PRISA utiliza cookies propias y de terceros para mejorar tu experiencia de navegación y realizar tareas de analítica. Al continuar con tu navegación entendemos que aceptas nuestra política de cookies.

Cerrar

El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

miércoles, 5 de agosto de 2020

 Félix de Azúa

La muerte de un viajante (1)

Viajar en agosto se ha convertido en lo peor del año, el mes de trabajo peor pagado. Agosto es el vientre blando de las naciones ricas, allí en donde la navaja se hunde como en agua. Las puertas y ventanas de la casa están abiertas. Cualquiera puede entrar, pero nadie puede salir si cuatro malvados se lo proponen. Este mes concentra mucho miedo.

Una vez olvidado el terror del aeropuerto de Barcelona (era en verdad miserable oírle decir a un sindicalista que “al fin y al cabo ellos –los pasajeros- se iban de vacaciones”, para justificar su crueldad), llega el terror a los aeropuertos anglosajones. Los teócratas han tenido una idea excelente. Ya que van a morir, mejor hacerlo más cerca del cielo, en el interior de una aeronave cargada de pasajeros. Total, ¡se van de vacaciones! Hay que entender, “mientras los míos sufren por vuestra culpa”. Son taimados, los terroristas, saben cómo culpabilizar a los débiles. El avión acumula mucho pánico.

¿Por qué entonces viajar en agosto? ¿Por qué no quedarse cerca de casa? ¿Por qué no descansar en serio, si es que de eso se trata? Quizás porque la imaginación se ha jibarizado de tal manera que ya es imposible inventar nada a partir de lo habitual, de lo cotidiano. Seguramente hay más por descubrir a veinte kilómetros de nuestras casas, entre gente con la que nos cruzamos todos los meses, que a cinco mil. Los niños antiguos inventaban batallas con botones de hueso. Los actuales necesitan una máquina de gráficos en 3D que proporcione las figuras que ellos ya no pueden construir con su fantasía.

En la única ocasión que me dio por visitar un país del así llamado “tercer mundo” (quería hacerme una idea, y me la hice) hube de vacunarme contra un montón de agentes infecciosos. Mientras esperaba en la cola del centro oficial y obligatorio de vacunación en donde alguien se estaba haciendo rico, coincidí con un gañán entusiasta que parloteaba con los vecinos de fila como en la tasca del pueblo. Tipo encantador.

Iban él, la novia, los padres de la novia y la abuela del chico (tierno, en efecto) a Tailandia. Reconoció que era su primer viaje y que estaba muy emocionado. A la pregunta de: “¿Y por qué diantre precisamente Tailandia para iniciarse en los viajes?”, me miró sobremanera estupefacto y contestó alzando los hombros:

“¡Pues para ver el puente sobre el río Kwai!”

Mis vecinos de fila cabecearon cargados de razón y me miraron como a un pederasta. ¡A quién se le ocurre preguntar esas cosas!

Las razones del viaje son, creo yo, el agujero negro de la razón contemporánea. Juro por Dios que no añoro viajar solo, ni ir a la playa solo, ni evitar el contacto con el populacho, como estará sin duda deplorando nuestro catón cejijunto, pero no alcanzo a entender por qué la gente se lanza a lugares tan lejanos y tan caros cuando es incapaz de describir lo que tiene delante de las narices.

Así pensaba yo mientras leía el número de agosto de Letras Libres, dedicado justamente a quienes saben narrar lo que han viajado. Félix Romeo, por ejemplo, escribe allí un divertido artículo (“Un viaje de verano sobre un viaje de invierno”) en el que cuenta sus aventuras para encontrar a Peter Handke… en Soria. Magnífica escena en el Casino de la Amistad Numancia con tres ancianos pescadores. Uno de ellos afirma haber pescado una trucha, pero ante la sorna de sus amigos añade modestamente que la trucha, eso sí, ya venía herida.

Al lado de casa se esconde lo desconocido, lo que Freud llamaba “lo siniestro” y que no es siniestro sino sólo aquello que se esconde detrás de lo doméstico y conocido, lo que ya no vemos de tanto tenerlo ante los ojos. Soria puede ser más exótica que Tailandia para quien aún sabe mirar con atención.

(continuará el lunes)

[Publicado el 11/8/2006 a las 08:07]

Compartir:

Comentarios (33)

  • ... llego tarde, lo sé. No pude entrar aquí hasta hoy. Bueno, ¡qué importa! Contaré lo que iba a contar. Aunque solo yo me lea (vista previa ;-)...
    Hace unos cuantos años tuvimos la suerte de gozar de un apartamento en un horrible pueblo de levante: Oropesa. Suerte porque no pagamos nada, algo que, desde entonces, aprecio sobremanera (cualquiera sabe porqué..). El caso es que fué llegar, ver el edificio y su entorno y... caérsenos el alma a los pies. Pero todo puede afrontarse si se tiene espíritu deportivo. Acomodados en el apartamento, con suegra incluida (no hace honor a la palabra. Es la mejor suegra del mundo), había que utilizar aquello. Lo primero, la playa. Solíamos comentar mi mujer y yo si no estaríamos metidos en un especie de megacasting al revés, en el que se estuvieran buscando representantes del grado más bajo, desde el punto de vista del físico y sus manifestaciones, de la especie humana. Tal era la concentración de zafiedad, feísmo e inelegancia que no he vuelto a encontrar nada parecido desde entonces (en bañador. Con ropa, en muchos sitios). Así que, si querías disfrutar con la vista, tenías que mirar hacia otro sitio. Y ese otro sitio era la propia Costa del Azahar. Qué belleza, dios mío. Qué aroma. Todo, las estrechas acequias para los naranjos construidas en ladrillo, los árboles, algún pequeño pueblo, los montes que dan a la costa... Fué un verano maravilloso en un sitio horrible

    Comentado por: Javier el 14/8/2006 a las 15:56

  • viajante y no viajero ¿o viceversa?...distantes.

    Comentado por: morgan el 12/8/2006 a las 21:04

  • Oye que yo vivo en Australia que es bastante rica y en agosto aqui se curra que no veas...

    Comentado por: Zag el 12/8/2006 a las 14:04

  • Leo esta mañana los escritos de ayer, pues tras enviar mi segundo (cada vez soy más de gatillo fácil) salí a comer: unos 200 km. entre ida y vuelta. Creo que debe ser viajar. Y desde luego hay estaurantes más cerca.

    Durante el camino, en coche (Norma por Anita Cerquetti a la ida, boleros por Los Panchos a la vuelta), reflexionaba sobre lo escrito por el Sr. Azúa y demás voluntarios.

    Tras una botella de champán hasta el más cejijunto se vuelve comprensivo: sin duda tendrán razón, no hay nada de aventura en viajar hoy (a no ser retener el equipaje), llegas al destino y muchos otros que hacen lo mismo que tú te molestan, etc. Y sin embargo piensas: si alguna vez, en una masificada cola de embarque algún extraño te hubiera preguntado el motivo de tu viaje pongamos que a Nápoles, le hubieras podido contestar: voy porque leí un emocionante escrito de un tal Felix de Azúa que me hizo enamorar de esa ciudad antes de conocerla.

    Y entonces, tras un peaje, caí en la cuenta: ¡imbecil! lo has vuelto a hacer. Otra vez peleándote con el texto del Sr. Azúa como si fuera un comentario de texto, debería darte vergüenza, ¡a tu edad! Y rercordé el título "La muerte de un viajante", y pensé que también yo he dicho adiós a costumbres que me habían acompañado durante años ( por no mimarlas, según Rilke) y creí comprender que el Sr. Azúa me estaba explicando otro viaje que, posiblemente, yo también deberé hacer algún día. Y me sentí agradecido: si llega el momento me será de ayuda. ¿Soria? ¡Quiá! ¡La barceloneta!

    Esta mañana, con resaca, lo escribo para leerlo y entenderme. Disculpen la extensión.

    Comentado por: ortega el 12/8/2006 a las 10:11

  • Hay que ser un consumado "sine nobilitate" para decir que hoy ya no se puede viajar porque todo está descubierto y la aventura no es posible. La experiencia del viaje es descubrir por sí mismo y las aventuras te salen al paso. Soria está en cualquer parte y Tailandia también. En una remota aldea siamesa un poeta desaliñado que no se llama Antonio está enamorado de una adolescente quince años más joven que no se llama Leonor y comparte su desazón con un improbable viajero que le devuelve canciones del desierto. En una discreta finca soriana un antiguo oficial de la policía, expulsado por su relación con una banda de narcotraficantes, rememora ante un autoestopista que recogió en una encrucijada historias de delincuentes y barrios bajos, compartiendo una botella de coñac a la espera de que escampe el aguacero. Cada paso abre caminos. Quien quiera quedarse en su casa que por lo menos imite a Briones.

    Comentado por: Jerónimo Cortés el 11/8/2006 a las 19:51

  • No, estimada señora, yo tampoco soy populista (ni cejijunta), pero no resulta necesario que las clases patricias gasten su tiempo en proteger o aconsejar a los menestrales, ellos ya son mayorcitos. Hace tiempo que “el pueblo” ha decidido drásticamente tomar sus propias decisiones.

    Comentado por: La simpática bloguera el 11/8/2006 a las 19:06

  • No, pero si en realidad de lo que se trata no es de quitar a nadie ningún derecho, sino de preservar a las clases menestrales de los fastidios, majaderías, peligros y tedios del viajar, antes privativos de las clases patricias. Yo no soy populista, pero el populismo bien entendido empieza, señores catones cejijuntos (o simpáticos), por mantener al pueblo ajeno a los vicios de los potentados, no por hacerles partícipes de su memez a base de democratizarla.

    Comentado por: Mireia Xirau el 11/8/2006 a las 18:11

  • Un amigo muere:

    1. Embrutecido por el conocimiento, envilecido por la soledad, pevertido por la educación me sorprendió sin embargo encontrar en mí ese dolor en mí y esas lágrimas.

    2 . Toda la noche se me pasó en la felicidad del insomnio, jugando con un hilo que salía de la almohada. Tiraba de él y la almohada se iba deshaciendo, y mi cabeza en la almohada se iba deshaciendo también.

    3. Cómo pude haber perdido el tiempo tan miserablemente, ocupado en mi propia perfección y en el conocimiento mientras el Espíritu me asesinaba. No hay nada digno ni honesto en el Espíritu. Vivimos abandonados.

    4. Se fue y no había nacido aún. El pájaro lo dice en la herida de su canción. Lo dicen las montañas que se acercan de noche. En la raya del monte está el designio.

    5. En la oscuridad de la casa hay otra oscuridad más honda donde todos palpamos las paredes. Pero nuestro dedos buscan tu Rostro como si ese Rostro fuese el oro de la oscuridad.

    6. Si pudiera, si pudiera convertir su muerte en el oro de la oscuridad.

    Comentado por: nosoyruso,señor el 11/8/2006 a las 18:07

  • El genio cubano a inventado una palabra para referirse al turista:Tropicolo.Aunque el turismo es hoy una de las fuentes de ingresos mas importante para la isla,el desprecio que sienten por los turistas,lo refleja divinamente la palabreja.
    En otro orden de cosas,viene al caso recordar que los viajes en avion,estan subvencionados,no pagan impuestos por la gasolina que consumen,lo que no le ocurre a un agricultor,a un pescador o a un camionero y las abultadas perdidas de las compañias aereas de bandera,publicas,son puntualmente cubiertas por los presupuestos de el Estado.Para mas inri,la contaminacion que el trafico aereo produce,efecto invernadero y molestias acusticas colaterales no son ninguna minucia.
    Hay multiples razones para quedarse en casa.Me viene a la memoria una frase del Tao:Antiguamente,cuando los hombres eran felices,se oian cantar los gallos de aldea a aldea,y los vecinos de las aldeas,no se conocian entre ellos.

    Comentado por: maleas el 11/8/2006 a las 17:32

  • Vuelvo a casa entre el olor a quemado que invade la ciudad y leo los comentarios, me jode infinitamente comprobar que está bien claritito eso de que la democratización del viaje fastidia bastante a las clases privilegiadas, ésas que siempre pudieron moverse por ahí alegremente, al igual que veranear en las playas cuando aún resultaba impensable para "la plebe", que achantaba en casa. Simplemente no les gusta compartir espacios con la chusma..... ¡pues a joderse!!!, o a quedarse ahora ustedes en casita dedicándose a sus finos menesteres, como corresponde a los espíritus superiores. ¡Viva Benidorm!!!.
    Simplemente no cuenten conmigo para desprestigiar los viajes desde esa perspectiva.

    Comentado por: La simpática bloguera el 11/8/2006 a las 17:11

  • Las estancias en el extranjero de un profesor universitario responden a una logica implacable, a una simetria perfecta, que nos situa en el corazon mismo de la critica del viaje que muchos de ustedes demandan: uno viaja por haber viajado. Lo que cuenta es haber estado. Sencillamente. Es de una belleza cristalina.

    Comentado por: melville el 11/8/2006 a las 15:54

  • Las estancias en el extranjero de un profesor universitario responden a una logica implacable, a una simetria perfecta, que nos situa en el corazon mismo de la critica del viaje que muchos de ustedes demandan: uno viaja por haber viajado. Lo que cuenta es haber estado. Sencillamente. Es de una belleza cristalina.

    Comentado por: melville el 11/8/2006 a las 15:54

  • La arquitectura y la estética del viaje.

    Una larga hora de espera desde el aterrizaje del avión hasta que las personas a las que iba a rescatar obtuvieron su liberación y la de su equipaje, me permitieron embriagarme con las emociones estéticas de la nueva terminal T4.

    Los arquitectos Rogers & Estudio Lamela reciben los parabienes de las revistas de arquitectura dedicadas, sospecho y discúlpenme por ello, al autobombo de los clanes triunfantes - que conste que no soy arquitecto y que nunca he ingresado un duro de nada público, por lo que no creo estar embargado por envidia o resentimiento algunos, al menos en los sentidos mencionados.

    Todas las fotografías de estas revistas se ciñen a recrear la estética ondulante de la cubierta, ondulante sólo en su sección transversal: con dos olas grandes pero de lago pequeño, seis olas pequeñas y más bajitas, y tres olitas para dar continuidad. En la otra dimensión, la longitudinal, todo es de una linealidad insulsa. La expectativa era ofrecer una bóveda grandiosa, muy para dar el aire arquitectónico, que, con sus más de treinta o cuarenta metros de altura y cientos de metros de nave central, nos retrotajera a la experiencia anímica de una gran catedral del espacio y del silencio. Eso sí, con estructuras tubulares de hierro pintadas de colorines que pretenden dar sensación de modernidad, aunque estén diseñadas, me parece, con la misma innovación estructural del XIX.

    Pero resulta que los arquitectos tienen que enfrentarse a las necesidades funcionales – ¿le dicen programa? - del artefacto, que no sé si les vienen dadas por la moderna racional de la escala qué otros gurús adjudican a los aeropuertos o si ellos tienen algo que decir. Los modernos fenómenos de escala asumen, creo, que la solución óptima está en grandes procesos centralizados e informatizados hasta la automatización – masa ante el problema de masas – con muy poca resiliencia ante el fallo. El asunto es que la grandiosa nave tiene que domeñarse al movimiento de cientos de aviones, de cientos de miles de pasajeros, y de todas las servidumbres humanas y de los intereses económicos que conllevan.

    Y el resultado es que la grandiosa nave se llena de una maraña de hierros, cristales y cementos, que pretendiendo dar una impresión de cauce organizado al caos – al estilo de Osaka - lo recrean a un grado superior y anulan su expectativa arquitectónica de espacio místico, por lo que sólo sirve su estética para las fotografías aéreas. La esplendorosa cubierta ondulante se queda a pocos metros de tu cabeza en el último piso y te ahoga mientras esperas que no se te caiga encima. Los caminos de los pasajeros son como los de las hormigas zapadoras que se sacrifican para buscar el camino de sus congéneres. Los servicios al pasajero se encierran en cajas, a veces con algo de cristal para atenuar la claustrofobia. Perdonen la injusta contundencia: el efecto sería mejor y más barato en la bodega de un granelero dedicada al transporte de esclavos.

    Me gustan la modernidad - ¿racionalidad? - y el progreso -¿más libertad? -, pero desconfío de los que asumen todo lo aparentemente nuevo con complacencia y sin espíritu crítico, aunque sea necesariamente destructivo.

    Comentado por: Everyman el 11/8/2006 a las 13:50

  • RAZONES HERMENÉUTICAS DE UN INTELECTUAL NO HERMENÉUTICO Y OTRAS FOBIAS.

    Todos los viajes tienen algún pretexto,por ejemplo: ver el río Kwai y silbar una melodía completando al cabo-y sin necesidad de valer para nada- alguna necesidad del alma,cosa que es de loar.No sé porque dice usted,Sr.De Azúa, tal cosa cuando de hecho viaja para contarnos, luego aquí, historias museísticas cuando no de la segunda Guerra Mundial,rollo nazis y sustracciones de cuadros.Tampoco ha relatado donde se ha ido este mes de julio(según dice usted,no había red),y parece que ha sido lejos.¿Entonces a qué viene este amor,hoy,al terruño y a la convenencia de visitar siempre el mismo rincón ? ¿ Viaja usted por obligación intelectualista?

    Que sí,que uno tiene cosas que lo mismo no ve nunca a 20m de su casa,pero y qué; también Budelaire quería irse donde fuera con tal de salir de este mundo, y sin embargo,no era por un problema de estar en un "agujero negro de la razón"(qué cosas,¿es usted médico?).

    Y si un niño da en caer en fantasear y la encuentra en un gráfico de 3D, ¿por qué tiene que preferir pasarse el día entero mustio(¿con vocación filosófica?) y quedarse dándole al tambor con un hueso como un troglodita? ¿Acaso era usted ingeniero de niño? ¿O ya se le veía venir a usted que sería de letras? El amor a las cavernas, ¿de Platón?

    Yo por mi parte me siento desgraciado de no poder o haber podido iniciarme en el viajar yendo a la luna.Hasta otra.

    Comentado por: Delfín el 11/8/2006 a las 12:28

  • El viaje es un modo de suicidarse sin escándalo y en cómodos plazos. Es un balcón abierto en un quinto piso por el que uno salta tras breve carrerilla y por el que uno cree escaparse, aunque sólo sea fugazmente, de su Hipoteca. Detrás queda por unos días la fantasía cotidiana de vivir que no soporta más capas de purpurina. Sólo el viaje iniciático y para jóvenes, ¿pero a dónde?, sigue siendo Viaje. Pero el suicida, después de haber hecho acopio de valor, en su embriagante caída al vacío se encuentra en la T4, y una tupida red de lianas ordenada en colas amortigua su descenso. En el destino, las masas de otros congéneres suicidas, en una locura colectiva, le abrazan en su sábana para protegerse de todo lo que sea diferente. Resulta que el breve suicidio es un bluff y hay que volver a ahorrar dinero e imaginación para reiterarlo el año próximo. No se olviden por favor de abrir la ventana del balcón; no podemos suicidarnos por Vd.

    Comentado por: Everyman el 11/8/2006 a las 12:05

  • Sr. de Azúa:es usted (además de otras cosas) adictivo para mí.
    Y defiende actividades tan reforzantes como buscar lo escondido de lo que tenemos delante.
    Es usted peligroso. Desde que me dedico a eso no me concentro en el trabajo, y, de vez en cuando pienso cómo pueden aguantar su vida los buenos médicos, maestros o albañiles. Es tan hermoso contemplar que no le dan a una ganas de hacer otra cosa.
    GRACIAS.

    Comentado por: Esperanza Gil Díaz el 11/8/2006 a las 11:39

  • Yo detesto los aeropuertos y me parece muy pertinente la comparación de los viajes aéreos con el servicio militar. Y muy aplicable a lo que acaba de sacar Mireia Xirau sobre el Grand Tour de los jóvenes que quieren meterse a profesores de universidad: ¡las estancias en el extranjero son tan útiles, tan viriles y tan formativas como la mili, a ver cuándo nos damos cuenta!

    Comentado por: Valentín Alcalá el 11/8/2006 a las 11:31

  • ¡Ah, el Grand Tour! Lo que antes se exigía para entrar en sociedad se exige ahora para cualquier puestecillo de profesor de universidad. Si entre todos logramos desprestigiar los viajes --empresa que, según veo en las colaboraciones de hoy, está bastante madura--, a lo mejor adelantamos mucho para la siguiente tarea, que es acabar con ese cosmpolitismo baboso y paleto que constituye una de nuestras señas de identidad más castizas.

    Comentado por: Mireia Xirau el 11/8/2006 a las 11:22

  • @ORTEGA

    Azua esta resentido por quedar segundo en la edicion anterior del concurso , Gimferrer quedo primero , Mendoza se retiro cona agujetas , lo vi todo.

    Comentado por: albert pla el 11/8/2006 a las 11:10

  • Ojeando prensa.

    Titular del Al-Guardian (antes The Guardian):
    "A plot to commit murder on an unimabinable scale".
    ¡Qué poca imaginación! ¿Será esto también parte del problema?

    Comentado por: ortega el 11/8/2006 a las 10:57

  • ¿No estará en la democratización del viaje, que efectivamente se llama turismo, una de las causas de este nuevo desdén hacia el mismo? Toda actividad perpetrada por las masas pierde, irremediablemente, distinción. Sólo en lo exquisito encuentra consuelo el alma sensible de los intelectuales occidentales -nosotros, más o menos. Y aunque es verdad que existen muchas maneras de viajar, no son apreciables desde fuera, con lo que el viaje, por sí solo, ya no nos distingue. De modo que es urgente proceder a su demolición teórica. En eso estamos.

    Comentado por: melville el 11/8/2006 a las 10:32

  • También se viaja lejos por el qué dirán. Se descansa mucho y mejor en casa pero nos dejamos el estatus por los suelos y luego te nombran la cartilla de ahorro.
    Ya estoy preparando las maletas para llevarlas al aeropuerto y no puedo evitar recordar los preparatorios de las maniobras en la mili. El horror, es el horror.
    Es un placer y un consuelo leer a Félix de Azúa. Descubrí este post a raiz de comprar sus lecturas compulsivas. Las comenzaré en el aeropuerto. Quizá necesite a la vuelta un psiquiatra de prestigio.
    Un saludo.

    Comentado por: HERMANN el 11/8/2006 a las 10:28

  • el viaje , gran libro de PITOL

    Comentado por: albert pla el 11/8/2006 a las 09:29

  • Recojo el guante, Simpática Bloguera. Está Don Félix demasiado ácido con la idea, tan occidental, del viaje; seguramente porque a su edad ya ha cogido demasiados aviones y visto demasiadas ciudades. Recordemos, por ejemplo, cómo los hijos de la nobleza europea estaban obligados a viajar durante uno o dos años antes de instalarse en sociedad, aquel 'grand tour' por el continente; y recordemos que incluso Montaigne, ese gran recluso de su propia torre de marfil, hiciera un viaje por Italia. Si permanecemos siempre en el mismo sitio, apegados a nuestras hermosas costumbres, nunca nos enfrentamos a cierta clase de soledad y de vivencia del tiempo necesaria para forjarse un carácter. Por más que el casino de Soria contenga un mundo. Asunto distinto es que el formato contemporáneo del viaje, reducido muy a menudo a una semana o diez días, sea insuficiente para estos propósitos. Para mí, el viaje pertinente supone pasar uno o dos meses en otra ciudad; y antes que visitar sus monumentos, frecuentar las cafeterías.

    Comentado por: melville el 11/8/2006 a las 09:26

  • Creo, Cat, que no se trata de escribir bien. Escribir bien lo hace cualquiera. En el fondo, uno debe ser leído por sus propias palabras.Bienvenida.

    Comentado por: jo tía y nosoyruso,señor escriben juntos. el 11/8/2006 a las 09:10


  • No valoramos los detalles, lo propio, ni lo cercano, cuando suponemos que la hierba es más verde al otro lado. En algunos casos podrá ser cierto, pero lo peor es la ceguera que sufrimos para disfrutar lo que tenemos próximo y a mano. Con tanto conocimiento, y estamos más tontos de lo que creemos.

    Comentado por: Patricia el 11/8/2006 a las 09:05

  • El viaje como movimiento del alma que dice Melville, esa idea es la clave para mí; despegarse de lo cotidiano, sentirse fuera de la protección de lo conocido y no siempre reconocido ni necesariamente cómodo, pero conocido. Encontrarse sóla frente a lo diferente, darse de narices contigo misma....eso es lo fascinante del viaje.

    Comentado por: La simpática bloguera el 11/8/2006 a las 09:04

  • Gracias Cat: es el mejor regalo.
    Gracias francesca: si pudiese convertir su muerte en el oro de la oscuridad.

    Emily Dickinson: SELECCIÓN

    De las almas creadas supe escoger la mía.
    Cuando parta el espíritu y se apague la vida,
    y sean Hoy y Ayercomo fuego y ceniza,
    y acabe de la carne la tragedia mezquina,
    y hacia la Altura vuelvan todos la frente viva,
    y se rasgue la bruma...yo diré: Ved la chispa
    y el luminoso átomo que preferí a la arcilla.

    Comentado por: jo tía y nosoyruso,señor prefieren la chispa y el luminoso átomo el 11/8/2006 a las 08:55

  • 10:35:10
    Sí, yo regresé con ganas y veo lo que veo, pero el México de donde vengo es igual de malo, igual de peor.....Jerarquías y desprecio a la tierra, a la tierra por la que se llora desde afuera (todos los gallegos lloran por la tierra que en casa desprecian), pero lo que no puedo digerir -ni admitir- es lo de "pueblo que celebra como ninguno la crueldad y la ignorancia”, ahí nos sacan mucha ventaja otros "pueblos" de la Hispania que no nombraré.
    Totalmente de acuerdo en que quien nace aquí se malogra, igual que quien nace en Austria, por eso Berhnard arraiga profundo en estos parajes; el malogrado, los malogrados....la prueba definitiva de ello es lo bien que escribes, como los austríacos.

    Comentado por: La simpática bloguera el 11/8/2006 a las 08:55

  • ¿Por qué no decidirnos de una buena vez a proclamar que los viajes son odiosos, que han sido siempre una necesidad ominosa de la que la gente acomodada huía y a la que sólo se entregaban los prófugos, los visionarios y los desgraciados, que nadie en su sano juicio habría tomado nunca un viaje como un placer y que el resultado estadísticamente esperable de los viajes es, en el promedio de la historia del género humano, la muerte cruel e insepulta? ¿Y por qué no reconocer que en nuestros días que el viaje es la expresión más perfecta del tedio, del adocenamiento, del gregarismo y de esa melancolía consistente en gozar de la libertad y, espantados de ella, tener que saler corriendo como fugitivos allí donde el tiempo esté tan cautivo como donde no es libre?

    Comentado por: Mireia Xirau el 11/8/2006 a las 08:50

  • Muy interesante, el asunto de lo siniestro... Claro que Freud, al formularlo, pensaba inmediatamente en lo habitual, lo hogareño. "Unheimlich" (frente a "heimlich"). O sea, lo inhóspito.

    Comentado por: Pablo Marinas el 11/8/2006 a las 08:50

  • Diría yo que el viaje se encuentra enraizado suficientemente en la cultura occidental, como para no tener que preguntarse sobre su sentido. Más pertinente es, sin embargo, hacerlo sobre su pérdida de sentido -una vez que todo se ha descubierto ya, que ninguna iluminación nos espera al final del trayecto. Contraponer Soria a Tailandia, además de algo tramposo, viene a ser entonces para Don Félix como defender a Leopold Bloom frente a Ulises, o precisamente comprender por qué el segundo no es ya necesario en el Dublín de nuestro siglo. Hay, sin embargo, me atrevería a decir, una razón para el viaje que sigue directamente conectada con la cultura occidental: la bondad del movimiento para el espíritu. No se trata de un movimiento orientado a un fin concreto, sino de un puro desplazamiento sin objeto -irse, estar fuera y volver como puros simulacros del alma, como entretenimientos que nos dispensamos para saciar una mezcla de curiosidad y aburrimiento. ¿Hacia dónde vamos a ir, como individuos y como especie, si no es hacia delante? Aunque a finales de agosto tengamos que volver.

    Comentado por: melville el 11/8/2006 a las 08:39

  • Habrá una nueva guerra civil, hay una guerra civil fomentada por políticos analfabetos e irresponsables que pervierten la historia de este pueblo devorado por el chismorreo y la infamia que pretende vivir de una plaga de turistas zafios que vienen aquí a dejar su porquería y su vómito entre galpones de cemento, familias asquerosas en playas inmundas, niños consentidos, padres degenerados, un pueblo sometido durante siglos por las sotanas y los salvapatrias, que celebra como ninguno el envilecimiento, la crueldad y la ignorancia, evolucionando día a día, todos a la vez, para adaptarse a la bajeza, al conformismo y al quehaydelomío, quien nace aquí se malogra, habrá un guerra.

    No, Galicia no es verde, Galicia es una extensión de eucaliptos, galpones y escombreras en el monte que arde todos los veranos, un pueblo acostumbrado a callar y a humillarse ante cualquier gilipollas con dinero que le conceda ventaja, favor y beneficio, una sociedad, o lo que sea, atrapada en el minifundio mental, la jerarquía, el absoluto desprecio a la tierra, y el recelo absoluto hacia unos vecinos que de buena gana se reventarían los sesos si tuviesen a mano una recortada de dos cañones, y pronto habrá un guerra. Por eso se celebran aquí tantas fiestas y comidas pantagruélicas, tantas verbenas y romerías, por eso hay tantos incendios y catástrofes: para mantenernos ocupados y no devorarnos los unos a los otros. Lo mejor es abandonar este pueblo sarnoso donde reina la infamia y la mugre y todo es deshonrado por todos.

    “ Pero en vez de huir se limitó a mover un dedo dentro del zapato”. Gombrowicz: Ferdydurke.

    Yo mismo me deshonro todos los días.

    Comentado por: jo tía y nosoyruso,señor discurren fuera de razón juntos el 11/8/2006 a las 08:35

Deja un comentario




Tu correo electrónico:


Escribe los caracteres de la imagen (para evitar SPAM):

Comentario:


Foto autor

Biografía

Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas, Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horasAutobiografía sin vida (Mondadori, 2010) y Autobiografía de papel (Mondadori, 2013)Una edición ampliada y corregida de La invención de Caín ha sido publicada por la editorial Debate en 2015; Génesis (Literatura Random House, 2015). Nuevas lecturas compulsivas (Círculo de Tiza, 2017) y Volver la mirada, Ensayos sobre arte (Debate, 2019) son sus últimos libros.  Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis. 

En junio de 2015, fue elegido miembro de la Real Academia Española para ocupar el sillón "H".

 

Bibliografía

 




 

Ensayo

Volver la mirada (2019). Debate, España.

Nuevas lecturas compulsivas (2017). Círculo de Tiza, España. 

La invención de Caín (2015). Mondadori, Barcelona. 

Contra Jeremías (2013). Mondadori, Barcelona.

Contre Guernica, Prefacio para Antonio Saura (2008). Archives Antonio Saura, Genève.

 La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.

Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.

Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.

La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.

Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.

Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.

Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.

Venecia (1990). Planeta, Barcelona.

El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.

La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.

Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.

 

Novelas y prosa literaria

Génesis (2015). Literatura Random House, Madrid. 

Autobiografía de papel (2013). Mondadori, Barcelona. 

Autobiografía sin vida (2010). Mondadori, Barcelona.

Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.

Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.

Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.

Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.

Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.

Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.

Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.

Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.

Última lección (1981). Legasa, Madrid.

Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.

Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.

 

Relatos

"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.

"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.

"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.

"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.

"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.

"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.

El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.

Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.

"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.

"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.

 

Poesía

Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.

Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.

Farra (1983). Hiperion, Madrid.

Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.

Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.

Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.

Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.

Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.

El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.

Cepo para nutria (1968). Madrid

Premios

1987 Premio Anagrama de Novela.

2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".

2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.

2011 Premio González-Ruano de Periodismo

2014 Premio Internacional de Ensayo José Caballero Bonald

2015 Premio Francisco Cerecedo de la Asociación de Periodistas Europeos 

Página diseñada por El Boomeran(g) | © 2020 | Fundación Formentor | Barceló Torre de Madrid. Plaza de España, 18 28008 Madrid (España) | | Aviso Legal | RSS

Página desarrollada por Tres Tristes Tigres