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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

Editado por La Oficina del Autor

domingo, 6 de julio de 2008

Blog de Félix de Azúa

Máquinas y humanos

Apenas acaba de asomar el sol, una mancha borrosa entre espesas nubes plomizas, y el oficial, ajustándose el cinto ante el espejo, se siente ya vagamente aburrido e irritado por la obligada visita a la fábrica de productos químicos, pero es un requisito previo para lograr el permiso, tantas veces postergado, de volar a la capital donde debe entregar el informe. Eso le permitirá visitar a su esposa, inmovilizada en la cama por una enfermedad incurable y a la que no ve desde hace meses. Es una ocasión que no quiere perder. Quizás sea la última despedida. Se resigna y sale a la calle, donde le espera la limusina.

En la fábrica se están llevando a cabo las primeras pruebas de un nuevo modelo de horno, una máquina experimental cuyos mecanismos adyacentes mejoran considerablemente el rendimiento. En un gigantesco hangar, casi al amanecer, se encuentra con media docena de ingenieros y funcionarios, todos ateridos de frío y golpeando el suelo con los zapatos. Hace un tiempo de perros. Se saludan formulariamente y comienzan la visita.

El proyecto lo dirige un técnico de fama mundial, viejo, aquejado de asma y artritis. Las explicaciones llegan a oídos del oficial entrecortadas de silbidos y gargarismos, casi ininteligibles. Siente un profundo malestar, pero se apiada del ingeniero, hombre casi anciano, doblado en dos, sacudido por toses y estornudos, obligado por sus jefes a hablar entre jadeos de su nueva turbina, la cual transforma la materia viva en inorgánica, como las modernas plantas incineradoras de basura.

Hastiado de no entender apenas una sola palabra, ensimismado en sus pensamientos, el oficial se queda absorto cavilando sobre esa materia orgánica, viviente, que gracias a la energía térmica se vacía de todo pensamiento y sensibilidad para acabar convertida en fosfatos minerales, los cuales servirán más tarde para la fabricación de forrajes. A través del consumo animal, esa materia primitiva volverá a ser orgánica, regresará a la vida, piensa el oficial, en una metamorfosis vertiginosa, imposible de comprender, abismal, porque es la vida misma del animal lo que insuflará la vida a la materia inorgánica en un proceso mágico, o más bien divino, sobrenatural. Suspira y vuelve a escuchar distraídamente al ingeniero, mientras consulta con disimulo su reloj.

Esta es una de las escenas más espeluznantes de la inmensa novela Vida y destino, de Vassili Grossman (modificada para uso propio). En el relato del novelista ruso, al día siguiente de su visita, el oficial, el Obersturmbannführer Liss, deberá informar a Eichmann sobre el nuevo horno crematorio que se está construyendo y valorar sus ventajas sobre los antiguos. La materia orgánica a la que se refiere el ingeniero y en la que piensa Liss no es otra que los cuerpos de millones de judíos que van a ser incinerados. Para Liss, para Eichmann, esos millones de cuerpos son un considerable problema y un desafío técnico. No es fácil deshacerse de ellos. Durante su juicio en Tel Aviv, Eichmann repetirá una y otra vez el colosal esfuerzo que hubo de hacer para llevar a cabo la orden del Führer. Le parecía injusto que no se le reconociera algún mérito.

Recuerdo el espanto que me produjo la lectura de una carta (creo recordar que de la empresa Thyssen) en la que otro ingeniero informaba al Reich sobre las ventajas del Cyclon B mejorado, el gas usado en las cámaras de exterminio. El director de la firma se felicitaba porque la nueva composición del gas cerraba compulsivamente los esfínteres del cuerpo humano en el momento de la muerte, de manera que la limpieza de las cámaras se vería muy mejorada y los empleados no tendrían que soportar el hedor de las heces. Era la misma retórica que hoy emplea la banca o el comercio para exponer las ventajas de un producto.

Algo muy serio cambió, una línea tenue se traspasó, cierto elemento casi invisible, pero esencial para la supervivencia de la especie, se malogró durante el siglo XX. Me temo, sin embargo, que aún no sabemos de qué se trataba, qué fue lo que cambió, qué puerta cruzamos, qué mínimo y esencial elemento perdimos como vírgenes necias.

Vamos alargando el plazo de entrega de la respuesta como quien retrasa un examen ineludible. Parece prudente, pero es infantil. Millones de ojos nos miran desde la oscuridad, y no están en el más allá sino dentro de nosotros mismos, enterrados en nuestra conciencia. Algún día habrá que subir a la tarima y dar explicaciones.

[Publicado el 24/8/2006 a las 10:00]

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Comentarios (25)

  • ¿Qué burla? El trabajo os hará libres.
    El trabajo como tal, embrutece. Sólo si deja de serlo para mutar a ocio reflexivo, puede que, libere, la mente.
    ME ENCANTAN LAS ELUCUBRACIONES DE jo tía.
    PAQUITA

    Comentado por: PAQUITA (La Loc@9l el 30/8/2006 a las 14:02

  • Como he llegado el último a estos comentarios, y ya no molestan en exceso la longitud ni latitud de un poema que viene muy a cuento, de mi amigo Miguel Ill Ferrer, lo dejo aquí colofonando este largo intestino grueso.



    DULCES ATARDECERES EN AUSCHWITZ
    Miguel Ill Ferrer (1996)



    Los ángeles exterminadores de Auschwitz
    no han muerto:
    han mudado de estado.
    Nuremberg solo fue otro cambio de fase.
    Trocados en plasma,
    infiltrando la piel,
    habitan en nosotros
    sin más límite que la eternidad.


    Pero antes
    insuflaron otros Jericós
    no por carentes de refinada técnica
    menos repulsivos
    - que nadie se haga el inocente:
    aún cuando adulterada con aplicada maña
    la Historia, incluso en el bachillerato,
    sin descontar la sagrada,
    es una obscena cámara de los horrores
    sonrojante de narrar a los niños
    que con alborozo oíamos impúberes.


    Pues no es a los celadores de Oswiecim
    sino a los viejos perversos que somos
    a quienes el azar transmite el encargo
    de, mediante la división del trabajo, guardar clausurada
    la puerta de hormigón - única y falsa -
    tras la que jamás se llega
    al inefable paraíso.
    Nadie alcanza a llamar
    y por tanto
    ninguna necesidad tiene de no responder
    nadie.


    A eso se llama, incluso por algunos que piden
    - postulándose ajenos al negocio - que les registren,
    crueldad.


    Toda memoria,
    biblioteca a puntapiés,
    equivale a aquel desolladero:
    el trabajo os hará libres.


    "Aquí se entra por la puerta
    y se sale por la chimenea",
    sopla siempre alguien al oído.
    Trocados en calor y ceniza
    vuelta a lo mismo
    pasando por el humo.


    Rufianes,
    cada generación
    echamos a suertes
    el legado.
    Quién el guardián. Quién
    el delator sumiso y oblicuo.
    Quién
    - arbeit macht frei - el mudo
    apilador de cadáveres,
    predicción autocumplida
    de la desesperanza. Quién
    el que vierte el Cyclón B en la ducha. Quién
    el que arranca dientes de oro y luego,
    encerrado en el retrete, saca brillo a los del descuido.
    Quién el que busca reunir lo suficiente
    para adquirir la inmortalidad. Quién
    el que se procura minuciosamente, con error,
    el infierno por la desolación. Quien
    el Pilatos que mirará a otro lado. Quienes
    los sillares de aflicción para la catedral de hiel.


    Pero ahora quiero tratar
    del cruel. Del que dispone
    quién sufre y, sobre todo, cómo; y se complace en ello.


    Del señor del dolor
    pero también del placer. Del que puede
    quitar y en consecuencia dar.
    Del que obtiene un gozo incontenible
    de la ira.


    De ese al que solo un percance, una jugada
    del destino,
    le impidiera recibir el premio
    Nóbel de la Paz si las circunstancias
    no hubiesen sido otras
    (algunos lo logran,
    vórtice de la infamia,
    gran mancha roja de Júpiter).


    Mirada ante mirada.
    El que se ve en los otros busca
    contemplar lo que desea para sí
    sin la embarazosa ceguera del coma.
    La crueldad no es más que el
    vicario del propio verdugo
    en el espejo ajeno.
    De ahí el regocijo espantoso
    del torturador
    pues intensamente
    se odia a sí mismo.

    El placer del mal.

    Al esbirro - que sin embargo guarda matrimonio;
    juega al dominó en algún bar;
    se reúne con otros en domingo;
    los fines de mes se le hacen
    interminables; el ruido vecino, neutrinos chillones
    que indetenibles traspasan el nicho que habita,
    le es insufrible como insufrible
    dejar la mitad de su paga al casero - qué le invita
    a tentarse en el dolor y la tortura cuando se halla
    solo, contemplando su arma reglamentaria.
    ¿El rencor a si mismo?


    ¿Es quizá un pecador secreto sospechoso
    a sus ojos y el horror de saberlo le lleva a aplastar
    al testigo involuntario de su inconfesada sodomía, una forma
    de hacerlo definitivamente su igual
    al arrebatarle toda dignidad?
    ¿No es ese también nuestro carné de socios del mismo club?


    ¿Qué nos lleva, incluso desde el derecho,
    a ejercer la caza humana,
    a estrechar el cerco hasta exultar de gozo
    convicto aquel extraño del que nada sabemos?


    Seríamos capaces de llegar más lejos
    ( sin temor al castigo o sin su esperanza,
    pues puede ser una bendición ): de voltear
    a un niño, sujeto por los pies,
    hasta estallar su cráneo contra un muro
    en presencia de su madre
    a la que permitiríamos reunir las amadas esquirlas
    antes de descerrajarle un tiro en la nuca.


    La contemplación del humillante dolor ajeno
    es menos apreciada
    que su administración, con excepciones no carentes de ingenio.
    Hay que recordarlo: se han firmado pactos,
    establecido derechos humanos.
    Luego se ha encargado a las hienas
    su custodia
    - eso sí, el sueldo es seguro -
    y los signatarios se han ido de bares
    y jugarse a las cartas
    entre olor a letrina y salchichas hervidas
    la herencia yacente.


    Ahora, cuando en Auschwitz se pone el sol
    o llueve, o nieva, o abruma ese tropical calor insoportable
    que le es propio ya solo en el estío, ecuador del cáncer,
    hervidero de moscas lamedoras de sangre,



    ahora
    ya no se oyen carcajadas y órdenes y montar de pistolas
    entre los bloques 11 y 10. Hace años se extinguieron
    los disparos y el sordo caer de los cuerpos
    arrojados al carro de la basura
    que emprendía luego el camino,
    adoquinado abajo,
    del horno en que se cocía
    el pan negro de la ignominia.


    Hoy, cuando en Auschwitz
    solo restallan
    las pisadas sobrecogidas
    de los turistas
    un oído atento, donde quiera que esté,
    incluso desde su propia cocina
    podrá escuchar disparos apagados
    y crepitar de sangre en el museo.
    No dejará de oír tampoco, si atiende suspenso,
    risas, montar de pistolas, alaridos, entrechocar regocijado de copas,:
    las promiscuas industrias
    donde convergen la hiena y la parker.


    El patio entre los bloques 11 y 10
    es nuestro horizonte de sucesos,
    la frontera del agujero negro que habitamos
    ajeno a las leyes incluso de la física.


    No podemos dar un nombre
    a la maldad, esa sola palabra no basta.
    Solo es posible nombrar
    lo conocido:
    es irreductible al análisis
    la pasta de que estamos hechos.



    No es tanto dar
    como obtener por el dolor del otro.


    No es ser provecto en el arte del crimen
    sino indiferente a la impunidad:
    el sólido conocimiento de la ausencia de Dios
    sin descartarlo: algo
    que no nos perdonamos.



    Miguel Ill Ferrer (Octubre 1986)


    Comentado por: Ramón Machón el 28/8/2006 a las 12:31

  • Perdone usted, micer Maleas, pero me temo que lo que usted quiso decir fue "minas antipersonas", neologismo acuñado por un puñado de periodistas felices con aquella inutil campaña que preconizaba su erradicación. Inutil porque ni la firmaron, ni nunca la firmarán, tanto E.E.U.U. como Rusia, China, Israel, India o Paquistán. Inutil porque muchos de los paises firmantes mantienen sus arsenales intactos a la espera de desempolvarlos en la feliz ocasión de una "conflicto de alta intensidad"(nótese el uso de comillas, habil y conscientemente elegidas en su oportuna ubicación por el autor de estas lineas). Uno de esos con dos ejércitos enfrentados en buena lid, sin insurgencias ni zarandajas (curioso, por cierto, que el término insurgencia fuese el que aplicaban los nazis a lo que nosotros conocemos ahora como Resistencia, fuese en Francia, Checoslovaquia, Bielorrusia o la Renania Superior). Por lo demás, lo correcto sería minas contra personal, no por búsqueda de un feliz eufemismo o por frialdad técnica de la terminología militar, sino por distinguirlas de las minas contra carro (esto es, vehículos blindados, los cuales , hasta la fecha, suelen ir a la guerra repletos de gente como usted o yo, como David Grossman puede atestiguar con infinita tristeza). En cuanto a lo de Confucio, tan caro a mi querido Ferlosio y a usted, las minas son precisamente un escudo a la sazón. En ambas Guerras Mundiales se sembraron millones de minas, que una vez acabada la contienda fueron retiradas siguiendo los mapas que se realizaron en el momento de la siembra. Así de simple. Mejor acude usted al pobre (por manido) escudo de Arquíloco para hacer poesía en ocasiones venideras. Y en cuanto a los historiadores ingleses, le pido con poco disimulada ansia que me presente alguno, puesto que ya me cansa tener que acudir a Pierre Renouvin y a Marc Ferro cuando deseo encontrar buenos textos sobre la guerra que enriqueció a mi bisabuelo. Liddel Hart no vale, puesto que se ocupa tan solo de aspectos militares. Graves, Owen y Sassoon tampoco, porque solo cantan a los muertos y se lamen las heridas (Calino,Tirteo y de nuevo Arquíloco, en orden contrario). Debe ser que los elogios al ególatra patológico y mendaz de Anthony Beevor, considerado por muchos hasta como el gran historiador actual, han nublado mi percepción de la Historiagrafía Britannica. ¡Con lo anglófila que fue mi juventud!

    Comentado por: Le Jacobin Malade el 25/8/2006 a las 03:07

  • El placer de leer a Azúa.

    Monterroso
    Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.

    Azúa
    Eva mira hacia la nube con sus prismáticos y dice las palabras deseadas: “¡Son ellos!”.

    Comentado por: Tipo de incognito el 25/8/2006 a las 00:40

  • Celebro su vuelta de Inverness cano y calvo. Daré a algún esbirro la orden oportuna para que pronto y por este mismo medio se vea usted surtido de lecturas provechosas.

    Comentado por: Jerónimo el 24/8/2006 a las 23:12

  • Así habló un aristócrata de la cabeza a los pies: "Que algo me parezca bello o no es un asunto del que se ocupa mi secretario."

    Comentado por: Gengis Kant el 24/8/2006 a las 21:23

  • Siempre viajo con la cámara de fotos; así me evito el fastidio de mirar.

    Comentado por: Gengis Kant el 24/8/2006 a las 21:16

  • Viajes y viajes.

    Convencido, como si fuera un profesorcillo universitario, de que los mejores viajes son literarios, he estado entretenido unos días en una casa de campo escocesa leyendo una novela de Walter Scott, "El talismán", cuya acción se sitúa en el desierto palestino. Así, de refilón, sin voracidad ocular, con la imaginación en Palestina, me he empapado distraídamente de Escocia. Objetivo cumplido.

    Comentado por: Gengis Kant el 24/8/2006 a las 21:15

  • Quizás Félix de Azúa recuerda vagamente el informe de que habla, y la fuente fue en realidad la misma que la mía: La extraordinaria película "Shoah", de Claude Lanzman. En su momento transcribí a una asociación de técnicos, laboriosamente, a través de la lectura de sus subtítulos, este "impecable informe técnico", escrito originalmente en Junio de 1942, que recogía la película. Vuelvo a hacerlo aquí, porque la pieza es impresionante, y toda una joya para llevar a una reflexión parecida a la que hoy suscita el blog:

    "Cambios a efectuar en los vehículos especiales actualmente en servicio en Kulmhof, Chelmo, y en los que están en construcción:

    Desde el mes de diciembre, 97000 han sido tratados por los tres vehículos en servicio sin incidentes mayores. Sin embargo, teniendo en cuenta las observaciones hechas hasta hoy, los siguientes cambios técnicos se imponen:

    1/ La carga normal de los camiones es generalmente de 9 a 10 por metro cuadrado. En nuestros vehículos Saurer, que son muy voluminosos, la utilización máxima del espaciono es posible. No a causa de una sobrecarga eventual, sino porque un cargamento a capacidad máxima tendría repercusiones sobre la estabilidad del vehículo. Una disminución del espacio de carga parece, así pues, necesaria. Sería indispensable reducir este espacio en un metro en lugar de tratar de resolver el problema como hasta ahora, disminuyendo el número de piezas a cargar, lo que acarrea la desventaja de un tiempo de funcionamiento más largo, pues el espacio vacío también debe llenarse de óxido de carbono. En cambio, si se disminuye el espacio de carga, llenando completamente el vehículo, el tiempo de funcionamiento puede reducirse considerablemente.

    Los constructores de la máquina nos dijeron en una ocasión que reducir la parte trasera del camión acarrearía un desequilibrio indeseable. El tren delantero, según ellos, estaría sobrecargado. Pero en realidad el equilibrio se restablece involuntariamente por el hecho de que la mercancía cargada muestra, durante el funcionamiento, una tendencia natural a atropellarse contra las puertas traseras y termina, al final de la operación, acostada en ese lugar. De esta manera no se produce una sobrecarga del tren delantero.

    2/ Es necesario proteger la iluminación de la destrucción más de lo que se ha hecho hasta ahora. Rejas de hierro deben cubrir las lámparas para evitar su deterioro. La práctica ha demostrado que se puede prescindir de ellas, puesto que nunca se han utilizado. Sin embargo, se ha observado que en el momento de cerrar las puertas el cargamento siempre se abalanza fuertemente hacia las mismas cuando llega la oscuridad. Esto resulta del hecho que el cargamento se precipita naturalmente hacia la luz cuando se hace la oscuridad, lo que dificulta el cierre de las puertas. Además, se pudo observar que por el caracter inquietante de la oscuridad, los gritos estallaban siempre en el momento del cierre de las puertas. Sería pues oportuno encender las luces antes y durante los primeros minutos del funcionamiento.

    3/ Para una limpieza fácil del vehículo es necesario situar un orificio de drenaje bien tapado en medio del piso. La tapa del orificio, de un diámetro de 200 a 300 mm, será provista de un sifón plano de forma tal que los líquidos puedan evacuarse durante el funcionamiento. En el momento de la limpieza, el orificio de desagüe servirá para evacuar las inmundicias más gruesas.

    Los cambios técnicos mencionados deben ser aplicados a los vehículos en servicio sólo cuando tengan que ser reparados. Respecto a los 10 vehículos nuevos pedidos a Saurer, deben estar, en lo posible, equipados con todas las innovaciones y cambios resultantes de la práctica y la experiencia."

    En seguida pensé que este informe tan pulcro sobre las mejoras a introducir en los camiones/cámaras de gas, que se utilizaron en momentos de saturación de las fijas de los campos de exterminio, era una pieza para hacer reflexionar a toda persona de formación técnica...

    Comentado por: Popaul el 24/8/2006 a las 20:25

  • yemas...

    ( es que la estoy escuchando, aunque es pronto para cenar, preluido del final antes de empezar, hermoso pianista)

    hasta otra

    Comentado por: Enea el 24/8/2006 a las 19:46

  • No se puede imaginar lo que voy a cenar hoy, no puedo decirlo pero son matojos, pequeños. Hoy Miquel angello al piano, tercera pieza y sus yamas, la tensión de los brazos le alzan el cuello magnífico, se suicidó después.
    Enea

    ( me encanta el Claro de luna, gracias)

    Comentado por: Enea el 24/8/2006 a las 19:44

  • Premio Nobel en medicina buscando el sistema nervioso... uah... vopy a por el barco..
    por si acaso se hunde la tarima...

    ( Rita Levi-Montalcini: El progreso social se mide por el progreso de la mujer: C. Marx... uha! protno no habrán guerras)
    Enea

    Comentado por: Enea el 24/8/2006 a las 19:31

  • lo digo por el peso y tarima, qué se cae la tarima!

    Guerra y Paz, mi Tolstoi, pero dicen algunos de los que miran hacia atrás que sólo un libro cambió de forma tan significativa el mundo: el pensamiento de un hombre: Carlos Marx. Ahora se apagan las cenizas y se verá la respuesta. Impresionante que alguien pueda con sus ideas cambiar tanto un siglo y crear tantas luchas por ideas, impresionante. Rita una italiana, premio Nobel ella, aunque no lo fuera, cita a ;Marx y dice: Sólo entenderemos a la sociedad cuando entendamos a las mujeres. No vea lo que dijeron los poetas italianos después. Belo!
    Enea

    Comentado por: Enea el 24/8/2006 a las 19:24

  • Algún día habrá que subir a la tarima y dar explicaciones.

    ........

    de uno en uno

    Comentado por: Enea el 24/8/2006 a las 19:20

  • Eichmann no ha muerto.Se ha reencarnado en casi todos los taxistas,funcionarios sádicos, presidentes de escalera y multipropietarios, ande yo caliente y que desaparezca el de enfrente.Eichmann consideraba que su talento había sido malgastado y él mismo víctima de un mal gobierno accidental.Para don Félix: si pudiera vd. pedirle a los de Seix que reediten la novela de Grossman, innencontrable en la red de bibliotecas públicas, no está ni en la biblioteca fantasma del Born en la que el fondo existe y está perfectamente catalogado pero perfectamente inalcanzable como un espejismo.No tengo nada contra los profesores de ESO y sus cuitas amorosas pero Grossman es más instructivo.

    Comentado por: Tomás el 24/8/2006 a las 18:49

  • Esa pregunta no es para la gente sencilla, que come, bebe, copula y se levanta todos los días a las 7 de la mañana para ir a un trabajo de hormiga. Es decir, para la inmensa mayoría de la humanidad.

    Esas personas que no se preguntan una cuestíón tan terrible, las que no viven pensando en el horror de Auswichtz, son hermanas de aquellas que salieron por la chimenea.

    Esa pregunta debe formulársela un intelectual, un hombre de letras, un filósofo que disponga de ocio suficiente. Personas que, felices en Pacific Palisades (como Thomas Mann) o como Adorno en su dorado exilio, tuvieron la suerte de escapar a tiempo.

    Mientras las condiciones de la vida no permitan que todos los hombres, dueños de un ocio civilizado, se hagan responsables de aquel horror, siquiera sea preguntándose cómo pudo ocurrir, ese horror podrá volver a repetirse.




    Comentado por: lopatov el 24/8/2006 a las 18:33

  • La posición de Eichmann es semejante a la de la secretaria de la empresa fabricante de minas antipersonales,que comenta Ferlosio en Non olet,ante las preguntas que le hacen un periodista que acompaña a un soldado invalido a causa de una de ellas,cito de memoria,"aqui damos trabajo,alimentamos familias,el uso que de ellas hagan los compradores no es asunto nuestro".La respuesta ignora el precepto confuciano de que no es lo mismo fabricar escudos que espadas.Una buena parte de el pueblo alemán prefirio a mantequilla,cañones.Tal vez la razon de tal aberración fuese al menos en parte,un orgullo nacional ofendido por otro orgullo semejante,quiza mayor,vecino.Las condiciones leoninas impuestas por Francia,en contra de las opiniones de su aliado ingles,si a la versión de historiadores ingleses serios nos atenemos,habrian sido el caldo de cultivo ideal para el nido de la serpiente.Eichmann,simplemente,pasaba por alli,como la eficiente secretaria.
    El nido de la serpiente,y ya se sabe que en estos tiempos globales las sepientes son cada dia mas grandes,bien podria estar gestandose en Oriente Medio,y en buena medida,alimentado por los hijos y nietos de los que sobrevivieron al anterior.

    Comentado por: maleas el 24/8/2006 a las 18:28

  • quería decir después de haber hojeado con h

    Comentado por: Everyman el 24/8/2006 a las 14:30

  • 1) No está circunscrito solamente a los judíos y a Alemania ni al S XX

    2) La modernidad, fe en la racionalidad y en la tecnología, está involucrada. La lógica aplicada en análisis coste-beneficio redunda en resultados a veces aberrantes: mejora de la raza mediante eliminación económica de subhumanos; inhibición ante la muerte ajena; razones de estado y cobertura de órdenes recibidas.

    3) La posmodernidad o lo que sea que sea ahora no parece ofrecer más luz o más bien ninguna

    Mi propósito modesto para ver si aprendo algo, a falta de mejores sugerencias, y después de haber ojeado a Hannah Arendt y Raul Hilberg: leer a Bauman: "Modernity and the Holocaust"; "Modernity and Ambivalence"

    Comentado por: Everyman el 24/8/2006 a las 14:27

  • En esta era tecnológica en que todo pasa a ser obsoleto con meses de vida, se nos distorsiona el hecho de que no se ha mejorado, ni avanzado en muchos aspectos vitales. Se espera un agitador o figura que despierte algo en las sociedades de referencia (La religión vive de eso mismo...).

    ¡¡Ah, mi mente distorsionada!!
    Tanto pixel y 3D me permiten hacerme partícipe en un relato como éste. El sentimiento que transmite un hombre como Eichmann es naturalmente de pena... pero no adelantarse a lo que iba a suceder, sino por el peso de la responsabilidad.

    Nunca el máximo mandatario se acercaría a revisar proyectos como éste, ni se prestaría a la foto de rigor. No, sabe delegar y dejar tales "honores" a hombres enteros y con fuertes creencias en la justificación de la causa.

    Para el que Y caso de negarse, ¿cuál sería su destino, de haber alguno? Y sobre todo, si consigue ver lo que implica seguir adelante con dichos planes, ¿se consigue limitar el efecto o se puede llegar a detenerlo?

    Obviamente los intereses de los humanos están por encima de esos sentimientos contradictorios, un Eichmann en retirada al perder la fe ciega en sus actos provocaría tortazos por ocupar su puesto sin importar las razones consideradas por el predecesor... Ahí es donde falta riqueza espiritual para dar la vuelta a situaciones decadentes. Unos pocos que hagan un mayor efecto cadena que las colas en Rebajas de El Corte Inglés. Y así la vida sigue .

    (abrazo a la voceadora con vista de águila)

    Comentado por: Fer2K6 el 24/8/2006 a las 14:19

  • Con un candor que desarma, pido a todo lo divino y lo humano que, cuando llegué ese momento ineludible del esclarecimiento, no vuelvan a ser otra vez los impostores de siempre, los flamantes críticos, -sino los más autocríticos- quienes vuelvan a subirse a la tarima.

    Comentado por: Onagro (F.C.E.) el 24/8/2006 a las 13:14

  • La mejora tecnica es clave , luego esta el uso , pero el merito es el merito

    Comentado por: albert pla el 24/8/2006 a las 12:28


  • Recordamos las imágenes de aquél homínido descubriendo que podía matar a otro con un hueso. Ya fué todo cuestión de mejorar la técnica.

    Pero la pregunta, que con frecuencia nos envía el Sr. de Azúa, de porqué parece que el ser humano, en general, no ha mejorado, moralmente hablando, sigue ahí.

    Comentado por: Esperanza Gil Díaz el 24/8/2006 a las 12:01

  • ( Efectivamente; como la explicación se demora y nuestros cuerpos son un obstáculo,un considerable problema y un desafío técnico, y todo lo vivo y lo muerto ha perdido su movimiento propio para convertirse en un mero venderse y divertirse los unos a los otros,voy a continuar realizando contorsiones y acrobacias desconocidas que dibujan en el aire la promesa de una vida admisible: érase una vez, érase nunca...)

    Yo le rezaba a San Antonio, patrón de las animalas, para que me permitiese seguir comiendo chocolate sin engordar, y también entre dientes le rezaba a Santa Teresita de Jesús implorándole su protección y amparo para que apartase de mí la visión de la nevera avanzando de noche hacia mi cama estremecida, mostrándome la fría luz de su altísimo y pernicioso vientre. Virgen de los desamparados: intercede por mí, Cristo de la agonía: libérame del ansia de mis tripas, Santa Genoveva de París ( Francia): apacigua el dolor de mi mi vientre, y así.

    Pero las visiones continuaban y la avidez de mis tripas crecía hasta sofocarme; de nada servían tanto sacrificio y contención, de nada valía mi vida frugal ante la fuerza de ese apetito sin escrúpulos, pero qué digo apetito, por favor, un hambre, un hambre calagurritana es lo que tenía y me endemoniaba, a mí que soñaba con el Gran Cuerpo y con la perfección de la superficie.

    Había convertido mi intimidad en una guerra del hambre: me sometía a dietas pavorosas y comía apenas lo imprescindible para sobrevivirme, pero nunca alcancé la elegante simetría que anhelaba, el hambre era superior a mí, de hecho el hambre me fascinaba, a veces el hambre me despertaba, el hambre me levantaba y, a través de la oscuridad del pasillo, el hambre me propulsaba, como uno de esos sonámbulos que, dice el señor Schopenhauer, un filósofo flaco, que miran con el estómago, ( Ensayo sobre las visiones de fantasmas. Editorial Valdemar. Colección: El Club Diógenes, Madrid 1998).

    Así que, este ayuno casi beatífico en realidad no duraba más de una semana, y terminaba siempre del mismo y abruptísimo modo: de pronto una noche me levantaba y sentada en el suelo de la cocina, iluminada por la gélida luz de la nevera, comía hasta la saciedad, hozando y gruñendo como un animal en su comida espléndida, resarciéndome de mis interminables días de abstinencia para llorar luego mi pena y mi catástrofe bajo las sábanas que crujían como el pan nuevo, mi hambre no era mía y me dominaba. Sí, me gustaba comer, el hambre me vencía siempre, tenía remordimientos pero se me pasaban pronto, muy pronto, demasiado pronto

    Era imposible sobreponerse a esa apetencia, yo lo intenté: ser delgada, tenue, delicada y etérea, pero nunca, nunca conseguí llegar al Gran Cuerpo; simplemente, y en mis mejores días, sólo pude acercarme a la contundencia del Cuerpo Espectacular, claro que sí, claro que existe una diferencia abismal entre ambos: el Gran Cuerpo fascina, es un don y está hecho para la claridad del instinto; el Cuerpo Espectacular convence y, a base de dieta, deporte y tormentos indecibles, se va construyendo cada día como un arma de precisión, e incluso, a veces, como un arma de imprecisión.

    Ahora, para mí, el tiempo de los grandes martirios ha pasado. He descubierto una cosa casi inconcebible: no es el ayuno lo que adelgaza sino el pensamiento bien pensado que se piensa desde el cuerpo. Pero dónde se ha visto alguna vez, por ejemplo, un verdadero filósofo gordo. Un escritor sí.O un músico, si quieres. Pero ¿ un filósofo?.

    Comentado por: jo tía el 24/8/2006 a las 11:33

  • El alma.
    Yo diría que el alma "hemos" perdido, pero le quitaría centralidad al fenómeno cinematográfico del holocausto, y pensaría que varias veces, y de diferentes modos, "hemos" perdido el alma, y también que por algún camino la hemos recuperado.

    Comentado por: Pedro el 24/8/2006 a las 10:40

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Biografía

Félix de Azúa nació en Barcelona. Licenciado y doctorado en Filosofía, profesor de Estética y colaborador habitual del diario El País, fue conocido gracias a su inclusión en la antología Nueve novísimos poetas españoles. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su parcela ensayística es amplia y destacada: Baudelaire, Lecturas compulsivas, Diccionario de las Artes, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas y Esplendor y nada. Los libros recientes son Ovejas negras, La pasión domesticada y Abierto a todas horas. Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis.

 

Bibliografía

Ensayo

La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.

Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.

Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.

La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.

Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.

Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.

Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.

Venecia (1990). Planeta, Barcelona.

El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.

La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.

Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.

 

Novelas y prosa literaria

Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.

Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.

Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.

Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.

Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.

Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.

Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.

Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.

Última lección (1981). Legasa, Madrid.

Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.

Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.

 

Relatos

"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.

"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.

"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.

"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.

"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.

"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.

El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.

Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.

"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.

"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.

 

Poesía

Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.

Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.

Farra (1983). Hiperion, Madrid.

Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.

Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.

Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.

Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.

Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.

El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.

Cepo para nutria (1968). Madrid

Premios

1987 Premio Anagrama de Novela.

2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".

2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.

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