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El Boomeran(g)

El blog literario latinoamericano

miércoles, 5 de agosto de 2020

 Félix de Azúa

Más sobre nazis y chorizos

El gran especialista sobre la sustracción disfrazada de compra, la subasta con historial falso, el simulacro de herencia y demás métodos para disimular las obras de arte robadas por los nazis a los coleccionistas judíos, Héctor Feliciano, me cuenta los problemas que tuvo para publicar su indispensable trabajo El museo desaparecido (Destino), un estudio pionero sobre el expolio.

La investigación le ocupó ocho años a lo largo de los cuales localizó dos mil obras considerables o muy considerables, expoliadas por los jerarcas del Reich. En ocasiones tuvo que convencer a las familias supervivientes de que, en efecto, tal o cual pieza era suya. No querían recuperar sus propiedades, no querían recordar nada, sólo deseaban olvidar. Mayor razón para insistir.

Cuando comenzó a proponer su manuscrito, hacia el año 2003, nadie se atrevía a editar el libro y se lo devolvían con las excusas más peregrinas. Realmente, ¿quién osaría desafiar a los museos más importantes y a las familias más poderosas del mundo? ¿Y con la acusación de aprovecharse de que el propietario estaba en peligro de muerte para comprar a bajo precio? ¿O haber sido engañados por subasteros prestigiosos o galeristas de fama internacional?

Ahora va por la quinta edición, pero tampoco en España encontraba editor hasta que se cruzó con el olfato de Basilio Baltasar. Cuando finalmente se editó en Francia, el libro tuvo un impacto sensacional. Gracias a su trabajo detectivesco hay ahora nuevos grupos de trabajo persiguiendo la huella del expolio. Simultáneamente, algunos gobiernos han decidido esclarecer este infame episodio.

La historia de cómo logró publicar su libro es una novela, y de ella me gusta especialmente el episodio francés, que fue el primero y decisivo.

El candidato natural era la editorial francesa por antonomasia, Gallimard, pero el jefe de ediciones, Pierre Nora, estaba casado con la directora general de los museos de Francia. Desde el interior, un amigo informó a Feliciano de que posiblemente los responsables contrataran el libro, pero con el propósito de meterlo en un cajón y olvidarlo durante un siglo.

Era de suponer. En uno de los capítulos Feliciano señala cuatrocientos objetos expoliados a familias judías que actualmente figuran en museos e instituciones franceses. Alguno en el mismísimo palacio de la Presidencia.

Recuperado su libro, logró por fin publicarlo en una pequeña editorial de entusiastas. Dos días después de aparecido, la primera página de Le Monde informaba sobre el asunto. Chirac se vio obligado a crear una comisión.

Imagino la satisfacción de Héctor, aunque él carraspea, sonríe modestamente, y agita un inexistente azucarillo en la taza de café vacía.

[Publicado el 30/6/2006 a las 07:45]

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Comentarios (28)

  • No sé, a mi me parece legítimo crear un personaje y enmarcarlo dentro de la situación novelesca, y más teniendo en cuenta que uno es un poco novelero. Además: ¿cómo pretender realidad enmarcando la situación en un marco virtual?

    Afirma Trapiello:
    " El blog es maravilloso y escribir es maravilloso, pero que escriban limpiamente, a cara descubierta y sobre la realidad;"

    ¿Pero por qué?, ¿por qué no se puede ser un poco otro? Yo estoy cansado de ser siempre el mismo, o más claramente: de que se espere siempre lo mismo de mi. ¿acaso pretendemos que el ser humano se defina como una línea recta?. Yo creo que todos somos un poco más sinusoidales de lo que trapiello cree. Esconder una personalidad ficticia tras un seudónimo no es mentir. Cuando desaparece el nombre desaparece el honor de ser consecuente con tu verdadera realidad.

    Comentado por: Tipo de incognito el 02/7/2006 a las 10:57

  • A medias de acuerdo con el sr. Trapiello,con lo que cuenta Tipo que dijo Trapiello.Los seudonimos se han usado desde tiempo inmemorial,cualquier dia me cojo el de El pobrecito hablador,antes que lo pille alguien.Otra cuestion bien diferente es lo que se dice,pues aqui no son obras los amores,sino razones.Por sus palabras los conocereis,que no deja de ser algo engañoso,desde luego,pero es lo unico que cuenta.

    Comentado por: maleas el 02/7/2006 a las 00:37

  • Una vez más se comprueba que el artista, aunque sea mediano, supera en sensibilidad (y ortografía) a sus fans. En fin. Otro Rilke donde ya saben. Amo las horas negras de mi ser...

    Comentado por: Al59 el 01/7/2006 a las 22:51

  • La chapuza sonora caribeña con sus merengues, reguettones o ragetones y demás asquerosidades es la sordidez más puñetera que parió madre.

    Desde Europa instamos a poner barreras a esa subnormalidad de chorizos e hijueputas que quieren convertir nuestras ciudades en una pocilga de cerdos.
    Empieza a haber grupos de defensa (con sudamericanos) contra esa basura. Crecerán. Cuidadín.

    Comentado por: contrabasura el 01/7/2006 a las 18:29

  • (19:03)

    Señor Mora, si deja de participar, algunos lo lamentaremos. Por supuesto que no cabe pensar que sus relatos sean ciertos, pero tienen su gracia. Es libre para escribir o dejar de hacerlo, desde luego, sin hacer caso de la variedad de gustos que aquí se expresan.

    Ah, se me olvidaba responder: de Juan Luís Guerra prefiero "La bilirrubina", y le sigo escuchando de vez en cuando. No así a los Beatles, esos si que están gagá, como diría Jo tía.

    Un saludo cordial.

    Comentado por: francesca el 01/7/2006 a las 17:27

  • Me hago la ilusión de que en estado de sobriedad no habría escrito la basura que escribí aquí. Mi maniático odio (y resentimiento) hacia MAESTROS, autoridades herméticas y, en general, los “fuertes”, sean gatos trasvestidos o humanos desembozados, lo debería yo de llevar a terapia en vez de expresarlo públicamente exhibiendo mi pésimo gusto. He sido un grosero y un imbécil. Ruego disculpas y olvido. Juro por mis hijos que nunca se volverá a ver mi nombre por estos blogs. ¡Salud!

    Comentado por: EduardoMora el 01/7/2006 a las 17:03

  • ... ¡por fín llego abajo!¡al final de todas las intervenciones!... Y sí, ese relato sobre una noche de farra pasada con Azúa, espaciado entre los comentarios de dos artículos, me hace gracia. Por varias razones: por que no tiene nada, absolutamente nada que ver con lo que el autor propone en su blog (lo que no es excepcional en este sitio. La dispersión por aquí es acojonante y, por eso, a veces estupenda) y por el tono realista -que pudo ser- e inventado (como un cuento: "Una noche de mi vida con un personaje público"). El caso es que, cierto o no, suscita mi interés y voy leyendolo con gusto hasta este último capítulo. No estoy seguro si me sugiere, la narración, que el intelectual parece algo menos dotado que otros para vivir... Al final, una chica mucho más joven hará de él lo que le dé la gana y el fabuloso armazón de su intelecto no representará nada, pero nada nadísima, ante la llamada del deseo. Al contrario, como la imagen aquella del fuerte, el hombre inteligente, irónico, agudo y culto se tranforma, involuntariamente, en una hormiga melancólica ante la presencia del sexo...

    Comentado por: Javier el 01/7/2006 a las 16:10

  • Aunque le gusten los Beatles, cosa que siempre dice bien de un músico, el tal Guerra oscila entre el pastelón, la pachanga y la demagogia. Como sus fans, vaya. Iba a ofrecerles hoy un Rilke, pero quien quiera ya sabe dónde hallarlo.

    Comentado por: Al59 el 01/7/2006 a las 12:43


  • Son muchas las ocasiones en las que no sé bien si interpreto correctamente las lecturas o si imagino en exceso. Sobre todo porque en algún post y comentario encuentro condicionantes subversivamente etéreos y surrealistas. De ahí la incertidumbre, que por cierto estimula.

    Y luego está la interpretación o imaginación de términos puntuales. Si una de las funciones del arte literario consiste en mostrar de forma amable, incluso hermosa, una realidad muchas veces horrorosa ¿Cómo llamar a la definición contraria al arte y que tampoco es ciencia? ¿Grosería? ¿Incultura? ¿Existe algún término más adecuado?¿Lo conoce usted, don Eduardo Mora?. "Sudaca" es un término usado sin arte ni ciencia; expresa, de manera inadecuada y poco amable, una realidad con maravillosas variedades, que viene a sacarnos de la monotonía de un etnocentrismo decadente y alienado. Los movimientos e intercambios humanos actuales posiblemente aumenten en el futuro, y es de esperar que las generaciones futuras sean menos prejuiciosas y más abiertas, por el bien de todos.

    Decir suramericanos, americanos, o hermanos especiales sería lo adecuado, y no creo equivocarme en esto.

    Volviendo al tema de los gatitos. La desaparición de la bitácora del don Héctor Feliciano en el Boomeran(g), nos dejó una sensación de sorpresa con regusto amargo, como ya dijo en su día Morgan; tanto más por la ignorancia de los medios en que sucedió. Confiamos en que no tenga que ver con ningún atropello, que nos haya dejado por algo mejor.

    Saludos a todos, y muy especiales al valeroso y buen literato Héctor Feliciano.

    Comentado por: francesca el 01/7/2006 a las 11:47

  • Sí.
    Desprende un tufillo repugnante a resentimiento.

    "Tenés muy mal gusto, huevón."

    Comentado por: (...)1 el 01/7/2006 a las 10:56

  • Lo peor no es lo que cuenta,sino lo mal que lo cuenta.

    Comentado por: maleas el 01/7/2006 a las 10:36

  • ¿soy el único que se siente incómodo y sonrojado por la historia del Sr. Mora?

    Comentado por: ortega el 01/7/2006 a las 09:53

  • Está Felix de Azúa arrellanado en un sillón de la casa de mi ex mujer, llamada Macarena, aunque es sudaca. Es una casa de segundo piso con balcones hacia Hortaleza. Como uno está abierto, De Azúa se dirige a él, se ase de la baranda y se balancea hacia adelante pareciendo que pierde el equilibrio; la música no está alta, por lo que cuando se vuelve y dice oye, ¿y allá en las repúblicas-banana se ve esto?, todos lo escuchan y sonríen. Los locuaces que ya estaban en la casa son más educados, y los que vinieron con nosotros… no tanto, pero también sonríen. Yo le digo: pero “esto” no es tanto ¿eh? Para vosotros quizás sea mucho, contesta él. Pues sí, digo, quizás no lo merecemos… Macarena hace una mueca de desprecio y el personal se mueve inquieto. Los que vinieron de Elígeme no saben mucho quién es Félix de Azúa, pero han visto que los educados que aquí ya estaban sí saben quién es Félix de Azúa, y éstos y Rafa se ríen. Félix -lo llamo por su nombre, por primera vez, creo-, tené cuidado con la baranda. Él se balancea más pronunciadamente y de manera mecánica se gira hacia la calle para verla de nuevo y en el giro trastabilla, tal vez porque un zapato se ha atorado con el otro, o quién sabe, pero no se cae. Regresa al salón y pregunta ¿no bailais?, eso sí creo que lo haceis bien vosotros. Está borracho, dice muy alto Olga. Viejo, sudacas solo habemos dos, le aclaro, pero si querés lo intentamos todos. Un locuaz se le acerca y de modo imprudente le espeta: quizás si estás hostil no debiste venir, tío. No lo estoy, solo bromeo dice De Azúa, y en eso mi ex esposa pone muy fuerte (¿se acuerdan?) Ojalá llueva café en el campo (¿se acuerda alguien de eso?, ¿del mulato Juan Luis Guerra en los ochenta?, ¿hay alguien?, ¿queda alguno?), y nadie queda sentado, más que Félix de Azúa, el intelectual connotado.
    Esa canción dura tres minutos, o cuatro. Al cesar oímos bien el timbre, uno de los amigos locuaces de Macarena respondió, habló por el intercomunicador, apretó un botón y esperamos bebiendo de pie mientras Rafita manipulaba el tocacintas. Quién es, preguntó Macarena. No sé bien, respondió el otro. Entonces abrió la puerta y apareció la bartender. Lucía mejor de como siempre la vi. Tal vez porque se había cambiado de ropa y llevaba una falda muy corta. Me adelanté para recibirla pero me ignoró, o me hizo solo un guiño, y se dirigió al sillón de De Azúa. Se le plantó delante y él sin ponerse de pie quiso darle fuego pero ella lo llevaba ya encendido. Me pareció que él no sabía bien qué hacer, tal vez ni la reconocía. Entonces me adelanté y le dije sentate, te voy a servir algo; otra canción ya sonaba muy duro y la gente se meneaba cuando les llevé tragos a ambos. Puse atención y constaté que él, animado, le contaba una historia simple, de gatos.

    Comentado por: EduardoMora el 01/7/2006 a las 02:38

  • Perdone, vic, pero ya no me refiero a nada.Estos juegos de ingenio no me gustan. Seguirlo ha sido un error por mi parte. Llámeme "analfabeto" o "idiota" si ese es su gusto. Pero ya vale.

    Comentado por: Javierus el 30/6/2006 a las 20:02

  • Al sr. Javierus:
    ¿se refiere al 'Codex Vossianus'?

    Comentado por: vic el 30/6/2006 a las 18:49

  • Para EduardoMora a las 18:08

    Más que Hortaleza, parece la noche romana de Catulo. Como es debido.

    Comentado por: Javierus el 30/6/2006 a las 16:25

  • Félix de Azúa se vio a las cuatro de la madrugada en la calle San Vicente Ferrer con muchos otros sin nada que hacer. Yo lo había perdido de vista desde hacía unas horas y noté que la bartender no había salido. Lo escruté con mis ojos de conejo y fui hacia él, que en los ambientes de bares de copas -y en sus alrededores- creo que se siente poco. Le dije vamos aquí cerca, a casa de una amiga… con ellos, y me volteé abarcando con la mirada a Olga, Rafa y a otros que nunca eran los mismos y que no sabía quiénes eran, que iban de uno a otro grupo inestable constituido en la calle diciendo babosadas. Seguían saliendo de Elígeme los rezagados y, con De Azúa, los vimos, yo turbiamente, y le pregunté ¿esperás a la bartender?, ¿querés verla? Yo la conocía porque una noche improvisadamente, y sin pagarme nadie, había tocado allí el trombón, y a ella le había gustado un poco (quizás más que el trombón yo, aunque tal vez ninguno). No me contestaba. Me pareció que en la calle se estaba envalentonando. Pero le dije (porque me interesaba gozar su agudeza intelectual): una ex esposa mía muy graciosa vive a dos cuadras, en Hortaleza, vamos, viejo. ¿Y es guapa?, me preguntó sin genuino interés. Sí, aún, vamos, le respondí. No me contestó pero giró su cuerpo: dirección Hortaleza. Fui tambaleante adonde Olguita, adonde Rafa, que estaban con otros, uno que no me acuerdo cómo se llamaba que se creía guapo por su melena, y que a menudo hablaba conmigo ante la barra, al que una vez vi en un andén del metro con una pila de periódicos viejos, nunca me explicó por qué. ¡Vamos! Todos se incluyeron. Por favor, vayan con él, les rogué señalando a De Azúa, ya vengo, y entré de nuevo a Elígeme. Remonté una rampa cuya existencia siempre la atribuí a que ese edificio antes fuera una bodega, y quise encararme con la bartender pero ella procurando hacer el cierre solo veía monedas. Hola… ¿vendrías con nosotros… tomar una copa… en casa de una amiga… aquí cerca…? Dijo: no sé, creo que no, no. Va el escritor que estaba aquí, le expliqué. Ese capullo, me respondió insolente. Como querás, le dije decepcionado, nos vemos luego. En la calle no reconocí ante nadie el objetivo de mi reingreso al bar y echamos a andar, yo deprimido, y no por De Azúa sino por mí porque no soporto los rechazos de féminas.
    Mi ex esposa, simpática bebedora, estaba con dos o tres locuaces en su casa que sabían quién era Félix de Azúa, pero esto en vez de ayudarnos le cambió negativamente el cariz a las cosas porque él, recuperada la confianza, se fue poniendo belicoso…

    Comentado por: EduardoMora el 30/6/2006 a las 16:08

  • Me refiero, claro, a los "venusti" heteros sin ánimo de discriminación).

    Comentado por: Javierus el 30/6/2006 a las 13:55

  • Pero creo que el famoso manuscrito "Oblongus" reza así:

    "Academici artis intelligunt sordes, venusti doctam voluptatem"

    Comentado por: Javierus el 30/6/2006 a las 13:20

  • Flaneur, muy bueno el artículo de Walter Benjamin y Baudelaire.

    Comentado por: Juan Pérez del Corral el 30/6/2006 a las 13:12

  • Qué malo era Quintiliano:

    'Docti rationem artis intelligunt, indocti voluptatem'

    Comentado por: vic el 30/6/2006 a las 11:41

  • Mis datos me dicen que sus primeras investigaciones se publicaron en Francia, efectivamente, ¡pero ya hace once años! (en 1995 "Le musée disparu" ed. Austral document). ¿Qué es eso de "proponer su manuscrito hacia 2003"? Sé que el autor continuó ampliando sus trabajos, así que supongo que se refiere a que la edición española de 2004 aporta mucho contenido nuevo. ¿Es así?...

    Comentado por: (em)prendedor de coches el 30/6/2006 a las 11:36

  • A este paso vamos a tener que irle haciendo caso a D. Felix e ir practicando “el arte de retirarse lentamente”.

    Comentado por: Tipo Material el 30/6/2006 a las 10:43

  • Con el tema del latrocinio artístico nazi,don Félix, nos repetimos con cierta frecuencia, sin aportar aspectos nuevos. Todo lo dicho es de sobra conocido (más allá del texto de Feliciano) en la historia del pillaje y de los grandes negocios de guerra y de entreguerra. No sólo los objetos artísticos. Podiamos hablar también de las grandes adquisiciones inmobiliarias practicadas sobre el patrimonio de los vencidos, de los desaparecidos o de los aniquilados. No sólo objetos valiosos o fundas dentales de oro. Más bien inmuebles saneados, palacios abandonados, cuentas bancarias sin titular visible, fincas incultas y tierras inominadas, cambiaron de mano, por mor de una victoria(¿...?) político-militar.
    Habrá que revisar pues, la historia económica de la Propiedad, y no como lo hiciera Jacques Attali, sin señalar ni acusar. Como si nada hubiera cambiado de manos.

    Comentado por: El Pozo y El Numa el 30/6/2006 a las 10:31

  • Al sr. Ortega:

    Gracias por el enlace, usted siempre tan informado... aunque a tenor de lo que se lee, no cree que sería mejor el título: "nazis, soviéticos, chorizos y... sentencias".
    A veces sólo se pone el acento en un solo lado.

    Comentado por: vic el 30/6/2006 a las 09:25

  • Las direcciones de arriba fallan por los paréntesis (esto va para los luditas).

    Comentado por: Tipo de incognito el 30/6/2006 a las 09:20

  • Buen trabajo, Héctor.
    Ahora a trabajar sobre los expolios de la guerra civil española (de ambos bandos) y sobre los expolios de la dictadura.
    Esperamos ansiosos tus pesquisas.
    Buena suerte, la necesitarás.

    Comentado por: daigual el 30/6/2006 a las 08:58

  • Estupendo cierre: ese "azucarillo inexistente". Dulce de verdad.

    Comentado por: Javierus el 30/6/2006 a las 08:27

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Biografía

Félix de Azúa nació en Barcelona en 1944. Doctor en Filosofía y catedrático de Estética, es colaborador habitual del diario El País. Ha publicado los libros de poemas Cepo para nutria, El velo en el rostro de Agamenón, Edgar en Stephane, Lengua de cal y Farra. Su poesía está reunida, hasta 2007, en Última sangre. Ha publicado las novelas Las lecciones de Jena, Las lecciones suspendidas, Ultima lección, Mansura, Historia de un idiota contada por él mismo, Diario de un hombre humillado (Premio Herralde), Cambio de bandera, Demasiadas preguntas y Momentos decisivos. Su obra ensayística es amplia: La paradoja del primitivo, El aprendizaje de la decepción, Venecia, Baudelaire y el artista de la vida moderna, Diccionario de las artes, Salidas de tono, Lecturas compulsivas, La invención de Caín, Cortocircuitos: imágenes mudas, Esplendor y nada y La pasión domesticada. Los libros recientes son Ovejas negras, Abierto a todas horasAutobiografía sin vida (Mondadori, 2010) y Autobiografía de papel (Mondadori, 2013)Una edición ampliada y corregida de La invención de Caín ha sido publicada por la editorial Debate en 2015; Génesis (Literatura Random House, 2015). Nuevas lecturas compulsivas (Círculo de Tiza, 2017) y Volver la mirada, Ensayos sobre arte (Debate, 2019) son sus últimos libros.  Escritor experto en todos los géneros, su obra se caracteriza por un notable sentido del humor y una profunda capacidad de análisis. 

En junio de 2015, fue elegido miembro de la Real Academia Española para ocupar el sillón "H".

 

Bibliografía

 




 

Ensayo

Volver la mirada (2019). Debate, España.

Nuevas lecturas compulsivas (2017). Círculo de Tiza, España. 

La invención de Caín (2015). Mondadori, Barcelona. 

Contra Jeremías (2013). Mondadori, Barcelona.

Contre Guernica, Prefacio para Antonio Saura (2008). Archives Antonio Saura, Genève.

 La pasión domesticada (2007). Abada, Madrid.

Ovejas negras (2007), Bruguera, Barcelona.

Cortocircuitos. Imágenes mudas (2004). Abada, Madrid.

La invención de Caín (1999). Alfaguara, Madrid.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (reedición) (1999). Anagrama, Barcelona.

Lecturas compulsivas. Una invitación (1998) Anagrama, Barcelona.

Salidas de tono (1996). Anagrama, Barcelona.

Diccionario de las artes (1995). Planeta, Barcelona.

Baudelaire y el artista de la vida moderna (1992). Pamiela, Pamplona.

Venecia (1990). Planeta, Barcelona.

El aprendizaje de la decepción (1989). Pamiela, Pamplona.

La paradoja del primitivo (1983). Seix Barral, Barcelona.

Conocer a Baudelaire y su obra (1978). Dopesa, Barcelona.

 

Novelas y prosa literaria

Génesis (2015). Literatura Random House, Madrid. 

Autobiografía de papel (2013). Mondadori, Barcelona. 

Autobiografía sin vida (2010). Mondadori, Barcelona.

Abierto a todas horas (2007). Alfaguara, Madrid.

Esplendor y Nada (2006). Lector, Barcelona.

Momentos decisivos (2000). Anagrama, Barcelona.

Demasiadas preguntas (1994). Anagrama, Barcelona.

Cambio de bandera (1991). Anagrama, Barcelona.

Diario de un hombre humillado (1987). Anagrama, Barcelona.

Historia de un idiota contada por él mismo, o el contenido de la felicidad (1992), Anagrama, Barcelona.

Mansura (1984). Anagrama, Barcelona.

Última lección (1981). Legasa, Madrid.

Las lecciones suspendidas (1978). Alfaguara, Madrid.

Las lecciones de Jena (1972). Barral E., Barcelona.

 

Relatos

"Quien se vio", Tres cuentos didácticos (1975). La Gaya Ciencia, Barcelona.

"La venganza de la verdad" (1978). Hiperion nº1, Madrid.

"Herédame" (6 y 7 agosto 1985). El País, Madrid.

"El trencadizo", con grabados de Canogar (1989) Antojos, Cuenca.

"La pasajera" (18 nov. 1990). El País, Madrid.

"La resignación de la soberbia", Los pecados capitales (1990). Grijalbo, Barcelona.

El largo viaje del mensajero (1991) Antártida, Barcelona.

Cuentos de cabecera ("La pasajera" y "La segunda cicatriz") (1996). Planeta NH.

"El padre de sus hijos" (1998). Barcelona, un día, Alfaguara, Madrid.

"La verdad está arriba" (1998). Turia, Teruel.

 

Poesía

Última Sangre. Poesía 1968-2007 (2007). Bruguera, Barcelona.

Poesía 1968 1988 (1989). Hiperion, Madrid.

Farra (1983). Hiperion, Madrid.

Siete poemas de La Farra, con un grabado de A. Saura (1981). Cuenca.

Poesía 1968 78 (1979). Hiperion, Madrid.

Pasar y siete canciones (1977). La Gaya Ciencia, Barcelona.

Lengua de cal (1972). Visor, Madrid.

Edgar en Stéphanie (1971). Lumen, Barcelona.

El velo en el rostro de Agamenon (1970) El Bardo, Barcelona.

Cepo para nutria (1968). Madrid

Premios

1987 Premio Anagrama de Novela.

2000 Premio a la cultura "Sebetia-Ter" del Centri di Studi di Arte e Cultura di Napoli".

2001 Premio a la tolerancia de la "Asociación por la Tolerancia", Barcelona.

2011 Premio González-Ruano de Periodismo

2014 Premio Internacional de Ensayo José Caballero Bonald

2015 Premio Francisco Cerecedo de la Asociación de Periodistas Europeos 

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