi, modestíssimo, punto de vista lo grande y fascinante de este enorme artísta és su capacidad polifonica. Era capaz de seguir hasta tres conversaciones a la vez (historia muy bien explicada en la película, la escena és en un bar). Esto, para interpretar al mejor artista de todos los tiempos, Johan Sebastian BACH, és una cualidad inmejorable. Y si sabemos que Bach hacia una música total, o sea, donde un tema podia interpretarse con diferentes instrumentos, el piano no hace perder ni un ápice de música respecto al clave.

    Para acabar solo decir que Gould no solo interpreta con los dedos sobre las teclas, verlo tocar añade plasticidad a su perfecto fraseo. La manera en como se dirige con la mano que no toca en los momentos en que esta no lo ha de hacer, ese tarareo, las caras de extasi sublime. Lástima que no tubiera el equilibrio social suficiente.



    Comentado por: De la Guineueta el 10/10/2006 a las 13:05

  • Que bueno..! Siempre ayudándome a pasar el día, a soportar la sonrisa convertida en rictus deZP. A trabajar en el mundo del arte, en el que lo único que importa es buscar un patrocinador, para unos artistas que el susodicho conozca. Un mundo raro.En el que todas las mañanas intento desaparecer metiéndome en vena algo que me limpie de la basura: campos golf, construcción, opas hostiles, pasta, tonteria, banalidad. Y yo sin poderme retirar a la cabaña helada, porque aún padeciendo la misma enfermedad que Gould (artritis), no tengo su talento para decir chao!.
    Sr. Azua me gustaría enviarle una fotografía de mi colección poruqe no tengo herederos y Vd. es el único que en estos tiempos infames me reconcilia con lo poco que hay de vida en este mundo.
    ¿Acepta?

    Comentado por: lola garrido el 10/10/2006 a las 13:02

  • A Ossa.

    Quizá le pueda interesar el Bach de András Shiff.
    Una pequeña maldad. En relación a las Golberg y preguntado sobre el dilema clave/piano, contestó algo así: "Se trata de una obra de más de una hora. ¿Alguien puede escuchar el clave tanto tiempo?

    Comentado por: ortega el 10/10/2006 a las 12:23

  • A mi la extravagancia más simpática de Gould me parece esa silla que siempre le acompañaba a todos lados, y que él mismo reconocía poco apropiada para dar conciertos. Una silla vieja e incómoda a la cual se había acostumbrado y no podía ya abandonar.

    Comentado por: EL Camas el 10/10/2006 a las 11:46

  • Da frío ser moderno, tal como se deduce del final memorable (¿…?) de Gould que cita don Félix: “Y de repente se murió de un modo tan enigmático como había vivido. En sus últimos años, envejecido por la automedicación, encorvado como un anciano de ochenta años, apenas se alejaba de su cabaña permanentemente rodeado de nieve y desolación. Los últimos documentos gráficos de aquel cadáver de cincuenta años son escalofriantes”.
    Pero de ese frío aún podemos sacar calor, o sonreír leyendo su anécdota en la frontera de Canadá, quedándose con los aduaneros, pese a todo. O escuchando sus versiones de Bach.
    Pero el frío personal de Gould y de tantos otros, ¿proviene de otros fríos colectivos, vividos como calor, cuando acontecía en vivo y en directo? O es el frío absoluto de ciertos radicalismos. “De pronto unos tipos raros y desconocidos exponían ladrillos y montones de tierra y telarañas y restos de basura mecánica y fotografías desenfocadas y cartelitos con frases absurdas en garajes del extrarradio neoyorkino. Una auténtica porquería… Así eran, aquellos años”. Años calientes, que hoy son vistos como un paisaje helado, donde solo queda el calor de algunos personajes.
    Pues eso, que regresa no Gould sino otra vez el frío.

    Comentado por: El Pozo y El Numa el 10/10/2006 a las 11:30

  • ¡Vencinco años de duelo! ¡Eso acostumbra a ser el resultado de meter a un psicoanalista por medio!
    Sin duelo, ni tan solo melancolía, yo también he estado escuchando a Gould ultimamente. Por estas fechas tanto Arte, mencionado arriba, como BBC4 han estado emitiendo varios documentales. Mi sensación ha sido la misma que la del Sr. Azúa en cuanto a evocación de una época. Por cierto, me alegra que siga escuchando vinilo.
    Sin embargo, ¿es posible que ese mismo espíritu de la época hiciera que pasáramos a un segundo plano los aspectos interpretativos? Pirado, buenos artículos y creador iconoclasta. ¿Qué más se podía pedir?
    Recuerdo que del mismo modo en que en las Goldberg, la versión de Gould (la segunda, del ochentayalgo) del Aria me enseñó a pensar diferente el fraseo, en otros casos (creo que en la variación 15, escribo de memoria) el hombre se "inventaba" la mano izquierda, picando una tras otra notas que a todas luces eran ligadas. El efecto era bueno, pero si mirabas la partitura te quedabas con Bach.
    Es verdad: pasados venticinco años podemos volver. Y ver como hemos cambiado nosotros. Por ejemplo en nuestra concepción de la relación compositor/intérprete. Uno, que se hace mayor.

    A De Samosatra.

    En caso de que los documentales de Arte estén comercializados, esposible que en teletexto de la emisora haya información.
    El documental mencionado por D. Félix está en la FNAC.











    Comentado por: ortega el 10/10/2006 a las 11:19

  • G. Gould es el (mejor) intérprete de Bach. Prefiero sus Variaciones Goldberg a las de Leonhardt, mera recreación historicista pero no histórica. No creo que el autor del Coral-introducción de la Pasión según S. Mateo haya podido resultar tan insípido y comedido al clave como Leonhardt. Gould hacía sonar mejor a Bach porque, precisamente, lo tocaba con el sonido y la técnica que no eran los de Bach; y, no obstante, transparentaba a Bach, con ese breve toque claro y afelpado (como bien ha dicho F. de Azúa). Bach tiene ese poder: el de cobrar interés según aumenta el contraste interpretativo, como en el caso de las magníficas versiones de su música al jazz.
    Saludos.

    Grifo

    Comentado por: Grifo el 10/10/2006 a las 11:01

  • Magníficos documentales sobre Gould en la cadena Arte. Me gustaría saber si esos documentales se pueden conseguir en algún sitio.

    Comentado por: De Samosatra el 10/10/2006 a las 10:24

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Biografía

Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas, Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horasAutobiografía sin vida (Mondadori, 2010) y Autobiografía de papel (Mondadori, 2013)Una edición ampliada y corregida de La invención de Caín ha sido publicada por la editorial Debate en 2015; Génesis (Literatura Random House, 2015). Nuevas lecturas compulsivas (Círculo de Tiza, 2017) y Volver la mirada, Ensayos sobre arte (Debate, 2019) son sus últimos libros.  Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis. 

En junio de 2015, fue elegido miembro de la Real Academia Española para ocupar el sillón "H".

 

Bibliografía

 




 

Ensayo

Volver la mirada (2019). Debate, España.

Nuevas lecturas compulsivas (2017). Círculo de Tiza, España. 

La invención de Caín (2015). Mondadori, Barcelona. 

Contra Jeremías (2013). Mondadori, Barcelona.

Contre Guernica, Prefacio para Antonio Saura (2008). Archives Antonio Saura, Genève.

 La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.

Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.

Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.

La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.

Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.

Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.

Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.

Venecia (1990). Planeta, Barcelona.

El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.

La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.

Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.

 

Novelas y prosa literaria

Génesis (2015). Literatura Random House, Madrid. 

Autobiografía de papel (2013). Mondadori, Barcelona. 

Autobiografía sin vida (2010). Mondadori, Barcelona.

Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.

Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.

Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.

Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.

Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.

Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.

Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.

Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.

Última lección (1981). Legasa, Madrid.

Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.

Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.

 

Relatos

"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.

"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.

"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.

"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.

"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.

"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.

El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.

Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.

"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.

"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.

 

Poesía

Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.

Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.

Farra (1983). Hiperion, Madrid.

Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.

Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.

Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.

Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.

Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.

El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.

Cepo para nutria (1968). Madrid

Premios

1987 Premio Anagrama de Novela.

2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".

2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.

2011 Premio González-Ruano de Periodismo

2014 Premio Internacional de Ensayo José Caballero Bonald

2015 Premio Francisco Cerecedo de la Asociación de Periodistas Europeos 

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