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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

sábado, 5 de julio de 2008

Blog de Félix de Azúa

Pero volver, volver, volver…

Llego a mi ciudad cuando, como cada año, cae el diluvio universal. Estas repeticiones tienen mucho misterio, embelesan, parecen dar sentido a lo que no lo tiene. Vieja ley: una mentira suficientemente repetida se convierte en una verdad. Que el sol haya salido hasta hoy todos los días, parece garantizar la verdad del enunciado: “El sol sale todos los días”. Y sin embargo, es falso.

Una de las hermosas moreras que bordean la entrada del parque, en la plaza Boston, aparece tumbada, sus amplias hojas oscuras son como los faldones de una reina súbitamente muerta. A media mañana ya la han aserrado. Le pregunto al portero de la finca adyacente y suelta una risita sarcástica. No la tumbó la lluvia, sino un camión que maniobraba sobre la acera conducido por un chapuzas. “¿Y qué hacía encima de la acera ese animal? ¿Y por qué no lo denuncian?”, le pregunto a punto de amostazarme. “Es que era del ayuntamiento. De Parques y Jardines”. A la morera la ha matado su jardinero. Violencia de género.

Cada año es lo mismo. El verano rabioso alarga su mano de fuego hasta septiembre. Antes, durante o después del Once de Septiembre, día de la orgía nacionalista catalana, se juntan las bajas presiones del atlántico y la borrasca de levante en una espiral casi perfecta. Cada año caen entre cien y doscientos litros en un solo día sobre una Barcelona amojamada, agria, leprosa, envenenada, mugrienta, en la que no ha asomado una gota de agua durante seis meses. La repetición le da un carácter de verdad incontrovertible, de necesidad fatídica al desastre. Es un momento magnífico, de limpieza general. La ciudad sale del trance rejuvenecida y enérgica. Aunque, eso sí, maltrecha.

Ayer cayeron 178 litros por metro cuadrado. El Euromed, el tren que enlaza con Valencia, quedó muerto en la provincia de Tarragona. Doscientos pasajeros tardaron catorce horas en llegar a Barcelona; hicieron noche en medio de la nada. El aeropuerto, cerrado. El polígono químico de Tarragona arrojó al mar una mancha de hidrocarburo de 2 km. Las líneas de Renfe C-3, C-4 y C-7 quedaron sin servicio, lo que equivale a paralizar el tráfico de cercanías. La Nacional II también estuvo cortada. Se averiaron 70 semáforos. Era muy estimulante ver el cruce Balmes/General Mitre colapsado y con todo el personal dándole al claxon como en Estambul. Ni un guardia urbano. Dos líneas de metro se paralizaron durante horas: estaciones inundadas. Y así sucesivamente.

Todo lo cual puede dar la sensación de una catástrofe colosal, y lo sería en cualquier lugar del mundo, pero no en Barcelona. Como dice el ayuntamiento, Barcelona es “la millor botiga del mon” y se queda tan ancho, estas minucias carecen de importancia. Sobre todo si tenemos en cuenta que se repiten cada año con marcada puntualidad y que por lo tanto son algo inevitable. Por eso el alcalde de Barcelona va a encargarse del Ministerio más estratégico del gobierno. Su eficacia, su capacitación, han quedado demostradas a lo largo de un montón de años. De repetición en repetición sin que jamás pasara nada.

Pensando en estas cosas, en el regreso de lo idéntico, en la irresponsabilidad de los jefes, en la arrogancia de los majaderos, en el maravilloso final del verano (esa estación inútil), y releyendo los poemas de Larkin elegidos por el distinguido público (no hubo ni una coincidencia: son doce poemas distintos), pensé si el más indicado no sería Church Going, incluido en el libro de 1955 The Less Deceived, un poema sobre visitas culturales, sobre iglesias, sobre la trivialidad de las visitas culturales a las iglesias, sobre la trivialidad de las iglesias, y sin embargo también sobre la necesidad ineludible de visitar iglesias para seguir creyéndonos gente seria, visitas repetidas una y otra vez con iguales resultados. Versos otoñales sobre la repetición.

Es un poema de una lucidez considerable sobre los hábitos de la gente ilustrada, sobre las excusas para matar el tiempo que nos damos incansablemente. Aunque la música es de Shakespeare, quizás sea una locura producida por la lluvia, pero me da a mí la impresión de que el poema podría haberlo escrito Antonio Machado en su última etapa, cuando narraba jornadas lluviosas y reguladas por el suave tic-tac de la extinción. Si sus padres hubieran regentado un negocio de corbatas en Birmingham, naturalmente.

Había una bonita edición de este libro, traducido por Álvaro García, en La Veleta (Granada), pero data de hace quince años y no sé si se encuentra en librería. De modo que ahí va el original.

Once I am sure there's nothing going on
I step inside, letting the door thud shut.
Another church: matting, seats, and stone,
And little books; sprawlings of flowers, cut
For Sunday, brownish now; some brass and stuff
Up at the holy end; the small neat organ;
And a tense, musty, unignorable silence,
Brewed God knows how long. Hatless, I take off
My cycle-clips in awkward reverence.

Move forward, run my hand around the font.
From where I stand, the roof looks almost new -
Cleaned, or restored? Someone would know: I don't.
Mounting the lectern, I peruse a few
Hectoring large-scale verses, and pronounce
'Here endeth' much more loudly than I'd meant.
The echoes snigger briefly. Back at the door
I sign the book, donate an Irish sixpence,
Reflect the place was not worth stopping for.

Yet stop I did: in fact I often do,
And always end much at a loss like this,
Wondering what to look for; wondering, too,
When churches will fall completely out of use
What we shall turn them into, if we shall keep
A few cathedrals chronically on show,
Their parchment, plate and pyx in locked cases,
And let the rest rent-free to rain and sheep.
Shall we avoid them as unlucky places?

Or, after dark, will dubious women come
To make their children touch a particular stone;
Pick simples for a cancer; or on some
Advised night see walking a dead one?
Power of some sort will go on
In games, in riddles, seemingly at random;
But superstition, like belief, must die,
And what remains when disbelief has gone?
Grass, weedy pavement, brambles, buttress, sky,

A shape less recognisable each week,
A purpose more obscure. I wonder who
Will be the last, the very last, to seek
This place for what it was; one of the crew
That tap and jot and know what rood-lofts were?
Some ruin-bibber, randy for antique,
Or Christmas-addict, counting on a whiff
Of gown-and-bands and organ-pipes and myrrh?
Or will he be my representative,

Bored, uninformed, knowing the ghostly silt
Dispersed, yet tending to this cross of ground
Through suburb scrub because it held unspilt
So long and equably what since is found
Only in separation - marriage, and birth,
And death, and thoughts of these - for which was built
This special shell? For, though I've no idea
What this accoutred frowsty barn is worth,
It pleases me to stand in silence here;

A serious house on serious earth it is,
In whose blent air all our compulsions meet,
Are recognized, and robed as destinies.
And that much never can be obsolete,
Since someone will forever be surprising
A hunger in himself to be more serious,
And gravitating with it to this ground,
Which, he once heard, was proper to grow wise in,
If only that so many dead lie round.

Nota y reparación:
En el blog anterior escribí apresuradamente que Fuerteventura carece de interés biológico o natural. Es una bobada que se me escapó llevado por la prisa que impone el género diario. Alfredo me escribe con muchas informaciones, de entre las que destaco la siguiente:

Fuerteventura, pese a ser la isla de mayor superficie de Canarias (a marea baja…) es una de las de menor territorio protegido, con tan sólo el 28,8 % de su superficie. En cualquier caso, en ese casi 28% de su territorio protegido encontramos tres Parques Naturales y seis Monumentos Naturales. Atesora el título de ser la cuarta región natural a nivel mundial en cuanto a endemismos florísticos se refiere, donde perviven plantas de la Era Terciaria que han desaparecido de la mayor parte del planeta. Y, por lo que respecta a su fauna, en la isla viven o transitan aves marinas y rapaces de alto valor biológico donde destaca la majestuosa hubara como emblema de sus no menos espectaculares llanuras y complejos dunares. Por no hablar de la importante colonia de cetáceos que habita en sus costas.

Pido perdón por mi impertinencia. Lo que trataba de explicar, a toda prisa y mal, es que la isla más extensa puede ayudar a mantener el equilibrio de la más pequeña y también más intensa Lanzarote.

[Publicado el 15/9/2006 a las 10:30]

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Comentarios (47)

  • ¿por qué hace esto? ¿no fue suficiente ya?
    se equivoco , por tedio, por sus hijos, por no se que carajos y me mató...nadie muere dos veces. ¿qué pretende?.
    Basta, con esto.

    Comentado por: ... el 13/10/2006 a las 00:33

  • Un puñal detenido...
    Lo dejaré con sus hijos repitiéndose hasta la muerte, con caca por todos lados...mientras pienso si despierto .

    Comentado por: desdeaqueldía el 12/10/2006 a las 05:52

  • No es un tiempo diferente, -en todo caso- puede que sólo cambie quien lo soporta.

    Ejercicio para recuperar el tiempo,vervigracia:

    http://www.youtube.com/watch?v=GUJ8poGWVDo

    Comentado por: Paulita el 17/9/2006 a las 14:17

  • ¿Una Frontera -un Problema-
    Y las vidas pueden soportarlo!
    ¡Un Límite -cuan profunda es la herida sangrante!
    ¡Tantas -gotas- de escarlata vital-
    Se ocupan del alma
    Como si fuera Álgebra!

    ¡Dile al Tiempo -a una cifra-
    Y seguirá sufriendo -satisfecha-
    Canta -a su dolor- como cualquier Obrero-
    Marcando la caída del Sol Imperturbable.

    Emily Dickinson

    Qué extraña es la razón que acompaña a aquellos ensimismados a contabilizar satisfechos sus ONG's mientras señalan "de Pancorbo para bajo" con espíritu agónico... Pero esto no es más que un ejemplo, o mejor sería decir un mal ejemplo, que se va extendiendo. Desequilibrio. Invitar con una mano mientras la otra sujeta con fiereza la cartera.

    No es un tiempo diferente, -en todo caso- puede que sólo cambie quien lo soporta. Molts han perdut tot lo que ve e va.

    Salud

    Comentado por: francesca el 17/9/2006 a las 13:58

  • Qué España posible se perdió con la derrota de José Bonaparte: sin toro de Tordesillas, ni navajas de Albacete, ni juergas rocieras; ordenada, geométrica, apacible. Incluso llovería mejor.

    Comentado por: Gengis Kant el 17/9/2006 a las 13:04

  • “Fe, razón y universidad. Recuerdos y reflexiones”


    ¡Ilustres señores, gentiles señoras!


    Para mí es un momento emocionante estar nuevamente en la cátedra de la universidad y poder impartir una vez más una lección. Mi pensamiento vuelve a aquellos años en los que, tras un hermoso periodo en el Instituto Superior de Freising, inicié mi actividad de profesor académico en la Universidad de Bonn. En el año 1959 se vivían todavía los viejos tiempos de la universidad en que había profesores ordinarios. Para las cátedras individuales no existían ni asistentes ni dactilógrafos, pero en compensación se daba un contacto muy directo con los estudiantes y sobre todo entre los profesores.

    Se daban encuentros antes y después de las lecciones en los cuartos de los docentes. Los contactos con los historiadores, los filósofos, los filólogos y también entre las dos facultades teológicas eran muy cercanos. Una vez al semestre había un «dies academicus», en el que los profesores de todas las facultades se presentaban delante de los estudiantes de toda la universidad, haciendo posible una verdadera experiencia de «universitas» –algo a lo que también ha aludido usted, señor rector, hace poco–: el hecho que nosotros, a pesar de todas las especializaciones, que a veces nos impiden comunicarnos entre nosotros, formamos un todo y trabajamos en el todo de la única razón con sus diferentes dimensiones –estando así juntos también en la común responsabilidad por el recto uso de la razón–, hacía que se tratase de una experiencia viva. La universidad, sin duda, estaba orgullosa también de sus dos facultades teológicas. Estaba claro que también ellas, interrogándose sobre la racionalidad de la fe, desarrollan un trabajo que necesariamente forma parte del «todo» de la «universitas scientiarum», aunque no todos podían compartir la fe, por cuya correlación con la razón común se esfuerzan los teólogos. Esta cohesión interior en el cosmos de la razón tampoco quedó perturbada cuando se supo que uno de los colegas había dicho que en nuestra universidad había algo extraño: dos facultades que se ocupaban de algo que no existía: Dios. En el conjunto de la universidad era una convicción indiscutida el hecho de que incluso frente a un escepticismo así de radical seguía siendo necesario y razonable interrogarse sobre Dios por medio de la razón y en el contexto de la tradición de la fe cristiana.

    Me acordé de todo esto cuando recientemente leí la parte editada por el profesor Theodore Khoury (Münster) del diálogo que el docto emperador bizantino Manuel II Paleólogo, tal vez durante el invierno del 1391 en Ankara, mantuvo con un persa culto sobre el cristianismo y el islam, y la verdad de ambos. Fue probablemente el mismo emperador quien anotó, durante el asedio de Constantinopla entre 1394 y 1402, este diálogo. De este modo se explica el que sus razonamientos son reportados con mucho más detalle que las respuestas del erudito persa. El diálogo afronta el ámbito de las estructuras de la fe contenidas en la Biblia y en el Corán y se detiene sobre todo en la imagen de Dios y del hombre, pero necesariamente también en la relación entre las «tres Leyes» o tres órdenes de vida: Antiguo Testamento, Nuevo Testamento, Corán. Quisiera tocar en esta conferencia un solo argumento –más que nada marginal en la estructura del diálogo– que, en el contexto del tema «fe y razón» me ha fascinado y que servirá como punto de partida para mis reflexiones sobre este tema.

    En el séptimo coloquio (controversia) editado por el profesor Khoury, el emperador toca el tema de la «yihad» (guerra santa). Seguramente el emperador sabía que en la sura 2, 256 está escrito: «Ninguna constricción en las cosas de la fe». Es una de las suras del periodo inicial en el que Mahoma mismo aún no tenía poder y estaba amenazado. Pero, naturalmente, el emperador conocía también las disposiciones, desarrolladas sucesivamente y fijadas en el Corán, acerca de la guerra santa. Sin detenerse en los particulares, como la diferencia de trato entre los que poseen el «Libro» y los «incrédulos», de manera sorprendentemente brusca se dirige a su interlocutor simplemente con la pregunta central sobre la relación entre religión y violencia, en general, diciendo: «Muéstrame también aquello que Mahoma ha traído de nuevo, y encontrarás solamente cosas malvadas e inhumanas, como su directiva de difundir por medio de la espada la fe que él predicaba». El emperador explica así minuciosamente las razones por las cuales la difusión de la fe mediante la violencia es algo irracional. La violencia está en contraste con la naturaleza de Dios y la naturaleza del alma. «Dios no goza con la sangre; no actuar según la razón es contrario a la naturaleza de Dios. La fe es fruto del alma, no del cuerpo. Por lo tanto, quien quiere llevar a otra persona a la fe necesita la capacidad de hablar bien y de razonar correctamente, y no recurrir a la violencia ni a las amenazas… Para convencer a un alma razonable no hay que recurrir a los músculos ni a instrumentos para golpear ni de ningún otro medio con el que se pueda amenazar a una persona de muerte…».

    La afirmación decisiva en esta argumentación contra la conversión mediante la violencia es: no actuar según la razón es contrario a la naturaleza de Dios. El editor, Theodore Khoury, comenta que para el emperador, como buen bizantino educado en la filosofía griega, esta afirmación es evidente. Para la doctrina musulmana, en cambio, Dios es absolutamente trascendente. Su voluntad no está ligada a ninguna de nuestras categorías, incluso a la de la racionalidad. En este contexto Khoury cita una obra del conocido islamista francés R. Arnaldez, quien revela que Ibh Hazn llega a decir que Dios no estaría condicionado ni siquiera por su misma palabra y que nada lo obligaría a revelarnos la verdad. Si fuese su voluntad, el hombre debería practicar incluso la idolatría.

    Aquí se abre, en la comprensión de Dios y por lo tanto en la realización concreta de la religión, un dilema que hoy nos plantea un desafío muy directo. La convicción de que actuar contra la razón está en contradicción con la naturaleza de Dios, ¿es solamente un pensamiento griego o es válido siempre por sí mismo? Pienso que en este punto se manifiesta la profunda concordancia entre aquello que es griego en el mejor sentido y aquello que es fe en Dios sobre el fundamento de la Biblia. Modificando el primer verso del Libro del Génesis, Juan comenzó el «Prólogo» de su Evangelio con las palabras: «Al principio era el logos». Es justamente esta palabra la que usa el emperador: Dios actúa con «logos». «Logos» significa tanto razón como palabra, una razón que es creadora y capaz de comunicarse, pero, como razón. Con esto, Juan nos ha entregado la palabra conclusiva sobre el concepto bíblico de Dios, la palabra en la que todas las vías frecuentemente fatigosas y tortuosas de la fe bíblica alcanzan su meta, encontrando su síntesis. En principio era el «logos», y el «logos» es Dios, nos dice el evangelista. El encuentro entre el mensaje bíblico y el pensamiento griego no era una simple casualidad. La visión de San Pablo, ante quien se habían cerrado los caminos de Asia y que, en sueños, vio un macedonio y escuchó su súplica: «¡Ven a Macedonia y ayúdanos!» (Cf. Hechos 16, 6-10), puede ser interpretada como una «condensación» de la necesidad intrínseca de un acercamiento entre la fe bíblica y la filosofía griega.

    En realidad, este acercamiento ya había comenzado desde hacía mucho tiempo. Ya el nombre misterioso de Dios de la zarza ardiente, que separa a Dios del conjunto de las divinidades con múltiples nombres, afirmando solamente su ser, es, confrontándose con el mito, una respuesta con la que está en íntima analogía el intento de Sócrates de vencer y superar al mito mismo. El proceso iniciado hacia la zarza alcanza, dentro del Antiguo Testamento, una nueva madurez durante el exilio, donde el Dios de Israel, entonces privado de la Tierra y del culto, se presenta como el Dios del cielo y de la tierra, con una simple fórmula que prolonga las palabras de la zarza: «Yo soy». Con este nuevo conocimiento de Dios va al mismo paso una especie de ilustración, que se expresa drásticamente en la mofa de las divinidades que no son más que obra de las manos del hombre (Cf. Salmo 115). De este modo, a pesar de toda la dureza del desacuerdo con los soberanos helenísticos, que querían obtener con la fuerza la adecuación al estilo de vida griego y a su culto idolátrico, la fe bíblica, durante la época helenística, salía interiormente al encuentro de lo mejor del pensamiento griego, hasta llegar a un contacto recíproco que después se dio especialmente en la tardía literatura sapiencial. Hoy nosotros sabemos que la traducción griega del Antiguo Testamento, realizada en Alejandría –la Biblia de los «Setenta»–, es más que una simple traducción del texto hebreo (que hay que evaluar quizá de manera poco positiva): es de por sí un testimonio textual, y un paso específico e importante de la historia de la Revelación, en el cual se ha dado este encuentro que tuvo un significado decisivo para el nacimiento del cristianismo y su divulgación. En el fondo, se trata del encuentro entre fe y razón, entre auténtica ilustración y religión. Partiendo verdaderamente desde la íntima naturaleza de la fe cristiana y, al mismo tiempo, desde la naturaleza del pensamiento helenístico fusionado ya con la fe, Manuel II podía decir: No actuar «con el ‘logos’» es contrario a la naturaleza de Dios.

    Honestamente es necesario anotar, que en el tardío Medioevo, se han desarrollado en la teología tendencias que rompen esta síntesis entre espíritu griego y espíritu cristiano. En contraposición al así llamado intelectualismo agustiniano y tomista, con Juan Duns Escoto comenzó un planteamiento voluntarista, que al final llevó a la afirmación de que sólo conoceremos de Dios la «voluntas ordinata».

    Más allá de ésta existiría la libertad de Dios, en virtud de la cual Él habría podido crear y hacer también lo contrario de todo lo que efectivamente ha hecho. Aquí se perfilan posiciones que, sin lugar a dudas, pueden acercarse a aquellas de Ibn Hazn y podrían llevar hasta la imagen de un Dios-Árbitro, que no está ligado ni siquiera a la verdad y al bien. La trascendencia y la diversidad de Dios se acentúan de una manera tan exagerada, que incluso nuestra razón, nuestro sentido de la verdad y del bien dejan de ser un espejo de Dios, cuyas posibilidades abismales permanecen para nosotros eternamente inalcanzables y escondidas tras sus decisiones efectivas. En contraposicio´n, la fe de la Iglesia se ha atenido siempre a la convicción de que entre Dios y nosotros, entre su eterno Espíritu creador y nuestra razón creada, existe una verdadera analogía, en la que ciertamente las desemejanzas son infinitamente más grandes que las semejanzas –como dice el Concilio Lateranense IV en 1215–, pero que no por ello se llegan a abolir la analogía y su lenguaje. Dios no se hace más divino por el hecho que lo alejemos en un voluntarismo puro e impenetrable, sino que el Dios verdaderamente divino es ese Dios que se ha mostrado como el «logos» y como «logos» ha actuado y actúa lleno de amor por nosotros. Ciertamente el amor «sobre pasa» el conocimiento y es por esto capaz de percibir más que el simple pensamiento (Cf. Efesios 3,19); sin embargo, el amor del Dios-Logos concuerda con el Verbo eterno y con nuestra razón, como añade san Pablo es «lógico» (Cf. Romanos 12, 1).

    Ese acercamiento recíproco interior, que se ha dado entre la fe bíblica y el interrogarse a nivel filosófico del pensamiento griego, es un dato de importancia decisiva no sólo desde el punto de visa de la historia de las religiones, sino también desde el de la historia universal, un dato que nos afecta también hoy. Considerado este encuentro, no es sorprendente que el cristianismo, no obstante su origen e importante desarrollo en Oriente, haya encontrado su huella históricamente decisiva en Europa. Podemos expresarlo también al contrario: este encuentro, al que se une sucesivamente el patrimonio de Roma, ha creado Europa y permanece como fundamento de aquello que, con razón, se puede llamar Europa.

    A la tesis, según la cual, el patrimonio griego, críticamente purificado, forma parte integrante de la fe cristiana, se le opone la pretensión de la deshelenización del cristianismo, pretensión que desde el inicio de la edad moderna domina de manera creciente en la investigación teológica. Si se analiza con más detalle, se pueden observar tres oleadas en el programa de la deshelenización: si bien están relacionadas entre sí, en sus motivaciones y en sus objetivos, son claramente distintas la una de la otra.

    La deshelenización se da primero en el contexto de los postulados fundamentales de la Reforma del siglo XVI. Considerando la tradición de las escuelas teológicas, los reformadores se veían ante a una sistematización de la fe condicionada totalmente por la filosofía, es decir, ante un condicionamiento de la fe desde el exterior, en virtud de una manera de ser que no derivaba de ella. De este modo, la fe ya no parecía como una palabra histórica viviente, sino como un elemento integrado en la estructura de un sistema filosófico.

    La «sola Scriptura», en cambio, busca la forma pura primordial de la fe, tal y como está presente originariamente en la Palabra bíblica. La metafísica se presenta como un presupuesto derivado de otra fuente, de la que tiene que liberarse la fe para hacer que vuelva a ser ella misma. Kant siguió este programa con una radicalidad que los reformadores no podían prever. De este modo, ancló la fe exclusivamente en la razón práctica, negándole el acceso al todo de la realidad.

    La teología liberal de los siglos XIX y XX acompaña la segunda etapa del proceso de deshelenización, con Adolf von Harnack, como su máximo representante. Cuando era estudiante y en mis primeros años como docente, este programa influenciaba mucho incluso a la teología católica. Tomó como punto de partida la distinción que Pascal hace entre el Dios de los filósofos y el Dios de Abraham, Isaac y Jacob. En mi discurso inaugural en Bonn, en 1959, traté de referirme a este asunto. No repetiré aquí lo que dije en aquella ocasión, pero me gustaría describir, al menos brevemente, lo que era nuevo en este proceso de deshelenización. La idea central de Harnack era volver simplemente al hombre Jesús y a su mensaje esencial, sin los añadidos de la teología e incluso de la helenización: Este mensaje esencial era visto como la culminación del desarrollo religioso de la humanidad. Se decía que Jesús puso punto final al culto sustituyéndolo por la moral. En definitiva, se le presentaba como padre de un mensaje moral humanitario.

    La meta fundamental era hacer que el cristianismo estuviera en armonía con la razón moderna, es decir, liberarle de los elementos aparentemente filosóficos y teológicos, como la fe en la divinidad de Cristo y en Dios uno y trino. En este sentido, la exégesis histórico-crítica del Nuevo Testamento restauró el lugar de la teología en la universidad: Para Harnack, la teología es algo esencialmente histórico y por lo tanto estrictamente científico. Lo que se puede decir críticamente de Jesús, es por así decir, expresión de la razón práctica y consecuentemente se puede aplicar a la Universidad en su conjunto.

    En el trasfondo se da la autolimitación moderna de la razón, expresada clásicamente en las «críticas» de Kant, que mientras tanto fue radicalizándose ulteriormente por el pensamiento de las ciencias naturales. Este concepto moderno se basa, por decirlo brevemente, en la síntesis entre el platonismo (cartesianismo) y el empirismo, una síntesis confirmada por el éxito de la tecnología. Por un lado presupone la estructura matemática de la materia, y su intrínseca racionalidad, que hace posible entender cómo funciona la materia funciona como es posible usarla eficazmente: esta premisa básica es, por así decirlo, el elemento platónico en el entendimiento moderno de la naturaleza. Por otro lado, se trata de la posibilidad de explotar la naturaleza para nuestros propósitos, y en ese caso sólo la posibilidad de la verificación o falsificación a través de la experimentación puede llevar a la certeza final. El peso entre los dos polos puede, dependiendo de las circunstancias, cambiar de un lado al otro. Un pensador tan positivista como J. Monod declaró que era un convencido platónico.

    Esto permite que emerjan dos principios que son cruciales para el asunto al que hemos llegado. Primero, sólo la certeza que resulta de la sinergia entre matemática y empirismo puede ser considerada como científica. Lo que quiere ser científico tiene que confrontarse con este criterio. De este modo, las ciencias humanas, como la historia, psicología, sociología y filosofía, trataron de acercarse a este canon científico. Para nuestra reflexión, es importante constatar que el método como tal excluye el problema de Dios, presentándolo como un problema acientífico o precientífico. Pero así nos encontramos ante la reducción del ámbito de la ciencia y de la razón que necesita ser cuestionada.

    Volveré a tocar el problema después. Por el momento basta tener en cuenta que cualquier intento de la teología por mantener desde este punto de vista un carácter de disciplina «científica» no dejaría del cristianismo más que un miserable fragmento. Pero tenemos que decir más: si la ciencia en su conjunto no es más que esto, el hombre acabaría quedando reducido. De hecho, los interrogantes propiamente humanos, es decir, «de dónde» y «hacia dónde», los interrogantes de la religión y la ética no pueden encontrar lugar en el espacio de la razón común descrita por la «ciencia» entendida de este modo y tienen que ser colocados en el ámbito de lo subjetivo. El sujeto decide entonces, basándose en su experiencia, lo que considera que es materia de la religión, y la «conciencia» subjetiva se convierte en el único árbitro de lo que es ético. De esta manera, sin embargo, la ética y la religión pierden su poder de crear una comunidad y se convierten en un asunto completamente personal. Este es un estado peligroso para los asuntos de la humanidad, como podemos ver en las distintas patologías de la religión y la razón que necesariamente emergen cuando la razón es tan reducida que las preguntas de la religión y la ética ya no interesan. Intentos de construir la ética a partir de las reglas de la evolución o la psicología terminan siendo simplemente inadecuados.

    Antes de esgrimir las conclusiones a las que todo esto lleva, tengo que referirme brevemente a la tercera etapa de deshelenización, que aún está dándose. A la luz de nuestra experiencia con el pluralismo cultural, con frecuencia se dice en nuestros días que la síntesis con el Helenismo lograda por la Iglesia en sus inicios fue una inculturación preliminar que no debe ser vinculante para otras culturas. Esto se dice para tener el derecho a volver al simple mensaje del Nuevo Testamento anterior a la inculturación, para inculturarlo nuevamente en sus medios particulares. Esta tesis no es falsa, pero es burda e imprecisa. El Nuevo Testamento fue escrito en griego y trae consigo el contacto con el espíritu griego, un contacto que había madurado en el desarrollo precedente del Antiguo Testamento. Ciertamente hay elementos en la proceso formativo de la Iglesia antigua que no deben integrarse en todas las culturas, Sin embargo, las decisiones fundamentales sobre las relaciones entre la fe y el uso de la razón humana son parte de la fe misma, son desarrollos consecuentes con la naturaleza misma de la fe.

    Y así llego a la conclusión. Este intento, hecho con unas pocas pinceladas, de crítica de la razón moderna a partir de su interior, no significa que hay que regresar a antes de la Ilustración, rechazando las convicciones de la era moderna. Los aspectos positivos de la modernidad deben ser conocidos sin reservas: estamos todos agradecidos por las maravillosas posibilidades que ha abierto para la humanidad y para su progreso que se nos ha dado. La ética científica, además, debe ser obediente a la verdad, y, como tal, lleva una actitud que se refleja en los principios del cristianismo. Mi intención no es el reduccionismo o la crítica negativa, sino ampliar nuestro concepto de razón y su aplicación. Mientras nos regocijamos en las nuevas posibilidades abiertas a la humanidad, también podemos apreciar los peligros que emergen de estas posibilidades y tenemos que preguntarnos cómo podemos superarlas. Sólo lo lograremos si la razón y la fe avanzan juntas de un modo nuevo, si superamos la limitación impuesta por la razón misma a lo que es empíricamente verificable, y si una vez más generamos nuevos horizontes. En este sentido la teología pertenece correctamente a la universidad y está dentro del amplio diálogo de las ciencias, no sólo como una disciplina histórica y ciencia humana, sino precisamente como teología, como una profundización en la racionalidad de la fe.

    Sólo así podemos lograr ese diálogo genuino de culturas y religiones que necesitamos con urgencia hoy. En el mundo occidental se sostiene ampliamente que sólo la razón positivista y las formas de la filosofía basadas en ella son universalmente válidas. Incluso las culturas profundamente religiosas ven esta exclusión de lo divino de la universalidad de la razón como un ataque a sus más profundas convicciones. Una razón que es sorda a lo divino y que relega la religión al espectro de las subculturas es incapaz de entrar al diálogo con las culturas. Al mismo tiempo, como he tratado de demostrar, la razón científica moderna con sus elementos intrínsecamente platónicos genera una pregunta que va más allá de sí misma, de sus posibilidades y de su metodología.

    La razón científica moderna tiene que aceptar la estructura racional de la materia y su correspondencia entre nuestro espíritu y las estructuras racionales que actúan en la naturaleza como un dato de hecho, en el que se basa su metodología. Incluso la pregunta ¿por qué esto tiene que ser así? es una cuestión real, que tiene que ser dirigida por las ciencias naturales a otros modos y planos de pensamiento: a la filosofía y la teología. Para la filosofía y, si bien es cierto que de otra forma, para la teología, escuchar a las grandes experiencias y perspectivas de las tradiciones religiosas de la humanidad, de manera particular las de la fe cristiana, es fuente de conocimiento; ignorarla sería una grave limitación para nuestra escucha y respuesta. Aquí recuerdo algo que Sócrates le dijo a Fedón. En conversaciones anteriores, se habían vertido muchas opiniones filosóficas falsas, y por eso Sócrates dice: «Sería más fácilmente comprensible si a alguien le molestaran tanto todas estas falsas nociones que por el resto de su vida desdeñara y se burlara de toda conversación sobre el ser, pero de esta forma estaría privado de la verdad de la existencia y sufriría una gran pérdida».

    Occidente ha estado en peligro durante mucho tiempo a causa de esta aversión, en la que se basa su racionalidad, y por lo tanto sólo puede sufrir grandemente. Hace falta valentía para comprometer toda la amplitud de la razón y no la negación de su grandeza: este es el programa con el que la teología anclada en la fe bíblica ingresa en el debate de nuestro tiempo. «No actuar razonablemente (con «logos») es contrario a la naturaleza de Dios» dijo Manuel II, de acuerdo al entendimiento cristianos de Dios, en respuesta a su interlocutor persa. En el diálogo de las culturas invitamos a nuestros interlocutores a encontrar este gran «logos», esta amplitud de la razón. Es la gran tarea de la universidad redescubrirlo constantemente.


    Comentado por: benedicto XVI el 17/9/2006 a las 12:52

  • Por lo visto no es politicamente correcto que un Papa se declare cristiano. Tampoco lo era cuando Juan Pablo II criticaba el comunismo.

    Tanto Cebrián como el Papa citan a Ibn Hazm, el segundo en la lección inaguaral de Ratisbona (inencontrable en la prensa española que la critica). ¿Cae en la cuenta el primero que el autor citado era un exiliado religioso?
    A mí también me ha gustado el libro de Sen, pero ni todos los componentes son compatibles al elaborar una identidad, ni todas las identidades están permitidas según en que lugares.
    http://es.wikipedia.org/wiki/Ibn_Hazm

    Juan Pedro Quiñonero menciona a propósito de todo ésto a un autor que sí incorporó herencia musulmana, un multiculturalista de entonces, vamos. Jorge Manrique:

    E pues vos, claro varón,
    Tanta sangre derramastes
    De paganos,
    Esperad el galardón
    Que en este mundo ganastes
    Por las manos;
    E con esta confianza
    E con la fe tan entera
    Que tenéis,
    Partid con buena esperança,
    Qu’estotra vida tercera
    Ganaréis…


    Comentado por: ortega el 17/9/2006 a las 12:46

  • El SUPLEMENTO DOMINICAL no tiene sección de humor. No he encontrado nada capaz de superar a lo aportado por la Sra. Wanderbilt

    Comentado por: ortega el 17/9/2006 a las 12:24

  • SUPLEMENTO DOMINICAL

    Política.
    Francia, ¿la hora de los neocons?
    http://www.nationalinterest.org/Article.aspx?id=11918

    Literatura.
    Houellebecq. A un paso de Chesterton.
    http://www.powells.com/review/2006_09_14

    Cine.
    Como dos republicanos aprendieron a amar a la reina.
    http://www.almendron.com/tribuna/?p=11620

    Moda.
    Las tendencias del otoño.
    http://www.ciutadansdecatalunya.com/ciutadans_cat.htm

    Comentado por: ortega el 17/9/2006 a las 12:21

  • THE NEW YORK TIMES

    EDITORIAL
    The Pope’s Words

    Published: September 16, 2006

    There is more than enough religious anger in the world. So it is particularly disturbing that Pope Benedict XVI has insulted Muslims, quoting a 14th-century description of Islam as “evil and inhuman.”

    In the most provocative part of a speech this week on “faith and reason,” the pontiff recounted a conversation between an “erudite” Byzantine Christian emperor and a “learned” Muslim Persian circa 1391. The pope quoted the emperor saying, “Show me just what Muhammad brought that was new, and there you will find things only evil and inhuman, such as his command to spread by the sword the faith he preached.”

    Muslim leaders the world over have demanded apologies and threatened to recall their ambassadors from the Vatican, warning that the pope’s words dangerously reinforce a false and biased view of Islam. For many Muslims, holy war — jihad — is a spiritual struggle, and not a call to violence. And they denounce its perversion by extremists, who use jihad to justify murder and terrorism.

    The Vatican issued a statement saying that Benedict meant no offense and in fact desired dialogue. But this is not the first time the pope has fomented discord between Christians and Muslims.

    In 2004 when he was still the Vatican’s top theologian, he spoke out against Turkey’s joining the European Union, because Turkey, as a Muslim country was “in permanent contrast to Europe.”

    A doctrinal conservative, his greatest fear appears to be the loss of a uniform Catholic identity, not exactly the best jumping-off point for tolerance or interfaith dialogue.

    The world listens carefully to the words of any pope. And it is tragic and dangerous when one sows pain, either deliberately or carelessly.

    He needs to offer a deep and persuasive apology, demonstrating that words can also heal.

    Comentado por: Cornelia Wanderbilt el 17/9/2006 a las 11:38

  • A Javier

    TRIBUNA: ALIANZA DE CIVILIZACIONES JUAN LUIS CEBRIÁN
    Barbarie, religión y progreso

    JUAN LUIS CEBRIÁN
    EL PAÍS - Opinión - 17-09-2006

    Tanto el Oxford Dictionary como el DRAE coinciden en que civilizar es sacar a algo o alguien de un estado bárbaro o salvaje, instruyéndole en las artes de la vida -añade el libro inglés- de modo que pueda progresar en la escala humana. O sea que, aunque una civilización sea el conjunto de creencias y valores que conforman una comunidad, a la civilización en sí podemos definirla como el progreso a secas. Las civilizaciones, en cambio, constituyen un concepto más ambiguo e impuro: hacen referencia no sólo a los valores culturales, éticos o de cualquier otro tipo que sustentan la sociedad, sino también a sistemas o mecanismos de organización de la misma. Tienen, por eso, que ver con la cultura y la educación, pero también, y en gran medida, con el poder.

    En la historia de las culturas desempeña, a no dudar, un papel relevante la de las religiones, y de ahí se deriva el frecuente abuso intelectual que tiende a confundir éstas con las civilizaciones propiamente dichas. Sería absurdo negar que la religión, y su práctica, han tenido enorme influencia en el devenir de los humanos. Pero, a estas alturas, resulta un dislate hablar de civilización cristiana (últimamente convertida incluso en judeo-cristiana, contra toda evidencia) o de civilización musulmana, tanto como hablar de la civilización occidental, a secas. No obstante, estos son términos de uso común en los que hemos sido aleccionados desde la escuela y cuya utilización en el debate comienza a ser casi imprescindible. ¿Qué tiene que ver el pentecostalismo americano o el fundamentalismo de sus telepredicadores con la iglesia de Roma, por mucho que todos reclamen el cristianismo como patrimonio propio? ¿Definiríamos a Indonesia como una muestra ejemplar de la civilización musulmana, por el solo hecho de ser un país cuya inmensa población practica en gran medida dicha creencia? La deriva a confundir o identificar las civilizaciones con las religiones -especialmente con las del libro- permite ignorar el pluralismo que anida en cada una de ellas y del que, sin ir más lejos, constituye una trágica demostración el enfrentamiento en Irak entre suníes y chiíes.

    Convertir las civilizaciones en sistemas cerrados, autárquicos, incomunicados entre sí, capaces de confrontarse o aliarse, como en un orden militar, es una impostación ficticia al servicio de la política. La civilización, el progreso como tal, está hecho precisamente de muchas culturas, de muchas y variopintas civilizaciones que a cada rato reciben préstamos del prójimo y otorgan dádivas de su propia identidad. No hay, ni ha habido nunca, desarrollo humano sin mestizaje. Pero si se entienden las civilizaciones como compartimentos casi estancos, en vez de como el fruto indeciso, y aun difuso, del devenir de la sociedad, es fácilmente comprensible también la ambición que padecen quienes contemplan el mundo desde la globalidad de una verdad revelada: asumen siempre la civilización propia como la más avanzada y deseable para la humanidad, y se disponen a extenderla no importa utilizando qué métodos. Los imperios coloniales europeos construyeron, así, el mito conceptual del Oriente, al que correspondió enseguida la autoidentificación de Occidente, común denominador utilizado hoy por Bin Laden para señalar los objetivos de sus acciones terroristas. De nada sirve, por ejemplo, contemplar la evolución reciente de Japón, cuya sociedad asume rasgos culturales de los típicamente llamados occidentales, integrándoles en una tradición milenaria que hace siglos fue penetrada igualmente por el budismo zen.

    El establecimiento de identidades formales, diferentes y opuestas entre sí, es condición básica para el juego del poder. Lo mismo nos permite invadir Irak que seleccionar la raza o el carácter de los individuos, como hizo Hitler en su día y pretende ahora emular Tony Blair.

    Amartya Sen ha escrito un libro memorable (Identity and Violence)donde pone de relieve que las muchas identidades que suelen coincidir en un individuo o grupo suelen ser complementarias y no discriminatorias entre sí. Su reconocimiento da sentido a la democracia, al ejercicio de la libertad y al pluralismo de las sociedades modernas. Uno puede ser a la vez catalán, español, europeo, arquitecto, hombre o mujer, moreno o rubio, alto o bajo, cristiano, judío o musulmán, sentir su identidad en todas esas cosas a la vez, y de manera prioritaria en alguna de ellas, según las ocasiones. Una identidad no anula a las demás, ni tiene por qué ser contradictoria con ellas. Sen discute la idea -tan extendida- de que los conceptos de libertad, de tolerancia o de convivencia entre religiones e ideologías plurales y diferentes, son prioritaria u originariamente occidentales. Pone numerosos ejemplos de pensadores y gobernantes musulmanes que fueron más respetuosos con las libertades religiosas de sus súbditos que lo eran sus contemporáneos cristianos. Por lo demás, insiste en que una identidad impuesta o heredada, mantenida en nombre de los principios o de la tradición, no es comparable a la que es consecuencia de una elección libre. Es la libertad de los ciudadanos, su derecho a elegir, lo que caracteriza a las democracias. Coincido, por lo mismo, con él en que la multiculturalidad sólo es plausible y beneficiosa cuando se produce como corolario de la diversidad pluralista que emana del ejercicio de la libertad. El multiculturalismo ejercido en nombre de principios heredados a través de la familia o la religión, e impuestos a veces coactivamente por el entorno social, no puede merecer la protección ni la simpatía de los poderes del Estado. Por eso la escuela pública debe instruir acerca de las diversas religiones y su papel histórico, político y social, pero desde el punto de vista democrático es inadmisible establecer en ella aulas para el adoctrinamiento religioso, cualquiera que sea la confesión que se propague.

    Estas son cuestiones que merecen un mejor análisis tanto a la hora de hablar del diálogo o la alianza de civilizaciones como a la de plantearse los problemas generados por la oleada de inmigrantes, legales o no, que llega a los países desarrollados. Una sociedad democrática es lo menos parecido a una sociedad homogénea, pero no puede convertirse en una federación de tribus en la que cada una establezca sus propias normas de comportamiento y su relación con el resto. Por mucho que dialoguen entre sí. Es preciso el establecimiento de unos valores comunes, que quizá puedan reducirse a un solo enunciado: el ejercicio de la libertad. Sólo desde esa plataforma, que presupone el respeto al otro y la duda sobre el yo, podrá construirse el diálogo y el acuerdo.

    En su prólogo al famosísimo libro de Ibn Hazm, El Collar de la Paloma, don José Ortega y Gasset insiste en su apreciación de que "la Edad Media europea es inseparable de la civilización islámica ya que consiste precisamente en la convivencia, positiva y negativa a la vez, del cristianismo y el islamismo sobre un área común impregnada por la cultura grecorromana", lo que le lleva a concluir que los primeros escolásticos no fueron los monjes de Occidente sino los árabes, a los que Aristóteles llega antes que a la mayoría de los pensadores cristianos.

    La idea de que son las religiones las que limitan y definen el entorno de la civilización ha llevado a sugerir que ese es el motivo fundamental por el que el progreso fue diferente a ambas orillas del Mediterráneo. Pero si lo fue, y cuando lo ha sido, se debió fundamentalmente a las imposiciones del poder. Sin las Cruzadas y la Inquisición, sin la insidiosa Reconquista ibérica, podríamos -¿quién sabe?- haber asistido al florecimiento de una civilización mediterránea, ecuménica y no sincretista, en la que convivieran diversos legados de la cultura grecolatina, lo mismo que conviven hoy las dos Europas, la de la cerveza y el vino, la de la mantequilla y el aceite de oliva, en una sola idea de democracia. El poder religioso, aliado con el trono, se encargó sin embargo de eliminar el pluralismo, tanto en el seno del islam como en el de la cristiandad. Los liberales de unas y otras religiones sufrieron persecución y exilio por los poderes de esta tierra. Lo único que podemos decir ahora es que no tuvo que ser así, y que todavía podría no ser así. Ojalá (ua xa Alah) que la Alianza de Civilizaciones, impulsada por Rodríguez Zapatero y las Naciones Unidas, sirva al menos para reflexionar al respecto, escapando a la tentación, demasiado evidente, de convertirse en un elemento más de la propaganda política.


    http://www.youtube.com/watch?v=340irZVyiZQ

    Comentado por: Margarita el 17/9/2006 a las 11:25

  • A Javier.

    De acuerdo en lo de la lluvia y lo de los clérigos.
    Yo veo las iglesias como herencia a asimilar (lo de Goethe de hacer tuya la herencia) y presente a convivir.
    Por si le interesa un científico ecléctico:

    http://www.americanscientist.org/InterviewTypeDetail/assetid/44271

    Comentado por: ortega el 16/9/2006 a las 21:38

  • A Ortega: sí, querría vivir en un mundo sin iglesias sin con ello dsaparece la profesión (?) de religioso.
    Y ya que pregunta, querría vivir en un mundo donde lloviera más democráticamente o, para conformarme con un mínimo, en un mundo en el que allí donde no llueve y se necesita agua a mansalva no escuchar, encima, "qué asco de día" cuando el cielo (¡por fin!) empieza a cubrise de nubes (¡Dios mío! ¡Porqué somos tan imbecileeeeeees!)

    Comentado por: Javier el 16/9/2006 a las 20:59

  • para K. Krauss

    La noche pasada cuando cayó el aguacero estaba en casa y solamente de escuchar el caer y caer, y no acabar de caer, parar un poco y volver a empezar, y pensar que me dormiría y seguiría cayendo, me fui mentalmente a Estridentópolis y recordé, como cada año, que en cambio aquí, en la ciudad de las motos, sólo llueve de verdad un día al año, que lástima.

    Comentado por: Pedro el 16/9/2006 a las 13:04

  • Buenas días.

    Sr. Vic, creo que la corrección bien entendida empieza por uno mismo. Las preguntas que le formulé anteriormente sobre las actuales concepciones del espacio, tal como las redacté, pertenencen al campo de la física, cuando el objeto de mi interés no es tanto qué tipo de espacio es considerado real (física) sino sobre qué tipos de espacio, aunque ahora sean considerados irreales e incluso imposibles, se trabaja (geometría, o acaso filosofía de la geometría). Tal como soy, no me extrañaría que me vea obligado a corregir lo que acabo de decir. Espero que no pierda la paciencia por ello.

    Un saludo.

    Comentado por: Gengis Kant el 16/9/2006 a las 11:55

  • Una mentira suficientemente repetida ya no es la misma mentira.Claro, que si por un día que no sale el sol en Barcelona, vamos a pensar que tampoco está dando el tostón en Sevilla,tendremos un enunciado a medias y falso,y no la verdad."¡E tuttavia uno non si muove"!El sol...Pues bien,hay quien pretende que llueva en la dirección(no a gusto de todos llueve,dice el dicho) en la cual miran y desean ¿Les parecerá ,a éstos, los chuzos que caen, de mentirijilla?

    Con los dedos cruzados y demás palabreras talismán,por poner ejemplo de lo que digo,de un modo vizqueante,pretenden gobernar los políticos ramplones de Catalunya; llenar la ciudad condal de nubarrones y taparnos el viejo y maravilloso helio.¿Es esto lo que quieres decir,de Azúa? ¿Metáfora o supertición? Va,lo mismo da.

    Hace meses,en la radio, escuché a un periodista llamado Werner Herzog(no el cineasta),el cual,en esos días acababa de publicar un libro sobre nuestro país que se titula simplemente así,y ya es mucho decir:¡Vaya país!.La tontaina de la entrevistadora,al comentar y más bien decir Herzog,que los españoles eran muy sumisos,la señorita,en un acto reflejo,quiso asegurarse si se refería a lo sexual.Entre risas y demás comentarios de los contertulios el tema quedó en fárfara.Comparación con otros países,Francia entre ellos,y poco más.Yo con ganas de detalles,y la señorita ,supongo que con ganas de saber dónde eran sumisos los españoles.Todo esto viene a cuento de que,en Catalunya,nos quedamos con la mera botiga ,el mero político,la mera educación,y el mero sol.

    Dice un cantar en Las Palmas que:

    Ni en Puerto Cabras hay cabras,
    ni en la Oliva hay un olivo,
    ni pájaros en la Pájara,
    ni en la Antigua hay nada antiguo.

    Queda usted redimido en su nota reparada,de Azúa.

    Comentado por: Delfín el 16/9/2006 a las 00:15

  • Publicado por: vic | 15/09/2006 20:01:10

    vic: (...) Yo es que seguía, como le he dicho a Echeverría y como el dice que: "las mónadas no tienen ventanas, no se relacionan", y más adelante: "puesto que las mónadas no pueden influenciarse unas a otras". Pero vamos quizá usted esté más versado y pueda dar otra interpretación. Por cierto, ¿cómo se establecería esa comunicación?

    Gengis Kant: Y dice muy bien el Sr. Echeverría, uno de los mejores conocedores el conjunto de la obra leibniziana, por su doble formación matemática y filosófica. En efecto, las acciones, y también "pasiones", de una sustancia simple, o mónada, surgen exclusivamente de su propia y singularísima esecia, de su programa, diríamos. Pero no olvide usted que Leibniz también dijo que toda mónada es un espejo del resto del universo, un espejo tan perfecto que cualquier cambio, por ínfimo que sea, se refleja en él (ahora mismo estamos captando, según el filósofo cortesano, todos las conversaciones del mundo, aunque su volumen es tan bajo que no alcanzamos a oírlas). En el universo monádico, pues, todo está relacionado con todo; eso sí, sin contacto físico, entre otras razones porque no es un universo material.

    v: Lo que sí parece es que Leibniz se metió en un berenjenal de padre y muy señor mío, haciendo paráfrasis, por ejemplo, a la hora de referirse a Locke o a él mismo.

    G: No le entiendo.

    v: Y si ya me explica la frase: 'La creencia "en" la realidad de las cualidades primarias', pues magnífico.

    G: Su énfasis en 'en' apunta a algo que se me escapa. Como es sabido -bueno, como es sabido por los que lo saben-, Leibniz pensaba que la res extensa cartesiana no podía ser real, porque según el alemán lo real ha de ser o unidad o reducible a unidad -dado lo compuesto debe darse lo simple-, pero, siendo la extensión infinitamente divisible, sin partes últimas, pensó que no podía ser real, ni podían serlo las cualidades primarias, por ser extensas. De ahí dedujo que los seres reales debían ser unas unidades inmateriales, unos átomos metafísicos: las mónadas.

    v: ¿Puede decirme cómo se pliegan y se despliegan?, ¿qué proceso siguen?, ¿de qué materia están hechas?, si es que esto tiene sentido.

    G: La idea leibniziana de que lo que llamamos nacimiento y muerte consiste en un despliegue y repliegue obedece a uno de sus principios fundamentales, como es el principio de continuidad, o nada ocurre a saltos sino gradualmente, que aplicó a campos tan diferentes como los de la física, la biología, la psicología..., y también la metafísica. Todo es gradual en el mundo monádico, incluso el nacimiento y la muerte. Al ser las mónadas unos entes exclusivamente perceptivos (especulares) y apetitivos (energéticos), nacimiento y muerte deben ser entendidos como un aumento y una disminución de la intensidad de esos dos atributos. ¿Desde dónde y hasta dónde? Desde y hasta un grado infinitésimal de los mismos.

    v: No sobrestime mis conocimientos matemáticos; pero vamos tampoco creo que actualmente le preocupe mucho a los matemáticos la relación 'mónada- matemáticas(??)'; pero si usted me puede decir con qué campo de la matemática moderna se podrían relacionar, encantado.

    G: Leibniz pensaba que el verdadero espacio, a diferencia de la extensión, consiste en el orden entre las mónadas coexistentes, lo que le llevó a polemizar con los newtonianos, para los cuales bien sabe usted que el espacio es absoluto y por ello previo a las cosas que están en él. ¿Tiene valedores hoy esa concepción relativista del espacio, que lo degrada a ser una especie de accidente de las cosas? También sería interesante saber si el propio cálculo leibniziano de infinitésimos, o la concepción actual de él, desborda la vieja idea del espacio como indefinidamente divisible, para presentarlo como infinitamente dividido. Si la respuesta es afirmativa, sobra la monadología.

    Agradeciéndole de antemano su interés por estas preguntas, le saluda atentamente Gengis Kant.

    Comentado por: Gengis Kant el 16/9/2006 a las 00:06

  • El eterno retorno de lo idéntico en su más temible expresión; Hereu alcalde y las torrenciales lluvias de septiembre, con sus semáforos y demás.

    Comentado por: Ferrancab el 15/9/2006 a las 23:26

  • Vieja ley: una mentira suficientemente repetida se convierte en una verdad. Que el sol haya salido hasta hoy todos los días, parece garantizar la verdad del enunciado: “El sol sale todos los días”. Y sin embargo, es falso.

    .........

    Viaje ley, sí, no mentira, creencia.

    Como el sol salió todos los días mañana saldrá. Es sentido común, o filosofía naíf, o física naíf, o química naíf... cambien naíf, por filosofía cotidiana, sentido comun... sin más... creencia.
    Claro que como costumbre, se vuelve ley y entonces la tierra era plana hasta que ... vaya es redonda!.

    Esa es la frase del sentido común para vivir con las costumbres, lo malo es cuando se convierte en dogma... cuando es pura creencia, eso dice la ciencia más exacta,las matemáticas,no son más que creencias... bien o casi exactos ellos
    Enea

    Comentado por: Enea el 15/9/2006 a las 22:58

  • A Margarita.

    Gracias por el doble regalo.
    A propósito. Una pregunta a ateos y agnósticos varios. ¿Querrían vivir en un mundo sin iglesias?

    Comentado por: ortega el 15/9/2006 a las 22:06

  • Yet stop I did: in fact I often do,
    And always end much at a loss like this,
    Wondering what to look for; wondering, too,
    When churches will fall completely out of use
    What we shall turn them into, if we shall keep
    A few cathedrals chronically on show,
    Their parchment, plate and pyx in locked cases,
    And let the rest rent-free to rain and sheep.
    Shall we avoid them as unlucky places?

    http://www.youtube.com/watch?v=3VBNjXJTFJk&search=Marilyn%20Horne%20Rossini%20song%20parterre%20lacieca%20opera

    Comentado por: Margarita el 15/9/2006 a las 21:14

  • Vaya a que el sr. Gegis Kant me corrija la 'concordancia vizcaína' sensu largissimo, hay que leer: 'les preocupe'.
    Quizá haya más, ya no tengo tiempo, así que se las dejo a ustedes

    Comentado por: vic el 15/9/2006 a las 20:24

  • Visitamos iglesias porque las suponemos bellas; nos gusta lo bello porque lo suponemos elevado; preferimos lo elevado porque lo suponemos minoritario; nos atrae lo minoritario porque suponemos que así nos distinguimos de la masa; queremos distinguirnos de la masa porque suponemos que así tendremos mayor prestigio social; nos interesa el prestigio social porque suponemos que lleva aparejado el poder; queremos el poder porque suponemos que así se liga más; ansiamos ligar mucho porque suponemos que así transmitiremos adecuadamente nuestra carga genética. Es decir, visitamos iglesias por las mismas razones por las que el pavo real despliega sus alas.

    Comentado por: ossa el 15/9/2006 a las 20:04

  • A Vic.

    Le adjunto de nuevo el link de la crítica. No sé si lo vió Usted ayer. No tengo más información. Saludos.

    http://www.lrb.co.uk/v28/n18/fodo01_.html

    Comentado por: ortega el 15/9/2006 a las 20:02

  • Al sr. Gengis Kant,
    gracias de nuevo por sacarme del error, últimamente me guío demasiado por el 'praetor non curat de minimis'.

    Yo es que seguía, como le he dicho a Echeverría y como el dice que: "las mónadas no tienen ventanas, no se relacionan", y más adelante: "puesto que las mónadas no pueden influenciarse unas a otras". Pero vamos quizá usted esté más versado y pueda dar otra interpretación. Por cierto, ¿cómo se establecería esa comunicación? Lo que sí parece es que Leibniz se metió en un berenjenal de padre y muy señor mío, haciendo paráfrasis, por ejemplo, a la hora de referirse a Locke o a él mismo.

    Y si ya me explica la frase: 'La creencia "en" la realidad de las cualidades primarias', pues magnífico.

    ¿Puede decirme cómo se pliegan y se despliegan?, ¿qué proceso siguen?, ¿de qué materia están hechas?, si es que esto tiene sentido.
    No sobrestime mis conocimientos matemáticos; pero vamos tampoco creo que actualmente le preocupe mucho a los matemáticos la relación 'mónada- matemáticas(??)'; pero si usted me puede decir con qué campo de la matemática moderna se podrían relacionar, encantado.

    Saludos.

    Comentado por: vic el 15/9/2006 a las 20:01

  • Sr. vic, la monadología leibniziana nos permite pensar en esa comunicación inusual con el escocés, dado que las mónadas ni nacen ni mueren; sólo se despliegan y se pliegan.

    No desaproveche su lectura de la Monadología, sobre todo teniendo en cuenta que en ella, y en casi toda su obra, Leibniz intenta resolver los problemas ontológicos que implica, a su juicio, la creencia en la realidad de las cualidades primarias (de las secundarias ya había dado buena cuenta Descartes). Sus conocimientos matemáticos, Sr. vic, serían aquí de una gran utilidad.

    No me atrevería, por último, a importunarlo con la corrección de otro error si no fuera porque sé que le gusta la precisión. Locke escribió un "Essay", no unos "Essays...".

    Comentado por: Gengis Kant el 15/9/2006 a las 19:18

  • Al sr. Ortega,

    Yo pedía su opinión por que me pareció muy interesante, sugestivo, entre otras cosas porque no entendía bien a lo que se refería, y esto acrecentaba mi interés.
    Me gustaría echarle un vistazo si hubiera una traducción o alguna librería donde lo vendieran, aunque fuera en su lengua vernácula.

    Comentado por: vic el 15/9/2006 a las 19:18

  • Al Sr. Azúa.

    Muy bien el poema de Larkin. Yo seguiré esperando.


    Comentado por: john betjeman el 15/9/2006 a las 18:37

  • A Vic.

    Acerca del texto de ayer.
    Lo encontré navegando, después de haber enviado mi primer exabrupto. Éste era una respuesta a la, a mi modo de ver, oposición que hacía el Sr. Azúa entre intereses de isleños y bien de la isla, riqueza de unos y miseria de la otra. Demasiado ecologista para mi sensibilidad. Se empieza así y se acaba hablando de crecimiento sostenible.
    Al leer la crítica del libro en cuestión, lo que hice por Fodor, ya que no conozco al autor del libro, me llamó la atención el párrafo que copié aquí, por lo que en él había de decir: la isla existe por los isleños. La crítica que hace Fodor del libro no la puedo valorar sin conocerlo, aunque hay un párrafo que, modestia aparte, parece dedicado a mí: "his general tendency to confuse epistemology with metaphysics".

    Acerca de Hume. No recuerdo dónde, si en un libro o una carta, leí a Hume hablando sobre si el hecho de que durante toda nuestra vida haya salido el sol cada día nos permite afirmar que saldrá mañana. Casualmente, Fodor hace mención a ésto, desde una perpectiva epistemológica: "The sun will rise tomorrow morning; I know that perfectly well. But figuring out how I could know it is, as Hume pointed out, a bit of a puzzle."



    Comentado por: ortega el 15/9/2006 a las 18:33

  • Al sr. Gengis Kant,

    Yo, como Azúa, 'Nota y Reparación y Perdón', ¡menudo blog!, el señor Azúa 'repara', el sr. El pozo parece que también se equivoca...y para no ser menos, voy, y les adelanto en barbaridades...en fin ,'desipere est jus gentium'.

    Es claro que tiene la razón, ¡pues fíjese lo que me aprovechan las lecturas!, ¡y eso que para saber esto no hacía falta leerse los libros, ni intentar entenderlos!, sólo tener la cronología bien asentada en la cabeza, yo evidentemente no la tenía.
    No me disculpa creer en el Más allá, porque no creo, e intentar escudarme en el peregrino argumento de que Leibniz respondió a Hume antes de que esta 'mónada' se encarnase pues aunque Leibniz era una sabio no creo que llegara a tanto ; por cierto, que barrunto que tampoco me ha servido mucho leer la 'Monadología', aunque corta, no fácil; porque para usarla aquí...ya me dirán.
    Ni me disculpa tampoco traer a colación el argumento según el cual no respondió ni siquiera a Locke, porque como dice Echeverría: " La discusión en realidad es imposible, si es que ello va a significar una influencia interna de las mónadas, una incidencia de un sistema en el corazon del otro. Y es imposible sobre todo porque no hay nada que discutir, ya que en el fondo hay un acuerdo perfecto...".

    Apoyándome en Bellow, ¿era Bellow?, y cito de memoria, ¡pero no se me espanten que todavía creo que la puedo sacar a la calle!: " No he sabido comprender las cosas que he escrito, los libros que he leído, las lecciones que me han dado, pero he descubierto que soy un autodidacta de lo más persistente".

    Pues eso, salvando las distancias (sidéreas), yo intento seguir siendo un autodidacta lo más persistente que puedo.

    Pido disculpas por el error, y doy las gracias por haberme sacado del mismo.

    Mejor será entonces decir que Hume 'responde' a Leibniz, abundando.
    Lo de Adán creo recordar que sí está en ese libro, el Alianza de toda la vida.

    Saludos.

    -- Al final queda así:

    "" Al sr. Ortega,

    no sé quizá tenga razón, yo a lo que me refería es a que ese enunciado, puesto en presente o en futuro, tiene o se le puede asignar un valor de verdad de acuerdo con una teoría que se puede tomar en el sentido de una axiomática y a partir de ahí derivar los enunciados verdaderos o teoremas.
    Pero quizá Azúa se refiera al problema de la inducción en el sentido que Popper lo trata en su 'Conocimiento Objetivo', primer capítulo; no lo sé, sinceramente.

    Recuerdo también que leyendo 'Investigaciones sobre el entendimiento humano' hubo una imagen tan clara que me causo gran impresión, Hume hablaba de que Adán en su caída del Paraíso al mundo terrenal no podría tener conocimiento de lo que le sucedería si se bañaba en un río profundo, vamos que no podía saber de antemano que se podía ahogar, todo esto a cuento de la 'causalidad', de su ficción y de la fuerza de los argumentos empíricos como verdaderos creadores de conocimiento contra los deductivos que obviamente se basan en la causalidad, en la analogía y demás.
    -----------------------------------------------

    (Añadido a partir de la llamada de atención del sr. GEngis Kant)

    No sé si el sr. Azúa se considera empirista à la Locke, Berkeley, o Hume.
    Locke, 'alma' en cierto modo del empirismo, por lo menos del británico, escribió, como me ha hecho notar pertinentemente el Sr. Gengis Kant, 'Ensayos sobre el entendimiento humano' en 1690, en los que explica su 'epistemólogía'.

    -----------------------------------------------
    Por cierto que tuvo ( no Hume) Locke una réplica en 'Nuevos ensayos sobre el entendimiento humano' de Leibniz, negando, más que punto a punto, las tesis del escocés, la edición de Echeverría está muy bién, con muchas notas y curiosidades...

    Por otro lado, de forma general, se puede hablar no ya de 'valores de verdad' en una lógica alética y bivalente, sino de funciones de verdad en el sentido de la 'fuzzy logic', y a lo mejor por ahí nos demos cuenta de que no se pueden hacer afirmaciones rotundas, y no quiero que se intreprete como una concesión al relativismo, (ni de verdad ni de falsedad); puede ser que estemos demasiado anticuados o seamos demasiado simples, puede ser...

    P.S.: Se me olvidaba, no me dio su opinión a cerca del texto de ayer.

    Saludos. ""



    Comentado por: vic el 15/9/2006 a las 18:19

  • Hubo un tiempo, que creo sigue vigente, en el que las visitas a las iglesias románicas del norte y de Cataluña era un pasatiempo de clase media con pretensiones ilustradas, en la que seguramente estoy ubicado, que justificaba planes de viaje y que convertía a algunos amigos, profesionales pragmáticos en actividades cotidianas, en casi expertos de su nuevo interés diletante. Otra experiencia similar se centraba en los museos y en las geografías de la novela, las historias de viajes o la filosofía, y se visitaban aposentos y lugares en los que el espíritu de Montaigne, Nietzshe, Voltaire, etcétera, permanecía. Más recientemente oigo extrañas historias de viajes recorriendo los campos de golf o ‘resorts’ más renombrados, en lo que puede considerarse un nuevo tipo de ocio 'ilustrado'. Una actividad viajera que parece está ahora más en boga entre profanos del tipo mencionado se enfoca en la arquitectura. De ella tiran fenómenos como el del Guggenhein en Bilbao, y todas las ciudades que se precien compiten por edificios o entornos singulares, aunque su razón de ser funcional acabe siendo infrautilizada o desviada. A su vez, algunos arquitectos se convierten en iconos de referencia cuyo solo nombre da cartas de naturaleza a la bondad de su arte, constituyendo un ejemplo de creación de marca que supera a sus análogos en el mundo tradicional de los negocios. Pienso que esta moda y su nuevo mercado conllevan perversiones que producen en ocasiones objetos estrafalarios en el duro afán de diferenciarse, y, por otro lado, múltiples réplicas de lo verdaderamente innovador producidas por los de menos talento y más conformistas al intentar adaptar el modelo original a circunstancias y condiciones que lo hacen inviable. Un paseo por la anterior Bienal de Venecia permitía observar incluso a los ojos del profano estas, desde mi punto de vista, patologías: envolturas de variadas formas sin la armonía o la escala adecuadas, volúmenes que pretenden replicar los últimos apuntes naturales, científicos o matemáticos, conductos futuristas para el paso del personal, sin que nada de ello pareciera afectar al interior, que seguía tratado de manera convencional y pobre, al menos no parecía que donde al final se habita y se utiliza el espacio tuviera la misma importancia innovadora en sus maquetas o gráficos que el exterior, salvo las siempre únicas y raras excepciones entre cientos de muestras que hacían que mereciera la pena la visita.

    Comentado por: Everyman el 15/9/2006 a las 16:09

  • Una cultura intrínsecamente turística como la nuestra está negada para el aburrimiento. Ella se lo pierde.

    Comentado por: Gengis Kant el 15/9/2006 a las 15:54


  • Verdad y mentira coaccionan y tiranizan. Demasiada verdad siempre abruma y demasiada mentira enloquece.

    Comentado por: KKrauSS el 15/9/2006 a las 15:51

  • Sr. vic, Leibniz escribió sus "Nuevos ensayos sobre el entendimiento humano" en respuesta al "Ensayo sobre el entendimiento humano, de Locke. Hume no había nacido.

    Comentado por: Gengis Kant el 15/9/2006 a las 15:30

  • Al sr. Ortega,

    no sé quizá tenga razón, yo a lo que me refería es a que ese enunciado, puesto en presente o en futuro, tiene o se le puede asignar un valor de verdad de acuerdo con una teoría que se puede tomar en el sentido de una axiomática y a partir de ahí derivar los enunciados verdaderos o teoremas.
    Pero quizá Azúa se refiera al problema de la inducción en el sentido que Popper lo trata en su 'Conocimiento Objetivo', primer capítulo; no lo sé, sinceramente.
    Recuerdo también que leyendo 'Investigaciones sobre el entendimiento humano' hubo una imagen tan clara que me causo gran impresión, Hume hablaba de que Adán en su caída del Paraíso al mundo terrenal no podría tener conocimiento de lo que le sucedería si se bañaba en un río profundo, vamos que no podía saber de antemano que se podía ahogar, todo esto a cuento de la 'causalidad', de su ficción y de la fuerza de los argumentos empíricos como verdaderos creadores de conocimiento contra los deductivos que obviamente se basan en la causalidad, en la analogía y demás.
    Por cierto que tuvo Hume una réplica en 'Nuevos ensayos sobre el entendimiento humano' de Leibniz, negando, más que punto a punto, las tesis del escocés, la edición de Echeverría está muy bién, con muchas notas y curiosidades...

    Por otro lado, de forma general, se puede hablar no ya de 'valores de verdad' en una lógica alética y bivalente, sino de funciones de verdad en el sentido de la 'fuzzy logic', y a lo mejor por ahí nos demos cuenta de que no se pueden hacer afirmaciones rotundas, y no quiero que se intreprete como una concesión al relativismo, (ni de verdad ni de falsedad); puede ser que estemos demasiado anticuados o seamos demasiado simples, puede ser...

    P.S.: Se me olvidaba, no me dio su opinión a cerca del texto de ayer.

    Saludos

    Comentado por: vic el 15/9/2006 a las 13:17

  • Comentado por: miguel el 15/9/2006 a las 13:02

  • Que el sol vaya a salir mañana es una hipotesis;y esto quiere decir:no sabemos si saldrá.L. Wittgenstein,Tractatus,6.36311.

    Comentado por: maleas el 15/9/2006 a las 12:53

  • Oops! El link del obituario es éste. Disculpen.


    http://www.abc.es/20060915/opinion-firmas/donde-estar_200609150247.html

    Comentado por: ortega el 15/9/2006 a las 12:49

  • Comentado por: ortega el 15/9/2006 a las 12:47

  • Para qué andarme con rodeos: disfruto como un cafre con las lluvias de Septiembre en Barcelona. Ya lo hacía de pequeño, cuando marcaban el principio del fin de mis vacaciones en un pueblo, entonces de veraneo, del Vallés. Recuerdo el año de las grandes lluvias, a lo Mendoza, con un regreso a Barcelona por una carretera completamente rodeada por campos inundados, como cultivos de arroz. Maravilla del cambio brusco: mismo lugar, diferente paisaje. Y vuelta a casa y volver a empezar.
    Además: ¿no habrá algo detrás de tanta incompetencia? Me refiero a algo diferente de la estupidez, incapaz de prevenir lo, por repetido, sabido. ¿Será la consecuencia de vivir con un Estado maragallizado, perdón, marginalizado?
    Por una coincidencia de ineficacias, las lluvias se cargaron en poco tiempo: el router (vía chispazos varios), la corriente eléctrica, la línea adsl y, por fin, la telefónica. Ventajas de vivir en el barrio con el IBI más caro de Barcelona. Resultado: aislamiemnto y silencio, si me permiten considerar que la lluvia no es ruido, durante muchas horas. Tiempo sólo para vivir (la actividad más importante según Montaigne). Obscuridad, sicencio, recuerdos de la infancia.
    No es necesario por tanto habitar en un país atrasado: la incompetencia hace a la técnica, como a las dictaduras, más llevadera.

    A Vic.

    Quizá lo que no es falso, pero tampoco seguro, es poder decir: "El sol saldrá mañana". Si es así, un interesante acercamiento Azúa/Hume.

    Comentado por: ortega el 15/9/2006 a las 12:25

  • Donde dice "moreras" había leído "morenas", de modo que al llegar al punto y seguido a continuación del cual se inicia la frase "Le pregunto al portero...", el sobresalto ha sido mayúsculo. Por otra parte, creo que sustituyendo "camión" por "mamón", con una leve, levísima violencia interpretativa, quedaría un párrafo perfectamente logrado.

    Comentado por: pelayo el 15/9/2006 a las 11:23

  • ¿Qué querrá decir el sr. Azúa con que es falso que el sol salga todos los días?, parece que quizá se pueda considerar incorrecta la forma en que se presenta tal proposición, porque el sentido de cada término no está muy especificado,'salir', no parece ser un término muy correcto, y 'día' tampoco, como si pudiera ser algo independiente del 'sol'.
    Pero si dejamos a un lado todos estas minucias, cualquier lector que no se cuestione estas cosas y que 'comprenda' lo que se quiere decir, sabe que este enunciado no es empírico. Ni para el más cientifista ni para el más 'mítico', porque su fundamento está en una 'ley científica' en un caso o en un 'mito' que hace las veces de ley, con lo cual se deduce que "el sol sale todos los días" porque este enunciado se enmarca dentro de una teoría o dentro de un 'orden' o 'cosmos' según las inclinaciones del personal.

    Con respecto a lo de las 'visitas culturales' a lo imposible de librarse de visitar una iglesia...bueno es que si vamos a un sitio qué es lo que podemos hacer, no es que estemos 'atrapados' ni nada por el estilo, es más bien una 'vis inertiae', dentro de este fluir ni siquiera nos preguntamos si somos o no gente seria

    Y con respecto al tiempo... es él quien nos mata, recuerden, 'omnes vulnerant, ultima necat'.


    Comentado por: vic el 15/9/2006 a las 11:22

  • Sr. Pozo : el oikos es el hogar, creo, ningún tiempo pues.

    Comentado por: Tipo Material el 15/9/2006 a las 11:14

  • Los estragos otoñales y sus secuelas ya nos turban y azotan y por eso huimos de la precisión. Salvo que la lluvia se repite todos los años, como si el tiempo se repitiera. Pero ¿Qué es lo que se repite, si ya es otro tiempo diverso y diferente aunque se asemeje por fuera? Tal vez se repita la inutilidad de los concejales, la degradación de las redes de alcantarillado y la melancolía que acompaña a las primeras lluvias. Pero eso no es recuperar el tiempo, ni siquiera retomarlo para matarlo. Tal vez “(sobre) Las excusas para matar el tiempo que nos damos incansablemente”. Pero ¿Qué tiempo matamos?, ¿el metereológico o el cronológico? No será que ambos dos, termina matándonos a nosotros, meros observadores de la ampolla de cristal o del cuajado indescriptible que dibujan las nubes en el ocaso.
    Que confusión más lamentable, unir los años históricos y biológicos con las tufaradas de la gota fría, con los vientos levantiscos, con el pedrizo que merma cosechas, con el rilor invernal o con el solazo agostador. El inglés diferencia el weather y el time, para evitar acarreos intempestivos de un grado a otro. De igual forma que el griego segrega el tiempo público (cronos) del tiempo privado (oikos), para evitar confundir el muermo generacional con el aburrimiento solitario .
    También matar el tiempo, como un entretenimiento, como un pasatiempo, como ‘dolce far niente’. Así matamos las horas, pero no el tiempo…que sigue.

    Comentado por: El Pozo y El Numa el 15/9/2006 a las 10:41

  • Comentado por: Tipo de incognito el 15/9/2006 a las 10:41

  • D. Félix: Tiene que llover... a cántaros.
    Tras el zafarrancho, su elección es la más inteligente. Bueno, decir que es ese poema su elección, a efectos del blog, es lo que es muy inteligente. Por lo que la decisión debería dar de sí.
    La trivialidad de las visitas culturales pasa por subrayar la mayor, que todas las visitas son 'culturales'. No visitamos (o no nos visitamos), por instinto. Los objetivos de la visita están siempre en la esfera social, no natural. ¿Oxímoron?
    Buen fin de semana preotoñal.

    Comentado por: Tipo Material el 15/9/2006 a las 10:25

  • Está lloviendo de repente tanto y durante tantas horas, que esta agua casi olvidada ha adquirido un protagonismo inmediato, trasladando al recuerdo el pertinaz calor de este verano. Hace tan sólo unos días, cuatro o cinco, había en el ambiente una sensación incómoda ante la insistencia estival, hacia ese prolongamiento de sequía, bochornos y compromisos playeros. Hoy pesa más la amenaza del invierno, el presagio de una nostalgia que acude puntual siempre a su cita, añoranza de la luz, el cielo azul y el ocio de los días veraniegos. A este inconformismo estacional le sacan mucho juego los poetas. Lo llaman lirismo, cuando, las más de las veces, no es más que desahogo gimnástico de plañidera.


    Comentado por: Darío de R. el 15/9/2006 a las 10:19

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Biografía

Félix de Azúa nació en Barcelona. Licenciado y doctorado en Filosofía, profesor de Estética y colaborador habitual del diario El País, fue conocido gracias a su inclusión en la antología Nueve novísimos poetas españoles. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su parcela ensayística es amplia y destacada: Baudelaire, Lecturas compulsivas, Diccionario de las Artes, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas y Esplendor y nada. Los libros recientes son Ovejas negras, La pasión domesticada y Abierto a todas horas. Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis.

 

Bibliografía

Ensayo

La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.

Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.

Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.

La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.

Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.

Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.

Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.

Venecia (1990). Planeta, Barcelona.

El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.

La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.

Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.

 

Novelas y prosa literaria

Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.

Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.

Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.

Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.

Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.

Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.

Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.

Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.

Última lección (1981). Legasa, Madrid.

Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.

Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.

 

Relatos

"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.

"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.

"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.

"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.

"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.

"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.

El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.

Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.

"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.

"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.

 

Poesía

Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.

Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.

Farra (1983). Hiperion, Madrid.

Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.

Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.

Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.

Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.

Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.

El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.

Cepo para nutria (1968). Madrid

Premios

1987 Premio Anagrama de Novela.

2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".

2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.

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