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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

miércoles, 5 de agosto de 2020

 Félix de Azúa

En la Jacetania (3)

Llegó el día. Ha amanecido sin nubes y Oroel parece desperezarse ante los visitantes de primera hora. Hay brisa. Es relevante que la haya porque sin corrientes las grandes aves no pueden emprender el vuelo, o lo hacen con mucha dificultad y en consecuencia no se arriesgan a bajar.

Pasamos por Rabal para recoger lo que Paco Ferrer Lerín llama “la carroñá”. Llevamos cuarenta kilos de entrevivos y livianos muy frescos y apetecibles, y también una buena parte de hueso. Subimos por la carretera vieja de Zaragoza hasta cruzar la media altura del Oroel. Vamos sorteando corredores de mediana edad a los que el deporte está matando aceleradamente, niños con bicicletas, niños con patines y últimamente niños con unos esquíes provistos de ruedas que son los más peligrosos, por lo tonto del juego.

Los niños se han multiplicado como conejos. En toda esta zona hay en la actualidad muchos más niños que adultos, lo que va creando una atmósfera “oriente medio” de lo más interesante. Incapaces de estarse quietos, angustiados por una vida que se les presenta amenazante y agresiva con tanta competencia de su misma edad, los niños están en varios lugares a la vez moviéndose a toda velocidad y parecen incluso más de los que ya son.

Extendemos la carroña en el patio de un antiguo polvorín totalmente destruido. Sólo queda un muñón de piedra que nos servirá de punto de referencia para los prismáticos. La superficie queda cubierta por una alfombra de sonrosados despojos, páncreas, jirones de carne, casquería, bellas miserias salpicadas por la blancura de los huesos.

Nos retiramos a una umbría, lo que aquí llaman “un paco”, que cae justo frontera de la carroña, a unos cien metros. Cubiertos por la maleza y tendidos entre las zarzamoras nos sentimos como maquis del siglo pasado, armados con escopetas de caza y carabinas oxidadas, un volumen muy trabajado de Bakunin en el bolsillo, a la espera de la presa.

Pasan los minutos. Al cabo de un cuarto de hora atisbamos unas aves recortadas contra el cielo, pero de inmediato Paco las descarta, son milanos. Lo importante, lo que en verdad nos dará la señal de peligro, son los cuervos. El corbacho, el ave jorobada, la de mayor entendimiento entre todas las aves, es el piloto de las grandes carroñeras.

A los veinte minutos cunde el desánimo. Hoy no van a bajar. Hay demasiado deportista en la carretera, mucho excursionista por el hayedo, los animales estarán, quizás, hacia la parte de Francia, quién sabe. Ya nos hemos sobresaltado un par de veces con unas ratoneras, falsas esperanzas.

A los veintisiete minutos, Paco da un salto, ha oído un cuervo, dos cuervos aparecen por la izquierda, giran a cierta altura, ya han visto la carroña, ahora tienen que explorar la zona, vuelan sobre nuestras cabezas, nos estudian, se acercan al muñón de piedra, dan dos pases rasantes y se posan en un arbolillo. Paco nos advierte de que ahora todo va a ser rapidísimo, andad con ojo. Uno de los cuervos ya ha bajado. El segundo le sigue. El primer cuervo levanta el vuelo con un pingajo en el pico. Y entonces todo sucede a gran velocidad.

Sin que sepamos de dónde ha salido, como por magia, cubre el cielo hasta ahora azul celeste una nube espesa. Se oculta el sol. Eva mira hacia la nube con sus prismáticos y dice las palabras deseadas: “¡Son ellos!”. Paco asiente y ordena silencio. “¡El ruido, el ruido!”, nos dice en un susurro y señalando hacia arriba.

En efecto, de pronto parece como si se hubiera desatado un viento violento, pero no es un viento lo que suena sino el aire que pasa a través de las alas de los buitres, los cuales están cayendo en picado sobre la carroña, cuarenta, cincuenta buitres llegados de la nada, animales de casi cuatro metros de envergadura, lanzados con las alas plegadas, como stukas, a una velocidad inconcebible, pasan sobre nuestras cabezas atronando el aire. Estamos sobrecogidos, entusiasmados, nos arrancamos los prismáticos unos a otros.

En apenas un minuto, la explanada se ha cubierto de buitres, el suelo ha desaparecido bajo la espesísima reunión de carroñeros. Comienza la pelea de los más violentos (son los más hambrientos) por apoderarse de alguna piltrafa. Hay un tumulto de alas que se abren y cierran, de cuellos curvos, de picos ganchudos que se alzan y se hunden. Mientras tanto siguen llegando buitres, aunque ya no descienden. Sólo de vez en cuando alguno, desesperado, saca las patas como el tren de aterrizaje de las aeronaves y desciende hecho una bomba.

Los cuarenta kilos han desaparecido en pocos minutos. De nada habría servido traer cien kilos. Según Paco, cuanto mayor es el amontonamiento de despojos, tanto mayor es el número de buitres que acude. Hay un indudable e incomprensible cálculo entre estos animales que determina el número de ejemplares que acudirá al cebo sin necesidad de comunicar entre sí.

Paulatinamente los buitres de color leonado van emprendiendo el vuelo con ese lento y poderoso batir de alas que aprovecha el impulso del aire caliente, de las corrientes térmicas. Paco nos advierte de que está por llegar el alimoche. Este precioso animal no forma parte ni de la familia de los buitres ni de las águilas, es un sujeto solitario. No es ni carroñero, ni rapaz, sino coprófago. Por su singularidad, era sagrado en Egipto donde se decía que arrojaba desde el aire a las tortugas que cazaba para partirles la concha.

Y allí aparece, algo más pequeño, pero, sobre todo, de un color blanco resplandeciente, como una gran gaviota, el alimoche. Es el aviso de que ya ha concluido la carroñá. Sólo quedaría por ver al quebrantahuesos, otra divinidad del aire que se alimenta de los huesos que han dejado mondos los carroñeros, pero que cada vez es más infrecuente.

Regresamos a las piedras, a las rocas, a las peñas, a las cuevas, a las grutas, a las cavernas, a las entrañas terrestres. Se acabó el viaje telúrico. El buitre me parece algo así como la entraña misma del aire.

[Publicado el 23/8/2006 a las 08:00]

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Comentarios (10)

  • Precioso el relato, sin perder de vista el comentario -de persona inmersa en el medio del que habla- de la mujer que nos narra las incongruencias actuales que se dan entre la alimentación actual de dichos carroñeros y la que fue tradicional y que firma "cas".
    PAQUITA

    Comentado por: paquita (La Loc@) el 30/8/2006 a las 11:22

  • Ni soberbia ni pedanteria don Gabriel,enseñar a quien no sabe es obra de misericordia,hombre!.

    Comentado por: maleas el 24/8/2006 a las 01:15

  • Es muy interesante la combinación que nos ofrece en sus relatos del viaje y la sutileza de comentarios marginales de otros asuntos importantes. Gracias por compartirlos.

    Buenas noches.

    Comentado por: francesca el 23/8/2006 a las 22:20

  • y estos tipos se olvidaron de su estancia Verducil, la que resulto muy temporal como vientre de alquiler dándoles cobijo.así es la vida:la comodidad de batir el ego.

    Comentado por: ingrata el 23/8/2006 a las 21:08

  • Inauguro blog alentado por el feliz pensamiento de que gracias a todo lo que habla en mi discurso (que no es mío) y en el suyo (que tampoco le pertenece), aunque sólo entremos a al blog ud., yo y supongamos tres más, sumaremos mínimo 150 años -en tal acumulación de tiempo algo digno debe haber- y seremos como mil hablantes, conjurando así el fantasma del punto de vista único y la certeza o, lo que es igual, del aburrimiento y la locura.

    Comentado por: gabriel el 23/8/2006 a las 18:17

  • Certero el apunte de la masificación de niños.
    Para un definitivo estudio de campo se aconseja pasear por Sant Cugat del Vallès (véanse estadísticas), donde el número de criaturas es inquietante. Corren rumores de que en la cara norte del Monasterio de la clorofílica localidad, debido a la super población, hay post-lactantes caníbales.

    Comentado por: Miqui el 23/8/2006 a las 15:52

  • Se decía y lo hace.También, el quebrantahuesos deja caer el hueso desde cierta altura hasta que lo astilla y aparece el tuétano.La operación la puede repetir varias veces por lo de aquello de duro de roer.En este caso,es la sierra la que hace las veces de diente.Para que luego digan que los pájaros no piensan.Un lujo.

    Comentado por: Delfín el 23/8/2006 a las 12:52

  • Sr. de Azúa: cuando se pone serio se pone aún mejor.

    Comentado por: Esperanza Gil Díaz el 23/8/2006 a las 11:26

  • Cuando la gente de ciudad se asoma al campo se sorprende muchísimo de lo que allí sucede, de igual manera que los rústicos nos quedamos con la boca abierta ante los modos de los especímenes que ocupan las urbes.
    La Junta de Castilla y León, a escondidas de los habitantes humanos de la zona donde vivo, ha realizado sueltas de ratones y culebras para alimentar a las águilas reales e imperiales de la región. Asimismo, de noche, depositan trozos de carne en el campo para alimentar a los lobos que ellos mismos han soltado, sin, por supuesto, habernos consultado antes a los que vivimos por aquí y, a pesar de que el delito medioambiental más castigado es la introducción de especies no existentes en el territorio (incluídas las extinguidas, por mucho que tiempo atrás poblaran la comarca).
    Curiosamente, cuando se nos muere una vaca de vieja, o un caballo se rompe la crisma, debemos llamarlos a ellos para que retiren e incineren el cadáver, privando así de un buen festín a los animales que desde hace unos cinco mil años vienen alimentándose de los despojos. Yo misma, si quisiera que al morir me trocearan para que los buitres dieran buena cuenta de mis restos, tendría totalmente prohibido tal final, porque las autoridades sanitarias lo impedirían.
    Uma Bomber se cabreó mucho con todos esos abusos administrativos; si hubiese nacido europeo, se habría enfadado bastante más.
    Mientras las juntas, generalidades, principados, etc. sean las mayores empresas de trabajo temporal, los ciudadanos libres estamos bien fastidiados. Para los funcionarios, un buitre es un animal que hay que alimentar artificialmente para que sirva de entretenimiento a los estresados ciudadanos que pasan sus vacaciones en las casas rurales del lugar.
    ¡Vivan los parques temáticos: los niños, a las granjas-escuela y sus papás, a comprar alpiste para alimentar a las palomas. Viva la naturaleza!


    Comentado por: cas el 23/8/2006 a las 11:13

  • Pudingas (y 2).

    Permítanme retomar, a la vista de los comentarios posteriores, el tema que me ocupó ayer. Discúlpenme también si peco de pedantería o soberbia, pero es que la víspera mi autoestima padeció una inyección de sabrosas vitaminas.

    Las pudingas monserratinas también son conocidas, debido seguramente a ese inexplicable afán del mundillo técnico-científico por despojar de cualquier tinte poético a sus conceptos y definiciones, como "conglomerados de borde de cuenca", en relación a que aparecen en serranías dispuestas en el borde de una cuenca o depresión; en el caso que nos ocupa, la del Ebro.

    Don Félix regresa a las entrañas terrestres... ¿o marítimas?. Los conglomerados son paquetes sedimentarios de origen marino, que la orogenia alpina alzó durante el Oligoceno, al tiempo que dislocaba y hundía la fosa que hoy constituye el valle del Ebro, convirtiéndola en un verdadero mar interior. Con el tiempo, éste se fue evaporando, colmatando con sedimentos provenientes de esas montañas "de borde de cuenca", y finalmente descendiendo su nivel durante la llamada "regresión flandiense" (miocénica). En fin, creo recordar que el paisaje que vemos hoy siguió una evolución aproximadamente así. Ruego disculpen una vez más la extensión del comentario y/o sus posibles fallos.

    Comentado por: gabriel feraud el 23/8/2006 a las 09:57

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Biografía

Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas, Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horasAutobiografía sin vida (Mondadori, 2010) y Autobiografía de papel (Mondadori, 2013)Una edición ampliada y corregida de La invención de Caín ha sido publicada por la editorial Debate en 2015; Génesis (Literatura Random House, 2015). Nuevas lecturas compulsivas (Círculo de Tiza, 2017) y Volver la mirada, Ensayos sobre arte (Debate, 2019) son sus últimos libros.  Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis. 

En junio de 2015, fue elegido miembro de la Real Academia Española para ocupar el sillón "H".

 

Bibliografía

 




 

Ensayo

Volver la mirada (2019). Debate, España.

Nuevas lecturas compulsivas (2017). Círculo de Tiza, España. 

La invención de Caín (2015). Mondadori, Barcelona. 

Contra Jeremías (2013). Mondadori, Barcelona.

Contre Guernica, Prefacio para Antonio Saura (2008). Archives Antonio Saura, Genève.

 La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.

Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.

Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.

La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.

Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.

Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.

Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.

Venecia (1990). Planeta, Barcelona.

El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.

La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.

Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.

 

Novelas y prosa literaria

Génesis (2015). Literatura Random House, Madrid. 

Autobiografía de papel (2013). Mondadori, Barcelona. 

Autobiografía sin vida (2010). Mondadori, Barcelona.

Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.

Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.

Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.

Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.

Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.

Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.

Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.

Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.

Última lección (1981). Legasa, Madrid.

Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.

Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.

 

Relatos

"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.

"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.

"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.

"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.

"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.

"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.

El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.

Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.

"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.

"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.

 

Poesía

Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.

Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.

Farra (1983). Hiperion, Madrid.

Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.

Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.

Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.

Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.

Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.

El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.

Cepo para nutria (1968). Madrid

Premios

1987 Premio Anagrama de Novela.

2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".

2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.

2011 Premio González-Ruano de Periodismo

2014 Premio Internacional de Ensayo José Caballero Bonald

2015 Premio Francisco Cerecedo de la Asociación de Periodistas Europeos 

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