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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

miércoles, 5 de agosto de 2020

 Félix de Azúa

Un vicio

Perdone que le hable de mí mismo. Ayer noche llegó un momento, serían por ejemplo las 23.47, en que me dije “Azúa, esto no es posible, muchacho”. Estaba yo oyendo por los altavoces (Chario, son baratos pero muy buenos, fabricación china, toma castaña) uno de los cuartetos de Beethoven que no sé por qué, francamente, lo digo de corazón, algunos podemos oír trescientas o cuatrocientas veces en una vida sin la menor fatiga.

Hay cosas que no, sobre todo las de Wagner, pero porque requieren gimnasia. En una ocasión le puse el Mild und Leise a una amiga muy, pero que muy inteligente, sin percatarme de que ella era más bien del lado Bruce Springsteen lo que me parece de perlas, y dijo que le sonaba a gorda berreante y lo comprendí. No soy un fanático. Lejos de mí la tentación de menospreciar a quien no comparta mi vicio. Lo cual no impide que me oiga el Mild und Leise cada vez que voy a leer a Bernhard, para lubricar, digamos. Por la Ludwig.

Tengo reconocido y aceptado que ese es mi vicio, la música. Toda la música. Por un igual Carlos Gardel que Kathleen Ferrier. Y con miles de matices o diferencias entre Feldman y Sibelius, claro, pero sin demasiadas jerarquías: un día puedo necesitar la misa en sí de Bach (es en Si menor, pero yo me refiero a que es la misa en sí, o sea, en sí misma) y otro día el Cascanueces de Tchaikovsky, por el que siento una pasión infantil y no puedo evitar bailarlo un poco cuando suena, lo que provoca cierta incomodidad a mi alrededor en los establecimientos públicos donde lo ponen de fondo y la clientela me mira de soslayo.

Así son los vicios. El que lo tiene de beber y se le acaba el malta, no le hace ascos a un Dyc. Y si es de fumar, el verdadero vicioso puede acabar fumando hojas de maíz secas. Así me sucede con la música. Todo me gusta, todo me complace, casi no tengo un “no” para nadie, y me irritan un poco las distinciones que quieren marcar elegancias ideológicas, como las de Adorno, con quien me peleo una y otra vez porque le ha hecho un daño tan enorme a la música alemana como Maurice Chevalier a la música francesa.

Así que estaba yo ayer noche oyendo ese presto fenomenal en el que el violonchelo aguanta el ataque de los dos violines y de la viola al unísono, ya podrán, como un carro de combate que ha quedado aislado en medio de la batalla y se ve rodeado de infantes que como termitas trepan sobre su caparazón para hincarle el aguijón venenoso, y allí estaba el chelo resistiendo como una mala bestia, gritándole al Todopoderoso sus más corrosivas maldiciones, siempre tan humano, el chelo, cuando me di cuenta de que aquello no podía ser posible. “Azúa, esto no puede ser y además es imposible”.

¿Lo habían inventado para mí? ¿Adivinaron que de ese modo jamás podría caer en la desesperación y el tapeo de borracho pegajoso? ¿Que era necesario poner en marcha una gigantesca industria, inventar los elementos más diminutos y elegantes, la microingeniería, la nanotecnología, ganar dinero como un narco de manera que pudieran editar la totalidad de la música de los últimos treinta siglos, para que yo escuchara ese presto en mi casa?

¡En mi casa! Pero también puedo oírlo caminando por la carretera de las aguas, si me da la gana, que no me la da, y en el avión y en el coche y en la bicicleta y en la cama y atravesando el desierto de Gobi y en una reunión de candidatos a la alcaldía de Barcelona. ¿Todo eso para mí?

No era posible. Y sin embargo, así como el teléfono, el overcraft, la ecografía prenatal, el birreactor, la fotografía digital, el tren de alta velocidad, la pintura acrílica, la aspirina, el rape congelado, en fin, tantas cosas modernas me complacen, así también podría pasarme sin ellas porque no son mías, no las inventaron para mí: seguramente moriría, pero moriría a gusto, sin echar nada en falta. En cambio, no podría pasarme sin la música enlatada, moriría entre horribles estertores y arrancándome las uñas con los dientes. Es mi vicio.

Tengo que hacer un esfuerzo continuado que casi no me deja oír la música, para comprender el milagro disparatado que se produce cada vez que meto en mi casa a la orquesta del Concertgebouw entera, más de cien pupitres holandeses, una alfombra de cáscaras de mejillón, o bien cada vez que pongo a trabajar al pobre Richter sin dirigirle ni una miradita tan triste él, o al cuarteto Borodin con dos litros de vodka en el cuerpo y sonriendo de satisfacción ante la partitura del octavo de Shosta. ¿Cómo es posible que los tenga allí, a mi servicio, esperando en la nevera a que los saque a pasear?

Yo creo que sólo por el detalle del invento antes mentado, ya ha merecido la pena dejarse vivir. Como exclamaba aquel personaje de Zorrilla: “¿Era esto la vida? Volvamos a empezar”.

[Publicado el 31/8/2006 a las 07:51]

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Comentarios (39)

  • Lo mismo pensaba yo el otro dia, mientras paseaba escuchando cómo un genio del siglo XX, Charlie Parker, no se ponía divino como algunos pseudoartistas de ahora, cuando en una actuación el dia de Navidad del 39 o el 40 en el Royal Rust (a fin de cuentas un asador de pollos con orquesta)alguien del público le pidió que tocara el White Christmas. Ni corto ni perezoso se marcó una improvisacion para dejarte caer de espaldas.

    Comentado por: Eladio el 05/9/2006 a las 11:09

  • Maleas
    Mejor esto:
    "Se ha escrito mucho sobre el modelo que habría inspirado la pequeña frase de Vinteuil. Ahora bien, el paso desde un modelo real de sonatahasta una pieza musical enteramente ficticia, convertida en metáfora detoda obra de arte, es comparable al paso entre el Illiers y el Méréglise de lageografía y el Combray y el Méséglise de la imaginación literaria. En JeanSauteuil, la extensa novela que sirvió de preparación para escribir la Re-cherche, la frase pertenece a una sonata de Camille Saint-Saëns que Fran-coise, precursora de Odette, interpretaba en el piano hasta diez o veinteveces seguidas a pedido de Jean. En la versión definitiva, Marcel Proust hainventado a un músico, un personaje patético, triste, que proyecta una ima-gen ridícula en la sociedad, pero que es un genio desconocido, y también hainventado sus creaciones musicales. En una dedicatoria muy citada a suamigo Jacques de Lacretelle, anotada en un ejemplar de El Camino deSwann en 1918, Proust se refiere a los posibles modelos de la sonata, pero deja en claro que se trata de una creación novelesca. “En la medida en que la realidad me ha servido, medida muy débil, para decir la verdad…”,sostiene que la pequeña frase, en parte, es “la frase encantadora pero endefinitiva mediocre de una sonata para violín y piano de Saint-Saëns, músico que no me gusta”. Después, en la misma dedicatoria, dice que probablemente pensó en el “Encantamiento del Viernes Santo” de Parsifal, de Ricardo Wagner, y se refiere también a la sonata para violín y piano de César Franck, al preludio de Lohengrin, a propósito de “los trémolos que cubren ala pequeña frase en casa de los Verdurin”, y a “una cosa de Schubert”. En buenas cuentas, lo esencial se resume en la afirmación del comienzo, “En lamedida en que la realidad me ha servido…”, y se refuerza hacia el final, en esta dedicatoria de varias páginas, cuando Proust le repite a su amigo Lacretelle que “los personajes son enteramente inventados y que no existe ninguna clave”".
    Texto de Jorge Edwards

    Comentado por: (em)prendedor de coches el 31/8/2006 a las 23:45

  • He estado mirando por la red y el nombre que mas se repite es el de Cesar Frank,tambien Saint Saëns,Fauré y Mozart.A ver si Azúa nos da algún dia su opinión acerca del asunto.
    Buenas noches y muchas gracias

    Comentado por: maleas el 31/8/2006 a las 23:30

  • No sé por qué. Tras la lectura de “Un vicio”, primero he recordado lo que cuento en el párrafo que sigue y luego me he dicho: “¡Joder que jeta!, ¿pero se puede ser más feliz y menos maldito que quien acepta de manera tan gloriosa la tecnología? “. Y seguido: “¡Santo Dios!, al parecer también la alegría se pega”.

    Se trata del libro que más fielmente refleja a la generación de españoles que por primera vez accedimos en masa a la universidad. Desde luego, contiene la risa más inteligente y radical, la que mejor cuenta da de lo que fue por aquellos años la vida de todos los `leídos y escribidos´ –indistintamente, señoras y caballeros– que ahora andamos merodeando los sesenta. Su simpática dedicatoria es múltiple y –lo que de ella yo quiero mostrar ahora– dice así: “Este libro está dedicado a (…) y a (…), que posee el secreto de la felicidad (…)”. Con no menos bondadosa inteligencia, el tal destinatario de la ofrenda la recibió como “un elogio claramente envenenado”, y añadió entre paréntesis “(pero, ¿los habrá de otra clase?)”. Sí, sin duda que sí. El tiempo ha acabado por probar que, aunque pocos, hay elogios como este que surge de la sobria admiración. La virtud primera, la definitiva, según Thomas Mann.

    Uno de los enigmas existenciales, que muchos ya han formulado, es la triste desdicha de que el mal y el mórbido romanticismo hayan conseguido hacerse con un prestigio intelectual, y con una superioridad moral y estética, que misteriosamente la bondad y la alegría ya han perdido. Pocos intelectuales, y pocas veces, escapan a esta común desdicha. Como dice una francesa a la que tan justamente se ha calificado de `cometa´, “el hombre debe aprender a pensarse a sí mismo como un ser limitado y dependiente” y “sólo el sufrimiento se lo enseña”. Y es por eso que “la tentación más fuerte de todas las que comporta esta vida es la de no pensar, como único y exclusivo medio de no sufrir”. Sí, así es: ¡benditos pues los que se atreven a pensar valientemente hasta el final y, sin llegar a estancarse en ese padecer sombrío, son capaces de transmitirnos confianza!

    Por otra parte, está este contraste de zetas. Y me ha conmovido tanto que –frente al acostumbrado lugar común del filósofo loco que insistentemente reclamaba a Zaratustra – sea nuestro romántico Zorrilla quien, sufrimiento y padecer incluidos, clama por que se repita de nuevo la vida que…

    Comentado por: Onagro el 31/8/2006 a las 23:19

  • Maleas
    No sé si le vale esto, y disculpe, se lo pego literal:
    "Antoine Compagnon, dans son article Fauré, Proust, et l 'unité retrouvé, dit que la phrase de "Vinteuil" vient d'une sonate nommée la Ballade, par Gabriel Fauré..."
    Yo no la conozco, o no me acuerdo, que viene a ser lo mismo.

    Comentado por: (em)prendedor de coches el 31/8/2006 a las 23:05

  • Si (em)prendedor,disculpe mi ortografia,el de Proust.

    Comentado por: maleas el 31/8/2006 a las 22:57


  • Don Jerónimo de F.

    Adorno y adornos...
    ¿Tiene usted el poema?

    Comentado por: (em)prendedor de coches el 31/8/2006 a las 22:24


  • maleas, disculpe la nocturnidad, llego precisamente de una velada musical un poco 'accidentada'

    ¿se refiere usted al Vinteuil de Proust?

    Comentado por: (em)prendedor de coches el 31/8/2006 a las 22:11

  • Hablando de música y de Thomas Bernhard, recomiendo la lectura de "El malogrado" (ed. en castellano en Alfaguara), de este último.

    Me reí mucho con la novela "Os quiero a todos", de Eduardo Gil Bera (Pre-Textos). Y descubrí otro Baroja en su biografía homónima (Península). Gracias, Eduardo.

    Más música, esta noche (una noche larga): Morrissey ("Everyday is like Sunday", "I like you"), Rolf Lislevand ("Nuove musiche"), Susanne Abbuehl ("Compass), Dominique A. ("Remué"), Brad Mehldau Trio (con Perico Sambeat), A. Scarlatti (sus oratorios; "La Giuditta", por ejemplo), Public Enemy ("It takes..."), Hopkinson Smith (Hoppy interpretando a John Dowland), la Patachou, Wes Montgomery ("The Incredible Jazz Guitar"), Bill Evans & Jim Hall ("Intermodulation")...

    Como don Félix: con música, siempre.

    Y un poco de té ("Share some greased tea with me", Mozzer).

    Comentado por: rafa martínez el 31/8/2006 a las 21:45

  • @ tipo

    Leer , escribir todo vale con no cumplir con la mujer , la mujer del vecino es decir la vecina , se entiende ,si si soy yo, te creias que por ir de incognito te escaparia , pues no , deja de hacer el intelectual y ven , Mario no vendra esta noche , tiene guardia en el barrio de Gracia algo del ruido ha dicho , va que son solo 2 minutitos , luego sigue con tu itelectualidad y mañana me retornas el diccionario

    Comentado por: albert pla el 31/8/2006 a las 21:30

  • Si,la analogia de la fotografia y la pintura no es adecuada,por lo demas,bastante de acuerdo,lo de las dos decadas,me parece mucho tiempo.
    El blog,preferiria llamarle foro es una de las herramientas a desarrollar.Habra que ir aportando ideas,el soft preciso,esta ya disponible en buena medida,o eso creo.

    Comentado por: maleas el 31/8/2006 a las 21:06

  • (em)prendedor:
    Me da que la nota de adorno superior que usted menciona puede ser la que remite al poema de Mörike Auf einer Wanderung, que en traducción de Sacristán empieza así:
    Mucho tiempo estuve quieto, asombrado, paralizado por el placer.
    Referencia: Th. W. Adorno, Discurso sobre lírica y sociedad, en Prismas, Ariel 1962.

    Comentado por: Jerónimo de Frankfurt el 31/8/2006 a las 19:42

  • No necesariamente Tipo,de la misma forma que la luz electrica no hizo desaparecer la industria de velas o la fotografia no ha terminado con la pintura.Otra cosa es que los libros terminen siendo,ya lo son en algunas bibliotecas,objetos ornamentales.La cuestión de que la proliferación vaya en detrimento de la calidad es asunto distinto aunque eso ya hace años que esta ocurriendo en la producción editorial.Empiezo a creer que hay ya mas escritores que lectores y de aquellos,a los que dedico mi tiempo,la gran mayoria estan ya muertos.

    Comentado por: maleas el 31/8/2006 a las 19:30

  • Bravo, bravo, bravo! Que placer leerle de nuevo después de las vacaciones (en la tranquila y silenciosa Eslovenia, huyendo de mi ruidoso barrio de Gracia). Una delicia cuando habla de música.

    Comentado por: Montse el 31/8/2006 a las 18:13

  • Si Shostakovich pudo tener que autocensurar su capacidad creativa,ante los ladridos de los esbirros de Stalin,del propio Stalin,lo de Berstein tal vez fue peor,el mercado pudo marcarle las pautas de su creacion.Que de musicos geniales y hambrientos,la nomina esta llena.
    Y como comentario con comentario se paga,me gustaria conocer la opinión,me da que autorizada de (em)prendedor sobre la frase de Ventuil.La mia es que no se trata de Mozart.Bien podria ser una frase de Chaikowski,que se repite en Mahler y creo recordar, tambien en Brukner.Ustedes diran si asi les parece.

    Comentado por: maleas el 31/8/2006 a las 17:04

  • Gracias mr. Peibol.
    Bernstein denota claramente la influencia de Walter Piston (como tantos americanos, claro), pero creo que tiene usted razón; había en él una decantación por lo popular y aun por lo populachero que, unida a su gran capacidad orquestadora, provocaba un cóctel interesante. Tenía vocación por la 'excitación' sonora y buscaba bellas melodías. De todas formas, creo que casi siempre se dejaba arrastrar por lo más, digamos, pegadizo.
    En fin, no sé nada de Bernstein. Espero sus comentarios.
    Un saludo.

    Comentado por: (em)prendedor de coches el 31/8/2006 a las 16:26

  • El sagaz Friedrich, el del martillo, ya lo tenia bien claro:
    "Ohne Musik wäre das Leben ein Irrtum".
    Y es que es así, ni más ni menos.
    Ah, y pasemos totalmente de las elucubraciones del Sr. Adorno. Discutibles, más que discutibles. Rebatibles, vaya. Pero que muy rebatibles.

    Comentado por: miquel el 31/8/2006 a las 16:04

  • O sea, Giulius. ¡Salida de tono! ¡Desentonado!

    Me gusta mucho cuando don Félix habla de música.
    Saludos, señor Azúa.

    Comentado por: Nicolás el 31/8/2006 a las 15:55

  • 17:42

    si critica coloque pues su nombre.

    Comentado por: ingrata el 31/8/2006 a las 15:55

  • (em)prendedor: gracias por la pasión. Azúa, si es que lo lee (que creo que sí: yo, lo leería), seguro que concede que es ese del que hablas. Aunque no lo sea.
    Hay un compositor que siempre se da de lado en las listas de los grandes y que murió en el 90. A mí, me pone. Dentro de la música tonal (soy zafio: es por distinguirla de la voluntariamente atonal), me parece de los que mejor oído tiene para absorber y triturar las músicas populares del siglo XX. Leonard Bernstein. Admito réplica (siempre que se admita contrarréplica, claro.)

    Comentado por: Peibol el 31/8/2006 a las 15:48

  • Eduardo,

    nunca más volveré a mezclar el dinero con las cosas del espíritu, pero convendrá conmigo que resulta misterioso que tan pocos "intelectuales" se aventuren a colaborar en los blogs de sus colegas.
    La situación me parece muy poco natural, si reflexiono seriamente.
    Por eso mi teoría es que los escritores y/o intelectuales españoles cuando han conseguido un nombre en el mercado se ocupan muy mucho de salvarguardar su "inversión" y no quieren "malbaratarla" en cualquier blog.
    He entrecomillado "malbaratarla" porque, como usted muy bien imagina, no comparto en absoluto esa visión pretenciosa y limitada de los así llamados "intelectuales", españoles.
    En fin, ¿no tienen curiosidad por el mundo interactivo que nos ofrece internet?, ¿no están dispuestos a mantener vivos debates?, ¿no pueden salir de su cueva? ¿Qué les pasa?


    ¿Prefieren seguir toda su vida de fantasmas?
    No bajan a la arena. Antes muertos que sencillos,
    o sea


    Comentado por: Giulius el 31/8/2006 a las 15:42

  • de "don juan tenorio" seguro que no es. a lo mejor de "don giovanni", pero repito que lo ignoro.

    Comentado por: matemático demente el 31/8/2006 a las 15:32

  • yo también pensaba que la frase ("era esto la vida?, le diré a la muerte. muy bien, pues que vuelva a empezar!") era de nietzsche, pero la verdad es que no estoy seguro. si alguien lo sabe con certeza, que lo diga y, en caso contrario, que calle para siempre.

    Comentado por: matemático demente el 31/8/2006 a las 15:26

  • Cielo santo, ¡qué excelentes muchachos y mira qué trabajos se toman! Unos hacen que les rompan brazos y piernas para guardarme la hacienda; otros inventan cosas para que yo compre las cosas mejores y más baratas; el otro suda sangre para escribir poesías y hacerme pasar un buen cuarto de hora cuando me aburro… ¡Qué excelentes muchachos!

    Publicado por: Eduardo Gil Bera | 31/08/2006 11:59:54

    **

    Don Eduardo no se excluya. Usted también hace pasar buenos momentos. Y no sabe el mérito que tiene en su caso. Aún no acabo de comprender por qué los amigos de Azúa son tan reacios a publicar aquí. ¿Acaso lo hacen con pseudónimo? Será por el celo en preservar su nombre...:
    AQUÍ NO PAGAN.

    Comentado por: Giulius el 31/8/2006 a las 15:23

  • A (em)prendedor.

    Es verdad. Mi culpa no haber comprobado a Shostakovich. Los demás que Usted cita ya no son error sino diferente opinión. Gracias.


    Comentado por: ortega el 31/8/2006 a las 15:19

  • Azúa está un poco colgado.

    Comentado por: Benavente el 31/8/2006 a las 15:01


  • ¡Y me dejo a muchos, pero a Ligeti, muerto recientemente... era imperdonable!

    Comentado por: (em)prendedor de coches el 31/8/2006 a las 14:40


  • Sr. Ortega, 15:47

    Así, a bote pronto, le recuerdo que Shostakovich murió cuatro años más tarde y, por ejemplo, Allan Pettersson unos diez años después y Schnitke casi treinta años después... Eran grandes. Y no le menciono a compositores como Nono o Stockhausen, más célebres y a la vez más inasequibles.
    Saludos

    Comentado por: (em)prendedor de coches el 31/8/2006 a las 14:33

  • Lo de era esto la vida volvamos a empezar, no era de Nietzsche? O se me está yendo la chota a marchas forzadas?

    Comentado por: Peibol el 31/8/2006 a las 13:53

  • Hablando de música. No hace mucho leí un comentario que me llamó la atención. Con la muerte de Stravinsky (1971), se dió en el mundo una situación nueva respecto a los, al menos, seis siglos anteriores. No había en el mundo ningún gran compositor vivo.

    Desde que caí en la cuenta, me siento un poco raro.

    Comentado por: ortega el 31/8/2006 a las 13:47


  • Me aventuraría a adivinar que se trata del 'presto' del cuarteto op. 130 del sordo genial. Qué barbaro. Su fuerza explosiva se basa, de entrada, en la figura rítmica negra-dos corcheas-negra (con puntillo staccato) más silencio de negra en un compás de cuatro partido endiablado. Ese silencio de negra invita a tomar más y más propulsión rítmica...(Beethoven pone, pone al intérprete, su alma es voluptuosa) y de pronto ¡un seis por cuatro en 'istesso tempo' (o sea, mismo tiempo) que, además, 'recupera' la tonalidad del cuarteto -si bemol mayor- (el movimiento había empezado en menor)... Beethoven ya se desata a su manera salvaje: cambiado el pulso rítmico a un galope ternario de negras (seis por compas, la cuarta con nota de adorno superior que quiebra y enloquece el irresistible avance/ de trote nervioso a galope desbocado) ¡y bloqueando cualquier pretensión melódica salta hacia los cielos hasta un si-b sobreagudo del primer violín! Una estructura armónica general de diatonismo deriva hacia un cromatismo pasando por un si-natural-mayor, etc. Hay más: desparpajo de caída cromática casi en glissando del 6/4 que desemboca en el compás de cuatro partido otra vez deteniendo el ritmo, luego viene otra caída cromática y se retoma el tema con intervalos endiablados de octavas que se ven dificultados ahora por trinos y dos figuras en semicorcheas...
    La intensidad de este movimiento de aparente demencia pero genialmente controlado es inequívoca de Beethoven, el maduro. Esa densidad ritmo-armonía en fusión-expansión con quiebros, en tan poco tiempo, es superior a la de cualquier otro músico. ¡Y todo ello viene de un profundísimo estudio del lenguaje clásico! ¡Esa unidad en la extrema expresividad (unidad que no tenían sus obras de juventud) la aprendió de Haydn y Mozart!
    Música así no se puede dejar de oír una y otra vez, una y otra vez. Pero qué difícil luego volver a la normalidad. Algún día no volveremos.
    Si no era ese el mov., perdón... pero es que ya apetecía una cosita así.

    Comentado por: (em)prendedor de coches el 31/8/2006 a las 12:28

  • De Robert Wyatt, v. gr., no perderse su versión de Yolanda (para mí mejor que la del propio Milanés), o la de una canción de Violeta Parra (Arauco tiene una pena) en la que Wyatt queda metamorfoseado en una Violeta araucana... O su versión de Round Midnight, o...

    Comentado por: Ke Kazo el 31/8/2006 a las 11:56

  • Díme qué música escuchas y te diré, yo qué sé.

    En cierta ocasión llevaba yo en mi coche a un profesor al que admiro muchísimo. Teníamos por delante cincuenta kilómetros de viaje. Encendí el aparato de música, puse un CD de Robert Wyatt. Sonó el "Shipbuilding" de Costello. Entré en éxtasis. Salí, vaya si salí, al oir la voz crispada de mi acompañante: "¡quieres hacer el favor de quitar a Karina!", dijo. Obedecí. Hicimos el resto del trajecto en silencio.

    El tiempo me ha enseñado a no hablar de música, ni con mis mayores, ni con mis menores.

    Ahora, tranquila en mi rincón, paso los días "tomando el sol" y escuchando, por ejemplo, los discos del gran Albert Pla.

    Mimi, ¿dore fa mi fafa?
    Domido solre sofa

    Comentado por: cas el 31/8/2006 a las 11:32


  • Inicio

    Dramatis personae
    Félix de Azúa en el papel de Félix de Azúa.
    Fernando Arrabal en el papel de fernando Arrabal.
    El mundo en el papel público.

    Acto único

    Una voz severa, de potencia nuclear, se expande por los aires virtuales fundiendo estrellas de cristal.
    El foco de luz inunda el escenario; pero el poeta no está allí ¿Dónde está?

    (En el teatro un público confundido sigue escuchando la contundente lírica musical.)

    Sentado en un nube junto a sus perdidos,
    en un reservado VIP celestial,
    el poeta recita el viejo pergamín de sus memorias, el panegírico de su aprendizaje.

    En el límite del infinito
    en un no-espacio sin tiempo
    en la silenciosa y negra nada
    Dios podría matar a Dios.

    Mas la intensa melodía
    de un piedra en el camino
    es suficiente motivo para la espera.

    La muerte no es necesaria.

    Arrabal: El poeta es un ingenuo que quiere ser Dios ¡y a menudo lo consigue!

    Fin

    Moraleja: Azúa viaja al cielo cuando le da la gana.



    Comentado por: Tipo de incognito el 31/8/2006 a las 11:18

  • Aquella reflexión de Fritz Kobus —el protagonista de ‘L'ami Fritz’, de Erckmann- Chatrian— cuando leía el periódico y se enteraba de que a un antiguo camarada lo habían nombrado capitán, otro había inventado una máquina para hilar el cáñamo a mitad de precio, un tercero había conseguido una cátedra de metafísica y a otro más lo habían condecorado por su bellas poesías:
    —Cielo santo, ¡qué excelentes muchachos y mira qué trabajos se toman! Unos hacen que les rompan brazos y piernas para guardarme la hacienda; otros inventan cosas para que yo compre las cosas mejores y más baratas; el otro suda sangre para escribir poesías y hacerme pasar un buen cuarto de hora cuando me aburro… ¡Qué excelentes muchachos!

    Comentado por: Eduardo Gil Bera el 31/8/2006 a las 09:59

  • @ortega

    Hace unos años estuve en los GOYA , en la ceremonia de premios , igual no me rococio pues fui con pseudonimo : ALBERTO PLANO , la verdad es que pase sin pena ni gloria , vamos como siempre .

    Comentado por: albert pla el 31/8/2006 a las 09:55

  • Estaba desayunando con mi amiga Felisa, que es una hambrona y un disparate de amiga, comentando un poco el artículo de don Félix que si esto que si lo otro, cuando, a mitad del churro, escuché mi propio grito aterrador que me despalpitó el corazón, me heló la sangre, rompió las estrías del churro, causó su caída y produjo un pequeño tsunami en la taza de chocolate paladín que rebasó los bordes, colmató las grietas de la mesa y avanzó como un espantoso río de lava hacia el espléndido chándal de ultralujo que sólo me pongo para desayunar, pero nunca, nunca, a más de quince metros de casa, porque nunca se sabe a quién se puede encontrar una por ahí y con qué pretensiones, calla.

    Y fue tal la vehemencia de mi grito y el demudar de mi semblante que mi amiga Felisa dio un respingo extraordinario y la magdalena se le fue por el lado malo, por el lado malo se le fue, de manera que empezó a toser y a moverse hacia delante y hacia atrás como si estuviera le estuviera rezando a la torah y al muro, y a esas horas, intentando sobreponerse al sofoco de la tos mientras farfullaba algo que apenas pude escuchar, pues en ese momento yo estaba debajo de la mesa, contando los minutos, para evitar las migas de magdalena que pretendía escupir sobre mi cara recién lavada con agua y jabón de glicerina.

    Qué fue lo que me llevó a gritar así y provocó la pequeña catrástrofe consecuente: una visión, la visión de una persona del pasado que había experimentado un cambio de forma milagroso. Ésta, en modo alguno, fue un apreciación personal, ya que mi amiga Felisa, la corroboró un poco después, tras recuperarse del sofoco, seguir la línea imaginaria que designaba mi dedo y encontrarse también con esa aparición completamente inesperada, es decir con algo que aparece y no se espera. Y al ser ella, mi amiga, mucho menos discreta y prudente que yo dijo, de pronto y de una vez, con ese vozarrón cavernícola que tiene: pero, de dónde viene esa loca, de dónde viene vestida así, con ese mamífero muerto sobre los hombros y con esas gafas descomunales que parecen el parabrisas de un camión, por favor, que le quite el emblema de versace y le ponga: dios me guía.

    Efectivamente, a pesar de la piel de zorro, de las gafas descomunales y del cambio de forma, las dos habíamos reconocido inmediatamente a Paloma: su cuerpo apenas coincidía con el recuerdo del cuerpo que nos empeñábamos en recordar y continuará, o no.

    Comentado por: jo tía el 31/8/2006 a las 09:25

  • Sr. Azúa: Parece que los artilugios que le son vitales tienen una cualidad específica. Permiten la percepción auditiva (e incluso más sofisticados, la percepción visual) pero no la percepción cinestésica, ya táctil o háptica. No son propiamente artefactos-herramientas, prolongaciones de las manos, en las que se basó el primer progreso del homo faber. Claro, todo relacionado con las artes, va a tener razón W. Benjamin [que no ha hecho tanto daño como otros] y su clasificación de las mismas según los sentidos. Y la música no sería táctil.
    (Pero siempre nos llevaríamos a una isla desierta los cuartetos de Beethoven)

    Comentado por: Tipo Material el 31/8/2006 a las 08:28

  • La vida nos da sorpresas.El sr. Ortega se sorprende de coincidir al 100% con Azúa en los dos ultimos articulos aqui publicados,y un sevidor,se sorprende de coincidir con la fundación FAES,en que la presencia de tropas españolas en Libano,ademas de inutil,puede resultar muy peligroso.Lo del dinero,aparte.
    En algo creo que coincidimos una inmensa minoria con el bueno de Sancho:"Donde hay musica no hay mal pensamiento".Gracias D.Felix por la sugerencia,me pongo ya mismo,el Concierto nº 8 para cuerda de Demetrio Shostakovich.

    Comentado por: maleas el 31/8/2006 a las 08:21

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Biografía

Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas, Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horasAutobiografía sin vida (Mondadori, 2010) y Autobiografía de papel (Mondadori, 2013)Una edición ampliada y corregida de La invención de Caín ha sido publicada por la editorial Debate en 2015; Génesis (Literatura Random House, 2015). Nuevas lecturas compulsivas (Círculo de Tiza, 2017) y Volver la mirada, Ensayos sobre arte (Debate, 2019) son sus últimos libros.  Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis. 

En junio de 2015, fue elegido miembro de la Real Academia Española para ocupar el sillón "H".

 

Bibliografía

 




 

Ensayo

Volver la mirada (2019). Debate, España.

Nuevas lecturas compulsivas (2017). Círculo de Tiza, España. 

La invención de Caín (2015). Mondadori, Barcelona. 

Contra Jeremías (2013). Mondadori, Barcelona.

Contre Guernica, Prefacio para Antonio Saura (2008). Archives Antonio Saura, Genève.

 La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.

Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.

Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.

La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.

Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.

Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.

Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.

Venecia (1990). Planeta, Barcelona.

El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.

La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.

Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.

 

Novelas y prosa literaria

Génesis (2015). Literatura Random House, Madrid. 

Autobiografía de papel (2013). Mondadori, Barcelona. 

Autobiografía sin vida (2010). Mondadori, Barcelona.

Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.

Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.

Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.

Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.

Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.

Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.

Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.

Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.

Última lección (1981). Legasa, Madrid.

Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.

Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.

 

Relatos

"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.

"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.

"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.

"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.

"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.

"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.

El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.

Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.

"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.

"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.

 

Poesía

Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.

Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.

Farra (1983). Hiperion, Madrid.

Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.

Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.

Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.

Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.

Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.

El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.

Cepo para nutria (1968). Madrid

Premios

1987 Premio Anagrama de Novela.

2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".

2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.

2011 Premio González-Ruano de Periodismo

2014 Premio Internacional de Ensayo José Caballero Bonald

2015 Premio Francisco Cerecedo de la Asociación de Periodistas Europeos 

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